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Libros con uasabi

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Para todos los públicos Libros con uasabi - 15/05/16 - Ver ahora
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En cierta ocasión, hace de eso siete años,

escribí una novela entera dedicada a un gato.

Era, aquel, un gato real.

Murió y se fue por el Puente del Arco Iris al paraíso.

Fue, en vida, un gato curioso, noble, inteligente y valiente

que se adentró como Teseo, como Mowgly, como Peter Pan,

como Alicia, en el laberinto, en la isla de Nunca Jamás

y en el País de las Maravillas del alto llano numantino

y, al hilo de su gesta, alcanzó la inmortalidad.

Se llamaba, se llama, Soseki.

Alicia Mariño le dedicó un haiku que decía

"ser como tú, surcando el infinito, tigre de luz".

El gato es el animal favorito de los escritores.

Quizá los escritores seamos el animal favorito de los gatos.

De gatos y de escritores vamos a hablar hoy en...

Todo está en los libros. Todo está en los libros.

Todo, todo, todo está en los libros.

Todo está en los libros. Todo está en los libros.

Todo, todo...

El gato de la foto que acaban de ver no es Soseki. Vive.

La imagen salió ilustrando una entrevista en Jot Down Magazine,

que nos ha autorizado a reproducirla y su autora es Lupe de la Vallina.

Eso es amor. Quien lo probó, lo sabe.

Amor, respeto y admiración es lo que derramó, a versos llenos,

Pablo Neruda en su "Oda al gato". Permítanme que lea unos fragmentos.

"Los animales fueron imperfectos, largos de cola, tristes de cabeza.

Poco a poco se fueron componiendo, haciéndose paisaje,

adquiriendo lunares, gracia, vuelo.

El gato, solo el gato, apareció completo y orgulloso.

Nació completamente terminado. Camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro.

La serpiente quisiera tener alas. El perro es un león desorientado.

El ingeniero quiere ser poeta. La mosca estudia para golondrina.

El poeta trata de imitar la mosca. El gato quiere ser solo gato,

y todo gato es gato desde bigote a cola,

desde presentimiento a rata viva, desde la noche a sus ojos de oro.

No hayunidad como él. No tienen la luna ni la flor tal contextura.

Es una sola cosa, como el sol o el topacio,

y la elástica línea en su contorno firme y sutil

es como la línea de la proa de una nave.

Sus ojos amarillos dejaron una sola ranura

para echar las monedas de la noche.

Oh, pequeño emperador sin orbe, conquistador sin patria,

mínimo tigre de salón, nupcial sultán del cielo de tejas eróticas.

Oh, fiera independiente de la casa, arrogante vestigio de la noche,

perezoso, gimnástico y ajeno, profundísimo gato.

Policía secreta de las habitaciones, insignia de terciopelo.

Yo no conozco al gato. Todo lo sé: la vida y su archipiélago,

el mar y la ciudad incalculable,

la botánica, el gineceo con sus extravíos,

el por y el menos de la matemática, los embudos volcánicos del mundo,

la cáscara irreal del cocodrilo, la bondad ignorada del bombero,

el atavismo azul del sacerdote, pero no puedo descifrar un gato.

Mi razón resbaló en su indiferencia, sus ojos tienen números de oro".

El invitado de hoy tiene un gato. Se llama Emile

y dice que es, entre otras cosas, un maestro de yoga. Él también.

Ha escrito infinidad de libros y se llama Ramiro Calle.

(Música suave)

Todo está en los libros. Todo está en los libros.

Ramiro: ¿por qué Emile? Según los japoneses,

los nombres de los gatos tienen que tener tres sílabas

y, una de ellas, tiene que ser sibilante, con una s.

De ahí viene el nombre de Soseki que yo puse a mi gato.

Se llamaba Emilio. Yo, para sofisticarlo

y por mi admiración desde niño a Emile Zola, le puse Emile.

Le faltaba la s, aunque siguiera llamándose Emilio.

¿Cómo entró en tu vida? Cuando me estaba muriendo...

Como tú sabes, yo reclamaba que tú me llevaras

a morir en las calles de Benarés. Decía "que Fernando venga, me saque

y me lleve a morir en las calles de Benarés".

Como Luisa, mi mujer, pensaba que nunca volvería a casa

porque me dieron cuatro horas de vida,

recogió a Emile, que se encontraba en unas condiciones lamentables.

Es curioso porque, en realidad, entró casi en tu muerte.

Los gatos eran, en la antigüedad, animales psicopompos.

Entre otras funciones, acompañaban a los hombres al más allá.

Efectivamente. Cuando llegué a casa

con secuelas después de superar esta bacteria, la listeria,

tenía una pierna totalmente dormida. Él, todas las noches,

se extendía sobre esa pierna. Sabes que hay una ronronoterapia.

Y el ronmantra. El mantra es maravilloso, de los gatos.

Te cala hasta las vísceras más profundas y las glándulas.

Alguien dijo que es el sonido de la paz universal.

Si te das cuenta, igual que el "om" es el sonido del brahman,

de la consciencia cósmica, el gato emite ese ronroneo

que todo lo impregna, que todo lo abarca.

Tú dices que los gatos son sabios taoístas e instructores de yoga.

Ciertamente. ¿Tú te das cuenta, que tienes tantos gatos,

que son los grandes maestros del éxtasis?

A lo mejor a ti y a mí nos exige cinco horas de relajación

conectar con ese estado supremo. Ellos, de manera natural,

se quedan con la mirada en el vacío, relajados, deleitando el éxtasis.

Son, para mí, como S. Juan de la Cruz en natural.

Mira la postal. Los gatos, además de taoístas, son zen.

Ciertamente. Además son zen en toda su forma de ser.

Estar en este mundo sin estar en él, ser de todos pero de nadie,

estar muy relajados pero a la vez alerta.

Son grandes maestros de yoga, de zen, de taoísmo, de budismo.

