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Millennium - Libros en Feria - ver ahora
Transcripción completa

Desde hace unos días el Parque del Retiro de Madrid

es escenario de la Feria del Libro, como cada año.

Novedades, muchas novedades,

calor, lluvias, tormentas de tarde...

Eso es siempre igual, la Feria del Libro.

Ustedes me permitirán un pequeño detalle.

A mí me gustaría dedicar este programa a una persona

que durante muchos años trabajó en esta casa.

Se trata de Pedro Erquicia,

le conocen del "Informe Semanal", le conocen de "Documentos TV",

de cuando fue corresponsal en Nueva York.

Y yo recuerdo especialmente un paseo que nos dimos

por esa Feria del Libro del Parque del Retiro de Madrid.

Hoy hablaremos de libros, de qué es lo que se vende,

qué es lo que interesa y no interesa.

Y lo haremos bajo la sombra o la memoria de Pedro Erquicia.

Bienvenidos a este "Millennium".

(Música cabecera)

Uno de nuestros invitados, Manuel Rodríguez Rivero

dice que la profesión de editor es la segunda más bonita del mundo,

después de la primera, que es la del escritor.

Eso está muy bien y además nos honra,

porque escritores vienen muchos al "Millennium",

pero no tantos editores, mejor dicho, no vienen casi nunca.

Hoy sí los tenemos aquí porque de ellos depende

el que leamos unos libros u otros.

Y hay veces, yo me quejo menudo, hay que buscar siempre consejo.

Me faltan prescriptores, no tengo tiempo,

me gustaría leer más.

Y cuando me pongo me gustaría no equivocarme

y que lo que empiezo pueda terminarlo,

no dejarlo 50 páginas más allá porque no me interesa.

Tenemos editoras, tenemos una librera,

que después de la película de Isabel Coixet,

las libreras son algo así como lo más digno de lo dignificante

de una profesión tan digna como son dignos los libros.

Pero déjenme que les presente sin más a los invitados.

Raquel Gisbert, bienvenida. Filóloga.

Desde el año 2013 es Responsable del Área de Ficción

de la Editorial Planeta.

Ha sido la descubridora de María Dueñas

y su "Tiempo entre costuras".

Ha trabajado con autores a los que yo quiero mucho,

como Fernando González Delgado, o como Boris Izaguirre.

Con su equipo está desarrollando carreras de autores

como Eva García Sáenz de Urturi,

con su "Trilogía de la Ciudad Blanca".

Y ha llevado la ficción juvenil a la categoría de "best seller"

con autores como Blue Jeans.

Vamos a ver, ¿cómo se hace esto de "El tiempo entre costuras"?

¿Uno va con una pila, con una linterna?

¿Dónde busca a María Dueñas?

No, no, no... Buscas, pero realmente encuentras.

Yo creo que la clave de los grandes "best sellers"

es que están ahí, esperando que alguien los pulse, los toque,

y los industrialice, quiero decir,

los incluya en todo este proceso que finalmente

va a dar con el lector, va a buscar y va a encontrar también al lector.

Pero sí, así fue "El tiempo entre costuras"

y cuatro libros después yo creo que María ha demostrado

que era una escritora que estaba esperando su oportunidad.

¿Antes qué hacía? Era profesora de universidad,

profesora de Inglés, filóloga también.

A mí "El tiempo entre costuras" me pareció que es un "best seller"

con mucho talento. (ASIENTE)

Dígame una cosa. ¿El "best seller" lo hace el autor

conoce el Departamento de Marketing? No, lo hace el autor.

Sin ninguna duda. No sé si mi compañera editora

estará de acuerdo. Luego lo discutimos.

Pero estoy segura de que lo hace el autor.

Y si un libro no tiene talento, por mucho equipo que haya detrás,

si un autor no tiene talento es muy difícil extraerlo.

Todos los autores, los autores de "best selles",

y ahora pienso en uno en concreto,

¿los escriben los autores de "best sellers",

los autores que firman, o hay remiendos más tarde?

Yo creo que hay mucho pudor a hablar de un proceso de edición normal,

que sucede, creo, en todos los libros y no...

O sea, igual que hay en proceso de producción en el cine, la música,

pero los autores firman hasta la última línea de sus libros.

Ya. Y esto es así.

Pero ¿se las escriben todas él? Una cosa es que las firmen y otra...

No, no, no, son autores y las escriben ellos.

Muy bien, gracias por estar aquí.

La señora Lola Larumbe,

directora de la Librería Rafael Alberti de Madrid,

donde empezó hace 38 años. Esa semivocación frustrada, ¿no?

Que lo sepa. (RÍE) ¿Tantos años?

Licenciada en Ciencias Biológicas,

ha aprendido el oficio desde el terreno.

Su buen hacer le valió en el año 2004 el Premio Librería Cultural.

Considera que los libreros son piezas indispensables

por la transmisión del entusiasmo por el libro y la lectura.

O sea, usted no es partidaria del algoritmo.

Pues la verdad es que mientras haya personas que les gusta leer,

que les gusta vivir rodeados de libros,

que no les importe las jornadas largas,

como las que se hacen en las librerías,

los guste la atención al público,

les guste eso, una vida entre libros,

pues mientras ese tipo de personas exista

pues será mucho mejor siempre que un algoritmo.

Los algoritmos... (RESOPLA)

Nos van a... Pero los algoritmos aciertan.

Sí, puede ser que acierten,

pero yo creo que donde esté la mirada,

donde esté el sonido de la palabra, donde esté la conversación,

hay algo que se llama intuición,

intuición que se desarrolla en las librerías

y que lo desarrollan los libreros cuando llevan mucho tiempo,

porque un librero se hace en una librería y después de mucho tiempo.

Esa intuición para conocer a esa persona que viene,

a encontrar su libro dentro de ese marasmo de libros

que hay en una librería y de lo que es el marasmo

de publicaciones en España.

A usted le llega de pronto un paquete, uno, he dicho,

no todos los que le llegan cada semana.

¿Usted lo abre todo y lo expone?

¿O hay paquetes que devuelve sin exponer?

Nosotros escogemos los libros que nos llegan.

Es decir, algunas veces nos llega alguna cosa que no hemos pedido,

pero el 95 % de los libros que hay en nuestra librería

son escogidos, son elegidos.

Ustedes son muy protectores y no lo cuentan,

pero yo creo que es bueno que los espectadores sepan

cómo funciona la industria editorial,

que a lo mejor es exactamente parecida a la de los...

Cines, vamos a poner por ahí.

