Ochéntame otra vez La 1

Ochéntame otra vez

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No recomendado para menores de 7 años Ochéntame otra vez - Sangre de aventureros - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Al ir al monte, la naturaleza, al final la aventura era

el no saber qué iba a pasar.

(Música "Equipo A")

La montaña me ha enseñado todo, me ha enseñado a pelear,

a sufrir, a aguantar, a si quieres algo, lucha por conseguirlo.

(Música "Equipo A")

Una vida llena de pasión y de entusiasmo

es una vida diferente que merece la pena.

(Música "Equipo A")

La tormenta de noche en un globo espanta a cualquiera.

Te hunde, ya empiezas a oír el mar, el mar que está furioso.

(Música "Equipo A")

Un equipo de TVE llevó a cabo una serie de documentales

de tema ecológico, que llevan el título genérico

de "El hombre y la tierra".

Félix lo que marca es los programas documentales.

Para nosotros, para la gente de "Al filo"

y para mí, particularmente, es un modelo a seguir.

Luego, por paradojas, la historia es sorprendente,

que Félix muera justo cuando empieza "Al filo de lo imposible".

(Música)

Ese personaje tan carismático.

Yo creo que cuando empezamos, el documental en España

no era tan aventura, eran más naturaleza,

como Félix Rodríguez de la Fuente.

A lo mejor, De la Quadra Salcedo sí era más aventurero.

-Él era su vida y luchó por ello.

.La verdad es que dio prestigio a la televisión.

-Tuve un pequeño descuido que pudo costarme

uno de los mayores disgustos de mi vida.

El fotograma congelado les da cuenta perfectamente

de esta situación límite que sufrí durante la realización

de "El hombre y la tierra".

(Música)

Cuando se levantaba y veía la hermosura que es aquello, Alaska,

se volvía loco.

Era un lugar hermoso, hermoso.

-Conseguimos ver uno de estos enormes lobos subárticos,

que llegan a los 70 e incluso a los 80 kilos de peso.

-Una de las cosas que Félix tenía horror era a volar,

le daba pánico.

De hecho, intentaba evitar.

Ya por la mañana, ellos deciden cambiar.

Lo que luego yo pensé fue:

"¿Por qué no cambiaron de avioneta y de pilotos?"

Una mañana del 14 de marzo de 1980,

a la que corresponden precisamente estas imágenes,

el equipo se prepara una vez más para volar.

(Música)

Un día, en Alaska: "Tú fíjate qué lugar tan hermoso para morir".

Dices: "Qué frase se le acaba de ocurrir".

Mientras se subían y preparaban, hay una grabación hecha que tiene TVE

antes de embarcarse.

Entonces, me acuerdo lo de el cuervo.

Como en las mejores épicas, el cuervo voló de derecha a izquierda

y Félix, Teo y Alberto obtuvieron la muerte como botín.

Estos iban a hacer las entradillas con el equipo que estaba allí,

que eran Teodoro y Alberto,

Félix y el piloto, cuatro.

Y nosotros, en el otro avión, viva el otro ayudante mío,

la intérprete Françoise, el piloto y yo.

Entonces, ellos salieron primero.

(Música)

Yo le cogí del brazo y le dije: "Tony, ha caído una avioneta".

Él viró, nos fuimos y, efectivamente, en cuanto lo vio,

nada más que vio la avioneta panza arriba y tal,

él se derrumbó encima del volante y yo no sé,

unos segundos que debió rezar algo, decir alguna barbaridad, no sé.

El caso es que le dije: "Tony, por favor, Tony, por favor".

Se levantó, rápidamente cogió, empezó: "Mayday, mayday".

Enseguida le contestaron, contó la historia y dijo:

"Me voy a tierra".

(Música triste)

Nos tiramos, él buscó un sitio, me acordaré de que había una tronca,

y aterrizamos, se bajó, le echó el edredón al motor,

para que no se le enfriara, y salió corriendo.

La chica francesa también, y nosotros detrás de las pisadas,

porque, claro, no estábamos acostumbrados

a caminar como ellos por la nieve.

Cuando llegamos, aquello,

ya había un tío, que estaba filmándole,

o que daba la casualidad que era uno de la carrera,

que los vio caer y ya se había acercado también.

(Música triste)

Cuando era niño, las Ciencias Naturales

que era lo único que me apasionaba de los estudios

y yo de niño quería viajar y conocer mundo.

Cuando tuve oportunidad, es lo que he hecho en mi vida.

Fui donde mi jefe, al notario, y le dije: "Me voy al Himalaya.

Si quieres me despides, y si no, me voy y a la vuelta hablamos".

Dejé el trabajo, me fui tres meses y la verdad es que ya no volví.

-Para mí la aventura de irme con mis dos hermanos al monte

con un cuchillo a jugar, a ver, para salir en invierno

cuando nevaba, cuando llovía, ponerse de barro a pescar cangrejos,

a coger ranas.

(Música)

Yo soy de pueblo, de un sitio del norte de Navarra,

que tenía siete casas, que mi madre era muy hippy

y nos crio, tipo a la película esta de Viggo Mortensen,

la de "El capitán fantastic".

Nunca dejó que no es contaminásemos en los colegios,

no sé, quería que fuésemos libres, independientes, ácratas.

(Música)

Era una enamorada de la literatura, de la poesía, de las historias,

de las novelas.

Para nosotros, la aventura es literatura, es aprender.

Leímos antes o casi a la vez que empezamos a vivir esa aventura.

(Música)

Yo creo que por la lectura me fue entrando

ese sueño y esa ilusión de ver países

y de ver situaciones, que yo vivía cuando leía.

