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Para todos los públicos Para todos La 2 - 15/06/19 - ver ahora
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¿Qué tal? Les saludamos con muchas ganas de contarles que hoy

en "Para todos La2" hablaremos de mujeres que con su trabajo

inspiran a las niñas del futuro.

También para hablar de la infancia y los retos de la crianza,

nos acompañará el pediatra Carlos González,

que con una interesante revisión de los clásicos de la literatura

ofrece respuestas a padres y educadores.

Antonella Broglia con la innovación ciudadana

y Jorge de los Santos preguntándonos si somos

de verdad un algoritmo,

completarán la próxima media hora en La2.

Ahora empezamos como les decíamos.

Visibilizar el trabajo de las mujeres en cualquier campo,

cualquier disciplina, se trata de encontrar referentes

para el futuro de miles de niñas y que se animen a superar

estereotipos, aunque queda mucho techo de cristal por romper,

la Fundación Inspiringirls enseña que si una quiere,

puede tener las aspiraciones profesionales que desee,

como otras que en su día rompieron moldes.

"Todos hemos oído alguna vez

eso de "¿y tú qué quieres ser de mayor?"

Las respuestas solían variar en función del sexo del menor,

hoy en día cada vez más niños y niñas se fijan en trabajos

menos estereotipados.

Preparamos la preparación de este reportaje con Beatriz,

una mujer en un trabajo tradicionalmente de hombres,

y de ello precisamente hablamos con la Fundación Inspiringirls,

un movimiento que nos llega de lejos,

o de no tan lejos."

La iniciativa Inspiringirls surge en el Reino Unido

pero no es una iniciativa inglesa como tal,

si no que se le ocurrió a una mujer española que vivía en el Reino Unido

y que consideró que a las niñas les faltaban referentes.

Lo que estamos haciendo es llevar mujeres a colegios para que hablen

allí con las niñas y les cuenten su propia experiencia,

por qué son lo que son, por qué ejercen esa profesión,

por qué les gusta, qué barreras han superado para llegar ahí,

todas esas historias contadas de una forma muy personal,

enganchan a las niñas y las hacen ver a esas personas

como referentes. Cualquier mujer

en cualquier puesto en las organizaciones,

en cualquier nivel jerárquico, en cualquier sector,

tiene alguna anécdota, tiene algo que a una niña la puede ayudar.

Las niñas que viven en grandes ciudades y que tienen más medios

de comunicación a su alcance,

tienen más conocimiento de la amplia variedad de profesiones que existen.

En pueblos más pequeños es más difícil,

no obstante, sí que se experimenta un cambio,

porque claro, las niñas están viendo mujeres en la política,

en la Policía, en la Guardia Civil y mujeres en la tecnología

y eso no lo veían antes.

A pesar de que tienen acceso a muchísimos más medios

que teníamos nosotros, como Internet,

aún hoy hay niñas que me han dicho en algún evento:

"A mí me gustaría hacer esto, pero no voy a poder

porque no es de niñas". Eso lo oímos hoy día

en capitales de provincia donde presentamos la iniciativa.

Tenemos alguna científica que nos dice,

que nos llega al evento con tacones y con los labios pintados

y las niñas les dicen: "No pareces una científica".

Las niñas no quieren eso, las niñas quieren todo,

quieren arreglarse como quieran y que en su cerebro también

se puedan dedicar a lo que quieran.

"A través de charlas o actividades,

Inspiringirls pone en contacto a grupos de niñas

con mujeres profesionales de diferentes disciplinas,

a las que reclaman gracias a las redes sociales

o a través de otras mujeres

que ya han participado en la experiencia."

Las niñas en la sociedad actual pueden encontrar

referentes femeninos en todos los campos profesionales,

hoy en día hay mujeres en todas las profesiones

y en todos los sectores, esas mujeres no se estudian

en los libros de texto, tú cuando estás en el cole

y estudias ciencias, no hay referentesde científicas

más allá de Marie Curie, no hay exploradoras,

no hay investigadoras, no hay tecnólogas.

Sin embargo, es muy importante que las niñas las vean.

