Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 17 - ver ahora
Transcripción completa

Yo cumplí con mi parte.

-¿Y debo creerte? -"¿Te mando"

un pantallazo del correo?

¿Qué más quieres? -"No, Noa".

Quiero que ese mensaje llegue a su destino.

Y pronto, o les digo a tus padres dónde estás y cómo localizarte.

No, vale, ya se lo mandaré, pero no digas nada.

Digo que si tienes una clienta de menos de cincuenta,

también le cobrarás menos.

-¿Cómo que clienta?

-Ah, ¿que nos las llamas así? Claro...

-Creo que te estás confundiendo.

-Quiero decir que si cobras siempre el servicio completo

o también cuando sales a pasear con ellas, como antes.

A mí me funcionó contigo.

-¿Qué dices? -Sí, cuando... nos conocimos.

Yo acabé hablando contigo porque intentaba poner celosa

a una amiga tuya, ¿cómo se llama? Patricia.

¡No veas cómo se puso ella!

Mira, yo me voy a comer otra.

Carmen tenía razón, están riquísimas.

Qué suerte que nos hayan ingresado la subvención.

El cole está pagado, mañana empiezas.

Además, los dos saldremos ganando.

Tú tendrás tu dinero y yo podré hacer la obra.

-Trato hecho.

Ahora solo nos falta una cosa más.

Pensar cómo vamos a volver a ponerle celoso.

¡Tú no has conseguido nada, te lo he dado yo todo hecho!

Siempre serás un blando y un incompetente.

No sé cómo confié en ti para llevar la empresa.

El papa hubiera vendido la casa así por la familia.

-Sí, tu padre era así, es verdad.

Pero está muerto, yo no.

Así que te las tendrás que arreglar conmigo.

Podemos conseguir que Noa vuelva.

-Ni siquiera sabemos dónde está, Lorena.

-Vosotros no, pero yo sí.

Y ahora dime la verdad.

¿Noa está bien? -Sí, está muy bien.

-¿Dónde está? No puedes ocultárnoslo, somos sus padres, debemos saberlo.

-No puedo decírtelo.

Si la traiciono, pierdo su confianza. -¿Qué?

-Me costó mucho engañar a Jonathan para que me dijera dónde estaba.

-¿Jonathan lo sabía?

No me lo puedo creer. ¿Por qué no nos avisó a nosotros?

-No podía hacer otra cosa, está entre la espada y la pared.

Es su amigo y leal, está bien que lo haga.

-No, nos tenía que haber dicho dónde estaba Noa.

Nos hubiera ahorrado mucho dolor, sobre todo a Rosa, ha sufrido mucho.

-Yo os lo podría haber dicho, no hubiera servido.

Noa no quiere veros.

No se pueden forzar las cosas.

Créeme, sé de lo que hablo, la conozco.

-No sé si eso me alivia o me preocupa.

¿Te dijo por qué se fue?

-Me dijo que está asfixiada.

De todas maneras, la cosa está un poco tensa.

Le pedí que os mandara un "mail" para que os dijera que estaba bien.

Y no lo hizo.

La llamé y le insistí para que lo hiciera.

Me jura y me perjura que lo ha hecho, pero es evidente que está mintiendo.

No sé por qué. -Lo mandó.

Mandó un vídeo que vi y luego borré.

-Perdona, ¿lo borraste?

Pero ¿por qué?

-A Rosa le afecta mucho todo lo que tenga que ver con Noa.

El vídeo, qué quieres, no me parecía muy conciliador.

Suena extraño, pero quería proteger a Rosa.

-Sí, no entiendo nada.

-¿Crees que me gusta verla así?

Si le digo que ha mandado otro vídeo, se obsesionará.

Solo quiero que deje de castigarse por ese asunto.

No soporto verla sufrir.

-Pero si ya está sufriendo, Nacho.

Si le ocultas esto no la proteges, todo lo contrario.

-Noa tiene la culpa. Se ha portado muy mal con su madre.

Tú no conoces toda la historia.

-No, cuéntame la historia, por favor, a ver si entiendo algo.

-Hace tiempo de esto.

Noa aún vivía con nosotros.

Un día llegué a casa

y me las encontré a las dos discutiendo a gritos.

Bueno, Noa era la que gritaba en realidad.

Le decía unas cosas horribles a Rosa.

Que era insoportable, patética,

y que se avergonzaba de que fuese su madre.

Rosa intentaba defenderse, no quería que le hablara así.

Le estaba faltando al respeto, no podía permitirlo.

Pero Noa estaba fuera de sí.

Le dijo que la odiaba con toda su alma.

Y la empujó, con rabia.

-Joder.

Joder, lo siento, pobre Rosa.

-Tu hermana se... cayó al suelo, se partió la muñeca.

Yo no supe qué hacer, ¿sabes?

No... no supe intervenir cuando pude hacerlo.

-Qué horror. -Ahora no haría lo mismo.

-Pero ¿por qué discutían?

-No lo sé. Rosa nunca quiso decírmelo.

Todo fue muy doloroso para ella.

Supongo que Noa empezó la discusión.

Como siempre.

Solo quiero proteger a Rosa.

¿Me ayudarás?

Me lo prometiste cuando entraste al bar.

Por favor, Lorena, ayúdame.

-Sí, sí, te ayudaré, te ayudaré.

Vale, cuenta conmigo.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Bueno.

Bocadillo de jamón con mantequilla, chocolatina y plátano.

Como a ti te gusta. ¿Contento de volver al cole?

¿La chocolatina tiene un 90 % de cacao?

Sí, señor, 90, ni más ni menos.

Entonces sí, estoy contento.

Yo también estoy contenta.

Ha habido un momento que pensé que no lo conseguiríamos.

Eras tú la que pensaba que no lo iba a conseguir.

¿Perdona?

Somos un equipo, estamos los dos metidos en esto.

Que lo sepas.

Ya está. ¿El qué?

La música de papá, está en Internet.

Esta era su favorita, siempre la ponía.

La tenía en disco y en CD, por si una se le estropeaba.

La puso una vez mientras íbamos a la playa.

Nos montamos en barca y discutiste con él,

no me acuerdo de por qué.

Tienes muy buena memoria.

