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"Las recetas de Julie".

"La tierra de los impresionistas".

¡Hola! Esta vez os propongo que me sigáis hasta Giverny.

Giverny está en la frontera de Normandía,

del Vexin normando. Estamos en Eure, con sus paisajes

de bosques y sus casas de entramado que siguen los meandros del Sena.

Pero si Giverny os suena de algo es, sin duda, porque fue,

durante más de 40 años, la residencia del famoso pintor

Claude Monet, padre de los impresionistas.

De hecho, estamos en su jardín y , más que un jardín, es su obra.

Ni una sola planta ni una sola especie de árbol

que no haya plantado él mismo y que fuera su inspiración.

Delante de mí, los famosos nenúfares, las ninfeas

que pintó tantas y tantas veces y que están expuestas en París.

Y este jardín que, evidentemente forma parte

de los jardines sobresalientes de Francia, es el segundo lugar

más frecuentado por los turistas en Normandía,

después del Monte Saint Michel. Imagínese, más de 600.000 personas,

muchos turistas japoneses. Monet era un admirador de Japón

y de las estampas japonesas. Pero verán que Giverny también es

la androlla, la sidra, el camembert, el conejo... Y Véronique,

Bernard y Christine saben bastante al respecto.

Ellos nos van a enseñar las delicias de la región.

Para visitar este extraordinario lugar he quedado con Claire,

historiadora del arte, esposa del pintor Jean Marie Toulgouat,

pariente de Claude Monet. Claire y Jean Marie han escrito,

a cuatro manos, obras dedicadas al artista y a Giverny.

Es en los años 70 cuando empiezan la restauración de la casa de Monet

lanzando una campaña para recaudar fondos.

Es difícil estar mejor ubicada que Claire para iluminarnos

sobre la obra de una vida.

Hola, Claire. Hola, ¿qué tal estás?

Todo bien, ¿y tú? Siempre genial en un jardín.

Es lo que te iba a decir. Es tan inspirador, relajante.

Es la primera vez que lo visito. ¿Es la primera vez que vienes?

Sí. ¿Esta casa era la casa de Claude Monet?

No, es una casa de campo; era su casa. Es importante.

Sí, vivió de forma permanente. Sí, así es. Vivió aquí.

No fue su residencia secundaria. Se instaló aquí porque tenía espacio

y, en aquella época era sobre todo un espacio amurallado.

Se volvió jardinero de inmediato, un botánico de inmediato,

aunque nada suponía que esto ocurriría.

Sí, eso es lo que me impresiona, porque creí comprender que el jardín

había sido restaurado tal y como lo había concebido Claude Monet.

Este jardín le llevó 43 años de trabajo.

Llegó en 1883 aquí

y, murió en 1926, así que es exactamente

la mitad de tiempo de su existencia. Entonces hace prácticamente un siglo,

¿el jardín se parecía a esto? Sí, la verdad es

que se parecía a esto durante los años 1900 - 1910.

Al llegar, dices: "mira, parece más bien un jardín inglés",

por la densidad de vegetación, por la libertad que se le da

a la vegetación y, a pesar de ello, estamos ante un jardín lineal

a la francesa. Es una mezcla entre los dos.

Sí, sí. Por supuesto. Es gracioso que lo digas,

porque muy poca gente se da cuenta. Hay una estructura muy geométrica.

Hace referencia a la Francia nostálgica

del siglo XVIII. ¡Sí, claro! ¡Por supuesto!

Su trabajo consistía en hacer desaparecer esta geometría

bajo una densidad vegetal enorme, con masas monocromáticas yuxtapuestas

Digamos que es como un parque. Sí; en el núcleo de esta estructura

se aprecia un descontrol. Esta es la temporada perfecta.

La primavera es ideal. Es en la que está más florido.

Claro. Lo que impresiona cuando uno se pasea por aquí...

Estaba sobre el famoso puente japonés,

con las ninfeas a mis pies... Es muy emotivo;

es decirse que... Sí, así es.

La impresión de estar en una obra. Una obra dentro de la obra.

Y no había considerado esto antes de venir aquí.

Porqueen realidad, cuando Monet elige plantas para plantar,

ya tiene en mente el lugar en el que van a estar.

¿Y el cuadro, tal vez? Monet planta sus motivos.

Tú has trabajo en el jardín y también en la gastronomía.

Sí, sí. En la vida de Monet, ¿es así?

¿Los recetarios? Sí, los recetarios.

Pero, ¿de verdad, dejó recetarios? ¡Claro! Ahora me pertenecen a mí;

solo hay que fijarse bien en una cosa: Monet era un goloso

y un sibarita y nunca cocinó con sus propias manos.

Yo conocí a la última cocinera. El libro está dedicado a ella,

Marguerite; y me decía: "estábamos muertas de miedo todo el tiempo.

¿Sabe por qué? Porque nunca ponía un pie en la cocina".

La vida que tenían aquí estaba organizada

como la vida de un monasterio. Comíamos a las once y media,

pero en punto. No nos podíamos retrasar.

Si los hombres se habían marchado a herborizar a la colina;...

todos eran muy buenos botánicos. Había un silbato,

así que silbábamos para que llegaran puntuales.

Estaba todo muy estructurado.

Vayamos ahora a descubrir el interior de la casa,

toda una obra de arte.

Está lleno de encanto.

Aquí está el comedor. ¡Qué bonita es!

Este es el comedor para una familia numerosa.

Cuando sacan todos los alargadores, se pueden sentar hasta 16.

Ellos ya eran diez. Había ocho niños,

así que si venían invitados, había que...

Y aquí están las estampas japonesas, porque a Monet le gustaba Japón.

