Ochéntame otra vez La 1

Ochéntame otra vez

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No recomendado para menores de 7 años Ochéntame otra vez - El sueño europeo - ver ahora
Transcripción completa

Escucha, hermano,

la canción de la alegría.

Este hecho significa la participación

en un destino común con el resto de los países

de Europa Occidental.

Yo tuve el sentimiento

de que arrancaba una época nueva.

A las 12:30 del mediodía,

se producía la explosión en el segundo sótano

del aparcamiento subterráneo de la calle Felipe II de Madrid.

Yo tuve esa extraña sensación

de estar viviendo un momento único en la vida de España,

tintado por la sangre de los atentados de los terroristas.

Donde los hombres...

Europeístas.

Europeístas.

Europeístas.

Europeístas.

Vamos a romper las fronteras

para tener aquellas farmacias, aquellos hospitales.

Poder participar en una gran prosperidad económica

de un gran progreso social.

Sin duda alguna ese fue, digamos,

el fin de la transición.

(Música)

La verdad es que Felipe estaba muy contento,

como lo estábamos todos.

Era tan emocionante

el haber conseguido después de tantos años de lucha

el objetivo de entrar en Europa y ser normales.

Lo que sentíamos, básicamente, era emoción.

Era el viaje que representaba

la culminación de todo un proceso.

No era solo entrar en el mercado común,

es que era para España entrar en una primera división.

Europa era un sitio donde las farmacias eran blancas

y luces muy potentes.

Las gasolineras no funcionaban manualmente,

sino apretando un botón.

Había hospitales que funcionaban.

Es decir, vamos a romper las fronteras

para tener aquellas farmacias, aquellos hospitales,

aquellas carreteras y aquel modo de hacer.

Creo que eran 13 los aviones que salieron para Lisboa.

El día estaba muy ajustado en cuanto a tiempo

porque se firmaba en Lisboa a las 11:00 de la mañana,

10:30, 11:00 de la mañana.

No íbamos sobrados de tiempo y, efectivamente,

cuando llegamos a Lisboa, estaba ya todo montado.

Nos trasladaron al Monasterio de los Jerónimos,

impresionante edificio.

Pero me llamó la atención que era muy austera la celebración;

lo encontré austero e incluso frío.

Y no solo desde el punto de vista meteorológico.

Camino del claustro de los Jerónimos,

Felipe y todos los representantes de las Comunidades Europeas,

ya presentes en Portugal,

supieron lo que acaba de suceder en Madrid.

En el Palacio Real de Madrid,

los preparativos para la firma de la adhesión española continúan.

En el Salón de Columnas se trabajaba a conciencia

para que todo estuviera a punto a la hora señalada.

En el palacio había muchas personas trabajando.

Los toques finales, ¿no?

Los lugares donde irían los asientos, las delegaciones.

La habilitación del salón de Alabarderos,

donde asistirían al acto los invitados especiales,

unas 300 personas fueron invitadas al acto de la firma.

La disposición de copas y platos

era estudiada con precisión milimétrica.

Estas copas son de cristal fino con adornos de oro.

Sumamente frágiles, resulta difícil impedir

que alguna de ellas se rompa en cada uso.

Cada uno tenía su cometido y cada uno trabajaba

con el fin de que a las dos o las tres de la tarde

el acto estuviera ya listo

para la ceremonia que debía celebrarse.

Receptores de radio situados en algún rincón del Palacio Real,

permitieron conocer a quienes trabajaban

los preparativos de la ceremonia de la tarde

lo que sucedía en la calle Felipe II de Madrid.

Como les anunciábamos en los titulares

y en la primera noticia de este telediario,

el terrorismo ha hecho acto de presencia de nuevo

hoy en Madrid. A primeras horas de la mañana

eran asesinados el coronel jurídico Vicente Romero Calatayud

y su conductor, Juan García Jiménez.

"El coronel Vicente Romero salía a las 9:30 de su domicilio,

una vivienda militar situada en el número 78

de la calle General Oraá.

Cuando estaba a punto de subirse al coche oficial,

un R-12 blanco se situó junto al mismo en mitad de la calle.

Un hombre y una mujer, a cara descubierta,

se dirigieron hacia sus víctimas efectuando al menos diez disparos".

He oído los disparos estando dentro de la tienda.

Entonces he salido y he visto que pasaba el coche a toda velocidad,

iba a 100 por hora. -¿Iban con la pistola en la mano?

-Uno con la pistola en la mano apuntando a todos los que pasaban

por la acera.

"La esposa del coronel asesinado, al oír los disparos,

salió a la ventana para advertir a su marido,

pero solo pudo ver la huída de los terroristas.

Las personas que se encontraban en el lugar de los hechos

quedaron desconcertadas ya que en esos momentos

funcionaba una máquina taladradora".

He oído disparos y la gente corría para allá.

Cuando me he acercado, ya estaban los dos en el suelo.

Prácticamente coincidiendo con el momento de la firma,

nos llevamos la enorme sorpresa que se había producido

el lamentable atentando que había cometido

el comando Madrid de ETA. Nos quedamos todos, bueno,

bastante anonadados, impactados.

Es que un atentado de esas características

te deja hecho polvo.

Es mucho más importante que cualquier otra cosa

en ese momento.

Te produce una gran tristeza que te empaña la alegría

que, por otro lado, es legítimo tener.

El empeño de amargarnos la fiesta.

Y, bueno, nos la amargaron, la empañaron,

pero no la impidieron, porque lo que hubieran querido

era boicotear todo, que todo se fuera al garete.

Respecto a nosotros.

Ya estaba en marcha la ceremonia en Lisboa.

No era visible que se suspendiera la ceremonia.

