Ochéntame otra vez La 1

Ochéntame otra vez

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No recomendado para menores de 7 años Ochéntame otra vez - ¡Esto es un atraco! - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Un superatraco, porque fue un superintento de atraco.

Había 300 rehenes, más de 300 rehenes.

Daba miedo,

daba miedo y podía pasar cualquier cosa.

Y había un riesgo y un riesgo alto

de que hubiera heridos e incluso fallecidos.

Puestos a morir, los matamos a todos.

Sí, bueno, di tres tiros al aire en el techo

y ya se empezó.

# Esto es un atraco, nena,

# ya no ocurrirá jamás,

# si este sale me retiro,

# por favor no dudes más. #

"Un sábado por la mañana en el centro de Barcelona

un grupo de once encapuchados fuertemente armados

toman a más de 300 personas como rehenes.

Sobre las 9:18 minutos del día 23

la sala del 091 dependiente de la Brigada Regional

de Seguridad Ciudadana, se recibe una comunicación anónima

indicando que en la oficina principal del Banco Central,

en el número 23 de Plaza Cataluña,

se estaba en aquellos momentos atracando.

Se acercan coches Zeta y K y son repelidos con un disparo

por parte de los asaltantes."

Pues estaba en el segundo piso y bueno,

me acuerdo que era la hora de ir a desayunar,

empezamos a oír unos ruidos que parecían petardos,

porque además eran unos pasillos estrechos,

y claro retumbaban.

Luego ya nos dimos cuenta de que aquello eran tiros,

de que aquello no era normal.

Y doy la orden de entrada, cerramos la puerta principal,

y bueno, di tres tiros al aire, en el techo.

Yo lo vi venir por un pasillo disparando al techo,

y preguntando dónde estaba el director.

Sería para asustar,

"¿dónde está el director? que tenemos que matarlo,

para que vean que esto. ¡Matar al director

en cuanto lo encontréis!"

Y ya se empezó, se empezó el fuego, que se empezó a escuchar el tiroteo,

y a bajar la gente hacia el patio de operaciones.

El director estaba reunido como todas las mañanas,

entonces, cuando empezaron a oir eso se escondieron en un cuarto pequeño,

allí había unas siete personas,

y bueno, esos quedaron allí,

quedaron allí escondidos. Nos localizaron a nosotros,

los que estábamos en las acciones,

entonces nos bajaron abajo por una escalera interior

nos bajaron a la primera planta,

y entonces allí nos reunieron a todos.

Veía perfectamente cómo se producía el cordón de seguridad,

el nerviosismo de la policía que era extraordinario,

un nerviosismo que hacía vulnerable a la policía,

es decir, se acercaban a nosotros, nos sacaban de allí,

nos movían del lugar donde nos encontrábamos

sin separar el dedo del gatillo.

-Me llevan en una tanqueta a una zona aledaña

al Banco Central, pruebo en dos o tres portales,

y en uno de ellos, en el tercero me deja pasar una señora,

y me indica cuáles son las terrazas

que conducen a la que está situada justamente

enfrente del Banco Central.

Se recibe por parte del Ministerio del Interior

un aviso de que había un incidente con rehenes en Barcelona.

A partir de ahí se recibe información directamente

y se alerta al equipo que estaba de reserva.

Desde Guadalajara nos desplazamos a Barajas,

en Barajas subimos al avión que iba a salir,

y despegamos con dos equipos hacia Barcelona.

Creo recordar que era un equipo que estaríamos alrededor de los 40

o 50 personas.

Es el atraco más importante

que se había registrado en España hasta ese momento.

"A las nueve y media aparece un comunicado

en una cabina telefónica cercana.

Los asaltantes desconciertan completamente a los agentes.

Sus peticiones son las siguientes:

La libertad de cuatro militares héroes del 23 de febrero

y de nuestro valiente teniente coronel Tejero.

Que en el plazo de 72 horas tengan dispuesto un avión

en el aeropuerto de Barajas para trasladas a los cuatro

defensores de la causa con destino a Argentina,

y otro avión más en el aeropuerto del Prat con el mismo destino

para garantizar nuestra huida.

El comunicado añade que si no cumplen sus demandas,

nos veremos en la obligación de ejecutar a diez personas

y a cada hora restante cinco personas más.

Si intentan penetrar en el edificio donde nos encontramos

nos veremos en la obligación de volarlo con todos los rehenes

que se encuentre en nuestro poder.

Y acaba con un contundente Viva España."

Se generó, se montó, se provocó un gabinete de crisis

con lo más potente del gobierno de aquella época,

se activaron todos los servicios de inteligencia

al servicio del estado que funcionaban en aquella época,

se activó por primera vez el Geo de la policía,

es decir, los grupos de asalto especiales que ahora conocemos tanto

y que han hecho tantas operaciones.

Entonces, lo primero que les decimos como se hace siempre,

es intentar ir obteniendo información,

es decir, cuáles eran los secuestradores, quiénes eran,

cómo se podían identificar, y eso se va suministrando

una corriente de información del grupo especial de operaciones

hacia el centro coordinador.

Nos pusieron en la ventana,

como parapetos, en la ventana grande, allí nos pusieron

en fila uno al lado del otro.

