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Para todos los públicos Otros documentales - Las Hurdes, tierra con alma: 80 años en Las Hurdes de Buñuel - ver ahora
Transcripción completa

Hola. Hola, buenas.

Tenía una reserva a nombre de Adriana Ugarte.

Aquí está la llave de su habitación, es la 216.Bien.

Hace ya muchos años salí de casa de mis padres

y le tomé prestado, por no decir robé

un libro a mi hermano.

Llevaba poquísimo equipaje.

Todo me cabía en un bolso y en una mochila

y allí es donde escondí el libro.

Posiblemente es el libro, de alguna manera,

el que me está conduciendo a iniciar este viaje.

En algunos lugares de Europa existen focos de civilización

casi paleolítica.

En España, a cien kilómetros de Salamanca, hogar de alta cultura,

se encuentras Las Hurdes

aisladas del mundo por montañas de difícil acceso

cubiertas de tupidos matorrales de brezo y jara.

Fueron mis padres los que me enseñaron a amar el cine

y la cultura en general.

Recuerdo que en casa había fotos de Eduardo Ugarte,

un familiar, mi tío abuelo,

y aparecía posando junto a Luis Buñuel y Federico García Lorca.

Así fue cómo vi a Buñuel en el entorno familiar.

Y poco a poco empecé a comprender

lo que más tarde leí en sus memorias

Él decía: El cine es el instrumento más adecuado

para expresar la gran poesía de nuestra época.

Y el único que ha podido establecer

ciertas verdades visuales universalmente.

Estas líneas, claro, me sirvieron como estímulo,

porque ya desde muy pequeña sentía la necesidad

de formar parte de esta cadena de transmisión de emociones.

De ser actriz.

Canta en inglés

Hola buenas, ¿qué hace por aquí?

Pues aquí estoy en la casa de un amigo.

Bonito sitio.

¿Y esa música de dónde sale?

Pues es blues, es un poco la música de los esclavos

¿Y no podría hacer una música de aquí de la tierra

para los que trabajamos aquí para que la entendamos todos?

Pues sí, fíjese justo estaba pensando en eso viendo el documental de Buñuel

Huy Buñuel, menudo lío.

Aquí la gente habla mucho de Buñuel

En menudo lío se va a meter usted. -¿Por qué?

Pregunte a la gente, pregúntele.

Antes de llegar a Las Hurdes, debemos pasar por La Alberca

antigua villa de carácter casi feudal

Todos los habitantes de Las Hurdes eran tributarios de este pueblo.

Desde que Buñuel empezó a formar parte de mi vida

siempre he sentido curiosidad por conocer Las Hurdes.

Porque quería acercarme a lo que él retrató.

Quería seguir sus caminos.

Según he leído, Buñuel llega a Las Hurdes en la primavera de 1933

y, es curioso, que un año antes

un equipo de técnicos franceses ya lo había intentado.

Sin éxito, porque carecían de la nacionalidad española.

Así que en la primavera siguiente se unieron a la misión de Buñuel

y comenzaron a rodar, a él no se lo podían negar.

Y, según se dice, eran tiempos oscuros.

Tiempos muy difíciles.

La película se gestó en un momento crítico dela historia de España

ya cuando esas dos visiones antagónicas de España

en las que se pueden dar sobre un mismo asunto,

desde las derecha o desde las izquierda

acaban en un conflicto que solamente presagiaba

lo que la guerra civil que, lamentablemente fue lo que ocurrió.

Si pudiéramos transportarnos a un bar de entonces,

donde la gente pudiera hablar con naturalidad y con libertad

la gente estaría hablando de dos cosas

desde la llegada a Alemania como canciller de Adolfo Hitler

y lo otro de Casas Viejas.

Esas eran las dos noticias que ocuparon fundamentalmente ese año.

Cuando Buñuel concibe el proyecto en el año 1932,

hay dos coordenadas que le condicionan totalmente:

Una en París, él acaba de abandonar el partido, el grupo surrealista

y ha ingresado en el Partido Comunista.

Aquí en España, obviamente es la proclamación de la Segunda República

y una de cuyas cuestiones fundamentales es, justamente,

la cuestión agraria.

Sé que esta villa, La Alberca, estaba vinculada a la Casa de Alba

y era a ella a la que los hurdanos tenían que pagar tributos.

Me gusta que el pueblo no haya cambiado mucho.

La estructura de sus calles se mantiene,

el diseño de sus casas también.

En definitiva, el sabor y el encanto de una arquitectura popular.

He querido llegar a La Alberca el mismo día que Buñuel.

Esta fiesta se llama "La fiesta del trago"

y se celebra de la misma manera que recoge Buñuel.

Con los mismos trajes, con las mismas vasijas,

con vino y con muchísima alegría.

Sí hay dos cosas que han cambiado.

Por un lado la afluencia de turistas que ahora es muchísimo mayor

y las carreras de gallos,

que, afortunadamente hoy en día están prohibidas.

Pero se mantienen las argollas de hierro

en las que se sujetaban las cuerdas de las que colgaban los animales

y lo cierto es que es una imagen bastante impresionante.

Crea una ceremonia que tiene todos los niveles que a él le interesa,

que es cuando los solteros tiran de los cuellos de los gallos

para degollarlos

que es una ceremonia sangrienta

y a continuación comparten el vino y unas obleas

que tiene algo de eucaristía

y por lo tanto es algo irracional.

Esa parte irracional es la que manifiesta, quizá más,

el Buñuel surrealista.

