Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 16  - ver ahora
Transcripción completa

Sí.

¿Y no sabemos nada más?

¿Eso cómo va a ser? Más información tiene que haber.

Ya.

En cuanto tengas más detalles, me llamas sin falta. ¡Sin falta!

¿Qué ha pasado?

Un camión, que nos ha desaparecido. ¿Cómo va a desaparecer un camión?

Eso es lo que me dice el distribuidor de Marruecos,

que lo han robado.

Elías, se trata de un camión. No te lo roban así como así.

Pues es lo que sabemos, no sabemos más.

¿Y el conductor?

Nada, no da señales de vida. No sabemos dónde está.

¿Sabemos quién es?

¿Y si le han hecho algo?

Sería la primera vez que atracan un camión

para llevarse la mercancía.

¿No será de la cuadrilla de Sandro?

¿Perdona?

Hace unas semanas nos desapareció una carga importante de fruta.

Sí. Tú mismo te dedicaste

a aclarar la situación.

Y ahora esto.

¿Qué? Ahora Sandro va a tener relación

con los traficantes marroquíes.

No es de fiar. Tendría estar en la calle hace tiempo.

¡Que no, papá, que no tiene nada que ver con esto, hombre!

¿Contrató él directamente al conductor?

Una casualidad. Las casualidades no existen, Elías.

Los hijos de puta, sí.

Habla con él y dale una patada hoy mismo.

No nos precipitemos, Sandro lleva con nosotros toda la vida.

Sí, y en todo este tiempo ha hecho lo que le da la gana.

Yo hasta que no tenga todos los detalles

no voy a mover ni un dedo.

El detalle que se te escapa es que te está tomando el pelo.

Por tu culpa nos están robando en la cara.

Eso no lo sabemos.

Lo sabremos cuando toque.

Primero, le echas.

¿Qué pasa?

¡Sé hombre! ¿O no tienes lo que hay que tener?

Ya está bien, ¿eh, papá? ¡Ya está bien!

Aquí no se va a echar a nadie

hasta que no tengamos toda la información.

Si resulta que es Sandro, hablo con él y estará despedido.

¡De momento no hacemos nada y de esto me encargo yo!

Sí, eso espero.

Porque si no lo arreglas tú, lo arreglaré yo a mi manera.

Y dudo que te guste.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

No lo entiendo. Debo de estar haciendo algo mal y no sé qué es.

-Vuelve a sumarlo otra vez a ver.

-Pero ¡si ya lo he hecho tres veces, Nacho!

-A lo mejor se te ha olvidado anotar un gasto y no te cuadran las cuentas.

-¿Un gasto de 300 euros? ¡Hombre!

Yo creo que me habría dado cuenta. -¿Seguro?

No sé, piénsalo. Quizás un repartidor o...

(ROSA) Que no, Nacho.

¿Cómo se me va a pasar una cosa así?

-Yo solo digo que un despiste

sería normal dadas las circunstancias.

-¡Que te digo que no ha sido un despiste!

A ver si han sido los chicos esos.

-¿Qué chicos?

-Esos que entran por la noche aquí en el Central.

-¿Dices que te han robado?

-No sé, no le encuentro otra explicación.

-Eso no tiene ningún sentido.

Para empezar, si te hubieran robado, la caja estaría forzada.

-¿Y si han encontrado una manera de abrir la caja

sin que se note?

-¿Se llevan 300 euros y han dejado el resto?

Qué ladrones más considerados, cogen lo que necesitan.

-¡Ya, no sé, no sé lo que ha podido pasar!

-¡Te has equivocado, Rosa!

No pasa nada.

-¡Sí pasa! Te digo que he hecho las cosas bien.

-Rosa no se ha equivocado. Lo cogí yo.

Como iba a cobrar hoy,

lo iba a devolver en este momento.

-Pero ¿por qué no me dijiste que necesitabas el dinero?

-No quería ponerte en el compromiso. -Te lo hubiera dado sin problema.

Lo que pasa es que no puedes coger el dinero del bar así como así.

Mucho menos sin avisar.

-Te lo estoy diciendo ahora, ya está. No pasa nada.

(NACHO) Sí que pasa.

No llevas ni una semana y ya has metido mano en la caja.

-No he metido mano en la caja, lo he devuelto, ¿qué pasa?

(ROSA) ¿Para qué lo querías?

-Nada, no tiene importancia.

-Si no tuviera importancia,

me lo habrías pedido a mí directamente, pero no lo hiciste.

(NACHO) ¿Estás metida en algún lío?

-No, no estoy metida en ningún lío.

Tenía una deuda, la he saldado, ya está.

-¿Qué tipo de deuda?

-Da igual, no tiene importancia. -Mira.

Necesito saber de qué estamos hablando.

Si quieres que mantengamos

una relación con confianza, necesito saber en qué andas metida.

-Rosa, debía dinero desde hace tiempo.

Necesitaba reunirlo y, bueno, me metí en partidas de cartas.

-¿Estás enganchada al juego? -No, no.

No era para mí, la verdad.

Ya está, la deuda está saldada.

Me daba vergüenza que supieras que estaba metida en timbas.

-Si hay necesidad se hace cualquier cosa.

-Sí, ya está, pero ya salí de eso.

Ya está, todo saldado, no pasa nada.

Os juro que no va a volver a pasar, ¿vale?

(Móvil)

¡No me lo puedo creer!

¡Mira esto, Nacho! -¿Quién te ha escrito?

-¡La Asociación de Mercados de Madrid!

¡Vamos a ser la sede del concurso municipal de cocina popular!

¿No es maravilloso?

-Notición, notición.

-Os dejo, me voy a levantar el país. Chao, cariño.

Pero ¡tío!

¿Tan temprano y ya vamos a tener que hacerte la prueba de alcoholemia?

Espera, anda, que te quito las cajas. -¡No!

Quieto, no necesito tu ayuda. Déjame en paz.

-Alcohol no sé si traes, pero mala leche traes un rato, ¿eh?

¿Se puede saber qué te pasa ahora? -Carla nos está evitando.

Desde lo que le contamos el otro día no quiere vernos.

-Nos lo habría dicho. No es de las que se esconde.

-Está saturada, hablé con ella y casi me parte la cara.

-¿Qué dices? -Que está cabreadísima

y como sigamos agobiándola, se va a ir por patas.

Yo creo que lo mejor que podemos hacer, después de mucho pensarlo,

es que te apartes de ella.