¿Qué te enseña Emile? Mis gatos me han enseñado muchas cosas:

a vivir en el presente; a saber estar solo; a jugar;

a volverse loco de vez en cuando, que está muy bien; y a no juzgar.

Yo siempre digo que la persona,

y digo persona, no gato, que más me quiere es Emile

porque nunca me juzga. Me ha enseñado también

que está ausente de rencor. Le llamas por algo la atención

y, al minuto, ya está como si no se la hubieras llamado.

Me ha enseñado a abrir el corazón. He sentido por él un amor...

Cuando se sube en la cama y se extiende sobre mis piernas,

le siento como realmente mi hijo. Esto, quien no lo viva así,

no lo puede entender, pero es mi hijo.

No sabes hasta qué punto comparto todo lo que dices.

Hay un escritor, Iñaki Uriarte, que tiene dos libros de diarios.

Tiene un gato. Habla mucho de ellos. Tiene un gato que se llama Borges,

y dice que vive del futuro y oye los ruidos antes de producirse.

Eso es verdad. Cuando yo estoy en casa con Emile,

le encanta ponerse a hacer yoga conmigo.

En cuanto extiendo la esterilla, él se viene a hacer sus posturas.

Pues cuando Luisa, y vivimos en un ático, entra en el portal,

él lo capta y enseguida va a la puerta.

Son impresionantes en la capacidad de percibir. Hoy en día,

que está tan de moda el "mindfulness", que es

una degeneración del verdadero "Vipassana" de Buda,

podríamos decir que el más vivo ejemplo de "mindfulness",

de estar en el presente, alertas, perceptivos, es un gato.

Son seres superiores. Su oído es 16 veces superior al humano.

El olfato, no digamos. Ven en la oscuridad. Filtran emociones:

separan positivas de negativas e impiden entrar las negativas.

Viven nuestros estados anímicos. Si tú discutes con tu pareja,

él lo capta. Si vas a hacer un viaje y a retrasar tu llegada, lo capta.

Están tan perceptivos que no solo se mueven en un nivel físico

sino astral. Por eso eran tan amados, protegidos, aceptados

y apoyados por los egipcios.

He leído textos tuyos sobre gatos. En uno de ellos dices

que "los gatos son de todos pero de nadie por completo".

Es lo mismo que decía Kipling en su famoso "If"

cuando versificaba "si a todos apreciáis,

y poco a todos, y nadie, amigo o no, dañaros puede".

Por algo será que de los "jivan mukta" o liberados vivientes

se dice siempre "están en este mundo pero no son de este mundo;

son de todos, pero de nadie en demasía".

El que más se acerca a un "jivan mukta" es un gato.

¿Qué me dices de su misteriosa capacidad para desaparecer?

Desaparece, te vuelves loco, miras los cajones, debajo de aquí, allá,

y no está hasta que reaparece.

El otro día me llevé un sofocón. Creí que mi gato Bufa

se había ido por la escalera. Estuve dos horas buscándolo por mi barrio,

llorando por la calle y luego, reapareció.

Se lleva uno grandes sustos. Luego, esa capacidad

que tienen para hurgar, para escudriñar todo:

un armario, una caja, una bolsa de la compra.

Son increíbles. Son, por un lado, extraordinariamente curiosos

y atrevidos. Por otro lado, fíjate,

cómo tienen desarrollado el sentido de la territoriedad.

En cuanto les sacas de su territorio se sienten inquietos.

(BALBUCEA) Te pasará también a ti. En cuanto abro un libro,

viene el gato y se coloca entra mis ojos y el libro.

Siempre se coloca muy cerca de la cabeza.

No soportan que, cuando ellos quieren, no les prestes atención.

Abres el ordenador y se suben en él. Empiezas a hablar por móvil

y empiezan a darte con el hocico. No soportan, repito,

que cuando ellos quieren no les prestes atención.

Tampoco soportan que cuando ellos no quieren, se la prestes.

¿Por qué hay tantas personas que les tienen miedo o manía?

Ahí tendríamos que hacer un estudio freudiano.

Las personas que les tienen miedo es porque el gato es imprevisible.

En términos freudianos... Freud diría dos cosas: miedo a la libertad

y miedo a la relación sexual. Decía que todo lo imprevisible

despierta en nosotros ese miedo al libido, al instinto.

(BALBUCEA) Mucha gente dice que los gatos no son cariñosos.

No conozco nadie más afectuoso que un gato.

Tengo una gata, Fiorella, en Japón. Se la dejé a un amigo

para que me la enviara luego, porque tenía que hacer un viaje.

Se negó a comer, se subió encima de un armario y murió.

Son un almacén de caricias. Pueden recibir millones de ellas.

¿Te has dado cuenta los registros que tienen para reclamar?

Cuando quieren la comida, mimos, un paseo.

Es increíble el lenguaje de un gato. Son matices llamativos.

Seguro que has oído esta leyenda del antiguo Egipto,

donde el gato era venerado y donde la diosa Bastet,

que era la diosa de los gatos... Los gatos eran hombres,

hacían una barrabasada, cosa que hacen a menudo, y los castigó.

Pero si un día 1000 gatos tenían al mismo tiempo el mismo sueño,

todos los gatos volverían a ser hombres. Es precioso.

Siempre el mito apunta más allá del mito. Es muy bonito.

Indudablemente, el gato siempre nos está enseñando.

Otra cosa que tú habrás visto es que nunca se puede uno aburrir.

Es tan divertido, tan... suyo que no te aburres. Con observarlo,

ves miles de expresiones en él: su ternura, su amor, su entrega.

Abandonemos un ratito los gatos y hablemos de tus últimos libros.

Esto es lo que ha salido en el último año.

¿No son demasiados? De los que has citado,

el 90 % son reediciones. Lo sé.

Como comencé a escribir cuando tenía 15 años, y a publicar con 16,

se siguen esos libros reeditando y la gente cree que son novedades.

