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Mamás y papás a la vista - Marcos y Alberto, Clara - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hoy en "Mamás y papás a la vista" seguiremos los primeros años

de vida de Gonzalo.

El hijo de Marcos y Alberto nacido por gestación subrogada en México.

Nuestro hijo nació con 26 semanas de gestación,

con todas las dificultades que eso ha conllevado.

Gonzalo mantiene un contacto habitual con su madre gestante.

Hola, ¿cómo estás?

-Mili es la persona que ha permitido que Gonzalo esté en este mundo.

Y con el sacerdote que le bautizó

siguiendo la fe católica de sus padres.

Yo celebré la misa de las ocho y tú viniste a rezar

porque esto saliera bien.

Vamos a saber, pues, el día a día de este matrimonio con su hijo

en un popular barrio madrileño.

El pescadero, los fruteros, la panadería, la pastelería.

Una historia muy diferente es la de Clara.

A los 41 años esta mujer aborda el embarazo en soledad,

después de romper con su pareja al enterarse él

de su futura paternidad.

Si aparece mi ex en mi vida no quiero saber nada de él.

Acompañaremos a Clara en el instante en el que va a descubrir

el sexo de su bebé. ¿Lo quieres saber?

-Sí, sí.

Clara va a saber en este programa que no está sola.

Era una persona a la que llevaba mucho tiempo sin verla.

Nuestros psicólogos Gala Almazán y Xabi Leal

siguen atentamente estas situaciones.

Tienen algo que decirles. Se lo van a decir.

Esto es "Mamás y papás a la vista".

Comienza un nuevo día

en el popular barrio de la Prosperidad en Madrid.

Donde viven Marcos de 31 años junto a Alberto de 39.

Mi nombre es Alberto. Soy marido de Marcos.

-Soy Marcos, el padre de Gonzalo. El marido de Alberto.

-Vivimos en Madrid con nuestro hijo Gonzalo de año y medio.

Ellos son los padres del pequeño Gonzalo.

Nació hace año y medio en México por gestación subrogada.

Gonzalo llegó a España ya con dos meses y medio.

Ahora ya tiene año y medio.

Hace una vida muy parecida a la de cualquier otro niño.

Lo único, al haber sido tan prematuro,

nos recomendaron no llevarle a la guardería hasta los dos años.

Soy Gala Almazán. Soy psicóloga.

Hoy vamos a conocer el caso de una pareja homosexual

que decidió tener un niño por gestación subrogada.

Una historia que seguro que no nos dejará indiferentes.

¿Qué tal, cariño? -Bien.

-Hola.

-Por las mañanas Gonzalo pasa mucho tiempo jugando con sus juguetes.

También le gusta mucho que le pongamos vídeos de música y bailar.

De vez en cuando se echa una siestecilla todas las mañanas.

¿Te has comido todo? Vaya morretes.

-A Alberto lo conocí en 2005.

Acababa de llegar a Madrid

y empecé a trabajar en una empresa de telemarketing.

Él también estaba trabajando mientras preparaba oposiciones.

En una fiesta de Navidad nos conocimos. Hasta hoy.

-Marcos es mi complemento.

Es completamente diferente a mí.

Yo soy muy introvertido,

me cuesta mucho lanzarme y hacer cosas.

Él es todo lo contrario. Mucho más extrovertido.

-Muy poquito le queda. -Guay, le tocaba.

-Y se va a comer un plátano después.

-Hoy hemos llegado a casa sobre las dos de trabajar

y cuando hemos llegado, estaba su abuela dándole la comida.

-Soy Aurora, la madre de Marcos.

Vivo en Alicante.

He venido a pasar el fin de semana a ver a mi nieto.

En cuanto llevo 15 días sin verlo, estoy loca por venir.

Aurora es una abuela feliz.

Su nieto Gonzalo se ha convertido en el centro de atención de su vida.

Viaja periódicamente de Alicante a Madrid

para estar al lado del pequeño.

En el caso de las personas que deciden optar

por la gestación subrogada, es verdad que hay que ser conscientes

de que a veces es un proceso largo, que desgasta mucho.

No solo por toda la búsqueda de información,

las dudas, la toma de decisiones, el desembolso económico,

sino que también muchas veces la incertidumbre que acompaña

y, sobre todo, algo que a veces se lleva mal

si es a kilómetros de distancia.

Aunque en nuestro país no está permitida la maternidad subrogada,

sí se puede inscribir a los bebés que dan a luz

mujeres contratadas en el extranjero.

Los países que tienen la posibilidad de optar a parejas homoparentales,

no tienen niños para la adopción.

Los países que sí tienen un número de niños accesible

para la adopción internacional, el problema es que sus legislaciones

no admiten la adopción de parejas homoparentales.

-Las cosas han cambiado mucho de unos años a esta parte.

Nosotros mismos, hace unos años,

ni siquiera sabíamos que podríamos acceder a la paternidad.

A día de hoy, no somos los únicos. Vamos a sitios y encontramos gente.

Nos escriben otros padres con sus hijos.

-Tanto Marcos como Alberto deseaban tener un hijo

desde que el mundo es mundo. Desde que se conocieron.

Cuando me lo dijeron, pues apoyando como madre suya.

Deseando tener un nieto.

-Cada vez va siendo más habitual.

O gente que nos dice:

"En el colegio de mi hija hay dos mamás que tienen un nene".

-Era algo un poco utópico.

Por aquel entonces todavía no se hablaba de gestación subrogada.

Las adopciones son muy complicadas.

Era algo más como una ilusión.

Poco a poco, con el tiempo, nuestra relación se fue haciendo más estable.

Nos fuimos informando de las distintas posibilidades que había

y nos decantamos por la gestación subrogada.

-La verdad es que me siento muy orgullosa.

Aún lo estáis haciendo mejor de lo que yo podía imaginar

y sabía que lo ibais a hacer.

-Evidentemente,

nosotros, en el momento de la lactancia,

no hemos podido dar el pecho. Ha sido siempre con biberón.

Esto nos permite que nos podamos dividir.

Una vez se lo da uno, otras el otro.

Normalmente, sobre todo al principio,

que yo fui el que me cogí la baja.

Marcos tenía que ir a trabajar,

pues era yo el que se levantaba por las noches.

