Presentado por: Marta Càceres Dirigido por: Quim Cuixart

Magacine semanal centrado en temas sociales y de participación ciudadana y presentado por Marta Cáceres. El espacio tiene como objetivo dar voz a entidades públicas o privadas, asociaciones, ONG's, fundaciones y a las iniciativas ciudadanas que trabajan para mejorar el día a día.

Contará con varias secciones fijas a cargo de Antonella Broglia (Emprendimiento social), Maite Larrauri (Filosofía para profanos), el pensador Jorge de los Santos (¿En qué mundo vivimos?) y la actriz Blanca Marsillach (Comprometidos).

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Para todos los públicos Para todos La 2 - 22/04/17 - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Música cabecera)

Bienvenidos a este sábado de actualidad social "Para todos".

Vamos a fijarnos en cuestiones como la inteligencia,

la dependencia de los móviles o el activismo ciudadano

contra la corrupción. Empezamos.

Una de las ramas de la medicina que más ha crecido es psiquiatría.

En unos minutos escucharemos las reflexiones

del psiquiatra Enrique Rojas acerca de la felicidad,

las depresiones o la inteligencia.

En una sociedad donde todo va muy deprisa,

según su opinión es fundamental tener criterio para seleccionar.

Hablando de seleccionar,

¿somos más libres gracias a la tecnología digital?

¿O estamos esclavizados por los teléfonos inteligentes?

Hablaremos de ello con Sergio Legaz, autor de "Sal de la máquina".

En la sección de Emprendedores Sociales conoceremos iniciativas

para apoyar a ciudadanos activistas en todo el mundo.

Antonella Broglia nos mostrará la lucha contra la corrupción

en la India o cómo denunciar la violación de derechos humanos

usando la cámara del móvil de forma segura.

(Música)

Nuestro primer protagonista se considera afortunado

por haber podido difundir, a lo largo de los años,

sus conocimientos sobre psiquiatría en todo el mundo.

Hablamos de Enrique Rojas, catedrático y director

del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas.

Un referente en la materia que, en su último libro,

se fija en la inteligencia. Nos da ni más ni menos

que cinco pautas para potenciarla. ¿Se lo van a perder?

Vean la conversación que hemos tenido con él

en un lugar especial: su biblioteca. También hace de taller de pintura.

Enrique Rojas acaba de publicar este libro:

"Cinco consejos para potenciar la inteligencia".

Uno más, de los que hay 3 000 000 de ejemplares vendidos en el mundo.

Así es. He tenido la suerte de tocar temas que a todo el mundo interesan:

depresión, ansiedad, estrés, trastornos de la personalidad,

desamor. He tenido fortuna. Son temas que están en la calle

y que no tienen una temporalidad escueta sino que se alargan.

¿Cuáles son estos cinco consejos?

La inteligencia es capacidad de síntesis,

es saber distinguir lo accesorio de lo fundamental,

es también capacidad para captar la realidad en sus conexiones.

Los cinco consejos son las herramientas

que potencian la inteligencia básica que tenemos, que son el orden,

la constancia, la voluntad, la motivación

y la capacidad de observación y tomar notas.

Son cinco que forman una constelación.

El orden es muy importante porque empieza en la cabeza.

El que no sabe qué quiere no puede ser feliz. El orden es priorizar:

lo primero, lo segundo. El orden luego está en mi cabeza, mis libros,

en mi horario. Es uno de los mejores amigos de la inteligencia.

La constancia es la perseverancia, saber esperar y saber continuar.

La voluntad es la joya de la corona de la conducta.

El que la posee tiene un tesoro. La voluntad es un trabajo artesanal.

Es la costumbre de vencerme en lo pequeño.

La voluntad se alcanza a través de esfuerzos repetidos.

Se podría hablar de una tabla de gimnasia de voluntad.

Significa la capacidad para posponer

la satisfacción inmediata por la lejana.

Una persona con voluntad llega más lejos que una inteligente.

Una persona con poco cultivo de su voluntad

está a merced del capricho del momento.

El cuarto consejo es la motivación. La palabra viene del latín "motus":

lo que arrastra. La motivación es parte fundamental de la felicidad.

La felicidad consiste en ilusión y tira de nosotros hacia el futuro.

