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Para todos los públicos Para todos La 2 - 10/02/18 - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

¿Qué tal? Buenas tardes. Empezamos este sábado de actualidad social

fijándonos en la infancia. Ni la violencia ni la obesidad

tendrían que estar asociados a esta etapa de formación de la vida

y, sin embargo, constituyen dos serias amenazas.

La violencia ejercida contra niños y niñas queda en la sombra.

La ONG Save the Children

aboga por una ley que les proteja de agresiones, facilite la denuncia

y contribuya a reparar las secuelas a quienes sobreviven.

En unos minutos les contaremos la campaña que llevan a cabo

para evitar más muertes con el lema "Los últimos 100".

Después viajaremos hasta Uruguay y Brasil,

donde veremos cómo están luchando, de forma lúdica pero efectiva,

contra la mala alimentación o la ingesta infantil excesiva.

Será en la sección de Innovación ciudadana, con Antonella Broglia.

Presentado el menú, vamos con nuestro primer plato. Empezamos.

(Música)

Qué bien comer de restaurante, ¿verdad?

Es un placer y un lujo que muchos no se pueden permitir

y la ONG Acción Contra el Hambre quiere paliar con una propuesta

que involucra a establecimientos de la geografía española

y da de comer tanto a los que se sientan a la mesa

como a personas del tercer mundo. Se lo contamos en este reportaje.

Entrar en un restaurante es tan habitual

que no vemos en ello nada extraordinario.

Hay momentos en los que los fogones tienen una magia especial.

Son capaces de crear platos de los que se alimentarán

personas a miles de kilómetros.

Nos ponemos el mandil y ponemos a macerar esfuerzo,

algo de generosidad y mucha solidaridad.

Restaurantes Contra el Hambre es

una campaña solidaria, gastronómica de Acción Contra el Hambre

que cuenta con la Federación Española de Hostelería.

Consiste en que una serie de restaurantes se unen, cada año,

para luchar contra la desnutrición infantil. ¿Cómo lo hacen? Muy fácil.

Ellos eligen, dentro de su carta o menú, platos o menús solidarios.

Cada vez que el cliente va a este establecimiento

y pide ese plato o menú solidario, el restaurante nos hace una donación

de entre 0.50 y 2 E para la prevención,

el diagnóstico y el tratamiento de la desnutrición infantil.

¿Cuánto se ha llegado a recoger y en qué se ha utilizado?

Para que os hagáis una idea, son 855 000 E lo recaudado.

Eso equivale a unos 21 000 tratamientos nutricionales.

Son los tratamientos que curan la vida de los niños que tienen

una desnutrición infantil. Es una enfermedad que tiene

un tratamiento terapéutico conocido y que se puede aplicar.

-Tenemos la suerte de estar en el hemisferio norte,

no nos falta de nada y tenemos que ayudar

a esos 9 000 000 de personas que esta ONG está ayudando.

A través de esta campaña, algo podemos hacer.

Yo, personalmente, he viajado mucho al tercer mundo.

Con mi compañera aquí hemos visto de cerca la hambruna, muy de cerca.

De esta manera nos damos cuenta de que con un poquito de todos

ayudamos a mucha gente.

-La información nos llegó mediante Acción Contra el Hambre.

Nos interesó en tanto en cuanto es la posibilidad de dar de comer

a las personas que vienen al restaurante

y a las personas a las que pueden darles fuera.

-Ofrecemos dos platos que son de los más demandados,

que son las gambas gabardina invertidas

y el arroz meloso con zamburiñas.

-Aquí ofrecemos, en la parte de abajo, en taberna, ofrecemos

el surtido de tapas y arriba, el cocido madrileño.

-Pueden colaborar de tres formas.

Primero: pidiendo ese plato o menú solidario.

En segundo lugar: con unas huchas que enviamos a los restaurantes

y hacen un donativo directamente.

También enviando un SMS con la palabra "dona" al 28010.

-El camarero informa de los platos que son solidarios.

Es cierto que, en cada mesa, dos o tres clientes nos lo suelen pedir.

-Más de 1000 restaurantes participan cada año.

Estamos presentes en las 50 provincias.