Los rehenes se ponen desde un principio, no con los Geo,

nada de eso, lo único que queríamos evitar era un asalto.

porque era una masacre, claro,

si ellos los ven en la ventana no van a utilizar sus trucos.

Y entonces sí, entonces vimos lo que pasaba en la calle.

Ellos veían desde enfrente la terraza nuestra

y veían que asomaban unos canutos

y pensaban, serán unos cañones de armas o algo por el estilo,

y cuando yo les explico, cuando yo digo que no,

que son micrófonos, entonces, ellos se quedan más tranquilos.

Pusieron la radio y la verdad es que la radio estaba transmitiendo

todo el operativo de la policía y que si ahora suben por aquí,

ahora están detrás del árbol,

o sea, que teníamos información de primera mano

tanto nosotros como los asaltantes a través de la radio.

Van a ponerse a cortar herreros la red de alcantarillado

para tapar una onda expansiva.

Por si explotábamos el edificio.

No podemos olvidar que hacía tres meses se había producido

el asalto al Congreso de los Diputados

por el teniente coronel Tejero y algunos guardias civiles.

¡Quieto todo el mundo!

La opinión pública, incluso muchas de las personas que había estado

en aquellos momentos, estaban muy sensibilizadas

con respecto a la Guardia Civil.

Se empezó a pensar que efectivamente podían ser guardias civiles

y que incluso, uno de ellos podía ser el capitán Sánchez Valiente.

"Los altos mandos del Ejército y la Guardia Civil

creen saber quien puede ser el número uno,

podría tratarse del capitán Gil Sánchez Valiente,

un guardia civil sobre el que planea

la duda de su implicación en el 23 F.

Muchos piensan que él se llevó un maletín con importantes

documentos vinculados al golpe de estado.

Desde el 23 de febrero Sánchez Valiente

está en paradero desconocido."

Pues hace pensar a Calvo Sotelo, el presidente del gobierno dice:

"¿Y si es verdad?"

Pudimos llegar a obtener información contrastada

de que alguno de los secuestradores llevaban unos botines de punta,

no era un calzado que normalmente emplearan guardias civiles.

Yo nunca me he hecho pasar por guardia civil, nunca.

A mí me preguntaron Aramburu Topete

si pertenecía al cuerpo y yo dije que sí,

al cuerpo de mi madre,

jamás hemos dicho que somos guardias civiles nosotros.

Cuando hablo con el mando policial piensa que no son guardias civiles

si no que es un chorizo corriente y moliente.

Se apoya en el tipo de nota que encuentran

en una cabina, una nota con faltas de ortografía,

y con una redacción, hombre, muy, muy dudosa.

Yo sabía que ni Tejero, ni Milán del Bosch,

ni el Armada, ni el * iban a salir,

yo no iba a esperar un avión porque eso era un cuento chino.

Y empieza a fabricar todo su argumentario sobre

que él era enviado, había sido contratado

por una alta instancia de los servicios de inteligencia

del Estado, que el objetivo era no llevarse el dinero,

si no obtener de una determinada caja de seguridad

determinada documentación que pertenecían al Rey emérito,

a Juan Carlos I, y que eran datos sobre el papel que había podido

jugar en las semanas o los meses antes del golpe de estado

que lidera Tejero.

Cuando bajo por primera vez a la cámara es cuando se había

abierto la 156, es cuando se sacan los documentos,

se meten en una cartera de piel,

yo hablo siempre de un maletín,

La primera salida de rehenes, que eran clientes la gran mayoría,

pues salió entre ellos.

El primer grupo nunca fue identificado.

Vilagrán, siempre lo he dicho, Vilagrán salió con los documentos.

Era un antiguo miembro del CSIC,

y bueno, era el contacto ya definitivo

que tenía con los mandos aquí en Madrid.

Los rehenes que iban liberando nos hablaban,

según su apreciación, de una organización

como militar, incluso, alguno de los rehenes

llegó a decir que llevaban cetmes.

Aramburu Topete creo recordar que dio orden a todos los cuarteles

de la Guardia Civil de España, para saber si todos

tenían su cetme, si todos los guardias civiles tenían su cetme

Buenas tardes. El asalto al Banco Central de Barcelona

continúa siendo el suceso que mantiene en tensión al país.

Tensión que ha aumentado considerablemente en el transcurso

de las últimas horas ante las nuevas amenazas de muerte

para los rehenes que han hecho los asaltantes.

Habla un compañero mío de Radio Nacional, Pedro Vidal,

llama por teléfono al banco y con gran sorpresa,

resulta que: "¿Con quién hablo?" "Con el número uno".

Número uno, usted ha dicho que si no aceptan las condiciones planteadas

nadie va a salir de ahí, del Banco Central.

-¿Qué podría ocurrir?

-¿Como por ejemplo?

Nuestra misión no era hacer daño a la gente.

Había un kit, que era el herido,

que tenía que haber para que ellos se retirasen de la pared del Banco,

para que no escuchasen lo que hacíamos.