Es una colección de estampas. El maestro de Giverny

había elegido vivir rodeado de estampas japonesas.

Le gustaban tanto que constituyó una colección de excepción.

Pasando por el jardín hasta su interior,

Monet vivía en Japón y, eso que nunca puso un pie allí.

Llegamos a la cocina. ¡Vaya, otro color!

Aquí tenemos el azul. No sé si sabes que el azul,

en aquella época, figuraba en todos los libros de cocina

que se regalaban a las chicas que se casaban.

¿De verdad? ¿La cocina debía ser azul?

La cocina debía ser azul porque repele las moscas

y los insectos. Me gusta esta habitación,

porque da siempre al jardín y, me acuerdo de Marguerite.

Marguerite era la cocinera, ¿verdad? Marguerite era la cocinera y decía:

"yo cocinaba delante de mis manzanos japoneses".

¿Sabes que cuándo se quiso casar con Paul,

Monet entró en pánico. Le dijo: "no me puede abandonar,

es impensable. Tráigame a ese joven. ¿Cómo es?" Y lo contrató.

Al visitar las habitaciones privadas de la casa

descubrimos la habitación del artista, que agrupa

un gran número de reproducciones de lienzos de sus amigos, Cézanne,

Renoir, Signac o Caillebotte. Una habitación con vistas.

La inspiración para un decorado diferente cada día.

Canto de los pájaros

Muy a mi pesar, vamos a abandonar este jardín maravilloso

y, tras las comidas espirituales y florales,

nos vamos a centrar en las comidas más terrestres y concretas,

porque vamos a ir a visitar a Véronique,

que vive en una casa muy particular en Giverny.

Es una casa que durante mucho tiempo albergó a artistas

de la época de Monet y más adelante. Es la casa Baudy,

y vamos a preparar una compota de conejo a la sidra.

Canción en francés

¡Hola, Véronique! ¡Hola, Julie!

¿Qué tal? Muy bien.

¡Qué casa tan bonita! Aquí todas las casas son bonitas.

¡Es una maravilla! ¿Cierro? Sí, sí, claro.

Nos reencontramos con los colores de la casa Monet.

Sí, efectivamente. Voy a echar un ojo.

Pasa.

Aquí estamos en otro ambiente, más contemporáneo.

Está genial. Mucho más contemporáneo.

¿Entonces esta casa tiene historia en el pueblo?

Sí, era la casa de la señora Baudy, la bisabuela de mi marido.

Y la señora Baudy acogía a artistas, ¿verdad?

Exacto. Acogía a los artistas estadounidenses en esta casa.

Era el anexo del hotel. ¿Artistas que venían porque Monet

se había instalado aquí o porque la luz era preciosa

y el pueblo era...? Los dos seguramente,

pero creo que hubo hasta 350 artistas en el registro del hotel,

en 30 años. No solo había estadounidenses;

había escoceses, irlandeses, había checos.

Y los recibía sumamente bien y, además, le gustaba compartir

y les hacía de comer. Sí, igual que haces tú.

Sí, un poco. Sí, eso es. Pero era cocina bastante rústica.

Sin embargo, se inspiraba mucho en los estadounidenses.

Hoy vamos a hacer conejo. Así es.

Compota de conejo. Compota de conejo. Enséñame; a ver.

¿Por dónde empezamos? Vamos a sofreír el conejo.

Voy a quitar esto. Mantequilla, de Normandía.

Yo la mezclo con un poco de aceite. Para evitar que se queme.

Voy a coger un tenedor. Y esta receta, ¿de dónde viene?

Pues de nuestras bisabuelas, porque mi familia y la de mi marido

eran de Giverny. ¡Mira que es raro eso!

Sí. Somos amigos de la infancia. ¿Sois cien por cien de la zona?

Sí, y mi nieta es la novena generación en esta casa.

¡Vaya, no es un conejito!

Es uno bien grande. No sé de dónde lo habrás sacado.

¿Es una cabra? ¡Es gigante!

Espera, no estoy segura de que podamos meterlo todo.

No, no. No pasa nada. ¿Lo hacemos con esto?

Bien, vamos a dorarlos. ¿Quieres que cortemos algo en rodajas?

Sí. Vamos a pelar las zanahorias y a cortar las chalotas.

Al final, los ingredientes son bastante simples.

¿Cómo corto esto? ¿Fino? En rodajas, en rodajas gordas.

Exacto, muy bien. Así. ¿Rodajas gordas? ¿Así?

Bueno, y esta pasión por la cocina, ¿es hereditaria,

si he comprendido bien? Así es.

Viene de familia. Me la transmitieron. Exacto.

¿Se la has transmitido a tus hijos? Totalmente; a los cuatro.

Estupendo. Sí, a los cuatro. Te dejo.

¿Hay que sofreírlo bien o...? No, que coja color, solo.

Vale. Ahora... ¿pongo los trozos de conejo?

Exacto. Vamos a añadir el laurel...

y luego el tomillo del jardín.

El estragón del jardín. ¡Ah, le pones todo el ramillete!

Exacto. Vaa saber mucho a estragón.

¿Es opcional? Sí, es opcional.

Añado las manitas de ternera. ¡Esto no es del jardín!

Para que se forme una gelatina. Exacto.

Va a crear una gelatina natural. Así de simple.

Lo filtraremos más tarde. Y la sidra un litro, incluso más.

Y un poco de sidra. Las manitas de ternera

deben estar cubiertas. ¡Y ya está!

¿Hay manzanos en la región? Hay algunos, sí, sí.

Entonces, es el comienzo de la zona de la sidra.

Sí, es el comienzo. Estamos en la frontera

entre la Isla de Francia y Normandía. Del Vexin normando.

