Retratos con alma La 1

Retratos con alma

Miércoles por la noche

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No recomendado para menores de 12 años Retratos con alma - Programa 4 - ver ahora
Transcripción completa

las alumnas de la escuela de señorita

se enfrentan a la madre de todos los tabúes.

Venid a ver esto. El sexo.

Una cuestión que provocaba curiosidad y sonrojos

a partes iguales, pero sobre la que se impone

la lección que da Teresa a sus alumnas.

Las mujeres tenemos pleno derecho a disfrutar

de nuestra intimidad sin complejos.

Sin culpa.

Ellas son las únicas dueñas de su cuerpo.

Hoy, gracias a nuestros protagonistas, haremos un viaje

al pasado sexual de nuestro país.

En los años 50, 60,

educación sexual no se daba ninguna.

Es que la mujer era concebida solo para traer hijos al mundo.

Reviviremos grandes hitos. En la transición

no es que tenga papeles más sensuales,

tengo papeles más fuertes, más dramáticos.

Hablaremos con aquellos que escribieron

páginas cruciales del erotismo.

Me gustaría pensar que mis novelas y mis artículos

han contribuido a la liberación sexual de las mujeres.

Y conoceremos la visión masculina

sobre la mujer y el sexo.

Pobre de aquel hombre que sea capaz de juzgar a una mujer

por un comentario sexual.

Realmente, el problema no lo tiene la mujer, lo tiene el hombre.

Lo que me parece una extrema ordinariez

es hablar de cómo cada persona

constituye, forma y vive su relación.

Casi un siglo después, ha pasado de tabú

a ser protagonista de innumerables debates.

En la prensa, en las redes o en la calle,

el sexo, y en especial, el sexo en femenino,

parece ser el tema de moda.

¿Cómo, cuándo, dónde, con quién?

¿Está hoy la mujer liberada sexualmente?

La mujer está liberada sexualmente

y lo que tenemos que recuperar muchas,

que no la tienen, es la autoestima.

-Yo creo que la mujer actual no está liberada sexualmente,

pero está luchando por liberarse sexualmente

y está trabajando en ello.

-A lo mejor el camino que les falta por recorrer

es ser capaces de separar

el sexo de la culpa, de los sentimientos

y de la responsabilidad.

-No sé hasta qué punto para una mujer hoy en día

es más importante su independencia económica

o su libertad sexual.

-Yo creo que hay una dicotomía

en que, sí, la mujer está más liberada que antes,

pero todavía no está liberada del todo a nivel sexual.

-La mujer no está liberada en ninguno de los ámbitos.

Entonces, vivimos en una sociedad machista.

Presuponer que en el terreno sexual lo tenemos más cómodo

que en cualquier otro, es falso.

-De lo que te puedo hablar es de mi experiencia.

No hay un día que no aprenda algo, ni un día que no me enseñen algo.

El que se tiene que liberar soy yo.

Las niñas de rosa, los niños de azul.

Durante décadas, en nuestro país,

la educación sexual se limitó a axiomas como este,

pero llegaron los años 70,

y los españoles pisaron el acelerador

de la liberación sexual.

¿Y las españolas?

Vamos a ver... Es que en esa época

no es que hubiera desinformación,

es que no había información de ningún tipo.

En las casas jamás se hablaba de sexo,

los padres nunca nos hablaban. Y si tú llegabas a una casa,

a la habitación donde tus padres estuvieran hablando,

el salón, la cocina,

y estuvieran hablando de algo, y entrabas tú con 15 o 16 años,

decían: "Parad, que hay ropa tendida".

Yo tardé años en saber qué era la ropa tendida.

No tenía ni idea qué tenía que ver una cosa con otra.

Significaba que no podían hablar.

Radio Macuto.

Una amiga te decía que había salido con un novio

que le había tocado la teta. El otro:

"Fuimos al cine y me había tocado. Me puso la mano aquí".

El otro le puso la mano más allá.

Todo eran besos furtivos

donde era prácticamente imposible, ¿no?

Siempre bajo la vigilancia de los padres.

Yo en eso tuve suerte porque me eché un novio diplomático

que lio a mi madre

y me dejaba salir por las noches con él.

No sé por qué razón, tampoco es que fuera un santo.

Pero, bueno, aprendí bastante.

Ay, Dios mío.

Por carta. Si no, ni idea.

Por Instagram, no. -Pues en los típicos bailes, ¿no?,

de los cursos, imagino.

Pues mi abuela tenía un bar

y mi abuelo siempre iba al mismo bar casualmente.

Yo creo que eran como más románticos. -Yo no tengo ni idea.

Yo creo que fue algo de la guerra, le vio muy guapo...

Pero si antes...

Yo creo que antes ni elegías. Yo qué sé.

No sé, no sé.

No te podías dar ni un beso con él.

-Ay, yo no. -De verdad.

Yo sí, con mi marido.

No lo niego.

Yo una vez... Le dije...

No sé, le fui a hacer así, y le digo: "Oye, mira...".

Dice: "A mí quítame la mano del hombro".