Otra cosa es que estuviera cubierto por un lado de preocupación,

de pesar por las víctimas

de la actividad del atentado terrorista.

La mesa donde se realizaría la firma se desmontó unas semanas antes

para ser restaurada por el profesor Chamorro

en una dependencia preparada al efecto

en el mismo Palacio Real.

Se había elegido semanas antes, estaba en Aranjuez,

en el Palacio Real de Aranjuez.

Se trajo al Palacio Real, se restauró.

Era una mesa muy importante, una mesa alta,

con seis columnas

y un gran tablero de mármol y piedras duras.

Hoy día está en el Salón de Alabarderos

con una placa que dice: "Sobre esta mesa

se firmó el Tratado de Adhesión de España a la Comunidad Europea".

Sobre esta mesa reposarían los pliegos

de nuestro Tratado de Adhesión que, algunas horas más tarde

y una a una, 36 personas, entre ellas

las de las delegaciones portuguesa y española,

firmarían ratificando nuestra incorporación

a las Comunidades Europeas.

A las 12:30 del mediodía se producía la explosión

en el segundo sótano del aparcamiento subterráneo

de la calle Felipe II de Madrid.

(GRITAN)

"Un policía resultó muerto en el momento de la explosión.

La carga explosiva había sido colocada

en el interior del coche y estalló cuando los artificieros de la Policía

procedían a su desactivación.

Tres policías más resultaron heridos y muchos sufrieron asfixia

durante las tareas de rescate.

El aparcamiento en el que se produjo la explosión

es colindante con los almacenes de El Corte Inglés,

ubicados en la calle Felipe II de Madrid.

Por ese motivo, 8000 personas fueron desalojadas

del centro comercial para evitar cualquier accidente

que podría haber resultado mortal".

Después de esa explosión registrada en el parquin,

la Policía rescató el cadáver de un artificiero

y también a un compañero herido. Las imágenes que verán ahora

han sido tomadas en el interior del aparcamiento.

No se metan ahí. ¡Oiga!

Fue un golpe tremendo.

El primer atentado, luego, a continuación,

un segundo atentado.

Una tragedia.

Hay que tener en cuenta que se reforzaron

las medidas de seguridad en Madrid de manera importante

y a pesar de todo, hubieron aquellos atentados

que costó la vida a cuatro personas

y hubo otros tantos heridos, algunos muy graves.

De modo que, cada vez que tuvimos noticia de un atentado,

cundió la preocupación, ese ánimo de indignación,

la rabia, en vez de la alegría

que debía rodear un acto de esa naturaleza,

tan importante para España.

El momento culminante fue la firma de Mario Soares.

No lo consiguieron. Y no solo eso,

sino que lo que produjeron fue, precisamente,

un efecto contrario, un efecto de rechazo,

no solo entre los españoles, sino ante todos los europeos.

Los aplausos sonaron fuerte cuando la delegación española

estampó su firma.

En cierta manera, podría decirse que el comienzo del final de ETA

empezó ahí. Había empezado antes, pero desde el punto de vista

de la actitud, del enfoque de los europeos,

yo diría que empezó ahí.

Creo que se han convertido históricamente

en asesinos de la esperanza.

Y eso es lo que pretenden.

Ponen de luto a varias familias; atacan instituciones del Estado.

Quieren llamar la atención de toda la sociedad

sobre esa parte negativa, la parte más negra

de lo que puede ser el acontecer histórico de España.

Sentí el golpetazo del terrorismo ese día,

durante la celebración de eso que era largamente esperado.

Pero yo tenía un sentido extraño de la responsabilidad.

Creía que no terminábamos una tarea, sino que empezábamos una tarea,

que se abría un espacio.

En realidad España se reconciliaba con su pasaporte

y la gente que salía de España no salía como ciudadano de segunda,

sino como un europeo más.

¿Cómo veis la entrada de España en Europa?

-Creo que nos va a perjudicar, sobre todo a los jóvenes.

Creo que se acabará con el aislamiento que teníamos

y va a ir para mejor.

No entiendo eso. Eso de la CEE no lo entiendo nada.

No entiendo nada.

-Puede haber muchas ventajas. Los coches quizá valdrán menos.

A corto plazo será un poco fuerte la entrada;

que a largo plazo va a repercutir positivamente

y que van a salir ganando ellos tanto como nosotros.

La larga marcha de España hacia el mercado común

se inicia en 1962, dos años después

del nombramiento de Alberto Ullastres

como primer embajador antes las Comunidades Europeas.

En este año, Franco intenta romper la barrera de los Pirineos

y encarga a su ministro de Asuntos Exteriores,

Fernando María Castiella,

que solicite la apertura de negociaciones.

La petición española cae en saco roto,

ya que ninguna dictadura podía tener acceso al mercado común.

Hay que reconocer que España había sido desde hacía años

un aspirante a entrar en el mercado común.

En la época de Franco nos dijeron que no,

evidentemente porque no se cubrían las motivaciones

fundamentales de democracia y de respeto a derechos humanos,

y estábamos en lista de espera.

Con la llegada de la monarquía, se levanta desde Bruselas

la prohibición de contactos entre España y las Comunidades.

Año y medio después, en 1977,

Marcelino Oreja presenta la primera solicitud formal de adhesión.

A partir de la llegada de la UCD, ya cuando nos admiten la solicitud

para el ingreso, la situación cambia totalmente.

Leopoldo Calvo-Sotelo se convierte en nuestro portavoz en Europa.

Junto a Eduardo Punset intenta el acercamiento.

Propuestas y contrapuestas se suceden.

El gobierno de Suárez se enfrenta directamente con Francia.

