El chef italiano Roberto Capone viaja por las comarcas españolas para descubrir y aprender de la riqueza de nuestra cultura gastronómica. Va a recorrerlas con su icónico coche, que se convertirá en el particular 'cuaderno de viaje', pues será el escenario en el que compartirá con los espectadores sus emociones, pensamientos y reflexiones. En definitiva, se trata de la primera road movie gastronómica de televisión en la que un reconocido chef internacional muestra la diversidad de su país de residencia: España.

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Las rutas Capone - La Vera y el Casar - ver ahora
Transcripción completa

("Pa mi casa")

Estoy camino de Cáceres.

Voy a ir a un sitio increíble.

Sobre todo, mágico.

Los Barruecos.

Ahí vamos a encontrar escenarios de ciencia ficción.

Acompañadme.

Empieza la ruta Capone.

(Música cabecera)

("Macetas de colores")

Aquí estamos en un lago, ¿no?

O en una charca. ¿Qué es esto?

En el Barrueco de Abajo.

Los Barruecos tienen cuatro charcas.

Y esta es la más grande.

En esta charca,

vienen los malpartideños en septiembre a pescar la tenca.

Antes cuando estaba llegando,

había visto unos cangrejos en el agua...

¿Aquí hay muchos cangrejos? Mucho cangrejo.

En el Barrueco de Arriba y en el Barrueco de Abajo

hay mucho cangrejo.

Y otra cosa que he visto

cuando estaba mirando todo el paisaje,

y la verdad que es muy peculiar,

encima de la roca he visto que hay un nido de cigüeñas, ¿no?

¿Hay muchas cigüeñas aquí?

Se declaró pueblo europeo de la cigüeña

por ser el pueblo que más nidos tiene sobre la roca granítica.

¿Hay más fauna aquí?

Puede haber garzas, patos, ánades, también hay nutrias...

El hombre siempre ha estado aquí, ¿no?

Sí, hay restos de poblado romano, murallas romanas...

Hay también grabados rupestres, tumbas antropomorfas...

¿Te gusta?

A mí me encanta. Sí, ¿no?

Tengo 22 años, he nacido aquí en Malpartida,

y es uno de los sitios más bonitos que hay.

Pues muchísimas gracias por las explicaciones.

Nada. ¿Por dónde me voy?

Vamos por aquí a hacer una ruta si quieres.

Andando.

"El parque de los Barruecos es un lugar mágico.

Con todas estas moles de granito,

se experimenta la fuerza de la tierra.

Los senderistas y amantes de la naturaleza,

los geólogos y ornitólogos disfrutan de este asombroso lugar.

Pero también los artistas han sentido la llamada

de esa fuerza telúrica y la han aplicado a su creación.

Su máximo exponente fue Wolf Vostell."

("Aguas abril")

Qué sitio más curioso, ¿no?

¿Aquí tuvo el genio la idea y las ganas de quedarse o...?

Aquí, aquí justamente.

Él conoce la primera vez este sitio en abril del año 1974.

Un artista, Juan José Narbón, decide traer a Wolf Vostell aquí.

Y, claro, viene, ve esto, y dice: "Este es el sitio".

Obra de arte de la naturaleza, lo declara de manera inmediata.

Y a partir de ahí,

empieza toda la aventura del museo Vostell.

¿Y qué decía la gente de aquí

cuando vino un tío y pone un coche con un hormigón?

Imagínate tú el contraste tan inmenso.

Toda mi generación, la generación de mis padres, etc.,

cuando vio aquello, no sabía qué decir.

Es decir, no entendíamos aquel arte.

Entonces, Vostell, cuando le preguntaban:

"Vostell, ¿por qué Malpartida?".

Bueno, pues porque en Malpartida encontró una cosa

que a lo mejor no encontraba en Colonia ni en Berlín.

Encontró a gente receptiva.

Aquí veía un valor a lo mejor que no veía en otros sitios

y era la curiosidad.

Y de curiosidad, voy yo.

Quiero ver el museo. Pues venga, vamos.

("Under Pressure")

"Wolf Vostell fue un artista alemán multidisciplinar.

Pintor, fotógrafo y escultor que mezcló la materia

en sus originales cuadro objetos.

Se casó con la extremeña Mercedes Guardado.

Entonces, se propuso crear aquí su propio museo conceptual,

para el que aprovechó la estructura de un antiguo lavadero de lanas

del siglo XVIII."

¿Habéis visto qué grande es esto?

¿Como el Gernika? No...

Sí, le llamamos a este "el Gernika de Vostell".

Lo dedica a su ciudad Berlín.

Recuerdas que en el año 87 Berlín no era una ciudad.

Eran dos ciudades todavía.

La Berlín oriental, la Berlín de los comunistas,

separadas por esa estructura, es un símbolo del muro.

¿Los huesos qué pintan?

Bueno, son los huesos, entiendo, de la culpabilidad del pueblo

como el alemán que sabe

que ha cometido una terrible barbarie.

Y también, bueno, las televisiones.

Lógicamente responde a dos televisiones oficiales

de dos regímenes políticos distintos.

Anda.

("Light my Fire")

Estas son las motos,

según el acuerdo por el cual Vostell le regaló una obra a Dalí

para el museo de Figueras,

y Dalí le regaló otra para Malpartida.

Imagino en los años 20

que el telón era de bicicletas cayendo.

Luego en el año 78 le dijo Dalí a Vostell:

"No, no, bicicletas no, motos".

Las televisiones con cemento...

Sí...

¿Qué son? ¿Pupitres?

Pupitres, sí.

Esta instalación se llama "depresión endógena".

