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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 107 - ver ahora
Transcripción completa

-Fue tan especial el viaje que hicimos a Noruega...

-Me ha dicho que el innombrable

ha pasado la noche en un hotel.

-Pero si Antonio no ha llegado hasta las 06:00.

-Que le vio a las 5:45 salir del hotel América.

-¿Has dejado a tu mujer? Me he ido de casa.

No ha sido fácil separarme de mis hijos.

Y ahora te rogaría que no vayas chismorreando mi vida privada.

No es un grupo de chavales radicales, son "hackers".

Saben muy bien cómo viralizar sus amenazas.

Y tienen talento para manipular a sus seguidores.

-Venga, chaval, vete con tu mamá. -¡Tu condena se ejecuta hoy!

-Vamos a por él. -Menos mal.

Porque si te soy sincero,

estaba empezando a acojonarme un poquito.

-Aquí donde ves a este pipiolo, es el famoso

Verdugo98, aunque en realidad se llama Rubén Jiménez, ¿no?

-No entiendo cómo la familia no se enteraba.

-A veces te das cuenta tarde de lo que le pasa a tu hijo.

-Hay padres que son unos pendejos.

-En eso tienes razón.

-Siempre por estas fechas pasa un día de perros. Lo sé por experiencia.

-A su hijo debería gustarle recibir su felicitación.

-Para nada, lo odia.

-Yo la cagué bien cagada con mi hijo.

Lo único que puedo y debo hacer es respetar sus deseos.

-Cambió su apellido por el de la madre.

-Ahora se apellida Carrillo. -Veré qué puedo hacer.

-Ten cuidado, Nacha. Ten cuidado.

-Es muy difícil llegar a algo en esta vida

si uno se cría rodeado de delincuentes.

Esos delincuentes roban para sacar adelante a su familia.

No como otros que lo hacen por codicia.

Tengo que arreglarlo. Voy a hablar con él.

Róber, eres un buen chico.

Pero sabes tan bien como yo que no estás a la altura de Alicia.

Lleva media vida luchando contra las injusticias y abusadores.

No puede ser inmune a la violencia en la que creció.

¡Lo que faltaba! ¡Ya está bien! ¡Por favor!

No me estropearás la vida aunque seas mi padre.

Llevas meses persiguiéndome, más "pesao" que una vaca en brazos.

Y ahora que propongo hacer planes juntos, me das largas.

-¿Cómo es esto? -Tengo muchísimas cosas en la cabeza.

Me gustas lo mismo que el primer día que te vi en la plaza o más.

-Pues no se hable más.

Nos vamos a la Red Star.

-Vale, nos vamos.

-Es una metástasis. Se ha extendido al cerebro.

-¿Por qué sufrir las últimas semanas de mi vida?

-¡Porque no van a ser las últimas!

Te vas a someter al tratamiento.

Y te vas a casar conmigo.

-La bajarán a primera hora al quirófano,

pero hay que tener paciencia, puede alargarse unas horas.

-Yo mañana no pensaba ir a trabajar.

-¿Sacaste las muestras del cepillo de dientes y el puro?

Genial. Y, ¿cuándo tendrás los resultados?

"Basándose en los resultados de ADN, la probabilidad de paternidad es del

99,9%".

O dicho de otra forma:

Alicia Ocaña es en realidad hija de Fernando Quintero.

Cuando tenga más tiempo recogeré el resto de mis cosas.

Podemos irnos. Pero ¿qué estás diciendo?

Si no aceptas que esté con Róber,

me tendré que alejar de ti con todo el dolor de mi corazón.

(Música emocionante)

¡Gracias!

-(BOSTEZA)

-Qué poquito has dormido esta noche, ¿no?

-Sí. El vecino ha regalado un cachorro a sus hijos

y el animal no paraba de ladrar por la noche.

Anoche cuando me fui estabas en el despacho del comisario.

-Todo bien. Le entregaba el informe trimestral.

-¿Nada más? ¿No le preguntaste por lo del hotel?

-Pues sí, no te voy a mentir.

-¿Y qué? ¿Te dijo la razón

por la que salió del hotel a primera hora de la mañana?

Tiene otra, ¿verdad? -No, no es eso.

Te lo voy a contar, pero no se lo cuentes a nadie, ¿vale?

Se ha separado de su mujer.

No tiene otra.

-Uy, Lola.

No te lo vayas a creer que eso es una excusa.

-No, no es ninguna excusa.

Para tener a otra no hay que dejar a tu mujer e irte a un hotel.

Yo le creo totalmente.

Lo ha dejado con su mujer y se ha ido a un hotel. Punto.

-Y ¿qué más le sacaste?

-Pues nada más porque me quedé muy cortada, la verdad.

-No me extraña.

-Y antes no paraba de decirle que había sido un mentiroso

y que jugó con mi vida, con la de su mujer...

Que jugaba con mis sentimientos. ¡Madre mía! La de cosas que le dije.

No sé cómo no me moría de la vergüenza.

Pero ¿cómo me pude creer vuestros cotilleos?

Información contrastada, que Antúnez dijo que salió del hotel.

-Pero me metiste falsas ideas en la cabeza

de una posible amante que no eran ciertas.

-Era una hipótesis, no tenías por qué creértelo.

¿no resulta raro que ahora deje a su mujer así sin más?

¿A estas alturas?

Podría haberla dejado cuando lo vuestro.

-Pero su suegro le tenía entre la espada y la pared.

Aunque es un poco raro todo, la verdad.

¿Por qué antes no y ahora sí?

-Cuando un hombre ama a una mujer, Lola,

no importa nada.

Ni suegros, ni padres, ni hijos, nada.

-Yo te puedo poner muchos ejemplos. -¿Ejemplos de qué?

¿De las novelas románticas que lees?

Espe, la vida no es tan idílica.

Lo único que digo es que no lo veo claro.

Cuando estaba contigo no quería dejar a su mujer, nada más.

Lo único es que

ahora ya llega demasiado tarde.

Porque llega tarde, ¿no?

-No he parado de darle vueltas.

El pobre lo ha tenido que pasar fatal

dejando a sus hijos y yéndose a un hotel con lo puesto.

-¡Esa no es la actitud, Lola!

¡No puedes sentir pena por él!

Ay, ay, ay.

Que tú le sigues queriendo. ¿Es lo que te pasa?

-Pues sí, Espe, sí.

Es complicado olvidar a una persona de un día para otro. ¿Entiendes?

Sobre todo si esa persona ha sido importante para ti.

-No merece la pena que sufras por él, Lola.