Lo que me interesaba era el viaje,

el meterme en sitios donde nadie me había llamado

aquí donde normalmente molestaba

para averiguar cosas que había que saber

y que no había forma sin hacer trampa.

(Música)

Una vida de montaña me ha enseñado, primero, a ser pequeñito

y a saber que somos frágiles y vulnerables,

pero sobre todo me ha enseñado a que la vida no merece la pena

si no se vive con pasión.

-Alquilé unas motos, recorrí el Himalaya en moto

y pensé que la vida solo se vive una vez

y no merece la pena perder el tiempo haciendo algo que no te gusta.

(Música)

Recuerdo mi infancia, mi niñez,

en un barrio de mi ciudad natal, en Ponferrada,

donde en una televisión en blanco y negro

veía a un hombre con unas barbas y bigote

que hacía reportajes por el mundo.

Yo lo veía con 14-15 años a ese hombre.

Tuve la gran suerte, eso sí que es una suerte enorme,

de poder empezar a trabajar con él,

ese hombre es Miguel de la Quadra Salcedo.

(Música)

Cuando la caravana de Marco Polo entró en Turquía,

fueron testigos, como dice Marco Polo en su libro,

del asalto del soberano de Siria y Egipto

acompañado de un gran ejército.

-Todos queríamos viajar un poco, queríamos ser mi tío.

"Quiero hacer lo que hace", esta especie de bestia,

que cogía una culebra con las manos.

Eso lo vivieron cientos y miles de jóvenes,

como vivir en una película.

(Música suspense)

Todos queríamos ser como Miguel de la Quadra Salcedo.

Era un tío que se movía por todo el mundo, hacía cosas,

hacía verdaderas virguerías, y todos queríamos ser como él

y trabajar con él.

-Aportó una nueva forma de contar los acontecimientos,

priorizando el sonido de la calle,

sustentando la narración en los testimonios de los protagonistas

y en la presencia del reportero en los escenarios de la noticia

y teniendo siempre como valor máximo la verdad.

-Fue el primero que aprendió este oficio en América,

con en un cámara, reportero norteamericano

y cuando vino aquí, lo propuso y empezó a hacer aquí

el periodismo con imágenes.

-Me acuerdo de verlo, de verlo en Navarra,

cuando solía venir, ver a su madre, a nuestra abuela,

y los veíamos con una persona de novela,

con un barbas...

De repente venía flaco, un tío muy fuerte también,

y contaba unas historias rarísimas, era un espectáculo.

La verdad es que siempre, desde pequeños nos trasmitió,

mucho antes de verlo por televisión, nos trasmitió,

era un hombre espectáculo, sabía contar, sabía transmitir,

te contaba cualquier cosa que le había pasado

con una energía, con una vitalidad y nosotros,

desde nuestros ojos de niños, decíamos: "Yo quiero hacer eso".

Era buen rollo, era buena energía, era un comunicador nato.

(Música)

Emuló a Amundsen en sus expediciones polares,

en aquella arriesgada carrera hacia las últimas fronteras.

(Música)

¡Asegura, asegura!

(Música)

Espera, que me he quedado aquí enganchado, un momento.

Me he hecho un poco en la rodilla.

Un poco, bueno, oye, yo me tengo que sacar,

no puedo con la mochila.

(Música suspense)

Me preguntabas qué era una aventura, ir a casa de mi tío.

En casa de mi tío había de todo,

sables, cabezas, aspas de helicóptero,

tótems, libros, fotos, películas.

Cuando veníamos aquí, veníamos como niños, encantados,

solo queríamos ir a casa de mi tío

para estar con nuestros primos y a verlo,

a ver en la cosa más rara que nos contaba

o las cosas que se había comido.

Con una figura de literatura, del libro, de novela,

era como un conquistador del siglo XV,

que te contaba unas historias increíbles,

que solo veías en los libros,

y que en la vida real, cotidiana, jamás podían existir.

De repente, cuando venía tu tío y te las contaba,

te quedabas con la boca abierta y decías: "Es verdad, existe".

-Yo me he cruzado parte del Amazonas con él, no todo,

pero sin saber lo que es una tirita.

Miguel es una persona que es un gran conseguidor.

Si tú te quedas sin comida en el Amazonas,

24 horas estarás sin comer o 48,

pero después te viene hasta con huevos,

no se de dónde llegan, dónde ha conseguido esto.

Eso me ha hecho Miguel.

-Íbamos a una tribu,

que estaba con frontera con Guinea Papúa.

Murió uno de los reyes de la tribu.

Era una figura grotesca, pero estaban contraluz.

Me dicen Miguel de la Quadra:

"Canete, no te quejarás de la imagen que hay aquí".

Digo: "Hombre, ya, me lo podías haber puesto a favor,

porque está en contra".

Seguimos rodando por ahí y de repente oigo un rumor así

y veo que hay un montón de tíos ahí para ponérmelo de cara al sol.

Me dice: "¿Te gusta sin más?"

Además, esta gente no hablaba nada.

Él llegaba allí y decían: "Papi".

Se hizo entender para que le dieran la vuelta y le dieron la vuelta.

-Miguel, que había sido corresponsal de guerra, olímpico,

había estado con todas las tribus perdidas en el mundo,

nos parecía: "Qué bestia".

Que iba con unos coches por ahí, se tiraba por unos precipicios,

y, de repente, en los 80 y tantos, a finales o principios de los 90,

hace "Aventura 92".

(Música)

Era una especie de concurso, iba haciendo cosas espectaculares.

Era Miguel, pero no era el Miguel al que conocíamos en su salsa.

(Música)

A finales de los años 70 y principios de los años 80

dentro de TVE se vive un clima absolutamente único,

yo diría casi revolucionario a nivel cultural.