-Huy. -Digo: " Hala, pues, mira".

"Qué simpático".

Yo quería ser monja, y luego me salí y ya me casé.

Me presentaron a mi marido.

Al principio, me parecía un paletillo,

pero luego ya le fui aceptando y...

Y era muy bueno.

Pues yo tenía una panda que contábamos chistes.

Muchos chistes guarros.

Era verdad.

Y nos reíamos mucho.

Si hablamos desde un punto de vista generacional,

si hablamos de mi madre, del pasado de mi madre,

de sus hermanas,

yo creo que hay un cambio radical.

Y creo que hoy en día,

aunque, obviamente, no están equiparados,

pero se ha avanzado mucho en ese sentido, ¿no?

Y creo que es básicamente la diferencia.

Mi madre habla con total libertad de lo que le apetezca hablar.

Y te puedo garantizar, y lo sé,

que en su época de adolescente, cuando era una jovencita de 18 años,

mi madre de esto no podía hablar.

Yo creo que era... Que era una educación muy carca,

muy dirigida por el Gobierno,

por la Iglesia,

por las instituciones, por la Sección Femenina...

Claro, los hombres podían ser

unos putones verbeneros,

pero las mujeres, no.

Las mujeres teníamos que llegar vírgenes al matrimonio

porque era el único capital de la mujer.

Bajo la tutela del padre, ¿no?

El único capital que tú podías entregar a un hombre

era la virginidad, que ningún otro te hubiera tocado.

Cuántas chicas, por haberse quedado embarazadas,

han tenido que irse a un convento.

Salvo que tuvieras dinero.

La aristocracia, por ejemplo.

El día que se estudie la historia de la aristocracia

de cómo fue, cómo era...

Fueron mujeres muy adelantadas a su época.

Todo lo que las demás pensábamos que estaba prohibido,

ellas lo hacían. ¿Por qué?

Porque las protegía el dinero, las protegía el apellido,

las protegía la fortuna y la propia sociedad.

"Dama, dama" es una canción maravillosa

que escribió Cecilia y que describe muy bien esa época.

# Dama, dama, de alta cuna, # de baja cama,

# señora de su señor,

# amante de un vividor. #

Pues no lo sé. Mis abuelos...

Pues en la cama.

Yo me los imagino como conejos, sinceramente.

Eh...

Es verdad.

Pues...

Mis abuelos yo creo que... No sé.

-¿Qué vas a creer, tía? Por Dios.

¿Existían los condones en la época de los abuelos?

-En la de nuestros padres, sí. -Sí, pero ¿abuelos?

-Eh...

Sí que sé que le daban mucho al tema, normal,

pero, claro, en esos tiempos no había preservativos,

así que... -Y no había tele.

-Claro. Así que ya con eso, fíjate.

Yo creo que se practicaba igual que ahora, ¿no?

En la cama o en cualquier sitio. -Pero no existían juguetitos.

O sí, no sé.

-Hombre...

No.

Chicos, nada.

Yo me he casado de 30 igual que el día que nací.

Sí, nos casábamos porque si no, no hacías nada.

No. Había que esperar hasta que salieras de la iglesia.

Yo nada de... Ni tocarme la mano, mucho cuidado.

Yo no recibí ninguna educación sexual

ni en mi casa ni en el colegio. Digamos que recibí

las nociones básicas para no hacer el ridículo, eso sí.

Me transmitieron nociones básicas para no hacer el ridículo en la vida.

Yo creo que la educación sexual en los años 60, en el siglo XX,

era algo... No sé,

como que lo hacían los suecos, ¿no? Algo de otra parte del mundo,

algo muy muy extraño.

Yo creo que la verdadera revolución sexual en femenino

se vivió a finales del siglo XX.

Quizá a lo largo del siglo XX, a partir de los años 60, ¿no?

Pero el principal de todos,

porque no fue solo un avance sexual,

tuvo que ver con su propia vida, con su independencia,

con su destino,

yo creo que fue la implantación,

la difusión de los anticonceptivos orales.

Yo creo que eso cambió radicalmente

la vida de las mujeres, su autonomía y su sexualidad.

Bueno, la píldora es decisiva.

Tú tomándote la píldora

primero, puedes hacer el amor, cosa que no podías

porque te quedabas embarazada, salvo que utilizases el método Ogino,

En aquella época, no se concebía que una mujer

pudiera acostarse con uno, dos o tres novios,

los que hubieran sido, o uno, sin tener descendencia.

Porque, era difícil no quedarte embarazada.

Con la píldora lo evitas.

En mi caso, estando desayunando una mañana,

en la cocina de mi casa, de mis padres, yo vivía con ellos,

mi madre me dice:

"¿Y qué son esas pastillas que estás tomando?".

Y, claro, me lo pensé como una batidora.

Dije: "A ver qué la cuento yo".

Dije: "Pues la píldora anticonceptiva".

Y no te creas que escuchó más.

Salió zumbando, se fue a la habitación,

tiró de maleta, me hizo la maleta y me puso en la calle.

Y tú pensarás: "¿Cuántos años tenías?".

