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No recomendado para menores de 16 años La sonata del silencio - Capítulo 7: "Rafael" - ver ahora
Transcripción completa

Está en la cárcel por tu culpa.

O sacas a Antonio de la cárcel

o tendré que hablar de quién era esa chica.

Creo que podemos sacarte de aquí, pero debes comprometerte a algo.

(PRÓCULO) Se trata de tu hija Elena.

¿Has vendido a nuestra hija? Le procuro un futuro mejor.

-Mire, Marta, los estoy tratando de ayudar.

Cuando su marido se recupere, lo espera un trabajo en mi juzgado.

Aquí trabajará directamente para mí.

"¿Sigues viendo a ese chico?".

No sé si le ha pasado algo. Hace semanas que no sé de él.

¿Y el violín, te lo han dado? -No, no me lo dieron.

-Por lo que he sabido,

fue trasladado la semana pasada a la cárcel, cerca de Toledo.

Un testamento escrito a mano por la difunta.

Dice que doña Fermina Carrascosa deja el usufructo de su casa

a doña Marta Ribas de Montejano y familia.

Mi madre ha dejado pagado el traslado de tu piano.

¿Voy a recuperar mi piano?

Eh... Quería recibir clases de usted.

Le daré esas clases.

Será en mi casa cada tarde.

Lo siento, no puedo tocar hoy.

No sé qué me pasa. -¿Su marido?

Espera, espera. Antonio.

¿Puedes conseguirme algo de morfina?

-¿Morfina? Tú me prestas un servicio...

y yo te lo pago.

(FLAVIO) No me gusta verla triste, Marta,

y es como viene siempre. Pero me voy feliz,

y eso es lo que importa.

(Truenos)

-Estás embarazada.

(DIONI) Paco, ¿tú sabes adónde podemos ir?

(PACO) ¿Te refieres a una abortera?

-Has traído el dinero?

Pasa.

-Voy a dar una fiesta. Me gustaría que vinieras...

con esa amiga tuya.

Bueno, ¿vamos al cine o...? -Se me ocurre algo mejor.

Una fiesta.

(BASILIO) ¡Soltadme!

¿Basilio?

¿Qué haces aquí? -Hay que sacarla.

¿A quién? -¡Elena está en una habitación!

(Aporrean la puerta) ¡Ah!

(RADIO) "Cuando el mundo no quería ver

que se anunciaba para un futuro inmediato

la ofensiva del caos comunista contra el viejo orden,

España lo vio y lo anunció

(Timbre) y libró sobre su suelo

la primera terrible batalla".

-Buenas noches, don Rafael.

¿Ha llegado ya?

-La señorita lo espera en la habitación.

(Puerta abriéndose)

(CHISTA)

Espera, espera, tengo una cosa que contarte.

No tengo mucho tiempo.

Debo ir a la notaría. -Solo será un momento.

Ven, siéntate.

¿Qué es lo que pasa?

¿A qué viene tanto misterio? -No quería decirte nada

hasta no estar segura. ¿Segura de qué?

-Estoy embarazada.

Podemos coger el piso aquel que te dije.

Yo podría instalarme allí con el bebé y tú...

Tú podrías venir a vernos siempre que quisieras.

(ABORTERA) ¿Has traído todo?

(JULITA) Sí.

-Pues venga, ¿a qué esperas?

No tenemos toda la noche.

Desnúdate.

Ahora te me tumbas ahí

con las piernas bien abiertas.

Vaya por Dios.

Otra que nos viene plañidera.

Seguro que no llorabas tanto

cuando te la estaban metiendo.

(Pasos bajando escalera rápido)

Julita.

Julita.

Julita, ¿qué pasa, mi amor?

¡Julita, mi amor!

¿Qué ha pasado?

¡Elena!

¡Elena! ¡Elena!

¡Elena!

¡Elena! ¡Elena!

¡Papá! ¡Por favor, papá! ¡Antonio!

¡Ayúdame, papá! Aquí.

¡Elena! ¡Papá!

¡Elena! ¡Papá!

¡Ah! ¡Ah!

¡Elena! ¡Papá!

¡Abra! ¡Elena!

¡Papá!

¡Ayúdame, papá! ¡Elena! ¡Elena!

¡Elena!

¡Elena!

(Golpes en la puerta)

¿Puedes abrir?

-¡Eh!

¿Qué hacen ustedes en mi casa?

Abra esta puerta o la tiro abajo.

-¿Y por qué tendría que hacerlo?

Están en una propiedad privada

y no creo haberlos invitado.

Así que les pido por las buenas que se marchen.

O me veré obligado a llamar a la Policía.

Los llamaré yo como no se abra esta puerta.

