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Reportero de la Historia - T2 - Capítulo 13 - ver ahora
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La arquitectura y el urbanismo,

condicionan la historia de los pueblos.

Lo vemos hoy en dos de nuestros reportajes.

La Aljafería,

actual sede del Parlamento aragonés.

Es una joya que acumula diez siglos de poder.

Úbeda y Baeza, en Jaén,

son dos ejemplos únicos de ciudades renacentistas,

que sobrevivieron a la explosión del barroco andaluz.

En la entrevista a Jorge Reverte,

nos habla de su trabajo sobre la División Azul.

Libro en el que ejerce de auténtico reportero de la historia.

Estamos en Zaragoza.

Hemos venido para descubrir

uno de los monumentos más bellos y desconocidos de nuestro país.

El palacio de La Aljafería.

Esta fortaleza, levantada por Al-Muqtadir.

rey de la Taifa de Saraqusta.

Entre 1046 y 1081.

Representa una de las cimas de la arquitectura hispano-musulmana

del s.XI.

La sobriedad de sus muros,

esconde un interior tan refinado y sorprendente,

como los acontecimientos históricos que aquí han sucedido.

Al-Muqtadir es uno de los reyes más importantes

de las taifas del s.XI.

Fue el que trajo al Cid, aquí a Zaragoza.

El que de alguna forma defendió la frontera norte

frente a los cristianos, después de la decadencia del Califato.

Y el constructor de este magnífico palacio.

Como gran centro de poder.

Al-Muqtadir lo que quiso hacer con La Aljafería,

es una especie de recuerdo, más pequeñito,

de lo que había sido el palacio de Abderramán III en Medina Azahara.

Dices que el Cid estuvo aquí.

Cuando estaba con los árabes.

Porque entre el año 1081 y 1086,

el Cid fue el capitán general de las tropas del reino musulmán

de Zaragoza.

Estuvo al servicio de Al-Muqtadir.

Al servicio de su hijo.

Al-Mutamid, uno de los matemáticos extraordinarios.

Uno de los reyes más científicos, más intelectuales de la Edad Media.

Escribió varios libros de geometría y de aritmética.

Y el Cid, fue el gran defensor del reino musulmán de Zaragoza,

frente a los cristianos.

Frente a los condes de Barcelona.

A los reyes de Aragón y a los castellanos.

¿Qué situación ocupa Zaragoza en esa época?

En el s. XI,

después de la descomposición del Califato de Córdoba,

es uno de los tres grandes reinos de taifas.

Junto con Sevilla y con Toledo.

Pero, la Taifa de Zaragoza,

está en la frontera superior.

Es el extremo del islam.

Es la puerta del islam.

Por tanto, un lugar sagrado para los musulmanes.

Hay que tener en cuenta, que después de Zaragoza,

hay territorio enemigo.

Está el territorio cristiano.

La frontera del islam, la muralla del islam,

es el reino de Zaragoza.

Si cae Zaragoza, ya los cristianos pueden invadir el resto de Al-Ándalus.

Por tanto, es un lugar fundamental

en la defensa del territorio musulmán.

Lo primero que nos llama la atención

es una pequeña mezquita de planta octogonal.

El oratorio privado de los reyes.

Su cercanía al salón del trono,

es una muestra del fervor religioso de los soberanos de esta Taifa.

Su mirhab, que señalaba la dirección de La Meca

resume las características artísticas del palacio.

La Aljafería, es el palacio más importante

de los taifas en el s.XI.

Y por tanto, aquí se expresa lo que es el esplendor

del final del gran arte clásico islámico.

Estamos, a efectos comparativos, el barroco de los cristianos,

en el s.XVII.

Un arte lleno de elementos decorativos,

un paroxismo extraordinario en la decoración floral.

En la decoración de arcos, arcos mixtilíneos, cruzados.

Realmente un barroquismo extraordinario.

¿Por qué La Aljafería es tan poco conocida

comparada con La Alhambra o los Reales Alcázares.

