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Para todos los públicos Página Dos - Beatriz Rodríguez - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Hoy vamos a dar un paseo literario muy especial con Beatriz Rodríguez

y sus ángeles.

(Música)

Beatriz, tu nueva novela está ambientada en un pueblo

que está en un valle, en la falda de una montaña,

rodeado de huertas, de pozas, de manantiales

y un buen día aparece muerto, vamos a decir,

el heredero de un rico hacendado de la zona.

Algunos podrían etiquetarla como de novela negra rural,

¿qué opinas?

Aunque tiene elementos de novela negra,

el tema del asesinato y la investigación de Clara,

he puesto más el foco en la muerte de Fran en sí,

o sea, en la consecuencia violenta de ese asesinato

que viene de la historia que cuento desde el principio,

desde que ellos son adolescentes.

Lo cierto es que también se podría hablar de novela costumbrista,

porque la vida del pueblo, el día a día, está muy presente.

Sí, sobre todo, a través, creo, de las recetas,

de toda esa parte culinaria que se mete dentro de la narración

y que, en realidad, sirve como contrapunto

de ese ambiente rural al carácter de la protagonista, de Clara,

que es absolutamente urbanita.

Hablabas de Clara, esta joven periodista

que llegó al pueblo junto a su marido,

que queda viuda muy pronto.

¿Qué podemos contar de esas investigaciones

que llevará a cabo Clara? ¿Hasta dónde podemos contar?

En realidad, las investigaciones de Clara nos sirven

para conocer a los personajes

que estamos conociendo en ese flashback de la novela,

en esa otra parte en la que conocemos a un grupo de adolescentes,

la pandilla que pasan juntos los veranos descubriendo el mundo.

En el tiempo presente, el de la investigación,

que es en el que conocemos a Clara, ella en realidad es un vehículo,

ella coordina ese coro de personajes y nos ayuda a entender esa evolución.

Algunos podrían pensar que Clara es la protagonista, pero no es así,

porque esta es una novela de personajes

y entre esos personajes,

dan ganas de destacar los personajes de las mujeres.

Son mujeres muy especiales, ¿a cuáles destacarías?

Está la tríada, son las chicas en la adolescencia,

que luego son unas mujeres bastante peculiares o casi peligrosas...

(RÍE)

Serían Rosario, María y Eugenia,

que obedecen a caracteres femeninos distintos.

Es cierto que me ha interesado profundizar

en los caracteres femeninos,

no es una novela de mujeres, también en los masculinos,

pero, sobre todo, cómo ellas, una cosa femenina muy atávica,

van serpenteando a través del poder femenino,

del "establishment",

y parece que se van saliendo con la suya poco a poco.

¿Quién es Fran, la víctima?

Fran es un personaje, sobre todo, lo que te comentaba antes,

sobre el que circula muchísimo la violencia.

Lo vamos entendiendo más a través de la evolución de los adolescentes,

pero es el líder de una pandilla de adolescentes,

como cualquier otra pandilla de adolescentes

que no tiene una moral muy clara, que obedece a una dictadura de grupo

y ni el mismo Fran, siendo líder, tiene las ideas muy claras

y, sin embargo, hacen barbaridades con los animales,

cómo se comportan con las chicas...

Es, un poco, ese ambiente rural que es un poquito duro.

Este sitio funcionaría para colocar Fuentegrande.

Perfectamente, estamos en los alrededores de Fuentegrande.

(Música)

Hoy visito Zaragoza con la intención de que en esta ruta literaria

el protagonismo lo compartan a partes iguales

una novela, su autor y la ciudad que los vio crecer.

Porque hoy voy a pasear por la "Noche de los enamorados",

novela póstuma y autobiográfica de Félix Romeo.

(Música)

Este escritor zaragozano falleció en 2011 a los 43 años

y la cultura española se puso de luto de manera unánime,

aunque fue en esta ciudad

donde la pérdida dejó una huella más profunda y dolorosa.

Dicen que Félix Romeo adoraba conversar y compartir ideas

entre platos y fogones

y que le fascinaba descubrir restaurantes exóticos.