-Comiendo estos platos que estamos remarcando en la carta,

de alguna manera ese dinero va a ir a otras mesas.

Has estado en el tercer mundo colaborando, cocinando, supongo.

¿Eso te ha influido a la hora de decidirte por esta campaña?

Me ha influido mucho. Cuando ves

niños y familias que, con suerte, comen una vez al día

se encoge el corazón.

Llegado el momento de emplatar tanta generosidad

el resultado es tan espectacular como efectivo.

La solidaridad es un elemento que se toma cálido, muy cálido.

En los últimos siete años, en este país han muerto

un centenar de niños y niñas menores de edad por la violencia.

Estas muertes son los casos más visibles, pero no los únicos.

El maltrato, el acoso escolar, el abuso sexual

es violencia contra miles de pequeños

que los sufren sin salir a la luz.

Save the Children ha emprendido una campaña para exigir al Gobierno

una ley que proteja a la infancia de todo tipo de violencia.

Saludamos a Emilie Rivas, responsable de la ONG en Cataluña.

Bienvenida. Hola.

Una sociedad que necesita una ley para proteger a su infancia

¿es una sociedad enferma?

El problema con la violencia contra la infancia

es que es un fenómeno oculto.

La sociedad no se está dando cuenta de la amplitud de este problema.

Es un problema social muy grave que afecta a muchos niños.

Por eso necesitamos una ley para visibilizar estos casos,

para prevenir la violencia y para detectarla mejor.

No nos estamos dando cuenta de la amplitud del fenómeno todavía.

Ahora hablamos de esa ley, pero cuando hablamos de violencia

¿a qué nos estamos refiriendo?

Hemos hecho una pequeña numeración, pero cuéntanos.

Lo importante es que, hasta ahora, se había asimilado

la violencia al maltrato. Con esta ley lo que queremos es

ampliar la mirada y tener en cuenta todos los tipos de violencia:

acoso escolar, abuso sexual, maltrato familiar y negligencia.

Estos tipos de violencia tienen un impacto dañino en los niños.

Por omisión. La negligencia por omisión de que es violencia.

¿Ponemos cifras? Es muy difícil poner cifras

por lo que decíamos. Los casos que se denuncian,

que llegan a la luz son solamente la punta del iceberg.

La mayoría de los casos se quedan ocultos porque los niños

no pueden denunciarlo. La violencia paraliza.

Un niño que ha sufrido maltrato por sus padres,

que ha sido acosado por sus compañeros

le costará ir a denunciarlo. Primero porque no se reconoce como víctima,

no sabe qué le pasa, no sabe identificarlo.

Segundo porque no conoce el camino de dónde ir para denunciar el hecho.

A raíz de este tema, un grupo de personajes populares

nos pide un pequeño ejercicio: que les pongamos cara, imaginemos

la persona que hay detrás de cada cifra de muertos. Lo vemos.

Como decíamos, ese es el lema: "que no haya ni uno más".

A la hora de hablar de la violencia, ¿es una violencia invisible,

podríamos decir, una violencia silenciosa?

Podemos, sí, referirnos al silencio porque el silencio es, siempre,

el pegamento que hace que los niños no cuenten sus historias.

Tenemos que tener en cuenta que la violencia contra la infancia

es prevenible. Se puede prevenir la violencia contra la infancia.

Cuando sale un caso, ¿uno se pone las manos a la cabeza o se desespera

pensando "cómo que hasta que no ha llegado la muerte

nadie se ha dado cuenta o nadie ha denunciado eso"?

Justamente por eso queremos una ley. Ahora no tenemos las herramientas

para prevenir estos hechos ni para detectarlos correctamente.

Ahora, un profesor puede ser el mejor profesor del mundo,

puede sospechar un caso, pero no tiene las herramientas

para sentirse seguro y denunciar estos casos

porque no ha recibido formación adecuada.

Esta ley nos daría esto: prevención y formación para los profesionales.

Esta campaña, ¿en qué punto está? Empezamos a poner nombre a las cosas

y si alguien quiere denunciar una agresión o violencia

tiene que decir de qué tipo es, en qué contexto es,

por parte de quién, quién está ejerciendo esa violencia.