Como veis, un gran cementerio de tecnología.

Los medios de comunicación en general

como la gran escuela del hombre de nuestros días.

Pero Vostell prevenía ya en los años 70:

"Cuidado, si vosotros no sois capaces de digerir

todo lo que os llega de este medio,

es muy probable que vuestras conciencias

acaben convertidas en bloques de hormigón

incapaces de pensar, incapaces de actuar".

Me parece a mí

que nos estamos haciendo muy filósofos.

Bueno, de eso se trata, ¿no?

De que el arte de nuestros días ponga también el dedo en la yaga

y la reflexión sobre las cosas de nuestro tiempo.

Le ha puesto un piano.

Ha puesto un piano dentro de un coche.

¿Imaginamos el Capotino con el piano?

Lo que le falta a mi Capotino.

Todos los kilómetros que está haciendo

y además le pongo el piano.

Eso sí que no.

Capotino no es para museo.

Capotino es para seguir conmigo toda la vida.

("Have a Nice Day")

"La comarca de Cáceres sigue sorprendiendo a Roberto.

Toda esta riqueza de agua proviene de la sierra de Gredos.

Por eso aquí los peces son muy abundantes.

Vamos a ver qué le cuentan a Roberto los expertos en la materia,

los pescadores del lugar."

Ahí viene Roberto.

Ya era hora, ¿eh?

Macho, ¿dónde te metes?

¿Qué tal, hombre?

A esta hora que venga a buscaros y no encuentre a nadie.

Tenemos el coche aquí al lado

para que no le dé mucha vergüenza al mío.

Aquí estamos cogiendo unas tenquitas para comérnoslas.

Pero ¿has encontrado...?

Sí, son buenas.

Son de la medida suficiente

para que nos las prepares bien preparaditas

y nos la comamos.

A ver, a ver.

Anda, por ahí veo yo una.

Mira.

Esa es pequeñita, ¿no?

Esta es pequeñita.

Esta hay que devolverla al agua.

Hala, de vuelta al agua. Mira cómo ha saltado.

¿Has visto? Y esta igual.

Hala, toma.

¿Y aquí venís entonces de vez en cuando, todas las tardes?

Aquí venimos una vez a la semana.

O jueves, sábados o domingos.

Aquí pescamos los que somos socios, habrá unos 300,

y cada uno tiene su día de pesca.

Para ser un pescado así aceptable para restaurante y todo eso,

eso será unos 25 centímetros, 30...

No, no.

La medida de esto es más entre 17,

la tenca rica entre 17 y 18 centímetros.

Mira, ya me ha picado una.

Anda, mírale.

Mira.

Pero ese para comer, ¿no?

Este es de la medida.

Este es de la medida justa.

Esta es la tenca rica para fritanga.

A ver, dame la caña, que ahora me he picado yo.

Ya veréis. A ver si coges alguno.

Mira, ahora te está picando, tira, tira.

Toma ya, toma.

Ahí va.

Mira, mira.

¿Te das cuenta o qué?

Esa es buena, ¿eh?

Quieto ahí. Toma.

"Roberto,

como viajero incombustible y experto gastrónomo,

siempre tuvo en mente la terca al planear esta ruta,

un pez de aguas templadas

que habita en ríos y charcas con vegetación.

Unos dicen que es la dorada de agua dulce,

pero sin espinas.

Otros, que su sabor no se parece a ningún otro."

Ya vamos teniendo para cenar.

¿No ves? Mira.

-Vamos a recoger los cacharros que ya se está poniendo la tarde...

Que ya tenemos para probarla.

("La herida")

Bueno, ya hemos conocido el primer protagonista del programa.

La tenca.

Vamos a pasar página.

Os prometo que os la voy a dar con queso.

Me hice quesero como quien no quiere la cosa.

Probé, con tan buena suerte que me gustó,

y el corazón me dijo: "Por aquí".

La torta del Casar es un queso arraigado a la comarca

de Casar de Cáceres.

Todo proviene o nace

como consecuencia de la trashumancia,

accidentalmente, por inclemencias del tiempo,

humedad alta, temperaturas bajas,

ese queso, que se había hecho como tal,

se atorta y se vuelve cremoso.

Pasa un señor que lo ve, lo prueba

y decide llevárselo a su tierra.

Y en esa tierra es donde ese queso empieza a darse a conocer.

Con tan buena suerte que hemos llegado hasta el día de hoy

con la torta conocida a nivel mundial.

Para elaborar una torta del Casar,

en primer lugar necesitaríamos leche de la caza merina o entrefina.

Calentaríamos a 28-30 grados y añadiríamos el cuajo,

Cynara Cardunculus de origen vegetal.

Una vez reposado durante 45 o 50 minutos,

procederíamos a romper esa cuajada,

separar el suero

y con el grano obtenido,

llenaríamos nuestro cincho de esparto,

iríamos prensando poco a poco con las manos

para extraer el suero sobrante,

y prensaríamos.

Al final del prensado, añadiríamos la sal.

Para madurar una torta del Casar,

necesitaríamos en torno a 60 días de maduración

con una frecuencia de volteo aproximada

de dos, tres veces por semana.

Pues tengo la suerte de llevar ya 21 años

dedicado a esta profesión.

Y espero acabar...

("Hola, qué tal")

Bueno, ¿habéis visto cómo es la cosa?

El contraste continuo.

Presente, pasado...

Y ahora vamos a ver una receta,

una receta que es justamente eso.

Contraste entre la comida actual e ideas nuevas.

Productos diferentes.

Vamos a verlo.

¿Qué tal, Claudio?

