Lazos de sangre La 1

Lazos de sangre

Miércoles a las 22.40 horas

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No recomendado para menores de 12 años Lazos de sangre - T2 - La saga Larrañaga Merlo - ver ahora
Transcripción completa

me ha ilustrado un camino muchísimo más libre

(Sintonía)

(CARLOS LARRAÑAGA) Yo, desde hace años,

trato de seducir al público, a la gente.

(AMPARO LARRAÑAGA) María Luisa solo hay una, mi madre que es la luz.

(MÓNICA PONT) Ana Diosdado era seria, elegante muy divertida.

(TERESA RABAL) A mí me recuerda más a Carlos que a María Luisa,

pero es una gran actriz.

(LUIS MERLO) Quien nos guía es él, es una persona

con los pies mucho más puestos en la tierra.

-Maribel es de las grandes

de este país. (J.C. LARRAÑAGA) Tuve suerte

de nacer en esa cuna.

(LUIS MERLO) Mi familia, mi familia.

(Música)

Lazos de sangre levanta el telón

con la obra de la vida de los Larrañaga-Merlo.

Cuando dicen: "Tu padre no es actor",

no, mis padres son mi padre y mis hermanos, mis hermanos

y mi familia, mi familia.

Familia, además de saga en la que cada uno

ha interpretado un papel. Fui muy insegura toda mi vida,

muy tímida, también. -Lo que jugaba mi hermano

Pedro de pequeño... -Recortaba papel.

Hacía, mil, dos mil, tres mil, cuatro mil, cinco mil, seis mil.

-Estamos muy enamorados el uno del otro.

-Yo fui la celestina de esa historia.

De la comedia. Cómo era Carlos Larrañaga.

Los Larrañaga-Merlo han pasado al drama.

Yo me callaba todo lo que me molestaba.

-¿Es que te hice algo malo?

(M. LUISA MERLO) Me callaba tanto que un día

cogía una maleta y me marchaba. -Carlos no era infiel

por costumbre, era infiel por aburrimiento.

María Luisa encontraba consuelo en los amigos.

Marchaba conmigo por ahí a pasarlo bien

y a Carlos creo que no le gustó mucho.

Mientras Carlos seguía rompiendo corazones.

Es un sinvergüenza, es esto, es lo otro.

Pues ahora me voy al abogado a pedir la separación.

-El divorcio no es más que el reconocimiento

oficial de un fracaso.

Pero la familia también ha superado las escenas de tragedia.

No es la que te ha dado a luz.

¿Y? Es mi madre, me enseñó a andar, me enseñó todo.

Una saga que extiende sus lazos de sangre.

He sido el más inmaduro de todos y el más aventurero

y el más loco, entre comillas.

Y que sigue triunfando con su propia obra.

Lo que esta gente ha aportado es de un talento inmenso.

(Aplausos)

(Música)

Luis Merlo hace el mismo recorrido

que miles de veces hicieron sus padres,

Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo.

Luis, el hijo pequeño de la pareja, sigue una liturgia

aprendida cuando era un niño.

Era un niño que padecía de soledad por estar,

permanentemente, yendo al teatro.

Y llegar el verano o los fines de semana

y no tener en casa a mi padre y a mi madre.

Era difícil que tuviera amigos y de pequeño puede marcarte,

pero ya entonces comprendía que ellos

tenía que hacer eso, que para mí era un secreto

maravilloso, pero que estaba lleno de magia.

Entre las butacas, Juan Carlos, otro Larrañaga-Merlo,

el hijo mayor, mira el escenario que tantas veces pisó su familia.

Somos una auténtica familia, un auténtico clan, somos una piña.

Somos muy piña, sí.

"Lazos de sangre" se cuela

en las entrañas del teatro familiar, el Maravillas

y en el corazón de una saga que une la seducción

de Carlos Larrañaga y la sensibilidad

de María Luisa Merlo,

a través de los ojos de sus herederos.

Del carisma de Amparo Larrañaga a la discreción y profesionalidad

de Pedro y su pareja Maribel Verdú

pasando por el espíritu de superación de Juan Carlos

y la versatilidad de Luis Merlo. Una familia entregada al teatro.

Yo no soy un gran aficionado al futbol porque siempre decían:

"Hoy hay partido, vamos a estar peor en el teatro".

Y yo decía: "¿Quiénes son estos señores

que les quitan el éxito a mis padres?"

Conmigo, juego limpio. -Tiene usted razón,

no sabía cómo empezar.

-¿Qué hacíais de niño? Del colegio al camerino a hacer los deberes

Cuando terminabas los deberes entonces, empezaba lo mejor,

que era algo que ya no existe, el cuarto del guardarropía.

Y era todo espadas, sombreros, de funciones de Lope, todo ahí

y nos vestíamos y, bueno, bueno, eso era increíble.

Y eso es lo que hemos vivido nosotros.

Quiero decir que celebré mi primera comunión

en el mismo teatro que estrené luego "Calígula",

a los veintitantos años. Me celebraron la comunión

en el escenario y para mí fue muchísimo más conmovedora

la liturgia teatral que la liturgia eclesiástica.

(Música)

Yo veía regañar a mis compañeros de colegio, sus padres,

por cosas que se escapaban ya a mi lógica.

Me extrañaba ese afán por una disciplina

que no, desde mi punto de vista, no tenía contenido

porque es como... eso es lo que debía hacer

un niño de bien y yo ya no era un niño de bien.

(SONRÍE)

Si Luis es la sensibilidad, Carlos Larrañaga era la seducción.

Su aspecto físico, sus maneras de hablar

y su arrolladora simpatía le convirtieron en un seductor

hasta sin quererlo. Era un auténtico seductor,

pero no, solamente, con las mujeres que haya estado

o con lo que le haya podido pasar en su vida amorosa,

sino con todo el mundo o con su hijo.

Yo, desde hace años, trato de seducir al público,

a la gente, desde hace años

tengo más ilusión que cuando era joven,

pero yo creo que todo eso es porque en mi vida,

tanto profesional como privada, es muy feliz.

(Música)

(ARTURO FERNÁNDEZ) El glamour de Carlos Larrañaga

lo tenía después de subirse al escenario,

era glamuroso él, era atrayente para todo el mundo.

Un hombre muy tierno, un hombre que se maquilla mucho

que se muestra ante la gente de una forma que no es.

Una persona bastante inteligente y es, por encima de todo,

el padre de mis hijos, no tengo que decir más.

Con tan solo cuatro años

empieza a seducir a la gran pantalla,

luego, a los escenarios, más tarde a la televisión

y también a millones de espectadores, hombres

y mujeres, que convirtieron a Carlos Larrañaga

en el hombre que enamoró a la vida.

Cómo era Carlos Larrañaga.

(RÍE) Es todo un personaje.

(Música)

(TERESA RABAL) Era muy coqueto, se arreglaba mucho, se perfumaba.

Me reconocía Carlos, hace muchísimos años,

hicimos dos o tres películas juntos, una era "A sangre fría".