24.

Fíjate si yo ya me había tomado pastillas.

Pero mi madre debió pensar:

"Si toma las pastillas, es que se está acostando".

Y eso no lo podía asumir.

Bueno, creo que se murió sin asumirlo.

¿Sabes?

Entonces, es que era así. Es que tampoco ellas podían pensar

porque ellas habían sido educadas, si nosotros férreamente, ellas, más.

¿Qué piensa del control de natalidad?

-Ah, yo de eso... Mire, pues que está muy bien.

No soy médico, no entiendo de esto, pero creo que sí,

que perjudica más que beneficia.

Yo creo que, como personas, nadie debe regular la natalidad.

Si sentimos como animales,

no se puede restringir el derecho a nacer.

En contra.

Yo estoy a favor. -A favor.

Hombre, yo, sinceramente, soy partidario de la regulación

puesto que socialmente hoy día

toda la gente, todo el mundo,

piensa vivir bien

y dar una educación bastante amplia a los hijos.

Bueno, que nos abrió los ojos.

Nos abrió los ojos a una realidad que no sabíamos que existía.

El destape. ¿Qué supuso el destape? Vamos a ver...

Con los ojos de hoy,

yo creo que nos enseñó muchísimo, que fue una escuela.

¿Por qué? -Porque no sabíamos nada.

No lo veíamos. Es lo que cada uno hacía

y lo que iba aprendiendo pues...

La amiga que te contaba,

el chico que... No te creas que ellos eran unos sabios

tratando los temas del sexo.

# Cuando en un hombre hago presa.

# Por algo yo soy felina.

# Por algo yo soy tigresa. #

-Y lo que enseñaban

esas películas era el tipo de hombres

que existían y que,

pues eso, burdos...

Hombre, los habría más sofisticados en este tipo de cosas,

pero lo que te enseñaban era el típico español,...

pues eso, un tanto zafio, que se volvía loco

en cuanto veía a una señora con las tetas fueras,

¿no?

Hay grandes joyas en el cine del destape.

Y considero que hay grandes joyas que...

Eh...

Que hechas e interpretadas desde un punto de vista femenino,

sí había un carácter

o podía haber un carácter revolucionario

o una intención de cambiar las cosas.

Eres el más fuerte de la albufera.

-Victoria Vera desempeñó un papel muy importante.

Era la musa de la transición. Fue la musa de la transición.

No tenía que ver con esas otras películas

de las que estamos hablando, ¿no?

Ella lo que hizo fue teatro,

un teatro, eh...,

muy adelantado al tiempo que estábamos viviendo.

Eh... Más culto.

¿No? Más... Y...

Y, efectivamente,

ella estaba muy concienciada políticamente.

No tiene nada que ver con el otro, ¿no?

Parece ser que la obra pecó de irreverente como poco.

-Pues yo que tengo muchos nietos,

cuando salen esas señoras desnudas, no me gusta nada.

Esas cosas a mí no...

Muy guapa. -Lo ven los niños.

-Pero se ponen muy desnudas.

No me gusta por ellos, si no, me gustaba.

(RÍEN)

Es que yo los años 70 los divido mucho.

Divido los 70 en los primeros cinco

y los últimos cinco, que son en los que entro en acción.

Entonces, en los primeros cinco, yo lo que sí veo

es gente que se separa, gente que vive con otras personas...

O sea, quiero decir, había libertad. Yo creo que la gente

ejercía la libertad, ejercía la libertad.

Yo empiezo a vivir mi vida realmente a partir del año 75,

y además, a partir de noviembre,

de cuando muere el señor Francisco Franco Bahamonde.

Entonces, ahí empieza mi vida realmente.

Yo soy hija de la transición.

Es un periodo donde las mujeres empiezan a hacer cosas interesantes,

muchas cosas interesantes.

Victoria Vera es increíble.

Yo soy un fan absoluto de Victoria Vera.

Victoria Vera ha hecho joyas.

Creo que cantó o hizo una película con Alice Cooper.

Hizo una película, "Asignatura aprobada",

que fue una peli que fue a los Oscar como mejor película extranjera.

Hizo muchísimo cine del destape.

Era una revolucionaria, desde luego que lo era hacer eso.

¿Qué pasa? Que ser mujer y ser revolucionaria

no está bien visto.

Tal vez si en ese momento

España hubiese hecho esas películas,

pero España no hubiese sido lo que era en ese momento

por las circunstancias que le precedían, una dictadura,

ahora mismo Victoria Vera

estaría considerada por todos, que por muchos lo está,

no solo como un icono del destape, sino como una grandísima actriz.

Yo creo que, en realidad,

el tema de la musa de la transición,

que siempre me ha perseguido un poco...

Yo me siento muy orgullosa

porque corresponde a algo muy interesante de mi carrera.

Por cuestiones del azar y del destino,

a mí me toca hacer una comedia

en donde uno se rebela contra la censura.

"¿Por qué corres, Ulises?".

Función de Antonio Gala

sobre la historia de Ulises con Nausícaa y con Penélope.

