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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 106 - ver ahora
Transcripción completa

-Martín Díez, siempre al servicio de la ley y el orden.

Me gustaría que me ayudaseis a encontrar a mis padres biológicos.

-Esta noche miramos los billetes. Cuanto más tardemos, más caros.

Calla, no me quiero ni imaginar lo que nos va a costar esto.

Me he adelantado, he hecho la reserva.

Y he pedido el papeleo para los visados.

En dos días, los tenemos. Esto ya no tiene marcha atrás.

-Me lo habéis dado todo.

No necesito encontrar a mis padres biológicos, ya tengo una familia.

Sois los mejores padres que podría haber soñado.

-Ha habido complicaciones.

-Tenemos la certeza, es una metástasis.

Se ha extendido al cerebro.

-¿Por qué sufrir tanto las últimas semanas de mi vida?

-¡Porque no van a ser las últimas!

¡Porque vas a salir de esta!

Así que vas a entrar en ese quirófano,

vas a mandar al cuerno a ese tumor,

te vas a someter al tratamiento

y te vas a casar conmigo.

Es muy difícil llegar a algo en esta vida

si uno se cría rodeado de delincuentes.

Esos delincuentes que dice roban para sacar adelante a su familia.

No como otros, que lo hacen por codicia.

Tengo que arreglarlo como sea. Voy a ir a hablar con él.

Yo creo que eres un buen chico.

Pero sabes tan bien como yo que no estás a la altura de Alicia.

He escogido a Rober, estoy enamorada de él y no pienso dejarlo.

Si lo aceptas o no, es tu decisión.

Te recuerdo que tenemos un plan pendiente.

-Lo sé. Pero ahora mismo es imposible.

Estoy de trabajo hasta arriba.

De hecho, me tengo que ir pirando ya.

Hasta luego, Paty. -Vale, hablamos.

-Primero se casa con una embarazada y después con otra que tiene cáncer.

Y lo peor es que el gol lo había metido otro.

-¿Otro? ¿Cómo que otro?

¿Quintero? ¿Alicia es hija de Fernando Quintero?

¿Raúl? Sí, oye, que vamos adelante con lo de las pruebas de ADN.

Dime, ¿qué necesitas para hacer las pruebas?

¿Serviría con una colilla?

Pues cuenta con ella. Esta misma tarde te la acerco.

(Se cierra cajón)

-¿Sabes qué pasa? Que estas amenazas no son ninguna tontería.

No es un grupo de chavales radicales. Son "hackers".

Y saben muy bien cómo viralizar sus amenazas.

Además, tienen talento para manipular a sus seguidores.

-Va, chaval, vete con tu mamá.

¡Quita! -¡Tu condena se ejecuta hoy!

Acaba de anunciar su próxima víctima.

Joaquín Estrada López.

He pensado que con un poquito de psicología,

a lo mejor sí que podemos echarle el guante.

-Soy toda oídos.

-"Estoy perfectamente. Nadie me ha dado ninguna paliza.

Ese cobarde que se esconde tras el nombre de Verdugo98

os ha tomado el pelo a todos.

¿Quién es ahora el mentiroso?".

-"Cállate, tú a mí no me das lecciones de nada.

De la próxima paliza no te vas a levantar".

-Ha colgado. ¿Ya? ¿Sí? ¿Seguro que lo tienes?

-Vamos a por él. -Menos mal, ¿eh?

Porque si te soy completamente sincero,

estaba empezando a acojonarme un poquito.

(Beso)

-¿Qué me traéis? -Aquí donde lo ves,

este pipiolo es el famoso Verdugo98.

En realidad se llama Rubén. Rubén Jiménez, ¿no?

-Quién lo diría, con esa cara de no haber roto un plato en su vida.

-¿Qué pasa? -Voy a empezar a salir con Martín.

-Siempre pensé que te gustaba. No sé por qué, ni qué le ves, pero...

para gustos no hay disgustos, ¿no? (RÍE)

(Música emocionante)

-Hola.

-¿No te has cambiado, con la hora que es?

-Se me ha hecho tardísimo. ¿Algo para hoy ha pasado?

-Nada, dos tipos que se liaron a tortazos,

porque uno no le quiso ceder el paso al otro en una rotonda del polígono.

-Y para la UFAM, ¿hay algo?

-Nada. Hemos tenido una noche tranquila.

-Menos mal, porque llevábamos una racha...

-Pues voy a hacer los informes de las estadísticas de Jefatura.

-Si el comisario no te los reclama, tú tranquila.

Que hoy tiene que estar como una seda.

-¿Qué has dicho?

-¿Qué? ¿Yo? Nada, nada.

Nada, que hoy es un buen día

para entregarle los informes atrasados al comisario.

-Espe, que tú no das puntada sin hilo,

que te conozco como si te hubiera parido.

Venga, suelta la información, que somos amigas.

Venga. (SUSPIRA)

-Es que yo no sé si te conviene saberlo.

-Pues ya lo has soltado, ahora desembuchas.

Ya decidiré yo si me conviene o no me conviene saberlo.

(TOSE) -Antúnez me ha dicho que el innombrable

ha pasado la noche en un hotel.

-Pero si Antúnez no llega hasta las seis de la mañana.

-Pues eso, que le vio a las seis menos cuarto

salir del hotel América.

Tú sabes dónde está eso, ¿no? -Sí, sí, sé dónde está.

Pero no he estado ahí nunca.

-No, no, yo no estoy insinuando nada de nada.

Yo solo te transmito la información que me han dado.

-Información recibida.

¿Y con quién iba?

-Mmm, ¿quién?

-Pues quién va a ser, el comisario, hija, el comisario.

-Ah, pues no, según me han dicho, le vieron salir solo.

Eso no significa que no haya pasado la noche con alguien.

Ese alguien pudo salir antes o después que él.

-Sois unos cotillas. (RÍE) -¿Yo?

-sí. -Yo no, Antúnez. Yo...

-No, los dos. Os gusta un chisme más que a un tonto un lápiz.

-Si sé que te vas a poner así, no te digo nada.

-Me fastidia que no paráis de hablar de la vida privada de la gente.

-No, Lola, no. A ti te molesta que el comisario

haya pasado la noche con otra persona en un hotel.

-Hay muchas razones por las que el comisario

ha podido pasar la noche en un hotel.

-Muy pocas si tenemos en cuenta que vive en el centro.

¿O qué me vas a decir? Que ha habido un escape de gas en su finca

y toda la familia se ha trasladado al hotel, a pasar la noche allí.

Mira, esto se llama echar una canita al aire. Fin.

-Pues no sé, a veces las cosas no son lo que parecen.