Es mi hija la que está aquí dentro.

(SOLLOZA)

(SOLLOZA)

-Abre.

(Toques en la puerta)

-"Allo?". ¿Viny?*

¡Papá!

Papá.

Sácame de aquí.

Por favor. Sí, vámonos.

(HOMBRE) Nada, no pasa nada.

Esto no va a quedar así.

Es una menor y no es la única que hay aquí.

Voy a llamar a la Policía. ¡Se les va a caer el pelo!

-Será mejor que nos marchemos ya. -Haga caso a su hijo.

Váyanse y olviden esta noche.

Será lo mejor.

Usted no me dice qué tengo o qué no tengo que hacer.

Basilio, avisa a la Policía.

No me voy de aquí sin ver a este maldito boche detenido.

-Ve, Basilio.

No tardes.

Y de paso, explícales quién trajo a la chica a la casa.

Y lo que has cobrado por ello.

Voy a darle un consejo.

Si no quiere que denuncie yo a su hijo,

por prostitución de menores,

le recomiendo que se vayan de aquí en silencio, ¿eh?

A mí usted no me amenaza.

No le tengo ningún miedo.

-Pues debería. -Déjalo ya.

Esto no va a quedar así.

¿Me oye?

No sabe con quién está hablando.

-Ni usted tampoco.

Hablaremos tú y yo, Basilio.

¡Ni se le ocurra acercarme a mi hijo!

¿Me oye? ¡Lo echo de España a patadas!

¿Me entiende? ¿Me entiende bien?

¡A patadas lo echo de España!

¡Hijo de puta!

¡Maldito alemán de mierda!

¡Los voy a denunciar a todos!

¡Hijos de puta!

¡Maldito alemán!

(EN ALEMÁN)

¡Que siga la fiesta, por favor!

No pasa nada. Vamos.

(Campanada)

(DIONI) Julita, por favor, piensa un poco.

Qué tozuda eres, ¿eh?

Pues te lo advierto: si sigues así, no quiero saber nada de este asunto.

Acabamos y punto.

-¿Qué? ¿Me vas a dejar?

-Si te pones así, no me dejas alternativa.

¿Crees que esto es solo porque soy terca?

Pues no te vas a librar, porque cuando mi padre pregunte

quién me ha hecho la tripa, yo no me voy a quedar callada.

Deberían estar aquí ya. -Mi amor, piensa en nuestro futuro.

-¿Qué futuro, si dices que me vas a dejar?

-¿Y todo por algo que no queremos? -No lo querrás tú.

Julia, sube al coche.

(MATEOS) La casa está registrada a nombre de una constructora.

En ella vive un alemán.

Unos lo llaman Barón,

otros se refieren a él cómo Kaiser.

No tiene oficio conocido, es un pez gordo.

Él ha sido el que ha dado la fiesta.

-¿Qué tipo de fiesta? -Muy exclusiva, de postín.

Extranjeros, seductores profesionales,

carcamales en busca de carne fresca...

Lo demás ya se lo he contado todo.

La señorita Elena ha estado dentro poco más de una hora.

-El que te lo ha contado, el notario,

¿es de fiar? -Sí, del todo.

Testigo directo.

En cuanto le he preguntado, lo ha soltado todo.

-Muchas gracias, Pepe.

Tira.

(RECUERDA) "Cuando una composición se estanca,

el compositor debe abandonarla y empezar una nueva melodía".

(Puerta abriéndose)

Hola. Hola.

¿Qué tal la película?

¿Qué pasa?

No sé. Yo me la he encontrado en el portal.

Me voy a dormir.

(TOSE) ¿Qué pasa, hija?

Nada.

Nada, que estoy triste.

¿Por qué estás triste?

Elena, ¿por qué estás triste?

Mauricio. -Antonio.

Pase.

Quería hablar con usted. Siéntese, por favor.

Bueno, lo primero, ¿cómo está?

Bien. -Supe que tuvo algunos problemas

al principio, pero se adapta rápido.

Además, se lo ve con mejor aspecto, más saludable. Siga así.

Muchas gracias.

-¿Hay algo más que pueda hacer por usted?

Ha hecho mucho ya.

-¿De verdad?

Podríamos decir que he cumplido con mi parte del trato, ¿no?

Así es.

-Tenemos un problema, Antonio.

No es solo que usted no haya cumplido con su parte,

sino que empiezo a dudar

de que Elena sea la mujer más adecuada para mí.

Eso me llevaría a considerar anulado nuestro acuerdo.

Verá.

Me preocupa que a mi futura esposa se la permita ir a fiestas nocturnas

de dudosa reputación.

Mauricio...

-O que me tenga que enterar por vecinos

de su amistad con un músico callejero.

