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Lab24 - Observatorio Fabra, Nuevos aerogeneradores y Alianza por la ciencia - ver ahora
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El asteroide 4298 situado entre las órbitas de Marte y Júpiter

fue descubierto en 1941

y es el último de los 12 detectados desde el telescopio

del Observatorio Fabra.

Además del número, lleva el nombre del actual director del centro,

el catedrático de Física Cuántica y Astrofísica,

Jorge Núñez de Murga.

Hoy visitaremos el observatorio astronómico

de la montaña del Tibidabo en Barcelona

que lleva más de 100 años en activo.

Conoceremos un proyecto de investigadores españoles

para construir aerogeneradores eólicos sin palas

y asistiremos al encuentro 100xCiencia 3

promovido por los centros de excelencia Severo Ochoa.

Bienvenidos a Lab 24.

Combinar instrumental centenario con tecnología actual

es una de las características del Observatorio Fabra

su preciso telescopio, el pluviómetro,

el heliógrafo, los detectores de terremotos,

unidos a la observación personal, recopilan datos a diario.

Disponen de largas series de información

que les permite realizar estudios comparativos

y participar en programas internacionales.

Pertenece a la Real Academia de las Ciencias y las Artes de Barcelona.

Y fomenta también, la labor divulgativa.

La civilización lleva siglos intentando atrapar el viento

para producir energía.

Entrado el tercer milenio, una empresa española

ha desarrollado un nuevo concepto de aerogenerador,

un cilindro que no utiliza palas,

sino que aprovecha la oscilación

que el viento provoca en su estructura

para generar energía eólica a través de un alternador.

La iniciativa que podría incluso instalarse en núcleos urbanos

ha recibido el apoyo del Programa Horizonte 2020

de la Comisión Europea.

Tercera edición del encuentro 100xCiencia

celebrado en la sede del CNIO en Madrid,

ha reunido a investigadores, divulgadores, educadores,

políticos y periodistas

para tender puentes entre ciencia y sociedad,

un punto de encuentro para SOMMa,

la alianza que agrupa los 41 centros Severo Ochoa

y las unidades de excelencia María de Maeztu

para hacer visible la labor de estos centros

e influir en la política científica

y transmitir la importancia de la investigación.

El Observatorio Fabra es uno de los pocos del mundo que siguen activos

más de cien años después de su inauguración.

Sus tres secciones, Astronomía, Meteorología y Sismología

siguen recopilando datos

y participa en estudios y programas científicos internacionales.

A esa tarea han sumado la divulgación

con 10.000 visitas anuales.

Instalado en un edificio de interés cultural,

añade a la actividad diaria muchas curiosidades históricas.

Es un reportaje de Nuria Garrido.

Así se ven los cielos de Barcelona desde el Observatorio Fabra.

Hace más de 100 años que la montaña del Tibidabo acoge el edificio.

Antes la observación se hacía desde Las Ramblas,

pero la instalación del alumbrado público, obligó al traslado.

Motivo esencial es la contaminación lumínica

que impide observar el cielo con claridad

cuando hay una excesiva cantidad de luz

sobre el suelo que se refleja en las capas más bajas de la atmósfera.

El Observatorio Fabra de 1903

fue una de las creaciones de mayor importancia de la Academia.

Este es el veterano telescopio del Observatorio

instalado en la cumbre del Tibidabo.

Este observatorio yo creo que lo más importante

a nivel reconocido internacional que se ha hecho,

fue el descubrimiento de la atmósfera de Titán

en el satélite de Saturno.

Esto se hizo en 1907 y era el primer director José Comas y Solá

con este telescopio.

Comas y Solá descubrió 11 de los 12 asteroides detectados

desde el observatorio.

Tenían nombres como Hispania, Alfonsina, por Alfonso...

por Alfonso el Sabio

y también coincidía con el rey de España de la época, Alfonso XIII.

Barcelona,

un asteroide que se llama Barcelona, que también se descubrió aquí.

Y después como en aquella época se ponían nombres femeninos

pues hay uno que se llama Rosa,

luego Pepita que era un poco el mismo y otros más.

El actual director del Fabra también da nombre al asteroide Jorge Núñez.

Explica por qué este telescopio era tan especial.

Un telescopio grande, por supuesto.

