Verano Azul - Capítulo 1: "El encuentro"

30 jun 2014

Javi, Tito, Quique, Bea, Desi y Piraña son una pandilla de chicos que veranean con sus padres en un pueblo costero. En distintas circunstancias conocen a Julia, joven pintora, a Pancho, un chico del pueblo repartidor de leche, y a Chanquete, un viejo pescador.

Histórico de emisiones:

11/10/1981

 

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Subtítulos de Verano Azul - Capítulo 1: "El encuentro"

"Mi nombre es Julia y éste que veis aquí es el pueblo donde yo pasé uno de mis veranos. No, perdón, uno de mis veranos no, el verano más hermoso de mi vida. Vine aquí a mediados del mes de julio en busca de luz y de calma. En los primeros días, aquellos primeros días de convalecencia, mi soledad voluntaria fue como un caramelo refrescante que yo saboreaba con fruición. Y justo cuando mi caramelo comenzaba a perder sabor, apareció aquella amable comparsa que tanto si quieres como si no, me fue arrastrando, metiendo en su pequeño y divertido mundo." (HABLAN A LA VEZ) ¿Qué es eso que está pintando? Parece un florero. Es verdad, parece. ¿Qué? ¿Os gusta mi cuadro? Vaya plasta. -¡Javier! (GRITA) ¿Qué? ¿Con quién estás? ¡Con Quique y con Tito! A las 12 en el toldo, ya sabes. ¡Vale! Vamos. "Así conocí a una parte de ellos, oyéndoles decir que mi cuadro era una plasta. Y tenían razón. Era una auténtica plasta. Mi espíritu no estaba todavía lo suficientemente sereno como para crear algo mínimamente bello. Al día siguiente, muy de mañana, les volví a encontrar. Estaban sentados en el paseo principal, con aire aburrido. Yo realizaba mi footing diario que, junto con la pintura, constituía una parte de mi tratamiento. Y ellos, utilizando su propio lenguaje, se enrollaron conmigo. Nunca hubiera pensado que aquel verano llegara a ser algo tan rico en imágenes. Tan lleno de vivencias, tan pleno de emociones. Sin embargo, fue así. Fue un verano azul intensamente vivido por todos los que formamos aquel extraño grupo. Aquella insólita pandilla. Y así comenzó nuestra amistad, con este footing compartido en una luminosa mañana de primeros de agosto." ¿Qué creíais, que no os había visto? Pues claro que sí. Un momento. Permitidme que me concentre. Tengo poderes. Voy a descubrir vuestros nombres. Mírame a los ojos. Fijamente, sin parpadear. Y ahora dame tu mano. Sí. Tu nombre empieza por J. ¿A que sí? Sí. Lo veo. La corriente psíquico-magnética que nos une me lo dice. Javier. Exacto. Tú te llamas Javier. Sí. A ver tú. Mírame a los ojos. La mano. No lo veo. No lo veo. Me falta corriente. Aprieta la mano. Ahora sí. Ahora sí, tu nombre empieza por Q. Y no es Cuco. Sí, ya lo veo. Quique. Tú te llamas Quique. Ahora tú, Tito. -Eres gili, ¿por qué se lo has dicho? -Se me ha escapado, enano. Ha sido sin querer. Tú te llamas Tito. Sí, así hasta mi padre, no te digo. Ahí vienen esas. Esa es mi hermana. ¿Cuál? La de la izquierda. Y a Javi le mola. Tú te callas, enano. Sí, es verdad. O si no, que lo diga Quique. Que te calles o te parto la boca. ¡Tito, Tito! Te llama papá, que vayas a estudiar. -¿Ahora? Si habíamos quedado antes de comer. -Pues