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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 118 - ver ahora
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que había sido un intento de robo y que no tenía importancia.

que había sido un intento de robo y que no tenía importancia.

Te juro que no te vas a librar.

(Disparo con silenciador)

(Respiración agitada)

-Deberías darme las gracias por haberte salvado la vida.

¿Por qué has tardado tanto? -El sitio está a tomar por saco.

Ha aparecido el Fiti. ¿Y dónde está ese cabrón?

Las próximas 48 horas son vitales para nosotros.

No hay duda de que es Fiti.

Está a punto de entrar en Transportes Quintero.

Fiti ha pasado por aquí y podría ir a cualquier otro sitio.

No tiene nada, absolutamente nada. Así que tranquilízate.

Ninguno de los dos estábamos en el almacén.

¿Y dónde se encontraban, si puede saberse?

Estábamos en un club de estriptis.

El tal Amador ha corroborado

que estuvieron allí la noche que Fiti murió.

No me cuadra. Mi hermano no es de ir a esos sitios.

Ya, pero Quintero sí.

Y probablemente habrá ido obligado por él.

Jairo es un buen chico y no se merece que desconfíes de él.

-A su hijo debería gustarle recibir su felicitación.

-Para nada. Si lo odia.

-Yo la cagué bien cagada con mi hijo.

Ahora lo único que puedo y debo hacer es respetar sus deseos.

-He encontrado información sobre su hijo, el de Elías.

Como te dijo Max, sigue viviendo en París.

Trabaja como dibujante de cómics y se hace llamar Israel Carrillo.

¿Buenas noticias?

-Sí.

Un mensaje de París que va a cambiar una vida.

Habla con tu hijo y dile lo que me has dicho a mí.

Que has perdido la cabeza, que te equivocaste.

-Sí me equivoqué. Me equivoqué en contarte algo tan íntimo.

En vez de ayudarme, me estás abriendo más la herida.

-Creo que quiero ser madre.

-Me toca ver una comedia de padres tontainas y me matas.

Ya sabes que a mí esos rollos como que no me van.

-¿Qué rollos? -Yo no pienso ser padre en la vida.

Bueno, como tú madre.

-¿Me explicáis qué está pasando aquí?

-El niñato este, que pretende que me vaya a trabajar

a la zona de pasantes y le deje mi despacho.

-Por mi nuevo estatus, me corresponde ese despacho.

-¿A qué estás jugando?

-Tengo plena facultad para tomar decisiones

porque soy yo el que tiene la sartén por el mango.

No me creo ninguna de tus buenas intenciones

ni con Elena ni con nadie.

Sé perfectamente que eres un manipulador.

Y me atrevería a decir que detrás de todos tus tejemanejes

está el infarto de mi padre.

Esa es una acusación muy grave para hacerla así, a la ligera.

No la estoy haciendo a la ligera.

Ándate con ojo conmigo, yo no soy tan fácil de manejar.

¿Me pones una bebida isotónica?

-¿Con sabor a limón o a naranja? -A limón.

-Hacía mucho que nadie me hacía sentir ese cosquilleo.

-Perdona, lo siento, no debería...

Hola.

Hasta que no conozca más de ese tal Quico, me reservo mi opinión.

Tú resérvate todo lo que quieras.

Pero deberíamos acostumbrarnos a que Olga vuele sola, ¿no?

Es lo que me has dicho en la consulta.

Pero me voy a quedar más tranquilo si conozco a ese chico, ya está.

(Música emocionante)

De respirar fuerte, nada. Eso en mi pueblo se llama roncar.

Esa acusación sin pruebas no va a ningún sitio.

No te preocupes, que la próxima vez lo grabo

y ya verás cómo el juez lo admite a trámite.

Oye, buenos días, ¿no?

¿Te importaría abrir la mermelada?

No sé por qué te empeñas en cerrarlo todo tan fuerte.

¿No me vais a decir nada?

Ah, sí, cariño, buenos días. Perdona, hija.

Buenos días.

-¿No os acordáis de que hoy es un día muy importante para mí?

-¿Qué pasa? ¿Es tu cumpleaños o qué?

Y tu santo tampoco, ¿no? Santa Olga es en julio.

Hoy es mi primer día en la Escuela de Cocina.

¿La niña va a estudiar Cocina?

¿A ti te había dicho algo? A mí, nada.

Oye.

¿Por qué no me lo has dicho?

Me habría encantado ser el catador de esas magdalenas tan ricas.

Ay, magdalenas, magdalenas. "Muffins".

Míralos qué graciosos. Pues me podríais ayudar

en vez de tanta bromita, que estoy de los nervios.

-No tienes por qué. Te has empleado a fondo

para entrar en esa escuela.

Y lo vas a hacer muy bien.

Pues claro que sí. Y mira, te hemos comprado un regalo

para que te metas en el papel y te sientas segura.

(ASOMBRADA)

Pero ¿cómo? Si yo fui hace nada

y este modelo estaba superagotado.

Ay, me encanta.

-¿Pensabas que nos habíamos olvidado de ti?

-No sé, me parecía extraño, pero lo mismo...

A ver...

Espera, que te ayudo. Espera. Que te ayudo.

Es normal que estés nerviosa.

Yo el primer día de academia estaba atacada de los nervios.

Lo pasé fatal. Estaba mucho peor que tú.

Y además, la academia estaba llena de machistas

que se encargaban de recordarme

a cada momento que yo era una intrusa.

Espero no tener que pasarlo tan mal.

No, cariño, si solo te lo digo

porque si hoy no te salen las cosas perfectamente,

para que no te preocupes.

Es un día muy bonito que vas a recordar toda tu vida.

Te queda fenomenal, pareces una...

una chef de cinco tenedores.

-Ya se me están pasando los nervios.

-Por cierto, ahora que estamos relajados,

me gustaría sacar el otro tema.

-Lo que hablamos anoche sobre ese tal Quico.

¿Podrías preguntarle qué le parece venir a cenar esta noche?

-No, papá. Ese tema no, que ese sí me pone nerviosa.

Ya estaba tranquila y ahora otra vez nerviosa.

(Besos)

-Otra vez se ha quitado de en medio. No se le puede hablar de ese chico.

No ha desayunado.

(SUSPIRA)

No sé, Antonio, pero de verdad que...

¿No nos estaremos precipitando invitándole a cenar tan pronto?

Si le acaba de conocer. Pues por eso mismo.

Hay que echarle un ojo antes de que se haga ilusiones.

No sé.

A lo mejor tienes razón.

También es verdad, Olga lo ha pasado muy mal los últimos meses.

Hay que estar alerta.

Vale.