Y que sin embargo, no saben cómo es y es bueno que conozcan

cómo funciona todo eso.

¿O no? El señor Manuel Rodríguez Rivero.

¿Es bueno que lo sepan o no?

Sí, sí, yo creo que es buenísimo y que además es muy clarificador.

Sobre todo, en el sector como yo creo que es el sector editorial,

que se ha caracterizado muchísimas veces

por un excesivo secretismo.

El señor Manuel Rodríguez Rivero es periodista cultural,

comentarista cultural,

ha colaborado en una cuarentena de medios de comunicación,

dirigió en su día las editoriales Alfaguara y Espasa-Calpe,

ha sido asesor de dos ministros de cultura,

profesor en másteres de Edición Literaria,

y desde el 2008 firma la columna Sillón de Orejas

en el suplemento "Babelia" de "El País".

Yo creo que le he leído todo lo que ha publicado ahí.

Muchísimas gracias.

Y antes la leía en el suplemento cultural del diario "ABC".

Cree que editar, tal como he dicho antes,

es el tercer mejor oficio del mundo, ahora lo modifico,

después del oficio de lector

y del oficio de escritor.

No estoy muy seguro de que leer sea un oficio,

pero sí, si hablamos de actividades,

para mí, la actividad más gozosa es la de leer.

La segunda actividad más importante es la de escribir

y por último, yo creo que la edición es uno de los mejores oficios

que se pueden hacer.

Usted se sienta en su Sillón de Orejas,

es envidiado por muchos, y coge un libro.

¿Cuántas páginas tiene que leer para que piense...?

Yo creo que era el editor de Anagrama que decía...

Ahora siento si no lo dijo él,

"Un libro se lee, se coge un whisky con hielo,

empiezas a beber", no, sin hielodecía él,

"y que si ves que aquello no avanza, lo dejas,

el whisky y el libro, las dos cosas".

Yo dejo antes el libro que el whisky, en todo caso. Sí.

(RÍEN)

Pero vamos a ver, yo es que claro, he sido cocinero antes que monje,

es decir, he sido editor muchos años y sé leer de muchas maneras.

Sé leer como editor, es decir, lo que otros llaman "en diagonal",

para hacerme una idea del libro.

Sé leer por placer,

que era la primera forma de leer que yo aprendí.

Y sé combinar ambas.

Entonces yo recibo muchos libros cada semana

y tengo que decidir cuáles libros, de cuáles libros hablo

y de cuáles libros no hablo.

Tengo libertad absoluta afortunadamente.

Entonces, yo leo mucho al bies.

Quiero decir, yo me hago una idea de un libro,

lo suficiente para...

Porque no soy exactamente un crítico literario,

en cuyo caso yo creo que hay que leérselo todo.

Yo aprendí a dejar los libros cuando me parecen un horror

o cuando no me interesan nada

o con los que ya no tengo química desde el principio.

Pero de los libros que hablo profundamente son libros que leo.

Yo, mi trabajo es leer todos los días de la semana.

Pero si fuese editor ahora,

a lo mejor tomaba un libro, lo empezaba a leer

y decía: "¡Qué horror!", pero tiene un público.

Bueno, los editores cuentan, afortunadamente,

con un comité de lectura que les ayuda.

Un editor no puede leer exactamente todo.

Mi maestro, que era Jaime Salinas,

se rodeaba de un cuerpo de jóvenes "letraheridos"

que le ayudaban a elegir los libros.

Y sí, así es como funciona esto. Quiero decir, los editores

no pueden leer todos los libros de arriba abajo.

¿La palabra "letraheridos" existe en castellano?

Sí, ya sí. ¿Ya sí?

Es un catalanismo, del "lletraferit", y que he pasado al castellano.

Me gusta, porque además yo creo... ¿Y "culturaheridos"?

No, eso no lo conozco. Es lo mismo, pero aficionado...

No, no, yo no la he empleado nunca.

A usted le gustan los libros, el cine, la ópera...,

el teatro, el arte,

como parece que le guste cuando yo leo sus columnas.

A mí me gusta mucho el cine, entonces soy cinéfilo también.

(RÍEN)

Bueno, hablaremos un poco más tarde porque antes quiero presentar

a doña Blanca Rosa Roca.

Estudió Ciencias Económicas, Sociología y Marketing.

Después de diversos cargos de responsabilidad en el Grupo Zeta,

Ediciones B en concreto,

en 2003 fundó Roca Editorial junto a cinco socios.

En este tiempo, Roca Editorial ha conseguido hacerse un hueco

en el mercado de autores tan destacados

como Noah Gordon, John Verdon,

como Naomi Alderman,

entre los escritores, digamos, internacionales o extranjeros,

y un gran número de autores españoles.

¿El mercado español se está americanizado?

Bueno, por un lado si yo voy a mis inicios como editora,

en la época, en los 90 o así, no había tantos autores españoles.

O sea, era un mercado de autores franceses,

ingleses, americanos..., y ahora hay muchísimos más autores

y podemos mirar los números, muchísimos más autores.

Hice un ejercicio hace un tiempo con el Nielsen

de muchos más autores españoles y que son los que más venden,

muchas veces, más que los internacionales.

O sea, que no creo que se americanice en ese sentido.

Puede americanizarse en la gestión del libro, en...,

pero como autores hay muchos más y vemos las listas de ventas, es así.

Puede ser que por el hecho de que los autores españoles

pueden hacer promoción de sus libros.

Claro, sí. En cambio, los internacionales

vienen un día, corre, corre que te pillo y se van.

Y se van, y se vuelven a ir, eso es verdad.

Y lo que necesitamos de los autores internacionales

es que hayan funcionado en su país.

Has nombrado a Naomi Alderman.

Bueno, pues ha tenido unas críticas y unos premios espectaculares.

Entonces, es un libro que puedes comprar antes de que sea éxito,

pero confías, con lo que te dice la gente también,

y te lees el libro, por supuesto.

Pero yo creo que cada vez hay más autores españoles.

¿Cuántos cursos de escritura hay ahora?

Es que nos llegan manuscritos...

¿Cuántos manuscritos te llegan que pasan por un curso de escritura?

Muchísimos. Yo creo que en ese sentido

hay muchos más autores que por lo menos cuando yo empecé.

¿Por qué algunos libros enamoran y otros no?

Sí, yo siempre digo que hay libros que tienen chispa

y que esa chispa salta y entonces empiezas a vender;

y otros, que pueden tener algo parecido a la chispa,

pero no llegan a saltar nunca. Entonces es difícil, es muy difícil.

