Pueblo de Dios
Pueblo de Dios
Domingo a las 11.30 horas  

Dirigido por: Antonio Montero

El rastro de Dios, que el programa va siguiendo, le lleva a descubrir la infinidad de campos en los que la Iglesia está comprometida: pobreza, enfermedad, ancianidad, cultura, arte, vida contemplativa, minusvalías, juventud, campos de refugiados, niños de la calle, Sin Techo y Sin Tierra, mutilados de las minas antipersona, grandes catástrofes humanas, naturales o provocadas, etc.

Pretendemos hacer una comunicación que muestre el rostro de una Iglesia samaritana y provoque en la audiencia comunión, solidaridad y compromiso con los más desvalidos de nuestra sociedad y de nuestro mundo.

Nos aplicamos las palabras de Juan Pablo II: "Cada día, los medios de comunicación social llegan a nuestros ojos y a nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos nuestros que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeidos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristanos que queremos vivir el Evangelio y el grande y único testimonio del amor". (Juan Pablo II. Cuaresma de l986).

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Para todos los públicos Pueblo de Dios - El hogar de los invisibles - ver ahora
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SUBTITULADO POR ACCESIBILIDAD TVE

Desde la torre de la Catedral de Santa María la Real de Pamplona,

contemplamos la ciudad, que ronda los doscientos mil habitantes,

con un alto grado de desarrollo económico.

En el casco antiguo está la sede de Cáritas,

el corazón solidario de la capital del Reino de Navarra,

que da vida a los pobres y excluidos de la ciudad

y les abre horizontes de futuro.

Más de diecisiete mil personas

en situación de pobreza y exclusión social

se han acogido este año a los programas

de Cáritas Pamplona-Tudela.

Nos encontramos con personas en exclusión,

que tienen distintos factores o distintos indicadores de exclusión,

e intentamos, con cada uno de ellos, hacer un itinerario,

el itinerario que esa persona necesita,

y poner todos nuestros esfuerzos, todos nuestros recursos

para apoyar esos caminos de acompañamiento a la gente.

Para participar en los programas de Cáritas se pide cita,

y los técnicos de la organización evalúan el caso

y hacen un informe que envían a los responsables

del programa correspondiente a la necesidad del demandante.

Hay un equipo de acogida

que se encarga de tener una entrevista,

hace una valoración, un diagnóstico de la situación

y establece una diálogo con la persona o con la familia

para ver qué podemos hacer en Cáritas.

A partir de ahí, si Cáritas tiene un papel que hacer,

empezamos a recorrer diversos itinerarios.

A veces, las personas necesitan asesoramientos

o atenciones puntuales, que pueden ser muy especializadas,

de una ayuda económica, activar un derecho de la Administración,

puede ser que necesite empleo y se le deriva allí,

puede ser que necesite que le ayuden con un aval o una fianza

para que no pierda su vivienda, puede ser algo especializado

de Derecho Administrativo o Inmigración,

y pasa por el Servicio de Inmigración.

Pueden ser aspectos muy puntuales.

La confianza es la clave del Programa de Acompañamiento

a la persona que solicita ayuda.

Cáritas, más que dar el pez, lo que quiere es enseñar a pescar.

En aquellos casos en que desde la acogida

se detecta que con una ayuda puntual, con una información

o un asesoramiento no se va a poder ayudar a la persona,

porque tiene muchas necesidades que se van interrelacionando,

digamos que son casos en que ya hay problemas

de convivencia familiar, problemas de administración económica,

problemas con la vivienda, en el trabajo, de salud...

Normalmente, problemas que se van sumando unos a otros.

En aquellos casos en que hace falta un trabajo mucho más intenso,

son los que se derivan al Acompañamiento.

Para que el Acompañamiento funcione,

lo que más hay que cuidar es la relación con la persona,

que ella se sienta aceptada, se sienta no juzgada,

sienta que hay alguien que le mira de otra manera

y va a rescatar lo positivo que hay en ella para seguir adelante.

Por eso decía antes que para ir estableciendo esa relación,

a veces es importante una visita al hospital, si está ingresada,

acompañarle si tiene un juicio importante;

es decir, que sí que es verdad que, a veces, esa relación

se genera en sus espacios informales.

Nosotros decimos que, muchas veces, una visita al domicilio de la familia

no da muchísima información.

Pero, claro, hay que ver cómo vas a esa visita.

Los programas de Cáritas tienen como objetivo

el desarrollo integral de la persona

en situación de pobreza y exclusión social.

Sí que es importante lanzar el mensaje

de que cuando Cáritas trabajamos con las personas

en riesgo de exclusión social, es con todas las dimensiones.

