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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 104 - ver ahora
Transcripción completa

-Pues que estoy hasta las mismas narices ya

de tener que aguantar a cuatro chorizos de tres al cuarto

que no paran de jugarse la vida en la calle

por cuatro perras asquerosas, maldita sea, si es que...

me pongo de mala leche.

Vamos a ver si me puedes ayudar.

¿Por qué preguntas por el Culebra?

¿Me espías cuando hablo? No, pero no soy sordo.

Sí, Rober, dime.

"Necesito que vengas a comisaría enseguida".

¿Que vaya a comisaría? ¿Qué ha "pasao"?

"Te lo cuento aquí, que es muy grave".

¿Les has dicho que estabas llamando a un camello

para que viniese a hacerme de fontanero?

-No sé, yo he "improvisao".

-Tira para la comisaría que no te vea yo y...

más te vale mantener el tipo. (RESOPLA)

-Lo mataron para hacerse con un cargamento de hachís

que iba a distribuir. Ha sido un tipo solo.

Todas las puñaladas las dieron con la misma mano.

El caso lo lleva Elías.

Pero te juro que como tengas algo que ver con esto,

voy a ser yo el que te ponga las esposas.

Seguro, no me extrañaría nada.

-¿Por qué iba yo a cargarme a ese chico?

-Porque era un camello que se ha "pasao" de listo.

-¿Tú te crees que a mí me conviene

ir dejando cadáveres de chavales por el polígono

con todo lo que tengo encima con la policía?

Anoche tres encapuchados le dieron una paliza al director de un banco.

Y los tres llevaban la misma camiseta...

con un logo parecido a este.

"Verdugo98 cumplió la sentencia".

¿"Mañana otro juicio popular"?

-Me alegro de que no acabáramos en la cama.

Fue una noche estupenda. Y la habríamos estropeado.

(SUSPIRA) -Sí, no, si seguro que tienes razón.

-No lo digo por ti. Lo digo por mí.

Además, yo sé que tú también tenías la mente en otra parte.

En Laura Escalada.

Lo que nos faltaba.

Habla con él y explícale la situación.

Rechazo tu oferta.

Y ahora tengo cosas que hacer.

-Su dinero ya está en las islas Caimán.

-Estamos seguros, ¿no? ¿Podemos confiar en ella?

-Es lo mejor que podíamos haber encontrado.

-Me preocupa bastante la edad de Dorotea.

¿Qué pasa si la palma? -Esa eventualidad está cubierta.

Hay un testamento hecho a medida. Y un sustituto para tomar el relevo.

-¿Quieres casarte conmigo?

-Claro que quiero casarme contigo.

-Te invito esta noche a cenar.

-¿Para qué? ¿De qué quieres que hablemos?

-Ay, no quiero volver a Suiza sin, por lo menos...

haber cenado una noche contigo.

-Te vas a ir a cenar con Inma, la tía de Alicia.

Le das un poco de palique, la entretienes un rato

y si le da por ahí, te la llevas también a bailar.

-¿No había quedado usted con ella? -No puedo ir.

-Es muy difícil llegar a algo en esta vida

si uno se cría rodeado de delincuentes.

Esos delincuentes que usted dice

roban para sacar adelante a sus familias.

No como otros, que lo hacen por codicia.

¿Has venido a mi casa a insultarme en mi propia cara?

Rober no te ha insultado.

Y tú le cuentas mis secretos a un desconocido.

No es ningún desconocido. Es mi pareja.

¿Marcelino se va a casar con Ibarra?

-Primero se casa con una embarazada y después con otra que tiene cáncer.

(RÍE) Menudo "pringao".

Y lo peor es que el gol lo había metido otro.

-¿Alicia es hija de Fernando Quintero?

-A mí no me preguntes.

Yo estoy loca y solo desvarío.

(Música emocionante)

(Se cierra puerta)

¿Se ha despertado ya tu tía?

No. Y viendo el estado en el que llegó ayer,

creo que aún tardará un buen rato en despertarse.

Alicia, tenemos que hacer algo.

El espectáculo de anoche no se puede repetir.

No hace falta que te ensañes con ella.

¿Que miremos para otro lado como si no hubiese ocurrido nada?

Al menos, habla con ella. Déjala que se explique.

(Ruido de arrastrar silla)

Alicia,

no se puede hablar con ella.

Si no llega a ser por Sergio,

hubiera podido ocurrir cualquier desgracia

con ella sola por la ciudad.

Ya sé que la tía no está bien.

Y, probablemente,

sus excesos son causa de su desorden mental.

Quizá haya dejado de tomar la medicación.

Estupendo, deja de medicarse y nosotros a aguantar sus numeritos.

(SUSPIRA)

Estás siendo un poco injusto.

Vale, muy bien.

Pues me callo y finjo que no he visto a mi cuñada

llegar anoche completamente borracha y diciendo no sé qué barbaridades.

A ver, lo único que estoy diciendo

es que necesita que la ayudemos, no que la hagamos sentir peor.

Bastante triste es ver cómo se pone en ridículo.

¿Y nosotros qué?

Se ha puesto en evidencia delante de gente como Sergio.

Está enferma. Cuando tenías depresión,

te pasabas el día deambulando como un fantasma.

No es lo mismo, yo tenía motivos. Mi mujer acababa de morir.

Papá, lo único que estoy diciendo

es que no podemos hacerla sentir peor.

¿Alguna vez te eché en cara que cada vez que entraba alguien

te veía en bata y zapatillas?

No. No, claro que no.

Porque lo único que me importaba era tu salud y que te recuperaras.

Y con la tía tenemos que tener la misma consideración.

Vale. Tenemos que hacer algo, pero...

no podemos seguir así.

Podemos hablar

con la clínica de Suiza.

Necesitamos saber cómo ayudarla y allí...

quizá nos puedan dar algunas claves.

Puedo llamar esta mañana.

Creo que tengo el teléfono en el despacho.

Deja, ya... me encargo yo.

(Pasos que se acercan)

No va a hacer falta que hagas nada, Alicia.

Solo estábamos hablando...

Os he estado escuchando desde hace un rato y...

tenéis razón en todo lo que habéis dicho.

No estoy bien.

Sigo enferma.

¿Has dejado de medicarte?

Tiré la medicación a la basura y...

dejé la clínica.

Estúpida de mí, pensé que...

que todo podía arreglarse rompiendo con la vida que llevaba en Suiza.

Y... no sé, necesitaba sentirme libre, pero...

es evidente que no estoy bien, que ha sido...

(EMOCIONADA) una mala decisión.

(Ruido al arrastrar silla)

(LLORA) Tía.

Siéntate.

(LLOROSA) Ay, estoy tan avergonzada por todo lo de ayer.

¿Qué pensaréis de mí? Es que... (LLORA)

No le des más vueltas. Sabemos perfectamente quién eres.