-¿Que me aparte de ella?

-Sí. -¿Yo?

-Ha sido culpa tuya, si no hubieses dicho nada, todo seguiría bien.

-Perdona, fuimos los dos.

-No lo habría dicho si te hubieses callado.

-Pero lo dijiste, ¿no?

Ahora es lo que la está agobiando.

-No digas tonterías. -¿Cómo que tonterías?

Ahora cree que tiene que elegir, que la estamos obligando.

-Qué pretendías, ¿eh?

¿Que te dejara vía libre porque te declaraste primero?

-Al menos podías esperar a que respondiera.

-Y una mierda. -¿Cómo que "y una mierda"?

¿Qué? ¿Tanto te hubiera jodido que me hubiera elegido a mí?

-No, eso no lo habría hecho. -¿Y por qué no?

A ver, dime. ¿Por qué no puedo gustarle?

-¡Jonathan, da igual!

¡Da igual si le gustas tú, le gusto yo o quien sea!

El problema es que si seguimos agobiándola, se va por patas.

-Ya lo siento tanto como tú, tío.

Lo que no puedes hacer es echarme toda la mierda encima a mí.

Si alguien tiene la culpa de lo que pasa, somos los dos.

(HABLAN A LA VEZ)

-¡Chicos! ¿Qué está pasando aquí? -Nada, nada.

No pasa nada, papá. Está todo bien. ¡Cojonudo!

-Cojonudo, sí.

(NICOLAS CHISTA) ¡Jonathan!

Elías es capaz de cortarse una mano

antes de admitir que se ha equivocado.

Como Sandro esté implicado,

Elías no va a tener solo que reconocer esto,

sino las veces que le ha dado una oportunidad.

Eso le digo yo. Las oportunidades

en la quinta planta de los grandes almacenes.

-Yo estoy segura de que Elías tiene sus razones para ser prudente.

No te equivoques, Rosa.

No está siendo prudente.

Lo que tiene es un ataque de orgullo.

Y siempre que actúa así, la caga.

¿Por qué no contesta mi marido? ¿Dónde se ha metido?

Por cierto, ¿habéis hablado con Nicolás?

-¿De qué?

-Que ayer volvieron a colarse en el mercado.

¿Quién? ¿Los chicos esos de...? ¿Qué chicos?

Ah, es que tú no te has enterado.

Algunas noches, unos chicos se cuelan en el mercado

a hacer botellón. ¿Por dónde se cuelan?

Por un agujero que hay en el techo encima de la pollería.

¿Y desde cuándo?

-Desde hace un tiempo ya.

Hay que hacer algo, que vivo con el susto en el cuerpo.

Tú y medio mercado.

Pero es que yo esta mañana pensaba

que habían metido la mano en la caja.

-¿Por qué no me entero yo de estas cosas?

¿Lo habéis comentado en las asambleas?

Sí, a las que tú no vienes.

Papá, hasta ahora no ha habido ningún problema grave,

pero hoy se han dado cuenta

de que han forzado una de las puertas del almacén.

¿Nicolás no ha llamado aún a la policía?

No, decía que se quería encargar,

pero, claro, ya esto es la gota que ha colmado el vaso.

Hoy mismo pone una denuncia.

-A ver si le hacen caso, esto no se puede permitir.

-¡Buenos días a todos!

(ROSA) Buenos días. (VALERIA) Siéntate.

Hola, Rosa.

-Hola. -¿Me pones un café con leche

y un té para mi amigo?

-¿Qué tipo de té? -¡Ay!

No le he preguntado, ¿qué tienes?

-Té negro, té rojo, verde y rooibos.

-Ese es el que no tiene teína, ¿verdad?

-Eso es. -Pues ese,

que luego se me pone Francisco

muy nervioso y no hay quien lo pare.

(ROSA) ¿El de vainilla le va bien? (VALERIA) Sí, sí.

Francisco es muy goloso. -Ya.

-Y le encantan las cosas dulces.

Y ponme unas galletitas también.

Si son de chocolate, mejor.

-¿Le pongo un par, una para cada uno?

-Sí. -Bien.

-Lo que pasa es que luego Francisco se acaba comiendo la mía,

como es tan goloso de verdad.

(RÍE)

Pero no me importa, porque luego ya se lo cobraré yo de otro modo.

¿Nos lo llevas a la mesa?

-Claro que sí, enseguida. -Gracias.

-¿Todo bien?

-Fenomenal.

¿Se puede saber a qué coño juegas con Samu?

-Lo que pase es cosa nuestra. -No, ¡de eso nada!

Tú y yo teníamos un trato.

-Y lo seguimos teniendo. -A mí no me lo parece.

Y, la verdad, si la cosa sigue así,

no sé por qué te tengo que seguir pasando sobres.

-Yo no he roto el pacto, ¿vale?

Nadie se enteró de lo que pasó, no puedes decir nada.

-¡Con eso no basta!

Te pedí que lo mantuvieras alejado de Carla, y en lugar de eso,

os habéis puesto a competir a ver...

-Eso no es verdad, Nicolás. No es verdad.

-Se os ha oído. ¿Crees que soy idiota?

-Entiendo que estés preocupado, ¿eh?

Lo entiendo, pero todo esto es más complicado...

-¡De complicado nada!

(EN VOZ BAJA) Yo entiendo que Samu se haya colado por la chica,

pero ¿tú en qué piensas?

¿No ves que eso no va a ningún lado? Lo que puedes conseguir

es perder un amigo para siempre. ¿Eso quieres?

-Samu no tiene por qué enterarse de lo que pasó.

-No seas iluso, Jonathan.

Si consiguieras estar con ella, todo acabaría saliendo a la luz.

-¡Yo no le pienso decir nunca nada!

-¿Seguro?

¿Aunque sea la única manera de conservar a Carla?

Vaya con el ligue de Valeria.

Pero ¿tú crees que estos dos están juntos?

Mujer.

(LA IMITA) "Ya se lo cobraré de otro modo".

Bueno, tiene buena pinta, ¿no? ¿Parece banquero?

-¡Qué va a ser banquero ese!

Se ve a la legua que es un donnadie.

-¿Y tú qué sabrás, papá?

-Mucho más que vosotras.

Eso es verdad.

Aquí, en temas de la tercera edad, el experto eres tú.

¿Y qué hiciste hasta tan tarde? -Salir.

-¿Por dónde?

-Por ahí.

-¡Andrea!

Es que normalmente no llegas tan tarde a casa.