¿Eh?

un violinista con el que va a comer y a dar paseos por Madrid

a la vista de todos.

¿En qué posición cree que me deja eso a mí?

Le aseguro, don Mauricio, que no tenía ni idea.

De haberlo sabido, no lo hubiese permitido.

-Antonio.

Necesito que empiece usted a darse cuenta de las cosas

y que espabile.

Estoy cansado y a punto de perder la paciencia.

O endereza a su hija...

y hace oficial nuestro compromiso a la mayor brevedad...

o esto se acaba, todo.

¿Me oye, Antonio?

No habrá trabajo y olvídese de mi protección.

Sin la cual, puede que vuelva a la cárcel.

(Campanada)

(Campanada)

(Campanadas)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

-Me marcho la semana que viene.

Y ahora sí que empiezo una aventura.

Y tanto.

América. -Ajá.

¿Y qué vas a hacer allí?

(SUSURRA) Vivir, Marta, voy a vivir, por fin.

Sin miedo, empezar de cero.

Este país...

ahoga.

Nos ahoga a todos.

¿Estás bien?

No.

Echo mucho de menos a tu madre.

Y ahora, tú te vas.

Y Elena, si nada lo remedia, se acabará casando con ese juez.

-Tienes que empezar a vivir tu vida, Marta, la tuya, no la de tu marido.

¿Y cómo se hace eso, Camilo?

Boche cabrón...

Nazi de mierda.

¿Tú en qué coño estabas pensando?

¿Qué haces tú relacionándote con ese hombre?

-Intenté alejarme de él, pero no me dejó.

Luego se encaprichó de Elena.

Mira hasta dónde has llegado por esa droga que tomas.

¿Tú lo sabías?

-¿Yo? No.

No tenía ni idea, don Rafael.

De haberlo sabido, se lo habría contado, claro.

¿De qué conoces al alemán?

-De lo mismo que usted, de verlo por el Chicote.

Algo más sabrás... -No.

Lo que cuentan por ahí.

Que es un matón y un arribista

que se dedica al tráfico de lo que se pueda vender,

incluyendo la prostitución de menores, claro.

Te vas de Madrid, hoy mismo.

Diremos que has ido a terminar la carrera al extranjero,

a una universidad inglesa.

-¿A mitad de curso?

Eso no se lo va a creer nadie.

Ha sido una oportunidad inesperada.

Con muy poco tiempo para incorporarse a las clases.

-¿De verdad me vas a mandar a Inglaterra?

Próculo, por favor.

-Mira, hijo. antes del seminario,

coincidí con un compañero de la universidad que luego se hizo monje.

Ahora trabaja en Monserrat, en el archivo.

Pasarás allí una temporada hasta que las cosas se calmen.

Es de plena confianza y el abad está al tanto de la situación.

Eutimio y yo te acompañaremos.

(SILBA)

(Puerta abriéndose)

Antonio.

No pensé que llegarías tan pronto.

Déjame, hija, ya sigo yo. Pon la mesa.

No me gustan estos horarios.

Lo normal es que cuando llegue, estés aquí cuidando a tu hija, ¿no?

Que tengas la cena preparada. No eres de horarios fáciles.

Si supiera a qué hora vas a llegar, podría organizarme.

A mí no me provoques, ¿eh?

A partir de ahora, se va a hacer lo que yo diga.

Estoy harto de que me toreéis.

Es responsabilidad tuya la educación de tu hija

y no estás cumpliendo.

Que dejas que haga lo que le dé la gana.

Incluso que la corteje un vagabundo.

¿Qué dices? Sabes perfectamente

que se ve con ese músico callejero.

Me lo ha tenido que decir Mauricio. ¿Y él qué sabe?

Que lo sabe todo, coño, lo sabe.

¿O no os dais cuenta de que nos controla?

Está todo a punto de irse a la mierda, de quedarnos sin nada.

¿Es eso lo que quieres?

Lo necesitamos.

No lo necesitamos.

Hay otras maneras. No, no las hay,

porque no vas a volver a trabajar

ni vamos a aceptar nada de Rafael, ¿me oyes?

Pero a ver si se os mete en la cabeza

que esa boda es lo único que nos devolverá la dignidad.

Más bien nos hace perderla. No me casaré con él.

Tú vas a hacer lo que yo te diga.

Te vas a prometer oficialmente

y vamos a buscar una fecha para esa boda.

Y se acabó lo de ver a ese músico.

Se acabó ese músico y cualquier otro.

¿Me oyes? Antonio, por favor.

Por favor.

Si me obligas a casarme, te odiaré.

Nunca más volverás a ser mi padre.

Elena.

Lo odio. Lo odio, lo odio, lo odio.