La violencia que sufren los niños puede ser ejercida por los padres,

dentro del colegio por otros niños, por omisión o por acción,

y en todas las esferas. Por eso queremos una ley integral

que los proteja en todos los ámbitos donde viven los niños.

Tal como las mujeres tienen una ley

que las protege contra la violencia de género,

queremos que los niños tengan su ley para estar protegidos

contra esta violencia.

¿En qué punto está esa campaña? El lema es un lema potente.

¿Qué se va a hacer, además de este eslogan?

Impulsamos esta campaña para recordarle al Gobierno

que se comprometa a tramitar una ley

que erradique la violencia infantil y para visibilizar estos casos.

Ahora impulsamos una recogida de firmas en nuestra página web,

en savethechildren.org. Tenemos unas 140 000 firmas.

Estamos muy contentos. Nos dimos cuenta de que, realmente,

la sociedad nos sigue. Mucha gente está de acuerdo con nosotros

y necesitamos esta ley de manera urgente.

Dentro de una semana creo que podremos cerrar

con las 200 000 firmas que necesitamos.

¿Se ha detectado alguna tendencia?

Quizá porque se denuncie más parece que haya más.

¿Hay alguna tendencia

dentro de estas posibilidades de violencia silenciosa?

Lo dijiste muy bien. No por denunciar más hay más casos.

El problema de la violencia era esto, que todos los tipos

siguen siendo ocultos.

Más casos se denuncian, pero no quiere decir que haya más.

¿Y las secuelas? Una vez se señala ese problema,

se detecta, se intenta superar, ya se ha reconocido, ¿después?

Todo tipo de violencia tiene un impacto negativo en los niños.

Después de denunciar, los niños se enfrentan a un sistema judicial

que les vuelve a revictimizar. Tienen que repetir,

en el caso de abuso sexual, hasta cuatro veces su historia

en un proceso judicial que puede durar años y años;

enfrentarse a diferentes servicios, contar otra vez su historia.

El sistema no está preparado, tampoco, para acoger a estos niños

y les revictimiza otra vez, una vez más.

¿Qué mecanismos serían necesarios, además de intentar hacer justicia?

¿Hacerles un seguimiento posterior? Ponemos el foco en la prevención.

Recordamos siempre que la violencia contra los niños no es justificada.

"Una buena hostia a tiempo" no existe. No hay que pegarles.

La prevención es lo más importante. Casi siempre estas situaciones

son prevenibles. Hay estudios que demuestran

que con buenos programas de prevención del abuso sexual

la posibilidad de sufrir abuso por los niños se reduce a la mitad.

Es posible reducir, que menos niños sean abusados sexualmente,

que menos niños sean acosados por sus compañeros.

Es solo poner las herramientas y el presupuesto.

¿Qué nivel de implicación, hablando de presupuesto, de sensibilización,

qué implicación encontrasteis en los grupos políticos?

Tuvimos el respaldo de todos los grupos realmente.

Siempre decimos que la infancia es una temática que tiene consenso.

A la gente se le encoge el corazón cuando hablamos de estos temas,

pero ahora necesitamos acción: fechas, una estrategia integral

que lleve a cabo esta ley, campañas de sensibilización

que promuevan la tolerancia cero hacia este tipo de violencia.

Como Save the Children, como organización internacional,

vosotros habéis sufrido violencia, un atentado en Jalalabad

el pasado 24 de enero. ¿Cómo están los ánimos en la organización?

Muy bajos. Es muy triste. Hemos perdido a cuatro compañeros.

Estábamos en Afganistán desde hace más de 40 años

trabajando en nutrición, en salud, en educación.

Lo más triste es que son los niños quienes pagan otra vez.

Una vez más. El conflicto entre los adultos.

Otra vez los niños tienen que pagar esto.

Tuvimos que suspender nuestras operaciones en Afganistán.

No queríamos despedirte sin preguntarte por ese hecho.

Te agradecemos que hayas estado en "Para todos La 2"

para contarnos esta campaña, "Los últimos 100",

contra la violencia infantil. Muchas gracias, Emilie Rivas,

responsable de Política de Infancia de Save the Children en Cataluña.