Roberto, ¿qué tal?

He venido aquí a ver a un máquina como tú.

Aquí estamos.

Y la verdad que me he quedado sorprendido

porque pasado y futuro.

Pero aquí tenemos también presente.

Tú lo que haces es una cocina...

Una fusión.

Una fusión de cocina extremeña con cocinas de todo el mundo.

En este caso, con una fusión oriental.

Venga, vamos a empezar.

Venga, vamos al lío.

Ponemos como base el pisto, ¿no?

Un poquito de pisto, ¿vale?

Tradicional, no tiene nada, tiene cebolla, tiene calabacín,

tiene berenjena, tiene pimiento rojo y pimiento verde.

Llevamos huevo.

Pero para ayudar un poco más a que esté un poquito más meloso,

le vamos a añadir un poquito más de yema.

Ahí tenemos el buñuelito, ¿vale?

¿A este buñuelito qué le has puesto?

Torta del Casar, ¿no?

Es una masa de croquetas con torta de Casar

con un poco de zumo de lima.

Vale, lo trituramos todo, lo congelamos en unos moldes,

lo metemos en la batidora, lo congelamos a menos 18 grados,

y una vez que está congelado, ponemos un palillito,

y con el palillito, freímos el buñuelo con la masa.

¿Cómo lo has rebozado?

El rebozado es una masa, ¿vale?

Una masa de buñuelo, pero en vez de ser el buñuelo normal,

nosotros hacemos la masa Ningyo-yaki.

¿Por qué?

Porque aporta un toque de dulce que a la torta le viene genial.

¿Y qué más le ponemos aquí? Fácil.

A ver. Siete especias...

Que van a levantar el sabor, como hemos dicho, ¿vale?

Y un poquito de sal.

Los brotes...

Los brotes no solamente nos da color.

También nos da sabor.

¿Cómo te salió esta...? ¿Esta receta?

Nació de la idea de un buñuelo dulce.

Probamos meterle torta del Casar en salado,

probamos con un pincho que también es salado,

probamos con la yema, que es lo que hace un poco...

la que une todos los ingredientes,

y nos dimos cuenta que estaba buenísimo.

Aquí falta una cosa importantísima. ¿El qué?

El probarla ya.

¿Qué te parece? Pues perfecto.

Así que tenemos un plato solo.

Sí...

¿Somos dos o tres?

Tres, falta mi padre.

Ah, ¿viene tu padre?

Claro, mi padre es el...

el que creó todo esto y por el que estoy yo aquí.

Presente, pasado y futuro.

Vamos.

"Esta es una receta llena de sabores en contrapunto.

Tenemos el picantito de pisto

en el que se funde la sustanciosa base

de la torta del Casar.

El huevo de codorniz condensa su sabor

en una lámina amarilla y blanca.

Y las especias chinas le dan un toque primaveral

y resuelto,

en una sorpresa para el paladar."

("Honolulu")

Qué mesa, ¿no?

Qué gusto.

Pues aquí tenemos a Claudio, el padre, ¿no?

Padre, hijo y Espíritu Santo.

Como se dice en mi pueblo.

¿Qué te parece que este pedazo de cocinero

nos mezcle aquí cosas chinas...?

Nos mezcla chino...

Aquí nos hace cada batiburrillo que no hay Dios que lo sepa.

Pero está muy bueno.

¿A ti te gusta? A mí me gusta.

¿Y cómo lo ves tú? Bien.

Yo, por lo menos, estoy muy orgulloso.

¿Estás orgulloso de tu trabajo?

De mis hijos, de mi trabajo y del restaurante.

A ver, ¿cómo quieres que se coma eso?

Quiero que lo mezcles todo.

Es sorprendente, ¿no?

Es un plato que te hace pensar

porque se nota...

Fíjate que yo le noto hasta un poquito...

Sí, sí.

Porque, claro, estamos hablando de un plato que tiene muchos sabores

y solamente con mojarlos.

Es bravo Claudio.

Muy bueno.

("Saharabbey Road")

"Mientras el sol comienza a levantarse en el campo,

Roberto va a interesarse por una profesión

tan antigua como sacrificada,

la del pastoreo trashumante."

Bueno...

Aquí estamos.

A descansar.

Ahí está.

Vamos a echar el ratito aquí y luego ya arrancamos otra vez.

¿Tú todos los días vienes aquí?

Todos los días.

De lunes a domingo.

¿Y aquí estás todo el día?

Aquí no.

Este es un sitio de descansar.

Al mediodía un rato, lo que llaman los siesteros.

O sea que la siesta.... A la siesta aquí a la sombra.

Y esto me lo tienes que explicar.

¿Qué es esto?

Bueno, pues esto es el medio

de cuando tenemos que coger una oveja,

si el palo tiene 2 metros,

no tienes que arrimarte tanto porque huyen mucho.

La coges por la pata, claro.

La coges por la pata.

Y ya la aguantas, y para hacerle lo que sea.

Bañarlas alguna vez, curarlas de alguna herida,

amamantar un cordero...

Los pastores lo tenemos todo.

Todo, todo.

No te veo yo correr detrás.

Es las ovejas porque con las cabras no es necesario.

¿No hace falta?

Yo por lo menos,

que yo he tenido cabras también muchos años,

yo no he utilizado nunca el gancho.

¿No ha hecho falta? No.

Antiguamente para llevar el ganado de un sitio a otro,

se hacía la trashumancia, ¿no?

Sí, sí.

¿Eso sigue igual?

Hombre, yo creo que cada vez menos.

Ya queda poca gente que haga la trashumancia.

