Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 12 - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué plan tienes?

¿Ver programas de cotilleo... en bata?

¡No! ¡No! ¡No! Ya me lo contarás mañana, que me están esperando.

Miré los requisitos, y tienes puntos de sobra.

Con el dinero podrás reformar la droguería

y de camino comprarme una botella de vino.

¡De las caras!

La verdad, tengo planes más urgentes para ese dinero.

¿Planes?

Si no inviertes el dinero de la subvención en la reforma,

estarás cometiendo un fraude.

Porque tengo razones para pensar que Jonathan sabe dónde está Noa.

A ver, he quedado esta noche con él.

Si... no sé, si se manda mensajes con Noa, pues... pues ya lo sabré.

¿Entras o no?

Eh... no sé, tía, es que, bueno, he quedado con Germán y no sé si...

Venga, que te invito a birras.

A ver si piensas que te estoy invitando a cenar.

Venga, va...

Me gustaría probar el... el cacharro ese, vamos.

¡Ah! ¡Pues perfecto! Por mí, bien.

Cuando tú quieras.

¡No! ¡No!

¡Hoy! Vamos... ahora.

Pues... siento que no haya funcionado, pero...

pero gracias por intentarlo.

Pero no sé, es que...

es como un poco frío, ¿no?

A lo mejor no... no es para nosotros.

Elías.

¿No dices nada?

Llevamos años,

años sin necesitar absolutamente nada.

Cuando hay pasión, cuando hay amor de verdad,

no hacen falta ni juguetitos raros ni cosas de estas.

Que no digo que no la haya, porque la hay, y mucha.

Tengo... un problema médico y ya está.

Pues a lo mejor podemos intentar otras cosas.

¿Qué cosas?

Buscar ayuda profesional.

Un terapeuta de pareja.

Y a eso podemos ir juntos.

Adela, tenemos... tengo,

tengo un problema médico.

Lo que necesito es un médico, no un terapeuta.

Ya.

Pero seguro que nos da alguna buena idea.

Y no perdemos nada por intentarlo. No sé, son demasiadas cosas.

Mira cómo nos ha salido lo del regalito este de Cristina.

Pues por eso.

Lo hemos intentado por nosotros mismos...

y no ha funcionado.

Pues vamos a buscar ayuda.

¿Quieres?

Bueno.

Lo hablamos en otro momento.

Voy al despacho. Tengo mucho trabajo.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz en la ciudad,

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Podemos poner las colonias de las mujeres a un lado

y la de los hombres al otro. ¿Eh?

Me da igual.

Ya sé.

Las podemos poner por tamaños:

los frascos más grandes detrás y los más pequeños delante

y así no se tapan. ¿Qué te parece? Me da igual.

¿Cómo te va a dar igual?

A ti te encanta ordenar así. Lo haces con todo:

los libros en la mochila, las monedas, los billetes...

Lo más grande detrás para que no se tapen. Pues igual.

No pensábamos que fuera a haber mucha gente, pero ¿nadie?

Ah, ¿es que todavía no ha venido ningún cliente?

En vuestro puesto tampoco habrá mucha cola si estáis aquí las dos.

Uy... Tratando así a la clientela

no te auguro yo mucho futuro en el mercado.

A lo mejor con clientas que me dejan encerrada en el mercado

por las noches, pues... no quiero tratar con ellas.

Uy, qué bonito, ¿no?

Eso de ir acusando a la gente sin tener pruebas ni nada.

Ah. ¿Me estáis negando que fuisteis vosotras?

Pues claro que sí. ¡Claro que te lo negamos!

¡Vamos! Que no tenemos otra cosa que hacer

que ir dejando a la gente encerrada por ahí.

Y qué bonito ejemplo para tu hijo, acusando a tus compañeras de mercado.

A mi hijo lo dejas tranquilo.

Y por favor, tengamos la fiesta en paz.

Si no hemos dicho nada.

Ya. ¡Buenos días!

¡Pues nada! De tal palo, tal astilla.

¿Queréis algo, o solo venís a ver que no tengo clientes?

Mujer, claro, queremos unas medias, si no es mucha molestia.

¿De qué tipo? Pues negras, no muy finas.

A ver...

A ver.

¡Uh! -Estas son finas. No.

(VALERIA) Estas se clarean demasiado. No me convence.

Uy. ¿Y estas? -A ver estas.

Mira estas. -Qué calidad, ¡qué horror!

Estas son como de pilingui.

Horrible, horrible. ¿No tienes más, hija?

Pues no, pero me tienen que llegar.

Pues nada, ya volveremos cuando tengas algo más de... temporada.

¡Buen día!

¡Hala!

¿Carmen? Sí, buenos días.

Perdona que te llame tan tarde,

pero es que me he levantado con el estómago fatal.

Pues sí, seguramente fue algo de lo que cené anoche, sí.

No, no creo que vaya, pero vamos,

que si me encuentro mejor voy directamente, ¿vale?

Vale, ¡gracias!

Vaya carita que tienes, chaval.

Estoy fatal.

¿Acabaste muy tarde?

No, tarde no. Pero mezclé.

Pues se te hará eterno el día en el mercado.

No, no voy a ir.

Acabo de llamar diciendo que no me encuentro bien.

Sabes que siempre te animo a salir,

y que las Pacheco no son santo de mi devoción,

pero no me gusta que te quedes aquí.

Los De la Cruz no somos unos vagos.

Y si tienes los huevos para salir hasta las tantas,

también debes tenerlos para cumplir al día siguiente.

Pero a ver, abuelo, ¿no eres tú el que siempre me dice

que para no renunciar a nada

tengo que conseguir que los otros hagan las cosas por mí?

Pues eso es lo que he hecho.

Hoy a Jonathan le va a tocar currar el doble.