Yo iba vestida con una túnica que me hizo Elio Berhanyer,

con cuatro cadenas enormes, con unas braguitas...

Y, entonces, resulta que el censor dijo:

"Esa túnica se abre mucho, se ven las cadenas,

pero hay que ponerle un imperdible".

Entonces, me quité el imperdible el día del estreno.

Y ahí... Eh...

No pasó nada.

Hubo un segundo de silencio y el público fue maravilloso

porque a nadie le molestó.

Era estético y era un acto de rebeldía bastante inocente,

bastante inocente en el fondo.

Sobre todo porque ya estaba la onda en todo el mundo

de los desnudos en el teatro. "Oh, Calcuta"...

En Londres, en París...

Era como romper un tabú en España.

Los años 80 trajeron aires

de libertad sexual a las alcobas españolas

y a la televisión.

En 1985, Pedro Almodóvar estrenaba tráiler

para "Amantes de lo prohibido",

un cortometraje provocador

y plagado de mujeres fatales.

# El pecado que te dio,

# nueva ilusión en el amor.

# Soy lo prohibido. #

Bibiana Fernández, en aquel entonces, Bibi Andersen,

era la sexy protagonista del corto interpretando a Liliput,

un personaje cuyo nombre ya daba pistas de lo atrevido de la cinta.

¿Qué es lo que nos escandaliza?

-Bueno, a mí realmente no me escandaliza casi nada.

Lo que me escandaliza sería esa gente

que se escandaliza con la vida de los demás.

Aunque Bibiana no se escandalizaba de nada en los 80,

la sociedad española

no estaba preparada para todo. El grupo las Vulpes

conmocionó a la audiencia al cantar lindezas como esta.

# Prefiero masturbarme # yo sola en mi cama.

# Me gusta ser una zorra.

# Me gusta ser una zorra. #

Su actuación generó tantas quejas, que el programa "Caja de ritmos",

donde se emitió, fue retirado de la parrilla televisiva.

Yo que soy una chica de la movida,

creo que había mucha libertad en general

y mucha libertad sexual en los 80.

Y creo que la libertad sexual

de algunas,

o de una parte de las mujeres de aquella época,

no es muy diferente

a la que puedan tener ahora mis hijas.

Yo empecé a trabajar con 12 años

y empecé a ver cine...

El cine de Bruce LaBruce,

que es cine homoerótico,

o el cine de Almodóvar, el cine de John Waters,

donde hay escenas de sexo, sexo explícito.

En concreto, estos tres autores

creo que tienen escenas bastante...

Bastante abiertas sexualmente.

Digamos que esa ha sido mi educación sexual, el cine.

Una encuesta de 1.975

revelaba que 76 de cada 100 mujeres preguntadas

no disfrutaban con el sexo.

Las estadísticas actuales nos indican

que esa cifra se ha reducido drásticamente,

menos mal.

Pero eso sí, los problemas hoy son otros.

Nos falta educación, nos falta educación sexual

que sigue sin darse.

A través de las televisiones...

"Hablemos de sexo" creo que fue como cuando Marisol

apareció en "Interviú", ¿no?

Primero, porque se buscó a la persona ideal,

la doctora Ochoa.

¿No? Una chica... Lo que menos te imaginabas

es que te iba a hablar de sexo

y que iba a hablar de los penes y del clítoris

como si se estuviera tomando un té, ¿no?

Con esa naturalidad y esa elegancia con lo que lo hizo, ¿no?

Y, bueno, yo recuerdo que es que estaban

jóvenes y mayores pegados a la televisión.

Y nos enseñó todo.

Y que de todo se puede hablar

dependiendo el lenguaje que emplees y cómo lo trates.

Y ella demostró que se puede hablar de todo

y con un trato exquisito

cuando tiene que ser exquisito,

y natural, cuando tiene que ser natural.

Un cambio absoluto.

"Hablemos de sexo" se estrenó en 1990,

y fue el primer espacio

en el que se abordaban abiertamente todo tipo de cuestiones

relacionadas con el sexo.

Lo más raro que ha escuchado sobre el sexo.

Eso de...

Que poner el pene en la boca es malísimo

porque debe coger una mala enfermedad.

Aunque su carácter innovador fue muy alabado,

un sector del público lo rechazó por inmoral,

y a consecuencia de esto, la publicidad del espacio

era un 50 % más barata de lo habitual.

Nos vamos a limitar al fetichismo y al sadomasoquismo.

Con la vela se suele jugar con ellos

echándoles la cera encima de sus partes.

Poco después, su creador, Chicho Ibáñez Serrador,

se autohomenajeó en el concurso "Un, dos, tres".

# Si no quieres sufrir sin motivo,

# lleva a mano un anticonceptivo. #

Las azafatas del programa unían rap y divulgación

en un número tan educativo

como delirante. # Somos personas sexuales.

# Son sexuales los seres normales. #

Yo tenía 28 años cuando escribí una novela erótica

con protagonista mujer. No solo yo era mujer,

sino que la protagonista era una mujer.

