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Millennium - Ser periodista - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué vas a querer estudiar cuando termines el bachillerato?

Esta es una pregunta común

en las familias

o incluso entre amigos.

Muchos de ellos decían: "Periodismo".

Hoy ya no quieren ser periodistas.

Hay 30.000 periodistas en el paro.

Y si ustedes van de paseo,

sobre todo por las grandes ciudades,

verán que los quioscos

están cerrados

porque los diarios de papel

ya no se venden

y se han quedado los quioscos como soporte publicitario,

pero no se vende el papel.

Me dirán: "Sí, pero se lee en el Internet".

Ya, pero la publicidad en Internet

no vale lo mismo

que la publicidad de periódico en papel.

Total, una crisis en el entorno de los medios de comunicación

en el entorno de los periodistas.

Por eso hoy vamos a dedicar nuestro "Millennium"

al periodismo.

Bienvenidos a "Millennium".

(Música)

Coinciden dos de nuestros invitados,

Juan Tortosa e Ignacio Escolar,

que en la transición

fue cuando explotó

la prensa española,

pero también fue el momento

en que surgieron muchos de los problemas

y de los lastres que hoy todavía

arrastramos.

Las encuestas dicen

que los ciudadanos valoran poco

a los periodistas.

Pero también los periodistas sabemos

que el oficio del periodista

es algo que genera

una gran fascinación

entre los ciudadanos.

Si no fuese así, ¿cómo se explicaría

que entre el 2010 y el 2015

hubiesen salido 16.000 licenciados

en Ciencias de la Información,

es decir, en Periodismo,

exactamente los mismos que cuando el "business",

el negocio,

iba micho mejor.

Ahora, sobre la mesa, hay muchos problemas,

pero algunos,

y lo veremos inmediatamente,

son los mismos que hace 10, 15,

20, 25 años.

Los de hoy son nuevas formas de censura,

el cambio del modelo de negocio,

la credibilidad,

las "fake news",

la irrupción de los ciudadanos

que también se consideran periodistas

y que escriben sobre algunas de las cosas

que están sobre la mesa.

Sobre las anteriores hablaremos después.

A ver, para hablar hoy

de estos temas del periodismo,

tenemos cuatro invitados,

cuatro periodistas,

que, además, hemos buscado que sean cuatro con libro.

Es decir, una de las cosas de las que me he dado cuenta

haciendo la relación de invitados

es que, de pronto, hay

como 18 periodistas que han publicado un libro.

Y yo digo: "¿No tendrán trabajo suficiente

en la redacción?

¿Se aburrirán suficientemente

como para no tener necesidad de escribir?".

No, todos tienen

sus cosas.

No siempre escriben

de temas periodísticos.

Pero déjenme que les presente ya

a los invitados.

En primer lugar, Juan Tortosa,

que inició su carrera periodística

en el Grupo Zeta.

Fue redactor del "Periódico de Madrid"

cuando este se editaba en Madrid,

subdirector de protagonistas,

director de varias revistas.

En televisión ha sido reportero

de Televisión Española

en "Informe semanal".

Y también ha impulsado las delegaciones andaluzas

de CNN+ y Cuatro Televisión.

Es autor del blog

"Las carga el diablo"

y acaba de publicar en Roca Editorial

este libro que se llama “Periodistas.

El arte de molestar al poder”.

¿Usted cree que el periodismo consiste

en tocar los testículos, por decirlo finamente,

al poder?

De alguna manera, el título final

fue resultado de un debate

en el que se apostaba por hacer algo un poquito más provocativo.

Pero al final se apostó por un poco de prudencia,

pero qué duda cabe de que el periodismo,

si no molesta al poder,

creo que pierde un poquito su esencia.

Yo creo que si el poderoso

no se ve amenazado por la capacidad que puede tener

el periodista en nombre del ciudadano

al que quiere serle útil,

no se siente amenazado por su trabajo y por su insistencia,

por su capacidad,

incluso por su indiscreción;

entonces, si el político o el poderoso en definitiva

está cómodo,

algo está haciendo mal el periodista.

Usted dice en el libro que, 40 años después,

la forma de entender el periodismo

sigue pendiente en nuestro país.

Sí. (CARRASPEA)

Lo creo firmemente porque creo que hemos dado un paso,

desde hace seis o siete años,

para que el mundo de la política

tuviera un pequeño giro,

que eso creo que en el periodismo no ha pasado.

Creo que los periodistas

que protagonizaron la transición,

amigos casi todos ellos de los políticos

que protagonizaron la transición,

algunos de ellos

tienen fallos y tienen defectos muy similares

a los que tenían los políticos acomodados,

que pensaban que no se veían nunca amenazados

por irrupción de savia nueva.

Políticos acomodados

y periodistas acomodados. A eso me refiero.

Porque no se pueden olvidar que existen.

Exactamente eso es lo que quiero decir:

los periodistas están acomodados aún.

Los políticos ya vieron que alguien

vino a dar un meneo al mundo político.

En el periodista, ese meneo,

salvo algunas excepciones,

que aquí tenemos a un compañero

que creo que es protagonista de una de las excepciones,

creo que todavía no se han dado cuenta

de que tienen que dar paso

y que tienen que dejar

que otra manera de entender el periodismo

y otra manera de relacionarse con el poder

y otra manera

de planificar el futuro

tiene que darse y, sobre todo, tiene que darse

en la gente más joven.

Eso creo que todavía no ha llegado.

Gracias.

Cristina Fallarás.

¿Qué tal? Buenas noches. Me encanta su apellido.

Ha destacado por la defensa de los derechos de la mujer,

por la denuncia de las consecuencias sociales

de la crisis.

Dirigió la edición digital de "Diario 16".

Fue subdirectora de "ADN".

Ha ejercido de periodista en medios,

como "El Mundo", la Cadena SER,

Radio Nacional, "El Periódico de Cataluña",

Cuatro, Telecinco y La Sexta.

O usted tiene muchos años

o la movilidad de una redacción a otra

es realmente importante hoy en día.

Tengo muchos años.

No, no, no. Tengo bastantes.

Mira, llevo más de 30

de periodista.

Pero, sobre todo, en este momento

es necesario trabajar en varios medios a la vez

para hacerte un sueldo. Y eso es importante.

Actualmente publica

en el diario "Público" y colabora con Telemadrid.

Y es la autora

de esta novela,

que se llama

"Honrarás a tu padre y a tu madre",

que está editado

por Anagrama.

Y esto tiene poco que ver con el periodismo,

sino más bien sacar dentro cosas

que tenía usted guardadas.

Sí, pero fíjate que también tiene que ver con el periodismo.

Digamos que yo reclamo la memoria como forma de entender la sociedad

y el periodismo que hemos vivido estos últimos 40 años

tiene muy poca memoria.

Ya ha eliminado ciertos relatos

que yo empecé de repente a echar mucho de menos,

porque, verdad, no acaba de aparecer el Valle de los Caídos,

no acaba de aparecer

el mausoleo del dictador,

no acaba de aparecer la violencia contra las mujeres

y, sin embargo, la prensa

en los últimos treinta y tantos, cuarenta años apenas ha hablado

de ello y pensé: "¿Por qué no empezamos a hablar

desde lo íntimo,

porque quizás hablando desde lo íntimo

y publicando desde lo íntimo

también es una forma de sacudir a la sociedad

y, por lo tanto, al periodismo

¿Por qué lo íntimo no sale en el periodismo?

