Pueblo de Dios
Pueblo de Dios
Domingo a las 11.30 horas  

Dirigido por: Antonio Montero

El rastro de Dios, que el programa va siguiendo, le lleva a descubrir la infinidad de campos en los que la Iglesia está comprometida: pobreza, enfermedad, ancianidad, cultura, arte, vida contemplativa, minusvalías, juventud, campos de refugiados, niños de la calle, Sin Techo y Sin Tierra, mutilados de las minas antipersona, grandes catástrofes humanas, naturales o provocadas, etc.

Pretendemos hacer una comunicación que muestre el rostro de una Iglesia samaritana y provoque en la audiencia comunión, solidaridad y compromiso con los más desvalidos de nuestra sociedad y de nuestro mundo.

Nos aplicamos las palabras de Juan Pablo II: "Cada día, los medios de comunicación social llegan a nuestros ojos y a nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos nuestros que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeidos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristanos que queremos vivir el Evangelio y el grande y único testimonio del amor". (Juan Pablo II. Cuaresma de l986).

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Para todos los públicos Pueblo de Dios - Ciudad de Dios (Medina del Campo) - ver ahora
Transcripción completa

"Estamos en Medina del Campo,

en el corazón de la meseta castellana.

Donde el cielo y la tierra se funden

y confunden en la inmensidad de la llanura

y en los templos y monasterios que pueblan esta tierra

de cantos y de santos."

(Música)

"La villa ha heredado un rico patrimonio histórico,

cultural y artístico que revela el poderío económico

que tuvo en los siglos XV y XVI.

Los 17 conventos y las 10 iglesias de sus años de esplendor

la convirtieron en la Ciudad de Dios.

San Agustín describió la Ciudad de Dios

como una sociedad que avanza entre lo terrenal

y lo celestial para lograr la felicidad.

Esta felicidad se cumple en las comunidades de monjas de clausura

de los tres conventos de Medina del Campo que vamos a conocer."

"El Monasterio de Santa María Magdalena es del siglo XVI.

Lo fundó en 1552 el consejero de Hacienda

del emperador Carlos I.

Don Rodrigo de Dueñas.

Para sacar de la calle a las prostitutas del lugar

y educar a los hijos

de las familias más pobres de la villa medinense.

A las agustinas de Medina se las conoce popularmente

como 'las contemplativas'.

Actualmente son 14 monjas que,

además de contemplar las cosas celestiales,

tienen un oficio terrenal muy particular.

Las madres agustinas llevan 50 años haciendo hostias para la misa.

Una labor callada pero muy importante,

tanto como el fin al que se destinan.

Es el receptáculo de la presencia de Jesús entre nosotros."

El sentido de nuestro trabajo, actualmente,

estamos realizando formas para la eucaristía.

Llevamos ya 50 años elaborándolas.

Nos ofrece una oportunidad de comenzar desde cero y,

gracias a Dios, a través de un sacerdote,

nos ayudó a implantar todo el sistema de elaboración,

fabricamos para toda España.

Fuimos pioneras. Y hasta el día de hoy.

"Antes de dedicarse a la elaboración de formas,

las madres agustinas tenían una lavandería

que servía para cubrir la gran demanda generada

por el nudo ferroviario de Medina del Campo

y el antiguo seminario salesiano de las Salinas.

En el Monasterio de Santa María Magdalena

se hornean 30.000 obleas al mes.

La fórmula es bien sencilla.

Harina de trigo sin levadura, agua y un poco de sal.

Ingredientes básicos y de bajo coste que se enriquecerán

cuando sean consagrados en la eucaristía."

Me llamo hermana María Tomasa.

Entré en este monasterio a los 14 años.

Mis padres se oponían.

Pero en vista de mi insistencia y porque sentía en mi corazón

la llamada del Señor a ser monja de clausura

de vida contemplativa,

entonces ellos ya cedieron y aquí estoy,

llevo 53 años ya en el monasterio y nunca me he arrepentido.

"La hermana Tomasa se encarga de seleccionar las mejores formas

y separarlas por tamaño."

Este es un trabajo que me llena el corazón, que alegra mi alma.

Porque es un medio a través del cual,

pensar que lo que estoy haciendo,

lo que trabajo con mis manos va a ser el cuerpo de Cristo,

y que van a comulgar muchísimas personas,

entonces me uno en la comunión de los santos a ellos.

"Las máquinas van a su ritmo,

tratando de no romper el clima de silencio y oración

en el que trabajan.

Las formas tienen que salir perfectas e inmaculadas.

La masa se extiende entre dos planchas a 170 grados.

