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No recomendado para menores de 12 años La otra mirada - T2 - Capítulo 15: "Lo que espero de mí" - ver ahora
Transcripción completa

Te he echado tanto de menos.

¡Cogedla! -¡Sinvergüenza!

Carmen.

¿Qué haces aquí?

Cuánto tiempo.

No voy a volver. Te lo agradezco mucho,

Manuela,...

pero no me siento preparada.

"Roberta, lo que haya hecho tu madre,"

no es culpa tuya.

-"Que no quiero volver a hablar del tema".

Te he echado de menos. -Es tarde.

Enrique me hace feliz.

-"¿Le ha robado? Los morenos son unos ladrones".

"He dicho que tengo todo y que la suelte".

"¿Cuánto tiempo llevas en la calle? Desde pequeña".

¿Y tus padres? No tengo.

Si me quieres ayudar, dame dinero.

Te voy a dar algo mejor.

No puedes meterla en la academia, no la van a aceptar,

y los padres tampoco.

Ahora que la academia empieza a remontar...

(Música)

¡Teresa!

(GRITA)

"Se llama Inés".

"Se incorporará con una beca".

Esto no va a salir bien.

Tengo miedo de no poder volver a ser la misma.

¿De dónde es? -¿De qué escuela viene?

-¿Dónde va a dormir?

-Ella estará acostumbrada a hacinarse, pero necesito mi espacio.

-Los inversores están indignados.

Exigen que eches a la morena. ¡Inés!

Se llama Inés.

Me vendría bien una mano.

Empiezo a estar muy liado.

Por supuesto. Bienvenido de nuevo, Tomás.

-¿Ha vuelto Tomás?

Te pido que vuelvas y me ayudes tú a mí.

Cuéntame qué ha pasado.

Roberta es mi hermana.

"¿A qué tenemos miedo, a lo desconocido?".

"¿A lo diferente, a lo nuevo,

a lo inesperado? Siempre hay una primera vez

para vencerlo, siempre".

"Y solo puede hacerse dando un paso al frente".

Es nuestra nueva administradora y profesora de Educación Física.

¿Educación Física?

Los tiempos están cambiando.

Bienvenidas al siglo XX, señoritas.

Tenía usted razón, la academia ya no es lo que era.

Vicente. Disculpe, doña Luisa,

no quería asustarla.

¿Qué hace usted aquí?

El pedido de libros. En cuanto ha llegado, he venido corriendo.

Ah, claro. Colóquelo ahí mismo, por favor.

Disculpe, estaba tan concentrada... Justo acabando el inventario.

Normalmente, está más ordenado.

Por fin conoce el laboratorio.

¿Le gusta?

Bueno, yo de estas cosas no entiendo.

Pero parece moderno.

Lo es, lo es.

(ASIENTE)

Si no se le ofrece nada más...

Sí, claro, la dejo, que usted tiene tarea.

Buenos días.

En realidad,

sí que hay algo más.

Y no admito un no por respuesta.

Que tenga un buen día, doña Luisa.

(Música de cabecera)

¿Qué es esto?

No voy a despedir a nadie, Carmen.

Las cuentas están mucho peor de lo que me esperaba.

No tenemos otra opción.

Has incluido el expediente de Luisa.

Sí, y el mío.

Tiene que haber otra opción. Revisemos las cuentas.

No la hay, Manuela, no la hay.

Toma, dos cajas.

Déjalas ahí. Aquí.

No sé si me voy a acostumbrar.

¿A qué, a no ver mis trastos por aquí?

También.

A no tenerte tan cerca.

Me he cogido una casita en Sevilla, no me he mudado a Hong Kong.

Ahora subo. Gracias.

No me puedo creer que vaya a salir con Francisco Téllez Quirón Tejada.

-No sales con nadie que tenga menos de cuatro apellidos.

-¿Adónde me llevará?

-¿No vas a hablar de otra cosa?

-Es que me encanta. -No le conoces.

-Es hijo de conde, no necesito más.

Teresa,

¿te vas?

No, solo voy a dejar la habitación libre.

¿No quieres estar aquí con nosotras?

No es eso. Vete a clase, luego hablamos.

Creía que con la donación de tu madre estábamos al día.

Con eso conseguimos mantener la academia un curso más,

pero la situación vuelve a ser delicada.

Situación que los nuevos inversores iban a solventar.

Ya, pero los nuevos inversores ya no están

y, Manuela tomó la decisión que le pareció más oportuna.

Ahora tendrá que hacer lo mismo otra vez, por difícil que sea.

¿Y de qué decisión estamos hablando?

De... De un plan de ajustes.

Sí, tendremos que eliminar los gastos que no sean necesarios.

Revisando, conseguiremos ahorrar.

¿Ahorrar en qué?

Lo dices como si tirásemos la casa por la ventana.

En materiales, en actividades de ocio, meriendas.

Es la mejor opción. No va a ser suficiente,

Manuela, de verdad. ¿Podemos, por favor,

intentarlo?

Confiad en mí.

Lo único diferente es que no dormiré en la academia,

pero nos veremos aquí, en clase... ¿Estás enfadada conmigo?

