www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4495062
Millennium - Quiero ser famoso - ver ahora
Transcripción completa

Posiblemente, si preguntásemos a muchas personas qué es una zarzuela

(Música)

En la zarzuela cantan

que los tiempos cambian que es una barbaridad.

Posiblemente, si preguntásemos a muchas personas qué es una zarzuela

no nos lo sabrían decir, pero sí que cambian.

Por ejemplo, antaño a los gobernantes

se les confería una cualidad que era el prestigio

y el prestigio daba la fama.

Hoy no. Hoy no hace falta tener prestigio.

Simplemente la fama viene porque sí.

Hay famosos que son famosos por no hacer nada en su vida.

Y todo eso ha cambiado.

Por eso en nuestro programa de hoy hablaremos de la fama.

Bienvenidos a "Millennium", bienvenidos a la fama.

(Música cabecera)

No deja de ser curioso

que en su origen latino

la palabra prestigio,

que hoy entendemos como reputación,

estuviera relacionada con el mundo de lo mágico

y de la ilusión,

porque hoy ese prestigio o fama

también parece tener un componente de fantasía

y de irrealidad,

como si los famosos habitarán en una realidad paralela

que fuera real y no real al mismo tiempo.

Hoy vamos a hablar, tal como les hemos dicho antes,

de la fama..., del prestigio, de los famosos...

y para ello tenemos, por ejemplo,

aquí a una persona a la que yo estimo mucho,

como a los cuatro invitados,

pero a ella especialmente, que es Alaska.

Alaska es el nombre artístico de Olvido Gara Jova.

Cantante, compositora, actriz, presentadora de televisión...

Ha formado diversos grupos musicales.

Alaska y los Pegamoides, Alaska y Dinarama,

y actualmente el grupo Fangoria.

Junto a su marido, Mario Vaquerizo,

son protagonistas del docu-reality "Alaska y Mario"

emitido MTV en España

y también protagonizan el espectáculo

"El amor sigue en el aire", con el que están de gira.

Siempre quiso ser famosa

y es una de las celebridades

que mejor lleva esto de la fama.

A mí me viene a la cabeza eso que decía un político italiano

de que el poder

es muy pesado,

pero que es mucho más pesado el no estar en el poder.

Pues es eso y no es eso.

Quizá lo que a mí me pasó, y que sigo defendiendo, es que...

que no es la cuestión de hoy, pero que determinados trabajos

y determinadas dedicaciones

tienen que ver con el mundo de la fama

y nunca he sido seguidora ni admiradora

de los artistas que reniegan de eso.

Más bien he sido admiradora y seguidora de los artistas

que saben jugar con esa parte,

que es muy satisfactoria, en muchos casos,

y no tan satisfactoria en otros.

Pero que, si no te gusta, es tan fácil como darte de baja

y ponerte de reponedora en un supermercado.

A los dos días todo el mundo se ha olvidado de ti.

O sea que la queja gratuita no es.

Pero entre ser reponedora en el súper y estar...

trabajando hay un abismo.

Hay un abismo, pero son los dos ejemplos.

Parece como si fueran cosas distintas,

pero hoy en día, y creo que de esto hablaremos,

no hay tanta diferencia entre la reponedora que tiene un Facebook

y el famoso que sale en los medios de comunicación

por su trabajo o por lo que sea.

Vamos a ver si hablamos de ello, porque me parece importantísimo.

Pero déjame que antes te haga otra pregunta:

¿qué es el sentido warholiano de la fama?

Pues creo que todo lo que podemos hablar esta noche

ya, de alguna forma,

estaba presente en la ideología de Warhol en los años 60.

Precisamente en un momento en el que lo que era progresista

y parecía que estaba cambiando el mundo, era todo lo contrario.

Eran unos movimientos, Mayo del 68

o nuestra casi...

transición que ya estaba en ciernes,

era todo lo contrario.

Era una idea mucho más intelectual del individuo y de su creación,

mientras que Warhol entendía que la fama era un valor en sí mismo,

que todo el mundo, de alguna forma,

iba a llegar a tener su momento de gloria

y que eso no tenía nada que ver,

incluso en un momento dado, con tener una profesión.

La diferencia es que Warhol pensó que todos podíamos ser superstars.

Es decir, que la fama se basa en el carisma de esas personas.

De igual que sean chaperos o estrellas de Hollywood.

Pero si tienen un carisma, podían ser famosos.

Ahora ya no.

Ahora creo que el carisma no hace falta

porque las redes sociales nos permiten ser famosos a todos.

A todos. Seguiremos, seguiremos.

Nuestro segundo invitado es autor de este libro.

Se llama "Paparazzi confidencial: Historia de una profesión maldita",

editado por Foca y el autor es Antonio Montero.

Periodista y paparazzi.

Lo de paparazzi muchas veces se entiende, casi casi...

Peyorativamente. Peyorativamente.

Buenas noches. Sí. Desgraciadamente. Por eso digo "una profesión maldita".

Creo que estamos mal vistos por la sociedad.

Hemos ido estando peor vistos a medida que ha avanzado el tiempo

y que se ha ido retorciendo la verdad en las televisiones, especialmente,

y, bueno, yo no me he sentido defendido por la sociedad ni querido.

Antiguamente, cuando comencé, hace muchos años,

si tenía más apoyo, quizá, de la gente,

pero ahora, normalmente,

cuando alguien ve en la calle a un paparazzi,

lo que hace es denunciarle o insultarle

o incluso ir al famoso a decirle ahí hay uno que te está haciendo...

O sea, que se nos ha puesto muy complicado.

Y me sabe mal porque yo creo que he tenido una profesión,

tengo una profesión, que ahora sí está desvirtuada, quizá,

pero que ha sido una profesión, para mí, maravillosa

que me ha dado la oportunidad de conocer mucha gente

y conocer muchas partes del mundo que es algo que debo a la profesión.

¿Su oficio desaparecerá ante la proliferación

y el aumento de calidad

de las cámaras que hay en los teléfonos móviles?

Evidentemente. De hecho está ocurriendo.

Es un fenómeno que se viene produciendo en los últimos 10 años,

pero especialmente en los últimos tres o cuatro

de una forma... inequívoca

y que ya no da ningún lugar para la esperanza. O sea...,

mi profesión es algo que desaparece porque ya es paparazzi cualquiera

y porque los medios que hay que utilizar

para hacer este tipo de reportajes ya no se justifican.

Porque si ahora te vas a hacer un viaje,

pues vamos a poner a Barbados, para hacer un..., no sé,

a un futbolista en su luna de miel,

pues resulta que puede estar rodeado

de tres o cuatro españoles con un iPhone

que le hacen tres fotos y las mandan instantáneamente.

Ya os digo que en mi época, que yo mandaba reportajes

desde, no sé, Argentina,

y me costaba toda la noche transmitir 15 fotos

y me costaba 3000 E de factura,

pues ahora eso se ha sustituido por un aparato que haces así, wifi,

y es instantáneo.