En Zaragoza le siguen recordando en muchos, como en Casa de Emilio,

uno de sus favoritos,

donde su presencia casi se puede tocar.

Hay una tertulia, la tertulia Labordeta,

en la que el alma de esa tertulia eran Labordeta y Félix Romeo.

Félix era, un poco, el alma de ese colectivo.

Era brillante, divertido...

Se hicieron unas fotos que creo que han sido las últimas fotos

que se le han hecho a Félix en vida,

porque moría, como digo, me parece que dos días más tarde en Madrid,

en casa de Alma.

Noto su ausencia mientras paseo por las mismas calles

por las que el autor solía perderse.

(Música)

Ayer, por fin, te vi...

Como también la noto al finalizar su último libro.

En él, relata un crimen real cometido aquí,

en el barrio de las Delicias.

La combinación de investigación periodística

y relato autobiográfico es magnífica y rotunda.

(Música)

"Noche de los enamorados" empieza aquí, en la calle Barcelona,

en alguno de estos portales oscuros.

Después, lentamente,

Romeo nos regala detalles personales y evidencias policiales

para terminar mostrándonos al asesino

con todas sus contradicciones.

(Música)

Aunque el verdadero inicio de esta novela

sucede a las afueras de la ciudad, en la antigua cárcel de Torrero,

donde Félix Romeo cumplió condena por insumisión.

Allí compartió celda con Santiago Dulong,

el asesino que después convertiría en personaje.

El autor lo cuenta en la novela y yo lo recuerdo ahora,

al cruzar las puertas

de lo que queda de aquel centro penitenciario,

hoy reconvertido en un espacio ocupado.

(Viento, música)

La novela y el escritor se funden constantemente con la ciudad.

Esta presencia se hace real mientras camino por el centro histórico

y recuerdo el pasaje en el que Romeo recrea la escena del crimen

en su propio hogar y con su pareja.

Eso sucedió aquí, en el barrio del Gancho,

en la calle Conde Aranda.

¿Dónde has estado?

Y es que Romeo era un enamorado de Zaragoza,

una ciudad enmarcada por el río Ebro

y decorada por los 13 puentes que lo cruzan, como este,

conocido como Puente del Pilar,

pintado con los colores del equipo de fútbol local,

del cual era hincha el autor de "Noche de los enamorados".

Un abrazo, hasta mañana.

Félix hace una investigación sobre una persona

que nadie se interesaría por ella,

una persona que muere a manos de su pareja

que, durante el juicio,

las palabras que utilizan el fiscal, los abogados, los forenses,

la convierten en culpable más que en víctima

y, entonces, él quiere hablar de esa persona

y nos hace pensar en muchas otras personas,

eso es lo que creo que logra hacer Félix.

(Música)

Con tristeza, justo aquí, en la plaza del Pilar,

donde absorta en la silenciosa belleza de la catedral,

me despido de Romeo y su ciudad

mientras le doy vueltas a mi próxima ruta literaria,

que también será la vuestra.

Escribo aquí,

un hombre sobre el viento...

(Música)

Si tuviera que elegir los tres libros más importantes de mi vida,

escogería el poemario de Yeats, "La Torre".

También me gustaría escoger todas las novelas de Henry James,

pero si debo quedarme con una, escogeré "Retrato de una dama"

y, por último, el libro de poemas de Rainer Maria Rilke,

"Elegías de Duino".

El libro de poemas "La Torre", del poeta irlandés Yeats,

se publicó en 1928

y es, para mí, el mejor poemario de la historia.

Tiene unos 25 poemas

y cada uno de ellos es una obra maestra.

Henry James es el mejor escritor de la historia,

mejor que Tolstoi.

En mi opinión, fue el primer escritor moderno.

Su novela "El retrato de una dama" es útil,

densa,

reveladora

y una obra de arte inmensamente bella.

He elegido la obra de Rainer Maria Rilke,

"Elegías de Duino",

porque está escrita en alemán, idioma que amo.

También porque es un gran canto al mundo

y al misterioso hecho que es la vida humana en la tierra.

(Música)

Beatriz, dos tiempos distintos viajan por tu novela.