Lo único que queremos es que estés bien.

Carmen se avergonzaría tanto del ejemplo que te estoy dando.

-No.

No, al contrario.

Reconocer que uno necesita ayuda y que está enfermo

requiere una gran valentía.

Carmina estaría muy orgullosa de ti.

Y nosotros también.

-Voy a volver a Suiza.

Para ingresarme en la clínica

e intentar curarme.

Sabes que puedes contar con nosotros para lo que necesites.

Y cuando estés curada, podrás volver a Madrid,

porque esta es tu casa.

-Es extraño, no sé.

Hacía tiempo que no me sentía así.

En familia.

Es lo que somos.

Y siempre seremos tu familia.

(RESOPLA)

(Se abre cajón)

Aquí está.

Bueno.

Por fin ha aparecido el dichoso certificado de adopción.

¿Estás seguro de que tenemos que llevar tantos papeles?

¿No son ellos los que nos darán información?

Por si acaso. Podemos pasarnos toda la mañana en la embajada

y tener que volvernos a casa porque nos falta un impreso.

(ASIENTE)

Pero bueno...

¿ahora desayunáis sin mí o qué?

-Lo siento, no te hemos podido esperar.

Tenemos prisa. No te olvides el libro de familia.

Es lo primero que he cogido.

-¿Se puede saber qué pasa?

Pues, cariño,

que hoy empezamos a buscar a tus padres biológicos.

-¿Qué te creías? ¿Que lo decíamos por decir?

-No sabía que os lo habíais tomado tan en serio.

¿Y qué habíais pensado hacer?

-En primer lugar, ir a la embajada

para que se pongan en contacto con las autoridades rusas.

Estamos un poco oxidados en estos temas, pero...

seguro que conseguimos algo.

Si me esperáis, me voy con vosotros.

No, tu padre va al centro de salud y yo, a comisaría.

Luego buscaremos un rato para ir.

Tú tienes que estudiar para tu ingreso

en la Escuela de Cocina, que te juegas mucho.

Pero, mamá... -Nada de peros, venga.

Es el primer paso de un largo camino que nos espera por recorrer.

Y tienes a la vuelta de la esquina las pruebas de ingreso.

-Bueno, vale. Entonces me voy a la ducha.

Pero luego...

Pero luego a practicar para el examen

y nada de estar todo el día chateando con Paty.

(RÍEN)

(CARIÑOSA) Uy.

(Teléfono)

Hola, Montse, ¿qué tal? Buenos días.

¿Pasa algo?

No, no, tengo un día muy complicado, no.

¿Eh? Bueno, pues cuéntamelo ya.

Por lo que veo tiene que ser una buena noticia.

¿Qué?

¡Pero eso es un notición! (RÍE)

Oye... (SUSURRA) Espera.

Oye, no sabes lo feliz que me haces.

(RÍE)

¿Eh? Bueno.

No, no, no te preocupes.

Que no, que no, que no pasa de aquí, no, no.

Que no, que voy a esperar a contárselo...

a Claudia.

Bueno, venga.

Vale, venga, ya me contarás los detalles.

Muy bien. Oye...

estoy muy contento. (RÍE) Bueno, adiós.

No me pongas esa cara. Me cuentas lo que te ha dicho Montse.

¿Qué? Se casa.

¿Con el padre de Alicia? Con Marcelino, ¿cómo te quedas?

Me encanta.

Qué bien. Ojalá podamos ir a la boda, eso sería buena señal.

¿Por qué dices eso? Con las cosas que nos están pasando

no sabemos lo que nos depara el futuro.

Yo te digo lo que va a pasar.

¿Ah, sí? Nos vamos a ir tú, Olga y yo

tan felices y juntos a la boda. ¿Qué va a pasar?

¿Sí?

¿Y vas a bailar? No sé.

(INSINUANTE) ¿Sí? Sí.

(INSINUANTE) ¿Sí? ¿Sabes bailar tangos?

¿Qué?

o no conectas con el universo?

Anda y que te den por saco, Jairo.

No te mosquees, tío.

Te he visto ahí en plan zen y he dicho: "A este...

o le ha "dejao" la novia o se ha hecho Hare Krishna".

¿Quieres desayunar?

No tengo hambre.

¿Seguro? Me estás preocupando, ¿eh?

Qué idiota, tío. La cena con el suegro, que fue ayer, ¿no?

¿Qué pasó? ¿Cómo fue? ¿Fue como esperabas?

Lo que no sé es por qué esperaba nada.

Marcelino es un tío de clase alta, muy exigente, cultivado.

Y "mu aburrío" y "mu estirao", seguro, así que no empieces.

Ya está, ¿ya lo sabes tú?

Sé que los Batista no tenemos pedigrí como los Ocaña,

pero también sé que nuestra madre nos ha "educao mu" bien.

Cuéntame qué pasó.

Que fui un bocazas y un metepatas, eso es lo que pasó.

Que me empezó a hablar del pasado y...

¿De tu pasado?

Del ambiente en el que nos hemos "criao".

Y no lo aguanté y estallé y le insulté.

(RÍE) Tío, me tenía que haber controlado.

(RÍE) Joder.

Tú sí que los tienes bien puestos, tío.

Insultando al suegro en la primera cena. (RÍE)

Qué jefe, no te esperas ni a la cena de Navidad. (RÍE)

Él tiene su parte de culpa, pero metí la pata hasta el fondo.

Hombre, ya te digo. (RÍE)

Tengo que arreglarlo como sea.

Voy a ir a hablar con él. ¿Me dejas que te dé un consejo?

Que hables con él no va a servir de "na".

Muchas gracias por los ánimos, hombre.

Déjame que me explique.

Cualquiera que te conozca de dos segundos

sabe que tienes un corazón así de grande.

Pero ese señor no tiene ningún interés en verlo.

Y no es que no le gustes tú,

es que no le gustas tú como concepto, ¿entiendes?

Ya, pero es el padre de mi novia.

Como si es el papa de Roma.

Hazme caso, que yo de prejuicios sé un rato.

Voy a ir a hablar con él igual. Pero ya no por él, sino por Alicia.

Pues tú mismo con tu organismo.

¿Adónde vas? Espera un momento.

¿Quieres otro consejito, colega?

Te quiero preguntar del Culebra, ya que sabes tanto de la vida.

¿Mmm?

Estoy buscando a Jota, al Pelirrojo, su primo.

¿Tú sabes algo de él?

¿Del Jota el Pelirrojo? (HACE PEDORRETAS)

No tengo ni idea, tío.

¿"Pa" qué lo quieres? Por si él me podía decir algo

de lo que le ha "pasao" a su primo, o dónde anda.

Pues suerte, hermano, porque lo que es yo, no te puedo ayudar.

(SUSPIRA)

(Llaman a la puerta)

Adelante.

¿Quería verme, inspectora?