-¿Y tú qué sabrás qué merece o no la pena?

No quería decir eso, perdóname.

Lo siento.

(Suena un móvil)

Pepi, ¿estás bien?

Hija, qué susto.

¡Qué bien! Cuánto me alegro.

¿Desde hace cuánto?

No, gracias a ti.

Gracias a ti, de verdad, porque has sido una valiente.

Se lo diré a Espe.

Hasta luego.

-Por suerte para ella y para su bebé,

su marido pasará una buena temporada en la cárcel.

-Fue una historia muy dura, menos mal que acabó bien.

-¿Qué te ha contado? -La han cogido en una pastelería.

De dependienta. Está muy contenta y agradecida con nosotras.

¿Ves como eres una buena profesional?

-A veces soy buena, pero otras veces soy un auténtico desastre.

-Bueno, pues céntrate y ya está.

Yo me voy, que tengo que tener la centralita

como una olla exprés. (RÍE)

-Espe.

Gracias.

-Anda.

-Buenos días.

-¿Cómo ha dormido la paciente más guapa de todo el hospital?

-Yo bien.

Tú parece que te ha pasado un camión por encima.

-¿A mí? Qué va.

-No lo digo por tu aspecto,

sino por cómo mirabas al vacío.

¿Qué es lo que te preocupa?

-Nada, Montse.

Que la operación va a ir muy bien.

-No es por la operación, que te conozco.

(SUSPIRA) -Es por Alicia.

Se ha ido de casa después de una discusión que hemos tenido.

Y no sé, todavía estoy en "shock".

No me esperaba algo así.

-¿Se ha ido a vivir sola?

-Con su novio, Róber Batista.

-Es ley de vida.

¿Qué quieres? Ya no es una niña.

Están enamorados, es normal que quieran vivir juntos.

-Enamorados, como si eso fuera suficiente.

Creo que se está comportando inconscientemente

como una niña caprichosa.

Pensaba que la había educado de otra manera, pero ya veo que no.

-Hay que ver cómo sois los padres con vuestras hijas.

-No generalices.

No sé, lo que más me duele es que

sé que voy a perderla.

(RÍE) -No la vas a perder.

Tu relación con Alicia va a seguir igual.

Lo que pasa es que tenéis que madurar los dos.

Bueno, tú un poquito más que ella.

-Siento como si se hubiera roto algo entre ella y yo.

Últimamente nos habíamos distanciado

y no sé, está muy irritable.

Discutimos más de la cuenta.

-¿Tiene algo que ver conmigo?

Mejor dicho, ¿con nuestra relación?

¿Se opone a que nos casemos?

-No digas bobadas, Alicia está encantada con nuestra boda.

Tiene que haber un motivo concreto por el que os habéis distanciado.

-Roberto Batista no me gusta para mi hija.

-Pues te vas a tener que aguantar si le gusta a ella.

-Sí, pero yo sé que esta relación está condenada al fracaso.

Ese chico es lo opuesto a lo que había imaginado para ella.

-Pero lo que tú imagines no es lo que tiene que ser.

Cuanto más te opongas, más vas a reafirmar la relación.

Abre un poco tu mente.

Verás que se complementan bien.

En el trabajo se llevan de maravilla.

Un acierto de Miralles emparejarlos.

-Que congenien en el trabajo no es suficiente, la vida es otra cosa.

(Llaman a la puerta)

¿Se puede?

¡Vaya, Montse!

Veo que está muy animada de buena mañana.

-Gracias a mi novio que sabe cómo animarme.

-¡Muy bien!

La moral alta ante todo.

-¿La operan pronto?

-Sí, el neurólogo está ya con su equipo en el quirófano

para poner en marcha el preoperatorio.

-¿Me vienen a buscar ya?

-Calcule una media horita.

Bueno, tengo que pasar visita en consultas externas.

Solo he venido para decirle que esté tranquila.

-Que todo va a ir bien. -Muchas gracias, doctora.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Media hora y después quién sabe qué pasará.

-Tengo pensadas un montón de cosas para hacer cuando te den el alta.

-Fue tan especial el viaje que hicimos a Noruega...

-Pero Noruega no vamos a repetir, ¿no?

-Si van las cosas mal sí.

-Montse, las cosas no van a ir mal.

-Hay algo que quiero pedirte.

Si me muero,

quiero que esparzas las cenizas en el fiordo

donde estaba la iglesia tan bonita de madera, la más antigua del mundo.

¿La recuerdas? -Claro que sí, cariño.

-Júrame que lo harás.

-Vale, te lo juro.

Pero da igual

porque no te vas a morir.

-Buenos días.

Vengo a denunciar una desaparición.

¿Es aquí? -Sí, siéntese.

Dígame, ¿quién ha desaparecido?

Anoche se fue al cine y ya no volvió.

Y no contesta el teléfono ni nada.

-¿Qué edad tiene su hija? -Recién cumplidos los 18.

-Señora, entiendo perfectamente su preocupación, pero a esa edad

no es extraño pasar una noche fuera de casa.

-No, Fátima nunca ha pasado una noche entera fuera.

Ella es una chica muy formal.

-¿No se queda en casa de amigas?

-Pues, más bien poco. Y si lo hace,

siempre me avisa y regresa pronto.

-Ya, ¿cómo se llama usted?

-Soledad. Sole. -Sole.

¿No ha llamado a sus amigas? -A todas.

Y ninguna sabe nada de ella.

-¿Sabe si su hija tiene novio o está saliendo con algún chico?

-No tiene. -¿Seguro?

-Si lo tuviera lo sabría.

-Bueno, las madres no lo saben todo de las hijas y sobre todo a esa edad.

-Perdone, ¿es usted madre?

Una madre conoce a su hija, no tiene por qué saberlo todo.

Y mi intuición me dice que algo raro le ha pasado.

¿Es que cree que yo no tengo nada

mejor que hacer y vengo a poner una denuncia?

-Yo no estoy diciendo eso.

-Entonces haga el favor de no contradecirme.

Le estoy diciendo que mi hija ha desaparecido.

-Señora, tranquila, no la estoy contradiciendo.

Las preguntas pueden parecer incómodas, pero solo hago mi trabajo.

Corresponden al protocolo de actuación que hay que seguir.

Eres la madre de Fátima, ¿no?

Sí, hola, Claudia. Pensé que no te acordarías de mí.

¿Cómo no me voy a acordar?

Si coincidíamos en las reuniones del AMPA. Su hija y Olga

van al mismo instituto. Bueno, iban,

porque Olga ya no va.