Porque no ha tenido la fortuna de tener ese escaparate de turismo

que tuvo La Alhambra.

Y sobre todo esa imagen literaria que dejó Washington Irving

con sus famosos "Cuentos de La Alhambra".

Ha faltado, en el s. XIX,

esa literatura romántica que ha hecho de La Alhambra,

lo que es.

Pero en cierto modo, La Aljafería, es una pequeña Alhambra.

Es una imagen del paraíso.

Los musulmanes estaban apasionados con el agua, con los jardines.

Era la imagen de ese paraíso, de ese cielo, de ese Edén.

Y en cierto modo, este patio, es un reflejo del paraíso.

Las albercas con el agua que corría por aquí.

Las plantas, la vegetación.

Esa imagen del paraíso, el paraíso en la tierra,

es en cierto modo, lo que representa un jardín árabe, un Riad árabe.

En la reconquista de la ciudad,

en 1.118 por Alfonso I el Batallador

se iniciaba la andadura cristiana de La Aljafería.

El palacio, pasó a ser la residencia de los monarcas aragoneses,

quienes adaptaron y reacondicionaron su interior.

Es en este período, en los siglos XII y XIV,

cuando emerge con fuerza el arte mudéjar aragonés.

Pero la gran transformación,

vendría un poco más tarde de la mano de los Reyes Católicos.

Estamos en una parte del palacio

que ya no corresponde a la época islámica.

Estamos en el Salón del Trono de la época de los Reyes Católicos.

La parte superior del edificio se construyó entre 1491 y 1492.

En el momento del final de la Reconquista.

Y los Reyes Católicos utilizaron este edificio, este salón,

como lugar de recepción de la corte cuando hacían sus visitas a Zaragoza.

Es un lugar construido sobre el palacio musulmán.

Ese símbolo de poder cristiano.

Que aprisiona, que aplasta, al poder islámico

y que reúne las características del arte renacimiento español.

Esa galería en la parte superior.

Es el lugar donde se ubicaban los músicos para amenizar

las veladas de los reyes.

En esta recepción de corte que hacían en Zaragoza.

Háblanos de las vicisitudes del palacio.

Primero estuvo aquí la Inquisición,

luego durante las guerras napoleónicas tuvo un papel,

y luego durante la Guerra Civil.

El último rey de España que utilizó este palacio como tal

fue Carlos V.

Ya en la época de Felipe II, los Austrias posteriores,

y los Borbones, fue cárcel de la Inquisición.

Buena parte del edificio se utilizó para ubicar a los presos,

condenados por la Inquisición,

de hecho, algunas dependencias hay grafitis de los presos

que mataban sus horas dibujando o realizando inscripciones

en las paredes de las celdas.

Ya en el s.XIX, se convirtió en cuartel.

A partir de Isabel II.

Fue cuartel hasta 1970.

Una vez que se abandonó el cuartel,

se empezó a recuperar el palacio una serie de restauraciones.

Hasta la ubicación final de las Cortes de Aragón.

Y ahora es la sede del Parlamento autonómico aragonés.

Decías que en esas excavaciones, en el patio han encontrado tumbas

de soldados franceses de la Guerra de la Independencia.

Este edificio, en el s.XIX, era una zona de militares.

Por tanto, un punto importante para la defensa de la ciudad.

Y en esta guerra, hubo una batalla muy importante,

la batalla de las Eras, aquí mismo, en el asedio de Zaragoza.

Fruto de esa batalla,

pues fue el hallazgo de una serie de restos de soldados

españoles y también franceses

que han aparecido en estas excavaciones

con las chapas, las placas, las insignias de sus regimientos.

Fueron enterrados en el palacio producto de la conquista de la ciudad.

En la Guerra Civil también jugó un papel.

Era el arsenal más importante de la plaza de Zaragoza.

Aquí había un depósito importante de fusiles, cañones, morteros.