Pues sí, me parece una iniciativa genial

lo de los héroes de cuatro patas.

-Sí, ojalá sirva para que la gente adopte a esos perros.

-Si supieran la ayuda que nos han prestado,

se lanzarían de cabeza a hacerlo.

Por eso es tan importante la labor informativa.

-La campaña que han hecho los de la OPRI está muy bien.

¿Sabes que nuestro twitter oficial es el más seguido del mundo?

-Ya, qué fuerte. Incluso por encima del del FBI.

Me quedé muerta cuando me lo contó Alicia.

-Sí, los chicos de la Oficina de Prensa y Relaciones Informativas

se lo curran mucho.

¿Ves como las redes sociales no sirven solo para cosas malas?

-Yo no he dicho eso. Lo que pasa es que...

lo de la "deep web" y todo eso me suena a delincuencia organizada.

-¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

-Lo que sí he dicho, y me reafirmo,

es que me parece imposible encontrar al padre de mis hijos

en un chat de Internet. Llámame clásica,

pero yo prefiero el cara a cara.

-¿Y te lo has planteado en serio?

-¿El qué? ¿Buscar novio por Internet?

-No, lo de ser madre.

-Pues sí, la verdad es que me encantaría.

Y yo creo que sería una madraza. -Seguro que sí.

-No me conformaría con uno. Por lo menos tres.

(RÍEN) -Madre mía.

¿Y por qué no te has decidido todavía?

-Pues porque me falta un pequeño detalle.

No sé si te has fijado, me falta encontrar al padrazo.

Y paso de encontrarlo por Internet.

-¿Y tú? No te pega nada, ¿eh?

Bueno, me voy a tomar un café, que estoy que me caigo.

-¿Qué tal, chicas?

-Hola. -Hola.

-Hola, Nacha. ¿Te interesa un perrito?

-¿Lo dices por la campaña de los héroes de cuatro patas?

-Sí. -Me encantan los animales.

Pero en el piso en el que estoy es imposible.

Tal vez para cuando me mude.

(RÍE) -Chao.

-Chao. -Chao.

-Y a ti qué, ¿qué te pasa? Te noto triste.

-¿Yo? No, estoy bien.

¿Has conseguido cambiarle la vida a la persona que me dijiste?

Estabas muy misteriosa con el mensaje de París.

-No hay mucho misterio, ni mucho que avanzar,

porque la cosa no avanza.

Es imposible ayudar a alguien que no se quiere dejar ayudar.

-Ya, te entiendo.

-Yo lo quiero intentar a toda costa, aunque la persona en cuestión

me deje de hablar una temporada.

-No te pongas tan misteriosa que ya sé a quién quieres ayudar.

-¿Cómo lo sabes? -A ver, ayer me dijiste

que era alguien que venía de París.

Y te recuerdo que yo te pasé la información

del hijo de un compañero nuestro que vive en París.

Blanco y en botella.

-He sido una ingenua al pensar que no te darías cuenta.

-Pues sí.

-No sé cómo ayudar a Elías y a su hijo.

No sé qué paso dar.

-Yo creo que sí lo sabes, tienes las ideas muy claras.

Tienes que confiar en tu instinto y seguirlo.

-¿Estás segura de que estás bien? ¿No me vas a contar qué te pasa?

-Que yo también debería confiar un poco más en mi instinto.

Elías está interrogando al presunto cabecilla de la red.

Un tal...

Entre él y diez más robaban las bicicletas municipales

y las vendían por piezas a particulares y pequeños talleres.

No veas con el abuelete, ¿no? Está que se sale últimamente.

Sí, va a caso cerrado por día.

Pero de abuelete nada, está hecho un chaval.

La veteranía es un grado.

Lola, ¿qué hay de la mujer que denunció a su ex

por maltratarlas a ella y a su hija?

Ayer mismo asignamos ya los efectivos para proteger a la mujer y a la hija

y hemos solicitado al juez la orden de alejamiento.

Si hay alguna novedad en el caso, me informas, ¿vale?

¿Y qué hay de la agresión en el parque Zurbarán?

Estamos haciendo comprobaciones, pero hay piezas que no encajan.

¿Como por ejemplo? Que el hombre no quiso denunciar.

¿Y por qué creéis que fue? A nuestros compañeros les dijo

que había sido un intento de robo y que no tenía importancia.

Y en el hospital tenía una actitud extraña, como si ocultara algo.

Ni siquiera nos dijo qué le habían robado.

No es todo. Tenía el cuerpo lleno de moratones,

le habían dado una paliza.

Y un simple robo a cartera no se ensaña de esa manera.

Dime, Elena.

Creo que efectivamente ese hombre no sufrió ningún intento de robo,

sino otro tipo de ataque.

¿Y cuál es tu teoría?

Es una agresión homófoba.

Un poco pronto para sacar esa conclusión, ¿no?

A lo mejor no, Alicia.

Esperemos que Elena nos cuente en qué basa su hipótesis.

El lugar donde se produjo la agresión

es una zona habitual para salir a correr a esa hora de la mañana.

Es difícil robarle a alguien la cartera

cuando está haciendo "running".

No sería la primera vez que a uno le roban un móvil.

Sí, pero en este caso, el hombre habló de la cartera.

Y también he podido leer en el informe preliminar

que el sujeto estaba corriendo junto a otro amigo

que salió huyendo cuando vio el follón.

Es así, pero tampoco tenemos más datos.

Sabemos que de vez en cuando salía a correr con un compañero.

Bueno, sabemos su nombre de pila, que es Cristóbal.

¿Piensas que su amigo era cómplice de los asaltantes?

No, pienso que ambos fueron objetivo de unos asaltantes

que se encargan de dar palizas a personas homosexuales.

Lo digo porque no es el primer caso similar.

¿Tienes más información sobre eso?

Hace una semana, hubo un caso parecido en un parque de Distrito 3.

Una zona poco transitada a esa hora de la mañana

y la víctima vuelve a ser un hombre que hacía yoga.

Esa persona estaba sola cuando recibió el ataque

y sí denunció. Era gay.

No sé, puede ser una coincidencia.

Hace unos diez días, en el Distrito 2

hubo otro ataque en similares circunstancias.

La víctima recordó insultos

que le proferían mientras le golpeaban.

Insultos homófobos.

¿Y por qué crees que esta víctima no ha querido denunciar?

Hay muchos motivos posibles. Quizá él no quería que se supiese

que estaba en el parque con ese amigo a esas horas.

O no quería recordar el incidente

y prefería olvidarlo como si no hubiera pasado nada.

Creo que hablando con calma con el hombre

podemos sacar cosas en claro.

