Pueblo de Dios
Pueblo de Dios
Domingo a las 11.30 horas  

Dirigido por: Antonio Montero

El rastro de Dios, que el programa va siguiendo, le lleva a descubrir la infinidad de campos en los que la Iglesia está comprometida: pobreza, enfermedad, ancianidad, cultura, arte, vida contemplativa, minusvalías, juventud, campos de refugiados, niños de la calle, Sin Techo y Sin Tierra, mutilados de las minas antipersona, grandes catástrofes humanas, naturales o provocadas, etc.

Pretendemos hacer una comunicación que muestre el rostro de una Iglesia samaritana y provoque en la audiencia comunión, solidaridad y compromiso con los más desvalidos de nuestra sociedad y de nuestro mundo.

Nos aplicamos las palabras de Juan Pablo II: "Cada día, los medios de comunicación social llegan a nuestros ojos y a nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos nuestros que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeidos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristanos que queremos vivir el Evangelio y el grande y único testimonio del amor". (Juan Pablo II. Cuaresma de l986).

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Para todos los públicos Pueblo de Dios - En las periferias de Maputo - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Bocina)

"Maputo, en el sur del país y asomada a la mar,

mantiene las huellas de los no tan lejanos tiempos coloniales.

Y, como pasa en todas las capitales africanas,

Ve crecer el número de sus vecinos.

Aunque Mozambique es de de los países

con más alto índice de población rural, un 68%.

Pero si sumamos la zona metropolitana,

casi dos millones de personas se concentran en la ciudad.

En las afueras, el barrio de Mavalane, como el de Hulene,

o el del Aeropuerto,

es una desorganizada y caótica concentración de casas

y calles en las que habitan miles de familias

que llegaron aquí huyendo del interior del país.

Muchas lo hicieron por culpa de la larga guerra civil

que expulsó a la gente del campo

en busca de la seguridad de la capital.

En este barrio, trabaja el padre Jorge, portugués,

de la Sociedad misionera de La Buena Nueva.

Lleva en Mozambique 31 años.

Nos recuerda que, de niño, en la escuela,

era el único amigo que tenía un compañero de Guinea Bissau.

Desde entonces, sintió un enorme deseo de venir a África.

El padre Jorge, párroco de Mavalane,

se ha dedicado fundamentalmente a la educación."

Un país que rechaza invertir en educación

no tiene futuro por sí mismo, no es independiente.

Puede haber una carta escrita de la independencia,

pero siempre dependerá de su propio pasado porque no cree en sí mismo.

La mejor forma de invertir contra el hambre,

contra el desempleo

y por la libertad de elegir lo que quiero

es invertir en educación.

"El padre Jorge desde la parroquia,

y con un gran equipo de personas,

se ha empeñado en estos años en responder a la demanda

de la población de tener escuelas.

Y como esas peticiones parecían caer en saco roto

ante quien debía atenderlas,

la parroquia emprendió otros caminos, entre ellos,

el de acudir a la solidaridad internacional.

La ONG española Manos Unidas

lleva años apoyando el inmenso trabajo

que hace el equipo del padre Jorge."

Nuestro proyecto tiene un principio:

caminar por nuestro propio pie.

Somos conscientes de que tiene que haber

una base para seguir adelante.

A Manos Unidas, la conozco allá por 2003 o 2004.

Es la escuela infantil de Mavalane.

Fue allí donde empezamos a tener una cooperación para responder

a necesidades puntuales de un proceso que estaba en marcha.

Y había que hacerlo con calidad, garantizar su sostenibilidad y,

sobre todo, crear condiciones de oportunidad.

"En Mozambique, la educación es, junto a la sanidad,

el gran campo donde se desarrollan los proyectos de Manos Unidas.

La creación y el equipamiento de escuelas

o de centros de formación profesional,

la formación y capacitación de la población joven y adulta

y la alfabetización de adultos son algunas de las metas

que Manos Unidas apoya en este sector.