Son siete años de negociaciones, primero con la UCD

y después con el gobierno del PSOE, de Felipe González,

ya se produce la culminación de ese proceso.

En política exterior era el reto prioritario,

no el único.

Teníamos que cambiar y renovar la relación con EE.UU.;

modificar la relación con toda América Latina,

que era muy importante.

Era importante el norte de África.

Y nos quedaba pendiente relaciones con Israel.

Para que vea el cuadro.

El gobierno de Felipe González profundiza en las negociaciones

y asegura que, a pesar de los contratiempos,

nunca retirará su candidatura a la Comunidad Económica Europea.

Recuerdo que a los pocos días de estar en Moncloa,

me suena el teléfono, lo cojo y era el presidente del Gobierno:

"Oye, Juan Antonio, necesito que me hagas una visión estratégica

de cómo superar los obstáculos que hay para la negociación

de ingreso en las Comunidades Europeas.

La mañana era fría y plomiza.

En la Casa de los Sindicatos, donde permaneció tres días expuesto

ante las interminables colas de visitantes,

el féretro salió a las 11:45, hora española,

el miércoles 13 de marzo.

La revista The Economist publicó un artículo

que le llamaban un "working funeral",

un funeral de trabajo.

Hizo que al funeral fueran muchos líderes mundiales,

entre ellos Thatcher, Gore también,

Felipe González y otros muchos.

Allí, junto al mausoleo de Lenin,

el féretro de Konstantin Chernenko fue depositado.

La nieve cubría levemente su rostro radiante.

Se intuyó que era el final de una época

porque ya se entrevía que sería Gorbachov

un líder de otra generación, mucho más joven,

que parecía que podía tener otro enfoque.

Con su discurso fúnebre, Gorbachov abría una nueva era

diferente para la Unión Soviética, la de los jóvenes tecnócratas,

gente con mucha mayor preparación cultural y técnica;

con mayores perspectivas mundiales y, teóricamente,

con menos prejuicios.

Entonces se aprovecharon los huecos

en el calendario oficial de ese acontecimiento

para hacer reuniones de trabajo.

"El Presidente francés, François Mitterrand,

la Primera Ministra británica, Margaret Thatcher

y el Canciller de Alemania Federal, Helmut Kohl,

han sostenido sendas entrevistas con el nuevo dirigente del Kremlin,

Mijaíl Gorbachov".

Después de la ceremonia soviética, por la tarde

nos fuimos a la embajada alemana, donde tenían una gran sala,

una especie de burbuja

para evitar todo tipo de pinchazos,

y ahí se habló de los obstáculos que quedaban para las negociaciones

y cómo Kohl prometió ayudar todo lo posible.

Las últimas dificultades sobre todo venían

de Londres y de París.

La conversación con Thatcher fue importante

para allanar las últimas dificultades en temas de pesca

y en algunas cuestiones técnicas.

"Felipe González será recibido mañana por Mijaíl Gorbachov

y hoy se ha entrevistado con Margaret Thatcher.

Este encuentro y el que sostendrá con Helmut Kohl

están centrados en la fase final de las negociaciones comunitarias

en un momento en que la prensa se ha hecho eco

de un informe sobre la contribución española

a la Comunidad Económica".

Margaret Thatcher era favorable al ingreso.

No era una persona, digamos,

que conociera suficientemente el dosier.

En uno de los muchos funerales a los que asistimos en Moscú,

tuve una reunión con ella en una especie de cubo

aislado en un búnker para que no nos oyeran.

"Al concluir la entrevista con Thatcher,

el presidente explicaba sus impresiones

sobre la postura británica".

Estamos viviendo tal vez una contradicción

que hemos explicado en diversas ocasiones.

La señora Thatcher le da una importancia política considerable

al ingreso de España en la CEE.

Me decía: "Acuérdese de lo que le voy a decir,

aquí habrán dos negociaciones:

una hasta el momento de entrar y otra cuando usted esté sentado

en el Consejo Europeo, que otra vez se reajustará la negociación".

Lo cual era absolutamente cierto.

La diferencia entre estar fuera de la puerta

mientras que los Doce decidían

o estar dentro de la puerta discutiendo con los demás,

era fundamental.

¿Italia? -Los italianos me parecen chulillos.

Son muy parecidos a nosotros, gente alegre y divertida.

Los alemanes sí porque tengo un nieto que nació allí.

Me simpatizan.

Los franceses me parecen demasiado cursis.

Me caen bastante bien. Aunque los problemas

que España está teniendo con Francia,

te hacen pensar que nos tienen manía.

"Una vez más, el contencioso agrario franco-español,

clave política y económica para el ingreso de España en la CEE,

se ha recrudecido".

Los grandes escollos de la negociación

eran, básicamente, políticos y eran de defensa

de unos intereses muy concretos, que son los del sur de Francia,

básicamente los vinos del Languedoc-Rosellón.

"La operación del Rosellón organizada

por los agricultores franceses contra las exportaciones españolas,

tiene un complejo trasfondo: la renegociación

de los precios agrícolas comunitarios;

el descontento con la política agraria gubernamental;

el miedo a la competencia directa con España

cuando entremos en el mercado común".

Ese principal escollo francés escondía detrás de sí

algunas reticencias, también por parte de Italia, de Grecia,

que al entrar un país mediterráneo podían ver mermada

su competitividad dentro de la Unión Europea.

Pero esas eran oposiciones mucho más "light".

A pesar de que la gran mayoría de los franceses

considera a España como a una nación amiga,

algunos grupos incontrolados del país vecino

parecen querer demostrar lo contrario.

Ayer cinco camiones españoles procedentes de Valencia

que transportaban 100 toneladas de melocotones,

albaricoques, mandarinas y patatas, fueron asaltados

en las inmediaciones de la ciudad francesa de Perpiñán.