Ahora sí, entonces era pequeño y no me acuerdo.

¿A qué playa fuimos, mamá?

Pues no lo sé, tampoco me acuerdo.

¿Era el norte o el sur?

No hacía mucho calor, puede que fuera el norte.

¿Era el norte? Pues no lo sé, cariño.

Cada año íbamos a un sitio distinto, así que...

Pero ¿no puedes mirarlo en algún sitio, no tienes un diario?

Pues no, la verdad es que no sé dónde podría mirarlo.

Pero tienes que saberlo. Ya, pero es que no lo sé.

Pero te prometo que lo...

Lo intentaré recordar, ¿eh? ¿Y papá no tenía diario?

Vamos a buscarlo. David, escúchame una cosa.

Ayer hablamos mucho de tu padre,

pero tenemos que ir al colegio, llegaremos tarde.

¿Lo hablamos a la vuelta? Quiero buscarlo ahora.

¡He dicho que no! Pero yo quiero ahora.

David, por favor. Yo quiero ahora.

David, ¡basta ya! Quiero ahora.

Basta.

Escúchame, cariño.

Cielo, esta noche seguimos hablando o el fin de semana.

O mira, mejor, ¿no tenías un torneo de ajedrez?

Pues lo podemos hablar de camino, ¿eh?

David, mírame. ¿Te parece bien?

Voy a terminar de arreglarme, me das un minuto y nos vamos.

Un minuto.

¿Abuela?

¿Tú te acuerdas de a qué playa fuimos

en las vacaciones de cuando tenía cuatro años?

Es que yo no me acuerdo y mamá tampoco.

Cadaqués.

Cadaqués está en el norte.

Yo recordaba que no hacía mucho calor.

Vale.

Vale, adiós, abuela.

Mamá, ya ha pasado más de un minuto, me voy.

Espera, cariño.

David, solo me faltan los zapatos.

(SUSPIRA)

Buenos días.

Buenos días.

¿Qué? ¿Hacia dónde se encaminan hoy tus pasos?

(CARRASPEA) Perdón, quiero decir tus ruedas.

¿Vamos tal vez a Soria?

¿París? ¿La Ruta de la Seda?

¿Qué pasa, Elías? ¿Tanta rabia te da que conduzca?

¿Sinceramente? Ajá.

Sí, me da mucha rabia que vayas tú en el coche

sin ir yo de copiloto, qué quieres.

Bueno, dile a Germán que... No, no, no.

A Germán no le digo absolutamente nada.

Tu hijo no quiere ni verme.

Es más, no soporta estar en la misma habitación.

Siempre ha sido un radical.

¿Por qué está enfadado? ¿Por lo de las Pacheco?

Pues sí.

Está convencido de que he sido yo quien ha movido los cables

para que las Pacheco lo despidieran.

Y ya sé que no te lo vas a creer, pero yo aquí no tengo nada que ver.

Palabra, nada que ver.

Pero a tu hijo le da igual.

Ya me ha condenado sin juicio

ni defensa alguna.

Es tan bonito esto de ser padre, ¿verdad?

Ya sé que no fuiste tú.

Bueno, pues mira, por lo menos alguien me cree.

Es que... fui yo quien habló con las Pachecas

y pidió que le despidieran.

¿Yo acabo de oír lo que yo creo que yo acabo de oír?

Sí, sí, que fui yo. Yo hablé con Carmen.

Qué bonito.

(CARRASPEA) Tú se la juegas.

Y se enfada conmigo. Para mear y no echar gota.

Intenté decírselo

para no empeorar más vuestra relación.

Pero ¿sabes qué me dijo?

Que pensaba en volver a estudiar. ¿Cómo te quedas?

Bueno, bueno, pues, sinceramente,

este chico no deja de sorprenderme día a día.

Pero, si ha sido para bien,

pues estoy dispuesto a inmolarme en el altar de la paternidad

por el bien de nuestro vástago.

Siento que tengas que cargar con las culpas.

Pero, cuando me habló de volver a estudiar,

preferí no estropearlo diciendo la verdad.

Y a lo mejor está bien

que uno de los dos se lleve bien con él.

¿No te parece? No, no, me parece, me parece.

Bueno, una vez más hemos cumplido

con nuestros deberes como padres responsables,

así que podemos partir con la cabeza alta,

la conciencia tranquila

hacia nuestros quehaceres diarios.

Sí, capitán.

¿Tú no ves?

¿Tú no ves cómo una mentira de vez en cuando

hace que la cosa fluya?

Esto de la verdad está sobrevalorada.

Una mentirijilla así

siempre funciona por el bien familiar.

A ver, Elías, ¿me estás comparando esto con lo de la psicóloga?

Porque no tiene nada que ver, y lo sabes de sobra.

Un puntito de conexión sí tiene, que tú y yo no somos tan distintos.

¿Que no? No.

Elías, tú eres como el aceite.

Si no quedas por encima del otro, no estás contento.

Y me voy.

Qué guapa estás hoy, "jodía".

Francisco es un buen amigo mío de Santander.

Y es el arquitecto que nos hará la reforma de la casa de Comillas.

-Bien. -Y él es Samuel.

Mi nieto favorito. -Claro, no tiene otro.

-¿A que es guapísimo?

-Casi tan guapo como su abuela.

Encantado, Samuel. -Igualmente.

-Tenía muchas ganas de conocerte.

Valeria me ha hablado mucho de ti y muy bien.

-Pues de usted no me había dicho ni media.

Pero ya conoce a las adolescentes, que la edad del pavo es terrorífica.

-Bueno, tengo que dejaros, que tengo mucho trabajo hoy.

¿Nos vemos esta tarde?

(VALERIA) ¿A la misma hora? (FRANCISCO) Y mismo lugar.

(RÍEN)

(Beso)

De acuerdo en todo, como siempre.

(SAMUEL IMITA RISA TONTA)

Bueno, bueno... Vamos a ver, abuela.

¿No habíamos quedado en que tu objetivo era De la Cruz?

Es que me has cambiado los planes y eso está feo, abuela.

-Pero ¿qué feo ni qué niño muerto? ¿Me dices que Francisco no te gusta?

Es arquitecto, un partidazo.

-Se le ve un tío bien plantado. -Hombre.

