Más que perros y gatos La 2

Más que perros y gatos

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Para todos los públicos Más que perros y gatos - Capítulo 3 - Ver ahora
Transcripción completa

Ana García Siñeriz nos presenta sus tres mascotas:

Kira, Rabito y Jack. Y nos cuenta

por qué nunca las abandonaría.

La llegada de un cachorro a casa es motivo de alegría,

pero también de responsabilidad.

Os enseñaremos cómo conjugar obligación y devoción.

Veremos cómo dos gatos mestizos sirven de apoyo

en el día a día de un grupo de ancianos.

Hoy, en "Más que perros y gatos", nos acompaña

Ana García Siñeriz, una mujer cuyo corazón

lo llenan su familia y su amor a los animales.

-Cuando éramos pequeñas teníamos perros,

teníamos gatos, teníamos hasta

una urraca que encontró mi padre una vez.

Con esos antecedentes no es de extrañar

que en la actualidad la popular presentadora

conviva con tres preciosas mascotas.

-Este es Jack y es un border collie.

Es el miembro más joven de la familia.

Tiene un año. Y, nada, se incorporó el año pasado

y nos ha hecho todo tipo de trastadas.

Pero le queremos. Mira lo que me ha hecho

este sinvergüenza. Y ni así.

Vamos, es que le hemos perdonado.

Mira cómo nos tiene la casa. Todo destrozado.

Se ha comido todos los muebles.

Este bicho ha sido. Este.

Kira. Mírala. Ven aquí. Ven. Ven.

Esta es la más... Es una perrita golden retriever,

que es buenísima, buenísima, buenísima.

Y luego tenemos una gata que nos encontramos

hace bastantes años ya. Es una gata muy salvaje, además.

Entonces, no estaba muy contenta de ver

que se incorporaban más mascotas a la casa.

Y sobre todo una perra con muchas ganas de jugar con ella.

Ella ya era una gatita más o menos asentada en la casa

y no le hizo nada de gracia. Entonces hubo, al principio,

unas peleas... Una quería jugar

y la otra la rechazaba completamente.

Y cuando se llevó un par de arañazos la perra,

pues ya comprendió.

Todo este equilibrio se rompió cuando llegó el tercero,

que ahora lo que más le divierte es perseguir a la gata,

que sale pitando y se sube a los árboles.

Kira es una perra, que los golden retriever,

los labradores son perros que necesitan ejercicio,

pero ella es bastante vaga.

Antes de que llegara Jack era como tener una alfombra más

en la casa. La teníamos allí

permanentemente instalada a nuestros pies.

Y sí, es muy cariñosa, es buenísima con los niños.

O sea, jamás... Bueno, de hecho,

nunca la habíamos oído ni ladrar.

Hubo un día que ladró y dijimos:

¿Pero quién es ese perro que está ladrando?

Y era ella.

Hoy Rabito se ha subido al tejado de la casa.

¿Seremos capaces de animarla a bajar?

Conseguir que nuestro perro atienda al llamarlo,

no solo sirve para que nos sintamos orgullosos

de nuestra habilidad y de su buen adiestramiento,

también es básico para la seguridad del animal

y para que los paseos sean más agradables.

-Tener un comando seguro de llamada

es importante porque nos puede evitar muchos problemas.

Por ejemplo, podemos prever una pelea.

Si nuestro perro acude a nuestra llamada,

podemos evitar esta situación.

Nos da seguridad en nuestro perro

y, por lo tanto, es muy probable

que lo dejemos ir a veces suelto,

que los paseos sean más tranquilos y más confiados.

Algo a tener en cuenta, es que, normalmente, siempre

que llamamos a nuestro perro utilizamos su nombre.

Y raramente utilizamos su nombre con un comando.

Al cabo del día nosotros llamamos a nuestros perros

muchísimas veces, por lo tanto, no es un comando.

Si yo llamo a mi perra: Volca, Volca,

no le estoy dando ninguna información.