Dos lentes de 38 cms

uno para observación visual, otro para observación fotográfica,

además de focal larga para darle precisión.

En su origen funcionaba con un mecanismo parecido

a un reloj de cuerda.

Ahora lo hace con motores de precisión,

controlados electrónicamente.

La captura de imágenes también se ha actualizado.

Siempre se hace este cálculo.

De una observación que ahora dura un minuto o medio minuto

a principios del siglo XX estaban durando una hora, dos horas...

aproximadamente.

Actualmente este observatorio sigue perfectamente activo,

el telescopio funciona y aparte de la labor divulgativa

lo que hacemos es utilizarlo para el seguimiento,

no el descubrimiento, pero sí el seguimiento

de esteroides peligrosos,

es decir de las listas que la Unión Astronómica Internacional

comunica de que conviene tener posiciones de precisión.

Son asteroides que se acercan mucho a la Tierra

y que podrían ser potencialmente peligrosos.

Desde aquí se controla además otro observatorio totalmente robotizado.

Ahora igual que se trasladó, aunque sigue el centro en Barcelona

aquí en el Tibidabo, pues para la parte más débil

se ha trasladado lo que es la observación,

al observatorio del Montsec.

Y allí pues tenemos el telescopio Fabra

que es un proyecto conjunto

con el Real Instituto de Observatorio de la Armada

en San Fernando,

concretamente estamos especializados allí,

en lo que es basura espacial.

Participan en un proyecto de la Unión Europea

que consiste en catalogar y controlar esos residuos.

Encuentran la basura espacial, se calculan las órbitas

y después se ve cómo se van propagando

y cuáles son las posibilidades de choque con otros satélites activos

o pasivos.

La presencia de personal diferencia su sección de meteorología.

Tiene registros meteorológicos durante estos 100 años

que tiene la singularidad que no son todos ellos registros

que a día de hoy se pueden tomar de forma automática,

si no que incluye información humana.

Esa observación les permite anotar apreciaciones

sobre el estado visual del cielo.

Solo hubo una ocasión en la que no pudieron hacerlo.

Solo se dejó de tomar registros en la nevada de diciembre del año 1962

por imposibilidad material de llegar a él.

El registro instrumental de la sección meteorológica

del Observatorio Fabra es singular

por la connivencia de instrumental clásico, antiguo y moderno.

En los dos funcionando en paralelo.

Esto por un lado permite alargar la serie climática

manteniendo los mismos instrumentos que la originaron

y por otro lado actualizarla

y aumentar el número de observaciones y de datos

con los instrumentos modernos.

Este pluviómetro de 1927, es el instrumento meteorológico más antiguo

Registra la intensidad de la lluvia, no la cantidad, si no la intensidad,

se diseñó específicamente en el Observatorio Fabra

para hacer estudios de cauces de agua

en momentos de lluvia intensa, torrencial,

para canalizar este agua en las cloacas de la ciudad

y hoy en día sigue funcionando de la misma manera que en sus inicios.

Y esto es una heliógrafo de 1968.

Sorprende su simplicidad.

Simplemente se trata de una lupa esférica,

detrás de la cual hemos colocado un cartón con unas franjas horarias.

El efecto lupa cuando hay sol, quema el cartón

y el mismo desplazamiento del sol,

va alargando esta quemada sobre el cartón.

Cuando acaba el día, simplemente hay que retirar esta tira de cartón,

medir las horas de sol que ha habido esa jornada,

colocar un cartón nuevo para el día siguiente.

Esta labor continuada, diaria de observación

que nos transforma un poco como en notarios del tiempo,

nos permite certificar

este incremento de temperatura significativo

de casi 2 grados de promedio en los últimos 100 años.

Respecto a las lluvias también han constatado cambios

en las últimas décadas.

Se va observando una distribución diferente de la precipitación.

No deja de llover lo mismo, pero parece que la tendencia

es que la lluvia se concentre en menos jornadas,

por lo tanto aumenten los episodios intensos

y también los episodios de sequía.

El instrumental para detectar terremotos

se ha actualizado con soporte digital,

que facilita mucho su trabajo.

La labor principal de la sección de sismología del Observatorio Fabra

es analizar básicamente los terremotos que se producen

en un radio de unos 1.000 kms

lo que se llama sismología regional.