Y, bueno, conozco un poco el tema.

¿Cómo es?

Venía la gente del norte de la zona de León, Soria, Logroño.

Bajaban en otoño,

a mediados de otoño o a principios de otoño,

bajaban aquí a la Baja Extremadura,

buscando el clima más templado.

Otra cosa muy fundamental era porque venían a hacer

las parideras aquí.

¿Las parideras? Las parideras.

Porque allí no pueden hacer las parideras

porque allí no hay medios para que suba el camión,

para dar de comer a las ovejas, a los corderos.

No hay instalaciones para encerrarlos.

¿Me estás diciendo que, por ejemplo, desde León venían hasta aquí?

Sí, sí, y más al sur.

Muchos kilómetros.

Sí, por lo menos se tiraban 25 días, un mes.

Andando por las cañadas reales, por los cordeles,

que hemos dicho nosotros aquí siempre.

Y después supongo entonces como tenían que comer,

porque la gente come,

también en 20 días algo tenían que comer,

pues conserva en aceite, especias...

Claro, sí, sí.

Se comían a secas como decimos aquí.

Con cuchillo navaja.

¿Y bota?

Seguro. La bota no podía faltar.

Esa es la gasolina.

Pues una cosa que a mí me gustaría mucho,

ya que trashumancia no se puede hacer,

pero vamos a hacer algo parecido.

Vamos a andar con... Sí, perfectamente.

¿Te parece? Sí.

Ahora salimos para afuera

y damos una vuelta por ahí por unos caminos

y hacemos una jornada más o menos como la trashumancia.

¿Sí? ¿Te parece?

Vamos.

("Titubeas")

(LLAMAN A LAS OVEJAS)

Se van. No vienen...

Sí vienen, sí.

(LLAMAN A LAS OVEJAS)

"Las cañadas reales son vías

para que la trashumancia del ganado lanar

vaya protegido adonde quiera que vayan los rebaños a pastar.

Estas cañadas las reguló Alfonso X el Sabio.

Son caminos guardados con acceso a agua

y estaban protegidos para que nadie entorpeciera su paso,

robase animales

o perjudicase de algún modo a los pastores.

De aquí que los chozos,

las cabañas donde descansaban los pastores,

fuesen de propiedad municipal."

("La spagna")

Las especias son importantísimas en la cocina.

Lo han sido siempre.

Ahí cuando Marco Polo se fue a las indias,

Cristóbal Colón, Cristoforo Colombo, que fue a descubrir América,

ahí el glotón de Carlos V, que era un comilón que no veas,

y todo también con especias.

Las especias nos han acompañado y nos acompañarán siempre.

Yo estoy seguro de ello.

"El monasterio de Yuste pertenece a la orden de los jerónimos.

Sabemos que desde la alta Edad Media,

los monasterios fueron los guardianes de los conocimientos.

La cultura, la botánica, la medicina.

Pero ¿por qué el emperador más poderoso de su época

vino a encerrarse aquí?"

El monasterio de Yuste, un sitio supertranquilo.

Hizo bien Carlos V en venir aquí, desde luego,

porque era lo que buscaba.

Podía haber elegido cualquier sitio del mundo.

Pero vino aquí a descansar y a terminar sus días.

Merecidos.

Estaban entonces abiertos los frentes con Turquía.

Estaba por descubrir todo lo que era América.

Yo creo que hizo una cosa justa.

Hizo bien.

Hombre, por fin lo encuentro.

Carlos I de España, Carlos V de Alemania.

Lo que no consiguió resolver en Europa,

él lo intentó resolver en España.

Tenía unos problemas de religión muy grandes,

que intentó resolver con una reforma humanista.

¿Y por qué lo hiciste?

Principalmente por dos motivos.

Por un lado tenía el problema en América

con los colonos, los abusos de los colonos.

Y por otro lado, los indios, que les tenía que dar más dignidad.

No me esperaba nada más noble de ti, mi querido Carlos V.

"Lo más curioso de esta iglesia monacal

es que comunica con las habitaciones del emperador,

desde donde podía oír misa desde su cama

cuando ya no podía asistir a ella."

Ahora voy a buscar una silla muy particular.

La silla de Carlos V

que usaba cuando tenía ataques de gota.

La gota es una enfermedad

que se llamaba "la enfermedad de los reyes".

Pero también se tiene que comprender que él tenía la obligación

de probar los productos nuevos que venían de las américas,

yo qué sé, las patatas, los tomates, algunas frutas...

y cómo no, las especias.

Y hablando de especias,

¿cómo no hablar del pimentón de La Vera?

Por eso vine aquí.

Porque es una de las grandes especias

que ha hecho de la cocina española de la más importante del mundo.

Y esto es lo que quiero ver yo hoy: el pimentón de La Vera.

("Shape of Love")

Ay, el pimentón.

El oro rojo de La Vera.

Fue con Carlos V

cuando se descubrió esta especia.

Gracias a esto,

nosotros ahora tenemos

este lomo de cerdo con su pimentón puesto encima

y guardado en aceite, que dura mucho tiempo,

porque por eso también tiene su función.

¿La función que tiene cuál es?

De conservación.

Desde entonces hasta ahora.

La magia de la gastronomía.

¡Paco!

Hola, buenos días, Roberto. ¿Qué tal?

¿Qué tal andas? Bien, aquí andamos.

Trabajando.

¿Ese qué tipo de pimiento es?

Esto es Jeromín, esto es picante.

Hoy no pruebo.

Entonces, para ver lo que es uno de los grandes productos

que yo estoy buscando, el pimentón.

