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Reportero de la Historia - Capítulo 12 - ver ahora
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Soy un reportero algo especial.

Recorro los lugares y hechos que han sentado lo que somos ahora.

Me gusta ver, preguntar, investigar y contar lo sucedido.

Soy un reportero de la historia.

Hoy descubriremos Dar Al Horra,

palacio que marca el tránsito de la Granada musulmana a la cristiana.

Y aunque suene extraño, la isla de Ibiza.

Porque la Ibiza súper conocida y masiva

fue refugio de artistas e intelectuales europeos.

Huían del nazismo y descubrieron un paraíso.

Goteo

Música árabe

El palacio de Dar Al Horra, en el Albaicín

es de los sitios más bellos y desconocidos de Granada.

Sus muros nos acercan a un punto clave de la historia:

la caída del reino de Granada y el fin de la Reconquista cristiana.

La caída de Granada va ligada al ocaso de la dinastía nazarí

que gobernó durante casi 300 años, entre 1232 y 1492.

Tres siglos de esplendor minados por el acoso del mundo cristiano

y las luchas entre clanes dominantes:

zegríes y abencerrajes.

¿Cómo era Granada en el siglo XV, en el epílogo del islam andaluz?

Era una ciudad o un estado bastante convulso.

Por un lado, se estrechaba el cerco de los cristianos, y por otro,

la presión interna.

Y a ello se unen las continuas luchas internas entre

clanes diferentes, familias, linajes, apoyando a uno o a otro

pretendiente de la familia real. En general es un siglo convulso.

¿El final de Granada es militar, con batalla?

No. Por lo que sabemos, hubo

un pacto, unas capitulaciones.

El último rey, Abu-Abd-Alah Muhammad, llamado Boabdil,

pensó que no había nada que hacer, estaba cercado por todos sitios.

Decidió capitular antes de que destruyeran la ciudad.

Boabdil está muy mal visto, se le considera un traidor

porque entregó Granada. Pero tal como estaba todo,

en cierto modo salvó Granada y a su gente de morir como en Málaga.

La unión del sultán zegrí Muley Hacén

con Aixa al Horra, noble abencerraje,

fue un intento de reconciliación entre ambas facciones.

Fue fallido,

pero realidad y leyenda se confunden al explicar las causas,

en el palacio y la personalidad de dos mujeres enfrentadas:

Aixa, la sultana madre de Boabdil, y Zoraya,

una bella esclava cristiana que Muley Hacén esposó

ante el despecho de Aixa.

¿Quién era Aixa al Horra?

Pues Aixa al Horra

o como se llama en las crónicas cristianas, Aixa la Horra,

era la madre de Boabdil

y primera esposa de Abu Al Hassan Ali, Muley Hacén,

penúltimo rey de Granada.

Eran alianzas matrimoniales familiares típicas para evitar

nuevos golpes y atentados.

Ella tenía conciencia de su linaje.

Las fuentes cristianas la presentan como una mujer dominante,

posesiva. Quizá por eso le sentó tan mal, me imagino,

que su marido tomara otra esposa, y más siendo esclava.

Hablamos de la famosa Zoraya.

Hablemos de ella porque es un personaje fantástico.

Está entre realidad y leyenda.

Las fuentes árabes dicen que era cristiana

y el rey se enamora de ella y la esposa. Y parece ser que

a Aixa le sentó bastante mal ser desplazada,

aunque no realmente porque un sultán podía tener hasta cuatro mujeres.

Quizá de no ser esclava y cristiana no habría habido tanto problema.

Podría no haberse casado con ella y tenerla como concubina, pero

efectivamente debió enamorarse cuando la convirtió en su esposa.

Esta casa, el palacio... Se ha considerado de Aixa.

Pero deducimos que se quedó en la Alhambra.

Hay crónicas que dicen que compró esta casa para la nueva esposa,

y de ahí derivan, hipotéticamente, una serie de conflictos con

los abencerrajes.

Hay malestar por otros motivos, no solo eso, parece ser que

el rey había hecho dejación de sus funciones.