Pero que tampoco es para tanto. Hasta hace dos días estaba él solo.

Hola.

¿Tienes...? ¿Esa colonia es fresquita?

Sí.

Bueno, no lo sé. ¿Quieres probarla?

Si no te importa... Sí.

Te saco esta también. A ver.

Uh, qué bien huele.

Uf, me encanta. Me la llevo.

¿Cuánto cuesta?

A ver. 20 euros.

¿Te importa que te la pague luego? No, sí, claro, sin problema.

¿Te pasa algo?

Que eres mi primera clienta.

Bueno, que sea la primera de muchas. Ojalá.

¿Y tú no vas hoy al cole? Está enfadado.

He tenido un pequeño problema para pagar el colegio

y hasta que no me ponga al día no puede volver.

¿En serio? Sí.

David es Asperger, y lleva fatal

los cambios. Sacarle de su rutina le enerva.

Pero bueno.

Entonces como yo. A mí me encanta la rutina.

Es la primera colonia que me compro diferente a la mía en 20 años.

Gracias. No tienes por qué.

Bueno, que me voy.

Suerte con lo del cole. Gracias.

Luego te la pago. Sí, sí, tranquila.

Qué maja.

Venga, ayúdame a ordenar de mayor a menor. Por tamaños.

Venga, David, mueve el culo, por favor.

¿Pues sabes lo que me pasó allí?

Pues ligué con dos tías, ¿sabes?

Y las llevé a la discoteca, y en eso que estábamos allí,

empezó a animarse aquello, yo me animé,

empecé a saltar en un grupo que había

y me pegué con un bafle en el tobillo.

Imagínate, que acabé en Urgencias.

¡Estoy flipando, abuelo!

O sea... Te vas de fiesta sin avisarme

y vuelves con el tobillo destrozado.

Tiene que estar contento mi padre.

Tiene un mosqueo...

(Timbre)

Llaman a la puerta. -Pues vete a abrir.

Ve tú. -Yo tengo el tobillo fastidiado.

Vaya... -Venga, anda.

Vale, ganas.

Voy.

Hola. ¿Sabes dónde está tu abuelo?

Estoy llamando a su casa y no me abre.

(GERMÁN) Sí, está aquí, pasa. (VALERIA) Ah.

¿Y tú no estabas mal del estómago?

Mal, o sea, fatal, fatal.

Pues sí que tienes mala cara. -Sí, sí.

Como que me voy a la cama ya mismo.

¿A qué se debe el honor? -Nada, que me he cruzado

con un pajarito en el mercado que dice que tienes un esguince.

Elías no es un pajarito.

Es un pájaro de cuidado.

Pero no ha sido nada. -Déjame que le eche un vistazo.

Bueno, a ver... -A ver.

Vamos ahí al sofá. -Venga.

Cuidado. -A ver.

¡Pero bueno!

¡Oye, pero qué jeto que te traes! Ayer no saliste así de la furgoneta.

¿Qué, te han sentado mal las birras o qué?

No. Es que ayer rematé la noche con Germán y bueno, en fin...

Oye, que te he comprado unas chorradas,

para agradecerte lo de las birras.

¿Qué? -Que tampoco te flipes,

que son del chino.

Pero son cosas que he pensado que pegan en tu furgocasa.

Lo primero, chan chan cha cha chan chan...

Un superespejo.

¡Pequeñísimo!

Lo segundo, ¡una percha ventosa!

Así podrás colgarla donde quieras.

Y lo tercero...

A ver, a ver...

¿Una planta de plástico? -Sí.

No tendrás que robar agua del gimnasio para regarla.

¡Qué útil!

Y aquí viene la joya de la corona.

El regalo estrella.

Hará que te tengas que quitar a los chicos de encima,

que no te falte el dinero y... chan cha cha chan chan.

¡Que la vida te sonría!

No me lo puedo creer.

¡Es supercutre! ¡Me encanta!

Así tendrás quien te salude cuando llegues a tu casa.

Y todos estos regalos son para ti. -¿Para mí?

Sí. -Guau.

¿Regalos?

¿Es tu cumple? -No, este, que le invité ayer a casa,

y nada, que me ha hecho un regalo.

Un regalo por cada birra. -Sí.

Bueno, a tu casa. Tampoco te flipes.

A tu furgocasa, querrás decir. -Oye...

¿Vives en una furgoneta?

Sí, en esa.

Pero no lo digas con esa cara de asco. Si entras, flipas.

Bueno, ya te la enseñaré.

Claro. -Me voy. Llego tarde.

Si te vas a parar a oler cada flor, no acabamos nunca.

Mi padre siempre decía:

"Non avere frita, notti preoccupare.

Vale la pena fermarsi ad annusare i fiori".

¿Sabes lo que quiere decir?

Que no tengas prisa, no te preocupes y no sé qué de las flores.

Que hay que pararse a oler las flores.

Si no, ¿para qué estamos aquí?

Para colocarlas antes de mediodía.

Uy.

¿Visita del "siñorino" en mitad de la mañana?

Ve preparando la cartera. (ANDREA) Hola.

¿Tú no tienes hoy clase? -Sí. Estoy en el recreo.

Ah, déjame que lo adivine.

Como tenías media hora, vienes a ayudar a tu madre.

Eh... Sí, eso también.

Pero ¿me podéis dejar 50 pavos?

¡Eh! ¿Qué te he dicho?

Tengo que pagar mi parte del local, del alquiler.

Pero ¿tiene que ser ahora?

Sí. Si no, no podemos tocar hoy.

Está allí Mauro con el coche esperando a que le dé el dinero.

¿Tocáis esta noche?

Claro que sí. Si lo sabes.

Lo sabe perfectamente.

Teníamos pensado ir. Vamos, si tú quieres.

Sí, me da igual.

No te da igual. ¿Quieres que vayamos?

