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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 103 - ver ahora
Transcripción completa

Si no hace tanto tiempo que nos vimos.

Tú fuiste mi único y verdadero amor.

Tranquilo, que no he venido a Madrid a seducirte.

Ese novio policía le ha propuesto que vaya a vivir con él

y ella ha dicho que no.

Cuando te dije que no, no era un no para siempre.

Simplemente quería decir que ahora no.

¿Cuándo comprenderás que eres una diversión para ella?

Métete tus opiniones por donde te quepan.

Venga, no te cortes, saca al macarra que llevas dentro.

¡Mira, Sergio! ¿Tú qué...?

(GRITA) -¡Quietos, quietos!

Te invito esta noche a cenar.

-¿Para qué quieres cenar? ¿De qué quieres que hablemos?

-No quiero volver a Suiza

sin, por lo menos, haber cenado una noche contigo.

Ya no soy la misma niña tonta de hace casi 30 años.

-A las 13:00 horas aparecerá por esa puerta

el gran chef Sergio Fernández

para probar tu famosa tortilla de patatas.

-Pues que yo no me lo pierdo, ¿eh?

-Estoy orgulloso de trabajar para usted, señor Quintero.

A sus 80 años, es la administradora de más de 1000 empresas pantalla,

toda una profesional.

Ayuda a su iglesia y la consideran un pilar de su comunidad.

-Y está bien de salud, ¿no?

-He quedado con Martín. -¿Con Martín?

-Sí, prefiero que te enteres por mí antes que por algún cotilleo.

-¿Y a mí qué más me da?

-Conozco un sitio que no está lejos de aquí

y, además, dan música en directo. ¿Qué? ¿Te apetece?

-¿Sabes lo que me apetece en realidad?

-No sabe cuánto lamento haber torturado a Lola

invitándola a cenar.

Y yendo a bailar con ella hasta las tantas.

Y haciéndoselo pasar de cine.

¿Allí quedó todo?

Está siendo usted muy indiscreto.

-Si en realidad yo te importase algo, pensarías en mí,

en cómo me haces quedar cuando te comportas de esa manera

delante de todos.

En cómo ayudarme a olvidarme de una vez de ti.

Lo único, lo único que siento realmente

es haber estado alguna vez enamorada de ti.

-Hay un chaval en el barrio, un chico al que llaman el Culebra,

-Hace bastante que no le veo, pero claro.

-Quiero que salgas a la calle, que preguntes por él.

No voy a consentir que un niñato de mierda

se esté riendo de mí y mucho menos que me robe.

-¿Quieres casarte conmigo?

-¿No te alegras por nosotros?

Pero ¿cuándo y dónde?

Ya iremos viendo los detalles.

-Me gustaría que me ayudarais a encontrar a mis padres biológicos.

-Después de la decepción de Sofiya,

me ha extrañado que haya salido con esto.

Y lo que está claro es que tenemos que apoyarla.

Solo queremos que seas consciente de que pueden surgir complicaciones.

-Soy consciente.

Pues si lo eres, entonces tu padre y yo haremos lo imposible

por encontrar a tus padres biológicos.

¿De verdad?

Oye, me podrías acompañar a la boda como mi pareja.

Me parece un poco precipitado meterme en la boda a piñón.

Pues entonces organizo una cena los tres juntos

y así podemos ir normalizando esta situación poco a poco.

(Música emocionante)

¿Pero tú cuándo fue la última vez que le viste?

¿Cómo que a quién? Al Culebra.

¿Ya estás fumado a estas horas?

Escúchame, que esto es importante.

Cuando le veas por el polígono, le dices que lo ando buscando.

Es asunto mío, tú se lo dices y punto.

Que me llame o, si no, me avisas.

Venga, tronco, pues nada, te llamo este finde y tomamos algo.

Venga, un abrazo, campeón. ¿Qué pasa, Jairo?

¿Qué pasa? No me digas que te he despertado.

No, qué va.

Oye, ¿no queda nada de leche?

Pues no lo sé, pregúntale a tu novia. Mi novia toma leche de soja.

Pues de eso en casa no hay, tendréis que bajar al bar a desayunar.

¿Tendréis? Alicia se fue por la mañana.

Quería pasar por su casa antes de ir al curro.

Entonces no queda leche, ¿no? Te estoy diciendo que no lo sé.

¿Y ese cartón que hay en la basura? ¿Te lo acabaste anoche?

Sí, no sabía que era el último.

Pues tío, la próxima vez mira la despensa, que no te cuesta.

Vale, don Perfecto.

Ni don Perfecto ni nada. Te vas a por un cartón de leche.

Pues no porque me tengo que ir a trabajar,

que todavía no me han despedido, a pesar de tus esfuerzos.

Ya veo que te ha ido con el cuento Quintero.

¿Que si me ha venido con el cuento?

Claro que me ha venido, ¿te crees que se lo iba a callar?

En esta vida, hay gente que va de frente.

No como tú, que menuda puñalada trapera.

O sea que, según tú, Fernando Quintero va de frente, ¿no?

Lo espabilado que eres para unas cosas

y lo tonto que eres para otras. Te digo una cosa.

En tu vida me vuelvas a hacer algo así,

que no tengo un trabajo de funcionario como el tuyo.

Si fui a ver a Fernando fue por tu bien.

¡Pues no hagas nada más por mi bien! De eso me ocupo yo.

Te vas a meter en un lío gordo, Jairo.

Sigue con tus historias, pero no te metas en mi vida ni en mi trabajo.

Vale, perdona. Oye, ¿dónde vas? Que no he terminado de hablar. Ven.

¿Por qué preguntabas por el Culebra?

(SE RÍE)

¿Qué pasa, que me espías cuando hablo por el móvil?

No te espío, pero no soy sordo.

Además, si quieres privacidad, no hables en casa.

Es que no quiero privacidad, ¡privacidad!

Paranoias, que siempre lo quieres controlar todo.

Bueno, tranqui. Te he oído nombrarle y es curiosidad.

Hace mucho tiempo que no le veo por el barrio

y hemos sido muy buenos amigos. ¿Buenos amigos?

Yo era su amigo, tú te metías con él porque estaba flaco.

La verdad es que era muy gracioso.

¿Por qué hablas de él en pasado?

Porque hace la tira que no le veo, solo por eso.

En fin, me piro.

Todavía no has contestado a mi pregunta.

¿Qué quieres? Que por qué le buscas.

Le busco porque tenemos una fuga en Transportes Quintero.

Necesitan un fontanero, le he echado un vistazo

y estaba pensando en pasarle el tajo a Culebra,

que es muy bueno en fontanería. De acuerdo.

¿No le vas a empurar por cobrarnos en negro?

Si tengo que empurar a todo el que cobra en B...

De todas formas, mejor que os haga factura.

Lo que me faltaba por oír. Ahora sí que me piro.

Buenos días, comisario. Entra.

Te hemos hecho llamar porque tenemos algo importante para ti.

Anoche, tres encapuchados le dieron una paliza

al director de una sucursal bancaria.

En plena calle cuando entraba en su coche.

El resultado es que le mandaron al hospital con el bazo reventado.