Porque es masculino el periodismo.

Las mujeres tenemos muy claro

que lo personal es político

y que lo íntimo es político.

De hecho, se me ha afeado en el mundo del periodismo:

"¿Por qué metes la primera persona?

¿Por qué metes un relato personal

para explicar algo?".

Insisto, desde el feminismo, siempre hemos entendido

que el relato pasa por lo que uno es.

Y sin eso, no existe nada,

es decir, es muy difícil explicar la sociedad

sin explicarte a ti mismo.

Y, desde el periodismo, se ha ejercido

lo que yo llamo "la abstracción del macho",

es decir, es mucho más cómodo manejar un concepto abstracto,

por ejemplo, como "prima de riesgo",

que manejar la vida de las personas,

que se llamaría "pobreza".

Entonces, esa abstracción

ha impedido que pasemos por lo íntimo.

Está bien visto.

Muchas gracias.

(RÍE)

El señor Ignacio Escolar,

tengo una pregunta que no me...

Él es director de "eldiario.es",

que es un diario digital

que va francamente bien,

ganan tanto dinero

que van ampliando la redacción,

porque no sé si ustedes saben...

(CARRASPEA)

Que todos los beneficios que tiene su publicación

solo pueden ser reinvertidos

en más periodismo.

Con lo cual, al paso que van,

habrá un día en que comprarán

el estadio Santiago Bernabéu

para poner la redacción ahí dentro.

No creo, porque el periodismo

nunca ha sido un gran negocio, es otra cosa y tiene otros atributos

y en "eldiario", desde el primer día,

y es parte de la premisa fundacional de "eldiario", teníamos claro

que si no teníamos independencia económica,

era imposible tener independencia editorial

y que para tener independencia económica

era imprescindible gastar menos dinero del que ganabas

para arrancar.

En este tiempo hemos pasado, en solo seis años,

de tener una redacción

de 12 personas, contando en la redacción a los compañeros

de administración y publicidad

y comercial,

a ser ya cerca de 90 personas en la redacción de Madrid

y otras 50 más en las 10 ediciones locales

que tenemos asociadas a "eldiario.es".

O sea, ya hemos pasado de diario pequeñito pequeñito

a diario mediano-grande.

90 personas... Ya es una reda...

Sí...

90 personas contando

los comerciales, los informáticos...

90 personas. 90, 90.

90 personas que trabajan y que cobran todos ellos

de "eldiario.es", sí.

Déjeme que acabe unos datos que tengo de usted

para las dos preguntas.

Es el director

de ese diario.

Es autor del blog "escolar.net"

y analista político

en La Sexta.

Su trayectoria ha sido premiada recientemente

con el premio Gabriel García Márquez 2018

por su contribución al periodismo en la era digital.

Acaba de publicar este libro,

que está bien, se lo digo porque lo he leído,

"El secuestro de la justicia",

coescrito con Joaquim Bosch,

que es una especie de narración a dos voces

sobre su visión

de la justicia.

Primera pregunta:

¿no es muy duro decir

que el primer editor de periódicos de España son los bancos?

Pero es lo que pasó en España durante mucho tiempo,

lo que está pasando ahora,

sigue pasando.

En las empresas privadas,

en los últimos años, pasó en muchos sectores,

en los años buenos en España, hubo una burbuja de crédito

que provocó que muchísimas empresas

se endeudaran por encima de sus posibilidades,

empresas y particulares,

y cuando paró la burbuja del crédito

y el crédito se puso carísimo, provocó

que los bancos, a través de las deudas impagadas

y a través de ampliaciones de capital

y a través de la propia deuda,

porque la deuda es una forma de propiedad,

se convirtieran en los propietarios

de muchos de los grandes grupos de comunicación en España.

Es lo que pasó

y yo no tengo nada, en principio,

contra los bancos, así en abstracto,

creo que hacen falta bancos en el mundo.

Lo que sí creo es

que un sector tan pendiente de regulación, como son los bancos,

y un sector tan afectado por la información,

como ese sector económico,

no son los mejores editores posibles;

primero, porque no es un negocio;

segundo, porque son muy vulnerables a las presiones del poder;

tercero, porque son sujeto de...

son poder en sí mismos, son sujeto de información,

con lo cual es...

Creo que muchos de los problemas de los últimos años

de la prensa en España

tienen que ver con la debilidad económica

y con las consecuencias que provoca esa debilidad económica

de los grandes medios, que acaba llevándoles a ser

una rama más de la banca.

Yo no sé si ustedes saben

que el padre de nuestro compañero

también es periodista.

Sí, esto se hereda. Se llama Arsenio.

Yo le tengo un gran respeto

y, además, un cariño personal

porque trabajó en publicaciones de esta casa

y porque trabajó conjuntamente con otros amigos míos.

Y de ahí salen los dos: el padre y el hijo.

¿Cuántas discusiones periodísticas

han tenido el hijo y el padre

sobre cómo titular una noticia?

Muchísimas, muchísimas.

Durante un tiempo, fuimos creo que el único caso

o de los pocos casos, al menos en España,

de dos directores de periódicos padre e hijo,

que trabajábamos los dos de lo mismo

en medios de la competencia,

porque nunca hemos trabajo

juntos en la misma redacción.

Y siempre que terminábamos

la jornada laboral en la época

en que yo hacía papel

como director de "Público"

y él estaba como director de "20minutos",

el primero que salía llamaba al otro para preguntarle cómo iba el cierre.

Y discutíamos mucho de titulares, de enfoques...

Tanto es así que en mi familia,

cuando quedamos los domingos a comer,

intentan ponernos separados porque si no, no paramos de hablar

más que de periodismo.

En cuanto a los enfoques, estamos muy de acuerdo,

yo he aprendido muchísimo de él

y creo que probablemente soy periodista

porque lo veía en casa desde pequeño,

mi madre también es periodista.

Pero en enfoques, estamos...

solemos estar bastante de acuerdo,

aunque alguna vez me cuestiono algunos.

Titular... O sea, el enfoque

se lleva en la sangre. No sé si se lleva en la sangre,

pero esto se hereda culturalmente

y, al final, parte de lo que aprendí de periodismo lo aprendí de niño

escuchando a mi padre fascinado

por su oficio. Creo que nos ha pasado,

es muy habitual entre periodistas

que se herede esta vocación.

Gracias.

La señora Isabel Valdés, bienvenida.

Ella es licenciada en Periodismo por la Complutense,

redactora del diario "El País",

donde coordina el espacio "Mujeres"

y se ocupa de los temas de género e igualdad

en la sección de "Sociedad".

Es parte muy convencida

del movimiento "Las periodistas paramos".

Yo quiero saber qué es eso de "Las periodistas paramos".

Y acaba de publicar en la editorial Península

el ensayo "Violadas o muertas"

sobre el caso de La Manada

y el movimiento feminista.

¿Hasta dónde se ha impregnado usted

del barro de La Manada,

iba a decir otra cosa,

del barro de La Manada para poder escribir

y reflexionar de verdad

sobre lo sucedido?