Luego dices que te agobiamos. -Queremos ir,

pero no queremos agobiarte. -No.

Si a mí no me importa. Haced lo que queráis.

Lo único, los 50 euros, porfa.

Va, Cristi.

(ANDREA) Qué bien huele. (PAOLO) Sí, sí.

¡Gracias! Con lo que saque os lo devuelvo, del concierto.

Adiós. -¿Y un beso para tu padre?

¡Que esos 50 son de los dos!

Que no es lo que estás pensando. Han sido solo unas birras y ya está.

Ya...

¿No serás el novio dice mi padre que hablaba con ella por teléfono?

Pero ¿qué dices, Samuel, tronco? Te estás rayando.

Además, tú no querías nada con ella. ¡Pues ya está!

Pero hay un código de la amistad.

Un colega no se fija en la tía a la que le gusta su amigo.

Mira, Samuel, paso de discutir contigo, tío.

Te pones en este plan y no se puede hablar contigo.

¿En qué plan?

En este plan. ¿Te gusta Carla?

Pues muy bien. Para ti.

¿Qué hacemos? ¿Vamos o no vamos?

Ya has oído: no quiere que vayamos.

¿Cómo que no? ¡Él ha dicho que le da igual!

¿Y qué va a hacer, qué nos va a decir,

que no vayamos cuando le hemos soltado 50 euros?

¡Qué poco conoces a tu hijo!

Él está deseando que vayamos a aplaudirle.

Lo que pasa es que no quiere que nos sintamos obligados.

Además, a él, cuanta más gente vaya, mejor.

Que ellos van a taquilla.

¿Tenemos que pagar entrada también?

Doménico se quedará en la pizzería.

¿No estamos abusando un poco de él? -Para eso están los amigos.

Perdón...

Nacho.

Venía a por flores para Rosa, pero no he podido evitar escucharos.

Si necesitáis a alguien que os eche una mano

conozco a la persona perfecta: Lorena, mi cuñada.

Es que sería solo para esta noche.

Perfecto. Así os sirve de prueba a vosotros y a ella,

por si más tarde necesitáis ayuda.

¿Por qué no? Tiene experiencia,

es espabilada, tiene don de gentes.

No lo sé, dile que se acerque a lo largo del día y lo vemos.

Genial.

Me llevaré estas. -Ah.

Son 20 euros.

¡Venga! -¡Chao!

¡Mira, para la entrada!

Tienes el tobillo como una berenjena.

Cuidado.

¡Cuidado!

Más suave.

No me seas quejica, Jesús. -Es que me estás dando donde duele.

En eso consisten las friegas con alcohol de romero.

Si te las doy en la otra pierna no funciona.

Seguro que no te quejabas tanto delante de esas chavalitas.

Cada vez que lo pienso...

Tú allí, en la discoteca, rodeado de la chavalería...

te harían descuento por la tercera edad, ¿no?

Mira, Valeria, te lo agradezco mucho, pero si vienes a reírte de mí,

mejor que no vinieras. -No.

Me estoy riendo contigo, que es otra cosa muy diferente.

¿Te lo pasaste bien, por lo menos?

La verdad es que sí.

Las chicas eran muy amables. Conocían a todo el mundo.

Vamos, que pasaron de ti, ¿no?

Sí... ¡No, no! Bueno,

un ratito que iban a saludar a la gente,

pero luego volvían conmigo. -Sí, claro.

Cuando se les acababan las copas, no te digo.

Y después se volvían con los jóvenes de su edad,

que son los que al final rematarían la faena, ¿no?

Bueno, porque me pasó eso,

si no, ya te digo yo quién iba a acabar rematado.

¿Te acompañaron al hospital por lo menos?

No. Ellas querían, pero yo insistí en que se quedaran allí.

Vamos, que se fueron...

Sí, a rematar con los de su edad.

¿Para qué voy a engañarte?

De verdad, Jesús... Vaya plan, ¿eh? Vaya plan.

Te podrías haber muerto y no le habría importado a nadie.

Buah, no seas exagerada. Nadie se ha muerto por una torcedura.

Bueno. Ya está.

Que tendrás algo que hacer. -Sí, bueno.

Pero espera, antes de irme, cuidado, te he traído un regalo.

Espera, que lo he dejado fuera.

¡Tachán!

Es que a tu edad un esguince puede durar mucho tiempo.

(SERIO) Muchas gracias.

¿Quieres que te acompañe a la puerta? -No, gracias, déjalo.

Tú reposa, que buena falta te hace.

¡Hasta luego!

¡Bastoncito!

Paolo, que estoy pensando que no hace falta

que contrates a nadie esta tarde para la pizzería.

Que entre semana no hay tanta gente. Yo creo que Doménico se encarga.

Cristina, ¡pero como va a estar Doménico solo en la cocina

y además sirviendo las mesas!

No, no, no, ya está decidido.

No quiero que vaya por ahí diciendo que le exploto.

Bueno, como tú quieras. Yo ahí lo dejo.

Hablé con Andrea: nos ha reservado las dos entradas para el concierto.

Pero ¿te ha cogido el teléfono?

A estas horas tendría que estar en clase.

Está justificado: tiene un concierto.

El pobre. No ha vendido ni 20 entradas.

Eso no le da ni para pagar el local. -Si es que es un snob.

Yo entiendo que le guste el jazz, pero el jazz no vende.

Todo es trap o rap o reggaetón o reguetrap.

Pero si es lo que le gusta...

Cuatro gatos van a ir.

Pero si yo le dije...

que lo ayudaba a hacer un cartel, pero no quiso.

Por algo sería, ¿no?

No sé por qué lo dices, ¿eh?

Que a mí se me da bien el diseño gráfico.

A ver, Paolo, usar una plantilla de un clip con ojos y letras en cursiva

no es diseño gráfico.