Recuerda en cierto modo esta escena tan impresionante

que a menudo se ha censurado , de los gallos,

el ojo cortado de "Un perro andaluz"

Las ideas surrealistas le marcaron toda su vida,

pero cuando llegó a Las Hurdes había decidido separarse de ellas

y es en este punto cuando coincide con mi tío abuelo, Eduardo Ugarte.

En su momento, en el año 32 exactamente,

se produce una división dentro del seno del surrealismo

entre aquellos que pensaban que tenía que tener

una actitud social, política, ética más comprometida

muchos de los cuales, muchos de cuyos componentes

se encaminan hacia el Partido Comunista

y otros que creían que el surrealismo se debía mantener

en una dimensión puramente estética y provocativa.

Buñuel es del primer grupo y por tanto no es raro

que él quisiera intervenir sobre esa realidad de España

y sobre esa situación general del país.

Creo que desde los cinco o seis años ya iba con las cabras

y me gustan, me gustan las cabras.

A pesar de que me hacen rabiar muchas veces, pero me gustan las cabras.

Sí me hacen rabiar.

Había veces que me las comería vivas.

Y, no pudiste estudiar, ¿no?

Estudiar es que había un profesor que pegaba mucho

y daba miedo ir a la escuela.

La primera vez que salí a un encerado a hacer una cuenta

me dio tantas hostias que me puso las orejas y los ojos negros

y le cogí miedo.

Y pues no, no aprendí mucho.

Cuéntame, que me ha dicho un pajarito que te gustaba escribir

Sí, me gustaba escribir no cosas mías

cosas que oía, versos que oía y lo escribía en las peñas

ponía un verso, mi nombre, si lo pones en una peña lo ves

Una vez escribí un verso que me gustaba mucho

y debajo puso otro, burro, eso no se escribe con b se escribe con uve

o al contrario

y me dio mucha vergüenza, mucha pena

y cada vez que paso por allí me da mucha pena

y digo, voy a intentar que a mi hija no le digan burro como a mí

y mi hija tiene mejor educación que yo

tiene ya dos carreras y va por la tercera

estoy orgulloso de ella, porque ya que yo no sé

Yo tengo un recuerdo de que me pegaron mucho y no aprendí nada.

Pero no he vuelto a escribir más en las peñas.

Para que se rían otra vez de mí, no.

¿Te acuerdas del verso? -Sí.

¿Te lo digo? -Por favor.

Pues mira, lo oí una vez y me recuerda a mí, porque

yo tengo una cosa parecida, como si fuera dedicado a mí.

Dice: "de qué le sirva al pastor tener la mujer bonita,

si de día no la ve y de noche se la quitan"

Cosas de esas escribía yo.

He aquí el laberinto de montañas en que se meten diseminadas

las 52 aldeas que forman Las Hurdes con sus 8000 habitantes.

Buñuel y su equipo estuvieron alojados en este convento

durante todo el rodaje.

Es un convento en el que habían habitado monjes carmelitas

desde hacía cuatro siglos.

Pero, en el momento que Buñuel lo conoció solo había un fraile.

Y a pesar del frío y de la soledad del invierno,

prefirió quedarse.

Buenos días. Buenos días.

¿Qué tal Adriana? Encantada.

Bienvenida. Muchas gracias.

¿Es la primera vez que vienes por aquí?Sí.

Bienvenida al paraíso de Las Batuecas.

Es espectacular.

El hermano Joaquín se quedó solo, ¿por qué no se marchó?

El hermano Joaquín se había identificado tanto con este lugar,

que él prefirió salirse de la orden.

Ustedes tenían parentesco, ¿no? Sí.

No sé en qué línea, pero somos familia.

Y ahora yo entiendo al hermano Joaquín.

Cuando uno llega amar tanto un espacio como este

por encima incluso del amor que puede tener a la pertenencia

de una orden religiosa.

El hermano Joaquín lo sintió así, yo le entiendo.

Pero no sentía la ligazón con este lugar como algo de posesión, ¿no?

Sino como una cosa espiritual.

Probablemente se mezclaba un poco todo

porque al fin y al cabo somos seres humanos

con elementos espirituales y materiales.

Buñuel sintió algo parecido.

Me imagino que sí.

¿Es verdad que quiso comprarlo?

Sí, sí, quiso comprarlo.

Vio un lugar como este y se enamoró completamente de él.

Al ver que estaba abandonado,

creo que un monasterio abandonado tiene algo atractivo siempre.

Y en algún momento se ve que Buñuel miró esto y dijo

este es el lugar para mí e intentó conseguirlo.

Pero no pudo al final. ¿Por qué?

No estoy seguro, probablemente él no llegó a saber

por qué no pudo conseguirlo.

Dicen que es por la guerra, pero.

En su autobiografía él habla de las circunstancias prebélicas

porque él intentó comprarlo antes de la guerra civil española

hizo sus intentos, sus gestiones en Salamanca

y la razón que da es eso

que la situación prebélica no permitió que lo comprara.

Pero, curiosamente en febrero del 36 lo compran las monjas nuestras,

las madres carmelitas descalzas,

entonces yo me pregunto, ¿por qué el no pudo y ellas sí?

Ahí hubo algo que él no supo, probablemente.Seguramente.

El obispo de Coria se enteró de que Buñuel lo iba a comprar

y el obispo de Coria no podía permitir que un hombre como Buñuel

imagínate, en una época como aquella él era ateo, comunista,

la Iglesia lo veía como el enemigo.

No sé si la Iglesia tenía un poco este enfrentamiento

en relación al ateísmo y a la persona que era Buñuel

puede que los hurdanos como que recibieran todavía peor

este documental de tierra sin pan.