¿Cómo acabó el curso Fátima?

Creo que va a tener que repetir. ¡Vaya!

porque quiere ingresar en una escuela de alta cocina.

Soledad ha venido a denunciar la desaparición de su hija.

Estaba con las preguntas del protocolo.

Y, ya le estaba diciendo que no es raro que...

-Es que, no sé nada de ella desde anoche.

Y me da miedo que le haya podido pasar algo.

Ya sabe que por la noche pasan cosas muy raras.

Y más a chicas tan jóvenes.

Bueno, no te preocupes.

Vamos a mi despacho y me lo explicas tranquilamente.

Has hecho muy bien en venir.

Venga, vamos. Tú tranquila.

Gracias.

Espe, ya me ocupo yo de tramitar la denuncia.

Antonio, no te esperaba.

-He intentado venir antes, pero tenía turno de mañana.

¿Hace mucho que la han bajado a quirófano?

-Pues serían sobre las 10:00.

Desde entonces no me han informado de nada.

¿Tú no podrías bajar a quirófano y preguntar?

Como eres médico a lo mejor te dejan entrar.

-Lo he intentado, pero imposible. Es una operación complicada.

Me han ofrecido quedarme en la antesala del quirófano,

pero prefiero quedarme contigo en la habitación.

-Pues te lo agradezco.

Oye, ¿no deberían habernos contado algo ya?

-Tengamos paciencia.

-No sé, me da que no está yendo bien.

Y...

y no se atreven a contarlo.

-Eso no funciona así.

Los médicos no escatimamos las malas noticias.

Si algo ha ido mal, ya lo sabríamos.

-No lo sé, tengo un mal presentimiento.

-Bueno, paciencia.

Cuando tengan algo que contar, nos lo contarán.

Según la madre,

ayer por la noche fue al cine y no ha vuelto.

¿Ella sola?

Es raro, ¿no?

Ir sola al cine es una cosa más de adultos.

Lo normal es que vaya con sus amigas.

Últimamente sí salía sola. Al cine o a la biblioteca.

¿Últimamente?

Ella no tenía muchas amigas, pero al parecer

las últimas semanas había aparcado las pocas que tenía.

Tampoco era una niña de discoteca o de botellón. Es más,

Olga siempre me contaba

que en el instituto siempre era muy seria y muy aplicada.

Callada y discreta.

Intentaba pasar desapercibida, ¿no?

Exacto.

Lo normal a esas edades es tener una aventura, quizá debamos esperar.

Después del infierno vivido por culpa del agresor de la máscara

no quiero correr riesgos.

Entiendo, ¿tienes una foto? Sí.

La madre me ha traído esta.

He ordenado que la escaneen y Espe ya ha repartido copias.

Es muy mona.

Quiero que Róber y tú os pongáis en movimiento.

¿Por dónde quieres que empecemos?

Reconstruid lo que hizo al salir de casa.

Después vais al cine Texas, que es donde supuestamente estuvo,

y averiguáis si alguien la vio.

Vale, ¿tenemos algo del móvil?

La madre dice que no para de llamarla y salta el buzón de voz.

Vamos a ser muy discretos con este tema.

Así que no le voy a pedir a Laura que lo rastree.

Pero si mañana no aparece, lo hacemos.

Vale. ¡Ah!

También te he preparado

una lista de lugares posibles donde van los de su edad en el barrio.

A lo mejor alguien nos puede dar una pista.

Seguro que tiene amigos que ni siquiera la madre conoce.

Dímelo a mí.

Lo más probable es que esté con su novio.

O con su novia.

¿La madre lo niega?

Dice que no tenía ninguna relación, pero puede que no se lo contara

porque pensara que no le iba a gustar.

No sería la primera madre que boicotea la relación de su hija.

Madre o padre, es indiferente.

¿Me estoy perdiendo algo?

No, nada, no tiene nada que ver con el caso.

Pero tiene que ver contigo y eso me afecta.

No quiero que nada te distraiga de este o de cualquier otro caso.

¿Vale?

En este caso es el padre quien no acepta la relación de la hija.

Mi padre detesta a Róber y lo dice por activa y por pasiva.

Vaya, no lo sabía.

Así que, de las palabras hemos pasado a los hechos.

¿A qué te refieres?

¿No habrá llegado la sangre al río?

Más o menos.

Mi padre dijo cosas de Róber que me hicieron mucho daño

y me he ido a vivir con él.

Róber y tú estáis viviendo juntos, ¡vaya!

Eso sí que es una novedad.

No pongas tú también el grito en el cielo.

Pero no quisiera que tomaras esa decisión por despecho

o por fastidiar a tu padre.

No es por despecho. Quiero estar con Róber,

pero también me gustaría que mi padre

aceptara que puedo escoger a mi pareja libremente.

Ya lo aceptará, dale tiempo. No lo creo.

Lo detesta.

Y me he dado cuenta de que la personalidad de mi padre

es horrible.

Es intransigente y clasista.

Eso no es ninguna novedad. Durante tu período de formación,

te llevabas buenos berrinches porque tu padre

se negaba a que quisieras ser policía.

De eso me acuerdo perfectamente. Sí, es verdad.

Quería que siguiera sus pasos y trabajara en el bufete.

Y terminó aceptándolo.

Porque mi madre estuvo ahí conmigo apoyándome.

No sabes cuánto la echo de menos.

Si estuviera, no habríamos llegado a este extremo.

Habría hecho de mediadora como tantas otras veces.

Quédate con lo positivo.

Róber y tú os queréis.

Pues si el amor es sólido, no hay oposición que valga.

Prometo que nada me distraerá del trabajo en comisaría.

Ve a buscar a Fátima, que sé por lo que estará pasando.

-Pues como no nos digan algo pronto, me va a dar un síncope.

Antonio, ¡qué sensación de impotencia, por favor!

¿Tú cómo puedes estar tan calmado?

-Será porque me he visto en unas cuantas como esta.

-Pero los médicos no sois los que esperáis,

sino los que hacéis esperar.

-Me refería a situaciones personales.

-¿Sí? ¿Como cuáles?

-La peor...

cuando Abascal secuestró a Olga.

-¿Abascal? ¿El violador de la máscara?

-Montse también estuvo implicada, te lo habrá contado.

-En su momento no quiso dar detalles, pero me contó que el criminal

les tendió una trampa a tu mujer y a ella.

-Sí, la puso en el brete de que o mataba a Montse

o mi hija moriría.

-Hay que ser retorcido para maquinar una cosa así.