Tenemos el presente, con la muerte de Fran y la investigación,

y luego tenemos el pasado, donde encontramos una serie de flashback

que nos permiten conocer a los protagonistas

cuando eran jóvenes,

cuando conformaban una pandilla en ese pueblo.

¿De ahí el título de la novela, "Cuando éramos ángeles"?

Sí, además, el título, normalmente los escritores

casi ponen el título al final, eso es lo normal, ¿no?

Yo empecé a pensar que quería escribir

una historia sobre la pérdida de la inocencia

y eso tiene que ser en la época de deconstrucción, la adolescencia,

y estaba en esa idea de la pérdida de la inocencia

y me encontré con el poema de Labordeta,

que es la cita del principio,

y luego me di cuenta que el capítulo central

tenía que empezar así, "Cuando éramos ángeles"

y todo lo que cuento ahí,

o sea que es un título que dice mucho del tema de la novela.

Siento que está muy presente la violencia en tu novela,

no te recreas en ella, no hay escenas morbosas,

es una violencia latente, que te llega a angustiar,

pero que no se manifiesta de una manera muy clara.

Tal vez, porque lo hago a través de la mirada de los personajes.

Es una descripción un poco contenida porque ellos tienen,

al fin y al cabo, son adolescentes, tampoco pueden ser muy complicados

o tener unos pensamientos muy elevados,

entonces, a través de esa contención,

me ha interesado más

en que el lector lo percibiera de una manera indirecta.

¿Crees que es una novela muy generacional?

Porque es una novela, incluso, con banda sonora.

(RÍE) Sí.

Es la primera generación que nace en democracia,

es mi generación, la generación nacida en los años 80

y que la adolescencia es en los 90,

y la música unía mucho.

Es la primera vez que se tiene acceso a la música extranjera

con una facilidad pasmosa.

En un pueblo como Fuentegrande, llega el disco de U2,

"The Joshua Tree", con una facilidad que, igual,

en una generación anterior era imposible,

y eso creo que les unía mucho.

También es una novela muy gastronómica.

Con uno de los personajes en especial, ¿no?

¿Es un tema que te interesa? Me encanta cocinar, creo que se nota,

y me encanta la narración culinaria,

una cosa que dice Chavela, "Para despertar los sentidos".

Es muy importante,

creo que, incluso, para localizar realmente dónde está,

porque, geográficamente, he pensado en muchos sitios,

pero las comidas son las de mi casa.

(Música)

Fiódor Dostoyevski nació en Moscú en 1821.

Sufría epilepsia,

enfermedad que se agravó en 1836 tras la muerte de su padre

y que influiría en su literatura de manera notoria.

En 1843, con 22 años y tras terminar sus estudios de Ingeniería,

fue ascendido a subteniente y destinado a San Petersburgo.

Para entonces,

ya era un lector voraz y un escritor en ciernes.

Así que abandonó el Ejército y publicó su primera novela,

la epistolar "Pobre gente".

Este mes de febrero se cumplen 135 años de su muerte

sin que sus obras hayan perdido un ápice de vigencia ni de lectores.

Dostoyevski fue condenado a muerte en 1849

por participar en actividades consideradas antigubernamentales.

Finalmente, se libró de la pena

pero pasó cinco años de trabajos forzados en Siberia.

Amnistiado en 1857, se casó y regresó a la literatura.

Dos años después, aparecieron las autobiográficas

"Humillados y ofendidos" y "Memorias de la casa muerta",

en las que narraba las penurias que acababa de experimentar.

El autor moscovita es recordado

como un maestro en la descripción del alma humana

y sus insondables profundidades.

Posiblemente, porque él mismo luchó contra sus propios demonios.

Tras ese exorcismo literario,

pasó varios años dedicándose a viajar,

a perder todo su dinero en casinos y a mantener romances extramaritales

que lo devolvieron a Moscú solo y en bancarrota.

Fue entonces cuando escribió una de sus obras más importantes,

la desoladora "Memorias del subsuelo".

(Música)

Pero en 1865, las cosas se torcieron un poco más.

Aún no había salido del duelo de su esposa,

muerta unos meses antes tras una larga enfermedad,

cuando falleció su hermano

y tuvo que hacerse cargo de su familia

y de las deudas que este había contraído.

