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Para todos los públicos Página Dos - Eva Baltasar - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"'¿Cómo es estar con una mujer?'.

Mi hermana, a las doce menos cuarto de la noche.

Estamos sentadas en la salita mona de su pisito.

Lo acaba de dejar con su último novio

y a mí no me ha quedado más remedio que darle apoyo.

Hacer de hermana comprensiva

es como un prospecto de anticonceptivos:

tiene una lista de contraindicaciones

y efectos secundarios adversos más peligrosos que la Gorgona."

Thomas Lynch es un poeta y ensayista norteamericano

nacido en 1948 en Detroit

que, aparte, es director en una funeraria,

negocio familiar heredado de su padre,

y en concreto, con la obra "El enterrador",

consiguió el American Book Award.

Joan Didion es una escritora

muy reconocida en su país y a nivel mundial,

"El año del pensamiento mágico" es un libro que si tú lo lees,

ves cómo la autora se enfrenta

a todo lo que es el duelo de un ser querido

que ha convivido con él más de 30 años.

Caitlin Doughty es una autora estadounidense

con gran bibliografía a sus espaldas.

Empezó su carrera como asistente en un crematorio

y acabó montando su propia funeraria alternativa.

Hace una dura crítica del sector funerario norteamericano

en cuanto a lo que es la parte mercantilista del sector.

"El enterrador" es un conjunto de ensayos

que terminan convirtiéndose en sus memorias.

Consiste en mostrar al lector

cómo es el día a día en una funeraria,

cómo es el trabajo que desempeñan estas personas

y cómo es el trato, la humanidad,

habla de los grandes temas, al fin y al cabo, de la vida.

"El año del pensamiento mágico" va

de la experiencia que tiene la autora

y sus armas de cómo ir superando un duelo tan terrible

como es perder a tu pareja

durante muchos años de forma súbita, aguda, que no te esperabas.

En una situación de estas,

esta señora nos da una lección de cómo revivir.

"De aquí a la eternidad" es

es una vuelta al mundo en busca un poco de la buena muerte.

Hace un recorrido por el mundo viendo distintos ritos y culturas

en los que el lector no deja de sorprenderse.

Yo, siendo una persona del sector,

algunos casos que contaba en sitios como pueden ser Japón, Bolivia,

luego me veía en la obligación de ir a buscar a Google

si eso realmente era algo real.

Todos convivimos con nuestra muerte, eso está claro,

pero cuando tu trabajo lo desempeñas en medio de personas

que están en situación de duelo, acaban de perder a un ser querido,

te vuelves todavía más humano,

y este libro lo que tiene también es que tiene

una vena humorística muy importante

a través de una ironía muy, muy fina también.

Tiene joyas, tiene frases que son maravillosas,

unas reflexiones profundas maravillosas que además,

a pesar de ser poeta o gracias a ser poeta,

se entiende muy fácilmente,

cosa que también es importante para el lector.

Tengo mucha experiencia en duelo porque, por mi trabajo,

soy neonatólogo, ¿cómo puedo enlazarlo?

Primero el dolor, el dolor es el mismo.

Tú pierdes a un ser querido

y perder a un ser querido y no recuperarlo duele,

duele muchísimo, duele durante mucho tiempo.

Pero, ¿qué diferencias he visto?

Porque he aprendido mucho del libro.

He visto que Didion, cuando habla de su marido, habla de recuerdos.

En el duelo de las madres son unas ilusiones puestas

que se han absolutamente cerrado.

Y nadie nos prepara a bien morir, es como un tabú.

A mí me gusta decir que la parte más importante de nuestro trabajo

consiste en acompañar.

Los enterrados en nuestros cementerios

no son responsables de que las ciudades y las culturas

sean como son ahora.

No se puede no hablar de la muerte, intentar vivir de espaldas a ella,

es una parte natural de la vida y creo que la gente,

en su día a día, debe afrontarla como tal.

Y la mayor satisfacción que pueden tener los dolientes es poder cumplir

con ese último querer de la persona que se va.

(Música)

No es habitual que hablemos de los títulos de las novelas

con los escritores invitados, pero contigo es necesario,

primero porque es un buen título;

y segundo porque el permafrost es una capa helada permanente

que hay en algunas zonas.