-Como yo estaba al margen del trabajo policial,

sufría horrores por mi hija.

Por eso sé lo que es esperar con impotencia.

-Hay que ver lo que nos toca vivir.

a que mi hija ponga su vida en peligro cada dos por tres.

-Nuestras mujeres son unas "cracks".

Siempre acaban triunfando. Y pasará hoy también.

Montse tiene ganada esta batalla, ya verás.

-Ojalá.

-Hola.

-Bueno, ¿cómo ha ido?

-Muy bien, según lo previsto.

El neurólogo subirá enseguida para darle todos los detalles.

Me he adelantado porque sabía que lo estaría pasando mal.

Así que, tranquilo porque todo ha ido bien.

-¿Lo ves? Todo controlado.

-Y, ¿por qué no la suben ya?

-Montse está en reanimación, tenemos que asegurarnos

de que la anestesia no le provoca ninguna reacción.

-¿Y los tratamientos oncológicos qué?

-Bueno, de eso ya hablaremos llegado el momento.

Por ahora hay que cuidar de ella y mimarla.

-Muchísimas gracias, doctora. -De nada.

-Adiós. -Adiós.

-¿Lo ves?

¿Mereció la pena pasar ese mal rato?

-Ay, Antonio...

Llevo mal las esperas hospitalarias, me pongo muy nervioso.

-Eso es que no has comido nada.

Te invito a un bocadillo. -Ve bajando.

Tengo que hacer una llamada. ¡Antonio!

Gracias por acompañarme, si no mi espera

hubiera sido insoportable.

-Vamos los dos en el mismo barco, ¿no?

(Suena un móvil)

(TITUBEA) Alicia, nada,

que te llamaba para decirte que la operación ha salido bien.

Bueno, nada, que ya hablaremos. Cuídate.

-Ha sido un señor pepinazo.

Llevaría un buen tanque para llevarse por delante el escaparate

y casi la barra. Con tal de llevarse la caja registradora,

era capaz de tirar el edificio abajo.

-El dueño del local estaba hecho polvo.

Y al desgraciado le importa un carajo el daño que ocasionó.

-Le tengo yo ganitas al Fiti ese.

Te juro que esta vez lo trinco.

-Así me gusta.

Que vuelvas a ser el Elías de siempre, no el cenizo de ayer.

-Ya, me porté como un imbécil, ¿no?

Oye, ¿por qué no ponemos el contador a cero?

-Lo ponemos, pero que conste que no voy a parar de persistir

hasta que logres contactar con tu hijo.

-¿Por qué no dejas el temita si no quieres que me cabree?

-Elías, lo he estado pensando y sinceramente tú...

-A ver, Nacha, yo conozco a mi hijo mejor que tú.

No quiere verme. Me lo dijo bien claro.

Yo debo respetar sus deseos y tú respetarme a mí.

-Si él supiera lo buena persona que eres

te aseguro que te vería con otros ojos.

-Israel me ve como me ve.

Y además tiene razón.

Le fallé como padre y eso es difícil de arreglar.

-De verdad que no es tan difícil. ¿Por qué no lo llamas y ya está?

Contactas con él y...

-Nacha, no seas "pesaíta", ¿vale?

Mira, ¿por qué no te vas adelantando?

Que enseguida acabo esto y voy.

Venga, ¡dale!

(SUSURRA) ¡Ey! ¡Róber!

El Fiti ha vuelto al barrio.

¿No me digas? Sí, ayer hubo un alunizaje

en un bar cerca de la Dehesa.

Al parecer, una cámara de seguridad lo grabó

metiendo la caja registradora en el maletero de su coche.

¡Me voy a cagar en "tó"! Se podía haber quedado en Portugal.

Todas las ratas vuelven a su madriguera.

Este nunca había salido del barrio.

Se sentiría incómodo o desubicado.

Cree que somos idiotas y que va a volver a las andadas.

Lo lleva claro porque le trincamos fijo.

¿Qué hacéis? ¿Vais a por él ahora? Bueno, vamos a tirar de confites.

Oye, Róber... Tu hermano, ¿qué?

¿Qué de qué? Mi hermano y el Fiti acabaron mal

y no se han vuelto a juntar. Ahora solo se junta

con delincuentes de alta gama. Como Quintero.

Aparte de echar mierda a mi hermano, ¿tienes algo más que decirme?

Lo siento, Róber.

Bueno, parejita, os dejo.

¿De qué te hablaba Elías?

Nada, de un alunizaje en la zona de la Dehesa.

¿Hablaste con Miralles? ¿Te dio detalles de la desaparición?

Se llama Fátima. Lo primero que haremos es ir al cine Texas.

Le dijo a su madre que iba allí.

Que digo yo, que no te has acercado a mí en todo el día.

Róber, mantén las distancias. Todos saben que estamos juntos.

Ah, ¿ya te has ido de la lengua? Yo no, pero ¿qué pasa?

¿No se lo has contado a nadie? A Miralles.

¿Y qué? ¿Qué le has dicho? ¿Que nos hemos ido a vivir y ya?

¿Así sin más? Solo le he dado el dato.

Tengo un mensaje.

¿Es tu padre? Sí.

"Alicia, te llamaba para decirte que la operación de Montse

ha salido muy bien. Bueno, ya hablaremos. Cuídate."

La operación de Montse ha ido bien. Pero no sé, tenía la voz triste.

Vete si quieres a ver a tu padre

y quedamos luego en el Texas. Está cerca del hospital.

Nos tenemos que poner con este caso cuanto antes.

Además, estoy segura de que no será nada.

Por eso. Adelanto trabajo. Pregunto en el cine por las cámaras

y mientras tú hablas con tu padre y te preocupas por él.

Te quiero. Lo sé.

Y yo, cariño. Toma.

¿Qué te parece?

Hace tiempo que no veía unas calificaciones tan brillantes.

Lo mismo me parece a mí, pero quería conocer tu opinión.

Sabes que este año no he dado cursos en Ávila

con lo que no la conozco personalmente.

Pero conoces cómo se puntúa y sabes leer entre líneas.

Pues... sí.

Elena Ruíz Vallejo tiene un expediente muy prometedor.

Pero... Ya sabía que iba a ver un "pero".

Sabemos que la academia no tiene nada que ver con pisar la calle.

O con resolver problemas reales en comisaría.

El expediente más extraordinario

no sirve de nada cuando te encuentras solo ante el peligro.

Tienes toda la razón.

La verdad, es que estas calificaciones

me recuerdan a otra inspectora joven que ambos conocemos.

