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Lab24 - 22/01/19 - ver ahora
Transcripción completa

El primer sistema en el mundo

que permite el abastecimiento automático de combustible

en vuelo con pértiga, es Airbus, en España.

En sus 9 centros de nuestro país integran aplicaciones

con tecnología de vanguardia y nuevos materiales.

El objetivo es construir aviones más ligeros,

más eficientes y más seguros,

además de desarrollar proyectos de innovación aeroespacial.

El centro de investigación Cooperativa bioGUNE en Bilbao

es referente a la lucha contra el cáncer,

enfermedades neurodegenerativas y las llamadas "enfermedades raras".

Sus plataformas de investigación en proteómica, genómica

o biología estructural,

generan cada año un nuevo conocimiento

en el ámbito de la biomedicina,

poniendo foco en la detección precoz y en los tratamientos personalizados

Airbus es la primera empresa aeroespacial europea

y la segunda mayor del mundo del sector.

En España es líder en el ámbito aeronáutico, espacial y de defensa,

donde da empleo directo a 12.000 personas.

En el siguiente reportaje de Ángeles Prada

veremos algunos de los proyectos de aviación que desarrolla Airbus

en las plantas de Getafe, Illescas y Puerto Real en Cádiz.

Es un F-16 de las Fuerzas aéreas portuguesas,

otro avión, un Airbus-330

le abastece de combustible en pleno vuelo.

Esta operación, ya habitual, tiene, sin embargo, una gran novedad.

Es el primer reabastecimiento automatizado,

utilizando una pértiga rígida llamada "boom".

Actualmente, la operación del boom se realiza desde una consola

que está situada en la cabina, donde hay un operador que llamamos "boomer",

y él, manualmente, mueve la pértiga y localiza el receptáculo

para proceder a la operación de repostado.

La idea es una aproximación por pasos.

En un primer paso, es que el boom, automáticamente,

localice el receptáculo del avión,

y sea el boomer el que extienda la viga de manera manual.

Esto, en un paso siguiente,

se procederá a hacer de una manera 100 por 100 automática.

Este sistema desarrollado por ingenieros

de la planta de Airbus de Getafe, en Madrid,

utiliza la tecnología de los satélites

para el reconocimiento de imágenes.

Estos algoritmos están siendo adaptados

para el sistema nuestro particular

y lo que hace es reconocer la forma del avión receptor

y con una base de datos se compara y así sabe exactamente el sistema

dónde está el receptáculo.

Aseguran que con este sistema,

se incrementa la seguridad de la operación,

se reducen costes, tanto de entrenamiento como de operación,

y se aumenta el número de contactos exitosos

entre la pértiga y el avión receptor.

Esta es una réplica de simulador de la consola

que está instalada en el avión, en la cabina de los pilotos,

y desde donde el operador del boom realiza el control

y la visualización del sistema.

Lo que tiene es un sistema de monitores en tres dimensiones

que le proporcionan información visual del receptor y del boom

para realizar el contacto,

y además tienen una serie de cámaras panorámicas

que le proporcionan la información de la escena

para tener controlado el resto de aviones de la formación

que vienen a recibir combustible.

En una operación normal,

el receptor estaría posicionado en la misma posición que vemos ahora

y el operador estaría siguiendo el receptáculo con el stick de vuelo,

controlando a la vez la longitud de la vía telescópica

para el contacto.

Necesita de cierta estabilidad el receptor para hacer el contacto,

y una vez que se siente cómodo, extendería hasta enganchar.

Con el sistema automático lo que estamos proporcionando

es que cuando el operador lo considere oportuno,

a través de un botón, activa el automatismo

y ya todo el control se realiza de manera automática.

El boom está volando,

siguiendo automáticamente la posición del receptor,

y cuando está lo suficientemente estable,

se extiende automáticamente hasta alcanzar el contacto.

En esta misma planta de Airbus en Getafe,

se desarrolla desde hace tres años Dark system,

un proyecto innovador que combina el uso de drones,

realidad virtual y tablet

para inspeccionar aviones de gran tamaño.

La inspección de un avión es algo muy complejo,

por ejemplo un avión grande, de tamaño grande,

es como medio campo de fútbol, bueno, pues imaginemos

que en ese medio campo de fútbol

tenemos que detectar una mota de césped de otro color,

eso lleva un tiempo enorme el averiguarlo.