Pido una ambulancia porque hay una persona que le da

un principio de infarto, no sé, y aprovecho y pido otra

y yo estoy en la puerta principal a dentro,

y le digo: "Bueno, te ha tocado".

Tú, junta las piernas, no te muevas, que te vamos a pegar un tiro.

Entonces, el otro dice: "Pero, ¿por qué a mí?"

y le dicen: "Ah, macho, porque te ha tocado,"

porque tú eres un tío joven, estás fuerte y vas a aguantar bien".

O sea, no te muevas que te vamos a pegar un tiro.

Ese fue mi error, ¿no? avisarle.

Después de avisarle me di cuenta del error que había cometido,

porque ya el tío estaba pendiente de mis gestos.

Me hice un poco el despistado y "bum", le di,

y levantó la pierna para parar el tiro y le dio en la rodilla

y le jodí toda la rodilla.

(Música)

Inicialmente a nosotros nos pareció una cosa muy interesante,

de poder entrar con la Cruz Roja,

haciéndonos pasar como si fuéramos de la Cruz Roja,

para que nosotros o gente nuestra pudiera valorar

desde un punto mucho más cercano, que es lo que había dentro.

Cuando esto se lo planteamos a la Cruz Roja,

ellos se negaron en rotundo y nos hicieron saber que lógicamente

su compromiso ético les impedía poderse prestar a esa colaboración

con nosotros puesto que podría entenderse como un fraude,

dijéramos a su actuación que siempre era totalmente aséptica e imparcial.

A la vez que estamos recibiendo esa información,

lo que estamos estudiando es cómo debemos hacer ese círculo,

ese primer círculo para aislar el objetivo del resto.

Hubo un rato que dejaron llamar,

hubo mucha gente que llamó.

Yo no sé porque o me enteré tarde,

o no estaba por allí,

o estaba en las ventanas, no me acuerdo porque,

pero sé que hubo gente que habló con la familia.

Una de las primeras medidas era controlar las comunicaciones

con los secuestradores.

Era muy importante el que nosotros pudiéramos, nosotros y cuando digo

nosotros, no hablo del grupo especial de operaciones,

si no de todo el equipo, que no hubiera interferencias

en las posibles negociaciones o incluso en las comunicaciones

que había entre los secuestradores y el resto.

Eso fue muy difícil porque el Banco Central

tenía muchas líneas telefónicas, entonces era complicado

poder cortar todas ellas.

De hecho, pudimos detectar cómo se hacían llamadas

desde el exterior al Banco, y esas llamadas eran atendidas

algunas veces por alguno de los rehenes

e incluso otras por los propios secuestradores.

Charlando, fumando, con pasamontañas,

hablando con la gente, no había una tensión dentro del Banco.

De hecho comimos, comí muy bien, yo prácticamente me comí

un pollo entero. Lo peor es los que no ven lo que pasa.

Que no sabes cómo va a acabar esto.

Dos rehenes han sido liberados a las once y media de la noche

y otro una hora más tarde, con lo que se eleva a unas 98

las personas que permanecen retenidas

en la sede del Banco Central, en la Plaza de Cataluña

de Barcelona, asaltada por un comando ultraderechista

en la mañana del sábado.

Durante el día, la visión sobre el interior del Banco

era muy complicada, porque la iluminación

del Banco a través de la luz solar nos daba sombras en el interior.

Claro, por la noche se cambia la partida y entonces,

las luces del interior del Banco

a nosotros nos permiten ver mucho más del interior.

"José Juan Martínez asegura que las mismas personas

que lo contratan, le facilitan los planos de la cámara acorazada

del Banco Central, una manera rápida de salir es abrir un agujero

en la pared hasta encontrar las alcantarillas

y fugarse por el subsuelo."

Total, me viene el compañero, el que estaba encargado del túnel

y me dice: "He encontrado piedra". Digo: "Vale, mejor, una radio"

y me dice: "Que va, no se rompe". "¿Cómo no se rompe?"

Bueno, pues limpiarla, sacáis una y a partir de ahí...

Dice: "No, no ,toda la parte ancha está detrás,

no se pueden sacar las piedras". Entonces bajé al sótano

estuvimos probando, que eran los ruidos

que por la noche se empezaron a sentir.

-Ellos no llevaban nada para perforar ni nada,

o sea, ellos no venían cargados con picos y palas.

Había un cuarto con herramientas para mantenimiento

y martillos y escoplos de esos y tal,

y una perforadora de esas,

pero una pequeñita, de mantenimiento para colgar cuadros.

Que iban a picar en una pared de una cámara acorazada

con una maquinita de estas

y los otros pegando con un martillo y un escoplo.

Eso tampoco tiene lógica.

Era con máquinas, no era con golpes, no era con un martillo

y un cincel, si no era con máquinas

porque se oía un ruido como de máquina eléctrica.

con lo cual, nosotros empezamos ya a confirmar que lo que pretendían

los secuestradores era salir por el subsuelo.

Posiblemente ya a las cuatro o cinco cesaron ya los ruidos,

y ya no se volvieron a producir a lo largo del incidente.

Su plan de fuga no era otro que entrar en el banco,

generar un desconcierto a través de mentir

a la opinión pública diciendo que eran guardias civiles

que estaban reclamando de los compañeros que habían entrado

en los calabozos, que habían sido detenidos como consecuencia del 23F.