Entonces, antes de que yo siquiera sepa que alguien ha hecho eso

ya está, a lo mejor, en un canal de televisión,

en una revista, en un periódico... Y eso es evidente que ya no me...

no me motiva mucho para arriesgar en ese viaje.

Entonces ya tiene que ser... cosas muy puntuales.

Pero yo supongo, supongo,

y eso si quieres lo hablamos después entre todos, que el paparazzi,

aparte de la técnica de hacer la fotografía, hay algo más.

Hombre, evidentemente, y en mi caso, desde luego.

Yo, por eso me alegro que me presentes como periodista,

porque es lo que soy, es lo que me considero,

y creo que mi vida como periodista

difiere mucho de la idea que puede tener la gente

por las cosas que hemos visto últimamente

en los medios de comunicación y por la idea...

O sea, que yo no soy una persona que me conformo con hacer una foto

o con hacer una declaración de alguien por la calle

o de acosar a la gente como se hace habitualmente hoy.

Entonces yo, como no he sido así y no ha sido ese mi trabajo,

mi trabajo es un poco lo que viene en ese libro

y la idea de escribir el libro fue la idea de que quedara constancia

de que esta profesión era otra cosa. El mundo acosado.

Yo no sé si eso daría para un ensayo

como los que escribe Eloy Fernández Porta,

que también es uno de nuestros invitados.

Doctor en Humanidades por la Universitat Pompeu Fabra,

profesor de Arte Contemporáneo.

Fue Premio Anagrama por "Eros", esta novela,

perdón, este ensayo, este libro que tengo aquí.

Premio Ciutat de Barcelona por "Emociónese así"

y pronto saldrá a la venta,

también en Anagrama, "En la confidencia".

Este libro, "Eros",

la superproducción de los afectos,

tiene mucho que ver con toda esta historia de amor, de sentimientos,

de conocidos, de populares y que a él le llamaba la atención.

¿Por qué? Totalmente. Totalmente.

Bueno, buenas noches. Y algo de novela sí tiene.

No, he dicho novela por equivocación.

O sea, que reconozco mi error. Pero es una equivocación certera,

porque hay una parte en que hablo, y viene a cuento esta noche,

de un reality que hizo... protagonizó Paris Hilton

en la tele inglesa, que es lo peor.

La nuestra, comparada con eso, es gloria divina.

Bueno, y sin compararla también. En la escena final del reality,

eso lo analizo en un capítulo del libro,

aparece ella sentada en un trono, como si fuera una reina,

con tres candidatos a ser su mejor amiga.

Es un casting. Hay dos mujeres y un hombre.

Y cada candidato le tiene que dar razones para que la escoja.

Es una escena muy tensa

porque hay que ver quién gana y quién pierde.

Bien, a cualquiera que sea aficionado al teatro,

a Shakespeare en particular,

eso le va a recordar, inevitablemente,

a la primera escena de "El rey Lear" en que Lear pone a sus tres hijas

en la tesitura de decir quién le quiere más, quién le ama más.

Por tanto, los temas de los que nos vamos a ocupar,

que ya se han empezado a comentar, vienen de muy atrás.

Tienen toda una cultura detrás.

Yo creo que nosotros no somos más frívolos, más banales,

que nuestros antecesores.

Creo que, en cierto modo,

somos más moralistas en relación con estos temas.

¿Por qué dice, en el libro,

que vivimos en una época de narcisismo sin el yo?

Digo eso porque, si bien por una parte hay toda una serie de formatos,

el selfie, o como dice Joan Fontcuberta, la autofoto,

que parecen tratar principalmente del yo,

en la práctica esos formatos muestran otras cosas.

Y pongo dos casos muy claros.

Los dos de los primeros selfies, de los más conocidos,

los dos hechos con la misma técnica, ojo de pez.

Un astronauta y un mandril.

El astronauta, japonés, Akihiko Hoshide, de la NASA,

durante un paseo espacial se hace un selfie

y en el selfie sale, ¿qué? Su rostro no, porque lleva un casco.

Sale el reflejo de la estación espacial de la que sale.

Por tanto, sale una superestructura, una especie de Matrix.

Es, por tanto, un retrato del estado de la tecnología

hecho a través de lo que parece un autorretrato

y cada vez que alguien se hace un selfie

está haciendo un retrato de una corporación,

ya sea Nokia o la marca de móviles,

y del estado de la técnica en un momento determinado.

Además aparece algo de un yo o un resto de un yo.

Y el otro selfie, el del mandril, macaca nigra indonesia,

para quien le interese el dato,

la estaba estudiando un antropólogo australiano, David Slater,

y en un momento que Slater estaba trasteando en la selva,

lo que hacen los antropólogos, la macaca va, coge una cámara

y, sin saber lo que está haciendo,

hace así y le sale una preciosa selfie.

Selfie que, inmediatamente, se hizo viral.

Slater litigó por los derechos de reproducción de la imagen

y perdió... El juez no le dio la razón porque, efectivamente,

había sido la macaca, por tanto, ahí tenemos otro tipo de selfie

en el que tampoco hay ni rastro de un yo.

De hecho, no hay autoconciencia, no hay..., por parte de la macaca,

no puedo suponerlo, un sentido de la historia

de la autorrepresentación del yo,

de cómo se lo va a tomar la gente y demás.

Por tanto, esos formatos que, en apariencia son narcisistas

y que incurren en pecado de orgullo quienes los usan, pero no,

porque representan otras cosas. Gracias por estar de nosotros, Eloy.

Gracias a ti, Ramón. Y queda otra invitada

a la que también yo tengo mucho cariño personal,

que es Carmina Jaro.

Es periodista, estudió en la Complutense de Madrid

y después de trabajar en diferentes programas de actualidad

como reportera y guionista, en 1993,

puso en marcha un programa de Televisión Española

en el cual sigue al frente, que es "Corazón, corazón",

pionero de la crónica social en televisión

y, desde hace 10 años, la directora del programa diario "Corazón",

de esta casa, presentado por Anne Igartiburu.

Son muchos años. Podrías, casi casi,

establecer la historia sentimental, la crónica afectiva,

esa crónica sentimental que hizo Vázquez Montalbán

en uno de sus libros, que contaba la historia de España

a través de las canciones,

de las bodas de los famosos, de todo eso.

Sin duda alguna.

La verdad es que tú tienes mucho que ver...

No, no, no, no, no, no... Tu tienes mucho que ver en...

en la llegada a televisión,

en concreto a TVE de la crónica social,

porque hasta entonces, hasta que no llega a televisión,

estábamos acostumbrados a ver a los famosos...

no a verlos, a escucharlos en la radio o a leerlos, pero...

a mí me parecía apasionante el hecho de poder ver y oír al famoso.

Eso es algo que no se conocía

hasta que "Corazón, corazón" se pone en marcha.

La verdad es que tuvimos que abrir muchas vías porque no había imágenes.

Era todo el fenómeno también de Diana de Gales...

Entonces, bueno, yo creo que "Corazón, corazón"

abrió la puerta a...

a un cambio en el mundo de los famosos,

porque a partir de ahí

comenzó a existir el famoso...

el famoso en televisión.