Sí, pasa, Martín, pasa. Te agradezco que hayas venido.

(Se cierra puerta)

No hay nada que agradecer.

Ya sabe que me encanta colaborar con la policía.

(IRÓNICA) Sí, y nunca pides nada a cambio.

(RÍEN)

Quería aclarar unas cuestiones. Siéntate, por favor.

Supongo que Laura te ha puesto al tanto

de las amenazas vertidas contra ti

de Verdugo98.

Efectivamente, sí. Lo ha hecho.

Y sabes también que a la anterior víctima

le han tenido que extirpar el bazo.

Estoy informado.

Estás poniendo en riesgo tu vida.

Con todo el respeto,

yo no lo creo.

¿Eres masoquista?

(RÍE)

Vamos a ver, inspectora...

Ese banquero es responsable de muchos desahucios.

En este barrio y en muchas otras partes.

No le faltaban enemigos.

¿Debo interpretar que te parece bien

que la gente se tome la justicia por su mano?

No, hombre, no, ¿cómo voy a decir yo eso?

Me refiero a que no hay ninguna prueba

de que esos niñatos de Internet

sean los responsables de la paliza al banquero.

Ha podido ser cualquier afectado.

Alguien que no tuviera nada que ver con el tal Verdugo98.

¿El mismo día que le sentencia a un juicio en Internet?

Pues a lo mejor ha sido un listo aprovechando la coyuntura.

O puede ser una casualidad, no lo sé.

No acostumbro a creer en las casualidades.

Sinceramente, no creo que tenga de qué preocuparme.

En la vida me he sentido más protegido.

(RÍE)

¿Sabes en qué coinciden todas las personas

a las que les ocurre una desgracia?

En que siempre pensaban que esas cosas

les ocurrían a otros.

Son cuatro niñatos de Internet.

¿Mmm? Estoy convencido de que en la comisaría tienen

cosas mucho más importantes que atender.

Por supuesto. Pero si estás aquí, es porque el peligro es real.

Y en tu mano está evitarlo.

No. Lo que está en mi mano es informar de esto, ¿mm?

Pero cuando se demuestre.

Se lo digo en serio.

Si se demuestra que hay una banda de justicieros

actuando por el barrio,

no se preocupe, que ahí estaré yo al pie del cañón.

(ASIENTE) Pero, mientras tanto,

voy a seguir haciendo mi vida, ¿mm?

Aunque se lo agradezco.

Hola.

(Se cierra puerta)

Hola.

He terminado con la consulta. Me voy a la embajada.

Y a una organización especializada en adopciones internacionales.

¿Vamos? Eh, no, no puedo. Imposible.

Tengo un par de robos,

unas amenazas de unos mafiosos y...

y unos justicieros por Internet.

Jolín, no os aburrís aquí, ¿eh?

Pues sí, desde luego. No es que no quiera ir, ¿eh?

¿Seguro?

¿Por qué lo dices?

¿Porque a lo mejor quieres retrasar lo inevitable?

no tengo ningunas ganas ni ninguna prisa por encontrar

a los padres biológicos de Olga, pero...

qué quieres que haga.

Ya me cuesta bastante disimular delante de ella.

¿A qué tienes miedo?

(CHASCA LA LENGUA)

Si yo sé que Olga nos quiere, pero...

Es que lo pasé tan mal cuando...

cuando lo de Sofiya.

Me sentía desplazada.

Pero eso es un sentimiento muy humano.

A mí también me pasó, ya lo sabes.

No pasa nada.

Ya, ya lo sé.

También me da miedo qué nos vamos a encontrar,

cómo van a ser esas personas,

cómo va a modificar nuestra vida de familia.

¿Y si... y si es gente que no la trata bien?

¿Y qué propones, que lo dejemos correr?

No te creas que no he tenido tentaciones de convencerla

de que se le olvidara el tema, pero...

Se lo hemos prometido. Ya, ya lo sé, ya lo sé.

Necesitaba sacar este veneno que llevo dentro, lo siento.

(RÍE) No te preocupes, no pasa nada. No hay nada que perdonar.

(SUSPIRA)

Venga, ve tú y haz lo que puedas, ¿vale?

Venga. Con lo que averigüe, te cuento.

(Pasos que se alejan)

Espera, Antonio.

Me voy contigo.

¿Y ese cambio?

Porque ya está bien de tonterías.

Hemos prometido que los vamos a encontrar

y los vamos a encontrar cueste lo que cueste.

(Portazo)

No entiendo por qué Martín rechaza la escolta policial.

-¿Por qué lo hará? -Porque es un inconsciente

y un ególatra y le encanta que hablen de él aunque sea mal.

-Has hecho muy bien en intentar protegerle.

-Miralles me ha obligado. -De todas formas lo hubieras hecho.

-¿Porque somos amigos? Eso sería antes, porque ahora...

-No, no es por eso.

Es porque tú eres así. Tienes un instinto protector.

Primero, porque eres muy buena inspectora.

Y segundo, porque detrás de esa cara de tía chunga,

en el fondo eres un trocito de pan.

-¿Cara de tía chunga?

(RÍE) -No, no, no me lo malinterpretes.

Que tú eres una tía que mola mucho y eres mi "parce".

-¿Tu qué? -Mi parcerita, como mi...

Ay, colega en colombiano. Olvídalo.

-Da igual. Me quedo con que "en el fondo, soy un pedazo de pan".

-Eso, eso mejor.

-¿Sabes lo que pasa?

Que estas amenazas no son ninguna tontería.

No son chavales radicales. Son "hackers".

Y saben muy bien cómo viralizar sus amenazas.

Y además, tienen talento para manipular a sus seguidores.

-Están jugando con fuego.

-No, controlan el fuego y saben muy bien cómo avivar la llama.

¿Tú sabes cuánta gente votó a favor de condenar al banquero?

1200 personas.

-No me puedo creer que exista tanta gente

con tanto odio por dentro.

(RESOPLA)

-¿Cuántas veces hemos puesto a parir a Martín por sus artículos?

¿Cuántas veces hemos deseado que alguien,

no nosotras, le diera un escarmiento?

-No tiene nada que ver. No es lo mismo.

-El único combustible que necesita esta gente

es el odio, el cabreo, la indignación,

no sé, como quieras llamarlo.

Verdugo98 coge esto, hace un cóctel y lo transforma en venganza.

-Es que no me entra en la cabeza que exista

gente normal que tenga tantas ganas de querer linchar a alguien.

Es lo que llevamos haciendo desde la época de los romanos.

Antes querían la muerte del perdedor en el circo

y ahora, la de Martín Díez.

Por eso tenemos que encontrarles. No por Martín, sino por todos

los que vendrán detrás si no lo hacemos.

(SUSPIRA)

-"¿Crees que Martín Díez merece un castigo?".

Laura, destruye esa página ya.