-Y educado.

Y más elegante que el frutero de aquí a Lima ida y vuelta.

No te lo voy a negar.

Pero la pregunta es: ¿tiene más perras que De la Cruz?

¿Eh? ¿O estás jugando con el titular y el suplente?

Ojo, cuidado, que eso es peligroso.

Estás entrando en un terreno que muy pocos conocemos.

-Pero, anda, no me eches la bronca, que pareces mi padre.

-No, si a mí me parece perfecto.

Solo digo que ayer te interesaba más este

y hoy tienes dos pretendientes.

No me puedes ocultar información si quieres que te ayude, ¿eh?

-Tú para el carro, compañero,

que Francisco está muy bien para pasearle.

La verdad es que luce mucho.

¿O no luce mucho? -Sí, luce.

-Pero el objetivo sigue siendo...

Que es el que tiene perras y el que me conviene.

Mmm... ¿Pero?

Aquí hay un pero, si no, no le tiras la caña al arquitecto.

-Es que no hay ningún pero.

A ver, yo solo necesito a Francisco que me haga de puente

para alcanzar mi objetivo principal.

No sé si me entiendes.

¿Por qué me miras así?

¿Te parece mal? -No. No, me parece bien.

Un planazo, mis respetos.

(CARRASPEA)

(CARMEN) ¿Qué hacéis, tanta confidencia y tanta risita?

Miedo me dais.

-La abuela quiere probar el parapente.

A estas alturas. Ya le he dicho yo: "¿Dónde vas? ¿Dónde vas?".

Pero quiere vivir la vida al límite.

-¿Seguro?

-¿Ves? No se le puede decir nada a tu madre.

Utilizará lo del parapente para meterme en una residencia.

-No lo había pensado, no es mala idea.

Estarías mejor que en Comillas y más barato.

Anda, ayúdame, que hay trabajo, parapentista.

-Sí. ¿Ahora qué?

(LORENA) "Su café".

¿Qué tal la tortilla? ¿Estaba tierna?

Sí, muy rica, Lorena.

Huy, tú no estás fino, ¿qué te pasa?

Nada, estaba pensando en mis cosas.

Mmm... No sabes si comprar el "foie" fresco o "micuit" o...

Ojalá fuera ese el gran dilema de mi vida.

Mmm... Me dice la intuición que es algo más emocional, ¿no?

No, estaba pensando en el mercado,

en cómo conseguir más dinero para la renovación.

Tú no tienes un "delicatessen", tienes una ONG.

Pues mi ONG y yo nos vamos a dar una vuelta,

a ver si me da un poquito el aire. Vale.

Esto es tuyo. Chao. Oh...

(TRISTE) Buenos días, Lorena. -Buenos días.

-Perdona el retraso. -No, no te preocupes.

Estoy con las tostas de salmón, ¿quieres una?

Que llegan los de danza y me las quitan de las manos.

-Gracias, no me apetece nada ahora.

-¿Prefieres un "muffin", un cruasán?

Tengo patata revolcona, morcilla de Burgos, berenjena...

Algo querrás, mujer.

Rosa, Rosa, ¿qué te pasa?

Rosa, por favor, te prometo que todo se va a arreglar.

-¡Oh, Dios!

No lo prometas porque no lo sabes.

Está siendo tan duro, Lorena, tan duro...

No saber si está bien, si está mal, si le ha pasado algo...

No digas eso, por favor.

-(SUSPIRA)

Por favor, ¿podéis dejar de decirme ya lo que tengo que hacer,

lo que tengo que pensar, lo que tengo que sentir?

No puedo más, Lorena, ¿vale? No puedo más.

-Rosa, sé que no puedes más, sé que lo estás pasando fatal,

lo sé perfectamente,

pero estarás mejor pronto, te lo prometo.

-No, yo no voy a estar bien hasta que no sepa cómo está Noa.

Lo único que quiero es tenerla en casa.

O, por lo menos, saber cómo está, con quién está.

¿Eso es mucho pedir?

-Que Noa esté un tiempo fuera de casa igual os viene bien a todos.

-Pero ¿por qué dices eso?

-Nacho me contó cómo estaban las cosas antes de que Noa se fuera.

-(SERIA) ¿En qué sentido? -No te enfades conmigo.

-¿Qué fue lo que te dijo Nacho?

-Me dijo que Noa estaba muy rebelde, que la cosa estaba muy tensa en casa.

Me dijo que te pegó.

-No... Pero ¿qué dices? ¡Eso no fue así, por favor!

Es verdad que las cosas no estaban bien en casa.

Y que discutíamos mucho.

Y un día tuvimos una discusión que subió de tono

y, bueno, pues yo le pegué un bofetón.

Pero fui yo, no ella.

-No entiendo nada, Nacho me dijo que te rompió la muñeca.

-Que no, que fue culpa mía.

Cuando le di el bofetón,

ella intentó apartar la mano y me hizo daño.

Pero fue un esguince, yo no me rompí nada.

No, déjame, ya voy yo.

(SUSPIRA)

Buenos días, Manuel. ¿Lo de siempre?

(NERVIOSA) Hola, hola, sí.

Eh, mira, no te pediría esto

si no fuera porque estoy al límite, ¿vale?

Necesito que me adelantéis el sueldo del mes que viene.

Me ha surgido un imprevisto bastante tocho.

¿Qué? Pero ¿qué problema hay?

O sea, solo tenéis que adelantar el dinero unos días.

Pero ¿qué excepción?

Sí, anda, como si ahora todo el mundo se pusiera a pedir adelantos

porque yo lo he hecho, pero ¿qué dices?

Vale, vale, sí.

Gracias, maja, sí, gracias por nada, has sido muy amable.

Sí, sí, sí, a ti también.

Sí, sí, gracias.

Que tengas un buen día, con lo que me has ayudado lo tendré.

-¿Qué pasa, Carlita? ¿Cómo estás?

-Genial, muy bien, todo me va de coña.

-Cuéntame qué pasa, a ver si te puedo echar un cable.

-La grúa se ha llevado mi furgoneta, y no sé por qué,

estaba bien aparcada, pero da igual, tengo que pagar la multa

o no me la van a devolver, y la furgoneta es mi casa.