El agua de la mezcla se evapora

y permite que las láminas salgan secas y crujientes.

Las hermanas recogen las finas láminas

de pan ácimo que salen de las máquinas

y las preparan con sumo cuidado.

Los recortes sobrantes de las formas también se aprovechan.

Es el pan de ángel que se reparte entre los niños que todavía no

han hecho la primera comunión

o se regala a las personas que vienen de visita.

El proceso finaliza con el empaquetado.

Desde aquí,

se sirven a las parroquias y lugares de culto de toda España.

Para las agustinas de Medina del Campo,

este trabajo es su pan de cada día."

Todo lo esencial es que el trabajo

nos ayude a vivir nuestra vida contemplativa,

porque aquí ninguna joven entra porque haga más formas.

Ninguna entra porque vayamos a hacer pastas de té

o cualquier otra cosa, o si tuviéramos colegio,

para dar clases, o si tuviéramos un hospital...

No es una profesión específica, no entramos por trabajar en algo,

sino que entramos para buscar a Dios,

porque nos sentimos llamadas y,

lo que menos nos importa es lo que haga esa comunidad,

si tú te sientes llamada a esa comunidad

y ves que el Señor te está pidiendo

que ingreses allí porque te sientes atraída

y ves que el Señor va confirmando a través de personas en situaciones

que ese es tu sitio, entonces,

lo demás no tiene importancia y el Señor

te va confirmando en la llamada.

Que hagas formas, pues haces formas.

Si tengo que hacer dulces, a hacer dulces.

Si toca lavandería, pues lavandería.

Si luego cambian y tenemos que hacer otra cosa,

el Señor va mostrando el camino.

Ese es nuestro "ora et labora" agustiniano.

(Campana)

"La espiritualidad agustiniana se construye sobre cuatro pilares.

El amor a Dios, la unidad, la fraternidad y la interioridad.

La vocación a la vida contemplativa no siempre es de color de rosa.

La hermana Begoña reconoce, después de casi 30 años,

que su consagración es un don y una tarea

que hay que trabajar todos los días."

A veces cuesta, o sea, no creamos que aquí no cuesta.

Cuesta porque tú quisieras hacer otra cosa en la vida, a mí me pasó.

Ya tenía la vida...

Planificada.

Y, de repente, se me presenta el Señor y dice:

"Tú, acá".

Entonces, claro, yo me quedé desconcertada.

Pero a medida que fui metiéndolo en la oración,

lo fui meditando,

fui pidiendo consejos a personas experimentadas,

el Señor me fue dando luces.

¿Que si soy feliz?

Sí, soy feliz.

En la vida religiosa soy feliz. Muy feliz.

¿Por qué?

Pues se porque me he sentido realizada como persona,

como mujer, es algo que no puedo explicar con palabras.

Es un sentimiento.

Entonces, la felicidad, entendida bien,

solamente la da el Señor.

Y con el Señor, todo se puede.

(CANTAN)

"Es tradición que en el Monasterio de las Madres Agustinas

siempre haya una hija del pueblo.

La hermana Silvia es de Medina.

Ha hecho los votos temporales y, si Dios quiere,

pronto hará los solemnes."

Me llamo Silvia. Soy de Medina del Campo.

Vine aquí hace siete años buscando la paz y buscando a Dios,

porque yo sentía que Dios estaba dentro de mí

y sentía que tenía que encontrarle más cerca, más cerca,

y aunque estaba dentro, pero con mucha más intensidad.

Nuestra vida es interesante.

A los ojos del mundo,

puede que no se entienda a primera vista.

Que resulte extraño.

No tener una profesión fija o desarrollarte

como persona en una profesión para la que has estudiado.

Pero, realmente, lo nuestro es una auténtica aventura espiritual.

Encontrar el sentido de la vida.

El encontrar tu propia plenitud.

Y yo estoy aquí con una familia que me quiere mucho,

una familia de hermanas que, yo las quiero, vamos,

espero estar toda la vida con ellas,

porque son mi familia para toda la vida.

Yo lo siento así.

Yo esta vida no la cambiaría por nada.

Por nada, por nada del mundo.

"La vida contemplativa es una aventura espiritual que cautiva

y enamora.

Quien a Dios tiene, nada le falta.

Solo Dios basta."

Si tienes la meta clara,

sabes dónde está la verdadera felicidad,

que está en Dios.

No tienes que buscar nada fuera del mundo.

El Señor nos ha creado para Él y no necesito salir al mundo,

no necesito viajar por el mundo,

no necesito irme de compras ni salir los fines de semana

ni montar fiestas, porque todo lo encuentro en Él.