Después de un concierto siempre vuelves directo.

¿Os fuisteis a otro sitio? -No seas pesado, déjame un rato.

-¡"Mamma mia"!

Hablar contigo es como el parto de una vaca.

¡Va! -Me encontré con unos amigos.

-¿Y qué amigos?

-Unos amigos antiguos del conservatorio

que hacía tiempo que no veía, y uno trabaja en un bar en Malasaña

y estuvimos todos ahí. -¿Os lo pasasteis bien?

-Sí, estuvo bien.

-¿Lo ves? Que te lo tengo dicho.

Es mejor salir con chicos de tu edad que con los carcas estos del grupo.

-Papá, no seas plasta, tío. Por favor, en serio.

-¿Y por qué no te los traes por aquí?

-¿A mis amigos? Sí, hombre. -¡Sí!

¿Y por qué no? Les haremos un buen descuento.

-Aquí ellos no pintan nada.

¡Dame el móvil! -¿Y esta chica tan guapa?

-¡Que no es gracioso!

-¡María! -¡Para ya de una vez!

¡En serio, para ya!

¡Tronco!

-¿Quién es María? -¡Nadie, no es nadie!

-No es nadie, dice.

¡Doménico!

Que mi chico se ha echado novia. -¡No es mi novia!

¡Tío, para ya, en serio!

-Si no fuera tu novia, no te pondrías tan rojo.

-¡Que no estoy rojo! ¿No ves que no?

-Que no está "rosso", dice. ¡Si pareces un "pomodoro"!

Andrea,

que no hay de qué avergonzarse.

Te gusta, ¿eh?

Es por ella porque llegaste tan tarde anoche.

¿Eh? -Sí, pero no pasó nada.

-Pero, ¿te gusta mucho?

Entonces tenemos que elaborar un plan de seducción.

-No, tú no hagas nada. -Que sí.

-¡Tú te quedas quieto, papá! -Tú la traes aquí,

pero no le dices que es mi pizzería. ¿O lo sabe ya?

-No, no lo sabe. -Mejor.

Así que vosotros pedís una pizza cualquiera

y yo te la decoro con un corazón de tomate.

-¡No, ni hablar! Que no me líes. -¡Que sí!

Ella pensará que es una pizza especial.

¡La pizza María!

-Así no me hablará más. -¡Le encantará!

-¡No! ¡Me va a dejar de hablar!

-Es muy divertido. -Me da igual, no voy a hacer eso.

-Andrea, confía en los hombres más experimentados que tú

en cuestiones de amor.

A mí me parece una sorpresa muy divertida.

-Papá, me da igual. -Le hará gracia.

-No la voy a traer a cenar, ¡no!

-¿Ahora te avergüenzas de la pizzería de tu padre?

-De la pizzería no,

pero de mi padre... un poquito, sí.

-Andrea, ¿cómo me dices esto?

-¿Tú te estás oyendo? ¿Cómo un corazón en la pizza?

¿Estás bien de la cabeza?

-Tendrías que confiar en los hombres más experimentados que tú

en cuestiones de amor.

-Papá, yo te agradezco que quieras ayudarme.

De verdad, gracias, pero no necesito ayuda.

Tío, en serio.

Me gusta mucho, no quiero fastidiarla también con esta chica.

No te metas, por favor.

-"Va bo".

Pero si no la traes aquí,

la vas a llevar a un sitio bonito, ¿eh?

Va.

¡Va!

"Il figlio mio innamorato. Bello!".

Pero ¡vamos a ver!

¿Cómo que no lo encuentra? Estamos hablando de un camión,

un camión cargado de fruta, ¿estamos?

¡Pues haga lo imposible!

Me da igual, yo quiero tener noticias de mi camión.

Si nos las tengo en 24 horas,

tendré que hablar directamente con la embajada.

¿Queda claro? Ea, adiós.

Elías, quería comentarte una cosa. Sí.

¿Al final con el bar qué vas a hacer? ¿Qué plan hay?

¿Cómo que qué plan hay? No lo entiendo.

El bar lo llevan mis hermanas. Ese es el plan.

Sí, pero vas a renovarlo ¿no?

Se hará lo que se tenga que hacer en el momento apropiado.

De momento está muy bien.

A ver, si queremos cambiar nuestra imagen,

el Central es la pieza fundamental.

Es el alma del mercado.

Todo el mundo que viene pasa por ahí.

Si no inviertes y le das un nuevo aire,

lo que hagamos los demás

no tendrá mucha importancia, ¿no te parece?

Muy buena idea, pero es mejor que te metas en tus asuntos

y no en los de los demás, ya tienes con lo tuyo.

Precisamente, el mío es el más actualizado del mercado.

Sí, sí, ahí llevas razón. Y eso dice mucho de ti:

dice de ti que eres una persona solidaria,

que te preocupas por los demás... Te daré un consejo:

a partir de ahora, en vez de decirle a los demás qué tienen que hacer,

¿por qué no haces tú algo práctico? ¿Eh, Jorge?

Algo que sirva de verdad, ¿eh?

Buen día.

¿Las de palo las quieres enteras o partidas?

-Como siempre.

-Es la primera vez que vienes, cariño.

-Las comemos enteras.

-Enteras entonces.

¿Quieres algo más?

-No.

-Son 18,95.

-Solo tengo diez.

-Entonces, ¿qué hacemos? ¿Te quito unas pocas?

-No, yo las quiero todas.

-Pero si tienes solo diez, no pueden ser todas.

-Podría si no fuera tan caro.

No lo entiendo, es excesivo.

-Es el precio, son de primera calidad.

Si las querías más baratas, haberlo dicho.

-Son todas iguales.

-No, no son todas iguales. ¿Las quieres o no?

Perdón, ¿qué haces aquí?

Comprarlas todas, pero no puedo porque venden muy caro.

¿Qué te ha pedido?

Chuletas de cordero.

David... Es lo que comemos hoy.

Bueno, ¿las queréis o no? Sí, sí.

Pónmelas.

¿Cuánto es?

18,95.

Toma, déjalo así.

Ah, vale, gracias.

Ten, tu tique.

Tira.

Ahora solo faltan las aceitunas negras y eltiramisú.

Deberíamos ir a la pizzería de Paolo, me encanta su tiramisú.

Cariño, yo creo que no es buena idea.

¿Por qué? ¿Prefieres una pastelería? No, lo que pasa...

Lo que pasa es que creo que tenemos que comer otra cosa.

