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Transcripción completa

Unas pocas escaleras como estas pueden suponer una frontera

infranqueable para mucha gente, de hecho, hasta 100.000 personas

en toda España viven atrapadas en sus casas.

Ay, Dios mío.

Aquí tengo a mi suegra que es mayor, si tuviéramos un bajo,

saldría más a la calle, por lo menos andaba más.

-Ay, ay, ay, ay. -Tranquilo.

Venga, Domingo, que lo bajamos y va un poquito a la calle

y ya parece que se le alegra un poquito la cara.

¿Cuánto tiempo hace que usted va en silla de ruedas

y no puede bajar? Sobre unos ocho años.

Pedir que pusieran ascensor

o el salvaescaleras para la niña

para que pudiera subir sin problema.

A pesar de vivir en el país con más ascensores de toda Europa

hemos conocido a muchas personas que ven la vida

a través de su ventana.

Y ya no salgo más de casa que cuando vienen a buscarme.

Si no, no voy hasta el coche.

Tres infartos. ¿Cómo es su día a día?

Casa, hospital, hospital, casa.

Aunque sea con un préstamo para ponerlo para mí,

me da igual, pero ahora, no se va a aprovechar nadie del ascensor,

esto lo tengo claro.

(Música)

"Salir de casa, palpar la calle,

simplemente pasear, es un privilegio que algunas personas

lo tienen vetado por una escalera.

Contemplan la vida desde la ventana.

Hemos estado en Orense,

aunque podríamos haberlo visto en cualquier otra ciudad

Hemos conocido a gente como Pedro,

esta es su ventana al mundo,

esta es la ventana de Sheila

y la de Lourdes es esta otra.

La televisión o el ordenador les conecta con el exterior

mientras sueñan con volver a pisar la calle.

En cualquier lugar se repite la misma estampa,

barrios enteros con edificios sin ascensor,

cuando se construyeron no era obligatorio,

si no que se consideraba un lujo y estos eran barrios obreros,

los vecinos no pensaron que con el tiempo

iba a ser un problema."

Aquí hay mucha gente mayor que ya no puede ni andar ni subir,

yo tengo a mi suegra, de la cama al sofá

y del sofá a la cama, porque no podemos bajar con ella a la calle.

En los edificios estos.

Bueno, este era el piso de mis padres

y entonces, ellos han fallecido y me he quedado yo con él,

pero aquí ya ves, es este portal

y tiene escaleras.

Yo ya no puedo venir cargada ni con bolsas ni con nada,

porque esto para mí es mucho.

Ay, este es otro descansillo

para subir arriba, que tengo que pararme.

Y luego soy asmática y ahora con cáncer.

(TOSE)

¿Cuántas veces más o menos tiene que hacer esto al día?

¿Yo? Cuatro, cinco, seis veces al día, según.

Pero claro, bajo y subo, subo y bajo,

pero llega un momento que digo: "Ya no puedo más".

Aquí ya, como quien dice, la última parada.

Solo me queda este, que aquí es donde yo vivo.

Ay, Dios mío.

Aquí tengo a mi suegra que es mayor, si la queréis ver.

Pasen, pasen.

Es la abuela, que no puede bajar ni subir,

Hola, ¿cómo se llama usted?

Ángela Maure. Encantada.

No la conozco. -Claro que no la conoce,

es de la televisión. -¿De la televisión?

-Si.

A ella le cuesta y a mí me cuesta,

porque ya ves, hasta arriba del todo, es lo que tenemos.

-¿A usted le gustaría salir a la calle?

Vino para aquí porque ya estaba malita y no puede quedarse sola.

Y también se cayó aquí, se rompió la cadera

y ya desde esa nunca más volvió a bajar.

Si pudiera bajar las escaleras un poquito a la calle,

ella me dice muchas veces: "Si tuviéramos un bajo,

saldría más a la calle".

Por lo menos andaba más con las "piernillas",

pero claro, bajar y subir a esta mujer, no podemos.

¿Y tú, por ejemplo, cómo te imaginas dentro de 15 años?

Aquí en casa sin poder salir,

porque mi enfermedad va a más, no va a menos.