El comandante de la plaza evitó que en el alzamiento

del golpe de estado de 1936,

los rebeldes, se hicieron fuertes en este palacio.

La CNT, la UGT, que intentó coger las armas, los fusiles

que había aquí para la defensa,

no pudieron.

Por lo tanto, fue un punto importante para el alzamiento en Zaragoza.

Pese a ser declarado monumento nacional

de interés histórico-artístico en 1931,

este palacio presentaba todavía en 1947 un lastimoso aspecto,

de semiabandono.

Durante la segunda mitad del siglo pasado,

se llevó a cabo una minuciosa labor de restauración,

que ha devuelto al palacio gran parte de la belleza de antaño.

Pero, ¿cómo se acomete una restauración de este calibre?

Se ha intentado recuperar los aspectos más importantes

desde el punto de vista artístico.

Creo que ha primado lo islámico,

pero ha habido un condicionante posterior, que es la ubicación

del palacio de las Cortes de Aragón,

la sede del Parlamento autonómico aragonés.

Con lo cual ha condicionado la restauración integral,

sobre todo del exterior del edificio.

Las últimas restauraciones han sido bastante aceptables

y desde luego se ha recuperado con buen criterio,

lo más importante del palacio, que es obviamente,

el palacio islámico y el de los Reyes Católicos.

¿Cómo recomiendas hacer la visita?

Con mucha calma.

No es muy grande el palacio.

Ocupa una superficie de una hectárea.

Pero tiene elementos de ensoñación, extraordinarios.

Hay que pararse en cada detalle.

Ver las filigranas de las yeserías.

Detenerse en lo que son los mudéjares.

En el techo, estupenda, de la sala de los Reyes Católicos.

Porque está lleno de pequeños detalles.

Es un microcosmos.

Hay que hacer la visita con muchos detalles.

Y apasionarse con el resto de nuestro cultura,

porque es la cultura de todas las épocas de la historia de España.

Dejamos La Aljafería,

con la sensación de ser un lugar que resume los últimos diez siglos

de la historia de España.

Un palacio repleto de encanto y significado.

Y casi siempre, protagonista.

Incluso teatral.

Giuseppe Verdi se inspiró en un acontecimiento ocurrido

en la Torre del Trovador,

para escribir su célebre ópera "Il Trovatore".

Después de "Soldado de poca fortuna"

que fue el reencuentro emocional de la peripecia vital de su padre,

Reverte, cierra su mirada sobre nuestra guerra

sumergiéndose en la historia de la División Azul.

Un magnífico ejemplo de periodismo histórico,

con un puesto de honor asegurado en la historia del periodismo.

Esta es una historia de perdedores.

Porque creen en la guerra.

Ellos van allí dispuestos a ser los grandes vencedores

y además con facilidad.

Iban a ir a Rusia descamisados y a desfilar por Moscú.

Al final, es una historia de perdedores.

Pero por culpa de los rusos.

Los voluntarios que se apuntaron,

vivieron algo que no esperaban.

Esperaban una campaña grandiosa.

Subidos a lomos de los tanques alemanes.

Se encontraron con que era una división hipo móvil

como eran como casi todas las alemanas en el frente del este.

Tenían que ir andando a los sitios.

La impedimenta iba tirada por caballos.

Pero eso fue lo mínimo.

Eso fue lo menor.

Lo grave es que a veces se enfrentaron a temperaturas

de 50 bajo cero.

Y se encontraron en la guerra más dura

que ha habido en la historia.

La División fue algo,

que parece un disparate, hoy.

Pero fue un recurso que Franco puso en marcha

para tener su parte del botín

En una guerra que estaba convencido que ganaba Alemania.

En el momento en que la pone en marcha,

Hitler no quiere que España entre en la II Guerra Mundial,

eso significaría abrir otro frente más.

Pero sí permite, y además lo recibe con agrado,

que haya un contingente español que luche enrolado en la Wehrmacht.

Aquí, se alistó gente muy variopinta.