Hasta tal punto que me hubiera gustado no meterme

en tanto barro.

Fue un ejercicio muy corto en el tiempo, muy intenso.

Y es cierto que yo llevaba siguiendo el caso dos años

por mi trabajo,

pero siempre cuento que tenerlo todo junto

delante

y analizarlo durante un par de horas,

una vez que tienes toda la historia,

es mucho más duro de lo que la gente cree

porque el relato ha sido fragmentado

durante dos años,

la gente ha ido teniendo píldoras de lo que ha ido sucediendo.

Pero la historia del tirón... ¿Y en conjunto es peor?

Sí, las historias del tirón

siempre son más difíciles de tragar

que las píldoras.

¿A qué conclusión llegó usted

o a qué conclusiones?

Porque supongo que no será solo una.

Puedo resumir dos muy nítidas.

Tuve dos revelaciones muy nítidas.

Una, que me parecía absolutamente inverosímil

la sentencia,

comparada con el relato de los hechos.

Ahí están los hechos probados.

La segunda, que el caso de La Manada

ha supuesto claramente un antes y un después

en este país en cuanto al movimiento feminista

y en cuanto a la reclamación social

en lo que la gente, la sociedad, cree que es

un fallo, en este caso, judicial.

Tenemos aquí presentados a los cuatro invitados.

Tenemos un quinto invitado,

que no está aquí,

sino que está en una grabación

que hemos hecho anteriormente

y que forma parte de nuestro reportaje.

Se llama Joaquín Manso.

Es periodista

y es el director adjunto de "El Mundo".

Con él hemos reflexionado sobre el periodismo en general,

sobre el oficio también en particular,

que ha experimentado una notable transformación

y eso nos permitirá en seguida seguir

con el mismo hilo

que tenemos en estos momentos

sobre el oficio del periodismo

antes y ahora.

Decidí ser periodista

porque me resulta muy difícil

pensar que hubiese podido ser alguna otra cosa.

"A Joaquín Mansó,

director adjunto del diario 'El Mundo',

le mueve el fundamento

de que, a pesar de las innovaciones,

el periodismo

y su compromiso con la sociedad

no cambian."

Es una realidad que, desde hace tiempo,

el periodismo está sufriendo

una fuerte reconversión en un mundo globalizado

en el que vivimos sujetos a los continuos cambios

que propician las nuevas tecnologías.

El auge de los diarios y las plataformas digitales,

sumado al protagonismo

que están cobrando las redes sociales,

ha hecho que cambiemos,

no solo la forma en la que se transmite

la información,

sino también el modo en el que nosotros mismos

nos informamos ahora.

Vivimos dominados por el teléfono móvil

y es muy fácil ver a la gente leer las noticias mientras viaja

en el autobús o haciendo la compra en el supermercado.

El periodismo a través de una pantalla,

el periodismo

a través del modelo digital

tiene potencial más que suficiente,

es decir, no... es que hay que abandonar el maniqueísmo,

creo que ya lo hemos abandonado,

pero por si alguien todavía sigue en ello

de que el periodismo bueno es el impreso

y el otro es el banal y el frívolo,

eso no es así, y está "El Mundo" cargado de ejemplos.

Intentamos hacerlo todos los días.

"Pero la información de calidad,

en papel o digital, no es gratis.

Y eso obliga a buscar

nuevas formas de ganar dinero."

Porque ya nos hemos dado cuenta de que algo que pensábamos,

que es que no íbamos a poder sostenernos

solo a través de los ingresos publicitarios,

no es cierto, no va a suceder.

"El descenso

de los ingresos por publicidad,

la revolución digital,

la crisis económica

se han llevado por delante

periódicos y puestos de trabajo,

especialmente hoy en día cuando cualquier persona

puede publicar contenidos

o contar en tiempo real un hecho

que ocurre al otro extremo del mundo."

Estamos atrapados.

Sí que es verdad que ahora hay

una disrupción...

quizás más acentuada que lo que hemos vivido

en otras épocas.

Es decir, el impacto

que sobre la economía de la información

tienen, por ejemplo, las redes sociales

es posiblemente inigualable

en más de un siglo.

"Y luego está otro de los puntos que evidencian

la fragilidad del oficio,

la relación con el poder."

Es decir, el poder

es un nódulo, el poder en un sentido amplio

del que fluye muchísima información.

Con lo cual es inevitable estar en contacto con el poder

siempre y cuando uno lo haga a la búsqueda

de esa información

y no como arribista

del poder.

"Una falta de credibilidad que también

viene condicionada por intereses empresariales

y los lazos con determinados grupos económicos."

Esto ha sido así siempre,

esto no es una novedad

de ahora y entonces se puede acentuar

esa tendencia porque somos más dependientes ahora

de una determinada publicidad que antes, quizá no demasiado,

yo, en esta casa,

siempre que en alguna ocasión

hemos tenido presiones de algún anunciante

y eso ha sucedido

y no puedo poner ejemplos concretos, pero es así,

la información al final se ha publicado.

"¿Sigue siendo el periodismo

el oficio más bonito del mundo, como dijo Gabriel García Márquez?

¿Qué significa ser periodista en el siglo XXI?"

Si ustedes hubiesen visto

mientras veían el vídeo

qué hacían

aquí los cuatro compañeros,

dos de ellos

han estado consultando las noticias

que tenían en su teléfono móvil,

con lo cual llego a la conclusión

de que con los periodistas no se puede,

siempre hacen lo mismo,

que es estar dependiendo

de lo que pasa, de lo que sucede

en el mundo. ¿Ha pasado algo importante?

Nada especialmente grave, pero sí, hay que estar vigilante.

(RÍEN)

Ha habido también otro pequeño comentario

sobre el caos que supone a veces

el hacer información.

¿Siempre es así?

Ahora mucho menos que antes.

Echo mucho de menos las redacciones de ruido y humo

de hace..., cuando las máquinas de escribir sonaban,

cuando se fumaba incluso.

Sé que es poco políticamente correcto decirlo,

pero...

Incluso cuando se bebía.

Los redactores jefes llevaban

sus petacas de güisqui. Era una maravilla.

Casi no me atrevo

a decir la pregunta que les iba a hacer

y es: ¿en qué lugar de la sociedad

se coloca el periodista?

Porque, claro, después de lo que ha contado usted

del vaso güisqui, la petaca, el humo,

la redacción y demás, me queda...

Y papeles, muchos papeles,

que ya no hay papeles en la redacción.

Creo que se ha cambiado.

Ha cambiado. Papeles y recortes.

Y recortes, eso es.

Y el oficio socialmente se ha domesticado.

Antes el cliché del viejo periodista era la triple "d":

dipsómanos, depresivos, divorciados.

Bebían mucho... Repita.

Dipsómanos, alcohólicos;

depresivos; y divorciados.

-Las tres des. -Las tres des.

Bebían mucho, tenían unos horarios,

una vida que les llevaba

hacia la depresión y acababan normalmente divorciados

porque su vida familiar era un desastre.