O pago la multa y la voy a recoger

o esta noche no tendré dónde dormir.

Ya ves, un problema de nada,

pero a la altura de mi vida de mierda.

-(RESOPLA)

Yo te prestaría el dinero, pero no tengo.

Ya me lo imaginaba, no te preocupes, ya pensaba no decirte nada.

Además, no tienes que salvarme la vida todos los días.

-No, no, a ver, a ver.

He dicho que no tengo un duro, no que no te ayudaré.

-¿Y cómo me vas a ayudar, Samu? Dime.

-Bueno, tengo una copia de las llaves del mercado.

Así que te la puedo dejar

y duermes en el almacén o donde quieras.

Tienes que esperar a que se vayan todos.

¿Qué te parece?

-¿Y si me pillan? A ver si me voy a quedar sin curro.

Esto sí ya sería liarla parda. -Nadie se va a enterar.

Déjalo todo recogido por la mañana, antes de que venga la gente, ya está.

-(RESOPLA)

-¿Eres tan orgullosa como para no aceptar mi ayuda

porque te dije lo que siento?

Es tu problema.

-Vale, vale, espera, espera un momento.

A ver, yo no digo que no quiera tu ayuda,

simplemente que tengo dudas, ¿vale?

-¿Eso es un sí? ¿O me estás dando largas otra vez?

-¿Seguro que no voy a tener ningún problema?

Porque ahora no la puedo liar. -Ninguno.

De verdad. Luego te veo y te paso la llave.

Quita esa cara de susto, hombre.

(RESOPLA)

¡Es una urgencia, joder, una urgencia!

¿Tú sabes lo que es una urgencia?

Pues no me toques más las narices.

No, no, necesito diez, doce conductores.

Los necesito ya, me da igual de dónde los saques.

No, no tengo tiempo para que me mandes ningún presupuesto.

¿Cuánto valen? Oye, no te pases, que sé lo que cobran, ¿eh?

¿Cuánto?

Pero ¿tú eres tonto?

Yo me voy a cagar en Sandro y en todo lo que se menea.

En Sandro, ¿eh?

Ya me lo ha contado el abuelo, ya.

Y tú disfrutando, ¿verdad, hijo?

Estoy yo de los niñatos como tú hasta...

Bueno, un poco de justicia poética nunca viene mal.

Mira, hijo, ahora estoy un poco liado.

Quedamos en otro momento para que te rías en mi cara tranquilo, ¿eh?

Si es que te fías de cualquiera.

Bueno, de cualquiera que no sea yo, claro.

(CHASQUEA LA LENGUA) Es que no aprendes, papá.

¿Tú no podrías...?

No, no podrías, olvídalo.

¿Si podría qué?

Nada, se me había ocurrido una cosa.

Pero tienes que estudiar y poco más, ya está.

Venga, no me dejes con la intriga. ¿Qué pasa? Cuéntame.

Nada, que se me había ocurrido una cosa,

pero que no es buena idea, ya está.

Tú dímelo y ya te digo yo si es una buena idea, ¿eh?

No te preocupes.

¡Venga, papá! Joder, no te hagas el interesante.

Tengo un trabajo para ti, ¿te interesa?

Ah, pues mira, si es de recadero... No, no me interesa.

No, de gerente, ¿no te jode?

Está en juego el futuro de la empresa, ¿te interesa o no?

No será para tanto. ¿Que no es para tanto?

Te lo voy a contar, pero ni una palabra a los clientes.

Nos jugamos la empresa.

Bueno, pero ¿qué pasa?

El cabrón de Sandro.

Se ha llevado a los repartidores a otra empresa.

Estamos en cuadro. No me jodas.

Pero ¿tan mal les pagabas?

No, precio de mercado.

Bueno, o eso creía yo.

Siempre hay alguien dispuesto a pagarles más

si quieren joderme.

Y hay mucha gente que me quiere joder.

Sí, es que tú eres muy de hacer amigos.

Ya.

Pues, mira, creo que... que no voy a poder ayudarte.

Es que, si no he estado a la altura de las Pacheco,

imagínate trabajar para el empresario del año, uf.

Qué va, qué va, como demasiada presión para mí.

Mira, de verdad, déjalo.

Ya no sé ni para qué te digo nada.

No te preocupes, ¿eh?

Pero ¿qué necesitas? Cuéntamelo.

O sea, solo por curiosidad.

Nada.

Una chorrada.

Necesito que te vayas ahora mismo al almacén.

Que cojas la furgoneta 6, la que está cargada.

Y que te vayas a Soria.

Y respetes los límites de velocidad solo cuando sea necesario.

¿Lo puedes hacer o no? Mmm... No sé.

A ver, que, por poder, podría, sí.

Lo que pasa es que no sé lo que gano haciéndote este pedazo de favor.

Lo mismo que cobra un conductor.

Porque no quiero ser injusto.

Lo harías por el bien de la familia de forma gratuita,

pero no insistas, que no voy a ceder.

Muy bien.

Eso y mi reincorporación en la empresa.

No de mozo, quiero trabajar en la oficina.

Bueno, bueno, yo te doy mi palabra de que estoy dispuesto a estudiarlo.

Con detenimiento, haciendo números.

Necesito un compromiso por tu parte.

Te digo que estoy dispuesto a estudiarlo, ¿te parece poco?

Me parece nada. Papá, que te conozco.

Germán, ¿lo vas a hacer o no lo vas a hacer?

Yo tengo que coger un camión y llevarlo a la otra punta del país.

¿Lo haces o no lo haces? ¿Tú qué decides?

Otra cosa.

De esto de Sandro, al abuelo, ni pío, ¿eh?

Pues, mira, estoy dispuesto a estudiar eso también, ¿mmm?

(Puerta)

¡Buenos días, Jesús! -Buenas.

-No veo trasiego de camiones, ¿problemas en el imperio De la Cruz?

-Todo perfecto, Carmen.

¿Qué tal tu señora madre?

La veo últimamente con malas compañías.

-No sé por qué lo dices, está estupenda.

-Y encima te deja sola en el puesto.

Claro, normal, ya no te puede ayudar como antes.

La abuela ya no está para muchos trotes.

