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No recomendado para menores de 16 años Metrópolis - Fernando Renes - ver ahora
Transcripción completa

Fernando Renes es uno de los artistas españoles

con mayor proyección.

Desde sus orígenes, el dibujo y la escritura

han sido sus formas de expresión.

Sobre papel o en sus célebres animaciones.

En los 16 años que residió en Nueva York

ha construido una original narrativa en la que lo íntimo

convive con lo universal.

Desde su vuelta a España vive una etapa de madurez

concibiendo potentes instalaciones con cerámica

que recuperan lo ancestral

Su trazo es intuitivo

libre, irreverente.

Amigo de lo imperfecto

su enorme talento le permite abandonarse al caos

para hacer magia.

Cuando voy a montar es el momento más excitante.

Físicamente e intelectualmente.

Entiendo el arte como un acto de amor

No tendría sentido.

Es un acto de amor.

La espina dorsal es el dibujo y la escritura.

Siempre llevo un cuaderno.

Escribo y dibujo todo lo que se me ocurre.

A la hora de cómo estructuro mi obra es fundamental mis cuadernos

Los hago desde la facultad.

Desde los 22 años.

Siempre escribo y planifico.

Unos doce cuadernos al año.

Desde la política al sexo.

A las relaciones humanas.

Durante un tiempo largo yo fui mi fuente de inspiración.

De la cual acabé harto.

Fue el final de mi etapa neoyorkina.

Tuve que abrir el zoom

y empezar a ver otras cosas.

Me acuerdo en 5 de EGB cuando existía

La típica encuesta de qué queríamos ser de mayores.

Bombero, policía, ganadero.

Yo dije pintor.

Me puse muy colorado.

Lo tenía claro.

Tenía el potencial, pero no las herramientas.

Era una fijación, ya estaba elegido.

No tenía ni idea lo que era el mundo del arte.

Lo que sí tenía claro era que me servía para expresarme

Más que para cambiar el mundo.

Solo para expresarme.

No soy amante de las metáforas.

Me gusta más la realidad.

La metáfora es como de cobardes.

Me gusta más la realidad.

Me gusta la metáfora que no acaba de estar bien contada.

Es un puente para llegar a algo.

¿Por qué no hacemos mejor el puente?

Soy de Covarrubias.

No hay demasiadas elecciones.

Fui a estudiar a Burgos.

Se amplió el círculo

pero no era suficientemente atractivo

Me fui a Madrid y todo cambió, me ofreció cosas.

Pero tenía necesidad de cambiar de pescar en otro sitio.

Surgió la posibilidad de Nueva York que es donde más he vivido.

Aquí era un trabajo dibujístico.

Algo la pintura.

A principios de los 90 el dibujo estaba denostado.

Y la pintura, todavía sigue estándolo

En Nueva York era como que se repartía justicia.

Lo cual me pareció muy importante.

Vi una exposición en el que vi muchos dibujos

que bien en un artista consolidado.

Empleando el dibujo como un fin.

La vuelta a España ha sido a lo vernacular.

Es como el azulejo.

Una vuelta a un arte más humilde y denostado.

Es hablar desde donde estoy.

Tengo la frescura, el magma, el volcán

sin prejuicios americanos más mi propio acervo.

Soy de un pueblo pequeño con una historia muy grande

y que lo podía aunar.

Cuando volvía España tuve la suerte de que Virginia Torrente

me invitó a un proyecto en Granada

en la cual iba a hacer dibujos sobre García Lorca.

Era lo pactado.

En Granada la cerámica me hablaba.

En lugar de hacer esos dibujos

Voy a hacer lebrillos en barreños de barro

Voy a hacer un lebrillo por cada año de Lorca

hasta que lo asesinaron.

Hice un proyecto en Genalguacil, Málaga

Me invitó Francisco Rueda

que no me conocía de nada, es algo de agradecer

en un país como este.

Vi las posibilidades del entorno.

Aparte también las humanas.

Mi idea fue dialogar con el entorno.

Utilizar el pueblo como una hoja en blanco.

Desarrollé un proyecto que no había hecho antes,

sacar la obra fuera del estudio.

O fuera del pueblo blanco.

Yo antes alicataba con papeles

ahora empapelo con azulejos.

Hacía animaciones fotograma a fotograma

empapelaba las paredes con fotogramas de animación.

He vuelto a hacer eso pero ahora con azulejos.

La práctica sigue siendo parecida lo que pasa que ahora

me he metido con la cerámica porque de alguna manera

tiene que ver con haber vuelto a casa.

He estado fuera de España 17 años

16 en Nueva York, uno en Roma.

La logística siempre era un problema

En Nueva York lo más importante es el espacio.

Más espacio, mejor te va, menos espacio peor te va.

El papel era una economía de guerra.

Era poder salir corriendo.

Esto salió como soy yo.

Tengo unas intuiciones y las sigo.

Hay una escena, la del camión es como el comienzo del asunto.

