Pueblo de Dios
Pueblo de Dios
Domingo a las 11.30 horas  

Dirigido por: Antonio Montero

El rastro de Dios, que el programa va siguiendo, le lleva a descubrir la infinidad de campos en los que la Iglesia está comprometida: pobreza, enfermedad, ancianidad, cultura, arte, vida contemplativa, minusvalías, juventud, campos de refugiados, niños de la calle, Sin Techo y Sin Tierra, mutilados de las minas antipersona, grandes catástrofes humanas, naturales o provocadas, etc.

Pretendemos hacer una comunicación que muestre el rostro de una Iglesia samaritana y provoque en la audiencia comunión, solidaridad y compromiso con los más desvalidos de nuestra sociedad y de nuestro mundo.

Nos aplicamos las palabras de Juan Pablo II: "Cada día, los medios de comunicación social llegan a nuestros ojos y a nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos nuestros que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeidos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristanos que queremos vivir el Evangelio y el grande y único testimonio del amor". (Juan Pablo II. Cuaresma de l986).

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Para todos los públicos Pueblo de Dios - La sonrisa de Santa Ana - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"El Salvador es un pequeño país centroamericano,

de grandes contrastes.

Por una parte, la ONU lo sitúa en el puesto 40

de los países más felices del mundo y,

por otra, está el injusto reparto de la riqueza,

concentrada en el 20% de la población.

'Pueblo de Dios', ha viajado a El Salvador,

para ver las sonrisas y las lágrimas,

de los campesinos de algunas comunidades,

en las que 'Manos Unidas' está financiando proyectos

de desarrollo sostenible.

(Música)

Santa Ana y Ahuachapán son dos departamentos de El Salvador.

La región sufre sequías y precipitaciones extremas

de forma irregular

como consecuencia del cambio climático.

El terreno para acceder a las comunidades

es muy accidentado.

Un obstáculo más para su desarrollo.

En los municipios de San Lorenzo y de Candelaria de la Frontera,

los campesinos sobreviven con menos de un dólar al día.

Las familias tienen que hacer verdaderos milagros

para llegar a final de mes porque sus recursos son escasos.

Por otra parte, la tierra está químicamente sobreexplotada.

'Manos Unidas', ONG de la Iglesia Española,

trabaja en nueve comunidades campesinas.

'Cáritas Diocesana' es el socio local de 'Manos Unidas'

en esta parte de El Salvador.

Las dos organizaciones trabajan juntas

para proteger el suelo y garantizar a los campesinos,

una seguridad alimentaria sostenible,

que se adapte a los cambios medioambientales

y puedan mejorar su calidad de vida."

(Música)

Cómo dignificar esos hermanos y hermanas nuestras,

que trabajan todos los días en el campo,

que están sufriendo las inclemencias de la adversidad climática,

de la adversidad social, política.

Entonces, intentamos dignificar todas esas personas,

que cada día luchan.

Ese es el trabajo grande de nosotros,

construir tejido social para cambiar la realidad desde abajo.

Esa es la gran tarea que tenemos.

"Los proyectos potencian también la producción e intercambio

de semillas criollas, semillas nativas,

con el objetivo de mejorar

la cantidad y calidad de las cosechas y,

de paso, la salud de los campesinos."

Desde Manos Unidas apoyamos

proyectos agroecológicos,

defensa de las semillas autóctonas,"

la protección del medio ambiente, la protección del recurso agua.

El acceso a la tierra de los sin tierra,

el acceso a crédito.

El derecho que todo campesino y campesina tiene,

a producir los alimentos que quiera, y a consumir los alimentos locales.

Para los campesinos, la tierra es lo primero.

La gran lucha de este pueblo y de muchos pueblos del mundo

es tener tierra como medio primario de producción.

Después, la tierra se convierte en un instrumento

para transformar una realidad,

que es de pobreza, que es de vulnerabilidad.

"Trabajar primero a la persona, para poder trabajar la tierra.

Así es como los agricultores se organizan,

para defender sus derechos frente a los abusos,

de los terratenientes y los grandes monopolios,

que amenazan la dignidad de su trabajo."

Nosotros estamos en defender, en ese aspecto, defender la tierra.

Deseamos conservar la tierra,

pero no podemos estar en una tierra que nos cueste la vida.

Tiene que darnos la vida.

"No puede haber crecimiento económico sin desarrollo humano.