Hay que tener en cuenta que eso estaba relacionado con el papel

y, sobre todo, con los salarios del papel

porque era un oficio se madrugaba muy poquito,

se trasnochaba mucho, se cerraba tardísimo,

sobre todo en la prensa local o la que tenía una edición local

porque acababas terminando los horarios

a la vez que arrancaba la máquina

y eso te llevaba a terminar

a las 00:00, a la 1:00... -Y a las 2:00.

E inmediatamente irte de copas.

Era un oficio donde se trasnochaba mucho

y se madrugaba poco y te llevaba

a una vida bastante atribulada.

Esto ha cambiado bastante

porque los horarios se han normalizado muchísimo

en las redacciones. -Si me permites

que te complemente... -Lo conoces en primera persona,

yo no lo viví, mi mundo no era aquel.

Yo tenía una salvedad también que creo que ha pasa...

Hay una cosa que igual ha cambiado para bien,

pero otra que no, que es que también ha crecido

el número de periodistas "funcionarios"

por los medios públicos,

por las televisiones públicas,

gente que antepone lo que llaman "conciliación",

que no dudo que tiene su derecho,

a lo que es el ejercicio del periodismo,

gente de 8:00 a 15:00

y cuando son las 14:45,

está cogiendo el abrigo para marcharse a su casa.

Eso, en estas redacciones de ruido y humo, no pasaba.

-Sí y no. -Fíjate, he vivido

los dos mundos

y creo que la diferencia...

No es verdad que desconecten.

La diferencia es que uno seguía en la redacción

y, además, Nacho, es el final,

el cierre era tan acelerado

que, claro, se iban a tomar copas porque llevabas

el acelerón. -Salías con tanto estrés del trabajo

que salías. -Decían:

"Si me meto ahora en la cama...". -Una primera época la viví

en el papel, pero en horarios no es así...

En horarios distintos, pero sales de la redacción

y ¿qué haces?

Seguir conectado hasta que te duermes

y a las 6:00

vuelves a estar conectado.

Yo iba a contar una anécdota de un periodista que conocí

que trabajaba en dos sitios,

llegaba el primero,

cogía la gabardina, la dejaba colgada

y el sombrero, porque llevaba sobrero,

y se iba con americana

al segundo empleo.

Y llegaba allí, se quitaba la chaqueta,

trabajaba un rato

y volvía otra vez

al primer empleo en donde había dejado

la gabardina y el sombrero.

Pero eso era

cuando había contratos, querido.

Eso era cuando la gente tenía un contrato fijo,

ahora corremos tanto y tenemos que justificar tanto

el poco trabajo que tenemos

que es imposible hacer eso.

Pero me gustaría que los espectadores,

además de estas imágenes divertidas

y frívolas,

sacasen también alguna conclusión

sobre el periodismo que se ejercita hoy.

Y yo voy a decir y a defender,

y no voy a romper ninguna lanza

en las costillas de nadie,

que yo creo que en algunos medios

se hace buen periodismo.

Y hay que decirlo. Es decir,

no vamos a decir unos títulos y otros títulos no

o unos medios y otros no,

pero la prensa española está al mismo nivel

en cuanto a calidad

o incluso mejor que la francesa

o la italiana

y nos cuesta más cuando miramos al mundo anglo, ¿no?

Pero es así.

Estoy totalmente de acuerdo

y, además, con la aparición de los periódicos digitales,

y aquí tenemos a Nacho...

La aparición de los periódicos digitales

lo que hizo

fue sacudir a la redacciones,

es decir, de repente

aquellas noticias que habían ido lentas,

aquellas informaciones que no habían aparecido

empezaban a aparecer

y empezaban a espolear a las otras redacciones

que las habían mantenido en un tono y a un ritmo casi pactado

entre las cabeceras que había.

Hablo de periódicos porque es lo que más conozco.

Y de repente aparecen los digitales

y empiezan a hacer un periodismo muchísimo más ágil,

con temas...

con otra profundidad

y, sobre todo, temas, insisto, que no se habían tocado

durante muchos años.

Sí, lo de que se hace buen periodismo,

qué duda cabe, estamos de acuerdo,

estoy de acuerdo en ello,

pero hay que estar siempre a la contra.

Antes hablábamos

de cómo los bancos

tienen influencia

en una gran cantidad de medios de comunicación

a través de sus consejos de administración,

pero eso ocurre en los medios privados,

pero en los públicos hay que estar luchando

permanentemente para trabajar bien

a pesar de la voluntad de injerencia permanente

de los políticos

que piensan que cuando ganan unas elecciones,

en el kit de haber ganado, aparte del Boletín Oficial

del Estado, le viene el medio público correspondiente.

No solo el Estado, sea un ayuntamiento,

sea una comunidad autónoma,

están convencidos de que la televisión

está pensada para que esté al servicio de los intereses

de aquel partido que gobierna.

Y de esa dinámica no hemos salido.

Y los periodistas buenos,

que los hay y muchos en los medios de comunicación,

sacan adelante su trabajo

a pesar de la dificultad permanente

contra la que se ven obligados a luchar.

Yo creo que ahí hay algo importante

en el nivel del periodista.

Yo, por ejemplo, que soy redactora rasa,

a mí las presiones y la censura no me llegan.

¿Por qué? Creo que es importante tener

por encima, cuando eres un soldado raso,

en este caso, una soldado raso...

Tener un jefe que sea el que limite esas presiones

y que esas censuras no lleguen

a quien está haciendo su trabajo diariamente.

Por otra parte, de lo que hablaba Cristina de la agilidad

de las nuevas redacciones, que se mueven más

y espolean,

efectivamente es así,

pero yo ahí cada día le veo un problema,

que es mi rutina diaria.

Si quieres sacar algo muy rápido y necesitas

mucha agilidad para sacar una información,

a veces se pierde un poco de profundidad

y se pierde tiempo

para reposar la información.

Entiendo que hay cosas de última hora

que hay que sacar muy rápido,

pero hay ciertos temas que me da la impresión

de que tenemos tanta prisa por sacarlos

que acaban perdiendo un poco de fondo.

Y eso, a mí, informativamente me parece un peligro.

Sí, eso es cierto

y es verdad que simplemente los medios digitales

hemos sido más rápidos

en determinadas noticias

porque podíamos,

y los medios de papel tienen un cierre diario y no pueden.

Pero más allá de eso, creo que en la prensa digitan hoy

puedes ir rápido o lento,

puedes trabajar los temas poco, mucho o nada,

puedes profundizar y hacer análisis.

O sea, que este...

No lo digo por tu discurso, que estoy de acuerdo,

pero este discurso generalizado de "el papel es el análisis,

la reflexión,

e Internet es lo urgente y última hora"

era algo de hace diez años

y se ha demostrado ya que no es así

porque la gente, en los móviles,

está leyendo tanto como antes se leía

en el papel.

Y no te digo ya en el ordenador, que tiene la pantalla más grande

y es más cómoda.

O sea, creo que la razón por la cual los medios digitales

dimos una patada en la mesa

y cambiamos un poco la manera de funcionar en España

y provocó una competencia creo que sana

con los medios que venían del papel,

pero hoy también son digitales, aunque tengan ediciones en papel,

tiene que ver con las estructuras económicas,

tiene que ver con la capacidad que teníamos los medios pequeños,

la falta de mochilas, de pesos en la mochila,

que nos permitía entrar en charcos donde los otros medios

sencillamente lo tenían muy difícil para entrar

por sus estructuras económicas, por sus deudas,

por sus propiedades, por sus debilidades.