No solamente está el dar ropa o dar alimentos,

sino que muchas veces las personas lo que necesitan

son espacios de acogida, espacios de escucha,

donde requieren otro tipo de itinerarios educativos

y trabajar con otras herramientas y otros recursos.

La exclusión social no se arregla con dar ropa y alimentos,

hay que empezar por devolverle a la persona su dignidad

y la autoestima que perdió en el camino de la vida.

Nosotros hemos visto mujeres

a las que una dentadura postiza les ha cambiado la vida,

pues porque han sabido verse de otra manera;

y es en lo pequeño donde nosotros tenemos que medir también los éxitos,

porque son pequeños pasos que se van acumulando

para hacer este camino que no es fácil,

que no es fácil para la gente con la que trabajamos.

Cáritas apoyó, hace dos años, en Burlada, un pueblo de Navarra,

la Residencia Santa María para personas solas

en riesgo de exclusión social.

La residencia tiene cuarenta plazas,

veintiocho para hombres y doce para mujeres,

y está llevada por las Hijas de la Caridad

de San Vicente de Paúl.

¿Bien, estás bien?

El papa Francisco nos dijo:

"Hagan algún signo donde se ponga en evidencia

el servicio a los pobres".

Y hemos hecho una residencia cerquita, en Burlada,

una residencia que acoge, ciertamente,

a aquellos que a veces no tienen dónde dormir

o no tienen posibilidad de tener un pequeño hogar.

Hay alrededor de unas cuarenta personas,

está llevada por las Hijas de la Caridad,

y yo creo que esto ha sido muy hermoso

porque la misericordia, la caridad, tiene también esta cualidad

de percibir por donde más puede uno servir a los más necesitados.

Y esto ha sido un logro, diría yo, de toda la sociedad navarra

y, de un modo especial, de la Iglesia navarra.

Además de la residencia de Burlada, Cáritas tiene en Pamplona

varios pisos tutelados destinados a familias vulnerables

que carecen de recursos.

Las habitaciones se distribuyen en función del número

de miembros de la familia.

En este edificio viven, actualmente, tres familias.

Hay familias que están aquí un tiempo

y salen y siguen su vida.

Ha sido un paso por la residencia

que les ha podido venir bien o mal, eso ya lo valora cada familia,

y siguen el curso de su vida.

Y hay otras familias que, por lo que sea,

deciden que nosotros continuemos un tiempo más

acompañando en su propio proceso.

El elemento más significativo del trabajo

se establece en la relación.

Y ahí, en esa relación con las familias,

es donde establecemos dónde se van a ir generando todas las decisiones

y lo que nosotros podemos ofrecerles,

que ellas pueden considerar adecuadas a la situación

o a las necesidades que vayan encontrándose a posteriori.

Ramona vive con sus tres hijos

y hace seis meses que está en el piso de Cáritas.

Los niños están encantados en el piso

y se relacionan muy bien con todos porque no tienen prejuicios.

Ramona está volcada con su hija pequeña,

que necesita tratamiento médico especializado a diario.

Como la niña mía está un poquito delicada de salud,

ya te había comentado que es una niña son síndrome de Dawn,

cuando tenga un poquito más de defensa,

voy a ir introduciéndome a lo que es hacer unas horas,

voy a ir medio tiempo.

Ya voy preparando a lo que es el trabajo.

Pero, mientras tanto, ahora tengo que dedicarme,

hasta que pueda sacarla un poco más adelante,

el cien por cien a la niña.

Porque es una niña que tiene más de cinco especialistas,

es un proceso que te lleva así como dos especialistas en el mismo día,

y hay que ser, como digo yo, con mucho nervio

para llevar ese trajín de vida, para sustentarla.

Son muchos especialistas, son como cinco,

y es que la tienen mucho encima hasta que pueda salir adelante.

Las personas que viven en las residencias

o pisos tutelados, están en ellos hasta que encuentran una casa.

Pero el mercado de la vivienda de alquiler

no da facilidades a las familias bajo el paraguas de Cáritas.

Uno de los temas es dónde duermo esta noche,

un tema bastante complejo a nivel estatal,

porque no se encuentran pisos de alquiler baratos.

Entonces vamos siempre a alquiler de habitaciones,

que tampoco es fácil.

Y es muy complejo dar respuestas rápidas.

En buscar habitación nos tiramos quince o veinte días.

Y tienes que vivir al día:

¿qué hago yo con esta persona hoy, esta noche, mañana...

Entonces, es complejo.

Navarra tiene la segunda renta más alta por habitante del país,

lo que la convierte en una comunidad atractiva para buscar trabajo.

La gente viene ahora porque hay posibilidades de trabajo,

si no lo encuentran aquí, se buscan otros sitios.