Llegamos a tener en un momento determinado

8-10 series documentales, va a estar "El hombre y la tierra",

va a estar "Al filo del hoy", y "Otros pueblos"

y un montón más de programas.

(Música)

Empecé a trabajar con "Al filo".

Fue como si a un niño le dijeran cuál es el mayor sueño

que te podemos ofrecer.

Entonces, yo no me lo creía.

Nos pagaba, nos pagaban mal, pero nos pagaba

por hacer lo que estábamos dispuestos a hacer

vendiendo nuestra alma al diablo.

Nosotros éramos alpinistas,

nosotros sabíamos que éramos capaces de subir a 8000 metros,

me no teníamos que aprender a filmar.

Ya no consistía en subir a la montaña,

sino en poder grabar eso para venir y contarlo.

(Música)

¡Qué bonito!

-Eso era perfecto.

"Al filo" era desde el principio vivir la aventura

y la aventura en grande.

Decir: "Vete a los polos, vete al Himalaya,

vete al fondo de las simas".

Supone reconciliarse con la aventura moderna.

(Música)

El primer viaje que hice fue al K2 en el año 83.

Es una expedición en la que no alcanzamos la cumbre,

llegamos muy altos, llegamos a 8200 metros

en una ruta muy difícil del K2.

Hizo un buen trabajo, hizo un buen documental,

que fue un poco el nacimiento de "Al filo".

Aquella primera expedición al K2 no fue un salto al vacío.

Por el contrario, gracias a ella, consolidamos un equipo

capaz de realizar y rodar

las aventuras de "Al filo del imposible".

Yo he hecho más de 200 expediciones al Himalaya,

pero en esa, creo que aprendí más

que en todas las otras expediciones que he hecho.

Aprendí que no vale de nada una selección de estrellas,

si no que lo que hay que buscar es a gente

que sea capaz de trabajar en condiciones duras

y de sacrificarse por los demás.

Ha habido expediciones durísimas,

la primera expedición al Everest del año 87 fue durísima.

Ese año fue el primero que no se subió a la cumbre del Everest,

no subió nadie.

El jefe de los sherpas deja a José Carlos y a Juanjo

prometiéndoles volver con la cámara de filmar, no lo hará.

Privándonos de las imágenes de nuestros compañeros,

más allá de los 8000 metros.

El sherpa es el último que los ve,

antes de que perdemos contacto con ellos.

Las horas irán pasando lentamente y no conseguiremos restablecerlo.

Solo tenemos la certeza de que los dos

están luchando allí arriba

por encima de la raya de los 8000 metros.

Entonces no era como ahora, entonces el Everest no era un circo,

no subían los sherpas delante de ti, subías tu delante,

ponías tú las cuerdas.

Una idea comienza a rondar nuestras cabezas,

pero nos negamos a aceptarla.

No podemos darles por desaparecidos.

Aunque la evidencia de los dos días sin noticias

y nuestra propia experiencia nos dice lo contrario,

no queremos aceptarlo.

En la mañana del tercer día, dos figuras tambaleantes

se acercan a la tienda a trompicones.

El deseo se convierte en realidad.

Son Juanjo y José Carlos, que bajan destrozados.

La alegría del encuentro y la impresión que les causa

el lamentable estado en el que se encuentran,

hace que dejen de filmar para dedicarse

a auxiliarles inmediatamente.

(Música)

Esta 72 horas de angustiosa incertidumbre,

nos ha desvelado más que el frío y el viento,

la implacable furia de esta montaña.

Al loro, que se nos va, se nos cae al agua.

En tan solo ocho días, José Carlos pasará

de estar a 8250 metros en el Everest

a una clínica especializada en Zaragoza.

Gracias a ello solo perderá dos falanges de su pie izquierdo.

(Música)

Esto es Weston Park,

en los alrededores de Birmingham, Inglaterra,

donde por tercer año consecutivo se celebra

unos campeonatos de Europa de aerostatos

en la modalidad de globo.

Entre los participantes, se encuentra un español,

Jesús González Green, que pilota el globo Tormenta.

-Yo lo de la aventura del aire es que me ha gustado siempre.

El sueño de esa época, de todos los pilotos,

tantos franceses, ingleses o americanos

era cruzar el Atlántico.

Lo cruzaron los americanos,

porque ellos aprovechan la corriente del Chorro,

que fue un viento, un cañón de viento,

que descubrieron los pilotos americanos

cuando venían en la guerra de Europa.

Jesús y Tomás se disponen a despegar.

Tomás da las últimas instrucciones para los voluntarios.

Nadie suelta, nadie suelta hasta aquello de la orden de: "Fuera".

-Fue fantástico.

Eso es de las cosas que no se olvidan,

porque el principio fue fatal, falló todo.

Empiezan y entonces ocurre lo que menos podían imaginar.

Estábamos totalmente excitados,

a pesar del agotamiento y del cansancio

de estar toda la noche luchando contra el viento,

contra el maldito globo, que no se acababa de hinchar.

Con todo el movimiento, con toda la acción, de pronto se rompe,

se abre una boca siniestra en medio de la oscuridad

y nos quedamos todos totalmente paralizados,

mudos, hubo un silencio.

La gente empezaba a irse, algunos llorando,

y nos quedamos mirando sin entenderlo,

porque aquello significaba que se evaporaba en unos segundos

dos años de trabajo, un esfuerzo tremendo, un dinero

y una ilusión que ya se iba, que no podríamos nunca hacer.

Yo estaba convencido que nunca ya podíamos despegar.

-Se rompió el globo antes de despegar,

tuvimos que remendarlo como pudimos.

Con lo cual, luego, la mitad de la carga

de lo que habíamos proyectado en horas y al milímetro y al gramo

tuvimos que dejarlo.