Bien, ahora, lo dejamos cocer a fuego lento, ¿durante...?

Dos horas a fuego lento. Dos horas... a fuego lento.

Creo que en dos horas habré apuntado la receta.

Espero que sí. Te llevo al jardín, Julie.

Todo es un jardín en esta región.

¡Llegamos! Aquí vamos a estar muy bien...

¿A la sombra de...? Un membrillo.

Un membrillo. ¡Qué bien se está!

Esto sí son vacaciones.

Vale, cuéntemelo todo.

Para la terrena de conejo con compota de sidra de Véronique

cogemos dos kilos de conejo, una manita de ternera,

dos botellas de sidra, tres zanahorias, cuatro chalotas,

20 gramos de mantequilla, dos cucharas soperas

de aceite de oliva, cuatro ramilletes de tomillo,

dos hojas de laurel y un ramillete de estragón.

Bueno, hay que volver. Sí.

Hay que volver al curro. ¡Venga,vamos!

Venga, ánimo, vuelta a la cocina. El cocinado a fuego lento terminado.

Cogemos el conejo para meterlo en la terrina.

Vale, está bien hecho. Vamos a rellenarlo bien

para que quede bonito si lo sacamos del molde.

Vamos a ponerle zanahorias. ¿Lo pongo así?

Sí, así, muy bien. Voy a deshojar un poco de estragón.

Ahora añades estragón fresco. Sí, queda más bonito.

Hay que deshilacharlo, pero no hacerlo puré.

No. Eso es. Tiene que haber trozos.

Unavez que hemos comprobado bien que hemos quitado

todos los huesecillos del conejo al deshilachar la carne,

rellenamos tres cuartas partes de la terrina. Va bien, ¿no?

Sí, porque faltaría añadir el jugo. Vamos a parar ya.

Sí. No hay que ponerle mucho. Entonces, ahora lo cuelo.

Vamos a colarlo. Vale.

Ya está.

A lo mejor hay que rectificarlo de sal.

No sé si está demasiado salado. No le he echado mucha sal.

Sí, le podemos echar más. ¿Podemos echar más?

Adelante. Sí, sobre todo porque el conejo es

una carne bastante suave. Ya está.

Sí, por eso, es importante no llenarlo por completo.

¿Está bien así? Exacto. Sí, genial. Está bien.

Y ahora a refrigerar, ¿no? Al menos una noche, incluso un día.

Pero tranquila, hay una ya en el frigo.

Entonces, ¿ya has preparado una? Sí, así es.

Y esta la vamos a usar para la cena. Eso es.

Y nos acomodamos al aire libre para degustar nuestro conejo.

¡Qué mesa tan bonita!

¿Y eso qué son; apuntes de cocina? Bueno, son las recetas de cocina

de nuestras abuelas y bisabuelas.

¡Qué bonito! Sí.

Estas eran de Angelina,... ¡Ah, Angelina!

...Clarisse, Baudy... La que acogía a los artistas.

Pudin,... cerdo Vins,...

Pastel gourmet, pastel blanco...

Estaba todo bien anotado, con una bonita letra.

Se nota que en aquella época no había tanto estrés.

Crema al kirsch, brazo de gitano, plum cake...

Aquí vemos la influencia anglosajona Kanouga,...

y la terrina de conejo. Bueno, la compota.

Sírvete, Julie. Sí, con las cucharas.

Vale, uso la cuchara, ¿no? Sí, la cuchara.

Con una manita de ternera es suficiente.

Entonces, la compota que hemos hecho se servirá mañana durante la cena.

Además, ya conoces a Christine. Sí, sí, es amiga mía. Sí.

Voy a hacer una charlota de albaricoque en su casa.

Este era mi tenedor.

Está delicioso.

Se nota el sabor de la zanahoria, de la sidra y del estragón.

Es muy fino. Es verdad que,... a menudo,

el conejo lo enmascaramos con la mostaza, el ajo...

y aquí se nota el sabor. No está seco y tampoco grasiento.

Así es y, sobre todo que es un poco seco. Pero este está muy rico

Está muy bueno. Me parece muy bien tener que comerlo mañana otra vez.

Gracias.

¿Qué puedo llevar mañana a la cena? ¿Sidra?

Sidra. Al fin y al cabo, es la bebida que más se toma aquí.

Exacto, sidra. ¿A ti te gusta?

No. ¿De verdad? ¿En serio?

No me gustan las bebidas con burbujas.

¿No? Una givernense, ¿se dice así? Givernesa.

Una givernesa a la que no le gusta la sidra.

Música

Como os podéis imaginar, la presencia de Monet

atrajo a muchos artistas a Giverny y, continúa siendo así.

Tenía ganas de descubrir el trabajo de uno de esos artistas,

uno que no fuera como los demás. No es pintor, no es escultor.

Se llama Frederic y merece la pena ir a visitarlo.

Comenzó con la miniatura con 12 años y decidió hace 38

dar el paso para vivir de su pasión.

Sus obras, vitrinas en miniatura llenas de precisión,

vuelven la mirada hacia escenas cotidianas,

a menudo inspiradas en los años 30. Y para poder crear estas escenas

hace uso de todo.

En realidad, todo con lo que trabajo es reciclado.

Cuando tengo un pedido sobre un tema concreto

realizo búsquedas sobre el tema, pero luego trabajo sin fotos;

lo hago todo con mi imaginación.

No me malinterpretéis. Las fotos colgadas en su taller,

aunque hiperrealistas, son fotografías de sus maquetas,

con detalles bastante impresionantes.

Me gusta mucho hacer talleres de pintores,

porque están llenos de cacharros y, eso es lo que a mí me va.

