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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 129 - ver ahora
Transcripción completa

-¡Uno de los nuestros la ha cagado! -¿Qué ha "pasao"?

-Que anoche, de madrugada, parecer ser

que encontraron a uno de los nuestros

en el baño de un bar de carretera muerto por sobredosis.

¡Eso ha pasado!

"Tenemos algo contra Quintero. Vente y te lo cuento".

¿En el último recuento faltaba mercancía?

-Sí, sí que faltaba. ¿Por qué?

¿Cree que la robó él?

-No lo sé, pero tiene todas las papeleteas.

Podéis traer a Quintero

para interrogarle y que aclare la situación.

Pero nada de tratarle como el capo de un cártel, ¿entendido?

Muy bien. Iremos a por él. No, Ocaña.

Te mantendrás al margen.

Solo tienes que decir tres cosas.

Una: no tienes ni idea de nada.

Dos: la ruta del sur solo sirve para transportar

pescado, marisco, fruta y verdura.

Y tres: a ese hombre solo lo conocías de vista.

-¿No se le puede dar más caña? Ya verá.

Como entres, te vas suspendido de empleo y sueldo.

El que se va a ir es él a reírse de nosotros.

Estás fuera de esto. Es un orden.

¿Has oído lo de "la belleza es peligrosa

pero la inteligencia es letal"?

-Einstein. (ASIENTE)

Tú tienes las dos cosas.

¿Significa eso que estoy en peligro contigo?

-Puede ser.

Vale, me pasaré mañana.

Claro que sí, mamá. No hay que perder la esperanza.

-Cuando lleguen los análisis, te llamo.

Un par de días y lo comentamos.

-Te has hecho análisis y todo.

-Sí. De sangre y orina.

Para descartar, dice.

-Para descartar... ¡Qué sinvergüenzas!

Para hacer gasto. Yo no iba ni a recogerlos.

-Elena... -Tengo mucho trabajo.

Supongo que tendrás cosas que hacer.

¿Qué mirabas?

-¿Yo? Nada.

-Nos estaba mirando. ¿Tienes algo que decir?

-No tengo nada que decir. ¿Y tú?

¿Tienes algo que decir? Te noto tensa.

-La próxima vez, miras para otro lado.

Mi vida no es asunto tuyo.

-He estado hablando con el asesor por tus papeles.

Me lo ha pintado muy negro.

No se atreve a darme plazos,

pero que la mayoría de sus clientes han tardado meses

en terminar con los trámites.

-Chico, que no tengo un kilo. Estoy "pasmao", déjame ya.

No tengo dónde caerme muerto, compadre.

-Jairo trabaja para Quintero y vive con un policía

que iba a hacerle la redada. ¡Está claro!

¡Eso no es un argumento jurídico!

No puedes acusar a una compañero. ¡No lo hagas sin pruebas!

Olvida lo que he dicho.

Pero habla con Bremón y consigue que esté en el interrogatorio.

Rober no va a conseguir nada de su hermano.

Jairo se pasa el día en el muelle de Quintero y vive contigo.

Tarde o temprano se darán cuenta y querrán interrogarlo.

¿Por qué no lo interrogamos antes?

Toda la mercancía es completamente legal.

Como no estoy detenido, me piro, que este señor me da mal rollo.

Parece un loco, es peligroso.

-El único loco eres tú.

Te vas a hundir por cubrir a un traficante.

¡Te vas a arrepentir, Jairo!

Pienso que eres un buen policía, pero tu hermano está "pringao".

¿Sabes qué más creo?

Que piensas lo mismo.

Cuando se demuestre lo contrario, me pedirás perdón de rodillas.

Por estas que me lo vas a pedir.

(Música emocionante)

Sabes lo que tienes que hacer, ¿no, Maiki?

Muy bien.

Pues ponte con ello inmediatamente.

-Tranqui, para mí es pan comido.

-Vale, una última cosa.

En cuento lo tengas, lo quiero encima de la mesa.

-¿Te queda claro? -Descuida.

-Deberías tener más cuidado con quien metes en el despacho.

Y no lo digo por las pintas, sino por la educación.

-Llevar una chaquetita pija de marca de esas caras

tampoco te convierte en una persona más educada, abogado.

¿Qué tal estás? No tienes buena cara.

Solo es cansancio.

Últimamente se me está acumulando el trabajo en el bufete.

Y no estoy durmiendo mucho.

-Ya. Que no duermes mucho, salta a la vista.

Lo que no sé yo es

si la falta de sueño es por el trabajo

o hay algo más.

-¿A qué te refieres?

Me refiero a que quizás estés echando demasiadas horas extra

con esa nueva inspectora en prácticas

con la que sales.

-Al que se le acumula el trabajo es a ti.

Sé que han encontrado

a uno de tus camioneros muerto por sobredosis.

-Bueno, cosas que pasan.

-Lo dices con mucha naturalidad.

-Yo no tenía ni idea de que ese chico

era un drogradicto, fíjate tú.

-Te creo.

-De todas formas, esto no es asunto tuyo, Sergio.

(Cierra la puerta)

Te he llamado para que hablemos de otro asunto.

-¿No podías pasarte por el bufete?

Soy socio, no tengo que dar explicaciones de a quién recibo.

-Lo dejé bien claro desde el principio,

yo soy el que decide cuándo y dónde nos vemos.

Además, no me apetece pasarme por el despacho de Marcelino,

lo vi el otro día y tuvimos un encontronazo desagradable.

-Lo sé, lo tuve justo después de ti.

Cree que me fui de la lengua con el tema de paternidad de Alicia.

-Escúchame una cosa, niñato.

No quiero que vuelvas a mencionar ese tema nunca.

-Tranquilo, punto en boca.

Pero una cosa te voy a decir, Fernando.

Antes o después, Alicia acabará enterándose.

-Eso no es asunto tuyo.

¿Estamos?

-No, no lo es. -Muy bien.

