Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 38 - ver ahora
Transcripción completa

¿Vas a verte con él, Valeria?

-Nos vamos a ver, tengo que resolver un asunto de la casa, ya está.

No tienes nada que temer.

-Tal como te estás comportando, no sé qué pensar.

-Lo único que tienes que saber es que voy a cerrar un asunto.

Lo tengo que hacer sola.

-Pero ¿por qué? ¿A qué viene tanto misterio?

-Te lo contaré cuando llegue el momento.

-Estás diciendo que, si no quiero asustarle,

tengo que convertirme en una sumisa.

-Por favor, yo solamente te digo que seas agradable, cariño.

Y que no te pongas a discutir con él por tonterías, como haces siempre.

-¿Como haces tú con Nacho?

La cosa sería cambiar las fechas

para que coincidan con la subvención,

no es tan grave.

Celia, sigue siendo un fraude.

Mira, todo el mundo hace chanchullos con las facturas alguna vez.

Que yo sepa, Marisol nunca lo ha hecho.

Y no seré yo quien le pida que empiece ahora.

Daría mi vida por él, es cierto. -Pues igual que yo.

Pero esto, ahora, por eso hay que hacerlo juntos.

-(SUSPIRA)

Eh... ¿Eso quiere decir que me perdonas?

-Claro.

-Creía que os parecía bien que estudiara fotografía.

-A mí no me parece ni bien ni mal.

Pero, si eres muy adulta para marcharte de casa

y hacer sufrir lo indecible a tu madre,

también lo eres para pagarte ese curso.

Te voy a ayudar, ¿mmm? Con las facturas.

Voy a hablar con Marisol y seguro que encontramos una manera.

¿En serio? Sí.

Pero con una condición. Lo que tú me digas.

No quiero volver a escuchar la palabra "fracaso", ¿entendido?

(LLORANDO) Sí.

Cuando Paolo vuelva... -Todo volverá a ser como antes.

Todo volverá a la normalidad.

Pero ahora...

¿Qué hacemos con esto?

Estamos tú y yo.

Nadie más.

Vas a poder llegar tan lejos como quieras.

Qué bien hablas, Hortuño.

Pero ya te dije que puede llegar a ser muy tozudo.

Bueno, la tozudez se puede curar muy rápido.

Germán.

¿Crees que tus principios valen más que todo ese dinero?

Bastante hemos hecho ya

dejándote volver a casa como si nada hubiera pasado.

No esperes que paguemos tus caprichos.

-Me los pago yo trabajando en el bar.

Esto es para mi futuro profesional.

De verdad, es una escuela muy buena, tiene mucha fama.

Y al acabar tienen bolsa de empleo. Hasta dan becas a los mejores.

-Me alegro por ti. Suerte.

-Y... y se puede pagar a plazos.

-(SUSPIRA)

¿Crees que te puedes ganar la vida como fotógrafa?

-Por lo menos, voy a intentarlo.

-Seis mil euros por un intento es una apuesta muy cara.

¿Por qué no intentas algo con más posibilidades de éxito?

El mundo artístico es complicado y muy competitivo.

Solo los mejores salen adelante. -¿Lo dices por ti?

-Pues, mira, mal no me ha ido.

-Pues yo también soy buena.

He pasado las pruebas de ingreso y son muy exigentes.

Mucha gente quiere entrar en esa escuela.

Mira, no te pido que me paguéis la escuela,

solo que me prestéis el dinero, os lo devolveré poco a poco.

-¿Cómo lo vas a devolver? ¿Trabajando a ratos en el bar?

-Está bien, puedo vender fotos.

-Sí, te las van a quitar de las manos.

-Oye, no necesito que creas en mí, solo que me prestes la pasta.

El dinero no solo es tuyo, también es de mamá.

-¿Has hablado con tu madre? ¿Qué dice ella?

-No, no he hablado con ella.

Sabes que nunca tomaría una decisión así sin tu permiso.

Oye, papá, ya sé que es dinero,

pero esto me interesa mucho, de verdad.

Te juro que me lo tomaré súper en serio.

Por favor, es una buenísima oportunidad.

-No.

No podemos gastarnos ese dinero.

-Pero ¿por qué no? -Porque no lo tenemos.

No podemos endeudarnos en cosas que no sabemos cómo van a terminar.

Lo siento mucho.

-(RESOPLA)

(Portazo)

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

(CARLA RÍE)

Qué susto, tío.

(RÍE) -¿Cómo era? ¿Cómo era?

-Tío, que hace mil que no te veo.

¿Qué? ¿Que has pillado vacaciones?

-Eh... Sí.

Vacaciones definitivas de las Pacheca, diría yo.

Me vine arriba y dejé el curro.

-¿Qué dices? ¿En serio? -Sí.

-¿Qué ha pasado?

-Pues... demasiado tiempo en el puesto, eso ha pasado.

Nada, tía, que necesitaba cambiar de aires y,

bueno, estaba un poco harto de que me echaran la bronca cada día.

Ya sabes. -Ya.

-El rollo. -Me imagino.

Pues Samu no me ha dicho nada.

-Ya, ya, pero porque lo mismo ni se ha enterado.

Es que pasó todo muy rápido y no sé si...

Aparte que es su madre.

No quiero meterle en medio. -Ya.

¿Qué me vas a contar a mí? Que es mi suegra, ¿sabes?

-Pues... suerte. -"Good luck".

-Ánimo. -(RÍE)

¿Y qué vas a hacer ahora?

-Pues qué voy a hacer, buscarme la vida.

-Pero no te vas a ir del Mercado, ¿no?

No me digas que sí, que me pilla la bajona.

-Pues... no sé.

Por el momento estoy buscando algo de lo mío, ya sabes:

mozo, carnicero, chico de los recados... El rollito.

Por eso estoy aquí, un poco a la que salga.

Que tampoco es que esté para elegir mucho.

-Ya verás como te va a salir algo, de verdad.

Te digo algo: como en el Central no vas a estar en ninguna parte.

-He echado más horas aquí que en ningún sitio.

Pero no sé, ¿eh?

Con la reforma y tal,

los puestos entran en ahorro y no contratan a nadie.

Pero, bueno, no sé, por intentarlo que no quede, ¿no?

-¿Y por qué no hablas con Samu?