Nosotros ya hemos hablado con él.

Habréis hecho bien vuestro trabajo.

No osaría ponerlo en duda.

Solo digo que las denuncias por ataques homófobos

se han incrementado un 36 % en este último año.

Y creo que este caso que nos ocupa puede tener que ver con eso.

Lo que dice la inspectora Ruiz no suena descabellado.

Abrid esa vía de investigación, ¿vale?

Gracias por tu aportación, Elena. Tenemos que estar muy alerta.

No podemos consentir que haya una oleada de delitos de odio.

Y ahora, todos a trabajar.

Deberíamos exponer las litografías que me sobraron de la sala Mercurio.

-Vale, enseguida me pongo.

¿Te reservo algún asiento en primera fila?

-No lo necesito, gracias. -Vale.

-Hola, ¿puedo ayudarte en algo?

-Creo que sí. Eres Israel Carrillo, ¿verdad?

-¿Nos conocemos? -Personalmente no, pero he visto

alguno de tus trabajos y me parecen muy buenos.

-Muchas gracias.

Te puedes pasar mañana por la charla. Presento mi última novela gráfica.

"Le sexe orphelin". El sexo huérfano, en español.

-Lo vi en uno de los folletos.

Pero mañana no me voy a poder escapar.

-Bueno, tampoco te pierdes nada del otro mundo.

Se me da mejor dibujar que hablar en público.

-Ah, perdona, me gustaría comentarte una cosita más.

Yo soy Nacha Aguirre y soy oficial de policía.

-¿Ha habido algún problema con los permisos del evento?

-No lo sé. No, espero que no.

No he venido a hablar de esto, es más a título personal.

Soy compañera de trabajo de Elías Guevara.

-No habrá venido él contigo, ¿no?

-No, tranquilo, tu padre no está aquí.

-Ese hombre ya no es mi padre.

No forma parte de mi vida desde hace mucho.

Y no tengo la más mínima intención de oír más sobre él.

Así que si me perdonas... -Perdóname, por favor.

Una cosa más. -No entiendo a qué viene esto.

-Yo sé que tú y yo no nos conocemos de nada,

y no soy quién para pedirte algo,

pero creo que deberías darle una oportunidad a Elías.

-No tienes ni idea de lo que estás diciendo.

Ya le di demasiadas en su momento.

Y él mismo se encargó de mandarlas todas a la mierda.

-Créeme, tu padre... Elías ha cambiado mucho.

Él mismo reconoce el infierno que te hizo pasar.

Y no se lo ha perdonado nunca.

-No me lo creo. Y no sé lo que habrás hablado con él.

Pero me costó una barbaridad superar el trauma por el daño que me hizo.

Y no quiero verle nunca más.

-Tienes motivos de sobra para hablar así.

Pero yo no estaría aquí si no creyera

que las cosas entre vosotros pueden cambiar.

-Mira, a ver cómo te lo digo.

Alejarme de ese hombre fue la mejor decisión de mi vida.

Desde que la tomé, empecé a aceptarme a mí mismo

y a tener confianza en mí.

Te puedes ir por donde has venido.

No quiero saber nada de Elías Guevara.

-Ya veo que no solo os parecéis físicamente,

sino también en ese carácter que os gastáis.

(SUSPIRA)

-Perfecto, pues échame una firma aquí.

-Muchísimas gracias por lo que me has dicho.

Te lo agradezco un montón.

-Nada, mujer.

Hasta mañana. -Hasta mañana.

-Vaya, te veo muy contenta.

-Esa clienta me acaba de dar una alegría...

Le encanta cómo llevo el gimnasio. Y acaba de renovar por un año.

Es la quinta renovación que hago en dos días.

-Cuánto me alegro. Eres una crac. -Muchas gracias.

¿Qué tal tus clases de cocina?

¿Te han enseñado a hacer algo guay, con el soplete y eso?

-Qué va, esas pijadas aún no nos las enseñan.

-¿Y qué os enseñan?

-Teoría sobre todo. Tiempos de cocción, utensilios,

para qué se usan.

-Tía, eso suena a tostón, ¿eh?

-No, a mí me gusta.

Hoy he aprendido el método FIFO.

-El método FIFO. ¿Y eso qué es lo que es?

-Viene de la expresión "First In, First Out",

Lo primero que entra en una nevera es lo primero que tiene que salir

para llevar bien la logística de una cocina.

-Te veo muy puesta en el tema para ser el primer día.

-Espérate, porque he aprendido otra cosa más guay.

A picar cebolla en tiempo récord.

Mucho más rápido de lo que lo hacía yo antes.

-¿Es guay picar cebolla?

-A ver, tía, hay que aprender los detalles desde abajo

para ser una gran chef.

-Bueno, eso es verdad.

Fíjate, yo empecé limpiando baños y vestuarios

y ahora mírame, soy la gestora del gimnasio.

Y, por cierto, llevas aquí más de dos minutos

sin preguntar por el entrenador buenorro

que trabaja aquí, un tal Quico. ¿Te suena de algo?

-Sí, te iba a preguntar ahora por él.

¿Sabes si está dando alguna clase? -Pues debería...

-Paty, con tu permiso, les he dado un repasillo a las bicis eléctricas

porque les faltaba un poco de grasa.

-Muchas gracias, pero no hacía falta. Ya iba a ir yo.

-Si tengo un hueco libre, no voy a estar de brazos cruzados.

-Pues eso está muy bien, fíjate.

Pero ahora te toca tu media hora de descanso

y que no me entere yo de que te la saltas.

-Yo luego os veo, que me voy a preparar la clase de Pilates.

-Te veo muy integrado. Parece que llevas aquí toda la vida.

-Sí, es lo que estoy intentando,

que parezca que llevo aquí toda la vida.

La vida de barrio me está gustando mucho.

Y no solo por el trabajo.

Oye, ¿tú qué tal? ¿Qué tal en las clases?

-Genial. -Me alegro.

Esta noche, ¿te apetece salir a picar algo?

Paty me ha hablado de un sitio que han abierto nuevo...

¿Te gustaría?

(DESPREOCUPADA) -Vale.

-Oye, que si no quieres, no pasa nada.

-No, a ver...

Es que mis padres quieren que te diga una cosa.

Pero a mí me da corte.

-Vale, ¿qué cosa es?

Ahora no me vas a dejar con la intriga.

-Quieren que vayas a cenar. Porque, claro, mi madre nos pilló

y luego empezamos a hablar de ti...

-Ya, ya me lo imaginaba.

Si es que la pillada de tu madre fue de campeonato.

¿Te han dado mucho la brasa?