Salir por las cloacas, llevarse un montón de dinero

en un gran bolsón, largarse y vivir como un rey.

Punto. Ni política, ni ultraderecha, ni golpe de estado,

ni papeles del antiguo servicio secreto, ni nada de nada.

En estos momentos acaban de entregarnos una nota que dice:

"Fuentes dignas de crédito han informado a las 00:30 horas

a Europa Press, que los asaltantes a la sede del Banco Central

de Barcelona, se encuentran al parecer organizados

en tres comandos.

El contrato era hasta 72 horas.

Yo ya lo iba a mantener 24,

que ya era mucho, 24 horas...,

encerrados en un edificio con tanta gente es mucho tiempo.

Psicológicamente es muy fuerte.

Ya ellos se habían quitado el pasamontañas,

ya la pistola en el bolsillo,

sentados allí.

Si para ellos, nosotros no éramos los peligrosos,

los peligrosos eran los que estaban en la calle.

Nosotros..., bueno eran empleados, los tratábamos como gente empleada,

gente normal, trabajadora, como nuestro hermano,

nuestros padres.

Y me acuerdo que llamaron a ese chico que se llamaba Cuevas,

que luego resulta que fue el que mataron,

y una de las cosas que me dijo

es que ellos estaban allí cobrando un sueldo y haciendo un trabajo

como el que yo hacía, a eso le dije que no,

que yo hacía un trabajo pero no secuestraba a nadie.

Y dice: "Mira, ¿ves como lo que te digo es verdad?

Aquí vamos a estar hasta el domingo, ahora nos van a dar unas pastillitas

para no dormir, y efectivamente, pasó uno dando pastillitas,

serían anfetaminas o simpatinas, en aquel tiempo es lo que había.

Y se subieron 500 millones, una montaña de billetes allí

que no la habían visto en su vida,

solo los que trabajaban en la cámara y el cajero principal.

La naturaleza humana muchas veces hace cosas

que no son lógicas, si verdaderamente ellos inicialmente,

como así parece ser, se querían llevar el dinero

y no pudieron hacerlo,

¿pretendían quemarlo

y quemándolo podía ser una medida de presión?

Pues podría ser.

¿Cómo íbamos a pegar fuego ahí adentro?

Tenemos que salir con mascarilla todos.

Desde luego lo que eso ya descartó

por completo que fuera un robo,

o sea, porque claro, ir a robar unas sacas,

ya están en las sacas y vaciarlas,

¿para qué?

Bueno, para hacerle ver que realmente no íbamos por el dinero,

Es ilógico, es imposible que fuera un atraco eso.

(Música)

Lo de la tanqueta también fue una cosa...

O sea, ¿pero con qué finalidad?

Bueno, finalidad..., que también nos pusieron en peligro.

Una tanqueta de la Guardia Civil ahí,

digo: "Que raro". Y entraron por la calle de atrás,

que no me acuerdo del nombre y salieron a Ramblas,

que es cuando empiezan a amenazarnos de que salgamos

como arrepentidos o algo así, creo que dicen.

"Atención los que nos están escuchando en el interior del Banco,

vuestro intento ha fallado,

solo os queda elegir: o salís como unos equivocados,

o lo hacéis como unos criminales."

La tanqueta hizo un mensaje,

digno de "El jueves",

diciendo que o salían como equivocados o como asesinos.

A esas horas de la mañana ya del domingo,

que todo esto estaba ya tragado.

Entonces di orden de disparar, le dispararon a la tanqueta,

cuando sintió el impacto de un 45

el hombre, el piloto se puso nervioso,

casi se come el bordillo del jardín,

y bueno, se retiraron.

Y yo vi agujeros de bala

a la altura de la cintura en los mostradores,

que tampoco eran muy expertos tiradores.

Quien va a la tanqueta es un teniente de la Guardia Civil,

por tanto, la Guardia Civil se incorpora junto con Policía Nacional

en el anillo de seguridad, las dos operaciones jaula,

la primera alrededor Plaza de Cataluña y una segunda en el área

metropolitana de Barcelona, junto con las policías locales

de seguridad, es decir, el Estado puso todo,

todo lo que había ahí porque en aquel momento se jugaba

ser o no ser como Estado.

Había que hacer una demostración de fuerza también, ¿no?

porque si no acojonamos ahí detrás de unas paredes,

había que hacer una demostración de fuerza para ver que nos temían.

-José Juan Martínez encapuchado él y sin saber quien era a todo esto,

se pegó tres o cuatro paseos por la calle

con un responsable del Banco.

Hombre, daba miedo,

daba miedo y podía pasar cualquier cosa.

En aquel caso me imagino que lo cogieron, oi que lo cogieron

porque era el más jefe de todos los que había por allí,

aunque no era verdad, que había algún jefe por allí emboscado,

pero bueno en el momento, era el cajero,

el cajero principal, o sea, que me imagino que cuando entraron

a la caja, el que tenía las llaves era él,

entonces, pues vale, pues tú.

A la primera salida el único que corre peligro es Rollán,

si a mí me matan, él muere conmigo.