ha dicho que ahora. Hola. Hola. Te mola, te mola, mi hermana te mola. ¡Te vas a reír de tu padre! ¡Vete con los de tu edad! ¡Enano de mierda, canijo! ¡Eh, Javi! Tito, mira, un pez vivo. Hola, Pancho. Hola. ¿Conocéis a Pancho? Él es de aquí, del pueblo. Y si queréis aprender a pescar, él puede enseñaros, que lo hace muy bien, ¿verdad? Yo ya sé pescar. Y los peces del puerto... no interesan, saben a petróleo. Puedes cogerlo si quieres. ¡Ah! -(GRITAN) -La pulsera, mi pulsera, el regalo de papá. -Jo, qué tío. Ahora voy yo. Ánimo, Javi. Venga, Javi, venga. -Venga, Quique, tú también. -Tírate tú, macaco, que yo no sé bucear. Ánimo, Javi. No creo que la encuentren, Bea. -La sacará Javi porque bucea de miedo. -Menudo disgusto se va a llevar mi padre cuando sepa que la he perdido. Tranquila, Beatriz, confía en tus amigos. Ahí va, se han picado. -Venga, Javi. Ánimo, Javi. ¡Ánimo, Pancho! Venga, Javi. -¿La habéis encontrado? No todavía, espera. ¡La pulsera! ¡Bien, bien, ha ganado Javi! -¡Bien! ¿Lo ves? Venga, Pancho. Venga, hombre. Venga, Pancho. Toma, la pulsera. Gracias, Javi. -Hala, venga, a vestirte. -Y a ti también, Pancho, muchas gracias. (RÍE) Claro que sí. Bueno, tío, ya nos veremos, ¿no? Vale. Hasta luego, Pancho. Adiós. Javi ha tenido suerte, pero tú buceas mejor, ¿a que sí? Oye, ¿cómo se llama aquella, la de la pulsera? Bea, Beatriz y es mi hermana. ¿A que a ti también te mola? Adiós. Hasta luego. ¡Esperadme! -Javi, ¿habéis visto a Beatriz por ahí? Se fue con Desi al pueblo. Pero hijo, ¿de dónde sales? Ay, qué pelos traes. ¿Y esto qué es? -Es petróleo del puerto. -¿Petróleo? ¿Es que te has caído? -Se tiró a bucear con Pancho, ¿verdad, Quique? -Tú a callar, que no te preguntan a ti. -¿Y quién es ese Pancho? Pues uno que estaba allí. Un chico del pueblo. Me parece que es el de la lechería. -Pues sí que estamos bien contigo. ¿No tienes bastante con la playa? ¿También tienes que ir al puerto a bañarte con un golfillo? -Déjale. Hijo, una cosa he de recordarte, y no es la primera vez que hablamos de esto. Ojo con las compañías, ¿eh? Selecciona tus amistades. Dime con quién andas... En fin, ya me entiendes. Aquí estamos familias que nos conocemos muy bien. Busca tus amistades en tu ambiente. Bueno, déjate de rollos, papá. Me tiré al agua a coger la pulsera de Bea. No sé quién te ha dicho que Pancho es mi amigo. Sí, es cierto, se tiró Pancho primero y después Javi y la sacó Javi. -Un momento. -(RÍE) -Un momento, que esto cambia mucho las cosas. Te tiraste al agua para sacar la pulsera. Porque claro, la pulsera era de Beatriz. Me parece que ya te lo he dicho, ¿no? Y le ganaste al otro. (RÍE) Eso está muy bien. Y quiero que sepas que yo, tu padre, está muy orgulloso de tener un hijo con alma de campeón. Como debe ser. Bueno, me voy al agua. ¿Te vienes, Quique? Y yo también. -Me gusta que mi cachorro sepa luchar. La vida es una guerra, qué leches. Y no solo hay que ser de los mejores, también hay que saber demostrarlo. ¿No estáis de acuerdo? -No del todo, Javier, no del todo. Habría mucho que discutir de ese asunto. ¡Quique! ¿Adónde vas tú, enano? Con vosotros a bañarme. -Me