Muchas gracias.

Vamos con otras cuestiones. El sobrepeso y la obesidad crónica

son una amenaza para millones de niños en el mundo.

Antonella Broglia nos cuenta cómo luchan contra ella

en lugares como Uruguay o Brasil.

(Música)

En nuestra sección de innovación social hablaremos de obesidad.

La OMS, Organización Mundial de la Salud, dice que se trata

de una epidemia del siglo XXI. Se calcula que en el mundo hay

124 000 000 de niñas, niños y adolescentes con obesidad.

Antonella Broglia, buenos días. Buenos días.

Hablarás de innovadores que trabajan contra la obesidad infantil.

Empezamos con un caso en Uruguay. Sí.

Es un caso especial. El emprendedor social, Diego Ruete,

es, a la vez, un maestro educador y un chef.

Tenía estas dos pasiones y estudió las dos cosas.

Desde esa formación tan híbrida y tan interesante

se da cuenta que es la separación entre el niño y la naturaleza

una de las causas que genera la obesidad

o unos hábitos alimentarios muy poco sanos.

Crea algo, que es un concepto que se inventa él,

que es la "educocina", la cocina educadora.

En su escuela, una escuela que crea dentro de su propio espacio

o dentro de las escuelas públicas o privadas del país.

Enseña a los niños un recorrido que va desde la huerta,

donde se va a por la materia prima, todo el recorrido de preparación

hasta meterse en la boca esas cosas hasta contagiar de lo aprendido

a sus familias y a su comunidad. Es muy interesante. ¿Qué descubren?

Primero, se divierten muchísimo. En todas las imágenes documentadas

se ve que sus clases son una fiesta, es muy lúdico.

Él es fantástico. Tiene un carisma extraordinario.

Luego se ve que una vez que el niño ha extraído, limpiado y manipulado

un alimento le encanta comerlo, da igual lo que sea.

Hay imágenes que he visto

de una mesa llena de espinacas que los niños han limpiado

y se las comen y dicen "está riquísima la espinaca".

Por lo tanto es cómo se transforma. Se la come con cariño.

Se la come con una pasión grandísima porque es su espinaca.

Él es una institución en su país.

Está siempre hablando a favor de hábitos alimenticios diferentes

para niños con obesidad.

Está trasladando este modelo de escuela a todos los lugares.

La cosa empezó en su casa porque él tenía un gran jardín y una huerta

y se traía a sus alumnos cuando era maestro.

Empezaron a hacer las cosas en su casa: recogían y cocinaban.

Vio el efecto transformador de la iniciativa.

La llamó "petit gourmet". Ahora la ha extendido

y es un fenómeno en Uruguay. Muy bien.

Te comentaba que hay 124 000 000 de niños y adolescentes en el mundo

con obesidad. En España, el 14 % de los niños tiene obesidad.

Un dato importante: el 7 % del gasto sanitario en España

se dedica a la obesidad.

Vamos con el siguiente caso que es en Brasil, ¿no?

Allí la problemática es compleja porque, hasta hace poco,

no tenían de qué comer. Ahora hay un incremento de personas obesas,

de niños y niñas obesas muy elevado. El país está fracturado

en el medio de un recuerdo que no se puede quitar

y un problema de obesidad que no quiere reconocer.

Esta emprendedora, Vera Perino, hace un trabajo importante.

Innova a muchos niveles. El primero es

que evidencia que el problema más grave está en las clases pobres,

que son las más influenciables por las grandes multinacionales

y las que menos cultura tienen de la comida.

Dos: el problema es multidisciplinario.

Nosotros estamos siempre mirando a los síntomas.

A lo mejor el médico afronta el síntoma y prescribe acciones.

Ella dice "no, la cuestión es estudiar las causas".

Las causas son complejas.

Una alimentación de un tipo u otro tiene que ver con muchas cosas:

una es la renta de la familia, y hay cuestiones de tipo psicológico,

hay unas cuestiones de tipo endocrinológico.

Cultural también, ¿no? Cuestiones culturales

y de hábitos físicos y de deporte. Hay muchas cuestiones.