No, no puede ser. Tienen que ser chuletas de cordero,

ensalada con aceitunas negras y tiramisú.

Siempre era chuletas de cordero,

ensalada con aceitunas negras y tiramisú.

Lo sé, cariño, pero lo hacíamos cuando tu padre estaba vivo

y lo pedía por su cumpleaños. ¿Y qué?

Que es diferente. No, no es diferente.

Que esté muerto no significa que no sea su cumpleaños.

David, por favor. Tiene que ser chuletas de cordero,

ensalada con aceitunas negras y tiramisú. No voy a comer otra cosa.

Chuletas de cerdo, ensalada con aceitunas negras y tiramisú.

¡Vale! Vale, tranquilo, me encargo de hacer la compra.

Tú vete al colegio y no te preocupes, ¿vale? Venga.

¡David! La carne.

Venga.

¡Joder!

¿Qué?

¿Qué de qué?

Tengo siete perdidas tuyas.

¿Y por qué no lo coges?

Porque lo tengo en silencio. ¿Qué quieres?

Voy a tener el coche en el taller.

Necesito el tuyo, te cojo las llaves.

No va a poder ser,

porque hoy lo necesito yo.

Así que tendrás que coger la furgoneta de la empresa.

Tengo una reunión en la Cámara de Comercio,

no me puedo presentar en la furgoneta.

¿El resto de los comerciantes van en limusina o qué?

Bueno, pues nada, me iré en un taxi.

Pero si realmente vas a coger el coche, por favor, ten cuidado.

Voy a coger realmente el coche

y no te preocupes, que no me he olvidado de conducir.

Ya, pero hace muchos años que no conduces,

se pierden reflejos,

surge un imprevisto, no estás preparada, ¿eh?

Sí, pero es que voy a Las Rozas, no voy a hacer la Ruta 66.

Y estoy a 20 minutos.

Ya.

Fíjate, oye, que también es casualidad que precisamente hoy

necesites el coche, ¿verdad?

Sí.

La vida, que está llena de casualidades.

Tú, doña Casualidades.

Lo "bollarás".

Se dice "abollarás".

(LORENA) "¿Se puede saber a qué esperas?"

-¿Qué quieres decir?

-Quedamos en que no les diría nada a tus padres

si les mandabas un mensaje diciendo que estabas bien.

(NOA) "Y se lo mandé".

-No me mientas, Noa.

-Que no miento.

Se lo mandé esa tarde después de verte a ti.

-Noa, si lo hubieras hecho, me habría enterado.

-Eso ya no es cosa mía. Yo cumplí con mi parte del trato.

-¿Se supone que debo creerte?

-Si quieres te mando un pantallazo del correo, no sé qué más quieres.

-Quiero que ese mensaje llegue a su destino.

Más vale que sea pronto, porque si no, pienso decirles

dónde estás y cómo localizarte.

-¡No, vale! ¡Ya se lo mandaré otra vez, no digas nada!

-Vale, más te vale. -¡Lorena!

¿Qué haces aquí? ¡Tenemos el bar hasta arriba,

es la hora del vermú! -Perdóname.

Tenía una llamada importante.

-¿Y no la podías hacer desde el Central, ¿no?

-(TITUBEA) Es que es una llamada complicada.

-Lorena, ¿va todo bien?

-No. No va bien, no.

La verdad es que no.

-¿Es por las deudas esas de juego que tienes?

Dios mio, no me digas que estás enganchada.

-No, no. No soy ludópata, te lo prometo,

lo que pasa es que me queda una deuda.

-¿Necesitas dinero otra vez?

-No.

Precisamente estaba hablado con ellos

y me han dado dos meses para pagar la deuda con tranquilidad,

así que estate tranquila tú también.

-¿Seguro? -Sí.

Sí, confía en mí.

-Venga, a currar. ¡Que tú tienes que pagar una deuda

y los vermús no se ponen solos!

¡Vamos!

Hola, sí.

Mira, envíame un taxi al número 2 de la calle Rayuela.

Eso es, don Elías de la Cruz. Eso es.

¿Estas son horas de levantarse?

¿Quién te ha dicho que yo me he acostado?

¿Qué vas a estar, todo el día tirado sin hacer nada?

¿Sabes qué pasa? Es que no tengo nada mejor que hacer.

Bueno, pues de eso me quejo.

¿Qué culpa tengo yo de que me hayan echado del curro?

Eso te pasa por fiarte de Carmen, que las Pacheco son lo peor.

Mira, de las Pacheco no me esperaba gran cosa, te lo aseguro,

pero son los de la Cruz los que siempre terminan jodiéndote.

¿Qué quieres decir con eso? No sé, dímelo tú.

¿Ya estás aquí? Sí, ya he vuelto.

Sabía lo que quería comprar y me ha cundido el tiempo.

Toma, he dejado el coche en su sitio. Y sin un rasguño.

A buenas horas mangas verdes. He pedido un taxi.

¿No te ha pasado nada de nada?

Pues no.

Y el embrague estaba justo donde lo recordaba, fíjate tú.

Adiós.

(Puerta)

¿Te has ido con el monovolumen?

Sí, con mi coche. Anda que no.

Anda que no. Y, además, con los retrovisores de tu coche,

que son así de pequeños, que nunca sabes

si te vas a llevar a alguien por delante, ¿que no?

¿Mamá?

Le he mentido a tu padre.

Que has rayado el coche.

No, no, no es eso. Es solo que no he podido.

Es que...

Cuando me he visto al volante, me ha entrado el pánico.

No lo he sacado ni del parquin.

Joder, mamá, si tú eres una caña de tía.

¿Cómo te va a dar miedo coger tu propio coche?

¿Qué quieres que te diga? La falta de costumbre.

Si es que creo que no lo cogía desde el entierro de tu abuela.

Y ya me costaba entonces.

Hostia, de eso hace como... ¿dos años?

Sí, por eso, que me ha dado canguelo.

Conducir no es como montar en bicicleta,

que dicen que nunca se olvida.

¿Qué dices, mamá? Eso es perderle el miedo, ya está.

¿Sabes que es lo peor de todo?

Tener que darle la razón a tu padre. Eso sí que me jode.

No, pues no se la des. Vamos, pero es que ni de coña.

¿Dónde tienes las llaves? No, déjalo, Germán.

Otro día. Otro día, de verdad. Más adelante.

Sí, ¿más adelante? ¿Te va bien de aquí a un año? ¿Dos?