Que puso demasiados tributos al pueblo...

Hay un malestar que lleva a los abencerrajes

a apoyar a Boabdil en contra de su padre

y hay una nueva sublevación

en la que Boabdil escapa de la Alhambra, se hace con el poder,

vuelve, su padre tiene que irse.

Y esto lo aprovechan los reyes católicos.

Mientras los clanes luchan entre ellos, dan el empujón final.

Durante el conflicto, los reyes capturaron a Bobadil.

Le liberaron tras unas concesiones territoriales

que abrían la puerta a la caída de Granada el 2 de enero de 1492.

¿La historia nos explica qué fue de estas mujeres?

Aixa, la madre de Boabdil,

cuando este se va de Granada tras la toma en 1492,

se va con su madre, su hermana y su esposa.

Ahí se ubicaría la famosa frase. Que es pura leyenda.

llora como mujer lo que no defendiste como hombre.

Cuadraría con el personaje de la madre.

A Aixa la pintan fuerte, posesiva

y a Zoraya, en cambio, la ponen como una mujer intrigante

que le quita la voluntad al Rey y pretende que sus dos hijos

sean los herederos en contra de los otros.

Tras la muerte de su marido

se incorpora a la Corte de los Reyes católicos

y ahí, ya le llaman Isabel.

La Reina Isabel de Granada. Laúltima reina de Granada.

Aixa se marcha con su hijo al destierro

y esta es la reina oficial de Granada,

así lo consideran los Reyes Católicos

porque era de origen cristiano y convenía.

Las razones sentimentales van por un lado y las políticas

y las luchas de poder determinaron la caída de Granada.

Y en cuanto al papel de estas mujeres,

Aixa era la reina. Su boda, seguramente, fue obligada.

No había amor. Fue una boda de estado.

Zoraya, tampoco creo que tuviera otra alternativa.

Debía ser muy joven y, seguramente, estaba en los servicios.

Se le plantea la oportunidad de ser reina y la tuvo que aprovechar.

Por muchos encantos que tuvieran, pasada la juventud eran criadas.

Su meta era tener un hijo con su dueño,

sobre todo si era rey, sultán o importante,

y ser libre.

Con Aixa y Zoraya, dos mujeres enérgicas y con personalidad

envueltas en leyenda,

vislumbramos cuál fue el protagonismo de la mujer

en la Corte nazarí.

Un papel que, muy frecuentemente, se diluye en el olvido.

Josep Maria Fradera, catedrático de Historia contemporánea,

ha dedicado su vida a investigar

el colonialismo español en América y Filipinas en el XVIII y XIX.

200 años tras las independencias,

hablamos sobre el colonialismo español:

sus mecanismos, complejidades, efectos y consecuencias.

Y finalmente, el colapso del Imperio.

¿Qué papel tuvo la esclavitud?

Se puede decir que es menos importante en el Imperio español

que en los imperios competidores en el Atlántico.

El español se articula sobre el trabajo de los indios.

El gran debate sobre si podían esclavizarlos o no

se produce hasta las leyes nuevas, a mediados del siglo XVI.

Y la Corona opta finalmente por una solución

que no los libera del trabajo forzado, obligado

e impuesto en condiciones de extremada gravedad,

pero no exige esclavitud. La desplaza a la periferia Imperio.

Solo se esclavizan los indios sometidos

a través de las consideradas guerras justas.

En el resto de poblaciones, se opta por otras instituciones de trabajo

que no son, evidentemente, de trabajo libre, sino

forzado o de orden diverso.

La primera y más relevante es la encomienda.

La corona encomienda los indios a un particular

que está obligado a evangelizarlos, aunque no se cumple,

a cambio de someterlos a cargas de trabajo.

Lo básico es la obligación de trabajo, de pagar tributo,

de ciertos trabajos impuestos.

El más conocido es la mita minera en el Perú.

Era una obligación de trabajo que pesaba sobre los indígenas

desde mitad del siglo XVI. Mandaban un número determinado de indios

a los grandes centros mineros u otros trabajos.

