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Millennium - Quiero ahorrar - ver ahora
Transcripción completa

el 58 % de los españoles tienen que endeudarse.

Tengo una serie de datos para comentarles.

Yo no sé si ustedes saben que para llegar a fin de mes

el 58 % de los españoles tienen que endeudarse.

Y también, que de cada 100 euros que cobramos,

solo somos capaces de ahorrar 6,5.

Ahorrar, la palabra mágica

que no es tan fácil de llevarla a cabo.

El pasado mes de diciembre le dieron el Premio Nobel de economía

a Richard Thaler, y el señor Thaler dice

que para ahorrar, palabra mágica,

necesitamos controlar nuestras emociones.

Ahorro, economía, emociones, este es el programa

que comienza ahora mismo.

(Música cabecera)

Si preguntamos a algún español

qué tal lleva lo de ahorrar,

es posible que la respuesta fuese algo así como:

¿Cómo dice, ahorrar, qué es eso?

Decíamos hace un momento de cada 100 euros

que llegan a nuestro bolsillo,

como máximo guardamos una media de seis euros y medio.

Eso es lo que más o menos se puede ahorrar,

si tenemos en cuenta, en cualquier caso,

que muchos de los sueldos son de personas jubiladas,

o son de estudiantes, o de gente que empieza a trabajar,

descubriremos que el ahorro

no es tan fácil ni tan posible.

Queremos hablar del ahorro, porque desde diciembre

queríamos hacer un programa

sobre el Premio Nobel de economía,

el señor Richard Thaler,

del cual tenemos aquí un libro,

escrito conjuntamente con Cass Sunstein,

que se llama: "Un pequeño empujón, el impulso que necesitas

para tomar mejores decisiones sobre salud, dinero y felicidad",

que está editado por Taurus,

pero hemos buscado una serie de expertos

que yo estoy convencido que saben muchísimo también

de cómo ahorrar y explicarnos de una manera clara

y también directa qué es lo que tenemos que hacer

para poder llegar, primero, a fin de mes,

segundo, que en lugar de los seis euros y medio

sea un poco más, y que también nos sintamos satisfechos

de nosotros mismos por haberlo conseguido.

En primer lugar, tenemos aquí con nosotros,

a mano derecha,

al señor Juan José Pintado, economista e ingeniero,

profesor del Centro de Estudios Financieros

y en diferentes grados y posgrados de economía financiera

en la UNED de Madrid. Miembro del consenso económico

de Price-Waterhouse Cooper,

y autor de un libro que también les vamos a mostrar,

"El economista en casa", editado por La esfera de los libros.

Gracias por estar con nosotros,

¿y cuál es el error más obvio que cometemos

cuando no tenemos dinero?

Pues es sin duda, es gastarlo sin tenerlo,

es decir que en cualquier caso, desde luego,

comenzaría diciendo a lo que hacía referencia del ahorro,

que desde luego, hay que ahorrar más, ¿no?

Pero en todo caso, partiendo de que exista esa capacidad de ahorro,

es decir, que la renta disponible de esa economía doméstica

lo permita, pues un primer consejo quizás sea un poco más moral

o psicológico, es no amargarse la vida,

es decir que hay que procurarse un nivel de consumo y luego,

claro, prescindiendo de problemas que surgirán en este debate,

relativos a la pensión de jubilación y otros aspectos, pero procurar,

en primer lugar, acomodar su gasto realmente

al presupuesto que uno dispone, y desde luego, sí ahorrar,

pero si no es posible, tener esa meta,

pero sobre todo, no amargarse, ¿no?

Uno de los consejos que te dan cuando estás en una buena empresa

es que si la empresa no va bien, no gastes más de lo que tienes,

sino simplemente, intenta mantener el equilibrio

porque si gastas más, es posible que pierdas más de lo que tienes.

Evidentemente.

¿Eso se puede llevar a la economía doméstica?

Por supuesto, eso ocurre tanto en una empresa,

ocurre en la economía general y en la economía doméstica.

No se puede gastar más de lo que uno dispone.

A veces, eso ocurre, se recurre al endeudamiento...

¿Y si se pasa hambre?

En ese caso, es una circunstancia muy excepcional, Ramón.

Si uno está pasando una situación de indigencia,

pues claro, es que no hay otra posibilidad,

pero el problema ahí estaría en conseguir endeudarse, ¿no?

Tampoco lo tendría fácil en ese sentido.

Pero vamos, creo que en esos casos

habría que, como siempre, elaborar un presupuesto en cualquier caso,

y desde luego, intentar ajustarse a esas posibilidades que uno tiene

de gasto, ¿no? ¿Por qué los bancos,

cuando huelen que no tenemos dinero nos tratan peor?

Sí. Desafortunadamente es así.

Los bancos tratan bien cuando uno tiene mucho dinero, ¿no?

Lo cual, hombre, es lógico, pero la gran mayoría

de los clientes de un banco, el cliente medio,

tiene allí su nómina, le depositan allí su salario,

y poquito a poco, se acumula una cantidad importante, ¿no?

Entonces, yo creo, como cualquier otra empresa,

pues hay que atender al cliente y es importante,

aparte de dar un servicio lo más ético posible y tal,

pero procurar atender al cliente en todas sus necesidades.

Con independencia de cuál sea su nivel de renta, ¿no?

Muchas gracias. A usted.

También quiero presentarles a la señora Lupina Iturriaga,

licenciada en Administración y Dirección de Empresas,

experta en planificación financiera,

ha trabajado en la banca y en consultoría financiera.

En 2012 fundó Fintonic, una aplicación móvil

para la gestión de las finanzas personales y el ahorro,

que ha sido reconocida como el primer premio Innovación Móvil

del sector finanzas de Google.

Fintonic tiene actualmente 450 000 usuarios.

¿Es así? Sí.

¿Ustedes saben cuál es la manera más habitual

por la que derrochamos dinero cualquier ciudadano?

Lo más habitual está siendo en gasto doméstico,

la gente normalmente se deja unos 400 euros

en la hipoteca, o 300 y pico en la nómina, perdón, el alquiler,

y luego, más o menos, se dejarán en torno a 80 euros

en mantenimiento, luz, agua, y la comida, de media,

el usuario español se deja unos 170 euros.

Eso es dónde la gente se gasta. Cuando estábamos hablando antes

de los gastos, es cierto que hay unos gastos fijos,

que no puedes ahorrarlos, estos, en concreto, que he dicho,

son unos gastos que sí o sí la gente tiene que tener,

comer, casa... A partir de ahí, para arriba, nuestros usuarios

más o menos, el primer año, entendiendo dónde se les va

el dinero, ahorran de 2000 a 5000 euros,

y dependiendo de su sueldo, es decir,

cuanto más sueldo, es mayor posible el ahorro,

simplemente por ser consciente dónde estás gastando,

porque eso es lo más complicado.