(Melodía de violín)

(Puerta abriéndose, carillón)

(Puerta cerrándose) Hola.

¿Ha sabido algo?

-Esta mañana, al abrir el mesón, me he encontrado con esto.

¿Es de Hanno?

"Mi estimado señor Rufino.

Espero se encuentre bien usted,

así como su señora Paula.

Nosotros bien, gracias a Dios, y dentro de lo que cabe.

La pena de estar privado de libertad,

que tanto se echa en falta.

Me dice Juanito que le dé recuerdos,

y que también se los dé usted a su señora...

y a la chica que usted sabe,

esa de los ojos negros y brillantes.

Me escriba para darme noticias de cómo están.

Suyo siempre...

¿Sebastián Rua Orgaz?".

-Será un compañero de celda de Juanito.

Lo habrá usado de intermediario. En la cárcel de Toledo.

-Sí, en Toledo. ¿Tú cómo sabes...? Bueno, es una larga historia.

¿Le importa que me la quede? Es que me gustaría escribirle.

-Elena, no sé en qué estás metida, pero ten mucho cuidado.

"Mi estimado Hanno.

Cuando desapareciste, pensé que no volvería a saber de ti,

y aunque ahora estás lejos y recluido,

saber que continúas con vida me da esperanza,

porque sé que algún día volveremos a vernos.

Mi vida en Madrid continúa donde la dejamos.

Hace poco, nos despedimos de un buen amigo.

Decidió marcharse para buscar una vida mejor,

en América.

Ojalá tú y yo pudiéramos hacer lo mismo".

Te voy a echar tanto de menos... -Ay...

Si solo os doy problemas.

-Así podréis vivir mucho más tranquilas.

Camilo, yo...

-No.

No digas nada.

Ya lo sé: tú me lo agradeces, yo lo hago encantado...

Y es... lo que mi madre quería.

Pues...

"Nos quedamos tristes.

Pero tenía tantas ganas de mudarme a la casa nueva...

Durante un tiempo, conseguimos olvidarnos de mi compromiso.

La mudanza nos tenía entretenidas, ilusionadas...".

-A ver si van saliendo los operarios.

"Comenzaba una nueva etapa

y queríamos disfrutarla mientras fuera posible".

-Señores, por favor.

Vayan acercándolo. Domingo, por favor. Ponme esa ahí.

"Mamá volvía a sonreír.

Allí estaban muchas de las cosas

que durante años había vendido a Fermina

para sacarse algo de dinero.

Sus muebles,

su gramola,

sus discos...

(Música ligera en la gramola)

Solo le faltaba su piano.

Papá apenas pasa tiempo en casa.

Trabaja todo el día.

Y después de eso, al bar.

Eutimio ha ocupado el lugar de Doña Fermina.

Todo el estraperlo que se mueve en el edificio lo consigue él.

Y uno de sus mejores clientes es mi padre.

Mi padre ya no es mi padre.

Ni siquiera la sombra de lo que fue.

Se pasa el día bajo los efectos de la morfina,

a lo que suma el alcohol de cada noche.

Parece que esa mezcla es lo único que lo ayuda a soportar el dolor.

Me da pena, pero no sé qué hacer por él.

(Tecleo en máquina de escribir)

Y por último, está mi amiga Julita.

Me preocupa.

Está embarazada de casi tres meses.

Estuvo a punto de abortar,

pero se arrepintió en el último momento

y lo mantiene en secreto.

(TOSE Y VOMITA)

No sé cómo va a acabar todo esto.

Hoy es mi cumpleaños.

Cumplo 18 años.

En otras circunstancias, sería una gran noticia, pero...

no lo es.

No sé si llegarás a leer estas líneas,

pero aquí y ahora, eres el único con el que puedo desahogarme.

Te pienso".

(CURA) El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

(PRÓCULO) Ave María Purísima.

-Sin pecado concebida.

-El cuerpo de Cristo. -Amén.

-Julita, hija.

-El cuerpo de Cristo.

-¿Qué ocurre? -Padre...

Lo que hablemos queda bajo secreto de confesión, ¿verdad?

-Por supuesto. -¿Aunque sea muy gordo?

-Sea lo que sea.

-El cuerpo de Cristo. -Amén.

-Es que me da tanta vergüenza...

-Dios santo, Julia. No me digas que Dioni y tú habéis...

-Sí.

-El cuerpo de Cristo. Amén.

-¿Cuántas veces? -Cinco o seis.

-¿Cinco o seis? -Yo no quería.

Fue cosa de Dioni.

-Me lo creería si hubiera sido una vez, pero cinco o seis...

Es caer mucho ya sin querer, ¿no?