Finalmente, la capacidad de observación y tomar notas.

Muy poca gente, cuando va a una conferencia o una exposición,

toma nota de algo. Hoy sabemos que cuando una persona

está en un evento de este tipo y va apuntando,

se activa un territorio del cerebro y fija ese concepto de mejor manera.

La capacidad para tomar notas es retener las cosas, que vayan

a un lugar, un papel o una libreta, y luego uno las revisa.

Vivimos en una época donde prácticamente todo se olvida

y hay un consumo instantáneo de situaciones de nuestra vida.

Ese consumo se llama "fast food". Es la comida rápida.

Todo va demasiado deprisa. El hombre está perdido. Piense qué significa

la cantidad ingente de noticias que recibimos todos.

La noticia es deglutida por la siguiente noticia que aparece

en la vida política, económica, en las guerras en el mundo.

La felicidad consiste en saber a qué atenerse, en tener criterio

en una sociedad tan cambiante. ¿Qué es lo que quiero hacer?

Hay tres preguntas que me hago en el libro:

¿quién soy yo?, ¿adónde voy? y ¿con quién?

¿Qué papel ocupa la psiquiatría en esta sociedad tecnológica?

Ha pasado de ser una disciplina que se dedicaba a enfermos mentales

y que estaban mal, podríamos decir que enfermos de cabeza,

a ser una rama que está en la calle. Los médicos que más han crecido

en occidente son el psiquiatra y el cirujano estético.

La psiquiatría es una rama de medicina que estudia la conducta.

Hoy los psiquiatras somos, casi, los médicos de cabecera.

Hay cuatro grandes padecimientos que vemos en este momento,

por orden yo diría estadístico.

La primera estadísticamente hablando de psiquiatría son las depresiones;

enfermedades donde lo principal es la tristeza, la melancolía.

En segundo lugar, la ansiedad. Son estados donde aparecen temores

y las crisis de pánico que se cuelan en este paisaje.

En tercer lugar, los trastornos de la personalidad,

los desajustes en la forma de ser. Hoy se han multiplicado.

Una persona insegura, con baja autoestima,

que no ha superado las heridas del pasado,

que no sabe gestionar sus emociones.

La cuarta pieza en este contexto son las crisis de pareja.

Cuando estudiaba medicina, a mí nadie me habló de crisis de pareja.

Yo doy a mis alumnos un par de clases sobre este tema

porque es de las nuevas epidemias que aparecen en el mundo.

Enseñar que el amor es alquimia, magia, código secreto, complicidad.

Lo más importante en el amor conyugal

son el cuidado de los detalles pequeños.

Cuidar los detalles pequeños es amor sin fecha de caducidad.

Estas serían las cuatro grandes enfermedades que vemos.

En el tema de las crisis de pareja,

creo que las ha habido siempre pero antes se exhibían quizá menos.

Creo que no. Hace 30 ó 40 años no existía esta epidemia.

Esta epidemia está montada, son muchos factores los que se dan,

pero está montada porque existen las revistas del corazón,

tanto en prensa escrita como en televisión,

que cuentan la vida de los famosos rota. Me decía una paciente

en la consulta, con una vida errática, "me relaja mucho,

me distrae mucho, como pasatiempo, ver la vida de los famosos rota".

Es muy triste pero es así. La felicidad consiste

en estar contento con uno mismo al comprobar que el proyecto de vida

va funcionando relativamente bien. Este proyecto tiene que tener

cuatro notas que se hospedan:

amor, trabajo, cultura y amistad. Es una tetralogía decisiva.

La felicidad consiste en estar contento con uno mismo

al comprobar que uno ha hecho el mayor bien posible

y el menor mal consciente.

Dice D. Quijote en la bodas de Camacho:

"la felicidad no está en la posada sino en medio del camino".

Felices de escucharle seguimos el nuestro.

"Sal de la máquina". Así de imperativo se muestra

nuestro invitado. Se refiere a los teléfonos inteligentes

que, asegura, nos están atrofiando los sentidos, la vida y la libertad.

Sergio Legaz, bienvenido. Hola.

Librero, autor de este libro. El título implica un imperativo

que parece una realidad perturbadora.