O sea que usted está al otro lado de la aplicación

y cuando alguien gasta más de la cuenta,

sale una mano, le da un cachete...

No, no, no, yo animo

a no malgastar, pero que cada uno gaste lo que quiera, es decir,

les animamos un poco con alertas, pues por ejemplo, este año,

nuestros usuarios han recuperado en comisiones, comisiones retorcidas,

13 millones de euros, es decir, ese dinero es suyo.

Luego, por supuesto, a mí... ¿Al banco le gusta eso o no?

Al banco... Bueno, somos un complemento necesario al banco,

nosotros... Al banco, no sé si le gusta,

no creo que le guste mucho que avisemos de las comisiones,

es la realidad, pero es un servicio complementario,

no queremos ser un banco ni llegar a serlo nunca,

porque queremos de verdad abrirle los ojos a la gente

de lo que le está ocurriendo, entonces, estos 13 millones

pues es su dinero. Luego, a mi me encantaría

que lo meterían en un fondo de imprevistos por si ocurre algo,

y que al menos les durara seis meses su sueldo,

pero hemos visto que el 58 % de la gente vive endeudada,

y hay gente que ahorra, y los que ahorran, un 7 %,

el dato que estabas comentando antes,

entonces, bueno, no es tan fácil ahorrar.

¿Ser derrochón o ser ahorrador es una cuestión genética?

Yo creo que debe haber dentro de uno mismo

esos perfiles y cómo te hayan educado, ¿no?

Si desde muy pequeñito te han estado educando, creo,

pero a lo mejor luego nuestro psicólogo nos lo dirá mejor,

podrá decirlo, pero yo he visto cambios de comportamiento

a través de usar Fintonic. Es verdad que había gente

que era muy derrochona, o salía todos los días

a comprar comida a domicilio, que le venía, pues la gente

ha cambiado, y eso a mí me parece positivo, es decir...

Porque pidiendo a domicilio se gasta más.

Más que cocinando en casa, por supuesto. Entonces,

pues la gente dice, pero esa gente no es que haya ahorrado

luego un plan de pensiones, pues se ha ido de vacaciones,

o ha pagado el colegio de sus hijos,

o ha dado una sorpresa a su marido y le ha comprado un ordenador,

pero compran cosas que les gusta o les merece más la pena

que otras cosas que ellos deciden que es un gasto superfluo,

como las comisiones, los descubiertos,

todas esas cosas que al final, cuando te pasan dos veces algo,

no lo quieres, no tienes por qué pagarlo,

porque el dinero es tuyo y se han equivocado

y te lo han pasado dos veces.

¿Y si uno de sus clientes o una de las personas

que tiene la aplicación, lo que quiere es

ahorrar en electricidad, qué tiene que hacer?

Para ahorrar en electricidad, lo que se les daría sería...

Ellos mismos podrían ver lo que están gastando,

podría ver lo que gasta a lo mejor gente de la media,

y lo que que tendrían que hacer, hay pautas básicas.

Una es que llames a diferentes compañías, directamente,

para ver qué precios están dando y qué potencia necesitas,

y luego son cosas básicas. En mi casa se decía cuando yo era pequeñita,

apaga la luz si no la estás usando, tener cerradas las puertas,

la gente no tiene algunos buenas ventanas ahora,

si estás utilizando electricidad para frío y calor,

hay muchas pautas básicas que incluso sin cambiar de compañía,

puedes ahorrar, muchísimas.

Vamos a ver, todavía no me ha convencido del todo

lo de la electricidad. Bueno, es complicado,

porque hay un precio gestionado, pero bueno, al final...

Yo nunca entiendo lo que me cobran. Es que es complicado,

es muy complicado, la factura, además de que casi nadie en España

tenemos educación financiera cuando estamos en los colegios,

sales del colegio y no sabes leer una factura de la luz,

no sabes lo que es el IVA, no sabes nada...

Vamos a presentar al señor Luis Pita,

ingeniero industrial, MBA. MBA.

MBA por el MIT,

el Instituto de Tecnología de Massachusetts,

es el creador del blog preahorro.com,

sobre finanzas personales con el que ha ayudado

a más de 200 000 personas a ahorrar

con trucos de la economía conductual.

Es el autor de este libro, que tiene un título

que a mí me parece fantástico,

que es: "Ten peor coche que tu vecino",

ha llegado a la tercera edición,

está editado por Lid,

¿y por qué hay que tener un coche peor que el del vecino?

Si te parece, vamos a hablar de economía conductual.

Una de las claves de los sesgos básicos de la economía conductual

es lo que se llama la norma social, es tan importante

que tiene un nombre que es "el efecto arrastre".

Es que nosotros tenemos tendencia a consumir, a hacer las cosas

como las personas que nos rodean, entonces, yo tengo tendencia

que es si mi vecino tiene un Audi, tener yo también un Audi.

Si mi vecino instala en su casa una pérgola gigantesca, con luces,

voy a tener una tendencia muy grande a imitar e instalar

la misma pérgola. Entonces, una de las cosas,

como vamos a hablar mucho de la economía conductual,

una de las cosas que tenemos que saber es primero,

ser conscientes de que tenemos esos sesgos, que vamos a tender

a consumir como las personas que nos rodean,

y segundo, luchar contra esos sesgos, o sea,

tener peor coche que tu vecino es saber que aunque tu vecino

tenga un Porsche Cayenne, tú no tienes por qué tener ese coche,

tienes que tener lo que a ti te satisfaga y te de un beneficio.

Cuando conocí a Richard,

que es una de las tres figuras claves de la economía conductual,

me dijo una cosa muy interesante.

"Mira, Luis, es que los seres humanos

estamos diseñados para gastar, no para ahorrar".

Ahora Juan nos va a hablar bastante desde el punto de vista

de marketing, las personas...

Nuestra genética está hecha para el consumo inmediato,

para el gasto inmediato, ahorrar nos cuesta mucho,

por eso es importante tener en cuenta y saber buenas técnicas de ahorro.

Antes le has preguntado a Lupina el tema de si está en nuestros genes

ser ahorrador o no, está en lo que ha dicho Lupina, la educación.

Si nosotros sabemos ciertas técnicas para ahorrar, ahorraremos mucho,

si no las sabemos, lo vamos a pasar fatal, porque nuestros genes

nos dicen: "Consume". Si ves una chuchería, cométela ahora,

no te la guardes en el bolsillo y espera, no, cométela ahora.

Entiendo.

Vamos a presentar a nuestro último invitado,

se llama Juan Graña,

es experto en neuromarketing y creatividad,

lleva 25 años en experiencia como directivo

en diferentes multinacionales.

Él es el jefe, el dueño y fundador

de Neurologica, una empresa dedicada al neuromarketing.