Si eso lo multiplicamos por un montón de modelos de avión,

el sistema es muy complejo,

necesitamos inspeccionar mucha superficie.

Pues los drones hacen esa inspección de una manera automática

y mucho más rápida.

Dependiendo del modelo de avión,

una revisión suele durar de media más de una semana.

Con este sistema logran inspeccionar la aeronave en unas 48 horas.

Además el uso de drones evita el montaje de escaleras

y otros útiles alrededor del fuselaje.

Cuando un avión llega a unas instalaciones,

tanto propias como del cliente,

hay que hacerle una inspección visual exterior.

El dron hace un vuelo en automático o manual,

de todo el fuselaje exterior del avión,

proponiéndonos con sistemas de tratamiento digital de la señal,

posibles defectos fuera del avión.

Pero no entra en el avión de momento,

entonces los otros dos pilares sirven y le dan más utilidad

a la inspección dentro del fuselaje, cabina, todo lo que es el interior,

que no es fuselaje exterior,

que son el uso de las gafas inteligentes, tablets

y la realidad aumentada y realidad virtual,

para el posicionamiento y seguimiento de los defectos.

Un operario detecta un defecto dentro del avión,

lo registra en su tablet,

y con las gafas puede hacer un seguimiento posterior,

qué material necesita, si ese defecto tiene una resolución

aportada por nuestro área de ingeniería,

si tenemos pendiente alguna autorización de cliente.

Esa realidad aumentada va poniendo en diferentes colores

el estado del defecto.

Por ejemplo si es rojo, todavía no está disponible para ser reparado,

si es verde sí lo está, si es azul está pendiente de material,

y podemos hacer con un código de colores

con realidad aumentada y virtual el estado de toda la defectología,

que pueden ser unos 400 defectos en total en un avión.

Este otro dron forma parte del proyecto Arcow,

no graba imágenes, no hace fotografías.

Su tarea es llevar de manera automática herramientas o piezas

hasta el puesto de trabajo del operario.

De momento logística ligera, piezas que pesan entre 300 y 500 gramos.

El trabajador tiene una necesidad

y envía un mensaje al control de producción

que detecta el mensaje, lo evalúa, busca la necesidad del operario,

la embarca en el dron en esta mochila que lleva incorporada,

y entonces el dron le da una orden de que vaya a la localización 1.

El dron levanta el vuelo, va por un camino de seguridad

y en una canasta desembarca,

al final de la canasta hay un container

donde el operario recibe el objeto o la herramienta, o el remache,

la recepciona y sigue desarrollando su trabajo normal.

Este dron es capaz de realizar su trabajo sin GPS

y sin piloto que lo dirija.

Normalmente en vuelo en exteriores

los drones tienen la posibilidad de disponer de GPS

y el GPS le ayuda en la navegación.

Dentro de las naves no tenemos...

dentro de los edificios no tenemos esa posibilidad.

El dron va con una serie de sensores que aprende el camino por donde va.

Va generando una memoria de su ruta, y hace vuelo totalmente autónomo

desde la zona de carga a la zona de delivery,

la zona de entrega de la necesidad.

Y tiene otra misión, localizar herramientas perdidas.

En este caso el dron se usaría para hacer vuelos

al final de que los trabajadores terminen su jornada,

localizando aquellas cosas que los almacenes de herramientas

ya han detectado que estén en falta.

En este proyecto colabora la Universidad de Sevilla

y el Centro avanzado de tecnologías aeroespaciales.

Con Arcow, Airbus se sitúa en la industria 4.0.

Pero no es el único reto de esta planta Bahía de Cádiz.

La compañía da un salto tecnológico con desafío.

Su objetivo, fabricar una cabina de avión de una sola pieza.

Hacer esta cabina tiene una primera fase,

que es la que podemos ver en las máquinas,

y es la fase en la que somos capaces de depositar unos elementos

que son como unos perfiles,

y después toda la piel se recubre esta superficie,

a esto le llamamos "mandril", es decir,

lo que vamos a hacer es como forrar este mandril

con la estructura que queremos al final fabricar.

Para fabricar esta estructura nos tenemos que llevar todo este material

que al principio tiene una resina pegajosa

que es capaz de tener una reacción química

suficientemente eficaz como para luego endurecer,

y ¿dónde endurecemos?

Endurecemos en autoclaves.