-Parece que no te ha gustado nada mi teoría, ¿no?

Aunque yo creo que es muy lógica.

-Hija, no sé, es que...

Hace tan poco de lo nuestro que...

-No le has olvidado, ¿verdad?

Y te duele

que se esté acostando con otra mujer.

(LLOROSA) -Lo tengo totalmente olvidado.

Y si no, me queda muy poco. -Pues tus ojos no dicen lo mismo.

A mí no me engañas.

Mira, me alegro de habértelo contado.

A ver si se te quita la máscara esa de una vez

y te das cuenta de la clase de individuo que es.

-Pues sí que le tienes manía, sí.

-Pues sí, sí. Sí le tengo manía, sí.

Porque se está aprovechando de mi mejor amiga

y eso me pone furiosa. (RÍE)

-Bueno, me voy a cambiar antes de que empiece el lío.

-Mmm.

El lío ya ha empezado.

(Pasos)

-Mira...

-Hala, todo bien firmadito.

Y ahora al calabozo hasta que pases a disposición judicial.

-Pero me sacarás pronto, ¿no?

-Eso lo determinará un juez.

-Un juez. Sabes lo que es, ¿no?

En esta sociedad, son los encargados de aplicar las leyes.

Deciden qué castigo merece un delincuente

según un ordenamiento jurídico.

No se dedican a dar palizas por ahí con una panda de capullos.

No, tranquilo, abogado, termino ya.

Solo quiero decirle una última cosa al joven.

Bueno, a su cliente.

Mira, chaval, tú cuando te miras al espejo

igual ves a un justiciero así tipo Steven Seagal, ¿no?

Pero no eres más que un vulgar delincuente.

¿Cómo te haces llamar?

¿Verdugo98? (RÍE)

Tú eres patético.

-Velasco, llévatelo al calabozo. -Venga, andando.

Buenos días.

-Hasta luego, gracias.

-Vaya con el muchachito este del Verdugo.

En cuanto le hemos apretado un poquito, lo ha cantado todo.

-Sí, porque además de un delincuente, es un cobarde.

Me alegro de que sea mayor de edad, para que pague por lo que ha hecho.

-No entiendo cómo la familia no se enteraba de nada.

-Bueno, hay veces que te das cuenta tarde de lo que le pasa a tu hijo.

De la noche a la mañana, te encuentras con un desconocido.

-Ya, hay padres que son unos pendejos.

-En eso tienes razón.

Oye, ¿por qué no nos dejamos de cháchara y nos dedicamos al curro?

-Elías, tú estás como rarito hoy, ¿no?

¿Te pasa algo? -¿Qué me va a pasar?

Me he levantado con el pie izquierdo.

-¿Seguro que es solo eso?

¿Mmm? -No sé.

-Venga.

-Sí, está todo listo para ingresar y hacer el preoperatorio.

La recogeré después de comer y la acompañaré al hospital.

(ANTONIO) -"Dile de mi parte a Montse

que en cuanto me pueda escapar, me paso a verla.

-Por supuesto, cuenta con ello.

-"Muchos ánimos para ti también, que también estás sufriendo lo tuyo".

(Se abre puerta)

-Gracias, Antonio. Hasta luego.

(Pasos que se acercan)

Alicia, ¿qué haces aquí? ¿No tenías que estar trabajando?

Hoy entro un poco más tarde y quería verte.

Quería desearos suerte a Montse y a ti.

Gracias.

Ya verás cómo sale todo bien, papá.

Está todo controlado, ¿no?

Controlado es mucho decir.

Hay que ver cómo evoluciona después de...

de salir de la operación.

Si es que sale.

No digas eso. Seguro que sale todo bien.

Ahora más que nunca tienes que ser fuerte.

Montse lo necesita. Ya, pero tú no eres ella.

Y a ti puedo decirte que estoy muerto de miedo.

¿Quieres que tomemos un café

y así desconectas un poco del trabajo?

¿Un cortado?

Míriam, por favor, dos cortados cuando puedas.

Qué bien, te han dado el alta.

-Ya ves, mala hierba nunca muere. (RÍE)

-No digas eso que tú eres buena gente.

Aunque esos niñatos te la tuvieran jurada.

¿Qué te han hecho aparte de lo que se ve?

-"Na", unos aficionados.

-En el barrio se comenta que te rompieron varias costillas,

te reventaron el tímpano y te hicieron...

-Para, para. Por favor, Salima.

No veas lo que a la gente le gusta exagerar.

Ayúdame un momento, ay, cógeme... (QUEJIDO)

(RÍE) No, en serio, que no ha sido para tanto, ¿eh?

La sangre no ha llegado al río.

Te lo digo yo que estaba ahí.

-Se te ve muy animado. -Es que lo estoy. Lo estoy.

Te va a parecer muy raro, Salima, pero...

que te den una paliza de muerte y acabar en el hospital

tiene su parte buena.

-Eres más raro que un perro verde.

Parece que te alegras de haber sido la víctima de Verdugo98.

-Ese soy yo. Un bicho raro, ¿mm?

Y, ya que estamos, te voy a pedir una cosa

un poquito extraña también.

Verás, ¿sabes lo que me apetece de verdad, de verdad?

Una bola de helado de nata encima de un café americano.

¿Qué te parece? (RÍE)

-Helado de nata en café americano.

-Eso es. Raro pero delicioso.

Como yo. (RÍE)

Ostras, los dolores. (QUEJIDOS)

Te hacía yo en el hospital. (ALEGRE) -Hombre.

Me han echado, Lola.

En serio, me han echado. ¿Sabes qué pasa?

Las enfermeras no paraban de caer rendidas de amor a mis pies.

Y el resto de los enfermos han firmado una queja formal.

(RÍEN)

-Me alegro mucho de que estés en forma.

Gracias a ti hemos podido echarle el lazo a Verdugo98 y sus compinches.

-Martín Díez, siempre al servicio de la ley y el orden.

-¿Te coges la baja? -¿La baja?

Soy autónomo.

Nosotros no tenemos bajas.

No está esa palabra en nuestro vocabulario.

(RÍE) -Genial.

Pues, no sé, ahora que estás en activo quizá te apetece

apuntarte a un concierto o algo.

La semana que viene vienen los Crazy Bones, sé que te gustan.

-Hombre, claro que me...

Los Crazy Bones, claro que me gustan.

No estoy de baja, pero tampoco me veo dando botes ahí en un concierto.

-Si no vas a dar ningún bote.

Es un concierto en acústico, con butacas numeradas.

Vamos, como mucho, mueves el pie.

(DUBITATIVO) -Siéntate, siéntate un momentito.

Quita eso.

