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Millennium - El legado de Forges - ver ahora
Transcripción completa

Desde que murió Antonio Fraguas Forges

nos planteábamos

si había que hacer un programa dedicado a su figura.

¿Sí, no? Dudábamos.

Y al final llegamos a la conclusión de que si Forges era mucho más

que una viñeta en el diario "El País".

Creo que si hay un historiador que recoge bien lo que ha pasado

en la transición democrática en nuestro país

en los años 70, 80 es Antonio Fraguas.

Nosotros vamos a dedicar, hoy, nuestro programa al universo Forges.

Vamos a hablar de esas palabras que inventó

de esos blasillos que van por el campo,

de las dos hermanas que hablan sobre España.

Bienvenidos al universo Forges.

Bienvenidos a "Milenium".

Contaba yo, antes, que cuando falleció Forges

algunas personas me preguntaron:

"¿Harás un programa sobre Forges?".

Yo me planteaba si sí, o si no.

Discutimos o conversamos con la gente del equipo

porque ¿qué debate vamos a hacer sobre Forges?

Pero, sin embargo, había cosas que a mí me llamaban la atención.

Y algunas de esas, por ejemplo, las diré ahora.

Y es que Forges era buena gente.

O sea, yo nunca tuve ningún... así como con otros humoristas

y otra gente que ha hecho chistes y demás,

las dosis de mala leche eran reconcentradas.

En el caso de Antonio no era así.

Y esa es la imagen que yo tengo.

Y entonces viene esa pregunta de ¿es posible hacer humor

de una manera blanca?

Entonces, ahí se me empezaron a aparecer los blasillos,

las dos hermanas, toda esa gente que él dibujaba,

y yo decía, pues, tiene importancia.

Y la verdad es que yo todos los años que ha estado en el país

dibujando esas figuras era una cita obligada.

Nunca te saltabas al Forges.

Entonces, pensando todo eso al final dices: "Pues yo creo que sí,

que da para un programa".

Tengo aquí, además, un texto

que me ha dado su hermano, con quien trabajé en esta casa, Pirracas,

que me ha dicho que, por favor, leyese el texto ya que no venía

nadie de la familia, que también se lo planteamos.

Y el texto dice así:

"Después del impacto social que ha causado su pérdida,

el duelo familiar y las innumerables pruebas de afecto

que hemos recibido, aún se me hace difícil pensar en su ausencia

y recordar que ya no está.

Y es que Antonio ha dejado una estela de afecto en tantas personas

que su despedida se prolonga en el tiempo de tal manera

que su marcha no parece que vaya a producirse nunca definitivamente.

Muchas de esas muestras de afecto nos las manifiestan

personas que no conocíamos,

y que bien podrían ser la revelación y el descubrimiento de otra familia

que Forges tenía, y tejió desde su viñeta diaria

con feministas, investigadores, funcionarios, médicos, amas de casa,

fontaneros, albañiles, animalistas, historiadores, abogados,

mayores y jóvenes,

gente de toda consideración social e ideológica.

Una vez leídas estas líneas que escribió su hermano,

me toca presentar a los invitados que tenemos aquí,

esta noche para hablar y para discutir

algunas cosas sobre Forges.

En primer lugar, José María Pérez Peridis,

arquitecto, restaurador de monumentos

humorista, dibujante, escritor, y sobre todo también

amigo de Antonio Fraguas Forges, con quien incluso fueron vecinos.

Se conocieron en 1973

cuando Peridis fichó

por el diario madrileño "Informaciones".

Desde la fundación del diario "El País" en 1976

tiene una tira diaria de humor gráfico.

Y a usted le tengo que hacer una pregunta que es:

¿Cómo era Forges en su vida personal y cómo era de distinto

con el que se mostraba en público?

Forges, Antonio Fraguas de Pablo era Forges y Forges era casi todo el día.

En casa también era bastante Forges

porque era un genio por una razón,

él tenía una mirada y trajo una mirada y un lenguaje propio.

Pero era coherente, es decir, que cuando estabas con él

la bondad que había, la bondad y la ternura con los personajes

y con la sociedad, la tenía en el entorno.

Es decir, yo creo que lo mejor de Forges es que inventó un lenguaje

que era él y que interpretaba también Forges con naturalidad.

porque no había gran diferencia en el ingenio, en la manera de ser,

en el trato entre Forges y Antonio

Para dilucidar los dos tendrías que meterte en las entretelas del corazón

y eso era, eso es un arte también, ¿no?

Yo fui arquitecto también de Forges y luego hablaremos de él.

No, no. Tengo aquí este libro,

que se llama "El cabo caricaturas"

"Memorias con arte", en donde está el plano o los planos

que usted hizo para una casa para Forges.

Y que luego, ¿se hizo o no se hizo?

¡Cómo que se hizo! No quedaba más remedio que hacerla.

Fue en Cadalso de los Vidrios, perdona si me estiro un poquito,

pero define muy bien a Antonio.

Éramos vecinos en una urbanización de Pozuelo a la que llegué yo

donde ya estaba Forges.

Yo le seguí en "Informaciones", le seguí en Pozuelo,

luego él vino al "País" y vino al Conde de Siquena.

Es decir, hemos sido vidas paralelas. Nacimos prácticamente el mismo año,

nuestras hijas eran amigas íntimas y le conocía muy bien

y tenía confianza conmigo.

Llegó un día a mi casa, que estaba al lado de la suya,

Llegó acongojado y me dice:

"Por tus niños, resuélveme un problema".

He comprado una casita en Cadalso de los Vidrios,

que dicen que estuvo Santa Teresa, y han andado en el tejado

y resulta que me ha dicho el alcalde que traiga la licencia

por que es que no queda nada de la casa.

Quedaba la portada, tres piedras.

Y entonces, me enseñó las fotos, fui corriendo al pueblo

Y entonces, me enseñó las fotos, fui corriendo al pueblo

fotografié aquello y al día siguiente tenía que llevar un proyecto visado.

Y entonces no se me ocurrió otra cosa para engañar a los compañeros

del visado que llevarles un proyecto que fuera un "forgendraw"

como lo que hace él, y entonces cogí, hice los planos a mano

con las medidas, la distribución y los llené de blasillos

y de personajes de Forges.