Nuestro deseo es que en todas las ciudades y todos los pueblos

haya todos los días voluntarias yendo a colegios

a hablar con las niñas y a compartir con ellas

estas experiencias,

porque es muy bonito ver como tú con tu contribución,

con tu propia experiencia puedes influenciar,

abriles los ojos, abriles un horizonte

que antes de tu llegada no tenían.

No permitáis que nadie os limite,

en las ciencias y en la paleta inmensa de profesiones

y de colores que tenemos de tantas y tantas profesionales

que hay aquí, de tantos sectores, incluido el de las Fuerzas Armadas

también, por supuesto, pero que nadie os ponga esa barrera,

porque igual que una creencia te puede bloquear,

una creencia te puede propulsar.

Para nosotros ha sido muy revelador ver como por ejemplo,

en un pequeño pueblo de Huesca,

donde hemos tenido una sesión,

las niñas escribían lo que querían ser de mayor en un papel

y lo metían en un sobre al principio,

y luego al final de la sesión, también lo escribían en otro papel

y las diferencias son alucinantes,

en un papel mamá y en otro ponía mamá y veterinaria,

es decir, les abres un campo que realmente no tenían.

Si no lo ven es muy difícil que puedan soñar con ello

como su salida natural profesional.

"Y ahora, ¿tú qué quieres ser de mayor?"

Las grandes obras de la literatura universal son una fuente

de conocimiento excelente para saber cómo es la sociedad

que retratan y más en concreto, la infancia,

por eso nuestro protagonista se ha sumergido en los clásicos

y ha escrito este delicioso libro,

"Hablando de niños", un apasionado recorrido

por la crianza en la literatura.

Les presento al pediatra, Carlos González,

¿qué tal? bienvenido. Hola, buenos días.

Vamos a pasar consulta de una forma distinta,

podríamos decir, los personajes Oliver Twist, David Copperfield,

* dan vida a niños que en realidad,

son muy desgraciados y muy reales,

¿la literatura lo ha dejado ya todo puesto,

negro sobre blanco?

Bueno, en realidad, sí,

Marguerite Yourcenar en algún momento

de su introducción a la vida de Adriano,

comenta, citando creo algún autor clásico,

que todo lo que un hombre puede hacer ya lo ha hecho un griego

Pero por lo que respecta a la infancia, lo que decíamos,

en este libro, por ejemplo, en esta ilustración tan bonita,

tenemos a unos niños que están concentrados

están ahí estudiando, pero quién sabe las penurias

que pasaban, el hambre,

cómo se iban desarrollando como niños

a golpe de pasar vicisitudes, ¿no?

Sí, bueno, ha habido niños muy queridos y muy mimados,

ha habido niños maltratados a lo largo de la historia,

la literatura lo ha reflejado todo,

y leyendo estas novelas clásicas, sobre todo el siglo XIX,

te das cuenta de que esos temas que ahora tanto preocupan

a los padres novatos y que nos vienen a consultar a los pediatras,

eran los mismos temas

que preocupaban a nuestros bisabuelos

y que las respuestas ya estaban dadas,

y que muchas de las cosas que te cuentan como si fuera una novedad,

resulta que ya habían sido descartadas y ridiculizadas.

Hace ya, podríamos decir siglos, ¿verdad?

por eso en una de sus frases dice que cuántas angustias

inútiles se ahorrarían los padres si leyeran con atención

a los clásicos, por amor a la verdad y también

por amor a la inteligencia,

entonces, ¿qué es lo que ocurre en la sociedad actual

que nos pensamos que es mejor, pero que siempre parece

que incurrimos en los mismos errores

a la hora de criar a nuestros hijos?

Sí, te encuentras, no sé, ahora hay algunas teorías educativas

que te hablan de dejar llorar a los niños

o de no hacerles caso, cuando ves que Dickens

hace casi 200 años ya se reía de esas cosas.

Yo creo que la cultura básicamente

es la transmisión de los conocimientos

de una generación a otra, cuando renunciamos a leer,

estamos renunciando a la cultura,

es renunciar a todo lo que aprendieron

nuestros bisabuelos para tener que volver a empezar desde cero.