En "Las edades de Lulú",

bueno, no solo la mujer dejar de ser objeto para convertirse en sujeto,

sino que reivindica el derecho a elaborar sus propias perversiones.

Pasaron cosas tan extraordinarias...

Fue una novela que tuvo tanto éxito, que vendió tanto,

que se tradujo tanto...

Fue como una especie de torbellino vertiginoso

en el que yo iba dando vueltas como en una batidora.

No... No... No...

En aquel momento, no fui capaz de comprenderlo.

Ahora pienso

que, por encima de todo,

yo nunca podré saldar la deuda que tengo con ese libro,

que me regaló la vida que yo quería vivir.

Hay una cosa muy significativa.

Estamos en el siglo XXI, y a día de hoy,

en los libros de segundo de la ESO, en los que se habla de sexualidad,

cuando aparece el aparato genital femenino,

realmente no es el genital, es el reproductor.

En ni un solo... En ni un solo libro

en los que aparece esa imagen,

aparece un órgano que es fundamental, el clítoris.

Desde esa base, se cimienta lo que ha sido

la construcción de la sexualidad femenina.

La mujer no puede exhibir su sexualidad,

no puede exhibir su satisfacción.

No puede decir lo que le gusta en la cama porque está mal visto,

pero un tío... Un tío puede llegar y decir:

"Me gustan rubias, con las tetas grandes".

A una mujer no se le deja hacer eso.

Es evidente que la mujer que dice y exhibe su sexualidad

está sometida al juicio eterno casi, ¿no?

Tendemos a juzgar demasiado.

Sobre todo tendemos a creernos que podemos juzgar.

Que a mí me alucina.

A mí hay una cosa que me impresiona, la gente que se cree

que puede juzgar por actos que ni le salpican.

Es verdad que las mujeres hablando de sexualidad

son un tema más normalizado.

Porque la sexualidad es uno de los temas

constantemente trabajados

y debatidos dentro del seno de movimiento feminista.

Pero todavía determinadas...

declaraciones o determinadas confesiones

llevan aparejadas una cierta crítica.

A lo mejor de considerarte...

más inmoral o tal.

Eso yo creo que está pasando todavía.

Nunca ha estado bien visto que la mujer hablara de sexo,

por el contrario, los hombres

se han podido expresar sin que se les juzgara.

No hay derecho que en los tiempos que corremos,

todavía haya muchas madres que no les expliquen a sus hijas

que les puede llegar la menstruación.

El tradicional uso de los piropos

es un ejemplo de ello.

"Au revoir", Sansonas.

Para que digan que el perfume en frasco pequeño...

Son dos garrafones de Chanel.

Ha pasado más de medio siglo

desde que se popularizara la copla que pregonaba

que el piropo es español. Buenas.

-Pero que muy buenas.

Y mientras las últimas han caído en desuso,

parece que la costumbre de alabar de forma más o menos soez

los encantos de una mujer...

¿Quién te va a comer de arriba abajo?

...sigue siendo práctica habitual en nuestras ciudades.

Yo creo que, en general, los piropos no hacen falta.

¿Eh? Creo que los piropos no hacen falta.

No hablo ya, por supuesto, de los piropos

de cuando te dicen barbaridades desde una obra,

porque eso no hace falta,

pero es que tampoco hace falta llamar cielito o cariño

a las compañeras de trabajo.

Las puedes llamar por su nombre y luego demostrar

que las quieres, que las tienes cariño

y que puedes ser su amigo, su pretendiente o lo que quieras.

Los piropos... no hacen falta.

Yo sería partidaria de que no existieran.

A mí los piropos me gustan.

Hombre, si es zafio,

pues paso sin mirar a la persona,

pero si es simpático...

Lo peor es la invisibilidad.

Y las mujeres cuando tenemos una edad nadie nos echa un piropo.

Hay que ser valiente para decir las cosas que te gustan,

sobre todo cuando el resto de mujeres

o el resto de ciudadanos no están acostumbrados

a que llevemos la voz cantante.

Ahora empezamos a decir

los mismos piropos que decimos de las actrices sobre los actores.

De repente aparece Clive Owen y todas empezamos a salivar

porque ves a Clive y solamente puedes salivar.

Pero hasta ahora,

parecía que solamente podías salivar si veías a Monica Bellucci,

si veías, de repente, pues eso,

a ese pedazo de mujer maravillosa.

Porque estábamos acostumbrados a que eso sucediese.

Cuesta lo mismo una palabra bonita que una malsonante,

con la diferencia que la bonita te arregla el día,

y la malsonante, lo estropea.

¿Quién quiere estropearle el día a nadie?

A mí me pasó una cosa curiosa. Cuando empecé a escribir,

sobre todo de sexo, yo tenía un vecino

que en una zona común de la urbanización

empezó a acariciarme la cara.

Y yo no entendía muy bien lo que pasaba.

Para mí era un vecino. Mi hijo estaba jugando con sus hijos

y me estaba arrimando cebolleta porque yo hablaba de sexo.

Lo que pasa es que, claro...

¿Cómo reaccionas a eso?