No ha podido identificarles,

pero dice que tiene claro que eran tres hombres

aparentemente jóvenes, unos 20 años.

Y los tres llevaban la misma camiseta

con un logo parecido a este.

Los agentes que atendieron al banquero

lo dibujaron siguiendo sus indicaciones.

Bueno, esto es un "hashtag".

Se utiliza en las redes sociales para etiquetar conversaciones.

Escalada, sabemos lo que es un "hashtag".

Somos mayores, pero tenemos internet. A eso llegamos.

Perdón.

Lo que sí parece cierto es

que el origen de las agresiones está en las redes sociales.

Porque el banquero asegura que llevaba un tiempo

recibiendo amenazas a través de internet.

Por un tal...

(AMBAS) Verdugo 98.

Sí, es un tío muy conocido, la verdad.

Me acabo de acordar que su logo es un "hashtag" con la balanza.

Justicia en la red, creo que se llama.

Exacto. Ya lo tenías en tu radar, ¿no?

Sí, la verdad es que me llamó la atención al inicio

porque subió de seguidores muy rápido

y luego dejé de prestarle atención

porque no puedo tomarme en serio todos los "trolls" de internet.

Lógico. Una cosa es decir barbaridades en la red

y otra muy distinta es cumplirlas.

Al parecer, este Verdugo 98 lleva tiempo asegurando

que los banqueros, los políticos y algunos periodistas

son los responsables de lo malo que sucede en este país

y que hay que hacerles pagar.

No sé, un par de camisetas no demuestran nada,

pero supongo que puedo rastrearlo, a ver si lo identifico.

Es probable que Verdugo 98

no haya participado personalmente en la agresión,

pero estoy segura que, si lo interrogáis,

podréis sacarle quién llevaba las camisetas.

Intenta identificar su IP y ponte con ello cuanto antes.

A ver si podemos encontrar su localización.

Inmediatamente.

Ah, Laura, otra cosa. Por favor, discreción máxima.

Este tío está montando mucho revuelo con las amenazas.

Si la gente se da cuenta que las cumple...

Alarma social, comprendo. Me pongo a ello, inspectora.

Venga, ponte con ello cuanto antes.

(SUSPIRA)

Pasa, Jairo.

¿Qué te cuentas?

-Pues poca cosa.

He intentado localizar al Culebra, pero...

nada.

-Caramba, pues sí que está complicado el asunto, ¿no?

Sobre todo teniendo en cuenta que los dos os habéis criado juntos

en tu antiguo barrio. Está difícil la cosa, ¿no?

-Pues sí que lo está.

Ayer me pateé todo el polígono

y no hubo manera y me lo conozco como la palma de mi mano.

-Ya, ya, ya, me lo imagino.

-Por la tarde, llamé a mis contactos,

pero nada. Y esta mañana, lo mismo.

Nadie me ha sabido decir dónde está.

-A tus contactos.

Porque tú eres un tío que también tiene contactos, ¿no?

-Contactos es una manera de hablar.

Me refiero a que conozco a mucha gente.

-Ya.

Pues verás, te voy a decir yo dónde está el Culebra porque...

(CARRASPEA)

yo también tengo contactos, ya lo sabes.

Está en la Ciudad universitaria.

-¿El Culebra, en la Ciudad universitaria?

Porque estudiar seguro que no. -No, seguro que no, te lo digo yo.

Está en la facultad de Medicina, en el Instituto Anatómico Forense.

-¿Qué quiere decir eso, que está muerto?

-Eso parece.

Ha palmado esta madrugada.

-¿Seguro que era el Culebra? -Seguro.

Estoy completamente seguro

porque mis contactos sí que son de fiar,

no como los tuyos.

-Ni lo sé ni me importa.

La cuestión es que ya no nos dará más disgustos

ni se va a volver a burlar de mí.

¿Qué te pasa?

Te has quedado blanco.

¿Te ha impresionado la noticia?

-Hacía mucho que no lo veía, pero el Culebra era amigo mío.

-Pues para ser un amigo tuyo, bastante te ha costado encontrarlo.

-Bueno, pero era un tío muy noble y muy gracioso.

Siempre se sabía chistes nuevos cuando lo veía

-Te aseguro que el último chiste de su vida

no ha debido hacerle ninguna gracia.

-Pobrecita la Paquita, su madre, lo va a pasar mal.

(Móvil)

Perdone.

(RESOPLA)"Jairo, soy Rober, ¿puedes hablar?

Necesito que vengas a comisaría enseguida.

¿Que vaya a comisaría? ¿Qué ha pasado?

Te lo cuento cuando estés aquí, que es muy grave.

Venga, vente para acá.

Vale, voy para allá.

-¿Qué pasa?

-Mi hermano quiere que vaya a comisaría. Será por el Culebra.

Como esta mañana me escuchó preguntando por él...

-Espera, espera, espera.

(SE RÍE)

Te he encargado que hagas algo muy sencillo, Jairo.

Y no solo no lo has hecho,

sino que además has conseguido

que la Policía se quede con la copla.

¿Pero en qué demonios estabas pensando, chaval?

-Don Fernando, tranquilo.

Tranquilo, que a mi hermano le he contado una trola

-¿Qué trola le has contado, se puede saber?

-Pues que tenemos una fuga en el sótano

y que el Culebra va a venir a arreglarla.

-Es que no me lo puedo creer.

¿Me estás diciendo que les has dicho que estabas llamando a un camello

para que viniese a hacerme de fontanero?

-Eh, cuidado, que el Culebra era muy bueno en tema de fontanería.

El Culebra andaba haciendo buenas chapuzas.

-¿Chapuzas? ¡Tú sí que eres un chapuzas!

¿Y si a la Policía le da por venir preguntando

dónde demonios está esa maldita fuga de agua, eh?

-Pues yo qué sé, don Fernando, no lo sé, yo he improvisado.

-¿Improvisado?

Anda, tira, tira, tira para la comisaría.

Que no te vea yo y más te vale mantener el tipo.

-Me voy. -Jairo, Jairo.

me llamas inmediatamente y me dices qué te han dicho.

-Que sí, tranquilícese. -Tira.

-Enhorabuena. -Muchas gracias, hombre.

Hombre, qué sorpresa. Buenos días.

-Hola buenos días. Os dejo, que tendréis que hablar.

Enhorabuena por la parte que te toca.

¿Qué tal, papá? ¿Tienes mucho lío o podemos hablar?

Podemos hablar, claro que sí. ¿Va todo bien?

Sí. Venía a la comisaría de este distrito

para comentar un caso y he pensado en pasarme

a tomar un café contigo.

¿Te has escapado del trabajo para tomar un café conmigo,

así, sin más motivo?

Bueno, a no ser que tengas mucho lío.

Pues no, claro que no, cariño.

Además, también es mi hora del café y encantado de tomármelo contigo.

Miriam, por favor, dos cortados, cuando puedas.

Además, así podemos hablar de un tema tranquilamente.

Claro, de lo que quieras.

Pues de Montse Ibarra.

Cariño, si tienes algún problema en que Montse y yo nos casemos,

podemos hablarlo abiertamente.

