Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 28 - ver ahora
Transcripción completa

Yo también me he equivocado y no he puesto las cosas fáciles.

Es la primera vez que te disculpas conmigo.

Me estás empezando a asustar, papá.

¿Te regaló entradas para el Bernabéu? -Sí.

-Un colega las puede colocar y sacas una pasta gansa.

-Ya lo había pensado, pero...

es que me daría vergüenza si Jesús se enterara de...

-No tiene por qué enterarse. Piénsalo bien.

Sacarías más de lo que me pides.

-¿En serio?

-Para ahorrarnos la comisión de mi colega,

las pongo a la venta en Internet.

Vendemos un boli por 1000 pavos y regalamos dos entradas.

-Está bien. Hazlo.

No tengo otra solución.

Mi hija te ha puesto en una situación muy delicada

y la has sabido manejar con muchísima madurez.

Siempre estaré en deuda contigo por esto.

-No, no digas eso. -Sí.

-Vamos a abrazarnos y ya está.

Seguro que se ha gastado el dinero con su chica.

-¿Con su chica? ¿De qué estás hablando?

-Sí, Cristina.

Son jóvenes enamorados y necesitan intimidad.

Seguro que se lo han gastado para alguna habitación de hotel

o algún sitio por allí.

-¿Andrea? Pero si solo es un crío, hombre.

-Que no. Nuestro hijo ya se ha hecho un hombre.

La obra se ha paralizado.

¿Cómo que no van a volver? Eso dice el arquitecto.

El Ayuntamiento ha retirado el permiso.

¿Por qué han hecho eso?

Eso es lo que estoy tratando de averiguar.

Ya os lo digo yo, ¿eh?

Ya os lo advertí.

El Ayuntamiento no va a tolerar ningún tipo de irregularidad

y nos han cortado el grifo gracias los chanchullos de Elías.

Un poquito rápido tú acusando, ¿no? Ya.

Y por el tema de los andamios, que está todo empantanado...

¿Cómo le dices tú? El "jari", ¿no?

No te preocupes, que si es necesario los quito yo mismo.

Ya mañana no estarán.

Pienso asumir todas las responsabilidades

como presidente de la asociación.

¿Por qué una habitación con camas separadas?

-No quería que pensaras que intentaba forzar nada.

-No sé, pensé que igual tenías algún problema con...

-No, no, tranquila.

Es normal que te lo preguntes, no todos en mi situación pueden.

-¿Tú sí puedes?

-Con ayuda, pero sí.

Perdona un momento, que tengo que ir al servicio.

Sí, sí. Claro.

¿Se puede saber qué coño haces aquí?

Lo siento, perdona. Tu padre ha insistido

y no sabía... Me da igual lo que te insista.

No te puedes presentar en mi casa sin decirme nada.

Tienes razón. Me voy ahora mismo. Lo siento mucho.

Sí. Va a ser lo mejor. Lo siento.

Oye, Celia, ¿ya te vas? ¿Tan pronto?

Sí. Hola. Perdona,

me tengo que marchar porque me ha llamado mi hijo

y le tengo que recoger. Ah.

Muchas gracias, siento la molestia.

¿Le dices a Jesús que lo siento y que me las llevo?

Que no seas pesado, ya te he dicho que ha estado muy bien.

-¿Ah, sí? -Claro que sí.

-Qué bien.

-Bueno, hay una cosa que sí que podríamos mejorar.

-La silla de ruedas.

Hay otras que se reclinan del todo y te puedes...

-Que digo el sitio.

No lo podemos hacer aquí en el despacho.

Yo estaba nerviosísima.

Imagínate que llega alguien. Yo me muero.

-Iba a flipar, menudo espectáculo de acrobacias, ¿eh?

-Calla, calla. Imagínate que entra tu madre o tu abuela, yo me muero.

-¿Cómo van a entrar?

-Madre mía, qué vergüenza.

-Pero ¿cómo van a entrar si estaba cerrado?

-Te digo que en el despacho no lo vamos a volver a hacer.

-Vale, si yo también prefiero hacerlo en un sitio más tranquilo.

Como tenías la duda de si podía o no,

había que despejar la incógnita cuanto antes.

-Dudas despejadas. -Ah, pues vale.

Cuando tú quieras, repetimos.

-Bueno, habrá que dejar algo para Londres, ¿no?

-Habrá, habrá. -Habrá, habrá, habrá.

No me mires el culo así.

-Si vas por delante, ¿qué quieres que haga?

-¿Por qué me miras el culo así?

-"¿Investigaciones Ventura?" -Hola, soy Nicolás.

¿Cómo va la investigación? ¿Hay alguna novedad?

Ya. Pues sí, la verdad. Esperaba resultados, aunque fuera poca cosa.

Hace pocos días, pero digo yo que no tiene que ser tan difícil.

Es una chica normal, no Osama Bin Laden.

Vale, en cuanto haya alguna cosa,

lo que sea, me llama enseguida, ¿vale?

Venga, vale. Adiós.

-¡Anda, que me voy! -Porque quieres, ¿eh?

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

(Pasos)

¿Cómo está?

Parece que bien, sigue durmiendo.

Me hubiera gustado verle antes de ir al mercado,

pero no quiero despertarle.

Lo importante es que descanse.

(Puerta)

¿Qué tal estás, cariño?

¿Cómo quieres que esté, mamá?

Bueno, poco a poco.

Oye, si quieres podemos ir los dos juntos a dar un paseo

al bar de la esquina para que te dé el aire.

No. No quiero salir de casa ni de coña.

Tu padre tiene razón, deberías salir.

Llevas tiempo sin que te dé el sol.

Ya. No, pero no podéis obligarme.

No digas tonterías.

Nadie habla de obligarte, era solo una idea.

Vale, pues me quedo aquí.

Hijo, tienes que hacer el esfuerzo de salir de casa.

No se puede vivir con el miedo en el cuerpo.

Ya, pero no puedo. No puedo, de verdad.

Tengo miedo de encontrarme con el que me pegó.

No te lo vas a volver a encontrar. ¿Cómo lo sabes?