Y, claro, lo recibieron en el Colegio de Arquitectos y lo pasaron

de un despacho a otro y nos dieron el sellado

Y con el sellado en la mano, al día siguiente tenía Forges la licencia.

Yo creo que fue el mayor milagro que he hecho en mi vida

como arquitecto y luego la casa funcionó porque no tenía...

pero tenía tres metros de fachada, dos metros de la parte del patio

y 15 metros o 20 metros y no daba para nada más que

sacarle entre plantas altillos y un patio triangular para sacar dos,

dos habitaciones, pero lo bonito es que yo vi

que se podían hacer chistes de Forges, no siendo Forges.

Gracias por contarnos la anécdota de la casa de Santa Teresa.

No sé si estuvo Santa Teresa.

Si Forges lo decía era muy dudoso que hubiera estado porque

Seguramente no estaba.

Porque la capacidad de invención suya era absoluta.

O sea, a ti te ponía viajando... a ti o a mí o a Puebla

nos ponía viajando: "No, me he encontrado con Colón",

pero se refería a Cristóbal, no a ti.

Es decir, inventaba muchísimo, ¿no?

Inventaba y tenía una fertilidad inmensa porque eran famosos

los chistes que hacía en la revista de médicos.

Fue muy prolífico y muy identificable.

Es decir, no copió a nadie.

A mí me lo dijo Jesús de la Serna cuando yo llegué a "Informaciones".

Dice: "Mira, a mí me enseñaron los dibujos de Forges

y nada más verlos, dije que este tío es original,

y dije que venga al periódico".

Le dio una oportunidad y en "Informaciones" era inmenso

igual que en "Hermano Lobo" porque era para todos nosotros

un enorme descubrimiento. Sus personajes y las situaciones,

porque era de una gran comicidad el propio dibujo, ¿no?

Esas curvas que hacía, sobre todo los narizotas, los mareados,

ese crear un mundo con muchísimos personajes.

Eso fue siempre su objetivo, era un consejo que le dio su padre

y le dijo que sea diferente a cualquier cosa

Y que se reconozca a 15 metros.

Que se reconozca a 15 metros. Entonces él iba dibujando

y lo iba separando. ¿Ahora? Ahora no y seguía dibujando

Lo separaba y decía: "Ahora sí".

Y cuando no está perfectamente, los primeros Forges,

que no era tan curvilíneo y tenía otra incertidumbre.

Sí, era más inseguro, buscaba más realismo.

Porque estaba despegando, estaba aprendiendo el oficio

y buscando su propia expresión, que es la clave de un artista.

A un artista se le conoce cuando trae uno.

Sí, yo creo que, es muy complicado hablar de comparaciones,

pero yo siempre lo he visto en esa forma de romper...

Me toca presentarlo.

Me pica el humor y salgo.

¡Qué fluido va!

(RIÉN A LA VEZ)

Si me parece que es magnífico. Podríais venir cada semana.

-A presentarte con todo lo que sabes. -Sigue presentando, te dejamos.

Luis Piedrahita.

Un placer.

Decía Forges de él que era un auténtico genio del humor.

Bueno, pero eso no es mérito mío. Es que Forges tenía muy buen gusto.

Bueno, pero algo es algo.

A mí me gustaría que Forges o alguien dijese: "Lo hace bien,

habla sin equivocarse" o alguna cosa de éstas.

Luis, tú eres humorista, ilusionista, monologuista,

Sí, esas desgracias nunca vienen solas, como se puede ver.

Escritor y director de cine.

Muy conocido por tus monólogos

y colaboraciones en programas como "El hormiguero 3.0",

"El Club de la comedia", "La Ventana" de la Cadena Ser.

Entre otras muchas cosas es miembro del Consejo de Dirección

del Instituto Quevedo del Humor, fundado por Forges

en el año 2011.

Yo, la verdad, es que me he reído mucho contigo.

Bueno, te agradezco.

Eso hay que decirlo, también.

Sí, pues, hombre, te agradezco que lo digas.

Mira, Forges, yo creo que era ante todo y lo primero

una persona excepcional. Al conocerlo es lo que te impactaba.

Su generosidad, su cariño, sus ganas de ayudar al que empieza.

De decir cosas buenas de uno, ¿no?

Eso te sorprendía muchísimo de él.

Y yo creo que él estaba hecho de ese material

y de ese material está hecho su humor.

De buena uva, de... de amor.

Está hecho de cariño. Era un tío que estaba hecho de cariño,

y su humor tiene eso. Y el humor, creo yo lo interesante, tiene eso.

El que se acerca un poquito a la poesía,

el que reconcilia en vez de enemistar.

El humor debe estar con el débil, ayudándolo

porque si algo hace el humor que no cicatriza heridas,

no paga hipotecas, no cura enfermedades.

El humor no hace que vuelva la persona amada que nos dejó.

El humor no hace nada de eso.

El humor no soluciona ningún problema,

pero hace que todos sean llevaderos.

El humor no arregla la vida, pero la hace soportable.

Y de ese material amoroso estaba hecho Forges

y yo creo que está hecho su humor.

Por eso la garantía de que cada día hubiera un motivo para sonreír

en el periódico te la firmaba él.

¿Sabes que me gusta lo que has dicho?

Ha dicho una cosa muy sabia, además que viene de Freud.

-Dime porque no sé cuál es. -Te la digo.

Freud dice que el humor es poesía de la inteligencia.

Y en eso estoy de acuerdo contigo y sobre todo con Freud.

(RÍE) Claro, sí.

No estoy de acuerdo contigo en algo. El humor cura muchas cosas.

El humor es un bálsamo.

Yo digo físicamente real, no cauteriza una herida.

Sí, adelanta la curación. Ayuda a la digestión.

Ramón pensaba que iba a invitar a humoristas

y que no nos íbamos a saltar el protocolo.

Pero ese tipo tiene tiempo de presentar en una hora.

Te digo por qué cura.

Porque es un distanciamiento que te permite...

Fíjate que Freud u otro teórico,

pero si cito a Freud queda mejor, dice que es el sufrimiento ahorrado.

Es decir, a ti te pasa algo, más o menos...

Un desamor, ¿no?