El pasado año,

esta ONG impulsó 199 proyectos educativos

en todo el mundo."

Nuestro principio es caminar por nuestro propio pie

y Manos Unidas nos ayudó

para iniciar ese camino en varios proyectos,

especialmente, en proyectos pensados para el desarrollo.

Y eso es fundamental.

Porque un proyecto tiene que ser un medio y no un fin.

Y en eso, Manos Unidas ha estado con nosotros.

"Una de las cosas que llama la atención

en esta escuela de Mavalane es,

primero, que haya jardines y, después,

que los tengan tan bien cuidados,

sobre todo, teniendo en cuenta

que por aquí pasan 3.000 alumnos entre Primaria y Secundaria.

El respeto por cuidar lo que es de todos

y que a todos nos beneficia

es algo que se intenta inculcar en esta escuela.

Es muy importante saber Lengua y Matemáticas,

pero también hay valores que aprender."

Tenemos el asunto de la ciudadanía,

el del respeto por el prójimo,

el de la solidaridad entre los propios hermanos.

Porque pensamos que estos valores pueden cambiar a estos alumnos de hoy

en personas dignas para el mañana.

"La sensibilidad de la escuela hace que se acepte a profesores

y alumnos con alguna discapacidad.

Es el caso de la profesora Rosita,

ciega y que apoya a sus compañeros

que no tienen conocimiento del sistema Braille.

En la misma clase, también nos encontramos con André,

que está dando clase esta mañana a Vania,

una de las cinco estudiantes ciegas con las que cuenta el colegio."

En casa, juego con mis amigas, lavo los platos,

ayudo en la cocina.

Después me baño y, a veces, cuando mamá no está,

voy a comprar el pan.

Aprendo, me gusta estudiar.

Y quiero hacerlo también para después poder ayudar a mi padre,

mi madre, mi abuelo y mis tías.

Quiero ser doctora

para ayudar a las personas que están heridas y enfermas

de alguna enfermedad grave.

"Vania y su familia tienen claro

que los estudios son muy importantes.

No siempre pasa esto con todas las familias de la escuela.

La situación de pobreza de muchas de ellas,

obliga a que los hijos trabajen en edad infantil

o que se le preste poca atención a si van o no al colegio."

Las familias más pobres, aunque matriculen a sus hijos,

a lo largo de los años,

los chicos acaban dejando la escuela por las condiciones

que tienen las propias familias.

Entonces, una forma para que reflexionen sobre esto

es contar con el apoyo del centro de día.

Porque así los niños más vulnerables

de cuentan con una comida que termina siendo un atractivo

para que esos alumnos puedan permanecer en la escuela.

Pero no podemos atenderlos a todos

porque el número de niños necesitados es muy alto.

Y no podemos asistir a todos.

Entonces, otro de los incentivos que tenemos, por ejemplo,

en el caso de los alumnos de Secundaria,

es la exención de las tasas de matrícula.

Un estímulo más para que las familias

traigan a sus hijos a la escuela.

"Dentro del territorio parroquial del padre Jorge,

está el impresionante basurero de Maputo.

Grandes montañas de residuos

se amontonan alimentadas por los continuos camiones

que llegan al lugar,

al que apenas una escuálida valla

separa de la ciudad en algunos tramos.

Los vertederos a cielo abierto son la forma más común

de deshacerse de los desechos en gran parte del mundo.

Pero estos lugares también plantean desafíos sanitarios y ambientales.

Según el Banco Mundial,

las ciudades generarán en 2025 el doble de desechos que en 2005.

Consecuencia de esto:

contaminación del agua, pérdida de la biodiversidad,

aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero

y la propagación de enfermedades.

Por otro lado, está la situación de los cientos de familias

que viven del reciclaje de la basura

y que lo hacen junto a los propios basureros.2

Es una vida muy dura,

no solo para las personas que trabajan aquí con la basura,

sino también para las que viven junto al basurero.