En España la prensa fue muy rentable

y muy libre porque era muy rentable

durante muchos años y de repente llegó

una crisis terrible,

que se nos juntó

la crisis industrial que vivía todo el sector en el mundo

con una crisis económica que fue especialmente dura

en el sur de Europa y especialmente dura en España.

Y por eso lo pagó la prensa,

no porque hubiese malos periodistas

o buenos periodistas

en las redacciones viejas o nuevas,

simplemente por las estructuras económicas

que impedían hacer ese trabajo. -Quiero puntualizar algo:

cuando digo "agilidad" no quiero decir "rapidez",

con "agilidad" me refiero

a agilidad para manejar una cantidad de información

que los periódicos que existían antes de lo digital

se habían negado a tratar

y, por lo tanto, volver a poner en marcha

esas informaciones que no se habían tratado

era lentísimo.

Sin embargo, en los periódicos digitales

que aparecían

manejaban el franquismo,

se planteaba la monarquía o la república,

es decir, había un montón de temas,

el feminismo mismo, es decir, lo microfeminis...

Aparecían un montón de temas

que en las redacciones no habían aparecido

y creo que las redacciones tradicionales,

antes de que volviera a aparecer

ese tema, si es que alguna vez lo hubo,

necesitaban replantearse

cómo hacerlo

porque no existía esa tradición.

Pero es precisamente, creo,

por lo que decía Nacho

de la facilidad, la independencia y la autonomía

que tienen estas...

han tenido estos nuevos periódicos.

A mí me gustaría

que si...

saber si ustedes son capaces de definir

el trabajo del periodista

porque hay

muchas lecturas sobre el asunto.

Y dos,

esa gran historia pendiente,

es una de a las que me refería antes,

sobre si los periodistas son

solo profesionales

o son de derechas o son de izquierdas

o son de centro

o de nada,

porque siempre hay

esa historia de la neutralidad,

de la asepsia,

con lo cual esas dos definiciones

yo siempre me las hago,

me las vuelvo a plantear

y veces en que varían de un momento a otro.

Pero aprovecho que les tengo a ustedes cuatro aquí

para preguntarles eso:

¿cuál es el oficio del periodista?

Bueno...

Está muy definido, y de tan definido a veces queda muy simple, ¿no?

Para mí consiste en una cosa tan simple

como ir a los sitios,

ser testigo de lo que está sucediendo,

enterarte lo mejor posible con el mayor número de testimonios

y, a partir de ahí,

elaborar una información lo más correcta posible

en el mínimo tiempo posible.

Para mí sería... Pero eso está en contradicción

con lo que decía usted

o lo que decías tú

sobre algunos periodistas

en medios de comunicación porque...

Algunos llamados "periodistas".

(RÍEN)

Algunos llamados "periodistas",

pero también porque, al margen de su vocación,

hay las posibilidades de sus empresas.

Hay gente que quiere periodistas sentados en la mesa

mirando al monitor para que "refrite"

la nota de prensa. No quiere periodistas,

perdón, Ramón.

Quiere otra cosa distinta. Vale.

Lo que pasa es que...

Hablábamos al principio

que en cinco años salieron

15.000 profesionales

de las facultades de Ciencias de la Información.

Creo que también conviene analizar a partir de ahí.

Hay una inflación tal de profesionales de la información,

de chicos engañados y estafados en las facultades,

donde prácticamente no aprenden nada,

que cada año suman 3.000 más que salen al mercado,

que lo que hacen encima

es abaratar más la carne de periodista

o buscar salidas por otro lado,

buscar salidas en asesorías de prensa,

buscar salidas admitiendo un trabajo

que no consiste en la esencia del oficio,

que es, sobre todo, estar en la calle y ser testigo

de las cosas.

Para mí el periodismo

es un servicio público y esto es básico,

sea la empresa para la que trabajes pública o privada.

Es un servicio público que consiste en ofrecer

una narración

que ayude a entender el mundo en el que vivimos,

sea este un pequeño pueblo o barrio,

sea el mundo completo.

Es decir, ofrecer una narración

que explique algo que ayuda a entender,

de manera veraz, el mundo en el que vivimos.

Y es un servicio público eso

por encima de todo.

No es una...

No es una fábrica de calcetines.

Bueno, podría haber sido una fábrica peor.

(RÍEN)

Nacho. Estoy de acuerdo

con el servicio público del periodismo

y creo que se presta igual en empresas públicas y en privadas,

completamente de acuerdo,

y creo que dentro del periodismo

hay muchas cosas, hay una fundamental,

que es informar a la sociedad,

ayudarla a crearse su propia opinión,

pero para mí la esencia del periodismo,

que es una parte del periodismo, no es todo, hay más cosas dentro,

pero para mí es el periodismo que pide cuentas al poder,

el periodismo de contrapoder.

Este oficio está protegido en las constituciones democráticas

de todos los países del mundo,

no porque informemos de deportes

y demos los resultados

y contemos las farmacias de guardia

y contemos cosas inocuas para el poder,

sino porque si está bien hecho

y es verdaderamente independiente,

mejora las democracias y hace que funcionen,

si no, no funcionan las democracias.

Y para que funcione, tiene que ejercer ese periodismo

como contrapoder

y no ser una parte del poder

ni un servicio de relaciones públicas

al dictado del poder,

sino ser independiente

de esos poderes necesarios

de la sociedad

y ejercer como testigo incómodo,

como contrapoder

o como una especie de fiscal

que se dedica a vigilar que ninguno de los poderes,

los políticos, los económicos, los judiciales,

abusen de su poder.

Es parte de la separación de poderes.

Ahí habría que definir "poder".

-El poder es muy amplio. -Por eso, habría que definir

"poder"... -Y no solo es político,

que es lo más sencillo de lo que se puede hablar.

Es mucho más difícil hablar del poder económico.

-Lo podemos hilar con... -Y mucho más difícil hablar

del poder patriarcal. -También.

Y del poder de la Iglesia católica.

Estos no han sido todavía

suficientemente cuestionados.

Lo van a ser enseguida.

-(RÍE) -Estamos en ello.

Yo añadiría a todo lo que han dicho

la capacidad que tiene la información

de crear mente crítica,

es decir, no solo que la gente

absorba la información y sepa lo que tiene a su alrededor

sino que sea capaz de emitir,

digamos, de alguna manera una respuesta ante esa realidad.

Creo que nos enfrentamos

en un momento en el que, por sobreexposición,

hay una desinformación brutal

y creo que los medios, ya sean grandes o pequeños,

tienen una responsabilidad

con el ciudadano, el lector,

el espectador, el oyente, lo que sea,

para poder discernir,

en este mundo de la posverdad,

qué es verdad

y qué es mentira

y contar la realidad lo más ajustado posible

a lo que es.

Pero estoy totalmente

en contra de la opinión de que se puede ser aséptico

y totalmente objetivo,

al final somos seres totalmente sociales

impregnados por todo lo que nos rodea

desde que nacemos

y es imposible tener una mirada neutra

porque miramos desde nuestro...

desde nuestros ojos.

Es inviable,

pero nos podemos ajustar.