Formador, divulgador en innovación, creatividad y contenidos

que analizan y explican el comportamiento del consumidor.

Para el marketing, qué es más importante,

¿el producto o la apariencia?

Es una buena pregunta.

Lo más importante siempre es la percepción que tú tienes,

que pueden tener de ti o lo que tú quieres transmitir,

no siempre está en el propio producto,

a lo mejor está en otros significados que son más intangibles,

y esto pasa en muchas ocasiones. El producto es muy importante,

pero es importante, sobre todo, si lo haces mal,

pero si lo haces bien, lo único que has conseguido

es estar en el mercado.

Con esto no vas a conseguir vender más ni llamar más la atención

ni diferenciarte, tienes que buscar otro tipo de valores,

de significados, de intangibles, digamos,

que son los que más trabaja el marketing hoy en día,

el nuevo marketing, por decirlo de alguna manera, ¿no?

Que no son tan focalizados en el producto,

que digamos que el producto que yo pueda desarrollar

pues seguramente lo habrán desarrollado otras muchas compañías,

es decir, estamos en un mercado de paridad,

todos hacemos muchas cosas y muy buenas, lo que pasa

es que si todos hacemos muchas cosas y muy buenas,

tenemos que pensar cómo vamos a hacer para que el consumidor, el cliente,

me escoja a mí, ¿no? Y en eso vamos a tener que trabajar mucho más

el mundo de las percepciones y las apariencias, evidentemente.

Antes la gente compraba un jabón porque lavaba más blanco,

decía la publicidad, ¿ahora por qué lo compra?

Ahora lo compra por otro tipo de significados,

y además, no hay una razón lógica detrás de todo esto, ¿no?

Es lo que se puede abrir en el debate.

Realmente, detrás de nosotros, tomamos decisiones

que normalmente están por debajo del umbral de consciencia.

¿Qué significa esto? Que no somos conscientes de las verdaderas

razones. Cuando compramos ese jabón, es posible que haya sido

por unas razones distintas de las que nosotros pensamos.

Solemos decir una cosa muy interesante,

que nuestro cerebro inconsciente toma decisiones

que nuestra razón trata de justificar.

Cuando le preguntamos a alguien por qué compra ese jabón,

te dará una serie de respuestas, se justificará, y además,

de una manera lógica y racional, pero posiblemente haya

otro tipo de constructos, otro tipo de evocaciones

que tenga su cerebro, que haya provocado tomar la decisión

de escoger este jabón en vez de este otro.

Puede que sea porque tenga un olor que recuerda a la niñez,

y ni siquiera se da cuenta, o fue el primer perfume de su madre,

o puede que sea el jabón que tiene un color, una apariencia

o un diseño de etiqueta que le recuerda una cosa

que puede hacer que provoque que yo escoja este en vez de este otro.

Con esto quiero decir que no siempre son criterios racionales.

Vamos a ver nuestro primer reportaje, como siempre,

y al acabar el mismo,

tendremos dos preguntas situadas encima de nuestra mesa

para iniciar el debate.

Si alguien sabe de hacer números, son las familias numerosas,

que son las que más gastos tienen. Por eso queremos presentarles

a la familia Pérez de Pablo, tienen cuatro hijos,

los más pequeños, dos mellizos de tres años, la mediana de cinco,

y la mayor ha cumplido los siete. Claro, con cuatro hijos,

es muy difícil ahorrar. Para ayudarles en esa tarea,

hoy reciben la visita de una experta coach financiera.

Bueno, César, hemos estado mirando tus números.

Normalmente, cuando vas a comprar, ¿es un poco lo que os encontráis

o vais con la idea de comprar algo concreto?

-No, lo que es la compra, siempre se hace con una lista.

En la familia de César han desechado la palabra malgastar de sus vidas.

Compras cosas que están en oferta,

o los pack industriales de comida. Mete la mano.

Pero pese a estirar su presupuesto al máximo...

No tenemos específicamente asignado un presupuesto

a esto para comida, esto para tal, sobre todo, nuestro presupuesto,

de lo que son las dos nóminas, los dos trabajamos,

va sobre todo a los gastos fijos, es decir, la comunidad de vecinos,

los pagos de la luz, el gas, el agua, los coches,

los seguros de los coches, de la casa, llegas muy, muy justo.

Luego también el comer, y gracias a que tenemos a los abuelos,

que dan los niños de comer. -César se organiza muy bien,

a pesar que tiene mucha gente en casa, lo que ocurre

es que va por detrás de las cuentas, es un poco a ver lo que queda.

Una vez analizados los hábitos de consumo de César y su familia,

comienza el plan de acción.

Vamos a ver una manera de que no te pille el toro,

a la hora de gestionar el dinero.

Hay una cosa que a casi todo el mundo le falla,

que es el menudeo, saber los gastos de lo que vas llevando

en el bolsillo y vas cambiando, y no sabes exactamente

en qué te lo has gastado.

Entonces, la mejor manera de saber en qué se te va, es un mes,

a veces, dos, pero con uno suele ser suficiente,

que apuntes todo, todo, todo lo que te gastas.

Da igual que sea con tarjeta o efectivo, pero todo, todo.

Un sencillo truco que le servirá para sacar más provecho

a sus sueldos.

Nos podemos permitir muchas más cosas de las que creemos,

siempre que hayamos ido guardando y siempre que lo hayamos previsto.

Y en cuanto al ahorro... La forma de poder ahorrar

todos los meses es tratarlo como un gasto.

El ahorro sin objetivo es el gran problema

de que la gente no guarde el dinero, porque no es para nada,

tener el dinero para qué...

¿Es posible ahorrar en una sociedad que nos anima a consumir?

¿Cómo podemos dominar nuestra psicología

para tomar mejores decisiones económicas?

(Música)

Dos preguntas claves.

¿Es posible ahorrar en una sociedad que nos anima a consumir?

Segunda. ¿Cómo podemos dominar nuestras decisiones,

nuestro coco, nuestra psicología,

para tomar mejores decisiones económicas?

¿Quién quiere empezar? Para mí, la respuesta es clara.

Sí que podemos ahorrar, muchísimo, y hay ciertas cosas

que tenemos que saber para hacerlo.

Todos los días estoy ayudando a ahorrar a personas,

más o menos al año ayudamos a unas 50-100 000 personas,

les ayudamos a ahorrar desde lo típico que se ahorra en España,

que es un 0, 2 o 3 %, a ahorrar un 20 % de su salario.

Eso no ocurre por arte de magia ni por fuerza de voluntad,

para hacer eso tienes que hacerlo aplicando una serie de técnicas

de la economía conductual. Hay varias técnicas,

pero hay una que sí me gustaría comentar, que es el preahorro.