Aquí, con las hermanas, en comunidad.

"Dejamos el Monasterio de las Agustinas

y nos dirigimos a la periferia de Medina del Campo.

A pie de carretera,

bajo la falda del Castillo de la Mota

está el Monasterio de Santa Clara.

En 1960, un incendio destruyó el antiguo convento medieval.

Con el fuego desapareció el esplendor de una

de las fundaciones de clarisas más antiguas de la orden.

Una bula data la fundación del primitivo monasterio

en el siglo XIII,

mandado construir por Fernando III el Santo en vida de Santa Clara.

Solo quedó en pie la cabecera del presbiterio de la iglesia

que preside el Cristo de las Claras.

Un Cristo gótico que mira desde la cruz

hacia el coro de las hermanas

con una sonrisa que traspasa el alma.

Las clarisas pudieron reconstruir el convento

gracias a la generosidad de los medinenses.

En 1976,

el nuevo monasterio renació de sus cenizas.

Actualmente hay diez monjas.

De ellas, cinco Indias y una ecuatoriana

que trabajan en la repostería con espíritu franciscano.

Desde 1982, el obrador endulza la vida a los medinenses

y a los turistas que visitan la villa.

Son dulces hechos con amor y con oraciones."

En realidad, nosotras empezamos hace 32 o 33 años ya a trabajar.

Tuvimos suerte con un pastelero que tenía medalla de oro

y nos enseñó muchas cosas.

Hacemos unas 15 o 16 especialidades en el tiempo ordinario.

Pero luego para Navidad, hacemos mucha variedad de mazapán,

porque es nuestra especialidad, el mazapán,

y dentro de la especialidad, el amarguillo.

"La hermana Rosa María es la madre abadesa.

Vive su consagración al estilo de Santa Clara

y San Francisco de Asís.

Con sencillez y dulzura."

Nosotras nos dedicamos a trabajar

los dulces en la repostería como medio de vida

pero lo nuestro esencial es la consagración, somos monjas,

somos personas consagradas,

vivimos en clausura en el carisma de Francisco y de Clara,

en minoridad, en pobreza, en el cumplimiento del Evangelio.

Y nos dedicamos, sobre todo a esto, además del trabajo,

pero el trabajo, como segunda parte.

"Los dulces de las claras se elaboran de forma artesanal,

con productos naturales y de calidad para complacer

a los paladares más exigentes.

Sus especialidades son el mazapán, el hojaldre y los amarguillos."

Tenemos unas empanadillas de yema que hacemos solamente los viernes.

Tenemos unas marquesas, que es algo riquísimo,

pero dentro de todo ello, el amarguillo es lo nuestro.

Y dentro del hojaldre, pues lo que son hojaldres,

pastelitos de almendras, el palito,

y hacemos unos coquitos que también

es conocida Medina por los coquitos.

Entonces, estos coquitos nuestros son también muy especiales,

dentro del mazapán, hay una gama extensísima, en fin,

que tenemos para todos los gustos.

Bueno, esta casa es todo muy dulce,

porque hacemos muchos dulces y muy ricos.

Y después, la comunidad es muy acogedora,

todas nos llevamos, somos hermanas muy buenas.

Compartimos, de diferentes países.

"Sor Lucía vino de Ecuador hace 11 años para reforzar la comunidad."

Lo principal es compartir con las hermanas la fraternidad.

Y la entrega al Señor, con amor y siendo felices sirviendo al Señor.

Y compartiendo también con las mayores,

que siempre hay que ayudarlas a ellas.

"Los encuentros comunitarios se aprovechan para planificar

las tareas relacionadas con la vida en el monasterio

y la venta de los dulces.

Tienen que tenerlo todo preparado

para poder atender a tiempo los encargos que les llegan.

Sor Natividad es la mayor. Tiene 92 años.

Su mirada es el reflejo de la alegría interior

que tiene y de lo a gusto que está en la comunidad.

Las claras viven también la dimensión misionera

desde su vocación contemplativa."

Podemos decir que lo llevamos en la sangre de nuestro espíritu.

¿Qué hace una clarisa para ser misionera?

Pues una cosa muy sencilla: amando.

Y amando no solo a los que tienes cerca sino a los que tienes lejos.

Se traduce todo en ello. En el amor.

Ahora estamos, por ejemplo,

pendientes de este paso que ha dado la Iglesia de normalizar

las relaciones con la Iglesia china.

Nos parece fantástico.

Estamos viviendo también en tensión la visita

que quieren pedir al Papa para Corea, Corea del norte.