Por las mañanas estaba solamente en casa,

y era yo el que le daba el biberón.

-Existen aún muchos tabús

y muchas barreras que hay superar.

Pero siempre he pensado que, además, mi hijo me lo decía.

"Mamá, yo no he tenido nunca problema de rechazo, de nada.

He tenido la seguridad de que tenía el apoyo de tantísima gente que,

si alguna vez alguien me ha señalado, no me he enterado".

-Hacemos lo mismo que cualquier padre. Luchar por nuestro hijo.

No nos sentimos diferentes, ni mucho menos.

-No lo sois.

Pero yo también veo cómo se crían otros niños

y cómo se comportan otros padres.

Todos lo hacen bien y todos son deseados.

Pero de verdad que, por mi parte, vosotros lo hacéis perfecto.

-Lo que hacemos es con amor.

Con amor siempre.

Gonzalo lo que está es rodeado de amor.

La protagonista de nuestra siguiente historia es Clara.

Está viviendo uno de los peores momentos de su vida.

Estábamos ilusionados en tener un bebé.

Mi novio me dijo que no estaba preparado y que abortara.

Insistió muchísimo.

Me dijo que si seguía con el bebé, me dejaba.

Soy Xabi Leal, soy psicólogo.

Hoy os voy a hablar de la historia de Clara.

Durante su embarazo, su pareja decidió acabar su relación.

Clara afronta la ruptura con su pareja

visitando a su madre.

A la que perdió hace seis años y a la que estaba muy unida.

Mi madre es única.

Siempre me ha apoyado y siempre lo haría.

Clara acude al cementerio para llevarle unas flores

y contarle, en el silencio del lugar,

las cosas que van pasando en su vida.

Hoy la confiesa lo mucho que la echa de menos

en este momento tan crucial para ella.

Yo quería ser madre desde siempre.

Tomé la decisión de seguir con el bebé hacia adelante.

Porque me hacía ilusión ser madre.

Le gustaría decirle lo que la añora

y todo lo que daría para tenerla a su lado en este difícil trance.

Pero Clara sabe que, aunque este camino

que está emprendiendo será muy duro,

siempre tendrá el apoyo de su madre esté donde esté.

Mi madre me hubiera dado una colleja.

Seguro. Conociéndola. Lo primero una colleja.

Luego un abrazo.

El hombre con el que llevaba compartiendo los dos últimos años

de su vida le dio un ultimátum a Clara.

Ella no tuvo ninguna duda.

Seguiría hacia adelante con su embarazo.

Mi novio me dijo que no estaba preparado.

Que no lo quería ya. Que si seguía con el bebé me dejaba.

Yo estoy superilusionada con tener este bebé.

Lo voy a tener sola o como sea.

El matrimonio eligió México como país

para llevar a cabo el proceso de subrogación.

Después de un cambio de agencia,

Alberto y Marcos vieron cumplido su gran deseo.

Por fin iban a ser padres.

Estábamos en la semana 26.

Habíamos empezado a ordenar las cosas,

a preparar el viaje, a comprar algunas cositas para la habitación,

pero algunas cositas.

La madre gestante nos escribió: "Estoy sangrando".

La noticia fue: "Está de parto". Eso fue un jarro de agua fría.

En ese momento, para nosotros fue el fin del mundo.

Por otro lado, el inicio de una nueva lucha.

Intentar que todo saliera lo mejor posible.

-Estaba preparando la maleta: "Mamá, ¿qué me llevo?".

Y me dice: "No te lleves nada. No le va a valer".

La realidad es que no sabíamos si es que las podríamos usar o no.

Teníamos que irnos...

y afrontar lo que viniese.

Aquella fecha ha quedado grabada

en la historia de este matrimonio madrileño.

Esa misma noche, dos meses antes de lo previsto,

Alberto y Marcos se subieron a un avión

en dirección a México.

Conseguimos un billete de avión.

Nos metimos en un vuelo de 11 horas incomunicados,

sin saber lo que nos íbamos a encontrar.

No sabíamos si iban a conseguir retener el parto o no.

En caso de que el niño nazca,

hay muchas probabilidades de que no sobreviva.

Marcos y Alberto tuvieron que afrontar el difícil reto

de un viaje de muchas horas y muchos kilómetros

con muchas emociones entremezcladas.

Por un lado, la ilusión y la esperanza de que su niño naciera

y naciera bien.

Pero por otro lado, la incertidumbre

de cómo iban a transcurrir todas las cosas.

El bebé nacería en septiembre de 2016.

Finalmente hubo que hacer una cesaria para que naciera Gonzalo.

Nosotros estuvimos en la puerta del quirófano.

Evidentemente no pudimos entrar.

Estuvimos ahí esperando.

Cuando se abrieron las puertas,

vimos cómo salía el doctor con un bulto envuelto por las mantas.

No vimos nada, pero sabíamos que ahí estaba Gonzalo.

-Cuando me llamaste, madre mía. Madre mía, cuando me llamaste.

Era tu cumpleaños. Venía a celebrar el cumpleaños.

-Sí, estábamos organizando todo.

-Y cuando me dijisteis que venía,

¿recuerdas que te dije que no te llevases ropa?

Me pedías la calma que te faltaba a ti.

-Les animaba por un lado,

por otro lado lloraba sin que ellos me vieran.

Decía: "Tirad para allá, que todo va a salir bien.

Corred, que viene vuestro hijo".

"¡Calma, mamá, calma, que viene tu nieto!".

-Es verdad que te dije... -¿Y qué me llevo, y qué me llevo?

-Y te dije: "No te lleves nada que le va a venir todo grande.

Ya le compraréis allí". -Ya, ¿y qué pensabas?

-No quería que pasásemos el trago de vernos allí

con un niño que no hubiese salido adelante

y la maleta llena de cosas del bebé.

Eso a otras familias les ha pasado y lo cuentan.

Y nosotros no lo queremos ni imaginar,

pero hubiese sido tremendo.

Fue le mejor consejo que me dio mi madre en ese momento.

-Yo pensaba que hubiera sido mucho más duro

teneros que volver con la ropa.

Es normal que la madre de Marcos haya querido protegerles

de alguna manera de un posible disgusto

y, de hecho, les recomendó no llevarse más ropa del bebé

de la necesaria por lo que pudiera pasar.