El Pirineo es una de las regiones cercanas al observatorio

que muestran mucha actividad sísmica.

La inmensa mayoría de terremotos son de magnitudes inferiores al grado

o un grado o un grado y medio

de esos hay muchos, son frecuentes.

Detectan más de 300 terremotos al año,

algunos de lugares muy lejanos.

Una curiosidad de la sección sísmica del Observatorio Fabra

fue la detección, el 18 de abril de 1906

del gran terremoto de San Francisco.

El edificio es obra del arquitecto Doménech Estapá

creador de otras creaciones conocidas como la cárcel modelo.

Parece que se quiso desmarcar del estilo de moda.

No tiene nada que ver

con la arquitectura modernistas del momento,

pero en cambio es un edificio funcional,

es un edificio singular

que ha cumplido y que cumple una función científica por una parte

en el sentido observacional y también de divulgación de la ciencia.

El Fabra debe su nombre al empresario que lo financió,

aunque el impulsor fue su primer director,

quien se lamentaba

de que no hubiera un nuevo observatorio en la ciudad.

Esto es lo que movió la sensibilidad del Marqués de Alella

y es por ese motivo que hizo este gasto de 250.000 pesetas de la época.

Una cifra considerable...

una cifra considerable.

Hace algo más de un año se acabó una restauración laboriosa y respetuosa.

Este es un edificio emblemático y con mucho prestigio,

tanto científico, como por su posición geográfica.

La restauración un siglo después no fue nada fácil.

Una de las principales complicaciones fue levantar la cúpula

de 10 metros de diámetro para reparar sus mecanismos.

Tiene un sistema de cremallera,

con unos cojinetes industriales que rodaban por esta cremallera

y estaba roto tanto la cremallera como alguno de los cojinetes.

Sí, efectivamente se tuvieron que hacer a medida

y se tuvieron que encargar

con las mismas características que las que había.

De hecho se sustituyeron de material.

Antes eran de acero y ahora son de un plástico que aguanta más que el acero

La restauración le devolvió el color gris original.

Y este, el viejo reloj de la Academia

que desde hace muchos decenios marca la hora oficial de los barceloneses.

Una hora oficial que se medía desde el Observatorio Fabra

hasta los años 40, gracias a este círculo meridiano.

Lo que observa es el tránsito por el meridiano de Barcelona

de objetos celestes conocidos

y conociendo el instante en el que se produce este tránsito,

puede determinar la hora.

El edificio cuenta con un museo de instrumentos antiguos.

Este instrumento es un Actinógrafo.

Se diseñó a principios del siglo XX para medir la radiación solar

utilizando dos termómetros de alcohol

uno dentro de una bola oscura, ennegrecida

y el otro dentro de una bola dorada.

La diferencia de temperaturas producida por la presencia del sol

mucho mayor dentro de la bola negra que en la dorada,

quedaba reflejada en un gráfico en el cual, los dos termómetros

marcaban temperaturas cada vez más diferentes

cuanta más radiación solar incidía sobre el instrumento.

Más de 10.000 personas lo visitan cada año.

La mayoría son escolares o asisten a las cenas con estrellas.

Una actividad que combina la gastronomía con la visita al centro.

Acaba con una observación desde el telescopio

que para muchos es la primera.

Esta es muchas veces la primera vez que la gente que viene a cenar

hace una observación astronómica.

Y de ello estamos muy orgullosos porque es nuestra finalidad.

Podríamos decir que Marte triunfó

y que Saturno también, porque se veía muy bien el anillo.

Aparte de la filatelia, la astronomía debe ser la afición

que más aficionados, valga la redundancia, tiene.

La cantidad de sociedades astronómicas

que hay en el país, es espectacular.

Pienso que es la fascinación intrínseca, humana,

de la curiosidad, que es la que nos ha llevado donde estamos.

La gente quiere poner el ojo y mirar por el telescopio directo,

no que le enseñen una foto o una imagen

que está saliendo por la pantalla.

No, quieren poner el ojo

y cuando ven directamente los fotones que le están llegando a la retina

se quedan fascinados.

Es la atracción de asomarse sin filtros al universo.

A veces un extraño suceso abre la oportunidad de nuevas ideas,

sería el caso del hundimiento del puente de Tacoma Narrows

en Estados Unidos, hace casi 80 años.