Los campesinos han experimentado

un cambio positivo en su alimentación,

gracias a las capacitaciones recibidas de Cáritas Santa Ana,

con ayuda de Manos Unidas.

La formación de líderes, es una de las claves del éxito."

Nosotros trabajamos en el primer elemento,

que es la nutrición afectiva, recuperar autoestima.

Tú tienes que saber que eres importante.

Y luego, entregar capacidades técnicas.

Después que la gente descubre que es importante,

las capacidades técnicas caen solas.

Van aprendiendo, van haciendo las cosas de mejor manera.

Y finalmente, comparten, transmiten conocimiento.

¿Cómo hemos hecho este cambio?

Primeramente, haciendo énfasis

en la persona humana.

Si no cambiamos el pensamiento,

no vamos a cambiar los resultados en las parcelas.

"Contribuir a la soberanía alimentaria,

es uno de los objetivos,

de los proyectos que se están llevando a cabo

en Santa Ana y Ahuachapán."

Si saben comer bien, van a estar bien de salud.

Si están bien ellos, van a trabajar bien en comunidad,

van a tener una comunidad bien organizada.

Si la comunidad está organizada, van a cuidar el medio ambiente.

Si cuidan el medio ambiente, van a tener buenos recursos.

Entonces, es una cadena.

(Música)

"Los promotores rurales de Cáritas Santa Ana

son los eslabones de esta cadena solidaria.

Su trabajo,

para fortalecer la organización y capacitación de los campesinos,

ha permitido cambiar el modo de sembrar y,

de paso, su mentalidad."

Le hemos traído esta semilla para enseñarle,

es un maíz nacional, muy bueno,

comprobado ya por nosotros.

Y piense que este maíz produce

menos que lo que ustedes están sembrando.

No necesita casi insecticida, porque es resistente a las plagas.

Y también es bastante resistente para la sequía.

"Dagoberto, Dago es el promotor de las capacitaciones

en la comunidad de San José, en el municipio de San Lorenzo.

A base de constancia,

a conseguido ganarse la confianza de la gente

para que se interese por la formación."

¿Qué vamos a obtener al final?

Más economía mundial.

La mayor dificultad es, a veces, la rebeldía de la gente,

a veces, la negativa, la duda,

que, a veces, ¿se podrá hacer? ¿no se podrá hacer? ¿funcionará?

Uno, como promotor, tiene que ser inteligente.

Y, aunque sepa que todavía no lo ha experimentado,

uno tiene que ser positivo.

Cuando uno llega a estas comunidades

no creían en estos procesos, no creían en nada.

Ellos decían que todo lo que venía era mentira.

Trabajar con rejilla, con semillas nativas.

¿Para qué trabajar en esto?

Yo me preocupaba por la gente,

cualquier situación que veía, yo andaba de casa en casa,

y convocaba a la gente, y nos reuníamos,

hacíamos la réplica de las capacitaciones

que recibíamos con ella.

"Doña Margarita forma parte

del centenar de campesinos y familias beneficiadas

por los proyectos que desarrolla Manos Unidas en San José.

Llama a sus dos vacas por el mismo nombre, Loca.

Con 66 años, 9 hijos a sus espaldas, y viuda,

es una mujer muy cuerda, puede con todo lo que le echen."

Yo salí hombre y soy mujer, les digo yo, porque...

Ellos les da rabia porque les digo que tengo más trabajo

afuera que adentro.

Porque adentro solo me ocupo de echarles las tortillas,

cocerle los frijoles,

y ellos se encargan de hacer lo demás.

"La niña Margo, que es como conocen a doña Margarita,

sabe también lo que es perder a un hijo,

asesinado por pandilleros con 38 años.

Aunque fue duro al principio, su vida ha cambiado

gracias a las iniciativas de desarrollo,

puestas en marcha con ayuda de Manos Unidas."

Desde que empezó el proyecto de Cáritas

ha cambiado mi vida.

Porque antes uno tenía que ir al pueblo a comprar,

y aquí está lejos para ir a comprar.

Y, en cambio, teniendo nosotros, digamos, pepinos, tomates,

cualquier cosita, vamos a cortarlas, la lavamos y la comemos.

"Cerca de la comunidad de San José,

se encuentra la comunidad Divina Providencia.

Llegamos a la parcela de Flor y de Miguel a la hora de comer.

Han preparado 'ticutos',

que es como llaman a los tamales con frijoles en esta zona.

Cuidan y trabajan la tierra con abono natural,

que han aprendido a hacer

gracias a la formación recibida en los proyectos."