Y tú te pones, internamente, como si hubieran pasado los años

-y te da la risa. -Es lo que decíamos,

que lo hace llevadero. Lo hace llevadero.

Eso me ha gustado.

A mí me gustaría venir a presentar un programa, que simplemente dijese:

"Señoras y señores. Con ustedes, Luis Piedrahita".

Y ahí acaba. No. Y ya está. (RÍE)

Me sentaría a escucharte, que es lo que más me gusta

de hacer este programa. El don de la palabra.

Sí. Sí. Me gusta y disfruto, porque de pronto descubres cosas,

como esto, de que el humor te hace la vida llevadera.

Yo estoy... Es que vale un poco... Mira.

La vida, yo creo, que tiene pocas buenas noticias

y tiene muchas malas, ¿no? De hecho, si uno no hace nada, nada,

todo lo que llega son malas noticias, ¿no?

Te llega un disgusto, te llega otro. Sin moverse. Sin moverse.

Para que esas cosas no sucedan, uno se mueve.

Y entonces, con el esfuerzo, consigues que esos palos,

no lleguen o lleguen despacito.

De las pocas noticias buenas que tiene la vida,

puede que sean el humor, el amor, el conocimiento, el arte.

-El jamón. -Y ya poco más. Y el jamón.

-El jamón. (RÍE) -El jamón, hecho con amor. (RÍE)

Y pocas buenas noticias hay, pero las que hay son suficientes.

Que te quieran.

Que te quieran. Ahí está, el amor. Claro.

Lo que pasa que la suerte de algunas personas

es generar esas buenas noticias y ese modo de ver.

Claro. Y eso es lo que hacía don Antonio.

Don Antonio... Yo le recuerdo, cuando entré en esta casa

a trabajar. Que trabajé en un programa informativo

para niños, que dirigía Paco García Novell,

en el año 75 o por ahí. 76.

Pues mira qué informados están esos niños ahora ya, ¿eh?

Han crecido. Claro.

Y Paco quería traer un día a Forges.

Y lo trajo.

Y tuvo palabras

con todos los que estábamos ahí,

que eran Paco, que eran Baltasar Magro, que era Susana Olmo,

que ahí estaba yo.

Con todos tuvo palabras de...

Bueno, pues buenas palabras. Eso. De ánimo.

Y contó, nos contaba cómo empezó él

trabajando de mezclador de imagen,

justo en el Estudio Cinco,

que es donde hacíamos el programa, en Prado del Rey.

O sea, que todos hemos, de alguna manera...

Pero es verdad lo que dices tú, de que no hay nada mejor

que unas buenas palabras, en un buen momento.

Porque no curan nada, pero te dan vidilla.

José Manuel Puebla. Ya no digo nada más.

-(RÍE) -(RÍE)

Es humorista gráfico, licenciado en Bellas Artes.

Admiraba a Forges, como lector y como aspirante a dibujante.

Vaya cacofonía. (RÍE)

Cuando en 2004, el maestro le reclutó para la revista satírica

"El Virus Mutante".

Desde hace 14 años, tiene una tira diaria en el "ABC".

Y desde 2010, en el diario "La Verdad", de Murcia.

Participa, además, cada viernes, en el programa "Las Mañanas"

de Radio Nacional de España, con Alfredo Menéndez.

Usted se ha tirado buenos ratos con Forges.

Sí, sí. Hemos empezado muy bien el programa hablando de la bondad.

La bondad la transmitía, a través de sus dibujos.

Pero claro, cuando lo conoces, te olvidas de los dibujos y dices:

"Ostras, pero es que lo que hay detrás, es más grande todavía".

Esa generosidad de la que se ha hablado.

Esa... (DUDA)

Antonio se pasaba todo el rato pariendo. Pariendo cosas y tal.

Y luego... Antes me decía José María: "Pero ¿tú te lo creías?"

Yo, al principio, sí.

Y luego, ya me di cuenta de que me daba igual.

Me daba igual que no fueran verdad. Yo quería que me lo contara Antonio.

(DUDA) Me estoy acordando del discurso que dio,

cuando recibió el premio Quevedo.

Después allí, los compañeros dibujantes nos acercamos a arroparlo.

Y fue maravilloso. El discurso...

Un discurso de un premiado... (RÍE)

Que no habló en primera persona, en ningún momento.

Él decía que su premio era hacia todos los dibujantes.

Y habló de la concordia.

De lo importante. Y decía dónde teníamos que estar los dibujantes.

Y la concordia, lo importante que es.

Hemos estado hablando del humor, de lo que hace la vida tan llevadera.

Él comentaba, que la vida era como una película del oeste,

en la que acababan muriendo todos.

Entonces, ¿para qué tomárnosla en serio?

¿Para qué lo vamos a hacer?

Es una simplificación de lo que viene a ser también

la aplicación del humor aristotélico.

El humor aristotélico,

del que también participaba otro gran Antonio, Antonio Mingote.

El que ellos estaban perfectamente sintonizados.

Te hacía, que por ejemplo, si tenías que criticar algo,

hazlo de una forma bondadosa.

Porque el insulto, hace que la otra persona se revele

y que se cierre en banda y cierre filas.

Pero sin embargo, una cosa como él decía:

"Ante la libertad de expresión, ¿qué hay que hacer?".

"O la falta de libertad". Echarle neuronas.

Echarle neuronas. Hacer una cosa inteligente

para que le des la oportunidad al representado,

de que se quede pensando.

De que se quede pensando en que puede mejorar lo que ha hecho.

Si le insultas, se cierra en banda.

Cuando hay el insulto, solo cabe la barricada.

(BALBUCEA) Nos cerramos en banda.

Pero cuando dejas la cosa bien dicha, con inteligencia y tal,

todavía hay una oportunidad, una esperanza,

ese deshumor esperanzador, que deja el interrogante y dice:

"Pues va a tener razón".

El caso de los funcionarios de tanto representado, que hacía

maravillosas viñetas,

en las que él criticaba la burocracia que había.

Dice: "Usted es un burócrata".

Y el señor de la ventanilla dice: "Eso usted no me lo dice

por fotocopia compulsada".

(RÍE)

Maravilloso, ¿no? Porque hace reír,

tanto al representado, que se da cuenta

de que eso tiene que cambiar.