Yo creo también eso que dices,

pero lo interesante de ese documental es que intenta presentar la realidad

y el hecho de que él diera a luz un mundo oculto

pienso que le honra.

Me ha encantado charlar con usted. Lo mismo digo.

¿Cómo era vuestra vida cuando erais niños?

Era dura, porque desde pequeños teníamos que trabajar para comer.

¿Y a qué edad empezasteis a trabajar?

Antes de tiempo porque obligaba la necesidad.

Muy jóvenes. -Yo, con nueve años.

Con las cabras al campo, al monte.

Con mi madre a preparar plantas para el huerto,

y así fui aprendiendo todo lo que sé. -Claro.

Tío Manuel, cuéntame, ¿al colegio? -No había.

No había puente para pasar el río

hasta que no aflojaba el río no se podía buscar qué comer ni nada

¿Y carretera? -Carreteras tampoco, ni bicis ni nada

Y el médico usaba una mula para ir a los pueblos por una vereda

los bajaban en unas andas a los muertos para enterrarlos

los arriaban con una sábana en unas andas de palo

lo cargaban entre cuatro y los bajaban a enterrar.

Contadme cómo era vuestra casa.

La casa era unas de tierra y otras que era más curioso el piso

le ponían lanchas.

lanchas de piedra que se sacaban pizarras de los canchales

y el tejado también.

y las paredes, pues de piedra con barro

y muchas veces yo mismo estuve viviendo en una

que había estado allí el ganado y estaba llena de agujeros la pared.

Creo que el documental nace de una casualidad,

porque en aquel momento Buñuel no tenía dinero,

pero insistía tanto que consiguió que un amigo suyo le financiara

Ramón Acín.

Al final pactaron que si a Ramón le tocaba la lotería

le prestaría el dinero.

Esa misma Navidad a Ramón Acín le toca el gordo

así que tres meses después Luis Buñuel empieza a rodar

"Las Hurdes, tierra sin pan"

con un adelanto de 20.000 pesetas.

Pero, ¿por qué eligió Las Hurdes?

¿Qué le hizo interesarse por esta comarca que estaba tan lejos de él?

Creo que son múltiples las razones.

Por un lado está un lado de surrealismo

que encuentra en la propia realidad las cosas más extraordinarias.

Cómo llegó allí, con qué testimonios cuál era su bagaje,

cuál era su equipaje estético para llegar allí en aquel momento.

Desde luego, con el ensayo de Geografía Humana de Mauricio Legendre

debió conocer también los trabajos de grandes fotógrafos de la época

como Venancio Gombau que en 1909 hizo el primer reportaje de Las Hurdes

después siguió Campúa en 1922

y Armando Pou en la parte cinematográfica

con el viaje de Alfonso XIII

y por último Agustín Pazos.

¿A qué edad te vas tú a Barcelona?

Yo me fui con 16.

Bueno, me llevaron.

Mete cuatro trapos en una bolsa y vámonos.

Yo sin saber dónde iba, ¿eh?

Yo creía que era para ir una temporadita y para casa otra vez

Complicados momentos.

El primer año bastantes lágrimas, muchas.

Y ahora que tenemos los móviles y los whatsapp y tal

que la comunicación es muy fácil.

No había ni teléfono en Ovejuela, por carta.

¡Por carta! -Todo por carta.

Y yo escribía, pero para que me contestaran,

a ver quién me contestaba, mis padres no sabían leer,

mi hermano Tino tenía que contestar, claro,

pero ahora lo hago, mañana, pasado mañana y no se hacía nunca.

El 25 de julio del 72 vuelvo otra vez.

Bueno, ahí llorábamos todos.

Llorabais de alegría. Claro.

Mi madre decía que le daban ganas de ponerse de luto

solo porque yo me había ido a Barcelona y no me veía

porque se creía que me había pasado algo.

Pero, te tienes que volver a marchar después.

Yo me casé, tengo dos hijos allí y los nietos

y a mis hijos les inculco todo lo que puedo Las Hurdes.

Para ti que has tenido la visión de tu tierra, de tu casa

desde la distancia, que es muy doloroso en sí

¿Qué es para ti Las Hurdes?

El sitio donde nací

y el sitio donde me gustaría morir.

Este fue el primer pueblo hurdano en el que Buñuel se detuvo.

En él retrató distintas escenas de la vida cotidiana.

La escuela, la falta de recursos, la mala nutrición

y el foco: la infancia, los niños.

Creo que fue una elección perfecta para generar indignación

y sed de justicia en el espectador desde el principio.

He podido conocer a Encarna, tiene 92 años,

Buñuel la retrató comiendo pan en el río,

es una de estas niñas que está mojando el pan duro en el agua sucia

para poder comérselo.

Había mucha gente. Había gente que hablaba francés.

Era un director que se llamaba Buñuel

y mucha gente con cámaras Sí, sí, sí.

con aparatos y con cables que eran franceses.

hablaban otro idioma. Nosotros no nos dimos a conocer

y ahora vienen ustedes por aquí.

Para hacer otra película.

Esta es otra película.

Claro.

Pues a ver si ganabas para comer y para tener algo

¿Ha tenido usted hijos? Ocho.

La alegría de dios es muy grande. Sí es grande sí.

Yo me ponía alrededor de la mesa

si alcanzaba la perola para todos pues yo encantada

si faltaba, yo de pie sirviéndolos a todos

entonces la vida era muy mala.

Para tener un cacho de pan la gente unos se iban a pedir a los pueblos

para La Castilla que estaban un poco más adelantados en el campo

y mis hijos han sido muy buenos, buenos, buenos.

¿Había mucho negocio de la miel?