-Huy. Mi madre tiene guerra en el cuerpo para dar y tomar.

-Si tú lo dices... -Sí.

Lo que creo es que ha perdido

el poco sentido del ridículo que tenía.

Y eso es muy malo para su edad.

Con lo elegante que ha sido siempre Valeria.

Y ahí va, exhibiéndose como una pava

del brazo de un hombre más joven que ella.

Qué lástima.

-Me imagino que lo dices por el arquitecto, ¿no?

Son solo amigos. Cualquiera diría que estás celoso.

-(RIENDO) ¿Yo?

Dios me libre.

Lo digo por ella.

Porque es la comidilla de todo el mercado.

-Huy, ya sabes cómo es de envidiosa la gente.

Lo único que tienen es una relación mercantil.

El que hace el ridículo del brazo de jovencitas eres tú.

-Bueno, lo de que es arquitecto lo dices tú.

Para mí que es un gigoló.

Un chulo, vamos.

Y de los baratitos.

Porque las Pacheco siempre habéis sido muy tacañas.

-Se cree el ladrón que todos son de su condición.

En fin, Jesús, buen día.

Ha sido un placer hablar contigo. -Lo mismo digo.

Será posible la mujer esta...

"Amore mio".

¿Todo bien? -Sí, claro.

Como siempre. ¿Por qué lo preguntas?

-Anoche no hiciste mucho caso a mis llamadas.

Preferiste ver una serie.

Raro, ¿no?

Digo, tú siempre respondes a la llamada del amor.

-Estaba cansada, ya te lo dije.

-¿Y has descansado bien?

Porque igual esta noche podríamos...

¿Mmm? -Pues sí, como siempre.

-¿Qué tal la mañana?

¿Todo bien? -Normal.

-¿Algún encargo, algo grande?

-Una corona fúnebre.

Qué pena, ¿no? La gente se preocupa más de los muertos que de los vivos.

-Ya.

Pero las coronas llevan mucho dinero, ¿no?

Es una venta triste, pero la muerte es un buen negocio.

Para las flores, ¿eh?, porque para la pizza no tanto.

¿Qué pasa, "amore mio"?

¿Qué tienes?

Esta mañana te has ido sin desayunar con nosotros.

Ni un beso, ni una palabra cariñosa...

No parecías tú, ¿mmm? -No pasa nada, de verdad, en serio.

-Algo tienes, Cristi.

¿He sido yo? ¿He hecho algo que te ha enfadado?

-Pues, mira, sí, has hecho algo que me ha enfadado.

Si no lo sabes tú, no seré yo quien te lo diga.

-Pero ¿es algo que he dicho?

Cristi, ¿qué he hecho? Dímelo, por favor.

-Que no, que tienes que acordarte tú.

Si te lo digo yo, me he enfadado por una chorrada.

-No tengo ni idea de lo que hablas.

Igual de verdad te has enfadado por una chorrada.

-¿Cómo puedes ser tan insensible?

-¿Yo insensible? Pero si yo quiero la paz contigo.

-Mira.

No me gusta que me desautorices delante de mi hijo.

Me ignoraste cuando le daba mi opinión.

Casi te reías de mí.

Porque querías quedar de machito

diciéndole estupideces de cómo conquistar a las mujeres.

-Sí, lo siento, perdona, de verdad, no quería ofenderte.

-Pues lo has hecho.

-Pero a mí me molesta también que me llames "machito estúpido".

-Ah, no, no, yo no te he dicho "machito estúpido".

He dicho que querías quedar de machito.

Y que le dijiste estupideces. Que no es lo mismo.

-No es lo mismo, pero me ofende igual.

-Oye, mira, que me voy, que no es un buen día, ¿eh?

(PAOLO SUSPIRA)

(Móvil)

(Móvil)

¿Sí?

Sí, ¿ha pasado algo?

El ingreso lo hice la semana pasada, eso es.

¿Cómo que David puede volver al colegio?

¿No está allí?

A ver, vamos a ver.

Esta mañana ha salido de casa con la mochila y con los libros.

(ENFADADA) ¿Y por qué no me habéis avisado?

Habíamos quedado que el niño empezaba hoy las clases.

Se incorporaba hoy.

Mira, da igual, me da igual.

Solo quiero encontrar a David, ya hablaremos más tarde.

No me lo puedo creer.

No me lo puedo...

(SUSPIRA)

David.

David.

Cariño, ¿se puede saber dónde has ido?

¿No recuerdas que era el primer día de colegio?

He ido a ver a la abuela.

(SUSPIRA)

Mira, no puedes hacer eso, y mucho menos sin avisarme.

¿No has visto el susto que me has dado?

¡Casi me da un infarto!

Ella ha dicho que podía.

Quería hablar con ella.

Las vacaciones que no recordaba eran en Cadaqués.

Y tú discutiste con papá

porque no querías subir a la barca, te mareaba.

Sí, es verdad.

Al final, vomité, tenía un mareo que no veas.

Eso ha dicho la abuela. (SUSPIRA)

Y me ha contado historias divertidas de papá.

Como cuando compró pelucas azules.

Fuimos a la playa como si tuviéramos el pelo azul.

A ella sí le gusta contar historias de papá, no como a ti.

Eso no es verdad.

A mí me gusta mucho hablar de papá.

No, tú querías tirar las fotos.

Y cuando te pregunto cosas nunca me respondes.

Si no me cuentas cosas, me olvidaré de papá.

Eso no va a ser así, cariño.

No nos vamos a olvidar de tu padre ni tú ni yo nunca.

No me quiero olvidar de papá.

David, espera... Oye, ¡David!

Jorge.

Jorge. ¿Sí?

¿Te importaría echarme un ojo al puesto?

Creía que no querías que te ayudara. ¿Ahora sí?

Vale, da igual, déjalo.

No te preocupes, ve tranquila, yo me encargo.

Gracias.

(SUSPIRA)

Date brío, nene, que necesito salchichas.

Tienes a la Pacheca incendiada.

Que si has ido tú al matadero a matar al bicho.

Que qué pasa, que qué pesado... -Mira, tía.

No te digo hasta dónde estoy de la Pacheca, tengo un respeto.

-Dímelo, desahógate conmigo.