Eres muy joven para meterte en estos negocios,

¿por qué lo haces? -Necesito dinero.

-¿Algún apuro? -No.

-Entonces, ¿para qué lo quieres? -Eso es cuenta mía.

-Sí, claro.

Hacía la vida muy agradable por su forma de ser.

La fuerza de atracción que Larrañaga desplegaba

cautivó a un jovencísimo

Jesús Mariñas que le conoció primero como admirador.

Yo lo conocí teniendo yo 14 años y viviendo en La Coruña

y entonces, yo le escribía y le mandaba los recortes

que se publicaban sobre ellos

y él siempre contestaba las cartas autógrafas

y, bueno, así se fue forjando la amistad.

Era próximo, cercano, cálido,

todo el mundo pensaba que era engreído

y nada más lejos de la realidad.

La carrera del seductor, del hombre enamorado de la vida

y que hizo que la vida se enamorase de él,

despegaba poco a poco encasillado en un papel

muy concreto que le venía como anillo al dedo.

(JOSÉ SACRISTÁN) Era un hombre atractivo,

era un actor muy bien compuesto. Toda la oferta que se le hizo

durante mucho tiempo, era a propósito de su composición

o su encarnadura física y su condición de hombre atractivo

y de galán. -Amaba su profesión,

sobre todo, en el vestuario. Le encantaban los trajes,

le encantaba... No lo sé,

las mujeres, ahí coincidíamos los dos.

(EMMA OZORES) Yo comprendo que las mujeres

se enamoraran tanto de él porque tenía todo para gustar.

(ROSA VILLACASTÍN) ¿Carlos fue siempre un donjuán?

Sí, pero con una gran carrera,

lo que ocurre es que era tan guapo,

tan elegante que dicen que no había mujer

que se le resistiese.

(JESÚS MARIÑAS) Creo que en aquella época

el 70% de las señoras importantes

en el teatro español, estuvieron con Carlos.

Unas encaprichadas,

otras enamoradas, otras ilusionadas.

(TERESA GIMPERA) Hizo una película,

"Las amigas", estaba Larrañaga,

José Sacristán, Gutiérrez Caba...

Larrañaga, por ejemplo, me acuerdo que era el galán

de la época. ¿Con quién lo puedo comparar?

Lo compararía con Arturo Fernández.

Carlos me llevaba mucha diferencia, era mucho más guapo y atractivo.

Digamos como las mafias en aquel entonces,

tenían acotados ciertos lugares, pues entre Carlos y yo

había barrios, no lo toques, por favor,

que eso me pertenece a mí.

Yo no he visto a nadie más elegante en traje de baño.

Mi padre era un señor que algunas veces era serio

y de repente veías una película y salía disfrazado con 90 toallas

y te bailaba un chachachá.

(GUTIÉRREZ CABA) Es un personaje

que para nosotros tiene... Bueno, luces y sombras

porque como todos que tenemos luces y sombras.

¡Métase donde le llaman, coño! ¡¿Quién le dio vela?!

En unos años en los que en España el sello de galán lo otorgaba

una actriz americana afincada en Madrid,

Carlos también pasó por sus aposentos.

La actriz, capaz de hacer perder la cabeza a los hombres

a un lado y otro del charco,

no era otra que la bellísima Ava Gardner.

(JESÚS MARIÑAS) Carlos hacía en el teatro Eslava

una función y Ava Gardner, cada madrugada,

iba a recogerlo a la puerta del teatro,

iba con su coche y con su chófer, a recogerlo

y luego, se iban al apartamento donde vivía Ava Gardner

en la calle Barquillo y allí imagino que...

Que dormirían y despertarían, claro.

Pero no solo las mujeres

se sentían atraídas por Carlos Larrañaga

también se fijó en él un galán llegado de Hollywood

para rodar "Orgullo y pasión", película donde coincidieron.

Cary Grant, con Sofía Loren y con Frank Sinatra.

-Cary Grant era un ser maravilloso,

era un caballero, amable, correcto...

Era irrepetible. -Y Cary Grant no llegó al extremo

de ir a recogerlo cada madrugada al teatro

como hacía Ava Gardner, pero sí, fue un flechazo.

Ni se confirmó ni se desmintió.

El señor Cary Grant dijo: "No he visto a nadie

más guapo en toda Europa que a Carlos Larrañaga".

Era muy guapo y muy cautivador.

¿Estabas enamorado de Carlos? Posiblemente, sí.

Yo estoy aprendiendo mucho, procuro fijarme mucho,

tengo maestros, la vida es maestra, la gente que veo que me habla

trato de algún día lograr ser lo que me gustaría ser un día

que es un buen actor.

Para mí ha sido un maestro.

Gracias a ellos debuté en el teatro,

era la mujer de Carlos y María Luisa, la mujer

de Paco Morán. Una niña, 14 años tenía.

La saga Larrañaga-Merlo nace con la unión

de Carlos y María Luisa. Ambos se conocían de pequeños

cuando sus respectivos padres,

también actores, María Fernanda Ladrón de Guevara

e Ismael Merlo coinciden de gira.

(RIENDO) Mi madre... Y le dijo a mi abuelo:

"Yo con este niño no vuelvo a jugar en la vida".

Y ya después, con los años, lo que pasó.

Un romance que sorprendió a todos

porque, claro, acostumbrados a ver a Carlos con Ava Gardner,

María Luisa, que entonces debía tener 18 años o 19 años,

Pues decían: "Bah, esto no va a llegar a ningún lado".

(MARÍA LUISA MERLO) Él y yo nos hicimos novios

rodando "Siempre es domingo". Tardamos 6 meses en casarnos.

(PELÍCULA) "-Te gusta la intimidad, ¿eh?

-Depende... Contigo sí".

Se casaron en la Iglesia de San José

un día 26 de diciembre, entonces, yo para ir a la boda

tuve que viajar en tren el día de Navidad,

con gran disgusto de mi madre.

"Mamá, Carlos se casa una vez en la vida".

Fíjate si yo era ingenuo.

Y al final no fue así, se ha casado varias veces.

Se casó varias veces.

Pero yo creo que la mujer de su vida fue M Luisa.

Mientras M Luisa, comida por los nervios,

pasa la noche de náusea en náusea Carlos se despide

de su soltería. ¿Pero cómo fue esa despedida?

Nada. O sea, lo más... lo más soso.

Tomando champán sentados en una mesa del Gijón.

La gente se daba bofetadas por verlos.

La gente llenaba los teatros, vamos.

Los querían muchísimo.

Yo veo cómo a mis padres les piden autógrafos

cuando soy un niño por la calle.

Tanto que no entiendo esa jugada y entonces ellos

vinieron al colegio mío de cuando era muy pequeño

a vernos la función de Navidad.

Y, entonces, todos los niños cortaban papeles...

Y yo no entendía.

Entonces yo corté un papel y me fui a mi madre y se lo di.

Y le dio un ataque de risa. Yo quería que me lo firmara.

Me acuerdo una anécdota un día que mi padre se puso malo.