Tiene que ser: Volca, ven. En mi caso utilizo el come.

Pero puede ser: Ven, siéntate, túmbate.

Siempre el nombre acompañado del comando.

Entonces, vamos a llamarla. a ver si funciona.

Volca, come.

Es súper importante en el comando de la llamada

utilizar un tono de voz alegre

y que motive al perro a venir.

Es muy diferente decir: (CON VOZ DURA) Bobby, ven.

Porque impone al animal. Que decir:

(CON VOZ DULCE) Bobby, ven. Venga, vamos. Volca, ven.

O sea, automáticamente estoy incitando al animal

a venir a mí. Estoy haciéndome atractivo para él.

Down. Muy bien, guapa.

En estos momentos está jugando con pelota,

que para es su gran motivador. Por lo tanto, dudo

que cuando la llame, vaya a venir.

En vez de pasarme diez minutos chillando: Volca, ven.

Volca, ven. Lo que voy a hacer es ir

hacia ella y voy a conseguir, o tengo que ser

suficientemente interesante y hábil para traerla aquí.

Esto es lo que deberíamos hacer siempre.

No dejar que el perro ignore nuestros comandos.

Volca, come.

Volca, come.

Un error que solemos cometer muchas veces

es que solemos llamar a nuestro animal

sobre todo cuando queremos regresar a casa.

Entonces, siempre la llamada se asocia

a la colocación de la cadena y se termina el paseo.

Si llamamos al animal de manera alegre...

Volca. Ven aquí, ven.

Premiamos, colocamos la cadena, andamos un poco

y volvemos a soltarlo. De esta manera, el animal nunca

predecirá que realmente el paseo y la diversión se ha terminado.

Normalmente lo que sucede es que luego nos ignora.

Volca.

Muy bien, guapa.

Ahora lo que puedo hacer es volverla a soltar.

Ya la tengo conmigo, la he sacado de esa situación,

la voy a volver a soltar.

No hace falta irse a países lejanos para encontrar

animales exóticos. Están bien cerquita.

Por ejemplo, en algunas regiones montañosas europeas.

Son los bergamascos, unos perros pastores

que lucen cabelleras casi jamaicanas.

Pero no son los únicos perros con pelaje

que se parecen a las modernas tribus urbanas.

Si el bergamasco os parece un poco hippie, no os mováis,

que pronto os enseñaremos a todo un punki de la pradera.

La llegada a casa de un cachorro es motivo de alegría,

pero también de responsabilidad.

Hoy, en "Más que perros y gatos", vamos a ver

qué necesitan nuestras crías y cómo alimentarlas correctamente.

Para empezar, los cachorros agradecen un lugar tranquilo

donde comer. También hay que cuidar su vajilla.

Mejor que sea metálica y antivuelco.

Es recomendable situarla sobre una alfombra individual

o papeles para facilitar la limpieza.

En el mercado hay alimentos específicos para cada edad.

De ellos depende el buen desarrollo óseo

y muscular de nuestro perro,

así como la salud de sus ojos, dientes y pelaje.

Si cuidamos su alimentación no necesitará

suplementos vitamínicos. Es más, conviene no incluirlos

en la dieta, a no ser que lo recomiende

nuestro veterinario

Las necesidades calóricas de los cachorros

son mucho mayores que las de los perros adultos.

Así, a los cuatro meses, necesitan el doble de calorías.

Estos requerimientos disminuyen hasta que al año y medio

termina el crecimiento.

Entre las seis y las ocho semanas de edad,

se debe alimentar al cachorro tres veces al día.

Esta rutina no debe variar. Le retiraremos el recipiente

20 minutos después de habérselo llenado.

No importa que se haya comido todo en 30 segundos.

Jamás debe comer huesos, ya que se pueden astillar

y pueden rasgarle las paredes del estómago o del intestino.

Otra costumbre muy perjudicial es darle nuestras sobras.