Ahora vamos a hablar de lo nuestro.

Quiero que vuelvas a hacer un envío de dinero.

Quiero que lo hagas desde mi despacho

o desde el reservado, sin moscones alrededor.

Sin problema. ¿De qué cantidad hablamos?

-Depende de la cantidad de envíos. En realidad pensaba...

¡Sergio! ¡Sergio! ¿Qué te pasa?

¿Estás bien? Siéntate.

-¿Quieres un vaso de agua? -Sí.

-No sé qué demonios te está pasando, si es por falta de sueño

o por cualquier otra cosa,

pero deberías mirártelo.

-Últimamente no duermo bien, no me encuentro bien.

-Deberías ir al médico. -Ya fui.

-Me hice unos análisis. Mañana tendré los resultados.

(DUDA)

-Deberías tomarte un descanso, ¿sabes?

Todo esto no es normal en alguien de tu edad.

Tendrías que cuidarte

porque la salud es algo muy importante.

-No será nada.

-Probablemente anemia. -Anemia...

Piénsate bien lo de tomarte un descanso.

Últimamente estás con mucha tensión y presión

y a lo mejor el cuerpo quiere que pares.

-Nada que no se cure con vitaminas y hierro.

Bueno, ¿nos ponemos con ello?

-Bueno, no sé... Como quieras. ¿Estás seguro de que podrás?

-Pues vamos allá. -Puedo hacerlo.

-Espero que, por lo menos, no te caigas redondo

en mitad de la operación.

-¿Cuánto dinero quiere sacar?

¡Antonio!

Nuestra hija tiene un regalo en la mochila.

Sí, pero no te hagas ilusiones, no es para ti.

¿Por qué estás tan seguro?

¿Es tu cumpleaños, tu santo? No, ¿no?

¿Quién te dice que no ha tenido un ataque de amor con su madre

y me quiere dar una sorpresa?

Pues no es para ti, es para Quico.

(BROMEA) ¿Quico? ¿Quién es Quico? No conozco a ninguno.

Ayer estuvo en la consulta para preguntarme qué le regalaba.

¡Ah! ¿Y qué le ha comprado?

Seguro que todo lo contrario a lo que le haya aconsejado.

Te digo una cosa, un regalo dice mucho de una relación.

¿Qué haces? ¿Qué haces? ¡Nada!

Que te conozco. ¡No lo abras! ¡No se te ocurra!

¿Crees que estoy loca? No lo voy a abrir.

Solo voy a ver lo que pesa. A ver.

A ver lo que es. No tengo ni idea.

Haz así. Mira a ver.

Está envuelto, no suena.

-A ver. ¿Qué hacéis con mi regalo para Quico?

¡Que es un regalo para Quico! ¡Anda!

Disimula ahora, cotilla.

Oye, el papel es muy bonito, ¿eh?

¿Nos quieres decir qué es?

-Un regalo superútil que le va a encantar.

Hija, ¿solo es pista? Dinos algo más.

Venga, lo abro y os lo enseño.

No, no, no. Tampoco es eso.

Bueno, sí. Ábrelo.

¿Qué? ¿Qué os parecen?

¡Unos auriculares!

Sí. A Quico le gusta muchísimo la música.

Le encanta escucharla cuando corre, va al trabajo, en el metro...

-Me parecen estupendos. No como los pinganillos,

que te puedes hacer daño.

Sí, es un regalo muy útil.

Pero no te gusta.

¡Sí! Si además es un....

Vamos, me parece un regalo estupendo,

lo que pasa es que...

No me malinterpretes,

yo pensaba que para un primer regalo

podría ser una cosa más romántica. Pues ya está.

Estos son los mejores del mercado. Me han costado una pasta.

Como estaba diciendo que los suyos ya no se oían bien,

pensé que... -Pensaste muy bien.

-No, mamá tiene razón.

Son un chorrada, voy a devolverlos.

¡Que no! ¡Yo no he dicho que fueran una chorrada!

No se te ocurra devolverlos.

Yo no sabía que a Quico le gustaba tanto la música,

pero es estupendo para alguien que le guste.

¿Segura? ¡Claro!

Además, estoy pensando que sí es un regalo romántico.

Cuando se ponga esos casos y empiece a escuchar música,

va a pensar en ti.

Lo mismo pienso yo. Un detalle muy bonito.

Sí. Y él va a saber que te importa.

Y eso es lo que cuenta.

Hombre, viéndolo así...

(EMOCIONADA) ¡Qué nervios!

-¡No los tengas! Vas a triunfar seguro.

-Pues ayúdame a envolverlo otra vez. Sí.

Termina de recoger, Antonio, que no salimos de casa.

¡Ya estoy aquí! ¡Ya estoy aquí!

¡15 minutos desde que me has llamado!

-No te quejarás. -Cierra la puerta, anda.

-Tus deseos son órdenes para mí.

(SUSPIRA) -Bueno, pues..

Lo que me intriga es que hayamos quedado aquí

y no en el bar, como siempre.

-Es que quería hablar contigo a solas.

-Ay, ay, ay. ¿Qué he hecho ahora?

-Nada. Si no es por ti, es por mí.

-¿Cómo? ¿Perdona?

¿Que no es por mí, es por ti?

¿Tú eres consciente de cómo suena eso?

Espérate, espérate.

Suéltalo de una vez y que pase lo que Dios quiera.

-Eh... Uf.

Es que no sé por dónde empezar.

-Pues... Por el principio.

-Por el principio, sí, vale. Entonces...

Sabes que soy previsora y me gusta tenerlo todo controlado.

-Lo sé y lo sufro. Sigue.

-Cuando empecé con la idea de ser madre,

decidí hacerme unos análisis hormonales

para ver cómo estaba mi nivel de fertilidad.

Y... me han dado los resultados.

-"Testosterona: 0,83.

Estradiol: 63,45.

LH: 19,3".