Y le decía: "Ay, M Luisa, qué poco le queda

a esta albóndiga tuya".

Eran cosas absurdas, pero maravillosas y de risas.

Carlos y M Luisa eran muy amigos de mis padres.

Y venían muchísimo a casa, incluso con sus hijos pequeños.

Venían a bañarse en la piscina de casa, ¿no?

Como padre era muy divertido.

Era más crío a veces que nosotros.

Yo pienso que era la pareja... la pareja perfecta.

Se amaban, discutían. Había mucho amor entre ellos.

Un día en el aeropuerto de Barcelona se iba Larrañaga

y estaba su mujer, la Merlo, y sus hijos.

Sus hijos eran pequeñísimos.

Y me impresionó mucho el drama que hicieron para despedirse.

Los niños llorando, la mujer llorando, él abrazándose.

Y tengo un recuerdo que dije: "Ostras, estos cómo se quieren".

Con los hijos todavía pequeños la unión Larrañaga-Merlo

era como un ensayo general con vestuario

de lo que es un matrimonio en lo que a fidelidad respecta.

Porque Carlos seguía interpretando el papel del amante,

pero lejos de su hogar.

Él tenía fama de... De rompecorazones.

Sus relaciones eran famosísimas. Y cada semana o cada 15 días salía:

"Carlos Larrañaga estrena romance".

(NIEVES HERRERO) ¿Tú te dejas impresionar fácilmente?

Por las mujeres sí. -¿Sí?

-Sí. Lo que pasa que yo soy muy feliz en mi matrimonio,

soy contemplativo, ¿eh?

-Ah, que solo miras. Eres voyeur. Voyeur.

-No, no. Miro como puede entrar uno en el Museo del Prado

y no te puedes llevar aquellos cuadros.

A M Luisa, Carlos empieza a decepcionarle.

Ningún hombre podía estar

a la altura del que había sido, realmente, su primer amor.

Te traigo la fotografía de mi primer amor, Ismael Merlo.

Un hombre inteligente, un hombre maravilloso.

Le digo a mi padre: "Me enseñaste a esperar

tanto de los hombres que ellos no se parecían ni remotamente a ti".

Carlos no era infiel por costumbre.

Era infiel por aburrimiento.

La gente sabía con quién estaba Carlos en cada momento, ¿no?

Supo de los amores de Carlos con unas u otras, ¿no?

Era una persona muy curiosa, muy divertida en ese sentido.

Muy divertida visto desde fuera.

Seguramente, desde dentro no era tan divertido.

Yo lo de los celos me lo he trabajado también.

Ya te digo que soy un ser en plena evolución.

Esa evolución, lleva a M Luisa a refugiarse en el teatro

y descubre la noche y las discotecas

de la mano de un actor que se convierte

en su inseparable amigo durante años.

Aquel verano del 69 fue para ellos especial.

Hacíamos una gira por San Sebastián, por Bilbao... y, entonces,

resulta que descubre, efectivamente, un mundo que, hasta ese momento,

había dedicado a sus hijos, a Carlos, su marido en ese momento.

Y ve que yo, pues, acaba la función y me voy a una discoteca a bailar.

Y dice: "Me voy contigo a la discoteca a ver qué es".

Es que Emilio... tú ves todo lo que hace...

Pero sobre todo cuando era joven dices:

"Es para enamorarte". Sí, nos lo ha dejado caer.

Nos lo ha dejado caer que sonaban campanillas

de Peter Pan por ahí.

Pero es que es lógico.

Creo que eso a Carlos no le gustó mucho,

supuso que entre ella y yo había algo más que unos bailes de salón.

Y... evidentemente no hubo nada más.

(PELÍCULA) "Dice que es usted un hombre interesante y de talento".

Fue muy celoso en casi todas sus relaciones, ¿no?

Y yo creo que, en este caso, ver que su mujer

venía exultante, divertida y apasionantemente joven

de estar conmigo, pues, eso debió mosquearle un poco, ¿no?

Pero vamos, tampoco hizo ninguna...

Hizo un breve apunte;

porque, luego, Carlos ha tenido muchas cosas que silenciar.

Dentro de mí nunca he querido tener pareja.

He querido tener hijos.

La primera hija fruto del matrimonio

iba a ser Amparo, una niña rubia, de grandes ojos azules

y carácter inquebrantable.

La personalidad y la argamasa que mantiene unida a una saga.

Amparo...

Aquí sí me puedo emocionar, pero no quiero.

Amparo es un ejercicio de consecuencia, de...

De compromiso.

Pero de compromiso hasta el último instante,

hasta el último extremo.

Ella está ahí siempre... Siempre.

Un empaque, una clase, una saber, una mirada.

Cuándo hablar, cómo hablar, qué es lo que te tiene que decir.

Aparte de ser una de las piedras más importantes

en mi existencia, mi hermana.

(PROGRAMA "APLAUSO") "Hola, bienvenidos

a la nueva discoteca de 'Aplauso'. A partir de hoy,

en nuestro programa contamos con nuevas caras.

Por un lado, Amparo Larrañaga...

(Aplausos)

-Hola, buenas tardes a todos".

Amparo siempre ha tenido claro

lo que suponía llevar los apellidos que lleva.

Hay que valer, por encima de todo, y, luego, ya...

Vienen los apellidos y este rollo, pero si no vales... no vales.

Sencillamente.

Se tomaba todo muy a pecho, de una forma muy seria, ¿no?

Trabajar con Amparo fue una delicia.

Muy jovencita, pero ya con experiencia y muy profesional.

Fue un acierto, fue un golpe de aire fresco al programa.

Porque no solo copresentaba

sino que intervenía en algunos sketches.

(MILLÁN SALCEDO) ¿Sabe usted la canción "Cantando en el baúl

de los recuerdos, uh-uh-uh"?

Amparo con el humor se manejaba bien.

(PROGRAMA "VIÉNDONOS") "Un poco roñoso...

No, que generoso, que generoso.

Ah, había entendido... -Sí, acepto ya.

Acepta ya, perfecto".

Pues yo creo que sí, que estaba predestinada

a una profesión que me encanta y que he tenido la suerte

de tener mucha gente

que me ha apoyado para dedicarme a ello.

-¿Y de pequeña hacías funciones?

Yo, de pequeña, cuando llegaba el fontanero me subía

a una mesa en picardías y bailaba.

Yo la cogía y para distraerla me la llevaba al cine.

Y nos íbamos ella y yo a vivir nuestra vida.

Imagínate, ella debía de tener seis o siete años.

Y nos íbamos al cine, que le encantaba.

En eso la afición le podía.

Y un buen día fue cuando...

Tenía yo como 12 o 13 años.

Cuando ya me enamoré. Y fue la primera vez que salí

a un escenario consciente de que estaba en un escenario.

Que por una broma me sacaron

y fue cuando ya lo decidí a muerte. Nunca había sentido nada parecido.

Nunca he vuelto a sentir nada parecido.