Esto es incitación al odio, hombre.

-Es inútil. Lo abrirán en otro servidor.

Y además, les estaríamos dando publicidad.

-¿Entonces?

¿Qué podemos hacer?

-Debo volver a hablar con Martín y convencerle cuanto antes.

-¿Ves cómo no lo puedes evitar?

-Como esta vez no me escuche, seré yo quien le dé la paliza.

(Pasos que se alejan)

(Pasos que se acercan)

(SUSPIRA)

-Definitivamente, Fernando te ha contratado como su doble.

-¿Qué tal, Inma?

¿Buscabas a Fernando?

No creo que le encuentres aquí en todo el día.

Hasta la noche no va a venir.

-No me digas que no me puedo despedir.

Qué lástima. -¿Te marchas?

-Sí. Bueno, sí, una temporada.

Por trabajo, ya sabes. (ASIENTE)

En fin, por lo menos te veo a ti y puedo disculparme en persona

por el bochornoso espectáculo que di ayer.

¿Quién no se ha pasado con el alcohol alguna vez?

-No solo me pasé con el alcohol.

Dije cosas que hoy preferiría olvidar.

-¿Sí? No recuerdo que dijeras nada inconveniente.

(RÍE) -Eres un cielo, Sergio.

Pero mientes muy mal. Y eso habla muy bien de ti, ¿eh?

-No tienes que darme ninguna explicación.

-Quiero dártela.

Quiero que sepas que cuando bebo,

no sé, a veces invento historias, tonterías.

Y ayer estaba especialmente imaginativa.

-Inma, de verdad.

Sea lo que sea que te preocupe, por mi parte está todo olvidado.

Prefiero quedarme con la parte tan agradable

de la charla que mantuvimos antes de que...

Bueno... -¿Perdiera el conocimiento?

-Ya te digo que no me acuerdo de nada de lo que pasó.

-Y yo te lo agradezco profundamente.

La verdad, no sé qué ve mi sobrina en ese policía tan bruto

teniendo a su alcance un...

auténtico caballero como tú.

(RÍEN) -El amor...

es muy caprichoso.

-Y está completamente ciego.

(RÍEN)

-Me voy corriendo, que no quiero perder mi avión.

-Le diré a Fernando que has venido a despedirte.

-Chao.

(SUSPIRA)

-¿Otro pincho?

Salima, por favor, ni mi madre me ceba tanto cuando la visito.

-Y más que te mereces. (RESOPLA)

Pide por esa boca que hoy estás invitado a todo.

-No quiero abusar.

-Abusa, abusa. ¿Qué quieres, unas croquetas?

¿Una cazuelita de salmorejo fresquito?

¿Unos boquerones? -Para.

Para, por favor. Muchas gracias.

Pero si pruebo un bocado más,

me vais a sacar de aquí rodando como un tonelete.

-Las gracias te las tengo que dar yo a ti.

No sabes el favor que me has hecho con la visita del chef Fernández.

-Me alegro de que haya salido todo bien.

-¿Bien? Fenomenal.

Solo con el mensaje que ha subido en las redes,

hoy han venido siete nuevos clientes.

-¿Se lo has dicho a María? -Es lo primero que he hecho.

Le he mandado las fotos y los enlaces.

Y ha flipado. Está tan orgullosa...

Y todo gracias a ti, Martín.

-¿Que gracias a mí? Pero ¿qué dices?

Aquí la que se tiene que poner la medalla eres tú.

Desde que no está María, te lo estás currando a base de bien.

Yo lo único que he hecho es traer a alguien

para que lo viera y lo contara.

-¿Te parece poco?

-Es a lo que me dedico, no tiene ningún mérito.

-Digas lo que digas, yo creo que sí.

¿Y sabes qué?

Hoy vas a elegir tú el menú.

Voy a preparar lo que más te guste.

-¿Hoy voy a elegir yo el menú? (ASIENTE)

Bueno, venga, vale, si te empeñas...

No sé, deja que lo piense.

-Vale. Pero no tardes mucho que tengo que preparar las cosas.

-Ya ves, héroe para algunas y villano para otras.

-Pues no soy la única que te considera un villano.

¿Decías que no habría juicio? Aquí tienes.

357 "likes" que te condenan legitimando a Verdugo98

a ejercer el castigo que te mereces.

Y...

¿qué me van a hacer estos niñatos?

(SUSPIRA) -Pues un tirón de orejas no va a ser.

-Mira, Laura...

Ya lo he hablado con Miralles, ¿vale?

Esto es normal. Soy periodista.

Si no cabreara a la gente con mis artículos,

no estaría haciendo bien mi trabajo.

-Pero ¿qué dices? Que esta gente puede matarte.

-¿Sabes cuántas amenazas he recibido a lo largo de mi carrera?

-¿Y te pone cachondo o algo así?

-No. Pero prefiero el odio a la indiferencia.

-Esa frase es muy bonita, pero no te va a salvar la vida.

(RÍE) -¿Sabes qué te digo?

Que si me pasa algo, te dejo que la pongas en mi epitafio.

¿Qué te parece? -Pero ¿tú estás loco?

No sé si eres un irresponsable, un imbécil o un suicida.

-Te dejo que elijas tú la definición que mejor me encaje.

Hasta luego, Salima. -Un momento.

¿Qué crees que va a pasar cuando termine la cuenta atrás?

-Nada. Nada. Absolutamente nada.

Porque esta gente solo quiere notoriedad.

Así que conmigo que no cuenten.

-¿Qué quieres, sacrificarte? Pues haz lo que quieras.

Yo he hecho todo lo que podía. -Ten cuidado, inspectora.

Cualquiera diría que te estás preocupando por mí.

-Martín,

creo que ya he elegido lo que eres.

-¿Ah, sí? -Sí. Un imbécil.

-¿Qué pasa, qué lees?

-Eh, nada, platos, platos de cocina.

¿Sabes que hoy elijo yo el menú de La Parra?

¿A que no lo sabías?

(Pasos que se alejan)

-Tenía que cerrar unos asuntos en el banco.

¿Me necesita para algo más? -No, no.

Solo que Jairo me ha dicho que ha venido una mujer. ¿Quién era?

-Inma, la tía de Alicia. (RESOPLA)

Vino para despedirse. ¿Quería hablar con ella?

-No, no, no, no. Ni en el peor de mis sueños.

Por eso le dije que no estaría en todo el día.

Has hecho lo correcto, muy bien.

Por cierto, ¿dónde está ahora?

-Imagino que en el aeropuerto. Volaba para Suiza.

-Ah, bien, bien, bien. Estupendo.

Veo que ya te estás quedando

con las funciones propias de tu trabajo. Está muy bien.

Y no solo por quitarme de en medio a la pesada esa.

También he visto el balance de cierre de cuentas

El ajuste salarial está muy bien, Sergio.