No.

¿Cómo iba a estarlo, Roberta? No entiendo nada.

Estoy enfadada, confundida y nadie me explica qué está pasando.

Con mi madre no puedo hablar y mi padre no coge las llamadas.

¿Qué necesitas saber? Todo.

¿Por qué mi madre le hizo eso a tu padre?

Mi padre le hizo perder mucho dinero a tu familia.

¿Y solo por el dinero?

¿Por qué tenías tantas cosas guardadas de mí?

Porque necesitaba saber yo también.

Estaba recabando información de tu familia.

Te acercaste a mí solamente por interés.

No.

Me acerqué a ti porque era tu maestra.

Roberta, las dos estamos pasando momentos muy difíciles.

Pero tarde o temprano, todo volverá a su lugar.

¿Macarena? -¿Qué?

-¿Hace frío o es cosa mía?

No he pegado ojo en toda la noche.

-Me he ido poniendo todo lo que tenía encima hasta entrar en calor.

-Pero si está helada.

-Chicas,

¿puedo cambiarme aquí? Nuestro radiador no funciona.

Nuestro radiador no funciona. -Ni el nuestro.

-Ni en los pasillos. -Será la caldera.

-Que no. -Habrá que arreglarlo.

-Que no. -Antes de que me salgan sabayones.

-Que no hay nada que arreglar. -¿Te parece esto normal?

-¿Cómo que no hay nada que arreglar?

-¿Tú sabes algo?

-No. A mí me ha dicho que traiga esto y ya.

-Que no hay ninguna avería.

-¡¿Y por qué no funciona la calefacción?!

-Yo sé lo mismo que ustedes.

"Normas de convivencia, salud y educación en valores".

¿Has aprobado esto, Manuela?

Sí.

¿Está es la forma de ahorrar?

Cortar la luz, la calefacción y restringir

la lavandería. Ajustes presupuestarios.

Siguen este mismo sistema muchos centros educativos de Europa.

¿Qué sistema, el que hace responsable a las alumnas?

No se trata solo de ahorrar, sino de prepararles para la vida adulta.

Hasta ahora tenían dulces de postre cada día, ¿no?

Pues ahora, fruta.

Que es más barata y más sana.

Se acabaron los derroches.

¿A tener luz, calefacción y comerte un dulce lo llamas derroche?

No opinarías lo mismo cuando la alumna eras tú

y no te faltó de nada. Pero ya no soy alumna,

soy la administradora, y me pagan por sanear las cuentas.

Ya está. Sé que es una medida

polémica y va a ser duro, pero os pido colaboración.

Solo os pido eso. Es la única manera.

¿Esta no tiene frío o es por llevar la contraria?

Buenos días a todas.

Soy Carmen, y además de ser la administradora,

soy la nueva maestra de Educación Física.

Esta es la que nos ha dejado sin calefacción.

Espero que seáis conscientes de la importancia de la asignatura,

estará a la altura de cualquier otra.

Vuestras equipaciones.

Una donación de la Residencia de Señoritas de Madrid.

Repartidlas, por favor.

Os quiero cambiadas en 10 minutos en el jardín, ¿vale?

-Disculpe, doña Carmen.

¿Sí? ¿Las clases no son teóricas?

Y prácticas. ¿Algún problema?

No.

Muy bien. -¿No estarán usados?

Esto de la Educación física es una pérdida de tiempo.

Todos saben que el deporte no es de señoritas.

Eso mismo piensa Pierre de Coubertin,

fundador de los Juegos Olímpicos.

Que las mujeres solo debemos ser espectadoras del deporte,

y no participantes.

A pesar de ello, más de 70 mujeres

participaron en los Juegos Olímpicos de Amberes el año pasado.

¿Por qué?

Porque el deporte es algo fundamental

en el desarrollo integral de las personas,

independientemente de su sexo.

¿Qué esperáis del deporte?

¿No tener que estudiar mucho? -(RÍEN)

El deporte es esfuerzo,

constancia, superación.

Algo que estoy convencida de que lleváis todas dentro,

pero aún no lo sabéis.

-No hemos hecho deporte en nuestra vida.

Pero correr sabéis, ¿no?

-¿Ha dicho correr?

¿Así, sin motivo?

-Bueno, igual no es tan difícil, ¿no?

Esta mujer nos va a matar, ¿eh?

-¿No os parece que se os va a salir el pulmón por la boca?

-Yo no doy ni un paso más. Estoy sudando

y no pienso llegar como un tomate a mi cita.

Seguid vosotras.

(RESPIRA ACELERADA)

-Cuidao. -Vale.

Esto no es lo que parece. Bueno, sí, estoy roja, huelo mal...

Pero no quiero correr, porque hacer ejercicio deforma el cuerpo.

-Están justo ahí.

-¿Me vas a delatar? -No, no, no.

Las hojas de ese arbusto, que son urticantes.

-¿Qué?

(GRITA) No. ¡¿Qué es esto?!

Pica.

-Eso intentaba decirte, y no te rasques más,

que te van a salir más ronchas.