No, entonces empezaba la gente.

Ahora las he puesto yo antes se trabajaban los corchos

el enjambre es como el demonio que tiene la reina

si falta la reina pues ya no pueden trabajar en el corcho

no puede aumentar, no puede haber otro enjambre

Siempre tiene que haber una reina. Sí, una reina y un zángano que llaman

¿Cómo fue cuando naciste?

Cómo iba a nacer, pues como todos o usted, ¿verdad?

Más bien lo mismo.

Poco más o menos.

Cuéntame cómo fue.

Nada más nacer me trajeron aquí a Plasencia

mi madre es de aquí,

a buscar hospicianos y tuve la suerte de que me cogió ella

Que bien.

y me trajo mi madre y muy bien.

¿Y muy chiquitita? Pues nada más nacer,

no te digo que se me cortó eso en el camino

el ombliguillo que llamamos.

¿Y cuando llegaste ya había un hermano? -¿A dónde?

Cuando te trajeron.

Cuando me trajeron tenía un hermano. Otro hospiciano.

Pero tenía más tiempo, tendría unos tres años.

Y luego tenía otra hermana del matrimonio.

¿Y había muchos pilos?

Sí, sí había bastantes, sí.

Aquí había matrimonios que a lo mejor traían dos y hasta tres,

porque como pagaban pues claro, tenían a los hospicianos allí

y lo que querían era que los cogieran del hospicio.

Estoy enamorado de tus ojos.

¿Quien? -Yo ¿Tú?

Tú eres el que tiene que hablarme a mí ahora algo.

Es que yo he venido a escuchar.

Buñuel sabía que Las Hurdes era una tierra con magia.

Y creo que lo que más le impresionaba era

la pasión que manifestaban los habitantes de Las Hurdes

por su tierra,

a pesar de todo, a pesar de tanta miseria.

Te voy a dar un besito.

Qué maja. A veces, a veces.

Vengo a charlar un ratito porque me he enterado

de que su madre, Herminia, salía en una película que se hizo aquí.

Un día vimos a un grupo de gente frente a una casa

un niño acababa de morir.

La madre.

Me han contado que usted se iba con su madre

a buscar trabajo a pueblos de Salamanca

y se iba por la sierra cuando era muy chiquitita.

Sí, andando, maja.

Desde aquí a Ciudad Rodrigo, andando íbamos.

Y, ¿cuánto caminabais, era mucho rato?

Cuando estaba cansada nos sentábamos a descansar

y luego a andar otra vez.

¿Siempre estaban juntas para trabajar?

Yo, con mi madre siempre.

Siempre me llevaba con ella.

¿Usted era la pequeña?

No, yo soy de las del medio.

Eran ustedes muchos hermanos, ¿verdad?Seis hermanas

¿Seis mujeres? Y el que murió que se llamaba Emilín

¿Murió pequeñito?Sí.

Empezó a dolerle la cabeza y nosotros habíamos ido a Ciudad Rodrigo

adonde iban los amos a buscar la gente para trabajar

y llegaba uno que se llamaba Antonio a vender carbón

y me dice ¿estás aquí Herminia?

Pues estate ahí que Emilín se te ha muerto

y empezó mi madre a llorar y yo llorando

por ahí para acá descalcita, bueno, calzado tenía, pero

tanto andábamos que se rompía el calzado por abajo

y llorando y cuando llegamos ahí arriba

al pico de arriba a la sierra,

vimos que venía la gente del entierro.

Y dice mi madre, mira hija, ya vienen de enterrar a Emilín

ya no llegamos al entierro.

Y así fue, nos tuvimos que venir sin ganas de hacer nada.

Un hombrito que el Señor lo tenga en el cielo descansando.

Tu padre fue un médico muy querido aquí en Las Hurdes

¿Cómo era la situación sanitaria que se encontró cuando llegó en los 50?

En aquellos años era una situación un poco problemática

el aspecto de ciertas enfermedades

en primer lugar enfermedades infecciosas,

tenían algún caso, parece ser, de paludismo,

se veían muchos cuadros de infección respiratoria,

infecciones digestivas, sobre todo gastroenteritis en niños, en verano,

hay que darse cuenta que no había aguas

entonces no disponíamos de aguas cloradas,

entonces claro, el tema de gastroenteritis en verano

se dieron casos de fallecer algún niño en esa época.

Porque incluso le tenían mucho miedo al dar el agua

yo recuerdo ponerle a mi padre en una consulta

lo primero que iba un niño, un vaso de agua

y se tiraban al agua porque iban deshidratados.

Era una situación dura en aquella época.

En primer lugar porque aparte del tema médico, de asistencia médica

el sistema de locomoción, no tenías tampoco carreteras,

había muchas veces pistas forestales, carreteras de tierra

y solamente el comunicarte con el paciente no era fácil.

Yo veía a mi padre salir por la mañana y no regresar hasta mediodía

Claro, mandarlo a un hospital era casi imposible, no había

no había medios.

Cuéntame cómo era la escuela de principios del XX.

Era dramático.

Entonces había muy pocas escuelas

y las pocas que había estaban regentadas no por maestros oficiales

ni con carrera, sino que eran gente que tenían algo se saber

que sabían un poquito,

y en su casa,

porque en la mayoría de los pueblos de Las Hurdes no había escuelas,

en sus casas o en un local un poquito adecentado se ponían a dar clase

por poquito, por unas pesetas, y muchas veces por alimento.

Que la gente les llevara alimento para comer.

Y, por ejemplo, el estado de los alumnos cuando llegaban

era un poco complicado, quiero decir, estado tanto de salud como de aseo

Primero, a clase iban muy poco.