¿No estarás...?

-El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

-Debes contárselo a tu padre.

-No. Me matará.

-Se lo contaremos juntos.

Pero debemos poner remedio enseguida.

Ahora márchate. Ya hablaremos.

-¿No va a ponerme penitencia? -Bastante penitencia encima.

Bajo ningún concepto podemos permitir

que nuestros apellidos se relacionen con una red criminal.

Marta.

¿Me puede decir alguien qué es lo que pasó aquella noche?

Si le ha pasado algo a mi hija, creo que tengo derecho a saberlo.

No hay nada de qué preocuparse.

Sé que Fermina dejó dinero para el traslado de mi piano.

Me lo ha dicho Camilo.

Así es.

No he sacado el tema porque...

sé que habéis estado liados últimamente.

Pero creo que es una barbaridad de dinero para mover un piano.

Quizá lo podríais utilizar en cosas más importantes.

La salud de Antonio, por ejemplo. Estoy totalmente de acuerdo.

Además, últimamente no vas a clase. ¿Las has dejado?

Las he dejado unos días por la mudanza.

Pero las clases continúan y me gustaría practicar con mi piano.

¿De cuánto dinero estamos hablando?

Bueno, es igual. En cualquier caso,

creo que es un asunto que debemos replantearnos, ¿no te parece?

Yo creo que no hay mucho que replantearse.

Fermina dejó por escrito

que ese dinero era para el traslado de mi piano

y que si no se usaba con ese fin,

se debía donar al orfanato Niño Jesús.

Lo dejó escrito ante notario.

Bueno, hay formas, trampas legales para solucionar ese detalle.

Si Antonio está de acuerdo...

Ambos, claro.

Pensadlo.

(Puerta cerrándose)

(Pasos acercándose)

Que sea rápido. Tengo una reunión ahora.

(PRÓCULO) La reunión somos nosotros, Rafael.

No irás a pedirme la mano de mi hija, pipiolo.

Papá.

(Hielos caen al vaso)

Estoy embarazada.

Hijo de puta, cabrón.

(JULITA) Papá.

(PRÓCULO) Cálmate, Rafael.

Rafael, las cosas no se arreglan así.

¿Cómo has podido? -Lo siento mucho, señor.

¿Lo sientes, hijo de puta?

¿Has dejado embarazada a mi hija como si fuera una cualquiera?

(PRÓCULO) ¡Rafael! Rafael, calma. Rafael.

Ese niño no puede nacer, ¿me oís?

No voy a permitir que arruinéis mi reputación.

(PRÓCULO) ¿Harás que tu hija aborte? No quiero más problemas.

-Los tendrás. Abortar es delito. La niña podría ir a la cárcel.

¡Pues que vaya! Así aprenderá a no comportarse como una puta.

-Papá... ¡Cállate!

No quiero ni oírte. -Escúchame.

Hay otras alternativas. Puedo sacarla de Madrid

y esperar a que dé a luz. No.

-Luego dará al bebé en adopción. ¡No!

Al final alguien podría enterarse. Tiene que quitárselo.

-Piénsalo unos días. Las cosas hechas ya no tienen remedio.

Ahora... estás en caliente para tomar una decisión así.

Está decidido.

Y tú lárgate de aquí.

No quiero volver a verte.

Ya puedes desaparecer.

Como vuelva a cruzarme contigo, te destrozo a palos.

Y me voy a encargar personalmente

de que no llegues a nada en esta profesión, ¿me oyes?

-Papá, podríamos adelantar la boda.

Nunca te casarás con ese idiota retrasado.

De aquí te vas directa al convento.

-Yo no quiero ser monja. Tú serás lo que yo diga que seas.

¿Entendido?

Fuera.

¡Todos!

(Campanilla de tranvía)

(SUSURRA) No, no, no.

-Vaya.

¿Por qué has dejado de venir a clase?

Ya lo sabes.

-No puedes dejarla por un beso.

Soy una mujer casada y me siento avergonzada de lo que hice.

-Entonces, ¿por qué has vuelto?

Marta, no pasó nada de lo que tengas que avergonzarte.

Nada.

Estabas interpretando una pieza muy hermosa

y nos dejamos llevar por la emoción.

¿Me dejas invitarte a un café?

No puedo.

Me espera mi marido.

-Marta.

No deberías dejar que nadie te diga lo que tienes que hacer y lo que no.

Tú eres una mujer fuerte,

independiente, talentosa, capaz.

No renuncies a una vida plena para complacer a otro.

No, si no lo merece.

(Arranca el motor)

(PRÓCULO, OFF) "¿Cómo has podido? Es la mujer de Antonio.

No puedo evitarlo. Marta me hace perder la cabeza.

