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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 116 - ver ahora
Transcripción completa

que todo el mundo hablaba de calificaciones y repostajes

Creo que mi próxima rotación será en la UFAM.

Y como sé que parte del trabajo se hace en coordinación con la ONG

en la que colaboras tú...

-¿Quieres que te haga de guía en la ONG?

- ¿Te pasas toda la tarde con Sergio Mayoral y no vais a cenar?

De verdad, chica,

cómo desperdicias las oportunidades.

Con lo don Juan que es ese chico, déjate agasajar un poco.

-¿Conoces el Loft 19?

Es un sitio en el centro elegante, con terracita, conmigo...

¿Te apetece?

-Suena muy bien.

-Me encanta verte suplicar.

Pero te juro que no te vas a librar.

(Disparo)

(RESPIRA FUERTE)

-Deberías darme las gracias por haberte salvado la vida,

Ahora tenemos que pensar cómo resolvemos este marrón.

No hay duda de que es él, es Fiti. Róber, ¿lo ves?

Parece que está a punto de entrar en Transportes Quintero.

¿Puedes conseguir una imagen mejor?

No hay ningún otro ángulo donde se le vea entrar.

¿Cómo has podido ocultar tanto tiempo

la relación de Fiti y de tu hermano?

Porque he querido creer que había otra explicación.

Entiendo que encubrieras a tu hermano,

Aprecio a Jairo, pero...

aquí te tienes que comportar como el policía que eres.

No estamos hablando de un robo o de un trapicheo,

se trata de un asesinato.

Estas capturas son de por la tarde.

Aunque hubiera entrado en Transportes Quintero,

Comisario, no estamos diciendo que Quintero haya matado a Fiti.

¿Ah, no? Solo creemos que pudo morir allí.

Espero que no me estéis ocultando nada.

Por supuesto que no le ocultamos nada.

Simplemente, le estamos ahorrando las conjeturas.

Si pudiéramos ver las cámaras de seguridad, sería más fácil.

Traigan algo más sólido y ya hablaremos.

Si al final te llevas a Emilio, nunca podrás desplazarme

porque yo siempre seré la madre de sus hijos,

en cambio, tú solo serás la que destrozó nuestra familia.

-Si persisten los síntomas, te vienes por aquí.

Una persona en tu puesto de trabajo no puede ir a trabajar

si no está en perfectas condiciones, al 100 %.

-Mi padre también abandonó a mi madre.

No me lo habías contado.

La amante de mi padre siempre me pareció una arpía

y, sinceramente, no me gustaría nada compararme con ella.

Yo quería separarme de Natalia desde hace tiempo.

Ya, pero lo has hecho cuando has tenido claro

que querías estar conmigo y no antes.

No, no, es que no quiero estar en esta posición, de verdad.

Me resulta muy complicado.

No puedo, de verdad, lo siento.

Verás, cuando era más pequeño

participé en un atraco.

Pero no tienes antecedentes, con ellos no se puede ser poli.

Ya, Alicia, no tengo antecedentes porque Jairo se comió el marrón.

Por eso lo encubrí con las televisiones.

Esta tía tiene un directo demoledor. Cuando lo saque...

-Ahí es donde tengo que darle, en el costado.

-Exacto, tienes que cabrearla. Oblígale a que saque el directo.

Y una vez que lo saque... -¡Que sí! ¿Me lo vas a repetir?

Ya sé que tengo que buscarle el costado y darle duro.

-¡Bienvenidos y bienvenidas

al Campeonato amateur de boxeo femenino del Distrito Sur!

(SE QUEJA)

-¡Bien! ¡Otra!

-¡Venga, va!

-¡Vamos, bien!

(Aplausos)

¡Nacha!

(GRITAN)

(Música emocionante)

A ti no se te pegan las sábanas. -Ya, no.

Me acostumbré a madrugar desde que hice la mili.

-Pues yo mataría por dormir media hora más.

¿Qué te pongo?

-Pues no sé, un par de tostadas y una buena dosis de cafeína,

-¿Qué, mucha juerga anoche tras la victoria de Nacha?

-No, qué va, enseguida fui para casa.

Lo que pasa es que, no sé, no podía dormir

me cansé de dar vueltas en la cama y salí a caminar.

-¿De noche?

-Sí. No te lo creerás, pero hice cuatro kilómetros.

Lo mejor para no comerse la cabeza.

-Mira, otro que se levanta con las gallinas.

-¿Lo de siempre, Elías? -Venga.

¿Qué? ¿Cómo está nuestro entrenador de moda?

-Fatal, no he pegado ojo en toda la noche.

Eso es por la adrenalina que soltaste durante el combate.

Te pones a 100 y luego te quedas como una moto.

Mira qué pasa a todos los futbolistas en las finales.

Por eso después cierran las discotecas.

-Sí, ojalá fuera la adrenalina esa.

-¿Te has peleado con tu campeona, con "el Ciclón de Cali"?

-No, no, Nacha es un amor.

Siempre te pone las cosas fáciles. No es eso, no.

Es que, desde que empecé a entrenarla,

empezaron los problemas. -A ver, a ver.

Explícame eso, que igual me estoy haciendo mayor.

¿Tú no querías entrenar? ¿No ganasteis anoche?

¿Qué más quieres, macho? No se puede estar mejor.

-Sí, sí, las cosas me van mejor,

de hecho, me podrían ir mucho mejor, es el problema.

-A ver, como no me hables más claro, Max...

-Bueno, mira. Ayer, después de terminar el combate,

Vicky Martos, la otra boxeadora, vino a darme la enhorabuena.

-Pues eso le honra, con deportividad. Además, no le queda otra.

Lo que has hecho con Nacha es para quitarse el sombrero.

-Ya, no solo vino a darme la enhorabuena,

sino que vino a hacerme una proposición.

Quiere que sea su entrenador.

-Eh, eso sí que no me lo esperaba.

-Ni yo, macho, ni yo.

¿Sabes que tuvo una lesión que la tuvo apartada de los cuadriláteros?

Ahora quiere volver por todo lo alto.

-¿Pero esta Vicky no era amateur? -Que sí, era amateur.

Quiere pasarse al circuito profesional.

Ha encontrado un sponsor que quiere pagarle un entrenador

y piensa que puedo ser yo.

-Pero eso es muy fuerte, Max, es un gran salto.

-Sí, busca a alguien con ilusión, ¿sabes?

Alguien que entienda de esto, que vea el boxeo con pasión.

-Te está describiendo a la perfección.

-Sí, la verdad es que..., sí que puedo ser yo.

-¿Por qué me lo dices con esa cara?

Dame un apretón de manos, campeón. Bueno, con la otra.

(SE RÍEN)

Deberías estar dando saltos de alegría y tienes cara de funeral.