Novedades son "Lo que aprendí en 50 años"

y estos dos libros ilustrados para niños.

¿Cuántos has escrito en total? La cuenta la lleva Jesús Fonseca,

que parece que es quien va llevando la cuenta de mis libros.

Él dice que tengo escritos 240 libros. También hay que pensar

que son 60 años escribiendo. Tú, que tanto predicas

la vida interior, ¿no te exteriorizas demasiado?

Sí. Esto es como Jean Massieu, un gran buscador espiritual francés

que cuando llegó a los 40 años dijo

"he pensado demasiado en lugar de vivir demasiado".

He escrito demasiado. Quizá tendría que haber escrito menos y vivir más.

Desde mi enfermedad, he escrito muy pocos libros.

Tienes un secreto. Las madrugadas. Entonces te encierras contigo.

Sí. Nos hacen vivenciar la vida y la muerte de forma diferente.

Ahí conectas con otro espacio de consciencia que, a veces,

es extremadamente hiriente, pero es un gran despertador interior.

Estos dos libros son cuentos; cuentos pedagógicos.

Los protagonistas son dos niños.

Uno de esos niños es hijo del embajador de la India en Delhi.

El otro, hijo del jardinero de la embajada.

Es una historia muy de Kipling, de Mark Twain, "Príncipe y mendigo".

No es que uno sea un mendigo, pero uno es de clase alta; otro, de baja

y entablan una amistad. El primer cuento es "Yoga en la selva".

Raví, el hijo del jardinero, habla a Tony, el hijo del embajador,

de la sabiduría y del secreto de la selva. Como Mowgly.

En la selva van imitando a los animales que observan:

un elefante, una cobra. Eso les inspira

las posturas de yoga. Como sabes, la mayoría de posturas de yoga

tienen nombre de animales, incluida la postura del gato.

El libro, que está ilustrado por Nívola Uyá,

va reproduciendo esas posturas, esos "asanas" de la selva:

postura del pequeño insecto, del árbol, del elefante.

Este libro ha salido en castellano y en inglés,

igual que ha pasado con "Un tesoro en las cumbres",

porque en EE. UU. se está impulsando enormemente el yoga y la meditación

para entrar en muchísimas escuelas.

Cuando Raví le propone a Tony "¡vámonos a la selva!",

Tony se asusta un poco y dice "nos castigarán".

Él dice "que nos castiguen". Eso me ha gustado mucho. Yo siempre digo

que cuando crees que hay que hacer una cosa, no pidas permiso. Hazla.

Si pides permiso, te lo negarán. Es lo que has hecho con tu vida.

(RÍE) Tú lo has hecho siempre, así que te identificas con Raví.

Sale Emile. Un gato blanco, enorme y peludo. Es de Raví.

Su abuelo le dice que no deje de observarlo porque aprenderá.

Como son los grandes yoguis, los grandes expositores del éxtasis,

del "samadhi", que decimos en el yoga.

Tuvo tanto éxito Emile en este primer volumen,

que en el segundo sale mucho más. Sale en casi todas las páginas.

En este primero, en un momento, Raví le dice a Tony...

Aquí nos vamos a la India, país que has recorrido tantas veces.

Le dice "existen muchas religiones en la India, pero un solo Dios".

Lo que tratan este tipo de libros

y casi todos los de la editorial Cuento de Luz, es unificar;

tratar de llevar un mensaje de paz, de amor, de cosmicidad

a los lectores, tanto adultos como infantiles.

Al final, después de las posturas del pequeño insecto, del árbol,

está la postura de la meditación. En la que los gatos son

los grandes expertos con los yoguis.

Cuántas veces observamos al gato, que está horas como ausente

y no está dormido; está en un estado meditativo.

Dirían los neurocientíficos que en ese momento han conectado

con ondas alfa del cerebro. A partir de esa escapatoria,

Raví y Tony se hacen amigos para siempre.

Como me decía el yogui Babaji Sivananda

cada vez que le veía en Benarés y nos despedíamos,

"amigos para siempre". Hay una segunda aventura.

"Un tesoro en las cumbres. Aprendiendo a meditar".

Otro cuento de estos dos niños que se van a Darjeeling,

al norte de Calcuta, una zona a los pies del Himalaya,

y ahí le dice el hijo del jardinero

"hay una sabiduría más elevada que la de la selva".

En el sentido literal, incluso, que es la sabiduría de las cumbres.

La meditación. En el primer libro se enseña el yoga físico.

En este segundo volumen se enseña a estabilizar la mente,

a utilizar nuestros poderes internos

y a prepararnos para la libertad interior.

Los yoguis siempre meditan en cumbres. Cuanto más alto, mejor.

Sí. Si te das cuenta, tú que has recorrido esas zonas,

hay una apertura de la consciencia. Es como si conectáramos

con una dimensión de consciencia mucho más libre, más expansiva.

Ayuda esa energía. Consejos que le da

el nieto del jardinero al hijo del embajador:

"siente el aire como una ola que va y viene".

Libre de pensamientos inútiles. Ciertamente.

¿Cuál es el problema de nosotros? Estamos dominados por pensamientos.

¿Qué es la meditación? Un intento por suspender el discurso mental

para conectar con otra realidad de ser.

Otro: "échate sobre la espalda y pierde la mirada en el cielo".

Ese es un ejercicio maravilloso que hacían en las cumbres

los yoguis en Gangotri; que es

dejar que la mirada se extravíe en la bóveda celeste

y, a través de esa visualización, crear un espacio de plenitud.

Otro consejo. Para comer, van a hacer una especie de pícnic;

van a tomar unos emparedados; y le dice el nieto

"come lentamente, siente qué comes, agradece lo que entra en tu boca".

La actitud de vivir el presente, o como decía Kipling

"vivir cada momento como si fuera el primero y el último".

Llenar el minuto inolvidable y cierto, dice Kipling,

de 60 segundos que nos lleven al cielo.