De las 20 bombonas de propano para el quemador,

se dejan en tierra nueve.

De los 20 litros de gasolina para el generador,

se bajan diez.

De los 40 litros de agua previstos, se dejan solo diez.

Las raciones de comida para 10 días, en siete.

Salimos y nada más salir, nos metimos en una tormenta.

La tormenta de noche en un globo espanta a cualquiera.

A nosotros no, porque estamos maniobrando y manipulando.

Es como si vas en un coche y eres tú el que vas conduciendo,

y pasan cosas que por los pelos pasa.

No sientes miedo, porque tú estás en la acción.

La acción quita el miedo.

Por la tarde, cambia drásticamente el panorama.

Baja la temperatura, el cielo se cubre

y poco después empieza a llover.

(Música suspense)

El tiempo empeora al llegar la noche.

La tormenta, como se temía, se les echa encima.

El radar lo confirma.

Te hunde, y solo ves el altímetro que tiene una aguja con fósforo,

que va bajando, 5000, 4000, 3000, 2000, 1000, 500, 400,

ya empiezas a oír el mar, el mar que está furioso, que se oye.

No se ve, y luego tirando como locos, el agua, la comida,

todo, menos el teléfono por satélite, que lo poníamos en la borda,

lo tiro, no lo tiro.

Un teléfono que valía millones.

Jesús González Green, aventurero y corresponsal de televisión

en decenas de guerras,

ha sido el pionero y el maestro del arte de volar en globo en España.

Jesús fue el instructor de Tomás Feliu de 1975.

Tomás destaca pronto como un navegante extraordinario.

Hasta el año 75, Jesús había logrado varios campeonatos de España,

pero a partir de ese año es Tomás quien se muestra intratable

y logra ocho campeonatos consecutivos.

Y ya otra corriente te subía hasta arriba

y veías el cielo con las estrellas que decíamos: "Nos quedamos aquí",

pero Camacho, el meteorólogo, decía que no, que eso va a África.

Hay que ir al fondo, que es donde están los alisios que van a América.

Ahí aguantamos, aguantamos toda la noche,

hasta que ya al amanecer, empezó a verse una claridad en las nubes

y ya a partir de ahí íbamos fenomenal.

Las tormentas pasadas han propiciado un fuerte viento,

que les empuja a más de 100 por hora,

de modo que Jesús y Tomás celebran la mitad del viaje

antes de lo que pensaban.

Esto no se va a repetir más.

(Música)

No sabes lo que es el espectáculo de noche,

las estrellas que se ven, las nubes, cuando sale la luna,

cómo iluminan las nubes.

Íbamos por un valle.

Esa noche, que ya estábamos tan a gusto volando,

vemos unas luces en el mar, que de pronto estaban en la proa,

de pronto en la popa.

Por decirlo de alguna forma, pero como el globo va girando,

de pronto veíamos lo que estaba delante, detrás,

hasta que averiguamos que eran las plataformas de petróleo.

Ahí fue una decepción, decir: "Ahora que vamos volando tan bien,

ya hemos llegado a América".

A primera hora de la mañana, el Ciudad de Huelva alcanza

el Delta del Orinoco.

Al avistar las plataformas, iban derechos a Santa Margarita,

pero luego una inesperada brisa les llevó hacia el sur.

En estos momentos, sobrevolando la selva venezolana

desde el Delta del Orinoco,

y nos dirigimos en este momento al aeropuerto.

-Ha sido la primera vez que un globo ha conseguido viajar

desde Europa hasta América en vuelo ininterrumpido.

Jesús González Green y Tomas Feliu, a bordo de Ciudad de Huelva,

han invertido en el viaje 130 horas y 19 minutos.

En ese tiempo, han recorrido 5100 kilómetros.

(Música)

Hola, "Robinson en África" por fin llega a las pantallas de TVE.

Es un programa destinado a la juventud española,

para que conozco en un continente que se encuentra

a solo 14 kilómetros de Algeciras.

-Enrique Meneses era

uno de los reporteros de TVE de toda la vida,

como Miguel de la Quadra, González Green, todos estos.

Entonces, Enrique presenta un proyecto,

con el primer camión que va a correr el París-Dakar,

que es un Pegaso que están preparando,

que era de los Pegasos que vendía el Ejército

en Egipto, en el Congo, todavía existe.

Era un camión buenísimo.

-Hemos recorrido 11 países, hemos hecho 20 000 kilómetros,

y nos hemos encontrado con todo tipo de etnias

y con todo tipo de fauna.

(Música "El Rey León")

Este bosque, denso y maravillosamente fantasmagórico,

es el dominio de los pigmeos.

Aquí es donde cazan

y donde se sienten tan grandes y fuertes como el que más.

De repente te encuentras con los pigmeos.

Son unas tribus que hay,

que dicen que son de las más antiguas que existen.

Es curioso, cuando se peleaban con los pigmeos,

el que ganaba, si ganaban los pequeños, le cortaban por aquí,

para hacerlos de su altura.

Era el castigo que les daban,

pero, sin embargo, ellos tienen sus normas, se respetan.

(Música)

Más suerte tuvimos con el jefe, que aceptó, a la puerta de su "saré",

que es un conjunto de chozas comunicadas entre sí,

que bailasen para nuestras cámaras sus 46 mujeres.

Nos advirtió que teníamos que hacerlo a primera hora de la mañana,

porque sus mujeres tenían que irse a trabajar las tierras

y ocuparse de las faenas de la casa, no faltaba más.

Me acuerdo que llevaba sopas Knorr.

Cogí 5-6 sobres, se los echamos,

no quería la tía, pensaba que era veneno,

pero la otra cuando probo y sabía a pollo,

yo llamo a sopas Knorr me quedo de jefe de la tribu está.