-¿Qué? ¡No!

Hoy no, que salgo con el hombre de mi vida.

Ay... Si por algo odio las dichosas plantas.

-Mira.

Puedo ayudarte. -¿Qué?

¿Eh?

-Podías haber empezado por cortar el maldito arbusto urticante.

Pica.

-¿Puedo?

Alivia el picor y quita poco a poco el sarpullido.

-Bueno, ya basta, ¿no? Más te vale que sea milagroso,

porque si no, pienso quejarme de tus plantitas.

La mezcla de ácido acético con bicarbonato sódico,

produce una reacción ácido base,

transformando lo reactivo en dióxido de carbono.

¿Cómo se llamaba el ácido? -Si no te callas, tampoco me entero.

Con una demostración, lo entenderéis mucho mejor.

Tenemos el bicarbonato sódico. Echamos tres cucharadas. Una,...

dos,

y tres.

Y le añadimos el ácido acético, que es como vinagre.

Le ponemos 75 mililitros.

Muy bien.

Lo añadimos.

En esto consiste la química,

en el estudio del cambio y la transformación.

Se da en la naturaleza, en todo tipo de materia.

También en los seres humanos. ¿Puede poner un ejemplo?

Cuando nos reímos, cuando estamos tristes...

-¿Y cuándo nos enamoramos?

¿También es química?

Claro.

También.

Especialmente cuando nos enamoramos, muy buen ejemplo.

-No me entero de na. -Inés.

El cerebro.

¿Qué sucede cuando alguien que nos atrae se acerca?

-A mí me entran unos calores, que ni en Educación Física.

-Sí.

Las mejillas aumentan de temperatura.

Sube la presión arterial...

El ritmo cardiaco se acelera.

Estos síntomas son provocados por impulsos nerviosos

que se transmiten a través de sustancias químicas,

y se representan en fórmulas como está.

-¿La ciencia puede explicar lo que es exactamente enamorarse?

En parte sí.

Y en parte, es un misterio.

¿Se puede?

Teresa. Tengo algo para ti.

Ha aparecido esto en la mudanza y me he acordado de que te gustaba.

Ay... No sé qué decir.

Muchas gracias. Bueno.

No te molesto más. Teresa,

no hemos tenido tiempo de hablar desde que has vuelto.

Imagino que todos te están preguntando cómo estás,

y yo no quiero ser pesada,

solo quiero que sepas que estoy aquí

para lo que necesites.

Muchas gracias, Luisa. ¿Y de salud?

¿Cómo te encuentras?

Pareces un poco cansada.

Imagínate, la vuelta a las clases, la mudanza...

Claro, demasiadas cosas.

Es curioso,

el curso pasado vendí mi casa para venirme aquí definitivamente,

necesitaba cerrar una etapa,

y ahora tú. No, pero...

yo solo quiero espacio, como todo el mundo.

¿Y tú que tal, cómo fue tu viaje? Bien.

He vuelto con ganas.

Estoy ilusionada con el laboratorio.

Aunque si te digo la verdad,

algo preocupada con esto que está pasando.

Ya.

A ver cómo termina. Sí.

Bueno, te dejo.

Teresa.

Cuando has entrado,

¿has visto en la cancela a Vicente, el cartero?

Sí. Parecía que esperaba a alguien.

Lleva 15 minutos esperándome a mí.

¿Una cita?

¿No piensas bajar o qué?

La verdad es que no lo veo apropiado.

Una cosa es hablar, incluso cartearse,

pero yo no estoy en situación...

A estas alturas no entra en mis planes conocer a un hombre.

¿Y por qué no, por qué no es apropiado?

Esto no es Londres ni París, estamos en Sevilla.

Ya. Cuando un hombre se queda viudo,

a nadie le extraña que vuelva a tener pareja.

¿Por qué no puedes hacer lo mismo? Por que...

La verdad es que no lo sé.

Luisa,...

haz lo que te pidan las tripas.

¿No necesitabas cerrar una etapa?

Vicente.

¿Se va sin mí?

Sí, ya me iba.

Que conste que no me pienso montar en ese cacharro.

(SONRÍE) De acuerdo.

(LE RUGEN LAS TRIPAS)

(RESOPLA)

¿El dicromato de potasio

no es lo mismo que el dicromato de amonio?

-Estoy intentando leer.

Además, ya he cumplido mi papel como mentora.

Ahora te las apañas tú solita, como todas.

-¡Tú, fuera!

Quiero hablar con mi amiga.

-Pues iros vosotras.

Esta habitación es tan mía como vuestra.

-Francisco me ha rechazado, a mí. Que para dar un paseo, vale,

pero que como novia, prefiere una con mejor familia que yo.

-Eso te pasas por salir con chicos solo por sus apellidos.

-Uno recibe lo que da.

-¿Quién te ha dado vela en este entierro?

¡Una cosa es que compartamos habitación, pero otra es...!

-Lo que faltaba.

Manuela no lo ha tenido fácil con la academia,

pero ha demostrado ser una directora excelente.