Alicia Ocaña.

No me equivoqué pronosticando que encajaría bien en Distrito Sur.

Ya. Y era la niña de tus ojos.

No. Lo que pasa, es que a veces

se tiene más "feeling" con algunas personas.

A ti también te pasa.

En cualquier caso, pronto veremos si Elena Ruíz Vallejo

está a la altura de sus calificaciones.

Mañana saldremos de dudas. Pero me alegro de que la asignasen

aquí para hacer las prácticas. No. Suerte la de Elena.

Este es el mejor destino para hacerse policía.

Maestros no le van a faltar.

(Suena un teléfono)

Sí, soy yo. He llamado varias veces.

Es que me he dejado una carpeta en la habitación.

La 516. Me la he debido dejar en... ¿La han encontrado?

Ah, qué bien.

¿Me la podrían acercar a la comisaría de Distrito Sur?

Que pregunten por el comisario Bremón.

Muchas gracias.

No me mires así, Claudia. Lo has oído bien.

Me he trasladado a un hotel. ¿No van bien las cosas en casa?

No van. He dejado a mi mujer.

No podía seguir viviendo como hasta ahora.

Creía que Lola y tú ya no estabais juntos.

No estamos juntos. No ha tenido nada que ver

en mi decisión de dejar a mi mujer. Han sido otros motivos.

En realidad, es algo que debería haber hecho hace tiempo.

Vale.

Luego te comento un caso que me preocupa un poco, ¿vale?

Vale.

Oye, cualquier cosa urgente, no dudes en llamarme.

Y, González, muchas gracias por hacerte cargo.

Hasta luego.

Hola, papá.

Hola.

¿Todavía no la han subido?

Está en la habitación, pero tardará un poco en volver en sí.

He tenido que hacer unas llamadas a González.

¿Has hablado con los médicos?

El urólogo me ha comentado

que le han extirpado el nódulo según lo previsto.

¿Vas a pasar la noche aquí otra vez?

Sí. Quiero estar pendiente de ella.

Y tú, ¿qué tal en tu nueva casa?

Pero no he tenido mucho tiempo para deshacer la maleta.

Alicia...

Que...

que me equivoqué.

No debería haber investigado a la familia de Róber.

Papá, de verdad, da igual. Pero...

He venido para ver a Montse, no...

no quiero hablar de esto. Además, terminaríamos discutiendo.

Tienes razón.

Bueno, voy a tener que irme enseguida.

Estoy de servicio, investigando un caso por aquí cerca.

Róber me convenció para que viniera a verte.

Un detalle bonito. Sí.

Es bastante considerado. Mucho más de lo que piensas.

Tú también lo eres.

Y...

Me ha dado una gran alegría verte.

Por un momento pensé que nunca volverías a dirigirme la palabra.

¿Cómo has podido pensar algo así, papá?

Esa era tu táctica cuando te enfadabas de pequeña.

¿Ya no te acuerdas de cuando estuviste

casi dos días sin mirarme?

Te lo estás inventando. No, no.

Tendrías unos siete añitos

y yo no te dejaba ir a una excursión del colegio porque estabas enferma.

No me lo perdonaste durante 48 horas.

Tenía siete años, papá. Ya.

Es que no he dejado de verte como una niña.

Pero ya no lo soy.

Dale un abrazo a Montse de mi parte.

Cuídate, hija.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

¿Me has hecho llamar?

Sí. Pasa, por favor.

Verás,

he mirado al informe trimestral que me entregaste ayer.

¿Algún fallo? No. Está muy bien.

Solo que hay unos indicadores sobre los que has puesto acento

que me han hecho reflexionar.

El aumento de denuncias de violencia de género de adolescentes.

Has hecho muy bien en resaltarlo.

Habría que aumentar la prevención. Bueno, seguimos dando charlas.

Sí, pero no parece suficiente.

Deberíamos pensar en otro tipo de campañas y redoblar esfuerzos.

¿Con qué medios?

Eso es lo que quiero pedir en jefatura.

Junto con tu informe trimestral. Más medios.

Me parece bien.

¿Por qué no preparas una propuesta? No sé, talleres,

charlas... Para apoyar lo que estamos haciendo ya, claro.

Sí, me parece buena idea. Lo voy a pensar.

Si tengo hueco lo hago. Ahora estoy desbordada.

Vamos a hacer una cosa, yo entrego el informe trimestral

en jefatura y mientras, tú preparas la propuesta y luego me la entregas.

De acuerdo. ¿Algo más?

Sí. Verás...

quería pedirte perdón.

Ayer me pasé contigo.

Di por hecho que ibas a chismorrear sobre mi vida privada.

No pasa nada.

Sí que pasa.

Pero, si te soy sincero, me sentó muy mal

que pensaras que tenía una amante.

Quizás sea yo la que deba pedirte disculpas.

¿Estás bien?

No mucho, la verdad. Esto es duro.

¿Es definitivo?

Sí. No hay marcha atrás.

Me alegro de que ahora lo tengas tan claro.

Cuando estábamos juntos no era así. No digas eso, Lola.

Ya. ¿Tengo que recordarte la de bandazos que diste?

Primero me prometiste que sí, luego me plantaste por tus hijos.

Me mareaste a base de bien.

Pero ¿para qué remover el pasado? Lola, escucha...

Tenía un motivo de peso para comportarme como lo hice.

¿Tu cobardía? Mi suegro.

Me amenazó. Por eso tuve que renunciar a ti.

No me querías. No tuviste problemas en reconocerlo.

Lola, te quería. Y, de verdad, te sigo queriendo.

¿Puedes dejar de mentir, Emilio? Estoy harta de tus mentiras.

No lo soporto más.

Bastante con convencerme de que me querías dejar

para alejarte de mí.

Lola, lo hacía para protegerte. ¿Para protegerme de qué? ¿De quién?

De mi suegro.

Él me presionó para que te dejara.

Primero amenazó con destrozar mi carrera,

pero como no consiguió lo que quería porque eso me daba igual

me prometió que tú pagarías las consecuencias.

Lola, de verdad, te hubiera destrozado.

No sabes lo poderoso que es. Tu carrera de policía

se podía haber ido al garete con unas llamadas suyas.

Por eso te dejé.

Estuve tentado muchas veces de contarte la verdad.

Pero luego pensé que era mejor

no meterte en esto ni darte demasiadas explicaciones

de toda esta miseria.

Ahora, siento que hecho las cosas bien.

Me he separado formalmente de su hija

y no ha tenido nada que ver contigo.