Al final, cuando están a punto de marcharse,

le dice "céntrate en la luna".

Buda les dijo a sus discípulos en el discurso más breve

que se ha dado nunca: "conecta". Conecta con la luna.

Lo que dice el maestro zen: cuando duermo, duermo.

Cuando como, como. Cuando paseo, paseo.

Cuando me muero, me muero; y se murió.

Última afirmación del libro: "yoga quiere decir unión.

Tú y yo estaremos siempre juntos".

De corazón a corazón. Como dicen, "Namaskar" o "Namasté".

Tú y yo, Ramiro, estaremos siempre unidos.

En prenda de amistad y de unión, te hago una triple ofrenda.

Por una parte, uasabi. Para Luisa, que le encanta.

Por otra parte, chocolate negro... Te corresponderá.

Con horchata. Con una gran horchata.

Chocolate negro preparado por los nadaístas.

Una de mis grandes aficiones. Agradécelo cuando entre en tu boca.

Por último, sé que este libro mío, "Soseki. Inmortal y tigre"...

Hiciste algo que no hay que hacer.

Es yo te lo di, lo prestaste y nunca más volvió.

Es lógico que la gente que ame a los gatos

no quisiera desprenderse de este libro.

Te voy a dar otro ejemplar. Mira el sello que tengo

para firmar mis libros. Magnífico.

Yo, el gato Soseki. Maravilloso.

Para ti las tres cosas. Este no lo prestaré,

aunque mucha gente quiera tenerlo. (AMBOS) "Namasté".

Todo está en los libros. Todo está en los libros.

Todo, todo, todo está en los libros.

Aquí tenéis a Ramiro Calle.

Tenemos 15 minutos para que habléis con él

y luego pasamos a recomendaciones. Qué poco. Con él necesitaríamos

seis horas, o siete, por lo menos. -Pero qué buena energía.

La energía femenina. Es fantástico. Así estás tú siempre de joven.

Está pletórico. -Hablamos de gatos.

Yo también soy amante de gatos. Son cosas que se heredan.

Te quería hacer una pregunta personal. Ya que eres un hombre

tan sabio, que entran ganas de confesarte todo,

te quería contar una pequeña historia. Tenía una gata

que se llamaba Mina. Una gata gris de ojos amarillos.

Era la gata de mi madre. Mi madre murió cuando yo tenía nueve años.

Esta gata... Al morir mi madre, a mí me trasladaron.

Vivíamos todos en un edificio. Yo vivía en el cuarto con mi madre

y me trasladaron al primero, con mi abuela.

El piso en el que vivíamos, al morir mi madre, lo alquilaron.

A mí me generó un enorme disgusto, porque me quitaron de mi casa.

Lo alquilaron a un señor. Mina, esa gata,

durante todos los años que vivió, todos los días

subía al cuarto piso, se hacía caca en el felpudo de la casa

que ya no era su casa, y bajaba.

Todo esto para desesperación de mi abuela y del inquilino,

que estaban indignados con el tema de la gata.

Yo llegué a pensar, a tener una percepción infantil,

que a veces son tan claras y luego perdemos,

(BALBUCEA) que la gata era mi madre; había habido como una transferencia;

y que era mi madre, que estaba expresando su disgusto

por haber muerto tan joven. Por eso desarrollé una relación con el gato

verdaderamente especial que no he vuelto a tener con otro animal,

a pesar de haberlos querido mucho. ¿Crees que es posible? ¿Es posible

que un gato, con esa manera que tienen de estar,

puede convertirse en alguien? ¿Puede haber una transferencia?

-Puede haber una energía que transporta el gato.

A mi gato le cojo la cabeza, le pego su frente contra la mía

y le digo "¿quién hay dentro de ti, Emile?".

Tengo esa sospecha de que ahí puede haber una esencia

que está, de alguna manera, deslizándose por él.

Aunque parezca algo muy enigmático, todo es posible.

Ellos son receptores de energías, de esencias

que pueden, también, servir como intermediarios

con otros planos. Decían muchos esoteristas,

que siempre tenían sus gatos en sus consultorios de magia,

que ellos, de alguna manera, tienen una conexión con el campo astral.

No hay tiempo para que cuente algo que me sucedió con Soseki en Bangkok

y que era una especie de psicofonía. Está contado en mi libro

y no hay tiempo aquí. Vosotras dos también sois amigas de los gatos.

(BALBUCEA) Sí. Para ser breve, iré al grano.

En la conversación que habéis compartido, ha quedado

claro que lo mejor de nosotros tiende al gato.

Lo mejor del alma humana tiende al gato. Eso sería un buen resumen.

Me ha interesado mucho la reflexión sobre tus madrugadas redentoras.

Una confesión: en una madrugada de estas, me salvaste la vida.

Soñé una vez contigo, de madrugada. No tengo tiempo de contarlo

pero creo que te debo seguir estando en este mundo.

Eso tiene que ver con lo que te iba a preguntar.

Yo tuve un Soseki que se llamaba Ulises.

Mi Soseki se llamaba Ulises y también murió.

Murió en extrañas circunstancias, un poco sacrificiales.

Yo pasaba un momento complicado.

Siempre he creído que el gato se sacrificó por mí;

que se atravesó entre yo y la muerte, entre yo y el dolor,

entre yo y el sufrimiento. ¿Eso es posible?

Siempre creí que el gato lo hacía deliberada y conscientemente.

-De lo que no hay duda, los que hemos tenido gatos,

es que el gato tiene una percepción suprasensorial

que está mucho más allá de lo que nosotros podamos imaginar.

Ellos viven en dos mundos: el mundo más sensorial;

y un mundo suprasítico, suprasensorial.

Entramos en un campo de misterio que no podemos llegar a comprender.

El gato nos comprende a nosotros. Nosotros no podemos comprenderles.

Hay un dicho, a propósito de lo que indicabas.

Fue alguien famoso que refirió que si se cruzaran la raza humana...