Porque el olor que desprende el basurero es insoportable.

El humo también es insoportable.

Y los niños siempre terminan enfermos.

Por ejemplo, cuando llega la época de lluvia,

nosotros siempre teníamos malaria.

Era normal cada año tener tres o cuatro malarias.

Porque la situación del basurero

favorece la proliferación de mosquitos.

"Tonecas es un superviviente del basurero.

Este joven de la parroquia nos cuenta

que en febrero de 2018 murieron 16 personas

que vivían en las casas junto a la basura."

Fue una cosa muy triste.

Nos despertamos al de madrugada con gritos.

Había sido un día lluvioso y, durante la madrugada,

comenzamos a escuchar gritos

y a la gente decir que había que salir del basurero.

Cuando salimos o para ver lo que pasaba, fue algo extraño.

Cuando la basura se deslizó, cubrió las casas.

Como era de madrugada,

fue muy difícil salvar a las personas que estaban allí.

Era muy difícil, no podíamos ver.

El padre y la parroquia, cuando vieron la tragedia del basurero,

se movilizaron.

Recogieron fondos,

productos para ayudar a las familias del basurero.

Hicieron todo lo que estaba a su alcance.

El padre Jorge siempre estuvo con nosotros,

no se llamó tres veces para darnos ayuda,

alimentos, ropa y un apoyo emocional.

Ha sido una persona que ha estado muy presente

y se ha esforzado mucho para ayudarnos.

"Elisa es otra de las supervivientes de la tragedia del basurero.

Pasados unos meses, aún le cuesta recordar aquellos momentos."

Aquel día, yo no estaba en casa cuando pasó.

Me llamaron para decirme la tragedia

y que algunos vecinos habían muerto.

Varios de ellos eran mis amigos.

"Elisa, que ha recibido mucha ayuda

para su educación gracias a la parroquia de Mavalane,

consiguió terminar la Secundaria y ahora está en la Universidad.

Un sueño cumplido

porque muchas compañeras se quedaron por el camino."

Estoy orgullosa porque hay muchas personas

a las que les gustaría haber estudiado

y que no lo consiguieron.

Unas porque no tienen condiciones;

otras porque perdieron a los padres;

otras porque se quedaron embarazadas muy pronto.

Estoy muy orgullosa de haber terminado una parte

y pido a Dios que me ayude

a finalizar mis estudios en la facultad.

"En esta escuela, en la del barrio del Aeropuerto,

acuden muchas chicas como Elisa,

que sueñan con continuar sus estudios

y construirse su propio futuro.

Este centro forma parte de la red de colegios levantados

con la ayuda de Manos Unidas desde España

y el empeño del padre Jorge.

Un empeño que lleva su tiempo porque para este misionero,

como para muchos, la educación es una tarea a largo plazo."

En una sociedad marcada por lo inmediato,

la educación no entra en ese arquetipo.

Los frutos de la educación no son visibles de un año para otro;

ni de un tiempo de gobierno a otro tiempo de gobierno.

Para trabajar en educación hay que tener mucha paciencia

y mucha capacidad de creer en el ser humano.

"Los datos más recientes reflejan

que un 30% de los jóvenes de Mozambique son analfabetos.

Cifra que se eleva a más de la mitad en los adultos.

Con cifras como estas,

apostar por la educación

y hacerlo con nuevos planteamientos es algo urgente."

Para mí, la educación no es un proyecto monolítico y terminado.

Nadie hace educación con realidades ya hechas,

es un proceso dinámico, abierto, multiforme;

tiene que ser acogedor e inclusivo.

De ahí, que la educación es un proyecto que nunca está acabado.

Es algo que tiene que ser pensado, repensado, evaluado.

Lo haces, reflexionas sobre él y lo vuelves a hacer.

"El padre Jorge lleva dos parroquias,

la de Nuestra Señora de Aparecida

y la de Nuestra Señora de la Esperanza.

En este barrio de Mavalane,

la parroquia ha levantado cinco colegios.