Claro que no existe la neutralidad,

pero también habría que contraponer

con la desazón que sufre tanto el profesional

que no tiene ni la oportunidad de planteárselo

porque donde trabaja ya está "todo el pescado vendido"

-Todo dicho. -S sabe por dónde hay que ir.

Cuando tienes una oferta de trabajo

en este momento en el panorama periodístico

en España,

sabes perfectamente,

si decides aceptar,

en qué berenjenales no vas a poder meterte nunca.

Eso, en el mejor de los casos,

porque en otros casos, directamente lo que hacen es...

La mayor parte de los periodistas

lo que yo veo es que trabajan

con un cierto miedo a incomodar a quien le paga el sueldo.

Eso es muy triste porque ya estás firmando

un contrato para ir en contra de lo que se supone

que tienes que hacer. -En vez de pensar

solo en el ciudadano que te va a leer,

estás pensando en cómo te van a renovar

dentro de seis meses y no poner en peligro eso.

Pero, a su vez, la persona que te está pagando

también quiere conservar

su sueldo y su privilegio.

Y el que está cobrando pagándote a ti,

a su vez, tiene un empresario

cuya supervivencia depende también

de que el Gobierno no se enfade con ellos.

(HABLAN A LA VEZ)

Pusimos por delante

toda esa estructura económica

y después nos preocupamos por el periodismo

porque sin ella era imposible la segunda parte.

Y más allá de eso,

hasta hace relativamente poco,

diría que hasta la aparición de las redes sociales

como herramienta,

el periodismo no consistía en informar,

sino en jerarquizar la realidad,

es decir, "esto va primero; esto, segundo;

esto, tercero. Tienes que pensar

que esto es más importante porque va primero".

El periodismo no era informar, porque informar ¿sobre qué?,

sino jerarquizar la realidad para crear opinión pública.

¿Qué sucede? Aparecen las redes sociales

y lo revientan todo,

primero, porque la jerarquización de la realidad desaparece,

porque yo puedo, como prescriptora,

lanzar una noticia que has puesto en la página 27,

eso crea opinión, se lanza

y lo que llevas en primera página

no tiene ninguna... -Los informativos de televisión

siguen jerarquizando las escaleras.

Pero, en general, casi ninguno.

Y luego ha puesto sobre la mesa

temas que no se habían tocado.

Creo que más que la obediencia o la desobediencia,

la censura o la no censura,

me interesa mucho

aquello que no había sido tocado

y que la población ha impuesto a los medios de comunicación

a través de las redes sociales.

Y creo que desde la violencia

al papel de la monarquía,

al feminismo en general... -Sí, eso qué duda cabe.

A las tendencias sexuales de la población.

Hay un montón de temas que no se habían tocado,

el franquismo, básicamente.

La foto de los elefantes de Botsuana

creo que cambió todo. -Exacto.

-Eso es verdad. -Hay un cambio ahí tremendo.

Y a la pregunta que hacías de si hay

periodistas de izquierdas, de derechas

y que son géneros distintos,

yo creo que hay

buenos periodistas, malos periodistas, en general,

y que hay una manera de identificarlos,

que es relativamente sencilla.

No depende de sus valores.

Creo que los periodistas, como cualquier persona,

o los periódicos también tienen que tener valores,

que significa elegir entre cosas.

Por ejemplo, puedes considerar prioritario

el crecimiento económico

o la defensa del planeta en el que vivimos

y, dependiendo de qué valor escojas,

tendrás una jerarquía informativa distinta,

tendrás unos focos distintos,

tendrás unas decisiones personales y profesionales distintas.

Pero son valores que todo el mundo

tiene que tener, que todo el mundo tiene

y el que diga que no lo tiene suele mentir

y ser de derechas normalmente. -(RÍE)

En cuanto al periodismo,

el periodismo lo que tiene que tener

como primer valor absoluto no es

su ideología, en mi opinión,

sino la verdad.

Primero va la verdad

y después va la verdad, no como entelequia,

sino como la honestidad de intentar encontrarla.

No es la objetividad.

La objetividad es entrecomillar

el que dice que está lloviendo

y el que dice que está el día soleado.

Tu trabajo como periodista es asomarte a la ventana y decir:

"Parece que llueve" o "Parece que está soleado",

no entrecomillar a las dos partes.

Esa búsqueda de la verdad y la objetividad

se puede hacer exactamente igual

con principios y valores de derechas, de izquierdas,

de centro o de donde sea.

Pero creo que incluso para tus propios valores,

cuando pones por encima del valor,

cuando pones tu fin por encima de la verdad,

acabas cometiendo errores.

Por ejemplo, hace poco, escuché a un periodista decir

que por encima de la verdad estaba España.

-¿Cómo? -Sí.

-(RÍE) -No quiero decir quién es,

pero hubo un periodista

que dijo que por encima de la verdad estaba España.

Creo que no hay nada por encima de la verdad,

tampoco España. Yo es que, la verdad, para empezar,

creo que no sé si existe,

es decir, al revés... Pero nos podemos acercar a ella.

Un objetivo lejano, pero te puedes acercar.

Creo que más que nosotros tener la verdad,

la verdad nos tiene a nosotros.

Sí. Es una cosa más compleja que no...

Fíjate, yo creo que a pesar de la independencia

que se nos presupone,

hay ciertos valores a los que cualquier periódico

debe estar adherido.

Por ejemplo, cualquiera que signifique defender

un derecho humano.

Me preguntan muchas veces: "El feminismo.

¿Por qué os habéis posicionado de repente en el periódico

tan a favor del feminismo?".

¿Qué es el feminismo?

¿Es la lucha por la igualdad ente hombres y mujeres?

-Un derecho humano. -Con lo cual constituye

un derecho humano. Entonces, hay ciertas cosas

que aunque necesites un espacio para mirar enfrente y ver

qué está pasando y contar lo que está pasando,

la defensa cerrada de ciertas...

como estar en contra de la xenofobia, de la homofobia,

me parece vital. Creo que sí hay que posicionarse

en este tipo de temas.

Y busqué en lo... A propósito de la verdad,

creo que será el eterno tema,

porque pienso que cada uno tenemos nuestra verdad,

lo que no estamos es dispuestos

a renunciar a que esa verdad

deje de ser la que yo creo que es,

es decir, la capacidad para confrontar mi verdad

con la tuya y buscar una intermedia,

que eso lo decía también Machado:

"La tuya guárdatela y ven conmigo a buscarla", ¿no?,

creo que nos falta en el periodismo. Efectivamente...

Hay mucho sesgo de confirmación,

que se... -Sí eso es cierto,

pero hay cosas que son datos objetivos y muchos.

Podemos no llamarlo "verdad",

pero llamémoslo "realidad". Hay algo...

La gente tiende a buscar la realidad que coincide con la suya

porque es mucho más fácil de aceptar,

y en un mundo tan rápido en el que vivimos,

nos es más ligero aceptar

la realidad que creemos que es.

Pero las encuestas son datos objetivos,

los resultados electorales son objetivos

y cada partido los lee como quiere.

Las encuestas no son datos tan objetivos.

(RÍEN)

Cada partido, cuando llegan los dato electorales,

los lee a favor suyo. -Sí, claro, por eso.