Bueno, lo normal.

Pero si rechazas la invitación, lo entiendo.

Porque es una idea antigua, rancia.

-A mí no me lo parece.

Acepto la invitación, y encantado.

-¿Sí? ¿No te parece un marrón?

-No, si yo, en realidad, en el fondo echo de menos mucho estas cosas.

-¿Cenar con mis padres?

-No, no, las cenas familiares, la gente...

-Bueno, vamos a ser solo cuatro, ¿eh?

-Ya, bueno, pero yo nunca he podido disfrutar de este tipo de cenas.

Mira, no te lo he dicho nunca porque no ha salido.

Pero yo soy huérfano.

No tengo padre ni madre, ni ningún tipo de familia.

-Ahora entiendo por qué tienes ese aire así como...

-¿Como de qué?

-Como nostálgico.

-No me lo habían dicho nunca.

-¿Te quieres dar una vuelta? -Claro.

-Oye, que sepas, que mis padres tampoco son mis padres.

-¿Eres adoptada?

Está visto que al final vamos a tener muchas cosas en común.

-Hola, Salima. -Hola, Nacha.

-Sí, tomaré ensalada mixta y arroz con pollo.

-Sí que estás sincronizada con Elías. Ha pedido exactamente lo mismo.

-Es lo que tienen los binomios.

Al final acabamos teniendo los mismos gustos.

(SUSPIRA)

-¿Puedo sentarme? -Prueba a ver.

(SUSPIRA)

-¿Sigues enfadado conmigo?

-Pues sí. Pero no por el hecho de que quieras arreglarme la vida.

Porque te has perdido la detención de Facu

y he echado de menos a mi poli mala en el interrogatorio.

-¿Dónde te has metido?

-¿Has logrado que el Facu cantara "La traviata"? Enhorabuena.

-Sí, lo ha largado todo enseguida.

La red de robos de bicicletas del ayuntamiento ha caído enterita.

-¿Y qué tal ha ido el interrogatorio? Ese Facu tiene que ser duro de pelar.

Con exagerarle lo de los chips localizadores de las bicis

y unos cuantos artículos del Código Penal...

(RÍE)

¿Qué pasa? ¿Estás poniendo en cuestión

mis capacidades para interrogar al personal?

-No, para nada.

-Mira, por ejemplo, sé detectar

cuándo alguien intenta evitar una pregunta,

como has hecho tú hace un momento.

¿Dónde has estado?

-Fui a hacer unas gestiones al banco.

-Nacha, que tú no te pierdes ponerle las esposas a un caco

por ir a un banco.

¿Dónde has ido?

(NERVIOSO) A ver, Nacha. ¿Dónde has estado? ¿Qué has hecho?

Nacha...

-Fui a hacer lo que me dictaba mi conciencia.

Estuve en el recinto cultural de Sotomayor.

-¿Has visto a mi hijo?

-Estaba muy cambiado. Nada que ver con la foto que me enseñaste.

-¿Qué has hablado con él? ¿Qué le has dicho?

Simplemente fui a tantear un poco la situación.

-Sí, ya veo. Por la cara que traes, veo que has visto personalmente

cuánto me sigue odiando.

Estarás contenta, ¿no? Has metido la pata pero bien, Nacha.

-La verdad es que muy receptivo no estaba que digamos.

-Pero tú deberías hacer lo mismo.

Ir a hablar con él aprovechando que está en Madrid.

-¿Cómo se te ocurre ir? Va a pensar que te he mandado yo para espiarle.

-Tranquilízate, no creo que piense nada de eso.

-No tenías ningún derecho a contactar con él.

Te pedí que no lo hicieras y me has fallado.

-Para mí también sería muy fácil no mover ni un solo dedo.

Pero soy tu amiga, por eso fui a hablar con Israel.

Y tú deberías hacer lo mismo.

Ir a hablar con él y arreglar las cosas de una vez.

-Pero ¿cómo te lo tengo que decir?

Israel me dejó muy claro que me quería fuera de su vida

y quiero respetarlo, por mucho que me cueste.

(Golpe contra la mesa)

¿Qué le pasa a Elías? Se ha ido hecho una furia.

Ha sido culpa mía, que se me ha ocurrido

ir a hablar con su hijo a sus espaldas y le ha sentado fatal.

¿Israel está en Madrid?

Sí, por motivos de trabajo.

Fui a pedirle que le diera una oportunidad a Elías.

Los conflictos familiares son una cosa muy delicada.

Es muy difícil mediar ahí.

Lo sé, pero yo quería intentarlo.

Que supiera que su padre no tiene nada que ver con el Elías de antes.

En eso tienes razón.

No queda nada de ese hombre intolerante

que no aceptaba la homosexualidad de su hijo.

Eso fue lo que yo quería explicarle.

Pero él estaba cerrado en banda.

Es igual de cabezota que su padre.

Supongo que la herida no se ha cerrado todavía.

Aunque ya ha pasado bastante tiempo, la verdad.

Yo entiendo todo ese dolor que él debe tener.

Me imagino un montón de cosas feas que su padre le hizo pasar,

pero yo creo que hay algo en concreto...

¿Qué estás pensando?

Cuando hablé con Israel, me di cuenta de que tenía

marcado a fuego algo que borró de golpe el amor a su padre.

Algo en concreto, pero no sé qué es y tampoco me atreví a preguntárselo.

Tú que eres su mejor amiga, ¿no sabes nada?

Bueno, eso forma parte de la intimidad de los dos.

Yo no puedo decirte nada.

Pero creo que has hecho muy bien

intentando acercar posturas entre los dos.

Yo no estoy muy segura.

Después de ver la reacción de Elías,

estoy empezando a arrepentirme.

(SUSPIRA)

¿Dónde se han marchado Nacha y Elías?

Pues se les ha quitado el hambre.

Vale.

(SUSURRA) Qué dolor, Elías, qué dolor.

Rostov está en Rusia, ¿no?

-Sí, hasta allí fueron mis padres a por mí.

-¿Y nunca has querido conocer a tus padres biológicos?

-Hubo un tiempo en que sí, pero no hace falta

porque los míos son fantásticos.

-Se nota que les quieres un montón.

Has tenido mucha suerte con que te adoptaran.

-¿Y tú? ¿Quién se encargó de ti?

-Yo he estado en varios centros de acogida.

Pero no he tenido ningún tutor que fuera una referencia.

-¿Y por qué no? -Porque ellos hacían su trabajo.

Y cuando conectaba con uno, me cambiaban de centro. Un rollo.

-Tuvo que ser duro. -Al final tuve mucha suerte.

En uno de ellos, conocí a mi hermano.