Lo que decía Raquel también, el tema de que lo hace el editor.

Yo creo que lo hace el conjunto, el lector también.

El lector de golpe empieza a escoger un libro porque le ha sonado,

por el boca a oreja, que es el mejor marketing que existe,

porque la librera se lo recomienda a la gente...

Tiene ese halo de éxito que a lo mejor otros libros,

que, bajo mi punto de vista o de la editorial

pensamos que tienen que funcionar, y luego se quedan a medio camino, no...

Y dices "Ostras, ¿y por qué no?".

Y algunos que son de autores internacionales

y dices: "Ostras, está en las listas de los más vendidos

en Inglaterra durante 20 semanas, 30 semanas,

y aquí no ha llegado a cuajar. ¿Por qué?".

Vamos a ver un reportaje, como siempre,

y después de ese reportaje tenemos ya dos preguntas encima de la mesa

para que nuestros invitados puedan ir...

Hablando, charlando, conversando

y ofreciéndonos argumentos para que los aprendamos.

(Música)

El reto es lograr que el libro llegue al mayor número de lectores.

Ese es el trabajo del departamento de marketing de las editoriales.

El primer paso es averiguar las necesidades del público,

lo que les gusta leer y en qué formato.

¿La meta? Despertar su interés

y dar a conocer a los autores y a sus historias.

Dar a conocer ese libro al mayor número de personas posibles

y al lector que le pueda gustar.

Entonces, en función del género y del tipo de lanzamiento que es,

nos focalizamos más en unas áreas de promoción que en otras.

Y, digamos, que todo libro tiene su oportunidad en el mercado

porque siempre habrá un lector que le estará esperando.

La estrategia de promoción comienza meses antes de la salida del libro,

con una campaña que crea expectativa en las redes sociales

y en los puntos de venta.

Antes de la salida del libro empezamos a trabajar, sobre todo,

la parte digital, redes sociales, para crear expectativa

con la salida del libro.

Luego, una vez que sale el libro, trabajamos la parte de medios,

la parte de promoción del autor.

Las redes sociales ayudan a multiplicar la visibilidad

de los ejemplares y a difundir diferentes géneros.

Para ello, las editoriales elaboran contenidos específicos,

destinados a los distintos segmentos del público.

Nosotros lo que tenemos son unas redes sociales de grupo,

que se llama Me gusta leer, que los tenemos en todos los perfiles,

en YouTube, en Facebook, en Twitter en Instagram,

y luego, lo que tenemos son perfiles acotados por el género

que lee cada lector.

Por ejemplo, tenemos un perfil para lectores de novela negra,

un perfil para lectores de romántica...

La industria editorial también desarrolla

técnicas de marketing y venta para ampliar

el círculo de compradores fieles.

Una de las acciones que nos funciona muy bien

es hacer un concurso con un "Meet and greet",

que es conocer al autor, a lo mejor, 10 minutos antes de una presentación

y que ese lector pues tenga unos minutos

para que se puedan conocer y hacerse una foto

e intercambiar experiencias.

Según la Federación Europea de Editores,

España se encuentra entre los países de la Unión

que publican más novedades. De hecho, el año pasado

se registraron más de 87 000 nuevos títulos.

Entre los géneros más demandados:

el libro juvenil, infantil y didáctico.

Y las comunidades que lideran el ranking de registros:

la Comunidad de Madrid y Cataluña.

Las editoriales promocionan a los autores más exitosos

con exhibiciones adaptadas al tamaño de los puntos de venta.

Una gran superficie acoge un número de ejemplares muy grande,

entonces, a lo mejor hacemos grandes expositores

o grandes exhibiciones.

En el caso de Ken Follett,

hicimos un barco muy grande

recreando un barco que sale en la cubierta del libro.

Para librerías pequeñas, hacemos materiales más pequeños,

que ellos puedan colocar, que puedan colocar en escaparates,

hicimos un barquito pequeño.

Se buscan nuevos talentos que seduzcan al lector,

pero ¿asistimos a un panorama en el que se refuerza

el "best seller" y el dominio de los grandes autores?

¿Hay un auge del ensayo y de las historias de no ficción?

(Música)

Yo siempre tengo la duda cuando hablamos de cine,

cuando hablamos de libros,

es ¿cuál es el objetivo de la industria?

¿El número de libros publicados?

¿La facturación?

¿La rentabilidad?

Porque yo no sé si los "best seller", a lo mejor,

tienen una gran inversión,

pero luego no funcionan bien o no se venden bien

y pueden ser, incluso, no rentables.

Podríamos hablar de algunos otros extranjeros,

que fueron grandes "best seller"

cuando salieron con sus primeros libros

y que, sin embargo, ahora están en unas cifras comedidas,

aunque ellos siguen vendiendo los derechos

de sus libros al mismo precio,

en las ferias esas de Frankfurt y a dónde van ustedes a comprarlos.

Siguen vendiéndolos a unos precios elevadísimos.

¿Cuál es el objetivo realmente?

¿Ustedes se sienten a gusto publicando

unos libros de grandes autores?

¿Se sienten a gusto vendiendo cada vez más, aunque sea morralla?

Yo puedo decir a mí lo que más me gusta es descubrir un autor.

Cuando lees un libro y resulta que te gusta

y no es conocido, pero que al final consigues que llegue al público,

que se vendan decenas de miles o así,

eso a mí es lo que más me gusta de mi trabajo, descubrir.

Luego tiene que estar atrás todo el tema del marketing que se comentaba,

apoyar al autor, hacer todo lo que haga falta,

hablar con los libreros, presentarles,

que es una de las cosas que Lola sabe que nosotros hacemos mucho

porque nos gusta...

O sea, para mí lo más bonito es eso. Por supuesto, tengo una editorial

y lo que tengo que hacer es ganar dinero para mantenerla.

O sea, hay momentos que han sido duros

y fueron difíciles,

pero ahora, por ejemplo, las cosas van bien

y la idea es invertir en más autores en más marketing, etc.,

pero para mí, lo más bonito es eso, cuando puedes llegar con un autor

a que llegue a un público. Supongo que a Raquel le ha pasado

muchas veces. -Absolutamente.

Yo creo que es lo más bonito de todo, descubrir un autor

y ver cómo los lectores se van entusiasmando

con lo que tú has leído de primera mano.

Yo creo que el objetivo de la industria es mantenerse.

Para mantenerse tienes que ir cambiando,

no puede permanecer todo como... Yo llevo en el sector editorial

casi 20 años y las cosas en estos 20 años han cambiado mucho,

pero obviamente la intención siempre es mantenerse

en ir creciendo poco a poco. Creo que el sector editorial

se ha industrializado muchísimo en estos años.