Si comenzamos a adiestrar a nuestro perro

cuando aún es cachorro, le premiaremos

con alguna golosina si responde correctamente.

Hablamos de golosinas caninas, no de dulces ni bollería.

Y recuerda que eso no debe convertirse en un hábito.

Estos consejos fáciles de cumplir alargarán la vida

de nuestra mascota y aumentará la satisfacción de tenerlos

muchos años a nuestro lado.

Lo primero que provoca un gato tumbado

son unas ganas irresistibles de hacer lo mismo.

Pero cuando llegamos a una edad en la que podríamos descansar

sin sentirnos culpables, sufrimos por ello

sin poderlo remediar.

-El gato... estos gatos u otros animales,

¿lo ayudan a usted a sentirse mejor?

-Bueno, por lo menos tienes algo que hacer.

Que a esta edad ya no tienes nada que hacer.

O sea, te levantas y dices: Bueno, ¿qué haré ahora? Nada.

Pasar las horas como se pueda y se acabó el rollo.

Y, en cambio, si tienes los gatos...

Ay, no, que tengo que darle de comer.

Ay, que tengo que sacarlo un rato.

Ay, que tengo que ponerlos otra vez en su sitio.

Pues es un aliciente

que te da un poco más de esto.

Juan, al que acabamos de ver, es un anciano de Cambrils,

en Tarragona. Otros abuelos de su municipio

disfrutan también de las ventajas de una terapia con gatos.

Paulina es otro ejemplo.

Ella padece una hemiplejia en el lado derecho.

-Cuando los acaricia, ¿mueve más la mano derecha o no?

-Sí. Huy.

Hola. -¿Le hace bien el gato?

¿Le hace bien? -Sí, me hace bien.

Totalmente bien.

-Los gatos para mí, como psicóloga,

pues son mis socios. Son...

Yo muchas veces incluso hablo con ellos. Les digo:

En esto me vais a ayudar, porque yo hasta aquí no llego.

Y sí, ellos solitos, como si lo supieran.

Surge de manera espontánea y te dan muchas sorpresas.

Y luego, como tienen ese carácter misterioso, ¿no?,

que ellos mismos indagan y observan,

pues se crean unas interacciones que muchas veces

los propios beneficios no son pensados,

simplemente surgen en la terapia.

-Hay veces que con ponerlos encima

y que se quieran escapar, hacemos una fuerza

que normalmente no la hacemos.

O porque hay una espasticidad o una flacidez.

O porque un brazo no funciona. Y tenemos que pelear,

entre comillas, en tenerlos sujetos.

Entonces, todo esto ayuda.

Unas manos completamente cerradas,

con poca movilidad, operada.

Una mano, la otra no. Pero vemos que aquí

van moviendo todo lo que es todo lo que puede ser.

Pero los beneficios que Nala y Cifi les llevan

a estos abuelos no se limitan a su dolor físico,

también alivian otros dolores más profundos y humanos.

-Se abren completamente. Se abren.

Y es como un facilitador el gato. Surge de manera espontánea.

Es un lubricante social. -Hay veces que también

se ponen celosos algunos abuelos. Porque lo tengo más yo que tú.

También es posible esto. O porque va a la falda

más de uno que de otro. También es posible esto.

Pero esto es humano. Esto es tener sensibilidad

y esto es tener aún capacidades cognitivas

para poder ver que el gato por qué no va a mí y va a otro.

-Hay ancianos que prefieren su cuidado.

Entonces, dentro de su cuidado, pues está

el que se dedica a darles de comer.

Y que eso produce unos beneficios en su responsabilidad,

en su sentimiento de utilidad.

Y lo que hace, pues es cuidar de otro ser vivo,

que es lo que a ellos les aporta el beneficio.

-Le voy a decir una cosa. Si es usted el que les da de comer,

los tiene muy hermosos. (RÍEN)

-Lo que digo es que están un poquito gordos.

-Bueno, eso sí.