Entiendo perfectamente que tengas algunas reticencias.

Desde luego que las tengo.

Pues vamos a hablarlas.

Sabes que, para mí, tu opinión es muy importante.

Creo que te has precipitado tomando la decisión, papá.

Da la impresión de que no tienes en cuenta todos los factores.

Supongo que te refieres a la enfermedad de Montse, ¿no?

Entre otras cosas.

Mira, Alicia,

a mi edad el amor y el romanticismo son como cantos de sirena.

¿Eh? Si me caso con ella es porque sé que le hace ilusión.

¿Y ya está?

¿Te casas con ella solo para complacerla?

Porque sé que esa ilusión le puede ayudar en su enfermedad

y si ella es feliz, yo también soy feliz.

Si a ti te hace feliz, no tengo nada más que decir.

Es evidente que tengo dudas y...

agradezco que las hayas escuchado.

Pero te apoyaré en todo lo que decidas.

Gracias, hija.

De todas formas, no he venido para hablar de la boda.

Hombre, claro, te he sacado yo el tema.

A ver, cuéntame.

Esta noche he invitado a Rober a cenar a casa.

Pues estupendo

porque justo ayer Iruña me dijo que tenía unas invitaciones

para una exhibición de los Globler Troters

que estaban aquí, en Madrid.

Olvídate de la exhibición porque tú también vienes.

Si la he organizado es para que os conozcáis.

Tienes que darle una oportunidad, papá.

Me lo has vendido bien, ¿eh?

Me cuentas lo mucho que me apoyas en mi decisión de casarme con Montse

y cuando he bajado la guardia, zas,

a cenar con tu novio.

Si te molestaras en conocerlo un poco más

te darías cuenta de que es maravilloso.

Ya, pero no pretenderás que seamos amigos del alma, ¿no?

No, simplemente que os llevéis bien.

Mira, si quiere, Montse también puede venir.

Esta noche, imposible. Está agotada con el tratamiento.

Ya, bueno...

Además, la tía Inma está en casa.

¿Seguro que la quieres en la cena? Va a ser un incordio.

La tía me dijo ayer que esta noche tenía una cena,

así que no hay excusa que valga.

Está bien, cenaré con tu novio. Le daré una oportunidad.

Gracias.

Si compras pescado, hago el sushi que te gusta.

¿Vale? ¿Ya te vas?

¿No te vas a tomar el café? Otro día. Llego tarde al trabajo.

Hasta luego, hija.

Si es que no paras. Eres una hormiguita, ¿eh?

-Solo me quedan diez minutos.

-¿Diez minutos para qué?

-Para que venga Martín con el chef Sergio Fernández.

-¿Ah, sí? Si son diez minutos, me espero,

que quiero hacerle una pregunta. -¿A Martín?

-No, a Martín, no, a Sergio.

Es que le otro día le vi preparando unas cocochas y tengo una duda.

-A ver, Max, que me parece muy bien tu afición a la cocina,

pero, por favor, no me lo espantes.

-Mujer, si solo va a ser una pregunta.

Oye, esos boquerones tienen un color un poco raro, ¿no?

-Esos boquerones son frescos y de hoy.

Y si los ves raros será por el metacrilato del expositor.

Así que, por favor, Max, no me pongas más nerviosa.

-Bueno, perdona. Tranquila, te va a salir muy bien.

(SUSPIRA)

Peor que con Gastromán no te va a salir, desde luego.

-Tú eres muy bueno dando ánimos, ¿no?

-¡Salima! ¿Tienes un minutito?

Te voy a presentar al famoso chef de la televisión,

-Mucho gusto. -Igualmente.

Está bien el barecillo.

-¿No me habías dicho que ibais a tardar más?

-Que no he sacado la tortilla. -¿Qué querías que hiciera?

No le iba a dejar en el coche. -¿Y aquí qué se come?

-Se come lo que usted quiera, tenemos de todo.

Pero, si me permite, primero voy a sacar las bebidas.

-Perfecto. Yo tomaré un vino tinto.

-¿Un Rioja, un Ribera, un Priorato?

-El que tú quieras, sorpréndeme.

-Yo me apunto a lo mismo que el chef.

-Pues yo también me apunto.

Max.

Fiel seguidor de su programa.

(Puerta)

Gracias. Bueno, ¿qué? ¿Dónde está el fuego?

Ven, que te tengo que dar una mala noticia.

Aunque bueno, igual ya la sabes.

¿Qué pasa? ¿Qué es esto, tío?

¿Me has hecho salir del trabajo para jugar a las adivinanzas o qué?

Jairo, el Culebra está muerto.

¿Qué me dices? ¿En serio?

Lo han encontrado esta mañana en el polígono a primera hora.

En las escombreras, donde el muladar, ¿te suena?

¿Qué ha pasado, se ha caído?

No, lo han matado, lo han cosido a navajazos.

¡Joder! ¿Y se sabe quién ha sido?

¿Y tú, lo sabes tú?

¿Yo?

Pues no, claro que no.

¿Por qué me miras con esa cara?

Mira, Jairo, ¿no te parecería mucha casualidad

oír a tu hermano preguntar por el Culebra

después de tantos años y que aparezca muerto a puñaladas?

Pues sí, me parecería casualidad porque es lo que es, una casualidad.

¿O estás pensando que me lo he cargado yo?

Mira, lo primero que te enseñan en la academia

es que, en un crimen, las casualidades son sospechosas.

Estoy flipando. Nada, hermano, saca las esposas.

No me montes numeritos que nadie te está culpando.

Te he preguntado si sabes quién ha podido ser y por qué.

Te estoy diciendo que no.

¿Qué?

Pues que ese trabajo que le ibas a ofrecer de fontanero

Me importa una mierda si te lo crees o no.

Pero en vez de comerme la cabeza a mí,

tendrías que estar buscando al que se lo ha cargado.

Eso hago y así es como se empieza,

preguntando a los que hablaron con él.

Pregunta a alguien que hablase con él

porque yo llevaba siglos sin hablar con él, te lo he dicho.

¿No sabías que el Culebra estaba vendiendo droga?

Primera noticia. ¿Estás seguro de eso?

Sí, bastante.

¿Tenía material encima cuando lo encontrasteis?

No, pero eso no tiene nada que ver.

El material se lo pudo quitar quien lo encontró o el que lo mató.

porque él nunca anduvo metido en tema de drogas.

Durante un tiempo tuvo una novia que estaba enganchada.

¿Ah, sí? Qué informado estás. Pues pregúntale a esa novia.

No puedo, murió de una sobredosis hace tres meses.

Joder, macho.

Vaya panorama.

Jairo, necesito saber si tienes algo que ver

con el rollo de droga del Culebra, tío.

¿Otra vez, tío? Que yo no paso drogas, hermano.

¿Cuántas veces tengo que decírtelo? ¿Me ves pinta de narco?

¿Me ves pinta de narco a mí, hermano?

¿Dónde están los millones, dónde?

Si vivo de prestado en tu casa.

¿Tú seguro que has aprobado las oposiciones a policía?

Igual el Culebra era un camello de Quintero.