Nos tienen parados horas muertas, no nos dejan pasar.

Nos piden para café; nos paran; nos miran el gasoil

y nos traen aburridos a todos.

Nos arriesgamos a que nos tiren piedras;

nos bloqueen los puentes; pongan ladrillos en los puentes.

Hacen lo que quieren: tiran la fruta, vuelcan los camiones,

los queman...

Teníamos dos obstáculos:

uno que era el de las dificultades francesas

para el ingreso de España que se basaba fundamentalmente

en el tema agrícola. Muchos incidentes que recordamos

de camioneros, que a veces se reproducen.

Ellos tenían un temor, a mi juicio injustificado,

de que la incorporación de España en la UE,

o la entonces Comunidad Europea,

perjudicaría a la agricultura francesa,

era el famoso "préalable" francés.

La conclusión a la que llegamos, dicha rápidamente,

es que el camino entre Madrid y Bruselas

pasaba por París,

pero que quien tenía la llave de esa puerta de Francia

era Alemania.

Por el tema fundamental de los recursos financieros.

Felipe González tuvo gran virtud, a todo eso,

de darle un gran empuje político.

Él tenía el apoyo y la confianza

de toda la socialdemocracia europea, especialmente de Willy Brandt.

Consiguió además ganarse la confianza y la amistad

de los grandes líderes de la UE,

muy en particular del Canciller Kohl,

que fue un gran amigo de España en todo este proceso.

Kohl era un aliado claro,

claro sin ninguna reserva.

Era muy pro a la incorporación de España a la UE.

A primera vista uno no pensaría cómo ni por qué

podría funcionar la química entre personas tan diferentes.

Kohl no solo era de una ideología política diferente,

sino que era de otra generación distinta;

de otras experiencias vitales.

Ni hablaban el mismo idioma por otro lado.

Kohl no hablaba español, González no hablaba alemán.

Y sin embargo, es asombroso el grado de confianza

y de intimidad que hubo entre ellos en muchas cosas.

Coincido totalmente con la exposición del Canciller Kohl.

Y querría solamente añadir que España tiene

una verdadera voluntad de defender el proceso de distensión.

Kohl, no sé si recordarán, era un hombre grande,

fornido, corpulento y era un gran comilón.

Felipe González creo que lo conquistó a base de llevarle

en el avión oficial español jamones enteros

de la Sierra de Huelva.

Con Mitterrand se producía un poco la situación inversa.

Había una relación política muy establecida.

No olvidemos que en el congreso de Suresnes del PSOE,

es cuando González es elegido secretario general.

Eso era bajo los hospicios del partido socialista francés,

o sea, había una relación histórica de muchos años.

Sin embargo, la relación personal con González durante mucho tiempo

no llegó a tener ese grado de confianza,

quizá porque Mitterrand era un hombre mucho más frío

y mucho más protocolario, mucho más distante.

Yo tenía, además, un problema que resolver:

cambiar la posición de Francia en relación a la lucha

contra el terrorismo de ETA.

Es un proyecto histórico para España

por encima, por consiguiente, de las opciones políticas concretas.

Fue un papel fundamental.

Él fue, digamos, un miembro fundamental

de aquel "dream team":

Mitterrand, Kohl, González, Dellors.

Con Dellors se estableció una complicidad muy rápida

desde el primer momento.

Me preocupa que lleguemos al mes de septiembre

y que se pueda llegar a la situación y que se diga:

"Aquí están las dos posiciones, pero la posición comunitaria es esta.

¿Lo toman o lo dejan?".

Porque no aceptaré ese,

lo digo con absoluta lealtad para los comunitarios

con los que me une una relación amistosa,

no voy a aceptar un "lo toma o lo deja".

El aeropuerto de Barajas

se convirtió la tarde del 12 de junio de 1985

en un parquin especial.

Todos los países de las Comunidades Europeas

tenían, al menos, un avión en sus pabellones.

El primero en aterrizar fue un DC-8

de la Fuerza Aérea española que transportaba a Felipe González.

Si se piensa en el número de posibilidades

de que la cosa no saliera como debía de salir,

era enorme.

De hecho, los funcionarios europeos encargados de estas cosas

trataron de disuadirnos, querían hacerlo todo en Bruselas,

en un solo acto.

Pero para los países candidatos, los países que ingresábamos,

lo que queríamos era albergarlo cada uno en su país,

su capital.

Varios helicópteros iniciaban un amplio dispositivo de seguridad

que acompañaría a todos los políticos extranjeros

durante su permanencia en nuestro país.

Hubo que trasladar delegaciones y recibir en Madrid

delegaciones procedentes de Lisboa, que llegarían el mismo día,

en torno a las 16:30 de la tarde. Recuerdo un protocolo distinto

y orden de llegada en el menor tiempo posible.

14 aviones aparcaron delante de lo que era

el antiguo pabellón del Estado en el aeropuerto de Barajas.

Las delegaciones fueron siendo trasladadas

a sus respectivos hoteles.

Los hoteles donde los delegados europeos

habían reservado habitación para su breve permanencia en Madrid,

están muy cercanos entre sí. Eso facilitaba los desplazamientos

y el dispositivo de seguridad. En distintos lugares de Madrid

se contaba con efectivos preparados para intervenir en el acto

si hubiera sido necesario.

Todo se había pensado milimétricamente;

todo se había estudiado. Hombre, siempre hay

la posibilidad de un fallo, los fallos siempre existen

en actos protocolarios.

Pero cada uno tenía funciones concretas

y teníamos bastante confianza en que todo iría sobre ruedas,

que todo iría conforme al plan que se había diseñado.