Para que te hagas una idea en un pueblo, por ejemplo, Aceitunilla,

de 80 alumnos que tenía Aceitunilla censados,

solamente estaban matriculados 40.

La asistencia media era de 8 alumnos

y dirías tú, ¿por qué no iba la gente a la escuela en ese momento?

Pues muy sencillo, la preocupación de la gente entonces no era

la educación y la escolarización, era la subsistencia.

Era poder comer.

José Vargas que fue un pionero en la educación aquí en Las Hurdes

este hombre decía que en Las Hurdes en los chavales

para poder arrancar a hablar tardaban un par de años más que en otro sitio

para poder arrancar a leer y a escribir.

Decía que tenían que pasar por lo menos cien años

para que esa generación pudiera igualarse al resto de España.

Esto lo decía él.

Se había llevado una gran sorpresa, porque esto fue en el 30

está en sus memorias escrito que tendrían que pasar cien años

para que hubiese en el mismo sitio donde estaba él

hubiera un instituto y que en ese instituto en un solo curso escolar

actualmente ya hay 14 licenciados de los cuales cinco son doctores.

Y uno de ellos, un bisnieto suyo.

De mi tío abuelo Eduardo Ugarte sé por un lado

lo que me contaron en casa mis padres y mi abuelo,

y por otro lo que he ido leyendo sobre él.

Hay algo muy bonito que Lorca dijo de Eduardo Ugarte:

Decía que él era feliz rodeado de la gente perseguida

y entregada a la batalla por ideas de una justicia mejor.

Y Eduardo Ugarte a su vez escribía a Lorca

que en ese momento estaba en Nueva York

"de política no quiero hablarte, me indigna todo lo que pasa"

Desafortunadamente es una frase que no ha pasado de moda.

Creo que por estos pensamientos congenió tan bien con Buñuel,

porque les preocupaba cómo se encontraba España.

Las Hurdes es una metáfora de la España rural

porque cuando se hablaba de la España Rural

y se decía cuál era una de las situaciones que había que remediar

siempre en primer término salía Las Hurdes.

Hablar de Las Hurdes era hablar de un sobreentendido

que era toda una situación que estaba detrás.

La película lo que refleja es la España de los años 30,

una España enormemente dura en el medio agrario

con un sistema donde la Iglesia tiene un poder excesivo,

y por otra parte también un ejército que pronto se vería

que tenía unas ínfulas golpistas.

Por la época en que es rodada, es el período negro de la República

el Bienio Negro

se convierte en un arma política.

En las secuencias más duras y más polémicas del documental

se rodaron por un lado en Fragosa

y por otro en las casas de Martílandrán

que para Buñuel eran como el caparazón de un crustáceo.

La película está hecha por un surrealista

con un lenguaje un realismo muy crudo

que en su momento de mayor crudeza recuerda, precisamente,

a los grandes maestros del tenebrismo barroco español.

Hay una cita dentro de la película a Zurbarán y a Ribera

y se habla de lo que es el realismo español.

Cuando vi su documental "Las Hurdes, tierra sin pan"

sentí por un lado que se respiraba una atmósfera muy dura,

complicada en las imágenes,

pero al mismo tiempo muy mágico y misterioso.

Buñuel encuentra en Las Hurdes el lugar idóneo para expresar

la injusticia y la crudeza.

Lo que Buñuel hace es elaborar una película

que yo creo que está muy trabajada

desde el punto de vista del encuadre, de la cámara, de los movimientos

pero sobre todo al servicio de una intervención

sobre la realidad que fuera significativa y concluyente.

Hace algo muy interesante que es

recortar la realidad,

como hace en todos los documentales,

para exhibir una situación que provoca indignación

en la sociedad en la que vive.

Él es un surrealista.

Buñuel hace esta película que es como un puñetazo en la cara

de ese conformismo burgués en esta tierra sin pan

para ver cómo el mundo, realmente, no está bien hecho.

El documental suscitó muchísimo interés,

pero lejos de ser aplaudido

fue prohibido por la República, por las embajadas,

después por el franquismo.

He leído en sus memorias que

le dolieron especialmente los reproches de Marañón.

Cuando se proyecta esta película

en el Palacio de la Prensa en Madrid, en la Gran Vía,

sale encolerizado.

Y le reprocha a Buñuel el porqué ha mostrado ese lado extremo

y desagradable de la realidad

cuando al lado de esta región en La Alberca,

dice que es una región bellísima

y que además tiene las danzas más hermosas del mundo.

Hacer un documental convencional no entraba

ni en el espíritu de Buñuel de la época

ni tendría sentido como obra, ¿no?

Yo conozco muy bien la controversia desde niño

porque nací cerca de esa zona, nací cerca de La Alberca,

y desde niño cuando se oía hablar de este tema

y salía el nombre de Buñuel a relucir

se hacía siempre en un contexto muy peyorativo,

porque se le acusaba de que había retratado a los hurdanos

casi, casi como infrahumanos.

¿Qué pensáis que sintieron los hurdanos de entonces?

¿Creéis que se han podido ver traicionados?

Mi opinión es que lo que hizo Buñuel estuvo mal

porque personas de mi familia y tanto de mi comarca

nos sentimos mal al ver esas imágenes

por ejemplo, se manipularon muchas imágenes,

como la del burro, la cabra, lo de los hijos

cuando decía les damos el pan aquí en la escuela

para que no se lo coman sus padres.

Eso es imposible en cualquier lado no pueden hacer eso.

Muchísimas imágenes se manipularon, no era todo verdad.