En eso sale a su madre, pero...

no se puede penalizar a las alumnas

por un fallo en tu gestión, digo yo.

Perdóneme,

no hago más que hablar de trabajo. Lo siento.

No, no, no, no, me encanta escucharla.

Además, me interesa mucho,

al fin y al cabo, esa academia suya

no es muy distinta a una fábrica cualquiera.

Si se refiere a una fábrica de jóvenes revolucionadas...

Yo pienso que una fábrica existe por los trabajadores.

Si los trabajadores no son lo primero,

es que el patrón no es un buen patrón.

Tiene toda la razón.

Es una idea muy interesante.

Gracias.

Amelia, mi mujer, trabajó toda su vida en una fábrica.

Sé muy bien de lo que hablo.

Claro.

Bueno, salud.

Chin chin.

¿Y su marido, a qué se dedicaba?

Notario.

Alfonso era notario. Notario.

(RÍE)

Ya sabe lo que dicen de los notarios.

No. ¿Qué?

Que no son muy divertidos.

Bueno, igual no tenía

una profesión muy apasionante, pero...

Le aseguro que era un hombre maravilloso.

Sí, claro.

Perdón, he metido la pata.

No tenía que haberlo dicho, soy muy bruto.

Vicente, disculpe,

yo le agradezco el paseo, la invitación,

las cartas, pero...

creo que esto ha sido un error y es mejor dejarlo aquí.

No se vaya.

Nos llevamos bien,...

disfrutamos charlando, tenemos cosas en común...

Dígame qué puedo hacer para arreglarlo.

Lo siento. Luisa,

aunque nos duela,

su marido y mi mujer ya no están.

Buenas noches.

¿Seguro que es buena idea? No sabemos nada de electricidad.

-El hijo del panadero se quedó tartamudo por una descarga.

-No digáis tonterías y alumbrad aquí.

Creo que es esto.

-Ay, la Virgen.

Venga.

-No podía ser tan fácil.

Chist.

¿Qué estáis haciendo todas aquí?

No se moleste, estamos en horario de ahorro.

-Y el interruptor no funciona. Pensabais encender la luz así,

a las bravas. Venga, todas a dormir.

No es justo, y más cuando sabemos que nos estáis mintiendo.

-Y que nos digan que es por nuestro bien, como si fuésemos tontas.

-Sabemos por qué.

Ya no tenemos inversores. -Exacto.

Tenéis razón.

-¿La tenemos? Sí.

Y deberíais hacer algo, y ya.

La academia no es nada sin vosotras.

Y si la directora y las maestras lo olvidamos,

es que no estamos haciendo bien nuestro trabajo.

Todas a dormir, venga.

Buenas noches. -Buenas noches.

Buenos días a todas.

¿Y las demás?

(Cacerolada)

¿Qué pasa?

¡Silencio, silencio!

¿Qué es este escándalo?

Estamos de huelga. Nuestras reivindicaciones.

¿Cómo?

-No volveremos a clase hasta que recuperemos nuestros derechos.

¿Sabes algo de esto?

Yo hablé por la noche con ellas.

Pero no les dije que hicieran huelga.

¿Qué les dijiste?

La verdad, Manuela, que esta academia no es nada sin ellas.

Entiendo que estéis molestas

y que no os hayáis sentido tenidas en cuenta,

pero hay otras maneras de expresarlo.

Perfecto si es vuestra decisión, pero las clases no se anulan.

Niñas, por favor.

¿Ahora qué hacemos? -¿Nosotros?

Trabajar, que no se nos ha perdido nada en esta feria. Arreando.

Elías.

¿Estás bien?

Vamos.

Esperan que estudiemos, sin que nos calentemos.

Nos cortan la luz...

Esperan que estudiemos, sin que nos calentemos

Bien. Os presento a Magdalena Ventura

o La mujer barbuda.

Sí, es una mujer.

El autor la retrató amamantando a su bebé

para dejar muy claro que se trataba de una mujer.

Entonces,

quiero que observéis bien el cuadro

y que escribáis un comentario acerca de lo que veis,...

lo que os hace sentir, lo que sugiere...

Vamos, reflexionad.

(Llaman)

Sí.

Madre mía, si parece otra habitación.

Como la voy a echar de menos.

Aunque no se desordene, por supuesto.

No me puedo creer que sigas teniendo esta foto.

Nuestro último año juntas. Sí.

Aprendí mucho ese año, me gusta no olvidarlo.

He tenido un día horrible, ¿te apetece salir?

Sí, vamos.

Gracias.

Bien.

¿Todo bien? No.

No puedo.

Da igual cuanto lo intente. Claro que puedes.

Solo con estar aquí ya puedes.

Mira, no sé lo que esperas de mí, pero no lo voy a conseguir.

Qué más da lo que yo espere, ¿qué esperas tú?

Yo nada, yo no espero nada.

-Nos cortan la luz, dicen que esto es salud.

Esperan que estudiemos

y que nos calentemos.

Nos cortan la luz, dicen que es por salud...

-¿Me dejáis pasar? -Esto es una sentada.