Yo soy mala en el sentido de que soy sardónica

y que me amilano poco.

Yo le dije una frase maravillosa.

Me acariciaba y me decía:

"Bueno, ¿tú no eres a la que le gusta tanto el sexo?".

Y yo decía: "Sí, me gusta mucho el sexo

y me acuesto con quien quiero,

pero no quiere decir que me acueste con todos".

Dice: "Bueno, a la gente que le gusta tanto el sexo

sois bastante promiscuos".

No tenía ni idea de mi vida,

no sabía si yo me dedicaba a tener relaciones sexuales,

pero como hablas de sexo, presupone que tu sexualidad es una.

En estos casos, lo mejor es un buen ataque.

Yo le dije: "Sí, y además, soy bisexual".

"Pregúntale a tu mujer".

"De tu casa, la que más me gusta es ella".

Ahí ya... Con aquello no contaba.

No queda otra que defenderse porque te atacan

cuando hablas de sexo y eres mujer,

porque no consiente que tú puedas tener tu propia sexualidad.

Estamos para reventar esas normas.

He vivido varias experiencias

sobre todo porque ya, de forma implícita,

si te dedicas a la sexualidad,

eres periodista especializada en sexualidad,

a algunas personas se le hacen chiribitas los ojos.

Representa que eres más fácil, que sabes más del tema,

o porque eres más o menos promiscua.

A día de hoy, te siguen tachando de estas cosas.

En la universidad,

donde me abrí un blog sobre sexualidad y pornografía,

que era con lo que empecé en primero,

había un profesor que, tras presentar el trabajo,

no le dio apenas importancia

y me dijo que eso lo hacía para llamar la atención

del público masculino.

Y ese profesor está trabajando en la universidad de Barcelona.

Me tachó delante de toda la clase de lo que me tachó.

Cuando publiqué "Las edades de Lulú", me llegaron proposiciones sexuales.

Además, yo era muy joven.

Entonces, me llegaban por carta.

Hubo algunos escritores españoles

que escribieron artículos

diciendo que les encantaría encontrarse conmigo,

que no sé qué...

Había mucho baboseo a mi alrededor.

O sea, llegaba a cualquier sitio y se me acercaban

dos o tres hombres a babosearme, ¿no?

Era como: "A ver si conquisto a esta y me la llevo a la cama,

que debe ser tremenda".

Y eso era muy incómodo.

El baboseo era lo peor.

En aquellos años,

me convertí en una experta en dar cortes.

Y descubrí que si dabas un corte a tiempo,

te quitabas muchos problemas de encima.

Entonces, yo iba dando cortes.

Iba dando cortes a diestro y siniestro.

Eso también era un poco incómodo, pero resultó útil.

Los hombres se consideraban, los que tenían un cierto poder,

como podrían ser profesores de universidad

o un jefe que tuvieras...

Consideraban que ellos tenían derecho a eso

y que tú tenías que callarte.

Y el silencio era de tal peso,

que es que anulaba. Ahora nos estamos enterando,

y en España no tanto,

nos estamos enterando de cosas que pasaban y que han silenciado

por vergüenza,

cuando la tendrían que pasar ellos,

no quien ha sido acosada.

Jamás en mi vida he tenido acoso,

lo que sí he tenido es el resultado de muchos despechos,

que tampoco los pierdas de vista.

En 2017, el "New York Times" publicaba un artículo

que acusaba al productor Harvey Weinstein

de abusar sexualmente de mujeres durante casi tres décadas.

A raíz de ese caso,

miles de mujeres se unieron al movimiento Mee Too,

en español, Yo También,

que empezó como un hashtag y que se ha convertido

en un fenómeno en el que víctimas de abusos

han llenado las redes sociales

de relatos y denuncias en primera persona.

En nuestro país, Mee Too ha extendido su mensaje

por toda la sociedad y ha inspirado movimientos

que han unido a mujeres y hombres en la lucha por la igualdad.

Fíjate, cuando empezó todo el tema del Mee Too,

me planteé si había sufrido acoso alguna vez.

Esto pasa como con todo, ¿no?

Cuando yo era joven no se hablaba del tema.

Te pasaban cosas y decías, jo, qué mal.

Las típicas encerronas

de alguien que te lleva a un sitio donde no quieres estar,

y entonces, tienes que discutir más de la cuenta para zafarte.

Y en ese momento, cuando era yo más joven,

no existía la conciencia del acoso.

Tú piensas: "Jo, qué mal, qué mala suerte,

qué tío más imbécil".

Claro, ahora miras hacia atrás

y eres capaz de identificar cosas

que mujeres jóvenes considerarían ahora mismo,

con, digamos,

con las definiciones, con el interés,

encajarían en la casilla del acoso.

El movimiento Mee Too me parece estupendo.

Ya es hora de que las mujeres alcemos la voz en todos los ámbitos.

Alguien puede decir: "¿Y por qué ahora?".

Porque hace años tenían miedo y ahora han perdido el miedo.

Y eso es lo importante,

que digan con nombres y apellidos quiénes son

los que han acosado.