La Primera División, sobre todo, estaba formada

por universitarios madrileños del SEU.

Radicales, casi nazis.

A ellos, se añadieron militares que querían hacer méritos.

Y además vivían aquello,

que me definió un militar que había estado,

que había fiebre en los cuarteles.

Querían también pelear.

Eran falangistas, eran nacional católicos.

Y había tropas que acudían

simplemente por encuadramiento,

es decir, la tropa especializada no eran voluntarios.

Luchó en dos fases.

Primera, en el frente del centro.

Se dirigía hacia Moscú, pero la desviaron.

Se quedó en Novgorod

allí tuvo una guerra

casi todo el rato de posiciones.

Aunque casi nada más llegar participó en una ofensiva

que resultó muy sangrienta para la División Azul.

Y posteriormente fue desplazada

al frente de Leningrado.

A participar en el asedio de Leningrado.

Y esa parte ya, en la que no es ofensiva,

no hacen ataques, simplemente sostienen ese asedio.

La División Azul cumple un papel terrible.

Que es el de cercar una ciudad en la que llegan a morir por hambre

casi millón y medio de civiles.

Y eso,

la División Azul,

forma parte de ese asedio.

Este es un libro, que provoco yo.

Mi padre nunca había hablado de la guerra.

Y estaba ya en sus últimos días.

Estaba ya muy viejo, no hacía casi nada.

Y le dije que mira ya que no haces nada, cuéntame de una vez la guerra.

Y me escribió una larga carta.

Que tenía no sé si 200 folios.

No fui capaz de leer.

Lo abrí cinco años después de su muerte.

Y realmente, me impresionó mucho.

Me impactó.

Me impactó emocionalmente

y también me impactó porque me pareció muy buena narración.

Pero como dudaba de mi mismo,

porque era demasiado próximo a mi.

Pues se lo llevé a unos amigos a Javier Pradera, Natalia Rodríguez,

y les dije a ver qué os parece esto.

Y se entusiasmaron tanto como yo.

Lo que pasa es que me pidieron

que como era una carta,

yo tenía que contestar a esa carta.

De ahí viene, que yo participe también.

Y mi hermano Javier, que era muy aludido también.

Pues también contesta con un trozo.

Aquella larga carta que acabó siendo un libro.

La División Azul, el escribirlo ha sido como todos los libros

de historia que he hecho.

Es para aprender.

Yo tenía curiosidad por muchas de las cosas que había pasado.

Aprender por un lado, de la historia,

es decir, ver qué había pasado ahí.

Quién lo había movido.

Y luego sobre todo desde el punto de vista de la condición humana.

De ver la condición humana.

Seguir a esos tipos,

y a esos hombres.

A esos jóvenes.

Que emprendieron esa aventura descabellada.

En la que colaboraban en una guerra, ellos no lo sabían,

al final colaboraron en una guerra criminal.

Entonces ver, qué les llevo allí.

Y también ver, cómo luego ellos valoraron aquella acción.

A finales del s.XV,

la Edad Media languidecía tras mil años de existencia.

Con la llegada de la nueva centuria,

la España de los Reyes Católicos

se contagiaba de un nuevo orden cultural proveniente de Italia.

Gracias al renacimiento,

no solo la ciencia y el pensamiento se transforman,

nuestras ciudades,

tan góticas, acabarían también modificando su aspecto.

Y adoptando las nuevas tendencias arquitectónicas.

De entre todas ellas, resulta imposible no detenerse

en Úbeda y Baeza.

Dos núcleos urbanos jienenses

tan impregnados de aire renacentista que ni el paso del tiempo

ha podido borrar su impronta.

El renacimiento italiano, va llegando a España,

fundamentalmente a partir de los primeros decenios

del siglo XVI.

Hasta tal punto que incluso en Baeza o en algunas iglesias

de Úbeda, y algunas iglesias de Baeza se pueden ver todavía

estilos de transición.