Mark Twain. ... y la raza gatuna,

perdería mucho la raza gatuna y ganaría mucho la raza humana.

-Una última... Perdona. Otra frase genial

que no recuerdo quién dijo, quizá Mark Twain, es

"si los gatos supiesen hablar, no lo harían".

-Dejadme preguntar una cosa que me tiene intrigada.

Pensaba que solo me pasaba a mí, pero le pasa a más gente.

Grandes amantes de los gatos

hemos sido malditos, castigados con relaciones amorosas con personas

alérgicas a los gatos, o gatófobas, o que les odiaban.

Esto acaba deviniendo un castigo bíblico.

La vida te demuestra que era mejor el gato que aquella relación.

¿Por qué nos llega este castigo? -No me ha pasado nunca.

No sé si a Fernando eso le ha ocurrido.

-A Fernando le ocurrió, pero se pasó la alergia a la persona.

La primera vez que entró un gato en mi vida, tenía ocho o nueve años.

Un gato pequeño que me regalaron en Torrelodones.

Lo llevé a la casa donde vivía con mi madre y con mi padrastro.

Al día siguiente, mi padrastro, que era una excelente persona,

había expulsado al gato de casa. Trauma infantil. Sí me ha pasado.

A propósito de lo que decíais de si hablaran los gatos...

El misterio de muchos animales... Yo soy de perros. Es lo que tengo.

En ellos también se intuyen sentimientos. Pero como seres,

en términos filosóficos, irracionales por no tener habla,

es lo que nos intriga y por eso es tan misterioso.

Su independencia, en caso del gato. Lo políticamente incorrecto,

como dice Antonio Burgos, que está aquí el libro.

Yo creo que el gato se ha querido asemejar al escritor,

a las maldiciones... Durante la Edad Media se quemaron muchos gatos.

En Egipto eran casi venerados. O muy odiado o muy querido.

Se quemaron porque se decía que era animal de las brujas.

Fue el mismo momento en que se empezaron a quemar brujas.

Siempre ha estado ligado con la creación, con el escritor.

Yo creo que el gato, o el animal en general,

poco tiene que ver con el escritor, que es como me tomaba el programa:

escritores, literatura y gatos. El libro publicado por Siruela

habla de la relación... Los grandes literatos,

Cortázar, Borges... siempre con gatos.

Si algo diferencia, y en esto Ramiro ha escrito mucho, es lo del ego.

El gato, o el animal, no dispone de ego.

Probablemente sí tenga un ser que evoluciona, pero no tanto ego.

El escritor sí necesita de un ego, puesto que en boca de personajes

habla de él mismo. Fíjate si es egocéntrico que no es capaz de decir

"yo acuso". A lo mejor esta es la diferencia.

-Hay dos cosas que has dicho que son muy interesantes.

Una, que no hablan. Pero no hablan con el lenguaje nuestro.

Ellos dominan lo que llamaríamos el paralenguaje:

los gestos, los silencios, las miradas;

y el supralenguaje, que son determinados estados de ánimo

que ellos captan y que, a su nivel subliminal, nos pueden trasladar.

Con respecto a los animales, tienen una gran ventaja sobre nosotros.

Su burocracia egocéntrica, su ego, es mucho más débil.

Por eso viven más en el presente. El animal sabe,

cuando está muriendo, que muere. Muere con una dignidad.

-¿Se van los gatos cuando van a morir?

-Claro. Pero no piensa "voy a morir, voy a tener un cáncer".

Ellos están en un ego mucho más funcional.

Claro que estamos en detrimento con los animales,

porque los seres humanos tenemos un ego rascacielos

que tenemos, constantemente, que estar tratando de desmontarlo

porque por todos lados nos traiciona. Es el gran falsario

que los animales no tienen. Por eso el animal

es tan apetecible para ser amado. Es un objeto de amor.

Notas que no te juzga, que no hay rencor, no hay resentimiento,

no hay malevolencia. (RÍE) -Y te perdona enseguida.

-Te perdona todo. Indudablemente. (A LA VEZ) (HABLAN)

-Eso tiene un lado potencialmente siniestro.

Hay gente que ama a los animales o a los niños

porque se refleja en ellos.

No hay una verdadera interacción; los utiliza como espejos emotivos.

En cambio, a quien realmente les ama...

Tú planteabas el enigma, la relación entre gatos y escritores.

Yo creo... Vosotros lo habéis mencionado en la entrevista...

Tú has dicho que el gato te había enseñado a estar solo.

El gato es un gran maestro de soledad cualificada.

Tienes que dominar la soledad para escribir, porque es estar solo.

-El escritor necesita de los otros para que lo aprueben.

Es tan egocéntrico como eso.

-Maestro de soledad cualificada, de soledad ilustrada.

Te enseña a estar solo; pero como decíamos antes,

hay un momento en que no te enseña a estar solo: cuando escribes.

El gato acude a su lado,

se sube al ordenador, a la máquina de escribir...

Siempre incordia. ¿Son siete o nueve vidas?

Siete vidas. Lo de nueve lo he oído también.

(A LA VEZ) (HABLAN)

-Fernando me despertó una alarma que yo, antes, no tenía.

Un día, hablando contigo, me dijiste que la mayoría de los gatos

no tiene siete vidas porque casi todos tienen accidentes

si no tenemos cuidado con ellos y se caen por una ventana.

El gato es el animal más curioso y más valiente.

"La curiosidad mató al gato".

Solo el 80 % de los gatos muere de muerte no natural.

Eso no significa que no hayan estado a punto de morirse seis veces antes

y hayan salido indemnes. (AB) El gato, ¿es mujer?

(ER) -¡Toma! -Es más que mujer y hombre.

Es andrógino. Si pensamos en el yin y el yang,

en lo masculino y en lo femenino, ¿qué es el gato?

Borges decía de su gato, que me lo contó un amigo argentino.