Ya tardaba en salir Quintero. Qué obsesión tienes con él, tío.

Pues sí, igual ha sido un ajuste de cuentas.

Igual el Culebra era indisciplinado con sus encargos

y Quintero lo ha mandado matar.

(RESOPLA) Vaya película te has montado.

De verdad, lo tuyo es preocupante. Vas para guionista por lo menos.

Si quieres flipar, me parece muy bien,

pero no me hagas salir del trabajo para esto.

Jairo, por favor, tío. Necesito saber

si tienes algo que ver con las drogas que pasa Quintero.

(RECHISTA)

¿Puedo irme ya?

Mira, el caso lo lleva Elías.

Pero te juro por Dios que como tengas algo que ver,

voy a ser yo el que venga y te ponga las esposas.

Seguro, no me extrañaría nada

ni sería las primeras que me ponen por tu culpa.

Pasé dos años en un reformatorio por protegerte ¿así me lo agradeces?

Baja el tono, nadie te pidió que me encubrieras.

Ni te quejaste, ni un poquito.

Y a los exconvictos no los dejan ser polis.

Si hoy estás de madero es gracias a mí,

eso que no se te olvide, hermano.

Jairo, el Culebra era buena gente

y mira cómo ha acabado por juntarse con Quintero.

Me quiero asegurar de que no acabes igual.

Pues trátame como a un hermano y no como a un delincuente.

Eso es lo que quiero.

Si quieres, me llamas y preguntas: "Jairo, tío, cuando puedas".

No: "Ven para acá corriendo" como si fuese el culpable.

Acaba de morir un amigo mío y mira cómo me tratas.

Esos dos años que me pasé por ti, los pasé orgulloso

porque eran por mi hermano.

Me da la sensación de que quieres volver a verme dentro.

Anda, quítate.

(SUSPIRA)

Mucha gente se cree que estás tú solo en el programa

y que vamos, lo preparas tú solo. -Y hay quien se lo come antes.

-¿Qué me dices, qué me estás contando?

¡Qué morro!

-¿Os apetece otra tapita?

La tortilla de patata acaba de salir y es la especialidad de la casa.

-Doy fe. Para mí es la mejor tortilla del país.

-No te puedes ir del bar La Parra sin probar la tortilla.

-Desde luego que la voy a probar, pero, desde que he entrado,

no he quitado el ojo a esos boquerones en vinagre

y pienso hincarles el diente.

-Frescos de hoy los tengo.

A ver.

¿Quiere tomar otra copa de vino?

-Pues fíjate que a eso nunca digo que no.

¿Os hace el de Arganda, que os comentaba antes?

-Por supuesto, eres el entendido. -Vale.

-Un vinito de Arganda.

-A ver qué tal.

-Bueno, vamos a ver estos boquerones.

Madre mía, cómo están.

-¿Ah, sí? -Se me saltan las lágrimas, ¿eh?

Se me saltan las lágrimas y lo digo de verdad

porque mira que es difícil encontrar un sitio donde los hagan bien.

Oye, te doy mi enhorabuena.

Yo voy a seguir con ellos, si no os importa.

-Por supuesto, vamos, que...

-Muchas gracias.

Buenos días.

-Vaya, tú otra vez.

Al final me voy a terminar acostumbrando

a tus visitas sorpresa. -Perdona que aparezca de improviso.

Pero, como no tengo móvil, vengo a decirte

que he reservado esta noche en el Love 19.

¿Lo conoces? -Sí, sí, lo conozco.

-Tiene una terraza estupenda. -Es estupendo, sí, está muy bien.

No te voy a dejar salir de allí sin que pruebes el "steak tartar".

Que necesitas proteínas.

¿Me vas a poner también ahora a levantar pesas?

-Te prometo que voy a hacerte pasar una noche inolvidable.

(SE RÍE) -Vaya.

Te aseguro que si me haces comer carne cruda,

la noche sí será inolvidable, pero por la indigestión.

A mi edad, el médico ya me ha prohibido ciertas cosas.

-Estás estupendo con esa edad.

-Eh...

-Bueno, tú tienes trabajo y yo peluquería.

¿Nos vemos ahí a las nueve? -No.

Mira, nos vamos a ver mejor en este sitio.

Es un reservado exclusivo que tengo de un sitio de confianza.

Si te parece, nos tomamos primero un aperitivo

y luego nos vamos a cenar.

-Mira que te gusta el rollo clandestino, ¿eh?

Con mi hermana tenía sentido,

pero conmigo no hace falta que te escondas.

-En fin, si llegas un poco antes de tiempo,

di que vas de mi parte y pregunta por Eusebio.

-Muy bien, aquí nos vemos.

-¡Sergio!

-Hola, qué tal, Inma. -Hola.

Bueno, yo ya me iba. -¿Cómo estás?

-Qué guapos y altos son los chicos de ahora.

No recuerdo que antes fueran tan guapos.

Bueno, salvo excepciones, claro.

-Adiós. -Adiós.

-Pasa, Sergio, siéntate.

¡Qué pesada es esta mujer!

-La verdad es que es un poco... especial.

Pero bueno, nosotros vamos a lo nuestro, a ver.

¿Qué me traes? Espero que sean buenas noticias.

-Muy buenas. Su dinero ya está en las islas Caimán.

A partir de mañana, estará disponible en el banco de Miami

a nombre de Sheerlans Company.

-¿Eso qué es? -Una sociedad pantalla.

Y, como le avancé, esta es la nueva administradora.

Dorotea Jones.

(SUSPIRA) -Estamos seguros, ¿no, Sergio?

¿Podemos confiar en ella?

-Es lo mejor que podríamos haber encontrado.

Figura como administradora de varias sociedades

que realmente pertenecen a altos cargos políticos.

(SE RÍE) -Sí, vaya tela, ¿no?

Cómo se está poniendo el patio con tanta corrupción política

y se les llena la boca diciendo que los delincuentes

somos tipos como yo. Si es que manda huevos.

(CARRASPEA) Eh, me preocupa bastante la edad de Dorotea.

¿Qué pasa si la palma?

-Esa eventualidad está cubierta. Hay un testamento hecho a medida

y un sustituto listo para tomar el relevo.

No hay problema, señor Quintero. Confíe en mí.

Su dinero no podría estar en mejores manos.

-Eso espero.

Eh, ¿qué haces, qué tal?

-Nada, tengo ahora un pequeño descanso

y me voy a La Parra a tomar un café. ¿Vienes?

-Ojalá, pero no puedo.

Miralles y Bremón me han enmarronado con un tema urgente.

-¿Y de qué va todo esto?

-Verdugo 98,

es un "troll" de internet que se dedica a denunciar

a banqueros, a políticos y a azuzar a sus seguidores contra ellos.

Ayer le pegaron una paliza a uno,

lo mandaron al hospital con el bazo reventado.

-Qué fuerte, ¿no?

-Mira, lee los mensajes.

(LEE) -"Has enfadado y engañado a gente honrada.

Has robado el dinero del pueblo.

El pueblo tiene que dictar sentencia y la gente hará justicia".

-Lo de dictar sentencia lo dice

porque ayer montó una especie de juicio

y durante 12 horas la gente tenía que votar inocente o culpable.