El paraguas del Mee Too

ha sido tan gigantesco

que, de repente, la gente ha sentido la capacidad

y la protección para poder contarlo sabiendo que no perderían su lugar.

Es muy importante que este movimiento,

gracias a la tecnología, haya sido tan poderoso.

De alguna manera, ha dejado al aire

las vergüenzas de más de un sinvergüenza.

Lo que interesa del movimiento Mee Too

es el final del movimiento, en qué ha quedado determinado.

El llamamiento que haces Frances, la actriz que gana el Oscar...

Hace un llamamiento interesante.

"Abridnos los despachos, dadnos citas en los despachos".

"Dejadnos contar las historias que queremos contar".

Ese es el movimiento importante.

"Venid a nuestros despachos".

Ese es el movimiento interesante.

El movimiento que dice: "Queremos emprender,

queremos hacer personajes, cosas, no nos pongáis más trabas".

Cuantas más mujeres estemos en los sitios,

más pensaremos en el resto de las mujeres.

A nosotras no nos enseñaron lo que era la sororidad,

nosotras tuvimos que inventarla

porque no nos quedó otra.

Tuvimos que aprender a defendernos, a cuidarnos, a protegernos...

La sororidad está en tu puesto de trabajo cuando tú ves

que hay alguien que está acosando a una compañera porque es muy guapa

y tú le dices a ese compañero: "Ni se te ocurra hablarle así".

La mayoría de personas que han guardado silencio

durante tanto tiempo

después de haber sido acosadas

o violadas,

creo que es por miedo.

Cuando una mujer dice "me ha pasado esto",

se la tacha de loca o se la culpa a ella.

Es más fácil que la víctima sea ella.

Y, claro, después de haber sufrido algo tan horrible

como puede ser acoso o violación, contarlo,

y encima tener la posibilidad de que tú seas la víctima,

el miedo se hace más grande.

¿Y por qué hay miedo y por qué sucede esto?

Porque la sociedad está construida

con unos valores patriarcales y misóginos.

Y eso hace que sea más complicado.

La sección de contactos de los periódicos

dio paso a las redes sociales.

Y del sexo tradicional

se pasó al cibersexo.

¿Qué será lo próximo?

Soy una persona poliamorosa.

Rápidamente lo que es el poliamor.

Es una relación no monógama, donde no existe

ni exclusividad afectiva, amorosa o romántica,

ni exclusividad sexual.

Eso significa que yo puedo estar a nivel romántico

con más de una persona, y a nivel sexual, también.

Y lo más importante del poliamor

es que tiene que haber pleno consenso y conocimiento de las partes.

Es decir, que mis relaciones deben saber de las demás

y deben estar de acuerdo.

Yo empecé en el poliamor...

Yo creo que nací poliamorosa porque iba a mi madre...

Mi madre me preguntaba:

"¿Con qué chicos estás, quién te gusta?".

Y yo le decía:

"Estoy con tal y con tal". Decía: "No, tienes que elegir a uno".

Y yo: "¿Por qué tengo que elegir si me gustan por igual?".

"Estoy enamorada de los dos".

Entonces, yo tuve una adolescencia bastante romántica,

más una infancia, yo era muy amorosa.

A lo largo de mi adolescencia, me encontré con personas

que me hablaron sobre la no monogamia.

La primera fue Amarna Miller,

que mientras estábamos en una escena pornográfica,

estaba maquillándola,

pues me habló sobre el poliamor

y ya le puse etiqueta al concepto.

Siempre que me hablaban sobre la no monogamia,

me sentía identificada y tenía en mí

como una lucha entre lo que estaba establecido

y me han ido adoctrinando,

y lo que realmente sentía y cómo veía el amor,

que lo veo de forma libre, como lo vivo ahora.

Actualmente, practico la anarquía relacional,

todas las relaciones están a un mismo nivel,

soy el epicentro, y tengo varias relaciones.

Así, relaciones más afectivo románticas

nada más tengo a una persona actualmente,

y afectivo sexuales, etc,

puedo tener entre dos, tres, depende. Y sexuales, pues,

las que vayan surgiendo.

Va a decir la gente: "Esta chica...".

¿Cómo definirías el poliamor? ¿Qué te parece?

A ver... -Defínelo tú.

-Lo defino... -Sí.

-Joder.

Pues yo creo que es cuando una persona

puede estar enamorada o tener sentimientos

no solo de una persona, sino con muchas personas.

Creo.

Pero ¿qué es para...? -La verdad es que no sé qué es.

¿Practicarías el "poliarmo"?

-Poliamor. -¿Eh?

Hostia, ya decía yo.

Poliamor. No sé ni lo que es.

Conozco a gente, a amigos y amigas que sí lo practican

y la idea está guay.

No lo comparto. -Yo tampoco.

-No podría estar con más de una persona a la vez.

-Hay gente... A lo mejor estás con dos,

pero hay gente que está con tres. No entiendo.

Pues, entonces, no lo veo bien. -Ay, pues yo sí, ¿por qué no?

-Porque... ¿Cómo te van a gustar cuatro personas,

las cuatro igual...? O estar con cuatro personas...