Os acordáis que mis amigas, mis compas...

-Las que le compraban toda la ropa.

Gonzalo tiene 70 abuelas que vivieron conmigo.

Tenemos un grupo de chat mis compañeras del cole.

La primera ropa que tuvo Gonzalo,

las primeras cosas que le pudimos comprar en México

fue un regalo de las abus que le llaman.

En casos como este, en los que después de una larga espera

suceden incidentes como un parto prematuro,

con todos los riesgos que implica,

supone para muchas parejas un acontecimiento difícil y duro

a nivel emocional por todo lo que supone paralizar su vida

para desplazarse hasta allí sin saber muy bien

cómo van a transcurrir los hechos.

Un año después, Gonzalo es un niño alegre y sociable

que ocupa la mayor parte del tiempo de sus padres.

Desde que Gonzalo está aquí con nosotros en su casa,

las noches han cambiado bastante.

No es lo mismo nada más traerlo de México, que, evidentemente,

era mucho más pequeños, se despertaba cada tres horas para comer.

Ahora ya, por suerte, las noches va durmiendo cada vez más seguido

y podemos descansar nosotros también más.

La estancia en México más larga de lo previsto

obligó a Alberto a solicitar la baja paternal en su trabajo.

Mientras, Marcos, una vez agotados sus días de vacaciones,

tuvo que regresar a España para incorporarse a su puesto laboral.

La pareja tal vez no ha podido olvidar totalmente

aquellos días de incertidumbre.

Clara, que trabaja de interna en una casa cuidando a una anciana,

encontró un importante apoyo en Red Madre,

la fundación a la que asiste con frecuencia

para recibir terapia psicológica,

pero donde, sobre todo, respira una atmósfera

de amistad y comprensión.

Esta chica va a dar a luz en enero.

-En Red Madre asistimos a mujeres embarazadas con dificultades

o que, de alguna u otra forma, están desamparadas.

-Habrá que prepararle la canastilla, habrá que prepararle los enseres,

la cuna...

Hombre, Clara, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Clara acudió a Red Madre a pedir ayuda

porque se encontró en una situación en la que el padre del bebé

no quiso hacerse cargo.

-¿Y vosotras? -¿Qué tal?

¿Cómo estás? -Muy bien.

-Vamos a ver cómo vas.

-Red Madre es una asociación que me ayuda, me apoyan

y siempre están ahí.

-Hace ya días que no nos vemos. -Sí.

Por el trabajo no hemos coincidido mucho.

-Nosotros estamos para informar y para orientar.

Una vez que decides seguir adelante con el embarazo

es acompañamiento.

Es acompañarte en el día a día.

Mi labor sobre todo es un acompañamiento personalizado.

Consiste en estar pendiente de una manera personalizada

durante el embarazo.

¿Cómo llevas el embarazo? -Muy bien.

Ya de dieciocho semanas. -¿Estás contenta?

-Precioso.

-La situación de Clara es una situación de dificultad,

sobre todo va a tener dificultades económicas.

Se queda sin trabajo una vez que nazca el bebé.

-Lo que pasa es que es verdad que hay que ayudarte,

hay que echarte una mano.

No solo con las cosas materiales.

En tu caso, además, eres una mujer que, a pesar de que te ha dejado

el papá de la criatura, estás bastante entera

y eso es bueno para ti y tu embarazo.

Clara, con las mayores dificultades con las que se ha encontrado,

la principal es la soledad.

Que te abandone la persona que te ha dejado embarazada es muy duro.

Antes de su visita al mercado, Alberto, Marcos y el pequeño Gonzalo

suelen acudir a la parroquia del barrio.

La misma en la que el padre José María bautizó a Gonzalo.

La relación con el sacerdote es muy cercana y habitual,

pues lo consideran, sobre todo, un amigo.

José María es mi amigo. También es mi confesor.

Pero sobre todo, es amigo. Amigo con mayúsculas.

-Cuando vinieron, entonces ellos quisieron

que alguien les acompañara en ese proceso de fe.

-Justo el día

que nos dicen que hay que sacar a Gonzalo,

que hay que hacer la cesárea por la noche,

de repente se oye por el altavoz del hospital:

"Señores, los que quieran pueden venir a misa, etc.".

Ese día me acerqué a misa por primera vez en años.

Yo he sido educado en la fe católica desde pequeño.

Tuve unos años en los que no le presté atención.

Era un tema que estaba aparcado.

Pero todo este proceso lo que me hizo es apoyarme en la fe.

Desde el minuto uno.

Desde entonces, fue nacer Gonzalo,

y todos los días íbamos a misa en la catedral de Villahermosa.

A ella la trasladaron de hospital para hacerla la cesaria,

y al lado del otro hospital estaba la catedral.

-Y ahí ibais todas las tardes. -Eso es.

-Yo no tengo ese espíritu religioso que tiene Marcos.

Pero para él es algo muy importante,

y como algo importante de mi pareja, pues yo le apoyo.

Sobretodo en los momentos tan complicados que pasamos,

para Marcos era muy importante que también estuviera ahí.

-Yo a ti te conocí la noche que Gonzalo y Alberto

tenían que pasar la frontera de México.

-Para venir para acá. -Yo celebré la misa de las ocho.

Tú viniste a rezar porque esto saliera bien.

-Efectivamente. Ahí estabas tú. -Ahí estaba yo.

-Eso es una señal. -Sí, es una señal.

Un susto para mí, qué vamos a hacer. Esto es así.

Cuando me acerqué y te dije: "Tengo una misión para ti".

-Ahora mismo lo que hago es eso.

Hablar con ellos y acompañarles en ese proceso que ellos están siguiendo

de estar junto al Señor. -Cuídate.

-Don Alberto. -Nos vemos.

-Hasta la próxima.

Que seas bueno si es que puedes.

-¿Vamos a comprar al mercado?

Bueno, ahora vas a pasar con Cristina.

Te va a dar una cosita para ti. Ahora te veo yo, ¿vale?

-Vale, gracias.

Por suerte, existen asociaciones que acogen a estas mujeres

en difíciles circunstancias y les ayudan a avanzar

en este difícil trance.