No había por qué mostrar esa realidad tan dura

la gente de aquí decía, pues nosotros así no somos.

Y la gente de fuera hasta hace poco han seguido pensando

que seguíamos así.

Si tú vas a hacer una crítica de algo

una denuncia social,

si la vas a hacer sobre algo que, aparentemente está bien,

nadie le va a hacer caso a esa crítica.

Es más, si muestras la verdad modificada, exagerada,

llama más la atención.

Hay que pensar en cómo se sentían cuando vieron ese documental

Se les está poniendo que abandonaban a sus hijos

y un padre no abandona a un hijo,

les hizo daño este documental a ellos

a ellos y a los demás que lo han visto.

Creo que Buñuel no intentaba ahí ninguna sensibilidad

ni criticar a las personas de Las Hurdes,

sino que intentaba denunciar algo y que llegara al gobierno

y Buñuel no estaba buscando ningún interés propio,

se veía que se le censurara su propio documental.

La mayoría de las cosas que se muestran en el documental son ciertas

solo que Buñuel no iba a esperar a que se cayera una cabra

a que una niña estuviera en la calle,

Lo fundamental de un documental es mostrar la realidad

y si eso no pasa no tienes por qué mostrarlo.

¿Qué pensaría la gente de dejar una niña en la calle?

Dirían: cómo es esa gente que se despreocupa de los hijos

y los deja morirse en la calle.

Eso pasa en muchos documentales

y con la información de hoy día que nos dan puede estar manipulada,

puede estar contada desde otro punto de vista.

Las imágenes de Buñuel se basan en escritos que había,

en testimonios que había.

Criticaban a Las Hurdes antes y a lo mejor la han criticado después

pero la culpa de todo no la tiene él.

Desde donde peor se ha visto la obra de Buñuel y al propio Buñuel

ha sido desde aquí mismo, desde Las Hurdes.

Faltan sentimientos.

Eso sí tenéis razón porque cuando alguien ataca,

sale en su propia realidad

desde donde peor se va a sentir va a ser desde donde estás retratando

¿Tú crees que si hubiera sido en otra comarca no habría pasado lo mismo?

A mí me parece que hay una clara voluntad

no de reflejar el horror como recreándose en él,

sino intentar que alguien tome conciencia de cómo es aquello

y pueda ejercer acciones reales que la modifiquen para mejorar.

Todo documental es una recreación,

es decir, no existe un documental objetivamente neutro

que simplemente se limite a poner la cámara ante una realidad,

hay un punto de vista y una mirada

y una forma de ver la realidad que se quiere mostrar.

Si el documental de Buñuel ha ampliado

no solamente el conocimiento de Las Hurdes,

sino el terreno del documental es porque, sencillamente, trabajó

con esa capacidad de trascenderlo.

Y eso, a falta de mejor nombre hay que llamarlo algo así como arte

o capacidad artística o talento.

La carne de cabra se come tan solo cuando alguna de ellas se despeña,

lo que ocurre a veces en estas escarpados terrenos.

No me gustaron los planos de las cabras.

Sé que, como contó Buñuel, las mataron

además se puede apreciar el humo del revólver

que ha quedado inmortalizado en la imagen.

Muchos hurdanos piensan que esa imagen,

la imagen de la niña moribunda

o la del burro que aparece muerto por las picaduras de las abejas

estaban trucadas.

Pero, ¿qué es la realidad y cuál es la verdad del cine?

A mí me parece que Buñuel trastocó la realidad

como hacen todos los documentales,

creo que lo hizo con honestidad,

o sea, que él pretendía un buen fin,

pero aún así, hizo una manipulación.

Hacer un análisis en términos de verdad o mentira es olvidar

que lo que hace Buñuel es cine.

Hay una frase de Picasso que dice:

"El arte es una mentira que, gracias a ello,

es capaz de transmitir la verdad".

La principal industria de Las Hurdes es la apicultura.

La primera vez que me dijo mi padre,

tienes que venir conmigo a las colmenas.

Fue un viaje de colmenas por la noche

lo tengo grabado porque era la primera noche que yo estaba despierto

Por la noche yo siempre dormía.

Era la primera noche que estaba despierto

al final me quedé dormido en el camión,

intenté ayudar a mi padre y no podía con las cajas,

las arrastraba como podía

y veía al hombre ahí sacrificado.

Yo recuerdo que mi padre siempre venía muy tarde,

muchas veces no podíamos compartir muchos momentos con él

ir al colegio o estar con él.

Muy duro y mucho tiempo.

Nunca sabes cuándo vas a llegar a casa

sales por la mañana temprano

y para transportarlas ya sabéis que es por la noche

porque es cuando se recogen.

Tú no puedes ir allí y tocar un silbato y decir,

venga venid todas para acá que nos vamos.

Hay que esperar a que sea de noche y poder hacer el transporte.

Durante la primavera se llevan las colmenas a Castilla

En esta estación es corriente ver a una, dos o más bestias.

¿Recordáis un poco cómo era la manera de tratar las colmenas entonces?

Trabajaban en corchos,

como medio de transporte era un mulo,

y para sacar la miel, que era lo que se cosechaba antes,

y esa miel te servía para consumo en la casa

o como trueque para poder conseguir otros alimentos.

Si tú no tenías aceite pues cambiabas el aceite por la miel.

Yo recuerdo que mi padre tenía polen de tres años guardado en el almacén

que no se podía vender.

Y ahora te lo quitan de las manos.

Ahora hay buenos precios,

pero está a base de la lucha que han tenido ellos.

¿Por qué queréis seguir ligados a la apicultura?

Es familiar.