Es decir, estamos hablando de la fama

y hay un famoso que es...

el famoso de televisión exclusivamente.

Y abre un abanico de fama

que yo creo que es digna...

Es decir, yo siempre hablo también de que, por un lado,

antes habíamos hablado del prestigio,

que yo creo que el prestigio es una cosa, la fama es otra

y el éxito es otra, es decir,

que seguramente que luego, más adelante, lo tocaremos,

o lo de Warhol, que es democratizar el famoso.

Eso es un poquito lo que yo creo que comienza a aparecer

a raíz "Corazón, corazón",

porque tenemos el famoso de toda la vida, evidentemente,

que hace un trabajo, pero también está el famoso, yo diría,

el famoso bufón o el famoso petardo que yo decía...

¿Te puedo hacer una confesión? Dime.

Hay muchos famosos que, de los cuales,

cuando yo veo vuestro programa, digo:

"¿Y este quién es...?" o "¿Esta quién es...?",

Porque no tengo ni idea de qué es lo que ha hecho.

Posiblemente porque espero que es que...

sea un actor, una actriz, una pintora... No...

Hoy en día hay muchos famosos que los son...

Bueno, yo creo que, en concreto, en mi programa, es decir,

el que aparece es porque ha hecho algo,

pero también es famoso uno que nace dentro de una familia famosa.

Quiero decir, ya de cuna.

Y las redes sociales también te abren un abanico de gente

que tiene un nombre famoso

que no le puedes dar la espalda.

Es decir, casi todo el mundo tiene algo que contar.

Vamos a ver, la fama en sí, como definición,

es aquella persona que tiene un reconocimiento masivo

por parte del público.

Eso es en sí la fama.

Entonces, yo creo que en el mundo actual, lo que se ha hecho,

es una democratización de la fama porque, ahora mismo,

todo el mundo tiene derecho a ser famoso.

Otra cosa es que podamos analizar si nos gusta más o menos,

pero era lo que decía Alaska en un principio, es decir,

todo el mundo puede ser famoso.

Otra cosa es tener prestigio y otra cosa es tener éxito.

Es decir, un arquitecto puede tener mucho prestigio

o puede ser un arquitecto de fama,

pero no ser una persona famosa conocida por mucha gente.

Pero esa democratización...

Bueno, eso ya da casi para el programa...

Sí, pero es el punto de partida de Warhol.

Es decir, cuando Warhol, que hace más de 30 años que murió,

nos dice que en el futuro,

que era un visionario, es el icono de la modernidad,

todo el mundo tendrá 15 minutos de fama

y que todo el mundo tenía derecho esos 15 minutos de gloria,

es decir, es que es cierto.

Hoy en día, quien quiera tener esos 15 minutos,

se las ingenia. Los puede tener.

Y, además, es que nunca ha habido...

Nunca ha sido tan fácil ser famoso como día.

Jamás.

Dime una cosa, ya que hablas de... Y seguro que lo tenéis estudiado.

A la gente... ¿Qué prefiere?

¿Que a los famosos les vaya bien o que les vaya mal?

-Pues me lo tengo preparado. (RÍEN)

No, quiero decir... Eso lo hemos visto siempre.

La felicidad no vende tanto como la desgracia. Eso es así.

Si a ti te va bien... Y además este país es un poquito así, yo creo.

Pero la desgracia siempre...

como que nos unimos más en ese sentimiento.

-No hay más que ver los telediarios de todos los días.

-Claro, claro.

-En el fondo son máquinas de vender cosas.

-Sí. Y me gustaría también decir que el famoso no es más

que un reflejo de la sociedad que tenemos.

Es decir, esos famosos petardos que te quería yo decir

que es el famoso que no tiene ni oficio ni beneficio,

pero que quiere ser famoso

solamente por disfrutar de un momento de gloria,

y la motivación es económica,

también venimos de una cultura del pelotazo

que coincide en esos años y que les afecta a todos.

Y también a los famosos.

-Sería interesante ver cómo se retroalimenta. Qué alimenta a qué.

Probablemente... Estoy de acuerdo contigo.

No vivimos en una época que sea ni más frívola...,

lo que pasa es que tenemos los medios para mostrar...

Los medios...

Probablemente todo el mundo quería ser famoso en los felices años 20,

pero no tenían cómo mientras bailaban los bailes de moda de la época

y las flapper tonteaban con los gatsbies.

Ya eso existía claramente,

pero no estaban los medios preparados para ello.

Entonces había que ver cómo se retroalimentan esas dos cuestiones,

que seguro que se retroalimentan.

-Sí, yo solamente con una variante.

Antes la búsqueda de esa fama tenía otras motivaciones

y ahora hay una, que yo creo que es evidente,

y es la motivación económica.

Uno quiere ser famoso porque quiere se rico. Solo.

La gran mayoría. No digo que todo el mundo.

-Pues creo que hay probablemente un sector,

un segmento de gente más joven,

quizá, que directamente aprecian la fama en lo que es.

Por supuesto tiene otras cosas añadidas,

que es el éxito, el dinero, lo que ellos creen que les va a traer.

Luego se habla de juguetes rotos, que me niego, porque somos adultos

y no pasa nada. Warhol te dijo 15 minutos, querida,

no quieras que sean 40 años, porque esto no es así.

Pero, probablemente, hay gente que sí entiende el concepto de fama

como algo deseable en sí mismo.

Y sí es verdad que hay una parte de cebarse en la desgracia ajena

creyendo que lo de los demás es mucho peor que lo tuyo.

Es una cosa de superioridad.

Nos reímos de esta famosa porque le pasa esto con el hijo

y el amante, porque a mí no me pasa. Ya estaba en la edad media.

El ciclo artúrico y las novelas de caballerías, en un momento dado,

contaban unas historias de triángulos amorosos

que, bueno, al que las escuchaba, porque no podía leerlas,

le hacía pensar que lo suyo no era tan malo.

Al fin y al cabo, los ricos también lloran,

que es otra de las historias.

-Lo que pasa es que la fama sí que ha cambiado.

Ha cambiado muchísimo y el motor del famoso hoy en día es el dinero.

La fama no es algo intrínseco de las personas.

No es algo que tiene la persona

como puede ser la inteligencia o la bondad.

La fama es algo que te conceden los demás.

Y lo demás te lo conceden, hoy en día, en función de las audiencias.

Lo que interesa, lo que vende, como decíamos antes,

porque estamos hartos ya de ver malas noticias.

Ves un telediario y son todo malas noticias.

Y dan malas noticias porque venden más que las buenas.

En la prensa rosa, todo lo que es estabilidad,

cuando un señor se ha casado con una señora,

no le pone los cuernos y ya tiene sus dos niños

que lleva al colegio por la mañana, deja de interesar. Instantáneamente.

Lo que interesa es que se separe, que se mate... Que se drogue no.

Por ejemplo, las drogas nunca han interesado a la prensa rosa.

Ni tampoco la condición sexual, en general. En términos generales.

Últimamente quizá algo más, pero no ha sido un tema...

Sí que era un tema socialmente de mucho impacto

y, sin embargo, la prensa eso no lo ha valorado.