-Y a mí qué me importa, quiero pasar.

-¿De qué vas?

Esto es por tu culpa, lo sabemos.

-¿Qué?

-Hasta que llegaste tú, las cosas iban bien.

Podrías apoyar la protesta y no ir a clase.

-Yo no tengo nada que apoyar. -Eres una esquirola.

¿Sabes qué es eso? Roberta.

El mismo derecho que tenéis para hacer huelga,

lo tiene ella para no hacerla.

Si quieres ser una más, demuéstralo. -Cuando protestéis por algo sensato.

-¿Como tu beca? Por ahí no vayas.

-Nos cortan la luz y la calefacción

y a ella le pagamos los estudios entre todas.

-Yo no pedí nada.

-Ya está bien, dejadla.

Nosotras a lo nuestro.

Pasa, por favor.

Apoyo que luchéis por vuestros derechos,

pero no voy a consentir que piséis los de una compañera.

Espero que sepáis hacerlo mejor.

-Esperan que estudiemos sin que nos calentemos.

Estamos haciendo una huelga por lo de los ajustes.

No vamos a parar hasta recuperar nuestros derechos.

-Se ha ido.

-¿Eh? -La urticaria.

-Ah. Sí, la planta esa fue de maravilla.

Enseguida volví a tener el cuello igual de terso que siempre.

-¿Y la cita? -Eso, peor.

Un mequetrefe.

No pienso salir con él por muy hijo de conde que sea.

-Si te ha dejao marchar, además de mequetrefe, es un idiota.

Con perdón.

-Gracias.

-¿Qué ha sido eso? -No sé.

-Margarita.

Toma, para ti.

No da alergia.

El morado es un color protector.

-Gracias.

-Te has puesto colorada. -No.

-¿Te gusta?

-¿Cómo me va a gustar ese que se pasa el día entre plantas?

-Con lo mono que es, como si se pasa el día en una cuadra.

Aunque es un poco rarito. -Eso, ¿cómo me va a gustar?

-Oye, estamos haciendo una huelga para defender nuestros derechos.

(Música)

Pensaba que iba a echar de menos la academia,

pero creo que voy a estar muy bien aquí.

No sé dónde vas a meter tantas cosas.

Madre mía, la de trastos que te han mandao.

Hacía tanto que no tenía una casa...

Necesitaba esto.

Hombre,...

este es un buen lugar pa echar raíces.

Y yo otra mudanza no hago.

Gracias por todo, Ramón.

De nada.

¿Cómo estás tú?

Bien.

Un poco cansadilla, pero estoy bien.

Tengo una hermana.

¿Cómo que una hermana? Que tengo una hermana.

No me has hablado de ella.

Me enteré el día que me arrestaron.

Solo lo sabe Manuela.

Y la conoces.

Es Roberta.

Casada con un ingeniero y con cuatro hijos.

Catalina Miranda. Solo tres.

(RÍEN)

Somos las únicas mujeres incompletas en nuestra promoción.

Al menos, tú tienes la academia.

Tú ahora también.

Un poco, sí.

¿Te puedo hacer una pregunta? Claro.

¿Qué pasó entre Álvaro y tú?

Se os veía tan felices...

Siento si me estoy entrometiendo.

No había tenido la oportunidad de preguntarte.

No hay mucho que contar.

Dos semanas antes de la boda me enteré de que me engañaba.

Y ya está.

El resto te lo puedes imaginar.

Lo siento, tuvo que ser muy duro, ¿no?

Fue lo mejor.

Sí. Tarde o temprano

me hubiera enterado.

¿Te imaginas vivir con alguien solo porque estás obligada?

Manuela.

Qué agradable sorpresa.

Siento mucho no poder decir lo mismo.

Buenas tardes.

Déjeme felicitarla por la novedad de la academia.

Nada de lo que tenga que ver con la academia sea asunto suyo.

¿Y tampoco que haya vuelto a coger a Tomás?

¿Qué debería haber hecho, dejarle tirado, como hizo su familia?

-Qué sabrá, si ni siquiera tiene hijos.

Lo que sé es que si algún día los tengo, no los echaré a la calle.

Y mucho menos por hacer lo correcto.

-Lo que hizo mi hermano se paga, y usted fue la responsable.

-Basta ya.

La veo muy tensa, Manuela.

Relájese.

Ni me importa Tomás ni me importa su academia.

Disfruten la tarde.

Señoras.

Estoy muy cansada.

¿Quieres que me quede?

¿Vas a estar bien?

Solo necesito dormir.

No se diga más, cada mochuelo a su olivo.

Qué descanses.

Tú también.

(RESPIRA AGITADA)

Parece que esto está tranquilo hoy.

Yo no me fiaría.

(TODAS) Unas tienen becas, otras tienen quejas.

(TODAS) Unas tienen becas, otras tienen quejas.

(TODAS) Unas tienen becas, otras tienen quejas.

¿Se puede saber qué está pasando aquí?

(TODAS) Unas tienen becas, otras tienen quejas.

(TODAS) Unas tienen becas, otras tienen quejas.