Construido entonces como el tercero más largo del mundo,

no pudo soportar el azote del viento

y su estructura colapsó al entrar en resonancia aerodinámica.

Aquella imagen ha inspirado a un equipo de ingenieros españoles

para desarrollar un aerogenerador sin palas.

Se ha transformado un problema de estructuras

en una oportunidad para la energía eólica.

El reportaje es de Paz Cámara.

Estamos en el valle Amblés, cerca de Ávila,

es uno de los campos de ensayo para estos cazadores de viento,

un equipo de ingenieros en busca de corrientes de aire

para producir energía.

Su proyecto se llama "Vortex", es innovador,

se trata de un aerogenerador sin palas.

-Hace un poco más de aire, a ver si hay suerte.

Tiene una turbina eólica que no es en realidad una turbina, porque no gira.

Se basa en la resonancia aeroelástica.

Captura la energía del viento a través de la oscilación.

El prototipo que prueban es capaz de generar 100 vatios.

Mide 2,75 m aunque podrían llegar a 10.

El equipos se base en un principio de resonancia aerodinámica.

Es simplemente cuando hay dos frecuencias

que están muy cercanas entre ellas,

una es la de la estructura, la otra es la del viento,

la de los torbellinos que se generan

cuando el viento atraviesa la estructura

cuando ambas frecuencias tan cercanas interaccionan

y el fluido empieza a darle energía a la estructura.

La idea se la dio esta imagen,

es el colapso del puente de Tacoma Narrows en Estados Unidos.

Ocurrió en 1940, cuando el viento lo desplomó

al entrar en resonancia aerodinámica,

casi 8 décadas después, aquel derrumbe inspira la construcción

de un nuevo concepto de energía eólica.

Nosotros lo que tratamos de hacer es justo lo contrario,

estamos tratando de optimizar el fenómeno,

de llevarlo al máximo.

-Ahora estamos en 2 metros, dos metros y medio,

necesitamos más, más, más...

El proyecto nació en 2002,

ocho años más tarde lo maduraron

y desde hace 4 trabajan a fondo en un aerogenerador sin palas.

Una desventaja es que barre hasta el 30%

del área de los modelos convencionales.

Algo que rebaja su rendimiento.

A cambio sus creadores aseguran

que pueden instalar más cilindros como este en menos espacio

y que tendría menor impacto medioambiental en ruido,

huella de carbono y residuos.

Ahora mismo lo que estamos haciendo es que arranque

en torno a 3,5, 4 mpor segundo de viento

y nosotros quisiéramos llevarlo lo más lejos posible,

pero lo que a día de hoy nos parece razonable

es ser capaz de funcionar hasta 10, 11 m por segundo,

que en realidad en un entorno urbano es quizás un rango más que suficiente

para aprovechar la energía del aire.

Nuestro objetivo es encontrar esta solución

que pudiera servir para el mercado residencial,

para la energía distribuida, ¿vale?

producir al lado de donde se consume esa energía

intentando aportar un ahorro energético

en términos de coste energético, de entorno al 30 o 40%.

Con esa meta hacen pruebas en su sede de Las Rozas, en Madrid.

Y en su taller de Ávila.

En este local arrancaron hace años los ensayos

con una simple botella de agua.

Con el túnel de viento desarrollan hoy un prototipo

que tiene aspecto de bate de béisbol, lo llaman Vortex Nano,

mide un metro y puede generar unos 3 vatios.

Mayoritariamente contactan con nosotros

usuarios finales.

Gente curiosa, gente que es amante de las renovables,

gente que...bueno, vemos todos como cargamos el móvil,

todos tenemos pequeños dispositivos que alimentar.

Equipos más grandes, ahí tendríamos varias alternativas.

Una sería colocar varios dispositivos

para poder proveer toda la energía que consume una vivienda,

de la misma manera que ponemos varios paneles.

Pero quizás lo más sensato es mezclar,

mezclar paneles fotovoltaicos con sistemas eólicos,

estadísticamente hay sinergia,

es mejor utilizar diferentes fuentes de energía.

-Esto está en uno de los enlaces principales.

Son un equipo de 10 personas, buena parte ingenieros.

Diseñan las piezas, las imprimen en 3D y las prueban.

Fibra de carbono y de vidrio en la parte superior,

polímero en el centro y abajo acero para el anclaje.