Y esto no quiere decir que haya perdido calidad.

Creo que lo que quiere decir es que nos hemos profesionalizado todos

en un sector que incluso era muy familiar,

dependiendo del caso,

y que de repente ha llegado a un mercado editorial

en el que se puede ganar mucho dinero,

puede trabajar mucha gente en él, se pueden descubrir muchos autores,

pero creo que básicamente nuestro oficio también consiste

en mantener toda esa estructura

a base de mantener ese equilibrio entre lo comercial y la calidad.

Y esto es un arte, no es fácil. -Sí, es lo más difícil.

-No puedes mirar siempre hacia lo comercial,

porque acabas con tu prestigio.

Ni siempre hacia lo más literario, como te gustaría.

-Sí, pero es verdad. En los últimos años se ha profesionalizado.

-Muchísimo. -Se ha sistematizado.

Sobre todo, el cáncer de las editoriales son las devoluciones,

como el de los libreros también.

Ahora yo espero que me cuenten ustedes a mí y al público,

a los espectadores, a ver si conseguimos contar

cómo funciona ese flujo de envío de libros,

de devolución de libros,

pero que siempre queda un remanente.

Con lo cual, se queda en un equilibrio

que es de lo que vive la editorial y no sé si la librería.

Bueno, vamos a ver.

Yo creo que Raquel ha dicho una palabra que es fundamental

para todos en la cadena, que es "mantenerse". El mantenimiento.

Y una librería, las librerías precisamente,

somos..., es ya una frase hecha,

pero es el eslabón más frágil de la cadena,

siempre se mira a la librería.

Y por algo será y en cierto modo yo creo que es así

porque vemos muchas librerías que comienzan, que tienen que cerrar,

es un oficio, no es una profesión, es un oficio.

Complejo por lo laborioso,

por la peculiaridad también de la distribución

y del mundo editorial español,

por esa avalancha de títulos porque claro, tenemos...

Hay muchos libros que nos llegan a la librería

y que no entendemos por qué lo ha editado,

por qué ha sido editado ese libro. ¿Cuál es la razón?

Me gustaría saber cuál es la razón de esta traducción, de esta edición.

¿Por qué? ¿En qué lector están pensando?

¿En qué tipo de librería están pensando

para poner en juego su patrimonio, su dinero, en fin,

la viabilidad de la editorial?

Y eso a veces a los libreros nos falta ese dato.

No entiendes para quién, en quién están pensando.

Entonces, la librería, indudablemente,

es una mezcla de romanticismo y de sentido práctico.

Es... Somos...

Las libreras de Penelope Fitzgerald

y somos los libreros de ese género libresco que hay ahora,

que trata sobre libreros,

pero a la vez somos las personas más prosaicas

y más materialistas de este mundo porque una librería

vive exclusivamente de vender libros.

Los márgenes que tenemos en las librerías son unos márgenes

que si se vendieran todos los libros que ponemos encima de las mesas

como si fueran hogazas de pan, cuando llegan,

pues serían unos márgenes perfectos, estupendos.

El problema del margen de la librería es que es pequeño

porque tienes que poner muchos libros encima de las mesas

y sacarlos a los escaparates, muchos de ellos van a la devolución,

porque a veces hasta el editor sabe que se les van a devolver.

Es decir, el editor sabe que ese libro lo mete en...

En la red y sabe perfectamente cuál es el que va a venir devuelto

y cuál es el que no.

Por eso es un oficio complejo

y manejamos muchísimas referencias.

En una tienda de ropa ves cuatro camisas colgadas,

en una librería estás manejando bases de datos de 200 000 referencias,

las 100 novedades diarias que das al día,

las devoluciones, las atenciones...

O sea, es un negocio complejo.

Entonces, la palabra que tú has dicho, Raquel,

creo que es la clave, mantenerse. Entonces, que una editorial

se mantenga durante años o una librería,

como hay muchas librerías, como la Alberti en Madrid

hay muchísimas librerías que tienen más de 40 años.

Pues son dignas de fijarse en ellas. -Yo creo que también...

-Bueno, perdón, yo creo que lo de mantenerse,

que me parece bien y tal, pero tiene el sentido también

de permanecer de "Virgencita mía, que me quede como estoy".

Y yo quiero recordar aquí que la edición en España

mueve mucho dinero, que tenemos dos grandes grupos en liza,

además de muchas librerías independientes,

editoriales independientes, medianas, pequeñas, etc.,

y que tenemos uno de los grupos, el Grupo Planeta,

que está entre los ocho más poderosos del mundo.

Es decir, no es solo mantenerse. Es también conquistar.

Es también rentabilizar, lo cual es dignísimo, legitimísimo, etc.

Y no nos olvidemos de que la edición es un gran negocio.

Dicho esto, por supuesto que en mi época, en la tuya,

en la vuestra, en todas, el mejor placer de un buen editor

es descubrir a un autor y seguirlo y ayudarlo

y hacer, que yo creo que tú ahí has sido demasiado tímida,

y hacer que un autor,

y el caso de María Dueñas me parece espectacular,

dé lo mejor de ella.

Dé lo que incluso ella no sabe que tiene dentro

y el editor lo intuye.

Ese es el gran momento de un editor. Nada más.

-Yo sí que creo que ha habido un cambio revolucionario

para mantenerse, para continuar y para que las cifras

continúen siendo las que necesitamos.

Para ello, por ejemplo, hablaba Lola de la devolución,

los cambios en la devolución han sido brutales en estos últimos años.

Antes se devolvía muchísimo más libro porque no se hacía marketing

fuera de la librería.

Antes el marketing no existía directamente.

Era: colocas un libro, pones muchos libros en la librería

y que el lector, el comprador, cuando entre perciba...

-La colocación. La palabra era la colocación.

-La colocación, perciba un mensaje muy claro:

"Es este el libro que me tengo que llevar".

Hoy en día eso ha cambiado.

Pero lo siguen haciendo los supermercados

y las grandes superficies.

Por supuesto, pero también hay un marketing fuera de la librería.

Y eso apoya a que haya muchos lectores o muchos compradores

que van a la librería y no necesitan ver pilas,

pueden preguntar o pedir por ese libro,

pueden venir por la recomendación de un programa de radio,

de una campaña de cuñas, etc.

En cuanto a lo que decías, Manuel, de María Dueñas.