Si dices sal de la máquina implica que ya estamos en ella.

Sí. Más que un imperativo es una invitación, una sugerencia.

Es una sugerencia basada en una observación personal

de cómo esta máquina, los "smartphones" y las "tablets",

nos están acaparando los momentos de nuestro día a día.

Luego nos explicas cómo has llegado a esta conclusión.

Si te parece, vamos a dar cifras para recordar

el paisaje digital en el que nos movemos.

En España, ya hay más líneas móviles que número de habitantes.

En 2014 se superó la cifra de los 50 000 000.

Su penetración en el mercado no ha cesado.

Según un estudio de Digital Marketing Trends

casi el 90 % de estos terminales son teléfonos inteligentes.

Estos artilugios son los que más se usan para acceder a internet,

por encima de las tabletas.

Una tendencia muy generalizada dado que, en el mundo,

más de la mitad de las visitas que reciben los grandes buscadores

proceden del móvil. Un 62 % del tiempo que los usuarios

pasan en el mundo virtual lo hacen desde "smartphones" y tabletas.

La adicción al teléfono móvil no hace sino crecer.

Los usuarios lo comprueban una media de 150 veces al día

y le dedican cerca de 200 minutos diarios: tres horas.

Se espera que, en 2018, el número mundial de usuarios de móviles

alcance los 6000 millones. La mitad serán móviles inteligentes.

De este modo, el tráfico global de datos se multiplicará por tres

en los próximos años.

Este es el panorama. En este caso denuncias la falsa neutralidad

de la tecnología, porque dices que no está a nuestro servicio

sino que se está produciendo lo contrario,

que nosotros estamos al servicio de ella.

Nosotros somos nada más que consumidores pasivos.

No tenemos otra participación en estas tecnologías.

Las tecnologías de las telecomunicaciones

son tecnologías acaparadas

por muy pequeñas concentraciones de poder, de empresas

que gestionan todo desde el inicio del producto hasta su distribución.

En esa gran rueda somos consumidores pasivos de lo que nos ofrecen.

Vamos al principio de tu reflexión.

En 2008 dices que te conectas a "la máquina" y te das cuenta

de que va deteriorando tus facultades mentales.

Los teléfonos inteligentes, nos referimos,

no hablar por teléfono sino los teléfonos que ofrecen

más servicios. En 2008 me conecté a internet.

Allí empecé a notar este deterioro de mi capacidad para concentrarme,

para atender a cosas que antes me causaban gratificación.

Más adelante, cuando aparecieron los "smartphones",

esto se convirtió en algo que lo acaparó todo.

Me daba cuenta, al observarme a mí mismo y a los demás,

que es un objeto que atrapa toda tu atención, tu interés.

Lo peor es que dejas de lado las otras cosas que estamos dejando.

Lo consideras una involución porque a la hora de expresarnos

nos estamos expresando en iconos, símbolos y eso nos está limitando.

El problema principal de esto es que estamos sustituyendo

nuestros contenidos mentales y vitales,

recuerdos, imaginaciones, sentimientos y vivencias,

los estamos sustituyendo por contenidos multimedia

de origen externo, cocinados por otros.

Son siempre los mismos contenidos. Es algo que nos homogeneiza.

Pero es algo inexorable. Lo dice un librero,

una persona que se dedica a libros, a otro tipo de conocimiento,

que se está viendo sobrepasado. Lo digo como abogada del diablo

pero esa es la inexorabilidad del invento.

Lo que planteamos en el libro es que no es inexorable.

Hay puntos adonde se puede llegar de desconexión parcial,

de crear espacios de silencio. Esto se puede hacer.

Depende de cada persona, de las motivaciones que tenga.

Puede hacerse una desconexión, vivir sin móvil y sin internet.

Hay gente normal que lo hace. Yo no he llegado hasta ahí.

Sí hay otros pasos intermedios. En el libro propongo siete...

planteamientos de este tipo. Cuéntanos alguno.

Quizá pasemos del "puede" al "se debe".

Por ejemplo, antes de cenar podemos desconectar

los "smartphones" y las "tablets" y cenar tranquilamente

en soledad o en compañía de quien tengamos al lado;

y, a partir de ahí, disfrutar de la noche hasta irse a dormir.