-No, tía, es que no quiero ser pesado con los colegas ni nada de ese rollo.

-Pero no seas tonto,

si ya sabes que a Samu le encanta ayudar a la gente,

es muy pesado.

Ya verás como te ayuda, si eres su colega.

Él sabe todo lo que pasa en el Mercado.

¿Qué tal estás? Bien.

Me ha dicho Lorena que te ha dado ¿un ataque de ansiedad?

(SUSPIRA) Sí, estoy mejor.

Sé cómo te sientes, ¿eh?

Cuando Noa desapareció, a mí también me dio uno.

Lo que pasa es que siento

que me puede dar en cualquier momento.

Que no, que eso no va a volver a pasar.

¿Qué pasa, que no te gusta?

Sí, si está superrico, pero es que...

Ahora no me entra nada.

Bueno, no te preocupes, te lo retiro, ¿vale?

Gracias. Anímate.

Gracias.

Eh.

¿Estás mejor? Sí.

Adela, muchas gracias, si no fuera por tu ayuda, yo no sé.

No, mujer, no es nada.

Mira.

Seguro que con esto se arregla todo. (RÍE)

Gracias.

Ahora estoy preocupada por David.

Él se angustia mucho si me ve triste y...

Bueno, cuando su padre estaba vivo yo siempre le animaba

y siempre le ayudaba cuando tenía algún problema.

Ajá.

Y ahora me siento muy sola.

Yo intento ser positiva y ser optimista,

pero no siempre puedo. Eh.

Te angustias sin necesidad. Sí.

Lo más probable es que David ni se haya dado cuenta.

David no es como el resto de los chicos.

Para bien o para mal.

Los jóvenes no ven más allá de ellos mismos.

Están en plena fase de construcción y bastante tienen con eso.

No tienen energía ni tiempo para fijarse en nuestros problemas.

Dicen que luego crecen y vuelven, pero yo no sé,

yo con Germán todavía no lo he visto.

Seguramente no es tan distinto con David.

David tiene una forma diferente de relacionarse con la vida,

pero las cosas le afectan igual.

Pero que, si no quieres buscar algo aquí,

seguro que te encuentra algo fuera.

Me ayudó mucho cuando lo necesité.

-De verdad, que seguro que aparece algo.

No le des más vueltas.

Y, "porfa", no le digas nada, anda.

-¿Qué pasa? ¿Estáis de mal rollo?

-Ya que lo preguntas... Sí.

Un poco, sí, la verdad.

Por eso no quiero molestarle con mis movidas y pedirle nada ahora.

-¿No me vas a contar qué ha pasado?

-No, casi que mejor pregúntaselo a él.

-Tío, me estás agobiando. ¿Tan grave es?

-Que no, Carla, que no te agobies.

De verdad, pregúntale a él y...

Y, si quiere, que te cuente.

-Vale, vale, vale.

¿Tú sabes que nos vamos a vivir juntos?

-Ah, no... no sabía nada.

Qué... qué guay, me alegro mucho. -Sí.

Cuando inauguremos el piso, vamos a dar una fiesta.

Vas a venir, ¿no?

-Claro, claro, claro que sí.

Oye, me voy ya, ¿vale?, que he quedado con Noa

y no... no quiero llegar tarde, ¿vale?

-Vale. -Solo he bajado a saludarte.

-Me ha gustado mucho verte.

-A... a mí también.

Nos vemos en otra, ¿vale?

-Sí. -Cuídate.

(RESOPLA)

(CHASQUEA LA LENGUA)

A ver, descafeinado...

Con leche, ¿no? Sí.

Toma. Gracias, Rosa.

Y, para ti, una infusión. Sí.

Gracias. Nada.

Gracias, guapa.

Te lo digo de verdad,

es que David se agobia mucho

si me ve deprimida o triste.

Por eso creo que lo mejor es... hablar con él,

decirle cómo estoy viviendo las cosas ahora mismo en el negocio

y... y ser directa con él.

Como se dé cuenta de que le oculto algo,

al final se pone nervioso, que le conozco.

Bueno, tú sabrás mejor que nadie lo que le conviene,

pero yo creo que, a los hijos, cuanto menos les cuentes, mejor.

No son maduros para poder ver nuestros problemas.

Si muchas veces ni siquiera nosotros lo somos, imagínate ellos.

¿Sabes lo que me aterra ahora mismo?

Que me dé un ataque de ansiedad con él delante

y que no sepa reaccionar, no sepa qué me pasa.

No, no, le tengo que decir lo que ocurre,

se lo tengo que contar.

¿No crees que lo asustarás?

Sí se va a angustiar pensando que te puede pasar otra vez.

Es que me puede pasar en cualquier momento,

porque no estoy fuerte y puedo pinchar.

A ver, a ver, Celia.

Un poquito de voluntad, ¿mmm?

Porque pensar así no te conduce a nada.

Ya, pero pensar que las cosas se solucionarán sin más, tampoco.

Vamos, eso no se lo cree ni Paulo Coelho.

Pues a él le funciona de maravilla, ¿eh?

Ay, no sé.

Tío, sonríeme un poco, anda.

Es que parecen las fotos de tu ficha policial.

El rollo malote ya no se lleva, ¿eh?

-No es rollo malote, esta es mi cara, no tengo otra.

-A ver, fíjate en la mía.

¿Ves la diferencia?

Mal rollo, buen rollo.

Es fácil, también puedes hacerlo.

-Solo es una foto para el currículum.

Me la hago yo con mi móvil.

Y ya está, ¿vale? -Guarda eso y no seas cutre.

Tío, vamos a hacerlo bien, ¿no?

Y así practico, que me viene de lujo.

-Si voy a hacerte de modelo, me pagas, ¿vale?, no curro gratis.

-"De modelo", dice. -Sí, de modelo.

-Ya te estás flipando.

Encima que te hago un favor.

Vamos, no has salido así de guapo en tu vida,

chaval. -¿A ver?

Oye, pues enséñaselas a tu padre,

lo mismo se anima y te paga el cursito ese.

-Oye, no te pases, ¿eh? No sé para qué te cuento nada.

-Perdona, tía, estaba de coña.

-Ya, pero me ralla igual.

-Mira, que no te líes.

La pasta para el curso la vas a conseguir.