Fue a visitar a Borges y estaba el gato, Beppo.

Borges, hablando de su gato, dijo "este gato no sé si es gato o gata.

Creo que es "lo" gato". Dickens tenía un gato, William,

y terminó siendo Williana.

La gata se puso a parir y dijo "vaya, resulta que es gata".

-Creo que lo masculino y lo femenino es demasiado rudo para su sutileza.

-Lo bueno es "lo" gato.

Es igual que cuando se habla del principio superior.

Si Dios es hombre o mujer, los orientales dicen lo absoluto.

Lo gato es lo absoluto. (AG) -Muy bonito.

Tú que hablabas de perros y gatos, una de las diferencias

entre la relación de los hombres con los perros y con los gatos

es que los perros creen que su dueño es Dios.

(BALBUCEA) Los gatos creen que los dioses son ellos.

Efectivamente. -No sé si sabéis la anécdota,

y tengo fotos al respecto, de que Freud

tuvo siempre en su consultorio a dos chao chaos.

Siempre les tenía como testigos; así que estos dos chao chaos

habrán nacido como psicoanalistas en su próxima reencarnación.

Oyeron todas las historias. O todo lo contrario.

Horrorizados por lo que habían oído y decidieron no ser psicoanalistas.

Este amor por los gatos, y por los animales en general,

a veces nos lleva hacia el amor a los niños.

Los niños tampoco juzgan; y saben sentarse, respirar y vivir

de manera orgánica y natural que los adultos vamos perdiendo.

En relación a los dos libros que has escrito para niños

veo que, últimamente, en relación a la meditación

y a encontrar ese lugar donde parar los pensamientos...

Esos pensamientos que muchas veces nos hacen tener crisis de ansiedad.

Lo notaba mucho en el documental que se estrenó el otro día,

dirigido por José Paz Pazón, en el que se cuenta lo que haces.

Pues los ataques de ansiedad, las anorexias en edad adolescente,

las hipocondrias que están teniendo ahora los niños... A veces esto...

¿Qué he dicho? Hipocondría.

Gracias, padre. ... esto me ha llevado

a pensar que llegamos a la meditación o a practicar yoga

cuando estamos hechos polvo. En realidad, deberíamos

de enseñar a nuestros niños a no perder eso con lo que nacen.

El bebé nace sabiendo respirar con su diafragma

y poco a poco lo vamos perdiendo. (RC) -Exacto.

-Es una buenísima noticia que gente como tú, y otros,

porque he notado que hay otras publicaciones, enseñen esto

desde pequeños. -Que vayamos dándoles herramientas.

-Y esa cultura, porque en occidente se sabe muy poco.

-En occidente se ha hablado mucho de la cultura física

pero no de la mental, emocional, espiritual. Es importante aproximar

a los niños estas herramientas, que les van a ser útiles luego.

-Los niños empiezan a desarrollar patologías que eran de los adultos.

-Es verdad lo que dices. Aparte de que se suelen llevar

muy bien con los gatos, y los gatos con ellos; es verdad que los niños

(BALBUCEA) no han desaprendido. Nosotros tenemos que volver

desde mucho más lejos. Ellos están mucho más cerca de la verdad.

Es maravillosa la delicadeza con que los gatos tratan a los niños

y lo veo ahora. Este hijo pequeño, nacido rodeado de gatos,

les hace perrerías a los gatos

y no ha habido nunca un bufido por ninguno de los tres gatos.

En general los animales, perdón por romper la lanza,

pero los perros yo también lo he visto.

(AG) -Los perros no son tan delicados.

-Es un animal muy maltratado, en el sentido de la agresividad.

El olor, para ellos, es todo. Habéis hablado de la vista;

pero el olor; el oído, cómo detectan a personas antes de que lleguen.

Ellos huelen a cachorro.

Es como a un gatito pequeño, que todo se le permite;

o a un perrito pequeño. Perruna: en ese libro,

de la relación de los escritores con los gatos,

hay un cuento de Kipling, del último libro que escribió:

"Just So" se llamaba cuando lo leí. Ahora le han dado otro título.

Dice que los gatos, en la noche de los tiempos, en la Prehistoria,

llegaron a un pacto con los seres humanos.

A cambio de cazar ratones en las casas, los seres humanos

les autorizarían, de por vida, a tres cosas.

Tendrían un cojín junto al fuego, una jícara de leche

y el derecho a vigilar el sueño de los niños mientras duermen.

(ER) Eso está muy bien. -También me encantan los perros.

Tú apuntabas algo muy interesante que no quiero dejar pasar.

Yo lo digo mucho en clase. Ahora que Anna se ha incorporado...

Es muy fácil relacionarse con una planta, por ejemplo,

porque si no la riegas, se muere.

Es fácil relacionarse con un animal, porque no te juzga y no te critica.

Es mucho más difícil relacionarse con los seres humanos.

Hay personas que se relacionan bien con plantas y animales,

pero tienen pendiente la asignatura de relacionarse con seres humanos.

(ER) -Debería ser la primera. Hitler, sin ir más lejos.

(AG) No deberían ser un refugio de la inhumanidad.

-También se utilizan los animales de un modo empático:

para niños con Síndrome de Asperger, autistas, o para grandes criminales.

Enseñar a los criminales a relacionarse amorosamente

antes con los animales y, después, con los seres humanos.

(ER) -¿Tengo un minuto? Medio.

Muy rápido. Es un tema que me intriga.

Con respecto a la relación de 1. el humano y luego, el animal.

No sé cuál es el orden. Debería primar la relación con el hombre.

Hace varias semanas, vi cómo daban una noticia en la televisión.

Primero eran palizas que se mandan los niños con móviles.

No dijeron nada de "las imágenes pueden dañar la sensibilidad";

cosa que sí hicieron con la noticia siguiente, que era de unos cerdos

que un malnacido se tiraba encima de ellos.

Con la noticia del animal avisaron "esto puede dañar la sensibilidad".