Bueno, Clara. Te vamos a dar un conjuntito.

-Qué preciosidad. -Sí.

Es muy poquito porque, justo, como puedes ver,

toda la ropa de cero a seis meses es lo que menos tenemos.

Hacen falta donativos de esta ropa.

Nosotros les ayudamos,

pero necesitamos la colaboración y ayuda de otras personas

para darles el apoyo que necesitan.

Cuando tengamos algo más, te vamos dando más cositas.

-Vale, muchas gracias, Cristina. -De nada.

-Me encanta.

-Solemos tener un trato muy cercano

para que se sientan lo más cómodas posibles.

A la hora de comer,

es habitual la visita al mercado del barrio.

Marcos pidió una reducción de jornada y por suerte,

podemos estar en casa desde las 15:00 de la tarde.

Y pasar toda la tarde con Gonzalo.

Una de las cosas que solemos hacer después es bajar a hacer la compra

al mercado que nos pilla justo debajo de casa.

-Buenas tardes.

Eso esperamos.

Hola. -Hola, Yoli. ¿Qué tal?

-Hola, buenos días. Hola, Gonzalo. Buenos días.

-Dile hola a Yoli. -¿Qué tal?

A ver, choca. Vamos a chocar.

Olé , mi chico. ¿Qué tal?

-Bien. Venimos a por un poquito de fruta que nos faltaba hoy.

-Muy bien.

-Ponnos unos plátanos. -¿Unos plátanos?

-Sí. -¿A mi chico?

Al niño de verdad que le hemos acogido muy bien

todas en el mercado.

De hecho, cualquier cosa que necesitan,

pueden bajar con toda tranquilidad, que nosotros nos hacemos cargo.

Gonzalo, ¿quieres unas uvas? Que sé que te gustan.

-¿Están buenas? -Creo que sí, le han gustado.

-Te voy a dar unas poquitas para ti. Pero para él, ¿eh?

-Bueno... -No te las comas, Marcos.

-Para el muchacho.

-El pescadero, los fruteros, la de la panadería,

la de la pastelería.

Todos... La pizzería.

Gonzalo cena casi todos los días allí.

Cuando no es una tortillita es algo de fruta

o algo de carne.

-Esto para mi chico. -Hala, ¿todas esas para ti?

-Qué ricas. -¿Quieres otra?

-Qué buenas. -¿Quieres ya una?

El hecho de que posibiliten que Gonzalo interactúe

con tantas personas y sea tan querido en el entorno cercano,

en el barrio, no solo es positivo,

sino que va a favorecer el desarrollo social del niño

y su autonomía.

Que el niño se acostumbre a estar con personas diferentes.

Espera. Te doy una solo. Toma.

-Pero si tienes la boca llena.

-Ahora si eso os las lavo y os las pongo en una servilleta.

Gonzalo, desde luego, es un encanto. Parece un muñequito.

Además es un crío que con todo el mundo se adapta.

-¿Cogemos pescado? - Sí. Un poquito de pescado.

¿Que tenemos por aquí, Antonio?

Antonio. -Hola, muy buenas.

Hola, chiquinín. -"Estoy comiendo, estoy entretenido".

-Gonzalo en el barrio es el absoluto protagonista.

Nosotros estamos preteridos completamente

porque es bajar con él a la calle y todo el mundo le conoce,

todo el mundo está volcadísimo con él.

-Necesitamos merluza para la papilla. -Si, un par de rodajillas.

-¿Qué pasa, chiquinín? Cómo te estás poniendo.

Jolines.

-Pues nada. Ahora nos das esto ya y nos vamos.

Hemos quedado con unos amigos de Cáritas para tomar algo.

-Muy bien.

Así requetebién.

¿Vuelas por ahí?

-¿Qué pasa, chiquitín? -Adiós, Gonzalo. Adiós.

Adiós. -Adiós, te quedas con Antonio.

-Mira, vamos a la cámara.

-Pasamos por la pescadería, lo meten a la cámara a darle un paseo

a enseñarle el hielo.

La primera vez que Gonzalo ha tocado el hielo ha sido en el mercado.

-¿Dónde estabas?

-Eso es. -Cuidado, que me arrancas la camisa.

-Bueno, chicos.

-Te dejamos esto que ahora lo recogemos.

-De acuerdo. Ha sido un placer. -Di adiós.

-Cuidadle bien. -Adiós. Choca, choca, choca.

-Eso es.

-A Gonzalo le hacemos la ola en la pescadería.

Se lo merece todo.

Es la estrella y es un encanto.

-Venga, que vamos a ver a Bea, a ver qué tiene para ti.

¡Bea!

-¿Qué tal, chicos? ¿Qué tal?

-¿Tienes algo? -¿Y este pequeño tan guapo?

-Está desesperado. Dale algo que está...

-Madre mía. Toma.

Qué rico.

-Pero poco a poco. No te lo metas entero.

Entero no. ¿Te lo parto yo? No te lo vas a meter entero.

-Esto lo ha hecho Bea esta tarde. -Hombre, claro.

-Recién salido del horno. ¿Qué tal, mi rubio?

-Es un niño que da amor, da cariño y transmite felicidad.

(Música)

César es 16 años mayor que su hermana Clara.

Ante la ausencia del padre,

es él quien está pendiente de su estado de gestación.

Atento a cualquier necesidad de la futura mamá.

-Hola. -¿Qué tal?

-Muy bien. -¿Bien?

Siéntate. -¿Qué pasa?

Me tienes preocupada.

A ver...

He querido también hacerla un regalo

para que afronte la maternidad con un poquito más de ilusión

y un poquito más de energía.

Sé que lo has estado pasando mal últimamente.

Te has sentido sola. Con miedo.

-Clara lo pasó bastante mal cuando su pareja dijo

que se deshiciera del bebé si querían seguir siendo pareja.

He pensado hacerte un regalo especial.

Eso fue muy duro.

Ella tuvo que escoger entre su pareja y al niño.

Quisiera regalarte una ecografía de 5 D para que descubras a tu niño

y le veas antes de tiempo.

Que le descubres en todas sus dimensiones.

-Gracias.

-César es mi hermano, un padre, un amigo.

Todo.

-Se me ha ocurrido que la ecografía de 5 D

la haría ilusión y la ayudaría a poner un poco de alegría en su vida.

