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Lab24 - Copiando la naturaleza y Oceanografía de proximidad - ver ahora
Transcripción completa

Es uno de los paisajes submarinos de la isla de Menorca.

Aguas espectacularmente cristalinas

llenas de vida en las que muchas especies

encuentran su mejor hábitat.

Una de ellas, la langosta roja, es objeto de estudio para conseguir

que su pesca sea sostenible y se asegure así

supervivencia y la importante contribución

que supone a la economía dela isla.

En el programa de hoy conoceremos la actividad

del Instituto Español de Oceanografía en Menorca.

Nos acercaremos a la tarea de la sanidad pública

y visitaremos un gran centro de investigación

en química donde se buscan nuevos combustibles.

Bienvenidos a "Lab 24".

"Reproducir el ciclo vital de las plantas

en el laboratorio para crear biocombustibles limpios

y rentables en Tarragona,

el Instituto Catalán de Investigación Química

trabaja en diversos proyectos basados

en la fotosíntesis artificial para dar respuesta a la necesidad

de encontrar fuentes de energía alternativas

a los combustibles fósiles.

Un reto que la Unión Europea ya considera una tarea urgente.

En la bocana del puerto de Mahón, en Menorca,

se ubica la estación de investigación Jaume Ferrer,

una instalación situada en una zona de alto valor ecológico

que desarrolla programas de investigación marina

a largo plazo.

Bajo la dirección científica

del Centro Oceanográfico de Baleares,

sus estudios van dirigidos a la biodiversidad

y ecosistemas marinos, explotación pesquera sostenible,

y el cambio climático."

Obtener fuentes de energía limpias

es una necesidad cada vez más urgente

del calentamiento del planeta.

El hidrógeno o biocombustible como el metanol

son una posibilidad, pero también la ciencia mira

hacia la fuente de energía principal,

la luz solar, como hacen las plantas,

desde el origen de los tiempos.

El Instituto Catalán de Investigación Química

con sede en Tarragona, desarrolla diversos proyectos

que se basan en el ciclo vital de las plantas

para replicarla en el laboratorio y obtener biocombustibles.

Es la fotosíntesis artificial.

El reportaje es de Joan Marcet.

"Cada vez hay menos escépticos ante una realidad científica;

la temperatura del planeta aumenta.

El calentamiento global, provocado en gran medida

por la quema de combustibles fósiles se percibe

como una creciente amenaza real.

En Tarragona, el Instituto Catalán de Investigación Química,

OCIQ, se ha convertido en un referente internacional

en la búsqueda de biocombustibles que supongan una alternativa

al petróleo y sus derivados."

Lo que es incuestionable es que estamos consumiendo el petróleo

y el gas natural a una velocidad

enormemente superior a la que se generó.

Esto nos lleva a un escenario de agotamiento

a medio plazo de estos recursos fósiles.

Entonces, para la supervivencia del planeta,

y obviamente para contribuir a mitigar el cambio climático

que yo no pongo en duda en ningún momento,

sino que doy por demostrado, no queda más remedio que recurrir

a la investigación en primeras materias

y energías renovables.

"La apuesta principal de ICIQ

se centra en la fotosíntesis artificial,

utilizar la energía del sol,

reproducir en laboratorio sistemas que imiten

el ciclo vital de las plantas a partir de lo que está en el aire:

CO2, agua, nitrógeno, y sobre todo la luz solar."

Simplemente se trata de saber cómo utilizar esta luz,

cómo almacenarla, cómo utilizarla, para generar primeras materias

y esto nos puede llevar a un cambio de paradigma

en todo el funcionamiento económico del planeta.

"La investigadora del ICIQ, Elizabeth Romero,

explica su esquema de partida."

Utilizaremos el CO2 de la atmósfera, el agua y la energía de la luz,

la energía solar para crear enlaces químicos.

Un enlace químico es una forma alta de energía.

¿Qué pasa? Que cuando tenemos este enlace químico

y queremos volver a sacar esa energía,

lo que tenemos que hacer es romper el enlace

y utilizar esa energía.

"Doctorada en la Universidad de Ámsterdam

donde trabajó en un grupo pionero en la investigación

de la fotosíntesis natural,

Romero se incorporó al Instituto Catalán

para aplicar esos conocimientos en un proyecto basado,

esta vez, en la fotosíntesis artificial.