Si no, te la consigo yo.

-Claro. -Sí.

-Matamos dos pájaros de un tiro. -¿Qué?

-Yo consigo la pasta y tú, nuevo curro.

Atracador.

Como no sea robando, tú me dirás.

Parejita, ¿en qué andáis?

Aquí, haciéndole unas fotos a este para el currículum.

Dejó el curro con las Pachecas. -Sí.

Ah, no lo sabía. ¿No lo sabías?

Eso es que no me ha echado de menos, ¿no?

Si te enteras de algo, avísame.

Oye, qué buen bicho ese, ¿no?

-Sí, no está mal.

Lo que no está mal es el precio. Has tenido que ahorrar lo tuyo.

Pues la verdad es que no, fue un regalo de mis padres.

Mmm, mira qué generosos.

-Oye, ¿hemos acabado ya?

Porque no tengo todo el día y me gustaría empezar a moverme.

-Que sí, te las mando por "e-mail" y eliges tú la que más te guste.

-Elígela tú, anda, que no quiero pensar.

Y así me reservo para el currículum.

¿Vas a hacer un currículum? Sí.

¿En un folio?

Eh... Sí. Un poco desfasado, ¿no?

Hazle un videocurrículum.

Eh... ¿Eso qué es?

Es un vídeo donde cuentas tus "hobbies",

tu experiencia laboral.

Un currículum, pero contado por ti.

Puedes hacerlo más divertido, en serio, en broma.

Ah, qué bueno. -Sí. Es otra manera de venderte.

Vamos, mejor que un folio con tu foto.

Además, así pueden ver tu rollo,

tu manera de hablar, tu sonrisa.

Se hacen una idea más clara de ti.

Más interesante, ¿no?, que un folio. No sé, digo yo.

Parece guay, piénsatelo, no sé. Sí.

-Ya, pero que yo no quiero trabajar en una multinacional,

no aspiro a eso.

Con tener un curro en el que ganarme la vida, me vale.

Además, lo del vídeo este me da un poco de palo.

-Pues te llamarían enseguida. -Sí, seguramente. Venga, Noa.

Sí, ¿por qué no?

Que se vea que estás vivo, hombre. -Venga.

A buscar otra localización para el vídeo.

Chao, Jorge, nos vemos. Chao.

(DAVID) Tengo un sobresaliente en el trabajo.

Qué bien, cariño, estarás contento.

Estoy conforme, la nota es justa.

Le dediqué unas 23 horas y 35 minutos,

más del 40 % de la media de tiempo que dedicaron mis compañeros.

Bien. ¿Y de qué es el trabajo?

¿Me lo preguntas porque te interesa o por hacerte la amable?

(RÍE) No, cariño.

Te prometo que me interesa. Anda, cuéntamelo.

Es sobre la atención al cliente.

Cómo implementarla, los errores más comunes.

Y, aunque no lo pidiera, también añadí un índice

con las formas de comunicación más importantes:

la verbal, la escrita y la no verbal, que también es bastante importante.

Ah, suena muy bien. Sí.

Te vendría bien para tu negocio. Sí.

Si quieres, te lo dejo. Claro.

(Móvil)

¿No respondes?

No, no, seguro que es de alguna compañía de móviles.

Da igual, sigue contándome, quiero aprender.

Tú siempre respondes a las llamadas.

Que da igual, cariño, no es nada.

¿Y por qué estás nerviosa?

Esta mañana he tenido un problema con el tema de la subvención,

pero no pasa nada porque yo lo estoy arreglando,

Adela me está ayudando.

No he querido coger el teléfono por si eran los del Ayuntamiento,

escuchabas la conversación y te preocupabas, ¿entiendes?

Pero ¿por qué es tan grave? Si es que no es grave.

Además, ya se está solucionando.

Estás nerviosa otra vez.

Pero si no es para tanto, hijo, de verdad que no.

¿Y por qué me lo cuentas?

Pues porque no quiero engañarte.

Mira, esta mañana me he agobiado mucho

con este tema de la subvención y me ha dado un ataque de ansiedad.

No podía respirar bien y me dolía el pecho.

Sé lo que es un ataque de ansiedad.

Por un pensamiento el cuerpo se bloquea.

Eso, eso.

Pero quiero que entiendas que ha sido un momento y que...

Bueno, me ha superado, pero ahora estoy mejor y estoy bien.

¿Qué piensas?

Cosas.

Si tienes alguna pregunta, este es el momento.

Bueno, ¿me acompañas al almacén, que tengo que coger jabones?

¿Sí?

(NOA RESOPLA)

-¿Qué pasa, prima?

-No sé si llorar o pegarme un tiro directamente.

-No sé si querías llamar mi atención, pero lo has conseguido. ¿Qué pasa?

-¿Por dónde empiezo?

-Bueno, por el principio a mí me parece bien.

-Vaya basura de día que llevo.

-Vale, buen inicio, ¿qué más?

-Mi padre no me quiere pagar el curso de fotografía.

Con lo que cuesta que te admitan en esa escuela, tío.

Lo consigo y ni por esas.

-Vaya.

-Dice que no tiene dinero.

Ya.

Si es que solo lo hace por amargarme la vida.

Le encanta. -Mi padre hace lo mismo.

-Pues no sé cómo lo aguantas. -Es que no lo aguanto.

(NOA SUSPIRA)

Y, para rematar el día, me roban la cámara.

(CHASQUEA LA LENGUA) -No, no, ¿qué dices?

-Esa cámara cuesta casi dos mil pavos.

Verás cuando se entere mi padre.

-Eh, eh, no ha sido culpa tuya.

No la has perdido, te la han robado.

-Pero me la han robado por no estar a lo que debía.

Si es que siempre la llevo colgada.

He terminado de hacerle unas fotos a Jona

y la he dejado para mirar el móvil y ha volado.

Te juro que la he dejado medio segundo en el banco.

-Qué asco de peña.

Eh, pero no te castigues, ¿eh, pequeña?

Nos puede pasar a cualquiera.

-Pero me ha pasado a mí, por idiota.

-Si te cuento la de veces que me han robado el móvil...

-Porque tú también eres idiota.

(RÍEN)

(NOA CHASQUEA LA LENGUA)

Pero es que lo peor es que mi padre me lo va restregar durante meses.