Mejor que nada, ¿no?

Si no han vendido ni 20 entradas.

Este "ragazzo" se nos hunde.

Ya. Después del mazazo del Liverpool y ahora esto.

Ya. Si al menos tuviera amigos...

Bueno, alguno tiene. -Son todos mayores.

Los de la banda ¿cuántos años tienen? Nuestra edad, ¿no?

Mayores. Si es lo que tiene el jazz, que le gusta a los puretas.

Pero ¿Jonathan y Samuel van a ir?

¿Ellos? Qué va, ellos tienen otro rollo. ¡No!

¿Tú sabes quién podría ir al concierto?

¿El hijo de Celia?

Sí.

¿Tú crees que gustará el jazz?

No sé, pero la pobre me da pena, todo el día con el niño.

Igual le viene bien.

Las entradas. -¡Andrea!

Toma. ¿Tenéis algo de comer para mí?

¿Ya, hijo? Pero si son las 13:00.

Ya, es que quiero ir a ensayar. Está Mauro ya allí.

Voy a ver qué hay hecho.

¡Mi gordito! -¿Gordito por qué?

Si ya voy teniendo bracito. Mira.

¿Por qué me llama gordito?

Cosas de tu padre...

¿Sabes a quién le puede interesar el concierto?

¿A ese?

No sé, es un poco raro. No te mira a los ojos cuando habla.

Bueno, quizá no tiene muchos amigos

pero igual le viene bien airearse.

No sé... -¡Anda venga!

Es una entrada más, eso sí. -Claro, díselo.

Pero te lo traes tú a la vuelta. -¡Sí, díselo!

(RESOPLA)

¿Este ramo lo has traído tú?

Ah, ¿lo dudas?

¿Es que tienes otros amantes y no lo sé?

Bueno, es que...

¿A qué se debe? No es mi cumpleaños.

Ni es nuestro aniversario. ¿Se me pasó alguna fecha?

¿Necesito una excusa para regalarle flores a mi mujer

y recordarle lo mucho que la quiero?

Para nada.

Y, por eso, porque te quiero con locura,

he decidido que voy a ir a terapia contigo.

Ah...

¿No te hace ilusión?

Bueno, no sé. Es que... La idea era que fuera yo. ¿No?

A mí también me vendrá bien.

Que tú eres más de exteriorizarlo todo,

pero lo de Noa es algo que nos afecta a los dos

y no te quiero dejar sola en esto.

Gracias.

(CARRASPEA)

Si molesto puedo venir en otro momento, tortolitos.

No. ¿Qué pasa?

Nada, me llamó Nacho. ¿Qué querías?

Ah, sí, tengo una buena noticia.

¿Qué te parecería trabajar en la pizzería de Paolo?

Me parecería estupendo.

Sería solo algo puntual. Para esta noche.

Bueno, si le gusto igual me llama más.

Como dicen, trabajo llama a trabajo.

Sí. -Me han dicho que te pasaras por allí

para hablarlo. -¡Genial!

¡Pues voy ya!

Nacho...

Gracias. -Nada.

Pero bueno, eres de lo que no hay, ¿no?

Hace nada estabas mosqueado

porque pensabas que ella me estaba manipulando

para trabajar aquí en el bar.

Y ahora le consigues un trabajo.

¿Es para comerte o no es para comerte?

Lo es.

Tengo al hombre más generoso y más comprensivo del mundo.

¿Eso es lo que le vas a decir? -¿A quién?

A la terapeuta. -Anda.

¿Y cómo sabes que es una terapeuta y no un terapeuta?

En las películas suele ser una mujer muy atractiva.

Ah. Por eso quieres venir conmigo.

Por eso.

Por eso y porque quiero que lo nuestro funcione.

Deberías ponerlas en agua. Para que no se estropeen.

(SUSURRA) Me encantan.

Eh, ¿qué pasa?

No puedo entrar al colegio porque mi madre no pagó la mensualidad.

Preferiría no estar aquí. Es hora de estar en el colegio.

Tampoco hace falta que me cuentes tu vida, tío.

Tú preguntaste.

Sí, pero era un "¿qué pasa?" de... "¡Eh!".

Bueno, da igual.

Voy a dar un concierto. A lo mejor te apetece venirte.

¿Qué música es?

Así como... Jazz.

El jazz es la música menos escuchada de internet.

De cada 10 000 descargas solo una es de jazz.

De hecho está por debajo de... las rancheras,

las jotas y las marchas militares.

Gracias. Ya sé que el jazz no está petándolo, que digamos.

Eh...

Mira, es aquí.

Mis padres van a ir, si te apetece acoplarte con ellos.

Aquí solo pone la hora y el sitio.

¿Qué más quieres que ponga? -El nombre del grupo.

Ay, es que no tenemos nombre todavía.

Pues vaya grupo.

(RESOPLA)

Bueno, me voy. Si luego vienes, pues... nos vemos.

Pues ya está.

Bueno, ¿qué?

Al final vas al concierto de mi hijo, ¿no?

Él quiere quedar pero a mí no me apetece.

Prefiero estar solo. Menos en el colegio,

que prefiero estar con gente.

A veces está bien estar solo,

pero estar con gente no está nada mal.

Así te entretienes.

Bueno, vale. Así me entretengo.

Pero ¿luego me devolvéis a casa?

No te preocupes por eso. -El terapeuta dice que mi madre

debe dejarme más espacio porque tengo 17 años.

Estupendo, porque así no se negará.

Supongo, porque le hace caso al terapeuta.

Ya verás lo bien que te lo pasas.

Pero ¿si me aburro me devolvéis a casa?

Te lo prometo.

Me voy, ¡hasta luego!

Cuando termines te vas al almacén, que necesito una pierna de cordero.