Implementamos abonos orgánicos,

que, gracias a Dios, nos enseñaron a hacerlo,

cosa que ignorábamos.

Nada más usábamos otros químicos, dañinos para nuestra salud.

Pero ahora ya no.

Tratamos de implementar cosas orgánicas

lo más que se puede.

Por eso sentimos que estamos seguros de lo que estamos comiendo.

-Eso fue uno de lo que nos hizo cambiar este proceso.

Allí, el cuido que tenemos en no incrementar mucho químico,

que es lo que hacíamos anteriormente.

Vamos disminuyendo, porque allí vamos,

a modo de que la tierra logre producir,

pero ya sin muchos químicos.

"Ahora que conocen las bondades de la siembra con abono orgánico,

quieren transmitir sus conocimientos a sus hijos

para que continúen con el enfoque agroecológico de los cultivos,

que permita mejorar y cuidar la tierra que les da de comer."

Ya ellos saben de que ya no es solo maíz,

maizillo y frijol,

sino que ya hay otra variedad para poner a nuestras parcelas

y cambiar nuestra alimentación.

"La vida cotidiana de las familias

pasa por cuidar a las gallinas alimentadas con la flor del loroco.

Ya son un centenar los promotores agrícolas,

que están consiguiendo el cambio de mentalidad,

en los campesinos salvadoreños.

(Música)

"Manos Unidas y Cáritas

trabajan para recuperar la semilla criolla en la zona.

Algunos productores tienen

hasta 165 tipos de semillas diferentes

gracias al intercambio generado en estas comunidades

del Occidente Salvadoreño.

Esta semilla autóctona mejora la calidad de las cosechas

porque no se cultiva con productos químicos.

Pero el uso de abono orgánico,

no parece convencer a todos los campesinos."

Es difícil, porque con las personas,

que no están en el proceso,

ellos no creen en las semillas criollas,

en las semillas nativas.

Porque ellos, lo que hacen es,

si de una tarea de semilla nativa

yo saco ocho arrobas de maíz,

pero si de semilla certificada,

yo saco 16, el doble.

Me dicen: "Es mejor esta".

-Ahora, gracias a Dios, lo veo de otra manera.

Porque la verdad, es que cuando vino,

como mencionaba, fui un poco incrédulo.

A veces, como tanto tomaba,

pero viendo los resultados que ahora tenemos,

ahora estoy contento, porque la verdad es

que más no puedo decir, vamos, estoy feliz.

"El 83% de los beneficiarios de este proyecto son mujeres.

Pero aún quedan barreras por superar,

hasta conseguir que los hombres acepten a la mujer campesina,

en los puestos principales de la producción."

Tenemos otro gran problema en el campo.

También en la ciudad, pero en el campo, más marcado,

que es el machismo.

El único que se dedica a la agricultura, es el hombre.

Entonces, hemos querido cambiar eso.

Que también la mujer es importante, y ella puede hacer las cosas,

igual que el hombre.

Hemos trabajado en eso, que la mujer esté a la par.

Hemos venido trabajando con temas de equidad de género,

cambiándole la mentalidad, tanto al hombre como a la mujer.

Porque algunas mujeres tienen mentalidad machista.

Entonces, hemos cambiado eso, ahora es que la mujer

también va a trabajar al campo.

"La capacitación persigue la integración,

y empoderamiento de la mujer.

Erradicar los abusos en el ámbito rural,

ha sido una de las luchas constantes dentro de la formación,

entre los promotores agrícolas."

Porque antes no se decía, tenían miedo las mujeres en decir:

"Me está pasando esto en el hogar, mi esposo me pega,

mi esposa viola mis derechos,

estoy siendo violada".

Tenían miedo de decirlo,

y ahora se dice en las capacitaciones,

pero ha sido en base a la confianza

que se le da a uno de técnico,

a las personas, cómo están ellos,

cómo se sienten, cómo van.

Y uno tiene que ser el maestro,

de estar viendo los ojos de las personas cuando están mal.

Y estas mujeres ahora son felices,

ahora denuncian ante las autoridades cuando les pasa algo,

ahora ya no tienen miedo, y es algo que me da satisfacción,

porque también tienen que ver la figura de una mujer,

que esté al frente de estos proyectos.

"El papel de la mujer salvadoreña,

ha cambiado gracias al empoderamiento y capacitación.