Efectivamente, yo creo que todo el proceso, como decía antes,

de industrialización de un libro,

lo que hace es sacar lo mejor de un autor.

Lo que yo creo es que ese autor tiene que tener el libro dentro.

-Sí, sin duda. -Y lo tiene que haber puesto

en el papel él solo porque creo que todas las editoriales

nos hemos lanzado a jugar un poco a demiurgos,

a que: "Bueno, yo puedo escribir el libro, encargarlo,

hacer una gran campaña de marketing...".

Esto tiene el empuje que tiene una campaña de marketing:

frena muy rápido.

Sin embargo, cuando una autora vende 1 millón de ejemplares

algo tiene que que no solamente es el editor el que lo está...

-Eso nadie lo pone en duda.

Quiero decir, el editor creo que tiene un oficio,

el escritor creo que tiene un arte.

Y cuando el escritor y el lector se ponen de contacto,

se entienden o no se entienden. Y eso creo que es la gran diferencia.

-Sí, pero antes de ese encuentro

está el encuentro entre el editor y el autor.

-Por supuesto, y es lo lo primero que he dicho.

Yo creo que ese trabajo, que no sé por qué muchas veces

permanece oculto cuando claro que hay un proceso de edición,

hay un proceso de conversación con el autor,

pero eso no quiere decir que el autor no ponga el punto final en su libro,

como decía antes. -Claro.

-No escribe todo lo que tenía que escribir.

-Los editores les ayudamos con las profesionales

para mejorar la historia, si creemos que puede mejorar o así,

pero el autor es el que lo hace. -Con los que se dejan.

Yo he conocido de todo. -Pero hay...

Sí, antes sí que era como algo "esto es sagrado para mí".

Ahora yo creo, por lo menos con los autores que estamos trabajando,

que se dejan bastante, además. O sea que no hay nada malo.

-Eso ha cambiado para bien, entonces. -Lo que decía de las devoluciones.

Aparte del marketing, que es verdad, pero pasa...

Por ejemplo, nosotros no podemos hacer marketing

de los 80 libros que publicamos al año, imposible.

Pero lo que a nosotros nos ha ido muy bien

es lo que antes Lola decía de que ahora ya ella pide.

Porque antes lanzábamos eso, todas las editoriales.

Decíamos: "Este libro puede ser una tirada de 5000".

Vale. A repartir. Y se enviaban. Ahora no, ahora pedimos al librero

que diga: "¿Cuántos libros quieres de ese libro?".

Se hace lo que hacemos con nuestro distribuidor,

que Penguin Random House, es hacer la preventa,

os presenta los libros y vosotros pedís.

Y luego viene la preventa y dices: "Ostras, de este libro,

que pensaba hacer una tirada de 4000, pues son 1800".

¿Y ahora qué haces? -Efectivamente.

-Pero al final es lo mejor.

-Efectivamente hay un proceso revolucionario,

que se vivió como hace unos 10 años más o menos,

que es todo el proceso de preventa. Esto no se hacía hace 10 años.

-Qué va. -Por ejemplo.

Es decir, el editor lanzaba. -Hacía... Sí.

Y... "Bueno, vamos a ver", ¿no? Y ahora, como en otras industrias,

también sucede que el editor consulta al librero.

"¿Qué piensas de este libro?". O sea, el librero está incluido.

-Pero la preventa es solamente para los dos grandes grupos,

para Planeta y para Plaza & Janés. -Eso iba a decir.

Luego hay un mundo más allá de los grupos.

¿Ese mundo qué porcentaje ocupa? Mm... No lo sé.

No tengo ni idea, no sé. -Cada vez hay más yo creo, ¿no?

-Pero, desde luego, hay dos grupos muy importantes

que son gran parte de la facturación de las librerías,

independientes o no, generales o no,

pero luego es que hay, digamos, una tercera parte del pastel,

que son muchas editoriales independientes

que están presionando, como presionaban en su momento

Tusquets o Anagrama o Alfaguara, en los años 80 y 90,

a los grupos de entonces.

Entonces, en esa parte del pastel no hay preventa, ahí no hay preventa.

Ahí hay un editor que tiene un oficio, que hace unos cálculos,

que acierta o se equivoca, que edita siempre hacia abajo,

pensando que es mejor reeditar que no,

que tiene margen de beneficio, a lo mejor, más pequeño

que el que pueden tener los grandes grupos

y ahí se sigue jugando a la antigua usanza. Yo no creo...

-Y se cuenta con la complicidad también del librero, me imagino.

-Sí, pero... -Y con un... Perdón.

Y estos pequeños donde se aloja gran parte de la creatividad

y del descubrimiento, cuentan además con una maestría absoluta

en el uso de las redes sociales.

Es decir, su marketing lo hacen también ellos mismos

porque muchas veces son mujeres u hombres orquesta.

Su marketing lo hacen por medio, por supuesto, de complicidades

a través de las redes sociales. Perdona, que te...

-Sí, sí, a través de las redes sociales,

a través de la empatía con los libreros,

porque ahí han sabido encontrar el nicho.

Es decir, resulta que hay libreros independientes

que lo que han visto es un enriquecimiento de su oferta

gracias a estos pequeños editores que ya no son tan pequeños.

Muchos de ellos se han convertido en editores de tipo medio,

que ves sus cifras de ventas, ves las reediciones

que hacen de sus títulos, de sus catálogos, y están muy bien.

Entonces vivimos en los dos mundos. La librería vive en esos dos mundos.

O sea, en el mundo ya, voy a decir entre comillas, industrial,

de una producción muy grande, donde todo está muy medido,

y vivimos en el mundo de la edición casi artesanal, tradicional,

de los años 80, 90.

-No, pero yo creo que cuando hablamos de industrialización,

yo creo que el proceso es, de la cadena del libro,

el proceso editorial sigue siendo el mismo.

Lo que ha cambiado es el proceso que va después de la selección del libro,

de las reuniones de marketing para ver si ese libro será un libro

que puede vender tanto, menos, entonces inviertes

más marketing o menos, pero el proceso de edición,

de escoger un libro es el mismo. No se ha industrializado eso.

Creo yo, a lo mejor... Buscas las tendencias, que es lógico.

-En leer, en tener buenos comités de lectura.

-Exacto, eso no ha cambiado. Ha cambiado el resto

de cadena del libro hasta llegar al lector.

-Pero la decisión para editar un libro

es alguien que le guste y que crea en él.

(AMBAS) -Claro. -Pero también esto...

-Lo que sí... Perdón, no, adelante. -No, digo, que también esto

creo que da un tejido editorial mucho más rico,

el hecho de que haya editoriales más pequeñas.

