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No recomendado para menores de 16 años Metrópolis - Bienal de Venecia 2019 II - ver ahora
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Desde varias décadas

la centenaria Bienal de Venecia viene siendo tildada de anacrónica

por mantener sus pabellones nacionales

heredados de un mundo repartido

entre unas cuantas potencias mundiales.

Sin embargo el modelo original

ya se ha visto en cierto modo

superado con la presencia de un gran número de países jóvenes,

cuyas exposiciones y artistas tematizan su pasado colonial

y los problemas que este acarrea en el presente.

Paralelamente, algunos países viejos

han subvertido la función representativa

de sus pabellones nacionales

al abrirlos a artistas de diversa procedencia.

El segundo programa que Metrópolis dedica a la Bienal de Venecia 2019

ofrece un recorrido por los pabellones de Chile, Filipinas,

India, Ghana, Madagascar, Zimbabwe, Dinamarca y Luxemburgo,

donde el espectador se encontrará

con una gran diversidad de experiencias

vividas al margen de la historia oficial escrita en Occidente.

En su proyecto para el pabellón de Chile

Voluspa Jarpa repasa la historia europea

para indagar en la configuración de la mirada modernista,

eurocéntrica y colonial.

En su museo hegemónico

utiliza los dispositivos típicos de un museo antropológico

para exponer el alcance de la dominación europea en el mundo.

Yuxtapone un conocido caso de canibalismo

ocurrido en 1672 en La Haya,

con los zoos humanos tan populares en las ferias

y exposiciones universales europeas.

Enlaza los orígenes del racismo científico

y el diagnóstico de la histeria en mujeres.

Y expone cómo el discurso colonialista europeo

fue apropiado por EE.UU. en sus intervenciones políticas

encubiertas como transacciones comerciales en todo el mundo.

Otro museo bien distinto es la galería de retratos de subalternos

donde los dominadores son sustituidos por sus víctimas.

Aquí los sujetos anónimos

que pueblan los archivos del museo hegemónico

cobran visibilidad y personalidad propia,

al convertirse en protagonistas de cuadros al óleo de gran formato,

desde donde finalmente pueden devolvernos la mirada.

En el pabellón de Filipinas,

Mark Justiniani invita al visitante

a un viaje por las islas del archipiélago

en el que se puede experimentar una visión distinta

de sus historias y lugares refractados, multiplicados

y proyectados hacia el infinito.

Según la comisaria del pabellón,

el proyecto presenta a Filipinas

como un país sobre el que pesa el legado colonial

y el malestar producido por una modernidad prolongada.

La instalación forma parte de una serie de obras

en las que el artista investiga la perfección y el papel de la visión

en la creación de realidad.

Algunos de los elementos que conforman la obra

están claramente relacionados con el pasado del país,

como los faros que remiten a la época colonial

o los molinos de azúcar,

símbolos de riqueza y de miseria a la vez.

Pero también se puede deambular por paisajes fantásticos y misteriosos

totalmente abiertos a la interpretación

y el disfrute del espectador.

Con motivo del 150 aniversario de su nacimiento,

India invoca el espíritu de Mahatma Ghandi

a través de las obras de 8 artistas plásticos fuertemente influenciados

por sus ideales y su filosofía.

La exposición está concebida

como un espacio de reflexión e inspiración,

y una llamada de atención

sobre la necesidad de proyectar un futuro común

para superar las profundas divisiones

que caracterizan el mundo actual.

Los carteles pintados para el congreso de Haripura

son vistos hoy como el primer proyecto de arte público

realizado en el subcontinente.

Fueron encargados por Ghandi

para fomentar la concienciación política e identitaria

de la población rural,

mediante la representación pictórica de su vida cotidiana y su cultura.

En los primeros años de la independencia,

artistas como Maqbool Fida Husain

colaboraron en la construcción de la identidad poscolonial

representando el complejo tejido social indio

y sus incontables tradiciones en exuberantes mosaicos pictóricos.

Atul Dodiya mezcla en sencillas vitrinas de madera

retazos de la historia de la India y el arte occidental

con las huellas dejadas por una o varias vidas.