(Música)

Recuerdo especialmente el K2 de 1994.

-Fue una expedición en la que me encontré mal,

una expedición que desde el principio no aclimataba,

no termina de ir a gusto.

Aún así, subí hasta casi 8000 metros, con Juanjo y Atxo,

pero yo había vomitado todo el agua y les dije

que deshidratado al día siguiente no iba a continuar.

Me baje al campo base, y ellos siguieron.

Atxo y Juanjo llegan al campo cuatro.

A pesar del esfuerzo tan agotador, están contentos.

El esbelto espolón norte del K2 está a sus pies.

Sin hablarlo siquiera, ambos sienten que este momento

tiene para los dos un sabor muy especial.

Cuando llegamos a la cima, me sorprendió

porque era una cima más bonita de lo que yo me había imaginado.

Me pareció una cumbre francamente bonita.

A pesar de todo, no se había casi nada,

por la hora y por las nubes que envolvían.

Descendiendo de la cumbre, se les hace de noche,

mientras la nieve empieza a caer y la niebla les envuelve.

Al final, no podrán encontrar las huellas que les indiquen

el camino de regreso.

Luego ocurre la tragedia.

Les pilla el mal tiempo bajando, tienen muchos problemas.

(Música)

Venga, Atxo, no te pares, venga.

Lo estás haciendo muy bien.

Si sigues ese ritmo, lo tenemos hecho en un rato, venga.

No te pares, no te pares, sigue para adelante.

-Lo primero que pensé fue en bajar.

Pero inmediatamente pensé que sí hacía eso y le dejaba a Atxo allí,

no iba a poder vivir con ello.

Volvía a animarle y cuando vi que no venía,

hice agua, llené la cantimplora de agua

y salí, confiando muy poco en mis fuerzas.

Recorrer esos 150 metros le costó cuatro horas.

Agradeció mucho del agua, dijo: "Qué rica está".

Conseguí que llegase hasta el punto más alto de la subida,

hasta el punto más alto, y ya le dejé allí.

Dije: "Voy a la tienda, voy a hacer más agua, y te espero en la tienda".

Cuando por primera vez le vi aparecer que ya bajaba hacia la tienda,

me puse a llorar de contento.

Ya veía que estaba salvado.

-Yo ya sabía que había que subir,

había que subir a ayudarles como fuera.

-Atxo paso tres noches por encima de 8000 metros,

sin saco, sin agua, sin comida.

El ser humano no puede vivir por encima de 5000 metros.

No hay asentamientos humanos estables por encima de 5000 metros,

pero a 7500, lo que nosotros llamamos la zona de la muerte,

no se puede vivir.

A partir de 7500 metros, cada minuto que pasas te estás muriendo.

(Música suspense)

El día que subimos, hubo una avalancha muy grande.

Justo cuando pasábamos la zona de peligro,

cayó una avalancha de piedras.

No nos pilló por unos metros, pero fue un momento de mucha tensión.

Yo, en concreto, pasé muchísimo miedo.

No teníamos más opción que seguir del para arriba.

No pensamos en este momento en nuestra seguridad.

Si piensas un poco fríamente en las condiciones que estaba aquello,

te hubieras dado la vuelta, pero en ese momento

no estábamos pensando en escalar ni en subir a ninguna montaña,

simplemente pensábamos que teníamos que ayudar a nuestros amigos.

-Conseguimos que Juanjo bajara pero al final Atxo

se nos murió en los brazos, en el campo dos.

Fue muy duro porque pensábamos que bajábamos todos.

Pero bueno, es así, en una montaña de 8000 m,

tú adaptas a tu organismo para que aguante un tiempo,

subir y bajar lo antes posible, pero si te quedas allí, mueres.

Atxo y Juanjo salieron del campo cuatro a 8000 m,

pasaron la noche al lado de la cumbre,

pasaron otras dos noches más, sin sacos, sin comida, sin agua...

Entonces, llegó un momento que Atxo colapsó.

Estaba totalmente deshidratado, se había secado por dentro, supongo,

no lo sé.

Se nos apagó en los brazos en el campo dos.

Hicimos lo humanamente posible, lo que consideró correcto

por volver todos, como siempre he dicho,

volver todos con o sin cumbre.

Hicimos lo humanamente posible por bajarles, no fue posible.

¿Cómo lo ve la gente sentada en un sofá en su casa caliente

y tomándose una cerveza? Pues no lo sé, no lo sé,

vete allí y toma decisiones en situaciones duras,

equivócate o acierta, ¿no?

Pero bueno, a veces, estando en casa calentito se ven las cosas

de otra manera que cuando estás colgado de una pared a 8000 m.

Éramos amigos, por encima de todo, por encima de las montañas,

de la filmación... Éramos un grupo de amigos

que estábamos dispuestos a sacrificarnos

por cualquiera dentro del grupo.

-Nunca había perdido un amigo tan cercano en montaña,

nunca, nunca lo había perdido.

Ha sido muy duro, esto ha sido muy duro.

Las lesiones que sufre Juan José podrían afectarle muy gravemente

en algunos dedos.

Esta misma noche llegará al clínico de Zaragoza

donde hay una unidad especial para este tipo de lesiones.

La primera vez que tengo que hablar con la mujer de un compañero

que se ha quedado en el Himalaya y eso es, probablemente,

de las cosas más duras que puedo hacer.

El director del programa "Al filo de lo imposible"

opina que ha faltado eficacia por parte de las autoridades chinas

para facilitar el rescate, sin embargo,

prefiere no hablar de negligencia, más bien de fatalidad.

Cabe pensar que cuando se elige un tipo de vida

como el que llevamos nosotros se coge con todas las consecuencias,

y las consecuencias es que hay riesgos.