(Música)

"A menudo, los familiares son los que dan un respiro

a las personas que viven atrapadas en casa.

Juan hoy visita a su padre con su cuñado

para bajarlo a la calle, lo harán a pulso,

porque aunque podrían instalar el ascensor,

los vecinos no se ponen de acuerdo."

Este sería el hueco para el ascensor que sería bastante factible,

no habría que romper tanto.

¿Es difícil subir hasta el cuarto sin ascensor?

Es complicado también. ¿Qué se nota?

Sofocado.

-Yo tengo que descansar cuando subo para casa.

-Ella es mi vecina Lucita, que lo cuida por la semana

y me echa una mano muy grande

y bueno, a ella también le cuesta subir las escaleras.

-Hombre, voy a hacer 73 años.

¿Y qué? ¿No se ponen de acuerdo los vecinos?

Bueno, yo creo que sí, pero...

Pero no tiran, está todo parado

y el pobre hombre no puede bajar a la calle

y así con una silla de ruedas va a la calle.

Cuando salga a la calle este hombre va a recuperar mucho más.

Os presento a mi padre, se llama Pedro,

tiene 76 años y ahora, como quien dice, se echa la vida en cama.

¿De qué tuvo la operación?

Me operé de la vena aorta.

-Después de la operación que tuvo aún pegó un par de añitos

que aún iba él más o menos medianamente,

pero después ya le empezaron a fallar las piernas

y hasta que llegó un momento que ya quedó encamado.

Y hoy día no pega tres pasos.

Pues si le pusieran el ascensor, algo ganaría, ¿no?

¿Le gustaría que le pusieran el ascensor?

Hombre.

Los del primero hasta el segundo,

todos dicen que no, pero es obligatorio,

tanto del primero como de...

¿Le gusta mirar por la ventana?

Hombre, mirar, levantar la cabeza así, sí, claro.

-Ay, ay, ay, ay. -Tranquilo, tranquilo.

Cuando llega el domingo que lo bajamos

y va un poquito a la calle

ya parece que se le alegra un poquito la cara

y le da más vida también.

Vais haciendo pausas.

Haciendo pausas, sí.

-Piso a piso hacemos pausa.

¿Cuál era su día a día? ¿Solía bajar a la calle?

¿Hacía vida con sus amigos cuando podía caminar?

Hombre, tenía una agencia de mudanzas,

ahí trabajé yo, tuve tres camiones.

Me podía ir a tomar un café por ahí a distraerme un poco.

A ver si hay suerte y les ponen el ascensor, ¿eh?

Hombre, eso buena falta hace.

Ya tenía que estar puesto.

"La decisión de poner un ascensor en una comunidad

suele ser de las más controvertidas,

y llegado el momento de las obras, los técnicos deben estudiar

cuál es la mejor solución aunque no siempre sea fácil."

Los edificios antiguamente,

de 30, 40 y 50 años de antigüedad,

no tienen ascensor porque antiguamente la normativa

anterior al 78 no lo exigía.

Aquí estamos ante una solución técnica también de un edificio

de planta baja y cuatro alturas, el acceso al ascensor

en aquel frente que están los rellanos,

pero irá atravesando las viviendas ocupando un metro cuadrado

de cada una de las ocho viviendas.

Este ascensor, su posición con respecto a esta medida

de ancho de la escalera, no puede ser simétrico,

entonces se va a poner un poco descentrado,

más sobre estas viviendas derechas y aquí estará la puerta del ascensor

que abre puerta hacia aquí y yo voy a mi casa.

Les están poniendo a ustedes un ascensor.

Explíquenos.

Pues muy contenta, porque me costaba muchísimo subir todas las bolsas

por la escalera, estaba pensando en cambiarme de casa y todo.

¿No se puede hacer ascensores en cualquier sitio?

No, la escalera mínima que se permite

son 80 centímetros mínimo a nivel nacional.

Pero pocas veces hay unanimidad entre los vecinos.

Sí, bueno eso es típico,

el cuarto casi siempre quiere ascensor, ¿no?

y al del primero casi nunca le va bien.