Es un ejercicio costoso, por cómo está montada,

entre comillas, hoy la vida, por la cantidad de estímulos

que reciben los niños pequeños

por la crianza también, el apego quizá,

la falta de apego, ¿no, doctor?

parece tan difícil coger un libro que no tenga dibujitos,

que no tenga desplegables, que no ofrezca

alguna cosa más que palabras.

Sí, pero yo no estoy hablando de libros que leen los niños,

hablo de libros que tenían que haber leído los padres ya,

los padres, eso es lo importante, es decir, la gente no lee,

la gente no lee y si no lees, ¿qué te queda?

¿la telebasura? ¿los videos de gatitos en Youtube?

A la hora de, bueno, es comprensible que con la vida

tan ajetreada que llevamos, desarrollar ese apego

hoy en día se plantee de otra forma,

entonces, ¿usted qué es lo que propone?

además de revisar a los clásicos.

Creo que el problema es que hoy en día los niños

pasan muy poco tiempo con sus padres y viceversa

y encima, todavía a los padres se les quiere hacer creer a veces

que los niños de ahora están mimados y consentidos,

los niños de ahora son los menos mimados y consentidos de la historia

¿Usted cree? Por supuesto,

es decir, yo no pisé una escuela hasta los cinco años

y no era raro, era lo normal en mi época,

las guarderías, había tan pocas que el nombre estaba en alemán,

se llamaban "kindergarten"

y nunca antes en la historia de España,

pero vamos, desde los celtíberos, nunca antes había ocurrido

que la mayoría de los niños pasasen más de ocho horas al día

antes de cumplir un año, a veces antes de cumplir seis meses,

separados de sus padres y luego encima no dicen

que están malcriados y consentidos, si lo que pasa es que no los ven.

Claro, quizá antes lo vivían todo o vivían más lo que era

el día a día en la familia o en la organización

de lo que era un hogar, ¿no?

Sí bueno, antes los padres tenían más experiencia,

ahora los padres novatos se encuentran a veces muy perdidos,

pero claro, es que no es lo mismo estar con tu hijo tres horas al día

que 15 horas al día, no cuento las que estás tú durmiendo.

A diferencia de los niños del siglo XIX, los de ahora

tienen muchas cosas, tienen acceso a mucha cosa material

quizá por no pasar tanto tiempo con los hijos, los padres intentan

compensar y recompensar,

¿cree usted que demasiado?

¿estamos creando futuros consumidores masivos?

A ver, muchos niños tienen demasiadas cosas,

pero el problema no es las demasiadas cosas,

es decir, probablemente los ricos de hace siglos también tenían

demasiadas cosas, pero además, tenían ese contacto humano,

el problema es que les estamos dando a los niños pequeños

un montón de cosas que ellos no han pedido,

un niño de dos años que se despierta llorando

a las cuatro de la madrugada no está pidiendo un triciclo,

ni un juguete, está pidiendo que sus padres le cojan en brazos

y si fuéramos nosotros, los padres, los que dijéramos:

"Mira, cariño, si ahora te quedas callado y no te despiertas más

en toda la noche, yo mañana te compro la bicicleta".

El niño lloraría igual, no están pidiendo cosas,

están pidiendo a nosotros, nuestra atención, nuestros brazos,

nuestro tiempo y es lo que menos tienen.

Hay otra cuestión que es el acceso sin filtro a dispositivos móviles,

a internet, eso arroja desafíos muy graves,

uno de ellos, por ejemplo, lo que se viene en llamar

la nueva pornografía, recientemente se ha publicado un estudio

en la Universidad de Baleares que alerta del libre acceso

a la pornografía que tienen niños tan pequeños

como niños de ocho años,

este también es un reto para la educación,

porque están viendo contenidos que son ficción para adultos,

¿qué se puede hacer en ese sentido?