parece que eso nones. -¿Y por qué? -Por chivato, porque siempre hablas más de la cuenta. Si quieres andar con nosotros, tienes que aprender a ver, a oír y a callar. ¿Te enteras, contreras? -Oye, que vuestra hija le hace tilín a mi chico. ¿No te has dado cuenta? -(RÍEN) -Son cosas de chiquillos. Aún ha de darles muchas vueltas la vida. -¿Pero no te gustaría, es un suponer, que el día de mañana tu hija tuviese a su lado un triunfador y no un cobarde o un vencido? -(RÍE) Bueno, vamos a dejarlo si te parece. Hablamos de aspectos distintos y sería largo de discutir. Únicamente quiero aclararte esto para indicarte por dónde van mis tiros. Que hay muchas clases de luchas y que vencer a los demás es más fácil que vencerse a uno mismo. -Oye, eso es filosofía. -(RÍE) Y además de la barata. -(RÍE) -¿Me invitas a un vermú? -Sí. -Vale, oye, nos vamos a tomar un vermú. -¿Queréis algo? -Hasta luego. -¡Piraña! ¡Piraña! Hola, Pi. -No me llames eso. -Si solo he dicho Pi. Y Pi no es nada. -Pi es igual a 3,1416. -Pues eso. ¿A qué juegas? -No juego, estoy planeando una cacería para esta tarde. Me voy a ir a cazar ranas. ¿Has probado alguna vez las ancas de rana? -¿Y tú? ¿Tú has comido ranas? -Sí, una vez, en casa de mi tío. Están buenísimas. -Jo, a ti te gusta todo y las ranas son verdes. -Anda este, y las peras también, y los melones y se comen. ¿Sabes cazar ranas? -Yo sí, las cazo con escopeta. -¿Y tú tienes? -De perdigón. -¿Y por qué no me enseñas a cazar ranas? -Pues bueno, si tú quieres... ¡Mira, Tito! Un muslamen gótico. -"Demasié" para mi "body". Dijiste que esto iba a ser un gran safari y nada. -Bueno, es que este es un país de rana difícil. Si hubiésemos ido hacia el norte... -¿Enciendo ya la linterna? -Apaga eso. -Es que me parece que aquí tampoco hay ranas, Piraña. -Calla, y no me vuelvas a llamar Piraña o te parto la cabeza con esto. -Es que está muy oscuro, Pi. ¿Enciendo? -No, cuando yo te avise. Escucha. (Ranas croando) ¿Las oyes ahora? -Sí, ¿cuántas ranas habrá? -No lo sé, las ranas son como las hormigas, donde hay una, siempre hay muchas. -¿Pero cuándo hay que alumbrarlas? -Cuando estemos cerca de ellas, junto a la charca. -Jo, es que empiezo a aburrirme, macho. -Atiende, pequeño. ¿Sabes quién fue Stanley y Livingstone? -¿Yo? Ni idea. -¿Y Roberto Alcázar y Pedrín? -Tampoco. -¿Y Romeo y Julieta? -No. -Pues fueron todos exploradores famosos que iban en parejas como tú y yo. Y no se aburrían nunca, tenían paciencia. -Mira. -Es un ovni, te lo prometo. -Vaya cague. Y empieza la música, como en los "Encuentros en la tercera fase". (Música) -Seguro que nos han descubierto, tienen radar. -Me estoy cagando, Piraña, ¡yo me voy! -Un ovni. -Como sea mentira, ya veréis. -Hemos encontrado un ovni. -Aquí. ¿Seguro? Os lo juro. Como sea mentira, os vamos a inflar. Te voy a forrar de aguadillas, enano. Lo que pasa es que seguro que ya no está. No saques excusas, Pirañita. ¿Y cómo sabes que ya no están? -Porque sí, siempre hacen lo mismo. Recogen plantas y tierra para experimentar y se van. -¿No se llevan a las personas? Algunas veces sí. Cogen a los niños de ocho años que les