El preahorro consiste en hacer lo siguiente:

Típicamente los españoles ahorramos a final de mes,

y a final de mes vienen todas las cosas malas

que sabemos de la economía conductual. Es muy difícil

que el dinero que yo tenga en mi bolsillo no me lo gaste,

porque todas las empresas van a estar luchando para que ese dinero

me lo gaste, Coca-Cola, Telefónica, los bancos...

A final de mes. Nada de ahorrar a final de mes,

el ahorro hay que hacerlo a principio del mes, es lo que se llama

el preahorro. Tiene que ser a principio de mes

y de forma automática, de forma que es como la hipoteca,

te sale el dinero a principio de mes, y no lo tocas durante el mes,

no te llega al bolsillo, por tanto, no te lo puedes gastar.

Esa es la forma de ahorrar que funciona.

Luego hay muchas otras técnicas, pero si tuviéramos que decir

una sola cosa que marca una diferencia muy grande

es el preahorro.

-Bueno, yo añadiría además otra cosa, aparte de esta técnica,

que esta técnica, en definitiva, de tener un presupuesto,

como decía Lupina también, distinguir entre gastos fijos,

aquellos que no son fijos, y evidentemente, los fijos,

impepinable, son imposibles prescindir de ellos, y en los otros

es donde habría que hacer al control, pero aparte de eso,

a mí me gustaría hablar de otro tema relacionado con lo que usted decía.

La economía del comportamiento, la economía conductual,

muy en boga y más tras el Premio Nobel de este año,

pues la verdad es que no es algo nuevo

ni algo que revolucione, no, no,

es básicamente, y ahí es donde está la revolución,

niega un supuesto básico que suponemos

en toda la teoría económica, de que los sujetos somos

tremendamente racionales, optimizamos... Se niega, ¿no?

Por el contrario, se dice que tomamos las decisiones en una situación

totalmente emocional, y claro,

en esas condiciones pues además surge el problema

de que si el sujeto, como se ha comentado antes,

no tiene capacidad cognitiva para conocer todas las estrategias

en su entorno, tampoco tiene capacidad mental para asimilarlas,

no somos un ordenador, pues en ese caso, claro, el riesgo

es que es muy vulnerable a decisiones motivadas por sus emociones,

y desde luego, todo hay que decirlo, a ser manipulado, ¿no?

Esto se puede aplicar a cualquier estrategia política,

referida como usted decía a la Sanidad, a la Educación,

a la política. En estos momentos tenemos ejemplos palpables.

Estamos viendo en el tema del conflicto que vivimos

con el "procés", pues que priman las emociones

a lo que es el raciocinio. Es decir, uno dice:

"Cómo es posible", claro, es que está primando las emociones,

no hay una decisión racional, ¿no?

Entonces, en ese sentido, incluso críticos

a la economía del comportamiento, a la economía conductual,

que por cierto, creo que la definición, el adjetivo,

me voy a atrever a decir que no es adecuada,

porque la teoría económica estudia el comportamiento, siempre,

tanto de los sujetos individualmente como agregados, por lo tanto,

economía conductual o economía del comportamiento es todo,

pero bueno, es una aportación muy importante, sobre todo,

para el área del marketing, pero tiene un peligro,

y es lo que se conoce además como el paternalismo libertario.

Es decir, Thaler incluso llega a afirmar

que las autoridades, los Gobiernos,

no podrían sino que deben influir

en los sujetos, en las personas,

pensando que la decisión que va a adoptar

va a mejorar a largo plazo su bienestar, pues en ese caso,

hay que influir siempre en un ambiente de libertad,

para que sea la decisión. Eso, en cierta medida,

puede ser un peligro. No hablo de eso. Entonces,

contestando exactamente a su pregunta, creo que se ha dicho,

lo importante es procurar ganar esa racionalidad. Desgraciadamente,

todos, incluso yo, que estoy hablando en estas circunstancias,

siento ese impulso cuando vemos cualquier objeto,

mercancía, servicio, lo primero es un impulso

que te incita a comprar, por lo tanto, a desahorrar,

si tienes capacidad de ahorro, ¿no?

Creo que la clave está en controlar ese impulso.

Mejor pararse, pensarlo, y ver si efectivamente lo necesito,

porque además, cuántas veces, Ramón, hemos comprado algo

y al poco hemos sentido, ¿esto, para qué me vale?

-Hay un tema muy importante aquí a nivel de economía conductual,

que es una cosa que nos enseña, y es que los seres humanos

no actuamos de forma racional, pero lo más bonito

es que no actuamos de forma racional de forma predecible.

Es decir, podemos predecir cómo van a actuar de forma irracional,

y esto es precioso porque nos permite conocernos a nosotros mismos.

Por ejemplo, uno de los sesgos principales de la mente humana

es la aversión al riesgo.

Hemos hablado de ahorro pero no hemos hablado en ningún caso

de dónde ponemos los españoles el ahorro.

Los españoles ponemos nuestro ahorro mayoritariamente

en depósitos bancarios y en cuentas corrientes.

¿Por qué? Porque no podemos perder ese dinero.

Porque el ser humano tiene una enorme aversión al riesgo,

para el ser humano es mucho más importante,

si tengo un dinero, no perderlo, que ganar, que ese dinero rente,

entonces, lo bonito de la economía conductual, es que nos enseña

también de qué forma, predeciblemente,

actuamos de forma irracional. Eso es muy bonito

porque también nos permite ayudar a las personas.

-En esto yo diría una cosa importante,

es decir, no somos lógicos, somos biológicos.

Es decir, está en nuestra naturaleza no ahorrar.

Es muy difícil para nosotros de una manera natural

conseguir el ahorrar como tal.

El poder ahorrar es un proceso que es, entre comillas,

bastante doloroso para nuestro cerebro porque tiene que luchar

contra otro tipo de impulsos que son los de consumir,

consumir, ¿por qué? Porque forma parte de nuestra biología,

es nuestra naturaleza humana,

que pasa básicamente por dos principios,

que son el de la supervivencia, así de claro, y somos

tan primitivos como eso, el de la supervivencia,

cuando hoy en día es un principio que, a lo mejor, no tenemos

que considerar, pero desde hace millones de años

el ser humano, su naturaleza, era sobrevivir, ¿no?

No había un día siguiente, había un ahora solamente,

y ese principio, ese conducto, ese comportamiento,

no ha variado en nosotros, y esa es la clave.

¿En qué se traduce hoy en día? Por un lado, lo que decíamos,

sobrevivir, supervivencia, y la perduración de la especie.

Se traduce en dos cosas, deseo y consumo, y por otro lado, sexo.

Sin más, y estos son principios totalmente biológicos, ¿no?

Yo lo decía de otro modo, que las neuras

solo se curan en la nevera, en la cama,

o en la tienda para ir a comprar lo que...

Ciertamente, y es así.

Es así como funciona, y eso trae como respuesta

que nosotros tenemos... Se ha demostrado científicamente

una cosa muy curiosa, y es que nuestro cerebro

ha tomado una decisión de compra en una media de 2-3 segundos,

cuando está expuesto a estímulos. -Instintivamente.