Oye, te lo agradezco.

No, de verdad, me encantan los Crazy Bones.

Y me encantaría ir contigo, pero no...

no voy a poder.

-Pero si no te he dicho el día que es.

-Ya, pero es que sea el día que sea, voy a estar ocupado.

Con Laura.

-¿Laura y tú...?

-Hemos empezado a salir, hala.

Ya es oficial. Te doy la primicia.

-Joer, Martín, cómo ha cambiado el panorama, ¿no?

-Al final te has salido con la tuya, ¿eh, campeón?

(RÍE) -Eso parece.

-¿Y desde cuándo? -Pues desde ayer.

Pero tiene que ser, no sé,

los hematomas, los vendajes, todo esto, que te hacen irresistible,

porque si no... (RÍE)

-No creo que Laura sea de las que se derritan con un macho alfa.

-¿Macho alfa? ¿Tú ves alguno por aquí?

-Lo que me refiero es que conociendo a Laura probablemente...

si ha dado ese paso es porque le gustas, y mucho.

(SUSPIRA) -Bueno, eso espero.

Ya ves, a mi edad y de repente con estas pintas...

va y me sonríe el amor.

¿Qué te parece?

¿A qué viene esa mirada tan triste?

-Nada, cosas mías.

-A ver, Lola, oye, venga, va.

Ya dejo de bromear, ¿eh? Me pongo serio.

Somos amigos, ¿no? Cuéntamelo.

-No vale la pena, de verdad. Pero gracias.

-Aquí tienes, Lola, el bocadillo que me pediste.

-Gracias, Salima. -¿Te lo apunto?

(ASIENTE)

-Felicidades, Martín, por lo tuyo.

(SUSPIRA)

-Y cuando los tratamientos lo permitan,

me la llevaré de viaje de novios anticipado.

Así que rompiendo esquemas.

Primero el viaje y luego la boda.

Alicia, quiero alegrarle la vida

y un viajecito es lo ideal, ¿no?

Bueno, y de la boda no se libra.

Montse no se ha casado nunca

y quiero darle el mejor enlace posible.

Seremos pocos, pero escogidos.

Pues cuenta conmigo.

Y me gustaría también que contaras con Rober.

Alicia, hoy no es el día para hablar de Rober.

¿Por qué? Ni que fuera un apestado.

No tengo ánimo para discutir.

Vale.

Me alegro mucho de que te cases con quien quieras.

No voy a poner ningún tipo de impedimento.

Quiero que rehagas tu vida y que seas feliz.

Yo también quiero que seas feliz.

Pues quiero a Rober, y eso no me lo puedes negar.

Él está haciendo muchísimos esfuerzos por mí.

¿Por qué no puedes hacer tú lo mismo?

Porque no se trata de esfuerzos,

sino de ser sensatos y anticiparse a los problemas.

Rober y su familia no te convienen.

Los orígenes humildes no condenan a nadie.

Es verdad que nació de lo más bajo de la sociedad,

pero ha luchado por progresar y crecer.

Y te aseguro que sus valores son iguales que los nuestros.

Aunque sea la mejor persona del mundo,

no es suficiente para construir un futuro contigo.

¿Quién eres tú para decidir con quién puedo construir mi futuro?

Joder, tú has escogido una persona que está gravemente enferma.

Eso ha sido un golpe bajo. Pues sí, mira, lo siento.

Pero me hace mucho daño tu actitud.

Pues puede que hoy te haga daño mi actitud.

Pero el día de mañana me lo agradecerás.

La semilla de Rober no es sana.

¿De qué estás hablando, papá?

Tú no conoces de nada a su familia.

Conozco muchas cosas, y la mayoría son malas.

Su padre es un maltratador que se está pudriendo en la cárcel,

porque le dio tal paliza a su mujer que casi la mata.

No me puedo creer que le hayas investigado.

¿Desde cuándo? Bueno, da igual.

Me he hecho una idea muy certera del ambiente en el que ha crecido.

(RÍE INDIGNADA) Esto es increíble.

No es tan extraño que uno solicite información

de un tema que le preocupa.

Es que Rober no es un tema, papá.

Es la persona a la que quiero.

Bueno, por favor, no te enfades conmigo.

Haré lo que sea por protegerte.

Aunque utilice métodos que son poco loables.

Aunque me odies.

Has llegado demasiado lejos en todo esto.

¿Tú sabes que su hermano se pasó dos años en un reformatorio?

Pues no me extraña.

El ambiente en el que han crecido marca sin remedio.

Sí.

Y a Rober le ha marcado de una forma admirable.

Lleva media vida luchando

contra las injusticias y contra los abusadores.

Alicia lo ha criado un maltratador que molía a palos a su mujer.

Rober no es una persona violenta y jamás me haría nada.

No puede ser inmune a la violencia en la que ha crecido.

¿Sabes que su madre sigue viva

gracias a que él denunció a su padre?

Bueno, ¡me da igual!

No quiero que mis nietos respiren ese ambiente.

Por favor. ¡Lo que me faltaba por oír!

Alicia, por favor, ya está bien. ¡Por favor! ¡Ya está bien!

No quiero tener esta discusión hoy.

Muy bien.

Pues punto final.

Pero te advierto una cosa, papá.

No voy a aceptar que me estropees la vida aunque seas mi padre.

Quiero a Rober y no conseguirás separarme de él.

(Pasos ágiles y decididos)

(Ruido puñetazos fuertes)

Baja las revoluciones, que te vas a quedar sin fuelle.

A ver quién va a correr luego detrás de los cacos.

-Elías. -Bueno, pues estamos apañados.

Va. (DA PALMAS)

Hora de hablar con tu entrenador.

De descansar un poquito, charlar tranquilamente.

Porque te estás dando mucha caña

y creo que se debe a razones extradeportivas.

(RESOPLA)

-No quiero hablar.

-Pues deberías. Ya sabes que aquí en el Atlas

Entrenamiento y terapia por el mismo precio.

(Ruido velcro)

Déjame pensar.

El trabajo no es.

Así que tiene que ser un tema de compañeros, ¿no?

O de algún compañero concretamente, ¿verdad?

-No. De dos compañeros.

-¿Ah, sí? ¿Elías?

-Y Laura. -¿Juntos o por separado?

-Por separado.

-Vaya.

Bueno, vamos por partes. Empezamos por Laura, ¿te parece?

Y rapidito que no tenemos todo el día.

Se te acumulan los conflictos con los compañeros.

¿Qué pasa con Laura? Cuéntame.

-Laura ha comenzado a salir con Martín Díez.

-¿Con el periodista?

Está hecho un casanova.