Solo faltaba...

Por eso. ¿Los datos son todo?

No lo sé.

Creo que sí, que los datos

son todo o casi todo. Ahí sí.

Es todo una discusión que, vamos, no creía

que llegaríamos

a estos puntos tan...

Profundos. Es decir,

hay una cosa, que son los datos;

hay otra cosa, que son los argumentos

que se pueden construir

con esos datos;

y hay otra cosa,

que son las reflexiones morales

o como queramos llamarlas

sobre... Esos datos.

Sobre esos datos. Esos argumentos.

A partir de ahí... Y qué datos ponemos

y cuáles no.

Y dónde los situamos. No es lo mismo...

Recuerdo una manifestación

a la que fui en Zaragoza contra la reforma laboral,

que estaba la ciudad bestialmente llena

y pensé: "A ver cómo está ofrecido

en 'El País', en 'El Mundo', etc.,

cómo van las cosas en Barcelona y Madrid"

porque era tan bestial...

Y cuando entré,

ningún periódico

de las grandes cabeceras

estaba hablando de la manifestación

contra la reforma laboral.

No es que mintieran,

no hablaban de ello. -Estaban omitiendo.

Omitir también es mentir de alguna manera.

-Estaban omitiendo. -Y pasaba en Zaragoza

y eso también es denotativo

porque hay una centralización de la información,

que lo que no pase en Madrid...

No, yo buscaba cómo se estaba dando lo que pasaba en Madrid y Barcelona

porque yo estaba en Zaragoza.

Perdón, te he entendido que era Zaragoza. Disculpa.

Las manifestaciones fueron bestiales en todas partes.

-Sencillamente no se daba. -Aunque en este caso no sea así,

hay una tendencia a centralizar la información.

Lo que no sucede en Madrid no tiene prácticamente importancia

por muy gordas que sean las cosas fuera.

A veces sucede: "Una gran manifestación en Bilbao".

Pero me consta que hay

muchas manifestaciones que si no pasan en Madrid,

no acaban saliendo en las portadas, ¿no?

Bueno, por eso

las manifestaciones tienen lugar en la Gran Vía o en la Cibeles...

En Atocha. Para que salgan

en los medios y , sobre todo, para que las cámaras

de las televisiones

lleguen antes y puedan ofrecerlo

en directo en el programa que esté en antena

en esos momentos, ¿no?

Y, sin embargo, también han cambiado eso

las redes sociales. ¿Cómo?

Y, sin embargo, eso también lo han cambiado

las redes sociales porque de repente salta una nota:

"En Sevilla pasa tal cosa",

"Ha pasado...".

Nosotras, con la violencia, los sabemos muy bien,

trabajo mucho en violencia machista.

Con la violencia machista pasaba lo mismo,

la que sucedía en lo rural

no aparecía jamás en los medios.

Y de repente ahora

no solo aparece,

sino que pasa a ser una noticia de portada.

Sí.

¿Usted tiene nostalgia

por los trabajos que ha hecho anteriormente o no?

Hay algunos que me han satisfecho más que otros, qué duda cabe, ¿no?

Hay cometidos...

Es que yo creo

que uno de los problemas, no sé qué pensará Nacho y us...

Bueno, los cuatro.

Es que hacemos un periodismo...

O sea, es verdad

que utilizamos las tecnologías propias

de redes sociales y demás,

pero en algunas ocasiones

la manera

de establecer

la rejilla, tanto en los medios audiovisuales

como en la prensa escrita,

es muy antigua.

Sí, hay muchas cosas

que todavía, sobre todo en la parte de Internet,

estamos creando

y tenemos maneras de entender la realidad y el mundo

que tienen que ver con lo viejo.

Un ejemplo muy concreto que me obsesiona mucho:

la longitud de los textos.

La longitud de los textos en un periódico está determinada

por la longitud del brazo

y por las dioptrías de los lectores,

básicamente.

Y es un tamaño bastante arbitrario,

si os dais cuenta. Dice: "¿Y por qué eso

tiene que condicionar cómo de largo es un texto?".

Todos los textos periodísticos

en los periódicos normalmente medían,

cuando era una apertura, las cuatro columnas

y medían

entre 800 y 1.500 caracteres.

¿Eso es el texto necesario para una noticia? Depende.

En Internet

estamos descubriendo que se lee mucho más

cosas muy cortas o cosas muy largas.

Pero que la extensión clásica de un texto periodístico

condicionado por el formato del papel

no era lo que pensábamos que era necesario.

O los titulares. La manera de titular

ha cambiado completamente. -Totalmente.

Porque antes el titular intentaba atraer

y no nos dábamos cuenta de que ese titular

estaba en contexto con una sección, con un periódico, con una foto,

con una página, con una noticia relacionada.

En Internet el titular va solo,

se defiende solo, se mueve en redes sociales solo.

Y tienes que cambiarlo. En Internet muchas veces

la extensión de la noticia

es un poco artificial,

es decir, se le ha añadido...

"Ay, ha quedado corto, añádele".

Bueno, eso... Y no tiene una estructura...

Ahí pasa más que eso

que como no tenemos la disciplina del papel

y los caracteres del papel,

nos largamos unos rollos a veces inmensos.

Pero creo que sí que es cierto

que la dimensión de un texto periodístico

no tiene por qué responder

al tamaño de una página en formato tabloide,

sino a otros conceptos. -Y luego...

-Pero... -Perdona, Isabel.

Eso me preocupa mucho porque para mí ese detalle técnico

de ajustarse o no ajustarse

y de la revisión y el análisis informático

que se hace de todo lo que escribimos

va más allá,

te está llevando a tener que ajustar

la información que tienes y la realidad que quieres contar,

que en realidad es lo que debería primar, ¿no?

la historia que tienes que contar...

-Por eso digo que depende. -A algo muy concreto,

como es "este programa informático me ha dicho

que lo que más se lee tiene 500 palabras,

vamos a ajustarlo todo a 500 palabras".

Estamos perdiendo la esencia.

Eso tiene que ver con la abundancia de tecnología de medición,

que está llevando al periodismo a una observación terrible

y que a veces provoca un seguidismo detrás de...

-De lo que dice la máquina. -Del titular viral.

Y el periodismo no lo va a decir la máquina.

Esa parte técnica tiene más arreglo

que la parte que es voluntad política

por parte de algunos responsables de medios.

Creo que todos

estamos al tanto de que en algunos medios,

y no diría yo que ahora no se hace en algunos,

primero se redacta el titular

y luego se ordena que se escriba la noticia.

Es decir, que también es...

Creo que los medios digitales

han nacido con nostalgia de la prensa de papel,

con lo cual emulan y siguen las mismas pautas

de la prensa de papel.

Lo digital te ofrece 1.000 maneras de ofrecer la información tremendas.

Tendemos a culpar al lector, es decir, se dice:

"Es que solo leen titulares". Si solo leen titulares,

la culpa no es del lector.

Y, sobre todo, si solo quieren leer titulares,

mira a ver cómo... -Hay que seducir.

Pero no solo es seducir,

es que quizás debes informar de otra manera,

porque no es culpable

querer leer solo titulares.