Lo más seguro es que no lo vuelvas a ver.

¿Por qué? Podría estar ahí fuera esperándome.

No, seguro que no. ¿Cómo lo sabes?

¿Cómo sabéis que no va a volver a pegarme? Era un sádico,

me dio de hostias porque sí, porque le dio la gana.

Seguro que lo pasó de puta madre. ¿Por qué no iba a repetir?

Bueno, hijo, pues... no le des más vueltas.

Si no tienes ganas, no salgas hasta verte con fuerza.

Tómate tu tiempo, ¿vale?

Te entendemos perfectamente, de verdad,

así que descansa e intenta olvidar.

Y ya verás como se te pasa pronto.

¿Te importa si bajo al mercado?

No, ve adonde quieras.

Tengo que comprarle un regalo a Cristina.

Fue su cumpleaños y se me pasó,

pero será solamente un momento.

Como si es toda la tarde.

Ya, pero si te encuentras mal,

me llamas y subo corriendo. Mamá, ya.

¿Seguro que estás bien?

Papá, no empieces tú también. Bueno, ya se ha ido mamá.

Conmigo puedes ser sincero.

Pues, mira,

ya que quieres sinceridad,

te diré que lo que me apetece

es estar solo.

Vale, hombre.

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Notificación)

Oye, ¿qué tal vas con el proyecto fotográfico?

-Me está molando mucho,

es que la gente del mercado tiene una cara muy curiosa.

-Sí. -Es como si detrás de cada foto

hubiera una historia superinteresante, ¿sabes?

No sé, a ver, igual me estoy flipando, pero me gusta.

-Ay, que te van a pillar fijo en la escuela, ya verás.

-Yo creo que lo tengo bien para entrar, la verdad.

Esto tiene un currazo. Espero que lo valoren.

-Claro que sí.

Por fin una artista en la familia. -Bueno.

Tú también eres una artista, ¿eh?

-Sí, con la carrera a medias.

-Eso solo es un papel, tía. El arte lo llevas en las venas.

¿Y tú qué tal estás? -Bien, mejor con tu madre.

Vamos despacito, pero estamos en el camino.

-Me alegro mucho.

-Oye, de hecho, tengo que darte las gracias.

Si no hablas con ella, no sé qué hubiera pasado.

-Anda, no tienes que dármelas.

-¿Y sabes lo mejor de que nos hayamos reconciliado?

Que ahora puedo ayudarte yo a ti.

-Vas a ver cómo es mi padre en realidad.

Aunque será difícil que mi madre se dé cuenta de que la manipula.

-Sí. -La tiene totalmente abducida.

La única forma sería

dejarle en evidencia delante de mi madre.

¿Y si hacemos un plan donde él no pueda entrar?

No sé, algo de chicas. Eso le pondría de los nervios.

Intentaría boicotearlo, no soporta que mi madre haga cosas sin él.

-¿Y qué se te ocurre que podríamos organizar?

Hola. ¡Hola!

¿Qué tal está Germán? Mejor,

aunque el susto del cuerpo no se lo quita nadie.

Joder, pobrecito.

Bueno, se le pasará con el tiempo. Sí, eso también esperamos nosotros.

Oye, ¿y este regalito?

Para Cristina, espero que le guste.

La semana pasada fue su cumpleaños y se me pasó,

así que a ver si lo arreglo.

¿Así que fue su cumpleaños?

-¿Y no lo celebrasteis?

No, ya te digo que se me pasó.

Bueno, eso tiene fácil solución.

¿Qué os pasa?

(Pasos)

Celia.

Perdona por lo de antes.

¿Me puedo sentar?

Perdona, me he puesto nervioso cuando te he visto en mi casa

hablando con mi mujer tan tranquilamente.

¿Querías saber la historia de la foto?

Da igual, no es tan importante.

Si quieres te la cuento. Te va a gustar.

Vale.

Ese tipo de ahí se llama Filo,

era el anterior dueño de nuestro puesto en el mercado.

¿Quieres saber cómo lo consiguió mi padre?

Se lo jugaron a las cartas.

En serio. Obviamente ganó mi padre, claro.

A mi padre no le gusta contar esa historia porque no le gusta

que los de la Cruz hayan surgido

por azar, ¿no?

Le desmonta toda la idea y toda la historia del trabajo,

el esfuerzo, la familia, todas estas cosas.

A mí, en cambio, me gusta.

Yo soy de los que piensa

que las cosas más importantes de la vida

suelen pasar por azar.

Oye.

Lo siento, de verdad,

pero no quiero que lo nuestro afecte de ningún modo a mi matrimonio.

¿Por qué lo haces, Elías?

¿Por qué te acuestas con otras mujeres?

Doy por hecho que no soy la única.

Y, sin embargo, tengo la sensación

de que te aterra la idea de perder a Adela.

Y sigues teniendo líos con otras.

Pero ¿de verdad te compensa?

Mira.

Mi historia con Adela es de todo menos típica.

Yo la quiero mucho, ¿eh? En serio.

Llevo con ella toda la vida, toda la vida.

Pero, no sé,

necesito otros estímulos.

Ya.

No, "ya" no.

Yo quiero mucho a mi mujer, no lo dudes.

Pues lo siento, pero es que me resulta un pelín raro

pensar que estás enamorado de ella y a la vez le pones los cuernos.

No sé, llámame antigua, pero no lo entiendo.

No es fácil de entender, no es fácil de entender, no te preocupes.

Eso le gustaría a mi madre.

¿Sí? Ajá, le gusta el fua.

¿Podría coger una lata? Luego te la pago.

Sí, claro, coge la que quieras.

Y no tienes que pagarme nada, es un regalo.

Si es un regalo, dáselo tú.

Ya, verás, no es un regalo para tu madre, es un regalo para ti.

Ahora que ya es tuya, puedes hacer lo que quieras,

como, por ejemplo, regalársela a tu madre.

¿Eh?

¿Por qué siempre te pones tan serio cuando hablas de mi madre?

¿Ha pasado algo?

No.

¿Ha pasado algo que no sepa?