Este es un trabajo obligado,

remunerado, pero por debajo de lo que

ahora diríamos precio de mercado.

Eso deja en un plano secundario

el formalizar situaciones de esclavitud pura y dura.

Ese es el recurso masivo de los otros Imperios.

Pero el español dispone de una inmensa bolsa de trabajo

forzado, que son los indios.

¿Y la política de los liberales? En el siglo XVIII ven

que otras colonias europeas de muy poca extensión territorial

son espacios enormemente productivos.

Y eso es lo que contribuirá a liberalizar

la importación de esclavos, será más dinámica.

Por eso entran muchos esclavos a finales del siglo XVIII.

Eso es lo que heredan los liberales: un Imperio que se derrumba,

pero que demuestra que colonias relativamente pequeñas,

comparadas con la tierra continental,

pueden ser muy productivas.

La paradoja del siglo XIX

es que España se desarrolla como país liberal

pero mantiene Cuba y Puerto Rico con esclavitud

y una colonia muy alejada e ignorada por los españoles de antaño,

Filipinas, donde no hay esclavitud, pero sí trabajo compulsivo

organizado con fórmulas diversas.

Son dos modelos diferentes de colonia: América y Filipinas.

En Filipinas nunca hubo esclavitud, sino obligaciones sobre los indios.

Llamo indios a todos los nativos de los territorios del Imperio,

los indios filipinos, más todos aquellos que...

A los emigrantes, sobre todo chinos,

que entraron en el archipiélago antes de los españoles

se les obligaba a trabajos parecidos a los de los americanos.

Y, paradójicamente, esto duró hasta muy entrado el siglo XIX.

Obligaban a plantar productos determinados, a venderlos al Estado,

que tenía monopolios fiscales, particularmente el del tabaco,

que mantenía a los españoles.

Todo lo que heredó la Compañía General de Tabaco,

fundada sobre el monopolio.

¿Es un tema vergonzante e ignorado en la historiografía,

la esclavitud?

Siempre es más agradecido hablar de otras cosas.

Pero es algo que

desde un planteamiento historiográfico

no pueden sorprender.

El Imperio británico abolió la esclavitud en 1833,

la prolongó unos añitos más con un régimen de aprendizaje

para que los amos no se vieran sin mano de obra.

Al abolirla buscaron procedimientos que no eran tampoco trabajo libre,

es lo que se llamaba en el siglo XIX el trabajo contratado.

Todo el mundo colonial africano y asiático

se llenó de esta nueva figura de trabajadores contratados

que vendían su capacidad de trabajo durante siete, ocho,

cuatro, cinco y hasta diez años de trabajo

para trabajar en plantaciones como los esclavos.

No cobraban un sueldo, sino en papel, en "tokens".

Era un régimen transicional entre la esclavitud y el trabajo libre

que se prolongó infinitamente y está relacionado con otros fenómenos

muy interesantes, como la gran difusión del consumo de opio,

que era una de las formas de pago por parte de

sus empresas que eran plantaciones o minas en sus espacios coloniales.

Tenían enganchado al trabajador. Sí.

Que además tenía una adicción, mejor que mejor.

¿Cómo afluye la política colonial en las independencias de América?

Lo interesante del caso español

es que hay dos ciclos de descolonización.

Se suele hablar de independencia porque es más agradecido,

pero técnicamente es una descolonización.

Se pueden estudiar perfectamente dos procesos.

Un primero, masivo en toda América continental, y luego

cuando los tres últimos enclaves coloniales de cierto peso

consiguen la independencia, pero con una enorme

presencia norteamericana

en una gradación que va de muchísimo en Puerto Rico y Filipinas

a la Enmienda Platt y una tutela

nada benevolente de EUA sobre Cuba durante la Primera República.

El colonialismo español llevaba el germen del fracaso.

La otra parte y, muy brevemente, es que es un desastre inducido.

La segunda mitad del siglo XVIII

hasta las guerras napoleónicas del XIX

es una guerra continua entre estados europeos.

Una parte se resuelven como guerras coloniales.