Una vez lo hemos endurecido en autoclave

lo que tenemos es una pieza enteriza

que es como si tuviéramos un calcetín o un zapato rígido,

¿qué tenemos que hacer?

extraer de este mandril, es parte del truco,

el truco de fabricar algo de tantas prestaciones,

es no solamente cómo cocinarlo,

que es lo que hacemos metafóricamente en un autoclave,

si no también cómo somos capaces de luego extraerlo,

a veces que salga ya es difícil,

y a veces que salga sin romperse también podía serlo.

El reto es dominar esta tecnología.

Al trabajar con fibra de carbono,

su manejo tiene lugar en una sala limpia.

Hay que evitar que el material se contamine.

No puede tener ningún defecto interno.

Se controla la humedad y también la temperatura de la nave,

entre los 19 y los 22 grados.

La fibra de carbono es un material muy noble

para las aplicaciones que nosotros vamos buscando.

Nos permite hacer piezas más grandes, más integradas,

teniendo menos uniones.

Nos permite ahorrar peso, nos permite tener mayores resistencias,

y, sobre todo, nos permite desperdiciar menos material.

La innovación siempre ha sido una prioridad para Airbus España,

un claro ejemplo es su factoría de Illescas, en Toledo.

Fueron los primeros en apostar por la fibra de carbono

para fabricar elementos y componentes de avión.

Hoy es un centro de excelencia a nivel mundial.

La llegada de la fibra de carbono de materiales compuestos

trajo consigo una revolución industrial.

Estamos aquí enfrente, de lo que pensamos es,

una de las tecnologías más importantes

que tenemos en la factoría,

y es este tipo de máquina que, además es de construcción española.

-Al principio empezamos con las máquinas de encintado automático,

que eran con las que empezamos en esta factoría.

Pero pensamos que un componente tan pesado como es este

que había que hacerlo en el mínimo tiempo posible,

y utilizando la mínima cantidad de material posible,

que merecía la pena dar el salto al fiber placement,

que es la tecnología que estamos utilizando aquí.

-Dos toneladas, es que tú fíjate, pasamos de hacer componentes de kilos

que podemos decir kilos, a toneladas.

-Sí, gracias a lo que hicimos antes,

porque fue el plan tecnológico, luego la aplicación en A-380,

lo que nos ha permitido llegar hasta aquí,

incluso liderar a nuestros socios europeos

en el proceso de la pieza más importante de la A-350,

por la responsabilidad, por el peso como dices.

-Oye y Augusto, ¿cuánto mide la pieza?

Porque es una de las más grandes creo yo, ¿verdad?

-Sí, son 32 metros de largo, 100 metros cuadrados lo que tiene,

espesores, hasta 30 milímetros de espesor.

-Y ¿cómo te aseguras que cuando vas en vuelo esto no se rompe?

-Bueno, tenemos muchos márgenes de seguridad,

por supuesto la calidad es algo muy importante

en la fabricación aeronáutica.

Vigilamos cada paso que damos en la fabricación y, por supuesto,

todo está garantizado con inspección al 100 por 100

cuando el elemento se ha terminado,

o sea que hay una garantía total sobre la calidad.

Estos son solo algunos de los proyectos

que está desarrollando Airbus España.

Empresas, universidades y centros tecnológicos

colaboran con esta compañía aeronáutica, líder del sector.

La biomedicina gana terreno en la lucha contra las enfermedades.

El CIC bioGUNE reúne plataformas de investigación

que pueden parecer alejadas de lo cotidiano,

como la proteómica o la metabolómica,

pero son algunos de los instrumentos más punteros

en la lucha contra el cáncer, el alzheimer

y otras enfermedades menos frecuentes.

Es un reportaje de Joan Marset.

Las biociencias como punto de partida

para crear un nuevo sector económico en Euskadi

y aportar respuestas útiles ante enfermedades devastadoras.

Con estas premisas se creó en 2002

el Centro de investigación cooperativa en biociencias bioGUNE.

Emplazado en el parque tecnológico de Vizcaia,

junto con el CIC bioGUNE en San Sebastián,

centrado en biomateriales conforman un ambicioso proyecto global.

Hacer investigación trasversal que vaya cubriendo lo atómico,

lo nano y lo molecular

porque pensamos que ahí hay una oportunidad

para desarrollar un nuevo conocimiento

que luego se pudiese trasladar en algo útil para la sociedad.

O sea, entonces era, trasversalidad, conocimiento y utilidad.

Entonces al cabo de 12 años yo creo que la misión se ha cumplido.