Igual que en la prensa rosa española no tenemos deportistas prácticamente,

cuando en la prensa inglesa, que hablábamos antes,

los deportistas son los "number one" de ese sector.

Entonces, yo creo que la fama ha cambiado mucho,

pero especialmente más cuando el dinero se ha convertido

en el trasfondo de todo, lo que motiva

y lo que mueve a la gente para ser famoso.

-Ahí están, Antonio, los montajes. -Claro. El tema de los montajes.

Por eso decía que yo quiero diferenciar

la prensa rosa de los montajes. Dejarlo bien claro.

Porque yo, como periodista, me parece absolutamente indecente.

Delimita lo que es los montajes. -Es vender una mentira.

-Exacto. Y encima vender mentiras

que en la televisión se convierten en verdades,

porque, desgraciadamente,

lo que se dice en la televisión es una verdad, lo quieras o no.

A mí me ha pasado.

En la televisión se me han atribuido cosas que son mentiras,

pero que dichas en la televisión se han convertido en verdades.

Yo recuerdo que una tertuliana muy conocida de televisión

me dijo que yo era del Opus Dei

y yo no soy del Opus Dei ni ha sido nunca del Opus Dei.

He tenido, cuando era joven, amigos, compañeros,

e incluso he ido a algún evento relacionado con eso,

pero jamás en mi vida he sido del Opus Dei.

Pero ahora yo casi tengo que ser del Opus Dei

porque en mi Wikipedia figuro que soy del Opus Dei. Quiero decir...

El impacto que tiene la televisión,

los medios de comunicación en general,

sobre la vida y las cosas...

Ya no estamos hablando de verdades, sino que se convierten en verdad

las cosas que se dicen en la televisión.

Tenemos un reportaje para ver, pero a mí me gustaría que Eloy

nos diese su opinión sobre ese tema del dinero como motor de la fama.

Cuando uno se hace famoso, decía Bardem, quienes cambian son,

con frecuencia, sus amigos. Los de toda la vida.

Que a veces empiezan a comportarse de maneras muy extrañas.

El famoso ve cómo el amiguito al que conoce desde la guardería

de pronto empieza a comportarse de manera suspicaz

y cómo las nuevas amistades son buitres, animales de carroña

y esto, que los demás algo hemos visto de estos asuntos,

no lo vivimos intensamente. Por tanto, he aquí que el famoso,

sin comerlo ni beberlo y sin haberlo perdido,

se va convirtiendo en sociólogo a la fuerza,

en analista de los medios,

porque ve muy desde dentro cómo funciona todo eso

y añadiría, en psicólogo salvaje,

psicólogo en que a su alrededor todo el mundo está perdiendo la chaveta

y él tiene que intentar explicárselo,

o cuanto menos darse soluciones de urgencia

para sobrevivir ante ello,

cosa que cualquier psicólogo en cualquier sesión de terapia hace.

Se diría, por tanto, que los 15 minutos de fama

a los que os referíais, cunden mucho.

Se aprende más en eso que en dos carreras.

Y no es de extrañar que las canciones que tratan

sobre la experiencia de la fama, rap, hip hop, trap, da igual el género,

sean canciones sobre experiencia y sobre una experiencia excesiva,

que te desborda, que no la habías pedido. Concluyo.

¿Adónde lleva ese camino de conocimiento y de perfección?

Bien, puede llevar a la felicidad. Hay gente que lo lleva bien.

Pero me temo mucho que son minorías.

La mayor parte de las personas no están psicológicamente preparadas

para toda esa escuela social.

Por lo general lleva, según veo, al diván,

a la clínica de desintoxicación o a la mesa del forense.

-Esta noche tenemos aquí a Alaska,

que es uno de los pocos ejemplos de llevar la fama como se debe.

Y disfrutar de eso.

-Daba muy por sentado que Alaska es una excepción.

-Yo tengo una ventaja o desventaja. La vivo y me gusta por fuera.

Quiero decir, soy una especie de antropóloga de la fama

desde las revistas del corazón hasta la televisión.

Entonces, tengo como la doble visión y estoy muy de acuerdo.

Me parece muy inteligente la visión que has dado,

de esa especie de visión sociológica.

Me gustaría que los que nos estén escuchando,

esos famosos anónimos que llenan sus redes

con sus actividades diarias, tomen nota de lo que les has dicho

por si les sirve para no convertirse en juguetes rotos del Facebook,

que ya es el colmo.

Bueno, vamos ahora... Te agradezco ese análisis,

esa clase de filosofía, sociología, psicología,

que nos has hecho sobre la marcha.

-Es todo un máster sobre la fama.

Eloy enriquece a los que le escuchan.

Yo me siento "enriquido"... enriquecido por mis compañeros.

Vamos a ver un reportaje, porque luego a mí me gustaría

preguntaros también sobre los famosos.

(Música house)

Ser famoso es el sueño de muchas personas.

Ser famoso, hoy en día, para mí, es un trabajo

porque, antiguamente, tenía un componente de admiración

pero hoy por hoy no se es famoso debido a un mérito profesional claro.

Si antes las grandes estrellas provenían del mundo de la música,

la moda, el deporte...,

ahora este modelo del mérito ha empezado a decaer.

De hecho, estamos accediendo a la profesionalización

de varias sagas de famosos, ¿no?

El mayor ejemplo de ello es la familia Preysler.

Todas estas sagas familiares que se han profesionalizado,

que han profesionalizado la fama,

tienen un montón de anexos parásitos

que viven de ser "hijo de", "hermano de"...

Pues se me ocurren millones de casos

de gente que no ha destacado profesionalmente por nada,

sino por sus relaciones personales o por simplemente

pertenecer a una familia.

Además, nos guste o no, internet ha cambiado las reglas del juego

hasta para los famosos.

Todos los ciudadanos somos paparazzi ahora en el entorno digital.

Tú tienes un teléfono móvil y le puedes hacer una foto

a un famoso en la calle.

Creo que la fama se ha democratizado y a la vez se ha vulgarizado

muchísimo más porque esos personajes que no veíamos, que solo se mueven

por unos círculos exquisitos ya no es así.

Cualquiera se puede encontrar a cualquiera en la calle

y a los 30 segundos lo tienes en las redes sociales.

En los últimos años los caminos que conducen a la fama

están cambiando, especialmente gracias a las nuevas tecnologías.

Ahora gracias a internet y las redes sociales

hay personas anónimas que saltan al estrellato,

y aunque para muchos estos personajes

son completamente desconocidos,

lo cierto es que entre el público más joven tienen una enorme fama

y cuentan con millones de seguidores.

Ser famoso hoy en día,

sobre todo en las generaciones de los nativos digitales

se mide en número de clics y en número de followers.

Eso es así, entonces, se nos escapa ahí una generación

de gente joven que tiene unos ejemplos a seguir,

unos ídolos muy diferentes a los que teníamos nosotros antaño.

De hecho, es posible que nunca hayan oído hablar

de El Rubius, Dulceida, o las chicas de Around The Corner,

pero estos jóvenes son para muchos semidioses.