A partir de ahí es como si saliésemos a tomar un café,

y se ven muchas imágenes

de que ya ni le llevo apuntado,

que el martillo va bajado, que el dedo va fuera del gatillo.

No flaqueó en ningún momento,

de verdad, yo lo conocía porque éramos compañeros y tal,

y era un tío bastante duro, bastante seco,

o sea, que le escogieron no sé porque, pero escogieron a uno

que les iba a hacer el papel.

A partir ya de la mañana del domingo,

claro, el tiempo va haciendo que las cosas vuelvan a su lugar,

ya se ha descartado el que pudieran ser guardias civiles,

se ha visto esos ruidos que deben salir al exterior,

se sabe que han sacado dinero y lo han puesto en el patio.

Todo ya nos empieza a apuntar de que eso, todo ese tinte

o matiz político que había pues va decayendo

y nos estamos encontrando que lo que tenemos es un atraco.

-Yo creo que el oficio me viene de crío,

que me daba por aventuras, marcharme de casa,

la primera vez me fui con siete años

y estuve tres días perdido,

ya cuando entré en la OJE, pues ya empecé a hacer actividades

un poco paramilitares, que diríamos hoy en día.

El primer robo con arma fue con una recortada

sesenta y nueve,

en Almería, una caja de ahorros,

y una vez que se empuña el arma ya se le coge el gusto,

y ya a hierro y ya no hay quien lo suelte.

Un hombre que, cuando digo que es víctima de si mismo,

es víctima de las circunstancias que rodearon su propia vida,

se propia evolución como persona, es decir, es un hombre que ha vivido

en orfanatos, que tuvo un desarraigo familiar total y absoluto,

que el primer contacto que tiene con la Guardia Civil

es muy jovencito y fue una brutal paliza

a la que fue sometido por parte de una pareja de la Guardia Civil

por una cuestión nimia.

(Música)

Él tenía un núcleo duro en base a aquellas relaciones que él

ha mantenido, que mantenía con gente de su propio nivel,

de su propio modus vivendi, de su propia escala personal,

de su propio código de honor que se empieza a fabricar entonces,

código de un perfil concreto de criminalidad autóctona

que empieza a coquetear con las drogas pero aún no se ha zambullido

en las drogas, está más en el coñac barato que no en la heroína.

Lo que da muestra del perfil del personaje es que semanas

y días antes, mientras él fabricaba la idea, mientras él visitaba

las cloacas de Barcelona, mientras él intentaba saber porque lugares

de la ciudad podía conectarse con el subsuelo del Banco Central,

por la noche cuando iba de vinos por la parte vieja de Barcelona,

o de mujeres de alterne por la parte vieja de Barcelona,

así lo reconocía él, iba reclutando por la calle a amigos,

a conocidos, gente que de aquel micromundo

él había conocido o en aquel micromundo concreto

o en las comisarías o en la cárcel,

de tal forma que cuando se veían después de años: "Hombre, qué haces,

oye, ¿y qué haces pasado mañana?" "Ah, pues nada",

"oye pues vente conmigo", "es que estoy jodido de dinero",

"yo te lo arreglo, vente conmigo y vamos a dar un palo juntos",

"hostia, estupendo Rubio".

Solamente he tenido miedo de estar en casa solo,

y claro si salía pues tenía que comer y tenía que viajar

y me tenía que sacar dinero,

normalmente pues hacía robos.

Y bueno, vas cogiendo afición a eso.

El Rubio había diseñado un plan que consistía en entrar en el Banco,

primero uno, luego otro, hasta nueve creo que eran,

que se colocaban en puntos concretos del Banco que el Rubio

había estudiado él personalmente, y a determinada señal de él,

que era el número uno, todos tenían un número,

cada uno sabía lo que tenía que hacer, uno iba a las ventanillas,

otro cubría los lavabos, otro iba a ir a las oficinas donce estaba

el director y el subdirector, pero cuando el Rubio ve

el número uno está en su puesto, el tres, el cuatro, el cinco,

cuando llega al número siete se encuentra a un hombre hundido,

empapado en sudor, blanco como el papel, al que le temblaba

el pulso de una forma horrorosa. El Rubio que ve aquello como es,

hace una señal, da la orden de cortar, cortar, cortar,

salgamos zumbando de aquí y se van.

Me dicen que la ensalada de hostias que el Rubio le pega al atracador

ríete tú de las palizas de las comisarias,

ríete tú de las palizas que recibió el Rubio,

a tortazo limpio le dijo que por su culpa casi los pillan.

"Es que me he puesto nervioso, no sé que me ha pasado,

es que el corazón se me salía por el pecho".

A este se le calmó al día siguiente cuando se hizo el atraco,

a base de cuatro o cinco lingotazos de coñac,

que le dejaron en una situación proclive para perpetrar el golpe,

entonces, se llevó a cabo por segunda vez,

el intento de asalto, esta vez ya consumado, del Banco Central.

-Por parte del delegado del gobierno el señor Ruiz de Tarazona

y por parte del director general de la Policía, Fernández Dopico,

se planteó el interés de que ellos querían ir

a hablar con los secuestradores, entrar dentro del banco,

de tal forma de que ellos pudieran hablar con ellos

e incluso poder obtener información,

de alguna forma, para ya descartar y tomar alguna detención.