Las delegaciones llegaban escalonadamente.

Mientras invitados y delegados se iban acomodando

en los dos salones habilitados por el protocolo

para la firma del acto,

en otro salón cercano, Felipe González y Fernando Morán,

recibían a los miembros de las delegaciones.

Vamos con esas noticias, que como decíamos antes,

han tratado de empañar la solemnidad de este día.

El brigada de la armada José Millarengo

ha sido asesinado en la localidad vizcaína de Portugalete

por un individuo que le disparó un tiro a bocajarro en la cabeza.

"José Millarengo de Bernardo fue asesinado esta tarde

en presencia de varios niños cuando se dirigía a pie

a su domicilio por la calle Buenos Aires

en la localidad de Portugalete".

A las tres de la tarde se produce un nuevo atentado

en el que hay otra persona asesinada.

Con lo cual, el frío en el cuerpo se iba extendiendo.

"Un individuo joven vestido con pantalón vaquero

y jersey gris se acercó al brigada por la espalda

y le efectuó un único disparo en la cabeza.

La victima, de 42 años de edad, casado y con dos hijos,

quedó tendido en el suelo en medio de un charco de sangre

y fue atendido inmediatamente por vecinos y personal sanitario

en un ambulatorio cercano al lugar del atentado,

quienes les prestaron los primeros auxilios.

José Millarengo murió durante el traslado en la ambulancia

al hospital de Cruces".

Tuve durante todo el día esa extraña sensación

de estar viviendo un momento único en la vida de España

pintado por la sangre de los atentados de los terroristas

y, desgraciadamente, de las personas que fallecieron.

Alguien ha dicho en algún momento "aquel terrible 12 de junio",

efectivamente, fue todo eso.

El 12 recuerdo los atentados,

la sensación de que España había roto una frontera espiritual

que la atenazaba desde hacía siglos.

La homologación era un factor de estabilización

para una España que estaba todavía atrapada

entre la amenaza del terrorismo y la amenaza de la involución,

eso era así.

(TODOS) ¡OTAN no, bases fuera!

¡OTAN no, bases fuera!

Había evolucionado enormemente la política exterior del mundo

y España se había integrado en la OTAN en tiempos de UCD.

Y el PSOE se planteaba la salida de la OTAN

con aquel eslogan: "OTAN de entrada, no".

Aparentemente, formalmente y jurídicamente

eran dos instituciones distintas.

En la práctica era la incorporación plena de España

al mundo europeo y al mundo occidental

en las dos grandes vertientes, la política económica y la defensiva.

Eran dos raíles paralelos

con una misma estación de llegada.

Yo tomé la determinación de no hacer el referéndum de la OTAN

hasta que España no fuera parte de la UE.

De tal manera, que el ciudadano no estuviera condicionado

por el hecho de que sí, el referéndum era negativo.

No podíamos entrar en la Unión porque estábamos en pleno derecho.

Hoy día la mayor parte de la gente cree que esa condicionalidad

fue decisiva para el referéndum, sin percatarse

de que el referéndum fue tres meses después

de que fuéramos miembros de pleno derecho de las Comunidades.

Necesitábamos ser vistos como socios fiables.

Y, evidentemente, formar parte de todos los mecanismos de defensa.

El referéndum es un instrumento, un mecanismo de consulta.

El problema importante es si debemos o no

estar en la Alianza Atlántica. Y a mí me parece bastante evidente

y bastante razonable que debemos estar.

Por aquella frase famosa que él introdujo

en muchas de sus intervenciones, que hay que estar a las duras

y a las maduras.

Ocupamos un piso dentro del bloque, tenemos que pagar como los demás

el alquiler y tenemos derecho al agua caliente, al agua fría

y al bienestar.

Se implicó tan personalmente en la campaña, que dijo:

"Bueno, si esto no sale, será otro el que gestione

el resultado. Yo no seré".

Si el pueblo español decide que el interés nacional

no se defiende mejor estando en la Alianza,

sino saliendo de la Alianza, si eso es lo que decide

la mayoría del pueblo español, seré consecuente.

Como reto político, en el que vivía la contradicción

de que eso lo debe resolver la democracia representativa

y no la democracia directa a través de un referéndum,

yo la vivía intensamente.

"El presidente insistió en que la permanencia de España

en la OTAN garantiza la presencia de nuestro país

en todas las cuestiones democráticas del mundo".

Los socialistas habían estado muy duros

cuando Calvo-Sotelo decidió ingresar en la OTAN.

Y una vez más se cambiaron las tornas y hubo muchas presiones,

muchas presiones,

para que Alianza Popular

mantuviera el voto favorable.

Pero había mucha presión desde dentro, es decir,

devolvamos ahora la moneda.

Me acuerdo del viejo Abril Martorell que me dijo:

"Mira, con Fraga puedes estar seguro de que cuando llegues a un acuerdo

él cumplirá su palabra, salvo que te vea

con la yugular al descubierto. Si te ve la yugular al descubierto,

será superior a sus fuerzas y tratará de morder".

Y Fraga, que descanse en paz, era un gran hombre de Estado.

Aceptó al final el propugnar no el no, pero sí la abstención.

"Que los sevillanos se las compongan con ellos",

como dice la obra de teatro.

Ese fue el momento en que algunos le dijeron

tiene la yugular al descubierto y cambió de posición

y fue a la abstención e hizo esa campaña absurda.

Fraga se define como un atlantista convencido,

pero mantiene la tesis de que el referéndum del 12 de marzo

es fraudulento y divide a los españoles sin necesidad.