Eh... Supongo que me vas a traducir todo esto al cristiano.

-Sí, te hago un resumen.

La LH es la hormona luteinizante

y en mi caso está por encima de lo normal.

Eso quiere decir que tengo un desorden ovulatorio

y una falla ovárica temprana.

-¿Estás intentando decirme que no puedes tener hijos?

-No, no exactamente. Sí que puedo,

pero me va a costar más que a una mujer sana de mi edad.

-Bueno...

Pues eso significa que lo vamos a tener que intentar con más ahínco.

Por mí no va a quedar.

(RÍE)

(SUSPIRA)

-¿De verdad que no te importa?

-¿Tú me ves cara de preocupado?

Ven aquí, anda.

¿Sabes qué te digo, Escalada?

(RÍE)

Que tú y yo le vamos a ganar la batalla a la estadística.

¿Eh? Le vamos a dar una paliza.

No te quepa ninguna duda.

(Beso)

Te digo que esta movida viene directamente de Elías.

Miralles no me saca del interrogatorio

si él no me echara mierda. Por favor, cálmate.

Aquí somos todos compañeros.

¿Compañeros Elías y yo? ¡Venga, hombre!

No se duda de la profesionalidad de otro.

Eso no lo sabes. Lo sé, me lo ha dicho.

Anoche lo dejó bien claro y luego se fue con el cuento a Miralles.

Porque sois hermanos.

Ah, tú también dudas de mi profesionalidad.

No he dicho eso. Lo que digo es

que no eres el más adecuado para juzgarlo objetivamente.

¿Elías sí? Si tiro para un lado, tira para otro.

Venga, lleva días sembrado dudas en la inocencia de Jairo.

Rober, nos pagan por sospechar, no por creernos lo que cuenten.

Más si es Jairo el que lo cuenta.

¿Es eso lo que quieres decir?

No se puede hablar contigo.

¿Qué va a ser lo siguiente?

¿Apartarme del caso y se lo quede? Eso es lo que busca.

Si no quieres entender que Miralles quería evitarte

el trago de interrogarlo, no entiendes nada.

¿Soy yo el que no entiende? Pues sí.

Estás involucrado emocionalmente con un sospechoso.

Sospechoso, ¿no?

No me creo que digas esto. ¿Te pones de su parte?

¿De qué parte estás hablando?

No hay bandos, estamos en el mismo barco.

No, tú te quedaste con ellos cuando me sacaron.

Estás sacando las cosas de quicio.

Me esperaba mucho más de ti. ¡Pero mucho más!

Pues usted es la siguiente.

-Gracias. Venía a poner una denuncia.

Me han robado la cartera.

-Le voy a hacer unas preguntas preliminares

y un compañero le tomará declaración.

-¿Me acompaña? -Sí, claro.

-¿Cómo que no sabes quién ha mandado los mensajes?

Se supone que eres bueno en tu trabajo.

Ya, pero te he pagado muy bien para que lo descubras.

De momento me quedo como estaba, ¿no?

Perfecto.

(RESOPLA)

(SUSPIRA)

-Hola. -Hola.

-¿Qué te pasa? ¿Algo va mal?

-Líos del trabajo.

Son todos una panda de incompetentes.

-¿Solo eso?

-Sí, solo eso.

Ahora soy socio. Más trabajo, más responsabilidades,

más tensión.

-No sé, no sé. Mi olfato me dice otra cosa.

-¿Qué te dice esa naricita tuya?

-Llevas unos días inquieto, no eres el mismo.

Algo te está pasando y no me lo quieres decir.

Sabes que puedes confiar en mí.

Igual te puedo ayudar.

-Eres un poco bruja, ¿sabes?

-Eso quiere decir que me lo vas a contar.

-Ayer me enviaron esto al móvil.

-"Pagarás por lo que has hecho".

¿Te están amenazado?

-No parece que me feliciten, no.

-¿Alguna idea de quién es?

-No, no se me ocurre nadie.

-Algún cliente, alguien del bufete.

-Puede ser.

En mi trabajo, beneficio a unos y otros salen perjudicados.

Habrá mucha gente que me odie sin yo saberlo.

Por eso no los considero enemigos capaces de una amenaza así.

-A ver...

Te lo han enviado desde un número privado.

-Probablemente desde un prepago. -Eso ya lo sé.

Supongo que es imposible saber quién compró el teléfono.

-Hay un mercado negro muy movido con todo esto.

Aunque diéramos con el teléfono,

es probable que perteneciese a una persona muerta.

Puedo hacer un rastreo en comisaría, pero dudo que encontremos algo.

-Ya lo suponía.

-¿Ha intentado el acosador ponerse en contacto contigo de otro modo?

-¿Te acuerdas del sobre que recibí hace unos días

en el bufete estando contigo?

-Dijiste que era una notificación, pero te pusiste demasiado nervioso.

De hecho, te lo remarqué después.

-Una muestra de tu gran capacidad de observación.

-Es mi trabajo.

-Esto es lo que recibí.

-Mira, esto ya es otra cosa.

Si tenemos suerte,

obtendremos huellas e investigaremos quién lo envió.

-¿No lo ha tocado nadie más? -No.

-Pero... -¿Qué?

¿Tendría que poner una denuncia?

-Hombre, sería lo más lógico. -Ya...

Pero no me interesa dar publicidad a este asunto.

No quiero intranquilizar a clientes ni generar una alarma.

-¿Quieres que lo investigue de manera discreta?

-¿Podrías? -Por ti, sí.

De manera extraoficial.

-Muchas gracias, Elena.

-Estate tranquilo, ya me ocupo yo de todo.

Lo importante es que estés bien.

¿Cómo te vas encontrando?

(SUSPIRA) -No siento que mejore.

Hace poco me dio otro mareo.

-Normal.

Deberías estar muy preocupado y eso no ayuda.

Verás como ahora que lo has contado

te vas sintiendo cada día un poco mejor.