Puede ser un espacio de dos horas, una hora y media o tres horas

de descanso de la máquina. Esto reporta gratificaciones.

Que no es un cubierto. No es un cubierto más, no debería.

Tampoco hay que frivolizar. La reflexión parte de la idea

que estamos perdiendo libertad las personas,

que estas máquinas son capaces de seguir nuestro rastro,

de calcular algoritmos sobre nuestros posibles gustos.

Edward Snowden, que fue empleado de la NSA y de la CIA en EE. UU.,

ha rebelado todo esto, que estos dispositivos

son utilizados para recabar información y perfilarnos.

Eso se cocina y ¿quién sabe qué se hace con todo eso?

Está constatado y demostrado. Él ha aportado documentación.

¿Qué le dirías a las personas

que sin su móvil se sienten desprotegidas?

Que le den la vuelta a la situación y recuperen los espacios vitales

que tenían. No hace falta irse a la época de nuestros abuelos

ni de nuestros padres. Nosotros hemos vivido sin máquina.

¿Te refieres a espacios vitales físicos?

Sí. Recuperar un paseo tranquilamente sin llevar el móvil,

sin mirar la pantalla constantemente.

Recuperar momentos de tranquilidad, de lectura pausada de un libro,

de jugar, de no hacer nada, de aburrirse.

Tenemos derecho a aburrirnos.

¿Hacia dónde va la humanidad?

Según las imágenes, los datos que nos acaban de dar:

cada vez más líneas, más conectividad.

¿Hacia dónde nos lleva eso?

En el libro planteo un interrogante inquietante que es

¿hacia dónde va la humanidad, sobre todo los bebés y niños

que han nacido con estos contenidos multimedia metidos desde la cuna?

Los nativos digitales. Los nativos digitales.

El cerebro de un niño se triplica de tamaño en los dos primeros años.

Lo hace conforme a lo que se relaciona.

Si se relaciona con máquinas, ya sabemos adónde puede ir esto.

Pero relacionarse con esas máquinas, en según qué situaciones

salva vidas; ayuda a combatir enfermedades, injusticias;

ayuda a conectar a la gente para que la gente pueda unirse

y hacer cosas que, en otras épocas, eran impensables.

Tampoco envilecer al aparato. Claro, qué duda cabe.

Utilicemos a la máquina para eso y salvémonos una esfera personal

donde estemos libres de multimedia constantemente ofrecida a los ojos.

La cosa no es que esté así sino que va a más.

Llega o parece ser que llegan los robots.

Esta sociedad robotizada. Avanzamos a una sociedad robotizada.

El móvil parecerá un juguete comparado con otras máquinas.

Esperemos que sea así. El problema es que sustituye nuestra conciencia.

Los contenidos multimedia sustituyen el contenido de nuestra conciencia.

Es más tétrico que estas fantasías de ciencia ficción de los robots

o los microchips implantados a la población bajo la piel.

No es necesario implantar ningún microchip para controlar.

Llevamos un microchip, un espía en el bolsillo

y un entretenimiento, una tentación constante

a distraernos de nosotros mismos y de lo que nos rodea.

Creo que eso es más preocupante que las distopías de ciencia ficción

sobre las máquinas, los robots, las inteligencias artificiales.

La realidad, creo que es más dura.

En las redes sociales, el "me gusta" o "no me gusta" o poner "me gusta"

en un contenido. ¿Nos simplifica? ¿Qué te parece?

¿Adónde nos lleva todo esto? ¿Dónde nos lleva?

A comercializar con nuestras emociones

y a disminuir el valor de lo que pensamos, opinamos.

Es reducir todo a algo tan simple como pulsar un botón,

pulsar un "me gusta" o "no me gusta".

Esto no tiene nada que ver con nuestra vivencia de las cosas,

nuestras relaciones humanas, que son las que deberíamos recuperar.

¿Te sientes solo en esta cruzada

o recibes muchas críticas o comentarios por eso?

Decirte "esto es así y no va a cambiar".

Es curioso porque al contrario. Se ven más fisuras

en el consenso sobre las virtudes de esto de lo que parece.

Cuando hablas del tema te das cuenta de que mucha gente está harta.