Y eso motivó precisamente una situación delicada

en nuestro partido. Yo estaba en Bruselas

y recuerdo que cuando nos levantábamos,

me dice Karl-Heinz, el vicepresidente general de la Comisión:

"Abel, con ese lío que hay en España con respecto a la OTAN,

¿tú qué vas a hacer?". Y yo le dije:

"Mira, Karl, ya he votado por correo y comprenderás que he votado que sí

porque entiendo que es mi obligación y lo que en conciencia debo hacer".

¿Qué sabes de Europa?

-Económicamente no entiendo demasiado bien

lo que nos aportará el mercado común. Pero a nivel personal,

pienso que he estado en Europa desde que nací,

me he sentido europea siempre.

Que no hemos descubierto América ahora por entrar en Europa.

Dicen que a Castilla y León le van a dar bastante dinero.

A ver si eso puede influir y crear puestos de trabajo.

España está prácticamente con un pie dentro de la CEE.

La negociación que prosigue noche y día en Bruselas

es dura, tensa, difícil, pero aun así se avanza.

Roland Dumas, que era el ministro francés

de Asuntos Exteriores, nos invitó a Morán y a mí

a su finca de Burdeos.

Y allí con su mujer, una señora muy simpática,

buena comida, fue, digamos,

el momento en que dijimos que la adhesión

estaba al alcance de la mano.

Se ha dicho de una entrevista secreta en Burdeos

que desbloqueó la negociación. Los franceses lo han dicho,

con el señor Dumas.

Muy rocambolesca y muy interesante en una casa de campo

donde se terminó la negociación.

En aquel momento la única información que tenías era la que te daban

las personas que estaban in situ, personas que debían enterarse

de lo que les iban contando quienes habían participado dentro

o las personas ayudantes o colaboradores de las personas

que estaban en las negociaciones.

¿Podemos entender que tenemos ya un pie dentro

de las Comunidades? -Sí.

Animo al personal.

Creo que donde tenemos más distancia

es en frutas y verduras.

En agricultura, en los productos continentales,

parece que las cosas van bien simplemente.

La tensión alcanza incluso a nombres propios importantes,

personalidades tan prestigiosas como Jacques Dellors

se descolgó de madrugada con frases poco elegantes

hacia los negociadores españoles que encabeza Fernando Morán.

Los españoles deben decidirse. No tienen dos días o tres,

tienen una noche. Tenían tres días a partir del domingo.

No comprendo qué pasa con los españoles.

Con los portugueses lo entiendo mejor porque detrás

está el Fondo Monetario Internacional.

Apenas quedaba un par de meses para la firma

y no estaban resueltos todos los problemas.

Se producían a veces momentos de tensión,

de tensión fuerte.

¿Sabe algo de unas presuntamente estrafalarias declaraciones...?

-Nada. Es que no las he oído ni...

¿De quién, del presidente? -El señor Dellors.

-Sí, me han dicho que dijo unas cosas rarísimas

y textualmente... (RÍEN)

Había que insistir en las sorprendentes declaraciones

del presidente de la Comisión Europea, Dellors,

y sobre todo acerca de su afirmación de que España

estaba contra la pared.

España no estuvo nunca contra la pared,

ni cuando los fascistas nos ponían contra la pared.

-¿Piensa el señor ministro que puede ser una equivocación?

Todos podemos hacer disparates en cualquier circunstancia.

Lo que recuerdo son largas horas, cansancio,

informaciones confusas en muchos momentos,

pero ilusión esencialmente.

Buenas noches.

España y la Comunidad Económica están a poco más de cinco horas

de llegar a un acuerdo.

Las noches de insomnio.

La famosa fotografía donde Manolo Marín

está tumbado durmiendo en un sofá.

Alguien comentó que en la foto no estaba dormido,

que se puso para que le sacaran así.

No lo sé, pero estoy convencido del cansancio

después de esas maratonianas reuniones.

Muchas horas de negociación.

El que más aguanta al final acaba llevándose el gato al agua.

Lo que llaman "el negociador de culo de hierro",

aguantar en la silla sin que la silla te expulse.

Se dijo durante bastante tiempo que estas negociaciones

a los españoles no nos perjudicaban,

esas largas negociaciones hasta las tantas de la madrugada,

porque estábamos más acostumbrados.

En consonancia o contraposición a los europeos del norte

que se acuestan antes que nosotros.

Creo que habrá negociación.

"Así de escueto. Esperanzas en un acuerdo esta noche.

Era el ministro de Asuntos Exteriores,

el señor Morán, a su entrada en la sede

del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores.

Los invitados comenzaron a llegar a las seis de la tarde.

Hacían su entrada acompañados por los acordes

que interpretaba esta banda uniformada de gala.

A las siete de la tarde, muchos de los invitados

estaban ya en palacio:

Manuel Fraga, Miguel Roca,

los presidentes del Congreso y el Senado,

el fiscal general del Estado,

el expresidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo,

entre los políticos más conocidos.

(Música)

El viaje a Lisboa y la posterior ratificación

de la firma del tratado en el Palacio Real de Madrid

era un momento histórico.

Pocos momentos similares a este se han producido

en los últimos 50 años en España.

En la Sala de los Alabarderos,

contigua a la de las Columnas,

se instalaron para presenciar el acto

a través de pantallas gigantes de televisión,

los presidentes de las Comunidades Autónomas,

políticos, intelectuales,

sindicalistas, periodistas, financieros y deportistas.

Los periodistas en aquella época,

los corresponsales que cubríamos la información comunitaria,

creo que habíamos hecho de ese proceso

un asunto de Estado. Estábamos absolutamente implicados

y al llegar a ese momento, creo que a casi todos

nos dejó una sensación de: "Bueno, lo hemos conseguido

y nosotros hemos formado parte de ese proceso".