No. Tu madre me cae muy bien, ya lo sabes.

Pero cuando estáis juntos no estáis contentos.

Yo lo noto. (PAOLO) ¡Jorge!

Jorge, necesito tu ayuda.

¿Qué pasa? No, nada grave, no te preocupes.

He tenido una idea para una nueva pizza,

mi nueva "creazione", y necesito el ingrediente secreto.

Por aquí... tú aquí tienes de todo, ¿no?

Dime qué necesitas y te digo si lo tengo.

Voy a hacer pizza de wakame.

¿De wakame? Sí.

¿Vas a hacer una pizza con algas?

¿No es genial?

Es original, desde luego, sí.

Es que cada vez más personas me preguntan si tengo pizza vegana.

¡Y ahora ya la tengo! Vale.

¿Me acercas unos paquetes de wakame?

Es el momento de abrir el mercado, Jorge. Captar nuevos clientes.

¡Es el momento de la pizza vegana! Yo siento estas cosas, ¿eh?

La gente lo está esperando.

Perfecto. Si tú lo dices, aquí lo tienes.

¿Es eso? Eso es.

Gracias, Jorge. Nada.

Ya me lo pagas cuando tú veas.

Te debo una, ¿eh? Vale, chao.

¡Míralas!

¡Las chicas más guapas de todos los mercados de Madrid!

(NOA) Vale.

Adela y yo

nos compaginamos muy bien.

En todos los sentidos, ¿eh? En todos, de verdad.

Pero, no sé, un día,

no sé muy bien por qué ni de dónde sale, pues...

resulta que...

que ya no puedo tener relaciones sexuales con mi mujer.

Cuando estoy con ella me excito, ¿eh?

Pero no consigo tener una erección.

Elías, ese es un problema médico.

Sí, lo es, lo es. Y voy al médico.

Y el médico me deriva al psicólogo, y él me dice que este problema

puede tardar en solucionarse años.

Si es que se soluciona.

Claro, ¿cuál es la otra opción que me queda?

La pastillita,

pero resulta que yo tengo un problema de corazón

y no puedo tomar la pastillita.

¿Y Adela qué dice de todo esto?

¿Adela? Que me quiere muchísimo,

que me entiende.

Y que es una santa y me dice que va a tener paciencia.

Y que prefiere no tener relaciones sexuales conmigo

a que yo me tome esa pastilla y me pueda pasar algo malo.

Y yo la entiendo también, claro.

Entonces, llega un momento en el que uno piensa: "Bueno...

ya está, ¿no?". Quiero decir: "Hasta aquí, venga, se acabó", ¿no?

"A partir de hoy yo ya no puedo volver a tener relaciones sexuales

nunca más en mi vida. Nunca más".

Y no lo acepto.

No, no puedo aceptarlo,

así que decido seguir tomando la pastillita

y asumo que prácticamente

tengo puesto ya un pie en el cementerio.

Y decides acostarte con otras mujeres.

Sí, así es.

Decido acostarme con otras mujeres.

Hasta que un día,

no sé muy bien por qué

y seguramente producto del azar,

me cruzo con una chica con la que...

con la que no necesito tomar pastillas.

Y entonces es cuando yo...

yo ya no sé lo que está pasando ni entiendo absolutamente nada.

Y esa, Celia, es mi pequeña historia.

Bastante menos épica que la de mi padre,

pero mi historia.

Gracias por dejar que te la contara.

A ti.

(NOA) Vale.

Vale, ahora no me mires.

Más natural, a tu rollo. Como si yo no estuviera.

-Ya, pero sí que estás. Y no paro de verte ahí apuntando con la cámara

y haciendo "clic" con el botoncito.

-Bueno, vale, mírame. Pero sonríe, que estás más guapa.

(Cámara)

A ver, Carla. Respira.

¿Vale? Así.

Hincha los mofletes y ve soltando el aire poco a poco.

Así, mejor.

Ahí.

(Cámara)

Oye, qué guay. ¿Quieres verlas?

-Tía, están muy bien.

¡Eres muy buena! -¿Tú crees?

-Sí.

-La verdad es que sales muy bien, tía.

Y se te ve feliz.

Y no me digas que no. La cámara no miente.

-Si tú lo dices...

-¿Eso es que las cosas van bien con Samu?

-No van mal. -Pero ¡tía, cuéntame!

-No sé, tía, tampoco hay mucho que contar.

Simplemente nos lo pasamos bien juntos

y nos divertimos, nos reímos y Samu me hace sentir feliz.

Y, no sé, con ganas de vivir, ¿sabes?

-Guay, ¿no? -Sí.

Cuando estoy con él, ¿sabes?

Es como que todos mis problemas desaparecen.

Y tiene una personalidad que me flipa.

Y mira que al principio me caía fatal.

Es como si ahora hubiera conocido

otra cara. Es que, no sé, nunca he conocido a alguien así.

Y he estado con muchas personas, pero él es especial.

Es como una máquina de hacer feliz a la gente.

-Estás pillada, ¿eh? -No te voy a decir que no.

Nos pasamos el día entero

riéndonos por chorradas. ¿Quién no se enamora de alguien así?

-Ya, es que Samu es muy guay, y hacéis muy buena pareja.

Pero vamos al temita que nos interesa.

¿Qué?

-El temita ya está resuelto.

-Ah, pero ¿has hablado con él?

¿Y? -Bien.

-Pero ¿bien qué?

¿Cómo se lo has preguntado? ¿Qué ha dicho?

-Hablar hemos hablado más bien poco.

-Ah, o sea que bien bien del todo.

-Bien de superbién.

Dome.

¡Esto va a ser un éxito total!

Los vegetarianos se van a volver locos,

"cuscina de tutti pazzi".

(ANDREA) Hola. (PAOLO) ¡Eh, Andrea!

Tienes que probar esto,

la pizza de wakame.

La nueva gran especialidad de casa Giordano.

Está buenísima.

¿Qué, todo bien con los pedidos?

-(EN VOZ BAJA) Sí, todo bien. -¿Y qué?