Me lo dijeron y dije: "Sí, no se preocupen, no se les secuestrará,

hablamos, discutimos y ustedes saldrá como han entrado,

les doy mi palabra de honor que aquí no se les va a retener,

entonces vinieron, que es cuando los cachean en medio de las Ramblas,

bueno del lateral.

-Se les desaconsejó totalmente que hicieran eso

porque es un criterio lógico,

si en aquel momento había 200 rehenes,

que eran personas anónimas,

el incrementar con dos rehenes más, que además tenían responsabilidades

políticas y que eran el delegado del gobierno

y el director de la policía, no nos iba a beneficiar en nada

y la información que ellos pudieran tratar con los rehenes

prácticamente no iba a mejorar la situación.

-Que se los entregásemos, de que la cosa iba a ir bien

a nivel de justicia, que no habíamos hecho nada aún,

y bueno, eso de que no habíamos hecho nada después de casi 28 horas

allí o 29 ya que llevábamos era mucho decir.

Si les había dado mi palabra de honor, porque los voy a retener.

¿Y eso qué hacía? Pues que reforzaba el ámbito de que éramos militares,

porque la palabra de honor de un militar es algo sagrado.

Afortunadamente se personaron,

estuvieron allí, estuvieron con el secuestrador

que dirigía la operación, estuvieron con el cajero Rollán,

y volvieron sanos y salvos sin hacer nada.

-También hubo un momento delicado,

y también me parece que fue por culpa de la radio,

que en la radio oímos que la policía estaba intentando entrar

por el terrado, nos pusieron en dos sillas,

una aquí y otra aquí al lado,

de cara a la escalera, y detrás uno de ellos con la pistola

en medio de las cabezas por si bajaban.

Claro, yo pasé un miedo atroz,

porque aunque no bajen,

aunque este se ponga nervioso y pegue un tiro, me deja sordo.

-Subimos a la azotea después de las negociaciones,

y yo le digo precisamente a uno de mis cuñados,

que están en la azotea: "No paséis al terrado de Garriga Nogués,

están ahí los GEOS".

-Se vio y se pudo comprender que la única forma de poder acceder

al Banco era por la parte superior,

porque las puertas de acceso estaban cerradas,

por el subsuelo no se podía acceder y el sitio posiblemente

más favorable sería el entrar por las azoteas.

Vosotros manteneros aquí,

os mantenéis aquí y cualquier cosa os bajáis para abajo,

nada de disparos, y se le escapó un tiro a un compañero.

Sobre las siete o las ocho de la tarde es cuando

ya empezamos a ver unos movimientos en la azotea, ahí eso se le impide,

se hace fuego y automáticamente esa iniciativa es la que desencadena

toda la actuación del grupo especial de operaciones.

¡Atrás todo el mundo, por favor! ¡Por favor, atrás todo el mundo!

De repente nuestra terraza,

a nuestra terraza llegan como media docena de GEOS

y asaltan nuestra terraza, a mí uno de ellos me tira al suelo,

me pone una bota, su pie

encima de mi cabeza y allí sí que nos asustamos mucho,

digo: "¿Pero qué hacéis? Nosotros somos periodistas,

mirad ahí, mira este micrófono".

Suben para arriba, en fin, visitan la zona de la azotea,

y la orden de actuar de los GEOS fue una orden

un tanto temeraria, los GEOS no podían intuir,

no estábamos ante delincuentes conocidos, cuya identidad

podía ser suficientemente elocuente como para saber a quién

había que atacar y a quién no había que atacar.

Y ahí se lio ya todo.

(SONIDO DE DISPAROS)

Claro, el que muere, sale en defensa del compañero,

que son los impactos que se escuchan más fuerte,

que es de un 45 que lleva.

(SONIDO DE DISPAROS)

Fue un zambombazo.

Y ahí fue, el francotirador le tuvo que meter el fusil en la cabeza,

a quince metros lo mató.

Baja uno corriendo, coge su fusil aquel,

nos pones a todos en fila y aquel tío llorando,

estaba llorando: "Han matado a mi hermano".

Como nos van a matar a todos, pues vamos a matar a estos.

Puestos a morir, los matamos a todos.

Y ese fue un momento de miedo,

de más pánico, porque un tío que está en ese estado, llorando,

con la metralleta y nosotros allí delante, pues...

Y hubo una situación muy crítica,

el otro que habían matado al hermano, que era mi cuñado,

había que contenerlo, había mucha tensión.

Porque el Presidente del Gobierno había dado la orden

de asaltar el Banco,

Calvo Sotelo dio la orden de asaltar el Banco

aún con más de 200 rehenes en nuestro poder.

(SONIDO DE DISPAROS)

Déjame que lo diga vulgarmente, hay una ensalada de tiros

que sería objeto de una cierta revisión, incluso judicial,

si esto lo pillara un juez actualmente.

Y había un riesgo y un riesgo alto,

de que hubiera heridos e incluso fallecidos.