"Ya te lo dije, Rosa, ya te lo dije".

Y mi madre, dándole la razón, claro.

-Porque el amor es ciego, peque.

Y más si nunca has conocido nada mejor.

-Supongo que el universo trata de darme un mensaje.

Que me olvide de ser fotógrafa.

-Pues el universo no sé qué querrá decirte,

pero yo sí que te voy a dar un mensaje.

Tu padre no tiene que saber que te han robado la cámara.

Toma.

Para que te compres una nueva.

O de segunda mano, como tú veas.

No me da para más, si no, te pagaba el curso.

-A ver, a ver, espérate. ¿De dónde has sacado esta pasta?

No me digas que has vuelto a meter... -Eh, eh, eh, tranquila, ¿vale?

Esta pasta la he ganado con Delic Fruta.

-Vaya, no sabía que te iba tan bien la web.

-Guárdate eso, anda, aún te lo van a robar también.

La web iba bien, iba muy bien.

Lo que pasa que mi padre me obligó a cerrarla.

No quiere que use su personal ni su transporte

para mi negocio, así que se ha acabado.

-Pues vaya cagada de tu padre, ese negocio funcionaba genial.

-Es que tiene la mirada puesta en un negocio más gordo.

Lo de entregar cestitas a domicilio le parece como... ¿Sabes?

No se vaya a atragantar con tanta ambición.

-No te veo muy afectado por el cierre de tu negocio, ¿no?

Te veo muy zen.

-Qué remedio, prima. (NOA SUSPIRA)

-No se puede luchar contra los planes de Elías de la Cruz.

-Oye, mira, no puedo aceptar este dinero.

Ha sido una cagada mía, no puedo dejar que me lo soluciones.

-Que te lo guardes, que te compres otra cámara.

Es suficiente con que una de nosotras renuncie a sus sueños.

-¡Te como la cara!

Gracias, primo.

-Guapa. (NOA RÍE)

Cariño.

¿Me ayudas a clasificar los jabones por colores?

David.

¿Qué te pasa, que estás muy callado?

David.

Cariño, ¿estás bien?

Hijo, David, me estás asustando.

¡David, contéstame! Quiero ir con la abuela.

¿Ahora?

Me va a cuidar mejor que tú, quiero ir con ella.

David, cariño, por favor.

Sabes que puedo cuidar... Quiero ir con ella.

Quiero ir con la abuela, quiero ir con la abuela.

David. David. Quiero ir con la abuela.

Quiero ir con la abuela. Chist.

Quiero ir con la abuela. Vale, lo que quieras, chist.

Quiero ir con la abuela. Vale, lo que quieras.

Quiero ir con la abuela. Vale, mi amor, lo que quieras.

(LLORANDO) Lo que quieras.

¿Qué? Trabajando, ¿no?

Oye, ¿le has dado dinero a tu prima o me lo ha parecido a mí?

¿Me estabas espiando o me lo ha parecido?

He preguntado yo primero, Cestitas.

No se habrá metido en un lío, ¿no?

El de los líos soy yo, papá.

(RÍE) Acuérdate.

Lo de Noa ha sido mala suerte.

Le han robado la cámara y le he dado dinero

para que se compre otra.

Bueno,

pues has hecho muy bien, hijo,

ayudando a tu prima, hay que cuidar de la familia.

Igual que en la mafia, ¿no?

Sí, exactamente igual.

Ya es hora de que empieces a apreciar el valor del dinero.

Y, con... el innombrable,

de eso no te va a faltar.

No solo vas a poder ayudar a tu prima.

A tus tías, para montar un bar. A tu madre, con su negocio.

Al abuelo, para que se retire como un señor.

¿Eh? Ya, ¿y las demás?

Lo de las cestitas lo vas a poder retomar,

por dinero no va a ser.

Me refiero a la gente del Mercado, papá.

De eso ya hemos hablado.

Van a sacar un buen pellizco cuando vendan sus licencias.

Mejor a que dentro de un par de años lo pierdan todo.

¡Ah!

Es que... es que suena hasta bonito.

Solo hace falta que sea verdad.

Es que lo es.

Y la prueba la tienes en tu bolsillo.

Confía en mí.

Y no saques eso en público, que pareces nuevo, hijo.

(SUSPIRA)

¿Qué pasa?

¿Qué haces?

-Mirando escritorios, pero son enormes. Es para casa.

Me haré alguno a medida.

Le diré a alguien que me ayude. -Jonathan.

-No, es un manazas.

-Acabo de estar con él. Ha dejado el curro, ¿tú lo sabías?

-Sí, pero prefiero no meterme.

-Si es tu colega, ¿no quieres saber qué ha pasado?

-Él sabrá lo que hace. Este está muy bien.

-¿Qué ha pasado con Jonathan? ¿Me lo vas a contar?

-Nada, no tengo ningún problema con él.

-Eso no es verdad.

Le he dicho que hablara contigo para encontrar curro y se ha negado.

Y eso no es normal. -Él sabrá por qué.

-¿Qué está pasando?

-¿Hablamos de otra cosa?

Mira, este es perfecto.

Si lo ponemos entre la ventana... -Toca hablar de Jonathan.

-¿Él qué te ha dicho?

-Que te lo pregunte a ti.

(SAMU SUSPIRA)

(Taconeo)

¿Cómo estás?

Ay, Pilar. Guapísima.

Guapa, siéntate. (PILI RÍE)

Oye, ¿qué es lo que te pasa a ti, que has llegado puntual?

Bueno, estoy en pleno proceso de crecimiento personal.

He dejado de fumar. Oh.

Hago "mindfulness" y llego puntual a las citas.

Muchos cambios. Todavía hay más, ya te contaré.

Pero, primero, tú. ¿Cómo has venido a parar aquí?

Pues es una larga historia.

¿Sabes? Estoy empezando un... un negocio propio.

¿Negocio? Sí.

¿De qué? Si puede saberse.

Sí, claro.

Cremas, perfumes... Todo cosmética ecológica y natural.

Está arrancando, pero tengo la sensación y la intuición

de que todo va a ir muy bien. Ay, cariño.

Cómo me alegra oírte decir esto.

Lo sé, gracias.

¿Cómo está David?

Mejor, mejor.