¿Y esta locura? Esto lo has provocado tú.

Por encender la mecha y esperar que la pólvora no explote.

(TODAS) Unas tienen becas, otras tienen quejas.

¡Basta ya, señoritas!

¡Nosotras primero!

Esto es intolerable.

(TODAS) Nosotras primero.

(TODAS) Nosotras primero.

(Toca la campana)

¡Se acabó!

¡Dos de vosotras ahora mismo a mi despacho, ya!

Me habéis decepcionado muchísimo.

Lo que habéis hecho es inadmisible.

Pedimos lo que es justo. ¿Cómo?

¿Atacando a una compañera así?

Pidiendo que sus derechos no recorten los nuestros.

¿Cómo sois tan poco solidarias?

Los ajustes os han afectado a todas. A ella también.

Y su beca no tiene nada que ver.

No tenemos la culpa de que haya que ahorrar.

Ahí te doy la razón.

¿Qué pensabais conseguir, que expulsáramos a Inés?

¿Así se solucionaría según vosotras?

Si pensáis que esta es la manera de defender vuestro derechos,

hay algo que no estamos haciendo bien con vosotras.

Y ahora, por favor, iros.

Lavaos la cara y disculpaos ante vuestra compañera.

Iros.

La que habéis liado, ¿eh?

¿Estás bien, Roberta?

-Sí.

¿Y tú, qué tal tu vuelta?

-Bueno, no ha sido como esperaba, pero bien.

-Señoritas, escuchad.

Ya hay calefacción, se acabaron las medidas de ahorro.

-¿Hemos ganado? -Hemos ganado.

-¡Hemos ganado! (GRITAN DE ALEGRÍA)

¿Vais a despedir a alguien? Eso trataba de evitar.

Es la única manera de afrontar la situación económica.

No queda otra.

Quiero que sepáis que para mí sois imprescindibles.

Haré lo posible porque no seáis ninguna de vosotras.

¿Y quién es prescindible?

¿Ramón, sus ayudantes?

Por favor. Aquí todos somos prescindibles.

Hay que valorar quién es necesario

y quién no ha contribuido a la imagen de esta academia, claro.

¿Lo dices por mí?

No quería decir eso.

Digo que no se puede contentar a todo el mundo.

No te reconozco.

Acabas de llegar, ¿y ya pretendes echar a alguien a la calle?

Esta institución nunca ha funcionado así.

No, no, no,

funcionaba estupendamente, a tenor de los resultados.

No sabes lo que hemos trabajado,

independientemente de los resultados.

Llevas días quejándote sin aportar una solución.

¿Quieres una solución? Sí.

Dimito.

Así no despedís a nadie. ¡Ya está bien!

Aquí nadie dimite.

Discutiendo, no me ayudáis. Ni quiero despedir a nadie

ni quiero huelgas ni dimisiones.

Quiero lo mejor para la academia. Si queréis lo mismo que yo,

os pido que nos relajemos y que busquemos una solución

entre todas antes de que sea demasiado tarde.

¿De acuerdo?

Tiro con arco, mi especialidad.

Empecé con este arco cuando tenía vuestra edad.

Han sido unos días difíciles y no hemos empezado con buen pie,

pero... creo que puedo compensarlo.

¿Quién se anima?

Tú misma, la del fondo, ven.

¿Yo? Sí, ven.

Agarra el arco.

Déjate llevar, ¿eh? Me dejo llevar.

Gira el codo. ¿Cómo lo giro?

-(GRITAN) -Que nos matas.

Regla número uno: nunca se apunta hacia donde hay gente.

-Perdón, yo es que soy muy torpe.

Que lo haga otra. Regla número dos:

nadie abandona. Otra vez.

No esperes nada de ti.

Solo dispara.

Estira.

Dispara.

Le he dado.

(Aplausos)

Siguiente.

Esto no es de señoritas.

Chicas, al almacén.

Cuidado.

María Jesús, ¿tienes un momento?

Sí. Adiós, Macarena.

Lo has hecho muy bien con el arco. Pero si solo he dado en el borde.

Tendrías que haberme visto a mí la primera vez.

Muy poca gente le da a la diana en su segundo intento.

Tienes cualidades. Vaya, pues gracias.

¿Te interesaría aprender más?

Podría darte clases.

Sí. Sí, claro.

Muy bien, empezamos mañana.

Llevadlo al almacén, por favor, chicas.

Parece que se va haciendo con las niñas, ¿no?

Carmen siempre ha sabido dónde dar.

Manuela, siento mucho lo de antes.

No era mi intención tensar más las cosas, de verdad.

Lo sé, Luisa, gracias.

Fue la primera niña a la que vi hacer deporte.

Lo tenía todo en contra, a sus padres, a las maestras,

a todo el mundo, salvo a ti.

Tenía tanta determinación,

que estaba dispuesta a competir como fuese.

¿No pidió fondos al ministerio para competir?

Sí. Sí, ¿verdad?

Claro.

Claro. ¿Cómo no hemos caído antes?

¿Qué pasa?

Una ayuda del Ministerio de Educación Pública.