caen gordos y se los llevan con ellos a su planeta. Pues ya no sigo. -Venga, Tito, no seas gili, que lo de Javi es una broma. -Aquí es. Ahí está vuestro ovni. Si es un barco. -Jo, vaya corte, macho. -¿Y qué hace aquí un barco? ¿Cómo ha venido? -Por el aire. Será un barco volante, como los platillos. No digas chorradas, enano. Pues puede ser un espejismo. Ese barco, aunque está ahí, no está ahí, está en el puerto. Es por la reflexión de la luz en la atmósfera. Lo estudié en el cole. ¿Te quieres quedar con nosotros? Veréis. ¿Lo veis? Es de verdad. Esto sí que es raro. -¿Y de quién será? -Lo habrá traído aquí un tifón. Seguro. Y dentro estará lleno de marineros muertos. ¿Te quieres callar, Tito? Calladito estás más guapo. Se ve que está habitado, ¿por qué no vamos a verlo? Vamos. Jopé, macho... (CHISTA) Calla. No se oye nada. Ven, Tito. Súbete a mis hombros y mira por la ventana. Vale. Cuidado. Venga. Sí. ¿Qué ves? Nada, oscuro. ¿Por qué no entras y nos tiras una cuerda? No veo cuerdas. Veo una mesa, una silla, un armario. -¿Y qué más? -¡Ay! (Ruido) (RÍEN) -¡Tito, Tito! ¿Qué te ha pasado, te has hecho daño? -¡Piraña! ¡Javi! ¡Quique! (TODOS) ¿Qué? ¡Tito, échanos una cuerda! Aquí no hay cuerdas. -¡Pues ábrenos la puerta! -¡Está cerrada con llave! -¿Qué estás haciendo? ¿Pero qué haces? (Acordeón) Ayudadme, que no puedo bajar. Cuidado, Tito, cuidado. Me parece que viene alguien. Ostras... Vámonos. ¿Hay alguien aquí? Mirad, ahí está. (TODOS) ¡Julia! ¡Que Tito se ha quedado encerrado en un barco! ¡Hay que sacarle! Está en ese barco. Míralo. Qué barbaridad. ¿Ahí está Tito? Sí, ahí. Es increíble. Por esa ventana fue. ¿Sí? (Puerta) ¿Se puede? (Puerta) ¡Oiga! ¿Tito? Subid. Tito. Qué bonito. Es precioso. Un barco aquí arriba. Tiene plantas. ¡Tito! -¡Tito! -Voy a subir a la escalera, al palo más alto. ¡Tito! Oye, Pi, que te vas a caer, venga. Vamos a ver el puente. Está muy gordo. ¿Tito? Aquí no está. -Jo, cómo mola. -¡Tito! ¡Tito! ¡Pancho! ¡Pancho! Hola, Julia. ¿Has visto a Tito, el hermano de Beatriz? Sí, está allí, pescando con Chanquete. ¿Qué, pequeño portugués? ¿Cómo va eso? Muy bien. Mira, mira la boya. ¿Esa también es nuestra? Claro. Pero si ya hemos pescado estos. Ay, que me quiere morder. Claro, es lo suyo. Cada cual defiende su vida como puede. Pero si no les hago nada. Bueno, pero tú eres más grande que ellos y se temen lo peor. ¿Eh? ¿Qué te parece, compañero? (RÍE) Vaya gambas, tío. Nunca las he comido tan grandes. (RÍE) Bueno, hemos quedado en que son cuatro vueltas, ¿no? ¿Veis aquella piedra de allí? Bueno, pues desde allí hasta aquí. ¿Estamos de acuerdo? Cuatro veces. Cuando lleguéis allí, dais la vuelta. Cuando lleguéis aquí, alrededor de la ropa. Vale. ¿Vale? Bea, tú das la salida. Venga, chicos, nosotros a animar. Espera. -(ANIMAN) Venga, vale. Preparados, listos... ¡Ya! -(ANIMAN) ¡Pancho! -Pero corred. ¡Vamos! -¡Venga! -¡Vamos, Pancho! -¡Javi! ¡Javi! -¡Pancho! ¡Pancho! -¡Vamos, venga! -¡Sigue! -¡Venga, vamos! -¡Corre! ¡Que ya le adelantas! ¡Date prisa! -(ANIMAN TODOS A LA VEZ) -Venga, Pancho. ¡La vuelta, la vuelta! ¡Corre, Javi! -¡Venga, Pancho! -¡Venga! -¡Javi, que