Ha sido largo y ha sido duro, te lo puedes imaginar.

Claro, pobre.

Pero yo creo que está progresando muy bien.

Estoy muy orgullosa de él.

Además, tengo la sensación de que lo peor ya ha pasado.

Bueno, tú ya sabes, cuando tocas fondo,

impulso...

Y todo para arriba.

Buenas tardes, Celia.

¡Elías!

¿No nos presentas?

Sí, claro. Ella es Pilar, una compañera de toda la vida.

Pili. Encantado.

Y él es Elías.

Un compañero del Mercado.

Efectivamente, un compañero del Mercado, eso es.

Vienes ahora a la reunión, ¿verdad? Sí, claro, claro.

Es que tenemos una reunión de todos los propietarios

porque no estamos atravesando por nuestro mejor momento, ¿verdad?

Verdad.

Yo me marcho, que hay mucho trabajo.

Y el trabajo en un mercado es durísimo.

Ya me imagino, ya.

Chao.

Hasta luego.

Y por eso ha dejado el curro, es lo mejor que podía hacer.

-¿Qué pasa, que ha hecho algo malo?

-Más o menos.

Buenas. -¿Relacionado con dinero?

-Se podría decir que sí.

-No me digas que ha metido mano en la caja.

¿Qué dices, tío? Qué fuerte. -¿Podemos hablar de otra cosa?

De verdad, es que ha sido todo una mierda.

He confiado mucho en él y no se lo merecía.

Y no quiero que se entere nadie, cuanto menos lo comentes, mejor.

¿Vale? -Vale.

Me voy a currar, ¿vale?

-Chao.

¿Dónde estábamos?

En lo bien que te has adaptado al nuevo mercado.

Pero teniendo compañeros tan simpáticos...

Mira, Pilar, por favor,

no te hagas historias, que nos conocemos.

Sí, sí que nos conocemos, sí, y desde hace muchísimos años.

Y yo ya te digo que ese no es solo un compañero.

Pero, si no me lo quieres decir, no me lo digas.

Lo entiendo perfectamente.

Si es que no hay nada que contar, cariño, lo que pasa es que...

A mí me parece estupendo que tú quieras rehacer tu vida,

que encuentres a alguien, que te enamores,

que hagas lo que te apetezca.

Para sufrir, chica, yo creo que ya has sufrido lo tuyo.

Frena, para, por favor.

Dime que no es verdad todo lo que acabo de decir.

No.

Bueno, no es verdad del todo.

Te has acostado con él. Chist.

(SUSURRA) Para.

Sí, pero fue un error,

le he dejado claro que no se repetirá.

Pero ¿por qué no se va a volver a repetir?

Es guapo, parece interesante.

Y está casado.

Bueno, chica, nadie es perfecto.

¡Pilar! Bueno, vale.

Complica un poco las cosas, pero...

Mira.

No se va a volver a repetir. Vale.

Cuando pasó, yo no estaba en mi mejor momento.

Además...

Bueno, hay alguien en el Mercado y...

Bueno, por él siento cosas y...

Pero es igual, con él es todavía más complicado,

así que...

¿También está casado? No. No, pero...

Ya, que te gusta demasiado.

Tú estás muy escamada con lo de Manuel.

No te quieres liar con algo serio.

Y por eso te has decidido por el polvo de desahogo

con el compañero Elías.

Comprensible.

No pasa nada.

¿O sí pasa algo?

Mira, no voy a volver a acostarme con Elías.

No pienso hacerlo.

No es mi tipo de hombre para nada y no me quiero complicar la vida.

Además, su mujer trabaja en el Mercado

y es encantadora, me cae fenomenal, así que no.

Pero...

Pero me insiste, tía, y me busca a todas horas.

Además, no sé qué es, pero hay algo irracional,

hay algo físico, que de alguna manera me atrae.

Y la última vez que estuve con él fue como...

No sé, como si desconectara la cabeza

y como si perdiera el control y...

Ay, no lo sé, por favor.

Te va a costar resistirte.

Ese hombre es muy persuasivo.

Lo es, lo es.

Pero voy a resistir y no pasa nada.

Y vamos a dejar de hablar de esto. ¿Qué tal te va la vida?

Fenomenal.

Pues me alegro.

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

-¡No hablemos todos a la vez, que no nos entendemos!

Ah.

Ya estoy aquí. Qué bien que ha venido.

Hay muchos temas de los que hablar, ¿no? Venga.

-Pero, bueno, decide tú por cuál empezamos, ¿no?

(CARMEN) Por la muestra gastronómica, ¿no?

¿Nos cuentas qué ha pasado? (ROSA SUSPIRA)

Yo creo que ya lo sabéis todos.

Alguien desenchufó las cámaras frigoríficas.

-Y lo que puse echado a perder, un montón de pasta a la basura.

(ROSA) Oye, que no fue culpa nuestra, ¿eh?

Alguien nos boicoteó. (CARMEN) ¿Sí?

¿No me digas?

¿Alguien nos ha hecho la cama? No me lo puedo creer.

Qué sorpresa.

Carmen.

Jorge no tiene nada que ver.

Se lo dije a tu madre.

Y te lo digo a ti aquí y ahora: él no tiene nada que ver.

(CARMEN) ¿Quién ha sido? (ROSA) ¿Qué quién ha sido?

Pues algún miserable pagado por Hortuño.

(NICOLÁS SUSPIRA)

-¡Mierda de plástico!

-Espera, Samu, deja que te ayude.

Tengo esto manga por hombro.

(SAMU SUSPIRA) -Va a ser mejor que lo corte.

Un momento.

Tenemos una humedad aquí...

Yo creo que viene de los baños, ¿sabes?

Habría que hablar con el seguro.

Aunque antes de dar el parte y que nos suban la prima,

voy a intentar arreglarlo yo.

Estaba lijando la pared para poder emplastecerla

y luego darle una capita de pintura antihumedad.

Bueno, si tú prefieres dar el parte antes,

ahora haces de gerente, ¿qué me dices?

-Miro los que hemos dado y te digo.

-Bien.

(SUSPIRA)

Oye, que yo solo intento ayudar.

Y no me refiero solo a la silla y al seguro.

Me ha dicho tu madre que piensas ir a vivir con Carla.

Yo creo que sería un error.