-Editoriales de todo tipo. -Grandes grupos,

formas diferentes de editar. -Creo que en ese sentido

hemos ganado mucho. -Es un panorama muy interesante.

O sea, acercarse a una librería española,

porque cuando viajas un poco,

miras los escaparates de librerías fuera de España,

te das cuenta de que no son tan atractivos los escaparates,

no son tan bonitos, no son tan variados.

Eso yo creo que es un momento interesante.

¿Librerías grandes o pequeñas? ¿Qué recomiendan?

Pues en las librerías, en todas las librerías.

Ahora en México, por ejemplo, que estuve hace unos meses,

la verdad es que me di cuenta de lo bonitas que son

las librerías en España. A mí me pareció lo mismo.

A mí también las de México... De lo interesante que es la oferta

de las librerías en España. -En México hay unas preciosas.

-El Péndulo de México, por ejemplo, es una librería muy bonita.

-Es una librería muy bonita, pero si miras un poquito,

te das cuenta de que son todo unas pilas enormes

de libros retractilados. -Pero eso pasa mucho.

-De grandes grupos donde si hablas un poquito con los libreros,

enseguida te cuentan que les mandan esto en consignación y esto no.

Son depósitos. Los libreros en España

nos estamos arriesgando continuamente nuestro poco...

Nuestras cuentas bancarias siempre exiguas.

Y es otro concepto completamente distinto.

Es lo que empezamos a hablar.

Aquí, las librerías en España, las independientes,

elegimos, nos jugamos a nuestra elección lo que vendemos.

No es así en todos los sitios. En Latinoamérica no es así.

Antes hablábamos de cambios.

Yo tengo aquí un breve resumen de tendencias

de los últimos libros publicados y vendidos.

Y a mí me gustaría comentarlos con ustedes.

Según este breve resumen

hay la novela del yo, la autoficción;

libros sobre feminismo, las mujeres parece que son protagonistas

o interesan muchísimo;

la relación con la naturaleza;

el ensayo político, económico;

minilibros de pequeño formato, como el de Eduardo Mendoza,

sobre Cataluña;

historias de no ficción;

el "true crime", inspirado en la televisión,

el crimen real que da pie a novela negra;

la novela negra y la novela histórica,

que son dos tendencias de largo recorrido;

la curiosidad, que se ha mantenido mejor la novela juvenil

que la novela adulta;

y hay un último...

Una última línea o una última tendencia,

que es la del romanticismo,

las novelas románticas.

¿Eso es así?

¿Es una cuestión puramente de estudio "marketiniano"?

¿O realmente lo que se lleva es esto?

¿A la gente les interesa eso que llamamos "novelas del yo"?

Yo creo que en muchos casos hay un libro que crea esa tendencia.

El tema, por ejemplo, la romántica erótica,

pues hay un libro que... Ya había un sustrato

de novelas románticas así, pero luego aparece el gran libro erótico

y entonces se vende y todos los editores

nos ponemos a vender ese tipo de libro o intentarlo, por lo menos.

¿Y a encargarlos?

Nosotros, encargarlos no. No sé si hay algunos editores,

a lo mejor sí que lo encargan. Nosotros no.

Pero en las tres tendencias a veces pasa lo mismo.

De golpe empieza una autoficción, funciona y entonces ahí empieza.

Hay un editor o un autor que empieza y luego se crea la tendencia.

No sé si estarás de acuerdo conmigo. -Yo creo que también es así,

pero si hacemos un estudio un poco más amplio,

tengo la sensación de que poco a poco la ficción,

el lector de ficción ha ido requiriendo más verdad,

más verdad, más verdad, por parte de los textos.

Quiero decir, desde esa tercera persona, muy periodística,

muy distanciada con el texto, de los temas de los que hablaba,

poco a poco el lector ha ido pidiendo

que el narrador se implique más, se implique más,

hasta llegar, efectivamente... Yo creo que ahora estamos

en un momento de autoficción muy interesante.

Casi esa primera persona, desde que quedó instalada,

ahora es una primera persona que casi narra sobre las entrañas

de lo que le está pasando a su propio autor.

Yo creo que estos días ha habido un fenómeno muy interesante,

como el de Manuel Vilas con "Ordesa",

que su novela es una novela de desgarro

y creo que eso es muy interesante y viene a culminar todo un proceso,

que creo que empezó hace mucho tiempo.

-Sí, sí, es verdad que ahora hay un montón de novedades

que tienen que ver con esto, con la literatura del yo.

Yo creo que que el lector lo que quiere es buenos libros.

-También, sí. -Está claro.

-Pasar de las 50 páginas y da un poco igual de lo que sea.

Da un poco igual de lo que sea, autoficción,

es que ni siquiera le pone nombre. -Absolutamente.

-Es que cuando... -Las tendencias existen.

-Sí, totalmente. -Vas a la mesa de cualquier librería

y te das cuenta de que el catálogo que tú has dicho

es más o menos lo que hay. Algunas más también.

Pero fíjate que aunque la novela sigue siendo absolutamente

la reina de la edición en términos económicos,

en tu, en tu...

Hay no ficción también y en tu lista falta también

cierto gusto por el ensayo.

Yo no sé si también, lo que tú señalabas,

es decir, el hecho de que la gente quiere más,

me parece que has dicho la palabra "verdad",

quiere más verdad, más realidad de alguna manera,

tiene que ver con cierto cansancio, que yo...

No tengo pruebas, simplemente es una pequeña intuición,

de hablar con la gente, etc., cierto cansancio que veo

en determinados lectores, digamos, más cultos,

hacia la ficción o hacia determinado tipo de ficción.

Es decir, ahora hay mucha más gente que hace tiempo,

quizá, si tuviéramos que compararlo,

se parecería a la primera Transición política en España,

ahora hay más gente que busca no ficción.

No necesariamente política, por favor,

sino algo que de alguna manera les ayude a comprender.

Les ayude a comprender el mundo, su realidad,

su pasado, su historia, etc. Y eso también...

También va paralelo a los gustos televisivos, ¿no?

Y que no es incompatible con lo que ha dicho Lola,

es decir, por supuesto, el lector sí ha querido buenos libros,

buenos ensayos.

Tenemos otro vídeo que nos va a permitir hablar de más temas

antes de que termine el programa, espero.

Vamos al vídeo.

(Música)

¿Papel o soporte digital?

Sabemos quién ha ganado ampliamente la batalla, el papel,

pero las editoriales continúan apostando por el libro electrónico.