¿Cómo lo vinculamos con la historia que nos cuentas aquí?

Yo creo que es una metáfora de la protagonista.

Es una mujer que tiene esa capa helada permanentemente,

que la aísla a la vez que la protege del exterior,

de una realidad que ella percibe como agresiva.

Ayúdame a radiografiar a la protagonista

porque esta es la historia de una mujer.

Ella es licenciada en Historia del Arte, es lesbiana;

es una mujer a quien no le gusta que la toquen

pero le encanta el sexo. ¿Qué más podemos contar?

Es hija, es hermana, es tía también, y es una mujer,

sobre todo, que intenta vivir la vida con sentido.

Ella está rodeada de unos personajes como la madre o la hermana,

que se medican, toman ansiolíticos, antidepresivos,

y ella ve que es una vida a medias.

Aunque vaya diciendo que son tan y tan feliz,

ve que es una vida a medias e intenta ella

no medicarse y vivir al límite,

a pesar de que esto la haga sufrir, pero también lo goza.

Mientras la leía, a ratos tenía la sensación

de que esta novela era un poco tragicómica.

Porque esta protagonista de la que hablamos

tiene pulsiones suicidas,

y este es un tema un poco tabú a la hora de tratarlo,

tú lo tocas incluso con un toque cómico en ocasiones.

Sí, porque en la vida no todo es tragedia.

Y dentro de la tragedia, encontramos comedia,

o puede encontrarse, según cómo lo mires.

Ella sí que fabula o tiene ilusiones suicidas.

Hoy, viniendo hacia aquí, leía a Cioran

leía que la idea del suicidio le había ayudado a soportar la vida

y a sentirse libre, y pensé:

"Es exactamente o casa mucho con la protagonista".

Ella sufre de un cierto, vamos a decir, vacío existencial,

sin embargo, tampoco ha tenido una vida trágica.

Me comentaba un autor hace tiempo que había una generación,

entre los 40 o así, que era una generación quejica

Puede ser.

Yo creo que ella es hija de su época,

y sí que hay, yo veo ese vacío existencial.

Sí que es una mujer que no ha sufrido especialmente,

tampoco la han herido mucho, y parece que sí, ¿de qué se queja?

Ha podido estudiar, tiene una familia,

tiene relaciones cuando quiere...

Pero yo creo que ella sufre,

sufre este vacío que creo que quizás es generacional.

Pero no le gusta el mundo que le ha tocado vivir,

tampoco hace nada para cambiarlo.

No, no, ella lo soporta, sobrevive,

aprende a mentir para que no se fijen mucho en ella

y sobrevivir sin tener que hacer.

Un poco se acerca al taoísmo, cierta vida contemplativa,

de ir haciendo... Un poquito, en cierto sentido.

Y luego tenía la sensación de que es una gran hedonista.

Cuando acabé la novela, pensaba que le gusta buscar el placer

casi más que la propia felicidad.

Como si la felicidad fuera algo sobrevalorado,

ella va un poco más...

Como si estuviera fuera de su alcance o no fuera real.

Y en cambio, los placeres momentáneos...

Es un libro que aprecia el sexo, aprecia el placer de la lectura,

del arte, de la comida... De la comida.

Y es hedonista en ese sentido, y le da sentido a seguir viviendo.

La novela se desarrolla con diversos saltos en el tiempo.

Vamos conociendo la historia de esta protagonista de niña,

de adolescente, de joven, y ya en la etapa adulta,

y en todas esas etapas, vemos que la figura de la madre

es muy importante,

no sé si decir casi hipocondriaca de la madre.

Sí, puede. Es lo que hoy diríamos una madre tóxica.

Yo también soy madre y creo que todas lo somos un poquito,

pero esta lo es mucho.

Y sí que la va persiguiendo.

Ella, igual que la hermana, son víctimas de la madre.

La madre no es la culpable absoluta, tendrá sus cosas.

Pero han tomado caminos distintos las dos hermanas.

La hermana va repitiendo que es tan feliz, está medicada.

Y ella no, ella tiene esta...

La tolera, no ha roto con la familia, la tolera,

pero va buscando sobrevivir al margen, un poco, de la familia.

Y esa educación marca la relación que tiene con la hermana.