Si no, vamos...

Antes o después, terminarías contándoselo,

y... sería una catástrofe para los dos.

-¿Quién mierda te crees para decirme qué hacer con mi vida?

-Samuel, soy tu padre.

Debo intentar que no cometas errores.

(SAMU SUSPIRA) -Aunque sea tu vida.

Yo sé que soy un pesado, lo sé.

Pero tu felicidad me importa mucho.

-¿Tú crees que puedes convencerme de que no me vaya a vivir con Carla?

Mamá lo intentó y la mandé a la mierda, como a ti.

¡Vete a la mierda!

-Pero Samuel... -¡Ni Samuel ni nada!

¡Que me dejéis en paz, voy a hacer lo que me dé la gana!

-¿Qué pasa? Se oye desde el ascensor. -Me quiero ir.

-Me gustaría que hablásemos tranquilamente.

Por favor.

-No tenemos nada que hablar tranquilamente.

-Pero, Samu, por favor.

Si cambias de opinión, ya sabes dónde estoy.

Me gustaría que las cosas volvieran a ser como antes entre los dos.

-Yo no me he portado como un mierda.

-Samuel.

(SUSPIRA)

(CARMEN) ¿Qué hacemos entonces?

La cubierta hay que cambiarla, o sea, que tenemos derrama.

Y con la muestra fallida solo hemos perdido dinero.

-¿No podemos exigirle al Ayuntamiento

que se encargue de los gastos de la obra?

Porque esto es un asunto de salud pública.

Podríamos intentarlo, pero no sé yo.

-Después de hinchar el presupuesto con el arquitecto,

no nos van a ayudar.

Eso sí fue una mala idea.

Necesitábamos ese dinero, no lo teníamos para la reforma.

Salió mal, qué quieres que te diga.

Lo siento, que fue idea mía.

Si hubiera salido bien, estaríamos dando palmas.

Y tú, la primera.

-Aún podemos presentar alegaciones, ¿no?

No. Eh... Quiero decir que ya lo hemos intentado

y que no ha funcionado.

Lo ideal es que esperemos un tiempo, que se olviden

y después lo volvemos a intentar.

Tú no quieres mover nada,

estás detrás del chanchullo con el arquitecto.

Tú lo que quieres decir es que me la jugué por el bien de todos,

pero el que salió escaldado fui yo, ¿es lo que quieres decir?

En cualquier caso,

creo que deberíamos pelear esa ayuda.

El Ayuntamiento tiene una responsabilidad con el edificio.

Es evidente que no lo hicimos bien.

Pero, si argumentamos que lo hicimos por desesperación,

quizá se arreglen las cosas.

Está claro que tenemos un problema de credibilidad y de imagen.

-Todo eso suena muy bonito,

pero yo no sé cómo se cambia la credibilidad,

ni la imagen ni nada de eso.

Tenemos otro problema.

La biblioteca y el centro de ancianos

también han solicitado una ayuda y no va a haber para todos.

Creo que tenemos las de perder.

Lo del arquitecto no se va a olvidar tan fácil.

Bueno, por favor, si a alguien se le ocurre una idea,

que la ponga sobre la mesa.

Es que el plazo termina esta semana.

Lo que no podemos es venirnos abajo.

¿Eh?

Esto se va a hacer sí o sí.

Con o sin la ayuda del Ayuntamiento.

Ya veréis, la reforma se va a hacer.

Animaos un poco, ¿eh?

¿Alguien más quiere decir algo?

Pues se levanta la sesión.

Y arriba esos corazones, hombre.

¿Estabas ahí?

Anda, acompáñame al despacho, que quiero hablar contigo.

¿Cómo lo has visto?

Eh... Pues flipándolo un poco, la verdad.

Te manejas como un mago, ¿eh?

Con una mano las animas y con la otra las destrozas.

No, mis respetos, maestro Houdini.

Pues vete aprendiendo, algún día lo tendrás que hacer tú.

Ya lo he hecho, ¿no?

¿Te refieres a lo del bar? No, hombre, no.

Eso es una prueba para principiantes.

Aunque lo hiciste bien. Sí, ¿no? Se ve que tengo madera.

Y te voy a decir una cosa:

lo de la conciencia, el dinero ayuda a aplacarla.

Y, cuando te sobra, hasta puedes hacer buenas acciones.

Incluso con tu familia.

"Touché".

(SUSPIRA) (SAMU) "Toma, Juanjo".

Gracias.

Se me ha complicado y no voy a poder salir todavía.

-Yo ya he terminado de currar.

Puedo hacer tiempo y me doy una vuelta...

-No, prefiero que te vayas para casa.

-Y yo prefiero quedarme.

Esta noche será la primera que pasemos juntos en el piso.

¿No estás muy emocionado? -Claro que estoy emocionado.

-¿Qué te pasa, Samu?

¿Porque te has picado con tu padre? ¿Me cuentas qué pasa?

-No me pasa nada, es una chorrada.

-No es solo por lo de tu padre, estás enfadado con Jonathan.

Y, no sé, tendrías que estar contento y feliz

porque hoy nos vamos a vivir juntos.

Yo al menos me siento así. -Y lo estoy.

-¿Sí? Pues no lo parece.

¿Es porque se han enfadado porque te vas a vivir conmigo?

-Qué va, no tiene nada que ver.

Siempre he discutido con mi padre. -Venga.

¿Te piensas que soy tonta? Eso no era una discusión normal.

No, ahí había un mal rollo que te cagas.

-Mis problemas con mi padre son míos, y con Jonathan, no te metas.

-Genial. -Perdón.

-El día que nos vamos a vivir juntos. -Lo siento, no quiero empezar así.

Estoy un poco nervioso. -¿Un poco? Estás de culo.

-Tampoco es así.

-¿Recuerdas cómo estaba yo hace meses?

Tú estás igual o peor.

Me da mucha rabia verte así, tío, me recuerdas demasiado a mí.

-¿Tan mal me ves?

-Ja, ja, ja. (RÍE)

Si no puedes salir de esta tú solo, al menos deja que te ayude.

Como tú hiciste conmigo, ¿te acuerdas?

Somos una pareja, ¿no? Las parejas hacen eso.

Mira, la familia y los amigos son lo más importante,

hay que cuidar de ellos.