Y forma parte de ese humor, que suena a que es de Aristóteles,

pero que lo manejaba también Antonio.

Yo también recuerdo ahora... Me viene a la cabeza el día...

Con todo el tema del "prusés" de Cataluña,

una viñeta en la que él mandaba un corazón pintado a Cataluña.

Sí.

Y también habría que recordar, que lo de Forges...

Forges es la traducción de Fraguas

al catalán, ¿no? Entonces, ahí...

Porque su madre era catalana y había mucha conexión

sentimental y afectiva

entre él y Cataluña.

Un apellido, además, que era gallego.

Que él mezclaba... Eso de lo que él hablaba.

Él decía que había que hablar de las Españas.

De todas las Españas y por qué hablamos siempre

-como si fuéramos algo único. -Pero eso...

Y él defendía mucho, a través de la concordia,

y siempre de actualidad.

Pero yo creo, que ahora le necesitaríamos tanto.

¿Sabes quién hacía eso también?

(DUDA) Pascual Maragall siempre hablaba de las Españas.

Y es verdad que es un concepto...

Ahora ha cambiado. Yo creo que ya, más de una persona,

ya no piensa en la España única.

Sino que piensa en una España

integradora de muchas colectividades.

(DUDA) Ha cambiado. Está lleno de venezolanos, por ejemplo,

en Madrid, en este caso concreto.

Y cada uno tiene una sensibilidad distinta.

Preséntanosla. Por favor.

(RÍE) Raquel,

¿me disculpas por no haberte presentado todavía?

Por favor, disculpadísimo.

Es periodista, es guionista de radio, de televisión, de teatro.

Es escritora.

También es miembro. O miembra. (RESOPLA)

Del Consejo de Dirección del Instituto Quevedo del Humor.

Tiene una sección humorística diaria en el programa "Julia en la onda",

de Onda cero, junto a Juan Gómez Jurado,

titulado "Personas Físicas".

Y es, además, columnista semanal de sátira política en Infolibre.

¿Cómo se consigue hacer crítica sin ofender?

¿A ti se te enfadan mucho o no?

Se me enfadan.

A veces. ¿Y te lo dicen?

Unos más que otros.

Hay quien encaja mejor la crítica

y hay quien la encaja peor.

Pero antes de seguir por aquí, quiero decir, me parece

muy importante, del Instituto Quevedo de las Artes del Humor,

has presentado a Luis como miembro del Consejo de Dirección

y a mí también, pero es que el señor Peridis es ahora alguien

muy importante, en ese Instituto Quevedo del Humor.

Sí.

-Es emperador. -Sí, es nuestro rey.

Embajador.

-(RÍE) Embajador, emperador. -Es como nuestro rey.

Es una forma de salir por la tangente.

-Y faraón. (RÍE) -Y faltando Antonio Fraguas,

que tanto ha hecho por este Instituto.

Y al que nos encantaría que todos los humoristas se sumaran,

ahora están al frente Julio Rey y Nieves Concostrina.

Pero por encima, como el rey.

-Bueno, el emperador me gusta. -Embajador.

Ha sido muy modesto,

pero se ha dejado el cetro en la sala de espera,

-para no aparentar mucho. -Sí.

-El cetro con la peluca. -(RÍE)

No, pero ahora que hablabas... Perdona que vuelva a la pregunta

que me hacías, de quién se enfada y quién no,

y hemos hablado tanto de la ternura de Forges,

es que su mensaje, el que él siempre repetía,

quería hacer pensar y sonreír.

A través de la sátira, también puedes intentar también hacer eso.

Porque, yo creo que depende de a quién te diriges.

Y yo lo que he aprendido de Forges es a hablar a lo "Blasillos".

Porque yo soy Blasillo.

Y yo soy Concha y Mariano, que es lo que él hacía.

Él ponía la voz a la gente normal.

Y yo escribo desde ahí.

O sea, que le debo a Forges ese punto de vista,

que es el de no perder nunca... Ponerle la voz

al funcionario, a la enfermera...

Bueno, lo que somos las personas físicas, ¿no?

Vamos a ver un vídeo. Que así vemos a Forges.

Sí, por favor.

Que aquí tenemos bastante material, en el archivo de esta casa.

Hemos hecho un pequeño vídeo, para recuperarlo.

El archivo de esta casa se ve desde la luna.

(RÍE)

Porque siempre hay algo del archivo de esta casa.

Oye. Hace unos días...

(DUDA)

En un programa anterior que hicimos... (RÍE) Sobre Siria.

(DUDA)

La persona que hace los reportajes, me encontró un material

que había hecho yo... No yo.

Cuando estaba de director del Informe Semanal.

Y Rosa Calaf fue a Irán.

Porque... Y salía ella vestida de negro, tapada.

Porque había habido el cambio de...

Exacto. Había llegado Jomeini y habían echado al Sah.

Y las mujeres decían: "Yo, en nombre de Dios, tengo 17 años".

Y otra: "Yo, en nombre de Dios". El archivo de esta casa.

Yo creo que, cuando uno fallece,

pasa el archivo de Televisión Española.

-(RÍEN) -Pasa por delante,

para que te veas tu vida. Que hay más ahí, que en la vida de uno.

O sea, eso que se dice que cuando te mueres...

(RÍE)

Lo que te viene a la imagen, no es tu vida.

Lo piden... No, llaman: "¿Nos podéis dejar

cosas de la vida de este chico?". "Sí, como no".

-Todo. Los Chiripitifláuticos... -Lo van poniendo todo.

Vamos a ver a Forges, venga.

"Antonio Fraguas, alias Forges, para los lectores."

Mi padre me dijo, cuando yo era pequeño...

Cuando yo me iba a dedicar a esto, dije: "Papá, quiero dibujar chistes".

Y me dijo: "Vale, allá tú. Pero tienes que ser original".

"¿Y cómo se es original?".

"Se tiene que ver un dibujo tuyo a 15 metros".

"En 1957, se incorporó a esta casa, Radio Televisión Española.

Fue durante las pausas de la programación,

cuando para entretenerse, cogió papel y boli, y se puso a dibujar."

Pero un día de San José, del año 1962,

había un puente muy largo. Yo ya trabajaba en Televisión Española,

llevaba cinco años trabajando,

y entonces, dije: "Voy a pintar chistes".