Es la guerra de los Siete Años, con dos grandes escenarios:

América del norte y el Caribe, y el Índico.

Enfrenta a franceses y británicos,

pero España entra del lado francés con resultados muy desgraciados.

Estas guerras forzarán a todos los países europeos

a apretar las tuercas a los coloniales

cosa que llevará a la quiebra de dichos sistemas.

La quiebra no es solo española.

La primera es la de los británicos en Norteamérica.

La crisis llevará a la Revolución francesa por el gran endeudamiento.

Y degenera en un conflicto interno de enormes proporciones.

Si uno observa el panorama, incluso hay algo sorprendente.

El Imperio financieramente

menos perjudicado por los acontecimientos

y que más resiste es el español. Y quiebra más tarde.

Pero definitivamente. No se recupera. Y ahí enlazamos

con lo de que un sistema organizado sobre unas bases

ha resultado muy difícil, tan problemático

e imposible de evolucionar en la dirección en que va el mundo.

Música

Ibiza, a principios del siglo pasado era muy diferente.

Era un rincón aislado de Europa.

Una sociedad rural, cerrada y reacia a todo signo de modernidad.

Aquí llegaron en los años 30 unos visitantes muy peculiares.

Destacados poetas, arquitectos,

filósofos y periodistas vinieron del viejo continente.

El contraste entre estos pioneros

del turismo y las costumbres locales

creó un clima muy especial,

que fue fuente de inspiración para los recién llegados.

Como Raoul Hausmann, figura clave de las vanguardias de entreguerras.

Este artista polifacético fue un descubridor de Ibiza.

¿Qué hacía tan lejos de la producción cultural?

¿Qué buscaba en esa exótica y remota isla del Mediterráneo?

Hausmann llegó a finales de marzo del año 33

por recomendación de unos amigos de Alemania que habían estado aquí.

Le recomendaron que si quería descansar

y, sobre todo, un lugar barato con paisajes estupendos,

Ibiza era un buen lugar.

En Ibiza no solo encontró paisajes interesantes

y una vida barata para pasar una larga temporada aquí,

sino también una comunidad rural muy singular

y fundamentalmente una arquitectura que despertó enseguida su interés.

Cuando pudo conocer la casa rural ibicenca

quiso instalarse en una.

Por eso prácticamente pasó los tres años que estuvo aquí

en esta casa, en Can Palerm.

Hausmann ya casi tenía 50 años y había dejado atrás hacía tiempo

todos sus proyectos dadaístas por los que se le conocía en Alemania.

Y en Ibiza se dedicó a fotografiar casas rurales.

Quienes hacían estas casas no eran arquitectos, seguían una tradición

que se heredaba generación tras generación.

Arquitectos catalanes como Sert, Rodríguez Arias

vienen a estudiar la casa rural.

De una manera, podríamos decir, casual

se da por primera vez un interés intelectual

por la casa rural ibicenca.

Los primeros en interesarse fueron los miembros del GATEPAC.

Llegaron con el Bauhaus y el racionalismo arquitectónico.

Encontraron la expresión máxima de la sobriedad

y la funcionalidad en un edificio.

Quizá una mirada atenta pueda rastrear

en las obras de Rodríguez Arias o Josep Lluís Sert

las huellas de tal fascinación.

Walter Benjamin, pensador influyente,

también sintió atracción por Ibiza.

Este lugar anclado en tradiciones del pasado marcó su vida y su obra.

Lo que más le atrajo a Benjamin fueron sus paisajes.

No había visto, dice, paisajes tan vírgenes e intactos

como los que pudo ver en el año 32 y 33.

Y también, precisamente, la posibilidad de vivir

en plena naturaleza y en casas tan singulares.

Escribió algunos textos sobre la casa rural ibicenca

destacando, fundamentalmente, su sobriedad, su sencillez

y yo diría que, también, su carácter no burgués.

Hay un objeto que fascinó tanto a Benjamin como a Hausmann

que fue la silla ibicenca.

La presencia de dos o tres sillas ibicencas

les resultaban decorativas sin serlo,

sin ninguna voluntad, les resultaban de gran belleza.