A Amparo la conocí ahí. Yo no había hecho nunca

una serie de época. Y ella como había hecho de todo

en teatro, pues, era todo una facilidad asombrosa.

(SERIE TV) "No sabes lo que dices. -¡No, sí sé lo que digo!

Ya hay bastantes problemas para aparecer con un bombo".

Pues yo conozco a Amparo Larrañaga hace muchísimos años en Barcelona,

porque coincidimos en un rodaje.

Era una persona supermetódica con su trabajo,

con mucha disciplina trabajando.

Amparo es una persona muy cercana para las personas que la conocen.

(MÓNICA PONT) Pero para quien no la conoce, ella es muy distante.

Yo he sido muy insegura toda mi vida.

Y esa cosa, a veces, me ha dado una impresión...

Ha dado una impresión a la gente de ser más dura,

más antipática y más seria, ¿no? Muy tímida también.

Pero muy insegura.

Aunque seguridad no le ha faltado a Amparo

a la hora de afrontar la maternidad a los 19 años

con un compañero de profesión.

¿No sientes que ha sido un poco precoz?

-Yo sí, yo tenía una necesidad... Bueno, también es un poco

como lo que te pasa, un poco el destino.

Y además lo aceptas como se acepta a esas edades,

encantada y feliz sin meditar demasiado, ¿no?

Pero yo tenía esa necesidad de sentir la vida así.

Igual que ahora todo es mucho más calmado

y es diferente y lo meditas más a lo mejor...

Pero, entonces, yo sentía esa necesidad

de vivir así... intensamente.

Amparo ha vivido deprisa

y, como todos en la saga, intensamente.

No os cortéis, pero tampoco os paséis.

Creo que estáis en lo más floreciente de vuestro amor.

Lleváis dos meses juntos o tres, ¿no?

Sí, dos meses. -Dos meses.

¿Cómo fue el flechazo? -Pues así, flechazo, ¿no?

Bueno, pues lo típico, ella era muy jovencita

y Joaquín estaba en un momento cuando empezaba...

Bailaor nuevo y tal.

Nada, fue un affaire de...

yo qué sé, pues duraría un par de meses.

Estáis todo el día juntos. -Todo el día.

Y os vais de vacaciones juntos.

Sí, todo el día. -Estás guapísima.

¿Tú crees que yo no lo he notado ya?

Amparo ha encontrado también en la profesión

al padre de su segundo hijo y su pareja desde hace años,

el especialista de cine Ángel Plana.

Yo sólo he vivido en mundos de hombres.

Yo sólo he tenido hermanos, he tenido hijos, sobrinos.

Entonces para mí, bueno, es como curioso, ¿no?

Una mujer realizada, feliz, madre, etcétera...

Actriz de éxito.

A ver, yo más que nada he visto a Amparo, sobre todo, trabajar.

Y me parece fantástica, porque tiene una mezcla

de su madre y de su padre.

Es una persona con una gran capacidad de sacrificio

por la gente que ama.

Mi hermana es mucho de hacer esto.

Y uno sabe que te ha ganado más que....

Dices: "Ah, amigo".

Estamos hablando de una persona terriblemente especial.

Luego está Pedro. Digamos que es el patriarca.

El que dirige a esa gran familia de actores y actrices.

Pedro Larrañaga tiene muy claro, desde pequeño,

a qué se iba a dedicar en el futuro.

¿Tú sabes a lo que jugaba mi hermano Pedro de pequeño?

Era el dueño de una tienda y el cajero.

Y Amparo nos vendía la fruta a Luis y a mí.

Entonces comprábamos la fruta.

¿Pero a quién le pagábamos? A Pedro.

Y entonces él veíamos que recortaba...

recortaba papeles.

Así. Y entonces cuando ya los tenía recortados hacia:

"Mil, dos mil, tres mil, cuatro mil, cinco mil".

Y él definitivamente quería tener éxito.

Pedro es como Amparo, es absolutamente recto.

Es muy honesto.

Es una persona con los pies mucho más puestos en la tierra.

Porque un productor tiene que tenerlos.

El que nos guía es él.

Yo he sido el más inmaduro de todos ellos.

Y el más aventurero, y el más "loco".

Ellos han sabido vivir llevando un...

algún flotador en la mano. Yo es que los tiré todos.

Dije: "Ay, qué es este agua que está muy bien".

Me quedé en bolas y dije: "Pumba".

El hijo que Pedro tuvo con su primera pareja,

Paloma Franco, es el que ha heredado

su espíritu empresarial y el nombre de su abuelo.

Siéntate aquí.

Cuando Carlos tiene seis años, Pedro Larrañaga propicia

la unión de dos sagas de actores históricos,

los Larrañaga-Merlo con los Leblanc,

al casarse con Silvia.

El matrimonio finaliza y Pedro se rebela

como el más fiel heredero de su padre

en los asuntos del amor.

Pedro Larrañaga es igual que Carlos Larrañaga.

O sea, les gusta la belleza, les gusta seducir,

les gusta las mujeres.

Con Pedro yo tuve una historia, que además trascendió

a los medios de comunicación. Estuvimos un tiempo...

Dos meses, hasta que un día yo descubro a través

del contestador que Pedro estaba teniendo una relación

con Maribel Verdú.

Se casaron enseguida, al año. Y siguen casados.

Yo fui la celestina de esa historia.

Maribel Verdú y yo presentábamos un programa

de televisión y nos hicimos hermanos.

Y entonces yo le dije: "Tú te quedas en la familia.

Yo no te lo puedo arreglar, ni quiero.

Pero te lo voy a arreglar con otro de la familia".

Entonces Maribel sale de su camerino

con una obra de teatro.

Dijo: "Yo quiero hacer la pelirroja".

Digo: "¿Quieres hacerla? Pues ya está".

Y entonces quedó con mi hermano, quedaron para hablar de la obra.

Y parece ser que llevan veintitantos años

hablando de esa obra.

O de otras, porque ahí siguen, felices.

No, nosotros no nos separamos más de 15 días jamás.

Jamás, eso es una cosa desde el principio,

hace 17 años que seguimos así.

(SERIE "SEGUNDA ENSEÑANZA") "Vas con tiempo, así que cuéntame".

Años antes Verdú formó parte de los Larrañaga, en la ficción.

Carlos Larrañaga fue mi primer padre en el cine;

luego, conocí a Luis, Luis fue mi íntimo amigo,

lo sigue siendo, obviamente, lo conocí durante años;

después, conocí a Amparo, trabajé con Amparo;

y al último que conocí fue a Pedro; estaba antes casada con la familia

y, luego, dijeron: "Ya se tiene que quedar en casa".

-Es increíble el paralelismo de vida

que ha llevado esta familia con Maribel;

empieza siendo la hija de mi padre en una película, en una serie.

(SERIE "SEGUNDA ENSEÑANZA") "Hija... ¿no te dará vergüenza?

¿Hacer de canguro?

Me has entendido muy bien.

(SOLLOZA) No, me sentiré muy orgullosa de ti".