Yo, a veces, me alegro de tener ya a mis hijos grandes,

porque no tengo que pasar por esto, realmente lo tenemos muy difícil,

es decir, hace apenas diez años

el consejo típico era:

"El ordenador tiene que estar en el salón de la casa",

en un sitio común donde cualquier persona puede pasar y ver

lo que están haciendo los chicos en el ordenador,

pero ahora es que tienen un móvil y una tablet que las pueden conectar

de noche y tú no sabes lo que hace tu hijo a las tres de la madrugada,

no sé cómo se puede hacer,

la sociedad en general desarrolla

mecanismos de protección contra ciertos peligros, es decir,

si tu hijo va a casa de unos amigos,

sabes seguro que nadie le va a dar whisky,

todos tenemos un acuerdo social

en cuanto a qué edad los niños pueden fumar o pueden beber

o pueden hacer ciertas cosas, pero todavía no hemos desarrollado

un acuerdo en cuanto a qué edad pueden tener un móvil

y entonces, "es que en mi cole todos tienen móvil menos yo",

y la tecnología avanza tan rápido que sospecho que para cuando

tengamos un acuerdo social, habrá otras cosas nuevas

que no sabremos qué hacer.

Entonces, quizá es mejor educarles y advertirles,

eso de decirles, por lo que se refiere a la educación sexual,

primero recibe una educación y después ya verás, ¿no?

o ya evolucionarás como persona, como adulto,

es que es terrible.

Sí, pero ese tipo de educación probablemente nunca es explícito,

como en otros aspectos, es decir, yo jamás he reunido a mis hijos,

les he dicho: "Hijos míos, venid, sentaos, os tengo que decir algo

importante: No matéis nunca a nadie". Jamás lo he hecho

y no han matado nunca a nadie,

entonces, ese tipo de educación sexual,

el comprender que el sexo está relacionado con el amor,

yo creo que es algo que los niños van a ver

viendo cómo se quieren sus padres, pero es eso, no es lo mismo ver

a sus padres dos horas al día, que pasar el día con sus padres,

entonces, no podemos pretender

tener poco contacto con nuestros hijos

y de pronto un día a los doce años decidles: "Os voy a explicar

una cosa muy importante".

Bueno, ahí es nada el reto, en cualquier caso usted dice

que ser padre o madre debe hacer a alguien mejor persona,

ahí es nada, para terminar.

Es que es lo más importante que vamos a hacer en nuestra vida.

Tener que ser mejor persona y predicar con el ejemplo.

Los niños, en ese sentido, nos salvan

de nuestros errores, bueno, continuamente estoy viendo

madres que me explican, por ejemplo, en la consulta,

que se han puesto a comer verdura para que el niño coma sano,

el problema es que se ponen a comer verdura a los 32 años,

pero pretenden que el niño de ocho meses coma la verdura ya,

igual necesita más tiempo de ejemplo.

Bueno, en cualquier caso, le agradecemos muchísimo

que nos haya traído este ejemplar, "Hablando de niños" con pasión

de la literatura del siglo XIX. Muchísimas gracias doctor.

Un placer.

Para hablar de innovación solidaria

seguimos, no dejamos el tema de los más pequeños,

fíjense qué iniciativa tan encomiable ha tenido

un pediatra madrileño a la hora de afrontar

cuidados paliativos infantiles.

(Música)

Antonella, en nuestra sección vamos a conocer a un pediatra de Madrid,

Ricardo Martino, que trabaja en los cuidados paliativos

de los niños, ¿no? -Sí, el tema clave aquí

es la muerte infantil, de la que no queremos saber nada,

porque nos afecta profundamente como humanos,

nos cuesta aceptar que alguien creado para la vida,

en realidad tenga que morir.

Y por tanto, ¿qué sucede? que mueren miles de niños

por enfermedades incurables en este país

y nadie estaba mirando esta cuestión como algo

a profundizar y a resolver de manera específica,

no hay una cultura, porque negamos el problema.

Este pediatra, Ricardo Martino, del Hospital del Niño Jesús,

dice: "No, hay que crear una cultura, una conciencia,

un reconocimiento de que el problema existe",

para poder ofrecer a estos niños unos cuidados paliativos pensados

para ellos, porque no había antes de que él empezara su trabajo,

no había nada pensado en específico.

Entonces, lo primero que hace es un sistema de difusión,

de creación de una conciencia de que estos niños mueren

y 500 viven, les tenemos que dar

el mejor cuidado posible para ellos,

no cuidados pensados para adultos

y crea una red de conocimiento donde está la administración pública

y hospitales, empresas y todo tipo de organizaciones,

pero lo más importante, se plantea cómo debe ser la muerte infantil

y organiza el sistema para que todo suceda en el hogar.