-Era cuestión de cuadrar unos números.

-Sí, pero si los cuadras a mi favor, mejor que mejor, ¿no?

Sé muy bien quién me paga. -No lo olvides nunca.

Por cierto, ¿qué tal fue la cena anoche con Inma? (RÍE)

-Surrealista. (RÍE)

-Es una muy buena palabra para definirla, sí, señor.

-La velada resultó más interesante de lo que me esperaba.

-¿Ah, sí? ¿Interesante?

Nunca me había imaginado que pasar más de cinco minutos

con Inma fuese a resultar interesante.

-Esa mujer tiene mucho carrete.

Y mucho más cuando lleva alguna copa encima.

-Sí, siempre tuvo mucha imaginación y fantasía.

Seguro que te contó alguna de sus historias.

-Sí. Sí, sí, sí, sí.

Aunque entre sus variados chismorreos,

cuesta diferenciar cuáles son pura imaginación y cuáles...

son verdad. (RÍE)

-Bueno, el caso es que anoche me salvaste de un buen marrón.

Así que te lo tengo que agradecer, Sergio.

-Si no me necesita, me voy, que me cierran el banco.

-Nada más. Puedes irte.

¿Qué tal, tío? ¿Cómo te va?

¿Contenta con el informe que preparé para su colación?

Nada, nada, a mandar.

¿Tú sigues trabajando en el laboratorio ese?

Ya. Y analizáis muestras de ADN, ¿verdad?

Pues te tengo que pedir un favor, tío.

No, no, no te preocupes.

El dinero no es problema.

-Hombre, Martín. -Perdona, no te he visto venir.

-Quería hacerte una pregunta.

-Ya, pero tengo un montón de prisa.

-Espera, solo será un minuto. Es una consultilla.

-Bueno, va, cuéntame.

-Es sobre los folletos del Atlas,

la publicidad que hacemos en el barrio.

-¿Qué pasa con la publicidad? -Nada, está yendo de lujo.

No sé por qué no la hemos empezado a hacer antes.

-Bueno. -Hoy han preguntado

15 personas por nuestras ofertas, y cuatro han pagado la cuota.

De verdad. Y ahora si no me... es que tengo un poquito de prisa.

-Solo será un minuto, espera. -Sí.

-Verás. A ver cómo te lo explico.

Quisiera ampliar la cobertura. Tener más impacto, ¿comprendes?

-Sí, sí, sí, comprendo.

-Una pregunta.

Ese medio digital donde trabajas, ¿lo sigue mucha gente? ¿Lo leen?

-Lo lee mucha gente, sí.

-Pero me refiero a la gente del barrio.

-No te quiero parecer maleducado, pero es que no es mi área.

Tendrías que preguntarle a un comercial.

-Sí, los que se ocupan de ese tipo de temas.

Impacto, direccionamiento... -Sí, pero...

¿Tú no podrías...? -A ver, Max.

Yo lo que sé es que sí, efectivamente, hacen paquetes de...

de publi en papel, de cuñas en radios asociadas,

de presencia en digital, en fin...

Depende de lo que estés dispuesto a pagar.

Te lo van a explicar mejor los comerciales.

(RÍE) -Pero, Martín, escúchame.

¿Tú no podrías hacer un precio de amiguete?

-Max, yo no tengo ni idea de publicidad, en serio.

-Te hago una rebaja en pilates.

¿Has visto a la nueva profesora? Está cañón.

(RÍE) -No, no la he visto.

(SUSPIRA) -Bueno, no quiero ponerte

en un compromiso, pero...

-"Na", tranquilo. Vamos a hacer una cosa. A ver...

Yo mañana a primera hora hablo con un comercial.

Y te lo mando al gimnasio.

Y, por supuesto, le digo que haga un paquete de amigos del barrio.

(RÍE)

-No sabes lo que me ayudas. -Venga.

-Adiós. -Venga, ya luego me cuentas.

Venga, sí, muy divertido. ¿Tú eres el Verdugo no sé cuántos?

Venga, me alegro mucho de conocerte.

Vale, chavales, ¿que queréis asustarme?

Pues ya lo habéis conseguido, ¿eh?

Ahora si no os importa, me largo.

-El pueblo te ha condenado.

-¿Que el pueblo me ha qué?

¿Creéis que el pueblo son cuatro "colgaos" votando por Internet?

En este país hay tribunales.

Tribunales de verdad para juzgar a la gente.

Venga, y ahora si me dejáis en paz, no os voy a denunciar.

Venga, chaval, vete con tu mamá.

-¡Tu condena se ejecuta hoy!

-González, antes de archivarlo, tenemos que pasar

la provisión de fondos, no se nos puede olvidar.

-Descuida, que lo tengo en mente.

¿No vas a comentar nada de la cena de anoche con el novio de Alicia?

-Para empezar, solo con oír la palabra novio al lado de Alicia

me entran escalofríos.

(RÍE)

Sí, tú ríete. (RÍE)

Pero no me hace ninguna gracia, francamente.

(RÍE) -Bueno...

no sé, mi hija se merece... mucho más.

Solo espero que sea una ventolera pasajera

que se le pase cuento antes.

-Eso mismo pensaba yo con mi hija

y la ventolera dura ya diez años y tres nietos.

Los padres siempre protegemos a los hijos.

-Hola, Marcelino.

-Hola, cariño. -Hola, Montse.

Bueno, yo os dejo que tengo que ponerme con esto.

-Ven, que quiero enseñarte algo.

He estado trasteando en Internet esta mañana

y mira qué maravilla he encontrado, ¿eh?

Las Maldivas.

Pero si quieres ir a otro sitio,

también me han hablado muy bien de Zanzíbar.

A ver, una boda como Dios manda se merece...

una luna de miel.

-Por favor, deja de hablar ya de la boda.

Porque no va a haber.

-¿Cómo dices?

-Tenemos que posponerla.

O mejor, cancelarla.

-Mi amor, ¿por qué dices eso?

No me pidas que te dé explicaciones ahora.

Estoy muy cansada.

-Pero, a ver, podemos hablarlo.

Entiendo que un compromiso tan importante...

pues te genere dudas.

-¿Dudas?

Yo no tengo dudas sobre ti.

Esta misma mañana estaba tan entusiasmada

que he llamado a Antonio para decirle que nos casábamos.

-Pues no lo entiendo. ¿Ha ocurrido algo?

-Sí, esto es lo que ocurre.

Esto es lo que siempre ocurre.

(SUSPIRA) -El cáncer.

No sé, yo pensaba que la quimio... estaba dando resultado.

-Ha habido complicaciones.

-¿Y qué tipo de complicaciones? -Complicaciones.

Un marcador, una sombra en un TAC.

Una complicación. Otra más.

De momento me han dicho que tienen que suspender las sesiones.

-Ay, cariño, pero no podemos derrumbarnos ahora.