En la anterior, que era una paliza de una alumna a otra compañera,

no dijeron nada. Cuidado con esa sensibilidad, la humana.

-De lo que no hemos hablado es de que España

tiene una conciencia de lechuga, una conciencia deplorable

con respecto a los animales. Aquí los animales no son nada.

Te las ves y te las deseas para ir con una mascota

a un bar, a un hotel. Ha habido protestas porque ahora van a dejar,

en un vagón de los... metros, que entren animales.

Mucha gente ha protestado porque van a entrar perros.

España está a la cola de Europa.

(ER) -El que tiene animales, lo sabe.

(AB) -En Italia acaba de salir una ley

que permite llevar a la mascota al hospital.

Para un enfermo, consideran que es terapéutico.

-Nada mejor que cuando Dragó estaba en aquel trance

penoso de su operación cardíaca...

Lo mejor, ¿qué hubiera sido? Que te llevaran a tu gato a la UCI.

¿A que sí? Efectivamente.

No os he pegado un campanillazo porque el término mascota,

del cual habéis abusado, es correcto lingüísticamente;

pero a mí no me gusta. Establece una jerarquía entre hombre y animal.

Es un término castrense, militar. Tienes razón. Peyorativo.

(AB) -Dos cosas para aprender: hipocondría...

(ER) -Y mascota. Como es medio italiano,

por eso has dicho hipocondria. (AG) Los ingleses dicen "pet".

Es más simpático. (ER) -Es lo mismo.

-Fernando: hemos convenido en nuestra conversación previa

que los sentimos como a hijos. Para mí, Emile es mi hijo.

Para mí, incluso mi padre. (AG) -Lo veo más así.

-Los niños dan más guerra en bares que los perros y los gatos.

Tú, que has concedido primacía a la relación con los seres humanos,

no te olvides de que la maldad es exclusiva del animal humano.

Lo sé. Pero nos tenemos que entender nosotros, porque contra los gatos

no voy a hacer la guerra, ni el amor, ni la paz...

-Ni la serpiente fue expulsada del paraíso.

-El día que vaya como esto y tenga cabeza de león,

igual seré una semidiosa y podremos hablar de otras cosas.

Como de costumbre, y a diferencia de los gatos, que no hablarían,

os habéis excedido en el uso de la palabra.

Solo nos quedan 12 minutos para recomendar, por favor.

Todo está en los libros. Todo está en los libros.

Todo, todo, todo está en los libros.

Esto es puro nepotismo. No lo puedo remediar.

Quiero recomendar "Soseki. Inmortal y tigre".

Es un libro con el que tengo un sentimiento ambiguo.

Por un lado, es un libro que me ha generado muchos celos,

por algo que estábamos apuntando en la conversación.

Este libro se genera por una historia personal

de mi padre: Soseki, el gato, el amor de mi padre,

murió en unas circunstancias terroríficas

y de una manera inesperada, para mi padre y para la familia.

Entonces, él cayó en una crisis tremenda que le llevó

a dejarlo todo y a comenzar la escritura

de este libro. Está dedicado a mi hija, Caterina.

Es un abuelo que le cuenta este gran relato,

este camino de aprendizaje que es Soseki,

con, como protagonista, este gato. Durante este momento de crisis

y redención, que después genera el libro,

yo le vi más desesperado que cuando murió su madre.

El gato se había convertido en algo mucho más importante

que cualquier miembro o ausencia, en lo que a la muerte se refiere,

de otras personas de la familia. Llegó un momento en que me irritó.

Me sentí, de algún modo, desplazada.

A pesar de que la lectura del libro me resultó más que grata

y que pude compartir contigo todo este periplo

que tú narras en este libro. Tuve un sentimiento ambivalente.

En todo caso recomendable, porque es un gran libro sobre gatos;

sobre la vida misma, padre; sobre la familia; y sobre el amor.

No creas que te voy a dar un bofetón.

Creía que la ibas a dar un beso. Voy a hacer otra cosa

que os va a dejar perplejos. Lo de mi madre está explicado.

¿Sabes qué voy a hacer con el libro? Lo voy a colocar en el cohete.

Lo voy a enviar al espacio exterior. Todo el mundo sabe que en él

colocamos libros que no merecen tener lectores por no ser buenos.

Yo no estoy colocando este libro porque no sea bueno.

De todos mis libros, es quizá el que está más cerca de mi corazón;

el que ha nacido más desde mi corazón.

Este libro lleva un haiku de Alicia Mariño

que dice "ser como tú, surcando el infinito, tigre de luz".

Lo coloco en el cohete para que Soseki,

encaramado al cohete, se convierta en ese tigre surcando el infinito.

Si me dejáis terciar en esto... -Yo lo rescataría.

Entendemos el significado. Déjale que se vaya al cielo.

(AG) Leyendo este libro, comprendí el amor de Fernando por su familia.

-Lo he dicho. Sí. -Comprendí cómo os quiere.

Entiendo lo que has dicho, el sentimiento de celos,

pero el libro resplandece de amor. -A veces estos sentimientos

es una cosa o la otra, o la misma.

-A veces, el gato es la excusa de otras cosas. Es un eufemismo.

Mi madre muere después de un proceso de demencia senil que duró años.

Todos deseábamos que muriera. Era lo mejor que le podía suceder.

El gato murió de repente.

De acuerdo. Pero entiendes lo que digo, ¿no?

-Vamos a hablar de cosas alegres. Quería recomendar un libro...

Ese es un libro alegre dentro de su tristeza.

Tú lo has enseñado, pero el mío es más bonito.

Es el libro de Siruela: "Las mejores historias sobre gatos".

Relatos de Guillermo Cabrera Infante, Colette, Mark Twain...

La memoria te traiciona, jefe. En el relato de Kipling,

(BALBUCEA) el gato pacta..., o sea le arranca tres alabanzas a la mujer

y, a cambio de eso, conquista el derecho a tomar leche,

a tumbarse junto al fuego y a vigilar al bebé.