Dentro hay una varilla flexible que recoge el movimiento

y un alternador que es clave.

Ya tienen registradas seis familias de patentes,

todas españolas.

Esta geometría consigue que...

los vórtices que aparecen detrás de ella

cuando se enfrenta al viento,

todos trabajan al unísono a lo largo de ella.

Entonces, todos contribuyen al movimiento oscilatorio.

De nada serviría que un vórtice estuviera trabajando

para empujar el equipo para acá

mientras no estas empujándolo hacia el otro lado.

Intentamos conseguir que en el tiempo, en el instante,

todos los de un lateral

estén contribuyendo al movimiento oscilatorio.

Fueron premiados como start up en The South Summit en el 2014.

Han presentado su proyecto

en el Instituto de Tecnología de Massachusetts

y recibieron el apoyo del Fondo de Emprendedores de la Fundación Repsol,

del CDTI y del Programa Horizonte 2020

de la Comisión Europea.

En total, algo más de financiación privada que pública.

Estamos recibiendo muchos contactos de países donde hay huracanes,

donde hay tornados que les gusta este concepto, precisamente por eso,

no necesita un sistema de frenado y quizás, habrá que ver,

pero quizá para este tipo de entornos

donde ahora mismo no se pueden poner molinos convencionales,

esta tecnología podría ocupar ese hueco.

Para conseguir algún día un precio muy bueno de ese equipo final,

pues tenemos que aprovechar los procesos de fabricación actuales,

automatizados, modernos, ¿no?

Entonces estamos buscando socios o colaboraciones

con otras empresas que tienen conocimiento en esto.

La idea sería empezar a adquirir una capacidad de producción

y lo antes posible pues... comercializarlo.

Dicen sus creadores que el mayor problema de esta tecnología es

precisamente su novedad.

Saben que aún les quedan por delante pruebas e incertidumbres que resolver

Ellos siguen avanzando

sin precipitarse, pero seguros, impulsados por el viento.

Investigadores de casi todas las disciplinas del conocimiento

han participado en el encuentro 100xCiencia

celebrado en la sede del CNIO en Madrid.

Con políticos, divulgadores y periodistas

han debatido sobre los retos de la ciencia en nuestro país.

Tercera edición de un foro que es también

el encuentro de SOMMa,

la alianza que agrupa a los más de 40 centros Severo Ochoa

y unidades de excelencia María de Maeztu.

Ahí ha estado Paz Cámara.

Científicos, ingenieros, investigadores de biomedicina,

matemáticas, física, de medio ambiente, de humanidades,

de ciencias sociales,

sabiduría y experiencia

en cada metro cuadrado del Congreso 100xCiencia,

un encuentro, el tercero ya que ha sido escenario

para la primera cita de la alianza SOMMa,

con representantes de los 41 centros Severo Ochoa

y unidades María de Maeztu.

Uno de ellos el CNIO, anfitrión de este foro.

Lo que queremos realmente es dar a conocer los centros Severo Ochoa

también influir en la política científica de este país

y de alguna manera transmitir la importancia de la investigación.

Juntos se nos escucha,

pues vamos al Parlamento, nos reciben en los partidos políticos,

podemos hablar con el Ministerio.

Hay una receptibilidad en los políticos

pero muchas veces no son conscientes de los problemas que tiene la gente.

Esta es una forma de hacérselo llegar.

Políticos, periodistas, educadores e investigadores

han compartido el debate

sobre la situación de la ciencia en nuestro país.

La alianza SOMMa pide menos trabas burocráticas

el despliegue real de la Ley de la Ciencia

y tener en cuenta los aspectos particulares del sector.

Los centros de unidades de excelencia Severo Ochoa y María de Maeztu,

quiere tender puentes entre la ciencia y la sociedad.

Hemos pasado de un 4 a un 5% de interés por la ciencia

a un 16 o un 18 en el público.

Yo creo que la sociedad cada vez está más consciente

del impacto que la ciencia tiene en nuestras vidas

y los científicos tenemos que ser conscientes

de que no podemos vivir en una torre de marfil

y esperando que nos den dinero para hacer lo que queramos.