Quizás, quizás les tendría que dar un poco menos. Eso es verdad.

Porque me parece que, como continúen así,

algún día harán... ¡puf!

Estos dos gatos se han convertido en valiosos aliados

para luchar contra el olvido.

Hablamos no solo del Alzheimer, sino de las lagunas de memoria

propias de una vida muy larga.

-Suelen ser recuerdos espontáneos que surgen, por ejemplo,

de animales que han tenido. Incluso les llaman

con el mismo nombre, porque lo reconocen como su animal.

O, simplemente, son recuerdos de su mundo interno.

Incluso sentimientos de soledad.

-Yo tenía un perro que le ponía la comida al suelo

con un plato.

Y decía: Esto no se puede comer todavía.

Se quedaba allí quieto y no se lo comía.

Y decías: Ahora puedes comer, pero un poco solo, ¿eh?

Y cuando yo le decía: Basta. Se retiraba y hala.

Cuando murió, murió bajo la mesa que yo trabajaba.

-¿Qué, Saturnina, lo llevamos a pasear un poquitín?

A pasear un poquitín, que así veremos lo guapo que está.

No nos queda claro quién pasea a quién.

Pero es indudable que cada paso y cada juego de Cifi y Nala

es para estos abuelos un alivio más potente

que muchas medicinas.

Hemos dejado a los hippies y aquí estamos con los punkis.

Esta cresta que veis, no ha salido

de la peluquería canina del barrio,

sino de las agrestes sabanas africanas.

Es la característica cresta del rhodesian ridgeback,

un auténtico cazador de leones que presenta

este característico pelaje en su lomo.

Unos rasgos que le señalan como una de las razas más fuertes,

leales y valientes de su especie.

Aunque si lo que esperáis es ver animales raros,

en unos minutos os vamos a enseñar a un perro de dos pares de narices.

-Pues Kira estaba un poco gordita y, de hecho,

está un poco gordita de más, y le dábamos cada vez menos

de comer, no sabíamos qué pasaba, cómo podía estar gorda.

Hasta que un día lo descubrimos el misterio.

Kira se come las bellotas. Aquí hay un montón,

mira, de bellotas por todas partes.

Las rompe con los dientes, se come lo de dentro.

Es como... Es un retriever, pero ibérico.

Como un cerdito.

A todo esto, teníamos una gata sobre un tejado.

No de cinc caliente, pero sí de teja castellana.

-Rabito. ¿Accederá Rabito a concedernos

un minuto de su tiempo? -Rabito.

Rabito.

Cuando oye esto... (AGITA LA COMIDA)

Sabe que tiene que bajar.

Rabito.

Esta es Rabito.

El tercer miembro de la familia y el más salvaje.

Hola, Rabito. Es una gata, ¿eh?,

aunque se llame Rabito.

Eso es que ha comido ya mucho.

Eh.

(LADRAN)

Muchas veces un tono de voz adecuado

y un comando reconocible no basta

para que nuestro perro acuda a nuestra llamada.

Es necesario emplear entonces un refuerzo positivo.

-¡Volca, come! Para tener una buena llamada,

es clave los premios o los refuerzos que utilicemos.

Eso quiere decir utilizar aquello que el animal

quiera desesperadamente. Puede ser comida,

puede ser pelota, puede ser un mordedor,

puede ser un juguete específico.

Hay un problema generalizado y es que los propietarios

suelen salir los primeros días con premios, con juguetes.

Y al cabo de dos o tres días, se cansan, se le olvidan.

Hay que pensar que tendremos una llamada segura y fiable

cuando ocho de cada diez veces el animal responda.

¡Volca, come!

Es muy importante salir de casa siempre preparado.

Por ejemplo, yo siempre llevo mis premios,

de comida, llevo mi pelota,

llevo... (PITA LA PELOTA)

Una pelota que hace ruido y que me puede ayudar

en un momento dado a hacer que el perro acuda a mí.