Ya verás cómo encuentran una solución.

-¿No podemos derrumbarnos?

Soy yo la que tiene el cáncer. Tú estás sano.

-Somos los dos los que estamos en esto, porque yo estoy contigo.

Vamos a luchar hasta vencerlo.

Acaban de darte el golpe. Es normal que estés así.

Date tiempo para recuperarte.

-Cada vez hay menos tiempo y más complicaciones.

Y ahora ya sé que después de esta, vendrá otra y luego otra

y luego otra... -Espera a ver qué te dicen.

No será tan grave.

Igual todavía te pueden hacer algo. -Déjalo ya.

No quiero oír más frases ya de aliento.

No ha sido buena idea venir a verte.

-Montse, escúchame bien.

Me da igual que estés enferma o sana.

Contenta o enfadada.

Débil o fuerte.

Si paran el tratamiento, no va a detener nuestra vida.

Si los dos queremos, nadie va a impedir que nos casemos.

-Soy yo la que va a impedirlo.

No pienso ser la responsable de dejarte viudo otra vez.

(Pasos que se alejan)

(SUSPIRA)

-Y recuerde que siempre que lo necesite estaremos aquí.

(LLORA) Vamos, venga, mucho ánimo.

Ánimo.

Arriba.

(SUSPIRA)

-¿Ahora despedimos a los ciudadanos con un abrazo en la puerta?

-No te pongas sarcástica, tú hubieras hecho lo mismo.

(RÍE) Es Conchi.

-No caigo ahora. -¿No te acuerdas?

Estabas aquí el día que vino a denunciar

a su marido a la UFAM hace unas semanas.

Venía con el pelo revuelto, la cara llena de golpes...

-¡Ah, Conchi, claro!

Está muy cambiada, no la había reconocido.

-Claro, y no solo por el aspecto físico.

El juez le ha concedido una orden de alejamiento

como medida cautelar y ella siente que vuelve a vivir.

Yo la veo hasta más joven y todo. -Estás haciendo un gran trabajo.

-Me limito a escuchar a las víctimas

y a explicarles que no tienen por qué aguantar el maltrato,

que tienen otras opciones. (ASIENTE)

-Lo triste es que haya mujeres que no sepan que las podemos ayudar.

-Pues sí, así es. Es que se sienten perdidas,

desorientadas, no sé, no saben que disponen de ayuda legal gratis

y de un psicólogo de apoyo.

No sé, cuando aceptan el consejo ya...

la mitad del trabajo está hecho.

-¿Y qué haces para convencerlas?

-¿Lo dices por algún caso en concreto?

-No tiene nada que ver, pero lo digo por Martín Díez.

Ya no sé qué decirle para que acepte la escolta policial.

-Lo de no dejarse ayudar tiene muchas razones,

pero la mayoría de las veces es por orgullo o por miedo.

-En el caso de Martín va a ser orgullo, creo.

-Creo que hablamos de lo mismo, porque el orgullo es una máscara.

Debajo suele estar el miedo, ¿no crees?

-¿Y si le ponemos la escolta igual, qué?

-Bueno, pues... sí, yo creo que se puede hacer.

A veces, hay que proteger a la gente incluso de sí misma.

No sé, coméntaselo a Miralles a ver qué tal.

-Pues... -Han atacado a Martín.

Acaban de ingresarle en el hospital.

-¿Quién? -Los verdugos.

Lo acabo de oír por el canario.

Y, por lo visto, se han ensañado con él.

-¿Va alguna patrulla? -Elías está llegando al hospital.

Yo salgo ya. Te llamo cuando llegue.

(Pasos rápidos que se alejan)

-Vete a verle si quieres, que casi has acabado el turno.

-Eh, no, voy a monitorizar el foro e... iré en cuanto pueda.

-Laura...

Lo siento mucho.

-Tenías razón. A veces hay que proteger a la gente de sí misma.

Y con Martín no he sabido hacerlo. Gracias.

-Sí, pásaselo a Administración. Vale.

Adelante.

-Antonio, necesito hablar contigo. Es urgente.

-Me imagino, sí. Un segundo.

Chelo, di a los pacientes que esperen unos minutos.

Me ha surgido un imprevisto.

Siéntate, por favor.

He hablado con la Dra. Valls, estoy al tanto de lo de Montse.

-Pues... no son muy buenas noticias.

-Pero no puede ser. Ayer estaba tan ilusionada con la boda y...

vuelve a hablarme como si tuviera un pie en la tumba.

Y ni siquiera sé por qué.

-Solo me ha dicho que quería cancelar la boda,

que no tiene sentido seguir adelante porque el tumor se ha complicado

y se tenía que parar el tratamiento.

-Así es, sí.

-Pero ¿tanto esfuerzo, tanta lucha para nada?

-Es un tumor complicado, no da la cara.

Acaba de darnos una nueva sorpresa.

-¿Qué tipo de sorpresa?

-¿Ves ese punto de ahí?

(ASIENTE)

Durante el estadiaje antes de la quimio,

la Dra. Valls vio ese nódulo y no le dio importancia.

Aun así, programamos una nueva resonancia de seguimiento.

Y ahora pues...

ya tenemos la certeza, es una metástasis.

Se ha extendido al cerebro.

-Claro, por eso se ha venido abajo.

-Eso es lo peor que puede hacer,

dejar de tener ganas de vivir, ganas de luchar.

-Pero es muy fácil de decir, Antonio.

Ponte en su lugar. Ha recibido un palo, tras otro, tras otro.

¿Cómo podemos pedirle que siga luchando?

-Todavía podemos plantarle cara, no hay que rendirse.

-¿Hay tratamiento entonces?

-El caso de Montse, la verdad es que no se operaría.

Pero el neurocirujano es optimista.

Es pequeño, está localizado, está en una zona abordable.

-Entonces, aún hay esperanza.

-Pequeña, pero la hay.

-¿Y si no se opera?

-Bueno, está alojado en la zona parietal del cerebro.

Es pequeño y no da síntomas.

Pero si lo dejamos crecer,

afectará a la sensibilidad, al movimiento, al lenguaje...

-Sois vosotros los que estáis acabando con ella.

¿Cómo es posible que no hayáis visto una cosa así?

Estáis complicándole la vida durante semanas,

que si pruebas, que si quimio,

que si tratamientos experimentales, por favor.

-La Dra. Valls ha hecho lo correcto.

La medicina no es infalible y nosotros tampoco.

Sé que es pedir un gran esfuerzo

a una persona que ya ha hecho todos los del mundo.

-Está al límite de sus fuerzas.

-Tienes que convencerla.

-¿Yo?

Yo no puedo. Está harta de mí, de vosotros, de los tratamientos.

Ya no cree en nada. No le queda ni un gramo de energía.

¿No lo entiendes? -Pues dale tú esa energía.

Eres la única persona que lo puede hacer.