Tanto en el Salón de Columnas, epicentro del acto,

como en los rincones más significativos del palacio,

había instalada una cámara de televisión

para transmitir en directo los pormenores del acto.

Fue el despliegue informativo de televisión más importante

desde la muerte de Franco.

Había dedicado mi carrera profesional a ese objetivo.

Desde que entré en la carrera diplomática

en pleno franquismo, sintiéndome demócrata

por lo tanto contrario al régimen, los que trabajábamos en Europa

lo hacíamos sabiendo que era la única manera

de superar aquella situación tan inicua en la que vivíamos.

Su majestad el Rey saludó uno por uno

a cada representante de la Comunidad desplazado hasta Madrid

para firmar el Tratado de Adhesión.

El ministro de Asuntos Exteriores se encargó de las presentaciones.

Fue muy protocolario, muy brillante.

Pero lo importante era lo que no se veía,

lo que representaba de cara a una integración

de España en Europa en todos los sentidos

y poder participar de una gran prosperidad económica,

de un gran progreso social,

de una forma de hacer política

en donde tus contrarios no son tus enemigos,

son tus adversarios.

En la Sala de los Alabarderos,

los invitados podían seguir la retransmisión

que ya había comenzado. Y así fueron testigos

del momento en que 40 personas, los protagonistas de la jornada,

se unían y se dejaban fotografiar para la historia.

Objetivo Europa era casi una palabra prohibida,

era como un objetivo clandestino.

Dedicamos muchos años a eso y al final te encuentras

que hay una recompensa, no siempre ocurre.

Esta vez sí, ya puede hablarse de un acuerdo histórico.

Eran las 12:00 de la noche cuando la negociación estaba cerrada.

Y alrededor de las 2:30 de la madrugada,

Morán comunicaba al presidente del Gobierno,

Felipe González, el cierre de las negociaciones.

Para nosotros es estar donde teníamos que estar.

Es acabar con una cierta frustración histórica.

Es acabar de esta manera con un complejo de inferioridad

internacional del español que tantos males

ha arrojado sobre la vida pública.

Se llega a un acuerdo, se estrechan la mano

Andreotti y Morán y se baja a la sala de prensa

y se anuncia que las negociaciones han terminado.

Y es cuando a Morán se le cantó el "Asturias, patria querida",

con una gran satisfacción y emoción por parte de todos.

Asturias de mis amores...

"Incluso un hecho histórico tan largamente esperado

puede aportar una nota desenfadada y distendida como esta

vista a las 4:00 de la madrugada y a través de una copa".

En ese momento, pues gran emoción. Botellas de champán, de cava,

de sidra en aquel momento porque era en honor a Morán,

habíamos llevado algunas botellas de sidra.

Los que participamos en aquel momento, de alguna manera,

podemos estar satisfechos porque es ahí

donde te dabas cuenta de que estabas haciendo,

contribuyendo a hacer un poco de la gran historia del país.

España ha sido el país del mundo que en los últimos 30 años

más ha crecido en términos de renta per cápita

y en términos de distribución de la renta y del nivel de vida

del español medio.

Un gran día para el Gobierno,

para nosotros, los negociadores,

y para todos los españoles.

Un español que quiere vivir

y a vivir empieza.

Entre una España que muere

y otra España que bosteza.

"La asignatura Comunidad Económica Europea

se incorporará el año que viene a los planes de estudio

de forma oficial. Clases teóricas, coloquios,

trabajos manuales, proyectos de los países miembros,

proyecciones y dibujos sobre la Comunidad

ocupan hoy el tiempo y la atención en los centros escolares del país".

Españolito que vienes al mundo

te guarde Dios.

Una agrupación de países que se unen para cooperar económicamente.

Y que a largo plazo signifique Europa en un solo país.

Ayudará a España económicamente que podrá negociar con otros países;

acceder a todas partes;

ayudar a España a vivir de la agricultura.

"Spain is different" decía Fraga.

Con un eslogan tan eficaz desde el punto de vista turístico

que reflejaba una realidad que no nos gustaba nada,

ser diferentes, nosotros queríamos ser iguales,

ser iguales que los europeos.

Es decir, tener un sistema democrático

donde pudieras elegir a tus gobernantes.

Hoy, con honor y satisfacción,

me dirijo a todos los ciudadanos

y los pueblos de España

para transmitirles un mensaje de esperanza

en nuestro futuro.

En la madrugada de hoy se ha dado un paso trascendental,

irreversible para nuestra integración

en la Comunidad Económica Europea.

Si me dice que si me dio alegría que se acabase el proceso, sí,

solo con el matiz de que yo creía que empezaba la tarea.

En el momento en que firmábamos,

también estábamos discutiendo en Milán los temas europeos,

los temas europeos de fondo como el Acta Única.

Y cuando entró la delegación que seguía a Felipe González,

se pusieron todas las delegaciones en pie.

Y minutos más tarde entraría en el salón el rey.

Su entrada en el Salón de Columnas significaría el comienzo del acto

breves instantes después.

Los documentos estaban convenientemente dispuestos

sobre la mesa de mármol.

Nos colocaron mirando hacia lo que es el centro de ceremonias,

que había una mesa donde estaban puestos

los Tratados de Adhesión,

y los negociadores estábamos a la izquierda

y el resto de autoridades a la derecha

y en todo lo que es el resto del palacio.

La sensación era efectivamente de acto notable,

de acto importante con todas las banderas colocadas

al frente, unos libros rojos

donde iban insertando sus firmas.

Eran plumas.

Eran tres plumas de plata.

Se colocaron dos,

una estilográfica sobre cada tratado

y había una tercera de repuesto.