¿Cinco? ¿Cuándo estés jubilada?

Vale ya de darle la razón siempre a papá

y de vivir bajo su sombra, joder.

Solo tienes que perderle el miedo

para convertirte en la "fucking queen" de la M-30.

¿Y si tenemos un accidente?

No vamos a tener ningún accidente porque vas conmigo.

¿Eh? ¿Qué?

¿Nos vamos de prácticas?

(ROSA) Aquí tiene.

(FRANCISCO) Muchas gracias.

(JESÚS) Hola. ¿No te importa si me siento un momento?

Esta mañana te he visto aquí mismo con Valeria.

¿Sois amigos?

-Más o menos.

-¿No te molesta si te hago unas preguntas? Mera curiosidad.

-¿Qué tipo de preguntas?

-¿Qué franja de edad tocas normalmente?

¿Franja alta como Valeria

o también mujeres más jóvenes?

-Me temo que no le entiendo.

-¡Tutéame, que no nos llevamos tanto!

Quiero decir que si tienes una clienta menor de cincuenta,

también le cobrarás menos.

-¿Cómo que clienta?

-Ah, que no las llamas así, claro.

Es muy frío, ¿verdad?

-Creo que te estás confundiendo.

-No disimules, hombre, que ya me he dado cuenta.

Tranquilo.

Quiero decir que si cobras siempre el servicio completo

o también cuando sales a pasear con ellas, como antes.

(Pasos)

¡Anda, no me digáis que os conocéis!

-Estábamos empezando a hacerlo. -¡Ah!

-Valeria, ¿este señor es amigo tuyo?

-Hombre, le conozco de toda la vida, pero, vamos,

de ahí a decir que seamos amigos va un trecho.

-Jesús de la Cruz, encantado.

Imagino que vosotros acabáis de conoceros.

-¡Uy, qué va!

Francisco es un buen amigo mío de toda la vida de Santander.

Hacía mucho que no nos veíamos, ¿verdad?

Es que está tan ocupado con su estudio de arquitectura

que apenas tiene tiempo para bajar a Madrid.

-Así que arquitecto.

-Y de los buenos, ¿eh?

-¿Y cómo se llama su estudio?

-Anda, será mejor que vayamos tirando.

-Sí. -Se nos hace tarde para comer.

-Será mejor. -Hasta luego, ¿eh?

Un placer, como siempre.

¿Dónde vas a llevarme?

Porque tengo un hambre que me da calambre.

(MUJER) Sí, sí, por supuesto.

-Mamá, no entiendo nada.

Me manda una foto y me dice que así la puedo ver cuando quiera.

Y me dice de quedar también. -Eso es bueno.

-Pero también se lo ha dicho al resto del grupo.

¿Qué vamos a quedar, todos en comuna?

-Igual no quiere ser tan directa y prefiere conocerte más

antes de tener una cita a solas.

-¿Sí? -Claro.

-No sé, mamá, creo que en el fondo no le gusto nada.

-¡Ay, Andrea! Ninguna chica manda fotos suyas

así como así si no le gusta.

-Pero ¡mira quién tenemos aquí!

Nuestro pequeño casanova comprando flores para su amada, ¿eh?

-Estas flores son para la señora Cobas.

Han operado a su hijo y se las lleva al hospital.

-Pero un ramito

se lo vas a llevar a María, ¿no?

Que te lo diga tu madre,

que por algo es experta de eso: las flores

son las llaves del corazón de una mujer.

-No corras, esta chica tiene su ritmo.

-¡Mamá! -Es mejor tenerle al corriente.

Se ve que la chica no quiere quedar a solas con él todavía.

-No, esta es que se está haciendo la dura.

-Tú dale tiempo, todo se colocará en su sitio.

-No, nada de tiempo.

Si no haces nada, ella creerá que no estás interesado.

Y, ¡puf! Desaparecerá y se irá con otro.

-¿Sí? (CRISTINA) Ni caso.

(PAOLO) Sí, Andrea.

"La donna è mobile".

¡Y tú tienes que coger esa pluma al viento en cuanto puedas!

¿Y sabes cuál es la mejor estrategia para hacerlo?

Hacerle creer que te puede perder.

María tiene amigas, ¿no? -Sí, claro.

-Tú te acercas a una e intentas ligar con ella.

Si María se pone celosa, ¡la tienes en el saco!

(CRISTINA) ¿Qué consejo le das? ¡Es absurdo!

-¡No!

A mí me funcionó contigo.

-¿Qué dices?

-Sí, cuando nos conocimos.

Acabé hablando contigo

porque estaba intentando poner celosa a la amiga tuya...

¡Patricia!

¡No veas cómo se puso ella!

(RÍE) -Nunca me lo habías contado.

-Porque no hizo falta, "amore mio".

Lo importante es que me acabé enamorando de la persona "giusta".

Joder, te has quedado descansadísima ¿eh?

¿Cómo era eso que le has dicho al taxista?

No, prefiero no recordarlo.

Es que por un momento he pensado que me habían cambiado la madre.

Ya saben lo que dicen: conducir saca lo peor de uno.

Pero algunos no necesitan el coche para eso.

Mira papá, que me jode con cualquier cosa.

German, no hables así de tu padre. ¿Qué? ¿Qué no es verdad?

Por su culpa me he quedado sin curro.

¿Quién te ha dicho eso? ¿Hace falta que me lo diga alguien?

Papá ha presionado a las Pacheco

para echarme. Vamos a ver.

Tu padre tiene muchos defectos y es verdad

que quiere salirse con la suya... Deja de defenderle.

Sabes que es capaz, vaya, perfectamente de hacer algo así.

Bueno, ya sé que tenéis muchas diferencias,

pero yo creo que nunca te perjudicaría

de esa manera, de verdad.

Es que... Díselo a él esto, ¿eh?

A ver, él es muy duro contigo, es verdad, pero lo hace por tu bien.

A ver, cuéntame qué tiene de bueno que me hayan echado del curro.

Que en ese puesto estabas desperdiciando tu vida,

y lo sabes. Ya te lo dije el otro día.

Más lo voy a desperdiciar, que no tengo nada que hacer.

Todo es por su culpa. Es un desgraciado y un egoísta.

Germán, por favor.

Mira, yo sé que ahora no lo entiendes,

pero a veces hay que hacer cosas por los hijos

que sean difíciles, aunque le duelan, ¿eh?