(Gritos)

Armados con un teléfono móvil o una cámara

se están convirtiendo en auténticas celebridades.

(AMBAS) ¡Hola, chicos! -¿Qué vamos a hacer hoy, Gio?

-¿Qué vamos a hacer hoy, Paula Baenam, nam, nam nam?

¡Me he hecho daño!

No han necesitado de la tele, ni del cine,

ni la ayuda de ninguna discográfica.

¡Hola, preciosos! Bienvenidos un día más a mi canal.

YouTube, Instagram o Facebook son sus principales plataformas.

Gracias a internet puedes llegar a muchísima más gente

que antes que era solo si te daba una oportunidad

un director de cine para protagonizar su película

o alguien para presentar su programa.

(Gritos)

Esto fue lo que pasó la primera vez que El Rubius,

el youtuber español más famoso del mundo,

aterrizó en Argentina. Colapsó el aeropuerto.

Las fuerzas de seguridad tuvieron que intervenir

para restablecer el orden.

¿Qué significa ser famoso en el mundo actual?

¿Se ha convertido ser famoso en una profesión en sí misma

que ya no está relacionada con el prestigio?

(Música)

¿Qué significa ser famoso en el mundo actual?

Yo primero aclararía que estas personas de las que hemos hablado

son famosas porque hay un soporte, que es internet hoy en día.

Es como si decimos que cuando empezó la televisión

hubo unos nuevos famosos o cuando empezó el cine

hubo unos nuevos famosos. Esto es un soporte,

realizan una actividad dentro de ese soporte,

presentan sus propios programas, sus vlogs, llámalo como quieras,

y por eso, algunos de ellos, un porcentaje muy pequeño,

como en todas las profesiones, se convierten en famosos.

El resto están ahí en la red.

Hay millones, no los vamos a conocer nunca

porque para empezar la cantidad de información que nos da la red

es inabarcable, pero ellos sí tienen una profesión,

que es una profesión nueva y ya está.

Pero ¿qué significa ser famoso hoy en día?

Pues creo que nada muy diferente a lo que significaba

para un atleta griego recibir el honor

o la vasija panatenaica. Tener el honor,

el reconocimiento por parte de la sociedad en la que vive

de algo que ha hecho, que en otros tiempos

se exigía actividad, se exigía un logro,

se exigía que fuera un héroe,

se exigía que escribieras un buen libro,

y hoy en día las exigencias las marca el exterior de otra forma.

Es mi opinión.

-Sí, a los que hemos estado viendo en este vídeo, a este chico,

El Rubius, que es un fenómeno social absoluto y que, sin embargo,

no ha salido en una revista del corazón en su vida.

¿Y en tu programa salió? No, no, no.

Mi programa es un programa de crónica social,

no exclusivamente de corazón, es decir...

Luego hablaremos también de periodismo serio y periodismo...,

que eso me interesa mucho.

Entonces yo solamente hablo de gente que tiene una trascendencia social,

que importa. -Pero es que este la tiene

más que nadie. De todos los que habláis,

este chico tiene más trascendencia social

que ninguno de los personajes de los que habláis.

-Sí, pero para un grupo joven.

-Pero eso es lo que te demuestra cómo está cambiando,

o sea cómo está cambiando que este chico,

que tiene esa grandísima trascendencia,

pocas veces ha salido en un telediario,

nunca en un programa de corazón, nunca en un programa como el vuestro,

que lleva tantos años, y que no es por lo que le interesa

a la gente porque interesa. -Perdona, Antonio.

Antonio, es que en un programa de corazón, es decir, es un youtuber,

pero no creo que tenga ninguna relación con crónica social,

de corazón, entiéndeme... -A lo mejor la vida de él

interesaría muchísimo. -...salvo que salga con Heidi Klum.

-A lo mejor interesa muchísimo saber este chico qué vida hace.

Y, sin embargo, yo no creo que haya habido ningún paparazzi

haciéndole fotos nunca.

O sea, es curioso, porque realmente es lo que digo,

que es el síntoma clarísimo de que está cambiando

la forma de percibir la fama. -Perdonadme.

Cuando en el vídeo veíamos, del prestigio,

que se incide mucho en ello, de cuando alguien tiene un trabajo...

Es que los trabajos hoy en día han cambiado, es decir,

es que ahora mismo el famoso es actriz o es actor...,

-O es un asesino. -...pero también tiene otro trabajo.

Perdonadme, tiene otro trabajo en las redes.

-Oye, el Chicle es famoso porque ha matado a una...

-Paula Echevarría, voy a poner un ejemplo.

Preferiría no darlos, pero quiero decir,

es otra fuente de ingresos para el famoso.

-Eso siempre ha existido con otros soportes,

es decir, la publicidad siempre fue un añadido.

Carmen Sevilla anunciaba Lux y Lola Flores, pinturas Titanlux.

-Pero hablamos de influencers, instagramers...

-Es otro soporte.

-Pero es que la fama efectivamente no tiene nada que ver

con el prestigio, o sea, muchas veces tiene que ver con el desprestigio.

No, pero yo entiendo lo que está diciendo.

Yo creo que también cuando tienes un programa de televisión

tienes que delimitarlo. Claro.

Y esa delimitación te lleva... El programa de televisión,

el papel, todo delimita. Que sí, que sí.

La red no delimita, por eso pueden salir cosas,

que aunque esté llena de cosas y quizá nunca vayas a llegar a eso,

cuando sale no tiene delimitación, está todo.

-Por eso decía yo que hoy en día cualquiera puede ser famoso,

nunca ha sido más fácil que ahora. -El prestigio sigue estando

en la tele y el papel porque delimita.

A mí, que me saques mi noticia en digital,

sale la mía y la de todo el mundo, pero si me la sacáis en papel,

o me la sacáis en la tele, hay un reconocimiento

porque se me está dedicando un espacio que es limitado.

También yo creo que el ciudadano, enseguida le paso la palabra a Eloy,

el ciudadano busca en estas figuras

a veces un modelo de comportamiento, a veces,

lo que significaban los grandes atletas griegos.

Voy a poner un ejemplo: Kennedy.

Los Kennedy. La saga.

La saga de los Kennedy, a pesar de que todos han ido muriendo

uno detrás de otro. O precisamente por.

-A pesar. -Claro, claro.

-Era un culebrón su vida. Pero en algunos momentos

ellos se erigían. Camelot.

Si es que no, no... Está todo unido. Vale.

Estoy de acuerdo en eso, que servían como modelo

y decir "Es que ese es mi personaje, los mitos,

el papel de los mitos griegos avanzados en el tiempo".

Y eso hace que, yo creo, que muchas veces

buscamos sin conocer a los personajes.

Tú te haces una idea

que luego no tiene nada que ver con la realidad,

una idea de cómo quisieras que fuese tu personaje favorito.

Por supuesto. -Profesionales y amateurs.

Los debates entre políticos famosos los gana Jordi Évole.

El procés lo va ganando Ferreras. (RÍEN)

Los demás, las figuras y figurones son figurantes.