El pimentón desde la raíz, desde el principio.

Desde la planta hasta ver todo el proceso.

Aquí tenemos pimiento verde, pimiento rojo.

Lo cojo de la misma planta, ¿por qué?

Bueno, el motivo de que haya pimiento rojo

y de que haya pimiento verde

porque es que normalmente necesita su tiempo,

igual que todo, ¿no?

Este ha nacido después, este ha madurado antes,

y ese ya no vale para cogerlo,

el que vale es el rojo.

Y después, cuando lo recoges, ¿cómo tiene que ser?

¿Así o un poquito más chochillo?

Tiene que estar...

bueno, al principio está un poquito más entero.

Luego ya según va pasando el tiempo, está un poquito más arrugado.

Y se seca antes.

Pero, claro, cuando llega la fecha de coger,

hay que cogerlo.

Que esté lacio o no tan lacio, hay que cogerlo.

Ahí está la diferencia.

Este es más entero y este... Un poquito más lacio.

Está rendido, se llama rendido.

Rendido. Rendido, sí.

Este está rendido.

Acabado ya.

Bueno, Roberto, menos hablar...

Y más trabajar. Y más trabajar.

A agachar el lomo.

Vamos a doblarla.

A ver, vamos a ver.

¿Cuánto tiempo hace que trabajas en eso, a ver?

¿Cuánto tiempo?

Bueno, yo desde que tenía 11 años.

¿11 años? Sí, tengo 62.

Antes de ayer.

Antes de ayer, pues sí.

O sea que en mayo... Se planta.

Se planta. Sí.

¿Y después cuándo...?

La recolección es en septiembre.

No sabéis la alegría que me está dando recogerlo.

¿Qué ha pasado?

Dime si es verdad o mentira. Es cierto.

El pimiento.

Estaban mezclando clases de pimiento.

Sí. Entonces, la calidad estaba bajando.

Y han dicho: "Hasta aquí. La calidad lo primero.

Voy a buscar estos pimientos que tenemos aquí ahora".

Ahí está. ¿Es verdad o no?

El tema es...

Las variedades que hay: Jaranda, Jariza y Bola.

Y punto.

Y es lo que hay para el pimentón.

A ver, Paco,

¿y ahora estos pimientos dónde los llevamos?

Estos los llevamos ahora a los secaderos,

donde se procesan, donde se secan, ¿vale?

Vamos a ver el procedimiento,

pero antes, voy a probarlo de otra forma.

Tienes que probarlos, sí, hombre.

Hala, vamos.

Supongo que hay agua ahí.

Esto picar, pica.

Vamos.

Vamos a buscar agua.

("El último sol")

Bueno, Roberto, estos son los secaderos.

¿Cómo funciona esto?

¿Los pimientos dónde se ponen?

Vamos a ver, los pimientos se traen,

como hemos estado en la tierra ya, se traen aquí al secadero.

Se sube por esas escaleritas y se vacía arriba en el encintado.

Arriba.

Es un encintado de tablas de madera.

Un suelo de madera.

Es un suelo de madera y va extendido el pimiento ahí.

¿Y aquí le pones leña?

Sí, aquí va la leña de roble,

que es de encina,

que son las que tiene permitida la denominación de origen.

No te dejan otra clase de leña.

Voy a entrar aquí dentro en medio de la humareda.

Vale. Londres, igual, todo niebla.

Normalmente está apaciguado el alumbre.

Tiene humo. Sí.

Pero cuando la atizamos,

va echando un poquito más de calor

y se va requemando...

Dame el aparatillo, a ver,

que tengo que hacer hasta eso yo.

Mira a ver.

Un poquito, así, al lado de donde está la alumbre.

¿Así?

La alumbre tiene que estar apaciguada.

Una cosa. ¿Y si nos salimos?

Ay, madre.

Venga.

Machote...

Esto...

Trabajo de chinos.

Todo este humo que sube arriba.

¿Y arriba qué vemos?

Los pimientos secándose.

Ahí está.

Y al pimiento hay que darle todos los días la vuelta.

Para que se vaya secando y ahumando.

Tendrás que subir para darle la vuelta.

Claro, hay que subir.

Eso lo hago yo. Hay que darle la vuelta.

Vamos para arriba...

Esto es un mar de pimientos.

¿Esto le doy la vuelta de abajo arriba?

Sí, eso todos los días hay que darle la vuelta.

Para que se vaya secando.

Lo que me está picando,

yo no sé si es el humo o es que es un pimiento picante.

No, es el humo.

¿Y tú cuánto aguantas aquí?

Bueno, yo normalmente son 20 minutos.

Yo no voy a llegar a tanto, te lo digo.

Bueno, Paco.

Dime.

He visto los pimientos cómo se recogen,

aquí hemos visto cómo se secan y se ahúman,

y ahora me quiero ir al molino a ver cómo llega...

Sale el pimentón ya...

Eso es.

Pero antes de irme quiero darle una última vuelta aquí

a mis amigos los pimientos.

Muy bien.

Que me siento yo aquí...

("Scattered Diamonds")

Bueno, Julia.

Aquí estoy con...

con el pimiento, que será después pimentón.

Efectivamente. Claro.

El ahumado es la característica de este tipo de pimentón, ¿no?

Sí, aquí en La Vera,

del resto del mundo se diferencia por el aroma que tiene

característico de La Vera.

Lo deshidratan y lo secan de esa manera

y lo traen aquí a la fábrica.

Y así es como viene, ¿ves, Roberto?

Esto es el oro rojo de La Vera.

Y aquí nosotros hacemos una selección previa.