La heterogeneidad de los objetos es desconcertante,

a la vez que evoca múltiples relatos posibles

en la mente del espectador.

En la instalación de Rummana Hussain,

el carácter frágil y humilde de la arcilla

sirve de punto de partida

para una poética reflexión sobre la ruptura y la regeneración,

tanto física como espiritual y política.

En su serie de sellos alternativos,

Ashim Purkayastha revisa y cuestiona

el significado y la relevancia

de iconos populares y símbolos nacionales,

a veces introduciendo cambios sobre la versión oficial.

Y otras, representando la situación sociopolítica actual.

Las construcciones de mimbre llevadas por Shakuntala Kulkarni

en sus fotoperformances,

representan simultáneamente una vestimenta

que resalta la belleza y fuerza del cuerpo femenino.

Una armadura que lo protege contra la violencia

y una jaula que lo mantiene atrapado.

Gr Iranna presenta una instalación mural compuesta por padukas,

las chanclas de madera que son el calzado más antiguo de la India,

y que en esta congregación masiva evocan la marcha colectiva

como superación de las diferencias de casta, raza y religión,

sin por ello borrar los rasgos individuales de las personas.

En julio de 1939

Mahatma Ghandi escribió una carta a Adolf Hitler apelando a la paz.

La presentación inmersiva de aquella carta

en la Bienal de Venecia de 2019,

la convierte en un mensaje enviado desde el pasado que, lamentablemente,

sigue siendo vigente y necesario.

Una guerra mundial y un sinfín de conflictos armados

después de haber sido escrito.

En 1957 Ghana se convirtió en el primer país subsahariano

que consiguió independizarse.

En su primera participación en la Bienal de Venecia

ha reunido a 6 de sus artistas más destacados

para reflexionar sobre la evolución del país

a partir de aquel momento estelar.

Al entrar en el pabellón,

el visitante se siente inmediatamente transportado a África,

a un archivo a primera vista, sino fuera por el olor a pescado ahumado.

Compuesta por parrillas usadas, maderas, telas y documentos,

sobre las primeras vías de tren

construidas durante la época colonial,

la instalación materializa la tensión

entre tradición y modernización, entre continuidad y cambio,

que en años recientes, se ha visto intensificada a nivel mundial,

debido a los efectos de la industrialización

y la globalización sobre los sistemas de trabajo, producción

e intercambio económico.

Felicia Abban fue la primera fotógrafa profesional de Ghana.

En 1955 abrió su propio estudio en Acra

y en 1957 se convirtió en fotógrafa personal

del primer presidente del país.

A modo de publicidad para su estudio

empezó a realizar una serie de autorretratos

en los que viste tanto trajes tradicionales

como la última moda europea,

y que pronto la convirtieron en modelo de sus clientes femeninas.

Junto a sus retratos de estudio,

esta serie constituye un valioso documento

sobre la búsqueda de identidad iniciada con la independencia.

Monumentales, a la vez que extremadamente delicados,

los tapices de El Anatsui retienen la mirada del espectador

tanto por su deslumbrante belleza como por su extraordinaria capacidad

de reconciliar la gravedad con la ingravided.

De fusionar el arte africano con el occidental,

y de transformar materiales pobres en objetos preciados.

Así, chapas de botellas y otros objetos metálicos desechados

son cosidos manualmente

hasta conformar grandes superficies centelleantes que, son además,

portadoras de las reflexiones del artista

en torno al colonialismo, los movimientos migratorios,

el consumo, y los abusos a los que es sometida la Naturaleza.

En la videoinstalación Glass Factory II

Selasi Awusi Sosu yuxtapone detalles muy ampliados de objetos de cristal

con escenas de una vida urbana frenética y precaria,

e imágenes de la fábrica de vidrio caída en desuso hace décadas.

Esta constelación refleja la frustración de las ambiciones

y expectativas de la época poscolonial,

pero también la desilusión y falta de perspectivas

generadas por una globalización fallida.

Nacida en Londres, Lynette Yiadom Boakye

ha logrado insertar el sujeto negro en la pintura figurativa occidental

liberándolo de su otredad y resaltando su potencial estético.

Sus cuadros muestran a figuras ficticias

que no se sitúan en un espacio o tiempo específicos.