El escritor consiguió mantenerse a flote

gracias a "Crimen y castigo",

aunque el contrato leonino que firmó

le obligaba a entregar una nueva obra a finales de año.

Dostoyevski contrató una secretaria a la que dictó, en 26 días,

la novela que se convertiría

en otro gran clásico de la literatura, "El jugador".

En 1871, el escritor se había casado de nuevo

y había sido padre.

También había escrito "El idiota",

protagonizada por el príncipe Myshkin

que, como él, sufre epilepsia.

Un año más tarde, regresó con su familia a Rusia

donde escribió la que sería su otra gran obra magna,

"Los hermanos Karamazov".

Al año siguiente, murió de una hemorragia pulmonar.

(Música)

Fiódor Dostoyevski se pasó toda su vida escribiendo

sobre aquello que conocía mejor.

Conectó sus traumas infantiles

con la degradación de la sociedad rusa,

la adicción al juego con la filosofía y la moral.

Unas magistrales combinaciones literarias

que lo convirtieron en uno de los escritores

más importantes de la historia de la literatura.

(Música)

Las vacaciones de verano están muy presentes

en la novela de Beatriz Rodríguez, como lo están en la de Michel Bussi,

un autor de mucho éxito en Francia

que acaba de publicar una novela negra,

"No lo olvides jamás".

Aquí tenemos a Jamal,

también de vacaciones, pero en Normandía,

que intenta impedir el suicidio de una joven muy bella,

que aparecerá muerta más tarde

con evidentes signos de haber sido agredida sexualmente

y con una bufanda roja atada al cuello,

la misma con la que Jamal intentó salvarla. Menudo misterio.

(Música)

Agosto es un mes fantástico para muchos,

por aquello del merecido descanso,

pero este último no lo fue para nosotros,

ya que fallecía nuestro admirado Rafael Chirbes

que, además, finiquitaba su última novela,

"Paris-Austerlitz".

Una novela en la que vais a encontrar

la historia de amor homosexual

entre un adolescente español y un hombre maduro francés.

Hay momentos maravillosos,

pero también otros instalados en el infierno.

Es un magnífico libro, es Chirbes en estado puro.

(Música)

No abandonamos Francia, aquí transcurre la nueva novela

de Leonor de Recondo, "Sueños olvidados".

Una novela donde los protagonistas son sus propios abuelos.

Primero él,

que deja Aranjuez cuando se siente presionado por los izquierdistas

y llegará a su Irún natal,

donde descubrirá que su mujer y sus hijos

también han tenido que huir,

en este caso, presionados por los militares sublevados.

Una estupenda novela sobre los abuelos,

pero también un magnífico libro sobre el exilio.

(Música)

(NIÑA) ¿Conoces de los Mumin? Te cuento.

Son unos simpáticos trols que viven en un bosque escandinavo

junto a otras criaturas fantásticas.

Los Mumin son dulces, soñadores,

pero también son unos terribles maquinadores y yo...

me lo estoy pasando pipa leyendo sus aventuras.

-Qué casualidad, Carla,

yo también estoy leyendo una novela escandinava,

aunque en mi caso, no es del todo fantástica

ya que sucede en un mundo de lo más real.

Se llama "La princesa de hielo y fuego"

y es la historia de una hacker adolescente

que tiene que enfrentarse a una organización criminal.

¡Una pasada!

(Música)

La violencia, la música, la gastronomía y también el sexo,

porque hay sexo en tu novela y, además,

algunos colegas tuyos tienen muchos problemas

a la hora de describir estas escenas,

¿tú cómo te sientes?

Creo que lo pedía la propia historia

al estar narrando la vida y el descubrimiento del mundo

a través de la mirada de unos adolescentes.

Eso, por una parte, los adolescentes,

luego, por otra, está la parte de Clara,

que está viviendo un momento, está saliendo de un momento muy duro

en el que ha estado como bloqueada, como paralizada en todos los sentidos

y a través de lo culinario,

de las narraciones culinarias de Chavela y de toda la comida,

ella intenta que coma bien, y a través de Fernando Alegría,

que es el que le trae un poco de alegría a su vida,

va despertando.