Unos estilos del otoño de la Edad Media.

Todavía es proto renacimiento.

Fórmulas renacentistas, pero dentro de una matriz esencialmente gótica.

Esa transición del gótico flamígero.

Ese gótico que se retuerce, que se enriquece,

que bulle y se llena de adornos.

Este momento de transición se vive aquí,

en la zona que estamos tratando.

Pero se vive también en toda España.

Y de pronto, en estos primeros decenios del XVI,

hace una eclosión enorme.

Y empiezan a aparecer una serie de palacios.

De iglesias, de monumentos.

Que ya son estrictamente renacentistas,

porque ya acogen lo moderno, como lo verdaderamente trascendente

las nuevas fórmulas que está legando el renacimiento italiano.

El giro renacentista de Úbeda y Baeza,

no se entiende sin el esplendor económico que vivieron

ambas poblaciones a principios del s.XVI.

Por aquel entonces,

la nobleza y el alto clero promueven un patrimonio monumental

que se refleja en trazados urbanísticos

y edificios de gran relevancia.

Así Úbeda representa la arquitectura privada

y el poder civil.

Mientras que Baeza aglutina,

la arquitectura pública y el poder religioso del obispado.

La capilla funeraria del Salvador,

es una creación de don Francisco de los Cobos

que fue secretario personal del emperador, de Carlos V.

Y la construye en su pueblo natal, en Úbeda,

justamente con una serie de significados

y de intenciones muy variadas.

La construye para ostentación personal de su estatus.

Del nivel que ha adquirido como secretario del emperador.

La construye como ofrenda a su pueblo natal.

Y también por su significación religiosa.

Su advocación es el salvador del mundo.

Lo cual es un mensaje de redención de salvación de la propia alma.

De creencia en la vida eterna.

La Casa del Deán, se enmarca dentro de esta plaza

que tiene una extraordinaria unidad.

Ya que todo está hecho en la segunda mitad del s. XVI.

Todo es de un puro estilo renacentista.

Líneas muy puras.

Donde se combina lo italiano con las interpretaciones castellanas

de este italianismo.

Y el deán, es la personalidad encargada de la custodia

de la supervisión de la capilla funeraria

de Francisco de los Cobos.

Se hace un palacio extraordinario.

De unas proporciones que llaman la atención.

Con respecto al templo por su magnificencia,

por su amplitud.

Es un palacio muy original en muchas de sus formas.

Por ejemplo, el balcón partido.

Que mira directamente al programa iconográfico

de la capilla funeraria.

El Hospital de Santiago,

también vuelve a tener las mismas características

de continuidad con todo lo que hemos visto.

No quiero dar la impresión de que una sola familia

construyó toda Úbeda.

Pero en este caso también,

el comitente es Diego de los Cobos.

Que fue obispo en Jaén.

Y que se preocupó en construir esta inmensa obra existencial

que ha tenido una duración extraordinaria.

De más de cuatro siglos.

Ejerciendo la misma función.

No solo eso, el arquitecto es Andrés de Vandelvira,

que deja aquí una de sus obras maestras.

El patio de unas proporciones extraordinarias.

La capilla que hoy está muy remodelada.

Sobre todo esa escalera monumental, preciosa

donde además de las dimensiones que son únicas,

hay un programa iconográfico realmente exuberante,

de carácter mitológico, histórico, religioso, etc.

Lo convierte en una obra singular.

Dentro del renacimiento español.

La unidad estilística-arquitectónica de Úbeda,

la completan edificios como el palacio del marqués de Mancera.

El palacio de las Cadenas.

O el de Vela de los Cobos.

Diego de Siloé, Alonso Berruguete o el francés Etienne Jamet,

fueron algunos de los arquitectos y escultores que diseñaron

la transformación de Úbeda y Baeza.

Pero de entre todos ellos, un nombre destaca.

El de Andrés de Vandelvira.

Es una figura muy singular.