Hace feliz a mi hermano, lleva años haciéndole feliz,

y eso es lo que a mí me importa.

Cuando Maribel llega a la vida de Pedro es una actriz consagrada,

gracias a películas esenciales en el cine español.

Maribel había hecho una serie de películas que estaban muy bien,

sobre todo, la de "Amantes", de Vicente Aranda;

pero "La buena estrella" fue un antes y un después

para mí, desde luego, y creo que para ella y para Jordi Mollà.

(FILM "LA BUENA ESTRELLA") Vamos a tener otro hijo, ¿sabes?

Lógicamente es de la familia, porque la queremos mogollón.

Siempre he querido una hermana, es mi hermana, un descubrimiento.

Es, absolutamente, auténtica y sincera; jamás te miente.

(FILM "CANCIÓN DE CUNA") "Que Dios te bendiga, Teresa.

Madre...

Madre, yo no sé qué decir".

Porque forma parte de nuestra vida desde hace muchos años,

y hace feliz a alguien que queremos, a Pedro.

Estamos muy enamorados el uno del otro, simplemente;

nos adoramos, nos admiramos mutuamente,

no existe competencia alguna entre nosotros,

nos reímos muchísimo el uno con el otro.

Hay una cosa de Pedro que me mata, fuera de las cualidades grandes,

que es que se ríe de sí mismo y de todo con inteligencia.

El pequeño de la saga, Luis Merlo, es un espíritu libre,

desde muy pequeño renunció a ser uno más;

se imaginaba sobre los escenarios representando la vida de otros.

(LUIS MERLO) Yo llegaba del colegio, me montaba en el coche

y me iba a estar entre cajas, mirando aquello.

Y, entonces, yo estaba así...

Recuerdo que las palabras que utilizaban

no estaban en mi vocabulario pero cuando iba a casa las buscaba,

iba a buscarlas a los diccionarios.

Luis es Merlo cien por cien.

Fue por causa, nunca por culpa, de mi abuelo Ismael.

(TEATRO) "Te voy a cambiar la personalidad de pies a cabeza

y, por lo tanto, el tema de nuestra primera lección será... tu cabeza".

Tuve la suerte de convivir con él durante mi adolescencia,

decidió "se acabó el Merlo". Tomando después una...

Un café...

Dijo Antonio Gala: "Luis María, nada, tiene que ser Luis Merlo".

Y ahí se decidió mi destino, el destino de mi nombre.

"De casta le viene al galgo" creo que es un refrán apropiado

y me gusta incidir en eso, son cultura e historia del país.

Luis es una persona entrañable, es un actor que admiro mucho,

porque es un gran actor en toda su concepción, ¿no?

En la concepción de la palabra.

(SERIE "TURNO DE OFICIO") "Pues... no sé,

no recuerdo lo que dije entonces, si es que dije algo.

La verdad es que estábamos todos bastante nerviosos".

Luis tiene mucho de su madre y de su padre juntos,

es un rey de la comedia, es un tipo estupendo.

Es muy tierno... muy tierno, pero es tan divertido.

-Hoy, en vez de montar una romería, llega un tío como yo

a pasar la noche del loro y a morirse de frío

por si los visitantes se dignan a aterrizar.

Luis Merlo tiene un carácter maravilloso,

es todo lo contrario al hermetismo de Amparo,

Luis Merlo es extrovertido, cariñoso...

Son dos hermanos de la misma madre y del mismo padre,

pero tan distintos los dos... Es superabierto.

Siempre tenía amigos mayores.

Yo necesitaba y sigo necesitando que me cuenten algo,

soy una persona, digamos, con un grado alto de curiosidad.

Luis Merlo tiene una gran capacidad en la comedia y en la no comedia.

Incluso, de jovencitos; hemos estado durmiendo

y Pedro ha dicho: "Queréis callaros ya",

yo me seguía partiendo el pecho de risa

y desesperábamos a Pedro.

Para mi suerte, he convivido con ellos, con los Larrañaga-Merlo,

le han dado unas páginas al mundo de espectáculo del país

que han sido, bueno, insuperables.

Formar parte de esa saga significa para Luis Merlo

tener que dar sus primeros pasos en el teatro de espaldas al público

escuchando los aplausos dirigidos a otros.

Aprendí en la compañía de Arturo Fernández a ser regidor,

estaba, de nuevo, entre cajas, y, entonces, el regidor, Dani,

me veía tan apasionado por aquello que, de repente, me enseñó,

me enseñó el oficio de ser regidor en un espectáculo.

Un día vino un productor de televisión

y al día siguiente aparecieron mi abuelo y Vicky,

después de charlar con él me vino el hombre y me dice:

"¿Por qué no me has contado que eras el nieto de Ismael?".

Yo le miré, con diecisiete años, y dije: "Porque no hace falta".

Yo era el regidor de esta función, no el nieto de Ismael Merlo.

(TEATRO) "No, rico, eso no se dice".

Es un amor tan especial que siento, yo soy el mayor y Luis, el pequeño,

pero no tiene nada que ver. La admiración, como ser humano,

que me produce Luis Merlo, como persona...

Pertenecer a una familia tan liberal, donde se me educó

en la libertad absoluta y tener como referente el mundo del teatro,

donde había tanta luz, me ha marcado para bien,

me ha ilustrado un camino muchísimo más libre

que, posiblemente, al resto de niños de esa generación.

(TEATRO "CALÍGULA") "¡Al contrario!

Cómo me gusta que la cara desmienta las amarguras del corazón".

Yo tenía una biblioteca, que nunca les agradeceré a mis padres,

y yo me la bebí.

Nosotros teníamos libros en la biblioteca de casa,

que llega a entrar la Policía esta que había entonces,

la Político-Social, y acabamos todos así.

Hay cosas que el niño solitario,

a las que el niño solitario se agarra;

en mi caso es la música, la lectura, el cine.

Ya era un apasionado de esas tres cosas.

(SERIE TV) "Qué bien habla usted.

¿No habíamos quedado en tutearnos?

Sí, Ramón...".

No me han restringido la sensibilidad,

me dijeron que era malo alejarme de mis deseos, nada más.

Pero hay una edad, lógicamente, donde los impulsos externos

empiezan a perder fuerza y empiezan a ganar fuerza los internos;

entonces, creo, que en ese proceso aprendes a quererte.

A sus 52 años, Luis Merlo se ha planteado, en ocasiones,

si sería capaz de llevar sobre sus hombros el peso

que sí asumieron sus padres, formar una familia, ser padre él;

pero lo tiene claro.

(LUIS) No ha pasado, no, no ha pasado.

Creo que hay que ser ingeniero de la NASA, es lo más difícil;

cuando tienes un hijo ya es para toda la vida.

Luis, durante un tiempo, se aleja de los escenarios

por una enfermedad que sobresaltó a su familia y a su público,

algo que le hizo replantearse su vida y preguntarse

qué es lo que le produce más miedo.

Dejar de estar como estoy. ¡Lo juro!

Dejar de estar como estoy por lo que viví con mi padre.