Si con eso pretende que vuelva a trabajar a la frutería,

lo lleva claro.

No, no me refería a eso.

Ya.

Ya sé a lo que te refieres.

Vas a decir que la mejor opción es que vuelva a estudiar

y que así papá va a dejar de darme por saco.

No, eso ya nos lo dejaste muy claro

que no pensabas volver a hacerlo. Mira, ahora no lo tengo tan claro.

La verdad es que vivía mejor con una paga cada semana.

A ver, ¿me estás diciendo que vas a estudiar?

No lo sé. No lo sé, que me lo estoy planteando.

¡Ah! Lo que me jodería es tener que darle la razón a papá.

Como a ti con el coche.

¿Sabes?

A veces hay que perder alguna batalla

para poder ganar la guerra.

¿Te pongo otra chuleta?

Venga, anda, que se van a quedar frías y no valen para nada.

Yo ya me he comido las mías.

Dos con palo y dos sin palo, como siempre.

Ya.

No tenía que haberlas hecho todas.

No, es culpa mía.

Compré para tres sin pensar que seríamos dos.

No es culpa de nadie, David.

Mira, yo me voy a comer otra.

La verdad es que Carmen tenía razón. Están riquísimas.

Qué suerte que nos hayan hecho el ingreso de la subvención.

El cole está pagado y mañana empiezas, ¿estás contento?

¿Qué haremos con la comida que sobre?

Pues no lo sé.

Para la cena.

Nunca hemos cenado chuletas en el cumpleaños de papá.

A él le encantaban y siempre se las terminaba.

Ya lo sé, David, pero...

Yo no quiero chuletas para la cena.

Mira, con las sobras

hago unas croquetas. A ti te encantan las croquetas.

(FRANCISCO) El presupuesto no subiría tanto

si no tuviera estos problemas estructurales.

Entre tú y yo, lo más razonable sería

vaciarla por completo, manteniendo solo la fachada

y construir su interior desde cero.

-Pero ¡eso sería inasumible para mí!

-Por eso te propongo

esta otra alternativa que solo implica reforzar los cimientos

y sustituir toda la estructura de vigas.

-Ya, pero igualmente sube muchísimo. Más de lo que esperaba.

-He ajustado los números todo lo que he podido.

-Ya. Ya lo veo.

Tampoco tenías que ajustar tanto tus honorarios, Francisco.

-Eso es lo primero que he hecho.

Ya te dije que esta reforma me interesa mucho

y haré todo lo que haga falta para que me contrates.

No dejamos de cruzarnos con ese hombre,

cualquiera diría que te persigue.

-Ojalá.

-¿Cómo que ojalá?

No me digas que te gusta ese energúmeno.

-¿Jesús de la Cruz? ¡En absoluto! Antes muerta.

-Me tranquilizas. En mi vida he visto a alguien tan grosero.

Mira que tratarme como si yo fuera un señor de compañía...

-Y pocas barbaridades te ha llegado a decir.

Yo conozco a Jesús de toda la vida y te aseguro que es un patán.

Pero un patán con mucho dinero.

Tanto, que podría pagar toda la reforma

de la casa de Comillas de golpe y sin pestañear.

-A ver si le convences, que nos iría muy bien a los dos.

-Precisamente en eso estoy, Francisco.

-¿Qué quieres decir?

-Que estoy dispuesta a hacer lo que sea para conseguir ese dinero.

Y si tengo que seducir al hombre más rico de todo el mercado,

bienvenido sea.

-Pero, Valeria, seguro que hay otra manera de...

-¡No! Te aseguro que no.

Y, de hecho, te tengo que pedir disculpas

por lo de esta mañana.

-¿A mí? -Sí.

Cuando he insistido tanto esta mañana en entrar en el bar

es porque he visto que Jesús estaba ahí.

Quería que nos viera juntos y, bueno...

que se imaginara lo que no es.

-¿Has intentado ponerle celoso?

-Y tal como ha reaccionado,

yo diría que lo he conseguido.

¡Un momentillo, Samu! ¡Samu, espera un momento!

Espera un momento, tenemos que hablar.

-Papá, tengo que ir a buscar una cosa.

-Luego vas. Espérate un momentillo, hombre.

Tenemos que hablar de Carla.

-¿Le ha pasado algo?

-Antes te he oído discutir con Jonathan por ella.

-Bueno, un asunto nuestro. -Y mío.

Verás, Samu.

Cuando la vi por primera vez, ya me parecía que me sonaba.

No sabía de qué, pero...

me daba mala espina tenerla rondando por aquí.

-Por eso no querías ayudarla a conseguir el curro ¿no?

-Ahora ya sé quién es.

Coincidí con ella en la comisaría,

después de tu accidente.

Verás, Samu.

Carla...

es la hermana de Laura Rivas,

la chica que falleció en el choque.

-Bueno.

Lo que pasó pasó.

Ahora hay que mirar hacia adelante.

-Precisamente, nunca podrás hacer eso junto a ella.

Samu, solo te harías daño. ¿No lo ves?

No puedes empezar una historia con una chica

que te recordará cada día lo que pasó.

-Tengo algo que me recuerda cada día lo que pasó, papá.

Esta silla.

Si puedo vivir con ella,

podré gestionar una amistad con Carla.

-Espera, Samu. ¿Una amistad? ¿Tú te crees que soy tonto?

Esto tiene que acabarse, Samu.

Prométeme que pasarás de ella.

No podéis estar juntos, Samu. ¿No lo ves?

-¡Que yo no tengo nada con Carla! Y no lo voy a tener.

-Pero te encantaría que lo tuvierais.

Si no, ¿por qué te peleas con tu mejor amigo por una chica?

-Los dos hemos tonteado con ella, sí,

pero no ha pasado nada.

Ella pasa de nosotros, así que estate tranquilo.

-Entonces, ¿pasarás de ella?

-Que sí, joder, que sí.

¿Y ahora me dejas en paz tú a mí, por favor?

Bueno, esto ya está.

¿Qué quieres hacer? ¿Quieres que vayamos al cine?

Seguro que hay alguna peli que te gusta.

Quiero dejar de sentir esto.

¿Sentir el qué, cariño?

La ausencia.

¿Cómo puedo dejar de sentirla?

No lo sé.

Pero se tiene que poder hacer algo.

Como cuando comes para no tener hambre

o bebes para no tener sed.

La tristeza no funciona así, David.

Ojalá fuera tan sencillo.

Entonces, ¿voy a estar así para siempre?