Ayer hablaba con uno que llevaba aquí dos meses

y no encontraba nada, pero ha encontrado en Córdoba,

y se ha ido a Córdoba.

Es decir, la gente busca trabajo.

Si no hay posibilidades en esta comunidad,

pues se busca en otros sitios.

O en otra parte de Europa.

Los procesos migratorios no tienen que ver con las crisis,

tienen que ver con las familias, con las redes.

Es decir, a mí me da igual que aquí haya una crisis económica o social,

que si me tengo que traer un hijo de Perú, lo traigo,

porque la inversión que yo tengo que hacer aquí es menor

que la que tengo que hacer mandando dinero continuamente allá.

Entonces, esos procesos son independientes.

Y tienen dos curvas diferentes.

Sí, en esta comunidad sí que ha habido un repunte.

El Programa de Acogida de Cáritas es un espacio de escucha,

que es lo primero que necesitan las personas.

Luego se recogen sus necesidades para darles la ayuda

que verdaderamente precisan.

En Cáritas atendemos a una media de siete mil personas al año.

En el equipo de Acogida estamos seis profesionales,

entre voluntarios y contratados.

Tenemos establecidos turnos de mañana y de tarde;

por la mañana tenemos ocho citas y por la mañana cuatro.

Y al margen de esas citas, tenemos un volumen importante

de coordinación con servicios sociales

y con otras entidades, de trabajo interno, redacción de informes...

Dependiendo de la necesidad de la persona,

quizá apoyar económicamente para alguna necesidad,

como puede ser alquiler o alimentación.

En otros casos, derivamos a Recursos Externos o Internos,

como puede ser nuestro comedor social, las residencias...

Tenemos también un Servicio de Vivienda,

que asesora a estas personas.

También un servicio de asesoramiento a inmigrantes,

donde se les facilita información sobre cómo conseguir la nacionalidad,

regularizar su situación, etc.

Lo solucionamos de esa manera, derivando a los compañeros

que son los que dan respuesta a la persona.

Para ayudar a salir de la exclusión social

a las personas que no pueden acceder a un empleo,

Cáritas ha abierto un Centro de Formación Ocupacional

que tiene una gran demanda.

Trabajamos con distintos sectores,

fundamentalmente el del automóvil, alimentación,

y luego tornillería y empresas varias.

Unas quince empresas nos dan trabajo todos los días.

Aquí hacemos un servicio de calidad y un servicio de puerta a puerta,

que es nuestra gran ventaja competitiva.

Actualmente, cuenta con noventa trabajadores,

que realizan trabajos que les ofrece la quincena de empresas de Navarra

que colaboran con el centro ocupacional.

Esto es más un tránsito de elaboración

de distintas habilidades para la vida ordinaria,

pero no es un centro de integración socio-laboral.

Es decir, algunas de las personas que están aquí

logran integrarse en el mundo laboral,

y eso es un éxito enorme, pero no es nuestro objetivo último,

sino que es dotarles de las habilidades necesarias

para que luego salgan al mundo, no solo al laboral,

sino a todas las cuestiones que se plantean.

Mi trabajo aquí, en Cáritas, es ligar unas piezas,

que son unos abrasivos que tenemos que limpiar

por las diferentes partes.

Es una gran oportunidad para darte a conocer,

asimismo, creo que sería una buena oportunidad

para una inclusión laboral.

Aprendes muchas tareas, formas parte de un equipo de trabajo

porque te tienes que desenvolver con diferentes compañeros,

de diferentes países, de diferentes nacionalidades.

Para mí ha sido una experiencia realmente positiva.

En el taller dedicado al textil, se cosen toallas, mantas y colchas

que se venden en la tómbola que se celebra en San Fermín.

Porque antes se hacía mucha costura porque se demandaba más;

o sea, se les enseñaba a coser a máquina,

hubo un tiempo en que se enseñaba esto,

pero se fueron enfocando para la tómbola

y empezamos con punto de cruz, cosas que tuviesen salida allí.

Al tiempo que era una labor muy agradable para las usuarias,

vimos que ellas estaban muy a gusto.

Es una cosa como relajada, que no requiere pensar ni nada,

sino que se puede hablar mientras estás trabajando,

son labores muy distendidas para estar en corro.

Hacemos muchos trabajos, es que somos mucha gente,

hay trabajos que son más normales.

A veces hacemos bolsos, cambiamos de forma de coser.

Ahora, como es invierno, va bien esto.

Junto al centro ocupacional está el comedor,

al que acuden los trabajadores de los talleres.

La aportación de los voluntarios de Cáritas

permite que funcionen los programas.

Cáritas de Pamplona-Tudela cuenta con más de setecientos voluntarios.