Lo que ella hace es crear, hace mucho, en Brasil una fundación

que se llama el Instituto Movere. Especialistas de esas disciplinas

están trabajando juntos. Eso es extraordinario.

Desde el nutricionista el endocrino

al psicólogo al profesor de educación física

y las familias de los propios niños y las escuelas. Eso es excepcional.

Segundo: ella ofrece gratuitamente consultoría a niños de clase pobre.

Gratis. El instituto Movere da servicios gratuitos

a estos niños y niñas que son de clases más pobres.

El modelo de negocio que ella ha creado para hacer

que su fundación sea sostenible es

crear una serie de gimnasios que son por "profits",

gimnasios donde pagas para ser parte de sus programas.

Con los ingresos del gimnasio paga

esas otras actividades "non profit", gratuitas que hace

para niños más necesitados y que no lo pueden pagar.

Hábito y ejercicio físico. 2 piezas para luchar contra la obesidad.

Y gente que te echa una mano a comprender las causas

de esas ganas de comer o por qué quieres ciertas cosas.

Es muy interesante la multidisciplinareidad.

Es muy interesante esta relación con las personas más necesitadas

que no lo pueden pagar.

Una gran innovadora en Brasil: Vera Perino.

Destaca una frase suya que nos pasaste tú que dice

"pequeños cambios, grandes resultados".

Una verdad muy grande y, en este caso, fundamental.

Perfecto. Gracias, Antonella. A vosotros.

(Música)

El ratito que charlamos de filosofía con Maite Larrauri

hoy lo vamos a dedicar a un profesor de esta disciplina,

a un gran divulgador: Gilles Deleuze.

Maite Larrauri, bienvenida. Hola, buenos días.

Ayúdanos a descubrir a este Sócrates moderno.

Gilles Deleuze es un grandísimo filósofo,

pero también es, fue un grandísimo profesor.

No todos los filósofos han sido grandes profesores.

No siempre va unido.

Cuando va unido es apoteósico.

Yo pienso que hay una experiencia en su vida

que le marcó en la cuenta,

por lo tanto le da una cierta importancia.

Cuando él tenía 14 años,

él dice de sí mismo que era un alumno mediocre

y que era un poco idiota.

De repente tuvo un profesor de literatura que estaba loco.

La locura le hacía que cogía a todos los alumnos,

se los llevaba delante del mar y, a voz en grito,

recitaba poemas de Baudelaire contra las olas.

Mirando al mar. Mirando al mar.

Loco, ¿no?

Él dice que este profesor le salvó de su idiotez

porque lo aspiró hacia arriba, es decir le comunicó algo

que no tiene que ver con la letra de las materias que se estudian

sino con algo que es mucho más fuerte:

le comunicó el deseo de aprender, el deseo de saber.

(BALBUCEA) De hecho, Deleuze cuando ha escrito sus libros

ha dicho que el deseo se comunica por contagio

y que, por tanto, tienes que estar ante una persona muy deseante,

muy entusiasmante para que eso te capture y estire de ti.

Esto es lo que hizo el profesor con Deleuze.

Tú dices el Sócrates... Es verdad.

A mí me parece que ha sido como un Sócrates moderno.

Ha habido otros grandes profesores. Heidegger, por lo visto, fue

un grandísimo profesor para quienes lo escucharon.

No sé, Kant también fue un grandísimo profesor.

Yo creo que ahí hay algo más que explicar sencillamente

lo que ellos escriben o piensan sino que hay el capturar,

el coger a alguien y sacarlo, salvarlo, tirarlo hacia arriba.

Pero con muchos elementos, no solo con lo que dices,

que debe ser muy potente, sino también en la forma,

en la actitud que tienes. ¿Gilles Deleuze qué tenía?

¿Cómo daba sus clases, cómo eran? Estamos viendo imágenes de él.

Te sorprendería, sorprendería también a los telespectadores

que a veces pensamos que los grandes profesores

han tenido después plataformas para dar sus clases

tan importantes como ellos han sido para la posteridad.