Con lo pesado que has estado esta semana dándonos la tabarra:

"No voy a ser capaz, no voy a poder con esto".

Y desde el primer combate te hacen una oferta profesional.

¡Eso es un notición!

-Sí que es un notición, pero lleva asociada una sorpresita

y es que Vicky Martos vive en Barcelona.

Tendría que irme a vivir allí.

-¡No fastidies! ¿Y lo sabe Paty? -No, todavía no le he dicho nada.

-Ya. Ahora entiendo por qué no has pegado ojo en toda la noche.

(RECHISTA)

Pues anoche estuvo Lola en la consulta

y no me pareció que estaba muy fina.

No, muy fina no está.

Pero no es un tema profesional, es personal.

La verdad es que no lo está pasando muy bien.

Ya decía yo que no era un simple dolor de cabeza.

El rato que estuvo conmigo recibió un mensaje

y pareció que vio un fantasma. ¿Sí?

Pobre.

Dejaremos que reconduzca la situación.

Lo que no tenemos es que meternos. Hay que respetar su intimidad.

No, claro que no, no.

Pero en fin, me quedé preocupado. Bueno, ya se le pasará.

Oye, ¿y Olga cómo está?

¿Sabemos algo más del chico ese que le gusta?

Hablando de respetar la intimidad.

Lola no es mi hija, Olga, sí.

Se supone que no sabes nada, absolutamente nada.

Si quieres saber algo, pregúntaselo a ella.

Eso es muy fácil de decir, pero muy difícil de hacer.

¿Qué dices? A mí me lo cuenta todo sin necesidad de preguntarle.

Porque tú eres su padre.

Para las chicas, las madres somos como agentes de la KGB.

¡Anda, hombre, no seas exagerada!

No soy exagerada, pero es verdad, a mí me pasó con mi madre.

Hasta los 15 años, las adoramos,

de los 15 a los 25 nos avergonzamos de ellas

y luego, cuando nos hacemos mayores,

nos arrepentimos de no haber hablado más con ellas.

¡Venga ya! Eso es un mito, un tópico.

Es como lo de los andaluces y los vascos.

De tanto repetirlo, parece que es verdad, pero no.

Y a mí me gustaría tener mejor relación con Olga

y hablar más con ella, tener confianza.

Si quieres tener confianza, empieza hablando con ella

y no cotilleando por detrás.

¿Pero qué...? -Ahí tiene razón, ¿eh?

-Bueno, que me tengo que ir a trabajar, ¿sabes?

-Sí, sí, tú vete a trabajar.

Pero a ver si te piensas que no me he dado cuenta

de que te has ido de la lengua y me dijiste que no le ibas a decir nada.

-Tu madre es policía, es difícil.

Técnicamente, no le he dicho nada.

(PROTESTA) Bueno, adiós.

(RECHISTA)

(Puerta)

-Bueno, venga, ¿qué? Dime lo que quieres saber.

Ay, cariño, no sé.

Así, de sopetón... Bueno, así, de sopetón,

cuanto antes empecemos, antes terminamos.

(CARRASPEA)

¿Dónde le has conocido? Me ha dicho papá que es deportista.

(SUSPIRA)

Sí.

Estudió INEF y ahora está haciendo un máster de Gestión deportiva.

Mira. Y es muy guapo.

Bueno, pero tú sabes que hay cosas más importantes en la vida.

A ver si te piensas que soy la típica niña tonta

que va babeando detrás del guapo porque no.

Que no, que no, que ya lo sé.

Sí, además ya contaba yo con eso, pero..., no sé,

bueno, cuéntame algo más, no sé, ¿que...?

¿Qué sientes?

Bueno,

la verdad es que hacía mucho

que nadie me hacía sentir ese cosquilleo, ¿sabes?

¿sabes cuando le ves y se te queda esa cara de boba todo el día?

Pues sí que lo sé, sí.

Lo sé porque todavía lo siento

cuando me acuerdo de ese cotilla que acaba de salir por la puerta.

Ya, pero con él es..., es diferente.

No sé, cuando le veo siento que no existe nada más en el mundo.

¡Huy!

Gracias por contármelo.

Bingo.

(Puerta)

¿Qué pasa, Jairo? ¿Qué haces aquí?

Pues nada, buscando mi camiseta naranja,

que no sé si la habrás cogido.

Yo no me pongo una camiseta tuya ni borracho, vamos.

Ya me lo imaginaba. Estará en la ropa sucia.

Oye, hermanito, ¿cómo llevas lo del Fiti?

Bueno, ahí voy, fastidiado.

Aunque desde que sé que no se puede hacer nada, duermo mejor.

¿No has oído nada por ahí? ¿Otra vez?

No sé, Jairo, ya sabes que la gente habla mucho.

Igual se comenta quién lo ha podido matar.

Pues no, no he oído nada, tío, ni palabra.

Bueno, cualquier cosa, me cuentas, ¿vale?

Si me llego a enterar de algo, tío, en cuanto me entere, te llamo.

Y si tardas en cogerme, me voy a comisaría a por ti,

no te preocupes.

Oye, y..., de verdad,

¿tú no tienes ni idea de quién ha podido cargárselo?

Si lo supiera, no te lo iba a decir. Si lo sabes, ¿para qué preguntas?

A ver...

(Móvil)

Dime, Alicia.

Sí.

Sí, mira, lo que le tienes que decir a Bremón...

No, no estaba durmiendo.

Sí, tranquila, que te estoy escuchando.

Que no estaba durmiendo, Alicia, de verdad.

Venga, que no tardo, que me visto y voy.

Hasta ahora.

¡Izquierda, derecha, izquierda, derecha!

¡Y atención a los costados!

-Y, de repente, ¡pam! ¡Golpe de izquierda en el hígado!

-Bueno, veo que estáis hechas unas expertas en boxeo.

-Hombre, eso es como cuando Fernando Alonso,

que todo el mundo hablaba de calificaciones y repostajes

como si hubieran seguido la Fórmula 1 toda la vida.

(SE RÍEN)

-Hola, Nacha, enhorabuena por la victoria.

Qué subidón ver, de repente, levantar los brazos cuando ganaste.

A ver, ¿Campeonato de España, cinturón de campeona del mundo?

-No te embales, Laura. -Tienes que ir a por algo más grande.

-Lo de ayer ya fue bastante grande para mí.

Tenía un nuevo reto ¡y lo he conseguido!

-Entonces, ¿qué? ¿No vas a seguir compitiendo?

Lo del boxeo era una cuestión de hacer deporte

y bueno, ganar coordinación, resistencia

y también porque Max insistió bastante en que compitiera.

Pero... estaba atravesando por un mal momento personal

y necesitaba un nuevo reto

y ya logré enfrentarme a lo que necesitaba.