Yo creo que hay que acercarse por ambas partes

pero desde luego somos los científicos

los que tenemos que hacer el esfuerzo

para transmitir lo que hacemos a la sociedad

de una manera que sea comprensible,

de tal manera que se valore la importancia de la ciencia

como el origen después también

de todas las mejoras que vemos en la sociedad.

Tenemos que explicar lo que estamos haciendo

y tenemos que conseguir que lo que hacemos

no solo sea interesante, si no que además de traduzca en...

creación de puestos de trabajo, mejores terapias,

mejor calidad de vida.

El origen de nuevos medicamentes, de nuevos tratamientos,

de curaciones, etc,

el origen está en la investigación.

Más de 7.000 investigadores trabajan en los centros Severo Ochoa

y unidades María de Maeztu.

Una alianza nacida bajo los principios de excelencia,

integridad, competitividad y cooperación internacional.

Un ecosistema científico que busca la colaboración interdisciplinar,

promover la innovación y atraer el talento.

Un punto para mí fundamental es que nuestra misión

es ayudar a todos los centros que no están en esta alianza,

a que mejoren y puedan en un futuro estar dentro de ella.

Con ese espíritu, si aquí son todos los que están,

en las próximas citas podrían estar todos o casi todos

los que son por la excelencia de la ciencia.

El Museo del Jurásico de Asturias

nos permite hacer un viaje en el tiempo.

Transportarnos millones de años atrás.

En un entorno privilegiado, lo primero que llama la atención

es la propia forma del museo,

una singular estructura en forma de una gran huella de dinosaurio.

Recibe unos 150.000 visitantes cada año,

lo que lo convierte en el museo más visitado del Principado.

Su éxito reside en una exhibición

de una de las más completas colecciones del mundo

sobre los saurios

que en una época dominaron la tierra.

El museo se enriquece cada año

gracias al trabajo continuo de los especialistas

sobre los acantilados de rocas jurásicas en Asturias.

El profesor José Carlos García Ramos es el fundador y alma del Muja,

un investigador capaz de leer en una piedra

un instante que ocurrió hace 154 millones de años.

Sigue al frente de un equipo de científicos

que hacen que el museo siga siendo algo vivo.

Nosotros lo que hacemos es recorrer toda la zona

donde afloran los materiales jurásicos,

que es toda la costa asturiana

entre las localidades de Gijón y Ribadesella

y ahí es donde es nuestro laboratorio,

donde trabajamos de campo.

Después esas muestras que vamos recogiendo

y que salen continuamente porque el acantilado es...

digamos, vivo, tiene una actividad muy grande,

sobre todo los periodos de lluvia y desprendimientos constantes

y sale nuevo material.

Ese material lo incorporamos luego al museo,

lo trabajamos aquí

y a partir de ese material que se va preparando

se hacen una serie de publicaciones

en colaboración con investigadores de varias universidades,

museos, y demás, de distintos países.

La investigación sobre el terreno se prolongará calculan

a través de varias generaciones.

El Muja quedará un día pequeño

y habrá que escoger mucho

lo que se quedará al alcance de los visitantes.

Su colección de huellas es ya la tercera más importante del mundo.

Además muestran restos óseos

y también de reptiles nadadores o voladores

y de plantas, en su mayoría del periodo jurásico.

En total, más de 4.600 piezas.

El 80% de lo expuesto son materiales originales,

el resto reproducciones que ayudan a entender

cómo eran y cómo se comportaban

los primeros pobladores de este planeta.

¿Les gusta la ciencia?

Les esperamos en un nuevo programa de Lab 24.

Gracias por seguirnos.

Subtitulación realizada por Ana M Gil Fdez-Marcote.

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Lab24 - Observatorio Fabra, Nuevos aerogeneradores y Alianza por la ciencia

16 ene 2019

En este programa visitamos el Observatorio Fabra, situado en la montaña del Tibidabo en Barcelona y que lleva más de cien años en activo dedicado a la astronomía, sismología y meteorología. Conocemos un proyecto de ingenieros españoles para construir aerogeneradores eólicos sin palas y asistiremos al encuentro 100xCiencia3 promovido por la alianza SOMMa formada por los Centros “Severo Ochoa” y las Unidades de excelencia “María de Maeztu”. Al final del programa nos asomamos al Museo del Jurásico de Asturias que nos permite hacer un viaje en el tiempo y transportarnos millones de años atrás.

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