Ahora ellas tienen la suficiente confianza en sí mismas

para liderar la producción.

Aún no se lo creen."

Pues impacta mucho porque el machismo siempre existe.

Y ver una mujer en medio de los hombres, no es muy común,

se ve algo raro.

Pero en nuestra comunidad, ahora ya no,

porque lo hemos implementado a estar mixtos,

a hacer las cosas en grupo.

Entonces, me ha ayudado un montón.

"A Miguel le ha costado asumir que su mujer

lidere la producción agrícola en la comunidad.

Acostumbrado a que se lo hagan todo,

ha tenido que cambiar algunos de sus hábitos,

y ahora está contento."

Pues la verdad es que sí.

Porque anteriormente, el machismo que teníamos era bien diferente.

O sea, que yo era el que mandaba.

Y ya cuando ella empezó con el proyecto al frente,

me sentía bien incómodo que ella me diera vuelta.

Pero sí, gracias a Dios, en el camino hemos tratado

de convivir y salir adelante.

Porque cuando venía de mi parcela,

siempre venía a sentar a la mesa o a la hamaca,

a esperar a que me dieran la comida,

pero cuando ella no estaba y me tocó aprender,

me tocó hacer mi comida,

y, a veces, la comida de los hijos.

Entonces, aprendimos a convivir

más en familia.

Porque era lo que no hacíamos.

La convivencia en familia, estaba destrozada.

"El campo salvadoreño se está quedando sin jóvenes.

La emigración es la única salida que tienen

ante la falta de oportunidades en la zona rural.

Manos Unidas y Cáritas Santa Anta

trabajan para que las tierras y los jóvenes

tengan un futuro asegurado."

El campo no sólo es por la producción,

son los valores, las relaciones humanas que hay.

Y la fe que compartimos aquí, crece en el campo mucho,

y pensamos que esos son elementos sagrados que debemos conservar.

Entonces, la producción solo es un medio

para llegar a construir ese tejido humano que tenemos desde niños.

Y la juventud ahora no quiere un campo que no sea viable.

Y por eso trabajamos, para que este campo sea posible.

Y que no se vayan los más jóvenes.

El joven se va, emigra del campo.

Hemos trabajado con los jóvenes que se queden,

que sepan el valor que ya tienen sus padres, que no se pierda.

Y por eso intentamos dar esperanza desde los valores humanos

y los valores de la producción.

Tenemos que asegurar que lo que producimos

tenga un valor financiero también.

Y ahí está el desafío más grande.

Cómo unimos ese valor humano del campo con el valor económico.

Porque, hasta hoy,

estamos en ingresos muy bajos para los productores,

entonces, los jóvenes no quieren ese campo.

Nadie va a querer un caballo perdedor, como decimos nosotros.

(Música)

"La comunidad Tabloncitos

está en el municipio de Candelaria de la Frontera,

a pocos kilómetros de Guatemala.

Aquí celebran todos los años una feria

para mostrar las bondades de la semilla criolla.

Manos Unidas apoya los grupos de autoahorro

que han surgido en las comunidades donde actúa Cáritas Santa Ana.

Con poco dinero ponen en marcha pequeños proyectos

que cubren las necesidades básicas:

subsistencia, educación y salud."

Intentamos incentivar el ahorro,

pero no un ahorro individual,

si no que realmente, tenga un componente de solidaridad.

Los grupos de autoahorro, es un mecanismo, lo definen ellos.

Suelen ser grupos entre 15 y 25 personas,

que deciden hacer aportaciones de un dólar, dos dólares,

y luego, hacen actividades,

pues, ferias, risas,

pero lo importante, es que es una actividad solidaria.

No queremos destruir todos los procesos,

que hemos realizado de organización a nivel de la comunidad.

Yo le agradezco a Cáritas y Manos Unidas

porque me han ayudado bastante.

Por medio de ellos he aprendido a hacer cestas.

Podemos hacer jabón, o champú,

pero como necesitas más dinero, uno solo no lo puede hacer.

En cambio, el material sí.

Las mismas cestas me las van dando para ir trabajando.

Y les agradezco por toda la ayuda que me han dado.

Creo que en Manos Unidas hay un sentimiento natural

de que todos somos una sola familia.

El mundo es una sola aldea global.

Y cuando nosotros nos encontramos,

no nos encontramos con un donante, nos encontramos con los hermanos,

que están dispuestos a decir:

"Aquí está mi mano". Pero también está la de nosotros.