-Y, entonces, ¿vas a dejar el boxeo?

-A nivel profesional, seguramente,

pero no voy a dejar de entrenar, claro.

Que ese cuerpo serrano no se consigue a base de tronchas.

-Te digo yo que no.

-Sea lo que sea lo que tuviste que enfrentar,

me alegro de que ya lo hayas dejado atrás.

Y has dejado el listón de las mujeres de la comisaría por las nubes.

-Venga, Espe, que tampoco hay que demostrar nada a nadie.

Tengo yo calado a más de un machista aquí

que no tienen más que abrir la boca.

-¿Vamos?

-Venga, vamos.

Hasta ahora. -Chao.

(Puerta)

¿No tienes nada que contarme?

-No, que hoy es el día de Nacha, ¿no?

Hay que celebrar su victoria.

-Bueno, hay días buenos y días malos y...

está claro que tú tienes uno bastante malo.

¿Qué te pasa?

-¿Que te has peleado con Bremón?

¿Es eso?

Pero si ya empezaban a marchar las cosas bien entre vosotros.

-Mira, Espe, hazme un favor.

Eres la mejor amiga que tengo entre estas cuatro paredes

y, probablemente, de fuera también.

No me vuelvas a hablar nunca más de Bremón, ¿vale?

-¿Pero qué ha pasado? ¿Os habéis peleado o qué?

-Se ha acabado para siempre.

Ya está.

-¿Después de todo lo que habéis pasado?

¿Después de que Bremón dejara a su mujer

y consiguierais estar juntos? ¿Por qué?

-Es que no te puedo dar ahora mismo ninguna explicación, de verdad.

-Bueno, no te preocupes que...

¿Quieres que nos tomemos algo esta noche?

-No, de verdad, de verdad, Espe, no te preocupes.

Si yo sé que tú me respetas

y me apoyas siempre porque eres mi mejor amiga,

pero lo último que necesito es hablar.

Necesito encerrarme en casa

y que todo este dolor se vaya cuanto antes.

(SUSPIRA) -¿No hay vuelta atrás?

-No, ya no hay marcha atrás.

Por favor, ya está bien.

-Sí, un momentito, ahora les atiendo, ¿vale?

¿Quién lo ha puesto así si esto no va así?

-Un momento, por favor. Ahora le atiendo.

-¡Pero bueno! ¿Qué ha pasado aquí? -Mira, ¿puedo ayudarte?

-No, no...

No, gracias, me puedo apañar sola, no te preocupes.

No te vayas que te tengo que enseñar cómo se hacen las fichas.

-¿Tienes hora? -Sí, las diez.

-Perfecto, perfecto. Y mi padre, ¿dónde narices está?

-No tengo ni idea, Paty, lo siento.

-Yo tampoco, ¡pero mira cómo está todo!

Anda, ven.

A ver, te voy a enseñar a abrir la ficha.

-Perfecto.

-Vamos a ver.

Mira, este es el programa, ¿vale? (ASIENTE)

-Aquí tienes la plantilla, es superfácil.

Lo que tienes que hacer es meter los datos de los clientes.

-Perdón.

-¡Hombre, buenos días! Y estas horas de venir, ¿qué?

¿Tú sabes la cantidad de gente que ha venido para apuntarse?

¿Y la de clases que hemos tenido?

Y luego se ha presentado el contador y yo venga a llamar y ni caso.

Pero bueno, ¿de qué vas? -¿Podemos hablar?

-Habla. -A solas.

-Por qué no miras alrededor, ¿crees que puedo dejar la recepción sola?

-Vete a hablar con tu padre, ya me ocupo yo.

Yo le hago la ficha a todos, ¿vale?

-¿Sí? -Sí.

Venga. -Bueno, vale.

(CARRASPEA)

-Hola, buenos días.

-A ver, ¿qué te pasa?

No me digas, estás enfermo.

¿Es eso, no? ¿Estás grave? ¿Qué pasa? ¿Estás bien?

-No, no, cariño, no me mates antes de tiempo.

Estoy bien, no tiene nada que ver con eso.

-Entonces, ¿qué te pasa?

(SUSPIRA) -Bueno, lo primero decirte que no es una mala noticia, ¿vale?

-No es una mala noticia, pero tienes cara de lo contrario.

-Ya, porque afecta a nuestra vida en común,

a todos estos meses que hemos pasado juntos.

-Ay, Dios mío, que ya sé lo que es.

No pienses que te voy a dar permiso, ¿eh?

Ni lo sueñes, o sea.

¡Dios, sabía que este momento iba a llegar!

Lo sabía, pero no que iba a llegar tan pronto.

-Paty, ¿de qué estás hablando?

-Me estás pidiendo permiso para volver con mamá.

Os habéis reconciliado y queréis volver juntos.

-¿Qué dices? ¡Ni de coña!

-¿No? -No, no, no es eso.

(SUSPIRA) -Bueno, ¿y qué es? ¿Qué pasa?

(SUSPIRA) -A ver, la boxeadora, Vicky Martos,

me ha pedido que la entrene.

-¿En serio? ¡Pero eso es genial!

-Sí, lo que pasa es que ella vive en Barcelona.

Tendría que entrenarla allí.

-Papá, es un notición.

-¿De verdad te parece un notición?

No sé, dejaríamos de vivir juntos, tendrías que ocuparte del Atlas.

-Tú no te preocupes por eso ahora, encontraremos alguna solución.

Además, no te vas a vivir a la otra punta del mundo.

Y el Atlas se va a quedar en buenas manos.

-No sé, hija, pensé que te ibas a llevar un berrinche.

-A ti te apetece entrenar a nivel profesional, ¿no?

Estos últimos meses con Nacha he sido feliz,

me ha devuelto la ilusión.

Como en los viejos tiempos, cuando lo daba todo por el boxeo.

-Lo más importante de todo es que seas feliz

y sé que entrenando a esta boxeadora lo vas a ser.

-A ver, hija, ¿de verdad que lo entiendes?

A lo mejor la vida me está dando otra oportunidad.

-Pues cógela, cógela porque te lo mereces.

Me alegro mucho, papá.

Está claro que a Bremón no le vamos a sacar la autorización

para solicitar al juez una orden de registro

para Transportes Quintero. Sí, eso es cierto.

Así que la única posibilidad que tenemos

es ir a hablar con Quintero sin acusarle de nada.

Pero tenemos que estar preparados para cualquier cosa:

una huida, una detención...

Alicia, sé que lo dices por mi hermano.

No lo digo por eso, Róber.

Lo digo porque tenemos que estar prevenidos para cualquier cosa

y no podemos descartar nada. Tienes dudas sobre si le pregunté.

No, yo no tengo dudas.

Y, además, sé que esto está siendo duro para ti.

Lo es, es mi sangre.