Tenemos hasta mañana para solicitarla.

¿No revisáis las ayudas a principio de curso?

Sí, pero no cumplimos los requisitos en ninguna.

Esta es para centros que imparten Educación Física.

Y lo cumplimos, ¿no? Sí, sí.

Si nos la conceden, habrá dinero para subsanar las cuentas

y quedarnos con un buen colchón.

Por fin una buena noticia.

Todo solucionado.

No exactamente.

El ingreso puede tardar meses.

Al menos no hay que despedir a nadie.

Sí.

Tendremos que prescindir de un sueldo,

el de la maestra de Educación Física.

¿Cómo?

Hay que trabajar juntas si queremos lo mejor para la academia.

¿Estás segura?

Sí, he llegado la última.

Y se vive bastante bien con el sueldo de administradora,

así que...

Gracias.

Gracias.

Hola.

Buenos días, Margarita.

¿Margarita?

¿Estás bien?

Sí, doña Luisa. ¿Seguro?

En realidad, estoy confundida. ¿Confundida, tú?

Con lo claras que tienes las cosas, me extraña.

A ver, ¿qué pasa?

¿Se acuerda cuando nos explicó en clase que cuando te enamoras

te va el corazón muy rápido y tienes un nudo en la tripa?

Sí.

Pues lo he sentido. Anda.

Pues felicidades.

Sea quien sea, va a ser muy afortunado.

Ese es el problema,

que no sé cómo he podido enamorarme de un chico de pueblo.

No se parece al futuro prometido que me había imaginado.

¿Sabes, Margarita?

Todas tenemos expectativas hacia los demás.

Y también hacia nosotras mismas,

y cuando se cumplen, nos sentimos muy seguras.

Pero la vida es imprevisible

y la mayoría de las veces no sucede lo que esperamos,

y entonces nos sentimos confundidas.

Como tú ahora.

¿Qué cree que debo hacer?

Deberías ser honesta contigo misma

y preguntarte

qué deseas realmente de la vida,

sin importarte las imposiciones.

Vengan de donde vengan, olvídate.

(ASIENTE)

Un pensamiento...

Mi marido me regalaba un ramo cada aniversario.

¿No tienes clase ahora?

Sí.

Gracias.

Para usted.

Me gustaría que reflexionásemos acerca de un sentimiento,

que seguramente todas reconozcamos.

Me refiero al odio.

Vamos a hacer un ejercicio en el que usaremos este árbol

como símbolo del odio. Quiero que...

escribáis en estas tarjetas

las causas que pueden generar este sentimiento

y las consecuencias, estas, irán en las raíces

y las consecuencias en las ramas.

¿Qué ideas podemos sacar de este ejercicio?

Que cosas como el miedo o la ignorancia

pueden producir discusiones o conflictos.

(ASIENTE)

-Y más sufrimiento.

Y marginación.

Y con esta, ¿quién se atreve?

Culpabilizar.

El odio es un sentimiento pasional,

impulsivo, que nos hace señalar a un culpable.

Esa es la forma en la que legitimamos nuestro enfado,

nuestra ira, y nos desquita.

Nos desahoga.

Aunque esa persona no sea la responsable del conflicto,

pero nos sienta bien,

culpabilizar y castigar.

¿Os suena de algo esto?

La protesta no iba contra Inés.

¿Estáis seguras?

-Nosotras protestábamos por una injusticia.

Roberta,

¿estás segura de que estáis siendo justas

con la situación de una compañera?

Apoyo que reivindiquéis vuestros derechos,

pero nunca limitando los de los demás.

Enrique.

¿No te ha dado el recado la sirvienta?

No tenías que venir. -¿No te alegras de verme?

-Claro, pero ha sido una semana difícil

y hemos perdido muchas clases.

Tengo que quedarme el fin de semana y recuperar.

-Puedes estudiar en casa.

Tengo muchas ganas de estar contigo.

Es la fiesta de los Torralba, a Elenita le da algo si no vas.

-No tardo.

-Chico.

¿Qué haces aquí?

Teníamos un trato. -Tranquilo.

El trato sigue en pie. No estoy aquí por Flavia.

Ya me ha dejao muy clarito que solo quiere estar contigo.

Enrique,

por tu bien, espero que la hagas muy feliz.

-¿Vamos?

Vicente.

Qué bien que le encuentro.

Creía que estaba enfadada conmigo. No.

Quería pedirle disculpas por lo que pasó en la cena.

Supongo que los recuerdos pesan.

Sí, claro.

¿Cree que estoy a tiempo de arreglarlo?

Me estaba acostumbrando a sus cartas.

Pero a cambio de una cosa.

(RÍE)

¿Qué ves, cuéntame?

Veo a una mujer que se siente diferente.

Pero se mantiene de pie,

en el centro, sin avergonzarse.

Y el miedo de su marido, ahí, medio escondido.

Y el dolor de ella, porque en su lápida han escrito:

"El gran milagro de la naturaleza". Como si fuese rara, un monstruo.

Que haga lo que haga, siempre la verán así.

¿Sabes lo que veo yo?