De joven quieres novedades, todo cosas nuevas,

y teníamos la maldita idea de que el dolor nos enseñaba mucho,

yo no quiero lidiar mucho más con el dolor.

Hubo un momento donde la pasión por el teatro y la interpretación

es lo único que une a los padres

de Juan Carlos, Amparo, Pedro y Luis;

no funcionan como pareja, las continuas aventuras de Carlos

acaban con la paciencia de María Luisa.

Creo que, al final, María Luisa se dio por vencida,

comprendió que Carlos era como era y no iba a cambiar.

Yo me callaba todo lo que me molestaba,

me lo callaba porque había que ser obediente,

dulce, estupenda y femenina. Me callaba tanto

que un día ni exploté, cogí una maleta y me marché.

(PELÍCULA) "Se acabó, Pilar... se acabó.

No podemos jugar un día más al juego del matrimonio mal avenido

que quiere separarse y no se separa nunca".

El divorcio llega a la vida de los hijos de la pareja

de forma brutal, como un golpe de telón seco a una obra de teatro

que hacía tiempo que ya no funcionaba.

Para nosotros, nuestros padres se separaban,

eso fue una especie de revolución.

Luis, el más pequeño de la familia, siente la soledad;

la tristeza por dentro y la incomprensión por parte

de sus compañeros de colegio.

Solían dejarme las revistas en el pupitre y...

He de decir que tuve mala suerte, los profesores no colaboraban,

no colaboraban a que eso no sucediera,

porque, también, para ellos había algo condenable en el hecho

de tener unos padres artistas.

Una decisión tomada por mí,

posiblemente, desde los dos años de matrimonio;

entonces, como se acabó a los quince,

imagina lo masticado que lo tenía, para nada.

Posiblemente, sufrí más durante el matrimonio

que en la separación.

El matrimonio se acaba pero la amistad perdura,

Carlos y María Luisa siguen teniendo la misma complicidad

que cuando se conocieron de pequeños y, paradójicamente,

un amor inquebrantable durante siempre, pese a todo.

(ROSA VILLACASTÍN) Pese a los altibajos, pese a la broncas,

pese a las mujeres que ha habido o los hombres que ha habido

en la vida de María Luisa. En las entrevistas

que le hice a María Luisa siempre hablábamos de Carlos.

Cuando una persona tiene ese amor incondicional

que yo tengo por Carlos y por toda mi familia,

a Carlos lo considero como un hermano,

eso no es imposible, porque no hay celos de ningún tipo.

Se han querido siempre, hasta que la muerte los separó.

Yo creo que a lo largo de su vida,

él siguió amando, siempre, a su primera mujer.

Pienso que hay un momento que con todos tus familiares

tiene que pesar más el amigo que el lazo de sangre,

porque el amigo es quien comparte el lazo de sangre,

está, solamente, vinculado al pasado,

el amigo vincula la relación en el presente o en el futuro.

(SERIE TV) "Tus hermanos querían que les guardases la batería".

Si alguien en la saga se ha desvivido por mantener unidos

los lazos de sangre, ha sido María Luisa Merlo.

("MEDIA NARANJA") "Claro que me cuesta, ya sabes cómo son".

María Luisa es... Eso sí que solo hay una,

es la madre de uno, mi madre. Mi madre, que es la luz.

Siempre hablamos del Larrañaga;

qué guapo era, qué elegante era, qué distinción tenía...

Pero la Merlo... cuidadín.

Ha habido muchos señores por las butacas de los teatros

y... y por los camerinos.

He sido afortunadísima, me han querido muchísimo,

he tenido hombres interesantísimos, difíciles,

pero porque los elegía así.

María Luisa Merlo unió su pasión a la interpretación

con sus relaciones personales; actores como Adolfo Marsillach,

Emilio Gutiérrez Caba o Juan Luis Galiardo

han sido, en mayor o menor medida, algo más que parejas artísticas;

pero su amor incondicional lo reserva a sus hijos.

Mi madre es una persona que ha luchado...

Que ha luchado muchísimo por sus hijos,

que es, esencialmente, buena,

que, a veces, es más moderna que yo.

Ha aprendido a decir: "Ya no puedo entrar en la vida

de mi hijo como entraba, debo tener otra relación,

tengo que respetar sus espacios"; desde hace años, obviamente.

Hoy, a los 52 años, comprendo que tengo ya el poder

de entender el sacrificio del amor.

La hacedora de mi ternura,

no es porque sea mi madre, es que mi madre es así.

Es tan vital, tan tierna, tan... dulce, que es que...

A veces, era una droga.

Me importa muchísimo el clan familiar

y salvar las relaciones familiares.

Cuando quieren volar te sientes mal y quieres seguir con el control,

he aprendido mucho a quererles en libertad, que es una maravilla;

a querer a los hijos igual que quiero a los nietos.

No, no me emociono, me yergo, un poco,

porque mi madre despierta una pasión en mí,

mi familia; mi padre la despertaba, mi abuelo, imagínate...

El amor es un bumerán, ¿sabes? En la vida recibes lo que das,

y yo soy una persona amorosa desde que me levanto.

Amorosa, porque lo he sido siempre,

pero, ahora, me lo fomenta mi mundo espiritual.

La meditación ayuda a María Luisa cuando llega un momento

en el que la actriz se siente atrapada

entre las estrechas paredes de la depresión.

Salir de ella se convierte en su único objetivo

y recurre para ello a cualquier método.

La depresión es que a mí me falló...

Me falló una hormona cerebral.

Y lo que pasa es que yo me revolqué mucho,

que es lo que no le aconsejo a nadie que tiene depresión,

que la observe tanto. Yo la observe tanto,

que llegué a caer en un pozo profundísimo.

Y, de pronto, viene la resurrección.

Y cuando viene la resurrección, yo estoy mejor que antes.

Tuvo una depresión gorda y lo pasó muy mal.

Y quizás, en esos momento, tú te aferras a lo que sea, ¿no?

Te aferras a la religión o te aferras a la gimnasia,

otros se drogan, otros... Lo que sea.

Es la época de los ochenta en España,

en la que mucha gente cayó en ello,

porque tampoco sabíamos muy bien lo que estábamos haciendo.

Lo superé con la meditación y con el crecimiento personal.

Porque como sé que salgo de todo,

que no me engancho absolutamente de nada,

pues, entonces, he sido muy curiosa. Digo en el libro que en la búsqueda

de la felicidad, hice muchas atrocidades.

A pesar de los duros reveses que ha sufrido,

María Luisa siempre le ha puesto una sonrisa a la vida.

Siempre digo que el humor me ha sacado de muchas cosas.

La risa une una barbaridad.

Y mi madre y yo es que podemos reírnos

por la misma cosa hasta enfermar,

porque vemos esa cosa desde el mismo punto de vista aquí.

Desde... igual.

Hay un momento, a partir de la adolescencia,

en que tienes que empezar a ser amigo de los hijos.