te quedas atrás! ¡Vamos, más rápido! -¡Corre, Javi! -¡Vamos, Javi! -¡Venga! -¡Venga, Pancho, venga! -¡Venga, corre! -¡Vamos, Javi! -¡Venga! -Vale, así, corre. ¡Vale, Javi, venga! -¡Vamos, más deprisa! Venga, que ya le ganas. -(ANIMAN TODOS A LA VEZ) -¡Javi, corre! -¡Pancho, Pancho! Enhorabuena, campeón. Muy bien. Ha sido una carrera estupenda, ¿verdad que sí, Javi? ¡El beso, el beso! Venga, Bea, no seas tonta. (TODOS) ¡Bien! -¡Una foto para la posteridad! Venga una foto, todos juntos. ¿Está usted contento por este brillante triunfo? -(RÍEN) No te enrolles. Pancho. ¿Qué? Te apuesto lo que quieras a que cojo más cangrejos que tú. ¿Cangrejos? Vale, lo que quieras. Mira, el Patachula vuelve al puerto. ¿Quién es Patachula? El patrón de ese barco. Viene de la sardina. ¿Y es tu amigo? Sí, jugamos a dominó en el bar del Frasco. ¡Patachula, que te llama Chanquete! -¡Lo he estado madurando y no eres un buen compañero! Lo que hiciste con el pito doble no se puede perdonar. Fue una artimaña. (RÍE) ¿Dónde has pescado ese delfín? Viene de la meseta, pero es un tío sano. De lo mejor que he visto últimamente. ¿Cómo vas de sardinas? Bien cargado. ¿Te apetecen unos centollos? A mí me van bien unas docenas de las tuyas. Haz el trueque. Pero lo del pito doble no te lo perdono, viejo truhán. (RÍE) (RÍE) Javi, no vayas por ahí, que está subiendo la marea. Seguro que por aquí hay más cangrejos. Mira, ya vienen. ¡Tito, Tito! -(TODOS) ¡Eh! ¡Hola! -Pancho tenía razón, ya vienen. -Hola, Bea. Hola, Quique. Venimos de pescar. ¿Quiénes son, amigos? Sí, y mi hermana Bea. Patachula nos cambió sardinas. Y hemos pescado centollos y "gambocios". -"Después de mucho trabajar, podrá ver salir a flote sus proyectos que, desde luego, han requerido un gran esfuerzo por su parte". ¿Eh? ¿Qué te parece? -Muy bien. -Oye, ¿habéis visto a estos? -No, y me tienen negra, ¿eh? Tito se fue muy temprano esta mañana con la bici. Y Bea se fue a hacer footing. -Sí, el nuestro también se marchó con la bicicleta muy temprano. -Pues a mí me han dicho que les han visto salir en las bicis con una tal Julia. -¿Y quién es Julia? -Eso me gustaría saber a mí. Porque lo único que sabemos de esa mujer es que es una especie de loca que se pasa el día pintando y corriendo. -Y con nuestros hijos. Hay que atarlos en corto, Javier, atarlos en corto. Porque si no, se nos desmadran. No me gustan nada estas amistades que se han buscado ahora. -Pero bueno, tampoco es eso. Que no nos los van a raptar. -No te fíes, que tal como están los tiempos... -Ay, no seáis agoreros. Fijaos en mi horóscopo. -A ver, a ver. -"En el terreno amoroso, le será posible desarrollar una mayor actividad. No le faltarán buenas ocasiones para conquistar el afecto de la persona amada". -(CARRASPEA) -(RÍE) Hala, hala. -"Mejor día: el jueves". -Hoy es jueves. -Ajá. "Número: el tres". (RÍE) ¡Chanquete! ¡Chanquete! Muy bien. ¡Chanquete! Algo le pasa a ese. ¿Y Javi, no estaba contigo? ¿Qué diantres pasa, Pancho? Que Javi se ha quedado al otro lado de la escollera. La pleamar le ha cortado el paso y ahora no puede volver. ¿Pero cómo diablos se os ocurre? Si ya