Obviamente, salió culpable.

-Y se tomaron la justicia así, por la mano. Alucinante.

-La gente está fatal de la olla, de verdad.

Mira, el vídeo que puso el angelito este.

(LEE)

-Te cagas. -Sí.

Y luego la friki soy yo, ¿sabes?

-¿Y cuántos seguidores tiene el fulanito este?

-En esta cuenta unos 6000,

pero el vídeo ya tiene casi 100.000 reproducciones.

-Y más que va a tener.

Este tipo de mensajes cala hondo cuando la gente está cabreada.

Y si algo no falta en España es gente cabreada.

Imagínate, sin un duro, toda la familia en paro

y solo hay noticias de corrupción.

Yo también estaría cabreada, pero de aquí a dar palizas...

-Lo único que hace falta es que cunda el ejemplo

y aparezcan justicieros por las esquinas.

-Ya, pero hoy es contra los banqueros,

mañana contra los extranjeros...

-Bueno, seguro que lo encuentras.

A ti no se te resiste ninguno.

-Qué va, me está costando la vida, vamos.

Se oculta, el mamón...

-Bueno, ¿te traigo un cafecito, entonces?

-Sí, porfa.

¿Te doy dinero? Cógelo de... -No.

-Gracias.

¿Qué pasa, Rober? ¡Elías!

¿Alguna novedad con lo del Culebra? Pues, que yo sepa, sigue muerto.

Venga, hombre, no me jodas, ¿no has averiguado nada?

Me he pateado todo el polígono, pero allí nadie suelta prenda.

Ya, unos porque no se quieren pringar,

otros no quieren ir de chivatos...

Bueno, pero yo soy perro viejo y de algo me he enterado.

Lo mataron para hacerse con un cargamento de hachís

que, al parecer, iba a distribuir.

¿Podría ser un yonqui? No creo.

Esos atacan a salto de mata para hacerse con una dosis.

Robar a un camello para hacerse con su negocio

es mucho preparar para un yonqui. Entonces, ¿un ajuste de cuentas?

Desde luego, ha sido un tipo solo.

Según el forense, las puñaladas las dieron con la misma mano.

Una pena lo del Culebra, no tenía antecedentes.

Vaya tela. Yo conozco a la madre, ¿sabes?

Paquita, se llama. Es costurera.

Tiene que estar destrozada, la mujer.

Me pasaré por allí otra vez a ver si rasco algo.

Si se te ocurre algún hilo del que tirar, dime.

¡Ah! Pregunta por un tal J.,

que es su primo, siempre andan juntos.

Es pelirrojo. A ver qué te dice él.

Vale, socio, así lo haré. Gracias. Nada.

Cafecito recién hecho.

-Muchas gracias, me va a venir genial.

-¿Has podido avanzar en algo?

Cada vez que me acerco a él me aparece un bote espejo

o una IP desviada.

-Como si me hablaras en chino.

A ver si te robo un ratito un día de estos

y me das unas clases intensivas de esas de "deep web".

-Cuando quieras.

-Tengo un montón de diligencias pendientes por redactar.

Que te rinda con lo de Verdugo 98.

-Gracias por el café.

Y bien, ¿qué te han dicho?

Supongo que lo habrás negado todo.

-No había nada que negar, no querían acusarme de nada.

Mi hermano solo quería contarme que el Culebra ha palmado.

-¿Y no te han preguntado si tenías algo que ver?

-Le pareció un poco extraño que hubiese preguntado por él

el mismo día que se lo han cargado, pero bueno.

-Entonces, tenía razón quien me pasó la información,

ha sido un asesinato.

-Sí, sí, a navajazos.

El cuerpo ha aparecido allí, en la escombrera, donde el muladar.

-Ya. ¿Y la Policía sospecha de alguien?

-La Policía, al menos mi hermano, sabe que pasaba material.

Y sospecha de usted,

como siempre y como para todo.

No se preocupe, que no tiene nada, al menos que yo sepa.

(SUSPIRA) -Maldita sea, lo caro

que me va a terminar saliendo el desgraciado este del Culebra.

-Tan caro como para cargárselo.

-¿Qué?

¿Qué has dicho? -Don Fernando.

De hombre a hombre, dígame la verdad.

¿Se ha cargado usted al Culebra?

-¿Pero tú eres tonto o qué demonios te pasa, chaval?

¿Eh?

¿Por qué iba a tener que cargarme a ese chico?

-Pues porque era una camello que se ha pasado de listo.

Se le elimina y fuera.

Se le manda un mensaje a los demás camellos

para que nadie se pase de listo. -¿Ah, sí?

si no hubiese desaparecido el hachís.

¿Verdad? Ese es un dato que te falta, ¿no?

Jairo, nosotros nos dedicamos a comprar y a vender, nada más.

No tengo por qué ir mandando matones

que vayan eliminando a chicos por el barrio.

Quería que lo encontrases y lo trajeses aquí,

pero para hablar con él y ponerle las cosas bien claras.

No tenía ninguna intención de matarlo.

¿Pero tú te crees que a mí me conviene

ir dejando cadáveres de chavales por mitad del polígono

con todo lo que tengo encima con la Policía?

-Lo siento.

Lo siento, se me ha ido la cabeza a Manolo, el Algecireño,

que no murió de un infarto, precisamente, está reciente y...

-El Algecireño me intentó matar varias veces,

¿o es que no lo recuerdas? -Sí.

-Si lo hice fue para defenderme,

para defenderme a mí y para defenderte a ti

porque tú también estabas en su punto de mira.

¡Manda huevos, lo que hay que aguantar, maldita sea!

-Don Fernando, olvídelo. Olvídelo, de verdad, perdone. Lo siento.

-Sí, anda, será mejor que te vayas, quítate de mi vista,

no vaya a ser que me enfade y ordene también matarte,

¡no te jode!

Lo que hay que aguantar.

Rober.

¿A que no sabes de dónde vengo?

No, de la peluquería.

Tienes unas cosas...

Dice que está encantado de que esta noche cenemos los tres.

¿Encantado? ¿No será, más bien, acorralado?

A ver, la palabra exacta da igual.

El caso es que cenas con mi padre y conmigo.

Pues no sé yo, tenemos mucho lío.

Ya, pero es que siempre tenemos mucho lío.

Este paso hay que darlo cuanto antes, pero tampoco...,

tampoco te quiero llevar a rastras. No quiero meter la pata.

Meter la pata, ¿por qué?

Porque tu padre seguro que cena muy formal,

con la corbata y con el traje

y a mí la corbata me ahoga, no puedo.

¿Quién te ha dicho que tengas que llevar corbata?

Es una cena informal, no sacaré la cubertería de plata.

¿No la vas a sacar? Entonces no voy.

¿Me ha llamado? -Sí, Sergio.

Pasa, pasa. Siéntate, anda.

Eh, verás, si tienes algún plan esta noche,

necesito que lo anules. Tienes que hacer algo por mí.

-Lo que necesite.

-Bien, te vas a ir a cenar con Inma, la tía de Alicia.