No te va a pasar nada. Puedes estar tranquila.

No sé qué decir.

Me gustaría que me dijeras que algún día podrás perdonarme.

He estado tan hecha polvo estas semanas que...

no puedo pensar con claridad.

(Llaman a la puerta)

Oye, mamá, ¿tú sabías la de platos que tienen influencia árabe?

Pues sí, supongo.

Pues muchísimos son de origen árabe.

Por ejemplo, las albóndigas o los escabeches.

¿Y a qué viene tanto interés por la cocina árabe de repente?

A que me quiero preparar bien el examen.

Y este libro tiene mogollón de ideas, es una joya.

Y yo que pensé que los jóvenes solo buscabais cosas por Internet.

Pues, este es de una librería de segunda mano.

A ver, ¿vas a preparar algo del libro o qué?

No lo sé todavía.

Hay muchos platos y no sé cuál elegir.

Pues mira.

Este que tienes aquí señalado, el arnadí.

Postre típicamente valenciano

hecho a base de pulpa de calabaza,

yema de huevo,

frutos secos y mucho azúcar.

No es mala idea. Los examinadores se quedarían con la boca abierta.

Ah, ya voy yo.

Yo lo mismo si pruebo el arnadí. Voy a ver qué hay en la cocina.

Pero le pones menos azúcar, ¿eh?

Hola, Sole.

Perdona, Claudia. Sé que no son horas.

No aguanto estar en casa sin hacer nada.

Siéntate, por favor.

¿Habéis averiguado algo nuevo?

Pues, no. Aún no.

Pero tengo un equipo de investigadores en ello.

Estas cosas llevan su tiempo. Sí, ya. Me figuro.

Pero todo esto es demasiado duro.

Claudia, ponte en mi lugar. Sí me pongo, mujer.

Es que...

¿Y si le han pegado para robarle?

¿O algo así? ¿O le han atacado?

¿O la ha cogido algún loco y...? Tranquila, tranquila.

He llamado a todos los hospitales para estar prevenidos.

De momento no ha aparecido ninguna chica con su descripción.

Hola, Sole. ¿Te acuerdas de mí?

-Claro, Olga. ¿Cómo no me voy a acordar?

-Me ha contado mi madre que no sabéis nada de Fátima desde ayer.

-Sí. ¿Te lo ha dicho? Se lo he contado porque la conoce.

Por si podía ayudarnos en algo. Igual sabía ella.

¿Y? ¿Sabes algo? -No.

No la veo desde que acabó el instituto. Y, bueno, pues...

nos llevamos bien, pero tenemos grupos de amigos distintos.

Supongo que habéis hablado con Fredy, ¿no?

-¿Quién es Fredy?

-Un amigo de tu hija. Al menos, antes iban bastante juntos.

-No sé quién es.

-¿Tienes su teléfono?

-No, pero lo puedes conseguir mañana en el insti.

-No puedo esperar a mañana.

Yo creo que deberías irte a casa, Sole.

Imagínate que aparece.

No. Tengo un pálpito de que algo malo le ha pasado.

Si supiera dónde buscar...

-Fredy va siempre a la cafetería de enfrente del instituto.

Por la mañana, por la noche, por la tarde... A todas horas.

Vamos, que es un habitual.

-Muy bien. Ahora mismo me acerco a ese sitio.

No, no. Tú no vayas. Voy a llamar a comisaría

para que los agentes que patrullen cerca se acerquen.

No. Manda a los agentes que quieras. Pero yo pienso ir también.

No soporto no hacer nada sin saber dónde está mi hija.

Te acompaño. Si aparece el tal Fredy, hablo yo con él.

Claudia, pero tú no estás en horas de trabajo.

Esto no lo hago por trabajo. Dile a tu padre que vendré más tarde.

No, llámale tú. Yo voy con vosotras.

¿Olga? No, Olga nada, mamá.

No conocéis a Fredy, os tendré que decir quién es.

Venga, vamos.

-¿Qué tal, Montse? ¿Cómo estás?

-¿Dónde estoy?

-En el hospital. Ha ido todo muy bien.

-Tengo sed.

¿Me das agua?

-Dentro de un rato. Todavía es pronto para beber.

-Me da vueltas la cabeza.

-Normal, por la anestesia.

-¿Tendré que quedarme esta noche aquí?

-Hasta que no te recuperes del todo, pasarás unos días en el hospital.

-Y tú estarás conmigo, ¿verdad?

-No, se va a quedar Marcelino.

Ahora vuelve, está haciendo unas llamadas.

-¿Marcelino? ¿Qué Marcelino?

-Marcelino Ocaña.

-No sé quién es.

No quiero que se quede nadie que no seas tú.

Te necesito, Antonio.

Y tú, ¿cómo estás, mi amor?

¿Estás bien?

-Hola, Montse. ¿Cómo te encuentras?

-¿Quién es?

-Montse, soy yo.

-Lo siento. No le conozco.

-¿Qué pasa, Antonio?

-¿Sabes por qué estás ingresada en el hospital, Montse?

-Nos caímos de la moto, ¿no?

Había llovido y resbalamos en el asfalto.

Y mira que te pedí que cogiéramos un taxi.

-Tranquila, estamos todos bien.

Tranquila.

-No está bien. ¿Qué le pasa, Antonio?

-Antonio...

Dile a ese señor que se vaya.

-Ya. Voy a buscar a un médico.

-Diles que me den agua. Me muero de sed.

-Ahora mismo se lo digo.

-Hasta luego.

¡Eh! ¡Eh! ¿Qué se te ha perdido aquí?

-Este es el Atlas, ¿no?

-Sí, eso pone fuera.

-Vengo buscando a un amiguete. Me han dicho que se pasa por aquí.

-Un amiguete, ¿no? ¿Y cómo se llama?

-Se llama Jairo. Es un chaval rubiales, con rastas.

Más o menos como yo de alto. Por ahí.

-Le conozco. Pero no tiene un día fijo para venir.

¿Qué querías de él? -Jo, qué pena.

Es coleguita y tengo unas ganas de darle un abrazo al canalla...

Pues el abrazo, se lo vas a dar otro día.

-Si quieres, le dejo el recado. ¿Cómo te llamas?

-Nada, tranquilo. Ya daré yo con él.

-Te he dejado los vestuarios como los chorros del oro.

A ver cuánto tardan en dejarlo como una pocilga.

-Hija, mis clientes son tus clientes.

-No. Son tus clientes. Que para algo eres el amo y señor de aquí.

-Yo solo soy una empleada más. -¡Anda ya!

Si te he subido el sueldo hace poco.

-Bueno, eso no tiene nada que ver.

Tú sigues siendo el dueño y señor y yo, una trabajadora explotada.

-De verdad, que cuando te pones en ese plan...

Oye, ¿qué sabes de Jairo? ¿Lo has visto últimamente?

-No sé, ha venido a buscarle un colega suyo que...

tenía unas pintas...

que parecía sacado de Alcalá Meco.

-Qué poquito te cuesta juzgar a las personas.

-Que no, hija, es verdad. Me ha dado mala espina.

No era por los tatuajes, muñequeras ni esa pinta de macarra.

Es que... he sentido algo. Me ha dado mala espina.

-Vale, entendido. Te cae igual de mal que Jairo.

-Que no. Jairo no me cae mal, ¿vale?

Es un tío sin modales, cultura... -Tú, sigue. No te cortes.

Sigue, sigue. -A ver. Pero es majo.

Es trabajador, un tío que va de frente.

-Menos mal que reconoces algo bueno de él.

-Pero no se lo digas. Vaya que se lo crea.

-Tranqui.

Hoy no se ha pasado por aquí y ya no creo que venga.

-Muy bien.

Basta de cháchara. ¿Qué te queda por hacer?

Tengo que arreglar el trastero. Pues venga. Estás tardando.

-Eres un dictador. Luego te quejas de que te llame amo y señor.

-O sea, vamos a ver... ¿Amnesia?

-Sí. Es por culpa de un edema.

Una inflamación aguda que afecta al cerebro.

-Pero a ti sí te recuerda. -Sí. Tiene amnesia retrógrada.

Afecta a los recuerdos de antes de la operación.

No recuerda lo cercano, pero sí lo de una época anterior.

-¿Cuánto va a durar? ¿O es irreversible?

-Es temporal. Pero no sabemos cuánto durará.

-¿Y de qué depende?

De la información. Cuando remita, lo recordará todo con normalidad.

Es importante que sepas que este tipo de cosas son normales

en este tipo de operaciones.

-¿Hay algún riesgo o algo que deba saber

que los médicos no quieren contarme?

-No, que yo sepa, no.

Te voy a pedir que tengas paciencia.

Montse es muy fuerte y tú también tienes que serlo.

-No sé...

Perdóname, Antonio, pero es que todo esto me supera.

He entrado en la habitación y la he visto tan cariñosa contigo,

me he quedado chocado.

Y conmigo, pues ya has visto,

me ha tratado como si fuera un desconocido.

-Es que, en su situación, eres un completo desconocido.

Pero no se lo tengas en cuenta.

Cuando se recupere, todo va a ser como antes.

-¿"Como antes"?

Tú también formabas parte de su antes.

-Sí, sí.

De hecho, cuando el accidente de moto, estábamos juntos.

Fuimos también a un hospital, aunque fue por unas contusiones.

Supongo...

que para ti será difícil encajar que fuimos pareja.

-Ya, ya lo sabía. Montse me lo contó.

-Ah, ¿sí?

-Sí, me dijo que estuvisteis unos meses,

pero que fuiste muy importante para ella.

-Ella también lo fue para mí, pero es el pasado.

Mi mujer es Claudia, es la persona que más quiero en el mundo.

Pero me consta, porque lo sé, porque me lo ha contado,

que Montse está muy enamorada de ti.

-Eso fue antes de la operación.

Tal vez ahora jamás recuerde

que íbamos a casarnos y a vivir juntos.

Sí, además a lo grande.

Ha pegado un palo alunizando un coche

contra un escaparate de un bar.

Si es lo único que sabe hacer: dar palos.

¿Es lo único que tienes que decir?

¿Qué más quieres? El Fiti es dueño de su vida.

Y al parecer de la tuya, ¿no? O, bueno, eso cree él.

¿Se te olvidó que te intentó matar y te metió un navajazo?

No se me ha olvidado, pero no me voy a amargar la vida por él.

No voy a estar todo el día pensando en el Fiti.

Él cree que lo traicionaste y que eres una rata.

Ni lo traicioné ni soy una rata. Cuando lo vea, se lo diré.

¿Qué vas a decir, so tonto?

Quiere acabar lo que empezó. Como te cruces con él,

no tendrás tiempo de decir nada. ¿Quieres meterme miedo en el cuerpo,

que no duerma bien o qué? Te digo lo que pienso.

Te diré algo que no has pensado para lo listo que eres:

si no ha aparecido hasta ahora es porque tiene

Parece mentira que hace unos meses

estuvieras acojonado y ahora tan tranquilo.

Si me tengo que enfrentar a él, me enfrento y punto.

Además, me lo ventilo de un soplido.

¿Crees que no tengo lo que hay que tener contra él?

¿Qué hay que tener? ¿La protección de Quintero?

Lo que tengo es un par de narices, no digas tonterías.

Jairo, que el problema no eres tú, el problema es él.

Ese chaval es un descerebrado, es capaz de cualquier cosa.

Sé mucho mejor cómo es él, no hace falta que me comas la cabeza.

Hola. Hombre, cuñada, ¿qué tal?

Cógeme el relevo, a mí me ha dado la brasa ya. Necesito un respiro.

Hola.

¿Qué pasa, estabais discutiendo?

No, qué va. Le he dicho a mi hermano

que cuando se acabe el rollo de papel, lo cambie.

Y que levante la tapa al hacer pis. Sí, bueno, eso también.

Pero ten un poco de paciencia con él, ¿vale?

¿Más aún?

¿Alguna novedad sobre la chica desaparecida o qué?

Nada. A ver si esta noche las patrullas encuentran algo.

¿Y tú crees que ha podido ser alguna agresión?

No quiero ni pensarlo.

Bueno, mi intuición me dice que eso no tiene nada que ver.

Es más, creo que volverá mañana mismo y por su propio pie.

¿Y por qué piensas eso?

Porque es una historia más vieja que andar para adelante.

Chica que se enfada con su padre,

chica que desaparece, chica que aparece, ¿no?

¿Ahora estás hablando de mí? No, tú ni te has ido por un enfado

ni has vuelto al cabo de los días.

¿Qué tal en el hospital? ¿Has hablado con tu padre?

Sí, pero solo le pregunté por Ibarra. Al parecer,

ha salido todo bien. Qué bien, me alegro.

Oye, qué bien huele, ¿no?

Sí, estoy preparando un sofrito.

Si quieres, puedo hacer un arrocito con pollo.

Ah, hemos variado la receta del pollo al ajillo.