¿Esta vez no has cogido dinero para gastar con tu chica?

-Te he dicho que está todo bien.

Para ya, porque no tiene gracia, en serio.

-Ay, estos jóvenes...

No aguantan ni una broma, no se ríen con nada.

Doménico, ¿qué va a ser del mundo

si la gente no se ríe? -Un problema.

-Ay, ¿se ha acabado el wakame?

Voy a por más. -Vale.

Andrea, ¿cuántos pedidos has llevado?

-¿Qué más da? No tengo el dinero, Doménico.

-Esta vez lo pongo yo,

pero me vas a contar qué está pasando.

-¿Para qué? Si no me puedes ayudar.

Nadie me puede ayudar.

-Oye, Andrea,

ya sé que no quieres decir nada a tus padres

porque no quieres preocuparles.

Si lo entiendo.

Tu padre es un poco exagerado a veces.

-¿A veces?

¿Exagerado? Es un pesado que no para de meterse en mi vida.

-Ya, ya. Lo conozco hace mucho, lo sé.

Pero también a ti te conozco un poco.

Bastante para saber que eres un chico inteligente y responsable.

Y si necesitaras dinero para salir con tu novia,

lo hubieras pedido

en vez de sacarlo de la caja. ¿O no?

Mira, Andrea, a mí no me puedes engañar.

Yo soy de Nápoles, he crecido en la calle.

Huelo los problemas a distancia.

¿Me vas a contar qué está pasando?

-Estoy metido en un buen lío.

Es que no sé qué hacer.

-Pues empieza a hablar conmigo. Confía, ¿no?

¡Ay, Elías! No te quiero agobiar

con la que tienes encima con lo de tu hijo y esto,

pero ¿sabemos algo de las obras? ¿Van a seguir paradas?

En ello estamos, Carmen, intentando desbloquear el asunto.

En cuanto sepas algo me lo dices, por favor.

Claro, como siempre, no te preocupes.

La primera en saberlo eres tú.

Ya. Al principio iban a ser

cuatro duros con tu amigo el arquitecto,

pero como se ha ido todo al carajo,

entiende que estemos un poquito inquietos.

Lo entiendo perfectamente, hija.

Pero tú tranquila, confía en mí, que ya desbloquearemos el asunto

y se arregla todo. Eso espero. No tengo ni un duro

y mi madre tampoco. Encima le ha dado por despilfarrar pasta

de mariscadas con tu padre.

¿Perdona? ¿No lo sabes?

Que tu padre y mi madre están juntos y que se están pegando la vida padre.

¿Qué dices? ¿Desde cuándo? ¿Cómo no me he enterado?

Con lo enteradito que estás de todo, no sé cómo se te ha podido escapar.

¿De verdad no sabías que tu padre y mi madre están juntos?

Te juro que no tenía ni idea.

Ponte las pilas, se están volviendo locos.

Al menos mi madre. Se está gastando lo que tiene y lo que no tiene.

Esta mujer nos va a arruinar, te lo digo yo.

¿Mi padre con la Pacheca, juntos? No puedo creerlo.

¿Qué? Te has quedado de pasta de boniato, ¿no?

No me extraña, yo me quedé igual.

(Móvil)

(Móvil)

Oye, Hortuño, ahora no puedo hablar contigo, ¿eh?

Y no me llames más a este teléfono.

Coño, porque estoy en el mercado y aquí son todo oídos.

Bueno, luego hablamos.

¿Qué pasa, padre?

¿Qué quieres?

Nada.

Oye, ¿tú qué edad crees

que tiene Valeria, la Pacheco?

Yo qué sé. ¿A mí qué me cuentas?

Como sois de la misma quinta,

pensé: "Lo mismo lo sabes", pero, bueno.

Yo creo que mínimo 70, ¿no?

Si no llega a los 80, fíjate lo que te digo.

Con los viejos de ahora no se sabe.

Bueno, bueno, bueno. ¿Qué sabes de las obras?

Nada, eso sigue todo exactamente igual.

No, te estaba preguntando por la edad de Valeria

porque me han dicho una cosa que me ha dejado preocupado.

¿Qué te han dicho?

Que está perdiendo la cabeza.

Digo: "No puede ser, no es tan mayor.

¿Cómo va a perder la cabeza?".

Tan mayor no es, ¿no? O por lo menos no lo aparenta. Quiero decir,

yo la veo de buen ver. ¿Tú cómo la ves?

Si tú lo dices.

¿Tú sabes...

lo que me ha dicho la Pachequiña?

¿Qué?

Que estáis juntos.

Tú y Valeria, que estáis los dos juntos, eso dice.

Que si estáis ahora que si paseíto para acá, paseíto para allá,

que si venga marisco, que si venga cenas románticas...

Esa tía es una cotilla y una criticona.

¡Si lo dice hasta su madre!

Ah, ya. Dile que bastante tiene con lo suyo.

Ya. Vamos, que no es verdad ¿no? Que no estáis saliendo juntos, ¿no?

Habréis ido algún día a comer percebes y punto, ¿no?

Alguna vez hemos ido a comer, sí.

O sea, que es verdad. ¿Qué verdad ni qué verdad?

Hemos salido un par de veces, sí.

Somos amigos y punto.

Y no tenemos que dar explicaciones a nadie.

No, si ya sabía yo que Carmen se estaba quedando conmigo, hombre.

¿Cómo vas a estar tú con la Pacheca?

Con la Pacheca... No es tu tipo para nada.

¿Y qué tipo es el mío?

De 40 para abajo, ¿no? Porque tú de 40 para arriba ni las miras, ¿no?

Mi padre con la Pacheca...

Yo creo que es algo... Con esa mujer.

No hay más que verla: una vieja chocha

que tiene un pie en la tumba, prácticamente.

¿Sabes lo que te digo?

Que Valeria está muy bien de la cabeza,

mucho mejor que la mayoría de las jovencitas que conozco.

¿Ah, sí? Es más,

es la mujer más inteligente y divertida que he conocido nunca.

¿Estamos?

Estás saliendo con ella,

¿sí o no? ¿Y a ti qué te importa?