Los supuestos famosos tienen puesto un foco encima muy potente

y por un momento parece que no se lo van a sacar nunca de encima,

pero en la realidad entran y salen.

El músico tiene un éxito y desaparece.

Casos como el de Alaska son excepcionales

y afortunadas excepciones,

afortunadas en el mejor sentido del término, de carisma.

Esto... La ministra, el ministro, tiene 15 minutos de infamia

y no se vuelve a saber ¿y el participante,

del reality show de anteayer cómo se llamaba?

El periodista está siempre allí, él es el DJ residente de los medios,

cambia los platos. Por supuesto, no todos los periodistas.

Hay gente que no está en posición de hacer eso,

pero él tiene esa vocación, que insisto,

es también una capacidad porque solo una minoría

está psicológicamente preparada para ser conocida a largo plazo

y es malo darle a entender a la gente, es como el alpinismo,

es malo darle a entender a la gente que el Everest es accesible,

que se puede llegar ahí por autovía y que la única cualidad requerida

es conducir con constancia.

Ese es el mandaje, lo que está mandando.

Entonces, en cuanto a la idea de que vivimos en un mundo

en el que todo Cristo quiere ser famoso,

teniendo en cuenta que la mayor parte de los estudiantes,

sean de institutos, sea que vayan a FP o la universidad,

se matriculan en carreras, escogen ciclos formativos

de los que saben a ciencia cierta que el trabajo al que les lleva,

por muy bien que se les diera, saldrían en la prensa

a lo largo de su vida, ¿qué?, dos, tres veces, lo escogen.

Mientras, a la vez Daniel Day-Lewis, Amancio Ortega, Elena Anaya,

Javier Bardem, Andrea Janeiro, hacen lo imposible

por escapar de los paparazzi...

Claro, cuando oyes a ciertos periodistas, algunos,

algunos muy en particular, acusar al personal

de afán de protagonismo, de vanidad,

de incurrir en pecado de orgullo...

Cree el ladrón que todos son de su condición.

(Risas)

Es así. Es así.

También podríamos añadir ahí muchos puntos suspensivos,

también a la historia.

A mí, una de las cosas que más me llama la atención

es que cuando, no todos, pero a alguna buena mayoría

de estudiantes de Periodismo tú les preguntas:

"¿Qué quieres hacer cuando termines?",

ninguno o pocos de los que yo digo quieren ser periodistas.

Ellos quieren ser reporteros de televisión,

aparecer en "España Directo", en un tipo de programas así,

dicho con todo el respeto, con lo cual, en el fondo,

también buscan...

Un cierto grado de exhibicionismo,

de estar delante de la cámara.

Me gustaría retomar un poquito también lo de las redes sociales,

que yo creo que ahí la figura del periodista,

es decir, el famoso con las redes sociales,

controla la información que él quiere dar.

De hecho, en el programa que yo dirijo,

cada vez tenemos que recurrir más a redes sociales,

es decir, es el famoso, quiero decir, hay una parte periodística

que se está eliminando porque es el famoso

el que te dice cuándo se casa, cuándo...

-Pero eso ya no es periodismo. -Sí, pero es una fuente.

Se ha convertido en una fuente informativa.

-Sí, pero es una fuente interesada. Tienes a unos redactores mirando

todo el día... Sí, en el rastreo diario que se hace

de noticias es inevitable rastrear las redes.

La tuya, la de cualquiera. -Y por cierto ese tema,

puesto de manifiesto, la realidad y la hipocresía

que ha habido en muchos famosos, que eran capaces

de ponerte una denuncia por hacerles paseando por el campo

y luego, no tienen ningún pudor en poner fotos con su bebé

en el cuarto de baño. -Exacto, sí.

-Entonces, te quedas alucinado, dices:

"Este señor que tanto le preocupaba su imagen y tanto tal

y ahora no le da ningún tipo de vergüenza hacer esto".

-Hay una diferencia, y es algo que tú has mencionado antes,

y que existe, existe por parte del profesional

y existe por parte del famoso y por parte del espectador,

por partes de ellos, que ¿dónde es adecuado mostrar qué?

Que cada uno se supone que lo delimita,

hasta ahí no me parece mal, y ¿por qué hacemos esos distingos?

¿Es el periodista de corazón un periodista serie B?

¿Es el fotógrafo de corazón un fotógrafo serie B?

¿Por qué muchas famosas nunca quisieron salir en "Interviú",

que Dios la tenga en su gloria,

pero sí posan en las revistas femeninas desnudas?

¿Por qué muchos famosos blindan a sus hijos

para la prensa del corazón y en las revistas femeninas

o en las revistas de otro tipo de prestigio...?

-En las redes sociales sus propios hijos están.

-...sí salen. ¿Por qué hacemos esos distingos?

¿Y por qué en la propia profesión...? Porque tengo una edad

y se lo que tú dices, sé lo que es hablar de un fotógrafo

que se dedica al corazón o un periodista de corazón.

No se os ha considerado, o sea, vuestros propios compañeros

consideran que si van a cubrir lo que ocurre en el congreso

son superguays y superserios, pero si van a cubrir

el posado veraniego de Ana Obregón... No tiene ningún sentido.

Sois todos profesionales, para mí.

Y una última cosa, yo me siento mucho más tranquila

yendo a un programa de corazón y que me preguntes por mi vida

que yendo a un periódico ¡buh!, "Nosotros aquí eso no",

y que acabe siendo la más bochornosa entrevista de corazón.

(RÍE) -Exacto. -Las cosas claras.

Las cosas claras y no pasa nada.

-Sí, porque yo creo que hay un punto de hipocresía

yo creo que lo que se valora es la coherencia.

Tú eres un referente en cuanto a coherencia.

O sea, te has presentado diciendo "Yo quiero ser famosa",

es decir, has tenido una cierta coherencia.

A mí esto de primera clase unos y segunda clase otros,

no, ni muchísimo menos. Yo he hecho también otros programas

antes de dirigir "Corazón"

y de verdad, para mí es mucho más fácil

llamar a la secretaria de un político para que venga a un debate,

que intentar entrevistar ahora mismo a Isabel Pantoja, por ejemplo.

Claro. Es un ejemplo, pero es que es así.

Además, yo reivindico que yo soy periodista, informo,

y hago un programa de actualidad, de crónica social.

Me rijo por los mismos baremos que se rige un informativo,

los mismos: veracidad, rigor, contrastar la noticia.

-Claro, pero por eso digo yo que el propio famoso

no puede ser el transmisor de su... Puede ser, evidentemente,

pero no se puede considerar a eso periodismo.

O sea, quiero decir, el periodismo tiene que ser totalmente ajeno

al personaje que tal, porque evidentemente,

si ellos manejan su fama a su antojo, están mintiendo mucho.

-Pero lo hacen, Antonio, lo hacen y manipulan,

lo hacen desde las redes. Lo hacen, ahí tienes que tener ojo avizor.