Me parece que el poliamor es actualmente

algo que se practica más que anteriormente y no lo veo nada mal.

Ay, yo no sé nada.

No he oído hablar de ello ni nada.

No sé lo que es el poliamor.

-Pues yo, hombre,

me gustaría que se decidieran por uno o por otro.

-No lo veo eso correcto.

No sé la señora lo que dirá.

Yo tampoco. -Yo no sé nada.

A mí me parece bien, que cada uno haga lo que sienta.

Aquí no se habla más que de jugar al dominó.

Mi familia, la verdad, es que lo ha tenido que aceptar

porque hablo mucho sobre poliamor en general.

Entonces, se enteró.

Se lo dije a mi madre.

Le expliqué que tengo una relación poliamorosa,

le expliqué qué es, y mi madre lo aceptó,

lo respeta, pero no lo comparte. No es su modelo relacional

y no es un modelo que comprenda.

Y luego, se lo expliqué a mi abuela hace relativamente poco

y me sorprendió.

Tenía miedo de explicárselo a ella

porque no sabía cómo iba a reaccionar.

Estábamos en la sobremesa y le dije...

Salió el tema y le dije:

"Tú sabes que yo soy poliamorosa".

Y me dijo: "Sí, algo he visto en Facebook".

Y me dijo: "Pero ¿eso qué es?".

Le empecé a explicar todo, me hizo muchas preguntas...

Y ahora mi abuela es la más fan del poliamor,

la que me pregunta con quién estoy, con quién dejo de estar,

y también la que muchas veces

me ha comentado que si ella...

Claro, ella solo ha estado con un hombre.

Si ella volviese al punto en el que está,

que se plantearía el poliamor

para vivir otras experiencias en su vida.

Así que mi abuela

ahora tiene la monogamia desmitificada, ¿no?

Como que hay otras alternativas valorables.

Si una mujer dice que es poliamorosa, creo que está peor visto

que si lo dice un hombre

porque todo lo dicho por una mujer,

y mucho más si se refiere al sexo

o a su propia libertad sexual,

va a estar peor visto.

Por una cosa de cultura popular.

La primera vez que alguien me habló del poliamor

fue una hija mía, tenía 18 años, y no lo entendí.

Y me lo explicó.

Me decía: "Es como los cuidados, es importante".

"Lo de cuidarse los unos a los otros".

Y, bueno, sigo sin entenderlo muy bien.

Porque interpreté que el poliamor tenía que ver

con las relaciones múltiples, que es una cosa más antigua,

y más fácil de comprender para mí.

O sea, los tríos,

las dobles parejas, la gente que se intercambia...

Pero, no, el poliamor es otra cosa porque incluye los cuidados.

Eh... No sé.

Como todavía no lo he entendido muy bien,

no...,

no me siento en condiciones de censurarlo,

pero digamos que me parece,

me parece... pintoresco.

Me preguntas sobre el poliamor,

personas que tienen relaciones

con distintas personas y todos están contentos.

Qué guay, ¿no?

A mí lo que me parece

es que la gente está cambiando

de una forma alucinantemente veloz.

Y a mí eso me emociona mucho

porque quiere decir que, de alguna manera,

todo converge. La sexualidad femenina cambia,

pero todavía quedará camino por recorrer

mientras haya una sola mujer

que se tenga que esconder por ser lo que quiere.

¿Conseguiremos con respeto y generosidad

que la libertad sexual sea una realidad

en el futuro?

("Respect", Aretha Franklin)

Yo creo que nadie

tiene el poder de decidir

cuándo la libertad sexual o la libertad en general

de una mujer o un hombre es excesiva o no.

Yo lo que espero es que todas esas jóvenes

que se han movilizado el 8-M luchen por hacerse un hueco

y porque las mujeres somos las que tenemos que poner normas,

no ellos.

-Yo creo que la mujer en la actualidad

no debería dejar de hacer nada por ser mujer.

No esconderse es la mejor forma de lucha.

(Aplausos)

  • Programa 4

Retratos con alma - Programa 4

16 may 2018

En la cuarta entrega de 'La otra mirada' se referencia a la sexualidad a principios de siglo en una sociedad marcadamente masculina. 'Retratos con alma', conducido por Isabel Gemio, indaga en el cambio de las tendencias sexuales y de la sexualidad en las últimas décadas. Durante la segunda mitad del siglo XX se produce un cambio en el que las mujeres desafían los códigos tradicionales relacionados con la moral y el comportamiento sexual. A través de distintos testimonios, se habla sobre los logros de la revolución sexual, la igualdad entre hombres y mujeres, los casos de acoso que han salido a la luz recientemente y de nuevas formas de relacionarse como el poliamor.

El espacio cuenta con las impresiones de Almudena Grandes (escritora), Rosa Villacastín (periodista y escritora), Victoria Vera (actriz), Celia Blanco (periodista experta en sexo y directora y presentadora de radio), Noemí Casquet (periodista poliamorosa), Eduardo Casanova (actor) y Antonio Orozco (cantante).

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