(SUSPIRA)

-Ya sabes lo que siento por ella y estoy jodida por eso.

-Bueno, va, lo tuyo tiene solución, no te preocupes.

-¿Cuál?

-Mira, tú sabes que me gustan las mujeres, ¿no?

-Lo sé yo y lo sabe todo el mundo.

-Pero me gustan mucho, mucho. Y estoy de acuerdo contigo.

Laura es un bombón, pero...

es un bombón de chocolate amargo.

No sé si entiendes lo que quiero decir.

Hay muchas mujeres como ella.

Solo tienes que abrir las antenas un poquito.

-Si esos son tus consejos, guárdatelos.

-Nacha, no puedes evitar lo inevitable, ¿vale?

Tienes que pasar página

para escribir nuevos capítulos en tu vida.

Podría escribir un libro de autoayuda.

-Ya está bien por hoy.

-No, no. Espera, espera un momento, no hemos terminado.

-¿Qué pasa con Elías? ¿Qué pasa con mi amigo?

-No sé, y eso es lo que me mosquea.

Está raro.

Dice que se ha levantado con el pie izquierdo,

pero estoy segura de que hay algo más.

Está triste, irascible...

Y no es una cuestión de que sea cascarrabias,

porque es así siempre.

(SUSPIRA) No sé, me tiene preocupada.

Max, ¿qué haces?

-Consultar el calendario.

-Ah, estupendo.

Yo me pongo a contarte mis problemas ¿y tú, a consultar el calendario?

-Ese es el problema de Elías, el día de hoy.

Hoy es el cumpleaños de su hijo.

-¿Estás seguro? Pero si no tienen relación.

-Claro, le encantaría llamarle,

pero como no tienen relación, no puede hacerlo.

-No lo sabía. -Así es.

Todos los años por estas fechas pasa un día de perros.

Y lo sé por experiencia.

-A su hijo debería gustarle recibir su felicitación.

-Para nada. Si lo odia. No quiere saber nada de él.

No, de verdad, no menciones esto.

Y no se te ocurra abrir la caja de Pandora, ¿eh?

-Pero es que no me gusta verlo así mal.

-Da igual. Hazme caso, ¿vale? No menciones el tema.

Mañana todo habrá pasado y Elías volverá a ser el de siempre.

Venga, nuevo asalto.

Vamos. Guante derecho.

Eso es.

¿Me pones un cafelito con leche, por favor?

¿De comer no quieres nada? -Eh, no.

-Mira, Salima, les he puesto un toque de cúrcuma.

En honor a tus orígenes.

-Ay, es que la cúrcuma no me gusta.

(RÍE) Ni de niña.

Recuerdo cuando mi abuela preparaba el tajín de pollo y ciruelas,

siempre le pedía sin cúrcuma.

-Bueno, pero... pero le he puesto muy poca, ¿eh?

Mi padre las ha probado esta mañana y ha dicho que estaban buenas.

¿Quieres que se las demos a los clientes?

-Espera.

A ver, déjame probar una.

No vaya a ser que venga un "influencer" gastronómico

y me ponga otra mala crítica.

(TOSE)

Mmm, o tu padre es un buenazo, o te quiere mucho,

o no tiene ningún paladar.

Pero estas magdalenas tienen un sabor muy raro.

-Bueno, ¿y qué hago? ¿Las tiro?

-A ver qué dice Elías, que es de confianza.

Elías, tu café con leche y una magdalena.

Invita la casa.

-Estas son de las tuyas, ¿no, Olga?

-Sí. Bueno, es un poco un experimento,

porque le he puesto un poco de cúrcuma.

Tú pruébala y me dices si te gusta, pero de verdad, ¿eh?

-Vale, cúrcuma.

Vamos a ver. Ah.

Están "mu" ricas.

No te han salido igual de bien que otras veces, pero no están mal.

-¿Lo ves? No soy yo. Y no las podemos servir.

Y tu padre no tiene ningún paladar. -No, claro que tiene paladar.

Pero me ha dicho que estaban buenas para complacerme.

Está últimamente como un oso amoroso conmigo.

-¿Últimamente? Pero si tu padre siempre te lleva en palmitas.

-Ya, pero ahora más.

Como les he dicho que no quiero buscar a mis padres biológicos,

está que me da besos a cada rato.

-¿Ya has desistido en ese tema?

-Sí, no quería hacerles más daño.

-Y Claudia y Antonio son los mejores padres del mundo.

-Pues sí. Tengo mucha suerte, la verdad.

Aunque a veces les doy razones para que se quieran divorciar de mí.

Pero los padres y los hijos no pueden divorciarse.

-Ya. Además, ¿tú sabes que hay lazos

que son más fuertes que los de la sangre?

-Eso es cierto.

-Oye, a ver qué hago ahora con todo esto.

-Pon chocolate blanco.

-Voy a ver si tengo.

El ladrón tenía un compinche dentro.

¿Has visto lo nervioso que se ha puesto el chaval?

Temblaba cuando le hemos dicho

que nos dejara ver las cámaras de seguridad.

¿El qué? ¿Que temblaba o que tiene un compinche dentro?

Perdona, no te estaba prestando atención.

¿Estás así por lo mío con tu padre?

Rober, no me apetece.

¿Ha pasado algo y no me lo quieres contar?

Porque no me voy a sorprender. Si le tengo "calao".

Eso es lo que tú te crees. Me está sorprendiendo incluso a mí.

No te lo quiero contar. No quiero que le cojas más manía.

Seguro que no es para tanto.

De verdad, que da igual.

Además, ya le he dicho que nos deje tranquilos.

¿Y crees que te hará caso?

Como sea tan testarudo como tú, no parará hasta que lo consiga.

A testaruda no me gana nadie. Tendrá que aceptar que somos pareja,

que nos queremos y que vamos en serio.

Pues habrá que demostrárselo con hechos consumados.

¿Qué quieres decir?

Que nos vayamos a vivir juntos,

que para eso no necesitas su bendición, ¿no?

Aunque a lo mejor es demasiado pronto para ti.

¿Ahora patrulláis cogidos del brazo?

Déjame en paz, tío.

Vosotros os cruzáis en mi camino. Yo estoy currando.

O mejor dicho, estoy prestando un servicio humanitario

a la gente necesitada del barrio.

Pues no tienes que echar tú horas para limpiar tu conciencia.

¿Tú no dices nada, Alicia?

Tengamos la fiesta en paz, Sergio.

Por mí, encantado. Vamos, os invito a tomar algo.

Lo que me faltaba, tomarme un café contigo.

Era una broma, Rober, solo pretendía ser educado.

Muchas gracias, pero estamos trabajando.