Porque la hermana lleva una vida más convencional

que la protagonista. Está casada, tiene hijos.

Y siente la necesidad constante de decir que es feliz,

pero para serlo, debe tomar pastillas.

Ansiolíticos, antidepresivos. Sí.

Es una cosa que me he dado cuenta que sucede.

Yo no sabía que había tal cantidad de gente

que se medicaba para, entre comillas, ser feliz.

Y yo creo que el ir repitiéndolo es el autoconvencimiento.

Yo voy diciendo que soy muy feliz, que hago lo que toca.

La figura de la tía se había planteado en un principio

que podía ser lesbiana, pero no, lo aparta y se casa y el camino,

bueno, convencional,

que seguro le va a asegurar esta felicidad que nos han vendido.

(LEE) "Una mujer que siente que está sola

tiene muchas maneras de morir a manos de ella misma.

Basta con extraer de su mirada

aquel brillo incendiario de la niña que fue.

Una mujer que siente que está sola tiene muchas maneras de caer,

basta con tatuar en su centro:

'Estás hecha de nadie y no sirves de nada sin un hombre'.

Una mujer que siente que está sola

tiene muchas maneras de inmolarse por dentro,

sin que nadie lo note.

Basta con amarrarse un corazón de hielo

alrededor del cuerpo.

Y esperar."

(Música)

Seguro que a la protagonista de "Permafrost",

licenciada en Historia del Arte,

le encantaría pasear por esta Fundación Tapies,

donde os recomiendo tres libros muy especiales.

El primero, "Campo de la estrella".

Una historia ambientada en la España del año 995,

cuando los peregrinos cristianos debían recorrer

zonas fronterizas con el califato Omeya.

Una entretenida novela histórica repleta de acción,

misterio y donde el juego de la oca tiene un papel primordial.

Deberéis averiguar el porqué.

Leer a Gonçalo Tavares debería ser obligatorio.

Ahora tenéis una buena oportunidad porque Seix Barral

ha tenido la feliz idea de publicar "El reino",

donde se agrupan esas cuatro novelas cortas

conocidas como "Los libros negros".

Son historias ambientadas en un país indeterminado

en un periodo de guerras y, a partir de ellas, reflexiona

sobre temas como el poder en las relaciones sociales,

la libertad del individuo, el mal y, por extensión,

sobre el nacimiento del fascismo.

El permafrost que da título a la novela de Eva Baltasar

es esa capa de la tierra que está permanentemente helada.

No abandonamos el frío,

ahora viajamos hasta los polos con Jesús Marchamalo,

que ha investigado la vida de los pioneros

de aquellas gélidas tierras,

pioneros como Amundsen, Nansen o Robert Scott.

Y ha escrito un libro interesantísimo que, además,

cuenta con preciosas ilustraciones de Agustín Comotto.

Eso sí, para leerlo hay que abrigarse.

(Música)

Cualquier el libro de Balzac, el escritor supremo.

Capaz de hablar tanto de la realidad social

como del corazón de una mujer o de un hombre.

Para mí, "Ulises", de James Joyce.

He leído "Dublineses", también de Joyce,

que me pareció magnífico.

Pero el "Ulises" no lo entiendo.

Me parece una estafa intelectual.

"Anna Karenina", de Tolstói.

Lo perdí porque lo llevaba conmigo a todas partes,

en el tren, en el metro, en el autobús.

Me tenía tan atrapada que me lo dejé en algún lado.

Es un libro de un escritor egipcio

que se llama Alaa El Aswany, autor de "El edificio Yacobián",

que fue un best seller mundial.

Acaba de publicar un libro nuevo o que, en todo caso,

acaba de salir en Francia,

que ya he regalado cuatro veces en 15 días.

Para mí, es una suerte de Balzac oriental.

El libro se llama "J'ai couru vers le Nil".

La Biblia.

He intentado leerla varias veces

y siempre con intensidad y conciencia,

pero no entiendo nada.

Se repiten las cosas indefinidamente

y no sé lo que quieren decir.

"Tres besos" es el último tomo de una saga

que comienza con "Los ojos amarillos de los cocodrilos".

En ella, he intentado hacer una fotografía o una película

de lo que pasa hoy tanto en Francia como en Nueva York o en Londres.