Mira, si tu hermano lo mató,

probablemente sería en legítima defensa.

Pero no me ayuda. Fiti lo había amenazado de muerte.

Pero, aunque fuera en legítima defensa,

no habría dejado de matar a un hombre.

Róber, yo creo que Jairo es una víctima más de Quintero.

Si no se hubiera acercado a él, nada de esto estaría pasando.

Está claro que Jairo es una víctima de su hermano, de mí.

No digas eso.

soy el único causante de sus problemas.

Y, además, te estás juzgando muy duramente.

Todavía no me has dicho nada de lo que te conté anoche.

¿Quieres que te lo recuerde?

Que Jairo se comió el marrón y entró en un reformatorio

por un delito que cometí.

No se me ha olvidado ni se me va a olvidar.

Ni a mí. No hay día que no lo recuerde.

También sé que, cuando me enamoré de ti,

supe que habías tenido una infancia difícil

y que habías crecido en un ambiente

en el que era fácil caer en la delincuencia.

Pero luchaste por salir de ahí y lo conseguiste

y eso es lo que admiro de ti.

Pero no dejé de cometer un delito.

¿No te has castigado suficiente? Todos cometemos errores

y, por eso, nos merecemos una segunda oportunidad,

oportunidad que tú has aprovechado.

Has salido adelante y te has convertido en un gran policía

y ahora detienes a desgraciados como Quintero.

Yo me quedo con eso, Róber.

Jairo se merece esa oportunidad más que nadie

y cada día se empeña en tirarla más por los suelos.

No vamos a ir a Transportes Quintero.

Vamos a dejar que la investigación siga su curso en Homicidios.

No, yo quiero seguir con esto, pase lo que pase.

Sí. Si Jairo es el responsable de la muerte del Fiti,

él no lo va a poder demostrar.

Yo soy el único testigo de sus amenazas.

Yo puedo echarle una mano.

Bueno, entonces tenemos que pensar bien

todos los pasos que vamos a dar porque no podemos cometer errores.

Con Quintero tendremos que ir por las buenas.

Lo vamos a tener difícil.

Pues entonces sacaremos nuestra parte más cínica.

Vamos a enseñarle la foto del Fiti sin revelarle de quién se trata

Lo más importante es que vayamos con pies de plomo.

No podemos permitirnos que se queje a Bremón.

Se lo va a oler en cuanto le enseñe la foto.

Sí, es muy listo,

pero se lo tiene muy creído, se cree por encima del bien y del mal.

De momento vamos a dejarle hablar y a escucharle atentamente

y a ver cuál es su reacción cuando vea la foto.

Me parece bien.

No perdemos nada probando.

Y lo más importante es no contaminarle con lo que ya sabemos.

Vale.

Venga, vamos.

Esa. Amplía, amplía.

Una captura donde se ve la entrada de Transportes Quintero

y se ve que es Fiti el que está pasando.

-Pues, la verdad,

no lo recordaba yo tan delgado, ¿eh?

-Don Fernando,

esto no es ninguna broma, nos relaciona con él.

-¿Ah, sí? ¿Por qué?

-¿Por qué? Porque pueden demostrar que entró en la empresa.

-¿De verdad? ¿Tú crees que pueden probar eso?

-¿No has visto la foto?

-Esa foto no significa absolutamente nada, Jairo.

-¿Cómo que qué veo? Lo que le estoy diciendo.

-Ves a Fiti andando cerca de Transportes Quintero.

Nada más. Como cualquier otra persona,

cientos de personas pasan por aquí cada día.

No se ve a Fiti hablando con nosotros,

no se le ve entrando en la nave...

No lo pueden relacionar con nosotros para nada.

Fiti ha pasado por aquí y podría ir a cualquier otro sitio.

No tienen nada, absolutamente nada, así que tranquilízate.

-Ya, pero de las cientos, miles o millones de personas

que hay, la única que ha desaparecido recientemente en él.

Y de los 2000 sitios que hay,

se le ve en Transportes Quintero.

Y esta foto la tiene mi hermano en su móvil

y significa que nos están investigando.

-Que investigue, hombre, que investigue.

Tranquilo, no pasa nada.

Esa foto, en el fondo, es una buena noticia para ti.

-Sí, hombre, sí.

¿A quién ves tú en esa foto? ¿Eh? A Fiti.

¿Ves a Jairo? No.

No se te ve a ti en el vertedero

ni se te ve hablando con Fiti días antes del asesinato...

No te pueden relacionar para nada con todo el asunto.

¿Entiendes por dónde voy?

que lleves tanto tiempo viviendo con un hermano

que es policía y no sepas cómo piensan los maderos.

Lo único que tienen son vaguedades.

Si tuvieran algo serio contra nosotros,

la Científica ya estaría aquí registrando nuestras oficinas

y poniéndolo todo patas arriba

y nos estarían interrogando, te lo aseguro.

-Pero que tengan solo la foto no significa

que no estén buscando más pruebas como locos.

-Pues que busquen y que hagan bien su trabajo,

que para eso les pagamos con nuestros impuestos,

¿no te parece? -Don Fernando, lo enterré yo.

La más mínima cosa que encuentren me van a relacionar a mí.

Y si me relacionan a mí, usted va a ir detrás.

-¿Qué tal está tu hermano contigo estos días?

Yo le conozco perfectamente y lo tiene en la cabeza.

-¿Y qué tal estás tú con él?

-Normal, bien.

Ja, ja, ji, ji, como si nada pasara, o eso intento.

-¿Crees que sospecha algo?

-Sí que sospecha, se lo estoy diciendo.

Además, igual que yo le veo nervioso,

él me ve nervioso a mí, es mi hermano.

-Pues lo único que tienes que hacer es lo que ya te dije,

tener mucho cuidado con todas las palabras que le dices

y con los pasos que vas dando, nada más.

-Fernando, yo vigilo todo lo que hago,

pero parece que estamos en una partida de póquer constante

en la misma casa los dos.

Es una tensión que no se aguanta.

-Bueno, está bien, es lo que tenéis que hacer.

Nada más. -Pues yo no me fío.

No me fío ni un pelo.

-Verás, chaval.

Aquí, si alguien tiene que estar preocupado, soy yo.

¿Tú me ves a mí preocupado?

-Pues la verdad es que no.

-Pues entonces será mejor que te tranquilices

y que te relajes un poco

porque si vienen a buscar a alguien, van a venir a buscarme a mí.

Tú y yo ya hemos hablado de esto.

¿Verdad?

Yo soy el único responsable de lo que ha pasado.

¿Te queda claro?

-¿Y si a Róber le da por venir aquí?

-Bueno, pues le estaremos esperando y lo recibiremos como se merece.

Tú tranquilo, hombre, y déjame hacer a mí.