-No significa que luego lo vaya a comprar,

pero el cerebro ya ha aceptado eso, ya lo desea,

luego le daremos más vueltas, racionalizaremos la compra

en todo lo que podamos, pero realmente,

el cerebro siempre vuelve al paso 1, que ha sido ese, ¿no?

Al menos que haya otra cosa que realmente le llame

mucho más la atención, le atraiga más y pueda desearlo más,

que entonces resetea de nuevo, y vuelve a empezar con el nuevo deseo.

Lo que decíamos de la aversión al riesgo, y acabo,

lo que decías tú, es uno de los principios,

pero tiene el otro polo, que es el sistema de recompensa.

Nuestro cerebro juega con esos dos polos siempre,

entonces, o tiene mecanismos defensivos para tomar decisiones

que teóricamente, y por biología,

se defiende de un posible perjuicio, el perjuicio puede ser la pérdida,

aquí estamos hablando de la pérdida, o la otra parte que es decir

mi instinto de supervivencia, ya no pienso en el mañana,

pienso en el ahora, y esto hace que me coma la golosina

en vez de guardarla para luego, eso es biológico totalmente,

que es el sistema de recompensa.

-Yo creo totalmente en lo que estáis comentando,

y es un hecho, la gente no ahorra por que sí, es muy complicado,

y es que somos muy emocionales.

También nos falta mucho lo que estamos comentando de la educación,

mi marido es director financiero de una multinacional,

yo trabajaba en banca, y antes de montar Fintonic,

me peleaba con él para cuadrar las cuentas.

Es decir, necesitamos a alguien que nos ayude.

"¿Dónde se ha ido el dinero?", Y yo qué sé, por qué estoy

en descubierto, hacíamos Excel, guardábamos los tickets,

y al final, por aquí y por allá, el efectivo se iba,

y a quien no le habrá pasado que haya dicho:

"¿Dónde se me ha ido el dinero y por qué se va tan rápido?",

Porque vas comprando... Entonces,

uno de mis motivos al fundar Fintonic fue ese,

porque cuando te das cuenta, que para mí, es el primer paso

del ahorro, el primero, el más básico de todos,

dónde se te va el dinero, qué estás gastando,

y luego, si te interesa o no. No soy una loca que diga

a los usuarios que tenéis que ahorrar, pero simplemente

digo que haceros conscientes de en qué estáis gastando,

para ver si os interesa o no gastarlo.

Saber qué gastas en supermercados, algo tan sencillo,

qué gastas en supermercado, en móvil, en niños...

Y eso, hacerlo tú solo, es muy arduo, y si tienes cuentas de otra gente,

entonces... O por ejemplo, para los mayores,

a mi padre, a mis suegros, les llevo las cuentas,

porque de un golpe de vista lo ves,

tienes cinco bancos, tres bancos, dos bancos,

y ves dónde se te va el dinero de verdad,

y si quieres pagar X comisiones, X tarjetas... X seguros.

Muchísima gente tiene tres seguros de vida y no lo sabe,

porque se los han cruzado con otros productos.

Por supuesto, esa gente no quiere ese seguro de vida,

a lo mejor no quiere ahorrar, pero ese dinero es suyo.

Si directamente eso lo cancelara... Ya sería un paso para ayudarles.

Creo que no podemos luchar contra la gente y decirles

ahorrar como locos, pero sí, poquito a poco, con herramientas

les estás diciendo que si no vamos a tener pensiones a futuro,

podemos quitarnos, lo del preahorro que estabas diciendo,

pero lo tiene que hacer automáticamente una máquina,

porque ellos no lo van a hacer, porque van a llegar a una tienda

y van a comprar, yo también tengo impulsos, y tengo tres hijos,

y no ahorro, "¿Tú ahorras con Fintonic?", pues no, no ahorro,

tengo tres hijos y gasto, pero gasto menos, es decir,

no estoy malgastando, no me he vuelto una loca.

¿Dónde tiramos el dinero cuando malgastamos?

Bueno, compramos muchas cosas que no necesitamos.

Por ejemplo, estás comprando ropa, porque a lo mejor estás triste,

estoy triste, qué hago, voy a comer, me voy a gastar...

Creo que si estás muy ocupado, no tienes tanto tiempo para gastar,

pero es una realidad, hay mucha gente que prefiere,

y esto es muy frívolo, de gente que tiene más dinero,

porque esto no se puede decir a toda España, mucha gente

lo está pasando muy mal, pero hay gente que sí que tiene dinero,

y tiene que estar ocupado, o trabajar, o hacer algo,

porque si no, sale a la calle y para en la ferretería y compra

una cosa, y para en otro sitio y compra algo que no necesita,

porque somos impulsivos, gastamos. No creo que sea malo, es decir,

hablamos del ahorro, pero hay que consumir, mantener la economía,

consumamos todos pero guardemos un poquito para el futuro, ¿no?

Vamos a ver una pieza, una pieza, una noticia,

que yo vi en el Telediario hace muy poco,

y creo que nos puede servir también para hablar sobre este asunto.

Gastarse el sueldo del mes en un móvil.

El nuevo iPhone saldrá a la venta por casi 1400 euros,

lo mismo que una familia española se va a gastar en todo el curso

escolar, en hacer la compra, por ejemplo, de un mes.

-Una barbaridad. -Si hay quien lo compre, pues bien.

-¿Es un precio ajustado? -Calidad-precio, no.

-Hay que tener en cuenta, sin embargo, la funcionalidad

de este tipo de smartphone. -Ahora mismo,

lo que llevamos en el bolsillo es un microordenador y de hecho,

este iPhone cuesta lo mismo que un portátil de gama alta.

-No es el único fabricante que se ha subido al carro de la gama alta

por encima de los 1000 euros, Samsung le sigue de cerca.

Ambos desarrollan su propia tecnología

que repercute en el precio final.

Pero Apple ha sido capaz de vender un 30 % más alto

según Kantar Worldpanel, por la percepción que el usuario

tiene de su marca. -No son clientes, son fans,

y también se van a comprar el producto

porque les atribuye una especie de estatus social.

-En España, el smartphone más barato cuesta menos de 100 euros,

y los que más se venden, entre 200 y 400.

Para incrementar beneficios, las marcas tenderán

a competir por lo alto. -Estoy completamente convencido

de que la mayor parte de fabricantes, antes o después, van a entrar

en esa barrera psicológica de vender teléfonos por encima

de 1000 dólares, o 1000 euros. -Yo nunca tendría un móvil tan caro.

-El móvil que gasto normalmente vale esa cantidad.

-Según los expertos, nos iremos acostumbrando.

(Música)

Parece un espanto, ¿no?