Según la artista, ella sugiere personajes

cuya historia y circunstancias vitales,

el espectador es libre de inventar.

Madagascar también estrena pabellón con una sorprendente propuesta

en la que no se encuentran referencias al país,

más allá de haber sido concebida por uno de sus artistas estrella.

En su poética instalación

Joel Andrianomeariso rinde homenaje a la noche.

Una experiencia universal, compartida por todo el mundo

y representada aquí mediante una especie de laberinto,

configurado por miles de hojas de papel de seda negro que,

a pesar de su delicadeza y fragilidad,

cobran aquí una presencia y densidad envolventes.

El visitante es invitado a perderse en esta noche de papel.

Una noche que, a pesar de haberse vuelto tangible,

mantiene su poder evocador, su misterio, su carga nostálgica

y sus múltiples connotaciones contradictorias.

En Zimbabwe un cuento sin cabeza simboliza el sinsentido,

las palabras y promesas vacías,

las conversaciones que no llevan a ninguna parte,

las discusiones que no resuelven, sino acentúan los conflictos.

Situaciones excelentemente plasmadas

en los cuadros de Cosmas Shiridzinomwa.

A partir de esta metáfora el pabellón de Zimbabwe

indaga en la persistencia de desacuerdos y conflictos

derivados de la historia tanto colonial como poscolonial

en el mundo actual,

solicitando la colaboración de los artistas

en la búsqueda de una cabeza para el cuento.

La identidad y más específicamente, la identidad femenina

es el enfoque principal de la obra de Georgina Maxim.

Su práctica artística se centra en el trabajo con textiles,

empleando las técnicas

tradicionalmente realizadas por mujeres.

También recicla y recompone ropa femenina usada

transformándola en esculturas imbuidas de la historia

y del recuerdo de las mujeres que la llevaron.

La diáspora y la pérdida de identidad,

dos de las consecuencias más acusadas de la colonización,

son temas centrales en la obra de Kudzanai Violet Hwami.

Para captar las fracturas y la fragmentación producidas

elabora sus cuadros a partir de collages fotográficos

a los que superpone pintura al óleo u otros materiales y técnicas.

Neville Starling juega con la realidad y la percepción

para activar la memoria del espectador.

Su trabajo abarca la recuperación y uso

de técnicas fotográficas anticuadas o alternativas,

y la apropiación de negativos, diapositivas,

placas y películas encontradas

a través de los que investiga el papel de la representación

y la propaganda en la construcción de historia.

En el pabellón de Dinamarca

la artista palestina Larissa Sansour

recurre una vez más a la ciencia ficción

para plantear preguntas incisivas

en torno a la memoria y la identidad.

Como consecuencia de una catástrofe ecológica,

la vida ya solo es posible bajo tierra.

Allí conviven clones creados in vitro

y supervivientes cuyas memorias han sido depositadas

en una ominosa esfera negra.

Vitales para quienes las han vivido,

para la siguiente generación solo suponen una pesada carga

que obstruye la construcción de su futuro.

Luxemburgo presenta una instalación de Marco Godinho,

artista portugués cuya práctica está estrechamente vinculada

con su condición de viajero, nómada y desplazado.

Para el proyecto "Escrito por el agua"

ha realizado una odisea que invierte la actual ruta migratoria

en el Mar Mediterráneo,

cuna de la sociedad moderna

y origen de las narrativas fundacionales

que definen nuestro patrimonio común.

Desde 2013 el artista ha recorrido varios puntos de partida y llegada

de los migrantes,

sustituyendo la tradicional literatura de viajes

por narraciones fluidas escritas por el propio mar,

entendiendo el aprendizaje y la memoria

como procesos continuos de escritura, borrado y reescritura,

la historia se convierte en una marea de destinos personales

y colectivos imposible de contener.

Subtitulado por Victoria Sánchez Mayo

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Metrópolis - Bienal de Venecia 2019 II

02 jul 2019

El segundo programa que Metrópolis dedica a la Bienal de Venecia 2019, ofrece un recorrido por los pabellones de Chile, Filipinas, India, Ghana, Madagascar, Zimbabue, Dinamarca y Luxemburgo.

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