No es lo que me pareció cuando os vi.

Tiro para adentro porque si no, me enciendo.

Cuidadito con la combustión espontánea, que es muy peligrosa.

Alicia, espera. ¿Qué tal tu padre? ¿Cómo está?

Fenomenal. Dale recuerdos de mi parte.

Aunque terminásemos mal, le guardo mucho aprecio.

(ASIENTE DISPLICENTE) Chao.

(Pasos fuertes y decididos)

¿Raúl? ¿Qué tal?

¿Pudiste sacar las muestras del cepillo de dientes y del puro?

Genial. ¿Y cuándo tendrás los resultados?

(RESOPLA) ¿No podría ser antes, tío?

Ya te digo que el dinero no es problema.

Perfecto, eso mucho mejor.

Te llamo esta tarde y concretamos.

Hecho. Chao.

-Te repito por quinta vez

que la elíptica me la trajisteis rota.

No sé qué habéis hecho, pero arreglarla, no, ya te lo digo.

No me toques las narices, está en garantía

y no me la pienso quedar hasta que no funcione.

¿Estamos? -Hasta luego.

-Muy bien, me traes otra de sustitución

y cuando llegue la pieza, me avisas. Hasta luego.

¡Oye, Jairo!

Espera, tío. ¿Te vas sin saludar?

-Pues si te he "saludao", ¿no me has oído?

-¿Qué tal el entreno? -Bastante bien. Me he "machacao"

porque necesitaba desconectar de los malos rollos.

-Ya, todavía sigues "rayao" por lo del Culebra, ¿no?

-Ya te digo que sí.

Pero sudar la camiseta me viene muy bien.

-¿Sabes lo que me viene muy bien cuando estoy de bajón?

Bailar.

Ya te digo. Bailar. Yo hace mogollón de tiempo que no bailo.

Cuando era un enano, nos íbamos a los "descampaos"

y nos poníamos ciegos a bailar.

Con unos loros de los 90 que tenía mi padre.

No necesitábamos ni fumar canutos.

-Yo es que soy un poco más de discotecas.

-Y yo. No sigo bailando en los "descampaos".

(RÍE) -Vale. ¿Sabes cuál es la última que han abierto?

La nueva, la Red Star. -Sí, no está muy lejos, ¿no?

-Qué va, a diez minutos andando. Además, creo que es la leche.

Tiene tres plantas, un musicote que alucinas,

rayos láser de estos de luces

y una estrella roja colgada del techo.

Por eso se llama Red Star.

Tengo unas ganas de ir. (RESOPLA)

-Ya me lo contarás. Lo mismo voy algún día también.

-¿Tú de qué vas, chaval? ¿Cómo que ya te lo contaré?

-¿Cómo que de qué voy?

(RÍE) -¿Tú eres tonto? Te lo estás haciendo, ¿no?

-Lo que menos necesito es que me insultes.

-Perdona, es que...

no me puedo creer que no lo estés entendiendo.

-¿Qué es lo que tengo que entender?

-Que te estoy diciendo que vengas conmigo.

Los dos juntos, tú y yo. ¿Lo pillas?

-Ah. -Ah.

-Pues no lo estaba pillando. No... no sabía que iba por ahí.

-Ya. -No.

-Llevas meses detrás de mí, más "pesao" que una vaca en brazos,

y ahora que te propongo planes juntos,

tú no paras de darme largas. ¿Cómo es esto?

-Es que tengo muchísimas cosas en la cabeza.

-Ya. No me chupo el dedo, tú me estás castigando

por haberte rechazado en el pasado.

-Es eso. Dímelo.

-Tía, no te montes películas, que yo no soy rencoroso ni nada de eso.

Pero si tú me gustas muchísimo.

Me gustas lo mismo que el primer día que te vi allí en la plaza. O más.

-Menos mal, pensé que estabas siendo borde por eso.

-Qué va, si tú eres la chica más guapa y más flipante que conozco.

-¿Y por qué me rechazas?

-No te rechazo, lo que pasa es que mi vida es "mu" complicada.

Sobre todo últimamente.

-¿Y es tan complicada que no tienes ni un huequito para mí?

¿Así, chiquitito?

-Pues si me lo dices así, sí que tengo.

Y chiquitito no, desde luego.

-Pues ya está, no se hable más. Nos vamos a la Red Star.

-Vale, nos vamos. (RÍE)

Pero vamos otra noche que hoy trabajo.

-¿Lo ves? Ya me estás dando largas otra vez.

-Que no, te juro por mis muertos que otro día vamos.

-Prometido.

(Pasos que se alejan)

-Hola, Salima. ¿Me pones un agua fresquita?

-Marchando. -Nos quedan diez minutos de asueto.

-Pues me voy a echarle gasolina al coche.

-Ya sé por qué andas con ese humor endiablado.

-Oye, Nacha, no me busques las cosquillas, ¿eh?

Hoy no, por favor.

-Es el cumpleaños de Israel, ¿no?

-¿Quieres hielo?

-No, está bien así. Gracias.

-¿Te lo ha dicho el bocazas de Max? -Yo se lo pregunté.

-Pues ahora que ya lo sabes, ¿podemos seguir trabajando

y dejar que acabe este puñetero día?

-¿Y esperar otro año para que esa herida vuelva a abrirse?

-Oye, ¿puedes dejar este tema? -Llámalo.

-Si es su cumpleaños, es una oportunidad de oro

para que vuelvas a retomar contacto con él. Llámalo.

-No, no puedo llamarle.

Me prohibió que lo hiciera y fue muy tajante.

-Bueno, eso ya pasó hace tiempo. La gente cambia de opinión.

Además, los padres y los hijos muchas veces nos decimos cosas

que con el tiempo pierden valor.

-Yo conozco muy bien a Israel. No va a cambiar de opinión.

No es de los que cambian de opinión.

Es un tipo muy orgulloso.

En eso salió a mí.

-Pues entonces seguro que hay alguna forma

de hacerlo que recapacite.

-Oye, por favor, ¿puedes dejar este tema, Nacha?

-A ver, las cosas no se solucionan así. No, señor.

Las cosas hay que hablarlas.

-Mira, compañera,

yo la cagué bien cagada con mi hijo.

Y ahora lo único que puedo y debo hacer es respetar sus deseos.

Así que, por favor, no vuelvas a sacar este tema.

Te lo ruego. ¿Mmm?

¿Bien? Y ahora me voy a echarle gasolina al coche.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

-Bueno, tú dirás lo que quieras,

pero yo me quedo esta noche.

-No voy a permitir que duermas en una silla.

-Pero ¿por qué no, cariño?

