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No recomendado para menores de 16 años Metrópolis - Los monstruos de la máquina - ver ahora
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Esta noche en Metrópolis

recorremos la exposición

"Los monstruos de la máquina"

Frankenstein en el siglo XXI

comisariada por Marc Garrett

para LABoral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón.

La muestra supone una mirada contemporánea

al Frankenstein de Mary Shelley

en el bicentenario de su publicación

Una actualización del mito a través

de diferentes propuestas artísticas

que nos dirigen hacia una reflexión

sobre los verdaderos efectos de las tecnologías

y los avances científicos en la actualidad.

Esta noche en Metrópolis

Los monstruos de la máquina, Frankenstein en el siglo XXI.

Los monstruos de la máquina es una obra

inspirada en una de las obras universales

de la literatura de Mary Shelley, de Frankenstein

que Mary Shelley escribió con apenas 19 años.

Hace ahora 200 años.

Mary Shelley en su momento había planteado por primera vez

los grandes retos y preocupaciones

que sentía la sociedad, el individuo,

ante los avances científicos y tecnológicos en su momento.

Nos pareció una buena ocasión

para averiguar y para preguntarnos

cuáles son hoy esos monstruos,

esos temores, esas preocupaciones de la sociedad y del individuo

ante los avances científicos y tecnológicos de nuestros tiempos.

Lo que podemos ver en la exposición

son fotografías, hibridaciones, dibujos,

videojuegos en torno a esta realidad aumentada de lo habitual

Artistas que trabajan en todos los ámbitos, high tech, low tech

dentro del ámbito de las partidas artísticas tradicionales

y de los más experimentales.

Abordando desde puntos de vista muy diversos

Los monstruos de la máquina que podemos encontrar

dentro de los sistemas de vídeo vigilancia global,

que podemos encontrar dentro de los ámbitos de la bioingeniería,

en las redes sociales.

Veremos cómo en esta exposición se están abordando el tema

desde ámbitos muy diversos.

The brain of the planet, El cerebro del planeta es

una muestra, un ejército

de criaturas disfuncionales

que visionan y revisionan un futuro distópico,

lúdico, irónico y emocional.

Se articula en torno a la estética Weird Menace que es

una estética "amenaza extraña" es un género literario

dentro de la literatura pulp de principios de los años 20

donde los herederos de Mary Shelley

y del miedo a que las máquinas se rebelaran contra sus creadores,

establecen una literatura de ciencia ficción

donde se visionan mundos perdidos, remotos.

Esta intervención gráfica está construida

desde un collage articulado

en el que utilizo fragmentos de distintos dibujos,

de distintos archivos de imágenes

los que van construyendo estas criaturas biónicas y disfuncionales.

Esta manera de trabajar me sirve también

para trabajar por tramos

donde lo que en realidad estoy haciendo son

narraciones fragmentadas

que el espectador tiene que construir por sí mismo.

También desarrolla la idea de

o trabaja con la idea de paleofuturo

que es el futuro que se imaginó

pero que nunca llegó a suceder.

Es toda la visión de la tecnología

también cono género a principios del siglo XX

y se imaginaban el XXI de una manera completamente radical.

Todo aquello que no sucedió,

en realidad ahora mismo es un futuro vintage

un futuro muy romántico, muy emocional

y también la pieza trabaja con ello.

El monstruo, evidentemente

somos nosotros mismos.

Pero, tenemos la oportunidad

de darle la vuelta.

Lo que pasa es que estamos entendiendo el futuro

como que, como si estuviera en el futuro,

como si fuera dentro de un tiempo

y en realidad el futuro es hoy.

Entonces es urgente que sepamos

cuáles son todas estas nuevas tecnologías,

cuál es el cambio de paradigma

y que seamos conscientes

y diseñemos una sociedad nueva juntos

Los artistas se enfrentan

digamos a los retos del siglo XXI

con mucha valentía.