se lo avisé. Le dije que no siguiese, que estaba subiendo la marea. Pero no me hizo caso. Por dentro es imposible, el mar está fuerte. Nos tiraría contra la escollera. ¿Y si avisamos a la Comandancia del puerto? No, puede ser demasiado tarde. Por arriba, tiene que ser por arriba. Coge el cabo grande, Pancho. Irán conmigo, tendrán que echarme una mano. ¿Se puede morir Javi? Anda, calla. (Música disco) -Otra margarita. -(RÍEN) ¡Javi! ¡Javi! Ahí está. -(TODOS) ¡Javi! Atrás todos, atrás todos. Bastantes complicaciones tenemos aquí, venga. ¡Daos prisa! Mal asunto este, Pancho, mal asunto. A lo mejor, si le tiramos el cabo, puede subir. Puede que sí y puede que no. Este chico debe estar muerto de miedo. Y además, no sabemos qué tal escalador será. Vamos allá. Javi, agárrate a la cuerda. ¿Dónde van esos? Van a por las bicicletas y a buscar a los padres. Pues sí, a los padres. ¡Átate la cuerda a la cintura! (SOLLOZA) ¿Pero qué le pasa? ¿Por qué no sube? El pánico, maldita sea. ¿Por qué no enseñan a los críos a tenerle respeto al mar? Tenemos que pedir ayuda. ¿Pero dónde? Si no hay tiempo. La marea sube y en cualquier momento se lo puede llevar de ahí un golpe de mar. Déjame bajar, Chanquete. No, no, muchacho, no. Te juegas el tipo. No vayamos a tener dos desgracias en lugar de una. (SOLLOZA) ¡No puedo! ¡Inténtalo, Javi! ¡Inténtalo otra vez! ¡Venga, te ayudamos! (SOLLOZA) Nada, es inútil, no sube. ¡Ah! (Música disco) Déjeme bajar, Chanquete. Sé que puedo ayudarlo. Está bien, hijo, adelante. Que sea lo que Dios quiera. ¡Javi! ¡No te asustes, Pancho va a ayudarte! Venga, muchachos. Venga, ayudad, poneos en la cuerda. Vamos allá. Suelta, Chanquete. Cuando quieras, sí. Suelta. Sigue. Sigue. Sigue. Ten cuidado. Suerte, Pancho, hijo. (Música disco) (RÍEN) Eres todo un hombre, Pancho. Así. (TOSE) Así. Ya está abajo. Rápido. Abre un poco las piernas. (Música disco) ¿Dónde andáis? -Está Javi en el acantilado atrapado, que lo tienen que subir con cuerdas. -¿Dónde está? Javi ya está atado. Bueno, ¿preparados, muchachos? Venga, tirad de la cuerda. Suavemente, ¿eh? Arriba. Arriba. Agárrate bien a la roca. Con las manos y los pies, ¿eh? Vamos, suerte. (SOLLOZA) Vamos, que tiran de ti. Muy bien, eso es. Ánimo, ánimo. Ya no queda nada. Vamos, portugués. (SOLLOZA) (SOLLOZA) (JADEA) (SOLLOZA) Ay, ay, ay. -¡Javi! Eh, no se pongan nerviosos, ¡eh! ¡Javi! ¡Javi! -Dios mío, mi hijo. -No. -No mires. -Tranquilízate. -Quieta. -Tiremos de la cuerda mejor. -Dame. Con ritmo. (SOLLOZA) Así, lento. Así. Hijo, ven. (LLORA) Ya está aquí, Chanquete, ya está aquí. Vamos, Javi. -Vamos, chicos, falta poco. Así, así. -Vamos, ven aquí. -Hijo. ¿Estás bien? ¿Cómo estás? -¿Estás bien, Javi? -A ver la rodilla. -Eres un hombre, lo has conseguido. Muy bien, muchacho. (JADEA) Ahora vamos a por Pancho. Cuerda. Venga, chicos. ¡Pancho! ¡Ahí va eso! ¡Ahora tú! Ahora a sacar a Pancho. Lo primero, tirar de la cuerda. -Sí. -Ya pasó. Venga, Chanquete, que Pancho está en peligro. Vamos. ¿Preparados? Vamos, cuando queráis. Un momento. ¡Vale, subid! ¡Ya, ya! ¡Venga, venga! Suave. Así. Suave. Más lento. Ahí. Venga, Pancho. Vamos, muchacho. -(TODOS) ¡Sí! -Qué