Lo tenemos todo; tenemos la energía solar,

nos puede proporcionar; la energía ni siquiera se destruye,

pero la energía la tenemos que transformar.

Esa energía la tenemos, tenemos el proceso

en el que inspirarnos, que es la fotosíntesis,

y tenemos las herramientas con todas las investigaciones

que hemos hecho, para poder utilizar ese conocimiento

y aplicarlo, implementarlo en un sistema artificial.

"Trasladando esta idea en el laboratorio,

empieza por preparar

las mismas moléculas que utilizan plantas

con la idea de replicar así de forma artificial

el complejo proceso químico

que la naturaleza ha perfeccionado desde sus orígenes."

Estos son moléculas que son derivados de la clorofila.

La misma molécula que utilizan las plantas,

la clorofila A y la clorofila B, las modificamos un poquito

para poderlas utilizar.

"Posterior examen espectroscópico,

le permitirá ver cómo se comportan esas moléculas al absorber la luz

y de ahí su posible eficiencia para generar energía solar."

Podemos ver cuánta luz absorben,

cómo de rápido transfieren y cómo transfieren esta energía

y cómo de eficientes son en crear esta separación de cargas,

primer paso en conversión de energía solar en electroquímica.

Y podemos medir también cuál es el potencial que nos van a dar

para ver si son capaces realmente

de generar este combustible solar o no.

"El proyecto de la doctora Romero para diseñar

y construir sistemas bioinspirados

para convertir energía solar en combustible solar,

está ahora en fase preliminar.

Los objetivos a corto y medio plazo son claros."

Aquí, a dos o tres años, yo espero tener ya los sistemas artificiales

que sean capaces de absorber, transferir,

y convertir esta energía solar

en una separación de cargas que es el primer paso en la conversión

de energía solar a energía electroquímica

en la fotosíntesis.

"En el paso siguiente intervienen los catalizadores.

Es decir, los productos que incrementan la velocidad

de una reacción química."

Una vez esto lo tengamos, tendremos que acoplar este sistema

a catalizadores que son los que van a hacer la química.

Van a romper el agua y van a crear el combustible solar.

El combustible yo en un principio espero que sea hidrógeno.

Pero podría ser cualquier otro combustible líquido.

Como por ejemplo, etanol.

"Etanol, probablemente,

o en cualquier caso un biocombustible alternativo

a los derivados del petróleo.

Este es uno de los proyectos asociados

al ambicioso programa Sunrise

con el que la Unión Europea quiere alejarse

de la dependencia de los combustibles fósiles.

Sunrise es un proyecto a largo plazo.

Pero ahora en su primer año debe definir sus principales objetivos."

En ese periodo de un año,

la comisión nos da tiempo para poder definir

una hoja de ruta de lo que se debería hacer

en los próximos 10, 15 años a nivel europeo

para conseguir posicionarnos en la vanguardia

de la investigación de la energía solar

y en fotosíntesis artificial.

"Casi un 40 % de los grupos de investigación del ICIQ

trabajan ahora en proyectos

relacionados con la fotosíntesis artificial.

De ahí el reconocimiento internacional

de este centro en la materia.

Una posición que les llevó a hacerse con la dirección

del más importante proyecto europeo

ya en marcha en fotosíntesis artificial.

El proyecto A-LEAF para Lorena Tomás,

directora de proyectos de este instituto,

es un logro indiscutible para el ICIQ."

Un hito en la historia del centro, conseguir la coordinación

de A-LEAF, que es un proyecto europeo

de ocho millones de euros, el más importante

en fotosíntesis artificial que se ha financiado

hasta la fecha en Europa y está coordinado

por J.R. Galán Mascarós,

que es un investigador del ICIQ en el que participan

tres grupos de investigación del centro.

"El proyecto J.R. Galán Mascarós combina un proceso fotovoltaico

con otro electroquímico para profundizar también

en el objetivo de conseguir combustibles líquidos

a partir de la luz solar y el CO2.

Su singularidad es que lo conseguirá a partir

de una hoja artificial,

que es lo que significa literalmente A-LEAF,

el diseño actual deja ya claro que el resultado final

no nos recordará mucho a una hoja vegetal.