Le das un poco de palique, la entretienes un rato

y, si le da por ahí, te la llevas también a bailar.

-¿No había quedado usted con ella? -Sí, pero no puedo ir.

-¿Y no sería más fácil decirle que no puede ir, que está ocupado?

-Sería fácil, pero no serviría para nada

porque cuando a esa mujer se le mete algo en la cabeza,

no para hasta conseguirlo.

Verás, yo creo que lo único que quiere

es estar con un hombre elegante que le dé un buen rato de charla,

que le dore un poco la píldora, nada más.

En nada se va a volver para Suiza, así que solo será esta noche.

-Don Fernando, con todo el respeto, pero búsquese a otro.

Yo soy su abogado, no su mayordomo. Entre mis atribuciones laborales

no está el dorar la píldora a señoras que podrían ser mi madre.

-Verás, Sergio.

Entre tus atribuciones laborales

está hacer lo que a mí me salga de los huevos.

Esto no es un bufete ni una empresa normal.

Si no, no estarías ganando el dineral que estás ganando aquí.

¿Te queda claro?

Esto es una familia.

¿Entendido?

-Y usted es el "pater" familia. Entendido.

-Exacto. Correcto.

Y se me obedece sin rechistar.

Aprende de Jairo.

Si le pidiese que se tirase por el viaducto,

lo haría sin preguntar.

A ti lo único que te estoy pidiendo es que te vayas a cenar

a un sitio elegante con una mujer educada.

Nada más.

Y te voy a decir otra cosa, estoy teniendo un día duro,

así que no me lo compliques más.

-Vale. Haré lo que dice.

-Muy bien. A las nueve en el reservado.

Y sé puntual. Puedes irte.

-Las diligencias del caso de estafa te las archivo mañana.

Me voy a acercar al polígono,

a ver si encuentro al primo del Culebra que me ha dicho Batista.

Y de ahí me iré para casa, si te parece bien.

Vale, pues, cuando vuelvas, haces lo de la estafa.

Que no, del polígono me vuelvo para casa,

si mi turno acaba en menos de una hora.

Ah, muy bien, pues nada, sin problema.

Claudia, ¿dónde estás? ¿Dónde tienes la cabeza?

En Rusia, Elías.

La tengo en Rusia.

Nos tenemos que ir unos días

a buscar a los padres biológicos de Olga.

¿Qué padres ni qué padres?

Olga ya tiene padres, que sois vosotros.

¿Y qué no harían unos padres por su hija?

Olga está empeñada en conocer a sus padres biológicos.

Ya nos dijeron, con el proceso de la adopción

que esto llegaría y aquí está. Ha llegado.

Y yo no tengo corazón para decirle a mi hija que no.

Bueno, pues si necesitas cualquier cosa...

Pues sí, un billete barato a Rostov.

Pues mira, ahora mismo no llevo ninguno encima...

Anda, tira para el polígono. Bueno.

¡Ah! ¿Qué pasa, máquina?

Ya cierro yo. -Gracias.

Inspectora, tengo noticias de Verdugo 98.

A ver, cuéntame.

En menos de 12 horas habrán condenado a otra persona

y, viendo lo de ayer, tendremos otra víctima.

¿Pero sabemos quién es el tal Verdugo 98?

Imposible. El tío o los tíos que llevan esto

son auténticos hackers y se saben todos los trucos

para encriptar sus conexiones.

De momento, no hay manera de encontrarles.

O sea que lo único que podemos hacer por ahora

es ponerle protección a la víctima.

Yo lo haría y cuanto antes.

Hace menos de una hora que ha empezado el juicio

y ya hay más de 100 votaciones a favor de condenarle.

Después de lo de ayer, Verdugo 98 ha ganado miles de seguidores.

Esto es increíble. Sí.

Hay que pedirle a la compañía que suspenda la cuenta de ese usuario.

Cerrar una cuenta lleva días y abrir una nueva son dos minutos.

El servidor donde cuelga los vídeos está alojado en el extranjero.

Yo creo que lo mejor que podemos hacer es proteger al amenazado.

¿Quién es el amenazado ahora?

Martín Díez, el periodista.

Lo que nos faltaba.

Y nosotros que no queríamos crear alarma social.

En cuanto se entere,

le va a faltar tiempo para ponerlo en la prensa.

Eso si no lo sabe ya, que sería lo normal.

habla con él y explícale bien la situación.

¿Y no preferirías hablar tú con él?

Así lo cuentas lo de la escolta y todo esto.

¿Por qué me lo dices? ¿Has tenido algún problema con él?

No, no. A ver, Martín Díez no es mi mejor amigo,

pero no lo decía por eso.

Prefería volver al ordenador y seguir investigando

sobre Verdugo 98.

Laura, yo tengo que hablar con Jefatura

a ver cómo nos organizamos lo de los efectivos,

a ver qué consigo, no sé qué escolta vamos a tener.

Martín Díez no es santo de mi devoción,

pero hay que convencerle de que acepte la escolta.

Eso es muy importante.

Es un ciudadano y, ante todo, hay que protegerlo.

Haré todo lo que esté en mi mano.

Joder.

¿Qué es esto?

(SILBA)

¿Has visto lo que ha escrito Sergio Fernández en su página?

-Ah, no. -Madre mía, mira.

(LEE) "El bar La Parra me ha sorprendido gratamente.

Cocina casera con arte, platos sencillos,

Unos boquerones de chuparse los dedos

y una tortilla española cuajada en su punto.

Una joyita oculta en el Distrito Sur".

-No está nada mal, ¿no? -Es perfecto.

Martín, te lo agradezco muchísimo. Me has salvado la vida.

-¿Qué ha pasado?

-¿Conoces al chef Sergio Fernández?

-Ah, sí, ese trabajó en la tele, tenía un programa de cocina.

-Ese. Pues Martín le ha traído a comer aquí, al bar,

y acaba de publicar una crítica buenísima.

¿Tú sabes el caché que nos va a dar?

-Sí, sí, totalmente, me lo imagino. Enhorabuena.

-Oye, cuando esto se te llene de gente,

no te olvides de los clientes de toda la vida.

Anda, pide por esa boquita que hoy te invito a lo que tú quieras.

-¿Ah, sí? Tú lo has escuchado, ¿verdad?

Eres testigo.

Bueno, pues ponme una ración de jamón de Jabugo.

-Anda que pide una cañita, el tío.

-Para mí un sándwich vegetal para llevar,

pero sin pollo ni atún ni huevo.

-Vale, marchando.

-Siéntate, siéntate.

(SUSPIRA) -¿Qué pasa, tenemos turno de noche?

-Me quedan unas cuantas horitas, sí.

-Jolines con el comisario, un poco negrero, ¿no?

-No me hagas hablar.

Oye, ¿sabes que ayer salimos tarifando?

Y tenía que ver contigo.

Va el tío y me dice que tenga cuidado,

Vamos, que se cree que estamos liados o algo.

-Ya, ya me han contado. -¿Ah, sí?

¿Quién hace correr las noticias tan rápido?

-Una, que tiene sus espías.

-Pero no te preocupes por Bremón, que ya le he dicho

que me sé cuidar perfectamente solita.