-¿A tu hermano? ¿No dices que no tienes familia?

-Es un amigo. Pero para mí como si fuera un hermano de sangre.

Porque me cuidó, me protegió...

Vamos, algo así parecido como tú con tus padres.

-Hola, Olga. -Hola, papá.

-¿No me presentas a...? -Ah, sí.

Papá, Quico. Quico, papá.

-Encantado. -Igualmente.

¿Le has preguntado lo de la cena?

-Sí, papá, se lo acababa de preguntar.

-¿Y qué te parece?

-Por mí, genial. Sería un placer conocerles a usted y a su esposa.

(RÍE) -No me trates de usted que me haces más mayor de lo que soy.

Bueno, ¿cenamos esta noche?

-A ver, ya lo vamos viendo, con tranquilidad.

-Bueno, venga, con tranquilidad. ¿Mañana entonces?

Te prometo que ni Claudia ni yo te vamos a someter a un tercer grado.

-No estoy yo tan segura de eso.

-Ningún problema. Tus padres me pueden preguntar lo que quieran.

-¿Lo ves? -Bueno, ya lo vamos viendo.

Nos vamos, Quico debe volver al trabajo.

Yo, ir a la biblioteca.

-Encantado, Antonio. Nos volveremos a ver.

-Sí. ¿Mañana entonces?

-Vale. -Muy bien.

No me has contado nada de la escuela. ¿Qué tal?

-Bien, bien. Todo genial. Luego os cuento, ¿vale?

-Vale, vale.

-Buenos días, Antonio. -¿Qué tal?

-Pues veníamos porque le duele un poco la barriga.

-¿Sí? Dame un minuto, que ahora subo.

Venga. Mucho dulce, ¿no? (RÍE) -Hasta luego.

-Vale.

Por el lugar y por cómo se produjo la agresión,

no creemos que sufriera ningún intento de robo.

Sabemos que ha habido ataques similares

en diferentes puntos de la ciudad.

Agresiones que tienen que ver con una ola de homofobia.

No le pegaron por robarle, ¿verdad?

A nosotros no nos importa su vida privada.

Pero necesitamos esclarecer este asunto.

Más que nada, para evitar posibles ataques futuros.

Puede hablar con total tranquilidad.

Todo lo que diga aquí es absolutamente confidencial.

Yo quería contarles la verdad.

Pero mi amigo...

Ya.

Le pegaron por ser homosexual.

Y su amigo, el que iba corriendo con usted,

no quería follones y por eso desapareció.

Vamos a necesitar que nos cuente qué fue lo que pasó exactamente.

Y que ponga una denuncia por agresión.

Si no nos cuenta nada más, no podremos pillar a esta gentuza.

Y habrá más agresiones.

No, yo me refería al último caso de maltrato.

El hombre que agredió a su exmujer y a su hija en plena calle

a la luz del día.

¿Tú no sabías nada de ese caso?

Vale, no te preocupes, Emilio, ya me encargo yo.

Vale.

(Llaman a la puerta)

Sí, adelante.

Sí, pasa, pasa, Lola.

Dime.

Te traigo la copia de las diligencias del caso que hablamos esta mañana.

Muy bien, gracias.

Ya veo que el juez ha dictado orden de alejamiento.

Pero voy a insistir para que se mantenga la protección

a la mujer y a la hija mientras siga en la calle.

Muy bien, me parece buena idea.

Pero espera, Lola.

¿Por qué el comisario no sabía nada de este caso?

Deberías haberle informado.

Se me ha olvidado llevarle una copia de las diligencias.

Ahora le digo a Espe que se la lleve.

No se trata de estas diligencias solo.

Llevas días sin informarle de nada.

Ando con muchísimo lío.

Como la semana pasada trabajé solo cuatro días.

Se me ha juntado mucho trabajo. Lola.

Si tienes algún problema con el comisario,

me gustaría saberlo y solucionarlo.

No tengo ningún problema, de verdad, inspectora.

(SUSPIRA)

Ya sé que no es fácil, pero deberías intentar

que tu relación con él no interfiriera

en el funcionamiento de la comisaría.

No tengo ninguna relación personal con el comisario.

La única que tenemos es estrictamente profesional.

No, estrictamente profesional no, por lo que estoy viendo.

Supongo que ha tenido mucho que ver la visita de su ex a comisaría.

Natalia vino a verme al despacho

para hablar de su crisis matrimonial.

Supongo que también habrá hablado contigo.

No tengo absolutamente nada en contra de esta mujer.

Le pediría dejar de hablar de este tema.

Mi intención no es meterme en la vida de Natalia ni en la tuya.

Pero quiero que sepas que si tienes algún problema, aquí estoy.

Mi prioridad son mis agentes.

La comisaría no es un edificio. Son las personas.

Gracias, inspectora.

Puedes cambiar el turno o pedir unos días de vacaciones.

Todavía te quedan del año pasado.

Te lo agradezco, pero me encuentro

en plenas facultades para seguir trabajando.

Lo celebro.

Puedes retirarte.

Vamos a repasarlo todo y así nos aseguramos

de que no se ha dejado nada.

Usted y su acompañante estaban en el parque Zurbarán

cuando los tres agresores se acercaron sigilosamente

y les sorprendieron.

Eran de complexión robusta,

iban encapuchados y llevaban gafas de sol.

Y uno de ellos, un bate de béisbol en la mano derecha.

Su acompañante, un hombre del que dice

no conocer su identidad...

consiguió escapar, pero usted recibió golpes y patadas

por parte de los dos agresores mientras un tercero

profería insultos relacionados con su condición sexual.

Al oír las voces de otras personas en las inmediaciones,

los agresores se dieron a la fuga.

¿Es correcto?

(APESADUMBRADO) Así fue como ocurrió todo.

¿Quiere aportar algo más?

Bien, muchas gracias por su colaboración.

Vamos a hacer todo lo posible

por llevar a sus agresores ante el juez

y que paguen por lo que han hecho.

(EMOCIONADO) Muchas gracias.

Acompaña al señor a la puerta.

(SUSPIRA)

Es increíble que a estas alturas haya personas

que tengan miedo de revelar su orientación sexual.

A lo mejor no le preocupaba eso.

Está claro que estamos ante una agresión homófoba.

La inspectora Ruiz tenía razón, ¿eh?

A mí no me tenías tanto respeto cuando entré aquí.

¿Te molesta que la llame inspectora?

Pues un poco sí, todavía está en prácticas.

La ha vuelto a clavar. Y ya lleva unas cuantas dianas.

Tampoco exageres, ha tenido un par de aciertos.