Mira a ver cómo se lo puedes ofrecer,

a base de titulares, con otras herramientas

porque estas personas, X población quiere leerlo así

y la culpa no es suya

y tú no los vas a educar,

porque la prensa no educa,

la prensa busca...

La prensa de la información busca la manera de comunicar

y depende del tiempo y del espacio.

Ahora no se puede comunicar de la misma manera que hace 20 años.

La prensa no educa, pero tiene que ayudar a pensar

y a reflexionar, en vez de dárselo todo masticado.

El contenido, no la forma.

Lo que pasa es que todavía hay

estructuras en medios que les es difícil, creo,

por su configuración

o por tradición,

ajustarse un poco a la rapidez

con la que está cambiando el mundo.

Es que el mundo cambia, sí.

Nosotros, en Twitter,

que es la herramienta profesional de los periodistas por excelencia,

esa jungla horrorosa,

cada día es una cosa, cada día tira una cosa,

de repente existe un formato nuevo,

mañana ya está viejo,

tienes "target" de edad

a los que tienes que llegar.

Es imposible llegar a todo

y es imposible,

si no te conviertes en un lugar flexible y abierto,

poder conseguir eso que antes conseguía

un periódico de papel muy fácil,

que era que todo el mundo leyera.

Pero pasaba el mismo número de cosas hace 50 años en el fondo.

-Pero no se conocían. -Claro.

-Efectivamente. -Ahora se conoce todo.

Hay que ver cómo amoldar

el ritmo de la información

y los formatos, insisto,

estamos trabajando con formatos del siglo XX

y vamos a entrar en los años 20 del siglo XXI.

-Totalmente. -No, y todavía, en general,

en el periodismo,

quien lleva un poco la batuta

en el mundo de los prebostes

o la asociación de la prensa en los grandes rotativos

son personas ya que, en algún momento dado,

están pidiendo

que alguien les pida

un paso atrás o un paso al lado.

Es decir, son gente

que han hecho su trabajo muy bien,

unos más que otros,

que tuvieron su momento, pero que no dejan paso,

que encima de que hay

mucho periodista joven,

no hay salida porque está como taponado

por una serie de...

por unos sanedrines y por unos cenáculos

que yo creo que están ya

fuera de todo tipo de actualidad.

O sea, ¿tú crees en la brecha generacional?

-¿Perdón? -¿Crees en la brecha generacional?

No, si estoy diciendo "brecha generacional",

no me explico bien. No es solo generacional,

porque no estoy hablando a favor de los 20 años

ni en contra de los 70, pero sí que es verdad

que dentro de un grupo de veteranos que ya eran

veinteañeros hace 40 años

y que hicieron un papel estupendo,

llega un momento en el que da la sensación

de que no están dispuestos

a que ese siga siendo

su predio hasta el minuto final, ¿no?

Pero yo creo que es difícil,

al menos para mí, Juan,

generalizar eso.

Qué duda cabe.

Antes he hablado del padre del señor.

Hombre, claro, y amigo mío

y compañero de trabajo.

Pero que hay periodistas

de una edad determinada que están en perfectas condiciones

de seguir haciendo periodismo.

Y hay... Sí, qué duda cabe.

Qué duda cabe.

Auténticos tontainas de 20 años

que además...

(RÍE) No, no.

Es que hay que decirlo más. Como éramos nosotros con 20.

A lo que aspiran es a salir en imagen.

Sí, sí, qué duda cabe.

¿Vale?

Y eso hace daño a lo que es

el oficio del periodista. Quizás haría falta más tiempo

para matizar,

pero sí es cierto

que Arsenio, el padre de Ignacio,

está en estos momentos incluso promoviendo

actividades nuevas, está sacando ahora mismo

una buena... Una nueva actividad también.

Es decir, eso está generando

la posibilidad de que...

La persona que está pendiente de todo lo que sale nuevo.

Qué duda cabe, no estoy pensando en él ni probablemente

en muchos de nosotros. -Estoy de acuerdo,

pero creo que con un matiz, que esto es algo que pasó

sobre todo hace unos años:

en España, con la transición, llegó al poder periodístico

gente muy muy joven,

por una razón muy sencilla de explicar,

que es que los anteriores

eran cómplices de la censura del franquismo

y a las redacciones,

cuando llegó la prensa de la democracia,

llegaron periodistas que con 30 años,

con 28 años incluso eran directores de periódicos.

Claro, si eres director con 28 años o 30 años,

seguirás en plenas facultades cuando tengas 50, cuando tengas 60,

cuando tengas 65.

Y eso provocó que una generación de periodistas,

más la de mi padre, que es más joven que ellos...

-La mía. -La tuya.

-La mía. Nos quedamos sin nada. -Se encontrase taponadísima

por esos dueños de las redacciones

de la época, que de repente... -Pero no eran solo periodistas,

eran amigos de los poderosos también.

-Eso es muy complicado. -Eso también, pero tenía que ver

con la debilidad enorme que tenía la sociedad civil

en la transición. No existía, no había sociedad civil,

con lo cual, en ausencia de cualquier organización

más allá del régimen y los partidos,

la prensa ocupó un papel que no le correspondía,

que era formar parte del poder,

en vez de ejercer de fiscales del poder de contrapoder.

Y ese formar parte del poder

llevó a un periodismo muy brillante en algunas cosas,

pero muy deficiente

y con algunos errores de base en otras.

Cuando no se echó mano

de los propios periodistas

para ayudar

al parto de, por ejemplo,

la Constitución española.

Sin duda. Sin duda.

Sin duda. A ver,

yo quiero decir

una cosa,

que es que también me he quedado sorprendido yo,

creo que esta es la primera vez que oigo a cuatro periodistas

hablar como periodistas

sobre los temas periodísticos

y sobre cómo entienden ellos

su oficio y su trabajo.

Hemos evitado

involuntariamente o voluntariamente

las grandes palabras esas

que se suelen pronunciar cuando hay que hablar

sobre periodismo.

Nos hemos dejado incluso

por emitir algunos videos

que teníamos preparados.

¿Por qué?

Porque me ha parecido

que todo lo que fluía aquí

era algo que estaba bien para que ustedes entiendan

qué es el periodismo de verdad

y el trabajo de los periodistas.

Por eso yo quiero agradecer

a nuestros cuatro invitados

la claridad con la que han hablado.

Juan Tortosa es el autor

de este "Periodistas. El arte de molestar al poder",

que está editado por Roca Editorial.

Anagrama le publicó

a Cristina Fallarás

"Honrarás a tu padre y a tu madre"

en su colección de "Narrativas hispánicas".

Roca Editorial, que está aficionada a los temas de no ficción,

"El secuestro de la justicia"

entre Ignacio Escolar y Joaquim Bosch.

Ha llegado a la tercera edición.

Y en Península, en su colección breve,

está el libro de Isabel Valdés,

"Violadas o muertas".

Gracias a los cuatro.

Gracias también

a todos ustedes por seguirnos

y esperamos que la próxima semana

vuelvan, no se asusten

y estén aquí otra vez con nosotros.

Hasta entonces.

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Millennium - Ser periodista

19 nov 2018

Programa de debate presentado por Ramón Colom sobre periodismo con Juan Tortosa, Cristina Fallarás, Ignacio Escolar e Isabel Valdés

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