No sé qué te ha pasado con Jonathan

ni por qué te has enfadado con tu padre,

pero ojalá yo tuviera un amigo y un padre como los que tú tienes.

-Hay una cosa que no tienen que yo sí.

-¿Qué?

-A ti.

(CARLA CHASQUEA LA LENGUA) Anda, que te como.

Tira.

Guapo. -Tú.

-Que no me mires así, ¿eh? -Ay.

-¿Será posible?

Bueno, pero qué pibonazo. (LORENA) ¿Sí?

¿Te parece? -Estás preciosa.

-Gracias por cerrar tú, que, si no, no llego a tiempo.

-¿Y dónde vas tan guapa si se puede saber?

-Tengo una cita.

-¿Con quién?

-Con Jorge.

-Vaya, quién lo iba a decir.

-Pues sí, quién lo iba a decir.

La cosa se fue cociendo mientras preparábamos la muestra.

La muestra no salió.

Pero nos ha salido una cita.

¿No te gusta Jorge para mí?

-No, no, no, qué va, si es supermajo.

Bueno, un poco viejuno, pero interesante.

-¿Viejuno, Noa? Si te oye...

Pero si tiene cuarenta y... nada.

-Pues eso, tía, con más de treinta eres un viejuno.

-¡Ah!

-Oye, te voy a hacer una foto porque estás guapísima.

Pero, a ver, entonces ¿qué onda con Jorge?

O sea, ¿te gusta de verdad o es solo para pasar el rato?

-Me gusta, me...

Vamos a ver, no...

Enamorada no estoy, estoy...

Estoy ilusionada.

Sí, no sé, me gusta.

Hacía mucho que no estaba tan a gusto con un tío.

-Pues, nada, dale duro. Igual es el hombre de tu vida.

-Ay, hombres de mi vida.

Ha habido tantos...

Pero Jorge es especial.

A ver si no se tuerce.

-Y, si no sale bien, tampoco pasa nada.

-Sí, también es verdad.

Hay que tomar las cosas como vienen. Y lanzarse, aunque la cagues.

Yo soy mucho de cagarla, según tu madre,

que me dice todo el rato: "No la cagues con Jorge".

-Yo creo que tienes que hacer lo que te salga.

Y, si le gusta, bien, y, si no, será por tíos.

-Sí, será por tíos...

Tíos hay muchos, pero que merezcan la pena...

-De todos modos, no sé qué tiene que decir mi madre.

Ni que fuera una experta.

Si se casó con el primero que le hizo caso.

Y ya ves quién fue.

-No me gusta que hables así de la relación de tus padres.

Aunque tengas razón.

Es que... Nacho tiene...

-Mira, yo estoy quemadísima con él.

No me quiere pagar el curso de fotografía.

-Ja, qué sorpresa.

-Lo voy a hacer, se ponga como se ponga.

-Sí, pero ándate con cuidado, ¿eh?

Con él hay que ir con pies de plomo.

¿Te puedes creer que se creía que Jorge estaba ligando con tu madre?

-¿Cómo? -Lo que te digo.

¡Huy! ¿Llego antes de tiempo?

No. Qué guapo. Gracias.

Nada, no, le estaba diciendo a Noa lo que te soltó Nacho.

Ya. Tu padre tiene mucha imaginación.

-Mira, de mi padre me puedo creer cualquier cosa.

Vamos, que no me sorprendería nada

que haya sido él quien se cargó la muestra gastronómica

solo por celos.

¿Tú crees?

-La verdad es que de él me lo puedo imaginar.

-Tampoco sé qué ganaría él haciendo eso.

Más allá de hacerte rabiar.

Bueno, mira, da igual, no quiero pensar en eso ahora.

Tú y yo tenemos una mesa esperándonos

en un restaurante maravilloso. -Ajá.

Por cierto, estás...

Noa dice que hecha un pibonazo.

Pues si Noa lo dice no será yo quien la contradiga.

-¿Os puedo hacer una foto antes de iros?

Estáis guapísimos. Sí.

-Qué vergüenza. -Solo una.

Ven aquí. (CARRASPEA)

-Y... sonreíd.

(Cámara)

(Timbre)

(Timbre)

Jesús. -Hola, Nacho.

-Hola. Pasa, pasa.

No esperaba visita a estas horas.

¿Quieres tomar algo? -No, ahora no.

-Siéntate.

Bueno, tú dirás.

-Siento haberme presentado así, sin avisar.

Pero tenía que hablar a solas contigo.

He aprovechado que Rosa está con Adela.

-¿Pasa algo? -Tú me dirás.

Tenemos que hablar de Noa.

-¿Por qué? ¿Qué ha hecho ahora?

-No te hagas el tonto conmigo, Nacho.

Vino a pedirme dinero.

Seis mil euros.

Y no me dijo para qué era.

Como comprenderás, no le voy a dar un millón de pesetas por las buenas.

Me dijo que no quería pedíroslo a vosotros

para no tener que dar explicaciones.

Temiendo que estaba en un lío, le apreté las tuercas y me lo contó.

Me dijo que no podéis pagarle el curso de fotografía

porque estáis mal de dinero.

¿Es verdad?

(NACHO CHASQUEA LA LENGUA Y RESOPLA)

-¿Tan mal estáis que no podéis pagarlo a plazos?

A ti te va bien, que yo sepa.

Y el bar, bueno, no es que sea una mina de oro,

pero da para vivir.

¿Has tenido algún tropiezo en el trabajo?

¿O es algo que no me queréis contar?

-No, no te preocupes, no tenemos problemas de dinero.

El problema es Noa, como siempre.

Vale, pero la cena te ha gustado, ¿no?

Sí, me ha encantado. Ah.

Te estoy diciendo que al local le daría una manita de pintura.

Algún mueble, pues lo cambiaría. Ya.

Y, por favor, esas fotos de los famosos casposos...

No, no. Eso, vale.

Pero el rollo del local es eso, rollo retro, antiguo.

Sí, retro, antiguo.

Respeto tu opinión, pero soy un poco más moderna.

Vale, pues nada, no me lo tomaré como algo personal.

Mis llaves y... mi casa.

Ya veo. Sí.

¿Y tú te lo has pasado bien?

Yo, no. (RESOPLA)

Fatal.