-¿Sabes lo que es una ecografía de 5 D?

-No.

-Bueno, vamos a ir ahora y lo vamos a ver juntos.

-Qué bien. ¿Vale? Vamos allá.

-Vale, muy bien.

Ocurre un duelo.

Sobrellevar un duelo es muy duro, pero bueno,

ella como apoyo tiene a su hermano y también la fuerza

que le da el embarazo.

-Hola. -Hola, Clara. ¿Qué tal?

-Bien. ¿Y tú? -Muy bien.

Muy buenas. -¿Me pongo cómoda?

-Ponte cómoda, sí. -Gracias.

-Vale, muy bien. -¿Te han dicho ya lo que es?

Si es niño, si es niña... -No, no lo sabemos.

-¿No sabéis aún? Pues vamos a ver si salimos de dudas.

-Pues sí.

-Vamos a empezar primero en 2 D. Como la del ginecólogo normal.

En cuanto le tengamos bien posicionado,

metemos el 5 D. -Vale.

Esta es la cabecita, ¿vale? El cuerpo.

Aquí están las piernecitas. Se está moviendo ahora.

-Sí, lo noto. -¿Lo notas ya moverse?

-Muy bien. Papá. ¿Qué quieres que sea?

-Soy su hermano. La verdad es que lo que Dios quiera.

No tengo ninguna preferencia.

-Yo pensaba que era su pareja, su marido.

Normalmente vienen acompañados o de la pareja

o con la familia al completo.

-¿Y el papá entonces dónde está?

-El papá ha desaparecido. -¿Desaparecido?

-Sí. No quiere saber nada del niño.

-Claro, cuando me ha contado que era su hermano

y que su pareja se había desentendido,

un poco triste, porque a nadie le deseas esa situación.

El nacimiento de un hijo casi siempre es una noticia feliz,

pero no siempre las parejas se lo toman con esta felicidad.

Por lo menos, la noticia del embarazo.

Y muchas veces, ocurren rupturas,

tanto en el embarazo como en el primer año de nacer el niño.

La mayoría de estas rupturas ocurren porque la nueva realidad

exige unos cambios de vida que no todas las personas

están dispuestas a aceptar.

¿Cuando le dijiste que estabas embarazada se desentendió o qué?

-Sí.

Al principio no, pero al final dijo que no quería saber nada del bebé.

-Pero cómo se mueve, ¿eh? -Demasiado.

-Sí. -Pero bueno, ¿qué pasa?

-Cómo se ve. -Está de perfil, ¿lo veis?

-Sí, sí. -El ojito, la nariz y la boca.

Está apoyado, esto de aquí es la placenta.

-Vale.

-Está apoyado sobre ella, como si fuera un almohadón.

-He visto cómo está.

Estaba enganchado a la placenta, que no lo suelta, que lo abraza mucho.

-Madre mía, está muy cómodo. -Ajá.

-He soñado que si era niño se llamaba Samuel

y si era niña Celia. -Ajá.

-Es increíble. -Madre mía.

-Mira cómo se acurruca.

Ha descubierto una buena almohada. Se está dando la vuelta.

Está abriendo un poco las piernecitas.

-Ay, qué bien.

-¿Lo quieres saber?

-Sí. -¿Sí?

-Sí, sí. -Es una niña.

-¡Qué bien! -¡Enhorabuena!

¿Bien entonces? -Entonces Celia.

-Mirad.

-En el sueño, la niña me miraba, me sonreía.

Me daba el dedito.

-No tenía ninguna preferencia, pero bueno,

si es niña, bienvenida sea.

-Si fuera un niño, se vería un caracol. La colita.

Pero no, se ve claramente que es una nena.

-A mi madre le hubiera gustado ver la cara de Celia.

Estar en el parto.

-Celia... Entonces se va a ir de aquí con su foto, con su nombre.

Muy bien.

-Me encanta poder dar esta alegría, enseñarle a su peque en 5 D.

Supercontenta de darle esta alegría después de haber pasado

un momento difícil.

Ecografía en 5 D ha puesto nombre al bebé.

Dentro de cinco meses nacerá Celia.

La pequeña se está desarrollando perfectamente

en el vientre de su madre.

Su futuro tío César comparte ese momento de emoción con su hermana.

Ahí, que vamos con la tía Noe.

-Mira. -¡Hola!

¿Qué pasa?

-Hola, Noe. -¿Qué tal, chicos?

Hola, bombón.

-Llevamos toda la mañana por ahí.

-Después de comer, visitan a Noelia. La mejor amiga de la pareja.

Suele ocuparse del pequeño Gonzalo cuando sus padres lo necesitan.

-La verdad es que Gonzalo, como le hemos visto de tan chiquitito,

al final es como si fuese parte nuestra.

Yo le veo...

No te voy a decir que le quiera como a mi hija,

pero prácticamente.

Gonzalo. Ven.

-Tenemos reunión de Cáritas, nos tenemos que dar prisa.

-¿Ahora? -Sí.

-Bueno, me quedo yo con el enano. -¿Puedes?

-Sí. Sí, sí, sí. -Pues te lo encasquetamos.

-Iros tranquilos. Gonzalo, ven con la tía.

Cuando Gonzalo llega al mercado,

hay veces que casi nos llegamos hasta a pelear por ver quién lo coge.

-Bueno, tardamos poco. -Nada, iros tranquilos.

-Vale. -Yo voy a por él.

-Gonzalo. -Gonzalo.

-Está entretenido. -Adiós, que se van.

-Vamos, que si no no llegamos. -Hasta luego, Noe.

-Chao.

¿Qué pasa, cariño? ¿Vamos a jugar?

Ven. Vamos a formarlo. Vente.

-Es que quiero que Gonzalo desde el principio

sea consciente de que no todo el mundo tiene las mismas oportunidades,

no todo el mundo tiene la suerte que ha tenido él,

y que aprenda a compartir todo lo que tenemos.

Marcos y Alberto se han citado con un grupo de amigos.

Al igual que ellos,

el matrimonio desarrolla una intensa labor solidaria.

Hola. -¿Qué tal?

-Íbamos para la parroquia. ¿Nos da tiempo a tomar algo?