Voy a hacer una llamada.

¡Amador! ¿Qué tal estás, viejo amigo?

Qué rápido me has contestado.

Sí, sí, te debo una visita, claro.

porque necesito pedirte un favor muy urgente

y muy importante.

¡Por el mejor entrenador!

-¡Por el entrenador! -Venga, gracias.

¡Gracias a todos!

-¿Estáis seguros de que brindar con agua no trae mala suerte?

-¿Pero cómo una boxeadora hecha y derecha como tú

puede seguir creyendo en supersticiones?

Y más después de lo de ayer.

-A ver, Nacha, la suerte se la fabrica uno,

¿eh?

-¡Pero bueno, pero bueno, pero bueno!

¿Qué pasa, seguís de celebración?

No, bien, bien, no me extraña, ¿eh?

¡Porque menudo combate el de ayer!

-Muchas gracias, Martín.

-Cuando todo parecía más igualado,

cuando la defensa de Vicky Martos parecía impenetrable,

Nacha Aguirre, "el Ciclón de Cali",

encuentra su punto débil ¡y zasca!

¡Sí, señorasy señores, esto es boxeo!

(SE RÍEN)

-Martín, todavía no has escrito la crónica de ayer, ¿no?

-Estoy a puntito de entregarla.

-Pues espera, que tengo una noticia bomba.

Voy a ser el entrenador de Vicky Martos.

-¿Qué..., qué me estás contando? ¡Max!

¡Qué bueno!

Entonces, ¿qué pasa, que te vas a Barcelona?

-Sí, me tengo que ir a Barcelona.

Tengo las horas contadas en el barrio.

-Vaya, Max, vas a jugar en las grandes ligas.

Muy bien, sí, señor.

Esto sí que es un titular.

-Te voy a echar de menos, compañero.

Y aquí más de uno va a echar michelines

sin tener a este para ponerlo firme, ¿eh?

-Todavía está Paty, que tiene mucho carácter.

-Sí, en eso te doy la razón,

pero yo voy a echar de menos al amigo, ¿eh?

¿Con quién voy a hablar yo de tías, de colegas,

y de nuestros hijos?

-Oye, de eso también hablas conmigo.

-Bueno, ahí tienes a mi sustituta.

Yo soy el que os va a echar a todos mucho de menos.

Son tantos años en el barrio que...

No sé, es empezar de cero.

-Bueno, poner el contador en cero de vez en cuando tampoco es malo.

Te lo digo por experiencia.

-Lo sé, si no asumiésemos nuevos retos,

¿qué sería de nuestra vida?

-Además me va a venir muy bien tener un amigo con pisito en Barcelona.

Con lo que me gustan las grandes ciudades.

Ya sé a quién gorronearle el piso de vacaciones.

-Ay, yo también me apunto a ese viaje.

-Cuando vuelva María, si es que vuelve.

-A lo mejor vuelve con un cubanito bajo el brazo.

-A mí eso me parece estupendo.

Pero a Eugenio que ni se le ocurra volver con una griega.

a que Eugenio no vuelve a mirar a otra mujer.

-Eres un sol, Max, y yo también te voy a echar mucho de menos.

Demasiado tostadas.

(Puerta)

¡Voy!

¡Hola!

-¡Oh!

Tía, pero si esto está..., ¡está salado!

-Claro.

Son de parmesano, ¿o qué te pensabas que eran?

-Pues no sé, ¿de caramelo de toda la vida?

Ay, dame azúcar, que estoy de bajón.

Necesito un "brownie" de esos, un "muffin".

Lo que tengas, me da igual.

-Bueno, no sé si me quedan, pero antes dime una cosa.

¿Cómo están? Muy secas, ¿no?

-No, están buenas.

No me esperaba lo del queso, pero están riquísimas.

¿Quieres bajar el listón de exigencia, tía?

-Ni que yo me exigiera tanto.

Tú solo quieres ser perfecta sin ni siquiera haber aprendido.

Tía, lo van a flipar contigo en esa escuela de cocina.

-Ya veremos. -Sí.

-Bueno, ¿y a ti qué te pasa? ¿Por qué dices que estás de bajón?

¿Te ha pasado algo con Jairo? -No, con Jairo, no.

Mi padre, tía.

Que dice que se va a ir a vivir a Barcelona.

-¿Qué dices? ¿Cuándo?

-No lo sé muy bien, pero muy pronto, eso seguro.

Le han ofrecido el sueño de su vida:

entrenar a una boxeadora profesional.

-Alucino. -Ya, y yo.

-Bueno, ¿y tú qué le has dicho?

-¿Yo qué le voy a decir?

Pues que se vaya.

Es que como no aproveche esta oportunidad

se va a arrepentir toda la vida.

Y no quiero ser la excusa para que no lo haga.

-Pobre.

Y estará hecho un lío.

-Pues sí, pero es que se tiene que ir.

Está en una edad en la que o encuentra algo

que realmente le motive o le interese

o se va a sumir en la depresión y en la crisis de los 50.

No, como no se vaya va a pensar que ha malgastado toda su vida

metido en un gimnasio cutre.

-Bueno, yo no pienso que el Atlas sea un gimnasio cutre.

Pero es que, a los 50, todo se ve cutre.

Está científicamente probado.

-¿Y tú desde cuándo sabes tanto de cincuentones?

-¿Desde que vivo con uno?

He hecho un máster avanzado.

-¿Y tú qué vas a hacer?

-No sé, no hemos hablado los detalles.

Pero bueno, de momento, echarle muchísimo de menos.

-Barcelona tampoco está tan lejos.

-Ya, eso es verdad.

Pero ahora me voy a tener que hacer cargo del gimnasio yo sola.

Bueno, sola, no, con tu novio, Quico.

-Ojalá fuera mi novio.

-Tengo que pensar mucho, tía, darle vueltas a todo:

al piso, al gimnasio...

A mi vida entera.

-¿Y no te has planteado irte a vivir con tu padre?

(RESOPLA)

-Tía, es que no lo sé.

Es que no lo sé, es que me ha costado muchísimo

hacerme un hueco aquí, en el barrio,

y ahora tengo mi vida en el Distrito Sur.

Toda, y se va a ir todo al garete por esto.

¡Ay, qué mal! ¡Tía, no quiero!

-Anda, ven, dame un abrazo.

(RESOPLA)

-Mi padre me ha preguntado antes

y yo le he dicho que guay, pero en verdad no, Olga.

Es una mierda y es que no quiero que se vaya.

(SE RÍE)

Te estás riendo.

-No. -Te estás riendo.

Te estás riendo porque se va a quedar Quico.

-Bueno, vale, tía.

Es que me hace ilusión, perdón. -¡Tía!

-Dame un caramelo.