En mis cajas... pongo muchas cosas, muchos detalles;

le doy un ambiente, una atmósfera que tenemos en un taller;

o sea que es genial.

Al principio, mis cajas eran bonitas, pero... demasiado nuevas,

demasiado organizadas. No creaba el ambiente

que ahora tienen mis cajas. Además, se puede evolucionar.

Evolucionamos todo el tiempo. El mínimo para una obra mediana es,..

aproximadamente, unas 100 horas de trabajo.

Así que 100 horas son... diez días de taller.

Frederic exporta por todo el mundo. Su éxito es reconocido

y sus maquetas se venden como churros.

Es un trabajo que nunca se me acabará porque tengo tantos temas...

en los que poder trabajar que es infinito.

Además, cada año se propone nuevos retos creativos en esta tierra

que acoge a artistas de todas clases.

Ahora nos dirigimos hacia el oeste.

Vamos a ir en dirección a Vernon, un bonito pueblo a orillas del Sena.

Vamos a entrar en lo que se conoce como el Vexin normando.

Ya veréis que se refleja en la arquitectura.

Nos vamos a encontrar con un apasionado del arte;

es lo menos que podemos decir. Bertrand compró la casa

de Pierre Bonnard en Vernon y ha restaurado un barco tradicional

Este barco está destinado para que los artistas puedan navegar

y pintar y, para que se inspiren de la magnífica luz del Sena,

que inspiró ya en su momento al padre de los impresionistas,

Claude Monet.

Música

Canto de los pájaros

No quería hacer una réplica del barco de Claude Monet

porque era muy pequeño;

lo usaba él solo, era para dos personas. Y bueno,...

quise seguir sus pasos, en cierto modo,

para poder llevar a artistas por el Sena y sus orillas

donde hay reflejos que son completamente diferentes.

Es muy interesante captar esos reflejos

que son tan fugitivos pero... que son reales

cuando estamos muy cerca del agua.

Música

Bertrand avanza... y, de golpe,

no vemos el mismo paisaje dos veces;

así que...

hay que adaptar y adaptarse.

Aquí se viene a captar la luz, una luz que evoluciona

y transforma el decorado. El proceso en sí de impresionistas,

que no pintaban encerrados en un taller, sino al aire libre.

Canto de los pájaros

Canción en inglés

Nos quedamos en Vernon para encontrarnos con Bernard.

Bernard es informático. Es un apasionado de la cocina

y, ya veréis que su cocina es muy precisa, muy organizada.

Nos propone un plato sumamente local:

un hojaldre de androlla. No estamos lejos de Calvados,

de androlla de Vire; aromatizado con sidra,

una salsa de camembert y manzana;

otra especialidad de la región. Y a mí me parece...

que podría ser el entrante de nuestra cena.

Ya me entendéis.

Canción en inglés

Hola, Bernard. Hola, Julie.

Bueno, ¡qué casa tan bonita! Por aquí.

Perdón.

¡Vaya casa! Es la casa de los colores.

Ya te has puesto manos a la obra. Solo hay productos normandos.

Manzanas,... Androlla de Vire.

...androlla, camembert y nata. Y una nata buenísima de Normandía.

Y mantequilla; lo único, los puerros, que son más discutibles.

¿Y es un plato propio? No, es muy tradicional en Normandía.

¿Es tradicional mezclarlo todos? Sí, exacto.

Nos encontramos esto por toda Normandía.

¿La androlla con el camembert? Sí. Con la manzana y el camembert.

¿Me pongo un delantal? Sí, cada uno el suyo.

Genial, gracias. El que sea.

Bueno...

Una vez equipados entramos de inmediato en harina.

Bernard le vuelve a dar unos golpes de rodillo a su masa de hojaldre

mientras que a mí me ha tocado cortar

la parte blanca de los puerros.

No cojo un molde porque me aplasta la masa...

y no luego no sube. Y no sube, tienes razón.

Es importante. Y más o menos ¿cuánto de grosor?

Unos milímetros. Sí. Hay como unos tres o cuatros mm.

Sí, eso es. Vale.

Bueno, mis puerros...

Vale; eso es.

¿Quieres que corte la androlla o el camembert?

Vale. Bien, la androlla la vamos a cortar..

¡Ah, claro, cómo no! En el cortafiambres.

En el cortafiambres. Las rodajas deben ser muy finas.

Un milímetro, dos milímetros.. Venga. Somos cuadriculados

en casa de Bernard.

¿Puedo hacer algo con el camembert? Córtalo por la mitad

y le quitas toda la piel. Vale, pero ¿raspo o corto la piel?

No, no, córtala, que solo quede el interior. ¿Ves?

Genial; que quede solo el centro. Además de verdad.

La manzana corre la misma suerte que la androlla.

Una vez que la hemos pelado y le hemos quitado el corazón,

se corta en rodajas finas y con precisión.

Es verdad que esto es difícil de conseguir con la mano.

Rodajas que sofreímos en la sartén con mantequilla por los dos lados.

Deben volverse un poco transparentes.

Nos ponemos ahora con la preparación de la salsa de camembert,

la cual derretimos con nata de Normandía.

Para que brille, yo pongo a reducir un poco de sidra

y la extiendo con un pincel para que coja brillo

y, además, le aporta sabor. Y como la hemos abierto,

nos echamos una copita. Eso es.

Un vasito. ¡Gracias! ¡Salud!

Por los... ¿vernon... enses?

Vernonenses. Vernonenses, exacto. Muy bien.

Está deliciosa; muy buena. ¡Muy rica!

Oye, ha subido bien el hojaldre Sí.

Son como unos patucos. He puesto un poco de nata

en la fondue de puerros.