Lo más importante, hay que hablar con Miralles para explicarle todo.

Seguro que lo haces genial.

Además, en la ONG valoramos mucho que los policías nos ayudéis.

-Yo no me veo cualificada para dar una charla

en público y sobre ese tema.

Apenas llevo un par de semanas aquí.

-Tienes reciente tu paso por la academia.

Y la teoría, muy fresca.

Seguro que sabes más que la mitad de esta comisaría.

-En el fondo, crees que no tener práctica no es ningún problema

si se tiene la suerte de encontrar un mentor con experiencia. ¿No?

(RÍE) -Si lo del mentor con experiencia lo dices por mí,

yo creo que más bien es al revés.

Soy yo el que tiene que aprender de ti.

-¿Ah, sí? ¿Y qué crees que puedo enseñarte yo a ti?

-Pues eso es lo que estoy deseando saber.

Pero no hay ninguna prisa. Tenemos todo el tiempo.

Dale una vuelta a lo que hemos hablado.

Y si al final te decides, concretamos fechas para esas charlas.

-Vale. -¿Vale?

Buenas tardes, inspectora.

Tenías razón, la agresión del parque Zurbarán fue un ataque homófobo.

Tenía toda la pinta, no me extraña nada.

Has entrado pisando fuerte en la comisaría.

Todo el mundo piensa que tienes una capacidad deductiva brillante.

¿Y ese "todo el mundo" te incluye a ti?

Por supuesto.

Gracias, Alicia, me hace ilusión que me veas así.

Para mí eres una referencia.

¿De verdad?

(ASIENTE)

Sergio me ha ofrecido dar unas charlas en la ONG.

¿Crees que puede ser interesante?

Creo que esa ONG hace una labor encomiable.

Pero lo que tenga que ver con Sergio me genera bastante rechazo.

Lo sé, aunque no entiendo el motivo todavía.

No quiero hablar de él, ¿vale?

Dice que tú también impartiste alguna charla.

Por eso no me ha parecido mala idea.

Tú misma. Alicia, sé lo que estás pensando.

Que no te he hecho caso a tu advertencia sobre Sergio.

Me gustaría explicártelo.

No tienes por qué darme ninguna explicación.

Y seguro que con esa capacidad deductiva,

eres capaz de ver cómo es realmente el apuesto abogado Sergio Mayoral.

Lo único que espero es que no sea demasiado tarde para ti.

(Golpe con la taza)

(SUSPIRA)

Qué bien, cariño.

Hoy por lo menos has visto algo bonito.

(RÍE) Sí, yo también te quiero mucho.

Y tú. Cuídate, ¿vale?

Un besito. Chao.

-¿Qué tal tu chico? ¿Sigue en el campamento de Elliniko?

-Sí, y lo está pasando un poco regular

por las condiciones que tienen los refugiados.

Pero hoy estaba contento.

-Ha asistido al parto de una refugiada en Grecia.

Creían que el niño no iba a sobrevivir.

De repente, se ha puesto a llorar y todo el mundo se ha emocionado.

A Eugenio se le ha puesto un nudo en la garganta al contármelo.

Pero no te cortes, mujer.

(RÍE) -Ya es casualidad que hoy me hables de niños.

-¿Por qué dices eso?

¿Conoces la teoría del número 33?

-Ni idea. -Pues es muy básica,

pero bastante certera.

-Muy bien. Pero ¿de qué va?

-Mira, tú piensa una vez en el número 33

y lo vas a empezar a ver por todos lados.

Pero ¿qué tiene que ver eso con una madre refugiada en Grecia?

-Perdón, perdón por el retraso.

Es que ha llegado nueva información sobre una noticia

que ya había publicado.

Y la he tenido que actualizar.

¿Ves? Esto es lo que tienen los medios digitales.

La edición nunca se cierra.

-Bueno, no pasa nada, tranquilo.

-¿Quieres tomar algo, Martín?

-Sí.

Una sin.

-Y ya seguimos hablando, que me has dejado intrigada.

-¿De qué estabais hablando?

-Le estaba contando a Laura que hoy

Eugenio ha asistido al parto de una mujer.

-Vaya, no sabes cuánto le envidio. (RÍE)

(CARRASPEA)

¿Te pasa algo?

-El niño del que habla Salima ha nacido en un campo de refugiados.

En unas condiciones muy duras.

-Tienes razón. Tienes razón.

No tenía que haber bromeado sobre el tema.

Sé cómo es aquello, ¿eh?

Pero ¿por qué tengo la sensación de que estás como enfadada conmigo?

-Bah, déjalo.

-¿Sabes qué creo? Que tal y como está el mundo,

es una irresponsabilidad tener hijos, ¿verdad?

Con semejante perspectiva...

¿qué sentido tiene traer niños al mundo?

-Pero si todo el mundo pensara como tú,

se habría extinguido la raza humana.

-Pues que se extinga. En serio, que se extinga.

Igual es lo mejor que le puede pasar al planeta.

Porque, que yo sepa, somos la única especie

con la virtud de destruir su propio hábitat.

-A veces me gustaría que fueras un poco menos dogmático.

-¿Me estoy perdiendo algo?

¿No te estarás rayando demasiado con el tema este de los hijos?

Nunca te he visto alardear de instinto maternal.

-Claro. Como voy vestida de negro y llevo tatus y "piercings",

no me puede interesar el tema, ¿no?

-Para que yo me aclare, que igual se me está haciendo bola.

¿Tú quieres ser madre?

(INSPIRA FUERTE)

Bien, bien, no pasa nada.

Hay cosas peores. (RÍE)

Aunque la verdad es que ahora mismo no se me ocurre ninguna. (RÍE)

¿Sabes lo que pienso? Es un tema perfecto

para discutirlo ahora en la cena.

Aunque creo que por mi parte no da mucho de sí.

-Se me han quitado las ganas de hablar.

De hecho, de cenar contigo también.

-Claudia, tengo ahora un hueco. ¿Te viene bien que hablemos?

Sí, sí, pasa.

(SUSPIRA) A ver...

¿Qué querías?

En primer lugar, felicitarte.

Del ayuntamiento han llamado a Bremón

para darle las gracias por lo de las bicicletas.

Y ya sabes lo contento que se pone cuando hay autoridades de por medio.

Pero tampoco tenemos que presumir tanto de nuestro trabajo, ¿no?

Bueno, pero una felicitación de vez en cuando

tampoco viene mal, ¿no?

Pues muy bien. Gracias.

¿Ya está? Que tengo mucho tajo.

Desde luego, tienes un carácter de esparto.

Sí.

Espera, espera.

¿Qué? Quiero comentarte otra cosa.