El mercado digital en los últimos años se ha consolidado.

De hecho, va en crecimiento.

Los últimos datos que tenemos es un crecimiento a nivel mundial del 11 %,

de 2017 respecto a 2016,

que en el caso de España ha sido de un 14 %,

o sea que estamos creciendo más que la media general.

El soporte digital tiene sus géneros preferidos.

Literatura contemporánea, novela romántica,

el thriller funciona muy bien...

La difusión del libro digital ha obligado a buscar

nuevas estrategias de marketing.

Integramos un capítulo de la siguiente novela

en la edición digital,

o la edición digital puede ir firmada por el propio autor, dedicada.

En España el soporte digital, por el momento,

solo representa el 4 % del mercado del libro.

(Música)

Tengo aquí un fragmento de columna

escrito por el señor Rodríguez Rivero.

¡Horror! ¡No!

(RÍEN) No tiemble.

Que comenta esto de esta manera.

(LEE) "En lo que respecta a los libros electrónicos,

y a pesar del pánico apocalíptico de hace un lustro,

nos comportamos como un país atrasado.

¿Causas? No hay que despreciar ni la piratería

ni los aún comparativamente elevados precios,

ni ese discriminatorio IVA del 21 % que los grava,

aparte del absurdo bloque infantil, juvenil texto,

que incluye a los cómics, que es un género en alza,

y del cajón desastre de las Humanidades,

lo que más se edita, se lee, se piratea y da más pasta,

y todo eso sigue siendo las novelas,

un 15,5 % del total.

También hay otro dato a tener en cuenta.

El 16,2 de los libros son traducciones

y de ellas, un 52 % son traducciones del inglés.

Somos... Bueno, aquí hay muchísimos temas.

(RÍEN) En esto que estás diciendo.

¿Somos capaces de arrojar un poco de luz

sobre el porqué no acaba de funcionar,

aunque vaya creciendo, el eBook, los libros digitales?

Porque yo en el metro o en el autobús sí veo a gente

que va con su pantallita leyendo una novela.

Es que yo creo que los datos del 5 % no son reales

porque no cuenta uno de los operadores más importantes,

que es Amazon, que no sabemos cuánto vende,

pero sí que sabemos que es una participación importante

de nuestras ventas. No sé en Planeta, pero nosotros...

Se acerca, o sea, el 40 y algo por ciento de ventas digitales

son a través de Amazon y eso no sale en los estudios de mercado.

-Y hay otra cuestión que no sale en los estudios de mercado

y es la piratería. -Exacto.

-Tú ves a mucha gente leyendo en el metro en un dispositivo digital,

pero no sabes si lo ha descargado pagando o de forma gratuita.

-Si me permitís... -Sí.

-Yo tengo unos datos cogidos de la última, que ha sido hace unos meses,

del último informe de hábitos,

financiado por la Federación de Gremios de Editores

del Ministerio de Cultura. -Ay, yo también lo tengo eso.

-Que decían, bueno, la lectura, la lectura, no la venta,

la venta está, oficialmente, dejando aparte,

que tiene razón Rosa, con lo de Amazon,

oficialmente está entre un 4 y 5 %,

pero la lectura de libros digitales ha pasado de un 11,7 % en 2012

al 27, es decir, más del doble, en 2017.

La lectura. Ahora bien, en el mismo informe,

te dicen que el 80 % de los libros digitales

la gente confiesa que no los ha pagado.

Que no los ha pagado.

Y luego, un dato que yo no conocía y me ha hecho pensar muchísimo,

es decir, y no sé si vosotros tenéis esa experiencia,

el lector más intensivo, hablo de lectores,

no de ojeadores de libros, etc. -Es el digital.

-Es el digital. -Sí.

-Es decir, el lector digital lee una media, según esta estadística,

de 16,7 libros por año.

Y el lector de papel, 11,6 %.

Es decir, yo creo que en este momento,

como decía el comentario,

la batalla está ganada por el libro de papel todavía.

Por supuesto, yo creo que siempre habrá libros de papel,

pero quiero decir, es un proceso que no ha dicho todavía

la última palabra ni mucho menos. -Pero aparte de que es más intenso,

también compra más libros, el digital que el de papel.

-Bueno, los que compran. -Los que compran.

Yo, al final me enfadaba muchísimo con el tema de la piratería

y he decidido que me olvido, es igual,

yo voy a vender mis libros a los que los quieran comprar.

Y nosotros... Hablabas de un 5, en Roca Editoriales, un 14%.

Y ha llegado a ser un 18 y un 19 % en épocas de crisis,

que nosotros vendíamos muy bien porque fuimos de los primeros

en empezar a sacar digital.

Y lo que decías tú, Manolo, del precio, es que me parece...

-El precio es fundamental. -Nuestra media no llega a 6 euros,

más o menos6 o 7, pero hay muchos libros que valen 12, 14,

que la diferencia con el papel no es mucho.

Entonces, la gente dice: "Bueno, tengo algo físico".

Yo creo que el precio y el IVA, por supuesto,

es importante en el digital.

Nos queda poco tiempo y a mí me gustaría,

ya que estamos en plena Feria del Libro,

que ustedes me comentasen, tiene trampa, se lo he pedido antes,

que nos comentasen algunas de las novedades

que hay en esa feria para recomendar

a los espectadores que están en Madrid o en toda España

y que pueden comprarlo.

Usted ha elegido, cómo no, un libro de María Dueñas

que yo tengo aquí, "Las hijas del capitán". ¿Por qué?

Bueno, a mí me parece que este libro de María Dueñas es un imprescindible.

Creo que cuenta una historia maravillosa,

la historia de los emigrantes, de las personas que en los años 30

viajaron a Nueva York a buscarse la vida,

lo que entonces podría ser hacer casi un viaje a Marte,

pero sobre todo, creo que María

lo envuelve en una historia emocional de tres chicas,

que cogen un barco y que se tienen que buscar la vida.

Tres chicas que creo que van a quedar en el imaginario popular

como quedó aquella Sira Quiroga de "El tiempo entre costuras".

Así que animo a todos los lectores a leerlo.

Usted no tiene editorial, pero sí tiene una librería

con libros de muchas editoriales.

Ha elegido "La catedral y el niño"

de Eduardo Blanco Amor,

que está editado por Libros del Asteroide.

Sí, yo he traído una muestra

de esa edición independiente de la que hablábamos antes,

que también está presente en la feria

y forma parte de las ventas importantes

de las librerías literarias.

Y en este caso he traído a Eduardo Blanco Amor,

que es un escritor un poco secreto,

que escribió en gallego y en castellano.