Tenemos muchos primos, unos cuarenta y tantos

y más de la mitad son apicultores.

Familiar, sí, es que nos toca por todos los lados.

En Las Hurdes, ahora mismo, el cien por cien de las personas

viven de la apicultura.

No directamente, sino indirectamente.

O sea que hay que agradecerle a la apicultura

que pueda seguir disfrutando de ese arraigo.

Creo que si no hubiera apicultura poca gente quedaba en Las Hurdes.

Y creo que a lo mejor llegaría a desaparecer.

El documental de Las Hurdes cambió radicalmente el rumbo de Buñuel.

Se abrió para él una nueva etapa

y es la etapa que compartió con mi tío abuelo Eduardo Ugarte.

Ellos tenían la motivación de hacer un cine más popular en España,

pero como la guerra truncó este intento, esta ilusión,

lo intentaron más tarde en México.

Estuvieron juntos en París, en Estados Unidos,

en Hollywood, en la Metro.

Y fueron, como recuerda Luis Buñuel,

compañeros de melancolías.

Vuestras vivencias son iguales para los tres,

que es que habéis vuelto o que habéis necesitado volver a Las Hurdes

¿Por qué?

En mi caso, nunca me he ido. Siempre he estado aquí.

Es verdad que he salido siempre más por conocer,

pero siempre que salgo me doy cuenta de que me mola más estar aquí.

Te gusta estar aquí.

Al final siempre vuelves porque la casa es donde estás a gusto

y en mi caso porque se me hacía un poco grande la vida en otro sitio,

supongo que eso son mis raíces y que es mi sitio.

Yo en el 2011 decidí venirme aquí porque mi mujer se quedó embarazada

y decidimos tener familia

y para darle unos buenos ideales decidimos regresar al pueblo

y crear allí nuestro negocio.

Tú estudiaste en un cole en Salamanca -Sí, estudié fuera.

Y, cuando llegabas aquí, ¿qué sucedía?

Se me hacía un nudo aquí,

como decíamos antes, se me añurgaba ahí.

Es verdad que siempre lo recuerdo, de hecho, me sigue pasando.

Siempre que veo las montañas de lejos llegando a Las Hurdes

me entra ese nerviosismo,

porque me siento desarropado, fuera de aquí me siento desarropado.

Siempre he vivido rodeado de montañas o abrazado de ellas

y cuando estoy fuera las echo de menos.

Ya hemos hablado un poco de vuestros sentimientos hacia la tierra,

¿cómo veis un poco el futuro para la gente de nuestra generación?

Yo lo percibo como una vuelta al pasado respetando el presente.

Muy interesante eso.

Sí, pienso que sí.

Cada vez más.

Se está creciendo, pero que no crezca a un ritmo desorbitado

manteniendo muy bien las tradiciones que había de antes.

Yo pienso que estamos en un buen momento

porque ahora, por circunstancias, hay bastante gente joven formada

y lo más importante, con ganas

y creo que ese momento hay que aprovecharlo

porque se un ingrediente fantástico.

Es decir, tenemos el medio, que es perfecto

y tenemos la gente formada y con muchas ganas de hacer cosas.

O sea, que creo que puede ser, el resultado puede ser buenísimo.

El documental hizo que Buñuel explorara.

Buñuel interrogó, provocó,

buscó explicaciones a todo lo que encontró en Las Hurdes

donde podía comprender más allá de lo que veía.

Y el documental, a su vez, hizo

que Las Hurdes se convirtieran en un lugar mítico.

En la guerra civil salió un símbolo universalmente aceptado

que es el Guernica

y yo creo que no tiene menos valor simbólico,

probablemente tiene mucho más Las Hurdes.

Los dos están juntos.

Es decir, en el pabellón de París están el Guernica

y en una sala muy cercana se exhiben Las Hurdes

y la República entiende que esas imágenes son tan potentes

que las dos explican muy bien por qué están luchando los españoles.

"Las Hurdes, tierra sin pan" está llena de paradojas

Es que es una obra hecha contra el gobierno republicano de la época

y se convirtió en un alegato contra el golpe de estado

y el régimen franquista.

Cuando observo esto pienso:

hay veces que el alma, que es tan poderosa,

que se sobrepone a todas las condiciones desfavorables posibles

que hay cosas y hay gentes cuya naturaleza se impone.

¿Qué tiene Tierra sin pan para imponerse a tantas contradicciones?

Lo que hace de Las Hurdes un símbolo

porque cuenta la cultura

y la experiencia de vida que aquí se dio en el pasado

y que tiene capacidad para trascender su tiempo.

Yo creo que Buñuel marca ahí un hito

que es inevitable a la hora de reflexionar

sobre las relaciones entre el cine y la realidad.

Lo que hace es de pronto demostrar

todas las posibilidades que tenía nuestro país

y en concreto este territorio,

para manifestar el trasfondo de España,

no solo lo más pintoresco,

sino el verdadero fondo del mundo rural español.

Habladme de vuestra infancia.

¿Cuándo empezasteis a trabajar? -Desde que nacimos.

Nosotras es que hemos nacido trabajando

A mí me contaba mi madre que yo era de cuatro hermanos la más pequeña

luego ya tuvo más.

Y mi madre se iba al campo, porque los padres iban a los jornales

a la siega, ellos decían a Castillas, a Salamanca, a Ávila

y las madres se quedaban con todos los hijos.

Mi madre me cuenta a mí que nos echaba en un surco

en el que ponía una manta y de allí no me caía

y dormía siestas allí estupendamente.

Yo fui a la escuela hasta los doce años.