En 2015 bioGUNE reafirmó su actividad

en dos líneas de investigación.

La primera se centra en metabolismo y señalización celular,

un objetivo doble.

Diagnóstico temprano de enfermedades y terapia,

eso serían nuestros objetivos en esta línea.

Y una segunda línea basada en reconocimiento molecular

e interacciones patógeno-huésped.

Esta está más centrada en infecciones,

la búsqueda de los mecanismos moleculares

que dan lugar a esas infecciones, y además, a partir de ese conocimiento

intentar buscar moléculas que sean capaces de mitigar esas infecciones.

180 personas trabajan en el centro.

La mayoría científicos,

150 repartidos en 20 grupos de investigación.

Hay grupos trasversales

en las dos líneas de investigación que colaboran entre sí.

Por ejemplo en cáncer tenemos distintas aproximaciones,

fundamentalmente la búsqueda de biomarcadores,

pero luego, una vez que has identificado los biomarcadores

y son proteínas normalmente,

la búsqueda de moléculas

que sean capaces de interaccionar con estas proteínas

para modular la enfermedad.

Si la clave está en las proteínas,

aquí en el edificio de biología estructural de bioGUNE

las producen a gran escala, analizan su forma que,

en definitiva, es lo que revela su función biológica.

La doctora Adriana Rojas es responsable de plataforma

en un equipo de 55 investigadores y técnicos.

Nosotros lo que hacemos aquí es usar técnicas físicas

para estudiar proteínas.

¿Por qué estudiamos proteínas?

Porque si tú piensas en el cuerpo humano como una fábrica,

las proteínas no son solo los obreros que trabajan en esa fábrica,

si no son partes de las estructuras que la mantienen,

entonces así como la pared tiene cemento y tiene ladrillos,

nosotros tenemos proteínas

que mantienen la estructura de nuestro cuerpo.

Entonces tú tienes los músculos, por ejemplo están formados por proteínas,

y tenemos también proteínas que se encargan de regular procesos.

La hemoglobina es una proteína

que se encarga de controlar los niveles de oxígeno,

la insulina es una proteína

que se encarga de controlar los niveles de azúcar,

entonces, en general, cuando tienes una enfermedad

es porque hay una o un grupo de proteínas que no funciona bien.

Primero cultivan las bacterias que expresarán la proteína,

continúa un proceso de purificación, criogenización

y cristalización de las proteínas, y así pueden observarlas por rayos x

o por microscopía electrónica.

Después de que están puras, hacemos cristales de las proteínas

y luego las cerraríamos con rayos x.

Entonces las proteínas no les gusta ser cristal,

entonces lo que hacemos aquí, tenemos una gran cantidad de robots

que nos permiten hacer muchos experimentos,

entonces podemos hacer unas 2000 condiciones

para tratar de encontrar la condición en que la proteína se agregue

de forma atómica, esté organizada en 3 dimensiones y forme el cristal,

y con ese cristal podemos tomar la foto.

Así vieron cómo las células reciclan y reutilizan sus proteínas

a través de una especie de vehículos de carga.

Este complejo de 5 proteínas llamado "retrómero"

junto al investigador especializado en tráfico celular Aitor Hierro,

consiguieron identificar y visualizar

los vehículos de transporte intracelular a nivel atómico.

Veo exactamente cuáles átomos hacen contacto

con los átomos de este que está en naranja

con los que están aquí,

y esta información me permite tener una idea de cómo es la proteína en 3D

y ¿por qué es importante?

Porque si yo la consigo estabilizar y consigo entender cómo funciona,

es eso lo que me va a permitir después diseñar una molécula pequeña

que se le pegue para que la haga más estable,

que es lo que sería un posible fármaco

para estabilizar este compuesto.

Un fármaco que será útil

para reforzar el complejo de proteínas transportadoras

y, por tanto, eliminar más proteínas no reutilizadas

que acaban formando una placa negativa para las células nerviosas.

La placa amiloide se ha asociado a enfermedades neurodegenerativas

como el alzheimer, una enfermedad que en el año 2050

se prevé que padezca la mitad de la población mayor de 85 años.

Pues ahora que vemos la estructura en 3D podemos diseñar compuestos

que nos permitan estabilizar este complejo

para que tenga un tiempo de vida más largo en la célula

y haya más retrómero esperando que haya menos placa almiloide,

lo que permitirá que la enfermedad de alzheimer se retrase en el paciente.