Este tipo de elementos son importantes para los personajes.

Importantes, lo son, pero ¿no te sientes incómoda?

No, en absoluto. Forma parte también de la vida.

Sobre todo, pongo muchísimo el foco en las necesidades de los personajes,

porque construyo las historias a través de esos caracteres

y me lo pedían. Claro.

¿No te parece que es una novela muy adaptable al cine,

que es también muy visual?

Pues, ojalá, ¿no? (RÍE)

Creo que hay una cuestión generacional en esto,

porque a muchos escritores de mi generación,

que nos hemos quedado con las letras y la lectura,

pero también en la cultura audiovisual,

nos dicen esto cuando leen nuestros textos y creo que sí,

que precisamente por la influencia del cine y de la cultura audiovisual,

tal vez, he plasmado en la narración

cómo unir las imágenes que tenía en la cabeza.

Compaginas el trabajo de escritora con el de editora.

No sé si uno, cuando está escribiendo una novela,

se puede abstraer de esa condición de editora,

es decir, cuando leías el manuscrito,

¿lo mirabas con ojos de autora o con ojos de editora? ¿O con ambos?

Es difícil.

Al final, tanto un autor, un editor y un lector

es siempre un lector.

Siempre defiendo que un escritor lo que está, de alguna manera,

continuando el proceso de lectura

y, al fin y al cabo, el editor contribuye a eso también,

pero sí, creo que algo me ayuda el hecho de tener experiencia,

al menos, para el tema de la corrección, estilo

y ese tipo de cosas,

aunque nunca es fácil con el propio texto.

Claro, porque ¿es una novela muy reescrita?

Es una novela muy pensada.

Sobre todo, porque trabajé con una especie de "storyboard".

Lo que me decías antes del cine me ha parecido curioso porque sí,

digamos que la dibujé y la pensé mucho antes de sentarme,

pero el proceso de escritura no ha sido tan cambiante.

La periodista Clara Ibáñez,

¿podría tener más recorrido literario o se acaba aquí?

No lo tengo muy pensado. ¿No?

Lo que sí me ha pasado dentro de la novela

es que es el único personaje que sufre una evolución,

o sea, la catarsis, está en Clara

y era algo que en la estructura original

no tenía pensado.

Todos los personajes se quedan encerrados en Fuentegrande,

pero Clara sufre un cambio y eso, a lo mejor,

le da alas para colarse en otras ficciones,

todavía no lo tengo pensado.

(Música)

Pasa el tiempo y cuando miramos atrás,

intentamos aferrarnos a los recuerdos que nos consuelan.

Somos conscientes de los errores y fracasos,

pero buscamos alivio en todo aquello que nos haga sentir bien,

por eso, cuando miramos atrás,

no podemos más que dibujar una sonrisa de complicidad

porque todos vosotros nos habéis ayudado

a sacar adelante este programa de libros.

(Música)

"Aparentemente,

Rosario, Eugenia y María se fueron distanciando con los años.

Era algo que todo el mundo quiso creer

debido a la relación que Rosario y Eugenia

habían tenido con Fran Borrego

y al hecho de que María abandonara casi por completo el pueblo

cuando empezó la facultad.

Sin embargo, un extraño lazo unía a las tres chicas.

Cierta silenciosa complicidad las cobijaba

o cobijaba los sueños

de lo que las tres quisieron ser en algún momento de sus vidas

y que, con la decepción de los años, se iba desvaneciendo poco a poco.

Fuentegrande era un agujero negro,

un enorme agujero negro

en el que se iban perdiendo las ilusiones.

Pero entre las tres, guardaban un gran secreto

y eso las hacía especiales

dentro del aburrido y mediocre mundo que les había tocado vivir".

(Música)

(Música créditos)

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Página Dos - Beatriz Rodríguez

30 ene 2016

En Página Dos entrevistamos a Beatriz Rodríguez por "Cuando éramos ángeles", una novela negra rural. La ruta literaria nos lleva a la Zaragoza de "Noche de los enamorados", de Félix Romeo. John Banville nos descubrirá su canon. Y conmemoraremos el 135 aniversario de la muerte de Fiódor Dostoievski.

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