El creador de la portada del libro

nunca ha tenido móvil, sigue sin tenerlo,

y la gente le dice "¿cómo no tienes móvil? Qué suerte".

"Qué suerte". Habría que preguntarse el por qué de esa reacción.

Qué suerte de haberlo conseguido. Qué suerte de vivir sin móvil.

Si es una suerte no es algo que toque en una rifa.

Es algo que se puede lograr. Sergio Legaz, salimos en este caso

de la entrevista. Te agradecemos que hayas estado con nosotros.

Muchas gracias. Vamos con otra llamada entrante.

Es la de Antonella Broglia con sus iniciativas solidarias.

Hay alguna en la que el móvil es protagonista positivo.

Conectamos con Antonella. Antonella, "pronto".

(Música)

(Música alegre)

Hoy en nuestra sección de Emprendedores Sociales

vamos a conocer innovadores que trabajan para apoyar

a ciudadanos activistas. Lo vamos a hacer con Antonella Broglia.

Buenos días. Buenos días.

¿Por cuál empezamos? Empezaría por un ejemplo en la India

donde la corrupción es muy difundida entre funcionarios públicos,

que piden a las personas de la calle dinero para ofrecerles un servicio.

Es muy difundido. El ciudadano tiene miedo a revelarse a esto.

Es un emprendedor social que se llama Vijay Anand.

También viajó fuera, con un corte tecnológico muy desarrollado.

Crea una idea muy sencilla.

Es una moneda, un billete de banco falso, simbólico,

de cero rupias, para que cuando el funcionario

te pida ese impuesto revolucionario, tú la puedas sacar

y decir "esta es mi respuesta al dinero que usted me pide".

Pone "cero rupias", es decir esto vale cero.

También hay una declaración sobre el billete de banco:

"nunca aceptaré o daré dinero

a un corrupto que me pide un impuesto revolucionario".

Es muy importante y marca la diferencia.

El ciudadano comprometido sabe que no está solo,

que detrás hay muchas cosas y personas.

El funcionario se asusta. Se da cuenta de que lo que está haciendo

ha sido desvelado, esto es contra la ley

y está en una condición por la que tiene que recular.

Da el billete falso, digamos, pero no acepta dar el dinero.

No, para nada. En ese billete falso que dice cero rupias

hay una declaración que dice "nunca aceptaré o daré dinero

a un corrupto que me pida un impuesto".

Ese billete es el símbolo de un "no"

que el ciudadano está dando al funcionario.

¿Sabes si está bajando el nivel de corrupción en la India?

Sí, claro. Es muy mediático. Todo el mundo habla de esto.

Todo el mundo que ve este billete reconoce su historia;

está en todos los idiomas de la India, en cualquier dialecto;

es muy vistosa la iniciativa y se difunde rápidamente.

La puedes bajar de internet.

No tienes que hacer un esfuerzo especial para conseguir el billete.

Se difunde muy rápidamente por ese motivo.

Vamos con una iniciativa para denunciar, de forma segura,

utilizando las nuevas tecnologías. Yo soy un ciudadano

que entra en contacto con un caso de corrupción. Si lo denuncio

por internet, mi ordenador puede estar hackeado.

No soy un periodista que tiene acceso a sistemas de encriptación.

Soy un ciudadano normal, no sé cómo se hace para utilizar

algún mecanismo que encripte mis comunicaciones.

Puedo acceder a "FreedomBox", creado por James Vasile.

Es experto en software de código abierto

y otras herramientas de seguridad. En EE. UU.

Es un aparatito que se engancha a mi ordenador.

Las tecnologías son las que permiten protección y encriptación.

Yo no necesito aprender estas cosas complicadísimas porque ese aparato

las incorpora como un "plugin" a mis actividades.

Si tengo denuncias que hacer, sobre todo contra poderosos

que me pueden controlar, este "FreedomBox"

me asegura una comunicación segura en estas denuncias.

El anonimato digital, ¿no? Sí, lo es.

Ya existe. Lo que pasa es que no es fácil aprender esas herramientas.

Este "plugin" te lo hace más fácil. Perfecto.

Acabamos con una iniciativa para luchar

contra la violación de los derechos humanos

utilizando cámaras de los móviles. Es un fenómeno mundial

de enorme importancia. Se llama "Witness".