No es un dar y recibir, es un dar y dar.

Ambos estamos ayudándonos a descubrir

que la fraternidad se está perdiendo en este mundo,

y estamos construyendo eso,

los hermanos preocupados por los otros hermanos.

"Gracias a los proyectos de Manos Unidas

muchas cosas han cambiado

en las comunidades de San Lorenzo y Candelaria de la Frontera.

Ahora su futuro tiene color esperanza."

Lo primero que ha cambiado es nuestra economía,

porque lo que compraba allá en la tienda,

ahora lo produzco yo en mi parcela.

Porque ya eso, ya no gastamos,

sino, que lo hacemos nosotros, lo implementamos nosotros.

Entonces, sí nos ha ayudado bastante.

Y lo otro es, las cosas más sanas que comemos,

porque, la verdad es que cuando uno compra allá,

eso ve a saber de qué procedencia es,

entonces, lo que nosotros cultivamos es bien diferente,

o sea, tratamos lo mejor para nuestra familia.

La diversidad de comida que hay ahora, no la tenían hace cinco años.

Básicamente, ellos dos cosas tenían:

frijol y maíz.

Bueno, y sorgo, algunos, solamente eso.

Para nosotros fue una alegría,

que una ONG se fijara en nosotros.

Y a partir de ahí, hemos venido trabajando, con altos, con bajos,

con dificultades, con alegrías, con tristezas,

hasta el día de hoy, todavía, la comunidad lo mantenemos.

"La sonrisa que habían perdido

ha vuelto a los rostros de los campesinos y campesinas

de Santa Ana y Ahuachapán.

La sonrisa es la expresión de su dignidad recuperada."

En El Salvador, uno de los mayores problemas,

es que el campesino es denigrado o no se le da el valor que tiene.

Entonces, uno de los retos fue que ellos se pudieran reír,

que se sintieran empoderados,

que ellos sepan cuánto valen.

Porque si ellos no producen la alimentación,

¿qué comemos nosotros?

No comemos nada, entonces, ha sido dignificarlos,

empoderarlos y que ellos dijeran: "Sí, yo valgo mucho,

como campesina, yo valgo mucho más de lo que ustedes piensan".

Ahorita ya.

Antes no lo podía hacer porque yo no tenía esa capacitación,

ni esa valentía de poder pararme y hablar frente a las personas.

Eran una persona muy tímida,

yo no tenía el coraje de hacerlo.

En cambio, ahora, yo siento que, sintiéndolo pero ya no es igual.

Ya no son los mismos rostros de antes,

ahora tienen una sonrisa bien marcada.

Y eso se puede ver en ellos.

"Más de 100 familias campesinas

han mejorado su soberanía alimentaria

y han fortalecido su defensa del derecho a la alimentación.

El esfuerzo ha merecido la pena.

Las familias se alimentan

con el fruto que producen sus tierras y su ganado.

Ahora pueden mirar al futuro con optimismo.

Comen mejor y más sano.

La mujer está empoderada e integrada en los proyectos,

y todos juntos defienden la dignidad de su trabajo."

Lo que consumimos ahora como alimentación es sano

y es lo que todo el mundo quisiéramos,

para comer lo más sano que pudiéramos.

Y gracias a Cáritas y a Manos Unidas

hemos logrado recolectar tantas cosas que hoy en día,

no hallamos como explicarle o agradecerle, porque la verdad es,

que es algo grandioso para nosotros.

Se ha mejorado la calidad de vida,

se ha mejorado la alimentación,

se ha mejorado el acceso a los recursos,

se ha mejorado la protección del medio ambiente.

Pero lo más importante,

y de eso Manos Unidas realmente se siente orgullosa,

es que la gente es consciente

de que un mundo diferente es posible.

(Música)

"La semilla que sembraron los campesinos salvadoreños

abonada con la ayuda de Manos Unidas

y la solidaridad de los que colaboran

con esta organización ha dado fruto, el ciento por uno.

Porque muchas veces, como en este caso,

lo pequeño resulta grande.

Muy grande."

(Música)

Pueblo de Dios - La sonrisa de Santa Ana

25:07 13 ene 2019

En la zona rural de El Salvador, la ONG Manos Unidas contribuye con varios proyectos a que los campesinos mejoren su producción y alimentación sin depender del exterior.

En la zona rural de El Salvador, la ONG Manos Unidas contribuye con varios proyectos a que los campesinos mejoren su producción y alimentación sin depender del exterior.

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