Esto no va a curar el alzheimer, pero lo que va a hacer es permitir

que un enfermo pueda tener más años de vida de calidad de vida.

Otra plataforma importante aquí es la proteómica,

una ciencia que dio un salto gigante cuando en 2001 se obtuvo

el primer borrador del genoma humano.

Al frente de esta área científica en el CIC bioGUNE,

un equipo de 4 personas, está el doctor Félix Elortza.

La proteómica es una disciplina

que trata de analizar las proteínas en su conjunto,

estas proteínas son codificadas por el genoma,

entonces cualquier célula, tejido u organismo tiene un set de proteínas

y nosotros intentamos estudiarlas en su conjunto.

La espectometría de masas es nuestra herramienta

que nos permite analizar proteomas y proteínas,

no solo secuenciarlas sino, incluso, ver qué modificaciones tienen

y esas modificaciones pueden ser muy importantes

para saber si una proteína está activa o inactiva por ejemplo.

Su investigación principal ahora

junto al doctor del Instituto de salud Biodonostia, Jesús Bañales,

es para detectar a tiempo un tipo de cáncer muy agresivo

que afecta al hígado, el colangiocarcinoma.

Hemos visto que hay un panel de proteínas

que nos permite diferenciar, no solo con los muy enfermos,

sino con los enfermos de estadios primarios,

y eso es muy interesante porque lo que interesa,

el doctor Jesús Bañales lo que le interesaba

es comparar controles con los que empiezan a estar enfermos

porque la detección temprana en cáncer es crucial.

Entonces este panel de marcadores protéicos

parece ser que puede ayudar a los clínicos a detectar a tiempo.

Procesos parecidos los desarrollan en la la plataforma de metabolómica.

Aquí el instrumento principal es la resonancia magnética nuclear.

El doctor Óscar Millet lidera un equipo de 4 especialistas.

La metabolómica es el estudio de las moléculas pequeñas

que hay dentro de la célula,

o sea moléculas que están por debajo de un determinado peso,

y que, pues lo gestionan todo.

Entonces la idea es intentar medirlas, cuantificarlas

y ver si hay diferencias entre unas células y otras

en función de su cometido.

Esta idea es aplicable, prácticamente,

a cualquier tipo de investigación biomédica,

y nosotros estamos muy interesados en los proyectos de cáncer

que se desarrolla en el instituto,

pero también en investigación de enfermedades raras

porque muchas de las enfermedades raras son alteraciones metabólicas.

También en las enfermedades metabólicas

es clave la detección precoz,

por eso han desarrollado un test para confirmar o descartar

enfermedades raras en recién nacidos.

Haciendo un análisis de la orina del neonato

directamente extraído del pañal,

somos capaces de identificar la existencia o ausencia,

que es el caso más normal,

de hasta, prácticamente, 150 enfermedades raras.

Parte de la ciencia que produce el CIC bioGUNE

confluye en este laboratorio.

El doctor Arkaitz Carracedo dirige aquí

un equipo de 18 especialistas, biólogos, bioquímicos,

técnicos de laboratorio y un informático.

Nosotros trabajamos en equipo, todo el trabajo que hacemos

surge de las ideas que tenemos en el laboratorio,

e inmediatamente se traslada

a los equipos de investigación locales en bioGUNE,

nacionales e internacionales,

que nos ayudan a dar una respuesta más traslacional,

más cercana al paciente y más comprensible.

En su investigación sobre cáncer de próstata

han participado todas las plataformas científicas

del CIC bioGUNE.

Surgió la oportunidad de utilizar las plataformas de metabolómica

que estudia estas pequeñas moléculas a gran escala,

mirando miles de moléculas a la vez,

proteómica que mira las proteínas,

o genómica, que mira a los genes.

Y lo que hicimos fue, vamos a ver si con la orina

que es algo que se produce,

y donde la próstata puede tener un gran impacto,

podemos ver, podemos tener información sobre el propio cáncer.

Entonces, con cada una de estas plataformas

hemos desarrollado proyectos para estudiar biomarcadores

que nos informen sobre cómo es el cáncer.

Lo hemos hecho a nivel de metabolismo, con metabolómica,

a nivel de proteínas con proteómica,

y a nivel de RNA, de genes con genómica.

La biología estructural nosotros la implementamos cuando tenemos un gen,

una proteína, algo muy concreto que queremos entender cómo funciona.