-Esto pasa, a mí me pasa un poco no lo quiero decir de forma ofensiva,

pero es como la vida oficial de la Casa Real

y la vida real de la Casa Real. Entonces, yo, por ejemplo,

que me he dedicado a la vida real de la Casa Real

no tiene nada que ver con la imagen que se transmite

en los actos oficiales. Entonces, si el famoso se convierte

en el transmisor de sus actos oficiales

o de lo que a él le interesa para luego poder vender un champú,

para vender un no sé qué, o para convertir su vida en un negocio,

que tiene todo su derecho, pero no me puedes limitar a mí

mi capacidad de observar eso desde un punto de vista más periodístico.

-Sí, no yo... -Eso es...

-Perdona, cuando hablaba de que es el famoso

el que desde las redes controla, es decir, que tú puedes llamarle

50 veces a un determinado personaje, no te coge el teléfono,

y no te contrasta esa noticia y luego es él

el que decide cómo, a través... Es decir, tú ponías el ejemplo:

protección del menor, que lo llevo a rajatabla,

es decir, nace un bebé y es en las redes el dedito, la manita...

-Y la carita directamente. -Y la carita.

Y luego no quieres salir con tus hijos.

Entonces, es la hipocresía a la que se refería Alaska, es cierto.

-Sobre este tema hay una historia que a mí me alucina,

me tiene flipado, y la recuerdo porque todos los conocemos,

tenemos referencia.

La historia es que hay un tipo que es una superestrella,

no en su país de origen, en otro país,

y no lo sabe, lo ignora.

Ese argumento, de ahí el documental titulado "Searching for Sugar Man",

que es una historia real.

¿Por qué llamó tanto la atención esa película?

¿Por qué nos fascinó tanto?

No por su calidad, que es reguleras, sino por la sorpresa

que nos suscita la posibilidad de que alguien ignore su propia fama

y, por tanto, se desconozca a sí mismo,

que no sepa de todo ese juicio social.

Y ahí está esta cuestión de la autoconciencia

que me parece tan importante, porque esa peli,

lo que cuenta, entre otras cosas, es una utopía, es decir,

es un mundo paralelo, la dimensión N-300 no sé cuántos,

en la cual el juicio de los demás y la mirada de los demás

no nos determinaría y daría igual que fueras una superestrella

o que fueras un peatón.

Eso, ese mundo sin autoconciencia determinada por una mirada exterior,

no existe, no podemos llegar a él, no hay manera,

no podemos volver atrás, pero lo podemos imaginar.

Y para eso se hacen películas como "Searching for Sugar Man",

para que podamos imaginarnos que toda esa presión

que todos recibimos y que algunas, evidentemente,

recibís mucho más que otras, no existe.

-Pero, Eloy, ¿cómo aplicas eso a día de hoy

a las redes sociales y las personas que en sus perfiles

no son puramente profesionales o comerciales?

Bueno, son sus propias pequeñas estrellas

y miden sus seguidores. ¿Puedes aplicar igual esa autoconciencia?

-Pues mira, no lo puedo aplicar igual,

pero ahí lo que diría es que en el momento en el que empiezan

a aparecer las redes sociales, el internet 1.0,

los primeros meta medios, como tú sabes,

se presentan como alternativa a los medios,

pero en segunda instancia, no nos engañemos,

son medios con todas las de la ley, y los rompe,

hay gente que lee YouTube más que el diario, no lee, ve Youtube

más que el diario X. Entonces, ahí hay una serie de gente,

El Rubius, quien sea, etc., etc., que descubre que ser

un medio de comunicación y asumir responsabilidades

que hasta cinco años antes solo asumía el jefe de redacción,

el director, etc., mola más que ser una persona humana.

Más aún, ser una persona jurídica, que es lo que es un medio,

es mejor a todos los efectos que ser una persona humana.

Y ahí, todos esos rasgos que habéis ido comentando

y que antes estaban distribuidos en varios papeles,

"tú eres el becario, yo soy el jefe de sección, yo tal",

los asume una sola persona, por ese lado lo veo.

-Sí, es que por una vez, estos medios permiten

que haya un contador de la fama, o sea, un nivel,

el nivel de la fama está en función de tus followers y de tus likes.

Yo creo que mucha gente, incluso, se está convirtiendo en esclava

de sus likes, o sea, es una obsesión por saber

si realmente esto que he escrito, esto que he puesto,

me lo están reconociendo y hay una especie de vanidad,

muchas veces oculta en la gente, o que todos en general

no queremos reconocer, pero ahí la fama esconde

esa necesidad que tiene la gente de ser reconocida.

Y, desde luego, estos juguetes rotos que tú dices,

estamos hablando de Ana Obregón.

Ana Obregón era la persona más famosa de este país

y yo ahora, por ejemplo, no sé cómo ella estará llevando

este momento de su vida en el que prácticamente ha desaparecido

de los medios de comunicación

y que ella, que a veces se quejaba de aquella fama,

pues a lo mejor ahora la está echando de menos.

Yo siempre pienso que Ana...

Nunca desaparecerá, no, yo no estoy de acuerdo.

-Hombre, ¿dónde está? Porque yo no la he visto en revistas

hace muchos años. -En mi programa sale.

-Bueno, sí, en tu programa, evidentemente,

pero es que tu programa es un clásico tan clásico

que efectivamente yo creo que tu programa es una isla

en toda esta nueva etapa de la fama. Yo creo que Ana

en la revistas del corazón, por ejemplo, es que no...

O sea, ahora llamas a un paparazzi para decirle:

"Oye, está Ana Obregón aquí" y nadie va a ir.

Te lo aseguro, ni que esté con... Vamos como tenía que estar

con Robert Redford cenando. Mejor que no.

Mejor que no, bueno.

Vamos a ver un vídeo que tenemos con una declaración

que a mí también me parece que es interesante

y eso nos permite hablar de otro tema.

(Música)

Yo creo que el periodismo hoy día

es en gran parte una ficción. (RÍE) -Es verdad.

-Es un tipo de información que tiene que ver mucho más

con la distorsión de la realidad que con la realidad.

Yo creo que eso es el amarillismo, la prensa de escándalo...

Antes, en el pasado, había una presa de escándalo

que era una prensa más bien marginal, pero hoy en día,

con la nueva cultura yo creo que esa prensa

ha ido contaminando a toda, incluso a la llamada prensa seria,

y que el escándalo, la chismografía y el amarillismo

son una de las manifestaciones más generalizadas hoy día

y que llegan a la prensa, aparentemente más seria

y más responsable.

(Música)

Hemos dicho que hablaríamos de periodistas.

Hablaríamos de periodistas

y ¿el escándalo lo tenemos que ubicar en prensa del corazón?

¿No lo podemos trasladar a política, economía...?

-A deportes... -A deportes...

Es que claro, hay una serie de tópicos

en cuanto a la prensa, a la crónica social,

como a mí me gusta quizá más decir, no es que reniegue de "corazón",

pero la crónica social abarca moda, cine, teatro

y también otros personajes.

Pero vuelven, vuelve a hablar de esto un Premio Nobel,

de prensa seria y prensa amarilla o escándalo, los famosos tabloides.

Es que yo creo que todo se puede hacer en esta vida con dignidad

y se puede tratar absolutamente todo. Es decir, yo no se por qué...