Al menos en la silla dormiré algo,

pero si me voy a casa, no voy a conseguir pegar ojo.

-A testarudo no hay quien te gane.

¿Me harás el favor, por lo menos, de cenar en condiciones?

-¿Qué tal? Bien la habitación, ¿no?

-Sí, muy bien.

¿Has podido hablar con la Dra. Valls?

-Sí, estaba con el Dr. Machado, el neurólogo que te va a operar.

-¿Qué te ha contado?

-Pues que no tiene por qué haber complicaciones.

Tus índices son correctos

y el tumor está muy delimitado, como ya sabíamos.

-¿Y cuándo la operan? ¿Hay hora?

-La bajarán a primera hora.

A partir de ahí, hay que tener paciencia.

Se puede alargar unas horas.

Pero que quede claro que tanto la Dra. Valls

como el Dr. Machado son muy optimistas.

-Igual que nosotros. ¿Verdad, cariño?

-Montse.

Esta batalla la tienes ganada. Seguro.

Y ya verás cómo al final tienes tu recompensa.

Claudia me pide que te dé ánimos.

-Y Alicia.

-Dadles las gracias de mi parte.

Y ahora marchaos.

Que no pasa nada porque me quede un rato sola.

-Adiós.

-Bueno, yo voy a casa y vuelvo para dormir, ¿eh?

(Beso)

-Max.

-¿Dónde te has dejado a tu compañero malaje?

-Está terminando de redactar unas diligencias.

-¿Ya has aprendido a sobrellevar su malhumor como te dije?

¿Qué has hecho?

-Le aconsejé que llamara a su hijo.

-Por Dios, si lo sé, no te cuento nada.

¿No le habrás dicho que yo...?

Pero, Nacha, por Dios.

Ahora se va a cabrear conmigo.

El tema de Israel es un tema tabú.

-Ya, se cerró en banda a hablar de él.

Y es que me sabe supermal, Max. (RESOPLA)

-Bueno, no lancemos las campanas al vuelo.

Mañana Elías Guevara volverá a ser el mismo.

-No lo superará si no hacemos algo.

Finge que está todo bien, pero está hecho polvo.

-No se puede ayudar a quien no se quiere dejar ayudar.

-Podemos buscar las condiciones necesarias

para que se reconcilien sin que él lo sepa.

Yo ya lo decidí, Max, voy a contactar con su hijo.

-¿Y cómo lo vas a hacer? No sabes cómo se llama, dónde vive...

-Se llama Israel y vive en París.

-Y con eso lo vas a encontrar, ¿no? -Sí, si tú me ayudas.

-No, yo no te voy a ayudar.

No quiero meterme en los problemas familiares de Elías.

-Somos sus amigos, Max. (RESOPLA)

¿No te duele verlo así todo jodido, vuelto nada? Piensa en tu hija.

¿No te ayudó él al cien por cien cuando estabas mal con Paty?

Si no me quieres dar información,

ya me las arreglaré yo por mi cuenta. Gracias.

-Se llama Israel. Vive en París, en la zona de Montmartre.

Y es dibujante.

-¿Dibujante de qué?

-Pues de cómics, de dibujos animados, yo qué sé.

Es ilustrador.

Elías me contaba que de pequeño siempre iba con un lápiz.

Y cada vez que veía un trozo de papel,

se ponía a garabatear.

-¿Y sabes si vive solo, con un novio, con su madre?

-No lo sé. No tengo ni idea.

-Indagaré, indagaré.

-Escucha, con el apellido de Elías no lo vas a encontrar.

-¿Por qué? ¿Utiliza algún nombre artístico?

-Se cambió el apellido del padre por el de la madre.

Ahora se apellida Carrillo.

-Debió ser un palo muy duro para Elías.

Veré qué puedo hacer por nuestro amigo.

-Ten cuidado, Nacha. Ten cuidado.

No te vaya a salir el tiro por la culata.

-Sí, tranquilo, seré prudente.

Gracias, Max. Venga.

(Pasos que se alejan)

-Uy, ¿a ti qué te pasa?

¿Te han dado una mala noticia o qué? -No.

No me pasa nada, hija. -Tienes una cara de disgusto...

-Disgusto el que puedo tener si me salen las cosas mal.

-¿Qué cosas?

-Nada. He dicho algo que me puede costar una amistad.

-¿Te has peleado con Nacha? -¿Con Nacha? No, qué va.

-¿Entonces?

-Déjalo, hija.

-Venga, invítame a una horchata y me lo cuentas.

-¿Qué pasa? ¿Ya te has fundido todo lo que te paga tu jefe?

-Es que mi jefe es un rata y me paga un sueldo de risa.

Pero mi padre es maravilloso.

(RÍEN)

-Tú también eres maravillosa, hija.

¿Te he dicho lo feliz que me hiciste cuando pusiste mi vida patas arriba?

-¿Ah, sí? Conque feliz. (ASIENTE)

Pues lo mío me costó convencerte. -Bueno, de sabios es rectificar.

(ASIENTE)

-Oye, papá, yo quería pedirte un favorcito.

Jo, es que tengo el móvil que me va fatal, de verdad.

Hasta el nivel de que no puedo hacer fotos porque no tengo memoria.

Y necesito uno nuevo. ¿Tú me podrías dejar algo?

-¿Cuánto vale?

-180 pavos. Si es una ganga.

Creo que deberías esperar al día 2 a que te pague tu jefe.

-Papá, no me seas cutre. En serio, que lo necesito ya.

Mira, con esto pago la entrada. Luego te acompaño al cajero

y sacamos el resto, ¿vale?

-Vale.

-Interrogar a esos cretinos ha sido coser y cantar.

Se han desmoronado como un castillo de naipes.

-O sea, que los tres han confesado sin problemas.

-No paraban de tirarse mierda los unos a los otros.

-Vaya, que con la capucha puesta dicen de lo lindo,

pero luego, a la hora de la verdad,

son tirando a cobardes. (ASIENTE)

-El que se lleva la peor parte es Rubén.

-El tal Verdugo98. -Sí.

Él incitó a los demás y se va a pasar una buena temporada entre rejas.

(RESOPLA)

-Qué bueno, qué bueno.

Y... bueno, en fin, en vista de que esta historia

ha terminado tan bien,

pienso que...

que tú y yo igual deberíamos celebrarlo saliendo a cenar juntos.

-Está bien.

(BALBUCEA)

-No me lo puedo creer.

Debo estar soñando.

-¿Por qué?

-Pues porque has aceptado una invitación mía a cenar.

(ASIENTE)

Como te lo he propuesto tantas veces y...

en fin, siempre es que no, pues...

-Si quieres, te digo que no otra vez.