En el caso de Deleuze no es así. Él daba clases,

prácticamente la última vez que yo lo vi, en barracones.

Horrible, ¿no? De tierra batida.

Estamos hablando de condiciones que no son las de la Sorbona.

Todos pensamos "la Sorbona, habrá..." No, no.

Él estaba en una universidad periférica

y los medios físicos eran tremendos.

Era increíble el clima que creaba. Era maravilloso.

Asistía la gente de todas edades, desde 90 años hasta 15 años.

Solamente tenía 10 matriculados

y asistían 200 ó 300 personas, todas las que cabían en el aula.

Se sacaban las mesas y las sillas para que entrara la gente.

Se dejaban sillas para los primeros o los más ancianos.

Tal era su predicamento, ¿no? Sí. Él empezaba a hablar.

Hablaba, hablaba, hablaba. A veces preguntaba "¿estáis cansados?";

nos decía a nosotros, no él si estaba cansado. Él seguía.

Después tenía la virtud

de plantear las cuestiones filosóficas como si fueran

problemas en los cuales tuviéramos que entrar y resolverlos.

Pongo un ejemplo solo.

A mí me ha preocupado siempre la idea

de que los límites siempre parecen negativos

y que lo contrario de tener una vida con límites es llevar una vida loca.

Sin embargo él planteaba la cuestión

de si era posible el límite positivo.

¿Es posible que haya límites que no sean negación?

¿Es posible que haya límites que sean afirmación?

Te lo dice alguien con esa mirada, porque lo estamos viendo.

Un hombre de gran atractivo físico, también.

Entonces uno empieza a hacerse preguntas, ¿no?

Además dejaba caer la pregunta

y hasta la semana siguiente, a veces, no la recogía

y te tenía toda la semana pensando. Al final él resolvía.

La gente podía interpelarlo, pero él daba al final una respuesta,

en este caso a través de la filosofía de Spinoza y tal.

Yo pienso que él, con todo esto que estoy diciendo,

hay una cosa fundamental. Nos preguntamos cómo enseñar.

A veces en los currículum aparece

que tenemos que, cuando yo era profesora sé que lo ponía,

hay que enseñar a aprender..., a que sepan aprender por sí mismos.

Eso es un deseo de aprender. ¿Cómo se transmite el deseo?

Eso no es algo que puedas repetir.

Eso es algo en lo que te tienes que sentir contagiado.

Decía una cosa Deleuze. Él decía que su filosofía era pop.

De hecho, mi idea de filosofía de profanos proviene de ahí,

de que pop es popular.

Él decía: de la misma manera que cuando oímos música clásica

no podemos ponernos a llevar el ritmo con los pies,

si asistimos a un concierto de música pop

sería un fracaso que estuviéramos quietos, parados, sin pestañear.

Hay que ponerse a bailar, hay que llevar el ritmo.

Él decía que su filosofía era pop porque lo que hace es contagiar

el deseo de bailar, o sea el deseo de bailar con los conceptos, pensar.

Y sonaba como los ángeles, ¿no? Tú, que fuiste alumna suya,

que estuviste en sus clases. Estuve muy poco tiempo,

pero yo creo que el suficiente para saber, después, qué hacer.

Como divulgador, ¿qué destacarías de Deleuze?

También hay encantadores de serpientes que saben embelesar,

transmitir cosas, pero el contenido no tiene tanta fuerza.

Los libros de Deleuze son difíciles,

pero él decía que había que entrar por la filosofía por el medio.

Eso quiere decir que tú entras y, si algo te interesa

y conectas con eso, es con eso con lo que te has visto arrastrado

y es lo que tienes que seguir.

Si no conectas, tienes que abandonarlo, que dejarlo.

  • Para todos La 2 - 10/02/18

Para todos La 2 - 10/02/18

10 feb 2018

Solidaridad: La violencia que se ejerce contra niños y niñas a menudo queda en la sombra. La Ong Save the Children aboga por una ley que les proteja de agresiones, facilite la denuncia y contribuya a reparar las secuelas a quienes sobreviven. Han puesto en marcha la campaña Los Últimos 100. Entrevista a Emilie Rivas, responsable de Save the Children.

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