Primero hay que limpiarles el culito y darles el biberón

y todo eso. Pero lo de ser amiga de ellos es...

No es difícil porque yo tengo una parte muy adolescente.

Ese espíritu rebelde propio de una adolescente

le ha acompañado durante su vida.

Ha luchado por aquellas causas que ha considerado justas.

Yo creo que ella, que María Luisa fue una avanzada a su época,

una mujer muy liberal.

Antes de que María Luisa entrara en la escena

de la vida de Carlos, Larrañaga ya era padre

de un niño de pelo rubio, casi blanco.

¿Pero... de dónde venía ese niño?

Carlos había tenido un "affaire" con una señorita

y se había quedado embarazada.

Y esa señorita se presentó un día en casa de la madre de Carlos

y le dijo: "Aquí tiene usted a su nieto. Aquí se lo dejo".

Él... luchó...

Para que la justicia le concediera a él...

Ese niño, la educación de ese niño.

Mi madre estaba rodando una película en Roma.

Y, entonces, nos hicieron una foto a mi padre y a mí.

Claro. Yo no sabía escribir. Dos o tres años.

Y le puso mi padre: "Mamá, ven pronto. Te espero",

en mi nombre. Nada más terminar de rodar,

se vino y se casaron.

Juan Carlos vivió su infancia creyendo que era hijo natural

de María Luisa Merlo. Hasta que un día

le confesaron la verdad y aquella revelación marcó su vida.

Me dijeron: "No es la que te ha dado a luz".

Es que eso... ¿Y...?

¿De verdad?

O sea, es mi madre. Me enseñó a andar. Me enseñó todo.

¿Quién es, si no?

Los fallidos "Anillos de oro" de Carlos Larrañaga

y María Luisa Merlo pronto fueron protagonistas

con otra compañera femenina,

la mujer que acompañó a Carlos durante 20 años: Ana Diosdado.

("ANILLOS DE ORO") "Pilar. Ignacio. -Hola".

(LUIS MERLO) Ser tan sólida como ella,

como Ana y ser tan buena...

Y entender situaciones que, a veces,

entendía más lejos que mi padre.

Curiosamente. Porque, quizás,

por la enorme sensibilidad que tenía.

Porque... Bueno, nos tratábamos, a veces, más.

De entrada, fue una relación que sorprendió a todo el mundo.

Porque no era el tipo de físico

a los que Carlos nos tenía acostumbrados.

(MÓNICA PONT) Sería, elegante... discreta.

Una señora de pies a cabeza con muchísima clase.

Y era un coco.

Inteligentísima.

(EMMA OZORES) Una señora muy mona, con mucho sentido del humor,

muy divertida. Es una imagen que, a lo mejor,

la gente no sabe. Era una señora divertidísima.

("ANILLOS DE ORO") "En lo profesional,

me molesta que me discriminen,

tanto si es en contra, como si es a favor. Fíjese".

No digo que Carlos no lo fuera,

pero era como muy distinto a Ana Diosdado.

Pero duraron la tira de tiempo.

Y, entonces, todo el mundo se quedó sorprendido

de la capacidad de adaptación.

(R. VILLACASTÍN) Yo creo que ella admiraba

al gran actor que había en Carlos y Carlos,

la guionista, intérprete... que era Ana.

Y eso es lo que les mantuvo unidos,

independientemente de la fama de él.

Mi padre... El tío ha tenido muy buena suerte en la vida, eh.

O sea, tú puedes tener una gran mujer, separarte

y no volver a encontrar a una mujer así.

El tío es que tenía suerte.

Es que se encontró con otra igual. Ana Diosdado.

Menuda mujer.

Yo creo que le cambió mucho a mi padre.

Le asentó. La labor que había empezado a hacer mi madre,

la terminó Ana Diosdado.

¿Cómo llevas esto tú? Aparte que con paciencia, claro.

(ANA DIOSDADO) Él es el hombre de mi vida.

(J. C. LARRAÑAGA) Nos trataba como si fuéramos sus hijos.

De hecho, yo, el Día de la Madre, hacía dos regalos:

uno a mi madre y luego a ella.

Mi relación con Ana Diosdado es de amigas de toda la vida,

amigas estupendas.

-Tenías tres grandes amigos Ana.

Uno era mi madre. Fueron íntimas amigas.

Nunca ha querido entrar en unos temas de pronto

como de madre, para nada en absoluto.

Ha sido siempre una buenísima amiga, generosa,

una intermediaria siempre positiva entre mi padre y nosotros.

La relación de Carlos con Ana Diosdado

acaba con el siglo XX, en 1999.

Era el final de una era en la vida de ambos.

Le pedí a Ana una entrevista y me la concedió.

Y cuál es mi sorpresa, que nada más empezar la entrevista,

a la primera pregunta que le hago "¿qué tal Carlos?",

empieza a soltarme lo que no está escrito.

"Es un sinvergüenza. Es esto, es lo otro..."

Bueno. Mando la entrevista y sale publicada.

Y a las 8:10 me está llamando Carlos.

"Rosa, ¿tienes grabado lo que te ha dicho Ana?"

Por supuesto, Carlos. Tú sabes que yo siempre voy

con la grabadora. No me invento ni una palabra.

"Pues ahora mismo me voy al abogado a pedir la separación".

El divorcio no es más que el reconocimiento oficial

de un fracaso. Y fracasar no nos gusta a nadie.

Y cuando nos hicimos infinitamente amigos,

fue cuando ya definitivamente se divorciaron.

Ana fallece repentinamente en 2015,

dejando un enorme vacío en la vida de los Larrañaga-Merlo.

Esta segunda mami,

a la cual se la echa mucho de menos.

Tras el divorcio, Carlos siguió con su deriva

de conquistador y pronto empieza una relación

que acaba en boda con la periodista María Teresa Ortiz-Bau.

La boda de Carlos y María Teresa nunca la entendí.

Porque no era una mujer de rompe y rasga.

No era una mujer que cautivase por simpatía o por inteligencia,

como Ana Diosdado.

Carlos Larrañaga se convierte en protagonista

de la prensa del corazón y el balcón de su casa

en un escenario teatral más.

Recuerdo un día que tiraron las cosas por un balcón.

Ella no aceptaba la separación.

Le montaba unos pollos tremendos.

El galán recupera su forma y no tarda mucho

en volver a casarse, ahora con una actriz

que conoce mientras ensaya una obra de teatro: Ana Escribano.

Yo creo que estaba fascinada por el personaje.

Ella le miraba arrebolada.

Le miraba como... Como si hablase Dios, ¿no?

Como si Robert Redford viene y te seduce.

La boda se celebra en octubre de 2006

con una Ana ya embarazada de casi seis meses

de la que sería el quinto hijo de Carlos Larrañaga.

En 2007, nace Paula.

Imagínate un señor con 69 años y con la fama de Carlos,

ser padre siendo ya setentón.

Pues te descoloca mucho.

El 20 de agosto de 2012 la saga afronta

uno de sus momentos más duros.

Carlos Larrañaga es ingresado de urgencia en el hospital.