Vamos a repartir la fondue de puerros.

Sobre el hojaldre. Sí.

Lo mismo en el otro. ¿Quieres que haga yo el mío

y tú el tuyo? Venga. Déjame un poco.

Te dejo un poco. ¿Ves como eres un tiquismiquis?

Y... ¿esta es una receta reconocida, tradicional

y popular en la región? La mezcla, sí.

El emplatado ya es... Cada uno hace lo que quiere.

Cada uno hace un poco lo que quiere.

Yo lo hago así. Vale; vas alternando.

De ahí la necesidad de hacer rodajas perfectas.

Sí, por eso cuanto más grandes, mejor.

A ver, tengo que decir la verdad y es que no soy una apasionada

de la androlla, pero estoy segura que cocinada por ti, a tu manera,

me va a encantar. Pero, bueno, no es tarea fácil.

Verás que... con la fondue de puerros por debajo,

está rica. Seguro. Y también con dos toneladas

de salsa de camembert. Va a estar delicioso.

Y ahora... ¡Ah, le das brillo con la sidra!

Eso es. Sí; se ha caramelizado un poco.

Exacto. Ha cogido consistencia y color.

Es lo que hace que brille un poco. Es una buena idea.

Le da un toque ácido que le va muy bien.

Ya está. Y para darle color...

lo cojo con los dedos...

¿Cogemos unos platos? Sí. Ya está.

Esto ya no hace falta. Está un poco caliente.

Un poco de camembert... Vale.

¡Uy, que gotea! Esto es demasiado, lo del camembert.

Yo no me habría atrevido. Pero para esto sí.

Se nota que es la patria de los artistas.

Monet ha hecho de las suyas. Bueno, ¿dónde vamos a comernos esto?

Pues... podemos ponernos fuera, si quieres.

Vamos a estar divinamente. Vamos. ¿Coges tú el tuyo?

Voy a por los cubiertos.

Vamos a estar de lujo bajo las sombrillas rojas. Magnífico.

Es muy bonito. Y he decir que con productos muy rústicos

hemos hecho algo refinado.

Sí. Tiene buena pinta.

Veamos si te reconcilias con la androlla.

Estoy segura. Huele muy bien. Probaré sin el camembert primero.

Está bueno; está muy bueno.

La androlla pasa de maravilla. Sí, pasa bien porque el puerro

la suaviza un poco. Sí. Totalmente,

porque tiene un toque dulce con la manzana, el puerro, la sidra

y, no se nota el toque potente de la androlla,

que es lo que me podría molestar. Vamos a probar con el camembert

Vas a ver que... ¿Qué?

Que le va muy bien. A mí me gusta.

Sí, es sorprendente. ¿Sabes qué?

¿Vas a repetir? Voy a repetir.

Una pequeña fondue de camembert. ¿Quieres?

Con mucho gusto. No, está perfecto. Gracias.

Hala, directa a repetir.

Y la receta queda validada.

Tenemos el entrante para la cena de mañana.

Solo falta anotarla en mi libreta. Creo que vamos a ser muchos

los que volvamos a hacer el hojaldre de androlla con manzanas

y nata de camembert de Bernard. Para dos personas

esto es lo que necesitamos: dos discos de masa de hojaldre

de tres a cuatro centímetros de grosor y 12 cm de diámetro.

Doce rodajas finas de androlla, una manzana,

40 gramos de mantequilla salada, la parte blanca de un puerro,

dos cucharadas soperas de nata fresca,

medio camembert de leche cruda, por supuesto,

y 20 centilitros de sidra.

El día en la tierra de Monet llega a su fin bajo toques dulces

y sorpresas culinarias; un viaje para los sentidos.

Canción en francés

He aquí una bonita forma de descubrir los alrededores,

tomando un poco de altura desde las llanuras

del parque regional de Vexin y, regalarse así

una perspectiva excepcional de los meandros del Sena.

Un buen terreno de juego para el globo.

Canción en francés

Esta vez vamos a descubrir otro bonito pueblo,

Notre Dame de l'Isle, donde vive Christine.

Christine se instaló aquí hace unos 20 años,

un poco menos, y creo que está muy feliz.

Ya veréis, la casa es maravillosa y, vamos a hacer

una de sus recetas favoritas. A Christine le encanta la cocina,

que es una charlota de albaricoque. Bueno, no os diré

que la charlota de albaricoque sea una especialidad local,

pero en este caso es la temporada del albaricoque

y, es la especialidad de Christine; con lo cual eso justifica

que se convierta en el postre de nuestra cena.

Hola, Christine. Hola, Julie.

¡Qué casa tan bonita! Muchas gracias.

Me alegro mucho de verte. Yo también; yo también.

Además, hace sol. Sí, se está genial.

Perdón. Paso delante. Pasa.

¡Vaya cocina de ensueño!

Estoy impresionada. ¡Mira!, aquí tenemos la charlota.

Obviamente, porque la charlota de albaricoque

es una de tus especialidades. A los niños y a mí

nos encanta la charlota de albaricoque.

Es la fruta de temporada. Sí. Estamos en plena temporada.

Y a Monet le gustaba la charlota de albaricoque.

Yo la hago un poco a mi manera. Claro, la cocina es lo que tiene.

Y la repostería. Exactamente.

¿Quieres un delantal? Sí, por favor.

Bueno,... cuéntamelo todo.

Pues para la charlota, albaricoques y pistachos.

Pistachos. Bonita combinación. Vamos a cortar los albaricoques.

Cogemos albaricoques que estén bastante jugosos,

los más jugosos posible.

Y bien maduros, supongo. Sí, porque al final,

el color no es necesariamente signo de madurez.

Pueden tener color y no estar maduros.