-Vamos, que está en pleno ataque de celos.

Un poquito patético a su edad.

Tratándose de un padre de familia.

-No, y además totalmente injustificado.

Es que yo no sé, la gente por qué piensa tan mal

cuando ve a un hombre y a una mujer cenando.

-Hombre, mal...

o bien.

A ver si me explico, eh...

Incluso en el hipotético caso

de que tú y yo nos hubiéramos acostado,

tampoco tendría nada de malo.

-Ay, mira, qué sutil declaración de intenciones.

Cómo se nota que eres escritor.

-Sí, no, no, se nota que no.

Yo soy periodista.

Un escritor lleva un jersey de cuello vuelto,

una americana con coderas y necesita dos subordinadas

y tres adverbios para contar que un tío se levanta por la mañana

y se va a trabajar. -Ya.

Pues resulta que yo soy policía y no necesito ni tres palabras

para ver de dónde vienes, Martín. -Ah, sí.

-Pero, de todas maneras, te digo una cosa.

Me alegro de que no acabáramos en la cama.

Porque, sinceramente, fue...,

fue una noche estupenda.

-Sí. -Y la habríamos estropeado.

-Sí, no, si seguro que tienes razón, pero yo qué sé.

Concédeme el beneficio de la duda.

-No lo digo por ti, lo digo por mí.

Yo no me acuesto con nadie por despecho.

Y, sinceramente, lo de Bremón todavía me escuece.

(ASIENTE)

Además, que yo sé que tú también tenías la mente en otra parte.

-¿Yo? ¿Dónde?

-En Laura Escalada.

No te hagas el tonto.

-Pues sí que me ves venir, sí. ¿Tanto se me nota?

Por aquí, señora, si es tan amable. -Muchas gracias, Eusebio.

Vete preparándome otro Negroni, te salen divinos.

-En seguida. Muchas gracias.

-Muy buenas.

-¿Y tú qué haces aquí?

Me ha tocado el dos por uno.

-Dos Fernando me ha pedido que le disculpe por no poder venir.

Hemos tenido complicaciones en el trabajo

-Le ha sido imposible llamar para avisarme.

-Lo lamento.

-No hay nada que lamentar.

En esta vida hay que saber adaptarse, ¿no crees?

Yo estoy encantada de adaptarme de un cincuentón avinagrado

a un veinteañero encantador.

-Por mi parte será un placer acompañarla a cenar esta noche.

Y no me llames de usted, que no soy tan vieja, ¿vale?

Anda, pídete un cóctel y vamos a conocernos un poco.

¿Quién sabe? A lo mejor no llegamos ni a cenar.

Ya sabes, hay que adaptarse.

Sándwich vegetal de verdad.

-Gracias, Salima.

Bueno, guapo, no te atragantes con el jamón.

-Sí, mamá.

-Hola. -Hola.

Te has hecho muy amiguito de Lola, ¿eh?

-¿Qué quieres que te diga?

Es una tía fantástica y una gran policía.

Bueno, venía a hablar contigo. ¿Sabes quién es Verdugo 98?

-Me suena, sí.

Es este que promovió un escrache a un banquero, ¿no?

-No, en un escrache te insultan, te gritan...

Al banquero le reventaron el bazo a golpes.

-Vale, ¿y qué pasa con el Verdugo este?

-Ha señalado a una nueva víctima, ¿y sabes quién es?

Tú.

-Pero bueno, ¿qué me estás contando?

Voy a ser famoso de internet. Laura, lo que voy a ligar.

-Martín, no te lo tomes a cachondeo. Esta gente es muy violenta.

(LEE) -"El juzgado popular tiene un nuevo imputado".

"Publica basura".

Ah, joder, pues sí que soy yo, sí.

¿Qué quieres que te diga? Me parece un vídeo bastante cutre.

-Escúchame. Tienen el chiringuito muy bien montado.

Tienen muchos seguidores y se ocultan en internet

como hackers profesionales. Esto va en serio.

-Vale, Laura, yo qué sé, pongamos que estoy acojonado de verdad.

¿Que me cambie el nombre? ¿Que me haga la cirugía estética?

-Miralles me ha autorizado a ponerte escolta policial.

-¡Sí, hombre!

Y coche oficial también, no te fastidia.

-Oye, Martín, no te pongas machito conmigo

que no me interesa. He venido a trabajar.

-Vale, Laura, no sé, yo te lo agradezco,

pero no necesito ninguna escolta policial.

El Verdugo este no sé cuántos es un cantamañanas.

Probablemente, lo del banquero no tuvo que ver con él.

-¿Me estás escuchando? -Te estoy escuchando.

Ya te he dado las gracias, ¿eh? Rechazo tu oferta.

Amablemente, ¿eh?

Da las gracias a Miralles también de mi parte.

Y ahora, si no te importa, tengo cosas que hacer

en el mundo real.

¿Te ha gustado la cena, Rober? Sí, estaba todo muy bueno.

¿Quieres un café? No, gracias.

Una copa sí que tomarás, ¿no?

Pues no sé yo, Marcelino.

Bueno, pues yo te voy a preparar

un combinado que seguro que te va a gustar.

Aprovecho y hago una llamada de trabajo.

Elías.

Rober. ¿Es muy tarde ya o qué?

¿Sabes algo de J.? ¿Ha aparecido?

¿Que no tenéis ni rastro de él? ¿Cómo puede ser?

Bueno, ya aparecerá.

Bueno, Elías, si hay alguna novedad me avisas, ¿vale?

Venga, muchas gracias. Mañana te veo.

¿Todo bien?

Sí, es relacionado con el Culebra.

Un primo suyo ha desaparecido sin dejar ni rastro.

Ni está en su casa ni dan con él.

Oye, ¿Culebra no es este muchacho

que me has contado que ha aparecido muerto?

Asesinado. Rober lo conocía desde pequeño.

¡Madre mía! Es que debe ser tan duro criarse en un sitio así.

La verdad es que el polígono no es La Moraleja,

pero no es tan duro como lo pintan.

Lo que pasa que claro, solo hablan de él

para ponerlo verde cuando pasa algo malo.

Es que últimamente ha habido unas cuantas.

Y, según me dice Alicia, tu madre sigue viviendo allí.

Oye, Rober, ¿sabes que tengo una guitarra?

No está afinada, pero la puedo traer y tocas algo.

Es un profesional, da conciertos y todo.

¿De verdad? ¿De conservatorio? No, de oído.

Ya me hubiera gustado ir al conservatorio,

pero mis padres no se lo podían permitir.

Si es que, al final, el ambiente en el que creces, marca.

Es muy difícil llegar a algo en esta vida

si uno se cría rodeado de delincuentes.

¿Quieres un bombón? Estos están buenísimos.

Mira, Marcelino, esos delincuentes que usted dice

roban para sacar adelante a sus familias,

no como otros, que lo hacen por codicia.

Que tienen unos carros de lujo y unas casas que te cagas,

pero no les sirve.

¿Y cómo quieren el dinero?

Libres de impuestos, en paraísos fiscales.

Encima van por ahí permitiéndose dar clases de ética.