En total, acuden 9.800 alumnos

y se dan 2.200 comidas al día.

Un centro muy especial es esta escuela profesional

llamada Centro Vocacional Madres de Mavalane."

Un centro como este,

que ofrece formación gratuita o con precios simbólicos,

es una bendición para los jóvenes que no hacían nada,

que se quedaban sentados en un muro.

Sabemos que hacer esto es perder un gran recurso: el tiempo.

Y nadie puede evolucionar

en la vida si desperdicia el mayor recurso que Dios nos ha dado.

Por tanto, esta escuela está ofreciendo

herramientas a los jóvenes para su vida.

Y es extremadamente importante para los jóvenes

y para esta comunidad porque una persona

desocupada acaba pensando en robar, en prostituirse;

hay muchas cosas que aparecen en la cabeza de una persona desocupada.

Entonces, uno de los objetivos es ocupar a los jóvenes y otro,

dotarles de herramientas para poder entrar en el mercado de trabajo.

"Por la escuela de formación profesional,

pasan 2.500 alumnos al año que pueden formarse en informática,

electricidad, climatización, turismo, inglés.

Se trata de conseguir que la gente joven de estos barrios

tenga una formación

que le pueda permitir acceder a un empleo digno.

El apoyo de Manos Unidas, como tantas veces,

resulta de gran ayuda."

Hay mucha gente que aprendió y mejoró sus condiciones

para el empleo gracias a cursos que Manos Unidas facilitó.

Y que les posibilitó acceder a una carrera, mejorar su vida,

mejorar sus salarios.

"La ayuda externa, como la que ofrece Manos Unidas,

es muy importante para el nacimiento de los proyectos.

Después,

es fundamental que sea la gente la que sostenga y crea

en que pueden conseguir lo que se propongan."

La pobreza está en la mente, no en el bolsillo.

Por más que los europeos nos donen dinero,

es cuestión de creer en nosotros, no esperar a que nos den.

Así no vamos a evolucionar.

El papel de los jóvenes es pensar cómo desarrollar Mozambique,

no quedarnos a la espera de limosnas.

"Cruzamos Maputo y nos sumamos al extrarradio de la capital,

al vacío de Mahotas.

Las Misioneras Dominicas del Rosario

llegaron a este lugar hace 28 años.

Desde entonces,

han orientado su labor en lo que es propio de su carisma:

el trabajo para mejorar la situación de la mujer.

Hay mucho que hacer en este terreno,

comenzando por superar las barreras que ponen los hombres."

Es una constatación muy evidente que los hombres no aceptan

que la mujer se libere.

Es evidente.

Muy pocos, muy pocos, contados con los dedos de la mano,

se puede decir que colaboran.

Por eso su lucha y su constancia tienen un valor.

Ha crecido, vaya,

esp ni se puede pensar lo que significa asumir las tareas de casa.

En nuestro caso,

son mujeres que venden todos los días

en el mercado para conseguir un poquito de dinero

y poder dar de comer al hijo que iba a la escuela.

Y, sobre todo,

soportar también que el marido no te acepte

que tú estás creciendo en tu vida.

Es una realidad muy dura.

"La hermana Auxi y Ana, que trabaja con las misioneras,

habían previsto visitar a Claudia,

una de las muchas mujeres que acuden al centro de alfabetización

que estás religiosas tienen en Mahotas.

Claudia, que tiene seis hijos,

es otra mujer desde que entró en contacto con las hermanas.

Ha aprendido a leer y escribir con ellas,

participó en un proyecto de microcrédito

y forma parte del programa llamado Canasta básica,

por el que se reparten alimentos a 25 mujeres

y sus familias una vez al mes."

Voy al centro porque yo estudié algo cuando era niña,

pero tuve dificultades.

Ahora, en el centro de las hermanas,

ya sé leer y escribir un poco también.

Para ver los mensajes del teléfono, por ejemplo,

ya los consigo leer.