Antes te he visto salir hecho una furia de La Parra.

Sí, estaba cabreado, pero no te preocupes,

que no es nada de trabajo.

Ya. Te voy a decir una cosa, ¿eh?

Si yo me hubiera enterado de que tu hijo estaba en Madrid,

habría hecho lo mismo que Nacha.

Yo no quiero que nadie me arregle la vida.

No se trata de arreglarte la vida.

Se trata de ayudarte en un tema

que es lo que más te importa en el mundo. ¿O no?

Le pedí a Nacha que no metiera las narices en mis asuntos.

Y se lo pasó por el arco de triunfo.

No seas borde con ella. Lo único que quería era ayudar.

Es que yo no necesito que ni Nacha ni nadie me ayude.

¿Por qué es tan difícil de entender?

Porque cualquiera que te quiera y te conozca un poco,

sabe que deseas ver a tu hijo y reconciliarte con él.

Ahora no importa lo que yo quiera.

Lo que importa es lo que quiere él.

Me dejó muy claro que no quiere verme más.

Y debo respetarlo, Claudia.

Elías...

Desde que perdisteis la relación, ha llovido mucho.

Tú ya no eres la persona que no le aceptaba.

Es el momento de que él sepa que le quieres y le aceptas como es.

Mira, si hubiera querido verme, hubiera hecho algo por ello

y no ha hecho nada, ni lo va a hacer.

¿Qué te ha dicho Nacha de su conversación con él?

Pues lo que yo ya me imaginaba, que pasa de mí.

Por favor, dejad de darme la tabarra Nacha y tú con esto.

Tienes que dar el paso y hablar con tu hijo.

No tendrás más oportunidades y no pierdes nada por intentarlo.

A lo mejor pierdo el poco respeto que me tenga, si me queda alguno.

(MUY ENFADADO) ¡Dejadme en paz!

(Golpes)

-A ver, dime, ¿qué ocurre?

-Ha ocurrido algo que afecta

a sus sociedades "offshore" en paraísos fiscales.

-¿Hemos recibido un requerimiento de la agencia tributaria?

-No, no, se trata de su testaferro, Dorothea Jones.

-Aquí está. -¿Ya lo tienes?

Estupendo.

(RÍE)

¿Me estás tomando el pelo o qué?

-Dorothea Jones, a sus 80 años es la administradora

de más de mil empresas pantalla.

Toda una profesional.

No tiene vicios, tiene una vida de lo más moderada,

ayuda a su iglesia y la consideran un pilar de su comunidad.

(RÍE) -Caramba con la señora Dorothea.

Y está bien de salud, ¿no?

-Muy bien. Oye, pues no parece mala idea.

-Ah, bueno, vale.

¿Qué le pasa a esa mujer?

-Pues ayer sufrió un grave accidente

y a las pocas horas murió en el hospital.

-Ah. Vaya, cuánto lo lamento,

aunque si te soy sincero, a mí lo único que me importa

es si todo esto puede afectar en algo a mis operaciones.

-No le afecta en nada, ya tenía previsto otro testaferro.

He actuado rápido y ya está solucionado.

-Podrías haber empezado por ahí, ¿no te parece?

En vez de ponérmelos de corbata.

¿Eso es todo? -Sí, eso es todo.

-Muy bien. Si no te importa, tengo mucho trabajo pendiente.

-¿Sabe? Resulta irónico que la señora Jones haya muerto

por un traumatismo craneal.

-¿Ah, sí? Yo no veo nada irónico en todo esto.

-Testaferro. Significa cabeza de hierro.

Parece que la señora Jones no cumplía los requisitos mínimos

para denominarla así.

-Te crees muy gracioso, ¿verdad, Sergio?

En vez de estar perdiendo el tiempo haciendo chistecitos macabros

sobre lo que le ha pasado a esa pobre mujer,

podrías haberme dicho ayer que ha sucedido todo esto. ¿No crees?

-Ayer fue un día complicado en el bufete.

Estaba hasta arriba de trabajo

y no me pude escapar para decirle nada.

Era una imprudencia llamarle por teléfono.

-Ya veo que no estás cumpliendo con todo lo que me prometiste.

-¿A qué se refiere?

-Según tú, me iba a beneficiar, y mucho,

que volvieses al bufete Ocaña. Esta vez como socio.

Pero si me tengo que enterar un día tarde de cosas

que afectan directamente a mis asuntos,

no sé yo dónde está el beneficio.

-No sea quisquilloso, Fernando.

Ha surgido un problema y lo importante

es que he actuado rápido y ya está todo solucionado.

-Ya. Una última cosa, Sergio.

Todavía no me has dicho qué hiciste para convencer a Marcelino

y que te admitiese de nuevo en el bufete Ocaña.

Además, como socio. Sigo esperando.

-Quizá es que él sí sabe apreciar mi sentido del humor

y quiere tenerme cerca para que le haga reír.

(RISA FALSA)

-Sí, seguramente sea por eso.

Lárgate.

Pasa, Jairo, pasa.

-Don Fernando.

-Siéntate, anda.

Quiero consultarte algo.

(FERNANDO CARRASPEA)

-Quiero saber tu opinión sincera.

¿Qué te parece Sergio?

-¿Personal o profesional?

-Las dos cosas.

-Profesionalmente, se ve que es un tío "mu preparao". Es evidente.

-¿Y personalmente?

-¿Personalmente? Me parece un pijo, un chulo

y un subido, que habría que bajarle un poquito esos aires que tiene.

(RÍE) -Sí, yo también pienso lo mismo.

A mí nunca me ha caído bien.

Pero tengo que reconocer que es un buen profesional y...

sabe perfectamente lo que hace, es muy bueno en lo suyo.

Sin embargo, no me fío ni un pelo. Pero ni un pelo.

Por más que lo intento, no consigo

averiguar nunca en qué bando está jugando.

-Pero ¿cómo se va a fiar de él? Este juega solo en su bando.

En su bando y punto.

La gente así como él, pija, que lo ha tenido tan fácil,

tiene una ambición desmesurada que les ciega.

-A mí su ambición no me preocupa. Lo que sí me preocupa es su avaricia.

Verás...

quiero encargarte algo.

-Cualquier cosa.

Lo que usted me diga. -Quiero que lo vigiles.

Quiero que espíes a Sergio Mayoral.

Quiero saberlo todo de él. Lo que come, cuándo come, cuándo mea,

lo que habla, con quién habla, ¿estamos?

Toda la información que puedas

conseguir sobre él me vendrá muy bien.

-Cuente con ello. Me enteraré de con quién sueña si hace falta.