Entonces, ¿qué? ¿Has elegido ya barrio por Barcelona?

-No, todavía es un poco pronto, ¿no?

-Yo creo que tendrías que buscar un sitio cerca de la playa.

Para poder ir corriendo por la arena con tu pupila

mientras la vas mentalizando para el combate.

-Sí, va Max ahí, en bicicleta:

"Vamos, Vicky, esa mirada de tigre".

-¿Qué pasa, qué pasa? ¿No se hace así?

-Martín se cree ya un boxeador profesional

por haber hecho de "speaker" una noche.

-Lo hizo muy bien, ¿eh?

Escucha, Nacha, doy por sentado

que quieres seguir con tu carrera de policía,

pero si alguna vez quieres pasarte al boxeo profesional,

pues ya sabes, dejo a Vicky y a quien sea.

Solo tienes que avisarme para entrenarte.

-Lo sé y te lo agradezco un montón.

Pero sí, quiero seguir siendo policía

y, lo que buscaba en el boxeo,

el boxeo ya me lo ha dado. -Lo sé.

Me he dado cuenta.

-Y bueno, eso te lo agradezco a ti, realmente.

Te lo debo todo a ti. Muchas gracias, Max.

Te deseo mucha suerte, la misma que me has dado a mí.

Eres una gran tipa.

-¡Qué bonito!

Buenas tardes. Queríamos hablar con el señor Quintero.

Buenas tardes, inspectora.

Voy a empezar a considerar un agravio

el día en el que ningún policía de su comisaría

se pase por aquí a hacerme una visita.

Yo consideraría un alivio no tener que venir a verle todas las semanas.

Eso significaría que esta zona está bajo control.

O que hay otras zonas que están más descontroladas,

En fin, ¿en qué les puedo ayudar?

Nos gustaría hacerle unas preguntas en torno a una investigación

que tenemos abierta. Claro, por supuesto.

Saben que siempre estoy dispuesto para todo lo que la Policía disponga.

Y también nos gustaría hablar con algunos de sus empleados.

¿Y qué empleados son esos?

Nos gustaría empezar por Jairo Batista.

Ya.

Marisa, hazme un favor.

Dile a Jairo que se presente lo antes que pueda

aquí, en el despacho, que tiene una visita.

¿Si gustan?

No, no, por favor, no te vayas.

Precisamente te estaba buscando a ti.

Creo que te dejé muy claro ayer

que no tenía nada más que hablar contigo.

Ya, pero yo opino lo contrario

y creo que sí tenemos algunas cosas de las que hablar.

(SUSPIRA)

A ver, Lola.

Ayer me quedó muy claro lo que me dijiste.

Tus padres eran felices hasta que se cruzó una tercera persona

y rompió tu familia, ¿no es así?

Más o menos eso es lo que te dije y eso es lo que pasó.

Ya, pero es que eso no tiene nada que ver conmigo.

Mi matrimonio ya estaba roto.

Eso se lo he explicado a Natalia, a mis suegro y también a ti.

Y te lo habrás contado a ti mismo, también.

Incluso es lo que yo me he querido creer,

pero solo porque es la explicación más fácil.

Es la única explicación.

Nadie sabe qué hubiera pasado

si yo no me hubiera cruzado en tu camino.

Y no me quiero pasar toda la vida preguntándomelo.

No tienes por qué hacerlo.

Lola, mi familia es mi responsabilidad, no la tuya.

Ayer vi aquella foto de tu familia y...

¿Qué foto de mi familia?

Lola, dime, ¿qué foto?

Natalia me la envió.

¿Te envió una foto nuestra?

No debió hacerlo.

Ni debió verte nunca.

Pero lo hizo.

Lo hizo y me sirvió para darme cuenta de todo el daño que estamos haciendo.

Para ponerle ojos y cara a todas las personas

que están sufriendo con nuestra decisión.

Y, entonces, me acordé de lo que sufrí cuando era una niña

y mis padres se separaron.

Y no quiero hacerle lo mismo a tus hijos.

Sabes que no es lo mismo.

A ver, yo me voy a separar de Natalia y no de mis hijos.

Lola, escucha, no debió nunca, no tenía derecho a enviarte esa foto.

¡Sí que lo tenía, Emilio, claro que lo tenía!

Tenía derecho porque lo que le está pasando es horrible.

Cualquier mujer lo haría.

¿Y... qué crees que pasa conmigo?

¿Piensas que yo no estoy sufriendo?

Tú puedes volver a enamorarte, Emilio.

Tú puedes rehacer tu vida, si quieres.

Yo quiero una foto así.

Pero con una familia que pueda crear desde cero.

¿Por qué no puedo ser yo esa persona?

Porque no quiero romper ninguna foto para crear la mía.

No es justo.

Y me duele en el alma, pero...,

pero esta decisión está tomada.

-Perdón, vuelvo más tarde.

No, no, soy yo el que se va.

-Tranquila, ya no nos vas a volver a ver más juntos.

Ya no tendrás nada de lo que... chismorrear.

-Perdona, pero yo no tenía ninguna intención de hacerlo.

-Seguro. No tengo tiempo de escuchar tus chismes.

(Móvil)

¿Sí? -"Hola, Elena.

-Ah, hola, Sergio.

-¿Recibiste mi mensaje?".

Ya contaba con cenar contigo esta noche,

no me había olvidado.

-Te va a encantar el sitio al que vamos a ir.

-"No soy una persona que se deje impresionar muy fácilmente".

Ya veremos si me sorprende tanto ese restaurante.

-"Ya verás que sí".

Te veo en un rato. -"Chao".

Pasa, Jairo, pasa.

Tranquilo, no te preocupes.

Estos señores han venido a hacernos unas preguntas.

Bien. Adelante.

Ya les he dicho que, en esta empresa,

siempre estamos dispuestos a colaborar.

No tenemos ninguna duda de eso.

Me gustaría enseñarles una foto.

A ver, por favor, ¿me deja que la vea?

Disculpe, no veo bien de cerca.

Pues, eh... No sé si me suena la cara de este chico.

Un momento, ¿este no es el chorizo que me robó los televisores?

No me digan que aún no han dado con él.

Ha tardado mucho en reconocerlo.

Parece como si no hiciera mucho que lo hubiese visto.

Y, respondiendo a su pregunta, lo hemos encontrado, pero muerto.

Nos gustaría saber si este hombre estuvo en Transportes Quintero

la tarde antes de morir.

Pues no lo sé, ¿cuándo fue eso?

Hace tres días. Tres días.

Pues...

la cuestión es por qué querría venir ese chico de nuevo por aquí.

¿Intentaba robarme otra vez?

¿Podríamos revisar las cámaras de seguridad?

Sí, claro, por supuesto.

Qué sorpresa.

Fernando Quintero colaborando con la Policía.