¿Y cómo se hace, a ver?

Pues mira, la selección,

primero se ve si el pimiento está bien seco.

Si hace ruido. Si hace ruido, exacto.

Se huele.

Y se come.

Como un cocinero.

Hay que probarlo todo.

Tiene un retrogusto de ahumado.

Efectivamente.

Una vez echado, ¿qué se hace?

Pues ahora se tritura un poquito

porque vamos a pasar a la fase más importante,

que es la molienda.

Estos son los molinos.

Los molinos. Los molinos de La Vera.

¿Esto cómo funciona?

Esto es la parte más importante,

donde convierte el pimiento en pimentón.

Son ocho molinos con dos piedras, una fija y otra va rotando.

Va pasando...

Va pasando el pimiento,

y por la fricción,

lo va convirtiendo en un polvo muy fino.

Una vez que está triturado y transformado en pimentón,

pasa a la fase de transmisión.

La fase de transmisión es una piedra enorme, gigante,

donde ya le da homogeneidad y uniformidad.

Lo convierte en un polvo muy fino.

¿Quieres que hagamos una cata?

¿Hacéis catas?

Hacemos catas a diario.

¿Vamos? Vamos.

Yo eso lo quiero ver, vamos.

("Sandy")

Ah, esto es una sorpresa.

Qué bonito, ¿no?

Por fin te encuentro, don Pimentón.

¿Qué te parece?

Pero ¿qué me tienes aquí preparado?

Parece un laboratorio químico.

Pero todo es muy natural.

Primero lo miramos, miramos el color.

Luego lo olemos, tal cual.

Hay que untarse la nariz.

Es que hay que untarse la nariz, Roberto.

Eso entra y se queda aquí en la nariz.

Memorizas, ¿a que sí?

Memorizas el sabor.

Y ahora tenemos que tocarlo.

Ah, ¿también la textura?

La textura es muy importante.

Te tienes que untar los dedos, ¿ves cómo se queda?

Eso es grasa natural.

Importantísimo.

Para luego la cocina, los adobos, los embutidos...

Y vamos a probarlo.

Muy bien.

Me da...

¿Un retrogusto?

Un retrogusto un poquito amargo, un poquito agrio.

Agrio, sí.

Es un agridulce, exactamente.

Aparte del pimentón, que ya has descubierto,

tengo una sorpresa.

Lo estás haciendo tan bien...

Ya, ya te veo venir yo, ¿no?

O sea que vamos a probar el picante.

Mira.

Espectacular.

Y ahora empieza a explosionar en la boca.

Te entra un calor...

Explosiona en la garganta...

No.

Pica un poco, ¿no?

Pica un poquito, sí.

Recuerda que es un "quemagrasas", que es importante.

Sé que no te gusta ir al gimnasio.

En absoluto. Tienes una excusa ya.

Estoy sudando más que cuando estaba sacando

los pimientos en el secador con todo el calor.

Supongo que con esto habrá un poco de agua después.

("Bonito")

¿Habéis visto qué bonita La Vera, qué paisaje tiene?

¿Eh?

Los ojos están disfrutando aquí.

Una auténtica gozada.

Hablando de disfrutar,

empiezo a tener un pequeño vacío en el estómago

que tengo que ir a disfrutar también.

Vengo a comer, ¿eh?

Te dije: "Hazme algo con pimentón".

Bueno... ¿Qué me tienes preparado?

Yo te voy a hacer un plato típico de aquí de La Vera,

que son las patatas revolconas.

Pues muy bien.

No sé qué tenemos aquí.

Como ves, para hacer unas patatas revolconas,

pues tenemos pimiento morrón,

pimiento italiano, de mi propia huerta,

unas patatas,

media cebolla

y diente de ajo, laurel

y pimiento,

que es con el cual se hace el pimentón.

Y después, panceta adobada con pimentón.

Pues ahora con estos ingredientes, hay que cocerlos,

y aquellos hay que dorarlos en la sartén.

¿Eso lo vamos a cocer todo junto?

Todo junto. ¿Por qué?

Porque esto va a ser todo batido en la batidora.

Pues una vez que has hecho el caldo, lo picas y después se tritura.

¿Y la panceta cuántos minutos lo ponemos?

Eso justamente hasta que veamos que está un poco dorada.

Y con eso ya es suficiente. Vale.

¿Y eso qué le hacemos, le incorporamos después?

Luego esta se incorpora en el plato también.

Vale.

Al guiso, ¿no?

Nos vamos para allá.

Venga, yo te sigo. ¿Por aquí?

Por aquí mismo. Venga, vamos.

("Do It")

Aquí ya tenemos de todo, ¿no?

Sí, ya están las patatas preparadas, los pimientos fritos, la salsa hecha

y la panceta ya dorada.

¿Cómo vamos de hambre?

Pues yo bastante hambre. Y yo también.

Además, tengo ganas ya de probar todo esto

con ese pimentón.

Perfecto. ¿Qué hemos hecho?

Hemos puesto las patatas...

Las patatas, las hemos machacado con tenedor,

hemos añadido la salsa y las hemos revuelto.

Pues vamos a emplatar entonces.

Perfecto, mira.

Vamos a ir cogiendo.

Vamos a ir poniendo en la base, más o menos hasta medio cacharrito.

Te ayudo, ¿no?

Sí, exactamente.

Luego echamos aquí unas poquitas pancetas.

El plato preparado...

Esto lo subimos para arriba, ¿no? Sí.

He colocado un pimientito seco.

Sí, ¿lo ponemos aquí?

Vale...

Luego le pondrías un poquito de pimentón...