(Música)

"Una cosa es la obra y otra que la instalación

ya funcione correctamente, como aquí donde esperan el remate,

que les llegue el ascensor de Alemania."

Pues esta es una de las vecinas que se llama Carmen,

es una de las personas que más necesita el ascensor

aquí en esta casa, en este edificio.

¿Cuesta mucho subir y bajar sin ascensor?

Hombre...

¿Cómo lo hace usted?

¿Se encuentran ustedes atrapados a veces arriba sin poder bajar?

No, no,

no porque si eso, tenemos una persona buena

y nos trae las cositas y nosotros no cargamos nada

ni hacemos nada.

Esta señora es la presidenta del portal y sus padres

son, con la señora Carmen, los que más necesitan el ascensor.

Lo que se hizo fue, el ancho de escalera

de un metro de este lado, recortar a 80, lo mismo de este lado

recortar a 80 y entonces amplío hueco y aquí me queda un ascensor,

que efectivamente, cabe silla de ruedas, pero no puede llevar

puertas automáticas porque este ancho no es suficiente

para puertas automáticas.

¿Por qué decidieron poner ascensor?

Pues mmira, tenemos cinco personas, dos con minusvalía constatada

y después las otras tres, mayores de 70, ya casi de 80.

Y aquí es necesario de verdad, oye,

no se puede estar sin él.

Mi padre aún baja, mi madre nada, porque está en silla de ruedas.

¿Su hija no puede subir? No, no.

Porque tiene problemas de movilidad.

Tengo unas nietas pequeñas que al llegar aquí dicen:

"¿Dónde está la abuela?" "En el segundo piso".

"Abuela, ya no subimos",

los nenes pequeños, los nietos.

Hombre, si usted ha subido toda la vida, sus nietos pueden subir.

Aquí, ¿no fue sencillo ponerse de acuerdo?

No, en las reuniones que teníamos en la comunidad,

increíble, ahora, una vez que estamos todos de acuerdo,

tardan tantísimo, vinieron, la estructura la hicieron enseguida,

pero lo importante es que nos traigan el ascensor.

Alguna vez os habréis encontrado

que decís: "Aquí es imposible poner un ascensor".

Bueno, aquí en Galicia no me he encontrado,

pero en Pamplona más de uno y nos quedamos pues a dos velas,

porque cuando no hay solución pues no hay solución.

"Siempre que haya algún propietario o viva en el bloque alguna persona

con discapacidad o mayor de 70 años,

puede obligar a la comunidad a la instalación del ascensor,

aunque el pago de la obra hay que negociarlo."

Pues aquí estamos en una promoción de edificios de viviendas

de protección oficial y bueno, están necesitados

de una instalación que es la que les falta que es el ascensor

para la comunicación vertical sin barreras.

Llevo días enteros, semanas incluso,

que no puedo salir de casa,

por culpa de no tener un ascensor.

¿Qué es lo que te ocurre a ti?

Yo tengo fibromialgia, fatiga crónica,

tengo EPOC.

¿Hace que te sientas un poco atrapada en casa?

Totalmente atrapada,

un poco no, totalmente, es que ya no voy a ningún sitio,

porque sé lo que me espera después.

¿Como tú hay más vecinos? Sí, está Fernando,

que también está enfermo y Rosa que también.

A mí me operaron de la rodilla y yo para subir y bajar,

estuve un mes sin salir de casa,

porque al vivir en un segundo piso ya se sabe lo que pasa.

Estoy operado del corazón, tres infartos.

Ahora tengo el pulmón infectado.

No me circula la sangre hasta las piernas.

¿Cómo es su día a día?

En casa metido. Casa, hospital, hospital, casa.

Y cuando tenéis reuniones de vecinos

y bueno, les explicáis vuestra situación.

Sí, ellos saben perfectamente. ¿Y qué dicen?

Nada, no les importa.

Cuando es en minoría solo lo pagan entre los que deciden ponerlo,

los que están en contra no están obligados a pagar,

más que una cantidad de 12 cuotas de comunidad anual.

¿Y no os planteáis ponerlo aunque sea...?