Entre los jóvenes, entre los no tan jóvenes.

Todos los problemas que conmocionan actualmente a la sociedad

y que no sabemos muy bien cómo nombrar.

(Música)

Hoy os voy a recomendar "Zampalabras".

-Hoy os voy a hablar de "Manual del terror".

-El libro va de un niño

que resuelve un caso de un ladrón de palabras.

-El libro va de animales,

bueno, animales muertos y vivos.

Y personajes de terror.

Y te explicas tres novelas de terror

y muchas películas que puedes ver.

-Es como un troll porque tiene hambre

y, entonces, como no encuentra comida,

tiene que comer las palabras que son de comida

como manzana, flan.

Y muchas cosas más.

-Bueno, está Drácula,

Nicolás el vampiro, unos hombres lobo,

brujas y hechiceros.

Lo más divertido del libro

es que el niño prueba las palabras

y después dice: "Mejor merendamos en casa".

He aprendido que Drácula vivía en un castillo

y que no nació donde nacen la mitad de los vampiros,

que nació en Transilvania.

(Música)

Es una novela donde salen muy pocos hombres

y los pocos que salen, casi sobran.

Para la historia no hacen falta casi.

No, son un poco marginales, verdad.

Y una cosa que no me había dado cuenta,

me di cuenta porque un lector me dijo:

"No hay hombres en esta novela".

Yo dije: "No puede ser, vamos a mirar, seguro que hay alguno".

Y realmente no.

La novela ha actuado un poco de espejo de mi propia vida.

Y en mi vida, hay pocos hombres.

Yo estoy casada con una mujer, tengo dos hijas niñas.

Mis padres, los tengo y los quiero un montón,

pero viven un poco lejos también.

No tengo amigos...

Hay pocos hombres y como es una novela

que la he escrito poniéndome las cosas muy fácil,

he escrito un poco desde mi experiencia

sin ser evidentemente una autobiografía,

pues ha reflejado esta ausencia de figuras masculinas.

Si tuvieras que explicarle a cualquier espectador

de qué va la novela, ¿qué le dirías?

Porque es la historia de una mujer,

en el fondo no podemos decir que haya un conflicto, ¿no?

En el sentido más tradicional.

Sí, es la voz de una mujer que, en primera persona,

cuenta su historia,

que son sus sentimientos, sus emociones,

sus pensamientos en esa supervivencia,

en el momento que le ha tocado vivir

y en esta búsqueda del sentido.

No es una novela combativa ni militante

en el tema vinculado con la homosexualidad,

con el tema del lesbianismo.

Si algo destaca, por encima de todo,

precisamente es que se aborda el tema con absoluta naturalidad.

¿Era algo buscado?

No era buscado, es que surgió así.

La protagonista es mujer porque yo me siento mujer.

Ella es lesbiana porque yo me siento,

ahora mismo, lesbiana, y lo he escrito desde lo fácil.

Y, por eso, ha surgido así.

Por eso, tal vez, destila esa normalidad, naturalidad.

Sin embargo, cuando acabas la novela, piensas:

"Es una novela narrada en primera persona,

es una novela, como tú has comentado,

que con esta protagonista compartes algunas cosas".

No puedes evitar pensar que tiene un punto terapéutico.

Sí, es terapéutica en el sentido

de que he aprovechado su voz para decir cosas que yo pienso

y que siento y me he quedado muy a gusto diciéndolas.

Tampoco tengo amigos, no puedo compartirlas,

las he compartido con quien quiera.

Tiene este punto terapéutico.

El sexo es fundamental en la vida y en esta novela también.

Hay un momento en el que la protagonista dice:

"El sexo me aleja de la muerte".

¿Crees que forma parte también, es un poco su tabla de salvación?

No sé si la salva,

pero lo que sí hace es mantenerla arraigada en el momento presente.

Mientras está manteniendo sexo,

no está pensando en los fantasmas del pasado

ni está proyectando el futuro ni preocupándose de nada,

está ahí presente.

Y esto la salva momentáneamente de la vida y de la muerte.

De las dos cosas.

Ella es una mujer que no quiere comprometerse.

No se compromete con sus parejas, va saltando de una a otra.

No se compromete, por ejemplo, con el tema de la maternidad.