Entonces, esto siempre es un esfuerzo que se basa en aprovechar al máximo

los recursos que tenemos cerca para responder preguntas importantes.

Ya han dado respuesta publicada en la prestigiosa revista "Nature"

a dos preguntas clave sobre el cáncer de próstata,

cómo se nutren las células cancerosas

y cómo se extienden a otros órganos.

Hemos podido documentar qué hacen las células tumorales

en el caso del cáncer de próstata,

cuando metastatizan, cuando se van a otro órgano,

qué herramientas utilizan y cómo podemos predecir

qué pacientes son aquellos

que tienen más riesgo de padecer una enfermedad agresiva.

Para ello es esencial visualizar el proceso canceroso de principio a fin

En el animalario trabajan con ratones numerados,

cada uno con características genéticas específicas,

modificados genéticamente para que desarrollen cáncer de próstata.

En una persona solo vemos el cáncer cuando ya está en su punto final,

cuando se le extirpa al paciente.

Aquí podemos ver a lo largo de todo su desarrollo.

Con esto conseguimos entender de una manera más fidedigna

cómo progresa la enfermedad,

cómo esta enfermedad la podemos tratar de una manera más eficaz.

Y todo en unas condiciones y unos requerimientos éticos

que están a los niveles más altos de autorización y de validación

a nivel europeo e internacional.

El proyecto "Cáncer Beta" empezó hace 4 años con fondos europeos

busca poner cerco integral al cáncer de próstata,

prevención, detección y tratamiento.

Los resultados se concretarán en nuevos fármacos.

En estos momentos, nuestra capacidad de proporcionar algo

que vaya más rápido hacia la clínica está en esta estrategia de definir

qué pacientes tienen más riesgo de tener un cáncer agresivo.

Ahora mismo estamos explotando la biología computacional,

la bioinformática, para poder predecir

mediante herramientas de inteligencia artificial

qué compendio de genes, qué características del cáncer

nos van a decir, este paciente con la cirugía es suficiente

y para este paciente necesitamos hacer algo más.

Esta es la ciencia que se hace aquí en el CIC bioGUNE,

compartida a nivel internacional

y divulgada a la comunidad científica,

también a través de congresos y seminarios reespecializados,

unos 40 al año.

El CIC bioGUNE maneja un presupuesto anual

superior a los 10 millones de euros.

El gobierno vasco aporta 4, el resto lo consiguen como apoyo,

a menudo internacional, a proyectos específicos,

los que llaman competitivos.

El centro es muy competitivo a la hora de conseguir recursos

que también es una manera de medir la calidad ¿no?

Y de atraer talento internacional,

una tercera parte de los investigadores del centro

son extranjeros de 15 países, con el inglés como lengua oficial,

el atractivo del centro para investigadores de todo el mundo

va más allá del idioma.

Da gusto trabajar en un ambiente muy competitivo, muy enfocado

y con gente muy joven, con muchas ganas de seguir adelante.

En este sentido un gran paso será comprender los sistemas biológicos,

no solo a nivel molecular, si no también a escala nanométrica.

El CIC bioGUNE interacciona desde el principio

con otro CIC de bioinvestigación,

en este caso a escala nano, el Biomagune.

La colaboración irá a más y acelerará investigaciones.

Esta interacción que ya tenemos,

yo creo que va a dar sorpresas estupendas.

Entonces la visión era, o es, que estemos listos,

no solo para incorporar la ciencia que hagan otros,

si no para hacernos preguntas realmente difíciles

y que tecnológicamente sean complicadas

y que tengamos todos los elementos.

Eso va a ocurrir, lo que queremos es ser uno de los protagonistas

en, al menos, un trocito, ¿no?

-Una nueva aplicación gratuita quiere familiarizar a los niños

con el estudio de los océanos.

-Hola, me llamo Glidi, soy un robot submarino.

-Un personaje inspirado en un planeador submarino,

Glidi, es el protagonista del juego y también es el guía

que se encarga de sumergir a los pequeños entre 3 y 6 años

en el trabajo de los oceanógrafos

y la tecnología que utilizan en la investigación marina.

Medclic.es es una iniciativa del SOCIB y de la obra social La Caixa,

que forma parte del proyecto "El Mediterráneo a un clic".

Les esperamos en un nuevo programa de LAB24, gracias por seguirnos.

Subtitulado por Victoria Sánchez Mayo

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