Que el niño muera en el hogar es algo importantísimo para todos,

no solo porque el niño está en una condición familiar para él

y por tanto, se siente mejor, si no para sus padres,

porque, ¿qué significa ir a asistir a un niño muriéndose en un hospital?

Normalmente, uno de los dos padres tiene que renunciar al trabajo

para poder estar siempre ahí,

por tanto, la disrupción en la familia es total.

-Eso si está en la misma ciudad. -Exacto, además,

porque a veces tienes que trasladarte a otra ciudad,

por tanto, está esta cuestión,

la cuestión de tener que abandonar el trabajo,

a lo mejor tener que ir al hospital en otra ciudad,

cuestiones económicas, además del sistema de salud,

que obviamente tiene costes mucho mayores.

Por tanto, él lo plantea todo alrededor de que el cuidado

tiene que estar en el hogar y desde el Niño Jesús plantea

este sistema para poder dar este cuidado en el hogar,

sabiendo los padres lo que tienen que hacer

y que esto sea posible para todos los niños, da igual la condición

social y económica y lo lejos que estén del hospital de turno.

Al niño que está en cuidados paliativos

y que necesita ayuda para ser atendido en domicilio,

a la familia que tiene un hijo

con una enfermedad por la que va a morir,

la ayudamos a asumir la enfermedad

y a asumir la situación y a afrontarla

del modo más humano posible,

para que el niño y su familia tengan la vida más plena posible.

-Lo crea en el 2008

y una cosa que él hace por su propia iniciativa como emprendedor social

que es, porque hay médicos emprendedores sociales,

este es tan buen sistema, lo hace tan bien,

que se vuelve el sistema reconocido como mejores prácticas

para todas las Consejerías de Salud.

Y entonces a partir de ahí empieza

a incluir más y más hospitales,

tiene ahora 15 hospitales parte de la misma red,

está trabajando en todas partes, por toda España,

porque todos saben que él es la referencia,

Ricardo Martino se llama y su Fundación se llama

Porque Viven, es un nombre muy importante, es decir,

hasta que no muere, vive y por tanto, esa vida tiene que ser

lo mejor posible y es muy buena esta relación cercana entre padre

e hijo en la casa, porque te vas acostumbrando,

vas creando una conciencia aumentada,

progresiva, del proceso que estás viviendo,

desde el afecto sucede esa muerte

y ya estás curándote mientras lo vives, de alguna manera.

-Son niños que van a morir y no deja de ser un problemón,

un tema bastante tabú.

Esta es la cuestión de todo, es el origen del problema

y, ¿por qué es tan bueno el trabajo que él hace?

es que nadie quiere hablar de esto y nadie diseña soluciones,

y si nadie lo hace, el niño no tiene su propia solución específica

y sigue entrando en el mecanismo de cuidado paliativo de mayores

y no es lo mismo. -Exactamente.

Un trabajo realmente muy notable.

Gracias Antonella por darnos a conocer el trabajo

de Ricardo Martino. -Gracias a vosotros.

Vamos a darle la vuelta al mundo, venga, lo vamos a poner del revés,

¿por qué? porque llega Jorge de los Santos

y nos pregunta algo como: "¿Somos un algoritmo?"

¿Nos estamos convirtiendo con nuestros actos en algo

manejable, predecible, calculable?

Jorge, ¿qué tal? bienvenido. Buenos días, Marta.

¿Por qué parte del algoritmo empezamos?

Yo empezaría quizá por definir un poco esa creencia,

en el fondo es una creencia, o sea, no es un descubrimiento,

es una creencia que se convierte en una visión del mundo,

esa creencia que consiste en suponer

que en el fondo, fondo de nosotros mismos,

o sea, en tu fondo, en el fondo mío, en el fondo del ser y del ser humano

específicamente, hay algo que es comprensible, que es racional,

que es asumible y cuanto tal es manipulable,

es gestionable, o sea, es mejorable, es optimizable.

O sea, que cuando dispongamos de los suficientes datos,

de la suficiente información y de la capacidad de gestión

de esos datos, nosotros vamos a poder modificarlo,

o sea, que nuestra mente, por ejemplo, es una especie

de máquina computacional que computa

sin la debida precisión, pero que se puede mejorar.