-No tienes ningún derecho a romper un matrimonio.

Marta adora a Antonio.

Yo no estaría tan seguro. -Yo sí lo estoy.

Olvídate de ella, aléjate.

Tú tienes una familia, una mujer, cuatro hijos.

Ocúpate de ellos, vive tu vida y deja que los demás vivan la suya".

No.

Vamos, nos están esperando.

Oye, esto no puede ser.

Claro que sí.

No puedo vivir sin ti.

Y yo, mi amor.

(Graznidos de cuervo, risa de mujer)

(GRITA) ¡Ah!

(Tictac de reloj de pared)

(Tictac de reloj de pared)

-¿Estás bien?

(PRÓCULO) Bueno, propongo un brindis por la pareja.

Que seáis muy felices.

Vivan los novios.

¿Y habéis pensado ya en alguna fecha?

(MAURICIO) Habrá que preguntarle al futuro oficiante.

-¿Cómo tiene el mes de junio, padre? -¿Cómo? ¿Queréis que os case yo?

-No se me ocurre nadie mejor.

Siempre que los padres de la novia no tengan inconveniente, claro.

Bueno, ya lo ha dicho el señor juez.

No se me ocurre nadie mejor.

(PRÓCULO) Para mí será un honor.

Elena.

Te bauticé.

Te di la primera comunión y ahora...

Ahora te entrego a un buen hombre en sagrado matrimonio.

-Brindemos entonces por usted, don Próculo.

-Salud.

(Choque de copas)

-Elena, hija. Si quieres, puedo ayudarte a confeccionar el ajuar.

Los gustos de mi Mauricio son muy complicados.

Creo que puedo serte de gran ayuda.

-Déjela tranquila, madre, no la agobie.

Una hija debe hacer esas cosas con su madre.

¿A que sí, Marta?

Es la tradición, sí.

-Entonces, no se hable más.

-Usted, con el comisario.

Usted, en el portal. Venga conmigo.

(Timbre)

-Ya va, ya va. Qué prisas.

-Buenos días. Estamos buscando a Basilio Figueroa.

-Ah, eh... Venancia, vaya a la cocina.

Ya me encargo. -Sí.

Soy su padre. ¿Por qué lo buscan? -Soy el comisario Olarte.

Tengo un requerimiento para trasladar a su hijo

a la Dirección General, un interrogatorio.

-¿Qué ocurre?

Nada, mujer, ya me encargo yo de tratar a este señor.

-Su hijo ha sido denunciado.

-Denunciado, ¿de qué?

-Su hijo ha sido acusado de tráfico de drogas,

prostitución de menores

y es el sospechoso del asesinato de una prostituta.

-¿Mi hijo?

Creo que usted se equivoca.

Mi hijo está en Londres estudiando.

-¿Conocen a la señorita Elena Montejano?

De verdad, esto tiene que ser un malentendido.

-Le exijo que suelte ahora mismo a la señorita.

Soy el jefe de la casa

y juez de primera instancia de instrucción del juzgado 19.

-Señor juez, tenemos órdenes del comisario Olarte

de llevar a su presencia a dos personas de este edificio.

Uno de ellos, el señor Basilio Figueroa Regué,

mientras que la otra es la señorita Elena Montejano Ribas.

-¿De qué se la acusa? -De encubrir los delitos

del señor Figueroa, incluido un asesinato.

¿Cómo?

-Si tiene usted alguna duda, puede acompañarme

y preguntárselo usted mismo al comisario,

pero ahora nos la tenemos que llevar.

-Ustedes no se van a llevar a nadie.

Asumo completamente la responsabilidad.

A quien ha venido a buscar es mi prometida.

Mi labor es que se cumpla estrictamente la ley

y le aseguro que la señorita es inocente.

Lo sé y con garantías.

-Muy bien.

La chica puede quedarse,

pero usted tendrá que acompañarme.

-No es necesario que le diga el lío en el que está metido su hijo.

Mi hijo no ha matado a nadie.

Es un tarambana, un inconsciente y un adicto,

pero es incapaz de matar.

Es cosa del Kaiser.

Su venganza por chafarle la fiesta

e imagino que el negocio con las menores.

Lo amenazó con denunciarlo delante de todos; yo estaba allí.

-Su hijo sabía que se estaba traficando con menores en esa fiesta

Sí, pero le tendieron una trampa.

Es la forma de actuar de este individuo.

Si no consigue lo que quiere...

-Y la señorita Montejano, ¿qué pinta en todo esto?

Ella...

Fue allí engañada por mi hijo.

No sabía a lo que iba.

Pensaba que era una fiesta, tomar una copa.

Se conocen desde pequeños.