-Más o menos por debajo de la cintura,

para que te hagas una idea.

(RESOPLA) Qué tía, lo quiere todo para ayer.

Si quieres tus salchichas, te las voy dando.

Total, me va a echar la bronca igual, ¿no? Pues ya está.

-No me corre prisa, he venido a hablar contigo.

Sobre Noa.

-Mira, yo no quiero líos, que bastante la he cagado ya.

-No va a haber líos, te lo prometo. -Sí, como la otra vez, ¿no?

-Esta vez no, Jona.

Jona, por favor, escúchame. Escúchame, de verdad.

Estoy escuchando cosas muy raras sobre Noa

y no me cuadra.

Necesito tu ayuda.

Noa y yo somos amigos, sí,

pero tampoco es que me lo cuente todo.

-Te hablaba de sus padres y de su relación antes de irse.

Eso sí te lo contaría.

-Pues tenía una relación normal, yo qué sé.

A veces mal y a veces peor.

Noa decía que no la comprendían, pero, bueno, como todos, ¿no?

-Pero, no sé, ¿alguna vez pasó algo... grave?

-Depende de qué entiendas por grave.

Broncas por llegar a las tantas sí que se llevó.

-No, Jonathan, estoy hablando de...

abuso físico, de maltrato.

-¿Qué dices, tía? Si Nacho y Rosa son unos benditos.

Hacía con ellos lo que quería, les vacilaba a fuego.

-Ya, ya, sí, ya, imagino.

-Oye, tu sobrina es una tía muy especial, ¿vale?

A veces tiene un lado chungo,

pero... pero también tiene unos detallazos que te dejan loco.

Es una tía guay de verdad.

-Vale, gracias por contármelo.

-Espera, espera.

Yo también tengo preguntas.

-Dispara.

-¿La has visto?

-Sí.

-Está bien, ¿no?

-Bastante bien.

Está tan guapa y tan insoportable como siempre. (RÍE)

-Me debe odiar, lo sabes, ¿no? -No.

-Me debe odiar por haberte contado dónde estaba.

-Le expliqué que te había sacado la información con malas artes.

Como a un pardillo.

-Bueno, en realidad fue un poco así. -Sí.

Jonathan, se nota que te preocupas mucho por Noa.

-Al principio me sentía como una mierda

por no contarles a sus padres dónde estaba.

Era lo que tenía que hacer.

Era lo que Noa quería. -Sí, te entiendo.

A veces es difícil saber qué es lo correcto, ¿no?

(CHISTA)

¿Respiras o llamo a una ambulancia?

¿Tan mala cara tengo? No, mujer, si tú nunca la tienes.

No es normal verte tan seria. ¿Va todo bien?

Sí, claro. Ah, bueno, entonces nada.

Adela, ¿te puedo hacer una pregunta personal?

Pues claro que sí. Hay confianza, ¿no?

Espera, te acompaño.

¿Tú cómo conociste a Elías? (RÍE) ¡Huy!

Pues no hace años ni nada de eso.

Pues como para acordarse. ¿En serio?

Bueno, la verdad es que sí que me acuerdo, sí.

Fue muy romántico, muy bonito. Pues no me lo cuentes.

Necesito historias aburridas, previsibles, no comedias románticas.

Pero, vamos a ver, ¿qué te pasa hoy?

Pues que Paolo me ha contado lo que hizo para conquistarme.

Me parece tan cutre que me subo por las paredes.

Y ya sé que es una chorrada, pero no consigo quitarme el cabreo.

Pues cuéntame, porque me tienes intrigada, ¿eh?

Pues, mira, resulta que a Paolo le gustaba otra, una amiga mía.

Y se puso a ligar conmigo para darle celos, ¿qué te parece?

¡Anda, mujer! ¿Qué dices?

¿Cómo va a fijarse en otra con lo guapísima que tú eres?

Si eres un bombón. Ya.

Pero me tiene dándole vueltas por qué se quedó conmigo.

¿Porque se enamoró de mí o porque mi amiga pasó de él?

Eso me tiene revuelta.

Si ya sé que es una chorrada.

Pero casi no he podido dormir dándole vueltas.

Pero, vamos a ver, Cristina.

Vuestra relación va bien. Sí, claro.

Y seguís juntos, ¿no? Obvio.

Pues eso es lo importante.

¿Qué más da cómo os conocierais?

Lo que importa es lo que has construido con él, ya está.

Hombre, visto así... Es que no hay otra manera de verlo.

Yo pensaba que nuestra historia había sido superbonita.

Y si mi amiga hubiera caído en la trampa de Paolo, yo...

Yo... yo no sé qué habría sido de mí, Adela.

Cristina, lo mismo estás exagerando un poquito, ¿eh?

Mi vida podía haber sido muy diferente.

Ya. ¿Y tú querrías eso? ¿Tener otra vida?

Pues no lo sé.

Pero siempre está bien tener dónde elegir.

Vamos a ver, Cristina.

A ti se te está yendo la olla, ¿eh?

Tú y Paolo tenéis una relación genial.

Tenéis muchísima complicidad.

Os reís juntos, os apoyáis en el trabajo.

En la cama, por lo que me cuentas, es una fiesta diaria, ¿no?

Sí, visto así es un buen resumen, sí.

Pues eso es lo que queremos la mayoría de las mujeres.

Y que casi ninguna tenemos, ¿eh? Si no falta una cosa, falta la otra.

Y no hace falta que te explique lo que tú ya sabes.

Vamos, que lo vuestro es para morirse de envidia.

Ay, es verdad, Adela, no me hagas caso.

Últimamente digo tonterías. Ya te digo.

Ya me gustaría en algunas cosas estar en tu lugar.

Pues ahora te regalaba a Paolo.

A veces es tan... ¿Tan qué?

Desconsiderado, infantil, egoísta, lerdo...

Iba a decir "imbécil", pero eso también.

Pues eso.

Ay, gracias, Adela. Qué tonta estás.

(SUSPIRA)

Jorge, gracias por vigilarme el puesto.

Ha sido un imprevisto.

¿Ha pasado algo? ¿David está bien? No, está perfectamente.

Se ha acercado a casa de su abuela a preguntarle sobre su padre.

Y justamente hoy, el primer día de colegio.