Pero sí lo hará su funcionamiento, y lo más importante,

el biocombustible que creará deberá emitir

como en un círculo cerrado,

la misma cantidad de dióxido de carbono

que el que se utilice para generarlo.

Trabajarán, por tanto, con elementos limpios

y también baratos."

No serían contaminantes, puesto que el ciclo es cerrado;

primero creamos el combustible y después lo transformamos

a los productos de partida; sería una energía circular,

una economía circular.

Con materiales baratos, ese es uno de nuestros puntos de partida,

materiales baratos, con procesos escalables,

que puedan tener un interés industrial,

cómo podríamos idear un sistema capaz de hacer

lo que he explicado, fotosíntesis artificial,

con la luz del sol y exclusivamente con energía de luz del sol,

transformar CO2, que está en la atmósfera,

o saliendo de la chimenea de nuestras industrias,

en un compuesto químico, en un químico de valor,

posiblemente un combustible.

"De nuevo, pedimos una mirada a corto y medio plazo,

centrada, en este caso, sobre el proyecto A-LEAF."

Lo que vamos a tener, y esto no hay ninguna duda,

es un dispositivo que después veréis más o menos

la forma que va a tener, no va a parecer una hoja natural,

pero va a hacer las mismas funciones.

Cuando tú irradias con luz este prototipo,

lo que va a hacer este prototipo es generar espontáneamente

oxígeno y un combustible

a partir de CO2, con lo cual vamos a contribuir

una valorización del CO2, un producto que es de desecho

y que es negativo para la atmósfera,

vamos a hacer de él un combustible útil.

"La clave para que el proyecto traspase las paredes

del laboratorio, será obtener al final

un biocombustible que sea rentable

y por tanto atractivo para uso industrial.

Y eso solo se consigue equilibrando gastos y beneficios

en una eventual producción a gran escala."

Lo que queremos saber es el coste.

Este prototipo que hemos diseñado y que funciona,

¿qué coste tiene? Y este coste es de un producto escalable

como aparece a nivel industrial

cuando lo comparamos con combustibles fósiles

o con otras formas de energía.

Nuestra competencia también directa serían las baterías;

otro tipo de almacenamiento energético

para energía renovable.

"Las baterías que impulsan, por ejemplo, los coches eléctricos,

no resultan al final tan limpias,

al menos acuerdan los expertos mientras requieren uso de cobalto.

Y ahí la necesidad de producir biocombustibles

a un coste razonable.

Es lo que trasmiten desde el ICIQ a los jóvenes estudiantes

que cada año participan también

en las actividades de divulgación del instituto.

Trasmisión de conocimiento, también de consciencia ecológica

que cobra carácter urgente."

Nosotros desde aquí, desde los países desarrollados,

vamos contribuyendo a destruir el planeta,

tenemos la obligación moral realmente

de poner una solución sobre la mesa

para que esto llegue a un final y podamos tener

todos energía de manera sostenible.

"Desde los acuerdos de París, la idea es llegar a emisiones cero

en el año 2015; crear un escenario en el que la temperatura del planeta

no aumenta más de dos grados.

De ahí la importancia de sistemas para crear biocombustible

a partir de la fotosíntesis artificial.

Una cuestión casi de supervivencia.

Los científicos están haciendo su parte

y queda la pelota en el tejado de la política."

El problema no es tanto la generación de conocimientos

sino que las autoridades apuesten decididamente

por una transición energética

que va, digamos, a dar alas a que el conocimiento generable

se transforme en economía.

Y esto, diríamos, es quizá el reto más importante.

Que los políticos tomen consciencia

de que es un problema que no se puede subrayar,

no se puede obviar por más tiempo

y en el que es necesario actuar de una forma urgente.

La estación de investigación Jaume Ferrer en Menorca,

promueve programas científicos relacionados

con el mar y problemas derivados de su explotación y contaminación.

Sus observaciones a largo plazo son para evaluar, entre otros,

el impacto del cambio climático en el medio marino.

Además, esta pequeña instalación situada en el puerto de Mahón,

aporta conocimiento para una mejor política

de gestión medioambiental.

"La historia de esta instalación científica

emplazada en la antigua fortificación militar

de la península de la Mola, en Mahón,

se remonta a julio de 2005.

El centro forma parte de un ambicioso proyecto

del Gobierno balear para crear una red descentralizada

de estaciones de investigación repartidas

por todo el archipiélago con objetivos definidos."

Uno, albergar investigadores de fuera de las baleares

y también evidentemente de baleares.

Segundo, hacer un seguimiento científico

prolongado en el tiempo para tener unas series científicas

que nos puedan dar el conocimiento del medio.

Y tercero, formar investigadores; por tanto, se realizan prácticas

de becarios predoctorales, de másteres de investigación, etc.

"Este centro menorquín es una

de tres estaciones de investigación costeras

que ya están en funcionamiento en estas islas,

junto con las que se localizan en Mallorca y Formentera.

El proyecto prevé poner en marcha un total

de 5 a 7 estaciones científicas en Baleares.

Investigan aspectos de la naturaleza del mar

específicos en cada isla, ya que las condiciones,

los ecosistemas, pueden variar mucho de uno a otro."

En territorios tan pequeños como Islas Baleares

por ejemplo los sistemas de explotación

por ejemplo de conservación del medio marino,

pueden ser muy diferentes entre islas.

A pesar de la cercanía, por la características de cada isla,

tanto el impacto sobre el medio como la explotación pesquera,

difiere bastante.

"Ubicada en una zona de alto valor ecológico,

esta estación científica menorquina

desarrolla programas de seguimiento del medio marino.

Desde las condiciones de contaminación del mar,

la obtención de datos bioquímicos

para saber cómo evolucionan los procesos relacionados

con la pérdida de biodiversidad hasta efectos de algunas especies

sobre los fondos de la isla.

Por ejemplo, los distintos tipos de algas.

Con todo ello, pueden marcar prioridades

sobre temas diversos relacionados con la gestión de este medio.

Sus recomendaciones son especialmente significativas

en materia de pesca."

El seguimiento de la actividad pesquera

que se desarrolla en Mallorca

forma parte de como decía uno de los principales objetivos

del IOC es la de asesoramiento al Estado

en materia de pesca.

Para ello lo que se hace es, embarcamos al personal científico

sobre diferentes embarcaciones de pesca,

tanto artesanales como de arrastre, y hacen un seguimiento científico

sobre la actividad pesquera; tanto el esfuerzo

como las especies que se capturan, etc.

Eso nos permite saber, conocer el estado de explotación

de los recursos para poder asesorar al Estado en esa materia.

"Para los seguimientos en el mar han establecido

una fértil colaboración con barcos de arrastre

de la cofradía de Mahón y otros pescadores personales

de la isla."

La única manera que tenemos para estudiarlo es

hacer embarques y tomar muestras

tanto del número de individuos capturados

como de las medidas y de especies comerciales

y de descarte

que tienen que tomar medidas directas durante la pesca.

Estos son datos supervaliosos

porque hacer uno de estos trabajos

o un trabajo de seguimiento, hacerlo un año

o dos años seguidos, tienes información

pero no es una información que te permite

dar, digamos, unas conclusiones o una visión

más general y objetivamente científica

de la explotación de los recursos vivos

que estamos haciendo; los datos tienen que ser en continuo.

"Lo llaman series temporales de datos.

Recopilados de forma continua, mes a mes,

año tras año, son imprescindibles

para evaluar, por ejemplo, los posibles efectos

del cambio climático."

Y por esto, aquí en Menorca, pues tenemos dos estaciones,

una al norte y una al sureste de la isla,

donde en un rango batimétrico

de 40 metros de profundidad, tenemos instalados

unos sensores de temperatura que cogen datos cada cinco metros,

pues cogen el dato de temperatura cada media hora.

Y entonces tenemos un espectro de lo que es la temperatura

desde enero a diciembre cada día cada media hora.

"Al igual que campañas científicas a bordo,

las inversiones son para el verano.

Y también algunas en primavera.

Con el buen tiempo dan prioridad a observación directa bajo el mar.

Experta submarinista, María Elena,

bucea entre los 10 y los 40 metros de profundidad

haciendo seguimientos sobre el terreno

de las especies más vulnerables."

Otro proyecto muy interesante ha sido estudiar

el comportamiento de las langostas

una vez pescadas, cuando el pescador las devuelve al mar

porque no la puede comercializar por su medida,

pues a ver qué comportamiento tiene la langosta cuando vuelve al mar.

Entonces, fuimos filmándola desde abajo del agua

para ver si es más vulnerable hacer redada

o si está perseguida

o tiene un comportamiento más activo

o más pasivo a la hora de caer al fondo.

"Su experiencia en ciencias y tecnologías marinas

y en los problemas derivados de la explotación pesquera

facilita la experimentación con nuevos diseños

de aparejos menos agresivos con el medioambiente."

En este caso de aquí tenemos una nasa,

un diseño experimental de nasa,

que se va a utilizar para pescar gambas.

Tradicionalmente se ha pescado con el arte de arrastre,

que es un arte muy impactante sobre el fondo marino.

Entonces, lo que se pretende es utilizar

otro tipo de sistema de pesca, menos impactante, como es la nasa,

y ver la efectividad que tendría esta tipo de aparejo

para poder sustituir la pesca de gambas con arrastre.

"Además de los seguimientos anuales,

o bianuales de los proyectos propios,

el centro pone su equipamiento, infraestructura,

y parte del trabajo de esos biólogos

para apoyar el trabajo de campo de otras instituciones."

Damos soporte técnico a todo tipo de investigador

que quiere venir a Menorca a desarrollar sus estudios.

Entonces, tenemos la posibilidad de hospedarlos;

hay camas, baños, un comedor, cocina,

tenemos un laboratorio bastante equipado

con lupas y diferentes instrumentos

para poder estudiar tanto en mar como en tierra.

"El conjunto de estas actividades

supone una visión exhaustiva del medio marino en la isla."

En una frase, resumiéndolo todo,

trabajamos desde 0

hasta los 500, 600 metros de profundidad.

Esto no quiere decir que en todo lo largo

de esta profundidad tocamos el mismo tema,

sino que para poder averiguar tanto el estado de calidad ambiental

del mar como la explotación de sus recursos,

contaminación y cambio climático,

pues tocamos diferentes temas.

Y entonces, trabajamos y estudiamos diferentes ecosistemas.

"Ahora, tras una década de trabajo,

su balance da cuenta de un exitoso acercamiento

a esos objetivos de partida; hacer investigación de calidad,

acumular conocimiento científico útil

para la gestión y trabajar por un equilibro eficaz

entre el desarrollo de actividades económicas

y la conservación del paisaje."

Llevamos ya diez años de datos rigurosamente tomados

científicamente pero el conocimiento del medio de Menorca,

bueno, conocimiento marino, en esta caso,

ha aumentado muchísimo en estos diez años.

A poca distancia de la estación de investigación

que acabamos de visitar, está la isla de Lazareto.

Allí se celebra cada verano

la Escuela de Salud Pública de Menorca,

un punto de encuentro imprescindible

para debatir sobre buenas prácticas y promoción de la salud.

En 2019 se ha celebrado el trigésimo aniversario

con multitud de cursos y encuentros.

El programa ha estado en una sesión

con expertos de la comunicación en salud.

"Es una de las oportunidades de acceder a la isla de Lazareto.

Hoy los visitantes no son turistas

sino participantes en una de las jornadas

de la Escuela de Salud Pública de Menorca.

Actividades científicas, culturales, y cursos siempre enfocados

a la salud pública.

Un concepto que alude a la parte colectiva de la medicina

y de las disciplinas sanitarias en general."

Es parte que hace la política

o las medidas para que la población se movilice,

cambie en dirección a la salud.

Es complejo, es difícil, pero se consigue.

"Para ampliar de forma más clara esta idea,

el coordinador de la jornada a la que asistió

'Lab 24' cita algunos ejemplos cotidianos."

Por la mañana, cuando abrimos el grifo del agua,

ahí hay salud pública porque el agua es salubre,

es de calidad; cuando vamos a comprar

es carne, es producto, es saludable.

Es salubre al menos; no causa enfermedad.

El éxito de la salud pública

es que no pase nada y eso lo hace muy difícil.

Pero pequeñas ganancias de salud pública,

tiene un efecto extraordinario en salud.

Solo con que en España disminuyéramos, por ejemplo,

el 2 % de fumadores,

los efectos humanos, sociales y económicos,

son espectaculares.