-¡Cierra los ojos!

-¿Y eso? ¿Para qué?

-¡Tú confía en mí!

Vale. Ya.

(SORPRENDIDO) -¿Qué es?

-Pues un regalo. Es tu cumple, ¿no?

-Sí, pero no entiendo.

-Me dijiste la fecha al empezar, de pasada,

pero soy superbuena con las fechas.

-Ya, pero yo no lo celebro mucho.

De pequeño lo pasaba bastante mal.

-Vaya...

-Pero me alegra un montón que te hayas acordado.

No sé decir.

-Nada, no digas nada. ¡Ábrelo!

-¡Pero rompe, rompe el papel!

A ver, estaba pensando que si no te gustan,

no pasa nada porque tengo un ticket.

Y... que no te los quedes por compromiso,

no hay problema si dices: "no pegan con mi estilo",

los devolvemos y ya está.

-Son geniales, molan un montón. Me encantan.

¡Tienen que haber costado una pasta!

-¡No!

Bueno... sí.

Pero los vi y digo: "Le van a encantar".

No me pude resistir.

-Me gustan mucho. Además, el diseño es genial.

Cuando escuche música con ellos, voy a pensar en ti.

-¿Sí? ¿Seguro? ¿No lo estás diciendo por decir?

Te gustan de verdad, ¿no?

-Te lo juro, de verdad. Que me gustan.

Es que no estoy acostumbrado a recibir regalos.

Y solo el hecho de que me hayas comprado algo

me hace sentir muy guay.

No sabes lo importante que es esto para mí.

Eres increíble.

¿Qué? ¿Cómo estoy?

-Pues guapísimo.

-Me voy a currar. Si no, la jefa me despide.

-Mucho cuidadito, ¿eh?

Ah, dile a Álex que se pase por recepción,

se va a tener que quedar un rato. -Vale.

-Tía, dime que es real. -Claro que es real, mira.

-¡Ah, Paty! (RÍE) -Perdón.

Tía, sois muy monos.

Me dais una envidia, de verdad.

Ojalá fuera tan fácil con Jairo.

-Pero si decías el otro día que estabas flotando con él.

-Sí. El otro día.

-¿Y qué ha "pasao"?

-Pues tía que...

unos días es el príncipe encantador

y otros parece que está a 10.000 kilómetros.

Vamos un paso para adelante y tres para atrás.

-A ver, ¿a qué te refieres?

-Pues tía, no sé.

A veces se queda ahí "empanao", pensando en sus movidas,

como si tuviera un runrún en la cabeza

que no para de darle vueltas, le tiene preocupado

y no me lo quiere contar.

-Y tú crees que es por ti.

-No.

Creo que son movidas suyas, algo le está rayando seguro.

-No sé. ¿A ti no te cuenta nada?

-Qué va, tía. Nada de nada.

Bueno, ayer vino Rober a buscarle.

No había nada de buen rollo entre los dos.

-Álex, tengo que ir al banco.

¿Te importa quedarte un ratito?

-¿Vale? -Vale.

-¿Me acompañas? -Claro.

No te preocupes por Jairo,

si seguro que luego no es nada.

-Pues eso espero.

Bien.

Confirmado.

La heroína del camión que conducía Leo Sanabria

es de una misma partida

que un alijo encontrado ayer en Algeciras.

Bien. Ya era hora de que empezásemos a tener buenas noticias en el caso.

No acercamos a Quintero.

Siento que por fin vamos a pillarlo.

A él y a toda su gente.

¿A qué te refieres con "a toda su gente"?

Te recuerdo que no por trabajar para Quintero

tienen que traficar con droga.

Bueno, eso ya se verá, ¿no?

Se ve cuando quieras. Mi hermano está limpio.

Estará limpio cuando cerremos el caso

y demostremos que lo está. Pongo la mano en el fuego por él.

No se trata de manos en el fuego, sino de hechos.

Bueno... Si Jairo está "pringao",

aquí no se pueden hacer favores.

Exactamente, Batista.

Escuchad, que todavía no he terminado.

Os tengo que dar una buena noticia. Os va a alegrar.

Especialmente a vosotros dos.

Parece que os vais a salir con la vuestra.

¡Suéltalo ya, comisario!

Perdón. Estáis con el caso del camionero, ¿verdad?

Sí, eso es. Si no es importante,

antes de seguir, tengo algo que decir.

Adelante.

A ver, llevamos mucho tiempo detrás de Fernando Quintero.

Estuvimos a punto de cogerlo al registrar sus naves,

pero algo falló en el operativo.

Probablemente recibió un soplo.

Esta vez no podemos equivocarnos.

Así que he tomado una decisión.

Batista, quedas fuera del caso.

A partir de ahora, está en manos de Elías y Alicia.

Si tienes algo contra mí, dímelo.

No, no tengo nada contra ti.

He explicado las razones por las que te aparto.

Es una simple medida de seguridad,

no podemos permitir que nada falle con Quintero.

¿Piensas que el primer registro falló por mi culpa?

Rober...

Que fui con el cuento a mi hermano y se chivó.

En absoluto.

Lo que creo es que a veces

se producen filtraciones involuntarias.

A mí misma me pasa.

No puedo evitar que mi familia escuche lo que no debería.

Pero aunque así hubiese sido,

no tienes pruebas de que fuera Jairo a Quintero.

Tienes razón,

pero, ante la duda, no puedo correr riesgos innecesarios.

Me estáis dejando fuera del caso solo por si acaso.

Rober, no es únicamente por ese motivo.

Esta mañana te he visto discutir con Alicia

por el interrogatorio a Jairo.

Ha sido un calentón, no volverá a pasar.

Si fuera la única vez, lo dejaría pasar, pero...

también has discutido con Elías por ese asunto.

Eres parte implicada en el caso.

Y eso no beneficia a la investigación.

Necesito que trabajéis como una piña.