Es superimportante saber elegir los premios

en función de la situación en que nos encontremos.

Por ejemplo, en el exterior los premios tienen que ser

de más valor. ¿Por qué? Porque estamos compitiendo

con muchos estímulos, con otros perros

o con perras en celo, con olores diferentes,

con cosas visuales diferentes. Por lo tanto, el valor

de lo que le demos, tiene que ser mayor.

Voy a intentar llamarla con un trozo de comida apetitoso,

a ver si funciona. ¡Volca, come!

(SILBA)

El refuerzo que he utilizado, en este caso,

es comida realmente buena e intensa para ella.

Quiere decir que, seguramente, la próxima vez

que la llame, vendrá rápido a mi llamada.

Muy bien, guapa.

No olvidemos que cada perro tiene su propio carácter.

Así que no todos responden a los mismo estímulos.

Tranquilos, si la comida no funciona con el nuestro,

Maribel nos enseña otros trucos.

-Es verdad que hay perros que no les gusta la comida

y que, por lo tanto, no deberemos de utilizarla.

Puede ser en este caso pelotas, hay de todo tipo.

Mordedores, incluso palos que nos podamos encontrar.

En este caso voy a utilizar una pelota con sonido,

bueno, un juguete con sonido para llamar la atención de Volca.

Ella responde muy bien a todo lo que son pelotas

y son juguetes.

Volca, ven. (PITA LA PELOTA)

Muy bien, guapa.

El premio es poder jugar con la pelota.

Hay otros que tampoco les gusta jugar.

Y entonces, en ese caso, veremos si es que al animal

le gusta tirar, por ejemplo, correr,

si le gusta perseguir pájaros.

Muy bien, guapa.

Si les gusta estar con otros animales.

Tendremos siempre que buscar qué es lo que le motiva

para trabajar y para poder hacer una buena llamada.

Muy bien, guapa.

Si bien, a simple vista, podría pasar por E.T.,

este perro, que parece tener dos narices,

es un catalburun turco. Un perro poco conocido

fuera de Turquía, pero que es muy apreciado en su patria

por su sobresaliente capacidad como rastreador de largo alcance.

Pero lo que no son largas son las patitas

de este gato munchkin, el gato salchicha.

Alegre y juguetón como cualquier otro gato,

este capricho genético no le ha hecho perder

ninguna característica gatuna.

Si hubiera que elegir una sola cualidad

para definir al fox terrier, esa sería su alegría.

El origen de esta raza se remonta al siglo XVI

en Gran Bretaña y, como su nombre indica,

sus antepasados estaban ligados a la tradicional caza del zorro.

Veloces y bien pertrechados contra la intemperie,

actualmente son utilizados sobre todo

como perros de compañía.

En general se trata de perros elegantes y atléticos,

de altura moderada. No suelen sobrepasar

los 40 centímetros y su peso ronda los ocho kilos.

Tienen una complexión atlética,

con fuertes y musculosas extremidades.

Son muy característicos su cráneo plano

y las pequeñas orejas en forma de v.

Su dentadura es poderosa y cuentan además

con un buen oído y vista excelente.

Existen dos variedades cuya única diferencia es el pelaje:

el fox terrier de pelo liso y el de pelo duro.

Los colores más comunes son el blanco con manchas negras,

el leonado o el leonado negro.

Si hablamos de su carácter, podemos describirle

como un perro alegre, muy activo, inteligente

y sumamente vigoroso.

El fox terrier necesita mucha actividad

y mantenerse en constante ocupación.

Definitivamente, no es un perro para descansar con él

sobre tu regazo. Dado su tamaño,

los fox terrier se adaptan perfectamente

a la vida en un piso. Aunque es obligatorio

proporcionarle ejercicio de forma habitual.

La vida con uno de estos perros es una fiesta continua

y la familia lo apreciará desde muy pronto.

Vivaces y siempre dispuestos al juego,

ocupará con su alegría un lugar insustituible en la casa.