Antes de conocerte, había tirado la toalla.

Yo estaba allí, vi cómo se rendía.

Hasta que te conoció y encontró una razón para vivir.

Y esa razón eres tú.

-¿Y qué puedo hacer yo?

-Hacer que se levante de la lona

y que luche un nuevo combate. Juntos lo vais a ganar.

Igual que habéis ganado los anteriores.

Y los que vayan a venir.

(RESOPLA)

-Ahora entiendo, sí, entiendo por qué te valora tanto.

-¡Ánimo!

-Muchas gracias.

Si tiene un segundo, me gustaría hablar con usted.

Ahora no, no es el momento.

Entiendo que no quiera hablar. Ayer me pasé tres pueblos.

(SUSPIRA) Tres es poco. Me faltaste al respeto en mi casa.

Le pido perdón por ello.

No sé qué me pasó.

Yo sé que es honrado y un buen abogado y...

Y un corrupto estafador, tal y como me dijiste.

De verdad, fue un calentón, se me fue la olla.

Buena excusa. ¿Ahora lo justificas todo con que se te fue la olla?

Si me diera una oportunidad, vería por qué su hija confía en mí.

(RESOPLA) Vamos a ver, Rober.

Yo no tengo nada contra ti.

Estoy seguro de que estás enamorado de mi hija

y de que ella, a su manera, también cree estarlo de ti.

Pero ya veréis que una relación es algo mucho más complicado.

Si insinúa que no estoy enamorado de su hija

y que no voy en serio...

No, lo que insinúo es que sois jóvenes e ingenuos.

No sé a qué se refiere con ingenuos porque nos queremos.

Vosotros confundís la atracción con el amor.

Y una relación no solo se construye porque haya atracción.

(SUSPIRA)

Usted no puede saber lo que yo siento por su hija.

Puede ser.

Pero sí estoy seguro de que la gente cambia, madura,

y lo que hoy parece para siempre, mañana es un rollito pasajero.

Puede que no sea para siempre, pero usted no lo sabe.

(RESOPLA) ¿Ves cómo eres un ingenuo?

Alicia pertenece a otro mundo. Está habituada a otra vida.

Más culta, de otro nivel.

Y querrá lo mismo para sus hijos.

¿Qué pintas tú en su vida?

Las diferencias no importan cuando hay amor.

Y lo que pueda o vaya a darle a mis hijos no es asunto suyo.

Pero sí de mi hija.

Y ya te digo yo que no consentirá que se críen como unos desgraciados.

¿No te das cuenta de que no tienes nada que ofrecerle?

Mi amor. Si para ella es suficiente ¿por qué para usted no?

Porque no es suficiente el amor.

Nunca lo ha sido.

Hace falta mucho más para afrontar una relación.

A ver, Rober, yo creo que eres un buen chico.

Pero sabes tan bien como yo

que no estás a la altura de Alicia,

que no vas a ninguna parte con ella.

Si me haces caso ahora, le ahorrarás mucho sufrimiento.

Y a ti también.

-Eh, Rober...

¿Cómo te ha ido con el viejo?

(SUSPIRA) ¿Tan mal te ha ido?

Pues sí, tenías razón. No tengo nada que demostrarle.

En cuanto supo de dónde venía, me puso la cruz.

No pienses en eso ahora, hermano. Tú eres "mu" buen policía.

Tienes mejores cosas en las que pensar, créeme.

Te he traído algo de Jota el Pelirrojo.

A ver, cuéntame.

¿Sabes dónde está?

Está en Sevilla.

¿Sabes desde cuándo está en Sevilla?

Desde el mismo día que le dieron boleto al Culebra,

¿Estás seguro de eso? Muy seguro.

Mucha gente del polígono dice que estaba nerviosito como un flan.

Que salió del barrio "escopetao" Qué bien.

Gracias por el dato, hermano. De nada.

(SUSURRA) Voy a ver.

(SUSPIRA)

No es la primera vez ni la última que me lleve alguna hostia.

-Ya, pero esto no ha sido un simple empujón, Martín.

Los médicos me dicen que te han roto dos costillas.

Menos mal que los golpes han sido limpios

y no te han dañado ningún órgano. (QUEJIDO)

Por la disposición de los golpes, parece que fueron varios.

¿Podrías recordar cuántos eran?

(TOSE)

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

-Los golpes en la cabeza probablemente hagan

que tengas recuerdos borrosos.

-Eran tres.

Eran tres.

Eran... jóvenes.

(ATRAGANTADO)

Y además, iban encapucha...

(ATRAGANTADO) encapuchados.

(TOSE) -Ya.

Puede que ninguno de ellos fuera el Verdugo.

(SUSPIRA) Debe de mandar a sus seguidores

a hacer el trabajo sucio después de calentarles la cabeza.

-Había... había uno que llevaba la voz cantante.

Les daba órdenes a los demás.

Yo... en fin... (TOSE) Perdón.

(CON DIFICULTAD) Pienso que era él.

-Un tipo narcisista.

Le gusta protagonizar su propio "show" justiciero.

-Bueno, muchas gracias, Martín. Por nosotros, está.

Te dejamos descansar, ¿eh? -Vale.

(Pasos que se alejan)

-Vamos a dejar escolta policial en la puerta, ¿vale?

Por suerte, esta vez la decisión no te toca tomarla a ti.

(RÍE)

Cuídate.

(Pasos que se alejan)

Le han dejado la cara como un mapa y un par de costillas rotas.

Menos mal que ha salido con vida, podía haber sido peor.

Lo peor es que no hemos podido evitarlo.

Muy bueno para algunas cosas, pero para otras...

¿A qué te refieres? ¿No te parece increíble

que unos chavales consigan un montón de votos para pegar a un periodista

y nosotros seamos incapaces de encontrar a una mujer?

No desesperes, estamos a tiempo de que nos llame la organización.

Bueno. Ay, Olga, mira.

Hola. -Hola.

-¿Qué tal os ha ido en la embajada?

Bah... No hemos conseguido mucho.

-¿Cómo puede ser que sea tan difícil encontrar a una persona?

No sé, deberían tener papeles, documentos

que digan cómo me adoptaron.

-Hija, es que se quemó el orfanato. Eso ha complicado las cosas.

La embajada se ha puesto en contacto con el Ministerio de Educación ruso.

Han pedido la sentencia de tu adopción a los juzgados.

O sea que llevará su tiempo. Pero todavía es pronto, ¿no?

No lo vamos a conseguir. -Lo estamos intentando.

Pero la buena noticia es que una organización internacional

se va a hacer cargo de nuestro caso.

Tienen mucha experiencia conectando padres biológicos

con sus hijos por todo el mundo.

Entonces, ¿nos van a ayudar?

Están acostumbrados a estos casos.

(Teléfono)

Perdonad.

Son ellos, la organización.