El periodismo es periodismo y luego hay géneros periodísticos,

pero ni uno es más ni otro es menos.

-Tengo un lapsus ahora mismo. ¿Cómo se llamaba el libro?

¿"Contra la cultura de la información" o...?

¿El de Mario?

Sí, esto él ya lo ha desarrollado en un libro,

un libro que sale justo antes de, digamos,

su nuevo perfil mediático, por el único hecho

de que, bueno, de que está enamorado de una mujer

que controla muy bien este medio, pero no está mal.

-No, de la que más controla. -La que más.

No está mal como lección, o sea, de repente, el filósofo,

que está hablando de periodismo de serie A y periodismo de serie B,

que incluso tiene un libro hablando sobre la cultura de la información

y cómo esto desprestigia... La cultura de la imagen.

No sé exactamente, pero un poco el discurso iba por ahí.

De repente, la vida te coloca en que estás en un sitio,

en una exposición que probablemente era de lo que tú estabas hablando.

No sé, te parece que no somos claros.

-Escándalos y amarillismo.

Pongamos un caso, uno entre muchos.

Una famosa o famoso aparece muerta

en su cama o en un cuarto de hotel

y el análisis forense revela que se tomó más pastillas

que Kennedy, que ha salido antes,

lo que se metió toda la coca del Cartel de Cali.

No dejó ninguna nota.

¿Fue suicidio o se le fue la mano?

Con preguntas amarillas como esas se genera ese otro tipo de prensa.

A un cierto nivel, creo que el nivel del que estamos hablando,

la respuesta a esa pregunta da igual. La cuestión es que la presión social,

toda esa autoconciencia y esos focos, que nunca salen de encima

para algunas personas, llevó a esa persona a ver

la sociedad y a vivirla en sus propias carnes,

a la sociedad en modo observador, vigilantista, crítico, hipercrítico,

analista de fotos, etc.,

a ver la cara a cara

y esa visión no la pudo soportar.

-Perdona, podría hacerte además una pregunta.

Has hablado de amarillismo a lanzar al aire

una serie de preguntas sobre una famosa. ¿Ok?

-Sí. -No, pero quiero decir,

¿no pensáis que hay muchísimo amarillismo

a la hora de relatar los sucesos y los tenemos a diario en televisión?

"Y coge el cuchillo, y le hizo"... (ASIENTEN)

Es decir, por favor.

-Pero porque ya el objetivo de la prensa no es la información,

es el entretenimiento

y luego, de trasfondo, porque el entretenimiento es la excusa

para el trasfondo, que es la pasta, la audiencia.

"Si funciona, funciona y vale y todo esta justificado por eso.

Si no funciona, no vale para nada".

Quiero decir, evidentemente estamos en esta cadena de televisión,

que es la famosa 2,

que a todo el mundo es la que le gustaría ver,

pero que luego, desgraciadamente...

Y dicen: "No, es que no hay otra cosa para ver".

Si, aquí hay programas magníficos para ver.

Y sin embargo, la gente tiene la hipocresía de decir:

"No, es que siempre ponen lo mismo". No, oiga, ponen aquí de todo,

pero son ustedes, la audiencia, los que deciden qué eligen ver.

Y la gente elige ver cosas normalmente desagradables,

normalmente en tonos altos, elevados de conversación,

y temas que son... Lo que hablábamos antes,

el tema de los telediarios es que es una cosa...

Es que ya está empezando a ser molesto.

-Por cierto, los telediarios y los informativos

que cada vez incluyen más noticias de crónica social y de personajes,

que si nos fijamos hace años, en el telediario era imposible.

-Imposible ver. -O en el informativo.

-Y no nos equivoquemos con el nuevo formato estrella

de la televisión y los nuevos famosos: los políticos.

Los debates políticos y las nuevas estrellas

son los políticos que acuden a estos debates,

tanto que tenemos políticos que prácticamente

han nacido en esos debates o contertulios que son muy famosos

porque participan en esos debates. Y esos debates se tratan

como se trata cualquier programa de corazón por la tarde,

solo les falta comer. -Claro.

-Es lo siguiente que estoy deseando ver.

Como en Argentina. Con Mirtha Legrand,

una grande de la televisión. (RÍEN)

-Yo estoy muy de acuerdo contigo.

La prensa así llamada "seria" amarillea.

En catalán diríamos..., (HABLA EN CATALÁN)

...que es una palabra onomatopéyica que un poco se corresponde

con la fealdad de la situación. Alguien podría decir:

"Bueno, no, a ver, España, cualquier territorio de España

no es como en Inglaterra, que tiene el 'The Sun',

que tiene el 'Daily Mirror',

o el 'News of the World' en Estados Unidos".

No, en efecto, tenemos, y los intentos que ha habido,

y los periodistas que estáis aquí lo sabéis mejor que yo,

de desarrollar una prensa amarilla en España,

como digo ahora mismo, la versión de "News of the World",

y no funcionaron. ¿Por qué? ¿Porque aquí somos más serios?

Podría decir que sí, pero me crecería nariz de Pinocho,

porque lo que realmente ocurre es que el "Daily Mirror", "The Sun",

el "News of the World" ya están,

como tú señalabas o apuntabas, dentro de la presa seria.

-Sí. -Claro.

¡Uf! Eh... Voy a recordar los libros.

El de Antonio Montero, "Paparazzi confidencial",

editado por Foca;

el de Eloy Fernández Porta,

"Eros: la superproducción de los afectos",

editado por Anagrama,

esta es la edición de compactos,

que se leen muy bien y son más baratos.

Un día tendrás que hacer tú tus obras completas....

(RÍE)

...en el "Corazón, corazón"

y sacar un resumen de los 30 años de que estás ahí.

Lo haré, lo haré, seguramente. Lo harás.

Os quiero agradecer a los cuatro que hayáis estado.

Me he quedado con una idea tuya, que ha salido

y se ha quedado encima de la mesa.

Quizás algún día, en lugar de hacer un programa

sobre la prensa del corazón,

tengamos que hacer un programa sobre la prensa y los políticos

porque es verdad que son, de alguna manera,

las estrellas nuevas de los medios

y aparecen prácticamente en todos lados,

que por otro lado, a mí me parece muy bien.

Yo, a veces, no me parece mal que salgan los del corazón,

eso te lo digo a ti, lo que me parece mal

es el tratamiento a veces que se les da, pero eso...

No será en mi programa. No.

No será en tu programa. (RÍEN)

Hablo en general, como género, ¿vale?

Gracias también a ustedes por haber estado con nosotros,

haber visto el programa y les esperamos la próxima semana.

(Música créditos)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Quiero ser famoso

Millennium - Quiero ser famoso

26 feb 2018

Programa de debate presentado por Ramón Colom sobre la fama con Alaska, Antonio Montero, Eloy Fernández Porta y Carmina Jaro

ver más sobre "Millennium - Quiero ser famoso" ver menos sobre "Millennium - Quiero ser famoso"
Programas completos (136)

Los últimos 330 programas de Millennium

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios