Luis Alberto Segura, más conocido como L.A, rugía desde Mallorca en sus inicios y ahora lo hace por toda la península y parte del extranjero en esa cacería que es la música, ambigua en cuanto a presas y cazadores intercambian sus papeles. Cada concierto es una veda más o menos arbitraria y sujeta a los envites de las realas. Luis se hace acompañar, desde no hace mucho, por una vieja 'rickenbacker'. Con su nueva arma afirma haber descubierto nuevos acordes e indagado en el sonido de Tom Petty, no sabemos si Elvis lo visita cada noche para inspirarle. Lo que si nos ha contado es como esta guitarra llegó a sus manos y rápidamente, con un certero disparó, se convirtió en su víctima preferida.
L.A. en Fetiches