Cualquier error daría al traste con el operativo.

¿Habéis montado un operativo?

Eso es todo lo que tienes que saber.

Te he dicho que estás fuera.

Así que es la última información que vas a recibir.

Y eso va para todos.

No podemos permitir que nada falle.

Si no te importa, en este momento abandona el despacho.

Batista...

Ya has escuchado a la inspectora jefe.

Sal de aquí, por favor.

Claro.

(Portazo)

Yo a esta chica no la entiendo.

-¿Qué pasó?

(SUSPIRA) -Pues nada, Salima.

Me manda un mensaje. Está indispuesta y no va a trabajar.

-¿Y cuál es el problema?

La muchacha se enfermó, ya está.

-¿Se enfermó? Es una excusa para no venir al bar.

-¿Eso crees? -Pues sí. Eso creo.

Y me duele mucho.

Salima no es una empleada más, Salima es mi amiga.

Siento que la amistad se está rompiendo

y me siento fatal.

-Venga, Mari, no te preocupes. Anímate, ¿eh?

Vas a ver cómo se resuelven las cosas entre tú y ella.

-Buenos días. -Buenas.

Mami, ¿tú te importa si regreso a la cocina?

Tengo que pasar un trapito a la plancha.

-Corre, tranquilo.

Espe, corazón, ¿qué te pongo?

-Ponme un cafelito con leche para llevar.

¿Y Salima dónde está?

-Pues en su casa.

-¿Pero no libró ayer?

-Sí. Y hoy. Y parece ser que mañana.

Le está tomando el gusto a tener días libres.

¿Os pasa algo?

-A nosotras no, ¿qué nos va a pasar? Nada.

-¡Hum! No me lo creo.

-No tiene importancia, Espe. Son cosas nuestras.

-A mí sí me importa, que soy amiga de las dos.

Creo que deberíais hacer las paces.

-¿Tú como sabes que hemos reñido? -Pues...

(SUSURRA) Salima me habló del mosqueo que tenía

con tu nuevo amigo, ayudante o lo que sea.

También de un posible robo.

-Ah, que te lo ha contado.

¡Y quieres que no me enfade!

Vamos a ver, ¡que no hubo ningún robo!

Que el puñetero billete apareció después.

-Eso es lo que le decía yo.

Que esperara, que seguro que aparecía.

-Por lo visto le ha faltado para ir por ahí

diciendo barbaridades de Reinaldo.

Lo tiene enfilado desde el minuto uno, Espe.

-Mujer, tú cálmate también.

A Salima lo que le pasa es que está un poco celosilla.

Se siente desplazada.

Dale tiempo para que se acostumbre a la nueva situación.

-¿Qué tiempo le voy a dar? ¡Si es que no viene!

-¿Sabes lo que ha hecho por el bar las semanas que no has estado?

-Claro que lo sé.

Y me lo imagino.

-Por eso te digo.

Ten paciencia con ella, mujer.

Salima te quiere muchísimo.

Eres más que una amiga para ella.

-Pero si ya lo sé, Espe. Pero sí...

Lo único que tiene es que darse cuenta

de que Reinaldo es muy importante para mí,

¡Ya está!

-Mari, tengo que salir un momentico, ¿oíste?

-Muy bien. -Yo vengo rápido.

-Gracias, mi amor. -Adiós.

-Pues nada, aquí te dejo el dinerito.

Y lo dicho, paciencia.

-Hasta luego, Espe.

No habéis tenido oportunidad de trabajar juntos,

pero mi exigencia con vosotros será máxima.

Lo sabemos, Miralles. No somos unos novatos.

Como si lo fuerais. Quiero que trabajéis mano a mano,

como una sola persona, que son entendáis con la mirada.

Sobre todo, no quiero fisuras, no quiero discusiones.

Si hay problemas, venís a mí y lo solucionamos.

¿De acuerdo? Entendido, inspectora.

Sin problemas, jefa.

Bueno, esto espero.

No quiero más retrasos por diferencias entre compañeros.

No las va a haber.

Veréis...

Le he hecho ver al juez que necesitamos saber

si el fallecido transportaba droga por sí mismo

o si forma parte de una red de tráfico organizada por Quintero.

La novedad es que por primera vez el juez

ha autorizado las escuchas al móvil de Quintero.

Enhorabuena.

Y no solo al de Quintero.

También vamos a pinchar el de Jairo.

Comprenderéis por qué he hecho salir a Rober.

No creía conveniente que supiera

que espiaríamos las comunicaciones de Jairo.

Lo entendemos perfectamente.

No solo quiero que lo entendáis.

Quiero la máxima discreción.

Lo que he dicho de las filtraciones involuntarias

es cierto.

Tú lo vas a tener muy difícil, Alicia.

Lo sé, Claudia. Descuida.

Haz un cuadrante para organizar los turnos de escuchas.

Estamos en trámites con la compañía telefónica

y espero que pronto Laura pueda grabar las comunicaciones.

Pero hasta ese momento quiero que las escuchéis en directo,

así podremos intervenir enseguida.

Eso es todo. Podéis retiraros.

Pues de lujo. ¡Vamos a cazarle!

(SUSPIRA)

Siento haberte interrumpido así,

pero en cuanto el juez autorizó las escuchas,

he creído oportuno dejar a Rober fuera cuanto antes.

Has hecho muy bien, Miralles.

A la vista está que el tema del hermano

le hace perder el control.

(RESOPLA)

Me duele sacarlo del caso.

(SUSPIRA) Pero sería un imposible pedirle

que fuera objetivo en este asunto.

Es la decisión correcta. No le des más vueltas.

Ha sido un mal trago, ¿eh?

Por desgracia, este trabajo está repleto de malos tragos.

Ya. Y no consigo acostumbrarme.

Si no quieres nada más... Pues sí.

Quiero algo más, Miralles.

Dime.

Verás...

Tú y yo tenemos que estar muy encima de este caso.