Pero en un momento determinado esos riesgos los tienes que afrontar

porque no hay otra solución,

quizá el desenlace de la operación es el que luego te da la razón

o te quita la razón si las medidas

y el planteamiento que has hecho de esa intervención,

era la más adecuada o no era la más adecuada.

De hecho, cuando ellos entraron, que fue después de matar a aquel,

cuando ellos llegaron abajo, ahí ya no quedaba nadie,

o sea, que a mí no me liberó la policía, me liberé yo solo.

Los GEOS entraron al Banco Central,

recorrieron el Banco Central después de salir nosotros,

de dar la orden de salida, es cuando entran por los despachos,

disparando, había que gastar munición.

"Aquí están reunidos estos rehenes agrupados,

intentando salir por una de las puertas

del Banco Central, cosa que consiguen en estos momentos,

las imágenes son suficientemente expresivas por si mismas.

Los rehenes lógicamente buscan lugares de protección,

puesto que se producen intercambios de disparos entre los miembros

de los GEOS y los secuestradores."

La salida fue épica, porque había unos policías

que nos decían: "Venid para acá", otros nos decían: "Tiraros al suelo"

otros: "Para acá", entonces eso acompañado de un tiroteo,

el entorno era ese, o sea, salir, para allá, para acá, y tal,

y "pam, pam" y "pam, pam".

"Para protegerse, uno de los lugares más útiles ha sido,

sin lugar a dudas, el popular quiosco de venta de periódicos

y de libros que se encuentra en el inicio de las Ramblas

barcelonesas junto a la fuente de Canaletas

y también las escaleras que dan acceso a los túneles subterráneos

del metro barcelonés."

Yo no me refugié en la parte de delante del quiosco

protegiéndome de los tiros del Banco,

yo me escondí en la parte de atrás

protegiéndome de los tiros de la policía,

que no sé si tiraban para arriba o tiraban para abajo.

¡Al suelo, al suelo!

¡Todos al suelo!

No sé si fue el Rubio,

está vivo, lo podría decir él,

que salió a mi lado

así con la pierna esta, y me dijo: "Si somos de ETA, no quedáis ni uno"

Bueno, yo salí con la pistola encima,

la mala suerte que se me rompió el botón y se me cayo,

yo salía a la muerte.

Yo estaba convencido y así lo dije,

que muy probablemente, los atracadores intentaran huir

camuflados entre los rehenes, como así fue.

La Policía tampoco sabe, se cambiaron de ropa algunos,

y, ¿qué cara tiene un atracador?

Ahí se produce vara rasa por parte de la Policía y aún así,

hubo quien se escapó, que luego acabaron cayendo naturalmente.

Es que no llegué a temer por mi vida, pero claro,

es que yo no sabía de dónde venían los tiros, yo solo oía tiros,

pero luego pensé: "Pero si han salido todos con nosotros".

Ellos no pueden estar disparando.

Según la versión del general de la Guardia Civil

en aquel momento, ahí es cuando demostramos la cobardía

que teníamos y la falta de dignidad,

de tirarnos por el suelo y hacer ese espectáculo denigrante.

Esto yo no sé porque me vino a la cabeza,

digo: "Pues entonces, aquí no hay que reptar", como yo oía tiros

pero no sabía de dónde venían ni por dónde iban,

pues bueno, pues a dar vueltas como en la mili.

"Estos son sin lugar a dudas para estos hombres los últimos

minutos de un intenso sufrimiento que se inició a primeras horas

de la mañana de ayer cuando se inició el secuestro."

Y entonces este chico era muy joven, podría tener,

no sé, no creo que llegara ni a veinte años,

e iba llorando, porque decía que tal como estaban las cosas,

que temía por su vida,

y le digo, bueno pues tú ahora como has salido con nosotros,

de momento no te van a matar a ti.

Dice: "Es que llevo el bolsillo lleno de balas".

Digo: Joder, pues déjalas aquí y sal sin las balas.

Dice: "Bueno, pero si las dejamos aquí, pues en cuanto salgamos

y vea que aquí alguien había con balas

pues nos pueden hacer algo, ¿no?

y digo: "Bueno pues venga, déjamelas",

y me las metí yo en el bolsillo. Lo primero que hice

al primer policía, que él lo podrá corroborar,

o si ve esto se acordará,

cuando me cogió, lo primero que le dije:

"Oye, que llevo el bolsillo lleno de balas".

"¿Cómo? y ¿por qué?"

Digo: "Porque las he cogido de recuerdo".

"Mientras los GEOS protegen esta entrada de los rehenes

en los túneles del metro."

Yo me acuerdo que a este chico, cuando estábamos abajo,

que esto también me sentó muy mal,

quizá ahí tenía yo un poco de Síndrome de Estocolmo,

le pusieron una caja de cartón en la cabeza, le pegaron una patada,

lo tiraron al suelo, le pusieron el pie encima y ahí lo tuvieron.

Quizá son los métodos, pero a mí en aquel momento

no me gustó nada.

Se les retuvo a todos y en ese interior fue

cuando los propios rehenes nos iban señalando

quienes eran los atracadores.

"La policía sube a todos los liberados en autobuses

y los conduce hacia la comisaría de via Laietana.