Aunque sea que coja un préstamo para ponerlo para mí,

me da igual, pero ahora, no se va aprovechar nadie

del ascensor, eso lo tengo claro también.

Depende de lo que tú puedas, porque yo tengo paga de víuda

y cobro 700 euros y como yo hay muchos.

Son 3.000 a cada uno.

Lo tenéis que valorar eso, claro. Claro, claro.

¿Usted puede pagarlo? Esa cantidad que hablan, no.

Nosotros, lo primero es eso, hacer una reunión informativa

y que digan lo que hay, los pros y los contras

y lo que hay que hacer y ahí es cuando la gente

ya se va dando cuenta de sí se puede hacer o no.

Al principio nadie quería y poco a poco fueron diciendo que sí.

Aquí no, aquí la gente pasa de todo, piensa cada uno en sí mismo.

-A mí me costó dos años y medio.

Esto me lo encuentro en todos lados, todos los días,

pero incluso pensándolo a nivel económico,

estos pisos si los vas a vender, sin ascensor no los quiere nadie,

les metes ascensor y le das valor al piso.

"Las dificultades económicas contribuyen a empeorar

la situación de aquellos que no pueden salir de casa."

-Un buen tramo de escaleras. -Sí, 22.

¿Sí, no? Buenas.

"Sheila ahora tiene 29 años y mientras ha contado con ayuda

para subir y bajar, ha podido relacionarse

y participar de actividades adaptadas,

pero ahora su dependencia avanza y cada vez es más difícil

para su madre, Carmen, sacarla de casa."

Mira, te presento a Sheila.

¿Qué tal? Hola, bien.

Sentaos si queréis.

Aquí tenemos muchos problemas,

sobre todo de movilidad, tenemos el padre que no colabora

y al final, claro, yo no tengo dinero para el ascensor

y esta también estuvo el año pasado operada,

yo estaba con el menisco y el cartílago, tú sabes,

con la pierna mal, tuve que operarme

y nos cogió a las dos operadas juntas.

¿Hay posibilidad de poner ahora un ascensor?

Sí, habiendo un minusválido, si tuviera yo dinero,

nos lo pondrían, quisieran los vecinos o no,

pero como no tengo, pues me tengo que estar ahí.

-Yo estoy todo el día aquí con mamá.

¿Y qué haces en casa?

Ordenador, deberes.

¿Qué pediría ella para que mejorara esta situación?

Pues yo pediría que se pusiera un ascensor o el salvaescaleras

para la niña, para que pudiera subir sin problemas,

porque es que yo ya no puedo con ella.

Ella se tira en la escalera a veces, se nos tira de la escalera,

al subir o al bajar, se tira

y está ahí y me tiene ahí no sé cuántas horas.

¿Puede bajar las escaleras ella? Sí, pero de lado, sí.

Antes le daba yo un brazo para bajar y el otro para subir,

ahora baja ella de lado.

La dificultad son los 22 escalones.

A mí me gustaría que aquí pusieran un ascensor,

porque ahora la ley dice "pon el ascensor",

para poder salir a la calle y disfrutar de la calle.

¿Por qué te gusta?

Porque así me aireo un poco,

me gusta ver el parque,

el bar, las papeleras,

los bancos.

-Un día se me metió ahí las ruedas al bajar

y casi cae la niña, no le faltó nada

para saltar de la silla, vino el alcalde, se lo dije

y no las arregló.

Venga, dale a las ruedas y venga, mira cómo vas.

Dale a las ruedas alrededor de la fuente.

Calor hace, ¿eh?

"En ocasiones bajar a la calle se vuelve completamente imposible,

hoy acompañamos a los voluntarios de la Cruz Roja a casa de Lourdes,

ella agradece cualquier visita, porque mirar a través de la ventana,

no le ofrece demasiadas alegrías."

¿Ha cambiado mucho el barrio?

Antes era otra cosa mejor, antes era una maravilla.

Yo me ayudaba con todo el mundo y aquí éramos todos uno

y ahora nada, estamos más solitarios.

¿Cuánto tiempo hace que usted va en sillas de ruedas

y no puede bajar? Ahora ya muchos años.