Ya lo sabíamos antes, es la tercera vez que vamos al K2.

Yo creo que no cabe hablar de negligencia, simplemente,

hay que una parte de la historia que vamos buscando

que se escapa la capacidad que tenemos de prever.

"Al filo de lo imposible" lleva 10 años filmando

el riesgo y la aventura.

La montaña que han intentado escalar esta vez está considerada

como la más difícil de la Tierra.

(Música)

No lo has conseguido pero aún así, a pesar de lo duro que ha sido,

sigue siendo la montaña que más he amado

de todas las montañas que he estado en mi vida.

-No hay un acicate especial contra el K2.

Hay justo al contrario, una especie de relación de amor

casi con esa montaña.

-Yo siempre he dicho que con el K2 me ha pasado un poco

como cuando eras joven y te enamorabas de esa chica

o de ese chico que nunca te hizo caso.

Siempre he dicho que el K2 es para mí esa historia de amor

que nunca llegué a conseguir alcanzar su cumbre.

(Música)

Es miércoles, 28 de abril, y la expedición española

está a punto de llegar a su meta.

(Música)

(GRITAN)

De todo el norte geográfico, fue una de las mayores aventuras

o lugares donde he estado.

Bueno, pude ser una de las 17 personas de Europa

que en aquel entonces llegáramos a ese punto inhóspito de la Tierra.

En el 90°, la temperatura más alta 27 bajo cero,

y la más baja 56 bajo cero.

59,998.

Norte y este, 40, 00, 908.

El Polo.

-Estamos en el Polo.

-Estamos en el Polo Norte.

(RÍE)

Llegamos y fue una alegría tremenda el poder conmemorar ese momento,

la llegada de la expedición de "Al filo de lo imposible"

más nosotros, de "Informe semanal", a ese lugar inhóspito de la Tierra.

Que para celebrarlo teníamos...

Sebastián Álvaro tenía una mortadela de estas rusas

y yo llevaba conmigo unos botes de pimiento del Bierzo, de mi tierra,

guardados en una parte del cuerpo que no voy a contar, nadie lo sabía,

y lo celebramos con esos pimientos del Bierzo.

Por consiguiente, son momentos históricos, alegres,

aunque hubiera en ese momento 40° bajo cero.

-Bueno, ¿se ha dejado?

-El fin del mundo por tercera vez.

Un brindis con cava para celebrar el triunfo.

El primer lujo en dos meses de sufrimiento

por un océano helado.

-Qué maravilla. -Cómo vivimos.

-El doctor es uno de los catedráticos que llevábamos, me dijo:

"hazte una circunferencia aquí". Encima del hielo,

debajo hay 4000 y pico metros de profundidad de agua.

Y encima del hielo hice una circunferencia y dijo:

"ahora, date la vuelta alrededor de ella".

Di la vuelta, me parece que fueron 15 segundos,

permíteme...

Me di la vuelta a la Tierra en 15 segundos.

(Música)

Teníamos una expedición al Everest

y formaba parte de muchos capítulos que pensábamos hacer

y de repente en Katmandú, en nuestra agencia,

nos ofreció la posibilidad de ser los primeros

en entrar a rodar el reino de Mustang.

Y eso era una cosa que lleva persiguiendo

la televisión japonesa que había puesto un montón de dinero encima

de la mesa y nosotros, como siempre, íbamos de pobretones.

Así que íbamos el cámara y yo, nada más, dentro de un helicóptero

con dos oficiales nepalíes a los que llevábamos comprados

porque sino no hubiéramos entrado allí y fue fantástico

porque de repente el helicóptero nos dejó en un sitio

donde nos rodeó gente que no había visto un helicóptero

jamás en su vida.

Recorrimos toda la zona de la ciudad, de lo que era Mustang, Lo Mantang.

Filmando y haciendo entrevistas y de allí salió un capítulo

de la primera televisión que filmaba en el reino de Mustang.

Hemos sido los primeros en recoger en imágenes este lugar.

Pero también vamos a ser los últimos en ver Mustang

tal y como sus habitantes lo han preservado

antes de la apertura indiscriminada al exterior,

lo que vaya a suceder en el reino, ya nunca más prohibido, de Mustang,

solo el tiempo nos lo dirá.

(Música)

Yo me enamoré de esa montaña, la vi en una foto

y dije: "algún día pisaré el hongo de nieve de la cumbre del Cerro Torre".

Pasaron muchos años, varios intentos, y con televisión,

con cámaras filmando, un día pisé ese hongo de nieve.

Yo creo que fue de los momentos más especiales en toda mi vida

de montaña, mucho más que subir al Everest o que otras montañas.

(Música)

Una montaña que la han llegado a definir

como la más bella convulsión geológica que la Tierra haya enviado

hacia el cielo. Una montaña, que durante muchísimos años,

en el concepto de lo inaccesible, la montaña imposible,

tiene historias bellas, trágicas...

(Música)

Recuerdo que hacíamos el pino, saltábamos en la cumbre,

era toda la magia de la Patagonia a nuestros pies,

hasta el Pacífico veíamos, a través del hielo patagónico sur.

Creo que es un momento especial, mágico, creo que es la cumbre

que más he disfrutado en toda mi vida.

(Música)

Yo quería haber intentado el Everest sin oxígeno,

pero el hecho de ir trabajando hizo que pesará más

el tema de la filmación que mi ambición deportiva

de intentarlo sin oxígeno, que no hubiera subido, no me importaba.

(Música)

Hola, buenos días.

-¿Cuál es la noticia?

-Te podemos decir que a las 12:37, hora nepalí,

la Acordada que intentaba coronar la montaña más alta de la Tierra

ha subido a la cumbre.