"He conocido Mallorca mucho mejor dando largos paseos y en coche.

Pero por bonita que sea la isla, lo que vi reforzó mi apego a Ibiza,

con paisajes más reservados y misteriosos.

Las imágenes más bellas las enmarcan

las ventanas sin cristal".

Es un fragmento de una de las cartas

de Benjamin a Jula Radt-Cohn,

un gran amor, desde San Antonio.

El filósofo berlinés judío, renovador del marxismo,

pasó en Ibiza dos periodos.

La segunda estancia, inicia sus peripecias como exiliado.

La fuga termina en 1940, cuando es detenido en Portbou

para entregarlo a la Gestapo.

Aunque murió en circunstancias no claras,

se supone que se suicidó para no caer en manos nazis.

En general, creo que los ibicencos los veían con mucha curiosidad.

Una curiosidad por conocer personas que ya veían diferentes,

que venían de un mundo más moderno y sentían curiosidad

por ellos y sus casas que era difícil de comprender.

Hausmann cuenta que

el contrato que apalabró con el dueño

de una de las casas donde estuvo

tenía dos cláusulas.

La primera, el precio y la segunda,

la prohibición de salir desnudos fuera de la casa.

Eso ya da una idea de los prejuicios que había

entre unos y otros

y la idea que tenían de los extranjeros que visitaban la isla.

Es difícil saber por qué motivos un lugar concreto, como Ibiza,

se pone de moda durante unos años.

Hay un conjunto de motivos.

Es un lugar muy barato y espléndido por sus paisajes,

fácil de idealizar y donde parecía posible

llevar una vida muy diferente al resto de intelectuales y artistas

llevaban en sus ciudades de origen.

La época dorada se apagó en 1936 con la ocupación franquista.

Muchos abandonaron el lugar y otros no volvieron jamás.

Pero gracias a la imagen que dieron la isla se convirtió en referente.

En los 60,

el espíritu renació e Ibiza fue un reducto de libertad.

Una isla que sacó al país del aislamiento de la dictadura.

A principios del siglo XX, Sorolla era muy conocido.

Nacido en Valencia en 1863,

amigo de los regeneracionistas

busca dar una imagen veraz de España

centrada en los tipos y costumbres mediterráneos y coloristas.

Tras la crisis del 98, se acentúan los aspectos críticos de España.

Esta visión grave y austera de una España negra,

se contrapone a la de Sorolla.

En la pintura se veía la diversidad paisajística,

lo difícil era expresar la psicología de cada región.

Con sus ideas representó la verdad compleja y diversa de España.

Centrarse en lo pintoresco.

Quizá por eso tuvo éxito en el extranjero

porque el romanticismo

tenía fascinación por el folklore de España.

"La visión de España", a la que pertenece "La pesca del atún"

fue un encargo de Nueva York.

150 mil dólares eran muy tentadores,

pero la tarea era un mural de 70 metros de largo por 3,5 de altura

que reflejara la diversa realidad de España sin caer en la "españolada".

Este es el último cuadro de la serie.

Lo realiza directamente pese a sus grandes dimensiones,

con modelos reales.

Escoge Ayamonte, a orillas del Guadiana.

Una vez más, refleja un trabajo marinero.

La espontaneidad y serenidad, la luz matizada

los blancos hacen de este panel uno de los más valorados,

comparada con la "Iberia" de Albeniz.

Siempre se descubre algo al traspasar una fachada.

Granada no es solo la Alhambra, ni Ibiza, discotecas y playa.

Por lo menos, no siempre.

Hoy hemos visto dos escenarios en momentos de cambio histórico.

El final del reino de Granada,

y la antesala de la peor catástrofe hasta hoy: la II Guerra Mundial.

Reportero de la Historia - Capítulo 12

06 ago 2018

De la mano de Jacinto Antón viajaremos a dos emplazamientos muy distintos que esconden historia muy particulares. En la casa de Dar al Horra, descubriremos los últimos días del Reino Nazarí de Granada.

Histórico de emisiones:
06/07/2010

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