-Marcos se ofreció de voluntario en el grupo de Cáritas

de la parroquia de Sagrado Corazón.

Desde ese tiempo, venimos trabajando juntos.

-¿Sabes que el cochecito que llevaste

lo tiene una chica que ha tenido niño?

-¿Ah, sí? -Sí, el de Gonzalo.

-Mira, pues... -Qué rápido.

-Tenemos muchas embarazadas, ¿eh?

Cuando estábamos en casa de tu madre se lo bajé corriendo.

-Muy bien. -Sí, lo tiene una chica.

(Música)

La decisión sin fisuras de Clara de continuar adelante

con su embarazo, pese a la ruptura con su pareja,

no es incompatible para ella con una serie de dudas.

El miedo a criar a un hijo en solitario

o su propia inseguridad emocional ante esa realidad

hacen que nuestra psicóloga se acerque a la futura mamá.

Hola. Hola.

Es muy importante hablar con Clara, pero en esta ocasión,

hemos decidido mi compañera Gala y yo

que sea ella la que se acerque y tenga una conversación con ella.

¿Qué tal? Soy Gala. Yo Clara.

Me presento, soy psicóloga. Soy del programa.

Igual te ha parecido un poco raro que me siente aquí.

Sí, me ha extrañado que se siente alguien conmigo.

Pues mira, si te parece, charlamos acerca de ciertas preocupaciones

o miedos que tienes con respecto a tu futura maternidad.

Sí. ¿Sí?

Me viene muy bien.

Venga, si te vienes conmigo, hablamos.

Vale, mejor. Gracias.

A Clara le toca afrontar el difícil e importante reto

de ser madre sola.

Un modelo que cada vez está más extendido,

pero que, sin duda, implica ciertas dificultades.

Algo que a ella le preocupa mucho.

Cuéntame entonces.

¿Qué miedos o preocupaciones tienes con respecto a tu maternidad?

Estar sola lo veo complicado.

No sé si voy a educarlo bien,

si le voy a poder dar el cariño suficiente,

si le puedo mantener con mi sueldo.

Además de afrontar el reto de la maternidad sola,

en el caso de Clara, vemos que tiene que hacer frente

a problemas económicos que también le generan mucha preocupación.

De cara a si va a poder cubrir las necesidades del bebé.

Esos miedos y preocupaciones son normales.

Todos los padres al principio las pueden tener.

De hecho, hasta es buen síntoma.

Síntoma de que te preocupa darle lo mejor a tu hija.

Sí.

Pero con una buena planificación, una buena reestructuración,

se puede llegar.

Apoyarte en tu gente, tu entorno, tus amigos, tu hermano,

la asociación. Sí, la familia.

Sí, en la asociación. Pero no es lo mismo.

No es lo mismo estar acompañada con tu pareja,

que te anime o te apoye, esté ayudándote...

que estar tú sola haciendo todo sola. Claro.

Ahí entiendo y, efectivamente...

Entonces claro, no sabes si vas a ser buena madre.

Clara piensa mucho acerca del futuro de su hija,

de si podrá ser una buena madre,

de si le dará todo lo que necesita,

cubrirá sus necesidades o no.

La genera angustia, preocupación y cierta ansiedad.

Si en un futuro se planteara la posibilidad

de que esa persona conociera a tu hija

o tu hija te planteara el querer conocer a su padre...

¿Has pensado qué harías? Nunca cierro puertas a nadie.

Pero si una persona no está contigo desde el principio,

¿para qué lo quieres al final? No me interesa.

Si aparece mi ex en mi vida no quiero saber nada de él.

Tengo familia, tengo amigos, tengo mi trabajo, son maravillosos.

En caso de los padres y madres que afrontan este reto solos,

como es el caso de Clara,

siempre recomendamos que se apoyen mucho

en su entorno social más cercano.

En el caso de Clara, además tenemos al hermano.

Muy dispuesto a ayudar y colaborar.

Pero vas a aprender y vas a ser capaz.

Sí.

Vas a afrontar un reto importante que es de por vida.

Creo que es muy generoso,

porque es dedicar tu tiempo, tu esfuerzo,

todo a esa niña.

Y aunque no lo compartas con nadie, me refiero a nivel de pareja,

no por ello deja de ser generoso.

Estoy muy segura de que Clara,

contando con el apoyo que tiene, con las herramientas,

va a poder criar y educar a esta niña perfectamente

y va a salir adelante. Va a ser muy feliz.

Fíjate, Clara.

Normalmente yo a la gente le digo que cambie

o en qué cosas debería cambiar.

A ti simplemente te voy a decir que no cambies,

que sigas así, que eres muy valiente y que lo vas a hacer muy bien.

Muchas gracias.

Sí, me ha dicho Gala que soy muy valiente.

Que tenga mucha fuerza y coraje para seguir hacia adelante.

Me ayuda mucho Gala. Bastante.

Al final de la jornada, el matrimonio acuesta a su hijo.

Pero hoy quieren saludar a una persona muy especial.

A Gonzalo normalmente le acostamos en torno a las 21:30, 22 de la noche.

Solemos subir a casa, si estamos fuera,

a las 21:00 estamos en casa, le damos un baño,

le damos el biberón o la cena y 21:30-22:00 está durmiendo ya.

-Oye, ¿qué hora es? -Las 20:30.

-¿Llamamos a Mili? -Sí, yo creo que allí son las 13:30.

Sí, perfecto. -A ver si no está trabajando.

¿Llamamos a Mili, Gonzalo? -Hace mucho que no hablamos con ella.

Algunas noches, después del biberón, a eso de las 21:30-22:00,

intentamos contactar con Mili,

que por la diferencia horaria muchas veces es complicado.

Pero bueno, muchas veces lo intentamos

para que vea cómo va creciendo Gonzalo,

cómo va evolucionando y que vea que está perfectamente.

-Hola, ¿cómo estás? -Hacía mucho que no veías a Mili.

-Mili es la persona que ha permitido que Gonzalo esté en este mundo.

Es la madre gestante que encontramos.

La que se ofreció a cuidar a Gonzalo durante nueve meses

y que lo ha dado todo por él.

-¿Ya camina? -Sí, está ya... Por eso se cae.

-De ahí los golpes.