Entonces, claro, le he tenido que reñir.

Se ha encerrado en la habitación y no me habla.

Para él también habrá sido un buen susto.

Si es que no es su culpa, Jorge.

La culpa es de mi suegra, que cuando la pille se va a enterar.

Quiere mucho a su nieto, pero le hace un flaco favor.

Y ya me estoy cansando de tanta jarana, ¿sabes?

Igual deberías esperar un par de días.

Mejor no hacer estas cosas en caliente.

Es que ese es el problema.

Mi suegra sabe que me pongo nerviosa cuando se acerca a mi hijo.

No sabe nada.

Las suegras son como una piedra en el zapato, ¿no dicen eso?

Pues, mira, la mía es como un grano en el culo.

Bueno. Ella sabía

que hoy empezaba David el colegio.

¿Y qué hace?

Le invita a ir a su casa y encima no me avisa.

Hay que ser bruja. Ya.

¿Y qué me dices del colegio?

Dejó de pagar el cole de David cuando sabía que yo no tenía dinero.

Es que es una detrás de otra, ¡una detrás de otra!

Sí, todo un angelito. (SUSPIRA)

Oye, ¿y David cómo lleva el tema de su padre?

¿Pregunta mucho por él?

Pues claro.

Es muy duro perder a un padre tan joven.

Y mucho más con los problemas de David.

Los principios han sido...

Ha sido muy difícil.

Ya tenéis todos vuestra hoja

con las rutas, los pedidos, el destino.

Habrá algunos clien... El cigarrito, fuera.

Algunos clientes se quejarán de que el pedido llega por la tarde.

Si es así, decidle que más vale tarde que... No le digáis nada.

¿De acuerdo? Que ya hemos perdido bastantes clientes por hoy.

Está todo claro, ¿verdad?

Pues venga, espabilaos. ¡Vamos, vamos!

Vamos, arrancando.

¡Ya tenías que estar fuera de aquí, por favor! ¡Venga!

¡Dale ya al motor, hombre!

¡Vámonos, vámonos!

De Soria no vas a tener ninguna queja, eso seguro.

Lo he hecho en un tiempo récord. Ni estos me pillan.

Si me llega una multa por velocidad, te lo quito del sueldo, ¿lo sabes?

Lo sé, pero, tranquilo, uso una "app" que me avisa de los radares.

¿Eso no es ilegal?

Como las drogas: solo si te pillan.

Dame las llaves, tengo un repartidor esperando.

Lo puedo hacer yo, no estoy cansado.

No, tú ya es hora de que te vuelvas con los libros.

Eh... Pero ¿por qué? ¿Qué pasa? He hecho todo lo que me has pedido.

En un tiempo récord. Ya, ya, sí, sí.

Me prometiste que te pensarías lo de meterme de nuevo en la empresa.

Y me lo he pensado, me lo he pensado. Y mucho.

Ah. ¿Entonces?

De momento, dejaremos las cosas como están.

Pero que me lo prometiste. Claro.

Yo te prometí que me lo iba a pensar y me lo he pensado, he cumplido.

Eres un cabrón...

Eso dicen por ahí.

Pero es solo un rumor.

¡Eh!

-Germán.

¿Tú sabes a qué viene este trasiego de camioneros ahora?

Intento hablar con tu padre, pero no hay manera.

-No me extraña, está como muy loco con todo lo que ha pasado.

-Sí... -Ajá.

-Lo que nos has hecho Sandro en Marruecos

es una faena, y de las gordas.

-Sí, menudo cerdo, ¿no? -Sí.

-Llevarse a todos los conductores a la competencia... (RESOPLA)

-¿Que ha hecho qué?

-Huy. Ah, ¿que... que no lo sabías?

-¿Qué voy a saber? ¡Tu padre nunca me cuenta nada!

-No sé, si quieres... Si quieres, te lo cuento yo.

-Sí, claro. -Vale.

Por eso no me gusta hablar de Manuel.

Es revolver la herida, y a David no le sienta bien.

Bueno, si David quiere hablar sobre su padre,

igual es porque lo necesita, ¿no?

Qué bien, otra persona que sabe qué necesita mi hijo.

No he dicho eso, Celia.

Igual a ti te cuesta hablar de Manuel.

¿A mí? Pero si fui yo la que te contó cómo se murió.

Y te costó.

Te recuerdo que te tomaste una botella de vino.

(SUSPIRA) Mira, no soy la primera mujer

que se queda viuda en España.

Además, odio que me compadezcan.

A lo mejor David no es el único que no ha superado su muerte.

¿Y qué quieres que haga? ¿Que me quede aquí, lamentándome?

Pues lo siento, pero no tengo tiempo.

Tengo que rehacer mi vida, levantar este negocio.

Y necesito unos ingresos estables para poder sacar adelante a mi hijo.

Y, sinceramente,

no me apetece seguir necesitando tanto a mi suegra.

Y lo estás haciendo bien, Celia, muy bien.

Solo digo que quizá todavía estás en fase de duelo.

Eso es todo. ¿Te importaría dejar de juzgarme?

¿Y dejar de decirme qué es lo que necesito hacer?

Vale. ¡Sé qué necesito hacer!

Vale, perdona, solo quería ayudar.

¡Y dale! ¡Y dale!

(Puerta)

(Ascensor)

(Puerta)

(RIENDO) ¡Oh! -¡Joder, qué susto!

Creía que eras el vigilante, que me había pillado.

-Tranquila, soy yo, vengo a traerte la cena.

No quiero que te encuentren muerta de inanición mañana.

-¿Seguro que vienes solo para eso?

-No voy a volver a declararme otra vez.

Bastante he hecho el tonto ya.

Solo quiero compensarte por toda la turra que te he dado.

Tú me lo dejaste bien claro, y sé reconocer mis errores.

¿Tú lo quieres? Seremos solo amigos.

-No sé si podremos ser muy amigos después de lo que ha pasado.

-Por mí, le damos al botón de resetear.

-No. -Vale, mira.

Sé que a veces puedo ser muy pesado.

Pero ya me conoces, no me lo tengas en cuenta.

Mi consigna es no rendirme nunca, y a veces me paso de frenada.

-Sí, ya nos vamos conociendo.