No, no.

Encontrarás la manera de recordar a tu padre

sin que te haga tanto daño.

¿Daño?

Ajá.

No, es una sensación extraña.

Como si tuviera un hueco que no puedo llenar.

Eso es lo que sentimos cuando perdemos a un ser querido.

Cada persona tiene su manera de afrontarlo.

Tú, con el tiempo, encontrarás la tuya.

¿Cuánto tiempo exactamente? Nadie lo sabe.

¿Nadie lo ha contado?

Es que cada vez es diferente y cada persona es diferente.

Pero todo pasa, David,

y yo te aseguro que el dolor desaparecerá.

Yo no quiero olvidar a papá.

¡Y no lo vas a hacer!

Simplemente, su recuerdo será distinto, diferente.

Mira, como hacer croquetas

con las chuletas que han sobrado, ¿eh?

Perdona por no habértelo dicho antes, pero quiero ser sincera contigo.

Ahora mismo esta casa es lo más importante para mí

y voy a hacer lo que sea por ella.

Pero si no quieres meterte,

lo entenderé perfectamente.

-¡Cómo no voy a meterme! ¡Me parece un plan estupendo!

-¿Lo dices en serio?

-Cuenta conmigo para lo que necesites.

-No quiero que te sientas obligado.

-Para nada, pero ¡si va a ser muy divertido!

Además, los dos saldremos ganando.

Tú tendrás tu dinero y yo podré hacer la obra.

Y con el presupuesto más alto.

-Trato hecho.

Ahora solo nos falta una cosa más:

pensar cómo vamos a volver a ponerle celoso.

Espera, espera.

(Móvil)

Es mi hija, perdona.

Dime, Carmen.

Lo siento, tengo que ir al puesto.

-Tranquila. Luego nos vemos y elaboramos un plan.

-¡Que sí!

¡Que ya voy! Venga, hasta ahora.

Ya era hora, guapa, que estoy sin comer.

-Hija, perdona, estaba ocupada.

-Sí, ocupada. Dando vueltas con tu amiguito el arquitecto.

-¿A ti qué más te da?

-Eres la comidilla todo el mercado.

-No sé qué te habrán contado, pero de "amiguito" nada.

Amigo a secas.

-¿Qué te traes entre manos? Te conozco.

-Hija, lo que me traiga entre manos es asunto mío, que ya soy mayorcita.

-Dime que no es otra vez la casa de Comillas.

-¿Qué otra vez ni gaitas?

Que esa casa es el sueño de mi vida.

-Por favor, y mi peor pesadilla.

-Deja de pensar en ella como si fuera tuya. Todavía es mía.

-Ya.

-Además, Francisco solo me ha hecho

un presupuesto para la reforma, nada más.

-¿Perdona? Creí que habíamos aparcado la reforma

cuando decidimos decir que no a la venta del puesto.

¡No tenemos un duro!

-Pues eso lo veremos, porque yo todavía no he renunciado.

Y antes o después me retiraré a mi casuca, eso lo sabe Rita.

-¿Tiene que ser ya la reforma? ¿De dónde sacarás el dinero?

-Ese es mi problema.

-¿Te vas a liar con él para que la haga gratis?

-Cómo lo consiga no te importa ni a ti ni a nadie.

-No te equivoques, me importa y mucho.

¡No te gastarás el poco dinero que tenemos

en la reforma de la casa, que es un disparate!

-¡Es que esa casa es mía

y voy a hacer con ella lo que me dé la gana!

Y no la voy a vender, punto.

-Ese dinero nos vendría muy bien.

-En todo caso sería mi dinero, porque para eso es mi casa.

-Claro, y el piso es de todos. ¡Y el puesto también!

Menos cuando hay que trabajar 12 horas.

Pero ¿cómo puedes ser tan egoísta? -¿Egoísta?

¡Lo que me faltaba por oír!

-Parece mentira que viniendo papá y tú del mismo sitio,

sin donde caeros muertos, seáis tan distintos.

¡Él tan generoso y tú siempre tan tacaña!

El papá hubiera vendido la casa así por la familia.

-Sí.

Tu padre era así, es verdad,

pero está muerto. Yo no.

Así que te las vas a tener que arreglar conmigo.

¿Qué? ¿No tenías tantas ganas de ir a comer?

¡Ya estás tardando!

"La cagaste, ¿verdad, Sandro?"

Hablé contigo, te lo dejé bien clarito, te lo expliqué.

Aun así, decido darte otra oportunidad. ¿Y tú qué haces?

En vez de aprovecharla, vas y me vuelves a dar por culo.

Ea, ya tienes lo que querías Sandrito, ya tienes lo que querías.

Ya estás en tu puñetera casa y con tus cosas.

Y como te vuelva a ver por aquí, te parto las piernas.

¿Te ha quedado claro?

¡Ea, pues fuera!

¿Qué ha pasado? Que llevabas razón, papá.

Eso es lo que ha pasado. Ya.

¿Se sabe algo del camión?

La policía marroquí lo ha encontrado en un descampado

abierto entero, reventado.

Ni te cuento lo que me va a costar traerlo de vuelta.

¿Y la carga?

No me hables de la carga, es lo peor.

No te amargues.

¿Qué hemos perdido?

¿Cinco toneladas de tomates?

No son los tomates, papá. No son los tomates.

La policía ha encontrado dentro del camión piezas de coche.

El cabrón aprovechaba el viaje

para venderlas allí de contrabando. ¿Cómo?

¿Tú eres consciente del puro que nos puede caer por eso?

Soy perfectamente consciente. Tranquilo, está controlado.

Ya te lo dije.

¡Ese tipo tendría que estar fuera de la empresa desde hace tiempo!

Tranquilo, el tema no va a más.

¡Hasta que vuelvas a cagarla!

¡Te digo que está controlado! ¡No volverá a ocurrir!

¿Se supone que tengo que creerte?

¿Realmente pretendes que confíe en ti después de esto?

Oye, esto lo he solucionado, ¿no? ¡No!

Le has puesto un parche. ¡Y lo has puesto tarde y mal!

¡Y no es la primera vez ni será la última!

Si sigues así,

te vas a cargar todo lo que he conseguido.

¿"Lo que he"? "Lo que he" no, papá,

¡lo que hemos! ¡Lo que hemos! Perdona, ¡los dos!

No me hagas reír. ¡Tú no has conseguido nada!

¡Te lo he dado yo todo hecho!