(Música)

Llegamos a 8200 m en medio de una tormenta, pensamos que no teníamos

ninguna posibilidad pero esa noche despejó. Y a las 2:00 de la mañana

comenzamos la ascensión, estuvimos 3/4 de hora en la cumbre.

También en la cumbre se congeló la cámara.

Hice un último plano de mis cuatro compañeros,

dejé un momento la cámara encima de la mochila

para que Francisco Gan me filmara a mí con el banderín de TVE,

y justo fue ese segundo, ese medio minuto que estuvo la cámara fuera,

se congeló y ya no me pudo filmar a mí con el...

Con el banderín de la tele, porque se congeló.

Entonces pusimos una foto.

(Música)

Tuve un accidente volando en Chile,

en el Licancabur.

Saltamos de la cumbre de un volcán de 6000 m.

Saltamos del cráter, y yo hice otro cráter en medio del desierto.

-Fidel, acaba de aterrizar Sátur y me confirma que la situación

está muy crítica. Hay mucha turbulencia térmica.

De manera que dile a Ramón que no despegue, que la situación

está muy crítica. ¿Me has recibido, Fidel?

Fidel, ¿me recibes?

Fidel, ¿me recibes?

Nada, no hay manera, Sátur, no me recibe.

(Música)

Ramón terminó la aventura de volar con muchos huesos rotos.

Y una amplia sonrisa.

En la montaña, la alta montaña, se aprende la vida.

Es que la montaña es la mejor metáfora de la vida.

Es sufrido, es sacrificado, muchas veces no es justa.

Muchas veces te caes. Pero hay que levantarse.

No se mide por las cimas que has subido.

Se mide por las veces que eres capaz de levantarte de los fracasos.

Y de las adversidades. -La montaña me ha enseñado todo,

me ha enseñado a pelear, a sufrir, a aguantar,

a si quieres algo, lucha por conseguirlo.

A que en la vida hay que pagar precios, que no te regalan nada, ¿no?

Yo todo eso lo he aprendido yendo a la montaña,

no lo he aprendido en ningún otro sitio.

Se ha dado sentido a mi vida.

A veces cuando te dicen: "Es que la montaña se cobra vidas".

Digo: "Sí, pero ha salvado muchas más vidas, creo, de las que se cobra".

-Yo en 30 años he perdido 30 amigos cercanos.

26, casi a uno por año, ¿no?

Y yo no fui mucho más inteligente que mis amigos,

ni fui más fuerte que mis amigos, tuve mejor suerte.

-No queremos morir ni vamos a jugarnos la vida, todo lo contrario,

amamos la vida mucho más que mucha gente piensa.

Yo he perdido compañeros que eran mucho mejor que nosotros.

Estamos jugando con... Con la naturaleza, la naturaleza es

imprevisible, es mucho más dura que nosotros.

(Música)

Yo convivo con la muerte desde que empecé a escalar montañas.

Cuando tenía 17 años se me murió un compañero de 15 años

escalando en los Mallos de Riglos, en Huesca.

Eh... Se mató.

Samuel era... Mario Samuel era...

Mi... Un niño, que le estaba yo enseñando prácticamente

estaba empezando a escalar, ¿no? Entonces la muerte forma parte

de la vida en las montañas desde que empecé.

Llevaba apenas dos años escalando cuando se me murió

Mario Samuel en los brazos.

(Música)

Félix de Pablos,

durante mucho tiempo fue mi compañero de escalada.

Él era ingeniero, pero prácticamente desde que acabó la carrera

se dedicó a escalar conmigo, yo había dejado el trabajo.

Y... Y bueno, desapareció en el año 87,

en enero del 87.

(Música)

(Música)

Orgulloso de pertenecer o de haber aprendido de buenos ejemplos

y de gente buena como era mi tío.

No creo yo que lleve la antorcha de nadie

pero sí que es verdad que me ha gustado, me gusta,

que es inevitable, que yo no podría hacer, ni muchísimo menos,

lo que ha hecho mi tío,

pero que he tenido esa suerte de haberlo vivido

y de la providencia que he hecho antes pues a ver dónde nos lleva.

La primera vez pasamos el Atlántico en barco,

llegamos a Puerto Escondido, que había pasado un ciclón,

lo había devastado todo.

Te imaginas el Caribe con unas palmeras y todo...

Un tiempo horrible, un viento espantoso,

todo devastado.

Llegar a esa América que habías oído con esas leyendas,

con esas historias...

Tienes la visión en tu cabeza y de repente te bajas,

empiezas a hablar con la gente, te adentras en la selva...

(Música)

En frontera con Chiapas, en el río Usumacinta,

les decía a los militares: "No se puede pasar, ha habido riadas".

Éramos 700 personas. Consiguió unas barcas, nos metió río arriba.

Y entonces, todo era posible.

Era una gozada porque seguías, era como seguir a un iluminado,

que nos lo ha dicho Miguel, tiramos para adelante.

Entonces, voy a preguntar a los barqueros que pasan

todos los días que bajan desde Manaos por el río Negro.

Bueno, yo me acuerdo, olas de cuatro metros en el Amazonas,

puso las valkirias a todo meter,

parecía una cosa como lo del "Apocalypse Now".

Con unas olas, yo estaba emocionando.

Sonando las valkirias llegando, llegamos al pueblo,

convenció allí al alcalde.

Yo creo que el alcalde le dijo que no,

pero mi tío dijo que sí, que sí, que ha dicho que sí.

Subimos, gracias a Dios, llegamos fenomenal

y entonces, joer, dices...

Vives como un sueño, vives en una película.

Yo me acuerdo el primer año que volví, vuelves trastocado,

solo quieres hacer eso.