Estamos viviendo en tensión las persecuciones en Filipinas.

Indonesia.

Esta mujer que la matan, que no la matan.

Todo esto lo llevamos a la oración, y lo llevamos en el corazón,

llevamos las necesidades sin pasar fronteras,

las necesidades de nuestros vecinos,

de nuestro pueblo de Medina.

De personas enfermas que nos encomiendan.

Tratamos de abrirnos al mundo,

no para estar en el mundo,

sino para llevar al mundo en nuestro corazón.

"Las hermanas tienen en la huerta una pequeña ermita.

Es su particular Porciúncula, como la que San Francisco hizo en Asís.

Imagen de una iglesia reconstruida piedra a piedra

como el Monasterio de Santa Clara de Medina del Campo."

# El ángel del Señor

# anunció a María.

# Y concibió

# por obra del Espíritu Santo.

# Dios te salve... #

"Las hermanas más jóvenes llegaron de la India hace 25 años.

Llevan más tiempo en España que en su país natal.

Han encontrado la felicidad escondida

entre los tapiales del monasterio

y aquí se quieren quedar para siempre."

Yo estoy muy feliz en este convento.

Sobre todo, para dedicar al Señor, servir al Señor y a las hermanas.

Y pedir por el mundo, por todas las necesidades del mundo.

Me gusta vivir así, en fraternidad con las hermanas.

Yo desde niña tenía ganas de entrar a un convento.

Como no sabía dónde y conocimos una hermana de España y, por ella,

vinimos a España y en la India no conocimos monjas contemplativas,

aquí hemos venido directo y hemos entrado en el convento.

Yo soy muy feliz, porque estoy muy contenta, porque,

como Dios quiera, cuando Dios quiera, como Dios quiera.

Yo llevo aquí 25 años de vida contemplativa.

Estoy muy contenta en esta vida de comunidad, en vida fraterna,

porque me llena el Señor.

Cuando tenía 17 años, yo quería entrar en algún convento, allí,

estaba buscando, pero no sabía dónde entrar.

En ese momento vino mi tía diciendo

que conocía a una monja aquí en Valladolid,

que había venido antes, a ver si quería ir a España.

Entonces yo, en el momento que me preguntó,

me daba mucho miedo,

porque tan lejos de la familia, ¿cómo voy a ir tan lejos?

Me sentí...

De repente, un miedo...

Me entraba un pánico...

Y después, decidí: mejor ir lejos de mi familia,

porque así no tengo que ver mucho a la familia y estar lejos,

solamente pensé así y vine a España y nada más.

"En el centro de Medina encontramos también los dulces

que hacen las clarisas.

Aunque muchos prefieren comprarlos

directamente en el torno del convento,

hay que reconocer que la tienda de las monjas tiene mucho tirón."

El torno del Carmen se conoce

como la tienda de las monjas en Medina del Campo

y también los viajantes que pasan por aquí lo conocen

como la tienda de las monjas.

Los productos que tenemos de ellas, durante el año hay 15 productos,

pero sin duda,

el producto estrella que tenemos de ellas

y el que más demandan es el amarguillo.

El amarguillo, además, no te dicen...

Es que entran y te dicen: "Amarguillos de las monjas."

La base de ellas es que todo es le primera calidad.

Entonces, eso es lo que ahora la gente demanda,

que sea un producto artesano.

"El Monasterio de Santa María la Real se yergue imponente

en la ciudad terrenal de Medina del Campo.

El monasterio nació como Fundación Premostratense en el siglo XIII

bajo la advocación de Santa María de los Huertos.

En 1418, las dominicas se hicieron cargo del complejo.

Suma de palacios y edificios donados por la realeza.

Arrasado a finales del siglo XV,

fue reconstruido por los Reyes católicos,

como aparece en el escudo que corona la puerta de la iglesia.

Desde ese momento, el convento pasó a llamarse

Santa María la Real."

De ahí que en Medina se las conozca como 'las reales'.

Por el edificio del convento

de las dominicas reales no ha pasado el tiempo.

Y eso que tiene 600 años.

En cambio, la huella del tiempo se ha dejado sentir en la comunidad.

Principalmente, por la escasez de vocaciones.

Sorprende la juventud acumulada y la alegría con la que viven

su vocación contemplativa.

Durante los últimos 40 años,

han confeccionado ropa para unos grandes almacenes.

La empresa cerró,

y aún no se ha llevado

las 12 máquinas de coser con las que trabajaban.

12 máquinas, una por cada monja.

La hermana Teresita recuerda los tiempos

en los que no les faltaba el trabajo."