Y, gracias a las hermanas que abrieron el centro, me entero.

Puedo escribir otros mensajes.

Cuando voy fuera,

no tengo que preguntar porque leo la información del autobús

que está escrita.

Aprendo muchas cosas donde las hermanas.

Me gustaría que mis hijos estudiaran bien,

que tuvieran un futuro mejor,

muchas cosas que me gustaría para ellos.

Un buen ejemplo, que tengan su casa.

"En el centro social Flori, de las Misioneras Dominicas,

ese donde se realiza todo el trabajo de alfabetización

que llevan las hermanas en Mahotas.

Para cumplir con sus objetivos,

pidieron ayuda a Manos Unidas

y esta ONG de la Iglesia española se respondió."

Manos Unidas está muy, muy comprometida con nuestro proyecto.

Y que el proyecto no iría adelante, desde luego, es evidente.

Eso no te lo puedo negar.

Y se ve.

Nosotras no tenemos recursos económicos,

son todo actividades con gente muy necesitada, muy carenciada,

que lucha.

Y, entonces, no se les pueden imponer más cargas,

que sería contribuir económicamente.

Entonces,

todas nuestras actividades no podrían ser realizadas

si no tuviésemos un apoyo económico, esa es la verdad.

"A la falta de formación,

se unen otros problemas que sufren las mujeres de Mahotas:

tener que cuidar solas a sus hijos por el abandono de los padres,

la falta de empleo, la pandemia del sida.

La situación no es sencilla, pero, al menos,

en este rincón del extrarradio de Maputo

cuentan con el apoyo de las dominicas."

Hay muchas cosas que ya se han hecho

y que se están haciendo en el tema de la mujer,

pero también es una apuesta,

un desafío muy grande el continuar apostando por la mujer.

En la sociedad mozambiqueña, el machismo es muy fuerte.

En una casa, por ejemplo, que hay tres hijos, chicos y chicas,

la chica siempre es relegada al segundo plano

y se da prioridad al varón.

Creo que hay que continuar trabajando por la mujer

para que ella se pueda desarrollar,

que el día de mañana sea autónoma,

capaz de luchar por sí misma,

que no continúe en esta situación de opresión,

siempre dependiente.

"Además de dedicarse a la formación de la mujer,

las dominicas o pusieron en marcha hace unos años

otro proyecto pensado para los jóvenes.

Se dieron cuenta de que la situación familiar que sufren

no les ayuda nada a la hora de avanzar en sus estudios,

por eso, se lanzaron también a ofrecer soluciones."

Estos chicos, estas chicas, están pasando por momentos muy difíciles.

Primero, por el normal desarrollo de su personalidad,

una adolescencia difícil;

segundo, que no tienen apoyo,

viven en familias desestabilizadas

o en familias que los han acogido, porque venían del interior.

Y, entonces,

se juntan todos estos factores para crear

en ellos una situación muy difícil,

que no tienen donde recurrir ni hay nadie

que les pueda dar una respuesta.

"Puede que no haya acto más revolucionario

que sentar a alguien en un pupitre

y enseñarle a leer y escribir,

como hacen el padre Jorge y las dominicas.

Sobre todo,

si junto a eso va unida la clara intención

de que comprenda lo que lee y luego lo piense,

lo pase por el tamiz de la razón y, entonces, solo entonces,

decida o no hacerlo suyo.

Educar es una larga y paciente apuesta

por el desarrollo de los pueblos, pero no es tan sencillo.

En ningún lugar lo es, tampoco en Mozambique,

donde las asignaturas pendientes son muchas

y más en las periferias de Maputo."

(Música)

Pueblo de Dios - En las periferias de Maputo

27:06 27 ene 2019

Manos Unidas lleva años trabajando en proyectos de educación en las periferias de Maputo, capital de Mozambique.

Manos Unidas lleva años trabajando en proyectos de educación en las periferias de Maputo, capital de Mozambique.

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