-Ah, no, no, no. No, no. Está bien, está bien.

Todo esto me hace albergar una duda.

Mmm...

El beso que yo creo que nos dimos en la habitación del hospital,

¿eso... eso fue real

o es un delirio mío que...? (RÍE)

-Pues depende de ti. Yo sé muy bien lo que hice.

Pero parece que eres tú que no terminas de aceptar

nuestra nueva situación.

-Me encanta esta nueva situación.

(RÍEN)

(Pasos que se acercan)

(CARRASPEA)

-Perdón, no quería interrumpir, pero hay unos documentos del caso

de Verdugo98 que deberías firmar. (ASIENTE)

-Sí, no, yo, en realidad...

ya me tenía que ir.

Voy a aprovechar para llamar a un italiano

que creo que te va a encantar.

Italiano de restaurante italiano de...

cocina italiana.

(ASIENTE) (NERVIOSO) Buenas noches, Nacha.

-Estos de aquí quedaron pendientes.

Aparte, de las lesiones a Martín y al banquero,

faltaba reseñar los delitos de amenaza en la Red.

-Perdona, es que no...

(Ruido al firmar)

(Ruido papeles)

Nacha, que...

Bueno, que me sabe mal que nos hayas visto.

-No, tranquila, ya me habías avisado que estabais juntos, ¿no?

-Pero lo último que quiero es hacerte daño.

-No pasa nada. Me tendré que acostumbrar.

Espero que Martín te haga feliz.

(Ruido papeles)

Y acaba ya por hoy, que tu novio te espera.

(Pasos que se alejan)

(Llaman a la puerta)

(Pasos que se acercan)

Lola. Hola.

Sí, le he dejado unos informes

sobre los índices de delitos sexuales del último trimestre.

Los han pedido de Jefatura.

Solo tiene que firmarlos y ya me encargo de mandarlos.

¿Les echo un vistazo o vale la pena que los mire a fondo?

Con un vistazo basta, así se ahorra tiempo.

No es por ahorrarme tiempo,

sino por si me preguntan en Jefatura.

Usted mismo, comisario.

Espera.

De verdad, Lola, ¿tienes que ser así de cortante conmigo?

¿No puedes guardar un poquito las formas?

Le trato con absoluta corrección.

No creo que tenga nada que reprocharme.

Lola, sé que me detestas, pero...

al menos podrías disimular un poco.

Más que nada porque tenemos que pasar muchas horas aquí juntos.

Fingir no es lo mío, ni tampoco tener una doble vida.

¿Qué estás insinuando?

Mejor sigo trabajando, me ha llegado un aviso

de malos tratos y debo atenderlo.

No, espera, Lola.

No puedes tirar la piedra y esconder la mano.

¿Qué has querido decir con eso de mi doble vida?

No he querido decir nada, no soy como usted,

que me fiscaliza y se mete en mi vida privada.

Pues para no meterte en mi vida,

me estás lanzando unas buenas pullas.

Y, la verdad, no sé a qué responden.

Yo no tengo ninguna doble vida.

Pues pasar la noche en una habitación de hotel

y no en su casa con su familia, no es propio.

El papel de devoto esposo que su suegro, don Augusto,

le impuso, ¿no?

¿De dónde has sacado que he pasado la noche en un hotel?

¿La ha pasado o no?

En el hotel América, para ser más exactos.

Tienes espías.

No. No soy como su suegro, que le controla a todas horas.

Alguien de la comisaría le ha visto y...

La noticia ha corrido rápidamente por toda la comisaría, ¿no?

(RÍE) ¿Entonces lo confirma?

Sí, lo confirmo.

He pasado la noche en ese hotel.

Y hoy y mañana y pasado mañana.

Hasta que no encuentre un apartamento, me quedaré allí.

Pero la cama, eso sí, no la comparto con nadie.

Si es eso lo que esperas saber.

(SORPRENDIDA) ¿Has dejado a tu mujer?

Me he ido de casa.

No ha sido fácil separarme de mis hijos.

No...

Ni se me ha pasado por la cabeza.

Bueno, pues ya lo sabes.

Y ahora te rogaría que no vayas

chismorreando por ahí mi vida privada.

No pienso hacerlo.

(Portazo)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(Se abre puerta)

(SUSPIRA)

Hola. Buenas noches, Marcelino.

Estoy esperando a Alicia, que va a recoger unas cosas.

Ah, vale.

Me ha dicho Alicia que operan a Montse mañana.

Sí. ¿Y cómo se encuentra?

Pues lo normal en estos trances, nerviosa.

Y vosotros, ¿vais a cenar aquí?

No, no, eh, nos vamos ya.

No hace falta que grites, ya saldrá.

(Ruido ruedas)

Pensaba que esta noche la ibas a pasar con Montse.

Pues sí, he venido a buscar el neceser

y una camisa de recambio para mañana.

¿Y esa maleta? ¿Adónde vas?

A casa de Rober.

¿Y necesitas una maleta para pasar la noche?

Serán unos días.

Cuando tenga más tiempo, vendré a recoger el resto.

Podemos irnos. (BALBUCEA)

Eh, ¿qué estás diciendo?

Que me voy a vivir con Rober. Ya podemos irnos.

(BALBUCEA)

¿No es un poco precipitado?

No. La verdad es que no.

Llevamos días hablando de la ilusión que nos hace.

Y ahora se ha presentado el momento.

Alicia, me voy para el coche.

Así te dejo despedirte de tu padre y hablar con él.

No hace falta. No tengo nada más que hablar.

Yo sí creo que un paso de este tipo merece una conversación.

Todo lo que me tenías que decir ya me lo dijiste esta mañana.

Alicia, entiendo que estés enfadada, pero...

no puedes dar un paso de este tipo por despecho.

¿Por despecho?

No.

No es por despecho, papá.

Es porque estoy enamorada de Rober y quiero estar con él.

Bien, de acuerdo.

Solo te pido que esperes a que pase lo de Montse.

Lo siento, pero prefiero no mezclar las cosas.

Si me necesitas, me tendrás.

Pero, evidentemente, no podemos seguir

teniendo la misma relación que teníamos.

Ni seguir viviendo bajo el mismo techo.

¿Y qué relación vamos a tener a partir de ahora?

De ti dependerá, papá.

Pero...

si no aceptas que esté con Rober,

me tendré que alejar de ti con todo el dolor de mi corazón.

(Llaves)

(SUSPIRA)

(TRAGA SALIVA)

Pero, bueno, Sergio, ¿tú qué haces ahí, tío?

-¿A ti qué te parece? Estoy trabajando, ¿no lo ves?