No sé por qué se extraña.

Yo, siempre que las cosas se me piden con corrección

y educadamente, no he tenido problema en colaborar.

Voy a ver...

¡No, no, lo siento! Me acabo de acordar.

Acabo de caer que el equipo de seguridad

no está programado para almacenar las grabaciones de la cámara de seguridad

más de 24 horas, es un problema de memoria

o de alojamiento en el servidor.

Al menos eso fue lo que me dijo el proveedor.

¿Podríamos comprobarlo? Sí, claro, por supuesto.

Preguntadle ahora a Marisa y os da todos los datos.

Bueno, quizá Jairo nos pueda decir

si vio a Fiti la tarde anterior a su muerte, ¿no?

No creo que pueda responder a esa pregunta

porque esa tarde noche ninguno de los dos estábamos en el almacén.

¿Y dónde se encontraban, si puede saberse?

Bueno, hay ciertas cosas

que pertenecen más al ámbito privado de nuestras vidas, ¿no?

Pero, en fin, Jairo, creo que tendremos

que responder a estos señores, ¿no te parece?

-Sí.

-Estábamos en un club de "striptease".

¿Los dos?

No, bueno, había más gente.

Jairo, lo siento, yo sé que es muy embarazoso

hablar de estas cosas delante de tu hermano y de su...,

de su compañera, pero tenemos que ayudar a estos señores

y hay que contarles la verdad, ¿me entiendes?

-No pasa nada. -Bien.

Les voy a dar el nombre y el número de teléfono

del dueño de ese local, ¿de acuerdo?

Así ustedes pueden llamarlo cuando quieran

y comprueban que todo lo que les estoy diciendo es cierto.

Lo haremos, no tenga la menor duda. Bueno, ese es su deber.

Si puedo ayudarles en algo más,

no duden en que pueden llamarme cuando quieran.

Saben dónde encontrarme.

Si no le importa, vamos a seguir preguntando a los empleados.

Por supuesto, sin problema.

Solo les pido que no me los entretengan demasiado.

Hay algunos a los que les gusta escaquearse con cualquier excusa.

Buenas tardes. Buenas tardes.

-Hasta luego.

Ha funcionado, ¿no?

-¿Que si ha funcionado?

Estupendamente, Jairo, no tienen nada.

Absolutamente nada.

Pero mujer, ¿qué haces? Si es hora de recoger.

Hace rato que deberías haberte ido.

-Bueno, no tengo prisa.

-Bueno, pero tus padres seguro que sí.

Te preguntarán dónde te metes.

Anda, deja eso, que ya me encargo yo.

-Bueno, Salima, deja que me quede hasta que cierre el gimnasio.

-Ya, por si a ese chico le da por aparecer

y tomarse un sándwich, ¿no?

-Pues sí que te ha dado fuerte con el chaval.

¿No sería más fácil que fueras al gimnasio

en vez de estar aquí, esperando a que aparezca?

-No quiero que se me vea el plumero.

Además, que me gustaría que el encuentro quedase natural.

Mira, ahí, de un plumero, apareciendo a por un sándwich.

Te podemos preparar lo que quieras. ¿Quieres cenar o beber algo?

-La verdad es que no he cenado.

-Ah, pues ya me encargo yo. Voy a preparar un plato sano y rico.

-Muchas gracias.

(SUSPIRA)

-Ya me he enterado que te quedas en el gimnasio

-Pues sí, la verdad es que es como si fuera caído del cielo.

Y eso que tuve que suplicar que me contratara y todo.

-Ya. Ya verás que te vas a llevar superbién con Paty

porque es una chica supermaja.

Y en el gimnasio, como todos nos conocemos,

somos como una gran familia.

-Pero la verdad es que ahora que todo sale bien, me da miedo.

Un poco. -¿Qué pasa, que eres supersticioso?

-No, no, no es eso.

Es simplemente que cuando todo lo que tú quieres sale tan rápido,

luego te sientes vacío

y ahora me pregunto: "Y ahora, ¿qué?".

"¿Qué es lo siguiente?".

-Bueno, no lo había pensado, pero supongo

que proponerte cosas nuevas, ¿no?

-¿Y tú qué te propones?

-¿Yo? Ser una gran chef.

-O sea, que quieres ser una gran chef,

una cocinera famosa con su propio programa de cocina...

-Bueno, no descarto nada.

(Móvil)

Anda, cógelo.

-No, no, que no... Luego llamo.

rechazando llamadas como un ejecutivo.

Cuando salgo del gimnasio, llevo una multinacional.

Y luego me monto en el "Batmóvil" y me pongo a cazar malos.

-Claro.

Anda, cógelo, que voy a ver cómo va tu cena.

-Vale.

Sí.

Sí, lo siento, es que no podía hablar.

Sí, todo en orden, ya estoy instalado.

(ASIENTE)

Sí, sí, vale. Estamos en contacto.

-Aquí tienes tu sándwich club "made in" La Parra.

-¡Qué pinta! Muchas gracias.

Pues este es mi bufete.

-¡Guau!

Está muy bien, ¿eh?

(Puerta)

-Sí, la verdad es que no nos podemos quejar.

Nos va muy bien.

Estamos entre los mejores.

-Yo pensaba que para llegar a ser socio

de un bufete tan importante tenías que peinar canas, por lo menos.

-Normalmente.

-Oye, ¿y cómo lo haces para llegar tan lejos?

Debes de ser un genio, ¿no?

O un trepa.

-¿Esa es tu forma de ligar conmigo o me estás soltando una indirecta?

-Ni una cosa ni la otra, no sé qué te hace pensar eso.

Reconozco que este sitio está muy bien, ¿eh?

Elegante, señorial...

Quizás demasiado elegante y señorial, ¿no?

Parece un poco antiguo.

-Quizás por eso decidieron hacer un socio de menos de 30.

Para rejuvenecerlo. -Oh, bien jugado.

(SE RÍE)

Seguramente, el casting lo hicieron por contraste, ¿no?

te pusieron enfrente de esta estantería de caoba

y dijeron: "Sí, este es el socio

que mejor combina con nuestros muebles".

Y que consigue que esto no parezca una funeraria.

-Así que piensas que me han contratado

porque combino bien.

(ASIENTE) -Sí.

Eres mono, tienes estilo.

Creo que puedes venirle muy bien al bufete.

-¿Te apetece una copa?

-No, no, gracias.

-Pues yo, con tu permiso, llevo tiempo queriendo saber

qué guarda Marcelino por aquí.

-Y aprovechas que no está él delante, ¿no?

-Nadie me puede decir nada, ahora que soy socio.

-Y dime, ¿qué más cosas haces en el despacho

cuando no está tu socio delante?

No, no, Sergio, por favor.

-Perdona.