Siempre serás un blando y un incompetente.

No sé cómo confié en ti para llevar la empresa.

(LORENA) Buenas noches, caballero.

(Platos)

¡Hola!

¿Qué tal? ¿Cómo ha ido?

¿Quieres un vinito? ¿Un Ribera de los que te gustan?

-Mejor me pongo a trabajar.

-¿Cómo te vas a poner a trabajar ahora?

Está todo controlado. Tómate un vino tranquilamente.

-Te he dicho que no quiero. -Rosa, Lorena tiene razón.

Mira la hora que es. No tiene sentido que te pongas a trabajar ahora.

-Es la única manera que tengo de tener la mente ocupada.

(NACHO) Ya lo sé, pero, mira,

si casi no hay clientes tampoco.

Venga, yo le ayudo a recoger y echamos el cierre.

¿Por qué no vas para casa y preparas algo de cena?

(ROSA) ¿Sí? ¿Tú crees? (NACHO) Claro.

¿No te dio ayer Flora unos huevos de corral?

-Sí. -¿Por qué no los preparas

con esas patatas panaderas que te salen tan ricas?

-¿Sí? -Claro, mujer.

(ROSA) Bueno,

sí, a lo mejor tienes razón. ¿Cerráis vosotros?

-Claro que sí, mujer.

-Voy enseguida, ¿eh?

-¿Qué ha pasado?

Nada, ha sido culpa mía.

He sacado un tema en la sesión con la psicóloga que Rosa

no ha sabido gestionar bien.

-¿Qué tema?

-Da igual.

-¿Sobre Noa?

-Sí, aunque no sobre la desaparición,

sino de antes, de cuando...

-¿De cuando qué?

-No quiero hablar de eso.

Pasaron cosas,

cosas que no sabes.

A Rosa le afectaron mucho y volver a hablar de ellas, pues...

-Nacho, ¿de qué me estás hablando?

-Mira, no me apetece.

No quiero hablar de eso, Lorena. Entiéndelo.

Es demasiado.

Y yo ya no puedo más.

-Joder con las terapias. A lo mejor deberíais dejarlo.

Si os está haciendo sufrir tanto...

-Se supone que es bueno para nosotros.

-Pero os está haciendo daño ¿no?

-Tiene que hacer daño para que sirva de algo, ¿no?

Sé que es difícil, pero...

Sobre todo para Rosa,

pero tenemos que hacerlo. Bueno, tiene que hacerlo.

Tiene que darse cuenta de que Noa ya no es

la adorable niña de nueve años que no podía vivir sin nosotros.

Se ha convertido en otra persona,

en una adolescente conflictiva y complicada capaz de cosas...

Esto es como pasar un luto, Lorena.

Tenemos que asumir que hemos perdido a nuestra hija,

pero por partida doble.

La niña que criamos ya no existe.

Y la mujer en la que se ha convertido ya no nos quiere a su lado.

Si ya es difícil recuperarte de una pérdida,

¿cómo te recuperas de dos?

-Esto no puede seguir así. No tenéis por qué soportar esto.

-Claro que sí. Tenemos que asumir que Noa no volverá.

Es la única solución.

-Podemos conseguir que Noa vuelva.

-Ni siquiera sabemos dónde está, Lorena.

-Vosotros no,

pero yo sí.

Yo solo necesito a Francisco que me haga de puente

para alcanzar mi objetivo principal.

No sé si me entiendes.

¿Por qué me miras así? ¿Te parece mal?

-Está siendo tan duro, Lorena, tan duro.

No saber si está bien, si está mal, si le ha pasado algo...

-Anda, ¿qué pasa? A ver si te puedo echar un cable.

-La grúa se ha llevado mi furgoneta y no sé por qué.

Estaba bien aparcada. Pero da igual.

Tengo que pagar la multa o si no,

no me la van a devolver. La furgoneta es mi casa,

así que o pago la multa y la voy a recoger

o esta noche no voy a tener dónde dormir. Así que ya ves,

un problema de nada, pero a la altura de mi vida de mierda.

-¿Qué gano yo haciéndote este pedazo de favor?

Lo mismo que cobra un conductor

¿Por qué? Porque no quiero ser injusto.

Sé que lo harías de forma gratuita por el bien de la familia,

pero no, hijo, no insistas, que no voy a ceder.

Muy bien. Eso y mi reincorporación en la empresa.

Pero no de mozo: quiero trabajar en la oficina.

-Mi madre tiene guerra en el cuerpo

para dar y tomar. (JESÚS) Si tú lo dices.

Con lo elegante que ha sido siempre Valeria

y ahí va, exhibiéndose como una pava

del brazo de un hombre más joven que ella.

-Has hecho algo que me ha enfadado,

pero si no lo sabes, no seré yo quien te lo diga.

-¿Es algo que he dicho?

Cristi, ¿qué he hecho? Dímelo, por favor.

-No, tienes que acordarte tú.

Si te lo digo, parece que me he enfadado por una chorrada.

-Yo no tengo ni idea de lo que hablas.

Igual de verdad te has enfadado por una chorrada.

-¿Cómo puedes ser tan insensible?

¿Se puede saber por qué no me habéis avisado antes?

Habíamos quedado que el niño empezaba hoy las clases.

¡Se incorporaba hoy!

Mira, da igual. Me da igual.

Lo único que quiero es encontrar a David. Ya hablaremos más tarde.

No me lo puedo creer.

Mira, tía, yo no quiero líos, ¿vale? Bastante la he cagado ya.

-No va a haber líos, te lo prometo. -Sí, como la otra vez, ¿no?

-Esta vez no, Jona. ¡Jona!

Por favor, escúchame. Escúchame, de verdad.

Estoy escuchando cosas muy raras sobre Noa

y no me cuadra. Necesito tu ayuda.

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Mercado Central - Capítulo 16

14 oct 2019

Elías y Jesús tienen una gran bronca por culpa de un incidente en la flota de camiones.
Valeria se pasea por el mercado con Francisco, un señor muy elegante.
Lorena se exaspera al no recibir noticias de Noa. Acaba confesando a Nacho que sabe dónde está la chica.
David quiere recordar a su padre, pero Celia sufre demasiado.
Aconsejando a Andrea sobre temas amorosos, Paolo explica la verdad sobre el día que conoció a Cristina.
Adela no quiere dejarle el coche a Elías.
Nicolás consigue que Samuel le prometa que olvidará a Carla, pero el chico tiene otros planes.

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