Lo de gastarse en un móvil el mismo dinero que cuesta

la educación de uno de los hijos durante todo el curso.

Y lo peor, si me permite, Ramón, es estar toda la noche sin dormir

en una cola, en la calle, hasta las 10, que abren la tienda,

para ser de los primeros que se compre el equipo, ¿no?

Yo no creo que esa sea una conducta general,

pero la verdad es que es poco racional.

-Sí. Os voy a contar una anécdota respecto a lo del móvil.

Hubo personas que, cuando publiqué

el libro de "Ten peor coche que tu vecino", me dijeron:

"No debería llamarse así, debería llamarse

'Ten peor móvil que tu vecino'". Y la palabra clave es

lo que han dicho en la noticia. Es "estatus".

Muchísimos de los objetos que compramos se han transformado

en un símbolo de estatus, el coche, por ejemplo,...

Hay una anécdota graciosa. El Porsche Cayenne,

en los concesionarios, lo llaman el coche 10.

Cuando me dijeron esto la primera vez,

pensaba que era el coche 10 porque era un coche muy bueno.

Y no es así, es el coche 10 porque la gente que lo compra

lo paga a 10 años.

Y esto está pasando también muchísimo con los móviles

y con muchísimos símbolos de estatus. Es...

Para mí, es muy importante el estatus y lo termino...

Tan importante que lo termino pagando a plazos.

Porque si me lo comprara de forma inmediata,

me costaría muchísimo. Me daría un dolor enorme,

que sabemos que por la propensión que tenemos, lo que hemos hablado,

la parte biológica, me cuesta mucho. Pero si soy capaz de hacerlo

con el crédito y pagarlo a muchos años,

no siento dolor ahora y, sin embargo, tengo un objeto de estatus ahora.

Este es otro tema que en el tema de ahorro deberíamos hablar.

Es el tema del crédito. El tener un crédito rápido

y un crédito muy fácil hace que consumamos mucho más.

Activa mucho el consumo y activa el consumo de la sociedad,

pero al contribuyente, o sea, a la persona, muchas veces,

le pone en unas situaciones... Primero, que no puede ahorrar,

y segundo, que le pone en situaciones financieras muy difíciles.

Yo tengo muchísimos amigos que en la crisis lo han pasado

muy mal porque no podían pagar la hipoteca.

La hipoteca, el crédito del coche... Entonces, el tema del crédito

también hay que hablarlo porque está muy ligado al ahorro.

-En esto os llevo la contraria a todos.

Si alguien quiere comprarse un iPhone X, este teléfono,

tiene el dinero, ahorra y consume, le es útil y le gusta,

¿por qué no? Que se lo compre. No entiendo...

¿Por qué vamos a juzgar a esa gente? A lo mejor, a ellos les es útil

o trabajan en mi oficina. Gente que son de aplicaciones,

son gente muy tecnológica... Que es lo que más le puede gustar

en la vida. Le gusta más que una cena en cualquier restaurante...

No comería porque le encanta la tecnología,

porque le encantaba ir más rápido, porque le encanta recibir

una respuesta más rápida, porque... le emociona la tecnología.

Cada uno tiene sus gustos. Es decir, yo no puedo juzgar

a esa gente que se quiere comprar un bolsazo

o se quiere comprar un bolsillo pequeño...

A mí no me gustan los coches. Mi coche está lleno de golpes.

Tengo un coche corrientito, pero si me gusta la tecnología...

ahorraré, conscientemente...

para comprarme algo que a mí sí que me aporta un valor.

Entonces, yo creo que no se puede juzgar a la gente...

No tiene por qué ser por estatus. En eso, no estoy de acuerdo.

Habrá gente que lo haga, ¿eh? Porque quiera tener un estatus

y quieras fardar y tal... Pero hay otra gente que no,

que es que les gusta de verdad. Es algo muy bueno para ellos

porque les aporta un valor. A lo mejor, nos parece una locura.

A lo mejor, la gente que se lo compra,

igual que puede ir a comprarse un cochazo,

puede comprárselo... A lo mejor, hay gente que no,

pero hay gente que sí. Y a esa gente le aporta.

Entonces, a mí me parece... Me encantaría que todo el mundo

ahorrara y esa gente que ha ahorrado, si se quiere comprar el iPhone X,

como si se quiere comprar una casa en Nueva York...

O sea, cada uno tiene unas apreciaciones distintas.

Mi pregunta es...

¿Has sido víctima de algún truco de neuromarketing?

Evidentemente, una casa, como en este caso Apple

o su competidor directo, desde luego, trabajan mucho la investigación

de las conductas, evidentemente. Y saben algunas cosas, ¿no?

De hecho, bueno, algunas son públicas.

Ya no se trata de esto. Voy un poco por la línea

que estabas argumentando y es que no es posible racionalizar

las decisiones de compra, no en todos los casos

ni de todas las maneras. Si esto lo hiciéramos así siempre,

la mitad de las marcas no existirían. Las marcas existen, precisamente,

porque tienen, a lo mejor, mayor peso que lo que puede ser

la propuesta que te están vendiendo. Y eso es lo que hay detrás, es decir,

esto es lo que ha pasado. Si hay gente que puede pagar dinero

y lo quiere comprar, pues es una experiencia para ellos.

Y la marca también juega con esto. Bravo por ellos, que lo han hecho.

Otras marcas tendrán que jugar con otras estrategias, ¿no?

Evidentemente. Claro, luego, si lo ponemos en contexto

y lo comparamos, es decir, oye, esto es, a lo mejor,

la renta media de una familia... o el gasto medio de una familia

en educación al año, evidentemente; si hacemos estas comparativas,

al final, el dato se vuelve un poco más falaz o, incluso,

más dramático. Realmente, al final, estamos hablando de que hay

mercado para todo. Hay mercado para esto,

hay mercado para móviles más básicos...

Hay propuestas de todo tipo, ¿no? Entonces, yo creo que aquí,

simplemente, ha sido una gran estrategia,

digamos, una compañía muy grande, que tiene una gran estrategia

de marca más que de producto... Es posible que si racionalizas

la compra objetivamente y no hay ningún tipo de emoción

que te influya, pues digas... A lo mejor,

esta no es una compra realmente conveniente, ¿no?

Pero no es eso, nuestras decisiones no están en ese lado.

-Sí, lo que ocurre es que... Me gustaría matizar dos cosas.

El problema de lo que decía Lupita, que evidentemente es cierto,

es que, quizá, la experiencia de lo que he visto y he observado,

pues es que las personas que tienen un nivel de renta elevado

no suelen, precisamente, malgastar, digamos, o adquirir

este tipo de bienes más... En ese caso,

yo creo que son ahorradores y muy racionales, ¿eh?

El problema es que, a veces, como consecuencia de lo que comentaba

el compañero de las marcas, de lo que llamamos

en teoría económica y microeconomía la diferenciación del producto.