bien escalas, tío. Qué bestia. -(RÍEN) Ahora recuerdo que has sido campeón de la Cucaña. Bravo, muchacho. Sí, señor. Muchas gracias, señor... Chanquete. Me llamo Chanquete. Gracias. Pero dé las gracias a Pancho. Sin él no habríamos hecho nada. Muchas gracias, Pancho. Te has portado, ¿eh? -Hijo, muy bueno. Beatriz, hija, vámonos. Desi, vente con nosotros. -Soy la mamá de Beatriz, muy bien, muchacho. -Vamos, Javi, tenemos que mirarte esa rodilla. Ven con nosotros. ¿Les apetece tomar unas sardinas asadas con nosotros? No, gracias. Están recién pescadas. Es la hora de comer y nos estarán esperando. -Gracias. De nada. Hasta luego, Pancho. Hasta luego, Javi. Julia, Chanquete. Hasta luego. Adiós. Estos portugueses... Una plaga ese invento de las vacaciones. Lo invaden todo. Chanquete llama portugueses a todos los veraneantes. Porque solo hay dos clases de gentes: los que son de aquí y los forasteros. Gracias, muchas gracias. Que sean portugueses, alemanes o madrileños, da igual. Yo a todos les llamo portugueses porque es que vienen de todas partes, ¿sabe? Hasta de Zaragoza y de Logroño llegaron algunos. (RÍE) Claro, adivinar de dónde es cada cual, es mucho trabajo. Y yo no estoy para esas. ¿Y a usted tampoco le gustan las sardinas asadas? Bueno, yo es que soy forastera. Portuguesa, quiero decir. (RÍE) Es muy distinto. Usted ya lleva 15 días en el pueblo y se llama Julia. Pero... El lugar es muy pequeño y todos sabemos lo de todos. ¿Decía algo? Sí, que me gustan las sardinas asadas. (RÍE) (RÍE) Tuvo que ser difícil subir esta embarcación hasta aquí, ¿no? ¿La Dorada? Dio mucho trabajo. Y costó... costó lo suyo. Con el mismo dinero podría haberme hecho una casa. A mí así me parece algo fantástico. Casi irreal. Si me pasé lo más largo de mi vida navegando en ella, ¿por qué no seguir embarcado en ella en tierra? ¿Le parece una buena razón? No hacen falta razones para hacer lo que uno desea. Vaya, hombre, tenemos visita. ¿Qué hay? Venimos a comer sardinas con vosotros. Hala, subid rápido, que empezó la fiesta. Buenas tardes. Hola. Hola. Fuimos a ver cómo estaba Javi y nos dijeron que... Sí, que había venido a comer sardinas, ¿no? Hala, sentaos por ahí. ¿Y qué habéis hecho del pequeño portugués? ¿Tito? -(RÍEN) Otro. ¿No está aquí Tito? -Menos cuento, que tú te has olido las sardinas desde la playa. Y a mí que se me da que todos estos se han puesto de acuerdo. ¿A que sí, Pancho? ¿Eh? (RÍEN) Mire, Chanquete. ¿Qué? Es mi barco mi tesoro, es mi Dios la libertad. Mi ley: la fuerza y el viento, mi única patria, la mar. ¡Muy bien, muy bien, portugués! (TODOS) ¡Bravo! -Hola, Chanquete. Hola, Julia. ¿Qué haces aquí? -(RÍE) Hola. Bueno, Julia, haga usted el reparto, que yo voy a por... el tocadiscos. A comer sardinas. A chuparse los dedos. (HABLAN TODOS A LA VEZ) Primero el herido, primero el herido. (HABLAN TODOS A LA VEZ) -¡Yo quiero diez! ¡Yo quiero diez! -Oye, ¿y a mí? -Yo quiero diez. -Te la quité. -Yo quiero otra. -Ay, qué ricas. (Acordeón) (TODOS) ¡Eh! ¡Bravo! (Acordeón) (HABLAN TODOS A LA VEZ)

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