No he parado en toda la mañana.

Ni yo tampoco, y no me quejo.

Y los pedidos tienes que hacerlos tú. -¿Los pedidos?

Pero cómo voy a... -Ni peros ni peras.

Germán no está bien y no viene. -No está bien.

No. -¿Que está enfermo?

Sí, ¡ese lo que tiene es cuento!

¿Cómo que cuento? -Pues cuento.

Que es un niño pijo. ¡Joder!

Otros con el mismo dolor de barriga hemos venido.

No nos hemos quejado. ¡No es justo! -Si quieres justicia, al juzgado.

Esto es una carnicería, y entregamos antes de abrir los restaurantes.

Tienes que cubrir a tu compañero.

Si no te gusta ahí tienes la puerta.

Si no salieras tanto por las noches entre semana no estarías tan flojo.

Ya... -Uy, Elías.

Germán, ¿cómo está?

¿No ha venido?

No. Ha llamado, que no estaba bien. Algo que cenó, dice.

Ah, algo que cenó. Sí.

Yo creo que fue algo que tomó después de cenar.

Carmen, que te la ha metido doblada.

Que mi hijo ayer se corrió una juerga de padre y muy señor mío.

Mi niño lo que tiene se llama resaca.

Ahora, que te está bien empleado.

Porque tú lo has contratado simplemente para darme por saco

y te ha salido mal la jugada.

Muy bonito eso de malmeter contra hijo

para que lo eche. Pero no te vas a salir con la tuya.

Tú misma... Ya te darás cuenta del fichaje que has hecho.

¡Lince!

¿Y a ti qué te pasa? -¡No, nada!

Que... ha dicho que está con resaca. -No te enteras de nada, chaval.

Ha dicho que se fue de juerga.

Vamos a ver. Que te quedas con lo que quieres.

¿No ves que lo que quiere su padre es echarle?

A ver, si le has parado tú. Él no te iba a contar nada.

¡Mira, ni media palabra más!

Hay algo que se llama compañerismo, y tú no tienes ni idea de lo que es.

Ya. ¿Compañerismo es dejarme a mí tirado y dejarme con todo?

No. Compañerismo es "hoy por ti y mañana por mí".

Si Germán está enfermo por lo que sea, se le cubre y punto.

Eso es lo que se llama trabajar en equipo.

¿Entendido?

Entendido. -¿Y?

¿Y, qué?

¡Almacén, pierna, movimiento!

¿No pueden darme la cita un poco antes?

Uf. Es que me parece muy tarde.

Bueno, pues me lo pienso y ya les digo algo.

De acuerdo. Pues muchas gracias. Muy amable.

¡Hola!

¡Hola! Perdona, es que... estaba a otra cosa.

¿Qué pasa, que estás muy seria?

Pues lo de siempre. Germán sigue igual de rebelde.

Sale todas las semanas, no quiere estudiar...

Y encima se pone a trabajar con las Pacheco.

En fin, los hijos. ¿Qué te voy a contar?

¿Y con Elías, qué tal? Bueno, esa es otra.

Es que se pasan todo el día discutiendo.

No, digo vosotros, que qué tal vosotros.

Ah, ¿yo? Bien, bien... Ahí andamos.

¿Te ha contado que ayer hablé con él?

Sí. Algo me dijo. Fui bastante clara.

Le dije que tú también tienes tus necesidades

y que ante los problemas de pareja

a veces lo mejor es abrir la mente. Ya.

Bueno, el pobre ha puesto de su parte:

ayer intentamos usar el... el regalo en pareja,

Pues que no funcionó. No nos sentíamos cómodos.

¿Y qué piensas hacer?

Pues no lo sé.

Pero la verdad, yo ya estoy un poco saturada del tema, ¿eh?

No vayas a rendirte.

No, pero si yo estoy buscando soluciones.

A mí me gustaría ir a un terapeuta de pareja con él,

pero como él no cree en estas cosas...

Si de hecho acabo de llamar a uno.

Pero me da cita para dentro de un mes.

Bueno, mejor que nada... Si da igual.

Si ni siquiera sé porque he llamado.

Si es que él no quiere ir, no cree en esas cosas.

Yo tengo una clienta, Luz, simpatiquísima.

Ella lleva temas de familia y pareja.

Dicen que es muy buena y que su consulta está llena.

Miro a ver si tengo el teléfono. No.

Que sí. Es un momento. Déjalo. Si al final...

Es un momentito solo. A ver dónde está.

Muchas gracias. Sé que es solo por una noche,

pero me viene muy bien, y me apetece.

Qué bien. Entonces empiezas dentro de una hora.

Me voy, que tengo unos encargos, pero luego tendrás aquí a Doménico.

¿Y si me quedo ya? No tengo otra cosa que hacer.

Pero hasta dentro de una hora no viene nadie.

Pero así veo cómo va la cosa y me organizo con Doménico.

Ah, bueno. Entonces os dejo.

Y cualquier cosa, llamadme, ¿de acuerdo?

Chao, Paolo. -"Buonasera".

Chao.

¿Te ayudo? -No, gracias.

Ya estoy terminando.

Lo hacemos juntos y así ahorramos tiempo.

Vas a tener tiempo de sobra.

Es que... entre semana no suele venir casi nadie.

Oh, ¿para mí? Gracias, qué amable.

¿Tú también eres de Nápoles?

Sí.

Pero llevas mucho tiempo aquí, ¿no?

Porque no se te nota mucho el acento de Nápoles.

Sí.

Dicen que Nápoles es muy bonito, ¿no? Yo nunca he estado.

A mí me lo parece.

¿Te gustaría volver alguna vez?

Puede ser. -¿De verdad eres italiano?

¿Por qué?

Contigo no se cumple eso de que no paráis de rajar, ¿no?

Los tópicos no siempre son ciertos.