La filosofía es que todo el mundo tiene en el teléfono una cámara.

Es el instrumento mejor para defender los derechos humanos.

Las veces que entras en contacto con una violación de derecho

las puedes grabar, y ese vídeo marca la diferencia.

Eso tiene implicaciones. Esta gente está en la frontera de tecnología

para facilitar al ciudadano activista esas actividades:

metadata, para comprobar el vídeo con fecha, hora y lugar

y que el vídeo pueda ser usado en un tribunal;

cómo proteger al testigo ocular, que muchas veces está perseguido

y desprestigiado, se inventan perfiles falsos en Facebook

para quitarle credibilidad;

y cómo hacer para que la persona que está grabando en primera línea

pueda, a través del streaming, entrar en contacto

con miles y miles de testigos distantes

que pueden ver a través del streaming lo mismo que él

y, por tanto, el perpetrador se encuentra en posición de minoría

y el juego de poder se invierte. Los 5000 que miran

son más poderosos. Eso es "Witness". Tiene una directora ejecutiva

que es una referencia en el mundo: Yvette Alberdingk Thijm.

Lidera esta organización en este momento y la está llevando

al siguiente nivel, witness.org, para ver cómo ayudan al ciudadano

que quiere usar el vídeo para denunciar.

Ahora, una cámara la llevamos todos. Esa es la cuestión.

La pregunta que se hacen es: si hay más vídeos que nunca,

¿por qué no hay una protección mayor de los derechos humanos?

Hagamos que este número de cámaras se convierta en una vida más justa

para todos. Perfecto. Gracias, Antonella,

por estas iniciativas sociales. Gracias a vosotros.

Un día más nos encontramos con Jorge de los Santos

para exclamar En qué mundo vivimos.

¿Han oído hablar alguna vez de la zona de confort?

No es ningún asiento privilegiado ni el rincón preferido de la casa.

Es un concepto psicológico del que queremos hablar hoy.

Jorge, ¿qué tal? Bienvenido. Buenos días, querida. Bien hallada.

¿Repasamos las frases que te han dado pie a la reflexión?

¿Por dónde empezamos? Por la definición, ¿no?

Bueno, la definición. Lo primero que te diría es que yo

conozco, y tendré esa desgracia, conozco mucha más gente

que necesita entrar en alguna puñetera zona de confort

más que salir de ella.

¿Qué consideras una zona de confort? El concepto es un concepto

como pasa en este negocio, y pongo negocio con mayúsculas,

de la subjetividad humana; hacer negocio con la subjetividad humana

es un concepto que proviene del mundo empresarial,

de los departamentos de recursos humanos

de las grandes corporaciones para potenciar

las creatividades, las facultades productivas de sus empleados.

Se entiende como zona de confort... Luego se readaptan

todos estos mercaderes de la subjetividad

que pretenden la adaptación a lo que se impone.

Designa por lo que se puede ver... Hay un vídeo en Youtube,

muy gráfico en muchos aspectos, de lo que es la zona de confort.

Explica que la zona de confort es, poco más o menos,

el territorio donde uno está a gusto, donde uno maneja,

esa esfera donde uno maneja sus rutinas, sus habilidades

y le permiten mantener un nivel medio de estrés,

la ansiedad controlada. Entonces aparece este imperativo

de buen rollo de decir "salga de su zona de confort,

atrévase a meterse en lo que llaman una zona de aprendizaje,

después a una zona mágica donde pueden suceder los milagros".

¿Hay que rehuir de estos imperativos?

Lo que pide toda esta doctrina, que no es nada más que otro emblema,

otro pequeño símbolo de ese gran marco, lo que piden

es que se salga de esas zonas de seguridad,

de compromiso, de mínima estabilidad. Yo, hoy en día,

más que gente que necesita salir de una zona de confort

conozco gente que necesita entrar en una zona de confort.

Tener una zona de confort. Tenerla.

Tener un sitio de estabilidad, el cascaroncito.

Eso que ellos designan y que naturalmente lo están...

Originariamente es un planteamiento empresarial

pero ahora es otra nueva soflama, otra nueva arenga

de cierta psicología, que es la predominante, de los coach,

del coaching, de toda esta cosa.