Creo que el arte ofrece

uno de los espacios maravillosos

de reflexión, de debate,

de participación

para hablar de los mitos,

para desmitificar determinados fenómenos

o también para razonar

y poder verificar que, efectivamente,

vivimos situaciones que requieren

estar muy atentos

y estar participando de una manera activa

en reconducir ciertos desarrollos

que requieren una reflexión ética, por ejemplo

y que requieren una reflexión a más largo plazo

para poder abordar las consecuencias

que puedan tener determinados desarrollos

dentro del ámbito científico y tecnológico.

Estamos con trabajos que plantean

el tema de los cíborgs

y de una situación a un futuro postcibernético

en los cuales los cíborgs están buscando entre la basura informática

residuos de programación para retroalimentarse.

Digamos que tenemos planteamientos y trabajos muy distintos

para visibilizar los más diversos ámbitos,

las programáticas a las que nos estamos enfrentando

relacionadas con el cambio climático

con la informatización de nuestras vidas,

con el tema de la vigilancia

o de la genética.

Podemos observar desde los años 60

cuando empiezan a irrumpir las nuevas tecnologías

de la informática, las telecomunicaciones,

el vídeo y el sonido en el ámbito de la cultura

son precisamente las mujeres

las que empiezan a trabajar con estos medios

porque de alguna manera, especialmente con el vídeo,

porque de alguna manera eran medios

cuyo lenguaje y cuya historia

y cuyo ámbito de expresión y conceptualización

no estaba predeterminado por una estética

o un entorno formal y conceptual

marcado por el hombre artista.

Esto impulsó a muchas mujeres a trabajar en los años 60

y sobre todo 70

con el vídeo, también con la fotografía,

con ordenadores

y en los más diversos ámbitos

las prácticas artísticas no tradicionales,

utilizando esos medios también

para reflexionar en torno a su propia imagen e identidad.

Estamos muy contentos de que podemos contar

con unas pocas exposiciones colectivas

donde participan más mujeres artistas que hombres.

La mente tiene que decir que la realidad sigue estando muy lejos

de las reivindicaciones que las mujeres están realizando

por muchas razones.

La pieza se titula "Ser absurdo"

y es una pieza que está también, es un poco Frankenstein

porque está también hecha con un montón de técnicas.

Trata un poco de cómo nuestra comunicación ha ido mutando

y se ha ido empobreciendo

y es un guiño a que el monstruo somos nosotros realmente.

No nosotros personalmente,

sino la sociedad y a dónde se dirige.

"El silencio del bosque se rompe

con el sonido de las hojas que crujen bajo las piedras

de quien camina entre los árboles.

Se paró un instante a oler la hierba mojada

un rayo de sol iluminó su cara

y una flecha atravesó su torso.

Tardó un buen rato en ser consciente de lo que había pasado

y cuando lo fue, sintió el dolor que paralizó su cuerpo".

La cuestión es que para poner algo en evidencia

crear un contraste.

La animación digital es algo

con unos colores y una apariencia muy determinado

y la animación tradicional está hecha con palos, piedras,

se hace foto a foto,

es como el ancestro del cine.

Entonces esa es la manera de hacer una ruptura

entre las formas de contar.

Lo que promueve nuestras redes sociales es la soledad, ¿no?

Y el aislamiento.

Que la máquina te absorbe

y lo social se empobrece.

También hay un pequeño guiño a Camus,

al ser absurdo, al hombre absurdo.

El momento en que comprendes que todo es absurdo,

a no ser que tú le des un sentido,

te hace un poco agarrar más las riendas de tu vida.

Yo he vivido momentos delante de una pantalla que dices,

pero, ¿qué estoy haciendo?

Es que no sé quién soy.

Detrás de esas preocupaciones

por los avances científicos y tecnológicos

está la incertidumbre.

La incertidumbre de hacia dónde vamos

cómo afectan estos avances

a nuestra condición humana.

Cómo afectan a nuestra idea de lo que es la vida.