Entre ellos están los asaltantes, los agentes los reconocen enseguida"

Y estando apoyados contra el furgón de transmisiones

llegaron del grupo político que había,

del grupo anarquista y me reconoció.

Dice: "Hostia José Juan, la que has liado, la que tienes liada".

Yo estaba apoyado contra el furgón de transmisiones,

y los cabrones ya me acompañaron hasta el mando de operaciones

y nada más salir del ascensor, estaban todos reunidos,

y lo primero que le dicen: "Pero si este es anarquista".

Todos se echaron manos a la cabeza.

"Ahí tienen ustedes en principio las nueve fotografías

de los comandos que están vivos y posteriormente

la de José Cuevas Jiménez,

que resultó muerto en el asalto.

Yo estuve diez días aislado de compañeros y de todo el mundo,

y diez días interrogatorio, día y noche.

Como no podían dar palos se curraban el cansancio físico, el sueño,

por la noche hablábamos de fútbol y por el día de los hechos.

En el juicio ni me llamaron ni conozco a nadie que lo llamaran

para juicio, no conozco a nadie

que lo llamaran.

Sobre la organización y financiación del asalto

las autoridades policiales dijeron anoche en rueda de prensa,

en Barcelona, que se trataba de anarquistas y delincuentes comunes,

pero nosotros tenemos las palabras que dijo a Radio Nacional

el secretario de estado para la información,

don Ignacio Aguirre, que tiene otra opinión:

"Los interrogatorios están en curso,

hay diez detenidos y un muerto, como se sabe,

y los interrogatorios están en curso pero hay conexiones evidentes

con la extrema derecha,

y hay incluso declaraciones de dos detenidos,

que han declarado que recibieron una oferta de cinco millones

de pesetas en Perpiñán por un elemento de extrema derecha

para llevar a cabo esta operación."

Aquellos agentes de los grupos Omega antiatraco del Cuerpo Nacional

de Policía en Barcelona, no se lo creyeron,

no se lo creyeron, toda esta película política,

a estos policías no les coló.

(Música)

Tenía un 99 por ciento de éxito,

había uno malo, el que nos tocó.

Aquello fue la primera operación de los GEOS, fue cuando se creó.

Desperdiciar la ocasión de un titular en la prensa diciendo

que habían liberado a 350 rehenes.

Ahora bien, he de reconocer que hay una pregunta fundamental

que a todos nos apremia y al gobierno también,

¿quién está detrás de estos hechos?

Hombre, porque fue un superatraco, fue un superintento de atraco.

Todo ello hace que el asalto al Banco Central tenga

ese atractivo histórico, se está estudiando en las facultades

de criminología, prácticamente como asignatura indispensable.

Contrataron unos tíos para estar allí un día y medio,

haciendo mucho ruido.

(SONIDO DE DISPAROS)

Para mí, de extrema derecha.

Yo soy el primero que está deseando un esclarecimiento de los hechos,

pero esclarecer no es ensuciar, no es manchar a priori.

A mí no me duelen prendas, pero no se puede estar manteniendo

en la opinión la posibilidad de que nosotros y yo al menos

estoy implicado en cualquier movimiento de carácter terrorista,

porque rechazo el terrorismo, por los fines y por los medios.

Si efectivamente, el CNI,

o la Guardia Civil,

o quien fuera, quiere hacerse

con un maletín que se sabe

que está en el Banco Central,

un pollo de estos no lo montan.

(Música)

No era posible que gente clasificada de macarra,

de chorizos y con no sé qué connotaciones anarquistas

que era la referencia de la ficha policial,

hubieran tenido en jaque a un Estado como el Estado Español,

durante más de 30 horas en un acoso perfectamente organizado,

perfectamente instrumentado.

Eso no se lo cree nadie.

Evidentemente, el gobierno es el primero que no se lo cree.

(Música)

Yo ahora en el año en que estamos

sabiendo y conociendo perfectamente como actúan

los servicios de información,

pues me parece que es un absurdo.

(Música)

¿Qué que he aprendido tantos años en la cárcel?

A ser más humano,

a ser más humano de lo que era antes,

y eso que antes no era malo.

Pero a tener más humanidad y a ver más el día a día de la gente,

que es duro ya.

Por eso me gusta mucho pasear, observar, sentarme, andar solo,

mirar,

y ver, como un estudio psicológico de las personas

cuando van para el trabajo, salen del trabajo,

los problemas diarios, lo expresan,

su cuerpo, la forma, eso me llama mucho la atención.

Es como el patio de una cárcel,

llevas ya tantos años de ver la gente,

a caminar, a andar, a hablar,

que te vuelves un psicólogo directo

de la gente, ¿no? y eso es lo que me gusta,

la gente, observar, ver, oír,

y callar.

Y si aparece algún trabajo, aprovechar.

(Música)

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Ochéntame otra vez - ¡Esto es un atraco!

28 mar 2019

El 23 de mayo de 1981, 11 atracadores armados asaltan la sede del Banco Central de Barcelona, retienen a más de 300 rehenes durante dos días y conmocionan al país pidiendo la liberación de los golpistas del 23F.

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