Algunos utilizaron su propia estilográfica,

por ejemplo el presidente del Gobierno español.

Felipe González sacó su pluma, firmó y luego se la guardó.

Sí.

Eran dos plumas para el recuerdo.

La verdad es que los dos espacios,

en países que tienen tanto patrimonio cultural

como España y Portugal,

los dos espacios eran inimaginables, eran muy bellos.

El único recuerdo que tengo de ese momento

es de una especie de debate, discusión, mínima, ¿eh?,

sobre si la placa conmemorativa

tenía que figurar o no yo.

Y yo aposté por que figurara el rey: "Durante el reinado este

se firmó este acuerdo en el Palacio Real".

Su majestad el Rey abrió solemnemente el acto.

Después, hablarían los principales responsables

de las Comunidades Europeas.

Estamos hoy aquí celebrando la participación

de mi país en el proyecto común europeo.

Yo estaba como levitando.

Quizá estuvieron pasando cosas y hubo fallos,

pero como yo estaba levitando, no me enteré de nada de eso,

simplemente que fue todo fantástico.

Una ceremonia en la que por fin

el sueño se había hecho realidad.

Y eso es muy importante.

Estábamos todos allí naturalmente aplaudiendo.

Yo estaba en la oposición, no tenía que firmar nada,

pero me sumé con entusiasmo al acto.

Para España este hecho

significa la culminación

de un proceso de superación

de nuestro aislamiento secular

y la participación en un destino común

con el resto de los países de Europa Occidental.

Fue realmente doloroso por los atentados de ETA

y al mismo tiempo de una gran satisfacción,

porque uno de los objetivos

que habían soñado desde europeístas como Salvador de Madariaga

tantos años, se había resuelto.

Y realmente sabíamos que no era reversible,

era un proceso para no volver.

Cuando faltaban siete minutos para las 21:00 de la tarde,

cuatro españoles, Felipe González, Fernando Morán,

Manuel Marín y Gabriel Ferrán

dejaron para siempre sus nombres impresos

en el Tratado de Adhesión de nuestro país

a las Comunidades Europeas.

¿Qué hubiera pasado en la España de hoy

si no hubiéramos participado en el proceso de desarrollo

de esos diez años que fueron la galopada europea?

¿Dónde estaríamos?

Quien tenga un poco de memoria

y recuerde aquella España en blanco y negro,

Europa es la recuperación para nosotros en muy pocas décadas

de los retrasos que habíamos ido acumulando.

No veo en las nuevas generaciones el mismo tipo de convicción;

ver ese proyecto como proyecto histórico

para el conjunto del continente y para cada uno

de nuestros países, de nuestros pueblos.

Los europeístas dicen: "Necesitamos más Europa".

Y los antieuropeístas, aprovechando esto: "Menos Europa".

Y la verdad es que necesitamos mejor Europa.

Necesitamos colocar en común, con soberanía compartida

aquello que es decisivo.

Los desafíos globales de la magnitud que hoy tienen,

ni un solo país, quiera Alemania por grande que sea,

puede hacerles frente si está solo.

La Unión Europea es algo fundamental.

Pero para ser fundamental,

también debería darnos una alegría de vez en cuando.

(GRITAN)

El del fútbol es un territorio eminentemente emocional,

en donde cabe el drama y la comedia.

Y el drama al lado de la comedia,

estamos ante un problema, ¿no?

Miren.

¿Hay alguna duda?

El fútbol siempre es pasión.

Tienes lo mejor y lo peor del ser humano.

(GRITAN)

Meterse en la cabeza de un salvaje es inexplicable.

Creo que tiene que ver poco con el fútbol, ¿eh?

Las gradas de los estadios son uno de los escenarios

donde los cabeza rapadas expresan su agresividad

y la rivalidad entre ellos.

Este tipo de grupos son cobardes.

Se mueven un poco como los lobos, en manadas.

Lo que expulsa el estado, lo recoge el estadio.

Llegó un momento que los árbitros,

cuando pitábamos algo, creíamos que estábamos provocando.

Lo cambia todo.

Todo fue fruto de la barbarie humana;

todo fue fruto de convertir la pasión en una locura,

en un sinsentido.

Pasa muchas veces en la historia de la humanidad,

hace falta una barbaridad para que reaccionemos.

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Ochéntame otra vez - El sueño europeo

16 feb 2017

El 12 de junio de 1985 España firmó el tratado de Adhesión a la CEE, la actual Unión Europea, un hito en nuestra historia.

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  1. HLMSTB

    Hola nuevamente. Y como he visto en otras ocasiones, éste programa fue un apéndice de un episodio de "Cuéntame cómo pasó". Como soy un nativo del otro lado del océano, aquí pude saber a santo de qué España no pudo entrar antes a la otrora CEE. No deja de ser algo irónico, pues ya en los años 60, dicho país recibía muchos turistas de varios países europeos, más que nada, por la falta de playas donde veranear. Y también hubo mucha producción cinematográfica venida de otros países invirtiendo capitales. Y lamentablemente la fiesta no pudo ser en paz, pues no estuvo falta de fuego y sangre. Fue muy bueno que quien era Presidente en aquel entonces, Felipe González, diera su testimonio en primera mano. Además, me enteré que la "Canción de la alegría", perteneciente a la 9º sinfonía de Ludwig Van Beethoven, es el himno de la hoy Unión Europea, dato que desconocía por completo. Con el tiempo, también se fueron agregando los llamados países del este, considerados entonces los que estaban detrás de la entonces llamada "Cortina de Hierro". Felicitaciones nuevamente por la investigación y hoy estaré como siempre ni bien termine "Cuéntame...". Hasta entonces.

    pasado jueves