"Dibujo a dibujo, creó un estilo único.

Tanto como sus personajes.

Esos que nos ponían a todos frente al espejo."

Me informo como cualquier periodista de la época actual.

Sea Internet, radio, televisión, prensa. Todas las posibilidades.

Pero la más importante, curiosamente, para lo mío,

es o el autobús, o la barra de cualquier cafetería.

"Aseguraba que la actualidad está en lo que se escucha en los bares

y en los autobuses. Quizá por eso, durante más de 50 años

nos hemos sentido identificados con lo que él dibujaba."

Sí es cierto, que el humorista tiene un gran amor, entre comillas,

por la gente. Porque dedica su vida a conseguir que piense,

a conseguir que sonría,

y, sobre todo, a conseguir que se evada

de algunas duras realidades,

que generalmente acechan al ser humano.

"Sorteó la censura franquista, y en los años de la Transición,

sus viñetas reflejaron el absurdo de una sociedad

que empezaba a cambiar."

Constitución,

en un estado democrático,

es algo que está ahí siempre,

es inaprensible, invisible.

Pero en realidad, es el aire que respira la libertad.

"Humor blanco, pero no blando.

Porque sus personajes sacaban los colores a más de uno."

Forges fue un auténtico innovador.

Y es que a sus personajes hay que sumar una jerga suya, propia.

De hecho, él fue el primero en pronunciar palabras

que ahora son tan conocidas como, por ejemplo, "bocata" o "muslamen".

Pero él las inventó.

Un artista que, además de original, fue polifacético.

Escribió libros, dirigió programas de televisión,

colaboró en radio. Incluso dejó su sello propio en el cine

dirigiendo dos películas. Pero sin duda, la cara más conocida

de Antonio Fraguas, fue la de humorista gráfico.

Porque sus viñetas eran y siguen siendo

fiel reflejo de la vida cotidiana y política de este país.

"Cuáles son las claves de las viñetas de Forges

y qué papel juega el humor gráfico, como herramienta de crítica."

Yo creo que hablaremos varias veces de ese punto del humor gráfico

o del humor en general,

como elemento de crítica.

Primero, ¿se pueden hacer periódicos,

programas de televisión, etcétera, sin crítica?

Se puede, porque se hace.

-Pero... (RÍE) No se debería. -Claro.

Hombre. Yo creo que, a veces,

la ausencia de crítica explícita, es una forma de crítica.

Es decir, en los dibujos de Forges,

no solía haber una crítica evidente o descarnada, ¿no?

(DUDA) Un enfrentamiento cara a cara con alguien,

con sus nombres y sus apellidos. No, no, no.

Es lo contrario, es mucho más sutil. Es lo que subrayaba antes Pueblas:

en cuanto hay un insulto, hay una crítica muy explícita,

la gente levanta barricadas.

Es mucho más sutil

hacer algo bello, hacer algo un poquito poético.

Porque eso es una forma de crítica también.

De hecho, yo creo que, si algunos de los... Yo qué sé.

De los políticos, o de la gente a la que más te gustaría

enrostrarles sus defectos o criticarles con más dureza.

Si esas personas hubieran abrevado un poquito más en la poesía,

en la literatura, en las cosas bellas.

Quizá por ahí, no estarían tan preocupados de comprarse yates,

ni ahora estaríamos nosotros tan enfadados por eso.

El hacer una propuesta bella,

aunque no sea explícitamente crítica, ya es una forma de crítica.

Es una forma de decir la beligerancia no es buena.

Yo creo... No es tanto la crítica, como la sal.

El humor es la sal de la comunicación.

La comida si no tiene humor, incluso la conversación.

El Parlamento Británico tiene una costumbre

que me parece extraordinaria y que teníamos que copiar.

No hay discurso, que no tenga unos cuantos chistes,

o juegos de palabras, o como quieras, que le dan brillantez

y le dan sabor a esa comida, que muchas veces, es muy pesada.

-Está claro. -En todo lenguaje, el político

es un lenguaje cansino.

Y, sin embargo, cuando te encuentras con un orador,

como Churchill, que cuentan

que había una oponente conservadora o laborista,

que le sacaba de sus casillas.

Y entonces, le dijo ella a él:

"Yo si fuera su mujer, le envenenaría".

Y dice: "Yo, si fuera su marido, me tomaría el veneno".

(RÍEN)

Decía el finado Platón. (RÍE)

Decía que toda forma de humor, supone la degradación de algún valor.

Alguno, el que sea, el tú quieras.

Y si no se degrada ningún valor,

el que se está degradando ahí, es el humorista.

Tiene que haber un poquito de mordisco.

-Claro. -Y además porque yo creo

que también hay una responsabilidad social

importante. Yo, al menos, así la siento.

Y sí considero, que el que tiene la capacidad de ser altavoz,

desde donde esté, es un poco derroche, que no le dé voz

a aquellos que no la tienen.

Y yo creo que agradece mucho el paisanaje,

que alguien diga cosas, que quizás él piensa,

probablemente mejor, pero que no tiene cómo,

y a través del mismo canal, la manera de decirlo.

O sea, que yo creo que es un poco obligado.

Sí. Acaban sintiéndose identificados.

En la radio, el dibujo, la tele. Está la gente: "Ahí, ahí, ahí".

Está claro. Lo que hace es un punto de vista más esclarecedor.

El humor pone el foco de otra manera, sobre cosas que se ocultan.

En la política o en la vida hay mucha ocultación.

La función del humor en la caricatura es clarísimo,

es desenmascararles.

La caricatura desenmascara.

No deja de ser curioso todo eso, que me parece correcto,

en un país,

(DUDA) donde a los ciudadanos se les hurta.

Alguna visión de la realidad. Voy a ponerte un ejemplo.

Hacía mucho que no iba al Congreso de los Diputados

y fui hace unos meses.

(DUDA) Se me fueron las manos, en un momento, para aplaudir.

Y fui conminado por el ordenanza, o el conserje que había allí,

a que no se podía aplaudir.

Desde el público. Desde el público.

-Tirar cosas sí. Pero aplaudir, no. -(RÍE)

No eres diputado. No, no soy diputado,

evidentemente, pero estás allí y se me fueron las manos.