Cuando veníamos de clase si era la temporada de las patatas,

que había que trabajarla, trabajábamos patatas

y si no, ibas con cabras, y si no a buscar leña,

y si no a buscar boñigos con una cesta. -Lo que hiciera falta.

¿Sabéis qué son los boñigos? Pues lo que cagaban los burros.

La gente hacía mucho carbón

y aquí la gente solo se preocupaba, claro, no había dinero,

entonces, ¿qué hacían?

Pues si no había estiércol, había que recoger estiércol

y que había un camino que bajaban las caballerías del carbón

pues allí que nos mandaban con un saco.

¿Cómo era la casa?

La casa no tenía más que dos habitaciones, dos habitaciones.

Y sobraban camas.

En mi casa éramos seis hermanos de padre y madre,

porque mis padres se casaron dos veces.

Dormíamos tres para arriba y tres para abajo, perfectamente.

Y a nadie le olían los pies

y todo el mundo estaba feliz y súper a gusto

porque te conformabas con lo que te daban.

Como no sabíamos que existía otra vida

pues con lo que teníamos

Eras feliz porque lo que vivías en casa era felicidad

Era absolutamente todo sencillo

si es que no teníamos, a ver,

no había muebles, pues no había que limpiarlos ni se rompían.

Estaba la lumbre, los cuatro taburetes donde nos sentábamos

y luego los camastros donde nos acostábamos

y eso era todo lo que había, ese era todo el mobiliario.

Todo muy diáfano, muy estilo japonés.

¿Había felicidad?

Mucha, mucha.

Me parece que cuando miramos el documental de Buñuel

lo hacemos como si fuera un reflejo del pasado

Sin embargo él lo hizo mirando al futuro,

para que hoy, desde el presente, podamos comprendernos,

saber quiénes somos.

Tú eres un hurdano, pero de Badajoz.

¿Cómo se come esto de que un técnico de sonido

de repente llega a un pueblo de siete habitantes?

Pues, vaya, el amor que siente uno cuando llega aquí

y deja que esta luz te entre y los olores que hay.

Y si llegas a ver eso y a tenerlo un poquito, pues para los restos.

Esto empieza un poco siendo muy niño

ese enamoramiento de Las Hurdes.

Sí, con siete años.

Es que date cuenta un niño aquí con siete años lo tiene todo.

Tienes amigos, tienes el río, tienes campo, pajaritos, bichos,

Y tú, de Sevilla aquí con el hurdano de Badajoz.

Pues nada, al final, cuando empezamos

desde siempre lo teníamos muy claro

yo, al principio no conocía esta zona

y al final me convenció.

Llegamos a un punto allí en Sevilla en el que no avanzábamos mucho

y decidimos que era el momento de probar suertey venir para acá.

De volver. Sí, sí.

Tú tenías allí tu vida hecha con carrera, tu historia,

Sí, estaba trabajando, y bueno, no éramos felices tampoco allí

buscábamos otra cosa.

A mí me flipa tu historia, porque es

como si volvieras al paraíso perdido de la infancia.

Ahí está.

Para mí esto, realmente, es un paraíso.

Realmente lo importante en mi vida es disfrutar de mi mujer

y en un sitio donde yo esté a gusto y sepa que ella está bien

es un poquillo duro, pero lo que te aporta esta tierra,

si estás sufriendo un poco se te pasa se te olvida.

Es un cambio también muy radical.

De la ciudad, de tenerlo todo a mano

pues irte a un pueblecillo

tan pequeñito como en el que vivimos de seis habitantes.

Son seis habitantes. -Sí, sí, seis.

Y vosotros dos ocho. -No, con nosotros dos seis.

¿Tiene bar el pueblo? -No, eso es lo que le falta.

Mi casa, que hay cerveza fría.

¿Y cómo veis el trabajo, el futuro?

Yo antes me preocupaba muchísimo por eso, muchísimo,

lo pasaba súper mal.

Pero, ahora mismo,

me da igual.

Cerezas, aceitunas, si hay que poner ladrillos se ponen,

hacemos cuero también,

un poquito de aquí, un poquito de allá, tenemos manos.

No pasa nada.

Además, es un sitio, yo lo estoy comprobando en este viaje

que es idóneo para la composición y para la música.

Yo en parte, como poquito músico que me considero

un sitio así encuentro que es ideal

para que llegue un músico,

te sientas en una piedra que dé un poco el sol con tu guitarra

es un sitio donde encuentras inspiración en cada rincón.

Es un sitio que tiene música.

Si te paras a escuchar, sí, escuchas música.

He disfrutado muchísimo del camino por estas tierras

También de recordar, de todo aquello que me contaron,

de lo que leí en el libro, que me apropié de mi hermano.

Venir aquí nació como un deseo

y poco a poco se fue volviendo una necesidad

tenía que recorrerlo para guardarlo en mi memoria

y poder revisitarlo.

Solo puedo decir que,

aunque Buñuel describió a Las Hurdes como una tierra sin pan

nos enseñó a verla como una tierra con alma.

Ese alma se enamoró

y esa fue la melodía que nos brindó.

Hola.

Otros documentales - Las Hurdes, tierra con alma: 80 años en Las Hurdes de Buñuel

01:00:21 01 dic 2019

Película que recupera la memoria del documental de Buñuel sobre Las Hurdes 80 años después.

Contenido disponible hasta el 16 de diciembre de 2019.

Histórico de emisiones:
07/10/2017
28/04/2018
16/09/2018
27/01/2019

Película que recupera la memoria del documental de Buñuel sobre Las Hurdes 80 años después.

Contenido disponible hasta el 16 de diciembre de 2019.

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28/04/2018
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