Ah, sí.

No intento ligar contigo, ¿eh?

Por ahora. Igual después de unas cuantas de estas...

Estamos aquí para trabajar.

Sí, sí. Perdona.

Es que estaba intentando entablar conversación y comunicación, ¿no?

Como queda mucho rato para que venga gente...

Cómo no viene nadie hasta dentro de una hora.

Y luego tampoco.

Hoy hay una promoción en una pizzería de esas de comida rápida.

Lo llaman pizzería y son cachos de pan con tropezones.

¿Sabes que le ponen hasta piña a la pizza?

Qué asco. -Es que la gente

ahora prefiere cantidad a calidad.

A lo mejor aquí podéis ofrecer las dos cosas, ¿eh?

Toma, aquí lo tienes apuntado.

Luz Argüelles.

Es sexóloga, psicóloga, lleva terapia de familia y de pareja.

Dicen que es muy buena.

¿Y tú has ido alguna vez?

¿A Luz? ¡No! Bueno, a cualquiera en general.

Hasta ahora no me ha hecho falta.

(CARRASPEA)

¿Qué hacéis? Pues nada.

Aquí, ayudando a regar las plantas.

Ya. Y de paso le cuentas nuestra vida, ¿no?

Pues no. Estábamos hablando de nuestras cosas.

¿Qué pasa, Elías?

¿No pueden hablar dos amigas sin que tú metas cuchara?

¿Tú no tienes un marido que te entretenga?

Que estás todo el día metiéndote en la vida de los demás.

Con mi amiga hablo lo que quiero. Te gusta malmeter...

Elías, ¡basta ya! Mira, lo siento, Adela.

Entro.

De verdad. Pero ¿se puede saber qué te pasa?

Que no me gusta que se metan en mi vida.

¡Que no hablábamos de ti!

¿O no te cabe en la cabeza que tú no eres nuestro único tema?

Bueno. Pues por si las moscas.

Mira, Elías, empiezo a estar ya muy cansada.

Tengo el teléfono de una psicóloga,

pero la verdad, no sé si vale la pena, sinceramente.

Dime ¿tú quieres solucionar el problema sí o no?

Porque ya te he dicho mil veces

que tengo toda la paciencia que haga falta,

pero si tú vas a estar así, cerrado como una ostra, entonces no.

¡Entonces no!

Decías que no querías ser un antiguo. Pues mírate.

Mírate, comportándote como un carca. Pero de manual.

Tú antes no eras así.

¿Recuerdas el último viaje a Londres?

Ahí lo pasamos bien, ¿eh?

Pues eso es lo que quiero.

Que volvamos a eso, a ese buen rollo.

¡Que no hace tanto tiempo, joder!

¿De dónde has sacado el teléfono?

Pues de internet.

Luz Argüelles.

No piensas ir, ¿verdad?

Pues sí. Voy a ir.

Vamos a solucionar esto de una vez por todas.

¿De verdad?

Te lo prometo.

Vaya, pero si es el mismísimo Lázaro, que ya anda.

Sí, parece que el masaje que me has dado ha sido milagroso.

Si es que la que sabe, sabe.

Hombre, no soy tan buena como las tailandesas,

pero a esas hay que pagarlas.

¿Ya vas a empezar?

Oye, que yo estaba hablando de masajes terapéuticos.

Si tú estás pensando en los otros, por algo será.

Pues no hay tanta diferencia, ¿eh?

Que empezaste por un pie, seguiste por la pantorrilla

y, si no te paro, acabas en el Monte del Olimpo.

Sí, hombre. En la isla de Perejil iba a acabar, no te digo.

Más quisieras tú. -¿Más quisiera yo?

¡Pero si me vas buscando!

Si hasta me haces regalitos y todo.

Pues sí, y no sé para qué.

¿Qué pasa, que se te olvidó coger el bastón?

Te falla también la memoria, ¿no? -No, no se me ha olvidado.

Es que no me gusta.

No te lo dije esta mañana para no enfadarte,

pero eso son regalos para viejos.

Es que no es cuestión de viejos o no.

Es cuestión de descargar el peso de la pierna.

¿No ves cómo voy? Si voy perfectamente sin él.

Claro, porque te he dado esta mañana masajes de alcohol de romero,

pero como sigas apoyando, verás tú mañana.

Mira, te voy a decir una cosa:

prefiero perder la pierna que usar ese bastón.

Así que si lo quieres te lo devuelvo.

Ingrato... -O mejor, ¿cuánto te ha costado?

Qué poquita clase tienes, Jesús.

Qué poquita.

Señoritas, pasen por aquí que van a estar mejor que fuera.

¿Dónde estabas?

Pensé que si salía a buscar gente... -¡Lorena!

No te hemos contratado de relaciones públicas.

Te hemos contratado como camarera.

¿Y... de dónde has sacado a esas chicas?

Mira, estaban saliendo de la escuela de danza.

Se me ha ocurrido ofrecerles una promoción de dos por uno.

¿Un dos por uno? -Sí.

¿Nos quieres arruinar?

No, solo en las pizzas.

La gente se deja la pasta en las bebidas y los postres.

Ya. ¿Y no te parece que lo deberías haber consultado antes?

Sí, lo siento. Mira, es que me pasó en el momento y...

Como no tengo tu teléfono... Es una buena idea.

A ver qué dice Paolo. -Le va a encantar la idea

en cuanto vea la caja. Tú lo has dicho antes:

la competencia ofrece cantidad. Nosotros también ofrecemos calidad.

¿Nosotros? -Vosotros quiero decir. Perdóname.

Es que tengo mucho espíritu de equipo.

Bueno, si quieres les digo que se vayan,

que me he equivocado, que la promoción es otro día.

Y nos quedamos aquí solos.