Sin embargo, al tocarlos se nota. Cuando están blandos...

Es mejor que estén blandos, sí. Y no maduran una vez cortados,

así que... se acabó. Hay que comprar buenos.

¿Qué hacemos con estos pequeños albaricoques?

Los partimos por la mitad. ¿Utilizamos los huesos o no?

No, para nada. Y luego cada mitad se corta de nuevo en dos.

Vale.

¿Utilizas una variedad en particular o no especialmente?

No; he escogido albaricoques que estuvieran muy maduros.

Vale, lo tenemos. Después he preparado

50 gramos de azúcar moreno. Vale.

Una especie de maceración.

Sí. Luego le echamos seis cucharas de kirsch.

Kirsch, vale.

Y añado un poco de agua. Es para tener jugo al final

y poder empapar los bizcochillos. ¡Ah, sí, claro!

Ahora, remuevo.

Qué bien huele ya. Sí, huele muy bien.

Cubrimos,... apartamos

y no lo tocamos hasta dentro de una hora.

Ahora vamos con la gelatina. Echamos agua fría.

Sí. ¿Cuánta le pones? Cuatro láminas.

Cuatro láminas equivalen a ocho gramos.

¡Qué precisión! ¿Tienes costumbre de cocinar?

Sí. Me encanta. Y tengo hijos y un marido

golosos y sibaritas. Que están encantados de que su madre

les cocine. ¿Eres más de cocinar dulce, salado?

De todo. Hago muchas recetas y, a los niños les encanta.

Les encanta descubrir. Y mí me hace ilusión que descubran muchas cosas.

Y ellos también se ponen a cocinar, así que genial.

Bueno, ahora se ablandará un poco.

Ahora prepararemos la base de la crema de la charlota

elaborando un sabayón: cuatro yemas de huevo y azúcar

que batimos con energía para blanquearlas

hasta conseguir una consistencia espumosa.

Tiene un brazo fuerte Christine.

Bien; ahora lo ponemos un poco a calentar.

Añado... otras cuatro cucharadas soperas de kirsch.

Sí; el sabayón siempre lleva un poco de alcohol.

¿Quieres que remueva? Sí.

Y ahora lo vamos a cocinar a fuego lento, pero no al baño maría

No, no tiene que hervir; es muy importante,

si no se corta.

Luego añadimos un cucharadita de extracto de vainilla.

¡Esto tiene muy buena pinta!

¿Quieres tomar el relevo? Venga. Sí.

Me da que tienes más mano.

Está perfecto. ¿Está bien? ¿Es la textura adecuada?

Sí, está perfecto. Bien, terminado.

Recuperamos ahora la gelatina, que una vez escurrida

pasa al cazo. Una técnica que no me esperaba.

¿Pones la gelatina directamente en el fuego?

Así es. Y nuevamente, un chorrito de kirsch.

¿De verdad estás segura de que es una receta para niños?

Porque... Claro que no.

Se debe consumir con moderación. Vamos a esperar que se funda.

A ver, si hay niños podríamos usar un sirope de albaricoque.

Exacto, sí, sí. Podría funcionar también.

La idea es añadir un poco de líquido para que se pueda disolver.

Sí, y para que aporte sabor. Y es verdad que el kirsch

va muy bien con el albaricoque. Y finalmente, nata líquida.

Nada que añadir; está claro que estamos en Normandía.

Vamos a apagar y dejaremos que repose una hora.

Dejamos macerar los albaricoques y reposar la crema también.

También. Pues, ¿sabes lo que voy a hacer?

Voy a anotar todo esto en mi libreta.

Para nuestra charlota de temporada, 500 gr de albaricoques maduros,

pero también 50 gramos de azúcar, seis cucharadas soperas de kirsch

y 30 bizcochillos. Y para la crema de pistachos,

cuatro hojas de gelatina, cuatro yemas de huevo,

100 gramos de azúcar, una cucharadita de vainilla,

seis cucharas soperas de kirsch, 200 gramos de pistachos

que no estén salados y, 20 centilitros de nata líquida.

La gelatina, tras haber enfriado, se añade al sabayón.

Igualmente, echamos los pistachos machacados

y solo nos queda montar la charlota mojando los bizcochillos

en el jugo de los albaricoques. Los remojas, pero no mucho.

Así. Solo los empapas un poco.

Perfecto. Ahora...

Luego, colocamos los albaricoques en el fondo.

El lado de la piel hacia afuera formando una roseta, más o menos.

Esto tiene su técnica. Es porque queda bonito

cuando la sacamos del molde. Y ahora echamos la crema, ¿verdad?

Ahora echamos la crema. ¿Echo toda la salsa o la mitad?

No, la mitad. La mitad.

Está bien así. Suficiente. Suficiente.

Y una vez más, otra capa de albaricoques,

otra de crema de pistacho y unos bizcochillos.

Listo. Ya está.

Ha quedado precioso. ¿Cuánto tiempo hay que dejarlo en el frigo?

Seis horas, mínimo. Claro, sí, tiene que enfriarse.

Una noche, lo ideal. Pues yo entonces voy a aprovechar

para ir a visitar el castillo de La Roche Guyon.

Es una buena idea. Es espectacular.

Vuelvo luego para recibir a todo el mundo en el jardín.

Creo que el tiempo acompaña. Sí, eso parece.

Y ya tenemos el postre, así que genial; y dos cosas antes.

Gracias, Christine. Gracias, Julie. Hasta ahora.

Adosado al acantilado que lo originó y dominando un meandro del Sena,

el castillo de La Roche Guyon se fue desarrollando

a lo largo de los siglos. Modelado por la historia de la Edad Media

hasta la actualidad, se erige fascinante y misterioso.