Rober, ¿por qué no nos vamos a dar un paseo?

¿Eso lo dices por mí?

A ver, ¿has venido a mi casa a insultarme en mi cara?

Papá, Rober no te ha insultado.

Y tú le cuentas mis secretos a un desconocido.

Y, encima, te pones de su lado.

Oye, no es ningún desconocido, es mi pareja.

Y él y yo no tenemos secretos. Mira, Alicia, déjalo.

Marcelino, no sé qué hago aquí aguantando estas tonterías

y bebiendo esa mierda con pepinos en la copa.

Rober, por favor, espera, no te vayas. Por favor.

Qué bien. Muchas gracias, guapo.

(SE RÍE)

-Oye, yo creo que deberíamos ir yendo a cenar

o perderemos la reserva.

-¿Tienes hambre? Seguro que aquí nos ponen algo de picar.

Cómo echaba de menos salir de marcha por Madrid.

-Ya se te ve con ganas, ya.

-¿Por qué dejaste escapar a mi sobrina?

Perdona que sea tan directa, pero bueno,

para qué andarnos con rodeos.

-Yo no la dejé escapar, lo intenté por activa y por pasiva.

Fue ella la que prefirió irse con ese... compañero.

-Igual de tonta que su padre.

Con lo lista que era mi hermana...

Fíjate si era lista

que se casó con él engañándole y él ni se enteró.

Y ahora le va a engañar la otra, la moribunda esa.

¡Qué calzonazos!

-¿Se va a casar con Ibarra? -Sí.

Primero se casa con una embarazada y después con otra que tiene cáncer.

¡Menudo "pringao"!

-Así que Marcelino y Carmen se casaron de penalti.

-Sí, y lo peor es que el gol lo había metido otro.

-¿Otro? ¿Cómo que otro?

-No me hagas hablar, anda.

-¿Pero tú te das cuenta de lo que has dicho?

Acabas de decir que Marcelino no es el padre de Alicia.

-Así soy yo, ¿eh? La loca, la loca de la familia.

Siempre desvariando.

En el fondo, soy mucho más sincera que ellos,

que son una panda de hipócritas.

-Bueno, y si no fue Marcelino, ¿quién es el padre?

-No hace falta ser un genio, ¿eh?

Este piano tiene muy pocas teclas, querido.

-¿Quintero?

¿Alicia es hija de Fernando Quintero?

-A mí no me preguntes.

Yo estoy loca y solo desvarío.

(SE RÍE)

Sois las dos personas que más quiero en este mundo.

Me gustaría que hicierais un esfuerzo por llevaros bien.

Al menos hacedlo por mí.

Te pido perdón, Marcelino, por lo de antes.

Bien, yo...

intentaré olvidarlo.

Me sienta muy mal cuando hablan de mi familia.

no he tenido una infancia ni una adolescencia fácil.

Pero claro, no voy a renegar de mis orígenes,

eso no lo haría nunca.

Y eso te honra.

Me gustaría que, a partir de este momento,

intentáramos mantener las formas.

Por mi parte no se repetirá un episodio así. Lo prometo.

Aunque bueno, sigo pensando

que la cosa esta con pepinos en la copa es un asco.

(Puerta)

Necesito ayuda.

¿Qué ha pasado?

-¿No lo ves, hija?

-Me ha costado Dios y ayuda traerla hasta aquí.

-Calzonazos.

-Rober, ¿me ayudas a llevarla a su habitación?

(PROTESTA)

(SE RÍE)

No, nada. Perdona.

Entonces, voy a ayudar a acostar a mi tía.

No te olvides el libro de familia. Lo primero que he cogido.

-¿Se puede saber qué pasa?

Pues cariño, que hoy empezamos a buscar a tus padres biológicos.

¿Y qué habíais pensado hacer?

-Pues mira, en primera lugar, ir a la embajada

para que se pongan en contacto con las autoridades rusas.

Seguro que conseguimos algo, ya verás.

No estoy bien, sigo enferma.

Has dejado de medicarte. Tiré la medicación a la basura.

Estúpida de mí, pensé que todo podía arreglarse

rompiendo con la vida que llevaba en Suiza.

Es evidente que no estoy bien,

que ha sido una mala decisión.

Pues, si te soy sincera, no tengo ningunas ganas ni ninguna prisa

de encontrar a los padres de Olga, pero...,

¿qué quieres que haga? Ya me cuesta disimular ante ella.

¿A qué tienes miedo?

Qué nos vamos a encontrar, cómo van a ser esas personas,

cómo va a modificar nuestra vida de familia.

¿Y si es gente que no la trata bien?

¿Y qué propones, que lo dejemos correr?

-Dije cosas que hoy preferiría olvidar.

-¿Sí? No recuerdo que dijeras nada inconveniente.

-Eres un cielo, Sergio.

Pero mientes muy mal y eso habla muy bien de ti.

-De verdad, no tienes que darme explicaciones.

-Que hables con él no va a servir de nada.

A ti cualquiera que te conozca sabe que tienes un corazón así de grande.

Pero ese señor no tiene ningún interés en verlo.

Y no es que no le gustes tú,

es que no le gustas como concepto, ¿entiendes?

Ya, pero es el padre de mi novia.

Como si es el papa de Roma. Hazme caso, de prejuicios sé mucho.

-¿Te das cuenta de que no tienes nada que ofrecerle?

No veo por qué no le es suficiente.

Porque no es suficiente el amor.

A ver, Rober, yo creo que eres un buen chico,

pero sabes tan bien como yo que no estás a la altura de Alicia.

-Si se demuestra que, efectivamente, hay una banda de justicieros

actuando por el barrio, no se preocupe

que ahí estaré yo, al pie del cañón.

(ASIENTE) Pero, mientras tanto,

voy a seguir haciendo mi vida.

-¿Sabes lo que pasa?

Que estas amenazas no son ninguna tontería.

No es un grupo de chavales radicales, son hackers

y saben muy bien cómo viralizar sus amenazas.

Además, tienen talento para manipular a sus seguidores.

-¿Qué tal fue la cena anoche con Inma?

-Lo cierto es que la velada resultó más interesante

de lo que me esperaba. -¿Ah, sí? ¿Interesante?

-Esa mujer tiene mucho carrete.

Y mucho más cuando lleva alguna copa encima.

-¿Qué crees que va a pasar cuando termine la cuenta atrás?

-Nada, nada, absolutamente nada

porque esta gente lo único que quiere es notoriedad,

así que conmigo que no cuenten.

-¿Quieres sacrificarte, es esto? Haz lo que quieras.

Yo he hecho todo lo que podía hacer.

-Ten cuidado, cualquiera diría que te estás preocupando por mí.

-He estado trasteando en internet esta mañana

y mira qué maravilla he encontrado.

Las Maldivas.

A ver, una boda como Dios manda se merece una luna de miel.

-Por favor, deja de hablar ya de la boda

porque no va a haber.

-Bueno, venga, sí, muy divertido.

¿Tú eres el Verdugo no sé cuántos? Me alegro de conocerte.

  • Capítulo 103

Servir y proteger - Capítulo 103

20 sep 2017

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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