¿Cómo puede ser que nadie sepa nada?

Tranquila, Sole, aparecerá cuando menos te lo esperes.

Se supone que ese Fredy era su amigo, ¿no?

Entonces, ¿por qué dice que no sabe nada?

Porque probablemente no sepa nada.

El chico se ha mostrado colaborador en todo momento.

Pasa.

Es como si se la hubiera tragado la tierra.

¿Y si ha tenido un accidente,

la han atropellado y ahora está en un hospital?

No, ya te he dicho que hemos hablado con todos los hospitales

y no saben nada de Fátima.

De todas maneras, si hubiera algún incidente,

me reportarían de inmediato.

Y yo mañana voy al instituto a preguntarle a más gente.

-Gracias, muchas gracias a las dos.

Bueno.

Ahora deberías irte a descansar, ¿vale?

No creo que pueda.

Ay, ¿dónde estará mi niña?

¿Y si le han hecho algo malo?

Tranquila.

Tienes que descansar, tienes los nervios destrozados, ¿eh?

Vamos a dejar pasar un día

y mañana vemos qué más podemos hacer, ¿vale?

(Suena un móvil)

¿Sí? Dime.

De acuerdo, vale, sí.

Yo ahora informo a la madre.

Venga, gracias, hasta luego.

¿Hay algo nuevo, Claudia?

Eh...

Mis agentes han estado haciendo averiguaciones en el cine Texas.

las cámaras de seguridad.

Y Fátima no aparece en las imágenes.

Nadie la ha visto por el cine.

Entonces, ¿no pasó por allí?

Bueno, eso significa...

Eso significa lo que significa:

únicamente que no estuvo en el cine.

Que me mintió

porque tenía otro plan.

No sé, lo averiguaremos, no te preocupes.

O la raptaron.

Lo que está claro es que mi hija no se fue por su propia voluntad.

un rato tan malo como el que estoy pasando.

-Eso es verdad, mamá.

Fátima es una chica muy responsable, nunca se mete en líos.

Bueno, no nos pongamos en lo peor,

¿de acuerdo?

Si la hubieran secuestrado,

ya se habrían puesto en contacto contigo para un rescate.

Hay que buscar otras alternativas.

Pero eso lo vamos a hacer mañana, ¿eh?

Yo creo que ya sé cuál es esa...

esa alternativa.

¿A qué te refieres? ¿Hay algo que no nos hayas contado?

No he dicho nada antes porque me resistía a creerlo.

De mi exmarido.

Él se ha llevado a Fátima.

¿Por qué dices eso?

Ha sido Omar

y esto es una forma de vengarse de mí.

No puede ser otra cosa.

Él se ha tenido que llevar a Fátima.

(SISEA) Venga, ya. Él se la ha llevado.

Tranquila, tranquila.

Venga. Ha sido él.

Venga, venga.

Supongo que todavía no sabes quién soy, ¿verdad?

-No estoy segura.

-Hola, Antonio, mi amor.

Cuando decidí mentirte

y separarme de ti, sabía perfectamente que me ibas a odiar.

No es justo.

-Perdón.

Bueno, creo que ya has pasado, ¿no?

Disculpe, soy la inspectora en prácticas, Elena Ruiz.

-Ayer se coló un tío que debía ser amigo tuyo en el gimnasio.

-¿Se cuela un quinqui y tiene que ser colega mío?

-No hace falta ser adivino, entró preguntando por ti.

Y traía un olor a porro que no veas.

Sabes que eso no me gusta en el gimnasio.

-¿Qué te dijo exactamente?

-Nada, me preguntó por ti y le dije que no estabas.

Le pregunté cómo se llamaba y salió corriendo.

¿Ya sabes dónde te apetece hacer la siguiente rotación?

Por mí, me pasaría por todas las unidades,

pero la que más me llama la atención es la UFAM.

-Lola es la caña, vas a aprender mucho.

Se implica mucho con las víctimas. Así está todo el día estresada.

-Debe ser muy duro.

Y, sobre todo, mezclar trabajo y vida personal.

-No, digo que debe ser difícil dirigir una unidad así

y ser pareja del comisario.

-Te acuerdas de que hemos quedado, ¿no?

¿La discoteca?

La Red Star, me llamaste tú para quedar esta noche.

-La Red Star, hemos quedado a las 21:00.

-Hemos quedado a las 22:00.

-Sí, pero mejor a las 21:00, ¿no?

-Bueno, pásate por el gimnasio

y nos da tiempo a tomarnos una antes de ir.

-Perfecto, ahí le has dado, Paty.

-He encontrado información sobre su hijo, el de Elías,

y, como te dijo Max, sigue viviendo en París,

trabaja como dibujante de cómics y se hace llamar Israel Carrillo.

-Pero yo no sé ni qué hacer con toda esa información.

-Bueno, eso ya...

es cosa tuya. No sé, yo he ayudado en lo que he podido.

Muchas veces estos críos se van de casa

por un enfado momentáneo con los padres.

Ahora que ha pasado más tiempo,

empiezo a pensar que verdaderamente ha ocurrido algo.

Tengo un pálpito que no me gusta nada.

Claudia, tengo hablar contigo. -Señora, por favor.

Lo siento, jefa. Tranquila, puedes retirarte.

Mira qué he encontrado: el móvil de Fátima.

Espere, espere.

¿Cómo va a salir mi hija de su casa sin su teléfono?

¿No te parece muy raro?

-La puso verde tanto en chats privados

En público. Es lo peor que te pueden hacer a esa edad.

Adivínalo, lo típico a esa edad.

Despecho. Ella no le hacía ni caso.

Peor: salió con él durante dos semanas

y luego lo dejaron.

-A partir de ahora, no solamente nos vamos a tutear,

sino que vamos a estar de igual a igual.

-Tú estás loco.

-De eso nada, amigo mío, lo tengo todo muy bien pensado.

Vamos a unir recursos y llevaremos este bufete a lo más alto.

-Hay que ser muy tonto para dejar que una niña como tú

se vaya solita a casa con su papi, ¿sabes?

-Eso a ti no te importa, lárgate.

-Y si no, ¿qué?

  • Capítulo 107

Servir y proteger - Capítulo 107

26 sep 2017

Sole, una mujer del barrio, acude a comisaría para denunciar la desaparición de su hija Fátima, quien no ha pasado la noche en casa. Ibarra es operada y la metástasis extirpada con éxito pero la mujer sufre amnesia. Rober se entera de que el Fiti ha vuelto a Distrito Sur.

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