Cómo impactan en el medio ambiente.

Cómo pueden

afectar nuestro espacio de libertad,

nuestro sistema democrático,

nuestro trabajo,

nuestra existencia en general.

Son preocupaciones que forman parte

casi de la condición humana

y de la historia de la humanidad

ese tipo de preocupaciones

que el arte ha sabido reflejar

en distintos momentos de la historia.

Mi pieza en "Los monstruos de la máquina"

es una película que se llama

"Una historia nunca contada desde abajo"

que trata sobre un caso muy paradigmático y curioso

que tuvo lugar durante el gobierno de Salvador Allende en Chile,

entre 1971 y 1973.

Fue una iniciativa de él

y su propósito era conectar las empresas y el pueblo

con las decisiones del gobierno.

"El compromiso de Allende era claro

había que cambiar las antiguas estructuras sociales

y económicas de Chile.

Parte de la reforma socialista

iba a consistir en nacionalizar las empresas

y en ese trabajo, un pequeño grupo de personas del gobierno

entendió que el reto del control de la información

que requería esta nacionalización

se podía llevar a cabo con tecnología computacional.

Beer había presentado la máquina de la libertad en el 70,

como parte de un discurso que pronunció

en la Conferencia de Medio Ambiente

organizada por la sociedad americana de cibernética.

Luego, una versión editada de este texto apareció en el 71

en la revista Futures

En ese discurso Beer describe al gobierno

como una máquina cuya inercia es tan inmensa

que para cambiar su organización

era necesario pasar por una fase de anarquía.

Por un lado a mí me interesa trabajar

cómo una utopía se desarrolla o no se desarrolla

dependiendo de la ideología que lo propicia o no lo propicia

Y por otro lado

el lado oscuro de la utopía modernista,

como por qué unas no progresaron en el sentido de que

las utopías cuando las analizamos

justamente lo que nos desvelan, lo que nos revelan es

el fallo sistemático del momento en el que fue formulada.

Los botones en el brazo de la silla

se usaban para manejar la información

La consigna de la economía en los botones

era dejar de necesitar a la secretaria.

Si la empresa es un cuerpo, ¿yo quién soy?

La consigna de Beer era eliminar a la mujer que hay

entre el hombre y la máquina.

Todos nuestros techos expositivos se integran

en un programa en el que conviven

casi en igualdad de condiciones

la parte educativa con la parte de la producción,

con el espacio y la reflexión

y la formación.

Podemos encontrar en medio del espacio expositivo

un entorno lúdico y educativo

donde los colegios y distintos grupos de trabajo

están haciendo ejercicios

y desarrollando talleres en torno al tema de la exposición.

Estamos desarrollando todo un trabajo

que reflexiona sobre el trabajo de campo,

el cuaderno de campo,

la expedición científica desde una vertiente crítica

y no solamente desde este planteamiento testimonial

sino también introduciendo la ficción

Con el taller, con el colectivo.

Yo en realidad me estoy inspirando

en canciones ya hechas de otras bandas sonoras,

por ejemplo, Alien

y el rito que es una película que trata de un chico japonés

y había como otro, dentro del túnel había como otros túneles

dirigidos hacia otros lugares.

Era como un laberinto,

Había distintos tipos de sonoridades

que al rebotar en las paredes

tú las escuchabas y sentías que te envolvía

que reverberaba, claro,

como un grave,

como si esas paredes pudieran de alguna manera hablar, ¿no?

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Metrópolis - Los monstruos de la máquina

30 ago 2017

Esta semana en Metrópolis, recorremos la exposición "Los Monstruos de la Máquina, Frankenstein en el siglo XXI". Comisariada por Marc Garrett para LABoral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón, la muestra supone una mirada contemporánea al "Frankenstein" de Mary Shelley. Una actualización del mito a través de diferentes propuestas artísticas que nos dirigen hacia una reflexión sobre los verdaderos efectos de las tecnologías y los avances científicos en la actualidad.

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