Es un hombre que como su apellido ya parece indicar,

es un hombre que viene de un lugar que no es España.

Viene de Flandes.

Ese apellido indica una procedencia flamenca.

Viene de los viejos territorios flamencos que en el s.XVI,

formaban parte del imperio español.

Y eso es un hombre que se afinca

en toda el área del santo reino de Jaén.

Y que deja su impronta en una enorme cantidad de obras monumentales

y extraordinarias.

Es un hombre que puede ser calificado como de arquitecto genial.

Arquitecto prolífico.

Y arquitecto que de alguna forma puso su sello personal y singular

dentro del renacimiento del reino de Jaén.

Baeza, es un espléndido conjunto monumental de calles silenciosas

y piedras doradas.

Aunque el poder religioso se hizo aquí más patente que en Úbeda,

su arquitectura civil es más destacable que la eclesiástica.

La antigua universidad con su magnífica iglesia y su patio

y el palacio de Jabalquinto,

son dos de sus máximos exponentes.

Baeza, además de una ciudad nobiliaria,

y con un importante patriciado urbano

es también una ciudad de cultura.

Se va a conseguir una bula,

papal, por la que se va a fundar esta universidad,

cuyo primer rector fue Juan de Ávila.

Toda universidad va a tener su paraninfo.

Para dictar las clases magistrales desde las cátedras.

Va a tener su aulario.

Pero al mismo tiempo,

toda universidad que se precie va a tener un espacio religioso.

Una iglesia de amplias proporciones.

De gran solera.

Para combinar esta formación

intelectual y espiritual del alumnado y del profesorado.

Pues el palacio de Jabalquinto es una joya del gótico tardío.

Aunque ya, en la parte superior en la solana,

tenemos lo que se podía considerar una loya,

típicamente italiana,

y luego en su interior,

el patio es totalmente renacentista y su arranque de escalera imperial

también lo es.

Aunque luego la decoración de la escalera sea ya barroca.

Se puede vincular con el área humanista,

y especialmente con Jorge Manrique.

Ya que es el suegro de la marquesa de Jabalquinto, casada obviamente

con un hijo de Jorge Manrique.

Jorge Manrique pasó temporadas en este palacio.

Que podemos ver.

En esa transición del gótico al renacimiento.

La catedral de la Natividad de Nuestra Señora,

la fuente de Santa María,

la Alhóndiga,

donde se realizaba la compra y venta de trigo.

El pósito o la antigua cárcel.

Hoy reconvertida en sede del Ayuntamiento.

Son otros testimonios del paso del renacimiento

por esta localidad jienense.

Una huella que perduró en el tiempo.

Gracias a la crisis que azotaba a la región en el s.XVII.

Lo que ocurre es que en toda España,

hay un período renacentista que más o menos ocupa el XVI.

Luego sustituido por el barroco que se considera un arte de la crisis.

Un arte del absolutismo del XVII.

Un arte de la Contrarreforma.

Esto se da en todas partes y también en Baeza y Úbeda.

Lo único que ocurre es que la riqueza renacentista

de Úbeda y Baeza es tan grande, es tan inmensa

que ya pone su sello y su signo sobre estas dos ciudades

como no se hace en otra.

Y luego que la menor capacidad económica y constructiva,

toda una serie de hechos, hacen que el s.XVII

no sea tan brillante en Baeza y Úbeda

como lo había sido el anterior.

Y por lo tanto, eso contribuye a que aquella impronta renacentista

se mantenga de una forma más fuerte mucho más destacada.

Eso quizás, lo más notable.

Nunca alcanza ni la densidad ni la trascendencia del renacimiento.

Y eso sella el destino de estas dos ciudades hasta hoy.

Reportero de la Historia - T2 - Capítulo 13

20 ago 2018

La Aljafería- Imagen del paraíso, Entrevista con Jorge Martínez Reverte-autor de "La división azul", Ciudades renacentistas en una Andalucía barroca.

Histórico de emisiones:
20/07/2013

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