Lo que no voy a consentir

es que pongáis a parir a una mujer fenomenal.

Valeria es inteligente, divertida, amable,

sabe escuchar y tiene criterio.

Es tan brillante que a veces me deja sin palabras.

Y eso es muy importante, ¿eh? Porque a mí no me calla ni Dios.

Y te voy a decir otra cosa.

Es la única mujer, aparte de mi madre,

bueno, y de la tuya,

que no ha intentado nunca aprovecharse de mí.

Y no será porque le sobra el dinero.

Ya.

Pero ¿estás saliendo con ella, sí o no?

¡Sí, estamos saliendo juntos! ¿Y qué?

¿Eh? No vamos a escondernos siempre.

¡Toma!

Y ojalá dure muchos años.

Quédate aquí un rato,

que yo voy a tomarme un café.

¡Cómo me gusta verte trabajar en lo tuyo!

¿Qué tal lo llevas? Bien. ¿Cómo te has enterado?

Hija, estamos en un mercado. Las noticias vuelan.

Ya. ¿Qué tal?

Estoy muy contenta, la verdad.

Estoy esperando a tu marido, a ver si termina de trabajar

y le hago unas preguntillas.

Te aviso, se emociona un poco.

Ya me he dado cuenta de eso, ya.

¿Le has hecho la entrevista a Jorge?

Si a alguien tienes que entrevistar es a Jorge. Es un cocinero buenísimo.

¿Jorge es cocinero?

¿Y por qué yo no sabía eso?

¿Tú no conocías el restaurante este que se llamaba La Fanega?

Sí, claro, La Fanega. Él era el chef.

Bueno, el chef. Era el dueño.

Sería un puntazo que lo entrevistaras,

nadie sabe que trabaja aquí.

Como es tan discreto. Ya.

Voy a avisar a Paolo para que no esperes tanto.

Vale, gracias, Cristina.

(CRISTINA) ¡Manolo!

David, ¿por qué has cambiado esto de sitio?

Estaban mal.

Ya. ¿Estaban mal con respecto a qué?

Jorge, aquí está la nueva "creazione" de Paolo Giordano.

¡La pizza vegana

"fantasía del mar"!

¿Del mar? Pero ¿no iba a ser vegana?

Sí, porque las algas son un vegetal marino.

Pero, Jorge, lo importante no es el nombre.

Lo importante es el gusto.

Y como gran chef que eres,

me gustaría

que la probaras y que me dieras tu opinión.

Y la votación, si puede ser. Muy alta en mi opinión, pero...

No quiero presionarte. Vale.

¿Qué es lo que lleva? Lleva

cebolla, tomate, pepinillo, pimiento verde,

pimiento rojo, alga wakame, por supuesto,

un toque de sal de trufa

y un pellizco de curry.

Mi toque secreto. Bueno.

No te has dejado nada.

Son demasiados ingredientes.

-Es que es vegetal:

cuantos más ingredientes, más sabor, ¿no?

Pruébala, Jorge, va.

Claro, vamos allá.

Con permiso, ¿eh?

¿Qué?

¿Qué te parece?

Está muy buena. Es buena, ¿eh?

Muy buena.

Esto va a ser todo un éxito, Jorge.

Ya verás. ¡David!

Tú también, ¿eh? Si quieres, come.

¡Es para vosotros!

Mira, os dejo el plato, ¿eh?

Y, Jorge, muchísimas gracias.

Tu opinión es muy importante para mí.

¡Gracias!

¡Nos vemos luego!

-¿Por qué le has mentido a Paolo?

No, no le he mentido. Solo que no tengo mucha hambre.

No te gusta la pizza ni el sabor ni los ingredientes.

Se te nota en la cara.

No sé por qué no se lo has dicho, quería saber tu opinión.

Ya.

Veras, David, no siempre tienes que decir lo que piensas.

Si le digo a Paolo lo que pienso de verdad

sobre su pizza, un batiburrillo carente de identidad,

se sentiría muy mal, ¿lo entiendes?

No, yo creo que lo has hecho para vender más algas,

como con las anchoas.

No, no, David, eso no es verdad. Yo nunca haría algo así.

Eso no estaría bien por mi parte.

No sé por qué le has mentido si es tu amigo.

Precisamente por eso, porque es mi amigo.

Estaba tan ilusionado que no quiero defraudarle.

Mentir nunca está bien. A la larga siempre trae problemas.

Ya.

Le has dicho que está buena,

pero va a ser un fracaso porque no está buena.

Eso no lo sabemos, David, igual a la gente le gusta.

No lo sé.

¿Qué tal, cómo sigues?

Te ha sonado el móvil.

¿Ah, sí?

Ah, sí, es Castro,

uno de Valencia que me está persiguiendo

para que le pague unas facturas. ¿Y por qué no le pagas?

¿Qué más da, hombre? No he venido para hablar de trabajo, hijo.

Mira, si has venido para insistir en que salga,

te puedes ir. No, hombre, no.

Saldrás cuando quieras.

Lo que quiero saber es cómo te sientes, pero de verdad.

¿Cómo me siento?

Un imbécil, papá.

Un imbécil que pensaba que podía ganar dinero sin esfuerzo

y que no le iba a pasar nada porque era más listo que nadie.

Bueno, no seas así, hombre.

Deja de castigarte, no es justo. Me parece muy justo.

Es la verdad, soy un gilipollas.

Sé que tú también lo piensas.

No.

La verdad que no, hijo. Yo no pienso eso, hombre.

Germán, voy a decirte algo

que te va hacer ver las cosas de otra forma,

¿de acuerdo?

Mira, yo no conozco a ningún padre

que no quiera lo mejor para su hijo.

A ninguno, te lo juro. Nadie.

Criar a un niño no es nada fácil, ¿sabes?

Porque nadie te enseña.

Vas aprendiendo.

El único método que existe es prueba-error, prueba...

Y hay veces que aciertas y, otras veces, pues...

¿Qué estás intentando decirme, papá?

Ten un poco de paciencia, hijo, por favor, que esto

no es fácil.