Lista. Lo sé; pero el lector debe mejorar el libro que lee.

(AB) Ahí has salido muy bien, muy profesional.

-Una cosa que me ha hecho gracia es que hay escritores de fuste

y es verdad que a todos les tiemblan las piernas escribiendo de gatos.

Aunque hay relatos magníficos, y uno de los mejores es de Kipling,

la mayoría son de "yo, mi gato, mi gato me ama, yo amo a mi gato".

Ves las mejores mentes obnubiladas por la felinidad.

Entre tanto gato, tanto Fernando y tanto Ramiro, vuelvo a la infancia

y quería recomendar un libro clave de mi infancia.

Ahora ha sido reeditado. "El cantar de Mío Cid".

Tiene un defecto ese libro, porque no hay gatos.

Hay caballos, leones y un héroe. Hay un Ulises ibérico.

Esta es una edición de lujo, de la RAE con apoyo de La Caixa.

Me lo he leído con gran cariño. Tiene un ensayo de Francisco Rico

que me ha hecho entender por qué a los 10 años me enamoré

del Mío Cid campeador. Ahora tengo base científica para defender

las razones de mi enamoramiento poético de este... héroe.

Es el cantar de gesta y de una España de frontera.

A propósito de que si los gatos pudiesen hablar, no hablarían;

y a propósito de Francisco Rico, en cierta ocasión tuve que llamarle.

Fue hace ocho o nueve años. Tenía un recado en el contestador

que me encantó, y tiene que ver con la actitud de los gatos.

Decía "hable, si es preciso". (TODOS) (RÍEN)

Brevemente. Mercaderes espirituales. Te he escuchado hablar de eso.

Tenemos cantidad de libros que arrojaré al cohete.

Yo he traído "La libertad interior" de la que habéis hablado.

Yo, en el plano más cristiano.

De Jacques Philippe, que hace unos libros fantásticos.

San Juan de la Cruz, del que habéis hablado... Los procesos del alma,

desde los gozosos, los dolorosos y los gloriosos,

como el leño arrojado al fuego empieza a oler mal

pero se convierte en fuego como fase del alma.

Hablas de ese velo que no nos deja ver. Que somos contingentes.

La libertad interior desde la fe, la esperanza y el amor,

lo cuenta en este libro Santa Teresita de Lisieux.

Cómo de lo más pequeño supo hacer su espíritu más grande.

Yo hago la lectura cristiana porque veo estos libros,

inventan filosofías que en el Evangelio estaban dichas

por los siglos de los siglos, amén.

(AG) -No, no. No, no.

Tapa el de Soseki; a ver si la gente no ha oído y cree que es malo.

Cohete bueno y cohete malo.

Anna: saca el libro de Soseki, no vayan a interpretar erróneamente.

(AB) Recomendación de Ramiro. -Yo he traído este libro.

Hoy en día, que está tan de moda el "mindfulness",

que de nuevo es una degradación

de la enseñanza oriental que mostró Buda, que era "Vipassana".

El "mindfulness" es como el Neotantra, el Neo-Vedanta,

el Neo-Yoga. Estas corrientes se han desdibujado,

se han aguado. Hay que ir a la verdadera esencia.

Este es un libro que se llama "El camino de la atención";

de un monje alemán cingalés, que es Nyanaponika Thera.

Lo recomiendo porque es un libro muy serio sobre la atención.

Además, engarza con el tema de los gatos.

¿Quién está más atento, más perceptivo que un gato?

Este camino que tenemos que recorrer de una manera consciente,

trabajándolo, entrenándolo; ellos ya lo tienen recorrido.

Suelo decir que tú, Fernando Díez y yo fuimos las primeras personas

que empezamos a hablar en España del tantra.

Estoy arrepentido. A partir de aquel momento se vulgarizó,

se falsificó, se convirtió en una especie de atletismo sexual.

Cada vez que un periodista me pregunta por el tantra, corro.

Haces bien. Quería recomendar un libro

que tiene que ver con lo que tú acabas de decir.

Es de Paloma Díaz-Más, que es investigadora del CSIC.

Fue profesora de literatura 18 años en la Universidad del País Vasco.

Es un libro que escribe cuando muere su gata... su gato, mejor dicho.

Ya estamos con lo de gato o gata. (A LA VEZ) Lo gato.

Su gato Tris Tras. Una persona que lea este título pensará

que ayuda a entender a los gatos. No, no.

Es justamente lo que los gatos nos enseñan a nosotros;

no lo que tenemos que aprender para tratar a los gatos.

Tiene que ver con lo que has dicho. Entre las muchas cosas que resalta,

nos habla de esa capacidad que tiene el gato, la del sabio taoísta,

de estar alerta y en reposo; que tú llamas la detención consciente.

Voy a leer un soneto dedicado por Jorge Luis Borges.

El soneto se llama "A un gato". Imagino que está dedicado a Beppo.

"No son más silenciosos los espejos ni más furtiva el alba aventurera;

eres, bajo la luna, esa pantera que nos es dado divisar de lejos.

Por obra indescifrable de un decreto divino, te buscamos vanamente;

más remoto que el Ganges y el poniente,

tuya es la soledad, tuyo el secreto.

Tu lomo condesciende a la amorosa caricia de mi mano.

Has admitido, desde esa eternidad que ya es olvido,

el amor de la mano recelosa. En otro tiempo estás.

Eres el dueño de un ámbito cerrado como un sueño".

Va por ti, Soseki.

(Música créditos)

  • Libros con uasabi - 15/05/16

Libros con uasabi - 15/05/16

15 may 2016

Ramiro Calle, nuestro invitado, tiene un gato -se llama Emile-, y dice que es, entre otras cosas, un maestro de yoga. Él también lo es, ha escrito infinidad de libros y es uno de los principales pioneros en la introducción en España de Oriente en general y de la India en particular.

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