En este monasterio nos hemos dedicado mucho a las labores,

bien de máquinas, de punto,

también de abrigos y cosas para otra empresa importante.

Trajes de niños de punto.

Todo, formar la pieza, doblarla, rematarla,

metidas en bolsitas,

en cajas, había labor para todas.

También nos hemos dedicado mucho al bordado.

Bordados de trajes de novia, todo el ajuar, sábanas, entonces,

todo eso ha ido fallando y ahora estamos haciendo...

Arreglando pantalones,

toda la gente que traigan lo que tengan para coserlo.

Algunos bordados y luego, todas las labores de la casa.

"Ahora hacen pequeños encargos de costura a mano.

Tienen la esperanza de que algún día tengan más trabajo.

Sobre todo, pensando en las jóvenes."

Estamos esperando que alguien nos contrate, de momento,

estamos trabajando en arreglos de ropa.

"La madre María Isabel, antes de entrar en el monasterio,

fue misionera en Taiwán.

Ahora es la priora de las reales.

Con habilidad y santa paciencia, las monjas bordan los trabajos,

hacen de todo,

desde ornamentos religiosos hasta arreglo de vestidos.

Las hermanas han sacado de la cómoda

una capa pluvial bordada a mano como prueba

de lo que son capaces de hacer.

Verdaderamente, la capa es una joya.

Mientras unas rezan el rosario o el breviario,

otras preparan los bajos de un traje típico castellano.

Todas hacen las labores con la misma delicadeza

con la que Dios tejió sus vocaciones.

Sor Enriqueta entró en el monasterio con 16 años.

Ahora tiene 92.

El año pasado celebró sus bodas de diamante

y no se arrepiente de haber entrado en el convento

a tan temprana edad."

(RÍE)

Yo durante estos años nunca he tenido duda ninguna.

Nunca he querido salir a nada.

Aunque había permiso para salir,

solo he salido del convento para ir

a atender a mis hermanas en el hospital

cuando me lo ha mandado la madre priora.

Y para mí, cuando me operaron de cataratas.

"Al convento han llegado tres nuevas vocaciones

que están en fase de formación.

Una novicia de Madagascar y dos aspirantes procedentes de Kenia."

Es una vida en comunidad.

La chica se encuentran una familia.

Ha dejado una familia y se encuentra con otra familia.

Una familia de hermanas que tienen un mismo ideal:

la salvación de las almas y la gloria de Dios.

"El objetivo de la vida contemplativa es la felicidad.

Una felicidad que solo Dios puede dar y, de hecho, la da,

como lo estamos comprobando."

Yo a las chicas que creen

que nosotras en el monasterio nos aburrimos,

que no tenemos nada que hacer, yo les diría que al contrario,

que nos falta tiempo para lo que tenemos que hacer.

La vida del monasterio pasa muy deprisa, no nos aburrimos.

Vivimos en una familia y entonces, no podemos estar tristes.

Nada de aburrimiento ni de tristeza.

"En Medina del Campo,

la ciudad de Dios es un sueño colectivo

que hay que hacer realidad

con la aportación y el trabajo de todos.

Las monjas de vida contemplativa están en ello."

Nuestra vida en el monasterio se compone de dos partes.

Las dos no tienen la misma importancia.

Una es el trabajo y la otra es la oración.

Cómo se ora: hablando con Dios. Santa Teresa lo dice muy bien.

Cómo es estar hablando con Dios y amándole.

(CANTA)

Esperamos celebrar otros 600 años.

Eso lo dejamos todo en manos de Dios.

Tenemos mucha esperanza de seguir adelante,

porque confiamos en que Dios no nos va a abandonar.

Necesitamos vocaciones, ahora tenemos dos aspirantes de Kenia.

Y tenemos una novicia de Madagascar.

Vendrán más, todo lo dejamos en las manos de Dios.

Pero no somos pesimistas.

Estamos esperando,

e invitamos a las jóvenes a que se animen

a venir a nuestro monasterio.

-Yo diría a las chicas jóvenes que no saben, no tienen...

Esa es la alegría, la alegría grande que tenemos las monjas.

El estar unidas a Dios.

Yo se lo diría esto a las chicas.

(RÍE) No sé.

(CANTAN)

Pueblo de Dios - Ciudad de Dios (Medina del Campo)

29:55 03 feb 2019

Pueblo de Dios se adentra en la clausura de tres monasterios de clausura en Medina del Campo, Valladolid.

Pueblo de Dios se adentra en la clausura de tres monasterios de clausura en Medina del Campo, Valladolid.

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