Bueno, como siempre, ¿no?

Lo sé, pero me refiero que tanto Alicia como Elías

tienen cuentas pendientes con el investigado.

Cuentas personales.

Ambos son magníficos policías. Ya lo sé.

Y sé lo peligrosas que pueden ser esas cuentas pendientes.

Digo que tengamos un poco de tiento

y controlemos a nuestros agentes, nada más.

Confío en mis agentes, comisario.

Pero no me tiembla el pulso.

Lo sé. Sabes a lo que me refiero.

(ASIENTE)

(RESPIRA ACELERADAMENTE)

Tío, tío, baja el ritmo.

Como sigas así, te va a dar un jamacuco.

¿Cuánto tiempo llevas sin parar?

Hace tiempo que te veo y no paras ni para beber.

-Te juro que no me he dado cuenta.

-¿Por qué te das estas tralla?

¿Es por Paty?

¿Te quieres poner como un armario por ella?

-No, es por el curro. Me tiene dando vueltas a la cabeza

como una lavadora. Si entreno, desconecto.

-Te entiendo perfectamente,

pero si el trabajo te produce tanto estrés,

creo que es hora de buscar otro.

-Imposible, no puedo hacerle eso a mi jefe.

-Piensa en ti, no en tu jefe.

-No, yo pienso en todo.

Me ha costado mucho llegar adonde estoy

y no lo voy a tirar por un apretón de trabajo,

que ya pasará.

-A veces las cosas son más fáciles de lo que creemos.

Si lo dejas, no pasa nada.

-¿Tú crees? -¡Hombre!

Nos aferramos a movidas que creemos que son imprescindibles

y luego resulta que no.

Casi todo en esta vida es accesorio.

-¿Pero tú eres hippy?

Pensaba que no quedaban de esos.

-¿Yo? Yo no soy hippy, ¿eh?

-Tranquilo, no lo digo a malas, pero no te pillo el rollo.

-Mira, ahí viene tu chica.

-Otro día hablamos. -Venga.

-Hombre, ¿qué pasa contigo?

Ni saludas ni nada, ¿eh?

-No sabía que estabas. Cuando entré, había otro monitor.

-Ya, he tenido que salir al banco.

Otro de los marrones desde que mi padre se fue.

-Ya. Cuanto más subes, más responsabilidad. Es así.

-Podrías haber escrito algún mensaje de que estabas aquí.

-Pues sí. Pero, la verdad, no he caído.

-No has caído.

Jairo...

¿Tú me estás evitando?

-¿Yo? (ASIENTE)

-¿"Pa" qué te iba a evitar? -No lo sé.

A lo mejor porque ayer vino tu hermano

para llevarte a declarar y sabías que te iba a preguntar.

-Pregunta lo que quieras.

-¿Seguro? -Seguro. Pregunta.

-Cuéntame, ¿qué está pasando?

(RESOPLA) -Pues nada.

Murió un camionero de sobredosis y lo están investigando, lo normal.

-¿Cómo?

Un compañero tuyo muere ¿y eso es lo más normal?

-No es normal que muera, sino que la policía investigue.

¿O no?

-Sí. -Pues eso.

-¿Le conocías mucho?

-No, lo conocía un poquito, de hola y adiós.

Se le veía buena gente, lo siento por él.

-Hum...

¿Y tu jefe?

-¿Mi jefe qué? ¿Qué pasa?

-¿Qué dice sobre que los suyos se metan droga?

-Mi jefe está harto de que si pasa algo chungo, le acusen

porque de joven pasó un tiempo en la cárcel.

Pero ya salió de la cárcel.

Ahora tiene un buen negocio.

Por eso hay quien no puede dejar de acusarle,

son envidiosos, no soportan su triunfo.

Eso le pasa a mi jefe.

-¿Me estás ocultando algo?

-¿Qué te voy a ocultar? No seas pesada, no te oculto nada.

Ya te lo he dicho todo.

-Jairo, amor...

Soy tu novia, tío.

Sabes que puedes confiar en mí para lo que sea.

Si algo te preocupa, cuéntamelo.

-Ya, Paty.

Si yo lo sé, pero no hay nada que esté ocultando.

¿Qué más quieres que haya?

¿Eh?

-No sé... -Pues nada.

Nada. Dame un beso, anda.

(SE QUEJA) -Quita, que estás sudado. Qué guarro erres.

-¿Quién evita a quién ahora? ¿Eh?

-Anda, pégate una ducha.

-Y luego nos tomamos algo. -Venga.

-¿Vale? -Vale.

Joder. ¿Y ahora qué le pasa a esto?

Me piro a casa.

¡Rober! ¿Qué quieres?

Podíamos tomar algo y hablar. Termino en 10 minutos.

No me parece buena idea.

No estoy de humor, prefiero irme. Por eso precisamente.

Tendríamos que hablar las cosas.

Vale. No te lo aconsejo.

No vaya a ser que se te escape algo y mandes a la mierda la operación.

Mejor no correr riesgos innecesarios.

Estás siendo bastante injusto con Miralles.

¡Ah, esta sí que es buena!

Es a mí al que apartan del caso y estoy siendo injusto.

¿Es el mundo al revés?

No, así es como lo estás viendo tú.

Miralles ha sido clara explicando por qué te ha dejado fuera.

Sí, unas razones de la leche.

Y no era un paranoico al pensar que Elías me lo quería quitar.

Nadie te quería quitar el caso. Claro que lo han hecho.

¿Sabes cuál es el problema? Me han apartado y tú te quedas.

Tienes que dar palmas por trabajar con Elías.

¿Qué estás diciendo?

¿Que estaba compinchada en un conspiración por echarte?

Mira, me han ninguneado.

Estabas delante y no has abierto la boca.

¿Y qué querías que dijera?

Que me defendieras cuando se habló de filtraciones

en el registro de Quintero.

¿Cómo querías que te defendiera?