Eres un cansino del carajo. -Ajá.

Lo pasé tan mal después del accidente que me obsesioné

con que la gente pensara: "El pobrecito de la silla".

Por eso a veces me comporto como un...

-Capullo. -Ajá.

Pero prefiero que me tengan manía a dar pena.

En el fondo, soy bastante inseguro, aunque no te lo creas.

Pero no te quiero dar más la murga.

Te dejo que cenes.

-Espera, espera, espera.

Quédate un rato y, yo qué sé, compartimos el bocata.

-No, no, da igual, da igual.

-Ah, ya, claro, se me olvidaba:

eres el hombre de los mil compromisos.

¡Uh! ¿Te he dejado sin palabras? Creo que es la primera vez.

-Ser el tío simpático que tiene respuestas ingeniosas para todo

es... es agotador.

Así que hoy me pillo el día libre.

-Te vendrá bien.

-Además, contigo no tengo que fingir.

Conoces perfectamente todos mis desastres.

Chao.

(Puerta)

¡Y no me digas que no te avisé! ¡Hasta Sandro te mea en la boca!

Una forma muy elegante de decirlo. ¿Quién te lo ha contado?

(RÍE) Lo raro hubiera sido no enterarme.

Todo el mercado lo sabe.

¡Lo que más me cabrea es que me lo ocultaras!

Lo he hecho para no preocuparte, lo tengo casi solucionado.

¡Quiero el nombre de los conductores que se ha llevado ese perro!

¡No voy a parar hasta que paguen todo lo que han hecho!

Bueno, cada cosa a su debido tiempo.

Hay que encontrar conductores y no perder más clientes.

Tienes un problema aún más grave: los empleados no te respetan.

¡Y en este negocio te haces respetar o eres hombre muerto!

¡Te lo he dicho! ¡No exageres!

Perdón.

(SUSPIRA)

Papá, la situación es difícil, lo reconozco, pero no es crítica.

Aparte, las pérdidas han sido mínimas.

¿Quieres que te felicite por eso?

Lo que tú llamas "pérdidas mínimas" ¡es dinero tirado a la basura!

No ha sido por gusto.

Que no pueda yo estar tranquilo con la empresa en tus manos.

¡Que me descuido un segundo y nos metes en un lío del copón!

No te puedes quejar

de cómo he gestionado la empresa estos años.

Solo hemos crecido.

Un problema te he dado, uno, este.

Y no es mi culpa. ¿Hemos crecido?

Sí. ¿Y dónde está el dinero?

Es que para crecer hay que reinvertir.

Con la crisis, la mayoría han desaparecido.

A nosotros nos ha ido más que bien.

Poca cosa para sacar pecho, Elías.

Papá, confía en mí.

Por una vez en tu vida, confía en mí.

Veinticuatro horas.

Veinticuatro horas y lo tengo solucionado.

Te puse al frente de mi empresa.

Estaba muy orgulloso de que mi hijo se ocupara de todo.

Pero no puedo confiar en ti, me has defraudado muchas veces.

No eres capaz de gobernar ni a tu mujer ni a tu hijo.

¿Cómo vas a dirigir una empresa?

Te crees muy duro, ¿eh?

Pero solo eres fachada.

Eres un completo fracaso, hijo.

(Portazo)

Sabía que te ibas a poner así y no quería que nos distanciáramos.

Cuando me dijiste que volvías a estudiar,

me puse muy contenta. Sí, iba a estudiar.

Pero con engaños.

Ahora tengo muy claro que no vuelvo ni de coña.

No tiene nada que ver. Da igual.

Da igual, ¿vale?

En serio, es muy chungo no poder confiar en nadie de tu familia.

-Yo no sabía que tú eras aficionada a la ópera.

-Ni yo, hasta anoche.

Lo que pasa es que Francisco entiende muchísimo de ópera.

Y con un señor al lado que te explica todo

se disfruta el doble.

Y además que me llevó a ver, nada más y nada menos,

que "La Traviata" de Verdi.

-Que no nos enfadáramos por ella. -Que la dejáramos en paz.

Pero no que era para poder picar piedra por detrás.

-Un pequeño angelito vestido de Cupido

que canta el mensaje que tú le pidas.

Claro. Y yo podría contratarlo

para que pida disculpas a Cristina de mi parte.

-Quiero pillar unas "pastis" y que me digas dónde.

-¿A las once de la mañana? ¿Eres un puto yonqui o qué?

-Yonqui será tu padre, gilipollas. -¡No me empujes, maricón de mierda!

Es el tío que me robó la moto.

¿Dónde? Ahí al fondo.

De esos dos, ¿quién? El del tatu.

Hay que tener poca vergüenza para venir después de lo que hizo.

Le cantaré las cuarenta.

Me he levantado con ganas de tirar tomates.

¿Estás drogado?

¡Estás drogado!

¿No te vale con drogarte por la noche?

Por la mañana, que vienes puesto.

Si voy puesto o no, ¿qué te importa?

-Buenas tardes.

-¡Ay, hola! -Hola, bombón.

-Uh. -Ay.

-Mua.

-¿Qué? ¿Nos vamos? -Sí, claro.

Adiós, tú.

(VALERIA RÍE)

Yo no, yo no puedo mandarlo todo a la mierda y empezar de cero.

Ja. Claro que puedes, Elías.

Tú no necesitas estar en esta empresa.

¿Y papá no puede contratar a otro que se responsabilice de esto?

Si tú no quieres estar aquí, no estás a gusto, te puedes ir.

Hermano, si hay alguien capaz de reinventarse,

ese eres tú.

Maribel, un café.

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Mercado Central - Capítulo 17

15 oct 2019

Nacho le confiesa a Lorena un grave episodio entre Noa y Rosa.
Elías afronta la crisis de los conductores a espaldas de Jesús y con la ayuda de Germán.
Germán se quiere cobrar el favor que ha hecho a Elías.
Cristina se indigna al saber cómo la conquistó Paolo.
Jorge cree que ni Celia ni David han superado la muerte de Manuel.
Valeria tiene un enfrentamiento con Carmen por la casa de Comillas.
Samuel emprende un nuevo intento de acercamiento a Carla y parece que da resultado.

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