¿Qué tiene que ver la zona de confort con existir?

(BALBUCEA) El planteamiento es que es ideal. Es así.

Decir "atrévete a existir, a soñar, a plantearte, a diseñar tu destino".

No, no; yo estoy encantado. Me parece perfecto.

Hay una enorme diferencia, hay una radicalidad brutal

entre lo que es un planteamiento...

Por eso digo que esto no es filosofía de donde mana el concepto,

no es sociología. Es la empresa, los recursos humanos.

Naturalmente que hay que existir, pero en unas condiciones

que son condiciones de humanidad, de animal humano.

Esas condiciones se ven cercenadas por esta especie de positivismo,

de buen rollo. El gran éxito... Si buscas zona de confort

en Youtube aparece un vídeo celebérrimo,

un vídeo que tiene una cantidad de visitas de la leche

y una aprobación máxima.

¿Cómo está hecho ese vídeo? En base a dibujitos.

Esa es la gran trama, la gran trama del capitalismo.

La gran trama es apelar... Tu abominas de eso.

Marta, el apelar a las emociones. Las emociones te meten en vena

tres dosis de euforia pero no apelan al razonamiento.

Te ponen el dibujito... Es la infantilización perpetua.

Para salir de una zona de seguridad, para ir a conquistar Troya

hace falta algo más que un dibujito, coño; hace falta más que te digan

"Marta, tu vida es maravillosa. El mundo está puesto a tu alrededor.

Mírate, eres la belleza pura". No, hace falta algo más.

Un humano necesita palabras. Se supone que son revulsivos.

Hay gente a la que ese revulsivo le ha servido.

Revulsivos ¿para qué? La ciudadanía no necesitamos.

La zona de confort es capitalismo, a ver si lo entendemos.

No es montar una start-up

para la cría de besugo congelado. Es salir de ese marco

que nos está oprimiendo y enfermando en todos los sentidos.

¿Y buscar esa parte animal nuestra, que decías,

y llegar nosotros a nuestras propias conclusiones?

Naturalmente. Mantener nuestra capacidad de dar sentido a las cosas

y eso se hace con palabras, no con emociones.

¿Por qué no recomiendan a los Trump del mundo que salgan

de su puñetera zona de confort?

¿Por qué nos lo dicen a nosotros, los que tenemos que estar amansados

porque estamos como un conejo en época de caza,

que estamos aturdidos, sin saber exactamente dónde ir?

¿Tiene que ver con el amansamiento? Tiene que ver con el amansamiento,

con intentar meterte una dosis en vena de algo

que te haga sentir mejor de lo que te está aplastando.

Lo que te está aplastando es la forma en la que vivimos.

Por eso decía que no nos hacen falta dibujitos. Hacen falta razonamientos

y herramientas críticas para poner en duda la zona de confort.

No es que tú... sepas que vas a escribir con este boli

y que te resguardes un poco en tus amigos y en tus compromisos.

La zona de confort es asumir que el mundo en el que estamos

es el que es y no hay otro. Es más posible que acabe el mundo

que no que acabe el marco ideológico en el que estamos.

Por eso te digo. Este mensaje no va destinado a los que están.

¿Te imaginas a Trump, que le digan "salga de su zona de confort"?

Y dirá "¿para qué? ¿Me voy a convertir en un mendigo?"

El ejemplo se las trae. ¿Me voy a convertir en un mendigo?

Ahí es donde Trump, como mendigo, no sabría gestionar.

Su zona de confort es amplísima.

Buscamos razonamientos, respuestas con Jorge de los Santos.

Muy cómodos estamos... ¿Ya me largas, cielo?

Sí, sí. De nuestra particular zona de confort. Tenemos que irnos.

Debemos partir a otros contenidos. Ha sido un placer.

Solo apuntamos pero ahí se sigue. Igualmente.

Gracias. Gracias, guapa.

El reto es mantenerles aquí para disfrutar, si quieren,

el próximo sábado. Un poquito antes de las 12:00

estamos aquí. Hay "Para todos". Hasta la semana que viene.

(Música créditos)

Para todos La 2 - 22/04/17

22 abr 2017

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