Emmanuelle trabaja desde hace 15 años

como mediadora cultural compartiendo su conocimiento y su pasión

con los visitantes.

La originalidad del castillo de La Roche Guyon

es que es un castillo que data del siglo IX

y que fue levantado por completo en el acantilado de roca caliza

que sigue presente aquí. Así que, hay que imaginarse

que el acantilado ocupaba el lugar del castillo en sí.

Y luego, con el tiempo, para disfrutar de una construcción

más cómoda y menos húmeda, tallaron el acantilado

para que llegara al límite que se ve aquí y, construyeron un grupo

de moradas medievales que está justo aquí.

Aún se observan las torres, el camino de ronda justo aquí,

y otra torre aquí, dotadas de un sistema defensivo.

Todo el acantilado que está a lo largo del Sena

contiene viviendas trogloditas; y les puedo llevar a ver

una escalera troglodita que permite llegar a un torreón

que fue colocado encima del acantilado.

El interior del castillo se puede visitar.

Los salones son testigos de un rico pasado,

principalmente, del paso de los monarcas que se alojaban aquí

Enrique IV tenía, de hecho, su habitación.

Al viajar en el tiempo podemos acceder, en otro orden,

a las casamatas, una especie de trincheras subterráneas,

testigos de la ocupación alemana del castillo

durante la Segunda Guerra Mundial. Entre sus principales atractivos,

su huerta vergel se debe recorrer,

aunque se restauró por completo según los planos originales

y, se volvió a abrir al público en 2004.

Emmanuelle, acompañada de Jean Luc, el jardinero, nos escoltan.

Es una huerta frutal que data del siglo XVIII.

La originalidad de esta huerta frutal es que la familia la había puesto

en el eje central, en la composición central de la zona,

frente a las ventanas del castillo, por lo que era una huerta ornamental.

Al plantar variedades antiguas, 600 en total,

tratan de respetar las prácticas eco responsables.

La cosecha se vende en la tienda del castillo

todos los fines de semana, incluso si el objetivo de la huerta

es el de convertirse en un lugar de experimentación.

Estamos en la parcela conocida como la farmacia de las plantas.

De hecho, esta farmacia nos sirve para curar

todas las plantas de la huerta, al igual que los árboles.

Algunas se usan como decocción, otras como purín.

Así, todas estas plantas nos sirven para no utilizar

más productos fitosanitarios, algo que hacemos desde 2005.

Otra particularidad, siempre respetando el biotopo,

es la instalación de un "hotel para insectos".

Vienen a protegerse y alimentarse,

contribuyendo siempre a la preservación de la huerta.

Unos son los depredadores de los otros.

Una idea que se debe reproducir en casa

para no dejarnos invadir por las plagas.

Canción en francés

Dejo este asombroso lugar para volver con mis amigos

en casa de Christine, donde va a tener lugar

nuestra deliciosa velada, la cena.

Canción en francés

Nuestros artistas pintores se unen, pero a su ritmo, en barco.

¡Al abordaje!

Prácticamente todos los comensales ya se conocen:

Véronique, que me ha enseñado el conejo en compota;

Bernard, el cocinero de asociaciones sorprendentes: androlla, manzana,

camembert... Un éxito. Laurent, el piloto...

Todos son recibidos por la propietaria de la casa,

Christine.

Todos:Hola, hola. -No, por favor.

Hola a todos.

Todos:Hola, Julie. Veo que ya os habéis puesto cómodos.

Hola. Hola, usted es Christian, ¿verdad?

Sí. Y tengo algo para usted. Es un pequeño cuadro.

¡Qué majo! Es la orilla del Sena por la mañana.

Es lo que vemos por la mañana. "Impresión, salida del sol".

¡Así lo deseo! Es magnífico. Gracias. Deme un beso.

Me gusta cuando me hacen regalos.

Hola. Hola, Bertrand.

¡Bueno, usted va espectacular! Sí, sí, con el pompón.

El pompón es importante. El pompón es importante.

Hay un significado tras ese pompón. Es el pompón de los marinos

y, es un pompón que da suerte. Bueno, por ahora no estamos teniendo

mala suerte. Pero todo puede pasar.

Hola, Bernard. Hola, Julie.

Llega Frederic, el miniaturista. Hola.

Hola. ¿Qué nos traes ahí? ¡Sí! ¿Se puede? Traigo un regalito.

¡Qué bien! Vaya, hoy es mi día. Es mi santo.

¡Qué mono! Las recetas de Julie con las ollas.

Las ollas. Bueno, estos solo lo podías hacer tú

Es muy bonito. Bueno, ya podemos sentarnos.

Genial. Estupendo. Gracias.

Muy bonita la mesa. Magnífica.

Y la crema de camembert. La crema de camembert. Exacto.

Por cierto, me gustaría poneros a prueba, porque Bernard me dijo

ue era un plato tradicional. Me costó no creer que fuera

una invención suya. ¿Es verdad? ¿Habéis probado ya tartas

con androlla y manzana? Yo personalmente, no.

¿Ves?

Y su acto le honra; no quiere atribuirse la elaboración.

No puede ser más normando. Es androlla de Vire,

manzanas y camembert. Eso está claro.

Bueno, tenemos un invitado. ¡Qué sorpresa!

Hola. Hola.

Julie. Pierre.

Hola, Pierre. Soy el gran maestro de la Hermandad

de los Compañeros del Clarete de Gaillon.

¿Dónde está Gaillon? Gaillon está a 15 kilómetros de aquí.

Trabajamos con micro viñedos de los cuales, uno ha sido instalado

en los jardines de la antigua casa del pintor Bonnard;

en casa de Bertrand. Eso es. En el jardín de Bertrand.