Intuimos un soplo, pero no sabemos cómo se produjo.

Crees que no fue tu hermano, pero no puedes demostrarlo.

Ni vosotros que él fue el soplón.

Nadie ha dicho eso.

Es simplemente una medida de seguridad.

¿Sabes cuál es el problema?

Hay un cosa llamada "confianza en tu binomio"

y no sabes lo que es.

Eso no es cierto.

Sí que lo es.

No te digo que desobedezcas las órdenes de tu jefa,

pero sí que digas que no estás de acuerdo.

Aunque luego obedezcas.

Me hubieras demostrado tu apoyo.

Te recuerdo que yo sí te defendí cuando Bremón te dio

vacaciones forzosas por el pollo a Quintero.

¿No me vas a decir nada?

Empiezo a acostumbrarme a que mires para otro lado.

No me pilla de nuevas.

¿De qué estás hablando?

Pues de que tu padre está recuperado del infarto.

Incluso habla de irse a vivir con Ibarra.

Tú parece que te has olvidado de vivir juntos.

¿Por qué? Es más fácil mirar para otro lado.

¿Quieres hablar de esto ahora?

Nunca veo que vaya a ser buen momento.

Me voy con Jairo. Al menos él me espera en casa.

Chao.

Adiós, Alicia.

¿Tienes un momento? ¿Tiene que ser ahora? Me esperan.

No sé qué le pasa a mi móvil.

Cuando intento navegar, hace cosas raras.

No sé si es un virus, un gusano...

Mañana lo miro en cuanto llegue. Me espera Martín y llego tarde.

No te preocupes. Pasadlo bien.

Gracias.

(Pasos alejándose deprisa)

-¡Eh! ¿Hemos hecho dinerito hoy?

¿Sabes algo de Salima?

-Estará recuperándose, me supongo.

-Mari, a mi no me gusta verles así, peleando por mi culpa.

-Por tu culpa nada.

Es por su culpa, que es "mu" burra.

-¿Y si la busco y le pido perdón?

-¿Le vas a pedir perdón de qué? ¿A santo de qué?

No, señor. Se tiene que acostumbrar a verte por aquí.

Y más ahora,

que tengo que proponerte una cosa.

-¿A mí?

-A ver, Reny...

Yo sé cómo están tus familiares allí en Cuba y...

a ellos les vendría bien que tuvieras un trabajo fijo

con papeles, todo en regla.

-Como no sea un milagro, Mari.

Lo papeles por vía legal...

tardan muchísimo.

Más de un año. No tengo ese tiempo, mi "amol".

-Tú sabes que yo estoy divorciada. ¿Te lo conté?

-Sí, algo me dijiste en Cuba.

-Pues eso, como en ese sentido yo soy libre,

yo podría casarme contigo.

-¿Casarte... conmigo?

-¡Por los papeles!

¿Sabes? Si nos casáramos, podría ir todo mucho más rápido.

Tendrías los papeles enseguida y os ayudaría a tu familia y a ti.

-Pero María, tú a mí no me conoces tanto "pa" eso.

¿Cómo que no?

Te conozco lo suficiente para saber que eres buena persona

y que la vida se pasa muy rápido, no te das cuenta

y se te ha ido la mitad.

Yo quiero ayudarte.

-Yo lo sé.

Y te lo agradezco.

-A ver, no sería una boda al uso pero yo creo que te podría ayudar.

No me contestes ahora, piénsatelo y ya tú decides, ¿vale?

-Muchas gracias, Mari.

(EMOCIONADO) ¡Qué grande eres!

Qué linda.

-Ya te digo que no me contestes ahora.

Tú ya te lo piensas, ¿vale?

-¿Sabes lo que vamos a hacer? -¿Qué?

-Nos vamos a ir a bailar.

-A olvidarnos de los problemas. -¿A bailar?

Oye, tú sí que me conoces a mí.

Espera, ahora mismo yo me cambio el "pullover".

-¿Por qué? Así vas muy bien.

-No, no. Esta noche yo me pongo lindo "pa" ti.

"Guapo", como dicen aquí.

Es que eres una santa, chica.

(RÍE)

-Ya he pedido a los de la Científica

que extraigan las huellas de la nota.

-¿No te han hecho preguntas?

-He pedido discreción por ser personal

y lo han entendido.

-Gracias.

-Estando mal y con las amenazas, no sé cómo me aguantas.

-No digas tonterías, anda.

-Tengo la sensación de que no te cuido lo que debiera.

Ahora me toca a mí cuidarte.

Soy tu enfermera personal.

-Eres mi ángel.

-Lástima que algunas compañeras no opinen lo mismo.

-¿Por qué dices eso?

-Me parece que no he entrado con buen pie en la UFAM.

Lola Ramos me echó una bronca tras un interrogatorio

sin venir a cuento. -Vaya. Lo siento.

-No te preocupes, gajes del oficio.

Supongo que estoy pagando haber llegado la última.

-Seguro que no es importante y lo solucionáis.

Me voy a tumbar, que me están dando los mareos estos.

-Claro. Túmbate, que te sentirás mejor.

(RESOPLA)

-Tengo unas ganas de saber qué es lo que me pasa...

Nunca había estado así.

-Seguro que es por el estrés.

Por el trabajo, por las misteriosas notas esas...

-Pues a ver si se pasa ya. No me gusta sentirme débil.

-Lo que tienes que hacer es desconectar.

Pensar en cosas agradables.

¿Sabes lo que deberíamos hacer cuando estés mejor?

Irnos de viaje.

-¿Adónde te gustaría que fuéramos?

-Pues me encantaría conocer Manhattan.

Subir al Empire State, pasear por Broadway...

-La verdad, merece la pena.

-Y, tú que conoces tan bien Nueva York,

podrías hacerme de guía.

-Te hago de guía hasta el fin del mundo.

-No lo digas muy alto, no sea que se cumpla.

-Toma.