-Sobre unos ocho años.

Unos ocho años que no baja a la calle.

O más.

Yo era muy "viajanta", me gustaba mucho.

-Que ella la cabecilla la tiene, lo que pasa es que la va perdiendo

por culpa de estar aquí y no teniendo más que ver que la tele.

¿Qué ve en la tele? Veo "Sálvame".

Veo "Sálvame", me gusta mucho.

-Buenos días, Lourdes, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

-Cariño. -¿Qué? ¿Qué me dices? Un "besiño".

-Así, bonito.

A Lourdes venimos a controlarle una serie de heridas que tiene

y de paso, cuando le toca, también un inyectable que le corresponde.

¿Hay muchas personas mayores que viven en sitios

de difícil acceso que tenéis que ir a hacer el servicio a casa?

Sí, tenemos gente como Lourdes, que tiene que estar en su casa

porque no tiene movilidad para poder salir, falta el ascensor.

Está un poco deprimida, sobre todo eso,

no puede tener más contacto con otras personas,

pierden el contacto con las otras gentes.

"Al no poder salir, el contacto con el mundo y con la vida

se desvanece, por eso entidades como la Cruz Roja

ofrecen su mano para que estas personas puedan por lo menos

estar acompañadas una vez al mes,

así pueden sentirse parte de la sociedad."

Como es la vida. ¿Cómo estamos?

Muy mal, pero bueno, qué le vamos a hacer.

Muy alegre de tenerlos a ustedes, que tengo todo con el lazo rojo.

Y ya no salgo más de casa que cuando vienen a buscarme

Antonio y este señor u otros, vamos,

que quieren venir a buscarme.

¿Se siente usted un poco aislada aquí?

Muy sola.

Sola del todo.

El señor me agarra aquí

y me llega hasta el coche.

¿Cuántos años tiene?

Y en tu trabajo como voluntario,

¿te encuentras con muchas situaciones como las de Concha?

Y peor también, casi,

gente que no tiene la cabeza tan amueblada como la tiene ella.

Y me preocupo por ella, de explicarle bien las cosas,

de cómo tiene que tomar la medicina,

repetírselo una y mil veces, en fin.

¿Ahora dónde vais?

Al banco primero. Primero al banco.

La gente que es mayor que vive sola, cuando nos coge a alguno de nosotros

o a nosotros, pues te va por el camino hablando,

dándote caña duro. -Necesitan hablar.

¿Hoy qué se va a hacer para comer?

¿Y cómo pasa las horas, Concha? ¿Cómo las pasa?

¿Viendo la tele? No, todo el día no la pongo,

el parte por la noche nada más.

La radio la pongo para oír las noticias,

no voy a ellas pero las escucho.

-Hay una hora que dan los difuntos.

-A la una y pico lo pongo.

¿Hay muchas personas que vivan aisladas, Antonio?

Sí, muchas, sí.

Incluso aunque tengan los hijos aquí, en Orense,

algunas viven aisladas igual, porque los hijos no le hacen caso.

-Yo me siento aquí. -Y pone los pies aquí.

Y me pongo aquí las piernas.

Pensando en la soledad.

(Música)

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Repor - Desde mi ventana

20 oct 2019

Cuando nos encontramos bien de salud, y somos jóvenes, no se nos ocurre pensar que un día el simple hecho de caminar un trecho o subir unos escalones puede costarnos un mundo. Para personas con movilidad reducida, se trata de una dificultad que los aísla del mundo. Se ven encerrados en casa contra su voluntad, y eso, poco a poco, les aleja de la sociedad y de la vida. Hemos conocido a algunas de las personas que luchan por poder salir a la calle. La mayoría de veces, lo hacen con la ayuda de amigos, familiares, o de voluntarios. Y en otras ocasiones, centran su lucha en conseguir instalar un ascensor que les permita subir y bajar y no perder, así, el contacto con el mundo. REPOR ha estado en Ourense, una ciudad que sufre como tantas otras este problema de movilidad. Allí hemos conocido a personas como Dora, Ángela, Pedro, Sheila, Lourdes o Concha que ven la vida desde su ventana

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