Tiene un punto egocéntrico, según se mire.

Sí, tiene un punto egocéntrico.

Es una mujer que rehuye el compromiso

porque le cuesta aceptar la idea

de que la felicidad de otras personas dependa de ella.

Y ahí sí que se cierra en banda.

Conocíamos de tu carrera literaria

los poemarios que habías publicado hasta ahora.

Poemarios, algunos, premiados.

¿Llegas a la narrativa de manera natural, era un objetivo,

nunca habías imaginado que escribirías un día una novela?

No, llegué por casualidad.

Porque fue un día a una psicóloga

porque tenía problemas existenciales, como tanta gente.

Como la protagonista.

Y para no medicarme, fui primero a la psicóloga.

Y estuve, lo típico, una hora contándole mi vida y me dijo:

"Veo que estás muy desorganizada, muy poco estructurada.

Ve a casa y escribe,

escríbeme tu vida en cuatro páginas".

Yo le hice caso, fui a casa,

empecé a escribir y vi que me aburría mucho,

que mi vida yo ya me la sé.

Pero descubrí que me gustaba el ejercicio

de contar una vida en primera persona.

Además, me di cuenta que empezaba a mentirle a mi propia terapeuta

introduciendo variaciones que hacían más amena la lectura.

Y dije: "Así no vamos a llegar a ningún lado".

Entonces lo que decidí fue dejar la terapia

y darle rienda a esta voz, a ver qué pasaba.

Yo no sabía si saldrían 10 páginas, 20 o 100, ¿no?

Al final, surgió una novela.

Tengo entendido que va a ser un tríptico, ¿por qué?

Porque terminé el "Permafrost" y pensé:

"Ostras, me lo he pasado muy bien".

Eso lo primero.

Yo escribo porque me encanta, lo disfruto.

Y terminé y pensé:

"Hay más temas que me gustaría tratar

como vivir en pareja, la maternidad".

Y dije: "Necesito, mínimo, dos novelas más".

Ya se me ocurrieron los títulos,

fue cosa de un minuto y me comprometí y ahora ya está.

Pero ¿con personajes distintos? Sí.

Serán mujeres distintas, las tres en primera persona,

contando su historia.

Entonces, tengo una curiosidad.

Esta novela está funcionando muy bien,

es una novela que, además,

se ha vendido en varios países siendo tu primera novela.

¿De qué manera ese éxito puede influir en estas dos

que todavía están por escribir?

Sí, tu curiosidad es mi miedo.

No me preocupa porque yo escribí "Permafrost"

haciendo lo que yo quería realmente

y escribí tal y como yo quería escribir y voy a seguir haciéndolo.

Van a ser personajes distintos.

Yo reconozco que el de "Permafrost" es muy atractivo,

tiene mucho "sex appeal".

No sé los otros.

Van a ser distintos, pero los voy a disfrutar igual.

Lo que pase después, ya se verá.

Creo que no lo hemos dicho durante la entrevista,

pero lo cierto

es que la protagonista de "Permafrost" no tiene nombre.

Y no le hace falta porque es un personaje

que por sí mismo, cuando acabas a la novela,

te das cuenta de que es totalmente reconocible.

Un día habría que probarlo también

con un programa de televisión que no tuviera título.

Voy a pensar en ello.

"Se está bien aquí, por fin.

Las alturas tienen eso: cien metros de vidrio vertical.

El aire es aire en un estado superior de pureza

y, por eso, además, parece más duro.

Por momentos, casi compacto.

Se cierne cierto olor a ferretería.

La capa de ruido pesa como hollín y se mantiene latente allí abajo,

como un ojo de petróleo finísimo, crujiente,

una suerte de regalo negro y brillante.

No pasa ni un pájaro.

En realidad, ellos también tienen su propio estado.

Entre nosotros y nuestros, llamémosles, dioses.

Un vacío habitable

entre las líneas más elevadas del pentagrama.

Ahora mismo soy y no soy."

(Música)

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Página Dos - Eva Baltasar

08 ene 2019

Entrevistamos a Eva Baltasar por "Permafrost" (@LitRandomHouse), traducido por Nicole D'Amonville. Y también: un poema de Rosana Acquaroni, ensayos sobre la muerte, novedades, cuestionario a Katherine Pancol

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