Cuando tu hijo es pequeño es mucho más fácil.

Lo puedes marear, lo llevas, lo corriges, ¿verdad?

Pero, a medida que vais creciendo, la cosa se complica

y entonces uno no sabe muy bien

qué decisiones tiene que tomar siempre.

Y lo piensas, ¿no? Antes de tomar una decisión, lo piensas.

Lo sopesas de verdad. Y por mucho que lo pienses,

los resultados no siempre son los esperados.

Y ese miedo muchas veces te empuja a actuar así.

¿Así, cómo?

Germán, sabes que no me gusta nada la vida que estás llevando.

Lo sabes, ¿verdad?

Y no lo entiendo.

No entiendo qué te lleva a tomar las decisiones equivocadas.

Parece que quieras autodestruirte. Tú lo llamarás como te dé la gana,

pero es que te estás prostituyendo.

Yo tengo mucho miedo.

Yo tengo un miedo atroz a que te pase algo,

a que tomes una decisión errónea

y que ni tu madre ni yo te podamos salvar.

Y ese miedo, pues...

te hace decir: "Tengo que hacer algo".

Y tomé una decisión.

Yo quería darte un susto,

pero por tu bien, para que la cosa no fuera a más.

¿Me estás diciendo lo que creo que me estás diciendo?

Germán.

Yo fui el que contrató al tipo para que te diera una paliza.

No te vayas.

¡Germán, hombre! Vamos a hablar esto.

(Puerta)

Muchas gracias, Samanta.

¿Qué? ¿Muchas ventas hoy?

Mira, sí, la verdad.

Y luego David ha estado ayudándome a recolocar la estantería.

Bueno, a recolocar.

A ir ubicando según su criterio lo que yo ya había colocado antes.

Ya me imagino, ya.

¿Qué tal tú? Oye, ¿y el reportaje? Ah, muy bien.

Hoy le he dado mucha caña y creo que está casi listo.

Solo me faltaba una cosa:

tu entrevista.

¿La mía?

Sí. Yo no soy nada interesante, créeme.

Venga, hombre, Jorge, por favor.

Sé que eras el dueño y el chef de La Fanega,

tienes un montón de premios culinarios...

Está todo en Internet.

Pero ¿por qué no me lo has contado?

De eso hace mucho tiempo.

Que va, no hace tanto tiempo, Jorge.

Además, el restaurante era de mucho nivel.

Para hacer una reserva

había que hacerlo con meses de antelación.

Eso siempre pasa cuando algo se pone de moda, pero no.

Tío, por favor,

no seas modesto. Eras una estrella de los fogones.

(RÍE) Estrella, ya.

Se me pasan por la cabeza muchas preguntas para hacerte.

¿Por qué lo dejaste?

¿No lo echas de menos? Celia, para.

Sí, perdóname. Perdóname. Vamos a hacer las cosas

bien y con calma. Te invito a un café y me lo cuentas.

Así tengo tiempo para pensar bien las preguntas que te quiero hacer.

Celia, no quiero que me entrevistes.

Ah, ¿y por qué no?

Oye, te recuerdo que fue idea tuya

que recuperara el tema del periodismo.

Además, me has metido mucha caña

para que cambiara, para que me pusiera las pilas.

No entiendo por qué no me quieres ayudar.

Mira, lo siento.

¿Es por lo de Elías?

Celia, de verdad, ya vale con eso ¿no?

¿Crees que yo haría algo así?

Entonces, ¿por qué lo haces? Es que no lo entiendo.

¿Te estás escondiendo de alguien o no quieres que se sepa

que te dedicas a esto por una razón...?

No hay ninguna razón. No hay nada oculto, nada oscuro.

No quiero que me entrevistes. Respeta mi decisión.

Mira, antes era cocinero, ahora soy tendero y estoy bien así.

Es parte de mi pasado, no quiero hablar de ello.

¿Tan difícil es de entender? No, no.

Tendrás mil historias

que contar más interesantes que la mía.

Oye, tú sabes

que no me van a tomar en serio como periodista

si no consigo entrevistarte, ¿verdad?

¿Verdad?

Lo siento, pero no puedo.

(Risas y murmullos)

¡A ver, chicas!

¡Chicas, chicas, por favor!

Un poco de silencio. -¡Sí, sí!

Quiero hacer un resumen del plan a ver si estamos de acuerdo.

-¿Puedo decir una cosita antes? -Venga, dale.

Atención, que va a hablar la cumpleañera.

-¡Yuju! -Bueno,

solo quiero decir que estoy emocionada

por el cumpleaños que habéis preparado.

Mira que no me gustan las celebraciones,

pero es una sorpresa que no me esperaba.

Quería dar las gracias especialmente a Adela,

siempre eres generosa conmigo.

Ni tan siquiera con lo que tienes con tu hijo

has dejado de estar pendiente de mí.

Muchas gracias, sin ti la fiesta no sería lo mismo.

Sabes que me viene bien para quitarme cosas de la cabeza.

Tonta, si lo hago encantada.

No tienes que darme las gracias por nada.

Yo voy a seguir, porque al final nos va a dar diabetes

a todas con tanto azúcar y tanto amor.

¡Ah! (NOA) Entonces,

cena en el japo mañana a las 23:00.

-Que sepáis que yo no sé usar los palillos,

pero habrá tenedores, ¿no?

-No te preocupes, yo te enseño.

Está chupado. -¿Seguro?

Estoy tan contenta y tan ilusionada con esta salida,

porque, ¿cuánto hacía, chicas? Por favor.

-¡Uf! -Un siglo, ¿no?

Que no organizábamos una quedada.

Y además estoy feliz

porque viene mi hija.

-¡Oh!

-Tenemos que recuperar el tiempo perdido.

-Bueno, mamá, tampoco es para tanto, ¿eh?

A ver si me dejáis hablar un minuto seguido, que no acabamos.

(LORENA) Venga. -Entonces,

cena en el japo mañana.

Y, después,

¡nos vamos a un garito latino

a bailar salsa hasta que se nos caigan las bragas!