Y esa es una tesis filosófica, es una creencia filosófica

que arrastramos desde el origen de la propia filosofía,

no es algo nuevo, sí que es verdad

que a finales del XIX, principios del XX,

con todo el tema de los ordenadores y la computación pues se asocia,

digamos, una cosa con la otra,

o sea, esa creación que hacemos del procesamiento de datos,

pues lo asociamos a nosotros, nosotros somos algo así,

algo así.

Iba a decir, ¿te puedes apartar un poquito el micrófono

de aquí de las gafas. Las gafas las quitamos.

Vale, una cosa tan prosaica como esa.

Jorge, yo te quería decir, a ver, está comprobado

que, según qué cosas hagamos en internet,

según qué perfiles tengamos, eso es información,

esa información es extraíble, manipulable,

pueden crear un perfil tuyo, que quizá es un perfil virtual,

pero se utiliza, o sea, ese deseo

se ha convertido en realidad,

en la evolución de la inteligencia artificial

o de la tecnología o de los ordenadores.

Sí, es que ese es el principio, Marta y no solo un perfil,

digamos, en una red social, o sea, el propio código de ADN,

ya lo hemos dicho aquí, hoy en día es pura información,

eso que venía como lo dado, como lo inmanejable,

como lo que teníamos que asumir sin poder manejar hoy en día,

hoy es un texto, o sea, es una información

que con el debido procesador de textos,

pues tú puedes manejarlo a tu voluntad.

Y salvar vidas. Sí, naturalmente,

puedes salvar vidas y puedes condicionar,

o sea, lo que pasa es que ahí hay enormes peligros,

en esa creencia, vuelvo a decir, hay enormes peligros

y sobre todo, el llevarla hasta el extremo como estamos haciendo.

O sea, por ejemplo, tú esta mañana te has vestido

para salir en el plató y has tenido que someterte a aquello farragoso

de una decisión que está tomada por procesos irracionales,

como son por ejemplo, tus pasiones,

tu cuestionable, no porque sea tuyo, gusto personal,

si no porque no es óptimo, quiero decir que no está llevado

científicamente a lo último. Una especie de ritual.

Una especie de ritual, entonces, en este sentido,

¿por qué hay que asumir ese riesgo?

o sea, si tú simplemente tendrías que tocar un botón

y que a través de una serie de datos, de informaciones,

de cómo está tu hígado esta mañana, de como Jordi, nuestro realizador,

que él mismo sería un algoritmo,

o sea, ya diría, enfoco y consigo estos tonos de color y tal,

pues resulta que oye, verde y sin mangas,

es lo que te tienes que poner,

quiero decirte, ¿qué elimina todo eso?

¿qué supone todo eso? eso supone erradicar todo lo que en lo humano

es incalculable y nosotros tenemos muchas condiciones,

o sea, muchas caracterizaciones de la libertad, libre albedrío,

de la creación de valores, de la creación de juicio,

de la ética, todo eso es incalculable,

no está sometido a cálculo, o sea, no es un proceso mecánico

puramente, no es una cuestión de palancas, de resortes,

de mecanismos. ¿Por qué no?

Porque es que no lo es, Marta, porque es que si todo eso,

o seas, si tú no tuvieras que decidir esta mañana

qué ponerte y pasar por todo ese tránsito

de dar sentido a lo que te pones por esa dificultad,

tú ya no serías humana, o sea, tú serías eso que tanto

temes tú particularmente del robot,

o sea, ya habría alguien que tomaría las decisiones por ti,

se acabó la Marta deliberativa,

se acabó la Marta que tiene que asumir la responsabilidad

de las decisiones que toma en libertad.

¿Sin cuestionarse nada? Sin cuestionarse nada,

porque el algoritmo te perfecciona, o sea, si tú eres un algoritmo,

quiero decir, eres dependiente de un algoritmo,

ese algoritmo te va a optimizar al máximo,

te va a optimizar al máximo.

Lo que tú propones o cuestionas es que si se elimina el error,

se elimina el sufrimiento,

entonces, no hay lugar para el sufrimiento

y esa pesadilla o ese sufrimiento de no saber

que puedan ir la gente por ti o que te lo pongan más fácil

para poder escoger, esa es la perversidad entonces.