Cayó en mis manos un libro de Pascal Guiñard

"La frontera".

Habla de unos azulejos que están en el palacio de Fronteida.

En Lisboa.

Esto se hizo en 1648.

Fue un marqués que tuvo unas historias

y decidió plasmarlo con sus propios dibujos

y contrató unos artesanos.

Entonces creo que voy a hacer eso.

Va a ser un zócalo.

Hago una exposición inversiva

por cómo es el display.

Y que sea una única historia.

Hay mucho como de retales.

Las imágenes me mandan a mi.

Quiero que me hagas, y yo cojo y las hago.

Esta escena es única.

Uso escenas sueltas.

No tenían de cómo iban a quedar.

El cobalto lo trabajo como si fuera una cristalera.

Me pareció importante poner el chocolate

como equilibrio.

Me gusta el azulejo

estamos acostumbrados que sea para siempre

esto va a durar el tiempo de la expo.

Esa paradoja me interesaba.

La parte táctil me parece importante.

En este caso la cercanía me parecía importante.

Nunca he tenido la dicotomía de separar vida y obra.

Todo es lo mismo.

Yo hablo como persona y artista.

No tengo la posibilidad de diferenciarlo.

Soy artista, no soy activista político

O no soy panadero.

Tengo que ir a mi lenguaje.

Son formas y códigos.

Ser artista es complicado.

Tienes que autojustificarte.

Y tienes que venderlo.

Un pintor pinta lo que vende

y un artista vende lo que pinta.

Es como llegar ahí.

A la hora de trabajar es importante que esté del principio al final.

Cuando entramos en la edición de vídeo

o de alicatado, necesito ayuda técnica.

Pero me parece importante supervisar los procesos.

El azulejo cuando se esmalta empiezo a trabajarlo.

Es como un pintor, imprima.

Empiezas a darle un carácter.

Que esté más brillante, más o menos barro.

A partir de ahí empiezo a expresarme.

Luego empieza el momento de montarlo.

Puedo proyectar una cosa

Pero me sale otra diferente.

Nunca consigo hacer lo que quiero hacer.

Me he dado cuenta relativamente tarde

que la obra me manda a mi.

Por muy encima que esté yo con la obra

jamás consigo hacer lo que quiero hacer.

Las riendas son tuyas y yo soy tu siervo.

Tengo que estar ahí todo el tiempo de lo que la obra me pida.

Es un apilamiento de 3300 azulejos

Son 10 filas por 5 filas.

Pesan unos 900 kilos.

Recojo un 80% de la obra que hice en el mercado de Burgos.

Es la operación inversa.

De lo que he hecho en Burgos.

En lugar de extenderlo lo he comprimido.

A la vez se puede tocar.

Se puede ir de azulejo en azulejo, como un átomo.

A lo mejor es el átomo de un corazón.

O de un hígado.

Y el hígado sería la pieza completa.

Esa adaptabilidad y combinación sin fin.

Como si fuera carbono 14.

Me gusta que mi obra se parezca al carbono 14.

Que fuera capaz de ligar con todo.

El hecho de haber sido padre hace 5 años

me ha aportado algo

que nunca he tenido antes.

la cercanía de un niño.

Mi hija es bastante inquieta.

Tiene mucha personalidad.

Me ha parecido claro que hacemos cosas

para desarrollarnos y también para seducir.

Ya desde pequeños.

El ser niño y niño artista es eso.

Para contar y seducir.

El futuro he aprendido a no llamarlo porque viene solo.

¿Qué voy a hacer dentro de 5 años?

No lo sé, antes de que me cuenta estaré ahí.

Me centro en lo que hago ahora.

Mañana como mucho.

Lanzo una lanza a lo lejos

Y la intuición va a buscarla.

Tampoco tengo un quehacer concreto.

Seguir vivo, seguir trabajando.

Seguir expresándome.

Y atender a la obra.

Sentirse amado, amar y trabajar.

Si puedo seguir haciendo esas tres cosas

pues yo voy a ser muy feliz.

He desarrollado una forma de enjuiciamiento

es o lo repito o no lo repito.

Si no repito va palante y si lo repito

lo tengo que repetir.

No entro en bueno o malo

simplemente es lo repito o no.

Lo pulido y perfecto me chirría.

La foto perfecta de la boda

todo es una convención

es como de mentira.

A poco que rasques se desmorona.

Me gustan las heridas.

Que huela a sangre.

Cuando pones el vinilo

pones el lp que nunca se acomoda.

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Metrópolis - Fernando Renes

05 nov 2019

Metrópolis ofrece un programa monográfico dedicado al artista burgalés FERNANDO RENES, uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional. Desde sus orígenes en los años 90, el dibujo y la escritura han sido sus formas de expresión, sobre papel o en sus célebres animaciones. En los 16 años que residió en Nueva York ha construido una original narrativa en la que lo íntimo convive con lo universal; incorporando entre sus materiales la cerámica para dotar de un soporte tridimensional y vernacular a sus piezas.

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