Esta es una gran novela,

es una gran novela sobre...

La niñez, podríamos decir

que es ficción sobre uno mismo,

con resonancias proustianas,

con resonancias a "La Regenta",

con un lenguaje que pone al lector,

que le pone siempre enfrente para que haga una búsqueda.

Me parece que es un libro a tener en cuenta,

muy poco conocido,

de un gran escritor gallego primero y español.

Muchas gracias. De nada. (RÍE)

Señor Rodríguez Rivero.

"El ascenso y caída de Adán y Eva" de Stephen Greenblatt,

que está editado por Crítica. ¿Por qué ha elegido usted este?

Bueno, no es que lo haya elegido,

es que estoy completamente fascinado por el libro

y yo creo que no me va a caber el entusiasmo en la pantalla.

(RÍEN)

Entonces, es uno de esos ensayos de los que hablábamos antes,

un ensayo escrito por un gran historiador

y un gran antropólogo que sabe...

Fue Premio Pulitzer en 2012 por un libro anterior,

muy bonito también, que se llamaba "El giro".

Es un tipo que construye historias y las sabe contar.

En este caso, "El ascenso y caída de Adán y Eva",

es la historia, la historia por excelencia,

es decir, nuestros primeros padres.

Es una historia que él explora de una manera, insisto, muy legible.

Evidentemente para un lector medianamente culto.

Pero es una historia muy legible, sin notas excesivas que interrumpan,

y que es la historia de cómo un cuento,

un cuento, un relato,

para que no tenga las malas connotaciones de un cuento,

de la palabra "cuento",

cómo un relato ha fundado nuestras creencias,

las creencias de los que de alguna manera hemos participado

de la cultura de cada uno de los tres monoteísmos,

que creen en Adán, pero que está basado también

en historias semejantes muy anteriores en el tiempo.

Historias de la antigua Babilonia, etc.

Y a partir de ahí, Greenblatt hace un estudio cultural

de la figura de Adán y Eva a lo largo de los tiempos.

En el Renacimiento, lo que ha significado, tal,

y de repente, llegamos a encontrarnos con la figura de Darwin.

Y el mito de que todos venimos de Adán y Eva

se empieza a resquebrajar.

Y termina diciendo: "¿Y cómo es posible

que con los datos que da la biología, la geología, etc.,

todavía haya algún porcentaje de gente,

que no tienen por qué ser patanes ni mucho menos,

que cree a pies juntillas en ese relato primigenio,

y cree que nuestros primeros padres

no fueron Lucy, la australopiteca africana,

sino que son Adán y Eva?".

Y es una historia perfecta, perfectamente contada,

donde hay arte, donde hay psicología,

donde hay historia, donde hay ciencia...

A mí me parece un libro fascinante.

A lo mejor lo ha inspirado el papa Francisco.

A lo mejor. (RÍEN)

A lo mejor, porque no sé si le creerá también esa historia.

A ver, Blanca Rosa, "Las largas sombras", Elia Barceló.

Sí. Bueno, yo quiero hablar sobre todo de Elia Barceló

porque es una autora poco conocida.

Ahora ya lo es porque publicamos hace un año justamente

"El color del silencio", es un libro que ha tenido...

Vamos por la 10 edición y más de 60 000 libros vendidos,

porque es una autora que ha vendido muy bien fuera, en el extranjero,

porque ella vive en Austria, porque es profesora.

Bueno, ha sido porque ahora lo ha dejado,

profesora de Literatura en Innsbruck y ahora se vuelve ya a España,

pero es una autora que no era conocida

y es una gran narradora. Nos explica unas historias preciosas,

generalmente con... El tema de "Las largas sombras",

en este caso, de esta novela, es el tema de que un pasado no resuelto

siempre proyecta largas sombras en el futuro.

Y en este caso, es la historia de un secreto

de unas niñas de diecisiete años que se van de viaje de fin de curso

a Palma de Mallorca, hay un suceso bastante complicado

y eso pasa luego a 2007, donde ellas se vuelven a juntar

para saber un poco, cada una de ellas ha hecho su vida,

unas viven fuera, otras tal, y entonces ese pasado vuelve a ellas

y es cuando ahí, la crisis esa de la relación de ellas

y de un tema que ahí se convierte en una novela policiaca también.

O sea, es una novela social de la Transición,

pero luego al final se convierte también en una novela policiaca.

Y es muy recomendable. Es curioso que las dos...

Todo de mujeres. Todo de mujeres

y de chicas que van de viaje. (RÍEN)

Exacto. Yo lo he pensado cuando Raquel lo ha dicho. "Mira, también".

Yo, ya que ellas nos han recomendado cuatro libros,

he pensado yo qué podía recomendar

y he cogido el último libro que he leído,

que a mí me parece interesante porque es una biografía

de una actriz española a la que yo le tengo mucho cariño,

que es Fiorella Faltoyano, se llama "Aprobé en septiembre".

Está editado por La Esfera.

Me viene bien coger este libro,

tomar este libro de mi mesilla de noche,

yo no tengo sillón de orejas, por un motivo:

porque este es un libro del 14, del 2014,

y muchas veces, en los libros y en las películas

solemos hablar de lo último estrenado,

de lo último que se ha publicado,

y nos olvidamos de todas esas obras francamente buenas,

que a lo mejor llevan en un estante y van tomando polvo...,

y vamos redescubriendo cosas que tienes ganas de leer,

que no lo hiciste en su día y demás.

Yo no sé si a usted, o a ustedes, cuando van a su casa los amigos

les dicen eso de:

"¿Y te lo has leído todo?". (RÍEN)

"¿Lo que hay en la librería?".

No, pero espero que algún día

tendré tiempo para leerlo.

Sí, es una esperanza vaga, pero sin la cual los libreros

se arruinarían todos. -Claro, claro.

Gracias a las cuatro, a los cuatro por estar aquí.

No, "las, las". Está bien. (RÍEN)

Nunca sé que es lo...

A mí lo que no me gusta es eso de "invitadas", "invitados".

Lo comprendo. O sea, gracias a los cuatro

por estar aquí. Gracias.

A las cuatro. Gracias.

Y también a todos ustedes por seguir el programa,

como hacen normalmente. Hasta la próxima semana.

(Música créditos)

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Millennium - Libros en Feria

28 may 2018

Programa de debate presentado por Ramón Colom sobre los libros y su industria con Raquel Gisbert, Lola Larumbe, Manuel Rodríguez Rivero y Blanca Rosa Roca.

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