(SUSPIRAN)

¿Sí?

Sí, soy yo, sí.

Ya.

Ya sé, sí, sí, sí.

O sea, que no hay otra manera.

Bueno.

Muy bien. Muchísimas gracias.

Sí, sí, adiós. Adiós.

Bueno, efectivamente, el hecho de que se quemaran los archivos

es el principal obstáculo.

Pero eso ya lo sabíamos.

Pero me ha propuesto una solución.

¿El qué?

Por un precio razonable, ponen en contacto

con un enlace allí en Rusia.

Es una persona que nos puede ayudar desde allí a seguir el caso,

visitando los hospitales, los ministerios, los juzgados.

Lo han hecho más veces. Tienen preparada la logística.

Pero nosotros no tenemos ni papa de ruso.

Una persona de la organización nos hará de traductor y de asesor allí.

¿Allí? ¿Con allí te refieres a Rostov?

Tendremos que viajar a Rostov.

yo no puedo obligaros a viajar a Rusia por mí.

-¿Por ti? Vamos a Marte, cariño.

Vamos los tres porque te hemos prometido

que vamos a encontrar a tus padres biológicos

y lo vamos a conseguir.

(RÍEN)

¡Ay! (RÍE)

Jo, no, no, por favor.

¿No irás a ser tú mi escolta?

Porque entonces sí que estoy jodido.

-Mis compañeros me han dicho que estás con dolores.

Así que voy a hacer un gran esfuerzo

por no echarte en cara que te lo repetí 50 000 veces.

Y por no decirte que eres un temerario,

un presuntuoso y un idiota.

-Imbécil.

Esta mañana también me llamaste imbécil.

(SUSPIRA) Que sí, que tienes razón,

pero, por favor, deja ya de decirme estas cosas.

¿No ves que el mal está hecho?

(SUSPIRA) De poco sirve que me eches una bronca.

-Está bien. Me voy a controlar.

-Además, hace tiempo que creo que me estaba buscando una de estas.

Reconócelo.

Una parte de ti piensa que me merecía esta lección.

-¿Y crees que esto pone el contador de tus cagadas a cero?

-No, no, solo era una broma.

Curioso que yo en mi estado sea capaz de echarle humor y tú no.

Aunque si lo piensas bien, eso puede querer decir una cosa.

-Sí. Que tu vida te importa una mierda, como la de los demás.

-No.

Que todavía te importo a ti.

Igual que tú me importas a mí.

-Pues deberíamos llamar a Lola, que también te importa mucho.

Quizás es ella quien debería estar aquí.

(RÍE) -Pero ¿qué dices?

Estás completamente equivocada, ¿eh?

Sí, Lola es una chica preciosa, muy inteligente, todo eso, pero...

vamos, no hay absolutamente nada.

¿No ves que yo solo tengo ojos para una persona?

No soy capaz de quitármela de la cabeza.

¿Quieres saber cómo es?

Una tía...

una tía cabezota,

dura, un poco antisocial.

Es de estas personas que...

cuanto más cerca se sienten de ti, más se alejan.

-Pues suena como un auténtico coñazo.

No sé por qué sigues detrás de ella.

-Porque es la mujer más honesta y más auténtica que conozco.

Porque te protege cuando querría pegarte.

(SUSPIRA)

Porque te apoya cuando menos te lo mereces.

Y porque cuando la has cagado, siempre está ahí.

Siempre está ahí aunque sea para recordarte lo mierda que eres.

(RÍE)

Mírame. Mírame.

Mientras haya una sola posibilidad de estar con esa persona,

(EMOCIONADO) no voy a dejar de intentarlo.

¿Me has perdonado un poco?

(RÍE)

(RÍEN)

-Solo un poco.

-Ah. (RÍEN)

-Esta noche miramos los billetes. Cuanto más tardemos, más caros.

No quiero ni imaginar lo que nos va a costar.

Sabía que ibas a convencer a Bremón.

¿Y tú qué? ¿Has podido arreglar tus turnos?

Debo favores a medio centro de salud, pero sí.

Tengo los días libres.

Pues parece que nos vamos a Rusia, ¿no?

Tienes mucha suerte de que tus padres te apoyen en esto.

Muchísima.

-Pues sí.

Y más, después de todas las que les he liado yo.

¿Por qué eres tan duro con él?

Es que no importa lo que haga o diga Rober.

Yo le quiero por ser quien es, ¿tan difícil es de entender?

Alicia, el amor es ciego y los comienzos son así,

pero cuando se pase la ilusión,

te darás cuenta de que sois incompatibles.

Tu padre me ha hecho la cruz, y punto.

¿Y ya está? ¿Damos la batalla por perdida?

Me dijo bien claro que no estaba a tu altura.

Que cuanto antes me olvidase de ti, mejor, menos sufrías.

Este tío no se va a conformar.

Acaba de anunciar su próxima víctima.

Joaquín Estrada López.

¿El concejal?

Lo que nos faltaba. Le conozco personalmente.

He estado toda la noche leyendo el foro este de Verdugo98.

-Tú estás de baja, necesitas descansar.

-No puedo evitarlo sabiendo que va a haber más ataques.

-Lo sé, voy contra reloj.

Pero no hay ningún metadato útil en estos vídeos.

-He pensado que con un poquito de psicología

a lo mejor podemos echarle el guante.

-Ahora que estás recuperándote, no puedes abandonar.

-¿Por qué sufrir tanto las últimas semanas de mi vida?

-¡Porque no van a ser las últimas!

¡Porque vas a salir de esta!

-Oye, ¿cómo vas de tiempo? ¿Estás más libre ya?

Te recuerdo que tenemos un plan pendiente.

-Lo sé. Pero ahora mismo es imposible.

Estoy de trabajo hasta arriba.

¿Tienes algo? Sí, buenas noticias.

Han trincado al Jota, al primo del Culebra en Sevilla.

¿Y a que no sabéis lo que llevaba encima?

¿La droga de su primo? Afirmativo.

-¿Quién no se ha ido de la lengua con un par de copas?

(INMA) -"No debí inventarme esas historias.

Podrían hacer mucho daño a personas que quiero".

Ya te digo que lo he borrado todo de mi mente.

Además, ¿qué me importa a mí?

¿Raúl? Oye, que vamos adelante con lo de las pruebas de ADN.

¿Se puede saber qué haces en mi mesa?

Ahora te llamo, ¿vale?

-Tengo un plan para cazarle. Es bueno.

Pero la idea no ha sido mía.

-"Hola a todos.

Soy Martín Díez, el periodista".

-Sí, eres único sacando de quicio a la gente.

(RÍE)

Tengo la zona acotada. Vamos a por él.

Porque si te soy completamente sincero,

estaba empezando a acojonarme un poquito.

(Beso)

  • Capítulo 104

Servir y proteger - Capítulo 104

21 sep 2017

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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