O sea, Ha sido usted quien le ha dicho a Pierre que viniera.

Exacto. Vamos a probar un vino...

Normando. ...raro y normando.

Es verdad que cuando hablamos de alcohol en Normandía

pensamos en la sidra y, sabemos que está buena

y que es omnipresente. Sin embargo, nos olvidamos de que hay vino.

Es un producto solo para los amigos, que no se comercializa.

Está prohibido comercializar con él. Siéntese, ya que forma parte

de los amigos. -Ha venido para que lo probáramos.

Claro que sí. Pero en la época de Pierre Bonnard,

¿ya había viñas? Había...

no se le puede llamar viñas; había cepas, pero para cultivar uva.

Vale. Algunos se pusieron a cultivar viñas,

pero no sabían cómo hacerlo y, tenía...

muy mala reputación. Lo llamaban "pedrea".

Vamos, que no gustaba mucho. Vale. Gracias, Bernard;

nos tienes mimados. Está muy rico.

Bueno, voy a probar el vino con el hojaldre.

Sí, es sorprendente, porque en realidad está seco.

Cuando lo hueles da la impresión de que tiene un toque dulce,

pero es seco... Así es. Tiene mucho sabor.

...y a la vez afrutado. Muy mineral también; muy mineral.

Es sorprendente. Es agradable. ¡Enhorabuena, chicos!

¡Está delicioso, Bernard!

Me he reconciliado con la androlla. Enhorabuena.

De verdad, no miento.

No había comprendido el sentido. Sí, claro, no quería decir eso.

-Yo no soy celoso.

Esta es la compota de conejo a la sidra de Véronique.

De conejo a la sidra. Así es. Receta de su madre, de su abuela,

de su bisabuela, de Monet, quizás.

Aquí todo es de Monet. De la casaBaudy, en cualquier caso.

De la casa Baudy, que no es cualquier cosa.

Como todos vivís a orillas del Sena, bueno, tú lo tienes en tu jardín...

¿Disfrutáis del Sena? ¿Navegáis? ¿Os bañáis? No sé, ¿por qué no?

Nos podemos bañar en el Epte, que está desviado por las ninfeas.

En esa agua, nos podemos bañar. Sí, porque...

¿Claude Monet desvió el río? -El Epte, el estrecho del Epte,

para que pasara por su jardín. Vale.

Qué chulos eran en aquella época porque, hoy en día

eso sería más complicado. Imposible, sería imposible.

¡Hizo sus negocios! ¿Por eso tiene una carretera

en medio de su jardín? Antes era un camino, no la comarcal.

¡La charlota! La charlota.

Albaricoque y pistacho. ¡Qué maravilla!

Preciosa Preciosa.

Sinceramente, parece un cuadro de Monet con tantos colores.

Él que se atrevía a poner tantos colores en su casa.

¿Qué nos has preparado? Un helado de plátano y friands

con las claras sobrantes. ¿Por qué helado de plátano?

Porque a los niños les gusta mucho y, en este caso, en el libro de Monet

también hay un helado de plátano. ¿El libro de recetas de Monet?

Las recetas de Monet. Exacto, exacto.

Entonces, ¿estás son las verdaderas recetas de Claude Monet?

Bueno, quizás no las suyas, pero las de su cocinera.

Sus platos favoritos. Y es aquí que.. sus platos favoritos

Podemos ver la cocina que he visitado.

¡Vaya, cuántas hay! El pudin Yorkshire,

los escalopes Foillot... Hay una mezcla;

paletilla de cerdo Sacha Guitry. ¿Era amigo de Claude Monet?

Sí. Hizo una película muy bonita sobre él.

Hay una película de Claude Monet donde no se le ve en su jardín,

ya viejo, con barba, y fue rodada por Sacha Guiltry.

¿De verdad? ¡Qué bien!

Música

Estoy sorprendida, porque me daba un poco de miedo

la presencia del kirsch, puesto que de hemos echado bastante,

pero es verdad que está bien integrado.

Vamos a dejar ya esta Normandía llena de colores, de sabores,

de sol, de sonrisas y de sorpresas. Para mí ha sido una sorpresa,

porque estamos realmente a dos pasos de París

y, al mismo tiempo, somos completamente distintos.

Y volvemos con muchas impresiones, muchas recetas, muchos recuerdos;

con ganas de volver también, espero que sea vuestro caso;

y de probar las recetas que, entre nosotros,

valen la pena de verdad. ¡Adiós!

Con las dos cucharadas soperas de whisky.

¿Whisky? Perdona. Me da que has bebido de más...

para la receta. De kirsch.

De kirsch. Siempre kirsch.

Giverny está lleno de gente.

Es todo un éxito. ¿Disfrutáis del Sena?

Yo nada.

Muy buena respuesta; sinceridad ante todo.

.Vale. La grabamos de nuevo.

Otros documentales - Las recetas de Julie: La tierra de los impresionistas

51:22 13 feb 2020

Giverny es una ciudad en el valle de Epte, que separa a Normandía de la Isla de Francia. Vinculada a la presencia histórica de Claude Monet quien también dejó su huella en la cocina de Giverny y donde haremos, una compota de conejo con sidra, hojaldre con camembert y charlottes con albaricoques.

Contenido disponible hasta 30/02/2020

Giverny es una ciudad en el valle de Epte, que separa a Normandía de la Isla de Francia. Vinculada a la presencia histórica de Claude Monet quien también dejó su huella en la cocina de Giverny y donde haremos, una compota de conejo con sidra, hojaldre con camembert y charlottes con albaricoques.

Contenido disponible hasta 30/02/2020

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