El pobre va como loco investigando todo y...

se pega golpes, pero bueno. Es lo que toca en esta edad.

-Queremos que ella esté presente en la vida de Gonzalo.

Es una cosa que teníamos clara desde el principio.

Para Gonzalo puede ser muy positivo conocer cómo ha sido su historia,

cómo ha sido todo posible,

y mantener ese contacto con la madre gestante,

si él decide hacerlo así.

¿Y ustedes cómo han estado? -Bien, muy bien.

Sin parar, de un sitio a otro.

Ya has visto las fotos en Facebook y en Instagram.

-Qué cambio. Está bello, ¿verdad? -Sí, está bonito.

-Ya le va saliendo más cantidad.

-Ellos están superunidos a Mili. Siempre le van a agradecer.

Es más, yo sé que ellos, en cuanto Gonzalo tenga uso de razón,

va a ser siempre la tía Mili, y le van a contar la historia

de que es la que le trajo al mundo, que lo llevó dentro.

-No parece Mexicano. -Toda la cara de Alberto.

-Totalmente, sí. -Dale un besito, dale un besito.

-Un besito de cerca. A ver...

-Es que nos ha dado el mejor regalo de nuestra vida.

Tenemos algo que,

gracias a ella,

nos ha dado la mayor felicidad del mundo.

Entonces se lo debemos todo.

-No, él va a toquetear. -Un besito, Mili.

-Dale un besito a Pau y a toda la familia.

-Okey. -Hablamos pronto.

-Dile adiós, venga. Nos vamos ya, Gonzalo.

¿Cierras el portátil? -Adiós.

Ahí.

La relación de la familia con Mili,

la gestante de Gonzalo, es muy estrecha.

En España la subrogación no es legal,

por lo que no existen cifras concretas al respecto.

Sin embargo, algunas fuentes estiman que aquí este tipo de procesos

supera el de las adopciones.

Es media tarde en el Templo de Debod de Madrid.

Susana, esposa de César, ha citado a su cuñada en ese lugar

porque también ella, en compañía de su hijo,

quiere que nuestra protagonista reciba una sorpresa.

Esto es lo que ocurre.

Hola. Perdona, ¿eres Clara? -Sí.

-Pues mira, yo soy Soraya. -Qué pasada.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás? -Bien.

-Encantada de conocerte.

-Hola. Encantada. Un besito. Claro que sí.

-Qué pasada. Qué guapa estás. -Muchas gracias.

-Te he visto los ojos y digo: "Me parece que la conozco".

-Vengo un poco ataviada con mi gorra, mi peluca,

mis gafas para que no me reconocieras.

-Qué guapa. -¿Cómo estás?

-Bien.

-Me han dicho que muy bien acompañada.

-Sí. -¿Quiénes son? Preséntamelos.

Ella. -Susana, mi cuñada.

Su hijo Guillermo.

-Muy bien. -Son encantadores.

-Yo quiero, sobre todo, me han contado tu historia,

quiero mandarte mucho apoyo.

No sé si sabes que yo he sido mamá. -Sí.

Hace ocho meses. De una niña.

Sí, hace ocho meses. Quiero mandarte mucha fuerza.

Quiero que sepas que eres una campeona.

Estás muy bien rodeada de gente que te quiere.

Lo que viene en camino, ¿qué es, niño, niña?

-Niña. -¿Niña?

¿Cómo se va a llamar? -Celia.

-Celia va a ser una niña muy querida.

Va a tener una madre guerrera como tú.

Sin lugar a dudas. Claro que sí.

Te he traído un pequeño regalo para ti y para ella.

Es este carrito.

Estos globitos los vamos a sacar.

Este carrito va a ser para ti. Voy a quitar esto por aquí.

Para que disfrutes con ella. -Ay, qué bien.

-Queda otra pieza por traer más.

Pero de momento, para que no me pillaras, te lo he traído así.

Este carrito lo vas a poder utilizar para dar tus pasitos.

Luego tendrás también la sillita.

Te va a durar hasta que la niña sea grandecita.

-Qué bien. Muchas gracias.

-Espero que te guste, que lo disfrutes con ella mucho.

-Sí.

Y me gustaría, obviamente,

invitarte a que vinieras a algún concierto conmigo.

Ojalá poder conocer a la pequeña Celia.

-Sí, sin problema.

Soraya ha emocionado a Clara, pero todavía hay más.

Después de conocer las circunstancias

y particularidades de este caso,

he decidido desplazarme e ir a hablar con ellos,

para asegurarme de que están gestionando bien la situación

y que no se están dejando llevar por esas preocupaciones y miedos.

Quería hablar con vosotros y que me contarais un poquito

cómo fue todo lo de Gonzalo,

porque me consta que cuando nació, hubo una serie de complicaciones.

Gonzalo nació por gestación subrogada.

De por sí, ya es un proceso complicado que lleva mucho tiempo.

Pensar mucho, meditar mucho.

Luego se complicó porque en la semana 26 de embarazo,

Milagros se puso de parto.

Nos pilló por sorpresa.

Tuvimos que salir corriendo de Madrid y coger un vuelo hasta México.

Fue duro.

Consiguieron retener el parto cinco días

y nació en la semana 27.

Con todas las complicaciones de un parto tan prematuro.

-Una de nuestras prioridades ha sido ejercer la paternidad

desde el principio, pasar el máximo tiempo posible con él

y la realidad es que, a día de hoy, es un niño sano.

Precisamente ahí es donde quería incidir.

En que disfrutarais de vuestra paternidad.

Muchas veces, las preocupaciones, como hemos dicho, son normales.

Siempre que se gestionen bien y no se conviertan en un miedo

quizás obsesivo, recurrente, que nos impida disfrutar del niño

y de la paternidad.

Es verdad que es una cuestión de grado

que a veces es difícil gestionar, máxime cuando ha habido antecedentes

o haya esa preocupación a que pueda haber ciertas secuelas,

pero es verdad que estáis comprobando

que todo va muy bien siguiendo las indicaciones,

las pautas que os van dando, y demás.

Yo os animo a eso.

A que disfrutéis del niño.

Precisamente, al pasar por esto,

hace que relativices mucho otras cosas.

A lo mejor un padre que no ha pasado por todo esto,

le pasa la más mínima cosa al niño y está superpreocupado.