Eso me gusta a mí.

Que dentro de la patata tiene ese pimentón.

Y ahora para decorar, cómo no, pimentón también para decorar.

Y como te he comentado antes, es pimentón para esto agridulce.

Agridulce.

Nada de picante. Agridulce.

Sálvame el día, por favor.

Muy chulo.

¿Dos platos veo?

Sí. ¿Viene alguien más?

Porque normalmente cocino yo para mi mujer

y a mi mujer le gusta el plato como nosotros.

Igual que yo.

En mi casa me toca guisar siempre. Yo siempre también.

Esto no es para esto, ¿no?

No, esto es una sorpresa que me tengo preparada...

para el primer plato.

Algo fresco. Algo fresquito...

Porque con este calor, es lo mejor que hay.

"Las patatas revolconas son uno de los máximos exponentes

de la gastronomía popular por su sencillez y sabor natural.

La patata adquiere el gusto de los ingredientes.

Los pimientos, el ajo y la cebolla, para luego acompañar a la panceta.

No hay quien se resista a los encantos de esta receta

del mejor pimentón de La Vera."

("On my Mind")

Esta es la ensalada que me habías prometido, ¿no?

La sorpresa. Sí.

Sí, mira, esto es un rin ran,

que es una ensalada típica de aquí, de la zona.

Yo lo suelo hacer con tomate cherry,

que normalmente utilizan otro tipo de tomates de aquí,

de la tierra.

Lleva cebollita triturada, sal, aceite de oliva virgen,

y pimentón.

Y algún trocito de pimiento verde.

El mismo pimiento que tenemos aquí, pero verde.

¿Te gusta la ensalada esta, la "rinrín"?

El rin ran.

A mí me gusta mucho, sobre todo, con los cherries.

Un buen aceitito de oliva, el pimentón agridulce,

y toma pan y moja.

Y yo ya soy una fanática del pimentón agridulce.

Lo echamos a todo.

Menos al café casi.

-Yo casi lo echo al café, ya sabes.

Serías un poco atrevido, ¿eh?

En muchos ingredientes,

cómo se nota el pimentón y el ahumado.

Productos, calidad, tranquilidad, paz...

Y eso se nota en los platos.

Eso es suerte.

Eso es suerte, es suerte.

La habéis buscado, pero es suerte.

("Sweet Creatures")

"Después de esta muestra de la más pura cocina de La Vera,

vamos a explorar sus dulces."

Aquí, en Jarandilla de La Vera,

lo más típico son los escobazos y perrunillas.

Las perrunillas las hacían antiguamente la gente mayor

porque no había otro dulce.

Y las hacían y se las llevaban al campo.

Les duraba para todo el verano.

Era lo único dulce que comían cuando estaban en el campo.

Se lo tomaban para desayunar con una copita de aguardiente.

Yo antiguamente, cuando era pequeña,

iba con mis abuelas a la panadería a hacer las perrunillas.

Y nos gustaba ayudarlas a las abuelas.

Les hacíamos las perrunillas, las untábamos de huevo, de azúcar,

y luego ya las cocíamos en los hornos que había en el pueblo.

Pues hace 40 años que pusimos el horno

y la gente me decía que cómo no hacíamos perrunillas,

que era tan típico aquí en el pueblo.

Y entonces, empecé a hacerlas,

y desde hace 40 años las estoy haciendo.

Las perrunillas, se echa la manteca,

y luego, a continuación, echamos el aceite de oliva,

echamos el azúcar, echamos la yema de los huevos...

un poquito de anís en grano, un poquito de canela,

ralladura de naranja, ralladura de limón

y un poquito de anís de botella.

Y la harina, lo último.

Se amasa bien.

Y ya que está amasado, se hacen bolitas, se las aplasta,

se las pone el dedo en el medio

y se las unta con un poquito de huevo batido

y se las echa el azúcar por encima.

Una vez que están hechas, las metemos al horno y las cocemos.

Las perrunillas de Jarandilla de La Vera

son las mejores de España.

Quiero ir a dormir en una choza,

donde duermen los pastores.

Quiero pasar la noche ahí.

Y después, lo que quiero hacer es una buena comida.

Pero, claro, esta comida la tengo que hacer

con alimentos de aquí.

No puede faltar el pimentón.

Sin pimentón no trabajo.

A ver qué tal se me da, y espero que bien,

porque estáis todos invitados.

("Little Talks")

Muy buenas, Carlos, ¿qué tal?

Hola, ¿qué tal?

Qué sitio más bonito, ¿no?

¿Esto qué es, una choza?

Un chozo. Chozo.

Chozo de cabrero.

¿Chozo de cabrero?

Aquí es donde viven los cabreros.

Pero le has hecho algún retoque, ¿verdad?

Sí, se ha hecho algún retoque porque el chozo tradicional,

el suelo, por ejemplo, era de tierra directamente,

y normalmente pasaba un hilo de agua por el centro,

que lo empleaban para lavar

y para hacer el queso fresco de cabra.

Es que yo estoy viendo aquí el fuego.

El fuego hace humo, aquí no hay humo.

Va todo para arriba, pero no veo agujero.

No hay chimenea.

Transpira por la propia estructura de la cubierta,

que es todo retama.

Son troncos de roble, que están todos alineados al centro.

Y luego está recubierto de retama, de retama entrecruzada.

Entonces, eso permite transpirar, pero no entra el agua.

De todas formas, tú pastor no eres.

Yo pastor no soy, no.

¿Cómo que te encuentras aquí?

¿Qué ha pasado?

Yo he retomado aquí,

he vuelto a esto, que son los orígenes de mi familia.