La gran mayoría de los mercados son mercados de competencia

monopolística, es decir, hay muchísimas empresas,

pero la clave es saber diferenciar el producto.

En definitiva, todo esto que estamos hablando,

estamos hablando, evidentemente, más del consumo que del ahorro...

Porque, evidentemente, uno crece a costa del otro.

Pero... pero... es importante...

Esa es la clave, precisamente, de lo que es el marketing.

Es decir, diferenciar y crear esa demanda de esa marca particular.

-No te queda más remedio si las empresas tienen que sobrevivir.

-Por supuesto. -La manera que tienen de hacerlo

es buscar ese punto de diferenciación cuando, insisto,

vivimos en un mercado de paridad. Es decir, tienes muchos productos

equivalentes, te vas a un supermercado,

te vas a la sección de lácteos, por ejemplo, te puedes volver loco.

-Sí, pero ojo... -Entre las marcas, las gamas...

-En esos casos, la empresa debe ser consciente

de que cualquier variación en el precio va a afectar

muchísimo a sus ventas. Porque es evidente que tienen

muchísimos sustitutivos. Además, todos buenísimos, ¿eh?

-Pero tú, fíjate, que el precio no tiene siempre la importancia...

Tiene mucha importancia el precio, además, posiciona producto.

El precio, a lo mejor, es el único referente

que tiene un consumidor para saber si ese producto es mejor o peor.

Inconscientemente.

Luego, no se corresponde la relación calidad-precio

muchas veces, no existe de esta manera tan clara, ¿no?

Es cierto lo que dices. Realmente, el precio

es solamente un factor, pero hay otros muchos.

Una de las P del marketing es el precio, pero hay otras también...

Por ejemplo... Sí. Por ejemplo...

Las P de marketing son, por otro lado, el producto,

otro puede ser el posicionamiento, "placement", en el punto de venta,

las promociones que hagas o la publicidad...

Es decir, que vas construyendo una serie de variables

alrededor de producto distintas... -Lo vas diferenciando...

-Es decir, estás, digamos, creando una percepción con todo esto

que no solamente es ni el propio producto en sí

ni solamente también es el precio. Todas esas variables influyen,

evidentemente que influyen. Entonces, claro,

cuando tratamos de ser racionales y lógicos,

pues iremos un poco al factor calidad y el precio que tiene.

Pero pocas veces ocurre eso, muy pocas veces, ¿no?

Es muy difícil. Además, es un esfuerzo muy grande

que tiene que hacer nuestro cerebro. Así de claro.

Porque la parte cognitiva racional requiere un gran esfuerzo.

De hecho, el 20 % de la energía que consumimos al día

la consume nuestro cerebro y eso es algo que, realmente,

es un proceso casi, casi traumático. Entonces, nuestro cerebro

siempre busca atajos y toma decisiones de manera automática.

Por supuesto, en todos los ámbitos de la vida,

y en el del consumo también. -Cuidado.

Hay una cosa que quería comentar. Juan José ha dicho una afirmación

que la hemos aceptado todos como si fuera... verdadera

y quería comentar sobre ella. Las personas que ganan más dinero...

actúan de forma más racional y no caen en este tipo de cosas

que comenta Juan. La experiencia que yo he tenido es muy diferente.

La experiencia que yo he tenido... Me han encantado

las cosas que has dicho, Juan José, del tema de racionalidad, de...

Yo he visto... En todas esas trampas, caemos todos.

O sea, tenemos que ser conscientes de que caemos todos.

Y caen las personas que tienen una educación altísima,

que tienen doctorados, que tienen ingenierías superiores,

y las personas que no tienen educación...

Caemos todos. Curiosamente, yo trabajo mucho con personas,

sentándome con personas, y me sorprenden muchísimos casos.

Directores generales de empresas con los que me siento...

que sus finanzas personales son un absoluto desastre,

que no ahorran nada. Que tienen sueldos

por encima de 10 000 euros al mes, o sea, los ingresos

de una familia española, ellos los tienen cada mes...

y no ahorran nada. -Yo hablaba de personas

con un patrimonio importante, no hablo de rentas...,

hablo de patrimonio. -Yo hablo de gente

que tiene unos ingresos altos. Ingresos altos

no quiere decir ahorro. Eso es importante que lo sepamos...

-Por supuesto. -Que muchos casos... Hombre, claro,

si tenemos un patrimonio importante, por definición...

Os estoy escuchando; pero, en el fondo,

yo creo que es una cuestión...

Vuelvo otra vez... de coco. Exactamente.

Nuestro cerebro está así. En esta historia,

cuando uno cobra 15 000 euros al mes, dice:

"Me lo puedo permitir". Y se lo gasta

porque se lo puede permitir, aunque no lo necesite.

Y hay otras personas, yo tengo un amigo,

que es que han sido educados... La gente dice: "Es que es un rata".

O los amigos... "Este es un rata".

(Risas)

¡No! Es que él ha sido educado a no derrochar el dinero.

En la austeridad. -Eso está muy bien.

Es que viene de la educación. Ahora tengo tres hijos pequeños,

y les ves y tienen un impulso y quieren...

Es impulso. Quieren lo que ven en la tele. Hay que educar.

"Oye, mamá, ¿por qué tienes el coche con el golpe".

En ese momento, me entra la risa y digo:

"¿Pero tú llegas al colegio o no?".

(RÍE)

Pues ya está. O sea, tienes que educarles

desde pequeñitos y no ceder. Hay muchas madres

que porque a lo mejor no lo ha tenido y ahora quieren, como recompensar

a sus hijos a día de hoy, y se ha vuelto toda una locura.

En realidad, hay que hacer consciente a la gente de lo que necesita

y lo que no y lo que le hace feliz, pero eso no quita que yo creo que...

Es que lo digo porque me hace gracia porque se acababa de comprar

el iPhone X uno de mi oficina, que se dedica a desarrollar iOS,

que para él eso es lo mejor del mundo.

Pues hay cosas que para determinada gente

que sí o sí para ellos es mejor; pero, a lo mejor,

esa persona no se va a comprar el coche ni va a salir a cenar

ni nada de nada. -Es una cuestión de preferencias.

-Cuestión de preferencias, al final, pero hay que ver qué es necesario.

A medida que va pasando el tiempo, vamos descubriendo

ángulos distintos. Voy a poner un ejemplo

y que no se me enfaden los fabricantes de coches.

¿Para qué hay que comprar un coche en una ciudad como Madrid

o Barcelona? Es decir, si no vas a poderlo utilizar

la mayoría de las veces. Sí, es posible que una vez al mes

quieras ir de viaje... Lo alquilas.

Es más, hay coches de esos de alquileres por horas

y tendríamos ahí una cuestión. Sin embargo, compramos coche, ¿vale?