-¡Me encanta! (ROSA) Ese lenguaje, ¿eh?

-Ay, mamá, ¿qué he dicho? Por favor. -Bueno.

-Hola, cariño.

-¡Hola!

-Ya verás el careto que se le queda cuando se entere del plan.

(NACHO) ¿Qué tal, chicas?

Espero no interrumpir nada importante.

No, hombre.

Estamos organizando una salida

para celebrar el cumpleaños de Cristina todas juntas.

Nos hace mucha ilusión, la verdad.

Solo chicas, ¿eh?

-Ah, qué bien, me parece estupendo.

Sobre todo por ti, cariño, te vendrá bien salir y divertirte.

-Ajá. -Nadie se lo merece más que tú.

-Te quiero.

(NOA) Voy a ayudar a la tía.

-¿Otra cervecita? Muy bien.

-Menudo falso.

Ya está haciendo la misma de siempre,

pone buena cara y, luego, por detrás...

-Tú también crees que no se alegra, ¿no?

-Hoy toca el angelito, pero ya verás mañana.

-Bueno, chicas, que muchas gracias.

¡Que mañana la noche es nuestra!

¿Raúl? Sí, sí, Celia, eso es.

Oye, mira, te llamaba porque he escrito un reportaje...

Sí, sí, he vuelto a las andadas.

Por eso te llamaba. Es que he escrito un reportaje

y me gustaría saber si te lo puedo enviar

cuando esté retocado.

Sí, mira, es una mirada sobre un mercado de Madrid,

sobre las gentes que trabajan ahí,

su lucha, sus pequeñas historias,

evitar la gentrifica...

Ya.

Ya, ya, no, sí, claro.

A ver, si no encaja, no encaja. No pasa nada.

Sí. Ya.

Oye, sí, perdona, perdona.

Es que tengo también otra idea sobre otro reportaje.

Este sería una entrevista

a... a Jorge Santos, el chef.

Sí, ese. Creo que sería bastante interesante,

porque no ha concedido una entrevista

desde que dejó los fogones.

Sí. Sí, sí.

Sí, bueno, ahora mismo estoy trabajando en eso, sí.

¿Te interesa?

Vale, muy bien. Bueno, pues...

Te voy contando cómo va el tema y con lo que sea

quedamos, ¿te parece?

Vale, gracias, Raúl.

Y este es un... Buenas noches, Jorge.

Chao. Este también lo tengo en caja o en botella, lo que quieras.

Un golpecito de frío antes de servirlo y ya lo tienes.

¡Va, hostia!

-Vale, te voy a dar el dinero porque no quiero movidas,

pero no tenemos más y si mi padre se entera me mata.

-Que me des la pasta y te calles, coño. ¡Va!

-Espera, Andrea.

¿Qué está pasando por aquí? -Tío, tranquilo.

-¿Tranquilo? Tranquilo nada.

(LE AMENAZA EN ITALIANO)

-Vale, vale, entendido.

¡Déjame! -¿Seguro que "capito"?

Esta pizzería está protegida por la Camorra.

Si le robas a él, le robas a nosotros.

(MURMURA EN ITALIANO)

No te quiero ver por aquí, ¿"capito"?

Si te veo de nuevo...

Nos hemos entendido, ¿no?

Vete, va.

(GRITA EN ITALIANO)

-¿Quién era ese?

(ANDREA) El que me quitaba el dinero.

Él y su colega, pero Doménico ya les ha puesto las pilas.

-No sé cómo darte las gracias por lo que has hecho por él.

Pensábamos que estaba gastándoselo con la novia.

¿Y cómo no nos dijiste nada? (ANDREA) Yo qué sé, mamá.

-Lo siento mucho, cariño. Sabía que aquí había algo raro.

Eso de que te gastaras el dinero con tu novia

como decía tu padre no lo veía claro. -Mamá, no pasa nada, ya está.

Ya se lo ha dicho Doménico,

que si se vuelven a meter conmigo, la Camorra...

-Ya.

Bueno, pues...

muchas gracias, ¿eh?

Gracias por lo que has hecho por mi hijo.

-He hecho lo que tenía que hacer.

Voy a terminar. -Sí.

Ay, ¿estás bien?

Está rica, Lorena,

pero hay que innovar más.

Hay que buscar sabores nuevos, como he hecho yo.

Ya no basta con pintar las paredes

o cambiar los muebles,

hay que renovar también la comida.

La palabra es

creatividad.

(LORENA) Estamos innovando. Acabamos de pedir

la prensadora fría para hacer los zumos.

-Hombre, como innovación tampoco es que sea...

-Ay, mujer, por algún sitio hay que empezar.

-Yo pronto anunciaré mi nueva "creazione",

pero no puedo daros más detalles

porque aún no la he presentado al público.

-Ah. -Pero, bueno, Jorge la ha probado.

-¿Ah, sí? -Esto va a ser un gran éxito.

¡A él le ha encantado!

Y tiene un paladar muy exigente, ¿eh?

Bueno, bueno. Por cierto, Lorena.

Muchísimas gracias por organizar la fiesta de Cristina.

La hace muchísima ilusión.

-No te preocupes, a todas nos viene bien divertirnos un poco.

¡Hola, papi! -Hola.

-¿Te pongo una tapita?

(JESÚS) ¡Venga!

-¿Y tú, Jorge, qué vas a hacer?

Porque tu delicatesen ya no puede ser más mono,

más delicatesen. Tienes cosas que no sé cómo se llaman.

-Como el wakame, ¿eh?

Como el wakame. La verdad es que no lo sé,

no se me ocurre nada. Le daré una vuelta, ya veré.

Oye, esta tapilla no está nada mal, ¿eh?

Me recuerda a la que tomamos el otro día en el restaurante.

En sencillo, pero el sabor es parecido.

¿No crees, Valeria?

-Sí.

-Lo que no me viene a la cabeza

es el vino que pedimos para maridar este plato.

¿Tú te acuerdas? -¿Eh?

(JESÚS) ¿Te acuerdas o no? Con deciros

que pagamos más en vino que en comida...