-Buenos días. -Hola. Buenos días.

¿Qué tal? Venga, ¿lo ponemos encima de la mesa?

Muy bien. ¿Cómo se llama? -Kitty.

-Kitty.

Muy bien, Kitty.

Hoy, en "Más que perros y gatos", queremos presentaros

al doctor Leishman. Él es el microbiólogo

que dio nombre a una enfermedad que compartimos

humanos, perros y gatos: la leishmaniosis.

-La leishmaniosis canina es una enfermedad infecciosa

producida por un protozoo, que se llama leishmania,

y esta enfermedad afecta sobre todo a los perros,

pero también puede afectar a las personas

y también puede afectar a otras especies como los gatos.

La leishmania es un protozoo, es un agente infeccioso

muy pequeño que se transmite mediante un vector

que es un insecto. Este insecto se llama phlebotomus.

Se da mucho en animales jóvenes.

Luego, en animales ya adultos se da menos.

Y en animales viejos vuelve otra vez a incrementar.

Un porcentaje muy alto, probablemente un porcentaje

casi de un 70 % de los perros, están infectados

por la leishmania.

Pero, en cambio, solo un porcentaje bajo

de estos perros desarrolla la enfermedad.

La leishmaniosis canina, en principio, se considera

una enfermedad sistémica, es decir,

que aunque dé signos clínicos en la piel,

muchas veces solo dan problemas en la piel,

se considera que es una enfermedad que afecta a todo el perro.

Hay una serie de insecticidas, concretamente,

una familia que se llama piretroides,

que se ha visto que tienen un efecto repelente

contra el vector y, por tanto, protegen,

potencialmente, a nuestro perro de la picadura

de este insecto, del phlebotomus.

No lo protege al 100 %, evidentemente,

pero ya reduce las posibilidades.

En Europa hay una tendencia progresiva,

probablemente por los cambios climáticos.

También, evidentemente, hay mayor movimiento

de personas y de animales de compañía

de unos países a otros. Está habiendo un, digamos,

aumento o extensión de la enfermedad

hacia zonas donde antes no existía.

Perros con rastas y crestas. Gatos con patas cortas.

Para acabar hoy solo nos falta un gato con orejas de soplillo,

el american curl.

No es que sus orejas sean especialmente grandes

o tenga el oído más fino que sus otros primos

de la especie felina. Sus orejas están simplemente

enroscadas o plegadas sobre sí mismas,

dándole este singular aspecto.

-Yo nunca abandonaría a mis perros,

a Kira ni a Jack ni a mi gata Rabito,

porque para mí son más que animales,

más que mascotas.

Son miembros de mi familia.

Se han integrado en nuestra casa.

Les queremos todos muchísimo.

Y yo creo que todos los que tenemos animales,

tenemos que ayudar a difundir el mensaje

de que una mascota no es un juguete,

es un miembro de la familia, hay que ser responsable

y hay que pensárselo muy bien antes de aceptar en tu casa

a un ser vivo

que te va a acompañar, te va a ayudar, te va a querer,

porque te quieren.

También te va a dar problemas, hay que saberlo,

durante muchos años. Y, además, lo que quieres

es eso, que te duren muchos años,

en salud y felices a tu lado.

Por eso yo jamás, jamás, jamás de mi vida

abandonaría a mis perros ni a mi gata,

pero a ningún animal. Jamás.

Nos despedimos hasta la semana que viene.

Mientras tanto, tú y tu mascota podéis visitar la web del programa.

Y no lo olvidéis: Para nosotros ellos son

más que perros y gatos.

Más que perros y gatos - Capítulo 3

02 abr 2017

Ana Garcia Siñerit nos presenta a sus tres mascotas, dos perros y una gata. En adiestramiento de perros utilizaremos el nombre y el comando. Trataremos la alimentación de los cachorros.

Histórico de emisiones:

16/10/2011

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