-Ya me imagino que don Fernando no te paga

para que veas vídeos de gatitos,

ni pelis porno,

pero no sé si le mola que estés en su mesa.

-¿Por qué supones que estoy aquí sin su permiso?

-Yo no supongo nada, yo te pregunto. ¿Lo estás o no lo estás?

-El Sr. Quintero está en una reunión importante.

Pero ten, le llamas y se lo preguntas.

Le preguntas si puedo trabajar en su mesa, con sus documentos.

(SUSPIRA)

Estoy ocupándome de cuadrar sus cuentas, Jairo.

¿Sabes lo que quiere decir "cuadrar sus cuentas"?

Quiere decir "velar por su dinero".

Saber de cuánto dispone, de cómo moverlo arriba y abajo.

De cómo hacerlo crecer.

Pero tú de eso no sabes nada, ¿verdad?

Seguro que no tienes ni Educación Primaria.

-Qué chulo eres, ¿eh?

Te voy a decir una cosa. Tú no eres mejor que yo

por muchos estudios y trajes que tengas.

No eres mejor que yo. Mírate bien.

Estás en el mismo sitio que estoy yo.

Y, además, te voy a decir otra cosa. Te tengo "mu calao".

Y mi hermano también te tiene "mu calao".

-¿No tienes nada mejor que hacer que venir a tocarme las narices?

-Pues no, porque también yo estoy currando, tío.

Soy el responsable de seguridad de la empresa.

Y me tengo que asegurar de que no entren chorizos.

(RÍE) -Okey.

Eres una pieza fundamental de esta empresa.

Y el Sr. Quintero confía mucho en ti.

-No, don Fernando no confía en nadie.

No se fía ni de su sombra.

Si te has creído lo que no es, vas listo.

-Yo no me he creído nada, Jairo.

Pero te aseguro que conozco todos sus secretos.

Y tú solo eres un vigilante.

-Lo que pasa es que te da celos

que mi hermano te haya levantado la novia.

-Ya salió el tema de Alicia.

Qué obsesión tenéis los Batista con ella.

Jairo, te voy a decir una cosa.

Tu hermano es una diversión para ella.

Un capricho de niña pija.

Y le dejará en la cuneta cuando menos se lo espere.

(RÍE) -Qué malos son los celos, ¿eh?

Me da exactamente igual lo que hagan tu hermano y ella.

Pero igual que conozco muy bien a Quintero,

porque le guardo muchos secretos, también conozco a Alicia.

-Menos lobos, fanfarrón.

(RÍE)

No te rías, Sergio, no te rías.

Mi hermano y yo no tendremos estudios,

pero tenemos otra cosa.

Tenemos un máster en lo que se llama la vida. ¿Entiendes?

-Graduados en la escuela de la vida. (RÍE)

Qué cosas tienes, Jairo.

¿Por qué no te vas a hacer una ronda por la nave

y te ganas el sueldo, que para eso te paga Quintero?

(Pasos que se acercan)

-Perdón, ¿Sergio Mayoral? -Sí.

Traes un sobre para mí, ¿verdad? -Sí.

-Gracias. -Una firmita.

-¿Dónde? -Aquí mismo.

-¿Qué haces recibiendo paquetes a estas horas?

-Es una documentación que debía haber llegado antes.

-¿Ah, sí? ¿Una documentación de qué, de la empresa?

-¿Por qué no acompañas al chico a la salida?

Para que no se pierda. -Sí, tranquilo, ya me voy.

-Muchas gracias. -Gracias.

(RÍE IRÓNICO)

"El supuesto padre no es excluido como padre biológico del sujeto.

Basándose en los resultados de ADN,

la probabilidad de paternidad es del...

99,9 %". (RÍE)

O dicho de otra forma,

Alicia Ocaña es en realidad hija de Fernando Quintero.

Me he trasladado a un hotel.

¿No van bien las cosas en casa?

No van. He dejado a mi mujer.

No podía seguir viviendo como hasta ahora.

Si es que no he parado de darle vueltas.

El pobre lo ha tenido que pasar fatal.

Dejando a sus hijos y... yéndose a un hotel con lo puesto.

-Pero que esa no es la actitud, Lola.

No puedes sentir pena por él.

Ay, ay, ay, que tú le sigues queriendo.

Hacía tiempo que no veía unas calificaciones tan brillantes.

En cualquier caso, pronto veremos si Elena Ruiz Vallejo

está a la altura de sus calificaciones.

Esta comisaría es el mejor destino para hacerse policía.

(RESOPLA) Sé que voy a perderla.

-No la vas a perder.

Tu relación con Alicia va a seguir igual.

-Siento como si se hubiera roto algo entre ella y yo.

-Sole ha venido a denunciar la desaparición de su hija.

Estaba con las preguntas del protocolo.

-Es que no sé nada de ella desde anoche.

Y me da miedo que le haya podido pasar algo.

Vamos a mi despacho y me lo explicas tranquilamente.

¿Por dónde quieres que empecemos?

Reconstruid lo que hizo al salir de casa.

Y después vais al cine Texas, que es donde supuestamente estuvo,

y averiguáis si alguien la vio.

Vale. ¿Tenemos algo del móvil?

La madre dice que la llama y que salta el buzón de voz.

Vamos a ser muy discretos con este tema.

Así que no le voy a pedir a Laura que lo rastree.

Pero si mañana no aparece, lo hacemos.

¿Ponemos el contador a cero?

-Lo ponemos. Pero que conste que no voy a parar de persistir

hasta que logres contactar con tu hijo.

-¿Por qué no dejas el temita si no quieres que me cabree?

-Si él supiera lo buena persona que eres...

-Israel me ve como me ve.

Y además, tiene razón.

Le fallé como padre. Y eso es difícil de arreglar.

-¿Estás bien?

No mucho, la verdad. Esto... esto es duro.

¿Y es definitivo?

Sí, no hay marcha atrás.

(RÍE) Pues me alegro de que ahora lo tengas tan claro.

Cuando estábamos juntos, no era así.

Tenía un motivo de peso para comportarme como lo hice.

Yo es que no la veo desde que acabó el instituto

y, bueno, pues... A ver, nos llevamos bien,

pero grupos de amigos distintos y tal.

Supongo que habéis hablado con Fredy, ¿no?

  • Capítulo 106

Servir y proteger - Capítulo 106

25 sep 2017

Elías se muestra malhumorado porque es el cumpleaños de su hijo, el cual no quiere saber nada de él. Alicia toma una decisión radical para que su padre acepte que ella y Rober van en serio. Sergio, por unas pruebas de ADN, confirma lo que Inma le dijo: Alicia es la hija de Fernando Quintero.

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