Y dos. (RÍEN)

¿Se te fueron las manos en el Congreso?

Tiene que ser un titular eso:

"Se me fueron las manos en el Congreso".

-Y luego, pausa para aplaudir. -(RÍEN)

No. Y dos, mientras te frenan,

te das cuenta de que allí todo el mundo está con el teléfono,

mandando mensajes.

(DUDA) Leyendo el periódico y demás.

Mientras hay una diputada o un diputado.

(DUDA) Pero lo que pasa es que hay sesiones y sesiones.

-Y oradores y oradores. -(RÍE)

Yo he ido mucho al Congreso, en la época de la Transición.

Cuando se discutían y estrenábamos Congreso de Diputados

y representación parlamentaria.

Cuando intervenían los líderes,

Felipe González, Fraga, Carrillo y Suárez,

no se iba nadie.

Entonces, venían las necesidades fisiológicas

y entraba la minoría catalana.

Miquel Roca, que era un gran orador.

Y tenía sentido del humor. Se vaciaban los escaños.

Y eso lo ves en todos los Parlamentos.

Es decir, una representación teatral, que no tuviera descanso a la hora,

y otro descanso... Esas óperas que duran cinco o seis horas,

hacen varios descansos.

Entonces, no está escrito en el Parlamento.

La sesión es seguida, pero hay unos descansillos.

Bueno, esto es una digresión.

Pero habría que cambiar el orden, ¿no? Porque siempre se van,

cuando les toca hablar a los mismos. Los del grupo mixto,

yo creo que hablan solos. Son monólogos. Hablan a la pared.

-Mira... -Están todos en el bar Manolo.

Es que, no sé, me parece que es un poco descompensado.

Habría que ir a hablar al bar Manolo.

(RÍE) No, porque es verdad, que hay parlamentarios desconocidos,

que a lo mejor tendrían el mismo brillo que tienen otros,

si se pusieran al principio.

Pues, fíjate. En los años...

Recuerdo Calvo-Sotelo, en un debate, empezó por los grupos minoritarios

y cuando llegaban los grupos más importantes,

estaba dicho casi todo.

Y recuerdo que subió a la tribuna Felipe González,

e hizo una intervención cogiendo de aquí y de allá,

porque era capaz de improvisar.

Y el propio Calvo-Sotelo le dijo: "Le admiro, señor González.

Porque usted tiene la virtud de remontarse".

El humor tiene la virtud de remontarse.

El humor ofrece un punto de vista, que a lo mejor

se ha dicho, pero se dice de otra manera.

Es la manera de decirlo.

¿Y si sentásemos a los "Blasillos", y a las hermanas,

y a los funcionarios en el Congreso de los Diputados,

o en el Consejo de Ministros? Ah, tendrían que ser muy ingeniosos.

Porque el don del ingenio, es factible

en un espectáculo, con un guion detrás.

En un tablero.

Ir destilando.

Pero no le pidas

jalea real

constantemente a los zánganos

a las abejas, a los obreros.

Las abejas hacen miel,

la jalea real es otra cosa

y el humor tiene algo de jalea real.

Por eso requiere una elaboración.

Yo estoy completamente de acuerdo.

Hay muchas personas

que llevan a la televisión programas

porque ellos son divertidos y tienen sentido del humor.

Siempre he pensado que también lo tienen en su casa.

A la hora de comer con sus hijos.

Cada medio tiene su expresión, hay uno que es gracioso

y de la gracia al humor hay un salto considerable.

El humor tiene gracia.

La poesía de la inteligencia, la gracia no siempre tiene humor.

Hay un chiste que es para contarlo.

¿Esto lo dibujo? Cuando lo dibujas sobre papel, no funciona.

Habría que buscar otra manera, ahí está el oficio

en el que puedes pensar cómo contarlo.

Elevas la entonación, obtienes un mecanismo.

-Y una idea. -La improvisación requiere trabajo.

Y en el dibujo

sobre todo de determinados dibujantes

que son muy gráficos

piensan en imagen.

No piensan en una idea como tal.

Y lo mejor es idea con imagen a la vez.

Pero hay veces que solo tienes un juego de palabras

o un... ¿Y al subirse a un escenario?

Al subirse a un escenario, ¿qué?

¿Cuál es la pregunta exacta? Cómo hacer el humor.

Cómo te lo planteas.

Cómo hacer el humor subiéndose a un escenario.

Todo lo que hemos dicho pero en un escenario.

Lo que tenemos que hacer es

contarlo y buscar lo mismo que decía

Paul, qué es lo esencial en ese medio.

Pues bueno, yo tengo la voz, tengo el cuerpo,

tengo el texto, vosotros tenéis los pinceles.

En la radio está la llegada masiva

a un público que está en su casa y te escucha.

Cada formato, cada medio

-te exige... -Tú te conviertes en el personaje.

-Yo hago un humor que no se puede hacer en la tele

o en mis libros, o en la radio.

Cada uno tiene sus sutilezas.

Se llaman medios expresivos, pero yo recuerdo

en la película de Dustin Hoffman

que hacía de Lenny Bruce. Sí.

Y una secuencia que tengo en la cabeza

es que él llegaba a un sitio, empezaba

y nadie se reía. Bueno, era la puesta.

Era la propuesta de Lenny Bruce.

Era el primer

"stand up" que aparecía en Estados Unidos, muy crítico,

reivindicativo, era la provocar por provocar.

No perseguía tanto la risa.

La respuesta humorística como que le detuvieran.

En esa película, además, cuentan la crudeza

de esos momentos donde el humor era provocación.

Y, además, como no te conocen

los primeros intentos son regulares, yo recuerdo

en el Palacio de los Deportes,

en un festival que había, salía Wyoming con el reverendo.

Y el público no era el de ambos, porque se conocían poco.

Los que le conocíamos fuimos entusiasmados.

Y, desde luego, fue una pitada porque no le entendían.

Porque no eran de la parroquia.

En el humor es fundamental

El que la gente sea de la parroquia.

La conexión, es que hay una conexión.

Hay un público, una persona, como en el caso de Forges

que él crea a su público, el gran acierto de Forges

es que poco a poco

y luego muy rápidamente

con su lenguaje, creó a su público.