Es poner en valor,

reconocer todo el trabajo que hacen tantos y tantos voluntarios

que están en las Cáritas Parroquiales,

es poner en valor lo que decimos, habitualmente, Cáritas

en todos nuestros documentos.

Decimos que el agente fundamental de la dimensión de la caridad

es la comunidad cristiana.

Y eso es creer mucho.

Y, de hecho, nosotros tenemos una misión para estar al servicio,

para trabajar junto con ellos, pero estar a su servicio.

Ahí la animación comunitaria consiste en un equipo de personas

que lo que hacen es trabajar codo a codo

con las distintas Cáritas Parroquiales y Arciprestales.

Y poner en valor que ellos sí que son, muchas veces,

la primera puerta de entrada cercana en el barrio.

Ellos tienen el valor de la cercanía, el valor de lo cotidiano

y el valor también de poner en el centro la fraternidad,

el generar vínculos, como algo esencial y que alimenta tanto

como dar de comer o como la ropa.

El Centro San Miguel de Pamplona se ha convertido en el único techo

para algunas personas carentes de recursos.

Un café caliente, una ducha

y la posibilidad de lavar la ropa, además de apoyo psicológico,

es lo que ofrece Cáritas a este colectivo,

que tiene graves problemas de desestructuración personal.

Cecilio viene todos los días contento.

Fue un corredor destacado en los encierros de San Fermín.

Yo he sido comerciante de pescadería con mi padre.

Luego, al terminar los estudios, el COU;

después de la formación académica, era obligatoria la militar.

Pues a la mili.

Y, al volver, pues pescadero, de aprendiz con el padre toda la vida

hasta, bueno, una situación personal y familiar de un divorcio,

una separación, una ruptura que... que cambia la vida.

No vas a estar a la intemperie veinticuatro horas al día

doce meses al año.

Los de frío, los inviernos, pues toda esa labor

va un poco de acogimiento al humilde, al pagano,

o sea, al pobre, que es el pagano.

Olentxi Aldoregi es el responsable del centro.

Resuelve con habilidad y experiencia situaciones límite,

con las que se encuentra a diario.

Se ha convertido en el hermano mayor de los que vienen a San Miguel.

Les recuerda la medicación que deben tomar,

les guarda los escasos ahorros que tienen

y, sobre todo, los escucha.

La apuesta que se hizo de Cáritas con la gente que era de Pamplona

era poder atenderles en esa extrema necesidad

y, sobre todo, en esa situación de soledad,

en la medida que ellos quisiesen.

De esa relación de la puerta abierta, de tomar un café,

en su momento, de una comida y ahora, simplemente,

de una prestación de servicios, intentamos hacer acuerdos con ellos

de tomar la medicación.

Mañana empezará uno a tomar el Antabus,

para dejar de beber.

Hemos tenido más de treinta o cuarenta personas

que tenían que entrar en la metadona, y yo la guardaba

para las narcosalas.

Esta mesa, donde estás sentado,

muchas veces nos sirve de confesionario y de lloros.

Eso sí, los pañuelos que te encuentras ahí...

Uno, porque va borracho, llora;

otro, porque le voy a echar la bronca, también llora

y muchas de las chicas, aunque sean un diez por ciento

de la población que podemos tener en un momento determinado

a lo largo del año, pues descargan, ¿no?

Lo que valoran, fundamentalmente, es eso, ser escuchados.

El centro tiene unas reglas

que todos deben respetar para facilitar la convivencia.

Las gafas o la dentadura o cualquier gasto,

les digo: "tienes que aportar de lo tuyo,

ellos te pueden ayudar con un cincuenta

o un veinticinco por ciento, nunca más,

tú eres el responsable y si no quieres, no quieres".

Claro, ante esa respuesta, más de uno, adiós,

muy buenas y no vuelvo.

En cambio, hay otros a los que sí les interesa,

y ahí sí que se quedan.

Otros se lo guardan.

Tengo a uno que tiene unos dos mil quinientos euros de ahorro,

y yo, a partir de esa cifra, no quiero guardar más,

porque me parece que no tiene ningún sentido,

y hay otros que tienen trescientos, doscientos, ahí nos movemos.

Pues para ir de vacaciones

o comprar, en un momento determinado, una urgencia,

procuro, como nos enseñaron nuestros padres, tener, por lo menos,

un colchoncito para que, cuando las cosas te van mal,

por lo menos tengas una habitación y que sea un mes normal.

Cáritas es el corazón solidario de la Diócesis de Pamplona-Tudela

y el hogar de los invisibles que viven en ella.

Subtitulación realizada por: Virginia Sander.

Pueblo de Dios - El hogar de los invisibles

24:44 20 ene 2019

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