El primero en estar malito con esa enfermedad fui yo.

Y fue en el mismo sitio donde él.

La enfermedad de Carlos fue muy dura.

Yo creo que fue, como suele ocurrir, sorprendente.

Nadie se lo esperaba.

No quiso que fuera nadie a verle, más que sus hijos.

Fiel a su estilo, Larrañaga se va apagando,

discreto y siempre con elegancia.

Mi padre estaba en su habitación, en su cama.

Y en el momento que entraba uno de los médicos,

decía: "Ese señor no vuelve a entrar aquí

hasta que no se cambie la corbata. ¡Es espantosa!"

Después de tres meses en la UVI, imagínate.

El Día del Padre le trasladaron a planta.

Fue el mejor regalo. Y, realmente, está ahí luchando.

Sobre todo, yo creo que lo mejor de todo

es el sentido del humor que tiene y el coco. Entonces...

Le vas a ver y lo único que haces es reírte

con las cosas que dice.

Y diez después de su ingreso,

el actor y galán que enamoró a todas,

el hombre que llenaba de simpatía los lugares donde estaba,

aquel que hacía la vida fácil a los demás, moría.

La noticia golpeó a la profesión y a un público

que, gracias a sus trabajos en televisión,

le había cogido un cariño solo reservado a las grandes estrellas.

Mi padre tenía 75 años.

Y te fallan muchos órganos.

Pero no, nunca. Siempre piensas...

Yo, cuando hablaba por el teléfono, se lo decía.

Oye, yo he salido de esta y tú vas a salir de esta,

porque si no, te echo la bronca,

como tú me la echabas por teléfono.

Fue un empeoramiento. Fue...

No hay palabras para explicarlo. No son fáciles.

No lo son. Sobre todo, cuando había un alto grado,

un alto nivel de posibilidad, muy alto, de que saliera de ello.

Eso no... No lo esperábamos. No, en absoluto.

No quiero tener la exclusiva del dolor, pero es muy doloroso.

Fue mi mejor amigo. Que uno no es hijo

hasta que se... verdaderamente hijo,

hasta que se convierte en los padres de sus padres.

Yo nunca hubiera querido convertirme

en el padre de mi padre,

bajo esas circunstancias. Nunca.

Su muerte para mí es más...

De todos los compañeros que ya se fueron, qué duda cabe,

el que recuerdo y recordaré siempre, ha sido a Carlos.

El legado de los Larrañaga-Merlo ha ido pasando

de siglo en siglo y de generación en generación.

Actores, actrices, productores, coreógrafos, directores.

Todos ellos consiguen que el espectáculo viva

y perpetúan los apellidos de sus antepasados.

La familia Larrañaga ya quedará para siempre.

Cada hijo que sube a un escenario, es mejor.

Que continúe una saga de actores no es mi responsabilidad.

Sería demasiado.

Entonces, cuando dicen: "Tus padres, los actores".

No. Mis padres, mis padres. Y mis hermanos, mis hermanos.

Y mi familia, mi familia.

No cambia nada que tu padre sea Carlos Larrañaga,

porque es tu padre, es Carlos, tu padre. Punto.

La profesión del actor depende de que el teléfono suene.

Y, en ocasiones, la mejor forma de poder salir a escena

es formar su propia compañía, su propio teatro,

como ya habían hecho sus padres y abuelos.

Yo he visto esperar la llamada del teléfono

muchas veces,

a gente con mucho nombre y apellido de mi familia.

Mis hermanos y yo pronto decidimos hacernos

nuestros propios jefes.

Pedro, Amparo, Luis y yo, bueno, pues somos amigos,

aparte de familia, hermanos, cuñados.

Y, bueno, siempre tener un espacio propio

hace mucha ilusión y es algo complicado, arriesgado.

Hay que ser muy valiente.

Nosotros tuvimos que hacer una labor potente como hermanos,

que es iniciar la aventura de trabajar juntos

con una enorme ilusión

y convertir esa ilusión, éramos muy jóvenes,

en una disciplina donde el respeto tiene que ir

por encima de ser hermanos.

Creo que han dejado un legado muy interesante,

muy importante dentro del mundo del espectáculo español.

Son parte de la historia, no de la cultura, de este país.

Estoy orgullosísima de los cuatro, como de los cuatro nietos.

Verles cómo han evolucionado en un mundo tan difícil.

Pero no solo el que sean triunfadores.

Son triunfadores por dentro también.

Están todos muy bien por dentro.

Y esto es lo que a mí realmente me emociona y me gusta.

Yo me considero buena gente.

Pero es una decisión, porque todo lo que...

Tu alrededor te invita a dejar de serlo. ¿Qué duda cabe?

He sido un privilegiado.

Y he tenido una gran suerte

de nacer en esa cuna.

Dices: ¡Qué barbaridad!

¡Qué suerte he tenido!

Eso es lo que me pasa con mi familia.

Siempre sobre las tablas de un escenario,

a punto de representar su penúltimo papel,

la savia veterana y la nueva de la saga se entrecruzan.

Don Carlos Larrañaga, qué guapo, mi vida.

-¿Cómo estás? -Bien. ¿Y tú, cariño mío?

-Muy bien. Todo perfecto. -¿Todo bien?

Y se vuelve a entrelazar, porque ellos son ahora

los encargados de perpetuar

la historia de la saga Larrañaga-Merlo.

Más allá de la saga, que es lo que ve el otro,

estoy infinitamente agradecido

a la vida por lo que yo veía y veo, que es una familia maravillosa.

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Lazos de sangre - T2 - La saga Larrañaga Merlo

21 ago 2019

El documental muestra las vidas del seductor Carlos Larrañaga y de la carismática María Luisa Merlo a través del testimonio de sus herederos. Sus hijos cuentan cómo fue la infancia de unos niños que crecieron al calor de una familia unida, sus posteriores carreras marcadas por la interpretación, o qué ha supuesto en sus vidas la llegada de grandes actrices como Maribel Verdú. Además, descubre nuevos detalles de la vida amorosa de Carlos Larrañaga, así como los amores y los secretos mejor guardados de María Luisa Merlo.
El programa es también un homenaje a Arturo Fernández, fallecido el pasado mes de julio, que dio a Lazos de Sangre su última entrevista en televisión. El actor, además de contar anécdotas vividas con Carlos Larrañaga, con quien en tantas ocasiones compartiera escenario, se sinceró sobre lo que su profesión había supuesto para él.
Otros intérpretes, de la talla de José Sacristán o Emilio Gutiérrez Caba, comparten con Lazos de Sangre los recuerdos y vivencias que nunca olvidarán al lado de una familia que ha marcado la historia de la cultura de nuestro país.

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  1. Rubiales

    Muy bueno. Pero me pregunto algo. Porqué no se nombra para nada a la hermana de Carlos, Amparo Rivelles?

    29 ago 2019
  2. Dorothy maher

    Buen programa. El vestido de Beatriz Cortazar estaba horrible.

    22 ago 2019