En realidad, cada humorista tiene que

buscar y hacer su público.

Igual que el escritor.

Un escritor, para sacar una obra, tiene una aproximación

y luego, conquista a un público.

Y lo bueno que tenía Forges, y creo que los artistas grandes

es que cuando haces una propuesta, la haces desde un lugar

que es, este soy yo, los que me conocen saben quién soy

y la viñeta de Forges, explica quién es el, tú ya sabes

desde qué punto de vista habla

qué cuenta, y te enamora en 1 cm2.

Sabes que es de él y quién es.

Su mayor virtud es que Forges era verdad.

Y yo creo que eso es imparable.

En un escenario, en una viñeta, en un guion

-es imparable. -No el primer día.

Tú naciste en un mundo "Forgéndrico".

Porque ya había palabras

lenguaje y atmósfera de Forges.

El gran acierto de Forges fue crear esa atmósfera.

Era para él solo.

El resto nos adaptamos al público.

Están las empresas, los lectores, incluso estás en un acto

y si quieres transmitir ese tipo de humor que haces

te tienen que conocer, la gente es diferente.

Tienes que mostrarte diferente.

Cuando Forges participaba en un acto

es que la gente ya estaba sintonizada.

Sabían quién era y se partían de la risa.

Los demás tenemos que buscar nuestras historias

casi saber qué hacer según el tipo de público,

pero lo demás era una conexión wifi directa

Forges y el público.

-Saben lo que quieren... -En tu caso, por ejemplo.

Tú estás en un espacio

parecido al que tenía Mingote.

Yo me planteé

cuando murió, es que ocupar su espacio

requiere mucho talento y un tiempo.

Para que los lectores que se han acomodado

a algo construido por un genio

lo ocupe otra persona, con otra edad

y otra biografía.

Mingote acompañó a los lectores de ABC

durante 50 años, fíjate qué proeza.

El gran acierto de Forges, o la gran aportación

fue crear su propio espacio.

El mundo de Forges, por eso ha habido esa reacción

a su fallecimiento, porque era uno de la familia.

-Claro. -No era uno de los nuestros.

Era el aire que respirábamos.

-Era una... -Popularizó.

-Popularizó ese mundo. -Y para los profesionales

era un faro.

Forges es de las personas que abren caminos.

Además, porque nunca se cansó de hacerlo.

Ayudaba a los que empezaban.

Él estaba al tanto de todo lo nuevo.

Pendiente de ilustradoras que son buenísimas.

-Miraba hacia adelante. -En tecnologías dice:

-"Esta tuitera que vi..." -Claro, porque defiende...

Me cuesta hablar en pasado, pero defendió las redes sociales.

Como algo que llevaba haciendo siempre.

Esos 140 caracteres, que es lo que hacéis.

Con pocos elementos, contar todo.

Y él lo defendía, y me encantaba porque

no se resistía a lo que venía

ni tenía nostalgia, era siempre moderno.

Siempre hablaba del ingenio que había en las redes.

Luego, con el ingenio de la redes,

el humorista como tiene que ofrecer algo porque trabaja al día siguiente,

nosotros vamos a hacer una reflexión que no está en un meme.

Él decía que había mucho ingenio en las redes.

Decía: "He visto uno de Aragorn", el del "Señor de los Anillos"

y contaba su pomposidad, que de eso se trata el humor.

Tirar todo lo pomposo, y decía: "Eres el hijo

de Aragorn, de tal, de cual".

"¿El de la Paqui?" "El mismo".

Y seguramente se lo había inventado él.

Él decía que no tuiteaba, que él publicada.

Que me parece una manera sabia de entender también

que es un medio de comunicación, que es lo que son las redes.

Lo entendió muy bien.

De todos sus personajes, ¿con cuál os quedáis?

Los Blasillos.

Los náufragos de las islas desiertas.

-A mí me gustaba... -Mariano.

Mariano. Su personaje era Mariano.

A mí me hacían mucha gracia los que estaban colgados...

Esos tienen un toque diferente.

Pero Mariano era el personaje

el equivalente a Homer.

Era un español trabajado.

Deprimido, porque el dibujo

son personajes depresivos todos.

Cargados de hombro, de vueltas de la vida.

Largo, irónico, con cierta mala leche, paciente,

sufridor, tenía muchas características.

Estoicos.

¿Y doña Concha? Doña Concha era de armas tomar.

(RÍEN)

No sé si lo pensará ella. El propio Forges decía

que no habría creado el mismo personaje femenino

en este momento, que cuando lo creó.

Otra de las virtudes de Forges

es que era un feminista, él ejercía de feminista.

Él dibujaba la vida tal y como era.

Y el mundo ha cambiado, este país ha cambiado.

Y él ha mantenido su esencia, pero queriendo evolucionar

con el cambio propio del país.

Doña Concha tiene mucha matraca, yo creo

que tendría que haber aquí un psicoanalista

que la analizara en su tiempo, como dices muy bien.

Yo no sigo por ese camino.

A mí me gustan las viejas del pueblo.

¿Las dos? Están llenas de ternura.

¿Quién no habla de Mafalda?

En el sentido de que hacen un discurso

con un lenguaje pueblerino

que es un artificio que utiliza, porque no son señoras de pueblo.

Es el contraste de la última actualidad

con ese momento en el que todo se para.

Ese momento del pueblo, cuando chocan los dos ambientes.

Me cuesta escoger un personaje, pero a mí me encantaba

la visión de los colectivos, los tenía calados.

Hablaba de los médicos, de los funcionarios

criticaba, y a la gente le encantaba.

Pero no solo clases sociales determinadas.

Yo recuerdo con ternura, que he visto varios

dibujos de él con becarios.

Que son los más puteados

de las redacciones, para empezar.

Él estaba siempre en ese lado.

Estaba en ese lado, y creo que es el enganche

para que el que lo leía se sintiera aludido.

Este señor cuenta lo que soy, lo que me ha pasado.

Ese es el gran éxito de uno de los nuestros.

Hay personajes troncales en Forges

que son los de siempre.

Y eran los que hemos citado: Mariano y Concha.

Los Blasillos.

La señora del pueblo.

Y poco más. Con esos personajes él hacía su drama.