¿Sabes que eres muy buena compañía?

Eres una tía divertida.

Natural, guapa, atractiva, inteligente, interesante.

Con alma.

Y con una naturalidad envidiable.

¿Qué más se puede pedir?

Bueno, pues no sé, por pedir, que me lo repitas todos los días.

Claro.

Y, bueno, ahora te tocaría a ti decir algo sobre mí, ¿no?

Ah, sí. Dale.

Mmm...

Eres un poco estirado.

Ajá.

Insultantemente feo.

Muy mal cocinero.

Y... terrible compañero con la gente del Mercado.

Vale.

Tu nieta es caprichosa y muy poco constante.

Nos preocupa que empiece el curso, que no es precisamente barato,

y a las pocas semanas lo deje.

-Bah, eso no va a pasar.

Noa está muy ilusionada con la fotografía.

No hay nada más que ver que va con la cámara todo el día.

-¿Tú crees?

-Dice Noa que no crees que tenga talento.

Y que no vale para la fotografía.

¿Eso es lo que piensas de tu hija?

-No, por supuesto que no.

Esa es la versión de Noa, pero no fue eso lo que dije.

Solo intenté ver cómo reaccionaba ante una negativa

para ver si estaba realmente interesada en el curso.

-Esos juegos son peligrosos, Nacho.

Hay que dar un voto de confianza a los hijos.

Yo no se lo di a Lorena y no sabes lo arrepentido que estoy.

-A mí tampoco me gustan los juegos, Jesús.

Solo estoy intentando educar a mi hija.

-Pues págale el curso entonces.

Eso también es preocuparse por su educación.

Y por su futuro.

¿Lo harás?

-Sí, claro.

-Bien.

Ahora sí, ponme una copa.

Ay, Jorge, ojalá salga bien. (CHASQUEA LA LENGUA)

He vivido tantas cosas aquí.

De pequeña, correteando por los pasillos.

Mi hermana, detrás, gritándome: "¡Para, Lore, loca!".

(RESOPLA) Y la primera vez que mis padres me dejaron despachar.

Estaba tan nerviosa, tan... feliz,

tan orgullosa de participar en el negocio familiar.

(SUSPIRA)

Lo que habrán visto estas paredes.

Si estas paredes pudieran hablar.

Y no solo de mi familia, ¿eh?

Aquí está la historia de tantas familias.

Tantas cosas, tantas emociones.

Tantas historias.

Ya sé que, para el Ayuntamiento,

es un... un expediente esperando una subvención.

Pero esto es más, Jorge, esto es mucho más.

(CARRASPEA)

¿Y esto?

No sé, ¿no te ha gustado?

No... Sí. Sí.

Quiero decir... sí.

¿Lo has hecho para que me calle?

(RIENDO) No.

Lo he hecho porque me encantas.

Y, gracias a esta cabecita loca que tienes

y las cosas que dices, se me ha ocurrido una idea

para que el Ayuntamiento descubra el alma del mercado.

Esto es mucho más que una subvención esperando un expediente.

(RESOPLA)

Creo que hemos encontrado el modo

de que el Ayuntamiento pague la obra.

Gracias a ti.

A ver, que yo te considero una tía muy válida,

pero creo que estás un poquito verde en algunos aspectos del negocio.

Y, en cambio, yo llevo aquí toda la vida.

Tengo experiencia, tengo contactos.

Y, sobre todo, tengo muchas ganas de empezar algo nuevo.

¿Qué me dices?

Pues no sé qué decirte, la verdad.

Dije que era mucho dinero y que tenía que pensarlo.

-Ya empezamos con las mentiras. -Oye, Noa, por favor.

-Es que no fue así.

Me dijo que no pensaba pagarlo porque no teníais dinero.

Pero, vamos, tampoco pretendía que me lo regalarais,

pensaba devolvéroslo.

-Pero, tío, no tenías que meter la mano en la caja de la carnicería.

Porque ahora nadie va a querer darte curro en este mercado.

-Espera, ¿qué?

¿De qué me estás hablando?

-Que robaste el dinero de la caja.

Habrá que parar e inventarse algo.

Mmm. Sí.

No sé, a lo mejor podríamos cenar...

No te digo en un restaurante con estrellas,

pero una tasquita y unas... unas copitas.

Vale.

Vale.

No hay que ser muy listo para darse cuenta de que Celia...

Este no es su ambiente, está como un pulpo en un garaje.

No está preparada para llevar un puesto.

Cuando me dijo lo que pensaba hacer, le dije que yo no lo veía.

Entonces no es por lo de los productos ecológicos en sí.

Claro que no, pero no se lo iba a decir, ¿no?

Adela es una mujer segura de sí misma,

es independiente, es fuerte, tiene iniciativa.

Es mucho más que la mujer de Elías. Que no digo que no.

Pero las cosas no desaparecen por el hecho de no hablar de ellas.

Y tampoco van a desaparecer hablando todo el rato de lo mismo.

Mira, Adela me cae muy bien y creo que puede ser una gran socia.

¿Qué piensa hacer? Venderla, ¿no?

-No creo.

Está empeñada.

Yo creo que va a seguir insistiendo en que rehipotequemos la casa.

-Carmen, tienes que ponerte firme.

No dejes que te haga chantaje emocional.

-Está obsesionada con la casa.

Todos hemos apostado por esta idea y vamos todos a una.

Si no tienes nada que aportar,

te agradecería que nos dejaras seguir grabando.

Vale, vale. Yo era por ayudar, ¿eh?

Sí, claro.

Igual que la semana pasada, cuando cuestionabas mis tapas

y la utilidad de la muestra gastronómica.

También era por ayudar, claro.

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Mercado Central - Capítulo 38

14 nov 2019

Nacho se niega a pagarle a Noa el curso de fotografía, pero ella no piensa parar hasta conseguirlo.
Carla se entera de que la relación de Samuel con su padre y Jonathan no pasa por su mejor momento. Quiere saber la verdad.
Adela no ve con buenos ojos el romance entre Cristina y Doménico.
Celia deja ver su lado más vulnerable ante su hijo, pero David no atiende a razones: quiere ir unos días con su abuela.
La relación entre Lorena y Jorge va viento en popa. ¿Está el ex chef consiguiendo olvidar a Celia?

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