Y dices: "No, no, estudiar más tarde, yo lo que quiero es volver

a América, quiero meterme en la selva,

quiero seguir esa vida". Y es algo que te engancha.

(Música)

En el año 92 con la Niña III,

fue una replica de la Niña del primer viaje,

exactamente igual que en el siglo XV.

Sin GPS, sin radio, sin balsa, sin nada de nada, de nada,

12 personas...

Pues cruzamos hasta América igual que en el siglo XV.

Esa fue un poco yo creo que la gran aventura en solitario.

Luego hemos hecho muchas otras, La última canoa fue una preciosidad.

Un poco ese espíritu que nos inculcó Miguel

de respeto al mundo indígena y admiración.

Pues hicimos La última canoa que era un poco el homenaje

a esas últimas... esos últimos pueblos

que de una manera suya pues vivieron por esas tierras.

(Música)

A veces me preguntan si merece la pena.

Yo digo que no, no merece la pena,

no solo perder una uña de un dedo por subir a una cumbre,

mucho menos perder a un amigo,

pero también supongo que lo que nos da,

que lo que nos da es mucho más que lo que nos quita,

porque sino no volveríamos, no tendría sentido seguir yendo

a escalar montañas después de haber vivido situaciones tan duras.

(Música suave)

No éramos gente alocada, se ha visto, ¿no?

Que no éramos gente alocada porque incluso

la gente buena, prudente y muy sensata

en nuestro negociado moría joven.

Nunca fue una animalada porque ningún otro animal,

ningún animal en la Tierra tiene la característica

específicamente humana de jugarse voluntariamente la vida,

de jugarse la vida voluntariamente por un sueño,

por una cosa que es tan inútil como subir a una montaña, ¿no?

Yo no soy partidario tampoco de decir mejor vivir un día

como un león que 100 años como un cordero,

no estoy de acuerdo con eso, ¿no?

Pero sí que estoy de acuerdo en que una vida sin pasión,

algo te pierdes, algo te pierdes.

(Continúa música)

Yo a la gente joven le digo: "Cógete un macuto, hazme caso".

Yo he tenido la suerte de darle dos vueltas al mundo,

pero porque mi trabajo me lo permite.

Ya que he venido al mundo, por lo menos darle una vuelta.

-Cuando dices: "Los jóvenes... no quieren estudiar,

no quieren no sé qué", cuando tú conoces a los jóvenes,

cuando trabajas con ellos, cuando has estado con ellos,

dices: "Pero si esta gente es fantástica".

Pero si todo lo que nos propongamos lo podemos hacer,

si cuando tú pones un poco de interés y de energía positiva,

que puede parecer así un "la paz en el mundo", es verdad,

la gente puede mucho más con la motivación que con el desánimo.

(Continúa música)

-Tengo muchas listas.

Quiero seguir subiendo bellas montañas de la Tierra,

quiero seguir escalando montañas mitológicas,

volcanes en América del Sur...

Bueno, la lista es interminable, necesito varias vidas

para poder hacer todas las montañas que me faltan.

(Continúa música)

(Música)

Hola, ¿qué tal?

Pues yo aquí ocupadísima haciendo de asistenta.

Le ha dado al Almodóvar ahora por hacerme hacer de asistenta

y yo como una esclava.

Una mandada.

Pero disfrutando mucho, ¿eh?

-Los 80, pues es la edad en mi caso de mi plenitud como mujer,

como actriz, ¿no? Todo te parecía maravilloso.

-El mundo de la comedia, el mundo de la Movida,

todo eso hace que las mujeres cobren de pronto

un protagonismo especial.

-Las actrices españolas eran mucho mejor que los actores.

-Todo estaba en cuestión y nosotros llegábamos con fuerza

para decir muchas cosas, ¿no? -Me considero un poco eslabón, ¿no?

Entre una generación y lo que vino después.

-No era el modelo de mujer que se deja estar, que se queda,

es gente que tiene su iniciativa y que se puede enfrentar a un hombre

y quiere decidir su propio camino.

-Lo que me di cuenta enseguida es que detrás de la cámara

pasaban muchas cosas y muy interesantes.

Y delante estábamos los actores concentrados y pum, pum, pum.

-La sociedad española en general, no solo el público de cine,

lo que tenía era unas ganas enormes de quitarse el luto

y de pasárselo bien.

"Ah, entonces, ¿España es así ahora? ¿Las chicas son así?

-Había que saltar muchas barreras todavía,

y las que tenemos que saltar, y las que seguimos saltando, ¿no?

(Música)

  • Sangre de aventureros

Ochéntame otra vez - Sangre de aventureros

04 may 2017

En los años 80, TVE fue una ventana abierta al mundo en un momento en que viajar todavía era un privilegio que no estaba al alcance de todos.

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  1. HLMSTB

    La música del comienzo, ¿que no es de alguna de la saga de "Indiana Jones" y no de "Equipo A"? Desde que veo el archivo de TVE, es increíble la cantidad de documentales que hizo, anticipándose a lo que vino después por canales de TV por cable. Realmente, hay que tener ganas de vivir esas cosas, dejando la comodidad del hogar, corriendo riesgos y tratando de no quedar lisiado ni mucho menos, de perder la vida. Felicitaciones a aquellos que lo hicieron posible y el recuerdo para aquellos que les costó la vida, sin olvidar, como de costumbre, a quienes que hacen la investigación y recopilación del material. Hasta la próxima.

    09 may 2017
  2. Marco A. Sanchez

    Musica del "EQUIPO A" jajajajaj ajajajajajaja

    05 may 2017
  3. José

    cual es el nombre de la canción que empieza en el minuto 4:10??

    05 may 2017