Yo sigo con el tercer grado y tú sigues contestándome con monosílabos.

Aún no te he preguntado si tienes novia,

ni de qué equipo de fútbol eres, no hemos hablado de política...

¿Les digo que se vayan?

Que se queden.

Ya verás...

Bueno, chicas, ¿qué vais a tomar?

La madre que me parió.

¿Qué pasa?

Esta es la... la cuenta de los estudios del niño.

¿Tú no ves nada raro?

Mira.

Hace dos días, un pago de 200 euros.

¿Qué hemos pagado nosotros hace dos días de esa cuenta?

Nada, que yo sepa.

¿Y estos otros 150 euros de ayer?

Ha cogido la tarjeta.

Pero ¿no le cambiaste el número secreto?

Chao, me piro.

Buah, qué caras.

A ver, ¿ahora qué ha pasado? ¿Que qué pasa?

Que has cogido la tarjeta de crédito de los estudios.

Ah, es eso. Sí...

Tuve un problema de "cash",

y como las Pacheco aún no me han pagado...

Pero tranquis, que cuando cobre lo repongo. No hay problema.

Dame la tarjeta.

Dame la tarjeta.

Buah, mira que sois dramáticos.

Que no es para tanto. No es tan grave.

¿De verdad que crees que no es tan grave

gastarte el dinero de los estudios en salir?

No me he gastado el dinero. Me he gastado algo de dinero.

Que, por otra parte, estaba ahí muerto del asco.

He decidido hacerme un autopréstamo.

Que devolveré. O sea, no hagamos una montaña de esto, ¿vale?

Y ahora, perdonadme, pero... me voy, porque me esperan.

Espera, espera, espera.

Tú hoy no sales.

¿Cómo, que no...?

Que no sales.

Llama a tus amiguitos y les dices que no vas a ir.

Tú hoy duermes tus siete horas y mañana te vas a trabajar.

Tú estás flipando si crees que me voy a quedar aquí.

No tienes dinero, idiota.

Ya me invitarán.

Pero ¿qué coño haces?

Tú vas a hacer en esta casa lo que se te diga.

Dame las llaves. No.

Que me des las llaves. No.

Dame las llaves. Germán. Para, por favor.

Yo flipo.

O sea, yo flipo. ¿Qué vais a hacer, encerrarme en casa?

No. Mañana, a las 8:00, cuando vayas a trabajar, te devuelvo tus llaves.

Si creéis que me podéis encerrar como a un perro,

estáis flipando los dos.

Esto no se va a quedar así.

Espagueti carbonara, margarita extra de queso

y diábolo para la mesa tres. -Oído.

Y una cerveza. -Vale.

¿Qué? Buena idea lo del dos por uno, ¿eh?

Está lleno. -A ver qué dice Paolo.

A ver qué dice Paolo no, le va a encantar.

Es que eres un poquito vinagre, cariño. Un poquito vinagre.

Gracias. -¿Qué pasa, bambina?

¿Tienes mesa? Silla no necesito. -Pues mira, esa para ti.

Pues para allá que voy.

Eh, ¿me recomiendas una?

Cualquiera.

¿Qué te pasa conmigo, tío?

Nada, no me pasa nada. -Venga, que no soy tonta,

que cuando te traje los papeles estabas superborde,

y esta mañana también.

¿No me dijiste que pasara de ti? Pues eso hago, pasar de ti.

Pero eso era antes de que fuéramos amigos.

No. Conocidos con buen rollo.

Vale. Bueno, ¿qué, te quedas a mi lado?

Aunque sea para compartir el dos por uno.

Ni de coña comparto el dos por uno. Dos pizzas para mí.

Estoy canino. -Y yo.

Lo digo por ti, que te estás poniendo fondón.

¿Fondón? Mira, acero para los barcos.

¡Hala!

¿Acero para los barcos?

¿Es una expresión de tu abuelo?

¡Eh, vente!

¿Qué quieres, compartir pizza?

¿O quieres ponerte fondón como tu colega?

(JONATHAN) No. Qué va.

Solo estaba buscando a... Germán. Pero me piro ya.

Siéntate con nosotros. ¡No seas rancio!

¿Seguro? -Sí, lo que pasa que el dos por uno

lo compartes con la sietemesina.

¿Qué me has llamado? -¿Qué?

¿Qué dices?

Que te denuncio. -¿Tú a mí?

Empezaba a preocuparme. ¿David?

¿Qué ha pasado?

La música estaba muy alta había mucha gente

y se ha agobiado mucho.

¿Dónde había mucha gente? En el concierto.

¿No te dijo que iba al concierto? No, me dijo que estaba con Andrea,

y creí que estaban con la consola. No puede ir a un concierto.

¿Cómo se te ocurre, Cristina?

Era un concierto de jazz. Era un local pequeño.

Nos dijo que tú le diste permiso. No, yo no le di permiso.

Tiene Asperger. ¡No puede ir a esos sitios!

Te lo dije esta mañana.

Lo siento mucho. -Tú eres la que sabe

lo que David puede hacer y no puede hacer.

Nosotros no tenemos ni idea.

Le llevamos con la mejor intención.

Pues gracias. No sabéis cuánto me va a costar calmarlo ahora.

Perdona, pero no creo que sea nuestra culpa, ¿eh?

Ah, ¿no? ¿Entonces de quién es? Pues tuya.

Eres tú la que no ha estado pendiente de tu hijo.

Ah, ¡fenomenal! Qué bien.

Una persona más que me dice cómo cuidar a mi hijo.

Cristina, ¿nos vamos por favor? -Sí, mejor.

Buenas noches.

Buenas noches.

(Puerta cerrada)

David.

David, cariño, abre la puerta.

Cariño.

Cariño, ¿me quieres contar lo que ha pasado?

¡No quiero!