Una mujer muy inteligente...

con una sensibilidad innata.

Buen trabajo, Inés.

¿Te gustan? Son de la cocina, no los he hecho yo.

-Es lo más bonito que han hecho por mí nunca.

-Bueno, tú me ayudaste con lo de la urticaria.

Doña Luisa dice que me gustas.

Por lo de la química y eso. -A mí también me gustas.

Ahora tiene sentío de que este sea mi lugar.

-(SONRÍE)

-Pero hay que guardar bien el secreto,

si no, nos descubren.

-¿Quiénes, las maestras? -No.

-Entonces, ¿quién?

-Ya vienen. -No, no te entiendo.

-A por mí. A por ti. Venga, vámonos.

-Elías, suéltame.

-Levántate, por favor.

Venga. -¿Qué haces?

-Ya vienen, vámonos. -¡Que me dejes en paz!

-Elías, ¿qué estás haciendo?

-De nuestra muerte, plantando flores azules.

-Compadre, tranquilo, que estoy aquí.

-Han vuelto. ¿Lo has visto?

-Margarita, ¿estás bien?

Siento no haber venido antes. ¿Se lo has contado a alguien?

-¿El qué, que estábamos tan bien y al segundo casi me tira al suelo?

No. -No se lo puedes contar a nadie,

ni maestras ni alumnas.

Elías es un poco especial, pero no peligroso.

Me lo traje del pueblo a ver si aquí estaba mejor, pero no sé.

-Pero ¿qué le pasa?

-No te acerques a él,

por el bien de tos. De lo demás me encargo yo.

¿Me lo juras?

Júramelo.

(ASIENTE)

Estos trastos siempre los he visto muy peligrosos.

Son tan inestables...

Pero reconozco que ha sido muy divertido.

A la próxima vez lo lleva usted. (RIENDO) No.

No exageremos.

(RÍE)

Vicente,... ¿le importa si le tuteo?

Lo estaba deseando.

Quería darte las gracias.

Hace mucho tiempo que no me siento... tan viva.

A estas alturas no esperaba nada.

Así que, no quiero dejar pasar esto.

Aquí está.

Llevabais razón, tienen todo lo que necesitamos.

-¿Podrás conseguirlo a tiempo? -¿Cuándo os he fallao yo?

Vamos, ya están aquí. -¿Ya han llegado?

-Qué ganas de conocerle.

Madre mía.

Qué ganas tenía de verte. Lo que necesites, siempre.

Soy Jorge Merló,

y soy director de cine.

-Soy Benito Padilla, soy actor...

-Soy su mayor admiradora, encantada.

-Encantado. -Quiero una foto.

Nuestro padre está encantao con uste.

-Como para no estarlo.

-Esos no paran de mirarnos desde que hemos llegado.

Se van a quedar bizcos. -Qué pesados.

¿Pasa algo? Llevas días sin hablarme.

-Me caes muy bien.

Pero yo estoy aquí para estudiar y tú para trabajar.

Iba a comer, ¿te apuntas?

Necesito tiempo.

Te alejas de ella, en lugar de acercarte.

Todo bien.

¿Seguro?

Sí que hay algo, pero no se lo he contado a Manuela.

Estoy con el guion de la película.

¿Tú sola? Mejor sola que mal acompañada.

Podría haberte dado mi opinión y no ser la última en saberlo.

Horroroso.

Te presento a Fidel, tu compañero de escena. Empezamos ya.

Luisa, ¿te das cuenta del ridículo que puedes llegar a hacer?

Acción.

¿Qué le ha hecho? -¿La defiendes?

Es una buscona. -¿Qué le ha hecho?

Sé que me quieres.

"Claro que te quiero, Ramón,"

pero a veces, no es suficiente con eso.

Quieres que me vaya porque no quieres estar conmigo.

Las cosas no van bien.

-¿Por qué es un héroe el que salva a la princesa y no al revés?

-"Si no os gusta cómo se cuenta la historia,

contadla vosotras mismas".

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La otra mirada - T2 - Capítulo 15: "Lo que espero de mí"

03 jun 2019

Teresa se muda a una casita en Sevilla y deja a Carmen su habitación. La nueva administradora toma sus primeras medidas ante la mala situación económica de la academia. Las nuevas normas implican recortes de calefacción y electricidad y se dejan notar desde la primera noche.

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  1. Tere

    No puedo ver La otra mirada ¿¿¿Por qué?

    19 jun 2019
  2. Consuelo González

    Puedo ver series y toda la programacion,pero La serie La otra mirada no me permite verla . Por favor podrian solucionar esto ?

    09 jun 2019
  3. Consuelo González

    Puedo ver todas las series sin problema. Pero La otra mirada no. Cual es la razon?

    09 jun 2019
  4. fernandacarret

    Hola! L otra mirada no esta disponible en mi territorio y es de mis series favoritas! por favor habilitenlo! :)

    08 jun 2019
  5. Rosina Gonzalez

    Por qué no se puede obtener el vídeo de La Otra Mirada en mi territorio? Otras series sin problemas!

    05 jun 2019