He estado trabajando por toda Europa y por parte del mundo,

y ahora pues me he venido aquí a reactivar un poco las tradiciones

y a darles la cierta popularidad que se merecen.

Pues mira.

Yo tengo aquí, me he traído unos productos,

unas cosas para hacer una comidita.

Perfecto.

¿Te parece? Genial.

Vamos a dar una vueltecita, ves un poco el entorno.

Dejamos aquí la leña ya que se dejen las brasas

y luego volvemos.

¿Te parece? ¿Lo dejamos así como está?

Venga, genial, Roberto, vamos.

("Dos amigos")

Yo te había prometido hacerte una comidita

y las promesas se tienen que mantener, ¿no?

Mira, he cogido una torta del Casar.

Perfecto.

He cogido solomillo. Muy bien.

Un poquito de pimentón para hacer un pequeño adobo.

Y después unas patatas, que tienen una forma diferente,

pero son patatas fritas.

Y pimientito

porque los pimientos hoy me han salido en todo el viaje.

Lo he visto en todos los sitios también.

Muy extremeño además. Vamos a hacer un adobo.

Yo cuando hago un adobo,

siempre le dejo la piel

porque le da un poquito de saborcillo.

Muy bien.

Me gusta siempre ponerlo. Perfecto.

Entonces, ahora, si te parece, empieza a machacar aquí, ¿vale?

Tú tienes mano, ¿eh?

Espera que le echo un poquitín de...

¿Te parece? Dale ahí.

Y ahora le vamos a añadir el aceite.

Estuve con una señora encantadora que dijo que el pimentón

es el oro rojo.

Oro rojo de La Vera. Efectivamente.

El adobo ya lo tenemos preparado.

El adobo no es solamente conservación.

A veces también es sabor.

Como puede ser una salsa o aportarle algo a una carne.

Es lo que vamos a hacer ahora.

No es para conservarlo, sino para darle ese toque de color.

Entonces, ahora lo que tenemos que hacer es...

Esto, aquí.

Voy a poner el solomillo...

Muy bien.

Y ahora échame un poquito más de esto.

Vamos a poner por encima para que tenga sabor.

Vamos a darle una vueltecita a esto. Tú me guías.

Sí, te guío, te guío.

Tú sí que has sido un guía,

que me has hecho ver toda la zona esta.

¿Echas de menos el trabajo que tenías?

No, para nada.

Para nada.

Yo creo que ahora disfruto más de esto

gracias al trabajo que tuve.

Es que yo busco siempre gente que esté feliz

porque así me contamina,

me entra a mí y yo estoy fenomenal.

¿Cuánto tiempo lo dejamos más o menos?

Unos cinco minutitos, una cosa así y se nos pasa.

Ah, muy bien.

Pero es a la vista.

Entonces, le damos un poquito de vuelta.

Ahí está. ¿Estamos de acuerdo?

Ahora la cosa más importante para mí ¿sabes lo que es?

No.

Oler.

Esto es lo que huele a La Vera.

Los sabores que estaba buscando.

Y que encontré.

Quiero que me des un toque de queso, pero no demasiado.

Entonces, la corteza,

ese queso que lleva dentro seguramente me tendría que darlo.

Bueno, ya nos queda solamente emplatar.

Vamos a cortar su lomito, ¿vale?

Lo vamos a poner en la torta, ¿vale?

Un poquito en caso de guarnición.

Tapamos, esperamos un poquito.

Y luego a comer.

"Y aquí vamos a lo grande

con un solomillo ibérico como Roberto manda y comanda.

La carne queda jugosa al acoplarse con los pimientos.

Las patatas paja hacen de pajes en esta ceremonia,

donde el soporte de la torta del Casar

se encarga de unir los alimentos para degustar felizmente el bocado

por siempre jamás."

Ya está aquí la comida.

Perfecto. Vamos a por ello, ¿no?

Una cosa...

No es que tengamos mucha confianza...

¿Con las manos?

Yo creo que sí. ¿Sí?

Es como se come por la sierra. Menos mal.

Vamos a ello. Se coge de aquí.

Delicioso.

Se nota el quesito, eh.

Le da mucho sabor. Muy rico.

Mira, nunca había tomado esta mezcla de sabores así

en un adobo con este queso,

porque el queso evidentemente mucho,

pero nunca lo había mezclado con un adobo.

Y es un sabor nuevo que descubro y que está muy rico.

Una delicia de mezcla.

Esto lo tengo que probar a hacer yo.

Tienes la receta.

Para ti y para sorprender a tu mujer, ¿no?

Yo creo que lo voy a intentar por lo menos.

Pega el sol, ¿no?

Ya está pegando, está avanzando el día.

A base de bien, eh.

¿Comemos dentro?

Yo creo que sí.

Nos podemos incluso echar una siesta del pastor.

Vamos. Vamos para allí.

("Dance with Somebody")

Las rutas Capone - La Vera y el Casar

54:39 25 mar 2018

La inmensidad de Los Barruecos y el Museo Vostell reciben a Roberto en Malpartida de Cáceres. Sorprendido por este modernismo decide integrarse en las costumbres populares y se dirige a El Casar donde se encuentra a Agustín pescando Tencas y donde Diego nos enseña cómo se hace la torta del casar.

La inmensidad de Los Barruecos y el Museo Vostell reciben a Roberto en Malpartida de Cáceres. Sorprendido por este modernismo decide integrarse en las costumbres populares y se dirige a El Casar donde se encuentra a Agustín pescando Tencas y donde Diego nos enseña cómo se hace la torta del casar.

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