Pero ¿tú estás bien? No. No estoy bien.

Me agobié mucho y es por tu culpa.

¿Por mi culpa? ¿Por qué por mi culpa?

Tú querías que quedara con Andrea.

Ya, pero es que tú no me dijiste que ibas a un concierto.

Porque necesito mi espacio.

David, abre la puerta, que todavía no has cenado.

Hijo, ¿quieres que te prepare leche con galletas? ¿Eh?

Venga, cariño.

Háblame, David, por favor.

Asunción, buenas noches.

Sí, mira, quería...

bueno, creo que tenemos que hablar de David.

No sé si tienes un hueco mañana para vernos.

Si, a la hora que tú quieras. Claro.

Muy bien, hasta mañana entonces. Adiós.

Venga, no me jodas...

¿En serio te duchas en todos los gimnasios?

Qué poca intimidad. -Pues sí, muy poca,

pero mira, a cambio, no tengo que hacer el baño

o gastar en agua caliente y luz.

Que sí. Que le flipa vivir en una furgoneta. No lo dice por decir.

Pues claro. Lo que mola despertarse cada día con vistas diferentes.

¡Bueno! -¿De qué vas, fantasma?

¿Qué vistas? Si solo tienes vistas al contenedor azul.

¿Qué, cómo vais por aquí, chicos? -Pues secos.

¿Otra ronda o qué?

Digo. -Pero esta la pago yo.

Menos mal. Pensé que te hacías la loca.

Ponle tres cervezas a la chica. -Vale.

Es una tía guay, ¿eh?

¿Verdad? Y tú todo el rato sacándomela de la cabeza.

Porque pensaba que nunca podríamos llegar a ser amigos de ella.

Pues ya ves. Al final Holanda sucumbió a mis encantos.

Oye, que esta mañana, pues... siento si he sido un gilipollas.

No pasa nada, tronco. Somos colegas, ¿no? Casi hermanos.

Mi "brother".

No discuto contigo por una pava, que te quede claro.

Pero bueno, pero bueno, haciendo manitas.

¿Molesto o qué? -Sí, un poco.

Sí. -¿Sí? ¿Qué?

(JONATHAN) No, para nada.

A ver, en realidad le estaba pidiendo disculpas

porque a veces soy un poquito bocachanclas.

A veces. Un poquito.

Joder, si es que las pones a huevo...

¡Venga, va!

Por que... los malos rollos se queden atrás.

Venga. -Eh, un momento.

Esto hay que inmortalizarlo. El primer día que salimos los tres.

(CARLA) ¿Para ti esto es salir? Qué blandos sois aquí.

Anda, anda, venga.

Vamos a brindar. -Arrimaos un poco, ¿no?

Venga, va. ¡Por la amistad!

¡Por la amistad!

Elías, yo no sé si prohibirle salir es la mejor solución.

¿Y qué hago, eh?

Pues no lo sé, pero ¿esto es lo que vas a hacer?

¿Dejarle encerrado hoy, mañana, pasado

y así hasta que se vaya de casa?

No... no lo sé, Adela.

Pero vamos, que este no sale hoy, eso ya te lo digo yo.

No me gusta que estéis echándoos pulsos cada día

a ver quién puede más.

Bueno, pero ¿tú crees que a mí me gusta?

De entrada ya me toca pasar toda la noche aquí

montando guardia para que no salga. Pero que no sale hoy.

Este no sale por mis santos...

Bueno, pues entonces tú haz lo que quieras,

pero es que yo estoy muerta. Me voy a dormir ahora mismo.

(Telefonillo)

¿Y ahora quién será?

¿Sí?

Sí. ¿Quién...?

Sí, sí, les abro. Suban.

¿Quién era?

Es la Policía. Buscan a Germán.

Si, les he llamado yo.

¿Sabes qué pasa?

Que soy mayor de edad

y no podéis retenerme contra mi voluntad.

¿Pero tú no tienes vergüenza?

No me has dejado otra opción.

Que... ¿qué hacemos?

¿Bajo y les digo que está todo solucionado

o quieres hablar tú con ellos?

Las llaves.

Una jugada muy rastrera, ¿eh?

He tenido al mejor maestro del mundo.

Adiós. Y no me esperéis despiertos.

Te quiero, mami.

¡Ir al psicólogo es de cobardes!

Lo cobarde es no enfrentarte a tus problemas.

No, ahí estás equivocado.

Lo cobarde es dejar que el problema te lo solucione otro.

No hay nada de valiente en eso.

Tú puedes hacer lo que quieras.

No, eso no es verdad. -¿Que no es verdad?

Tú puedes estar parado, llegar tarde, no venir a trabajar...

que la Pacheca no te va a decir nada con tal de joder a tu padre.

Creo que tú eres un chico que guarda muchos secretos

y no tienen que ver con la pizza.

Eso es verdad.

También sé amasar calzone.

¿Nada más?

Soy un hombre de capacidades limitadas, Lorena.

Permíteme que lo dude.

Tengo una colega que trabaja en un Escape Room

y me dio invitaciones para los tres.

Y son para hoy. Ya hemos cuadrado para ir.

¿Y a qué hora es? -Después de comer, hasta las 17:00.

Yo no puedo hacerme cargo de él.

Me jode darle la razón a mi suegra, pero...

Supongo que lo mejor es que vayamos con ella otra vez.

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Mercado Central - Capítulo 12

08 oct 2019

Adela sugiere a Elías buscar ayuda profesional. Cristina da a Adela el teléfono de una terapeuta de confianza.
Celia se enfada con Paolo y Cristina al enterarse de que David fue al concierto de Andrea.
Jesús insiste en demostrarle a Valeria que está hecho un chaval.
Lorena revoluciona la pizzería y abruma a Doménico.
Samuel, Carla y Jonathan consolidan su amistad.

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