Te voy a dar un relajante

para que puedas dormir.

-Gracias.

-No sé qué haría sin ti.

(TRAGA)

(RESPIRA)

-Hombre, Salima.

Menos mal que te has decido a venir.

-Perdóname, porque te he mentido.

Reconozco que hice mal en inventarme que estaba enferma.

-Bueno, por lo menos lo reconoces.

Pero esto no puede seguir así.

-Ya.

Pero tampoco quería verle la cara a tu amiguito.

-Mi amiguito tiene un nombre.

-A Reinaldo.

-¿Por qué le tienes tanta tirria?

-¡Porque no me fío!

Te está engañando, María.

Le he visto en unas páginas de redes sociales.

-¿Lo has buscado en Internet? (ASIENTE)

-¿Y? ¿Qué has "encontrao"?

-He visto fotos.

(SARCÁSTICA) -¡Fotos, válgame Dios!

Vaya un delito, todos tienen fotos en Internet.

-Lo he visto con una mujer guapa.

Estará casado y con hijos.

-Mira, Salima, te voy a decir una cosa:

a Reny no le he pedido ningún tipo de explicación

y no tienes derecho a investigarlo.

-¿Pero me estás escuchando?

Había fotos de niños.

Te lo digo es porque no quiero que te haga daño.

-Si has venido a ponerle verde, te puedes ir.

-No te enfades conmigo, lo único que quiero es...

que tengas cuidado con él.

-La que tiene que tener cuidado eres tú.

-¿Yo por qué?

-Tendrás que acostumbrarte a verlo a diario

si quieres trabajar aquí. No quiero mal rollo.

-Yo tampoco quiero mal rollo.

Por eso hazme caso y aléjate de él.

-No, no me voy a alejar.

Al contrario.

Quiero que seas la primera en saber lo que haré.

-¿Qué vas a hacer?

-Me voy a casar con él.

Y te voy a decir por qué.

¡Salima!

(Portazo)

-Buen trabajo, Maiki.

Si te necesito, te volveré a llamar.

-Muy bien, cuando quiera.

-No, no salgas por ahí. Sal por ahí mejor.

-Hasta luego. -Cierra la puerta.

(Llaman a la puerta)

-¿Sí?

-Don Fernando, he "terminao". Si no necesita nada, me voy

-No, no. Espérate, que quiero hablar contigo.

Pasa, cierra la puerta.

Siéntate.

¿Te has enterado de algo o sabes algo más

de la investigación de la Policía sobre lo de Leo?

-La verdad es que no. -¿No?

¿Tu hermano no te ha comentado nada?

-No. Lo vi anoche, pero no soltó prenda

y no creo que lo haga.

-Qué raro, ¿no? La gente, cuando llega a casa,

suele hablar del trabajo.

-Pues de los casos habla cada vez menos.

De este en particular no creo que hable mucho.

-Ya...

Oye, ¿sabes que ese policía que te estuvo interrogando,

ese tal Elías Guevara,

me la tiene jurada desde hace tiempo?

-Hombre, que si lo sé.

Intentó pasarse conmigo, pero no se preocupe.

Le di la vuelta a la situación, ¿sabe?

Le dije a Alicia que tuviera cuidado con él,

que era peligroso, agresivo. Me levanté y me fui.

-Tampoco te pases tanto de listo, ¿vale?

Tenemos que tener mucho cuidado con este tío desde ahora.

Es capaz de mover cielo y tierra para encontrar algo

con lo que incriminarme.

Tenemos que ser muy cautos, Jairo.

No es la primera vez que te lo digo.

Y, sí, aunque me ponga pesado, ¿vale?

Cuidado con lo que hagamos, donde vayamos, con quien hablemos.

-Donde vayamos... ¿Nos van a seguir?

-Puede ser.

Solo te digo que tengamos cuidado.

Sobre todo con las comunicaciones.

-Le van a volver a pinchar el teléfono.

-Es posible.

Más vale prevenir que curar.

A partir de ahora y hasta que diga otra cosa

todas nuestras conversaciones serán triviales,

sobre cosas sin importancia, ¿de acuerdo?

Si tenemos que hablar de algo serio, lo hablaremos en persona,

cara a cara tú y yo aquí o en el reservado, ¿sí?

Nada de teléfono.

-¿De acuerdo? -Muy bien.

-Vamos a ver, Jairo, ¿se puede saber qué te pasa?

Te estoy notando raro.

-No me pasa nada, estoy normal.

-¿Estás seguro? -"Pos" sí.

Solo que a veces no me siento cómodo con esto.

-¿Qué estás queriendo decir?

-Pues...

Mi novia vio a mi hermano llevándome a comisaría.

Me hace preguntas, le tengo que engañar

y no me gusta.

-Bueno, ya sabías lo que había, ¿no?

Forma parte del sueldo. Es el precio que hay que pagar.

-Lo sé, pero una cosa es saberlo y otra cosa es...

otra cosa.

-A ver, Jairo...

Tú eres ya una persona muy importante en esta empresa.

Eres mi hombre de confianza.

Me gustaría seguir manteniendo esa confianza en ti.

-Yo también quiero me la mantenga. -Bien.

Pues entonces...

compórtate con naturalidad, mantén la calma y tranquilo,

ya verás que todo saldrá bien.

-Ya, vale.

-¡No te rayes más la cabeza, hombre!

Coge parte del dinero que ganas, que ganas bastante,

y sal a divertirte.

-Estoy yo para divertirme mucho ahora.

-Venga, venga, que pareces un abuelo, ¡hombre!

¡Coge a tu chica, llévatela de juerga!

A un hotel, pásalo bien, una disco, ¡lo que quieras!

¡Pero diviértete, hombre!

Venga.

(RESOPLA)

(Abre la puerta)

(RESOPLA)

(Cliqueo)

-Ha llegado tu momento.

Servir y proteger - Capítulo 129

03 nov 2017

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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