Creo que te he malinterpretado.

-No, no, perdóname tú a mí.

Desde luego, no quería...

Hoy, no, y muchísimo menos aquí.

-Culpa mía.

-Es que aún no me conoces, no...

Tampoco me gusta que me obliguen a nada, ¿sabes?

-No pretendía obligarte a nada, Elena.

Solo estaba jugando.

-Los juegos a veces son peligrosos.

De todas maneras, perdóname, de verdad,

porque seguramente te he dado a entender algo que no era.

-No, no, soy yo el que te pide disculpas.

La noche estaba yendo muy bien y creo que he metido la pata.

Quizás no deberíamos haber subido al despacho.

-No, no, me apetecía conocer el sitio donde trabajas.

Pero subir aquí de noche creo que no ha sido buena idea.

-No, desde luego que no.

-Claro que estaba tan cerca...

Yo creo que es mejor que me vaya.

Me lo he pasado muy bien.

-Yo también.

-¿Que podemos vernos otro día? Sí, claro. ¿Por qué no?

-Genial.

-Llámame, ¿vale?

-Hecho.

Bueno, te acompaño a coger el taxi. -No, no, no te preocupes.

Me doy un paseo, que así me despejo un poco.

-¿Seguro? -Sí.

-Vale.

-Chao.

¿Nos vamos ya?

-¿Sabes?

Con todos los disgustos que este sitio me ha dado,

te confieso que he sido muy feliz aquí.

-Lo sé.

Te prometo que lo voy a cuidar como un hermano.

-Tenlo en cuenta. El Atlas para mí es como un hijo.

-Todo va a salir bien, papá, ya lo verás.

(SUSPIRA)

pero es que Vicky Martos quería que nos pusiésemos a entrenar...

-No hacen falta explicaciones.

Las cosas buenas llegan así, sin avisar

y entiendo perfectamente que no puedas rechazarlo.

-Ay, hija, veo este local y me da un no sé qué...

-Va, pero tienes que estar contento, no triste.

-No estoy triste, hija, de verdad que no.

Espero que hayas aprendido mucho de este gimnasio.

-Todo lo que se puede de un hermano mayor.

-Qué bien.

Lo voy a echar de menos.

-Venga, deja de hablar como si te estuvieras despidiendo para siempre.

Existe el móvil, los fines de semana con puente...

Ah, ¿y sabías que hay un tren

que te trae desde Barcelona en menos de tres horas?

-Lo sé, sé que podemos vernos todos los fines de semana,

podemos mandarnos mensajes a diario...

Pero me había acostumbrado a darte un abrazo de vez en cuando.

No hay una red social que lo iguale.

(SE RÍE)

(SUSPIRA) En fin.

Cerrar a partir de ahora va a ser responsabilidad tuya.

Tengo que decirte algo más.

-Como se te ocurra recordarme que ponga la alarma empezamos mal.

-No, no es eso. Verás.

Solo espero que estas llaves no se transformen en un peso para ti

como casi lo ha sido para mí.

-¿Por qué me dices eso ahora?

-Porque casi se convierte en un ancla que no me deja vivir mi vida.

¿Lo entiendes?

Así que si un sueño se cruza en tu camino,

persíguelo.

Lo importante es que seas feliz.

-Te espero fuera.

Espera.

Déjame que lo averigüe.

Ayer tuvisteis una situación incómoda

y viene a disculparse contigo.

-¿Cómo lo sabes?

-La proxémica.

Toma, anda.

¿Qué más pruebas necesitas?

Venga, Jairo, que no puedes ir al juez con un mechero.

¿No lo entiendes? Necesitas un testigo.

Déjalo, da igual.

Si para ti voy a ser siempre el sospechoso número uno

De verdad, tío, olvida un momento que soy policía.

Te lo estoy preguntando como hermano.

¿Mataste a Fiti?

Qué difícil es este equilibrio. ¿A qué te refieres?

A interesarnos por ella y que no piense

que estamos ahí, entrometiéndonos

o intentando controlar su vida.

¿Sabes lo que te digo? ¿Qué?

Que me da igual lo que piense.

Pero yo necesito saber más cosas de ese Quico.

Está mosqueado por el interrogatorio.

Si te sirve, he comprobado la coartada del local de "striptease".

¿Qué tal en el gimnasio sin Max?

-Pues muy bien, Paty lo tiene todo controladísimo.

Está claro que el barrio está lleno de mujeres valientes.

-Bueno, y no conoces a mi madre todavía.

Inspectora. Los tiene bien puestos, la tía.

-Oye, ¿y cómo es eso de tener a una inspectora jefe de madre?

-Ayer fui a una tienda de estas de recién nacidos

y la dependienta se pensó que estaba eligiendo para mi propio bebé.

¿Y qué pasa, te molestó? No veo nada de malo.

-No.

Solo que, no sé, por un momento,

me hizo ilusión pensar en ocuparme de alguien

que dependía de mí, no sé, con una conexión tan íntima...

Va, da igual, estoy diciendo tonterías.

-Buenos días, inspectora.

Ya veo que para ti son muy buenos.

¿Lo dices por Elena? ¿No estarás celosa?

Eso es lo que a ti te gustaría, ¿no?

Perdona, lo siento, no debería haber...

(Puerta)

No me puedo creer lo que estoy oyendo.

¿Que me venga un niñato como tú, que acaba de llegar,

a decirme dónde me tengo que sentar?

-Un niñato que es socio del bufete, no lo olvides.

-Laura, ¿quieres tomar algo?

-Eh... ¿Tenemos tiempo antes de ir al cine?

-Va a depender de si quieres ver

la típica comedia de padres primerizos

o thriller político con tintes de misterio.

-Thriller.

-Me toca ver una comedia de estas de padres tontainas

y me matas.

-Elena es preciosa, simpática, inteligente

y me gusta de verdad.

¿Tan difícil es de creer?

Hay más mujeres aparte de ti, ¿sabes?

¿Qué pasa? ¿Ya no estás tan bien con Róber?

-¿Buenas noticias?

-Sí. Un mensaje de París que va a cambiar la vida de alguien.

-"Yo ya no tengo padre", me dijo.

"No quiero que me escribas ni que me busques ni que me llames

ni cuando te reconcoma la conciencia ni cuando estés más arrepentido,

que espero que lo estés.

Vas y se lo cuentas a otro".

Eso fue lo que me dijo.

  • Capítulo 116

Servir y proteger - Capítulo 116

09 oct 2017

Tras la victoria en el combate de boxeo, Max recibe una oferta para ser entrenador profesional en Barcelona. Olga sigue cada vez más colgada de Quico, que con la marcha de Max adquirirá más responsabilidad en el Atlas. Elena y Sergio salen a cenar y parece que la joven esconde oscuras intenciones.

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