"La Escuela de Salud Pública lleva 30 años

siendo un punto de encuentro para propiciar la reflexión.

El centro tuvo desde su origen una clara vocación innovadora

aportando conocimientos, nuevas formas de investigación,

metodologías y políticas

para mejorar la salud de la población.

Es la línea que aún mantienen."

Es una escuela que trata de estar en la frontera.

Conseguir siempre que hay innovaciones

estar al tanto de cuáles son las novedades.

En el ámbito de la salud pública,

desde una visión muy general, muy amplia.

Es decir, nosotros nos podemos preocupar desde la exportación

de cerdo a China o de la importación de animales,

y de la salubridad de los alimentos a ver qué hacemos

con la medicalización de la sociedad

o ver cómo hacemos predicción cardiobáscula

en la clínica.

Es decir, que vamos desde el encuentro con el paciente

para prevenir hasta la toma de políticas,

la regulación del consumo del alcohol,

la regulación de los alimentos ultraprocesados

o ver cómo movilizamos a las comunidades

para conseguir que este país todavía siga

en esa línea positiva

y siga más en la línea positiva de una esperanza de vida

y cada vez con mejor calidad.

No quisimos abandonar la isla de Lazareto

sin conocer una parte primordial de su historia.

Al igual que los de Vigo o La Coruña,

el Lazareto de Menorca sirvió de instalación sanitaria

para detectar o aislar a viajeros y tripulantes

sospechosos de portar alguna enfermedad contagiosa.

El Lazareto de Mahón es un ejemplo

lo que fueron los lazaretos sanitarios

en el siglo XIX.

Se proyectó antes; había un lazareto aquí en el puerto de Mahón,

una isla pequeña que la utilizaron ingleses

pero que viene del siglo XV.

Este se construyó ya a principios del siglo XIX,

y fue desarrollado particularmente

para el comercio que se hacía en el Mediterráneo.

O sea, para todo el comercio que hacía España

con el norte de África y con el Oriente.

"El lazareto menorquín aisló a enfermos de lepra

y peste entre otras enfermedades.

Sobre todo, procedentes de países cercanos.

Por sus características, es además un magnífico ejemplo

de fortaleza sanitaria."

Con América no hacía falta hacer la cuarentena

porque ya la predecía lo suficientemente larga

para que si había problema se hubiese solucionado

de cualquier forma; en cambio aquí sí que había

menos tiempo de navegación y era necesario

que algunos problemas de salud, por ejemplo, la peste,

la fiebre amarilla, se controlaran.

Y esta isla estaba para que arribasen los barcos aquí

y pasase la cuarentena aquí de acuerdo

a lo que llamaban la patente.

La patente es un certificado que se emitía

de salida al consulado, sobre si había casos

de enfermedad en el puerto de salida

o no había y según esto iban a un sitio,

otro de esta isla, que está dividida precisamente

en patente limpia, patente sucia, etc.

Es realmente espectacular ver cómo está hecha.

Son 1.200 metros de doble muro

de 7 metros de alto con 12 de separación,

cómo está hecha la capilla,

donde el cura daba la comunión

con un pala larga a los sospechosos, digamos, de enfermedad.

Y por tanto, una visita especial, una visita muy atractiva

para todo el que quiera venir.

Menorca fue declara reserva de la biosfera en 1993.

Lugares en los que la actividad humana

se desarrolla de forma compatible

con la conservación de los recursos naturales

y el paisaje.

Un objetivo de sostenibilidad que recuerda que los seres humanos

no deberíamos comprometer la salud del planeta.

Nuestra calidad de vida depende directamente de ello

y de la investigación, porque sin ciencia no hay futuro.

Les esperamos en un nuevo programa de "Lab 24".

Gracias por seguirnos.

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Lab24 - Copiando la naturaleza y Oceanografía de proximidad

10 dic 2019

En éste programa conoceremos la actividad del Instituto Español de Oceanografía en Menorca, nos familiarizaremos con la tarea de la sanidad pública y visitaremos en Tarragona el Instituto Catalán de Investigación Química, dónde se busca obtener nuevos biocombustibles imitando el ciclo vital de las plantas. Es la llamada fotosíntesis artificial.

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