Ya debía ser bueno, ¿eh? A Valeria y a mí nos gusta lo bueno.

Y de lo bueno, lo mejor.

En la comida nos parecemos, en otras cosas...

¿Te acuerdas de la Salsa Fusión?

Teníais que haber estado allí.

Quiso demostrarme cómo se bailaba

y, de repente,

¡zas! Un latigazo.

(RÍE)

Ahora me río, pero vaya susto.

Acabó en Urgencias.

-¡No!

(JESÚS) Bueno,

es tardísimo.

Os dejo, compañía.

Ah, por cierto.

He encontrado otra entrada para el fútbol.

Germán está mejorando

y yo he resuelto los problemas que tenía de trabajo,

así que podré ir contigo y con Samuel al partido.

¿Estás contenta? -Mucho.

-Eh... ¿perdona?

Hola, mami. ¿Qué está pasando aquí?

-No, ya, es que ya... -Hola.

-Ya... luego... es que tengo que hacer un...

una cosa, luego os cuento.

(CARRASPEA) (VALERIA) Oh, Dios.

Me cago en el contestador.

Samuel, soy tu abuela.

Dime que no has vendido las entradas del fútbol.

Por Dios, Samuel, coge el teléfono, por Dios.

Quiero hablar contigo.

No te preocupes, tranquila.

Seré rápido.

Por favor. -Tú dirás.

-Sé que tu madre está enferma, tiene esquizofrenia.

No me preguntes cómo lo sé, que eso ahora no es lo importante.

Ahora ya está más o menos bien, medicada y controlada,

pero de vez en cuando tiene brotes graves

y los médicos dicen que cada vez será peor.

Pero supongo que tú lo sabes, ¿no?

-¿A qué viene esta mierda? ¿A ti qué te importa mi madre?

-Escúchame, si yo solo quiero ayudarte.

Tu madre necesitará pronto ingresar en un centro especializado.

Esos centros son muy caros

y yo podría hacerme cargo de todos los gastos.

No le faltará de nada, te lo prometo.

-¿Y tú por qué harías todo esto?

Si no conoces a mi madre y tampoco me conoces a mí casi.

-Yo solo quiero que hagas una cosa por mí.

Aléjate de mi hijo.

-¿Cómo?

¿Cómo tienes tan poca vergüenza?

-Samu.

No quiero volver a verte en mi puta vida.

-Espera, Samu.

Espera, no, no. Samu, por favor.

¡Samu!

No puedo dejar que se salga con la suya.

Que la ha cagado

y tiene que pagarlo, pero, vamos...

Si piensa que esto no va a tener consecuencias, lo lleva clarinete.

-Vete de casa.

Nos queremos. Si hemos superado

lo del accidente, ni tú ni nadie nos va a separar nunca.

-¿Cómo se te ocurre darle dinero para que lo deje?

Pero ¿a ti qué te pasa?

No te preocupes, mamá es más fuerte que tú y que yo juntos.

Lo superará igual que ha superado otras cosas.

¿Tú crees que también superaría

saber que le eres infiel?

Me han robado las entradas. -¿Qué?

¿Por qué no me lo has dicho antes?

-No sabía cómo enfocar el tema, Jesús.

Sabía que te ibas a poner hecho una furia.

-¿Y cómo fue? -Anoche,

después de echar el cierre,

me tiraron en la puerta del mercado y se llevaron el bolso.

Alguien, que no sé quién ha sido,

ha llamado al Ayuntamiento

y les ha contado el acuerdo con el arquitecto.

Espera. ¿Saben que hemos engordado el presupuesto?

¿Tú qué crees?

Desde que me enteré, le doy vueltas a ver quién ha sido.

Se me viene un nombre por cómo se puso en la reunión.

No creo que se haya atrevido a hacerlo.

¿Quién? -¿De quién hablas, de Jorge?

-No, no. Eso no puede ser, ¿eh?

No haría una cosa así.

Ay, venga, Jorge, anda, te lo pido como un favor personal.

Si no les llevo la entrevista, voy a quedar fatal.

Sí, vas a quedar fatal.

Mira, solo necesito seis o siete buenas preguntas

y ya está, no te molesto más.

Genial, te voy a dar la primera respuesta: no.

Tenemos que organizarle algo.

Lo que ha hecho por Andrea merece otra fiesta napolitana.

-¿Otra fiesta? -Que sí.

A Doménico le encantó la cena que preparamos.

-No le vi yo con ganas de celebrar nada.

-Que sí, que sí, "amore".

Además, podemos invitar a sus amigos. Le va a encantar. Estoy seguro.

-Ay, ¿no decías que estaba enamorado?

Igual la podemos invitar a ella.

¿Podríamos echarle un ojo

a las imágenes de las cámaras de seguridad?

A la fachada principal. -Sí, claro.

¿Qué pasa? ¿Están otra vez forzando cerraduras o qué?

-Más o menos.

-Cómo está el percal, de verdad.

¿Sobre qué hora fue, más o menos? -Entre las 21 y las 22 de anoche.

-Si tú estabas delante

cuando Jorge puso mi "fantasía di mare" por las nubes.

-Pero cuando te fuiste cambió de opinión.

"Es un batiburrillo que carece de identidad".

Eso fue exactamente lo que dijo.

Empezando a faltar...

¿Qué te crees, que nos vamos a quedar de brazos cruzados

mientras nos hundes el negocio?

No te hace falta nadie para hundir tu negocio.

¿Perdona? -Oye, oye.

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Mercado Central - Capítulo 28

30 oct 2019

Nicolás utiliza la información que le proporciona un detective para chantajear a Carla.
Elías le confiesa a un traumatizado Germán la verdad sobre su agresión.
Lorena y Noa montan una salida de chicas para provocar la reacción de Nacho.
Jesús hace pública su relación con Valeria.
Paolo inventa una variedad de pizza muy extravagante.
Doménico descubre que unos matones están intimidando a Andrea. El napolitano despierta la admiración de Cristina cuando toma cartas en el asunto.
Celia sigue trabajando en su reportaje del mercado y descubre que Jorge era un chef famoso.

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