La perversidad, básicamente son dos cuestiones,

o sea, en primer lugar es que es una creencia,

eso que te digo es una creencia, pero es una creencia performativa,

es una creencia que al enunciarse realiza la acción que enuncia,

es decir, convierte nuestra visión del mundo en eso,

o sea, nos estamos creyendo de verdad que somos

una puñetera máquina que solo falta que nos ajusten bien,

o sea, que eliminen toda nuestra irracionalidad,

que en el lenguaje, en el deseo, pues nos atraviesa

y nos exige toda una serie de cuestiones,

pero es que si justo eliminas todas esas cuestiones,

o sea, el verdadero peligro,

es que eso se elimine de nosotros,

o sea, que solo quede en nosotros lo que sea sometido a cálculo,

lo que sea sometido a especulación, a rendimiento,

o sea, que se elimine todo lo incalculable

y en lo incalculable, o sea, lo que no está sujeto

a racionalidad y a mejora es donde estamos nosotros.

Ni el margen de error, ¿no?

se calcula incluso el margen de error, tiene que ser cero, ¿no?

Sí, tiene que ser cero, claro,

entonces todo eso es un asunto aterrador sin duda,

porque yo te vuelvo a decir,

quitar de nosotros mismos con esa voluntad de optimizar,

de convertirnos puramente en algo que puede ser

por una fórmula matemática. No hace mucho, Marta,

y es una tontería, una noticia en prensa,

de esas que aparecen así, dice:

"La fórmula para determinar cuando pierde la virginidad una mujer".

Eso aparece como noticia en prensa. ¿Eso has leído?

Sí, sí y leo prensa normal.

Eso aparece, cuando uno lo lee con un mínimo de sentido crítico

sabe que no hay una fórmula, que no puede haber una fórmula,

yo no hace mucho hablaba con Luís Sáenz sobre este tema

y ponía el ejemplo de la frónesis de Aristóteles, es decir,

pueden existir leyes para cosas,

lo que no puede existir es una ley que regule cómo se aplican las leyes

y tiene que haber ahí una especie de sabiduría moral

eso que Aristóteles lo llamaba la frónesis.

Pues ese artículo determinaba de manera que tú a tu hija

le dijeras: "El 27 de marzo a las seis y cuarto

vete abriendo de piernas, o sea, eso es ridículo,

es absolutamente ridículo, es eliminar de ese sujeto

cualquier posibilidad biográfica de existencia.

Sin necesidad de algoritmos ni cálculos,

ni nada, nuestra combinación es muy simple, es la ganadora,

ustedes, nosotros y La2.

Jorge, muchísimas gracias. Gracias a ti, Marta.

Aquí lo dejamos, les damos las gracias

por acompañarnos esta mañana de sábado,

les esperamos el próximo programa, adiós.

(Música)

Para todos La 2 - 15/06/19

15 jun 2019

Igualdad de género. Visibilizar el trabajo de las mujeres en cualquier campo, cualquier disciplina. Se trata de encontrar referentes para el futuro de miles de niñas y que se animen a superar estereotipos. Aunque queda mucho techo de cristal por romper, la Fundación Inspiring Girls enseña que si una chica quiere, puede tener las aspiraciones profesionales que quiera. Como otras que en su día, rompieron moldes. Reportaje.

Salud infantil. Entrevista al pediatra Carlos González. Las grandes obras de la literatura universal son una fuente de conocimiento excelente para saber cómo es la sociedad que retratan, y más en concreto a la infancia. Carlos González se ha sumergido en los clásicos y ha escrito el libro "Hablando de niños, un apasionado recorrido por la crianza en la literatura".

Emprendedores sociales. Antonella Broglia nos presenta el trabajo del pediatra Ricardo Martino en los cuidados paliativos infantiles. Ha creado un servicio integral de atención en el hogar, evitando la hospitalización siempre que se pueda. Lo empezó en el hospital Niño Jesús y ya está en 15 hospitales españoles.

En qué mundo vivimos. Jorge de los Santos analiza si los seres humanos ya nos hemos convertido en un simple algoritmo.

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