Luego las comparsas, pero creo que

son, por lo menos de mi generación,

que le seguimos desde el principio

los personajes que dieron juego en la transición

y los más consolidados. Pero, por ejemplo.

Nunca, que yo recuerde, ha habido ningún cura

ni... ¿Curas?

(A LA VEZ) Sí, sí.

Militares ahora mismo no recuerdo, pero curas sí.

-Sí hay alguno. -Cardenal, cardenal.

Mariano, son las siete, ¿qué pasa?

Es verdad, me acuerdo.

Bueno, tengo otro vídeo para ver.

Vamos a verlo.

"54 viñetas en memoria de Forges.

Una por cada año de profesión que dedicó a hacernos reír y pensar

desde ilustradores profesionales hasta estudiantes de diseño.

Quisieron decirle adiós dedicándole una viñeta en esta exposición

para agradecerle a Antonio Fraguas

el legado transmitido".

Para mí es como un intelectual dibujante

de la España de los 50, 60, 70,

junto con Mingote y junto con, quizá

Chumy Chúmez.

Grandes dibujantes que participaron en la Codorniz

y otras míticas revistas que dejan mucha huella.

El hecho de conseguir crear esos personajes tan suyos

que luego han sido imitados, al final ha creado

un estilo tan reconocible que ha creado escuela.

Nosotros lo consideramos nuestro padrino

y estoy seguro de que lo es de más gente.

Hemos descubierto la generosidad de Forges

con todo el que se lo pidió.

Hemos ido descubriendo gente

a la que le hizo una camiseta para su equipo,

a la que vio sus dibujos después de estar persiguiéndole.

Todos tenían una anécdota en la que no había dudado

en prestarse.

Fue el primero en España que empezó a escribir su tipografía

dentro de las viñetas, para que no se la retocasen.

Quieras o no, fue

un tipo con muchas mañas técnicas, en su tiempo.

Y eso es algo que se te queda cuando eres dibujante.

Piensas cómo buscar otra línea más

para llegar más lejos

o para cambiar el contenido gráfico.

Los personajes de Forges son tus amigos, tu familia,

eres tú mismo, en muchas ocasiones.

Son los políticos, empresarios, trabajadores, funcionarios.

Todos estamos representados.

Su mensaje abarca todos los rangos de edad posibles.

Y en cuanto al diseño gráfico, que se basa en comunicar

es una de las facetas más importantes.

Nos quedan tres minutos.

A ti no te pasa nunca en el escenario, ¿no?

¿Que nos queden tres minutos? Hay un momento en el que sí.

Sí, sí, ahora ya son dos.

Escucho el vídeo y recordando lo que hemos dicho

está claro que si hubiera más gente como Forges

el mundo sería un lugar muchísimo mejor.

Está bien. Sí.

Yo creo que Forges ha sido un lujo.

Como vecino, como amigo, como compañero de periódico

y como referente.

Te juro que cuando entré en "Informaciones"

yo estaba deseando ver a Forges por alguna parte.

Pensaba que estaría...

Siempre ha estado en el Olimpo, también.

En un ciclo de humor de la Menéndez Pelayo,

que estábamos tres humoristas de "El País",

Forges no fue, y acontecía que iría él.

Estaba en el plasma y el plasma no funcionaba.

Y yo decía: "Veis, Forges ya está en el plasma".

(RÍEN)

Y luego, bueno... Tuve que hacer de él.

Me tocó comentar sus chistes y hablar

en su nombre porque llegaba mal la señal.

Ahora llega bien la señal.

Me ha encantado escuchar a la gente joven que lo ve así

porque parece que si se transmite de esa manera

es que realmente, sin duda, el legado

seguirá y se podrá retomar.

Comparto lo que ha dicho

Luis, que

sería un mundo mejor, porque él lo intentó

y ha dejado la pelota botando para que otros

-cojamos... -Su propuesta artística.

Es un lujo que tuvimos de disfrutar,

pero como persona, por su forma de ser

profesional, no solo en sus dibujos, sino tratando

-al resto de los profesionales. -Un privilegio. Siempre que...

Siempre estaba dándole vueltas a que había que mejorar.

Las condiciones laborales...

Ahora estaba metido en el tema de los derechos

de una cosa que yo nunca pensé que pasaría.

Si eres pensionista, no decides los derechos de autor.

Unas cosas tremendas por las que luchó hasta el final.

Y así era Antonio, le llamaba y le decía:

"¿Cómo ves esto?". Respondía: "Con la editorial, hay que luchar".

Y siempre te animaba porque veías

si lo dice él, pues hay que ir a muerte.

Y bueno, espero que

Que esto también nos recicle a nosotros.

Nos inunde

todo lo que nos ha dejado, ahí está su trabajo.

Quedas tú. Voy a ser muy breve.

Yo le diría gracias, aunque ya se lo dije a la cara.

Me atreví a decírselo.

Y me gustaría recordar el lema que será del Instituto Quevedo

de las Artes del Humor

que es: "Y no te olvides de Forges, proclama".

Que él nunca se olvidó de Haití.

Y nosotros nunca nos olvidaremos de él.

Perderíamos la luz.

Ya que estamos aquí todos... Nos quedan tres minutos.

(RÍEN) Ya han pasado, pero bueno.

Muy importante.

Os invito a que en ese Instituto Quevedo

hagamos un "Millenium" sobre cualquier tema actual.

Fantástico.

Así le vamos dando vidilla

a que mientras haya programa, al menos una vez al año

una vez por temporada

se produzca eso, ¿vale? Sí, sí.

Gracias... Hablando de Quevedo.

Quevedo decía

que la verdad había que pintarla en camisa, no desnuda.

Por lo que estábamos hablando antes

de usar es página de inteligencia para decir verdades

mejor no muy desnudas, sino dejarlas en camisa.

Muy bien, gracias a los cuatro.

Gracias a ustedes también que nos siguen desde...

Dónde sea, ya no se sabe

hoy en día dónde ven los programas de televisión

los espectadores. Gracias

y hasta la semana que viene.

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Millennium - El legado de Forges

03 jul 2018

Programa de debate presentado por Ramón Colom sobre la figura de Forges con José M. Pérez Gonzalez "Peridis", Luis Piedrahita, José Manuel Puebla y Raquel Martos.

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