Entonces ahora ya...

hay cosas normales de los niños y lo relativizas mucho más.

Eso es. Hay cosas mucho más importantes.

-Lo que decía Alberto.

Al relativizar muchas cosas le damos autonomía

y tenemos claro que si se tiene que caer, se caiga.

Además, no estamos nunca encima de él...

De hecho, ahora está con...

Nosotros los decimos. En cuanto podemos, lo encasquetamos.

Va de brazo en brazo y es un niño muy sociable.

En el barrio lo conoce todo el mundo. -Desde el primer día.

En el hospital tenía una enfermera cada ocho horas.

Cuando salió, quedábamos con amigos y nunca hemos sido de:

"No, no lo cojas, que es nuestro".

-Al contrario.

-Nuestros amigos, familia. Lo cogen.

-Es un niño que va de brazo en brazo.

Chicos, voy a aprovechar a disfrutar de este maravilloso mercado.

Voy a darme una vuelta. Os dejo aquí.

Solo os digo eso. Muchas gracias.

Gracias, chicos. A vosotros.

La cantante Soraya está a punto de darle otra gran sorpresa a Clara,

que no puede imaginarse lo que va a suceder.

Quiero que sepas que también tengo otro pequeño regalo para ti.

Un regalo muy especial.

Como te decía,

Celia va a venir acompañada de mucha gente al mundo,

de gente que la quiere.

Yo sé que tienes familia muy lejos, me han dicho.

¿Verdad?

Un poquito por Suiza, me han dicho. Tienes a alguien.

Algunas primas, sobrinas...

Aunque ella no ha podido estar,

quiero mandarte un saludo de su parte.

O mejor, no sé...

A lo mejor... Si te das la vuelta...

(Música emotiva)

Soraya hace posible este momento.

Después de muchos años sin verse,

Clara se reencuentra con su prima María.

Ha venido desde Suiza para felicitarla por su embarazo.

Mi prima María Jesús es única.

-Para mí ha sido un momento muy emocionado.

Esperaba desde hace tiempo volver a verla.

-Ahora mismo lo que necesita Clara es estar rodeada

de su gente, la gente que la quiere.

Y que lo que la queda de embarazo sea maravilloso.

Que tenga un gran recuerdo de este día.

Que esa niña, cuando venga al mundo, sea la niña más feliz,

con la mamá más feliz del mundo.

Hace unas semanas Clara se enfrentaba a un difícil momento.

Cuando su novio rompía la relación sentimental entre ambos

al enterarse de su paternidad.

Sin embargo, ahora sabe algo muy importante.

Ella y Celia, la hija que nacerá en unos meses, no van a estar solas.

A mí esto ha sido una experiencia maravillosa.

-Marcos, que actualmente tiene 31 años,

llegó a Madrid con 18. Poco antes de conocer a Alberto.

Con la intención de continuar sus estudios

de danza clásica en el conservatorio.

Alejado de esa actividad como profesional,

este alicantino sigue vinculado a esa afición

a través de un grupo de baile flamenco.

-A Gonzalo, por suerte no ha salido a mí,

y le gusta mucho bailar y de momento parece que tiene ritmo.

Ya veremos cuando crezca.

A Marcos le gusta mucho bailar.

Vamos a llevarle a ver un ensayo de Marcos,

que hace mucho que no baila con sus compañeras de flamenco.

-Hoy es el primer día que bailo flamenco

desde que nació Gonzalo

el primer día que me junto a bailar con mis compañeras de flamenco

desde que nació Gonzalo.

-¿Tú no te animas a bailar? -Parece que no me conoces.

Yo con haber bailado en la boda... Suficiente.

-Yo soy Inma, la madrina de Gonzalo.

Amiga de Marcos y Alberto.

-Me parece a mí que con la sorpresa que te vamos a dar,

vas a tener que bailar.

Tengo preparada una sorpresa.

En especial para Marcos, porque le gusta mucho el flamenco.

A ver si Alberto también se anima.

-La sorpresa de hoy es...

Los Vivancos.

(Música)

¡Bravo!

-Nosotros estábamos ensayando con las compañeras,

recordando un poco nuestros ejercicios de clase

y de repente tenemos a Los Vivancos, y ha sido impresionante.

-Gracias por venir.

-No, al contrario.

Queríamos deciros que hemos oído vuestra historia,

el viaje que habéis hecho, la aventura que habéis emprendido,

la familia que habéis formado

y queríamos ser los premios en felicitaros.

-Los Vivancos, después de actuar para nosotros,

prácticamente en exclusiva,

nos han dicho que habían conocido nuestra historia

y que les había parecido muy bonita. Que estaban orgullosos.

Que siguiéramos trabajando así con Gonzalo,

dándole este cariño que le estamos dando.

-Les deseamos lo mejor a Gonzalo, a sus padres,

porque sé que ha sido un viaje largo en este tiempo difícil.

Se merecen lo mejor. Son una familia muy hermosa,

con muchísimo amor.

Creemos que una familia se conforma por el amor que tiene

y vosotros habéis demostrado que sois una familia enorme,

que habéis vencido todos los obstáculos para llegar hasta aquí.

Queríamos dedicaros un baile y daros la enhorabuena.

-Muchas gracias.

(Aplausos)

Gonzalo ha zapateado. Creo que lo heredado de mí.

Alberto...

Alberto bailó una vez en nuestra boda y no más.

Ahora, ese día estuvo deslumbrante.

Los Vivancos.

El popular grupo de baile formado por siete hermanos

ha querido sumarse a esta escena familiar.

Alberto, Marcos y el hijo de ambos, Gonzalo,

son una familia unida.

Han tenido que superar varios obstáculos.

La vida para ellos transcurre entre su barrio,

su trabajo, sus aficiones, y sus amigos.

Como tantas familias.

(Música)

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Mamás y papás a la vista - Marcos y Alberto, Clara

14 ago 2018

Marcos y Alberto, demuestran que no hay nada imposible. La pareja mostrará su día a día con el nuevo integrante de su familia: Gonzalo, su primer hijo por gestación subrogada. Clara vive su primer embarazo sola, con el respaldo de su familia, quienes suplen la ausencia del padre de su futuro bebé.

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