Se tienen confianza y ella lo creyó.

-¿Me está diciendo que la virginidad de esa chica

se puso en venta en esa fiesta?

Señor Figueroa, lo creo,

pero voy a proponerle algo.

Y quiero que lo piense muy bien.

Hace mucho tiempo que vamos tras el barón,

pero no hemos conseguido reunir ni una prueba contra él.

Está muy protegido.

Si su hijo colabora con nosotros y nos ayuda a coger a ese malnacido,

es posible que podamos llegar a un acuerdo.

Antes de que diga nada, le seré sincero.

Podemos hacer la vista gorda ante cosas y hechos,

pero no tengo la más remota idea de qué puede hacer el Kaiser

si cae gracias al testimonio de su hijo.

-Mi prometida, ¿qué pasa?

-De momento la chica queda al margen y su detención, en suspenso.

eso sí, supeditada al resultado de la operación

y bajo su responsabilidad.

Buenas noches.

Mauricio, siento que se haya enterado así.

De haber sabido que Elena estaba involucrada

en los asuntos de Basilio,

nunca hubiera permitido que llegara tan lejos.

-Dígale a su hijo que se aleje de Elena

o le juro que acabaré con él y con usted.

(AMBAS) Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy

y perdona nuestras deudas,

así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

-Es un buen chico.

Son las malas compañías, que lo echan a perder.

No sé, últimamente lo veía más encarrilado,

con ganas de estudiar y pensé que...

Tercer misterio doloroso, la coronación de espinas.

Hoy no quiero rosarios.

Si vas a rezar, te vas a otro lado.

-Tercer misterio doloroso, la coronación de espinas.

Padre nuestro que estás en los cielos,

santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad así en la tierra...

(Timbre)

Don Mauricio, no... -Por favor.

Trátame de tú.

Vamos a casarnos, tenemos que coger confianza.

Quiero que mañana vayamos al cine y a cenar.

Me gustaría presumir de futura esposa.

Es que me encuentro un poco indispuesta y...

no sé si podré mañana.

-Sobre las 19:00.

Seguro que mañana te encuentras mejor.

(Portazo)

(Truenos)

-¡Tiene que venir! ¡Vamos! ¡Venga, rápido, vamos!

Dios mío.

¿Qué ha pasado?

Dorita, Dorita... (ECOS)

Dorita, ¿qué te han hecho?

Dios mío.

(RECUERDA) "¿Qué le ha hecho?".

-Le advertí que había riesgos.

Usted me aseguró que todo saldría bien.

-He hecho lo que usted me pagó. A partir de aquí no es mi problema.

Llévesela. "No podemos moverla.

Debe verla un médico. Conozco a alguien".

Vendrá enseguida. -Puede llamar a quien quiera,

pero en mi casa no entra nadie. ¿Qué está diciendo?

-Ya me ha oído. ¡Hay que ayudarla!

"La voy a denunciar. -Hágalo y le arruinaré la vida.

Sé quién es, lo conozco".

Tiene mucho que perder, más que yo. Piénselo.

(Truenos)

¡Abra la puta puerta!

(Truenos)

Voy a llamar a un médico. Aguanta.

Ahora vengo, ahora vengo.

(Timbre)

-¿Adónde crees que vas así?

¿No te gusta?

-No creerás que vas a ir con esa pinta de mi brazo.

Es un vestido nuevo, yo creo que está bien.

-¿Qué pretendes, que me pegue con medio Madrid?

Vas provocando, buscando guerra como una furcia.

Mauricio, no creo que sea para tanto.

-Se nos hace tarde. Pasa.

¿Cómo?

-No te lo iba a dar todavía. Te he comprado un vestido

más discreto que ese que llevas.

Pasa y cámbiate.

No, no debo, está mal.

-No digas tonterías, Elena, por favor.

Voy a ser tu marido.

Lo que está mal es ir a fiestas de esas a las que vas

y que te investigue la Policía.

Tu prometido te ha comprado un vestido.

Quiero que lo luzcas conmigo. ¿Qué hay de malo en ello?

(Maullido)

(HOMBRE, LEJOS) ...detenido y algunos de los...

...mientras los tiempos que sigan al conflicto...

(CONTINÚA, LEJANO, ININTELIGIBLE)

(CONTINÚA HABLANDO, ININTELIGIBLE)

...pero al día siguiente de la victoria,

en la hora de la paz,

comenzaron de nuevo las congojas del mal.

-Vigílalo.

¿Y ahora?

-Hay que bajar.

(Claxon en exterior)

(OLARTE, OFF) "No tengo idea de qué puede hacer el Kaiser

si cae gracias al testimonio de su hijo".

-¿Te gusta?

Pasa y pruébatelo.