Hay otra cosa que me preocupa que hay que decir.

¿Cómo evitamos que engañen a la gente mayor?

Con cosas que no son necesarias ni las van utilizar

ni van a saber... Ojo, que yo creo que la gente mayor

utiliza más los ordenadores de lo que parece y las tabletas

y los teléfonos, ¿eh? Cuando vas al autobús,

miras en el asiento de gente mayor delante

y ahí están con el teléfono, poniendo mensajes y demás.

Ramón, ¿sabes una cosa? Este tema, a mí, personalmente

me preocupa porque lo he sufrido personalmente.

A mi abuelo, hace unos años, justo un tema parecido

con el tema de ahorro de electricidad.

Le llamaron a la puerta y le terminaron convenciendo

de que firmara una cosa de ahorro de electricidad que, al final,

no era un timo, pero algo parecido. Por ejemplo, Richard Thaler

toca un poco el tema del paternalismo libertario,

que es hacer medidas a nivel de gobierno, a nivel de sociedad,

para proteger a ciertos colectivos y empujar en ciertas direcciones.

Ese tipo de cosas se están haciendo en la sociedad.

Hay muchas cosas, por ejemplo, prohibir la puerta fría

de ciertos productos.

Pero coincido totalmente en que eso es un tema preocupante.

Hay ciertos colectivos que...

Y con ciertos tipos de productos se puede engañar a la gente.

Tenemos un minutito. Minutito que se pasa volando.

Quiero que cada uno de ustedes me dé...

A mí, no... O sea, a mí, pero sobre todo los espectadores

uno o dos consejos para ahorrar. Por supuesto,

usted me puede decir que me apunte en su aplicación.

No. Que sea operativo en casa. Si quieres ahorrar,

si quieres controlar tu economía... En el fondo,

eso es ahorrar, pues tienes que hacer lo que sea.

¿Empezamos por usted? Sí.

Bueno, en primer lugar, diría una frase que creo

que es bastante clara y, en cierto modo,

es lo que decía Lupina. No hay que tirar

los extractos bancarios directamente a la papelera.

Claro, hoy en día, hay herramientas magníficas,

como las que ellos ofrecen, para controlar el gasto.

Pero es muy importante que dediquemos algún tiempo a ver, efectivamente,

en qué nos estamos gastando nuestra renta.

Desde luego, la otra cosa, tampoco voy a descubrir nada,

es elaborar un presupuesto. Es decir, hay que discernir

muy claramente, hacer un listado... Gastos que tengo fijos,

por lo tanto, de los que no puedo prescindir;

y gastos que, en cierta medida, sean prescindibles.

Luego, lo que también citábamos. No vale decir:

"El año que viene voy ahorrar". Hago esa firme promesa y, luego,

no cumplo nada. No, no. Esto es algo que hay que hacer

todos los días, perdón, al menos, me refiero...

No, no. En general, un hábito, una constancia de control.

Sencillamente eso. Lupina.

Yo diría...

entender dónde se va el dinero, punto 1.

Luego, una regla muy fácil para que la gente se acuerde,

50-30-20. 50 %, tus gastos fijos de casa, hipoteca...

El 30, me voy a dar un capricho, que puede ser lo que sea,

ropita, lo que quieras... 20, ahorra ese 20.

Inténtalo hacer todos los meses y ese 20 quítatelo antes.

Pero 50-30-20. Entonces, vamos a conseguirlo.

Luis...

Yo os voy a hablar de dos cosas.

El primer consejo es muy sencillo: No ahorres a final de mes,

ahora a principio de mes. Además, de forma automática.

Vas a tu banco o con quien quieras ahorrar y ordenas

una transferencia automática de todos los días 1 de mes

a esa cuenta corriente o al producto que tú quieras.

¿Cuánto? Entre el 10 y el 20 % de tu salario.

Segundo consejo. Un gasto que es muy fácil

de ahorrar de forma sencilla, el gasto de ocio.

Un método que se llama el método del sobre.

Es muy sencillo. Todos los meses decides,

con tu mujer o con tu pareja, cuánto quieres gastar en ocio.

Pones ese dinero en un sobre. Durante el mes,

vas gastando en ocio el dinero de ese sobre.

Ya está, tan sencillo. Es como el presupuesto

que decía Juan José, pero de una forma muy visual y física.

Método del sobre.

-Pues yo voy a decir algo totalmente diferente.

Yo voy a proponer un truco. Vamos a ver, esto es como...

Y lo pongo como ejemplo como podríamos decir

los que la inteligencia emocional. Es decir, una persona

que es emocionalmente inteligente, que tiene mayor capacidad

de inteligencia emocional, es porque es consciente

de sus propias emociones, lo primero, las entiende,

por lo tanto, las puede gestionar mejor y también las de los demás.

Entonces, yo diría que el truco está en ser consciente primero

de que eso te va a pasar sí o sí. Es decir, esos niveles de deseo

y de impulsividad los vas a tener sí o sí.

Si eres consciente de ello, podrás gestionar mucho mejor

tu toma de decisiones. En el momento que eres consciente de ello,

ya estás empezando a racionalizar tus conductas.

Entonces, tiene que darse ese paso previo, ser consciente de algo.

Esto es un poco como las terapias de grupo.

Cuando uno no empieza hasta que uno es adicto, por ejemplo,

al alcohol, ¿no? Que se dice que no empezará

a curarse hasta que es consciente primero y reconoce que lo es, ¿no?

Es decir, todos somos, de alguna manera,

digamos, impulsivos en ese sentido. No es la palabra exacta impulsividad.

En este caso, forma parte de nuestro cerebro biológico.

activa a nuestros sistemas de recompensa...

Si somos conscientes de eso, que lo somos...

Y si así, digamos lo que digamos, funcionamos todos de la misma manera.

Si somos conscientes de eso, luego, podremos, de alguna manera,

hacer ese cambio. Reconocer que esto es así,

incluso moderar, dejar pasar un tiempo

antes de tomar la decisión, entonces, sí que la enfriaremos,

como bien decías tú, Juan José. Eh...

Parece que este ha sido un programa de autoayuda y no.

(RÍEN)

Ha sido un programa de economía y política que queríamos hacer

cuando supimos que a Richard Thaler

le habían dado el Premio Nobel de Economía.

Este es un libro, digamos, importante,

que ha sido editado en España por Taurus,

y que puede servir perfectamente para complementar

los otros dos libros. El José Pintado,

"El economista en casa"; el de Luis Pita,

"Ten peor coche que tu vecino".

Gracias a los cuatro, gracias a ustedes por seguirnos.

Les esperamos la próxima semana.

(Música créditos)

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Millennium - Quiero ahorrar

05 feb 2018

Programa de debate presentado por Ramón Colom sobre el ahorro con Juan José Pintado, Lupina Iturriaga, Luis Pita y Juan Graña

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