-Está bien. ¿Qué haces aquí entonces?

Lárgate, corre.

(Llaman a la puerta)

-Hola, Israel. -Perdona, pero estoy trabajando.

-Dame solo dos minutos. No voy a entretenerte más tiempo, por favor.

(ISRAEL SUSPIRA)

Tienes unas ilustraciones magníficas.

No me extraña que tengas éxito en el mundo del cómic.

-Gracias, pero no habrás venido a hablar sobre mi trabajo.

Al grano, por favor.

-Quería aclararte, por si quedó alguna duda,

que tu padre no me ha pedido que viniera a hablar contigo.

Ni esta mañana ni me lo ha pedido ahora.

-Muy bien. ¿Algo más?

-Sí. Quería que supieras que se muere de ganas por verte.

Si no lo ha hecho, es por respetar tu decisión.

Conozco muy bien a Elías.

-Lo siento, no creo que le conozcas.

El único que tiene esa desgracia soy yo.

-Elías me ha contado todo lo que te hizo.

Y está muy arrepentido.

Especialmente, por haberte echado de casa.

En esa época, Elías bebía y... -Eso no es ninguna excusa.

El alcohol no tenía la culpa de que fuera homófobo y miserable.

-Ha superado la adicción al alcohol. -¿Y qué quieres? ¿Que le felicite?

-Entiendo que estés dolido con él

y no voy a justificar su comportamiento,

pero solo quiero que sepas que Elías es consciente

de que contigo ha cometido el peor error de su vida

y no ha parado de luchar para cambiar.

-No vas a conseguir que me compadezca de él.

Para empezar, no creo que se haya arrepentido.

Y para continuar, es imposible que acepte que soy gay.

-Ha cambiado, es diferente. No es el hombre que conocías.

Por algo es uno de los policías

más queridos y más respetados del barrio.

-Mira, eh, Nacha, ¿no?

No puedo perder el tiempo escuchando tonterías

como que mi padre no es un maldito homófobo.

-Soy una de sus mejores amigas y soy lesbiana.

-Estás dispuesta a mentir lo que haga falta.

Pero ni por esas vas a conseguir que quiera verlo.

-Hazme un test de lugares de ambiente de Madrid.

Seguro que apruebo con nota.

(SORPRENDIDO) -Eres lesbiana y amiga de mi padre.

No entiendo por qué ha hecho una excepción contigo.

Pero eso no cambia nada.

-Él te acepta y te quiere tal como eres.

Tendrías que ver cómo le brillan los ojos cuando habla de ti.

Y está muy orgulloso de todo lo que tú has conseguido.

-Me gustaría creerte.

Pero no puedo.

¿Sabes por qué?

Porque yo solo creo lo que veo.

Y él a ti te habrá contado un montón de fantasías,

pero solo yo sé lo que me hizo.

-Imagino que tiene que haber sido muy duro para ti.

-Pues, mira, vas a dejar de imaginar.

Ahora mismo voy a contarte toda la verdad.

Escúchame bien.

¿Qué has pensado hacer de cena?

No dejaré a Quico solo mientras me encargo de la cocina.

No vaya a ser que nos lo comamos, ¿no?

Hombre, mamá, tú eres muy de hacer tercer grado.

-No te quejes. Dos buenas personas se preocupan por ti.

-Sí, eso ya lo sé.

Pero estoy un poco nerviosa por la cena de esta noche.

-¿Tú no? -¿Por qué? Si ya les conozco.

Además, me parecen gente muy maja y muy normal.

¿Le vas a negar a tu hijo que conozca quién eres ahora?

Mi hijo está perfectamente sin mí.

Elías, las cosas hay que hablarlas.

Aunque uno piense que está todo dicho.

Ya, pero a lo mejor yo no merezco otra oportunidad.

-Sí, perfecto. Ya he recibido las instrucciones.

Vale, nos pondremos en contacto. Ahora no puedo hablar.

-¿Así vas a comportarte cada vez que haya un asunto urgente?

¿No vas a posponer tus asuntos privados?

Busca una fecha para esa reunión, será lo mejor.

Antes de fijarla, consúltamelo, a ver cómo tengo la agenda.

-Sé poco de bufetes de abogados,

pero sí de comportamientos sospechosos.

-Que me parece raro que hayas hecho socio a ese chaval.

-Sé que dije algo sobre tu instinto maternal.

¿Que nunca te había visto alardear de él? Vale.

Fue una tontería, pero lo último que quería era ofenderte.

-Pues lo hiciste, Martín.

Y te cachondeaste de la idea de tener un hijo.

-Creí que no estábamos hablando en serio.

-Quédate tranquila con respecto a Alicia.

Lamentablemente, aún me tenso cuando me la cruzo, para qué negarlo.

Estuve muy enganchado a ella.

Eso es pasado. Estoy preparado para pasar página.

He conocido a alguien, ¿sabes?

Seguro que tú solita lo puedes deducir.

Mientras voy al baño. Ahora vengo.

-Te lo guardo, ¿eh? -Es que necesito una cosa.

-Es un foro homófobo, como puedes ver por los comentarios.

Su objetivo son las personas homosexuales.

Así de simple y así de triste.

Hay parques, bares, tiendas, incluso un taller mecánico...

Marcan en rojo allí donde hay una persona homosexual

y pretenden limpiar nuestras calles de esta basura.

-Le convencí para que te diera una oportunidad.

-Eso te lo dijo para no escucharte más.

Lo dijo porque en el fondo él también está deseando abrazarte.

Quiere verte esta tarde en el coloquio

de la presentación de su cómic.

-No quiero hacerle pasar por esto.

-¿Sabes lo que te digo? Que eres un cobarde.

Una zapatería. Han destrozado el local.

Ya. Seguro que aparece en esta lista.

Justo, este es.

Con esta, cuatro agresiones en una semana.

Desde el foro deciden dónde atacar.

Pero, evidentemente, podría ser a cualquiera.

-Israel.

¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Todo preparado?

-Estoy más nervioso por mi padre que por la presentación en sí.

-¿Dónde está? -Viene de camino.

Yo tenía que hacer unos papeleos y vine directa.

Pero le he dicho que a la una aquí. -No va a venir.

-¿Qué te ha hecho el pobre pincho de tortilla?

  • Capítulo 118

Servir y proteger - Capítulo 118

13 oct 2017

Nacha decide visitar a Israel, el hijo de Elías, que ha llegado a España. Al enterarse, Elías monta en cólera. Lo que parece un robo con fuerza en un parque pronto se revela como una agresión homófoba. Olga se ve presionada por sus padres para invitar a Quico a cenar a casa.

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