Estás muy tensa, mujer.

Una copita de vino dulce.

Es que no bebo alcohol.

-Eso está muy bien,

pero una copita no hace mal a nadie.

Mauricio, ¿desde cuándo sabes tocar el violín?

-Yo no toco el violín. ¿Por qué lo dices?

Chica lista.

¿Qué has hecho con él?

-Yo, nada.

Proteger lo que es mío.

No quiero que te distraigas con fantasías.

Tienes una boda que organizar.

Mauricio, por favor, no le hagas daño.

-¿O qué?

Nos vamos a casar. Esta va a ser tu casa.

¿Crees que quiero algo malo para ti?

Déjame, me quiero ir. -No, no, te vas a ir,

pero antes quiero comprobar una cosa.

¿El qué?

(CHISTA)

Ahora te vas a estar muy quietecita.

Quiero saber si, como dicen, le has dado a otro

lo que por derecho me corresponde a mí.

Quítate este horrible vestido. Mauricio, por favor.

(CHISTA) -Cállate.

No me gusta tener que repetir las cosas.

He dicho que te lo quites.

¡Todo!

¡Todo!

(GRITA DE DOLOR) ¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

-Hola, cariño.

Estás muy solo por aquí, ¿no?

Disculpen, cojo la silla.

¿Vienes mucho por aquí?

No te había visto nunca.

No. Oye, ¿por qué no... me invitas a una copa? (ECOS)

Eh, ¿qué bebes? (ECOS)

¿Vamos? (CONTINÚA HABLANDO, VOZ SE PIERDE ENTRE ECOS)

¿Vamos?

Lárgate.

-Imbécil.

(EUTIMIO, OFF) "Una pena lo de los Montejano.

Perderlo todo,

tener que malvender su piso",

pero a usted le ha venido de perlas, ¿eh?

(RÍE) Nos va a quedar una notaría estupenda.

Ya lo estoy viendo ahí,

recibiendo a los clientes.

Por cierto, el dormitorio principal,

lo que fue la alcoba de los Montejano,

tiene buen tamaño.

Va a ser la sala de los pasantes. No.

Ese será mi despacho. -No me parece práctico.

Su despacho tiene que estar cerca de la entrada,

al lado de la sala de firmas, es lo más lógico, ¿eh?

Además, observe.

Es casi el doble de grande, don Rafael.

Me da igual.

Lo quiero aquí.

Tenemos que hablar. No es el momento.

Me da igual, nunca lo es.

Siempre pasan las cosas cuando a ti te interesa.

¿Es el maldito piano? Sí, exacto, quiero mi piano.

Deja de darle ideas a Antonio.

Quiero que me devuelvas el piano, me pertenece.

Y que salgas de mi vida para siempre.

(Vierte líquido en cristal)

¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar por recuperarlo?

Déjate de rodeos. ¿Qué quieres?

Ya lo sabes.

¿Cuándo?

Ahora, aquí mismo.

Eutimio no está, estamos solos.

¿Quieres recuperarlo?

Demuéstramelo o la próxima vez que me hables del piano

te juro por Dios que lo quemo.

Vístete y márchate.

Ya quisiera para mí la mitad de lo que has hecho por ese piano.

Mira en lo que te has convertido.

Eres una puta, me das pena.

Al final te has salido con la tuya.

Creo que está donde tenía que estar.

Es una pena, nos hubiera venido muy bien ese dinero.

Te odio.

Te odio con todas mis fuerzas.

Estamos a tiempo de parar todo esto.

Por favor.

-Ver a su hija casada con un juez le va a devolver algo de dignidad.

¡Hijo de puta! ¡Cabrón! -¡Basta!

-Ya está todo preparado. Ha llegado el momento

de que su hijo vuelva a Madrid para cumplir con su parte del acuerdo.

(Explosión, gritos)

"La sonata del silencio".

-Dele vuelta a la página.

"Para Marta Ribas".

(Gritos)

(Explosiones, gritos)

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La sonata del silencio - Capítulo 7: "Rafael"

06 ago 2019

Paralelamente al intento de Julita de abortar, la acción retrocede al invierno de 1945: Dorita, la amante de Rafael, le anuncia que está embarazada. El aborto de Dorita acaba en una carnicería. Rafael le pide ayuda a Antonio, y éste acepta cargar con las culpas de un delito que no ha cometido. De vuelta al presente, Rafael y Antonio evitan que Elena caiga en las redes del Káiser; el detective Pepe Mateos informará de estos hechos a Mauricio. La policía se presenta en casa de Rafael a detener a Basilio y este acepta colaborar para tenderle una trampa al Káiser.

Histórico de emisiones:
25/10/2016

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